Antón Castro



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01/11/2006

ENTREVISTA CON JOCELYN POOK*

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Jocelyn Pook es una reconocida compositora británica que combina la interpretación con la viola, la composición de bandas sonoras para el cine y la música para televisión, teatro, danza. Lidera una formación que se mueve entre la música contemporánea, el new age, en la línea de Nyman o Glass, y las últimas tendencias de vanguardia, sin renunciar a la música clásica, en especial a la denominada música antigua. Lo mismo colabora con Martin Scorsese que con Michael Radford o es capaz de hacer piezas para "El rey Juan" de William Shakespeare. Jocelyn Pook Ensemble está formado por ella misma, Melanie Pappenheim (voz), Harvey Brough (teclados y salterio), Parvin Cox (voz), Manikam Yogeswaran (voz), Sally Herbert (violín), Kelly McCusker (violín) e Ian Burdge (violonchelo).

¿Cómo podríamos definir su música?
Eso es lo más difícil. Prefiero que sea la propia gente quien la defina, quien explique mi obra.

De acuerdo. Era una pregunta un poco brusca. Viajemos por su historia: usted alterna la viola y la composición. ¿Recuerda cómo empezó?
Empecé con distintos instrumentos. Primero fue el piano, y luego el violín. Cuando se murió mi padre, al que apenas conocía porque estaba divorciado de mi madre, me dejó una viola y empecé a cogerle gusto.

Y ¿cómo pasó de ahí a la composición?
En realidad, yo ya componía piezas desde pequeña en el colegio. Piezas al piano, sobre todo. Pero no tenía confianza, y luego empecé a trabajar en distintos grupos de teatro experimental, en la línea de Pina Bausch o Bob Wilson. También toqué en grupos de pop, estuve tres años en The Communards, y empecé a relacionarme con gente que no sólo procedía de una formación clásica. Y así, poco a poco, afianzándome, empecé a crear mi propia música.

Usted tocó con Laurie Anderson.
Soy una gran admiradora suya. La conocí en Londres. Yo era la comisaria de un festival de música en Londres, el Melt Down, y colaboré con ella en un par de piezas para un cuarteto.

También dice su biografía que trabajó con Philip Glass, Michael Nyman, Peter Gabriel o Ryuichi Sakamoto…
Ya los conocía desde los años 80. Eran músicos importantes, pero me encontré con ellos en los 90, en ese festival y en otros, colaboramos, y por supuesto que influyeron en mi trabajo, aunque también ha habido otras fuentes.


¿Cuáles?
Me interesó mucho una banda del Este, 3 Mustaphas 3, un grupo que pretendía ser de Los Balcanes, y también me ha interesado mucho la música medieval.


Usted compuso un tema para "Gangs of New York" de Martin Scorsese.
Es cierto, pero antes hice toda la música original de "Eyes Wide Shut" de Stanley Kubrick, que fue una experiencia realmente interesante. No sé cómo se enteró de mi trabajo Scorsese, yo creo que fue al ver la película de Kubrick. ¡Ya me gustaría a mí saber cómo se enteró de mi existencia!

Por ahora uno de sus mayores éxitos, al margen de sus discos, es la banda sonora de "El mercader de Venecia", la película de Michael Radford con Al Pacino.
Ése ha sido un trabajo muy complejo, difícil de definir. Yo era amiga del director, había trabajado con él en algún corto, y me hizo el encargo. Tuve que hacer algo casi insólito: hay partes de la banda sonora que son anteriores a la película misma, porque se tocan en directo, durante la propia grabación. He intentado fundir la música antigua de la obra, de los tiempos de William Shakespeare, con mi propia forma de hacer música contemporánea. He intentado crear mi propia versión, por decirlo así. Este proyecto ha sido un verdadero regalo.

¿Fue un agasajo, también, la música para "Heidi", la película en la que intervienen actores tan conocidos como Max von Sydow y Geraldine Chaplin?
Desde luego. Esa pieza era la favorita de mi infancia. A la vez que me ofrecieron ese proyecto, me invitaron también a realizar la banda sonora de una película del movimiento Dogma...

¿Con Lars von Trier?
No. No puedo decirle quién era el director. Pero elegí "Heidi". He utilizado una música que mezcla lo folclórico y la tradición céltica, eso sí, con otras influencias y otras líneas de inspiración. Cuando empiezo un trabajo, nunca sé muy bien lo que va a suceder.

¿Qué quiere transmitir con su música?
No tengo palabras. La música es un lenguaje autónomo. Soy una compositora heredera de la tradición clásica y creadora de las nuevas músicas de hoy.  
 

*El pasado lunes conversé con Jocelyn Pook. Carlos García, responsable del auditorio Eduardo del Pueyo, y Margarita García Buñuel me ayudaron en la entrevista. Manejan muy bien el inglés, y yo sólo entiendo un poco, muy poco. Estoy estudiando.
 

 

01/11/2006 18:23 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

02/11/2006

MONOGRÁFICO DE BORRADORES SOBRE LA GUERRA CIVIL

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Este domingo, día cinco de noviembre, a las 18.30, el programa Borradores ofrecerá un monográfico sobre la Guerra Civil española. Ojo que ahora han cambiado la redifusión al martes hacia las 23.30 horas. Arranca el programa con la actuación de la cantante y compositora turca Alime Huma, que canta el poema “El Sur” de Luis Cernuda. Después, en compañía de Luigi Máraez, ambos interpretarán “La luna y la muerte” de Federico García Lorca. Un cuadro de “Pinturas de Historia” de Pepe Cerdá nos acompaña en plató.

“Borradores” ofrece, por este orden, una entrevista con Sofía Moro, autora del libro “Ellos y nosotros” (Blume), uno de los mejores que se han hecho sobre la Guerra. Ha hablado con todos los bandos, con personajes muy diferentes (Marcos Ana, Abel Paz, Matilde Escuder, Rosario la Dinamitera, Víctor Alba, Moisés Broggi…) y explica batallas como Belchite o Teruel. Ángela Cenarro, co-comisaria con Víctor Pardo Lancina, explica la exposición que se ofrece estos días en Robres, que tiene fotos de Centelles, Efe, Robert Capa, etc. Luego,  Mary Nash explicará la presencia de las mujeres en el conflicto. Y además, hablarán Gabriel Cardona y Jorge Martínez Reverte. Son entrevistas cortas, pero intensas. Se complementa todo ello con un reportaje de la recuperación de las trincheras de la sierra de Alcubierre, Perdiguera, Robres, monte Irazo, etc., muy vinculadas con la peripecia de George Orwell y su libro “Homenaje a Cataluña”. 

En el plató nos visita José Giménez Corbatón, que comenta su libro “Cambriles” (Grupo de Estudios Masinos), donde comenta la historia de un grupo de topos franquistas que se refugiaron en una cueva y crearon una suerte de sociedad secreta, entre noviembre de 1936 y septiembre de 1937.José Giménez comenta además el libro de Pedro Uriel, “No se fusila en domingo” (Pre-Textos). Y también está Sergio Castillo, sobrino nieto del último alcalde republicano de Belchite, Mariano Castillo Carrasco, que fue atrapado y encerrado, y acabó suicidándose tras escribir 29 hojitas donde decía que deseaba que la suya fuera la última sangre que se derramaba en Belchite. 

El programa se cierra con una visita a la librería Los portadores de Sueños: Félix y Eva recomiendan cinco libros sobre la Guerra Civil.  Nos vamos con la presencia de Lucía Martínez, una niña de cinco años que lee un poema de Gloria Fuertes.   

Borradores. Realización: Teresa Lázaro. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Producción: Raquel Guzmán. Redacción: Ana Catalá. Producción general: Chip.

*Avanzo aquí el programa con tanta antelación porque debo irme a Galicia y voy a estar unos días casi incomunicado. No escribiré en el blog. Mil gracias. foto de Matilde  Escuder, compañera de Félix Carrasquer.[Corrijo la errata que me ha recordado Sergio. Gracias.]

02/11/2006 00:19 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

JOSÉ LUIS CANO PRESENTA ESTA TARDE

LA RISA MÁS ESTENTÓREA DEL MUNDO

 José Luis Cano (Zaragoza, 1948) es uno y multitud. Por eso siempre es difícil saber quién es el hombre que firma José Luis Cano, Cano a secas, Canico como también se le conoce porque hace “canicos”: libritos casi minúsculos donde encierra en pocas páginas, poca letra y muchas ilustraciones vidas ilustres, ilustradas e iluminadas. Es el tipo que posee la risa más estentórea del mundo probablemente, sonora como un torrente que se desmelena, indócil como un potrillo sin desbravar. Algunos dicen de él que tiene algo de hermano gemelo de El Roto, pero les diferencia, sobre todo, que Cano ríe mejor y más constantemente. Tiene una risa casi salvaje, que es el anverso de una timidez tan abrupta como bien llevada. Y como Andrés Rábago El Roto es lúcido, radical, pesca la vida al vuelo y la resume en un bocadillo que parece un pensamiento de Cioran. 

José Luis Cano -que no debe ser confundido jamás con Rocky Kan o con el poeta y crítico José Luis Cano, aunque podría ser cualquiera de los dos- empezó a hacer viñetas de humor a principios de los 80. Artista expresionista, creó unos hombrecillos con unas trompas inmensas, que era su aproximación personal a la caricatura cubista, y unas abuelas que apenas eran algo más que un triángulo de luto y que “un borrón negro con nariz y patas”. Los unos y los otros hablaban, con sujeto y predicado, como filósofos: ellos ponían en órbita eso que se ha dado en llamar el humor somarda, esa mezcla de acracia natural, cazurrismo y sabiduría popular que provoca estragos. Dice las cosas como si no quisiera decirlas y te deja escocido en el estómago y en la inteligencia. Más tarde, hacia los 90, Cano eligió otros dos personajes: un anciano rural de la tribu, más bien amargado con todo (incluso con el capricho de las estaciones), abrazado a una oveja, y una mujer con una radio que vomita noticias sin parar. La radio exaspera a la oyente o le ayuda a entender el mundo. En el fondo, Cano siempre ha estado preparando la puesta en escena de su gran sentido del humor, que tendría su proyección absoluta hacia un vasto puñado de personajes aragoneses marcados por una característica: la esquizofrenia.    

     
A este asunto le ha dedicado un libro reciente, y algunos de esas criaturas reaparecen aquí, en este viaje en el tiempo a Zaragoza: desde San Lamberto al dibujante Gutiérrez, que retrató a Gregorio Calmarza; desde Engracia y Avempace a Francisco Marín Bagüés, que quiso pintar un mural en el Pilar y todo quedó en agua de borrajas. Desde el charco Goya seguía diciendo: “Que en acordarme de Zaragoza y pintura me quemo bibo”. Aunque mi personaje favorito es el menos conocido: María Luisa Cañas, Marisica: “Hija de Celedonio, honesto alfarero de la Bozada, gozaba de tan poca salud que falleció de un soplo a los doce años. Días más tarde, la Marisica volvió del más allá para revelar a su padre la fórmula secreta de una piedra esméril llamada a revolucionar el mercado. La piedra, llamada Ferrisa, fue la ruina de la familia Cañas”. Esta es una anécdota real que a Cano le viene como anillo al dedo. Odia las historias felices. Jamás podría ser un best-seller.

        
Zaragoza es una de las ciudades con más personajes ilustres y raros por metro cuadrado. Cano es uno de ellos y aquí los mira a todos como a iguales. Como antepasados con un aire de familia, como hermanos, cómplices y cabecitas locas. A algunos les había dedicado monografías completas en el sello Xordica (Buñuel, Goya, María Moliner, Gracián, Sender, Ramón y Cajal, Fernando el Católico...), pero no se repite. Y además, logra algo admirable: convierte a Zaragoza en el centro de vidas ilustres, en el escenario de anécdotas, rebeldías, gestos surrealistas o crueles como la muerte de Santo Dominguito de Val, pero también sabe convertir un instante aislado, como el retrato de Luis Mompel a Ava Gardner, en un relato, en una aventura con valor en sí misma, en una leyenda de amor a primera vista forjada en una plaza de toros. José-Carlos Mainer dijo una vez que el escritor José Luis Cano estaba próximo a la erudición y al espíritu de Borges. Cano es un contador de historias, un poeta visual, un alquimista de los trazos, el pariente español de David Levine. Sólo una persona así puede pensar que Eusebio Blasco merece la inmortalidad por haber inventado el término suripanta.


 

*José Luis Cano presenta esta tarde su libro "Zaragoza" (Media Vaca, Valencia, 2006). El acto consistirá en un paseo que terminará en el Museo Pablo Gargallo. Hay paradas en la plaza del Pilar, plaza de san Braulio, plaza de san Cayetano, san Felipe.  

02/11/2006 11:30 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

06/11/2006

LA LUNA DE AMOR Y MUERTE DE TESS GALLAGHER

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Raymond Carver (1939-1988) murió demasiado joven. Ya se había convertido en el “Chéjov americano” por la magnífica y turbadora calidad de sus cuentos, piezas sobre lo cotidiano y sus ángulos inesperados, piezas que parecían mostrar lo menos aseado de la realidad y los sentimientos con una detonación oculta. Era tan importante, tan desgarrador, lo que no se decía como lo que se contaba. De repente, emergían de sus páginas palabras que no habían sido escritas, la conmoción de la historia oculta. Pero Raymond Carver no sólo era cuentista, probablemente uno de los más contundentes del siglo XX, sino que escribía poesía: redactó hasta cuatro libros de poemas que Bartleby ha recogido en un único tomo: “Todos nosotros”, con traducción y prólogo de Jaime Priede. Se trata de un conjunto de una rara intensidad, que huye de la afectación para contar lo íntimo, para abordar las pequeñas y grandes cosas que la vida con una inusual sinceridad. Carver igual explica la difícil relación con sus hijos o con un amor, que viaja a su infancia y evoca a sus padres, que describía una jornada de pesca o pintaba con palabras exactas como dardos los paisajes. A muchos de estos poemas asoma Tess Gallagher, su compañera y esposa durante los últimos once años de su vida.

La propia poeta dice: “Ray ha escrito prosa y poesía desde 1954. Este volumen, que abarca un periodo superior a los treinta años de labor creativa, nos permite comprobar que Carver no escribe poesía de manera circunstancial entre relato y relato, más bien al revés: la poesía es para él un cauce espiritual del que se desvía para escribir sus relatos”. Gallagher dice que su estilo “irradiaba humor, espíritu y una profunda sabiduría”. Raymond Carver no pareció nunca un hombre demasiado feliz: tuvo muchos problemas con el alcohol y falleció a los 49 años, cuando empezaba a ser reconocido como un maestro. Con el paso del tiempo, el representante de esa corriente denominada “realismo sucio” ha crecido como escritor, como teórico del cuento e incluso como poeta.        

Tess Gallagher intentó encajar lo mejor que pudo su desaparición en 1988. Habían llegado a formar una pareja muy compenetrada, con un código propio de amor y convivencia y creación. La insoportable  ausencia, el intento de asumir su adiós, le dictó en 1992 el poemario “Moon Crossing Brigde”, “El puente que cruza la luna”, que ha traducido con hermoso pulso Eduardo Moga, y no parecía fácil. Es el primer poemario suyo que aparece en España.

Es éste un libro muy personal, a veces hermético, a veces repleto de imágenes y de puntos de vista no fáciles de explicar, pero el tono general  es  excelente. En “El puente que cruza la luna” se mezclan muchas cosas: de entrada debemos hablar de una atmósfera elegíaca, pero serena. El fantasma del amado muerto reaparece en cualquier esquina, en un gesto, en una caricia, en un vaso, en un anillo, se posa en los objetos, agita la memoria. Anda por ahí, como una compañía invisible que desprende calor y acogimiento. Rara vez es un desvalido. En los poemarios hay una fusión constante de los tiempos: el presente se alía con el pasado incluso en el desgarro, en la melancolía, en la punzante herida, y las sensaciones irrumpen de golpe, como ráfagas simbolistas, como destellos del más allá. La autora se balancea con absoluta seguridad hacia la evocación, hacia el recuerdo concreto, y celebra una y otra vez el día de San Valentín, siempre distinto, o cumple el ritual de visitar la tumba y de comprobar cómo son las lápidas vecinas, qué inscripciones tienen.

Y lo más bello, Tess Gallagher habla en alta voz con Carver, y habla con él, como si  estuviera más vivo que antes, en los versos. Hay otros rasgos del libro como el de la mujer que se mira al espejo, el de la mujer que acota un espacio propio, el de la mujer que siente despertarse en su interior un relámpago de sensualidad, el de la mujer que se dice a sí misma: “Yacer junto al amado // significaba disfrutar del jardín en todas las estaciones.// Ahora lo veo”. Elde la mujer que se abre a los otros. Alterna los poemas largos con los cortos, en este intento constante de rendir homenaje y de encontrar impulso para seguir viviendo. Anota: “Te cubro, en el homenaje del sueño, con la seda más cercana de mi cuerpo: atiendo, y revivo // atendiendo. Apenas sé que hacer // sin ti”.
        

“El puente que cruza la luna” es un poemario lleno de impregnación, de ternura, de dolor, es uno de esos documentos de sombra y belleza que parecen responder a una premisa de Isak Dinesen (citada por Gallagher al inicio de su texto, cuando define el estado final de ánimo de Carver: “Sin esperanza y sin desesperación”): “Todas las penas del mundo pueden mitigarse si se pueden encerrarse en una bella historia”. Estos poemas son las páginas y las palabras de un episodio de amor que se alza por encima de los montes de la muerte.
 

06/11/2006 16:24 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

07/11/2006

ENTREVISTA CON RODOLFO ALBERO, TENOR LÍRICO LIGERO

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Música clásica / Rodolfo Albero (Zaragoza, 1967) es tenor lírico ligero. Es el director del Taller Lírico Master Class de la Universidad Carlos III de Madrid, hijo y nieto de cantantes, y es un pedagogo que desarrolla numerosos programas. Prepara un “Orfeo”, con guión de Álvaro Zaldívar, y “Mitridate rè di ponto” de Mozart.    

-Empezó un poco tarde en el canto, a pesar de que era nieto del tenor Pascual Albero.
-Es una historia muy larga. Mi abuelo era mi icono, mi héroe. A veces me siento como su reencarnación. Era un hombre especial, con carisma. Cuando tenía problemas personales, iba a hablar con él. Era como mi terapia. Era optimista, positivo, sincero, nada fingido, ibas con él por la calle y se paraba con todos.

-¡Qué va a decir usted!
-Se levantaba por la mañana, anciano ya, y lo primero que hacía era probarse la voz  a ver qué tal estaba, le  rezaba a la Virgen del Pilar, se ponía el traje, se encajaba el sombrero y se iba a pasear. Como un dandi.

-Pero, ¿fue importante en su carrera?
-De entrada, el nombre de mi padre y el mío viene de un personaje de “La Bóheme”, ópera que él cantó antes de 1936. Mi padre se llama como yo, Rodolfo Albero, es tenor amateur y profesor de canto. No quiso que yo me dedicase a este oficio porque decía que era durísimo e ingrato, y entonces casi nadie vivía de la profesión. Él, además, no tenía alma bohemia. Quiso que yo estudiase una carrera de Derecho o Medicina, pero tuve negocios de hostelería. Y cuando tenía 31 años di el salto.

- ¿Qué quiere decir?
-Toda la vida había sabido que tenía voz, y la había cuidado. Había algo dentro de mí que siempre me decía que iba a cantar algún día. Hice la carrera de piano completa, empecé a los cinco años. Un buen día le dije a mi padre: “Quiero aprender a cantar”. Se sorprendió, en realidad él nunca me había escuchado en serio, y empezó a enseñarme. Mi padre era tenor lírico, y yo soy más bien tenor lírico ligero como mi abuelo, que había cantado óperas como “Elisir d’amore” y zarzuelas como “Marina” y “Doña Francisquita”.

-¡Qué raro eso de que su padre no le hubiera oído cantar!
-Lo cierto es que fue él quien me había metido el gusanillo el cuerpo. Habíamos ido juntos a la ópera al Liceo, y a mí fascinaba aquel ambiente. Y además estaba con él, y me explicaba las obras. Así que las principales arias ya me las sabía con muchos defectos. Y mi padre, luego, me llevó a Pilar Andrés.

-Hombre, fue maestra de mucha gente: Eduardo Paz, Pilar Torreblanca…
-Se portó muy bien conmigo. Yo vendía licores por los bares, y cuando se quedaba sin clases porque un alumno no podía ir, me llamaba. Un día me dijo: “Deja todo porque te ganarás la vida con esto”. Ni me cobraba. Es una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Me enseñó una buena técnica de bel canto; al fin y al  cabo en sus enseñanzas había algo de la escuela de Miguel Fleta. Pilar Andrés había estudiado con Luisa Pierrik, la mujer que descubrió a Fleta y que influyó mucho en lo que podríamos considerar una escuela aragonesa de canto lírico. Entré en el Conservatorio Superior de Zaragoza, estudié con Esperanza Melguizo…

-¿Qué ocurrió después?
-Asistí a un curso de piano con Mario Monreal en Valencia y allí me escuchó cantar una soprano manchega, María Rolando, le gusté y me invitó a acompañarla en una gira de 30 conciertos por toda Castilla. Hacíamos dúos y solos con orquesta. Cantábamos zarzuela, óperas, temas propios, composiciones de poetas de la zona. Llegamos a sacar un disco y aprendí muchísimo, a lanzar mi voz natural. Aún sigo dando conciertos con ella. 

-Y de ahí ha pasado a dirigir y coordinar el Taller Lírico Master Class en la  Universidad Carlos III. ¿Cómo dio ese paso?
-Conocí al rector Gregorio Peces Barba en un homenaje a Adolfo Suárez, le gustó como cantaba, y nos hicimos amigos. He actuado más tarde ante José María Aznar, Esperanza Aguirre o Leopoldo Calvo Sotelo, tanto en recepciones como en los homenajes en el Auditorio de la Universidad Carlos III. Hablamos de la posibilidad de hacer una ópera en la Universidad, y montamos “El barbero de Sevilla” de Rossini. Y más tarde hicimos “Cosi fan tutte” de Mozart; recuerdo que se presentaron hasta 100 personas para participar en esa ópera. Y también actué en el restringido Círculo del Líceo, que organiza funciones para aristócratas y burgueses, sólo hombres. Y también llegamos a montar un función de “La flauta mágica” para toda la familia.

-Ahora, creo que proyecta un “Orfeo”.
-Con el profesor Álvaro Zaldívar, que siempre me ha apoyado mucho. Él concibió este proyecto y además es el guionista y el asesor musical. El año que viene se cumplen 400 años del “Orfeo” de Monteverdi, y vamos a hacer un “mix” con el de Gluck y el de Offenbach. Se trata de una obra con su personalidad propia, con su idea y su mensaje, con un texto de dramaturgo que le da unidad al conjunto. La función se organiza en tres espacios: el techo del hospital, que es el cielo; el hospital, que representa la habitación o la tierra; y la morgue, que es el infierno. Vamos a contar con alguna ayuda institucional, incluso de Aragón. 

-¿Cómo imagina el futuro?
-Mis sueños consisten en ser feliz con el canto y hacer feliz a la gente que me escucha. Quiero trabajar con dignidad y ser honesto. En el fondo estoy empezando. Preparo también un “Mitridate rè di ponto”, una obra muy difícil que Mozart escribió de adolescente. 

-¿Quiénes son sus cantantes preferidos?

-Alfredo Kraus, por la forma en que construyó su carrera; Juan Diego Flores, y Plácido Domingo, porque es muy inteligente, muy musical, posee una voz muy bonita y es un animal de escenario. La ópera es escena, representación. Y, por supuesto, me gusta Miguel Fleta, un gran tenor que hubo en su época y en la historia de la humanidad, a pesar de sus excesos.

*Una foto del Taller Lírico Master Class. Vemos al pianista Ricardo Soláns y al propio Rodlfo Albero, entre varios compañeros.  

07/11/2006 00:57 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

UNA ISLA EN EL EDÉN: EL JARDÍN BOTÁNICO

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El pintor Xavier de Winthuysen (Sevilla, 1874-Barcelona, 1954) era un enamorado de los jardines. No sólo los pintaba, sino que hablaba de ellos con pasión y conocimiento. Parecía atrapar la vida y el misterio de sus hojas y de su entorno. Un 23 de diciembre de 1924 visitó Zaragoza, impartió una conferencia en el Casino Mercantil y contó con el alcalde Juan de Fabián como presentador. De aquella disertación nació hacia 1929 el parque Primo de Rivera.

Cuarenta años después, el ingeniero de montes Rafael Barnola se hizo cargo de la dirección de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Zaragoza. Tanto al concejal Ángel García Muniesa como al alcalde Cesáreo Alierta les pareció excelente la idea de crear un jardín botánico en ese espacio, que tuvo otro impulsor como el jardinero y experto Mariano Cester. Barnola y Cester trabajaron mano a mano, con un esbozo que se acercaba mucho a la libre recreación del jardín romántico y que se alejaba del “jardín geométrico barroco francés”. En 1972, tras disfrutar de la colaboración de los jubilados del hogar “Antonio Lasierra” en las tareas de plantación, se declaró inaugurado el jardín botánico, que tenía entonces y tiene ahora algo de vergel del edén.

Un día, el propio Barnola concibió el reloj de agua (clepsidra) para el estanque; y a lo largo del tiempo ha sido objeto de varias remodelaciones. El jardín botánico de hoy es un rectángulo de 17.000 metros cuadrados y 550 metros de perímetro, posee una senda central y dos caminos laterales que comunican con la arteria principal mediante senderos que actúan como las venas de un laberinto, dotadas de pequeños puentes que se alzan sobre los canales de riego. El jardín está cerrado con un muro de mampostería, rematado en una verja que realizó el herrero Pedro Virgos. Se respira una atmósfera de encantamiento, de calma, de exuberancia, es un espacio ideal de olor que enmaraña la sombra en una tupida textura de color. Cuenta con más de un centenar de especies. Javier Delgado, Mariano Cester y Luis A. Moreno acaban de publicar la “Guía del Jardín Botánico de Zaragoza”(Prames), un auténtico inventario de la vida secreta de las plantas y los árboles de este espacio para pasear y soñar que lleva desde 2004 el nombre de aquel pintor sevillano llamado Xavier de Winthuysen, el artista que amó los jardines y los humanizó en el lienzo.

07/11/2006 01:05 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

LA GUERRA CIVIL, HOY, EN BORRADORES, A LAS 00.10

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Estoy seguro de que el domingo, gran día de goles del Real Zaragoza, muy pocos pudísteis ver el programa “Borradores”, que proponía un monográfico sobre la Guerra Civil. Se redifunde esta noche martes, a las 00.10. Arranca el programa con la actuación de la cantante y compositora turca Alime Huma, que canta el poema “El Sur” de Luis Cernuda. Después, en compañía de Luigi Máraez, ambos interpretarán “La luna y la muerte” de Federico García Lorca. Un cuadro de “Pinturas de Historia” de Pepe Cerdá nos acompaña en plató.

“Borradores” ofrece, por este orden, una entrevista con Sofía Moro, autora del libro “Ellos y nosotros” (Blume), uno de los mejores que se han hecho sobre la Guerra. Ha hablado con todos los bandos, con personajes muy diferentes (Marcos Ana, Abel Paz, Matilde Escuder, Rosario la Dinamitera, Víctor Alba, Moisés Broggi…) y explica batallas como Belchite o Teruel. Ángela Cenarro, co-comisaria con Víctor Pardo Lancina, explica la exposición que se ofrece estos días en Robres, que tiene fotos de Centelles, Efe, Robert Capa, etc. Luego, Mary Nash explicará la presencia de las mujeres en el conflicto. Y además, hablarán Gabriel Cardona, sobre los ejércitos y los bombardeos, y Jorge Martínez Reverte, sobre la batalla del Ebro. Son entrevistas cortas, pero intensas. Se complementa todo ello con un reportaje de la recuperación de las trincheras de la sierra de Alcubierre, Perdiguera, Robres, monte Irazo, etc., muy vinculadas con la peripecia de George Orwell y su libro “Homenaje a Cataluña”.

En el plató nos visita José Giménez Corbatón, que comenta su libro “Cambriles” (Grupo de Estudios Masinos), donde explica la historia de un grupo de topos franquistas que se refugiaron en una cueva y crearon una suerte de sociedad secreta, entre noviembre de 1936 y septiembre de 1937. Luego fueron alabados por el bando franquista y realizaron una peregrinación al Pilar. José Giménez comenta además el libro de Pedro Uriel, “No se fusila en domingo” (Pre-Textos). Y también está Sergio Castillo, sobrino nieto del último alcalde republicano de Belchite, Mariano Castillo Carrasco, que fue atrapado y encerrado, y acabó suicidándose tras escribir 29 hojitas donde decía que deseaba que la suya fuera la última sangre que se derramaba en Belchite. La sangre, por cierto, emborronó las últimas cuartillas.
El programa se completa con una visita a la librería Los portadores de Sueños: Félix y Eva recomiendan cinco libros sobre la Guerra Civil. Cantan de nuevo Alime Huma y Luigi Máraez, y nos vamos con la presencia de Lucía Martínez, una niña de cinco años que lee un poema de Gloria Fuertes.


Borradores. Realización: Teresa Lázaro. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Producción: Raquel Guzmán. Redacción: Ana Catalá. Producción general: Chip. Esta noche, martes, 00.10.[La foto es de Agustín Centelles, de un joven corneta en el Frente de Aragón]

07/11/2006 10:25 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

08/11/2006

LA LITERATURA EN EL MAESTRAZGO

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ESCRITORES Y VIAJEROS EN EL PARAÍSO 

No ha pasado inadvertido el Maestrazgo en la literatura. Ni al Poema de Mío Cid, cuyo creador estuvo por Ejulve y debió andar muy cerca de Tronchón y Mirambel, y también de la villa colindante Olocau del Rey, ni a Miguel de Cervantes, que reparó en dos capítulos de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, en la segunda parte, en la fama y el sabor del queso de Tronchón. En el capítulo 52, Cervantes escribió: “…diole las bellotas, y mas un queso que Teresa le dio, por ser muy bueno, que se aventajaba a los de Tronchón. Recibiólo la duquesa con grandísimo gusto…”. En el 66, anota ya de manera más explícita: “Si vuestra merced quiere un traguito, aunque caliente, puro, aquí llevo una calabaza llena de lo caro, con no sé cuantas rajitas de queso de Tronchón, que servirán de llamativo y despertador de la sed, si acaso está durmiendo”. Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando el Maestrazgo se convirtió en un territorio eminentemente literario. Gracias a las Guerras Carlistas, en especial a la primera, entre 1833 y 1840, y sobre todo merced al temperamento complejo de Ramón Cabrera i Griñó, que fue bautizado como “El Tigre del Maestrazgo”, y su leyenda de mariscal sanguinario y seductor, experto en la estrategia y feroz con el enemigo, atrajo a periodistas y viajeros y escritores de España y del extranjero, y dio lugar a una copiosa literatura costumbrista, pródigas en invenciones y desmesuras. Pensamos en libros como El guerrillero de Manuel Polo y Peyrolón, ya datado en 1906, pero hubo muchos folletines contemporáneos como El Tigre del Maestrazgo, o sea de grumete a general de Wenceslao Ayguals de Izco; Cómo vengar a una madre de Antonio Bermejo o Vida militar y política de Cabrera, de Buenaventura de Córdoba, donde se puede leer: “Ofrecían aquellos desiertos un cuadro imponente y sublime. Era de ver tanto aparato guerrero; tantas baterías, tantas lanzas y fusiles; tantas tiendas de campaña; tan continuo llegar de tropas, bagajes y trenes; tan rápido evolucionar de jinetes y peones. Blanqueaban las cumbres del monte con la nieve”. 

Benito Pérez Galdós publicó en sus Episodios Nacionales la novela La campaña del Maestrazgo, que no se detiene en exceso en el escenario. A Cabrera lo mira con afán de comprensión: “Su crueldad es la irritación contra el género humano porque no se le somete de golpe”. Especialmente interesante es un texto breve de Antonio Gala, incluido en la serie Si las piedras hablaran, que se pasó por TVE y apareció también en un libro, donde el escritor de Ciudad Real asume la voz del militar, que habla así: “Quiero que se reparen las murallas, las construcciones, los caminos; que se instale una fábrica de fundición y artillería. Se trabajará día y noche, no sea que nos sorprendan desprevenidos. Premiaré a los activos y castigaré a los remisos. Cantavieja será el centro del que irradie mi fuerza. ¡Adelante! Todo tiene que construirse en quince días”. 

Cuando se habla del Maestrazgo, hay un escritor que se alza por encima de los demás: Pío Baroja, que realizó un provechoso viaje en 1930 por el Maestrazgo, Morella, el Bajo Aragón y Zaragoza, que dio lugar a dos libros: Los confidentes audaces y La venta de Mirambel, que es el gran texto de este territorio donde el silencio habla hasta finales del siglo XX. Este libro, centrado en las aventuras de Avinareta y en los amores imposibles del capitán Montpesar y Carmen Abarca de Bolea, contiene descripciones de Mirambel: “Es una aldea oscura, amurallada, con aire antiguo, casi de la Edad Media. Su muralla, amarillenta, negruzca, se conserva intacta, sin ninguna brecha, y para entrar en el pueblo es necesario pasar por alguna de sus puertas. Esta muralla tuvo en otro tiempo su camino de ronda, sus matacanes y aspilleras, que después se tapiaron”. Más adelante, realiza esta reflexión general que concluye con una metáfora deslumbrante y exacta: “Los pueblos de altura tienen siempre un aire más aristocrático, más hermoso que los pueblos de llano o de las orillas del mar. Mirambel ha seguido siendo pueblo cerrado, hierático, misterioso. Parece un animal muerto dentro de su concha”. 

Otros muchos autores han escrito de estos parajes: José Antonio Labordeta, Clemente Alonso Crespo, José Luis Sampedro, Miguel Mena, Alberto Serrano, Carlos Pujol, Antonio Losantos, Pascual Guillén, Antonio Castellote, Elifio Feliz de Vargas, Pedro Rújula, Fernando Martínez Laínez, Manuel Vicent, por ejemplo, pasó aquí una parte de su adolescencia, con una cámara al hombro y explorando los montes. En su libro Del café Gijón a Ítaca (Aguilar, 1994) escribe: “… después de haber pasado por Mirambel restaurado y el pueblo almenado de Cantavieja, donde el general Cabrera, a salvo después de alguna refriega sangrienta, se cortaba las uñas y se lavaba sus terribles genitales en lo alto del risco con una palangana. La bajada hacia La Iglesuela fue suave, llena de nostalgia y de prados verdes, que habían quedado así gracias a las lluvias de primavera. Allí había mansiones medievales, palacios del siglo XVII y una parada obligatoria en Casa Amada”.  

José Giménez Corbatón, en dos libros como El fragor del agua (Anaya Y Mario Muchnik, 2004) y Tampoco esta  vez dirían nada (Anaya y Mario Muchnik, 1997), contó la soledad, la despoblación, la memoria del éxodo, la memoria mítica de Crespol, entre Ladruñán y Castellote y Santolea. Explicó así su proyecto: “Localizo flores, anoto palabras y luego las anoto en función de las necesidades de mis relatos. Crespol es una metáfora de concreta del Maestrazgo y de la sierra de Gúdar, pero también una metáfora de Teruel. Y acaso, por extensión, de todas las tierras que se quedan solas, del entorno rural de este país que se abandona y se queda ahí, perdido, sumergido en una pereza dramática. A mí me parece trágico que se acabe de esta manera”.

*La foto de Pío Baroja es de Prieto.

08/11/2006 21:04 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

ANÉCDOTA: LAS MUJERES EN EL MAESTRAZGO

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LAS MUJERES DE CANTAVIEJA

Uno de los grandes viajeros por las altas tierras del olvido y del paraíso fue Ciro Bayo (1859-1939), del que la Biblioteca Castro acaba de publicar el I tomo de sus Obras completas. En su libro Con Dorregaray (Una correría por el Maestrazgo) dice: “Las de por aquí visten zagalejo amarillo de bayeta, corto hasta la deshonestidad y muy apretado, medias azules y alpargatas, jubón de pana negra con mangas estrechas, pañuelo liado a la cabeza y pendientes orejones, casi hasta los hombros. Dije que ‘hasta la deshonestidad’, y esto me recuerda un episodio de las guerras. En el sitio de Leyden (1573), las mujeres probaron escaparse, pero el general español Valdés las hacía cortar las faldas tan cortas, que avergonzadas de ir desnudas por en medio del campamento, tuvieron que refugiarse en la plaza. ¡Luego hablan de la gazmoñería española! Las mozas de Cantavieja habrían hecho inútil la estrategia de Valdés”.  

08/11/2006 21:10 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

EL PRODIGIOSO SALTO DEL CABALLO (LEYENDA)

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En La Iglesuela del Cid hay una cumbre no demasiado elevada pero sí espectacular porque tiene forma de tótem, de colina del centinela desde la cual se contempla toda la población: la peña del Morrón. Desde allí La Iglesuela del Cid parece un entramado de tejados que se encuentran en la rambla, que cruza entre las eras y los huertos. A lo lejos, se ven los campos, las íntimas olmedas donde se encierran los caballos, y, algo más lejos, el serpeante camino que va hacia la ermita de Nuestra Señora del Cid. Si el observador tiene aguzada la vista es capaz de distinguir los dos pairones. El primero se alza junto a unas impresionantes casas de piedra excavadas en la roca, y es el principio de ese paisaje escarpado donde la montaña se aterraza, adquiere un color ocre, o rojizo, y evoca los paisajes del Jordán. Y más allá, una vez vencida la pendiente del camino, está el segundo pairón, con su modesta hornacina.

Justo en ese punto ocurrió algo legendario, que han contado, entre otros, Antonio Beltrán Martínez, Agustín Ubieto o Pascual Guillén. Debió acontecer en el siglo XI cuando Rodrigo Díaz de Vivar atravesaba estas tierras hacia Valencia, en pos de moros, o huyendo de ellos. Se desconoce cómo llegó, volviendo grupas, a la Peña del Morrón, que debió ser su último refugio. Hasta allí subieron al final sus rivales y sólo le dejaron una salida: el cielo abierto. Dicen que el caballo del Cid se arrojó por los aires, cruzó el pueblo entero, su caballista tuvo tiempo de mirar abajo, de repasar las chimeneas, las altas torres, los campanarios, y voló hasta el segundo pairón.

Como prueba de que esta historia heroica no es una invención ni inverosímil ahí están las huellas de los cascos del caballo, creemos que blanco, del Cid, impresos en la dura roca. Si una tarde cualquiera te acercas con un paisano, oirás esta historia, verás la piedra hendida. Al volver la vista atrás comprenderás la magnitud del milagro. Otros dicen que el jinete no fue el Cid, sino el propio Santiago apóstol en una de sus correrías por el Maestrazgo.

*Durante cinco años imborrables viví en este lugar, en La Iglesuela del Cid.

08/11/2006 21:14 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

09/11/2006

GOLPES DE MAR / 1*

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EL PASEO DE LA VIUDA (Fragmento)

[Si hubiese tenido que definirlo en dos palabras, Graciela habría dicho: “Apacible y frágil”.

         Aunque pronto comprobó que se había quedado un poco corta. Y añadió el epíteto “ardoroso” porque no tardó el sacerdote en desplegar lo que debió ser su verdadero plan. El acercamiento que pasó a ser acoso, el chantaje emocional que derivó hacia la conquista, la tentación que condujo a la lujuria. Al principio, él fingía espantosas pesadillas, decía que la habitación se llenaba de sombras vacilantes y de gritos, le reclamaba con toda urgencia un vaso de agua, un instante de compañía, un pañuelo humedecido que aplacase sus febriles sienes. O le pedía que se sentase al pie de su cama y le relatase historias de su país, de aquel mar lejano del que venía, de naufragios o de aquellos frailes jesuitas que destazaban las ballenas de Caión en el siglo XVIII. Casi sin darse cuenta, Graciela Gestal empezó a compartir cama con Leonardo Berdún sin apenas encontrarse entre las sábanas. O encontrándose sólo con las espaldas frías, con los muslos, con las rodillas. Pero hubo un día en que el deseo de ambos se concentró en un punto: en los ojos, en la piel o en toda la cama, y allí ocurrió lo que tenía que ocurrir, lo que Leonardo siempre ansió que sucediese, aquello que la propia Graciela soñó alguna vez ante las olas, entre carta y carta, tal vez inconscientemente. Cuando acabaron, temblando aún, a Graciela se le escapó una frase vulgar: “¿Quién te enseñó a ti cómo se monta una mujer?”. Era la primera vez que lo tuteaba.]

*El viernes 17 de noviembre presento en Madrid mi libro "Golpes de mar" (Destino; Colección Áncora y Delfín), 16 relatos de trasfondo marino. Es un libro que empecé a escribir hace 23 años exactamente, y que se ha ido estirando en el tiempo. La última pieza es de hace algo más de un año. "El paseo de la viuda"establece un vínculo entre Galicia y Aragón. La foto, que bien podría ser la de la protagonista del relato, es de mi amado Willy Ronis.

09/11/2006 21:16 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 8 comentarios.

10/11/2006

GOLPES DE MAR / 2*

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BALLENAS (Fragmento)

[Lo que le apenaba de veras es que nunca supo cómo eran los dibujos de su hijo. Al principio no hacía mucho caso, pero a medida que el muchacho causaba cierta sensación tanto en los comercios, que le compraban sus afectadas marinas, como en el restaurante Rompeolas, sintió una enfermiza y cruel curiosidad. La conciencia de su ceguera le remitía a una desazón renovada. Si el pueblo se había quedado a solas, sin navegantes, o si llovía a mares, ambos se resguardaban en casa al calor del fuego. Había un momento en que el padre le pedía que le describiese los dibujos: la firmeza de los trazos, la gama de los colores –“¿dices, hijo, que ese color es apagado como la ceniza, oscuro como la tormenta que se asoma desde las islas Sisargas?”--, la magia del paisaje, los personajes. Leandre se dejaba llevar por su enorme imaginación y completaba el dibujo. “Claro -decía-, esa sirena que ahí ves, desnuda como una mujer cuando se ofrece y caliente, no sabe cantar, pero gime y sus gemidos atraen a los marinos y a los hombres de tierra. Yo conocí a una de ésas en Laxe y me dijo que se llamaba Carmiña”.

 

         Pedro Portegaza, desde ahora Pero da Ponte, aprendió a estirar y enmarañar los argumentos como su padre. Y si le flaqueaba una narración, tomaba un segundo de aire, inventaba una sucesión de onomatopeyas más o menos efectivas, aullidos de lobo en la invernía, cánticos espasmódicos y serenos como los de las antiguas ballenas, y echaba mano de su memoria: allí, en el fondo de aquel arcón de hechos prodigiosos que conservaba en el magín, que no otra cosa era la maravillosa herencia de su progenitor, estaba todo lo que quería. Un hundimiento, una huida por un mar salpicado de tiburones, una mujer que clama ante la playa o un loro llamado Clodoaldo capaz de predecir el futuro para corregirlo.]

*Os avanzo otro fragmento de otro cuento, uno de mis favoritos: "Ballenas". Cuenta la historia de un escritor que se alza con el Premio  Nobel y que antes ha visto como en una librería de su ciudad quemaron algunos de sus libros. La foto es de mi admirado Joan Colom.

10/11/2006 00:45 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

HATO DE FOCES Y JOSÉ NOGUERO*

20061110200621-noguero4.jpg[Hato de Foces cumple 30 años en la música popular con un nuevo disco: “Chino Chino”, que fluye entre la tradición y la innovación. José Noguero seleccionado entre 100 fotógrafo españoles.]

De la música de raíz a la poesía visual 

Me desperezo bajo un cielo neblinoso y me siento a oír, ante un níspero y un nogal, la música de Hato de Foces, mucho más alegre que el día. El grupo oscense, que lleva ya treinta años de música a sus espaldas, publicaba hace muy poco “Chino Chano”, doce temas, cuatro instrumentales, donde resuena el corazón de la música popular, renovado pieza a pieza. En el tema “Canciones Viejas” se oye: “Dicen que esta tierra es hoy // el país de  los cantares”, que en el fondo es una canción de amor y desamor, con ese tono somarda, tan aragonés: “No canto por cantar bien, // ni canto por divertirme. // Canto por incomodar // a la que no quiera oírme”. Se trata de un disco que, tal como sostiene Juanjo Javierre, “consigue ese difícil equilibrio entre la esencia de lo popular y la musicalidad compleja, que incorpora tímbricas con aroma gaélico, la sofisticación armónica propia del mundo de la clásica o incluso flirtea con la rítmica de los loops electrónicos”. Y recuerda que Hato de Foces renueva la jota “Oleay” con una estética que suena con el  aire sensual de la bosanova.

Hato de Foces aborda la inmemorial albada en una canción de seis versos. Dos piezas especialmente conmovedoras son el “Conde Luna”, un texto inspirado en la bella y misteriosa historia del conde Olinos, para mí el más emocionante y plástico, y el “Romance de la Agustinica”, una canción que glosa un amor imposible mezclado con  la muerte y la tozudez paternal. “Que te mataron tus padres // Adiós Agustina adiós. // Mira si sería guapa // que hasta el mismo enterrador // tiró la pala y el pico // sacó el pañuelo y lloró”, dice el texto. “Chino Chano” es un álbum muy elaborado y honesto, que nace de “la exigencia tozuda” de este colectivo que tiene en Salvador Cored a su productor musical multiinstrumentista. Crean con él Marisé Aguilar (voz y percusiones), Alfredo Callén (bajo), Jorge Marsó (batería y percusión), Carlos Montull (guitarra acústica), José Luis Ochoa Hortelano (voz, guitarrico y flauta de pico), Olga Orús (voz y percusiones) y Josu Ubierna (acordeón).

Con estas melodías de fondo, con el “Vals del Puerto” que se mece, repaso la obra de José Noguero (Barbastro, Huesca, 1969), un fotógrafo que reside en Alemania y que es el único altoaragonés que figura en el libro “100 Fotógrafos españoles” (Exit Publicaciones, 2006), que ha preparado Rosa Olivares con un amplio equipo de colaboradores. Figuran otros tres aragoneses: Mario de Ayguavives (Zaragoza, 1968), Rafael Navarro (Zaragoza, 1940) y Luisa Rojo (Cetina, Zaragoza). Y con ellos, entre otros, están Humberto Rivas, Cristina García-Rodero, Ouka Lele, Garía-Alix, Masats, Fontcuberta, Isabel Muñoz... A cada creador se le dedican cuatro páginas completas, con el texto en bilingüe, y el número de fotos oscila entre las cinco y la docena, en función de los tamaños. De José Noguero destaca la fusión de varios lenguajes artísticos y su “implicación intelectual con diferentes espacios culturales y morales”. En su obra convergen la pintura, la escultura, la arquitectura, el diseño de espacios interiores, cierta estética primorosa del bodegón o de la representación teatral, y también la huella de la televisión, y con todos esos elementos tiende a realizar imágenes que ofrecen algo de paisaje elegante y depurado.
Escribe Rosa Olivares: “Las fotografías de Noguero son auténticas construcciones irreales, artísticas, que nos hablan de un imaginario cultural cercano al romanticismo (…) Noguero elige una estructura artística y cultural sofisticada dotando así a sus imágenes de una riqueza poco usual y de una belleza casi mística, en la que el vacío y la soledad son una parte casi esencial”.

*Todos los viernes -Ismael Grasa lo hace los martes- publico en la edición de "Heraldo de Huesca" un artículo que tiene como protagonista o asunto central la cultura o la política oscense. Éste es el de hoy. Ésta  es una de las cuidadas fotos del artista de Barbastro, al  que pudimos ver hace no demasiados meses en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.

10/11/2006 20:00 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

GOLPES DE MAR / 3

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UNA LECCIÓN DE FOTOGRAFÍA (Fragmento)*

[Patricio Julve le dijo que volvía a su tierra, pero que quería contar conmigo en nuevos proyectos. Incrementó levemente mi sueldo, le dijo que le enviaría una parte a él y otra que me la daría a mí, y que no me iba a faltar de nada. Como así fue. Nunca había salido del entorno de mi casa, pero a las pocas horas me vi montado en un tren con destino a Zaragoza. Mi padre, además, había recibido otro obsequio: la burra Agustina de Aragón.        

Querréis saber qué había aprendido con aquel hombre. De todo. Cuándo se utiliza una cámara de cajón, una de fuelles o una de mano; que no es lo mismo captar un paisaje que un rostro; que existían otras posibilidades de trabajo como, por ejemplo, aprovechar una instantánea más o menos pintoresca. Y aprendí, sobre todo, que la fotografía es el arte de la luz, caracterizado por el encuadre, el foco, la atmósfera y la agudeza de la mirada. Comprobé que una buena foto exige su tiempo, igual que el revelado. Patricio Julve insistía en que el agua no estuviese demasiado fría y que fuera preciso en la medición de los tiempos. Lo que más me sorprendió de aquellas semanas de colaboración fue que a veces encendía varias hogueras, colocaba una sábana y situaba a la gente ante la tela. Cuando veía que había una iluminación bonita, casi mágica, de oro y sombra, disparaba. Aquel mes constituyó una experiencia preciosa. Son esas cosas que ya nunca podrás olvidar. Me parece que os he dicho que había sido mal estudiante. Con Patricio Julve recuperé uno de mis cuadernos e iba tomando notas de lo que él decía, como hacéis vosotros ahora. Recuerdo perfectamente algunas de mis notas. Julve me decía: “La vida entera merece nuestra atención, y por lo tanto una foto. Todo es fotografiable, pero no debemos fotografiarlo todo. El pudor y el respeto son armas del fotógrafo”. O “el fotógrafo siempre está en guardia. Sabe esperar la luz, que es un don, y busca temas, lo insólito, los contrastes, la sorpresa. Somos artesanos del arte de mirar, no lo olvides. La cámara es nuestro tercer ojo. Primero está el ojo físico de nuestro rostro, luego está el ojo de la sensibilidad, que es el ojo del alma, y luego está el de la cámara, que debe ser el instrumento que copia la verdad”. Aunque quizá la frase que más me impactó fue otra: “La foto da una segunda vida. Es un antídoto contra la muerte”. Me gustó tanto que la ponía al principio de cada página, como un lema. Pensé que era cierto.

Me gustaría contaros una pequeña historia de amor. Os he hablado de la iluminación con hogueras. Yo mismo recogía la leña y la esparcía en las eras en diversos montones, y le prendía fuego. Patricio Julve me dijo que había aprendido esa técnica “rudimentaria pero efectiva” de una mujer que se llamaba Julia Margaret Cameron, inglesa, que descubrió la foto muy tarde. Así, pese al temor de la joven, retrató a Marica Doce, que venía a pasar los veranos a la casa de Arnedo. Hacía tiempo que me había entrado por el ojo derecho. Yo mismo fui a llevarle los retratos. Estaba más guapa que nunca. Se mostró tan sorprendida como yo con aquella luz en el pelo y en las mejillas, con aquel brillo de lumbre en la mirada, con la lustrosa textura de la piel. Textura: otra palabra que me enseñó mi maestro. También le llevé un membrillo y una manzana, que era una forma de decirle que la quería. Desde aquel día nos hicimos novios. Eso también se lo debo a Patricio Julve: el amor de Marica Doce, que es mi mujer, mi colaboradora, la pintora de mis fondos, la mujer que confecciona mis álbumes con auténtico primor y la que lleva las cuentas.]

*Aquéllos que conozcáis un poco mi obra, sabéis que uno de mis personajes favoritos es el fotógrafo Patricio Julve, que protagoniza muchas de las piezas de "El testamento de amor de Patricio Julve" (Destino, 1995; 2000). Es un personaje que me acompaña siempre y que sigue por ahí, vivo y enigmático en mis ficciones. Aquí reaparece en uno de los cuentos más optimistas y felices del libro: "Una lección de fotografía", que es un nuevo fragmento de su biografía, en la que trabajo poco a poco, cuento a cuento. Por otra parte, en "El álbum del solitario" se hablaba, y mucho, de un fotógrafo gallego, Manuel Seara de Castro, que reaparece aquí y narra su historia y su relación con el artista aragonés, que tuvo su estudio, o uno de sus estudios, en un piso de las Murallas Romanas. La foto pertenece al fotógrafo de Muxía y Corcubión y Cee Ramón Caamaño, que tiene su importancia en este texto. La joven, de la Costa de la Muerte, bien podría parecerse a Marica Doce.

10/11/2006 20:15 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

AGENDA DE PROYECTOS DE AMIGOS

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PISÓN, ELOY FERNÁNDEZ, VICENTE PASCUAL,
PEDRO AVELLANED, PEPE CERDÁ

-Ignacio Martínez Pisón (Zaragoza, 1960) ha obtenido el III Premio Dulce Chacón de Narrativa Española con el libro "Enterrar a los Muertos” (Seix Barral, 2005; lleva varias ediciones, en torno a diez), dotado con 9.000 euros. El libro narra la vida y la muerte del profesor y traductor José Robles Pazos. El jurado destacó que se trata de “un texto que además de mostrar unos valores éticos, sociales y literarios en consonancia con la convocatoria del premio, presenta un marcado carácter innovador en su construcción genérica”. He hablado esta tarde, desde Utebo, con Ignacio: estaba muy contento, este galardón se suma al Rodolfo Walsh, entre otros. Y como contrapunto doloroso me contó que acaba de morir la hija de José Robles Pazos en Pozuelo de Alarcón. Tenía 82 años y le había ayudado en esclarecer algunos puntos oscuros del asesinato de su padre,  traductor de John Doss Pasos. Ignacio Martínez de Pisón acudirá este fin de semana al Camp Nou, en compañía de su hijo mayor y de Pepe Melero, para ver el partido del Real Zaragoza ante el conjunto de Rijkaard.

-La semana próxima, desde el martes, la Filmoteca de Zaragoza rinde homenaje al fotógrafo, poeta, actor y cineasta Pedro Avellaned.  Proyectará una selección de sus cortos y, a modo de complemento, varias de sus películas predilectas en versión original. Faltará su película favorita tal vez, “A pleno sol”, con Marie Laforet y Maurice Ronet y Alain Delon, porque la Filmoteca no ha encontrado una versión original. El director de la Filmoteca Leandro Martínez está muy entusiasmado con el proyecto. He estado esta mañana con él –y con Tereza Lázaro, la realizadora de “Borradores” y con el operador José Antonio-, conversando con Alicia Salvador Marañón y con Eduardo Ducay. Ambos han estado encantadores.

-Eloy Fernández Clemente no para de trabajar. Siempre tiene un proyecto oculto, siempre cultiva un libro en secreto. El próximo martes 14, a las 20.00, en la Cámara de Comercio e Industria (Pº Isabel la Católica, 2), el catedrático de Historia Económica de la Universidad de Zaragoza presentará el volumen “120 años de historia de la Cámara de Comercio, 1886-2006”. Hace mucho que no veo a Eloy, algunos meses, y no tengo información de primera mano de este libro. También está trabajando con intensidad en un gran proyecto sobre un personaje de novela portugués. 

-El día 16,  jueves, en la FNAC, a las 19.30, Luis García Montero presentará sus dos últimos libros: “Poesía 1980-2005” y “Los dueños del vacío”, ambos aparecidos en Tusquets. Lo presentará el prologuista de su lírica reunida, José-Carlos Mainer, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, que define a García Montero como “poeta tocado por la rara gracia del talento expresivo y del  talento emocional, uno de los pocos destinados a la letra grande de la historia de la literatura”. Mainer ha redactado una bella y apasionada introducción. 

-Vicente Pascual Rodrigo me envía esta nota sobre este interesante proyecto, del que emitimos una parte en “Borradores”. La inauguración será el viernes 17 a las 19.00, en el CDAN de Huesca. [El CDAN. FUNDACIÓN BEULAS se complace en anunciar la presentación del libro de poemas de Vicente Pascual: LAS 100 VISTAS DEL MUNDO INTERIOR, así como la exposición de las 101 pinturas del autor que los acompañan. La característica austeridad de los trabajos plásticos de Vicente Pascual encuentra una nítida prolongación en estos breves poemas. La presentación correrá a cargo de Ángel Guinda. "Las 100 vistas del Monte Interior" es la primera obra con carácter literario realizada por Vicente Pascual quien, en una entrevista reciente sobre este proyecto comentaba, que: “Este largo trabajo en pequeño formato me ha hecho revivir la conciencia del valor de las pequeñas cosas, la conciencia de que la grandeza no reside en el tamaño. Lo enorme puede ser fragmentario y lo minúsculo un reflejo perfecto de la totalidad. El color se puede expresar en blanco y negro y un rasgo, una palabra, puede contener el universo.”

El trabajo de Vicente Pascual ha sido objeto de casi un centenar de exposiciones individuales, estando representada su pintura en numerosos museos internacionales y colecciones públicas. La singularidad de su trayectoria y de su planteamiento filosófico sobre la práctica creativa ha dado lugar a una extensa bibliografía.] Vicente Pascual se ha trasladado a vivir a Utebo con su compañera Ana Marquina, y allí trabaja cómodamente. Está muy contento. Vicente Pascual es objeto estos días de una entrevista en el blog de Javier Delgado.

 -El día 17, también en la FNAC, a las 19.30, Ángel Petisme presentará con una actuación en directo su nuevo proyecto musical: “Éxitos secretos”. Copio esta nota del propio Petisme: [Éxitos secretos reúne en edición de lujo un cd, un dvd y un libreto de 56 páginas con lo mejor de la trayectoria musical de Ángel Petisme. En el cd además de 17 de sus más sobresalientes canciones, remasterizadas de nuevo, se incluyen tres piezas inéditas (Mi pequeño basilisco, El cielo de Bagdad, Dancing with Petisme). El dvd contiene 7 videoclips (tres de ellos realizados por el propio Petisme y grabados en Iraq, Palestina y los campamentos saharauis), imágenes de conciertos en México D.F., Nueva York, Ramalah, Bruselas, Madrid, Argel, Barcelona, Zaragoza, etc y dos entrevistas en profundidad (una con Labordeta y otra con Albert Puig para Tv3 y Catalunya Radio). La realización del dvd ha corrido a cargo de José Ángel Delgado. En el libreto 25 escritores (Enrique Vila-Matas, Luis Antonio de Villena, Martínez de Pisón, Antón Castro, Carlos Castán, Miguel Mena, entre otros) se recrean en su canción favorita de Petisme].

-El día 28 de noviembre, a las 19.30, en Zentrum (Plaza de Los Sitios) Pepe Cerdá presenta una selección de sus textos de blog bajo el título: “Pintor, pinta y calla” (Biblioteca Aragonesa de Cultura).El volumen va enriquecido con óleos, acuarelas y fotos del autor.

*La foto de Ángel Petisme corresponde al blog de David Guerrero.








 

 

10/11/2006 22:01 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ENTREVISTA CON SANTIAGO ARRANZ, POR CAROLINA CEBREIRO*

Cultura / Entrevista

“La arquitectura le ha dado a mi pintura la posibilidad de existir en el espacio y en el tiempo real”


El pintor y escultor Santiago Arranz, natural de Sabiñánigo y residente en Zaragoza, ha escogido la arquitectura como su espacio para la creación. Sus intervenciones en edificios como el Centro de Historia o la Casa de los Morlanes anteceden a la fachada del Bussiness Center, que próximamente abrirá sus puertas en la calle Alfonso.


La biblioteca María Moliner acoge parte de la obra de Santiago Arranz

Zaragoza.- Sin abandonar el trabajo pictórico, Santiago Arranz (Sabiñánigo, 1959) se ha ido desligando progresivamente del taller de su localidad natal para desplegar su obra artística en espacios abiertos. La arquitectura se ha convertido en un lugar donde este pintor y escultor teórico se siente más cómodo. Así, huye de la cultura del instante y ofrece su arte a la sociedad.Sus obras cuentan, relatan, explican. Recuperan el pasado o parten de la nada para plantear algo novedoso y, a la vez, adaptado al entorno. Para ello, sustenta sus creaciones en un trabajo de investigación previo, una base teórica con la que da vida a sus caligrafías, una seña de identidad que encontró en París y a las que dio forma en 1990 con su “Abecedario”. Y fue en 1994 cuando este lenguaje propio de Santiago Arranz pasó a formar parte de sus intervenciones arquitectónicas.Tras sus pinturas murales del Teatro Balear de Palma de Mallorca (“Horizonte”, 1986) , en el Instituto de Educación Secundaria de la localidad zaragozana de Fuentes de Ebro (“Trayectoria”, 1989) y en las cúpulas de la nueva sede de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza (“La ciudad soñada”, 1992), su carrera da un giro con la rehabilitación del antiguo convento del siglo XVII de las Capuchinas de Huesca (1994-95). Después vendrán las intervenciones en la Casa de los Morlanes (1995-96); en el antiguo convento de San Agustín, del XIII, sobre el que hoy se levantan la biblioteca María Moliner y el Centro de Historia (“La línea de la historia”, 1998-2003); el huecorrelieve en la planta de Bieffe Medital en la localidad oscense de Senegüé (“El milagro de la vida”, 2005) y un proyecto escultórico que se ubicará en Valdespartera (“Tierra, aire, agua, fuego”, 2005).Su apuesta más reciente se introduce de lleno en el centro zaragozano, en la calle Alfonso I, donde ya forma parte del paisaje urbano la fachada del Bussiness Center, el edificio de los antiguos almacenes Gay, donde próximamente se ubicarán los siete juzgados de lo Social y el Registro Civil de la capital zaragozana

Pregunta.- Tras su estancia en Francia, su participación en iniciativas artísticas y literarias, su presencia en ARCO en siete ocasiones, sus intervenciones en edificios… ¿Hacia dónde discurre ahora su obra?
Respuesta.- Creo que discurre hacia la realidad. Creo que se está dando a mi obra la oportunidad de que se realice en espacios públicos. Esto ha sido una consecuencia muy importante. He pasado de la ficción del arte realizado en el taller, que tenía más que ver con mis propias elucubraciones de artista, a interesarme más por el mundo y por los demás. En estos espacios públicos en los que me tengo que apartar, como un escritor se aparta de los protagonistas de sus novelas, para pensar no en que contemplen tu trabajo, no en tu ego, sino en hacer un arte más cívico, más pensado para la sociedad. La arquitectura ha dado a mi pintura la posibilidad de existir en el espacio y en el tiempo real.

Arranz llamó "La línea de la historia" a su proyecto para el Centro de Historia

P.- Pero sigue manteniendo un trasfondo teórico…
R.- Todos los proyectos que realizo tienen una explicación. Aparte de las consecuencias plásticas que pueda tener mi trabajo, más o menos bellas o seductoras, lo que hago tiene una meditada base teórica. Busco que tenga un sentido, que no sea pura estética. Eso lo odio. Tiene que haber un resultado plástico, pero hay una meditada investigación, hay una exploración de ese camino y eso es pura creación. No tiene nada que ver con lo posmoderno ni con recoger símbolos y transformarlos… No podemos generar nada nuevo si no partimos del pasado…En la Casa de los Morlanes, hubo que subir al andamio y explorar los relieves en las ventanas. En los frontones triangulares se narran juicios paganos y en los curvos, juicios cristianos. Parece ser que fue la casa de un jurista y se da la oportunidad de contar lo que alberga esa casa, la iconografía que encierra. A través del arte contemporáneo se hace una labor: que la gente ame el pasado. El Centro de Historia fue un trabajo sobre las culturas, sobre el tiempo histórico. Era un solar donde habían convivido todos los momentos vitales de esta ciudad, que es un poco la misma historia que se repite en el solar de España: la cultura íbera, la cultura romana, la cultura mudéjar y, finalmente, la cristiana. Lo que hice fue trabajar con los símbolos de todas esas culturas, mezclarlos y crear una nueva caligrafía de entendimiento entre culturas, que es lo que quería plantear.

P.- ¿Esas caligrafías son la seña de identidad de Santiago Arranz?
R.- La intervención en el convento de las Capuchinas de Huesca fue mi primera realización en un espacio arquitectónico después del “Abecedario”. Esta obra fue decisiva porque luego decidí incorporar estos vocabularios formales en todas mis producciones artísticas. Y a partir de ahí, todos mis proyectos participaron ya de esta idea de crear una caligrafía, que habían sido mi búsqueda. En París encontré lo que buscaba, una caligrafía con la que poderme expresar ya que siempre había relacionado la pintura con el lenguaje, tengo esa inclinación a pensar en términos semióticos, del lenguaje. Inmediatamente después, en el año 94, los arquitectos Samartín y Cánovas, que vieron las pinturas de las dos cúpulas de El Cubo (la sede de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza) fueron los que me desvelaron la capacidad constructiva que tenían mis vocabularios y decidieron incorporarlos al edificio de las Capuchinas. Después sí que he transformado estos vocabularios en algo que tenía ya una capacidad no sólo de construir sino también de generar una narración.

P.- ¿Fue entonces 1994 un punto de inflexión en su carrera artística?
R.- A partir de ahí hay una dimensión totalmente nueva añadida. Sigo practicando la pintura en paralelo a otro tipo de actuaciones en espacios.

Espacios abiertos
P.- ¿Se siente más cómodo trabajando en esos espacios arquitectónicos, abiertos?
R.- Me siento mucho más cómodo porque quizá he pasado demasiado tiempo en el taller. Ya no disfruto tanto como disfrutaba de la soledad del taller, me gusta más trabajar en equipo, me gusta discutir las cosas con más personas. Veo el arte como el esfuerzo de muchas más personas y estoy en esa tesitura, más compleja pero también mucho más enriquecedora.

En los espacios públicos, el autor acerca sus creaciones a la sociedad



P.- No todo el mundo entiende esas intervenciones contemporáneas en lugares abiertos, ¿cree que incluso se llega a desvalorizar esas obras?
R.-
Sí, pero eso es por ignorancia. Casi todas las producciones artísticas del siglo XX no son exactamente ni pintura ni escultura. Son híbridos. Todos los artistas han intentado otras puertas, como en las vanguardias, y colaboraciones en arquitectura siempre se han hecho, los griegos no concebían los edificios sin esculturas. Es una cuestión de ignorancia porque el arte producido en esos espacios es igual de válido, para mí más, porque se dirige a todos, a la sociedad en general, y no es un arte pequeño burgués que realizas en función de una escala de valores materiales o comerciales, que normalmente se distribuye en unos circuitos privados y terminan en una colección privada.Creo que se debería valorar más y, de hecho, a mí me parece que la tendencia a nivel europeo va hacia este tipo de planteamientos… A mí me hizo avanzar muchísimo tener proyectos arquitectónicos, muchísimo más que todos los trabajos que pude realizar como pintor. La evolución en un estudio es mucho más lenta, caminas hacia un intimismo que se puede volver incluso contra ti, que estás al servicio de un mercado, aunque no lo quieras ver así porque tienes que generar un mercado por pequeño que sea.

P.-
A veces, la obra se integra tanto en el edificio que hasta se llega a tapar, como ha ocurrido con paneles expositivos en los muros del Centro de Historia o con la carpa del patio, ¿qué siente al ver su trabajo cubierto?
R.-
Sientes una herida, sobre todo cuando se trata de un trabajo de restauración. Allí no había nada, había unos enterramientos musulmanes y nada más. Veo muy bien que se dinamice al máximo un edificio como éste para la cultura, pero me gustaría que pudiesen convivir las dos posibilidades: la posibilidad artística arquitectónica que hemos generado, que es totalmente actual, ya que en cualqu