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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.

JANE KENYON, DOS POEMAS

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[Jane Kenyon nació en Ann Arbor, Michigan, en 1947 y falleció en 1995 de leucemia, tras  quince meses de padecimiento. En 1972 se casó con el poeta Donald Hall. Publicó en vida cuatro libros, del póstumo “Otherwise” se han vendido más de 70.000 ejemplares. Pre-Textos, en su bella colección La cruz del Sur, y en edición bilingüe, publica una antología de su poesía. Se trata de una escritora de la emoción, de una lírica hermosa y transparente, cargada de misterio y de sutileza. Vivió en contacto con la naturaleza y solía decir también que “entre pucheros”. Admiraba a Anna Ajmatova, Emily Dickinson o Elizabeht Bishop. La edición es de Hilario Barrero.] 

FIESTA AL AIRE LIBRE EN SEPTIEMBRE 

Nos sentamos con amigos a la mesa
Redonda de cristal. La conversación es inteligente;
Todo el mundo está a su altura. Las abejas
Se  acercan a las mondas helicoidales de pera
En tu plato.
Desde mi regazo o desde tu mano
El sabor de nuestra privacidad matinal
Viene flotando. Un sol de otoño
Pasa a través del vino.

 EL PRETENDIENTE

 Nos acostamos dándonos la espalda. Las cortinas
suben y bajan
como el pecho de alguien que duerme.
El viento mueve las hojas del viejo boj,
mostrando sus claros reversos
al dar la vuelta todas a la vez
como un banco de peces.
De pronto, comprendo que soy feliz.
Durante meses este sentimiento
se ha estado acercando, ha permanecido
en breves visitas como un tímido pretendiente.

01/07/2007 06:43 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

OTRO POEMA DE JANE KENYON

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DE OTRA MANERA

 Me levanté de la cama
Con dos piernas fuertes.
Podría haber sido
De otra manera. Comí
Cereal, leche
Dulce, un melocotón 
Maduro, perfecto. Podría
Haber sido de otra manera.
Llevé el perro cuesta arriba
Al bosque de abedules.
Toda la mañana hice
El trabajo que me gusta. 


Al mediodía me acosté
Con mi compañero. Podría
Haber sido de otra manera.
Cenamos  juntos
En una mesa con candelabros
De plata. Podría
Haber sido de otra manera.
Dormí en una cama
En una alcoba con cuadros
En la pared
Y planeé otro día
Exactamente igual a éste.
Pero un día, lo sé,

Será de otra manera.

[En un documental que le hicieron, en 1993, Jane Kenyon confesaba: "Yo creo que escribir esos poemas fue mi esfuerzo para comprender y controlar lo que me estaba ocurriendo. Para mí la poesía es siempre un lugar seguro, un refugio y lo ha sido desde que la estudié en la escuela primaria, así pues era natural para mí escribir sobre estas cosas que ocurrían en mi propia alma". La foto es de Louise Wolfe-Dahl. Este poema profético, uno de los más  conocidos de la escritora, también está tomado de la antología de "De otra manera" de Jane Kenyon, que ha preparado Hilario Barrero para Pre-Textos. La edición, bilingüe, es de 2007 y tiene 152 páginas.]

01/07/2007 06:53 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

DOS POEMAS DE OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN

20070701192600-martine-franckwedding.jpgI.
Toda tú

Habitación donde encuentro
descanso, pared de hueso
en la espina de tus senos.
 
Farol y neón,
hondo misterio de esquinas,
luna que devora a los lobos,
fiebre que recorre mis venas, 

promesa de arena que se desliza
entre mis dedos, despertándose
al mar del mediodía.  


II.

Si lo pides

dormiré todas tus pesadillas sin dudarlo,
acuchillaré mis miedos e invidente
quebraré nuestros días para que no quede nada
que te recuerde. Mi mujer de mar en ciudad mármol.
Ciudad mármol que habla de los hombres
que besaron la paloma antes que yo
y quebraron sus dedos frágiles al hielo

de tu desaparición.

*Dos poemas últimos, recientes, calentitos, del joven poeta Octavio Gómez Milián, responsable de "Confesiones de Margot". Así vio una boda a orillas del mar Martine Franck, fotógrafa de Magnum y esposa de Henri Cartier-Bresson.   
01/07/2007 19:01 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

ANTONIO PÉREZ MORTE: DOS POEMAS

20070701222913-jean-jacques-andre.jpgEste poema 
Este poema está vivo.
Tiene ojos.
Invisibles ojos, que sin verlos, te miran.
Lees y acaricias versos que se erizan.
 
Este poema está vivo,
quiere escucharte recitar en voz alta;
meterse en tu casa o quizá en tu cama;
curiosear tus estantes de discos y libros,
de fotos y cartas;
provocarte emociones y hurgar en tu vida:
¡Date prisa, pasa de página!

    

Perdidos 

Nos fuimos distanciando paso a paso,
casi sin saberlo, distraídos,
caminamos dejando en el olvido
la vieja ilusión de ser nosotros.
 
Y seguimos  desde entonces, sin motivo,
deambulando a un ritmo acelerado,
sin saber a dónde, por qué lado,
conscientes sí, de traicionarnos,
como siempre, una vez más,
¡por cobardía!
 
Rebeldes de sueños 
y actitud conformista 
paseamos las reliquias del pasado
por las calles vacías de la vida,
y donde hubo una esperanza
hay una herida.
 
*[Ha pasado Antonio Pérez Morte, el poeta y bloggero de Sabiñánigo, una mala racha. 
Regresa con ánimo. Y para animarlo aún más, cuelgo estos dos poemas suyos y esta
foto de Jean Jacques André.]  
 
01/07/2007 21:39 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

ENRIQUE VILA-MATAS CON LA FAMILIA AUSTER

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Hace unos días, el gran Enrique Vila-Matas conversaba con Paul Auster en Nueva York. Siempre recordaré una noche en el Salammbo, tras la presentación de Los seres imposibles (un libro menor mío, como casi todos los míos, que a mí me produce mucha simpatía), en la que Enrique estaba a punto de marchar a Nueva York y se divirtió de lo lindo con sus ingeniosas frases.

Esta noche, Julio José Ordovás, ese apasionado lector de Enrique y meticuloso articulista enfermo de literatura, me ha enviado esta foto. Víctor Juan, recién llegado de dar vueltas al mundo (desde Extremadura a Lisboa), me ajusta el tamaño para el blog y yo la cuelgo. O la subo, como dicen algunos. Al margen de Auster y Vila-Matas, hay dos mujeres bonitas e inteligentes: la rubia y excelente escritora Siri Husdvedt (yo la leía hace tiempo  en las ediciones de Circe) y la hija de Paul y Siri, Sophie Auster. No conozco al personaje que asoma por atrás (No me importaría que alguien me dijese quién es).

01/07/2007 23:55 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 9 comentarios.

CARTA FELIZ Y CON HUMOR DE ENRIQUE VILA-MATAS

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Hola, Antón. Me he llevado un buen susto al ver que alguien tenía una foto que yo creía que sólo estaba en mi poder. Pero es verdad, se la pasé a Ordovás. La chica guapa número 2 de la foto no es la hija de los Auster (parece un título de Poe), sino la escritora francesa Céline Curiol, que ha publicado en España en El Aleph la novela "Voces en el laberinto". Yo también caí en ese error al llegar a la casa Auster en Brooklyn. La saludé creyendo que era Sophie, la hija. El mozo (que alguien ha confundido con un beato español) es un periodista de Chronic´Art, una revista francesa muy recomendable. En fin. Aprovecho para mandarte un gran abrazo.

 

*Esta hermosa joven sí es Sophie Auster. Y aquí tiene algo de mujer fatal, a la manera de Sue Lyon o de una jovencísima Sofía Loren.

02/07/2007 22:50 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

VILA-MATAS POR OLIVIER ROLLER.

20070702225825-vilamatasolivier-20roller.jpgOlivier Roller, del cual he publicado varias fotos, quiso tomarle una foto original a Enrique Vila-Matas, y creyó que esta toma era eficaz.
02/07/2007 22:56 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

VILA-MATAS, EN DOS TOMAS DE OLIVIER ROLLER

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Olivier Roller, que me hace pensar en Jorge Represa, aquel gran fotógrafo del dominical de "El Periódico", realizó otra foto de  Enrique Vila-Matas. Aquí están las dos.

 

 Enrique parece un escritor asustado o poseído por un escalofrío.

03/07/2007 00:50 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

MAÑANA, MONOGRÁFICO DE POESÍA EN BORRADORES

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Borradores ofrece mañana un monográfico sobre poesía contemporánea. Actúan el tenor Miguel Santolaria y el pianista y maestro de música Emilio Belaval. Acuden al plató la editora de Olifante, Trinidad Ruiz-Marcellán, que avanza los contenidos sobre el Festival Internacional de Poesía de Veruela, que girará  este año en torno a Antonio Machado, y la poeta y dinamizadora cultural Elizabeth Hernández, una mexicana afincada en Huesca. Trinidad habla de la antología Los chicos están bien y del doble poemario de José Luis Alegre Cudós, que acaba de publicar. Y a plató también acude Dolan Mor, poeta cubano instalado en Zaragoza, que juega con la creación de personajes apócrifos que escriben sus libros y que acaba de ganar el premio de la Delegación de Gobierno y Cajón con su libro Nabokov Butterflie’s. Además, Borradores emite reportajes con Luis Bagué y Alvaro Tato, que han ganado el premio Hiperión; entrevista al ecuatoriano Mario Campaña, biógrafo de Charles Baudelaire y autor de “Aires de Ellicon City”; y también dialoga con el zaragozano Nacho Escuin, director de la editorial Eclipsados y de la revista Eclipse, que acaba de publicar Couleur.

Borradores se traslada a la cárcel de Daroca para conversar con el poeta y preso Pedro Betancourt, que participa en el libro Poemas de la ausencia, publicado por el editor aragonés Manuel Martínez Fortega. En la librería Antígona nos recomiendan sólo libros de poemas, y el programa se cierra con un poema de Carmen Ruiz en un montaje videográfico de José Ignacio Comeras.

*La foto, con  ese aire íntimo de Vermeer, es de Soledad Aragón.

 
04/07/2007 09:20 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

JOSÉ ANTONIO MELENDO, EN BORRADORES

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Borradores grabó ayer dos programas; al primero acudieron como invitados una impresionante intérprete como Susana Germade, la bailarina Elia Lozano, el actor Ricardo Joven y la escritora Ana Alcolea; su presencia se acompaña de reportajes sobre la galería Finestra, la realizadora Laura Sipán, autora del corto El talento de las moscas, y Mauricio Wiesenthal.

Al segundo acudieron el cuarteto de guitarras Terpsícore, estupendos, José Luis Rodríguez, Ricardo Bosque y Encarnación Ferré, y se ofrecen reportajes sobre Juan Millares y su documental sobre su tío Manolo Millares, Luis Landero y su novela Hoy, Júpiter y José Ribas y su libro sobre el Ajoblanco.


El fotógrafo José Antonio Melendo estuvo en las dos sesiones y lo captó casi todo: a las operadoras (y operadores) de cámara, técnicos de sonido, maquilladoras, técnicos de producción y realización, instantes de la grabación. Y me ha enviado esta foto.

04/07/2007 09:23 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

LOS CASTRO EN MILÁN Y UN EQUÍVOCO

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Me escribo Daniel esta mañana esta bonita anécdota de mi doble Antón Castro en Milán y de mi admirada Luis Castro, escritora de ballenas también. Milán es otro lugar donde nunca he estado, pero en realidad sí he estado. Son varios los que me han visto allí. Se trata, como dice Tabucchi, de "Pequeños equívocos sin importancia". Por cierto, Tabucchi es uno de los autores más citados en mi libro "Golpes de mar", que, para rizar el rizo de los dobles, tiene un cuento que sucede por completo en Muxía, de donde procede Antón Castro, el otro, el director del Cervantes de Milán. 

 Dice Daniel, desde Madrid, trabaja en un guión con Jonás Trueba:

[hola papá

por cierto
se me olvidó decirte ayer que Luisa Castro estaba
en la presentación de ismael [Grasa].
le dije que mi padre se llamaba Antón Castro,
que también era gallego, etc.
y ella me dijo,
sí, hace poco estuve con él en Roma.
yo pensé al principio que creía que yo
hablaba del santo padre, Ratzinger,
pero luego imaginé que quizás fuera
Antón Castro el del cervantes de milán.

besos

d.]

 

*La foto es de la siempre cálida y melancólica Luisa Castro.

04/07/2007 11:47 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

JAVIER TORRES CUMPLE 25 AÑOS (Ó 52) *

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Una de las personas más queridas en Zaragoza es Javier Torres. Lo descubrió Mariano Gistaín. Nos lo presentó a todos como lo que era: un freak, un fuera de serie, un monumento de ternura, un visionario, un sabio de tecnologías, un amigo increíble que siempre hace la vida más llevadera. Hoy Javier Torres, el hombre que conduce un camión, el transportista de libros y de complicidades, cumple 52 años. Y él mismo lo dice, con esa galanía, curtida ahora en Alcalá de Ebro, a orillas de la Insula Barataria:

-Estoy hecho un chaval.

Y es verdad. Esta mañana, para envidia de caminantes, ha quedado a tomar café con Ana Alcolea, que vuelve a Aragón y que trae una espléndida novela entre las manos: Donde aprenden a volar las gaviotas (Anaya), la historia del joven Arturo Casanova en Noruega. Ana elige bien a sus amigos y lo hace en el día oportuno: el día en que Javier Torres, la bondad que camina, el telefonólogo del aire, cumple 52 años, que en él, nadie sabe cómo lo hace, parecen 25. Ni uno más ni uno menos. Por cierto, una modesta revelación: Javier Torres nació el cuatro de julio en el barrio de La Almozara y su madre, tan atrevida, lo parió en su propia casa. Cerca del Ebro.

*La caricatura es de José Luis Cano.

04/07/2007 12:00 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 10 comentarios.

ANTONIO PÉREZ MORTE

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Antonio PÉREZ MORTE nació en 1960 en Zuera (Zaragoza). Poeta autodidacta, ha publicado cinco poemarios y ha sido incluido en más de una veintena de antologías y libros colectivos, entre ellos Vento / Viento -Antología de poesía Ibérica- (Editorial Celya, Salamanca, 2004). Ha colaborado en numerosas publicaciones: Rolde, Trébede, Siete de Aragón, Qriterio aragonés, Heraldo de Aragón, El periódico, La Expedición, Poesía por Ejemplo, Cuadernos del Matemático, El grito, Almiar, Mil y una historias...
Además es biógrafo de Odón de Buen y del Cos, el hombre que inventó la oceanografía en España y que era de su pueblo.

Además de ser una magnífica persona y una gran mantenedor de las relaciones entre quienes escribimos en los blogs, intenta con entusiasmo divulgar la poesía a los cuatro vientos.

 

Poemas

 

CIERZO

 

Caminamos en la noche tras la luz de un verso,

con él encendimos los recuerdos:

Los recuerdos encendidos que siempre ardieron.

Charlamos al amor del fuego, del fuego del amor.

Luego llegó el día:

El cierzo arrastró las cenizas,

Borró las huellas del incendio.

 

(Vento / Viento -Antología de la Poesía Ibérica- Celya, Salamanca, 2004)

 

NÓMINA POÉTICA ARAGONESA

 

Para mis amigos poetas

 

Tomaré de Seral el amor a la palabra,

de Pinillos pasión, fortaleza y constancia.

La humildad, la intuición de Lucianico Gracia,

para cantar cada día con su voz asombrada.


La verdad de Ildefonso, sus dudas más largas.

La soledad de Guillermo, siempre solidaria.

Con Miguel me hundiré en sus preguntas eternas,

cuando huya con “sumido” a una isla desierta.


De Luesma, la luz, la sed… la tristeza

de cantar Aragón, Sinfonía Incompleta.

De Labordeta la rabia y también la ternura

de quien canta por amor y por amor denuncia.


De Julio Antonio el amor, amores de leyenda,

de Navales elegancia y de Ferreró belleza.

La rebeldía de Guinda, su palabra desnuda.

De Rosendo, paisajes, reflexiones y fábulas.


La experiencia de Alegre, el misterio de Prat.

La memoria de Rodríguez, la artesanía de Trisán.

La nitidez de Vallés, la construcción de Esquillor,

la utopía entrañable de Emilio Gastón.


La rotundidad de Petisme, la sencillez de Teresa,

el compromiso de Rey y la esperanza de Serna.

De Ciordia ironía, transparencia de Blancas.

La hondura de Vilas y la amargura de Salas.


La fuerza de Andú, de Saldaña su magia.

La melancolía de Antón, de Alcubierre nostalgia.

De Lasala, sin duda, las confesiones más tiernas

y también la emoción y la inquietud de Sopeña.


(Antología de la Nueva Poesía Hispanoamericana, XII Edición, Lord Byron, Febrero de 2006)

 

05/07/2007 00:35 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

ESTA NOCHE, A LAS DOCE, MONOGRÁFICO DE POESÍA EN BORRADORES

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Borradores ofrece esta noche, a las 24.00, un monográfico sobre poesía contemporánea. Actúan el tenor Miguel Santolaria y el pianista y maestro de música Emilio Belaval. Acuden al plató la editora de Olifante, Trinidad Ruiz-Marcellán, que avanza los contenidos sobre el Festival Internacional de Poesía de Veruela, que girará  este año en torno a Antonio Machado, y la poeta y dinamizadora cultural Elizabeth Hernández, una mexicana afincada en Huesca. Trinidad habla de la antología Los chicos están bien y del doble poemario de José Luis Alegre Cudós, que acaba de publicar. Y a plató también acude Dolan Mor, poeta cubano instalado en Zaragoza, que juega con la creación de personajes apócrifos que escriben sus libros y que acaba de ganar el premio de la Delegación de Gobierno y Cajón con su libro Nabokov Butterflie’s.

Además, Borradores emite reportajes con Luis Bagué y Alvaro Tato, que han ganado el premio Hiperión; entrevista al ecuatoriano Mario Campaña, biógrafo de Charles Baudelaire y autor de “Aires de Ellicon City”; y también dialoga con el zaragozano Nacho Escuin, director de la editorial Eclipsados y de la revista Eclipse, que acaba de publicar Couleur.

Borradores se traslada a la cárcel de Daroca para conversar con el poeta y preso Pedro Betancourt, que participa en el libro Poemas de la ausencia, publicado por el editor aragonés Manuel Martínez Fortega. En la librería Antígona nos recomiendan sólo libros de poemas, y el programa se cierra con un poema de Carmen Ruiz en un montaje videográfico de José Ignacio Comeras.

Borradores. CARTV. A las 0.00 horas. (La ilustración es una obra del norteamericano Eric Fischl).

05/07/2007 21:46 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EVOCACIÓN, Y MISTERIO, DE CARMEN SENDER GARCÉS*

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   [La pasada semana fallecía Carmen Sender Garcés, la hermana menor del escritor. Profesora de literatura y cómplice constante  de Ramón, asumió con discreción y elegancia su parentesco y educó a varias generaciones de alumnos. Me había pasado inadvertido el hecho, pero recibí una carta  de Berta Usieto y otra de Ester Puyol, desde el Instituto de Estudios Altoaragoneses, que anunciaba el desenlace  fatal.] 

Hace algunos años ya, más de una década, Carmen Sender Garcés, la hermana menor del escritor de Chalamera, me recibió en su casa. Preparábamos un suplemento especial sobre el autor de “Imán” con motivo de un congreso. Carmen Sender siempre fue una mujer delicada, una lectora voraz y acaso una escritora secreta que jamás quiso ir de nada. Y menos de “hermana de...” Habían convivido poco en su infancia y luego su relación había sido, ante todo, epistolar. Ramón José Sender era un gran redactor de cartas: ha dejado algunos miles. Se carteaba con estudiosos y biógrafos (Jesús Vived, Enrique Gastón, Francisco Carrasquer...), con colegas (Joaquín Maurín, Encarnación Ferré, Alfonso Zapater, Carmen Laforet, en cuyo epistolario se percibe el germen de una historia de amor muy literaria e imposible...), con amigos (Eduardo Fuembuena) y con sus familiares, claro. Tanto con Sunny (Asunción Sender, que lo veneraba), que convivió con él en Madrid y le oía decir aquello de “Escribe, mañica, escribe”, como con Carmen. Vi algunas de las cartas dirigidas a Carmen: extensas, cariñosas, que igual recordaban la vida lejana en Aragón que explicaban un personaje, una historia, una novela al completo. Carmen, recuerdo, valoraba sus libros, y él respondía: sabía que en la plaza de San Francisco y en aquella hermana menor había una mujer repleta de sensibilidad, de pasión y de complicidad.         

Carmen, casada con J. Ayala, tenía los libros de Sender, poseía un gran álbum de fotos, y recuerdo la ternura y el cariño que le producía Florence Hall, una de las compañeras y traductoras de su hermano. Reproduje una foto de sus dos hijas gemelas (Babel e Inés), y en el pie escribí que eran sobrino-nietas del escritor. Con exquisitez, me recordó que eran sobrinas a secas. Aquella tarde constituyó el mejor paseo por la vida, la creación y el amor a Aragón de Sender. Carmen explicaba secretos de los libros, pasajes, los vinculaba con su madre, a la que Ramón tanto quiso, le quitó algo de hierro a la enemistad entre su padre y su hermano, y recordó las dos estancias del escritor en Aragón, en 1974 y 1976. Le había dolido la severa acogida del periódico “Andalán”  y en especial el adjetivo “rijoso” que le habían adjudicado. “Ni siquiera conocía esa palabra. Leí su significado y me pareció muy desafortunada”. El campo semántico de rijoso es amplio: “Se dice del animal excitado ante  la presencia de  la hembra. Lascivo, lujurioso. Inclinado a peleas y riñas”, son algunas de las acepciones que registra un “Diccionario esencial” para escolares. He dicho que aquella tarde, aquellas cuatro o cinco horas, fueron un paseo por el universo de Sender, sin duda, pero fueron sobre todo un encuentro con una mujer cálida, afable, apasionada por la literatura, respetuosa y convencida de la grandeza literaria de su hermano. Por supuesto, que me pidió que no entendiese aquella cita como una entrevista, que no quería aparecer con declaraciones.
        

Desde entonces, me he encontrado en librerías y presentaciones con Carmen Sender. Hemos hablado de poesía, sobre todo, de su admirado amigo Ángel Guinda, del cual decía que le gustaba más en la época en que era más transgresor y menos “domesticado”, menos perfecto en sus poemas; hablaba de los progresos de la joven poeta, de acento místico y neorromántico, y estudiosa María Pilar Martínez Barca. Y he oído a varios alumnos suyos, de distintas generaciones, elogiar la labor de Carmen. No solo elogiarla: he oído la confidencia de que era, en su memoria de estudiantes, una profesora inolvidable que les había contagiado la pasión por las palabras, por el lenguaje, por la literatura. Y lo había hecho, con exigencia, sin duda, pero con la certeza de que aquella era una aventura del conocimiento, del placer y de la libertad.    

 

*Este artículo apareció ayer en la edición de Heraldo de Aragón de Huesca. Ilustración de Cano: Valentina y Pepe Garcés.

07/07/2007 02:47 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

HUANG O, UNA POETISA CHINA DEL AMOR

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[Una de mis editoriales favoritas es Gadir, que dirige Javier Santillán. Me gusta sus libros, su catálogo, sus libros ilustrados, la tipografía. La aventura de placer y conocimiento que propone al lector. Hace unos meses publicaba una sugerente antología, compilada por Kenneth Rexroth y Ling Chung, “El barco de orquídeas. Poetisas chinas”, en traducción de Carlos Manzano, que es un excelente traductor que colabora mucho con Gadir. El libro  se mueve entre el discurso amoroso e incluso erótico, la pasión por la naturaleza, la meditación sobre la vida, etc. Selecciono aquí un poema de HUANG O, casada con un poeta y dramatugo, Yang Shen. Nació  en  1498 y murió en 1569. La foto, una de las más líricas, es de Araki.]  

Para la melodía “Arrancando ramos de canela”
 

Señor mío, sólo quieres torturarme.
¿En qué patio ha caído
Mi flor celestial? Estuvimos jugando
Juntos y abrazados bajo las
Sábanas y ahora sólo quedan suspiros
Desconsolados. Al final, el
Valeroso general salvó a Ying Yang
Del bandido. No debes dejar
Que casen a esta joven fénix con un
Cuervo viejo, pero tú estás en
El extremo más lejano del mar y del
Cielo. Dicen que incluso las
Montañas más distantes acabarán
Encontrándose, pero yo estoy
Inquieta y atemorizada y no puedo
Calmar mi ardiente corazón.

08/07/2007 08:32 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

LEE MILLER, RECUERDOS DE SU HIJO ANTONY PENROSE

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El pasado lunes, leí una espléndida entrevista de Antony Penrose, hijo de Roland Penrose y Lee  Miller  (1907-1977), que realizó Ima Sanchís en la “contra” de La Vanguardia.

En ella, Antony confiesa:
 
-A mí me crió una “nanny”. Yo no conocí realmente a Lee Miller hasta después de muerta, cuando encontré en un altillo una caja con  su colección de  fotos cartas y diarios. (...) Mi tristeza es que ni yo ni mi padre conocimos muchos de sus secretos. No explicó a nadie que a los siete años la violaron, ni sus experiencias como reportera de Vogue durante la guerra, tras la cual, cuando yo nací, se convirtió en alcohólica.  

Añade:
-El editor de Vogue la descubrió como modelo a los 19 años. De repente se hizo famosísima, se convirtió en la musa de los surrealistas. Posó en gran parte de la obra de Man Ray, se convirtió en su amante y aprendió de él el arte de la fotografía. 

Antes le había dicho a Ima Sanchís que Lee Miller y Picasso habían sido amantes...

-Sí, durante un breve período, y Picasso quedó muy impactado, pintó su retrato seis veces; uno de ellos, de memoria, tres días después de que Roland y Lee se hubieran ido.

*Así retrató Man Ray el busto y la cintura de Lee Miller.

08/07/2007 11:09 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LA CARTA DE SHAO FEI-FEI, UNA POETISA CHINA DEL XVII

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[Gracias, amigas de Entrenómadas, para mí Marta y alrededores. Había reparado en este poema por su calidad y por su angustia,  por la sorpresa final, y aquí está para aquellos que frecuenten el blog y se hayan sentido algo intrigados. Recuerdo que se trata de la antología “El barco de orquídeas. Poetisas de China” de Kenneth Rexroth y Ling  Chung, un volumen publicado por Gadir y traducido por Carlos Manzano. En el apéndice final de biografías y notas, se dice de Shao Fei-Fei que se crió en Hsi Hu (Lago Occidental), “conocido por su hermoso paisaje y sus bellas mujeres. Su padre murió cuando era niña; su madre y ella salieron adelante gracias a la ayuda  de su tío. Llegó a ser hermosa y con talento.  Un funcionario,  Lo,  pagó una gran cantidad para  tomar a Shao de concubina y se la llevó a su tierra, en el Norte. Según sus otros poemas, parece que volvieron a casarla,  posiblemente por obra de  la celosa esposa de Lo, con un mozo de cuadra”.]  

UNA CARTA 

Recorro la mecha de mi lámpara
Y escribo, llorando, esta
Carta, la sello y la envío a diez
Mil leguas para decirte lo
Desdichada que me siento y pedirte
Que liberes mi cuerpo. Querida
Madre, ¿cuánto queda aún para mi dote? 

De SHAO FEI FEI (Siglo XVII)

08/07/2007 14:02 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

ROGER FEDERER GANA POR QUINTA VEZ EN WIMBLEDON

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Roger Federer acaba de ganar, por quinta vez consecutiva, el torneo de Wimbledon: 7-6, 4-6, 7-6, 2-6 y 6-2. Federer iguala así el record de un moreno ayer Bjorn Borg que no le sacó ojo en todo el choque y había pronosticado, como Manolo Santana, el triunfo de Rafael Nadal. El tenista mallorquín realizó un soberbio partido: sustancialmente, cabría decir que perdió porque erró en momentos claves, que se obcecó en jugar (incluso cuando no era necesario) sobre el revés de Federer y sucumbió ante el variado, preciso y demoledor saque del suizo, que culminó un saco de aces.  

Nadal perdió en el tie break el primer y el tercer set. Ganó con claridad el segundo y el cuarto sets, y entró en el quinto con una cierta ventaja de moral, pero no resistió la fuerza, la calidad y la concentración de Federer; desbarató cuatro pelotas de “break”. No sabemos si le afectó o no un amago de lesión, ni la tensión y el cansancio de algunos partidos librados a cinco sets, pero le faltó el impulso definitivo, la determinación y el energía del cuarto set sobre todo. Nadal abusa del tiro al revés, como si desconfiase de su excelente drive, de su contundencia. El tenis es un deporte que exige no sólo calidad, fuerza, poderío mental, y a veces un poco de suerte. A Nadal le faltó en algunos momentos, y le sobró precipitación, le sobró vértigo por ganar, pero puede decirse que llevó la iniciativa y que mostró un intenso progreso sobre hierba. De cualquier modo, era la primera vez que Federer encontraba tanta oposición en Wimbledon. El pasado año, Nadal le ganó un set, perdió otro importantísimo en el tie break y cedió al final; este año, aguantó más, resistió y sembró el desconcierto en Federer, un jugador increíble, elegante, que domina todos los golpes, que juega con una facilidad casi glacial al tenis. No se puede predecir qué va a ocurrir en próximas ediciones, pero la actitud de Rafael Nadal, su madurez competitiva y su coraje invitan a presagiar que será él quien le gane a Federer en la descuidada hierba de Wimbledon más temprano o más tarde. 

Al final, Federer recordó que se había enfrentado a un fenómeno. Y así se lo dijo al público. Se le vio temblar, se le vio nervioso y enojado. Sin duda, aunque el gran fenómeno, el hombre que camina hacia la consideración unánime de que estamos ante el mejor tenista de todos los tiempos es él: Roger Federer, dueño ya de once Gran Slam. Ahí es nada. 

Mi hijo Jorge, que es seguidor acérrimo de Roger Federer, ha cantado y aplaudido sus tantos ganadores. Todos. Yo iba con Nadal. Hace años, cuando perdía ante Bjorn Borg, también iba con John McEnroe. Un día, como se sabe, el norteamericano le ganó en Wimbledon y el Open USA. Y el sueco decidió irse a casa casi a la edad de Federer. Al suizo, que hizo ayer sus pinitos de modelo de blanco, le quedan años para seguir acumulando títulos y para aspirar a su coto vedado: el torneo de Roland Garros. Ahí, por ahora, Nadal le saca de quicio y le vence.

 *Roger Federer rompe a llorar de emoción sobre la hierba de Wimbledon.

08/07/2007 19:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

NADAL, UN FINALISTA EXTRAORDINARIO

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Rafael Nadal ha mejorado mucho sus golpes. Tuvo a Federer contra las cuerdas, pero le fataron las fuerzas, le sobraron algunos errores forzados y creérselo del todo: podría haber ganado por vez primera Wimbledon. Manolo Santana estaba seguro de que podría hacerlo.

 

Leo este pensamiento en "El cazador de instantes" de Rafael Argullol (El Acantilado, 2007):

-"Me gustan los individuos que se tratan con dureza para cuidar de su amor propio".

08/07/2007 19:49 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

EL REFUGIO. MIRAR PARA VER: GUIDO FULGENZI

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De “El cazador de instantes” (El Acantilado) de Rafael Argullol:  

“De vez en cuando necesito atrincherarme en un refugio que me defienda de los demás y particularmente de aquel que los otros me han acostumbrado a creer que era yo. Y allí, en secreto, me degrado: soy araña encaramándome en su tela, soy un pobre musgo en el lado oculto de la roca, soy la piedra que el mar hace rodar sobre la orilla. Y al final de mi degradación soy libre, porque ni siquiera soy”. 

La fotografía  es del italiano Guido Fulgenzi.

08/07/2007 20:01 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

UN POEMA DE AMOR DE LA ENIGMÁTICA SONIA

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[He entrado por curiosidad en la voz de Sonia y tiene un blog realmente estupendo: Sonia, de quien nada sé, es poeta, adora el cine, la literatura y la música. Algunos de sus predilecciones son Anne Sexton, las películas de Techiné, Truffaut y Almodóvar, y todas las películas de Catherine Deneuve. Su blog es: http://mademoisellejoue.blogspot.com/. Gracias Sonia. Copio este poema que me parece muy sugerente. Un abrazo. ] 


YA SÉ QUE NO PUEDO COMPARARME CON MANHATTAN

Hay personas que se definen por lo que tienen
y hay personas que se definen por lo que les falta
(Luis Rosales)

Los susurros
son lo único que voy a ofrecerte.
Quédate cerca.
No soy capaz de encajar las piezas de ese lenguaje
que estás buscando entre los muebles sordomudos de la alcoba.

El perdón no quiere testigos.

Yo sé que lo mereces,
pero las escaleras del avión son siempre escurridizas
y esa ciudad a la que huyes tiene demasiadas luces de neón,
no es mi estómago un self –service abierto veinticuatro horas.
Además, ya habré cenado
cuando las azafatas coqueteen con las salidas de emergencia.
Ojalá no hubieras tenido prisa,
ojalá que la megafonía hubiera hecho huelga
o que la hubieran operado de anginas esa misma tarde.

Menos mal que no metiste en la maleta la imaginación,
y queda el rumor de las manos haciendo sombra
sobre un dibujo inacabado
porque no supe tocar tu carne
ni siquiera con la mirada.

¿No hubieras preferido quedarte en esta isla?
Ya sé que no puedo compararme con Manhattan
sobre todo porque yo sólo pinto el mar en blanco y negro.
Cuando iba al colegio era demasiado pobre,
no conozco el tacto de los lápices de colores,
¿es parecido al de un corazón cuándo ama?
Debieras haberte quedado para enseñarme todas estas cosas,
la normalidad de algunos músculos, por ejemplo,
aunque te entiendo, entre un billete en fisrt- class y yo,
yo también hubiera sido rehén de la primera alternativa.
  

08/07/2007 21:56 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.

MIGUEL SERRANO: UN POEMA DE "LA SECCIÓN RÍTMICA"

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Fui ayer a Librería Antígona y vi el libro “La sección rítmica” (Zaragoza, 1977) del joven poeta Miguel Serrano, galardonado con un accésit en el premio de poesía de la Delegación de Gobierno y Cajalón. Miré el libro, leí algunos poemas y me llamó la atención que todos las composiciones son  interpretaciones y retratos, más  o  menos elípticos, de grandes músicos de jazz. De jazz especialmente. Compré el poemario de inmediato; Pepito Fernández Moreno, librero de Antígona, advirtió la belleza del título: "Me encanta", dijo. El volumen, nada complaciente en ocasiones, herido de sarcasmo y de dolor y desgarro en muchos vesos, habla de Duke Ellington, Michel Petrucciani, Thelonious Monk, Billie Holiday, Miles Davis, Charles Mingus, incluso asoma una figura, un tanto ajena, como el  pianista Ivo Pogorelich en un estupendo texto en prosa. Transcribo aquí  algunos de los poemas del libro. 

BILLIE HOLIDAY 

La pésima cantante puta
Negocia sus sesiones sin beneficios
(Sólo trabajo)
Mientras la cantante  bella aúlla
Y tu madre cocina para los mulatos ricos,
Para los proxenetas de la calle cuarenta y dos. 

Escúchate: estás sola
Y nadie del futuro regresará en tu ayuda. 

Mañana conserva toda una cama para ti
Las sábanas quebradas te sostienen el pulso
La policía espera tras la puerta para morderte las venas. 

El hospital hiede. 

Nadie  te quiere
Ni te ha querido nunca. 

Puedes tumbarte ya, ahora,
Germina el momento de los huérfanos. 

[La ilustración es de los jóvenes artistas Pilar Irala y Gonzalo Arruego, que presentan una colección de tres fotos en la sala Orienta que dirige Juan Carlos del Río, calle San Clemente 18, dentro de la exposición colectiva “Zaragoza, otro lugar por  descubrir”. La muestra se inaugura el jueves 12 y concluirá el 30 de agosto. Pilar Irala y Gonzalo Arruego participarán desde el plató en un monográfico sobre fotografía que estamos preparando en Borradores con  motivo de la  Bienal La Luz. Otros invitados serán Rafael Navarro y Rafael López Barrios, que expone una colección de fotos de "La danza del vientre" en la sala Pro 40.]

10/07/2007 07:08 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

CHARLIE PARKER, POR MIGUEL SERRANO

20070710072501-parker.jpgCHARLIE PARKER

 No vais a ser como yo.
No lo intentéis.
No os lo recomiendo. 

No aprendí  nada de la heroína.
Lo aprendí todo del alcohol.
No aprendí nada de las mujeres.
Lo aprendí todo de Lester Young. 

Allá donde voy
Que no me siga nadie. 

Parad el tren: yo me bajo.

*Este poema "Charlie Parker" también pertenece al poemario La sección rítmica (Delegación de Gobierno / Cajalón) de Miguel Serrano. La foto es del gran intéprete que inspiró "El perseguidor" a Cortázar y "Bird" a Clint Eastwood.

10/07/2007 07:25 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

OTROS POEMAS DE MIGUEL SERRANO / Y 3

20070710074718-dexter-gordon.jpgTETE MONTOLIU

 Alguien apagó la luz y todo marcha de mal en peor,
De blanco en blanco. 

LOUIS ARMSTRONG 
Detrás de esta sonrisa no hay nada. 

Mi abuelo recogía algodón,
Mi madre fue puta,
También yo. 

DEXTER GORDON 
Desiderio
Siempre triste y nunca serio. 

Ya me habéis sepultado tres  veces. 

Me ahoga el renacer. 

Tengo sed. 

(Señalando un nicho): Ponme una de lo mismo. 

KEITH JARRET  

III 
No hay canción.
Y si hay canción no hay aplausos.
Te detienes para  respirar el silencio,
Las butacas.
Alguien comenta entre bastidores:
Fuera está lloviendo,
Se inunda el mundo. 

No te importa. 

ART  TATUM 

Has distinguido el hielo en la distancia del vaso. 

Los maestros vienen a saludarte a los burdeles. 

La pupila ha extraviado dos teclas en tu órbita. 

Que vayan entrando los aspirantes:
Estoy preparado.

 

*La foto de Dexter Gordon, tomada en 1949, es del gran fotógrafo de jazz Herman Leonard. Un magnífico complemento del libro de Miguel Serrano, La sección rítimica, es el maravilloso libro Tras la escena. La fotografía de Herman Leonard (Electa, 2005), que lleva un prólogo de Quincy Jones. A propósito de este fotógrafo, decía Miles Davis: "¿Herman? ¡El mejor!". No quiero destripar el libro de Miguel, y concluyo esta selección con algunos poemas cortos y un fragmento. Miguel Serrano trabaja de librero en la FNAC y allí, si alguien tiene interés, siempre  podrá distraer medio minuto para dedicar el libro.

10/07/2007 07:47 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 17 comentarios.

LOLA DURÁN: DIÁLOGO Y VIAJE ALREDEDOR DEL ARTE*

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Sin armar bulla y con una obstinación tan apasionada como discreta, Dolores Durán (Zaragoza, 1965) saca adelante proyectos y exposiciones alrededor del mundo. Artistas como Pablo Picasso, Joaquín Torres García, Pablo Gargallo o Pablo Serrano le han permitido saber que Brasil es un país extraordinario, que hay luces ideales y tamizadas en Viena, que Montevideo es una ciudad preciosa. Con un equipo más bien reducido, Paloma Orúe y Miriam Monterde, aquí, y Valeria Serrano en Madrid, prepara proyectos muy distintos, acaso complementarios, acaso antagónicos, como el “Catálogo razonado de Pablo Serrano”, muestra itinerantes sobre el grupo “El Paso” o cuatro escultores aragoneses (“El volumen apropiado: Gargallo, Ramón Acín, Honorio García Condoy y Pablo Serrano”), que se inauguró ayer en el palacio de Villahrmosa de Ibercaja, en Huesca, y el pasajo día 5 de  julio inauguró una gran exposición de Pablo Gargallo en el Kursaal, en la sala Kubo, de San Sebastián con piezas que le cedió Pierrette Gargallo, la hija del escultor de Maella, y coleccionistas y museos de medio mundo, incluido el zaragozano Félix Palacios. Su despacho de Sagasta es un lugar maravilloso: está poblado de libros, de catálogos de arte, y posee la atmósfera y el olor de alguien que rara vez desordena el paraíso. 

¿Qué se le había perdido a una licenciada en Historia Medieval en el arte contemporáneo?
Siempre me había gustado el arte. Frecuentaba las exposiciones, y uno de los momentos claves fue, creo que estudiaba COU, cuando vi una exposición del escultor Henry Moore en el palacio de Cristal de Madrid. Me impresionó aquella rotundidad y aquella delicadeza a la vez. Entrabas en la exposición y entrabas en otro mundo, de otras proporciones, de sugerencia. Me pareció conmovedor aquel artista. 
O sea que se lo debe casi a todo a un escultor.
A más de uno. Recuerdo muy bien la antológica de Pablo Serrano en la Lonja y disfruté muchísimo. Me gustaron muchísimo sus piezas de las unidades-yunta. Ahí se percibe la intención humanista y el espíritu, las ansias de comunicación, del escultor. Y también frecuentaba el Museo de Pablo Gargallo: me cautivaba que fuese capaz de hacer con simples chapas máscaras y rostros tan hermosos. 

De acuerdo, de acuerdo. ¿Cómo dio el paso?
Recibí una beca de creatividad y gestión cultural para estudiar en Alemania y allí permanecí dos semestres. Eso ya fue definitivo. Veía los museos que podía, desde luego, pero no fue la época que vi más arte. Tenía que estudiar muchísimo para estar a la altura de mis compañeros. Yo apenas sabía alemán. 

Y de Alemania a Córdoba, ¿no?
Sí, de repente unos amigos me recomendaron para que asumiese la programación de una galería en Córdoba, que iba a tener mucho trabajo en el contexto de la Expo de Sevilla. Programé diez exposiciones, pasó la Expo y nos quedamos sin nada. Sólo llegué a realizar dos muestras: una de artesanía y otra de arte. Entre los proyectos que no llegaron a hacerse entonces estaba una exposición del fotógrafo Lucien Clergue, que se titulaba “Picasso: la mirada y el toro”.  

¿Cuánto tiempo estuvo en Córdoba?
Casi un año. Y fue una época estupenda. Me fue muy bien. Córdoba es una ciudad recogida, con buen clima, cargada de historia, en la que da gusto pasear. El mes de mayo es inolvidable: disfrutas de sus patios, de sus cruces, de sus catas, de sus calles. Y además era una ciudad impregnada de música y de poesía, algo menos de arte contemporáneo. 

Y en 1994, montó su propia empresa: Producciones Capitel. ¿Por qué eligió ese nombre?
Fue un nombre como cualquier otro. Teníamos un capitel como anagrama y empezamos a rodar. Y las cosas no fueron mal: encontré en las instituciones personas muy receptivas, técnicos a los que les gustaban mis propuestas. Y también fueron receptivos los museos y los coleccionistas, y eso fue determinante. 

Una de sus primeras exposiciones fue una antológica de Luis Gordillo y además...
...en el Palacio de Sástago. Me puso en contacto con él, un galerista sevillano, Rafael Ortiz, que había sido su galerista durante años. Yo creo que hicimos una exposición importante, entre otras cosas porque pudimos presentar obras de los años 60  que nos dejó el hijo del galerista Fernando Vijande. La muestra estuvo luego en el palacio Almudí de Murcia y en el palacio de los Condes de Gavia de Granada. Me incliné de inmediato por el arte contemporáneo; cuando hacía algo del siglo XIX, buscaba un comisario, un experto, y yo realizaba las labores de coordinación y producción.

Otro personaje clave  en su vida fue Gerardo Rueda.
Me recibió, sin conocerme de nada, y se entusiasmó con el proyecto. Colaboró conmigo estrechamente y se mostró humano, generoso, próximo. Conservo de él un recuerdo imborrable. Fue un proyecto para Ibercaja, pero luego hicimos otro estupendo catálogo con Siruela. Para mí los catálogos son muy importantes: son el instrumento que queda, el documento eterno, y deben ser rigurosos, cuidados. Y si además, al tratarse de artistas, pueden ser un objeto bello, equilibrados en continente y contenido, mejor que mejor. Gerardo Rueda es un artista que me gusta por su obra serena, armoniosa en sus materiales que suelen ser pobres, que adquiere la forma del collage... 

¿Y el granadino José Guerrero?
Quizá sea una de las historias más hermosas que me han sucedido nunca. Como su mujer era norteamericana, él se trasladó a Estados Unidos y allí hizo su obra. Conoció el expresionismo abstracto norteamericano, con todo su colorido. En España se hacía una obra de blancos, negros y grises, con gesto violento, y él cuando volvió a España introdujo un expresionismo más colorista y luminoso. Fui a su casa, él ya se había muerto, y me recibió  su mujer. Establecimos una gran relación y cuando ella venía a España me pedía que le cuidase a su gato Toyi. Así estuve durante tres meses en dos ocasiones y un mes en otra en su casa de Nueva York. 

¡Vaya chollo!
No se lo puede imaginar. José Guerrero y su mujer vivían en el centro de Manhattan, en una casa de cuatro plantas con jardín. Imagínese: allí había cuadros de todos el mundo, de  Franz Klain, de Robert Motherwell. José Guerrero utilizaba aquella casa como residencia y estudio. 

¿Y qué hacía usted?
Me saqué un bono especial que me permitía ir al Museo Metropolitano de Nueva York y al MOMA a cualquier hora. Me  interesaron muchas cosas, incluso las artes decorativas o el arte egipcio. No iba sólo a esos dos espacios, sino a los museos del barrio o al museo de Brooklyn. Luego, la viuda de Guerrero  alquilaba de vez en cuando la casa a un director de orquesta y a un coleccionista de arte.  

Pablo Serrano tampoco tardó en entrar en su vida.
Entré en contacto con su obra a través del pintor y gestor cultural de Ibercaja José Luis Lasala. Él me puso en contacto con su nuera Susana Spadoni y con su nieta Valeria Serrano, y empezamos a colaborar muy pronto. Uno de los proyectos más bonitos que hice fue una exposición, con pocas piezas pero muy bien seleccionadas, que se presentó en el Museo Torres García de Montevideo. La muestra empezaba en sus toros y concluía en su guitarras. Serrano no había vuelto a Uruguay desde 1955 y era en esa fecha cuando se databan las primeras obras de la muestra. Aquella exposición suponía el retorno de Pablo Serrano al lugar donde se había formado. 

Años después, preparó otra itinerante por distintos países latinoamericanos.
Fue con el Ministro de Asuntos Exteriores, y estuvo en Buenos Aires, Bolivia, Rosario de Santa Fe, Brasil. A mí me emociona de Pablo Serrano su preocupación humanista: refleja las preocupaciones del hombre, su afán de comunicación. No lo veo ni como un místico ni como un filósofo: es un hombre preocupado por los hombres. Serrano, uno de  los fundadores del grupo “El Paso” con los aragoneses Manuel Viola y Antonio Saura,  también participa en una colectiva itinerante sobre el colectivo que hemos preparado para Ibercaja. 

¿Cómo va ese ambicioso proyecto del “Catálogo razonado de Pablo Serrano”?
Es un trabajo que firmamos hace un año, en julio de 2006, y que asumen la Fundación Azcona y el Gobierno de Aragón. Estamos trabajando mucho, tanto en Madrid como aquí. Ya existen dos proyectos de referencia como son el catálogo de Manolo Millares y Martín Chirino. El “Catálogo razonado” es un documento básico de consulta para investigadores, galeristas... Recoge todas las obras con todos sus datos: títulos, material, dimensiones, exposiciones, comentarios en torno a ella del artista o de otros autores. Estamos recogiendo información en el extranjero y en España, y en este momento tenemos fichadas ya más de 600 esculturas, pero sospechamos que habrá más de mil. Es un instrumento erudito pero necesario. 

Y el jueves cinco de julio, inauguró una exposición de Pablo Gargallo en el Kursaal.
Es  una muestra que consta de 87 obras, entre esculturas, dibujos, carteles preparatorios y joyas. Ha sido posible gracias a la gentileza de Pierrette Gargallo, la hija del artista, que nos ha cedido más  de 40 obras, y de museos y coleccionistas como el los muesos de Alava, Bilbao, Sitges o de Cataluña, o el zaragozano Félix Palacios, que ha cedido su escultura “El eco”. Tenemos algunas piezas que no se habían visto desde 1930, como una bailarina de 1929. Y tenemos una “Greta Garbo” de una colección suiza. Además, este año se cumple el 55 aniversario del Festival de Cine de San Sebastián y coincide con la muestra. Hemos intentado que el artista esté muy bien representado. Gargallo es el poeta del movimiento, de la ligereza,  de la magia del vacío. Aplicó su conocimiento de la orfebrería en sus espléndidas máscaras con materiales muy pobres. 

Gargallo también figura en la colectiva “El volumen apropiado”.
Con Ramón Acín, Honorio García Condoy y Pablo Serrano. Son cuatro de los grandes escultores que explican el camino hacia las vanguardias. Y en algún caso son algo más que escultores, como sucede con Ramón Acín. El proyecto ha estado en Logroño, Sevilla, y se presentó ayer en Huesca, en el  palacio de Villahermosa, que dirige Julia Lera. 

Teniendo en cuenta los desvelos que genera una exposición, ¿disfruta usted  del arte?
Por supuesto.  Disfruto. Trabajo mucho. Nuestra labor exige mucho esfuerzo, poner en contacto a mucha gente, lograr permisos. Estás en vilo a ver si llegan o no las piezas, o una carta, o si se apaña un seguro, pero al final compruebas que ha merecido la pena. Y ahora, felizmente, el despacho avanza en varias direcciones: exposiciones y proyectos concretos, me gustó mucho una exposición de Arte bruto en el Círculo de Bellas Artes; catalogaciones de colecciones privadas, colaboraciones específicas con empresas, como  es el caso de Enate, o el “Catálogo razonado de Pablo Serrano”. Y tenemos más ideas... 

¿Por ejemplo?
Preparamos dos exposiciones sobre Joaquín Torres García: uno sobre sus juguetes y otro sobre sus teorías. Él es un personaje decisivo en el arte latinoamericano: estuvo en España, en París, en Nueva York, y regresó a su país con todo ese bagaje para convertirse en una referencia absoluta que deslumbró a los  pintores académicos del mundo. 

Torres García es como un talismán para usted. Como lo es Picasso. ¿Prepara algo para la Expo-2008?

La verdad es que no. Y tampoco siento la necesidad. Creo que Antonio Latorre lo está haciendo muy bien: es un hombre sensible y amable y con información, y le deseo sinceramente lo mejor. Deseo que todo vaya muy bien, que queden bien las 20 instalaciones, porque eso sí va a ser importante para la ciudad. Lo único que siento es que tanto el Museo Pablo Serrano como el Museo Pablo Gargallo estén cerrados para entonces. Eso sí que es difícil de entender y de asumir.

*Lola Durán acaba de inaugurar dos exposiciones: una, en la sala Kubo del Kursaal de San Sebastián, sobre Pablo Gargallo y la itinerante "El volumen apropiado", en la que participan cuatro escultores: Pablo Gargallo, Ramón Acín, Honorio García Condoy, Pablo Serrano y Ramón Acín. Se exhibe en el palacio de Villahermosa que dirige Julia Lera. (Enla foto, una de las obras de Gargallo en el Kursaal).

 
10/07/2007 08:00 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

PATTI SMITH E RIMBAUD, EN GALEGO

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[O escritor galego Xoán Abeleira envíame esta traducción ao galego dun poema de Patti Smith, que sempre me gustou. Esta versión publicouse na súa sección de "La Opinión" de A Coruña. Aínda que non fun capaz de apresentar o meu último libro "Golpes de mar" na cidade na que parte, sígolle tendo un grande amor a Galicia, a esa cidade e a lingua. Foi unha mágoa porque xa nunca máis vou ser capaz de escribir nada tan galego, nada tan coruñés. E por eso aínda me gosta mías publicar textos en galego neste blog. Xan Abeleira  foi músico denantes que poeta. Alégrame moito que a cidade da miña adolescencia o acolla tan ben como me acolleu e me acolle a min Zaragoza.]

 RIMBAUD E(N) PATTI SMITH I. soño con rimbaud 

son unha viúva. se cadra en charleville ou nalgures. avanzando detrás do arado. no agro. o mozo arthur axexa a granxa (de roche?) agochado trala bomba de auga o pozo artesiano. dende alí arrebólame un vidro verde alias anaco de cristal e dáme nun ollo.

agora estou no andar de enriba. na miña habitación vendando a ferida. entra il. apóiase na cama con dosel. as meixelas arroibadas. o ar desdeñoso. as maos grandes. a min paréceme endiañadamente atractivo. qué che pasou pregunta disimulando (de máis). eu quito a venda. amósolle o ollo un mestrugallo sanguinolento. un pesadelo de Poe. il arfa.

eu espétolle sen máis. alguén mo fixo non si? fuches ti. il cae prostrado. salouca. aférrase ós meus xeonllos. eu agárrolle o pelo. case a queimarme os dedos. lume espeso de raposo. cabelo dondo marelo. aínda que con ise inconfundible ton rubio. rubedo. fulgor rubio. o cabelo do Un.

ouh deus cómo desexo a iste porco fillo de puta. empeza a lamberme a mao. eu moi seria como se nada. bule axiña condenado a túa nai está a agardarte. il érguese. marcha. mais non sen botarme unha ollada das súas ises ollos fríos azuis que me esnaquizan. dubida. xa é meu. rodamos pola cama. prémolle a gorxa lene coa punta dun coitelo. solto a arma. apertámonos. devórolle a cabeleira. piollos tan grosos coma o polgar dun neno. piollos piollos caviar do cranio.

ouh arthur arthur. estamos en abisinia en aden. facendo o amor fumando arreo. bicámonos. pero o noso é moito máis. azur. azul relanzo. lago con manchas de aceite. as sensacións engánchanse anímanse. sima de cristal. doas de cores estoupando. costura dunha tenda bérber a racharse. fendas e claros abertos coma unha cova abertos a feito. rendición total.

 II. rimbaud morto 

ten trinta e sete. cortáronlle unha perna. a sífilis revé. un virus cor crema. un mísil misterioso a se elevar polo cu dun m−5. a vítima padece alma−o−causto. a súa cara de parvo e a súa marabillosa lingua inútil, inchada.

rimbaud. xa non é o novo e afoutado xinete do altiplano abisinio. o seu ardor petrificouse pra sempre.

a súa lene perna de madeira repousa apoiada na parede coma un soldado ocioso agardando ordes. o dono xa tolleito tan só pode estar deitado deitado. zugando té de papoula cunha palliña − un sifón de opio. unha vez cheo de abraio ergueuse a perseguir con vehemencia unha aparición − unha faciana. se cadra harrar un mar rixado ou o querido djami abandonado na ardida arena de aden. rimbaud ergueuse e caeu de bruzos facendo un bruído seco. o seu longo corpo espido estomballado sobre a alfombra. condenado a xacer alí a mercé de dúas mulleres que apestan a piedade. rimbaud. il que tanto adoraba o autocontrol agora nifra e esfurrícase coma un meniño con cólicos.

quer o elixido quer o desafiuzado a envorcallarse entre excrecións de arroz. quer a lingua muscular quer o mudo que xamais volverá embebedarse. agás na hora do té cando sorbe o líquido. alasando engana o fluxo sanguíneo. perde a consciencia. vese iluminando axeonllándose rubindo montañas correndo a escape. quer voyager quer voyeur que nota todo. un remeiro moi decidido superreal. a súa perna artificial álzase e preme o espazo. unha perna nun baleiro. 

está a acenar rimbaud?

non. está a fitar

na parede un buraco. a impresión dixital do polgar de duchamp. unha fracción de luz do grosor dun alfinete. un iris a se abrir. devagar vémo−lo conxunto. todo se abre se desprega coma un brueghel. é un día de festa...

é un banquete nupcial...

están a asar porcos e mazás co mandil posto. o arrecendo ascende. é un domingo é un manet é o almorzo na herba. é a hora de seurat é a hora da luz é a hora ideal pra face−las beiras montar en barca ir bailar.

e a perna de rimbaud cativada sae bailando be−bop pola porta intérnase no bosque por entre as árbores – raga rag envorcando as cestas da comida zoando por diante da cancela do cemiterio da igrexa levando o ritmo fai unha xenuflexión despois calcula o chimpo salta por riba da escena por riba do arco da vella sae do lenzo e entra no espazo puro espazo − tan remoto e descorado coma a querida face de arthur. unha face xa incorpórea chea de graza. os ollos afundidos − esas xoias de cobalto pechadas xa pra sempre.

a man fechada o pulso relaxado

a pipa xirada cara a dentro...

fóra no xardín amoréanse os nenos.

e non por capricho. iles son tan inmaculados,

tan crueis coma il.

cántanlle:

as pernas non pode mover

os dentes non pode amosar

a verga non pode meter

non pode o bebé gabear

rimbaud rimbaud rimbaud de cara ó paredón

carambo frío retorto morto e requetemorto 

bágoas de socate!

  NOTA: Rimbaud foi o primeiro −e se cadra o máis duradeiro− amor de Patti Smith. Con il comparárona dende o principio, e a il dedicoulle varios poemas. Istes dous pertencen á súa etapa inicial de Vidente do Rock, igual que o debuxo que os acompaña. As versións ó galego son miñas.       

10/07/2007 17:01 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LA DANZA DEL VIENTRE, POR RAFAEL LÓPEZ

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Conocí a Rafael López gracias a Javier Torres. He seguido, desde hace tres años, sus exposiciones, su modélica línea de trabajo de inspiración clásica. Es un admirador absoluto de Amsel Adams, el gran maestro del paisaje, el meticuloso artesano de las grandes panorámicas de montaña. Rafael, que reside en Casetas y trabaja en el modesto laboratorio de la Sociedad Fotográfica de Zaragoza, es un fotógrafo que se mueve en distintos planos: capta flores bellísimas, atrapa orillas, capta atmósferas neblinosas. Tiene algo también de fotógrafo japonés. Ha viajado mucho, y eso le ha permitido realizar instantáneas de viaje e incluso reportaje. Es un magnífico artista del desnudo, y siente una predilección especial por las mujeres, por ese cuerpo que de súbito se convierte en armonía de extremidades, en belleza en movimiento. Ahora, en la sala Pro-40, en el interior de la tienda de Fotoprix de la calle Pedro María Ric expone una selección de treinta fotos sobre la danza del vientre. Rafael toma clases de danza del vientre, y quizá eso le haya permitido realizar este trabajo, transido de detalles, de magia, de clasicismo. Ha utilizado papel de acuarela, ha usado una esponja para darle una determinada pátina, y logra un conjunto de obras equilibradas y sugerentes.  José Antonio Melendo ha tomado esta foto de la muestra. José Antonio es el animador de todas las fiestas. El ojo de ternura que está en todas partes.  

 

11/07/2007 16:19 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DISTRITO CATORCE SE RETIRA: ADIÓS AMIGOS

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[Mariano Casanova y Enrique Mavilla anuncian hoy, en un correo al alba, su retirada. El adiós coincide con la celebración de sus 25 años.  Como la de tantos otros, Distrito Catorce ha formado parte de  mi vida, y estuve en el espléndido concierto del Teatro Principal. Un abrazo y mucha suerte] 

DISTRITO CATORCE SE RETIRA 

ADIÓS AMIGOS /1. Por Mariano Casanova  

Llegó el momento de la despedida. Distritocatorce dejará de estar en activo con el fin de este año en el que celebramos nuestro 25 Aniversario. Y a partir de entonces sólo el recuerdo o el olvido, como la vida misma, ya que así fue siempre nuestro grupo, una forma de vida, una disciplina que se vive intensamente las 24 horas, desde el primer día hasta el último. Así fue para todos los compañeros que pasaron por él, hasta que lo dejaron en algún momento; así ha sido en el caso de Quique, desde su entrada hace ya dieciséis años hasta ahora; y así en mi caso, desde el día que decidí formarlo en una noche de verano de 1982.   

A todos los que fuisteis compañeros de grupo muchísimas gracias, de parte de Quique y mía, por permitir que compartiéramos vuestro tiempo. Y, personalmente, millones de gracias Quique por haber permanecido junto a mí hasta el final que ahora llega, siempre fiel a este sueño que hemos conseguido hacer realidad. Ahí quedan las canciones, los discos, las imágenes, los recuerdos. Las alegrías y las tristezas quedaron impresas a fuego en nuestro trabajo, que a partir de ahora seguirá su camino libre a merced de su propio destino. Sea cual sea éste, gracias distritocatorce.  

Pero este final que anunciamos con el término del año no significa que abandonemos la música. Muy al contrario, distritocatorce termina para dar paso a nuevos trabajos personales en los que Quique y yo nos vamos a enrolar. Desde aquí mis mejores deseos para él y mi llamada de atención a los que tendréis la gran fortuna de compartir su sabiduría, su profesionalidad y sobre todo, y más importante, su gran talla como persona.   

Por otra parte yo ya he comenzado a componer canciones para mi primer trabajo en solitario, en el que colaborarán Quique y algunos de los actuales compañeros músicos en distritocatorce. Y espero que esté listo para mediados del año que viene.  

Tan solo resta decir que distritocatorce seguiremos actuando durante este año 2007. Y que quizá celebremos un concierto de despedida en Zaragoza a finales de éste, en el que nos gustaría estar acompañados sobre el escenario por todos los que, en uno u otro momento, formaron parte del grupo y por todos los artistas que colaboraron con nosotros a lo largo de estos 25 años, tanto en estudio como en directo. Este es nuestro deseo y a todos ellos invitamos desde aquí. Nos gustaría compartir sobre el escenario una fiesta donde prime la alegría por estos 25 años de música y por haber conseguido decir todo lo que teníamos que decir como grupo.  

Esto es todo amigos, esto era distritocatorce, y ahora nuestro deber y nuestra mejor muestra de respeto por esta bellísima historia que hemos tenido la oportunidad de vivir es decir adiós, con todo el cariño del mundo. Muchísimas gracias a todos los que confiasteis en nosotros y nos animasteis y ayudasteis a seguir adelante.  

Mariano Casanova     


ADIÓS AMIGOS / 2. Por Enrique Mavilla 

Recuerdo perfectamente el día en que hace dieciséis años entré a formar parte de Distrito Catorce. Muchos años antes ya eran el grupo de rock de mi barrio, “La Jota”, y por ese motivo, desde mucho antes de pertenecer al grupo, ya lo sentía como algo mío. Fui seguidor de Distrito Catorce antes de saber tocar una sola nota y para mí siempre fueron una inspiración. Aprendí viendo tocar a Mariano, Tito, Iñaki  y Alberto, en el Plató, en la plaza San Agustín, en la muestra de Pop & Rock… y en otras muchas noches mágicas en que la música lo inundaba todo. En esos momentos no imaginaba que el destino me daría la oportunidad de disfrutar con ellos - y con todos los demás músicos y amigos que han formado parte del grupo - de este viaje maravilloso que ha sido siempre Distrito Catorce.  

Después de todos estos años en que nuestras vidas han formado parte, o mejor dicho se han convertido en esta gran aventura, llegó el momento de decir hasta luego y que el río que siempre suena siga buscando su cauce. Llegó el momento de decir adiós y tanto a Mariano como a mí nos gustaría que esta fuera una despedida alegre e intensa, como lo han sido todos y cada uno de estos veinticinco años. Hemos tenido la suerte de ser parte de este proyecto que creo no pudimos elegir, la vida se encargó de ello, de reunirnos a todos los que hemos formado parte de él, músicos y no músicos. Si solamente uno hubiera faltado todo habría sido diferente.  Y ahora ha llegado la hora de la despedida y queremos que sea desde el escenario, haciendo lo mismo que hemos hecho todos estos años.  

Todo mi empuje y mi fuerza para ti, Mariano. Gracias compañero por todos estos años de viaje, amistad y sabiduría, gracias por tan hermosas canciones que seguro nunca dejaran de aflorar. Muchas gracias a todos los que habéis sido Distrito Catorce por haber dado tanto y muchas gracias también a todas las personas que nos han sentido como parte de su vida. Toda nuestra gratitud para vosotros. Hasta la vista. 

Enrique Mavilla    

*La foto es de Susana Madueño.

12/07/2007 08:01 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

DIÁLOGO DE POETA O EL INCENDIO DE LA POESÍA

20070712101116-fulgenzinudo12.jpgSONIA  


"Las palabras revientan a ras de mi piel.
La mirada está fija".
Bernard Noël     

Me ha enseñado la mañana a ser consciente,
de que tarde o temprano me convertiré en el sustituto Castor
a admitir que mis palabras se equivocan demasiadas veces de vestuario,
que son inadecuadas para lanzar cualquier grito de auxilio.  

Ojalá tu voz pudiera hacer windsurf hasta mi almohada
y salpicar mi vigilia.
Todo es demasiado plano sobre la noche.
Los rascacielos, en los días en que consigo abrir los ojos,
son chalets adosados sin derecho a jardín.
Y me ahogo,
porque la nada huele igual que el monóxido de carbono,
y mi garganta se ha empeñado en ser un garaje sin rejillas de ventilación.   



FERNANDO SARRIÁ 

No sé que soledades inundan la noche,

todas vienen a mi cuarto a hablarme de ti.

No sé por qué el aroma de tu cuerpo

me sigue creando un ardor incontrolado,

aún así, la noche está estrellada

y el murmullo del deseo

recorre con su fuego las azoteas.

Las horas se deshacen entregadas

y yo rescato del alba

el dolor de tu ausencia.

  *Nuestros blogueros amigos han descubierto el blog de la enigmática Sonia, o no tanto, y ahí están visitando su blog. Ella escribe y Fernando Sarriá, que pule dos libros de amor  (su tema favorito, el asunto en el que se siente más cómodo), le responde. Se incendia la red de lirismo y de noches.
 

La foto es de Guido Fulgenzi: ¿conocería el fotógrafo italiano los versos: "...y el  murmullo del deseo/ recorre con su fuego las azoteas"?.

12/07/2007 08:23 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

ESTA NOCHE, A LAS 23.45, BORRADORES

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 La cantante gallega afincada en Barcelona Susana Germade actúa mañana en Borradores: interpreta dos temas, una pieza clásica de samba tradicional de Brasil, “Para ver as meninas” y “Yo pisaré las calles nuevamente” de Pablo Milanés. Germade hablará de su último disco, en el que graba temas de Serrat, Lluis Llach, Amalia Rodrigues, Caetano Veloso, Manu Chao, entre otros, y explicará su colaboración con Elia Lozano en la  función “En busca de la Danza perdida”, que se estrena el viernes en Graus. Elia Lozano, directora de la compañía Sybaa, con sede en Graus, y el actor Ricardo Joven también acuden al plató para hablar de ese espectáculo.

Y la escritora Ana Alcolea habla de su nueva novela, “Donde aprenden a volar las gaviotas” (Anaya),  en la que cuenta la aventura de un estudiante de Zaragoza en Noruega, vinculada a una fascinante historia de amor en tiempos de los nazis. Además, Borradores ofrece dos entrevistas: con Laura Sipán, que acaba de estrenar el cortometraje “El talento de las  moscas”, y con el escritor, viajero y fotógrafo Mauricio Wiesenthal, autor de dos exitosos y originales  libros: “Libro de Réquiems” y “El esnobismo de las golondrinas” (ambos publicados por Edhasa). También se ofrece un reportaje sobre la galería Finestra, que dirige Ana Gil, y se visita la librería oscense Más de Libros.
 (La foto es de Susana Germade).

Borradores. Aragón Televisión. Redacción: Carlota Muñoz y Ana Catalá Roca. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Productor ejecutivo: Gaizka Urresti. Realización: Teresa Lázaro. (Canal Satélite: canal 97). A las 23.45 de hoy jueves.

12/07/2007 08:36 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

YO AMÉ A UN MUCHACHO COMUNISTA*

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Si amas sin despertar amor,
(...) tu amor es impotente,
una desgracia.
Karl Marx



No tengo pocos años, pero tampoco demasiados.
La edad perfecta, dice el recuerdo,
para empezar a escribir frases subordinadas.


Yo amé a un muchacho comunista
en aquellos años en que Marcelo Mastroianni huía a Rusia
y la Mangano ocultaba el dolor
entre el guipur de una estilosa camisa blanca.


Entonces era el tiempo de las reinas del baile.
Todas querían ser guapas y enseñar en los recreos
el botín de guerra de las tardes de discoteca.
Yo, en cambio, quería al héroe.
Ese chico de ojos horizontales y profundos
que hacía cola para ver películas subtituladas
en cines que nunca olerían a palomitas,
mientras hablaba de huelgas de estudiantes.


¿Cuántos minutos habrán pasado desde aquel "llámame luego"
en clase de filosofía?


Quizás logre descubrirlo si le saco brillo
a la fecha de caducidad de los espejos
o a un teléfono limpio de nicotina
que me habla de ese chico miope
que le entregó la voz a muchas noches de vodka
y cigarrillos rubios.
Lo anuncia como un poeta y me pregunta
por qué sigo sin fumar.
Podría haber pensado una respuesta fácil,
pero la conjugación del recuerdo
es una ecuación de segundo grado
y yo siempre fui de letras para las cosas del amor.
 

[Sonia, la enigmática poetisa de la que poco sabe nadie, cuelga este poema en su blog. En realidad, lo recupera. Antes recordó que es uno de sus escasos poemas de amor. Como no podía ser de otra manera, el siempre centelleante poeta Fernando Sarriá le ha respondido con otro poema  de amor. En la foto Silvana Mangano.]

 

13/07/2007 01:21 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

DOS CANCIONES DE QUIQUE ARTIACH

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[El pasado jueves, dentro del ciclo de “Noches con sol” que programa la CAI en el centro Joaquín Roncal, el cantautor Quique Artiach presentó su disco “La luz de la mañana”, y avanzó algunas de las composiciones que prepara. Fue un concierto breve, de una hora, que culminó con una versión de “Esas pequeñas cosas” de Serrat y “Calle melancolía” de Sabina, entre otros temas. Quique Artiach cosechó constantes aplausos: el público, alrededor de 130 personas, mostró su complicidad y su entusiasmo. A la actriz y programadora Blanca Carvajal le gustó  mucho el recital  (igual que a la simpática mamá de Antonio Abad), y aplaudió a rabiar. Le he pedido al compositor que me enviase un par de canciones, y aquí están. ]

 

 


 Tengo la salida


    Tengo la salida, tengo la respuesta 
Sólo me interesa poder charlar con ella 
Tengo los billetes, tengo las maletas 
Y mi corazón sigue tu estrella    

Que mi amor recorre, ríos y rincones 
Y se va metiendo en todos tus cajones
 Tengo mi guitarra, tengo mis canciones 
Y versos que darte a borbotones     

En los labios tienes la orilla del mar 
Con sus caracolas y su sal 
Tus manos de agua me van  a alcanzar 
Como la brisa a la arena   

Contigo las horas se pierden enteras 
Sólo “pá” mirarte pido otra cerveza 
Que pronto anochece, ya maúlla Carmela 
Puede que hoy tengamos luna llena     

En los labios tienes la orilla del mar 
Con sus caracolas y su mar 
Tus manos de agua me van a alcanzar 
Como la brisa a la arena  


*Carmela es el nombre de la gata apacible de Quique Artiach.   

En esta  ciudad   


En esta ciudad, de balcones desnudos 
Donde siempre hay un final, para cada avenida    

En esta ciudad de párpados cerrados 
Me encuentro en tus ojos profundos 
Que anuncian mi noche de calma y de paz  
Vuelvo a mirar, cara a cara mis sueños y atrás  
Van quedando las penas y atrás 
Va quedando el olvido y su mar  

En esta ciudad, sin rostro ni estrella 
Son tus palabras, las que me salvan  
Vuelvo a mirar, cara a cara a mis sueños y atrás 
Van quedando las penas y atrás  
Va quedando el olvido y su mar  

En esta ciudad, tan llana de soledad 
Quisiera huir en tus brazos  
O al menos vagar por tus pensamientos  

Vuelvo a mirar cara a cara a mis sueños y atrás 
Van quedando las penas y atrás 
Va quedando el olvido y su mar  
En esta ciudad.  


*La fotografía pertenece a Hagedorn Photography.        

13/07/2007 07:54 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ CÁCCAMO:UNHA CONVERSA SOBRE O PAI

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[Xosé María Álvarez Blázquez foi escollido pola Academia das Letras Galegas para protagonizar o vindeiro Días das Letras Galegas en 2008. O seu fillo Pepe Cáccamo, poeta, profesor e  artista de collages e de museus mínimos, faloume moitas veces deste dinamizador cultural, a través de editoriais como Monterrei, Castrelos e dos seus propios versos. O pasado seis de xullo, o xornalista Xan Carballa, en “El país de Galicia”, conversaba co escritor encol do seu pai. Recollo aquí a entrevista, tan interesante e proveitosa. E envíolle unha aperta a Pepe Cáccamo, con quen paseei tantas veces por Vigo e Zaragoza mentras recordabamos a súa parentela.] 

ENTREVISTA:
Xosé María Álvarez Cáccamo
Por Xan Carballa

"Meu pai era un curioso absoluto, un activista cultural"   

O recén elexido pola Academia Galega para protagonizar o Día das Letras de 2008, Xosé María Álvarez Blázquez (Tui, 1915-Vigo, 1985), é un dos elos da estirpe literaria e artística que arrinca co seu avó Emilio Álvarez Giménez, segue co seu tío Xerardo Álvarez Limeses e se prolonga hoxe nos seus fillos Alfonso, Celso e Xosé María Álvarez Cáccamo, con pólas familiares diversas nas artes plásticas. Xosé María é quen nos destece parte da biografía do polifacético Álvarez Blázquez, que ao seu labor como escritor sumou un intenso traballo de editor á fronte das Edicións Castrelos, que contaban no seu catálogo nos anos finais do franquismo coa popularísima colección O Moucho.

Pregunta. A relación de Xosé María Álvarez Blázquez con Tui é central por dramáticas razóns familiares, alí viven cando en outubro de 1936 os sublevados fusilan a seu pai o doutor Darío Álvarez Limeses, e finalmente todos teñen que marchar.
Resposta. Alí vivía a familia e despois de matar ao avó a vida en Tui fáiselles moi dura, pola memoria do que acontecera e porque tamén se sentían algo acosados. Daquela hai un militar cabrón que os visita ás noites para tomar café e 'consolalos'. Isto quizais é anecdótico, pero o certo é que o clima fascista na vila é moi intenso e facíaselles irrespirábel. Papá non quixo nunca volver e só o fixo de visita nos anos 80 porque tiñan unha casa alí os meus tíos Darío e Carmiña. A memoria de Tui producíalles tristura e andaban pola rúa os mesmos que levaran o pai á morte. Casualidades: o día que, morto Franco, se fixo en Tui unha das primeiras homenaxes no Estado ás vítimas da represión, enterraban tamén a un dos delatores.

P. Tui será un dos centros da homenaxe do 17 de maio de 2008, cumprirase ao final unha sorte de xustiza poética?
R. En certa medida porque aínda en Tui permanece moita oposición á restauración da memoria histórica e toda aquela dor vai reaparecer dalgún xeito e nalgún discurso. Pero tamén en Vigo, onde viviu a maior parte da vida e era cronista oficial da cidade, haberá actos.

P. Seu pai era poeta e novelista, con obra tamén en castelán, pero ademais era libreiro, editor de éxito, investigador e iso que tanto parece doutra época, un polígrafo erudito. Que destacaría na homenaxe?
R. Cuantitativamente dedicouse máis á narrativa que á poesía, e maiormente en castelán até unha certa altura da vida, con catro novelas, unha delas En el pueblo hay caras nuevas finalista do primeiro Premio Nadal, o que gañou en 1945 Nada de Carmen Laforet. Pero eu definiríao como un activista cultural entregado a moitas facetas e que gustaba de todas elas. El dicía que a súa curiosidade abranguía todo: historia, arqueoloxía, estudos literarios, medievais sobre todo, libreiro, editor, coleccionista de amplo espectro... e a todas esas causas se entregaba. Non sabería destacar ningunha porque todas foron por etapas. A de narrador en castelán esgotouse e a de editor tivo dúas fases consecutivas (Monterrey e Castrelos) que apenas lle deixaron tempo para outras arelas que as de investigación. A súa poesía publicada é da década dos 50 e a narrativa en galego é pequena, aínda que algunhas das súas investigacións toman forma de libro na Colección O Moucho, e aparecen con pseudónimo ou de autoría anónima.

P. Monterrey era unha editorial de bibliófilo pero Castrelos foi un auténtico bum editorial dos anos 60, con títulos de auténtico éxito como a edición do Catecismo do Labrego de Lamas Carvajal. Toda a colección O Moucho foi un asombro tamén pola súa diversidade, dos chistes de Quesada ao Retorno a Tagen Ata de Ferrín.
R. Monterrey fíxoa en sociedade con Luís Viñas Cortegoso e era de tiradas moi curtas e edicións exquisitas. Castrelos xa foi a súa editorial, co apoio económico inicial da familia, e desde dúas coleccións Pombal e O Moucho, que era a que tiña vocación popular, con literatura e obras en galego de divulgación. A primeira pedra de Castrelos fóra tamén unha publicación con vocación de gran difusión, os Cuadernos de Arte Gallego. Papá chegara a montar unha rede de ventas fóra dos circuítos dos libros, basicamente polas feiras, nas que colaboraran entre outros un grupo de cregos progresistas.

P. Como era a súa posición no magma cultural galeguista nucleado arredor de Galaxia?
R. El foi fundador de Galaxia pero nada máis, o que participou máis alí foi o seu irmán Emilio. Castrelos era en certa maneira a competencia, e aínda que tiña boas relacións, el sen estar enfrontado non pertencía a ese mundo ideolóxico, non era un 'galáctico', ía por libre.

P. Seu pai é tamén recuperador e editor dun dos grandes libros de memorias do drama do 36, O siñor Afranio ou como me rispei das gadoupas da morte, a épica fuxida do deputado Antón Alonso Ríos.
R. Nunha viaxe a Bos Aires a dar conferencias, atopouse con Alonso Ríos e aínda que o coñecía de Tui, daquela aínda meu pai era un mozo. Citouse con el en días sucesivos e convenceuno de que escribise aquel caudaloso relato oral. Así foi que un día recibiu o manuscrito que meu pai prologou e anotou coa súa propia investigación sobre o que pasara con tantas persoas que Alonso Ríos citaba desde a outra beira do mar sen saber o destino das súas vidas.

P. Outro libro con sorte esquiva foi a biografía que no ano 80 fixo de Alexandre Bóveda.
R. Bóveda estaba casado cunha curmá súa, Amalia Álvarez Gallego. A biografía encargoulla o Banco do Noroeste no ano 82, dentro dunha colección chamada Hombres que hicieron Galicia pero despois de distribuíla alguén debeu dicir que politicamente non era oportuna, recollérona das librarías e nunca máis se soubo da edición. Un secuestro a posteriori. Anos despois volveuse editar contando toda esa maquinación.
P. No primeiro poemario Poemas de ti e de min aparece seu irmán Emilio como coautor.
R. Está ben distinguido que parte do libro é de cada un, aínda que compartan o mesmo volume. É poesía neotrobadoresca, aínda que tamén cultivou o imaxinismo. Despois sae en 1950 Roseira do teu mencer, libro que lle dedicou á miña irmá María Luísa cando tiña dous aniños. Logo foron Cancioneiro de Monfero (1953) e finalmente publícase en 1976 o derradeiro poemario, Canle segredo, que realmente fora escrito en 1954, e premiado en Bos Aires. Supoño que o tivo nos caixóns máis de vinte anos pensando que ían editalo alá. Daquela o seu tempo de escritor de poesía está concentrado nun período de pouco tempo, cando menos agrupada para editar porque despois hai poemas soltos, que xa os recollemos nunha edición completa da súa obra poética de 1987, en Xerais. Agora quizais haxa que revisala máis a fondo, aínda que sempre seguindo un criterio de calidade, porque non creo que teña que publicarse todo sen máis. Os inéditos dun autor teñen que peneirarse, porque os poemas malos non supoñen ningunha contribución literaria. Mesmo apareceron uns poemas escritos en castelán durante os tres ingresos na UVI que tivo antes de morrer en 1985.

P. A prosa en galego é menor?
R. De creación temos A pega rabilonga de 1971 pero habería que meter moitos textos de investigación. O seu discurso de ingreso (Cantares e romances vellos prosificados) na Academia fíxoo sobre unha das súas preocupacións maiores que era recuperar a historia literaria dos denominados séculos escuros.

P. Cando se fala de xeitos de renovar o Día das Letras aparece tamén en certos sectores unha crítica ao que chegan a chamar tanatocracia da cultura galega. Pero todas as literaturas homenaxean aos seus devanceiros e necesitan coñecer o seu substrato.
R. O Día das Letras nace en 1963 por unha necesidade política de facer visíbel para toda a sociedade unha literatura achantada e que hoxe segue ameazada. Esas liturxias que seguimos utilizando no mundo do galeguismo e da cultura en xeral son consecuencia desa necesidade de ter presenza social e ao meu xuízo segue a ser útil. Se o formato era recuperar figuras do pasado é lóxico que se sexan autores xa desaparecidos os recoñecidos. Homenaxear escritores vivos é compatíbel e pódese facer doutros moitos xeitos. Quizais a celebración poda matizarse. A min paréceme que a teima en facer sempre unha biografía está ben, pero hai anos que por razóns editoriais chegan a publicarse varias, o que non semella un esforzo con moito sentido e diso non ten culpa a Academia. Quizais os actos máis litúrxicos e de presenza pública poidan facerse máis atractivos. 

13/07/2007 22:47 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 12 comentarios.

EL, TIGRE, UN POEMA DE LOS BOSQUES Y LOS LAGOS

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EL  TIGRE 

El tigre tiene mucho de paloma
Y algo también de mujer o poeta.
El tigre es un poco abrigo en el invierno
Y un poco jaula de verano.
Cómo iba nadie a pensar que el tigre
Es sólo un tigre,
Una bestia agobiada por el peso de su mala estrella.
El tigre de papel.
El tigre de Blake.
Cuál es el devenir de un tigre.
Dónde comienza el pasado de un tigre.
Después de todo,
Jamás un tigre ha discriminado
A una pantera. 

[Tengo empezada, al menos mentalmente, una novela juvenil  de aventuras y viajes titulada “Siete noches con el tigre”, uno de mis animales  favoritos. El relato empieza en la habitación que comparten dos hermanos... Me encuentro con este poema que pertenece al gran poeta cubano Luis Rogelio Nogueras (La Habana, 1945-1986), y ha sido publicado en un poemario repleto de imaginación y de diálogo con el humor, el paso del tiempo y la inteligencia. Se  trata  del volumen “Hay muchos modos de jugar. Antología poética” (Visor), y la edición es de Jesús García Sánchez.]

14/07/2007 00:18 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CUATRO ESCULTORES EN HUESCA*: DIÁLOGOS DE VOLUMEN

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[“El volumen apropiado. Pablo Gargallo, Ramón Acín, Honorio García Condoy y Pablo Serrano” es una muestra sobre estos cuatro escultores fundamentales que se exhibe en el palacio de Villahermosa. ]  

Esta misma semana llegaba al palacio de Villahermosa que dirige Julia Lera la exposición “El volumen apropiado”, un proyecto de Lola Durán e Ibercaja en torno a los cuatro artistas más importantes de la escultura aragonesa, cuatro clásicos y modernos: Pablo Gargallo (1881-1934), Ramón Acín (1888-1936), Honorio García Condoy (1900-1953) y Pablo Serrano (1908-1985). Gargallo y Acín tienen trayectorias semejantes en algunos instantes: arrancan del clasicismo, atraviesan el cubismo, operan sobre chapa y se aproximan a un esquematismo esencial, a una extremada delgadez en el acabado final, aunque su obra es muy diferente: Gargallo es un maestro universal con grandes logros, con piezas impresionantes, de una alada belleza y de una novedosa poética del vacío y del volumen, y Acín es el artista de  los materiales  pobres, de las intuiciones, que alcanza su máxima expresividad en piezas como “Bailarina”, “El crucificado” y “El agarrotado”.

Ambos coinciden también en algo muy particular: la belleza, la capacidad de sugerencia, la línea nítida de sus composiciones. Gargallo entendía el dibujo como un arte mayor y como una disciplina de apoyo esencial de sus esculturas. Y Acín igual: algunas de sus mejores obras, cargadas de sutileza y de trazos excelsos, son dibujos. Ambos tuvieron una vida llena de dificultades, ambos fueron soñadores, ambos batallaron contra la falta de materiales. Gargallo se atrevió a vivir y crear en París, muchas veces en talleres desconchados, donde caían auténticos goterones; Acín fue a París para conocer la ciudad y el arte nuevo, pero él sintió que Huesca, su ciudad, era el laboratorio de su creación y de sus vastos intereses. Mientras Gargallo encarna al artesano escultor, al hombre de esfuerzo permanente y al artista en estado puro, Acín fue un hombre de acción, inmerso en la política, en el periodistmo (tanto literario como gráfico), en la pedagogía, en la pintura y en la escultura, en las artes populares. Fue, sobre todo, un ciudadano del mundo desde Huesca, donde sería ejecutado.        

Honorio García Condoy también tuvo una formación clásica, pero pronto abrazó las vanguardias y conoció París, y aún conocería bien Checoslovaquia. Era un hombre un tanto pintoresco, si hacemos caso de lo que nos decía de él González Ruano, lo llamó “el galápago” por su lentitud, fue amigo de Lorca y desarrolló una obra muy particular. Honorio García Condoy, que procedía de familia de artistas, tenía algo de “Giacometti aragonés”, obsesionado por esos desnudos femeninos interminables, por esas ninfas o Venus juncales, por un aire de virgen gótica estirada y melancólica. Sus creaciones en madera de boj son delicadísimas, primitivas, evocan a ondinas escurridas del Ebro. La plasticidad de sus dibujos no admite discusión.

Y Pablo Serrano es el escultor del hombre, el creador que vindica un humanismo integral, tocado de vestigios místicos, de metafísica e incluso de desgarro. En Pablo Serrano había un temperamento borrascoso, una incertidumbre unamuniana y un afán constante de que el ser humano hallase una morada de paz, un refugio para su desconcierto. Toda su escultura busca soluciones, remansos, propone un diálogo entre el alma y el cuerpo, entre el sueño y la razón, entre la piel erizada de sarpullidos y de texturas y la imaginación. Y en esa parte de adentro, halla la superficie bruñida, el oro del pensamiento, de la sensibilidad, del temblor y el deseo. Eso se refleja perfectamente en series como las “Unidades-yunta”.

         He aquí una espléndida exposición y un valioso catálogo. Una aproximación a cuatro artistas y a sus estéticas complementarias. Un acercamiento a uno de las disciplinas creativas capitales de Aragón, la escultura, en un espacio que rezuma arte, ecos del tiempo, hermosura que envuelve y abraza. 

*La ilustración es del José Luis Cano: interpretación al  retrato de Ramón Acín.  Figura en uno de mis libros favoritos, por muchos motivos: "Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados" (Gobierno de Aragón, 1992) de Antón Castro y José Luis Cano.

14/07/2007 02:31 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

HISTORIAS DE CABALLOS

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Creo que empecé a escribir prosa cuando recordé una de esas escenas  de la rapa das bestas que había visto en distintos lugares de Galicia. Corría el año 1981 y andaba fascinado entonces por el “Libro de los seres imaginarios” de Jorge Luis Borges, publicado antes con el título de “Manual de literatura fantástica”. Allí hallé una cita sobre los caballos del Noroeste atlántico fecundados por el viento marino, y así nació uno de mis cuentos favoritos: “Vida infame de Tristán Fortesende”, que ganó el Premio Pedrón de Ouro en 1983, y pasó a varios libros míos: “Mitologías” (1987), luego “Vida e morte das baleas” (1997) y finalmente a “Golpes de mar” (2006).

Algunos años después, en alianza con Natalio Bayo, publiqué un libro de bibliofilia que se llama “Caballos en la noche”, del que tengo un único ejemplar. Esos relatos pasaron a “Los seres imposibles” (Destino, 1998), donde había otro cuento que amo  mucho: “Margarita Artal a caballo”, que era mi homenaje particular a Procopio Pignatelli y su devoción por las damas y al doctor de cuerpos y almas Ángel Artal, con quien tanto he querido, con quien tanto conversaba. Incluso, sin brillantez  alguna, y sin nada que ver con el gran jinete Víctor Juan Borroy que se ha hecho caballista sobre la piel de Luna, llegué a montar a caballo en la zona de Os Laranxos (Arteixo), en el picadero de mi viejo amigo Baldo Felípez Freire, un gran contador de historias y conocedor de los secretos y las melodías de  los bosques que conducen hacia el mar. Baldo o Waldo, que nunca lo sé bien, llegó a ser guardaespaldas de la condesa de  Fenosa. Nada menos. Ahora parece un buen salvaje, juncal y duro como el peñasco, con la barba y el pelo perlados de  gris. 

Desde años, en esos libros imposibles que sueño y que nunca llegaré a escribir, tal vez, hay uno que me obsesiona: una noche a caballos en dirección al mar donde un grupo de gente cuenta cuentos y el dueño de los caballos narra la historia de cada animal. Sustancialmente, eso es lo que hace Baldo cada vez que montamos en sus animales. Por eso, sigo acumulando bibliografía sobre caballos (y sobre sirenas, y sobre tigres...) Hace un par de días, compré el libro de fotos, cuadros, dibujos y textos, “Caballos y otros equinos” (Evergreen) de Lorraine Harrison. En la contraportada, se lee esto tan bello del Conde de Buffon: “Si el hombre alguna vez hizo una gran conquista, esta fue la de haber conseguido la amistad de un caballo”. 

Y en éstas andaba, sumando papeles y volúmenes a mi biblioteca desorganizada, y en el fondo un poco inútil,  cuando vi que la ilustradora Blanca BK Gimeno también había dibujado estos "Caballos trotando".

14/07/2007 10:31 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

NUEVOS ILUSTRADORES

20070715032636-daniel....jpgHe aquí una estupenda página de ilustradores: Daniel Monedero y Oscar T. Pérez: http://elcanibalibro.blogspot.com, y una de sus ilustraciones.
15/07/2007 03:26 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

UN POEMA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

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Y LXXXII 

Al fin, nos hallaremos.  Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida. 

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes; y, en la arena  perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada. 

¡Mi brazo rodeará tu mimosa  cintura,
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
y el ideal vendrá, entre la tarde pura,
a envolver nuestro amor en su eterna belleza! 

[La Diputación de Huelva y Visor Libros publicarán, durante los tres años del denominado Trienio Zenobia-Juan Ramón, 1956-1958, las “Obras completas” del gran poeta de Moguer. Ahora sale, en esta primorosa colección, “Poemas mágicos y dolientes” (1909), cuyo prólogo es de Antonio Colinas. El texto ha sido preparado por el experto zaragozano Javier Blasco, editor, dicho ya de paso, de una nueva edición del Quijote de Avellaneda, firmada ya por Baltasar de Navarrete. Selecciono del libro de Juan Ramón Jiménez estos versos finales. La foto es de Eric Kellerman.]

15/07/2007 03:42 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

DOS POEMAS DE LOCO AMOR DE JUAN RAMÓN

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Compré el otro día el volumen “Libros de amor” (Linteo; 30 euros, nada menos. La edición, con fotografías y textos autógrafos, de José Antonio Expósito es primorosa) de Juan Ramón Jiménez, que acaso se haya convertido en el poeta que más admiro, aunque siempre he sido un constante lector de su obra. El libro  tiene una morbosidad añadida: es el conjunto de poemas más explícito de JRJ en cuanto a sexualidad, a consumación del deseo, a vivencia del sexo, carne con carne, muslo con muslo, con distintas mujeres, entre ellas  con la monja aragonesa  Pilar Ruberte. Y es, muy especialmente, un libro extraordinario: vibrante, sensual, exuberante, y posee esa gracia, esa hondura, esa facilidad y ese impudor tan propios del mejor Juan Ramón Jiménez. Copio dos poemas, de la sección “Lo feo”:


10
 
Impudicia es tu nombre mujer. Vienes a mí
Desnuda, palpitante, abierta de deseos
Sin una leve sombra de pudor, decidida,
En la propia lujuria de tu cuerpo moreno. 

Haces lo que te pido. Como una humilde esclava
Mirándome de frente, me muestras lo que quiero
Y ya en la ardiente proximidad de la carne
Me besas locamente, sin esperar mis besos...  

¡Mujer, mujer desnuda! ¿En qué rincón, en dónde,
tienes la permanencia loca de tu secreto?
Te lo he buscado en todas partes, te he recorrido
Todo... por todas partes... hasta el fin. No lo encuentro... 

26 

Cuando, después de amarnos, te coges el cabello
Desordenado, ¡cómo son de hermosos tus brazos!
Cual en un libro abierto, surge la letra negra
De tus axilas, fina, dulce, sobre lo blanco. 

Y en el gesto violento, se te abren los pechos,
Y los pezones, tantas veces  acariciados,
Parecen, desde lejos, más oscuros, más grandes...
El sexo se te esconde, más pequeño y más blando. 

¡Oh, qué desdoblamiento de cosas!                                                       
                                                         
Luego el traje
Lo torna todo al paisaje cotidiano,
Como una madriguera donde se ocultaran,
Lo mismo que culebras, pechos, muslos y brazos.

*La foto, tan sugestiva, tan bella, es de Eric Kellerman, de nuevo.

15/07/2007 04:05 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

REDIFUSIÓN DE BORRADORES, A LAS 3.45 HORAS DE LA MADRUGADA

20070715184053-venecia.fuylgenzi.jpgEsta noche, a las 3.45, para insomnes, apasionados o gente que se lo haya perdido el pasado jueves, se redifunde Borradores con este menú. La cantante gallega afincada en Barcelona Susana Germade actúa en Borradores: interpreta dos temas, una pieza clásica de samba tradicional de Brasil, “Para ver as meninas” y “Yo pisaré las calles nuevamente” de Pablo Milanés. Germade hablará de su último disco, en el que graba temas de Serrat, Lluis Llach, Amalia Rodrigues, Caetano Veloso, Manu Chao, entre otros, y explicará su colaboración con Elia Lozano en la  función “En busca de la Danza perdida”, que se estrenó el  pasado viernes en Graus, donde se ha instalado la bailarina. Elia Lozano, directora de la compañía Sybaa, con sede en Graus, y el actor Ricardo Joven también acuden al plató para hablar de ese espectáculo, del Centro Dramático Nacional y de la necesidad de contar en Aragón con un Centro Aragonés de Danza.


La escritora Ana Alcolea habla de su nueva novela, “Donde aprenden a volar las gaviotas” (Anaya),  en la que cuenta la aventura de un estudiante de Zaragoza en Noruega, vinculada a una fascinante historia de amor en tiempos de los nazis. El libro de Ana tiene contactos con sus dos anteriores novelas: “El medallón perdido” (Anaya) y “El retrato de Carlota”, y cuenta historias maravillosas como  las de esos cuadernos de cabaña donde se anota todo, incluso algunos peligrosas pasiones. Además, Borradores ofrece dos entrevistas: con Laura Sipán, que acaba de estrenar el cortometraje “El talento de las  moscas”, y con el escritor, viajero y fotógrafo Mauricio Wiesenthal, autor de dos exitosos y originales  libros: “Libro de Réquiems” y “El esnobismo de las golondrinas” (ambos publicados por Edhasa).Wiesenthal cuenta que su ciudad favorita es Venecia, que la historia de amor que más  lo ha conmovido es la de Tolstoi y Olga, y que sus autores favoritos, entre otros, son Rainer Maria Rilke y Stefan Zweig. También se ofrece un reportaje sobre la galería Finestra, que dirige Ana Gil, que explica la línea de trabajo; también habla el pintor cubano afincado en Zaragoza Rafael Torres. Y se visita la librería oscense Más de Libros, donde, entre otros textos, se recomienda la obra de Amos Oz, galardonado con el premio Príncipe de Asturias.

 

 

Borradores. Aragón Televisión. Redacción: Carlota Muñoz y Ana Catalá Roca. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Productor ejecutivo: Gaizka Urresti. Realización: Teresa Lázaro. (Canal Satélite: canal 97). Esta noche, redifusión a las 3.45 horas de la madrugada. [Esta foto, de Venecia con nieve, pertenece al gran fotógrafo Guido Fulgenzi.]

   

15/07/2007 18:38 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

JAVIER BARREIRO: UNA ENTREVISTA CON FONDO MUSICAL

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[El escritor y profesor publica "Primeras grabaciones fonográficas en Aragón, 1898-1903. Una colección de cilindros de cera"con Gabriel Marro.]

“La música me ha interesado desde siempre –confiesa Javier Barreiro-. Mi madre cantaba y lo hacía bien, en casa. Zarzuela, coplas, jotas. Y yo sabía un montón de piezas de oírselas a ella. De niño, ya tenía una voz fuerte como la de ahora. Y la pena fue que no entrase en el coro. Estudiaba en los jesuitas. Nos pasábamos media vida allí: de ocho a dos, y de cuatro a ocho. Así que cuando se habló de integrarme en el coro, alguien dijo: Ni se te ocurra. Eso supone una hora más aquí”. 

¿Le ha pesado?
Muchísimo claro. En la otra vida lo primero que haré será estudiar música. Mi padre sabía solfa, entonces se decía solfa, y no deja de ser curioso: era capaz de tocar la armónica, la pianola, la flauta, pero no tenía oído, ni siquiera le gustaba la música. 

¿Cómo evolucionaron sus gustos?
Como los de cualquier persona de mi época: entre los catorces y dieciséis años descubrí a Los Beatles y el rock sinfónico, del que era muy aficionado. Y a los 23 redescubrí la copla que cantaba mi madre. Me dije: “Qué bonito es esto”. Y poco después, pasé de la copla al tango. Me volví auténticamente loco con Carlos Gardel, algo que también le ha pasado a mucha gente. Me convertí en un adorador suyo. 

Una pasión por el tango como la suya no es frecuente. Incluso escribió libros.
Con el primer dinero que tuve, empecé a viajar y me fui a Argentina. La gente me recibió muy bien, le producía gracia que un españolito tan joven se interesase tanto por el tango. Y tuve la fortuna de oír a Rosita Quiroga, de visitar la academia de lunfardo y de comprar centenares de discos. Entre 1978 y 1979 redacté un libro sobre el tango, que iba a publicar Hiperión, pero me pidió que gestionase yo todos los derechos, y se quedó paralizado el proyecto. Apareció en 1985 en Júcar bajo el título “El tango”, y al año siguiente organicé una gran exposición en el Palacio de Sástago y publiqué un libro: “El tango hasta Gardel” (DPZ, 1986). 

¿Cómo  llevaba  su actividad de escritor?
Era mi actividad principal. Yo era escritor, había empezado como poeta, gané premios, adquirí cierto renombre, pero mi problema es que era un poeta de verdad. 

¿Un poeta de verdad? Explíquese...
Sí, sufridor, hipersensible, tenía una visión apocalíptica de la vida. Vivía la literatura como una satisfacción puramente estética, sin ninguna satisfacción vital. Y decidí cambiar. Así que estuve entre ocho o nueve años sin escribir. Entre los 23 y 31, más o menos. 

¿Y qué hizo?
Una auténtica inmersión en la vida. Recorrí toda España, y me interesé por lo tabernario, por el barro, por los submundos, los elementos populares, los ambientes canallas, las varietés. Y en Zaragoza también me convertí en un especialista en tascas y reductos, de la Zaragoza de los barrios bajos de los 70. Hacia 1983, creé con algunos amigos como Juanjo Vázquez, José Miguel Martínez Urtasun, Miguel Viñerta y Fernando Seral la peña “El Tronío”. Y convencimos al concejal Luis García-Nieto, podríamos decirlo así, para que trajese a Marifé de Triana, Juanito Valderrama... 

¿Cómo entró el cuplé en su vida?
La derivación de mi atracción por la copla fue el cuplé, pero los cantantes no te emocionan igual, la música es pobre. Las intérpretes, en el fondo, cantaban todas como gallinas. Pero eran auténticos fenómenos sociales que aparecían en las revistas del corazón del momento y fascinaban a los intelectuales. Escribí muchos artículos, me invitaban congresos, más tarde redacté libros sobre Raquel Meller y otras cupletistas aragonesas,  y guardaba todo, recortaba. Siempre me ha interesado mucho la documentación. Creo que he dedicado más horas al archivo, al vaciado de documentos que a la redacción misma. 

¿Por qué le ha interesado tanto la documentación?
No lo sé. Creo que es un temperamento obsesivo heredado de mi familia. Mis abuelos eran obsesivos, y mi padre, y mi hermano. Mi  padre no paraba de hacer siempre el mismo solitario; mi hermano inventó un juego propio con ciclistas, y yo empecé desde pequeño a recortar cosas, a confeccionar tablas de goleadores del Real Zaragoza. 

Sigamos.
Me gustaría recordarle que la copla  empieza a surgir con gran fuerza  a partir de los años 20. Mi tema en realidad es la Edad de Plata. Al cuplé se le suman otras referencias e influjos, y empiezan a aparecer cantantes extraordinarios como Angelillo, Imperio Argentina, Juanita Reina, Pilar Arcos, Miguel de Molina luego, Concha Piquer. Respecto al cuplé, la copla aportó nuevos valores letrísticos y nuevos valores musicales. La riqueza es incomparable. La copla ha contado con un extraordinario letrista como Rafael de Léon, el mejor, y con un músìco excepcional como el maestro Quiroga. Había una riqueza de orquestaciones que daba gusto. Mucho mejores que las de ahora, aunque entonces los músicos trabajaban mucho y vivían peor. A veces se tocaba por el café o la comida... 

¿No estará exagerando?
No, no. Piense en la cantidad de piezas magistrales que hubo entre 1925 y 1960. Incluso intérpretes de segunda fila como Margarita Sánchez, que actuó en el Oasis, cantaban como los ángeles. 

Demos el salto a otra de sus pasiones más constantes: la jota.
Me gusta desde pequeño. Mi madre era vecina de Pascuala Perié, y de ella aprendió. Tuvieron amistad.  La jota estaba  en la calle, en la vida. Se cantaba en cualquier lugar, y en los pueblos más. Cuando oigo decir que la jota fue un invento de Franco o de Millán Astray, me parece que esa opinión refleja la dramática estulticia de los progres... 

¿Le molesta que digan que la jota es reaccionaria?
Claro que me molesta. ¿Por qué va a serlo? La jota no es reaccionaria en el siglo XXI ni antes. Habrá algunas letras, y es verdad que el franquismo quiso llevar el ascua a su sardina. Lo que hizo con la jota también lo hizo con la gastronomía, la educación o el deporte. La jota era popular. En realidad, yo no había escrito de  jota hasta que Guillermo Fatás me encargó un libro para CAI-100. Luego he escrito más: lo último, con José Luis Melero, “La jota, ayer y hoy” para Prames. Pero ya le digo: me gustó la jota, pero no he vivido el ambiente de cantadores ni de bailadores. ¿Puedo hacerle una confesión?  

Debe hacerlo.
La jota me emociona profundamente. He asistido a los certámenes de jota, desde las once a las tres, y he estado las cuatro horas llorando.  Con la jota soy de lágrima fácil para la música, muy llorón, y con la jota me ocurre eso. En todos esos años, me fui haciendo con la música de los grandes intérpretes, hasta el punto de que ahora tengo más de mil discos de piedra.  

Estos días ha presentado, con Gabriel Marro, el cedé “Primeras  grabaciones fonográfias en Aragón”.
El fonógrafo se inventó en 1877, y grababa y reproducía. Trajo el mito aquel de “las máquinas  hablan”, es como un antecedente de los casettes, aunque por procedimiento mecánico. Se podía grabar encima, se empleaba para reproducir e incluso era utilizado como testamento oral de alguien que tenía el mismo valor que el testamento escrito. Cuando grababas se hacía una copia única, y a veces se grababa hasta con dos o tres fonógrafos. Por eso se prefería una voz fuerte a una delicada.  

¿Cómo ha entrado en contacto con Marro?
Él es  músico, ha participado en grupos. Hacia 1990 o así me  llamó y me dijo que tenía un fonógrafo en casa, me hizo alguna consulta musical, le dije lo que sabía y ahí todo. Doce o trece años después  reapareció y me dijo que había encontrado, en una colección de Barbastro, 153 cilindros de cera, datados entre 1898 y 1903. Me pareció un hallazgo fundamental e importantísimo. Llamamos al Gobierno de Aragón, al Departamento de Educación, Cultura y Deporte, y el viceconsejero Juanjo Vázquez reaccionó muy bien de inmediato. 

¿Qué quiere decir?
Nos dijo que convendría crear una asociación cultural, y así surgió la Asociación para la la recuperación del Patrimonio Musical y Sonoro, cuyo presidente es Gabriel Marro, y yo soy el vicepresidente. Nuestro primer proyecto, apoyado por el Gobierno de Aragón, son estas “Primeras grabaciones fonográficas en Aragón. Una colección de discos de cera, 1898-1903”, donde hay un poco de todo: jota, género chico, ópera, zarzuela, folclore, algo de canción francesa, un vals jota, cuentos e incluso discos de risas. He conocido a coleccionistas de discos de risas. Imagino que como la risa es contagiosa, quien oye esos discos terminará desternillándose.  También hay bandas, se grababan muchas porque hacían mucho ruido y se oían muy bien. 

Me gustaría que hablásemos de algunos personajes del libreto y de la recuperación. Por ejemplo, Balbino Orensanz.
Dedicó buena parte de su vida a la difusión, investigación y enseñanza de la jota. Había nacido en Hecho, pero recibió la medalla de oro de Zaragoza. Aunque es uno de los nombres míticos y pioneros de la jota, no se le conocían, y aquí canta, y no demasiado bien, una pieza. 

¿El Baturrico?
No estamos seguros del todo que José Moreno, llamado también Niño Moreno y el baturrico de Andorra. Fue un niño prodigio y cantó ante el rey. Le oyó Santiago Lapuente y lo convirtió en su discípulo predilecto. Dijo de él que si no se malograba con el cambio de voz, llegaría a ser un nuevo Gayarre. Lapuente lo presentó en Madrid y cantó quince estilos. Su vida es un misterio: abandonó Aragón y se marchó a Argentina, y allí se pierde su rastro. Se dice que se volvió malevo, delincuente. 

En todo el libro, se habla mucho de Santiago Lapuente. ¿Cuál es su verdadera importancia?
Es el mito de la jota por excelencia. Intentó  fijar la jota, buscó los estilos primitivos y luego se lo enseñaba a los cantantes con la máxima pureza. De él nos queda los testimonios de sus alumnos, una herencia de boca a boca: transmitía oralmente sus conocimientos. 

¿Tiene algún sentido hablar de la pureza de la jota?
Ése es un viejo mito. En realidad, yo le diría que no. La música popular no hay pureza: no es estática, no se canta  siempre igual, se añaden elementos, evolucionan los cantantes. Los joteros empiezan a añadir florituras: van a cantar a teatros de Aragón y comienza el virtuosismo, los calderones, y para mí eso no es malo. 

Cuenta Gabriel Marro que había dos locales donde vendían los fonógrafos.
Estaban aquí cerca en el Coso. Por una  parte, la Óptica Oriental y Óptica Lacaze. No se sabe demasiado, y habría que hacer un rastreo en las hemerotecas. Yo ya he dejado de ir: ahora con los microfilmes me  resulta muy incómodo, lento, se ve mal... He hecho mucho ese trabajo, pero en realidad ha sido para aprender, para conocer mejor nuestro patrimonio: Daniel Montorio, las voces de Aragón... En España se ha hecho poca investigación hemerográfica y además se ha perdido mucho material en la Guerra Civil. Se destruyeron muchos discos para fabricar balas, por ejemplo. Creo que un proyecto de este tipo es un primer paso hacia la creación de un Archivo documental sonoro o un centro de documentación que incluya lo musical, que es una necesidad ineludible de la sociedad aragonesa. 

Está trabajando en el Diccionario de Autores Aragoneses Contemporáneos. ¿Cómo lo lleva?
Es un catálogo de 1885 a 2005, el “post Latassa”. Por ahora tenemos contabilizados entre 1.600 y 1.700 escritores. Y ahora mismo tenemos un fondo de fichas y notas de 19 millones de caracteres. Si un libro tiene alrededor de 400.000 mil, imagínese de qué estamos hablando. Cuento con un excelente colaborador, ordenado y entusiasta, Fernando Ruiz.  

16/07/2007 08:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CARTA DE MAURICIO WIESENTHAL

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[El escritor, fotógrafo y viajero Mauricio Wiesenthal, tras su presencia en Borradores, escribe la siguiente nota:] 

Querido Antón: 

Gracias por la entrevista y a todos tus compañeros que se tomaron el trabajo de hacer un montaje tan bueno. Como los dones del mago vienen del mundo angélico, te diré que en el programa me hiciste otro regalo, probablemente sin saberlo tú mismo... 

Esperaba ver a mi querida Ana Alcolea, porque ella misma me dijo que coincidiríamos. Pero nada más comenzar tu programa vi a otra persona a la que aprecio y a la que había perdido la pista: Susana Germade, a la que no había visto desde que era una jovencita de menos de veinte años. Su padre (un gran hombre de empresa, pero también lleno de sensibilidad) era el Director de Torres-Chile y, un día, me dijo que tenía una hija con una tremenda vocación artística, una jovencita a la que le gustaba mucho la canción y la poesía, y que  estaba seguro de que la haríamos feliz si la llevábamos una noche a cenar en Santiago de Chile a un cafetín literario muy romántico. Aparte de ser una muchacha alta, muy guapa y llena de luz interior, me quedé sin palabras cuando cogió su guitarra y comenzó a cantar (cantó aquel día fados). Era sin duda una estrella. 

La vi luego tres o cuatro veces en Curicó, porque vivía junto a la casa de Miguel Torres donde yo me hospedaba, en medio de los viñedos, al lado de la bodega.  A veces coincidíamos por la mañana muy temprano cuando yo salía a caminar y ella aparecía acompañada de su perro (un dogo enorme que creo que se llamaba Jazz).  Y ahora, al cabo de catorce años, la veo en este programa, Borradores, más mayor, más profesional, pero luminosa como la recuerdo... Me alegro de su triunfo.  

Mauricio Wiesenthal

*Así vio Venecia el inolvidable Alfred Stieglitz.

17/07/2007 01:45 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

CUADERNOS DEL REAL ZARAGOZA, EN VIVO...

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Tras unas semanas de abandono del blog “Cuadernos del Real Zaragoza” (http://zaragoza75.blogia.com) he vuelto a él y hasta que se inaugure la exposición del Real Zaragoza el próximo 9 de octubre en el Palacio de Sástago iré colgando retratos, cuentos, declaraciones, notas, curiosidades del equipo. Por ahora, entre otras cosas, he recuperado algunos retratos que he hecho de jugadores clásicos del equipo: Murillo, Juan Señor, Felipe Ocampos..., también he incorporado alguna entrevista como la del ex presidente Ángel Aznar y algunos artículos de fondo como una historia del club que culmina con el gol de Nayim.

*La foto, Xavier Aguado recoge la copa del Rey de 2001, pertenece al dominio www.geocities.com.

17/07/2007 10:40 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

OLIFANTE PUBLICA "LÍNEA DE LUZ" DE ENRIQUE VILLAGRASA

20070718094852-sturges-20-bg.jpg[La editorial Olifante, ediciones de Poesía, de Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes publica el libro Línea de luz de Enrique Villagrasa, turolense de Burbáguena afincado en Tarragona. Villagrasa, traducido a varias lenguas y crítico de poesía en varios medios, entre ellos Qué leer y Artes & Letras de Heraldo de Aragón, ha publicado hasta la fecha 17 poemarios individuales. Su poesía tiene como referente esencial a José Ángel Valente. Ofrecemos aquí una selección de cinco poemas, que no llevan esta numeración en el libro.] 

1 
Cruzo tus labios entreabiertos
-rompió el mar contra las rocas-
y me enfrento a tu lengua,
terciopelo de vacío.
Y te ofreces con tu silencio
encima de la cama,
y mis manos recorren tus poros
y todos sus nombres. 

2
No estás sola:
por fin te has buscado
en la desnudez del mundo
y ya con tu clítoris te hallas. 
Te encuentras
viva lágrima
y entre tus brazos
el recuerdo de aquellos años mozos,
de aquel verano singular y único
que golpeó el asombro. 

3
Todo.
Todo reside en la palabra:
como fuego provocado.
Y para que ésta tenga presencia
ha de comunicar belleza su signo. 
Apenas reconoces la blanca página.
Apenas te rodea,
ni su aliento ni su vértigo.
Conocimiento. Comunicación: umbral abierto
de par en par al asombrado poeta. 

4
El verso alumbra:
ha germinado la palabra.
Y en tu escritura el gesto nuevo.
Realidad inventada: partitura de nada.
La pluma y su sombra: el trazo.
El tiempo se deslavaza en el poema. 

5
Pluralidad diversa.
Dintel.
Llega a ti. Penetra
raíz oscura.
Esencia.
Enjundia brutal.
Trueno.
Luz de llama
fulgor de rayo.

Orgasmo.

*La  foto es de Jock Sturgess, que ha realizado distintas serias sobre el desnudo, los cuerpos jóvenes e inocentes, y el mar. La presencia del mar y sus noches es esencial en el libro de Enrique Villagrasa.   
18/07/2007 09:36 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

PAULA CIFUENTES ESTUVO EN BORRADORES

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José  Antonio Melendo captó así a Paula Cifuentes, que participó ayer en un monográfico de novela histórica. Paula es autor de dos  libros: "La ruta de las tormentas", sobre Hernando Colón, y "Tiempo de bastardos", sobre Beatriz de Portugal, ambos publicados por Martínez Roca. Nació en Madrid en 1985 y tiene numerosos antepasados gallegos.

18/07/2007 16:06 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.

GOLPES DE MAR EN INNISFREE, POR CHESÚS YUSTE

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[Uno de los blogs que más me envidia me daba era del Chesús Yuste, innisfree1916.wordpress.com, por su gran conocimiento de Irlanda y su pasión por ese territorio de sueños. Durante muchos años, he coleccionado todo tipo de literatura y música irlandesa, especialmente en los años en que trabajaba en el bingo. Escribí un libro de narraciones fantásticas que transcurrían entre Galicia e Irlanda, que se ha ido quedando por ahí entre numerosos borradores que no se han publicado nunca. Me hace especial ilusión que Chesús Yuste haya reparado en la  condición irlandesa de “Golpes de mar” (Destino, 2006), el libro de mi vida, igual que lo es, de otro modo, “El testamento de amor de Patricio Julve”, y traiga a su espléndida y romántica bitácora un fragmento de mis historias favoritas, “El jardín tras la lluvia”, dedicada a José Luis Melero, y en concreto esta historia del entierro de Karen O’Leary. Mil gracias. Ya digo aquí que mi película favorita es "El hombre  tranquilo" de John Ford.]

[Dicen que los lazos entre Irlanda y Galicia vienen de lejos. Dos países celtas hermanados desde tiempos legendarios. Dicen que desde cuando uno de los hijos de Breogán partió hacia la isla verde al norte de Artabria. Quizá por eso a los gallegos les tire tanto Irlanda. Me cuentan que Álvaro Cunqueiro escribió mucho sobre ese hermoso país sin haberlo visitado nunca.


Estos días estoy disfrutando con la lectura de ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006), la última obra de Antón Castro, escritor gallego (de Arteixo) afincado en Aragón (y bloggero también, por cierto, entre otras muchas cosas). Es un libro sobre el arte de contar historias y el arte de oír historias. Y descubro con agrado que, en esta colección de relatos, entre barcos fantasmas, pescadores de ballenas e islas imaginadas, hay historias que me llevan volando a Irlanda. Historias irlandesas soñadas por un gallego o tal vez historias gallegas vestidas de irlandés. Para abrir el apetito, me quedo con ‘El jardín después de la lluvia’, precioso relato de un Portada de 'Golpes de mar'regreso a casa, un retorno desde Galway a Baladouro, convertido en historia de amor prohibido, jugando como telón de fondo con una historia tradicional irlandesa, como un relato dentro del relato.

Creo no destripar la trama de ‘El jardín…’ si reproduzco aquí la historia irlandesa, presentada como tradicional que ha traducido el protagonista Alexandre, aunque la autoría sea del propio Antón Castro.

[Más información en el blog de ‘Golpes de mar’].

EL ENTIERRO DE KAREN O’LEARY

La familia O’Leary era muy famosa en Irlanda. Poseía tierras con vegas y pastos, además de varias residencias palaciegas y castillos con servidumbre. El propio patriarca O’Leary, enjuto, bebedor y bastante mujeriego -seguía ejerciendo el derecho de pernada después de los ochenta años-, pasaba gran parte de su tiempo en el enorme pazo a la orilla del mar. Allí contaba con hermosos jardines, un bosque cerrado para la caza de corzos y jabalíes, huertas de fruta en abundancia. Cerca de la rompiente, había un enorme panteón a modo de cementerio marino, todo de mármol, donde habían sido enterrados todos los antepasados y los demás miembros de la familia hasta que el oleaje enfurecido de galerna lo sumergió por entero, ganando el océano así aquella porción de la costa. Algunos marineros sostenían que cuando el mar estaba en calma, se veían las torres, las estatuas y los nichos del panteón bajo las aguas.

Cuando falleció su nieta Karen, tras una corta enfermedad de signo equívoco, el dolor sacudió el pazo. El anciano maldijo con rabia en repetidas veces la muerte. No en vano, su nieta, que había sido educada en Londres y dominaba a la perfección varias disciplinas artísticas, era pretendida por príncipes e importantes señores. O’Leary, que quería con locura a la joven, se sintió lastimado en su corazón. Decidió ocultar durante algún tiempo su fallecimiento y enterrarla al atardecer en la pequeña capilla. En un acto de generosidad impropio de su carácter, un tanto desabrido, le mandó aviso al príncipe de Gales, que quería hacer princesa a la difunta, por si quería compartir con los O’Leary sus últimas horas en este mundo.

Los carpinteros prepararon un féretro muy bonito, labrado en nogal y boj, y lo decoraron con figuras de oro y plata. El propio O’Leary le colocó el emblema de la familia, el nombre de la muerta y la fecha de su expiración, y bendijo el cadáver en medio de la capilla. El príncipe, arrodillado, declaró que jamás sabría amar a otra mujer y afirmó que su existencia ya no merecía la pena. El viejo O’Leary, por su parte, dijo que por primera vez se sentía huérfano y que acababa de perder a la compañera más amada, a la dulce prenda de su vejez que lo acompañaba por la costa y por el jardín.
Concluido el funeral, dos hombres fuertes subieron el féretro a un carro arrastrado por caballos y se sentaron a las riendas. El viejo O’Leary también subió y les pidió a todos que se retiraran a las diversas estancias a continuar un llanto que imaginaba prolongado, casi interminable. Enfilaron por un angosto sendero que se acababa en el mar; durante el trayecto, el patriarca recordó felices tardes en el jardín cuando Karen le confiaba secretos de su corazón enamorado, mientras caminaban entre setos y tilos.

Recordó su hermosura, sus largas manos, su voz de manteca dulce que le describía las calles de Londres, multitud de tardes ociosas en las lanchas del río y paseos a caballo por la campiña.
El mar se había serenado y una luna otoñal se desperezaba en las olas. Los dos hombres, por orden del anciano, dejaron el féretro al pie de la costa y tomaron el camino de vuelta a pie. O’Leary se acomodó sobre una piedra, alzó el embozo hasta los ojos y siguió el curso de la marea. Cabeceó varias veces ajeno al movimiento del mar: Cuando, ya de madrugada, miró el lugar de la costa donde habían dejado la caja de Karen, y no vio nada, se aupó en el acantilado y dijo:
-Ojalá llegues pronto al panteón de los O’Leary, amada Karen..

18/07/2007 23:40 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 8 comentarios.

ESCOBAR, ISIDRO FERRER, RAY LORIGA, LOLA DURÁN: BORRADORES

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Borradores recibe esta noche, a las 23.45 al cantante y coleccionista Manolo Escobar y al galerista Miguel Marcos, que presentan la espléndida colección de arte contemporáneo del intérprete de “Mi carro” en el monasterio de Veruela. Además, la comisaria de exposiciones Dolores Durán también visitará el plató y hablará de dos de sus últimos proyectos: la muestra de Pablo Gargallo en el Kursaal de San Sebastián y la colectiva “El volumen apropiado” de Pablo Gargallo, Pablo Serrano, Ramón Acín y Honorio García Condoy, que se presenta en el palacio de Villahermosa de Huesca. De ambas muestras ofreceremos sendos reportajes.

Además, Borradores conversa visita el taller del diseñador e ilustrador Isidro Ferrer, que trabaja en un proyecto de acondicionamiento de las riberas del Ebro para la Expo y acaba de realizar carteles para el Centro Dramático Nacional; entrevista al escritor y cineasta Ray Loriga, con motivo de la publicación de “Días aún más extraños” (El Aleph) y realiza un reportaje con el cineasta valenciano Antonio Canet, que estrena estos días un documental conmovedor: “Las alas de la vida”, sobre un médico gallego, Carlos Cristos, que padece un proceso degenerativo. La actuación musical corre a cargo de Gran Bob (Roberto Artigas), que presenta estos días su nuevo proyecto “Bob Art”. Lo acompañan Fernando Bastos, Pepe Vázquez y Francisco Sebastián. 

Borradores. CARTV. Productor ejecutivo: Gaizka Urresti. Redacción: Ana Catalá Roca y Carlota Muñoz. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázaro. A las 23.45 (Canal 97, por Canal Satélite Digital).

*Retrato de Manolo Escobar por Antonio de Felipe.

19/07/2007 09:15 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 6 comentarios.

NUEVA AYUDA PARA "EL TALENTO DE LAS MOSCAS"

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El cortometraje “El talento de las moscas”, de la realizadora zaragozana Laura Sipán, ha obtenido una de las ayudas a la producción cinematográfica de la Comunidad de Madrid. Dotada con 7.000 euros, se une a la ayuda del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICCA), Gobierno de Aragón, Diputación de Zaragoza y Bancaja.  La película está basada en un cuento homónimo del narrador y editor oscense Óscar Sipán, inspirado en la figura del escritor Antoine de Saint-Exupery. Hace unos días, el programa “Borradores” (CARTV) entrevistó a Laura Sipán acerca de ese poema visual, al que le pone la voz en off la actriz Mercedes Sampietro. El cortometraje, de cuidada factura, se presentó en el Festival de Cine de Huesca y levantó una gran expectación.

El cortometraje, rodado en los Monegros el año pasado, competirá además en la sección oficial del V Festival de Cine de Ponferrada, que se celebrará entre los días 28 de septiembre y el 6 de Octubre de 2007.

La foto pertenece a un extenso reportaje sobre el corto de Javier Bernad.

 
19/07/2007 23:38 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL CUENTO DEL CINE

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EL RÍO DE LA POESÍA  

Nunca recuerdo la primera vez que fui al cine.
Pero sí veo aún la sala del Cine Real, sus butacones de madera, el gallinero,
aquella mujer grandiosa y enlutada que vendía pipas y manises:
aún no sabía entonces que se había escapado de una película de Fellini.
Me ocurrió algo sorprendente: vi unas imágenes de un cementerio
subterráneo, cerca de una bahía, y estuve diez noches sin dormir.
Mi padre se levantaba, se enfurecía tras la puerta y me veía desvelado,
casi con un rictus de pánico: “No vuelvas al cine.
Estamos gastando un mundo de luz”.

Dejé de frecuentar películas de miedo, aunque creo que vi otra
que me estremeció de otro modo: “El carnicero”.
Allí aprendí que no hay mujer más hermosa que la fea que sabe mirar y sentir.
Aún amo a Stephane 
Audran.
Iba al cine todos los fines de semana como un ritual inexcusable.
Me enamoraba locamente de Gene Tierney y de Margaret Sullavan,
esas mujeres que parecen construidas con seda y con lágrimas.
Y de los poderosos muslos de nardo de Concha Velasco, y de sus ojos negros,
y de Inma de Santis, dulce amor mío.
Así empezaba la carta que le envié.
Inma, dulce amor mío a todas horas. Inma.
Era otro durante la semana, como un alucinado.
Como un forastero en mi  propio corazón.
Un día le dije a la hija del cronista local:
“Cristina, por ti me atrevo
a colgar las botas del fútbol y a ver el mundo con tus ojos”.
Nos hicimos algo novios. Y lo fuimos, en tándem,
por la arboleda de Compostela. Ella llevaba un short inolvidable.
Al atardecer, cuando el viento y la llovizna peinaban las torres,
Ladeó la cabeza, esparció el cabello y dijo: “Quiéreme como en el cine.
Bésame como si fueras a morirte, bésame como Jean-Paul Belmondo”.
Aquello acabó pronto, antes de 67 días y mucho antes de los catorce años.


Un día me dijeron que se iba a cerrar el Cine Real, 25 de agosto de 1974,
y quise despedirme de la máquina de proyección, del operador
y de la señora que vendía pipas y cacahuetes: Elisenda Tommassi.
Miré la cabina desde la puerta entornada, vi los haces furiosos de luz,
oí esa letanía mecánica que cobija el sueño.
El proyectista me dijo: “Quédate un rato.
Esto es como morirse
antes de llegar a viejo y para siempre.
Sabía que pasaría,
pero nunca he sabido prepararme para el fin”.

Lo que ocurrió entonces creí haberlo visto en el cine, soñé que lo volvía a ver
en “Cinema paradiso”. Empezaron a pasar imágenes, fragmentos de películas:
paisajes, ciudades increíbles, ciudades de cine negro, mujeres que fuman,
desiertos, caballos al galope, casas señoriales con escaleras vienesas.
Para el último adiós, el maquinista se guardó lo mejor:
Instantáneas de ríos, cascadas, rápidos, lagos y pantanos.
“Fíjate bien”, me dijo. Un niño despertaba a una cobra con la flauta
y
jugaba con ella. Tras el mordisco letal, vi el río, turbulento y homicida.
Paco Leirós resumió: “Esta es mi película favorita.
Tiene algo
cuyo nombre he tardado más de 25 años en encontrar. Poesía.
La poesía de la imaginación, la luz de los sueños. No lo olvides”. 

“El río” de Jean Renoir es el mejor recuerdo de mi vida.   

*La foto es de la actriz Stephane Audran.

20/07/2007 09:08 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 8 comentarios.

RETRATO DE INMA DE SANTIS

20070721105255-inma-desantis.jpgEl único retrato que he podido encontrar de Inma de Santis. Con Paco Martínez Soria en la película "Vaya par de gemelos" (1977).
21/07/2007 10:50 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

EL CUENTO DEL ARTISTA

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AUTORRETRATO CON MARCO

El hombre se preguntó: "¿Tienen casa los pintores?". Recorrió el estudio, se detuvo un instante ante un lienzo, regresó a la mesa y anotó en su Cuaderno de Creación: "La casa del artista es el cuadro". Entonces tomó un papel, un puñado de lápices de colores y unas tijeras, y comenzó dibujar. Cerró un instante los ojos como si tomase aire o concentrase en su cerebro todas las sensaciones. Empezó a imaginar texturas y formas, estados del alma: el color azul del cielo de las afueras que parecía multiplicarse a tumbos entre las nubes en forma de óvalo, el oro del sol cuando se esclarece la mañana, la atmósfera rosada, las huellas invisibles del tiempo sobre la pardusca tierra. Y luego, como casi siempre, recordó las máquinas. En realidad, recordó a su padre: mecánico de coches y de barcos y de submarinos, proyectista de cine, inventor de máquinas y fontanero en horas libres.

Colocó los tubos de plata, la sección o el alzado de un artilugio. Instaló el marco, la ventana o la puerta que debía franquear, y agregó un lecho pastoso de mar con flores silvestres, adormecidas bajo la espuma. Y después escribió: "Miradme. He aquí uno de mis posibles autorretratos, y también mi casa". A continuación se arrojó por la puerta, la ventana o el marco, y desapareció.

*Ésta es una pieza que escribí pensando en Sergio Abraín, tras conversar con él sobre su propia obra.
(Cada vez me resulta más fascinante el taller de Picasso: esta foto de David Duncan Douglas me parece maravillosa, emotiva, dice tantas cosas de la complicidad entre el pintor y su musa, entre Picasso y Jacqueline...)

21/07/2007 10:57 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

UN POEMA DE AMOR DE ÁNGELES MORA

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[Mis primeros libros fueron dos poemarios: una colección de romances y canciones, inspirados en Lois Amado Carballo y García Lorca, redactados en gallego, escritos en la calle Las Armas 138 ático y perdidos para siempre (quizá  podría tener un ejemplar en su casa Xesús Alonso Montero. Se lo llevé a Vigo en noviembre de 1980), y un libro de poemas narrativos, “O praial dos afogados”, que redacté en gallego y con letra negra en finísimas servilletas de bar. Desde hace algún tiempo, tengo el deseo de escribir poemas. No me salen. La poesía es el ejercicio que más pudor e inseguridad me provoca, aunque nadie la lea. Sin embargo, la poesía se ha convertido en un asidero, en un refugio, en ese lugar con vistas y con estancias luminosas al que siempre regreso. Siempre llevó un libro de poemas, más bien menudo, en la cartera. Y en los autobuses o en los taxis leo poesía.  Hace algunos dísa que me acompaña la antología crítica y comentada “Poesía de la experiencia” (Visor, 2007, 434 páginas), donde hay muchos poemas de autores conocidos, a los que admiro muy sinceramente: Benjamín Prado, Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero, a quien le tengo un inmenso afecto...

Conocía muy poco y mal a Ángeles Mora (Rute, Córdobba, 1952) y me han encantado sus poemas tan cotidianos y sencillos, tan hondos en emoción, esperanza y misterio. Como si escribiese un libro de poemas alguna vez sería de amor (recuerdo ahora que, en gallego, escribí hace una década el volumen “Desamor e memoria”, también en gallego, del que debe haber por ahí una copia, creo que la tiene Gabriel Sopeña), copio aquí estos poemas de Ángeles Mora. Espero que a al buen visitante Jesús Lechón de los “Cuadernos del Real Zaragoza”, que prefiere el fútbol a la poesía, no le importe.]

 

 CASI UN CUENTO 

Él susurró que lo mejor sería
no enamorarse,
ella no le llevó la contraria,
para que si se sabía vencida.
Ante todo se dejó acariciar
por sus manos manchadas de ternura.
Eso sí        
          
no sé enamoró de sus manos.
Mas no impidió que sus labios
muy lentos la abrasaran,
pero tuvo cuidado,
no se enamoró de sus labios,
y aunque tampoco se opuso a que su lengua
la hiriera sin remedio,
no se enamoró de su lengua
ni de sus ojos ni de su voz
ni de la palidez que se le subía a la cara
entre los besos,
esa palidez que a ella más y más la arañaba.
Pero tuvo cuidado y no se enamoró.
Para qué si se sabía vencida.
Una y otra vez volvieron a encontrarse.
Sin amor.
Eso sí, 
            f
elices como niños.

 

 

*La foto pertenece a Ed van der Elsken.

21/07/2007 11:27 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 6 comentarios.

INMA DE SANTIS QUE ANDAS POR AHÍ...

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[Ese estupendo amigo y blogger incansable que es Enrique Cebrián, un apasionado lector además y buceador de esto y de aquello, encuentra en la red  esta foto de Inma de Santis, más joven, y aquí la cuelgo. Era una mujer comprometida con miles  de  cosas: apasionada, aventurera. Había empezado a hacer cine: rodó “Eulalia” (1985) y “Seis mujeres” (1986). Trabajó en numerosas películas, entre ellas “El bosque del lobo” (1970) de Pedro Olea, “Goya, historia de una soledad” (1971) o “Entre dos amores” de Luis Lucia, con Manolo Escobar e Iran Eory, una película menor que a mí me gustó mucho en la adolescencia.  

Inma de Santis había nacido en 1959 y falleció a los 30 años, en diciembre de 1989, en un accidente de automóvil durante una travesía por el Sahara. Por cierto, Inma de Santis tiene toda una legión de mitómanos en la red. Leo esta completa y estupenda nota de El Punto Z (elzurdo.blog.com) y la traigo a esta página porque es lo mejor que he leído sobre esta actriz que tanto amamos y que siempre buscó un lugar al sol de la creación y de la renovación. Este texto se leyó en un programa radiofónico de Carlos Tena en 1990.
 ]


Inma ha sido en mi vida una presencia habitual desde que tengo uso de recuerdos. Era una niña rubia, bonita y normal que tenía casi mi misma edad y que no puedo precisar si la vi primero asomada a la pantalla del televisor, en las fotos que ilustraban el libro "EL OTRO ARBOL DE GUERNICA", en el parvulario del Liceo Serrano o si era esa primita que a uno le encandilaba en las reuniones familiares. Con Inma, precisamente por su normalidad, por su ausencia de monstruosas precocidades, no se podía nunca estar seguro de si era una actriz infantil o una chiquilla que habíamos conocido en la vida real. Era impensable tener una Marisol en el pupitre de al lado o un Joselito trinando en el cumpleaños de la abuela: pero Inma de Santis sí encajaba perfectamente en nuestra cotidianeidad. No era una estrellita sino una actriz, impúber pero actriz.Al entrar en la adolescencia, Inma creció también con nosotros y se la vio florecer en belleza y talento dramático en diversas entregas de la serie CUENTOS Y LEYENDAS o en obras como "ADIOS, SEÑORITA RUTH", en la que desarrolló con especial acierto su primer papel de mala, rompiendo el cliché de sufrido angelito a que la habían abocado sus trabajos anteriores.

Pero con este cambio de imagen Inma se convirtió en objeto de deseo para productores y directores que buscaban carne fresca que destapar en el postfranquismo. Coetáneas suyas fueron Sandra Mozarowsky (también muerta prematuramente, cuya carrera quedó limitada a papeles ligeros de ropa en películas rijosas) y Victoria Abril (la otra cara de la moneda, quien, gracias al padrinazgo de Vicente Aranda, pudo encauzar su enorme personalidad en una trayectoria modélica que la ha convertido en la primera actriz española y una de las mejores de Europa). Inma, careciendo de las oportunidades que se le brindaron a la Abril y sin la menor disposición de emular a la Mozarowsky, optaría por abandonar la carrera en la que se hallaba embarcada desde los cinco años.

En los 80 puede decirse que la buena de Inma fue absolutamente a la contra de su generación. Mientras otras andaban muy ocupadas con el perímetro de su pechuga y viviendo éxtasis sintéticos en Sodomas de plexiglás, Inma rompía con el rol de mujer-objeto que pretendían imponerle y estudiaba para directora de cine en la facultad de Ciencias de la Información. Otras se ayuntaban con banqueros y jugaban a la intelectualidad o a las caridades: a ella, en cambio, se la podía ver por Torrespaña cargada con cajas de películas preparando sus avances de largometrajes del fin de semana, que ella dirigía y presentaba. O, sin prisa ni pausa, acaparando premios en festivales por los dos cortometrajes que escribió y realizó.

Su labor más importante para televisión fue la última, el espacio "EL TIEMPO QUE VIVIMOS", dirigido a la tercera edad, una serie honesta y directa sin más pretensiones que llegar a la gente mayor, sistemáticamente ignorada por los cronistas postmodernos de tv. En el momento en que el destino la interrumpió, preparaba su creación más ambiciosa, también para televisión: una serie de relatos de hora y media escritos y dirigidos por ella misma.

El último ejemplo de seriedad e independencia de esta mujer que día a día demostraba su determinación por no adecuarse a las exigencias de la época, por no ir de muñeca-florero ni de funcionaria en ciernes. No deseo que descanse en paz porque ella, siempre tan hormiguita, no lo aceptaría. Dondequiera que esté, espero que siga imaginando, escribiendo, realizando y negándose a ser otra que ella misma.
 

21/07/2007 12:05 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 8 comentarios.

DIAS DE MAR, DE MARTA NAVARRO

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[Marta Navarro, a petición  mía, me ha enviado los poemas de “La victoria del heno”, libro que también lleva otro título, “Las cicatrices del agua”, muy personal, de texturas íntimas, de una lírica limpia y ebria de resonancias y de misterios. Éste es el poema más largo y uno de mis favoritos. Yo vivo en la tierra, en tierra adentro, pero “creo en el mar /y en sus poros salados y nerviosos”.]

Días de mar

  

Vivo en la tierra, pero creo en el mar

y en sus poros salados y nerviosos.  

Entro en un bar y pido dos raciones de olas salvajes

y una brújula sin heridas. 

Hundo mi cabeza en el océano
de una tarde cualquiera
para humedecer los días áridos
que aún me quedan por vivir.
Salgo a caminar y me encuentro
entre hermosas islas.
Malta me regala diez días y cien noches para vivir sin prisas.
La tarde es casi perfecta. 

Hay lugares que nos pellizcan
en el músculo azul de la lucidez
y te dejan un rato colgado   
   
del espejo de los sabios,
hasta que una brisa urbana y déspota
nos devuelve a la lentitud de la rutina,
a la estupidez sin complejos,
a la oscuridad de los cuerdos.
Y de nuevo la vida varada
abre las puertas de su imperio.    
    El viaje al paraíso fue corto,
pero valió la pena. 

Hay ciudades que dan la bienvenida
de espaldas,
son de interior, como tú,
y aunque besan con ganas 

siempre dejan un rastro de agua dulce
que no sirve para amar. 

Ciudades que te persiguen
con su perfume de asfalto.
Ciudades que te conducen,
como las sirenas de Ulises,
al naufragio cotidiano.
Ciudades como olas secas     
   
que arrastran los inviernos 
 

Vivo en la tierra,
pero creo en el mar
y en sus venas azules y nerviosas.
Hundo mi cabeza en el agua
para mirarme en el rostro
de los días placenteros y
encontrar por fin
las raíces de mis sueños.
Vivo en la tierra,
pero creo profundamente en el mar. 

*La foto más famosa de George Hoyningen-Huene.


 

21/07/2007 20:01 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

MENTIRAS Y MIEDOS (CUENTO)*

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*[Por pura casualidad, tras leer el espléndido “Real Zaragoza: Diccionario íntimo” que Luis Alegre publicará en el catálogo del 75 aniversario del club, me encontré con este texto de ficción. Me dio envidia que su padre le contagiase tanta afición por un equipo, algo que también le ocurrió a Pepe Melero, autor de otro texto increíble, lleno de emoción, sabiduría y exactitud: “Los años magníficos”. Leí este relato como si fuera un texto olvidado, luego recordé que es un capítulo fundamental de mi libro más autobiográfico, “El álbum del solitario” (Destino, 1999), un libro al que a medida que pasan los años me parece más definitivo en mi vida y en mi forma de contar. Lo cuelgo por si la historia de Antonio Fabeiro, “Planetas”, fuese del interés de algún visitante del blog. Es un cuento, muy gallego, sobre algo que me  fascina: la relación padre e hijo”. ]

Hablar de mi padre es lo más difícil para mí. Nunca sé por donde empezar. Siempre se me vienen a la cabeza imágenes obsesivas y  antiguas: avanzamos los dos juntos en una bicicleta hasta la casa donde se había criado, eran tantos hermanos que a los siete años se fue a servir a A Maceira, llegamos, lo abrazan y me muestra una especie de cobertizo o cuartucho en el que está encerrado un hombre loco al que llaman Ireneo. Al atardecer, vuelve del trabajo con su traje de pana marrón y su ciclomotor con dinamo, y yo lo veo desde el río de lavar o desde la fuente, cuyo fondo está repleto de salamandras. Me echo a correr y le digo: «¿Iremos al monte esta tarde?» Sí vamos, a recoger leña de pino, a deambular por el Campo de A Choca y por los senderos que conducen a las añosas minas del wolfrán, a contemplar el bravío mar de Barrañán donde encallaban minúsculas ballenas. Luego, tengo un paréntesis de bruma o de olvido. Quizá si cierro los ojos y me hundo en la nostalgia inmemorial, distingo a mi madre frente al lavadero, al otro lado del fuego y de la bancada con respaldo, leyendo una de sus cartas. Nuestro gato gris, Acuña, había traído una nueva culebra que intentaba huir por el desagüe y mi padre preguntaba: «¿Cómo está el rey de la casa?» El rey de la casa era yo y se me nublaba la vista por las lágrimas. Disimulaba, me hacía el gallito o el fuerte, el protector de la viuda de un vivo, y decía que se me había caído una mota en los ojos. En invierno, en vísperas de Navidad y en medio de un vendaval asombroso, reaparecía mi padre a la altura de Casa Mareque como un espectro rodeado de ranas con la maleta enorme, una bolsa de caramelos de menta y el traje de pana marrón que tanto me gustaba. Esa noche comíamos naranjas borrachas, naranjas de sangre, y mi madre no dejaba de llorar. Ni le acariciaba ni le abrazaba: se apostaba en un banco de la única habitación de arriba, que era comedor y dormitorio y vestidor, y lo miraba con delicadeza, lo absorbía con los ojos como si fuese una esponja o tierra caliente y rojiza que se embebe de lluvia. Mi padre, el emigrante feliz que retornaba de Suiza, se sentaba en la cama y se quitaba los pantalones y los calzoncillos o zaragüelles, en cuyo interior traía un buen fajo de billetes.

  Un día supe que todos aquellos billetes nos habían permitido comprar una nueva vivienda en Baladouro. Dos pisos. Jamás olvidaré la partida: la hicimos en un tractor, mi padre se puso al lado del conductor y tanto mi hermano Hilario como mi madre y yo nos sentamos en medio de los cachivaches y el gato gris, Acuña, que ignoraba su destino. Íbamos a vivir en un piso y allí no había sitio para él. A la mitad del camino, en la Revuelta del Lobo, mi padre lo arrojó a la cuneta, pero el animal nos seguía, saltó al remolque, se escondió bajo el arcón de la ropa de las camas y bufó y mostró sus afiladas garras cuando Hilario lo cogió por las orejas. Entonces, mi padre lo tiró por el barranco y mientras nos alejábamos, el gato maullaba lastimeramente. Recordé su último gesto: antes de subir al remolque, apliqué mi oído en la tierra como hacía en los atardeceres de tormenta, oí pisadas, ecos y estremecimientos interiores; el gato me miró un momento, se subió a mi hombro y permaneció allí dos o tres minutos, inmóvil y ronroneando. Mi madre, seria, cautiva, recordaba con la mirada extraviada la biografía del felino: nos lo había dado Albino, el tratante de ganado, nos había hecho compañía constante durante la ausencia de mi padre, traía a diario culebrillas de color perla y se enroscaba en las sayas de tía Gumersinda, aquella señora de luto que acudía por las noches a relatarnos cuentos de miedo de los tiempos idos y a ensombrecer aún más mi infancia.         

Siempre he sido un niño miedoso y fabulador. Las dos cosas a la vez y por igual. O eso creía mi madre. Solía decir que era descabelladamente embustero, por eso me llamaba «planetas», mis mentiras eran inmensas como el mundo. Se quedó atónita al enterarse de que dije a tres o cuatro vecinos, con siete años tan sólo, que había visto cómo mi padre se desnudaba y se subía al dintel de la puerta de la cocina; desde allí se tiraba sobre mi madre, que lo esperaba en el suelo, tendida en dirección a la artesa, con las piernas abiertas y sin ropa. ¿Qué puedo decir del miedo? Hubo una época que ni me atrevía a ir solo a la escuela, ni a quedarme en casa mientras mi madre iba a por huevos al corral, ni a dirigirme al baldío del Penal para jugar un partido, pero ella también tenía algo de culpa: hospedaba a los mendigos o a aquel tío loco de Oleiros que salía del manicomio y traía el bolsillo lleno de papel de periódico y una saqueta de pan duro para las gallinas. Recuerdo aquellas noches de horror: mi hermano dormía en el somier, yo con mi madre y el tío loco en un colchón sobre el suelo. Su respiración cavernosa me impedía pegar ojo e imaginaba que de un momento a otro le daría otro ataque de locura y nos descuartizaría a los tres. Mi madre era así: indiferente a mis pesadillas. O quizá también ella tuviese miedo, por eso debía acompañarla los sábados a Casa Recouso a ver Sesión de noche, volvíamos con noche cerrada por la vereda de un maizal mecido violentamente por la brisa. O me obligaba a bañarme en Barrañán a mediatarde, aunque el mar estuviese invadido de delfines.
        

A mi padre tardé en asociarlo con el miedo. Con el paso de los años he entendido que en el fondo era un solitario que lo daba todo por una conversación. Lo veneraba de niño: me parecía un dios que me enaltecía con su presencia, tenía algo de gigante irreductible y a la vez era huraño, autoritario y rácano. Veía el mundo a su manera: implantaba en la convivencia el código del que dirán si hacías esto o lo otro, pero eso a él no le afectaba. Era capaz de criticar a éste o aquél porque llevaba unos zapatos feos o un pantalón sin planchar, a mi hermano o a mí por aquellos jerseis color butano con cenefas que parecían ochos encadenados, pero no reparaba en que él vestía el mismo pantalón grasiento y lleno de manchas de pintura desde hacía una semana y que se le habían roto los zapatos de rejilla.
        

Justificaba sus negativas con argumentos muy peregrinos y podía ser muy violento. Harto y airado, refunfuñaba: «¿Pero, qué queréis de mí, joder de Dios?» ¿Qué íbamos a querer? Que transigiese, que saliese de su ensimismamiento unos minutos. Mi madre le decía: «Eres terco como un carnero.» Me di cuenta de que sólo era feliz cuando hablaba con extraños, oyendo el relato de otras vidas o reinventando una y otra vez la suya: su niñez lejos de sus padres y sus cinco hermanos como un repudiado, el noviazgo con mi madre, tres años de servicio militar en Melilla donde aprendió a boxear, sus seis temporadas en Suiza, el ahorro y el logro final de una planta de dos pisos en Baladouro y ahora también una finca en As Viñas, detrás del Cine Real, con parrales y pozo artesiano. Ahí estaba su fuerza: se había hecho a sí mismo con pundonor y dignidad.
Quizá lo más doloroso para mí fue que no quisiera comprarme una bicicleta. Llegamos a Baladouro, descubrí con total satisfacción que mi casa estaba al lado del Campo de los Bosques y que los gemelos Dubra --su padre, carpintero y experto en lagartos, había estado en la emigración con el mío-- vivían muy cerca, en una casa baja para bañistas, al lado del Balneario, frente al río Bolaños y a un gran chopo horadado. Ovidio era gordo y Publio, flaco. A su imponente hermana, mayor que ellos, en la intimidad la llamaban La Nena. Siempre deseé una hermana así, tan corpulenta y suave, nos hacía unas sabrosas rodajas de pan con vino y azúcar para la merienda. Pues bien, los gemelos tenían sendas bicicletas, una azul y otra roja, y una casa más pobre. A veces, venían a ducharse y a fumar celtas y peninsulares a la mía. Pero eso poco le importaba al operario de Vialidad y Aguas que era mi padre.        
--¿Para qué quieres que te compre una bicicleta? Para que te mates mañana.
        
No servía de nada que le insistiese. ¿Matarme, te has matado tú cuando ibas a la cantera? He aprendido a montar en las de los gemelos Dubra, sé ir sin manos, ayer subí hasta el monte de Subico antes que Barral, que tiene una orbea de carreras. Mejor que me callase. Mi padre era muy suyo, y cada razón mía era una razón menos para él. Y así me pasaba con todo: si le comentaba que me había apuntado a clases de gaita, me disuadía diciéndome que no tendría pulmones para resistirlo. Si me veía tocar la guitarra, siempre me recordaba el nombre de Ramiro Mallo, el trompetista de Armentón, su primo segundo, o el nombre de Celeste Pereira, aquella cantante y pianista que se había hecho famosa en la comarca con la versión de Yo no soy ésa de Mari Trini y que no tenía tiempo para los novios. «Nunca llegarás a ser como ellos», era su frase preferida.
        

Se pasó media vida recordándome que había hecho las cosas sin sentido y al revés. Desmonté la radio Vanguard de válvulas y nunca logré arreglarla a pesar de que la electrónica iba a tener un gran porvenir. Fui incapaz de sacarme el carnet de conducir para dedicarme al negocio de la fruta con una furgoneta como los Mosende de Santa Mariña, el pueblo donde había nacido. Sólo éramos cómplices durante los combates de boxeo ante la televisión en blanco y negro Invicta, en aquellas madrugadas de desvelo y de lluvia, pero siempre tuve la sensación de que mi padre veía una pelea distinta, un intercambio de golpes que se producía en su cerebro. En la madrugada más esperada y desoladora de mi adolescencia, Joe Frazier cazó con un terrible gancho a Cassius Clay en el último asalto y acabó con su sueño de ser campeón del mundo de los pesados; mi padre se levantó como un resorte y dijo: «Adiós, charlatán. Ya puedes volver a presidio.» Ni siquiera en ese instante se percató de que acababan de vapulear a mi héroe.
        

El día que me fui de casa, muchos años después, se le arrasaron los ojos de lágrimas y me miró desde la ventana de la cocina que había empezado a pintar de blanco esa mañana.
 

22/07/2007 02:43 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

A SALVO EN LAS COLINAS. POEMA DE AMALIA IGLESIAS

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A SALVO EN LAS COLINAS 

El prado, el paraíso, el sol poniente,
Las llamas de la infancia en el centeno,
Las formas que resuelven nuestros pasos
En torbellino de universo y sus detalles. 

Todo es pasar despacio la espesura,
Esquivar el barro y la maleza,
Y esa lluvia de abril que nos abre los ojos,
De par en par memoria en su intemperie. 

Para  que nada  estorbe la canción de la cima
Vienen después pájaros de la tarde
Con la luz ceñida en su sosiego,
Viene impaciente la tierra
A rezar su silencio a nuestro lado. 

Todo el tiempo del mundo
Anuncia un interior
De náufrago que espera. 

Hoy es tarde todavía
Y no se ha roto el rumor que nos quedaba.  

[Poema de Amalia Iglesias, autora de poemarios como “Un lugar para el fuego”, premio Adonais en 1984, “Memorias de Amauta” (1988) o “Dados y dudas” (1996), entre una veintena de publicaciones, que incluyen antologías propias y ajenas, libros de ensayos. Gran amiga de María Zambrano, conversó con ella por extenso y presentó en los V Encuentros Literarios de Albarracín algunas cintas de aquellos diálogos; fue la editora de su libro: “Algunos lugares de la pintura”. Actualmente es jefa de redacción de “Revista de libros” y coordina la sección “Contemporáneos” de poesía del suplemento ABC. Amalia Iglesias, palentina que se educó en Bilbao y que reside ahora en Madrid, es una mujer cálida, inteligente y laboriosa, incansable, siempre próxima y sabia en el arte de la palabra y del cultivo de la amistad. Este poema apareció en la revista “Minerva”, espléndida y cuidadísima revista del Círculo de Bellas Artes, y pertenece a su poemario inédito “La sed del río”.Me encanta traerla aquí, y además en domingo. La foto es de Jock Sturges.]

22/07/2007 10:46 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

LOS MACHADO, VISTOS POR ROLANDO MIX TORO

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El próximo viernes 25 de julio, se inicia el VI Festival de Poesía Moncayo, en esta ocasión con un Homenaje a Antonio Machado en Tarazona.

La Conferencia inaugural tendrá lugar a las 19,00 horas,
con el título: "Los Machado y Antonio" a cargo del poeta, traductor y ensayista Rolando Mix Toro, un gran escritor chileno afincado entre nosotros.

Tendrá lugar en el Conservatorio de Música de Tarazona,
Pza. de la Merced s/n. 50.500 Tarazona (Zaragoza). Tel.: (+34) 976 64 35 61.


En la siguiente dirección, está el programa completo del festival:

http://www1.dpz.es/cultura/veruela/2007/VIpoesia/poesia_programa.htm

Te esperamos. Un cordial saludo de Rolando y Juanita.

22/07/2007 20:06 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CONVERSA CO MEU POBO, LAÑAS, Ó FONDO

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" LAÑAS É O MEU PARADISO DA INFANCIA E LÉVOO DENTRO DO CORAZÓN" 

Entrevista co noso viciño Antón Castro, escritor e xornalista lañés que vive en Zaragoza

 Antón Castro (1959), de neno era Toniño, logo pasou a ser Tonio, o fillo de Benito do Touciñeiro, e sempre foi Antonio Rodríguez Castro, como o chamaban tanto don Antonio na escola do pazo de Mosende, como don Xosé Antonio Cabanas na escola de Arteixo. En Lañas aprendeuno case todo: a fumar no penal, a ver cine na televisión de Casa Recouso e a xogar aos vaqueiros co seu curmán Remixio da Portegaza. Autor de máis dunha ducia de libros, vive en Aragón desde hai máis de vinte anos. Conversamos con el.         

--¿Onde naceu exactamente?        
--En Vilarnovo, no que sería o alto de Lañas, nunha casiña que tamén facía de corte para a gando. Da miña nenez alí recordo ben pouco: véxome baixando do berce, só na casa, e metendo a cabeciña pola gateira. Dinme todos que dicía: "Mamá, o neno; mamá, o neno; mamá, o neno".

         --Sempre pensáramos que nacera en Castelo.        
--Non. Pero alí estiven dos dous ata os oito anos. Conservo recordos preciosos dos viciños (os do Mareque, os de Lista, os do Nacho: Xosé, María, Pilar, Pepita, a súa filla; os de Ferreño, os de Carballido, Perfecto do Queixeiro e a súa nai, etc.), dos amores primeiros, do pazo de Viñán, dos xovencas e das vacas do meu pai, que sempre estaba no estranxeiro, da miña nai Carme de Castro, da casa do Tendeiro, con aquel misterioso David e con aquela dona Amalia, que me convidou unha vez a unha cunca de mel. Estaba riquísima. Tamén teño recordos da mestra dona Matilde, que vendía unhas mazás vermellas ben sabrosas. E das partidas da escoba e as sete e media en Casa Pedro, e dos panadeiros do campo, onde a miña nai ía ao xornal ás veces: Agustín, Pepe, o finado Lecho, etc. E da Imprenta da Casilla, e de Añón, amigo de meu irmán Luis. Conservo na cabeza un inventario dos lañeses da miña nenez. Non sei se me cren...         

 

--Home, por suposto. ¿Coñeceu os tempos de fútbol en Lañas?        
--No ano 1968 marchei a Arteixo, e acabei por facerme do Penouqueira, pero a primeira vez que vin fútbol foi en Lañas, desde a Azureira, naqueles partidos heroicos do Peñarol de Dubra, Gorecho, Groufo, Moncho de Pedro (naqueles tempos era o noso Pelé), Paxín ou o grande Boedo, que era un xogador que moito me impresionaba polo seu trallazo. Íntimamente, sempre fun do Peñarol de Lañas. Vin o outro días unhas fotos e emocionáronme. ¡Cántos recordos de súpeto me viñeron á miña choliña!         

--¿Que outros recordos ten de Lañas?        
--A infancia sempre é o paradiso do home, e Lañas é o meu paradiso. Ía ao monte da Choca e das Croas, ao mar de Barrañán, ao Galo, Armentón, Campolongo e Rorís, onde tiña unha curmá cativa a que me gustaba facer rabiar mentres comiamos figos e brevas, sobre todo porque disfrutaba moito máis cando faciamos as paces. Tamén me gusta moito acordarme de El rápido, e de Manolo e de Pepe de Ferrín. E aínda me acordo do enterro de don Avelino, o crego da motoreta de muelles: aquello foi impresionante.         

--Sabemos que tamén era moi amigo das festas e dos bailes.        
--Cando marchei a Arteixo, empecei a vir ás festas a Lañas. Paraba na casa de meu tío abó Daniel e Carmucha de Viñán, que eran dous santos, polo menos comigo, e tamén na casa do meu curmán Enrique en Vilarnovo. En Lañas gustábanme con loucura dúas rapazas do Campo, con unha xogaba a miudo nas leiras do meu abó Xesús, e coa outra bailaba na Portegaza sempre que podía. Como son tan romántico conservo moi boa memoria delas ainda que hai máis de 25 anos que non as vexo. Eran os tempos de El gato que está triste y azul, Aurora Bautista, Camilo Sesto, El vals de las mariposas, etc. Sáibase tamén que fun moi mal bailador e máis ben vergonzoso.         

--¿Non aparece pouco Lañas na súa obra?        
--Eu penso que non. En A lenda da cidade asolagada (Xerais, 1995) sucede por enteiro na miña parroquia, na escola á que fun, na aldea que vivín, e mesmo invento unha cidade mítica, inundada polas augas. E tamén hai relatos de Vida e morte das baleas (Espiral Maior, 1997) que aparecen en Lañas. E mesmo noutro libro, El álbum del solitario (Destino, 1999), a presencia do noso pobo é constante; narro por exemplo a morte e o enterro do meu abó Xesús, tratante de gando en Vilarnovo. Pódolle revelar algo...         

--Diga, diga, que para iso estamos en festas...        
--Cadrando con Día das Letras Galegas de hai poucos anos, en honor de Manuel Murguía, estiven en Arteixo e Lañas. Pola noite, cara ás dúas da mañán, despois de cear, collín e coche e ensineille ao meu amigo Xulio López Valcárcel, grande poeta galego, os lugares da miña vila e da miña vida: Vilarnovo, Castelo, Preguín, Barrañán, Anzobre, Sisalde e Armentón, etc. Se alguén me vise diría que estou tolo. Xa ven que sigo sendo leal á miña terra e ás súas paisaxes.         

--¿Un desexo para os seus paisanos?        
--Quero que teñan unas boas festas con boas orquestas e xogos e algo de cultura, que haxa moita felicidade, a alegría do baile e que Lañas medre, se non en poboación, polo menos en entusiasmo, en solidariedade e en paz. E encantaríame ir a xantar ou a cear algunha vez cos viciños desa boa vila que levo dentro do corazón: Santa Mariña de Lañas.        

 *Entrevista que se publicou no programa de festas do meu pobo  en Galicia: Santa Mariña de Lañas, no concello de Arteixo.

23/07/2007 00:46 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

RAÚL ARANDA: DIÁLOGO CON UN MATADOR DE TOROS

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El matador Raúl Aranda (Almazora, Castellón, 1952) dio la vuelta al mundo, y no hay exageración en ello, tras una foto tomada en Arles por Lucien Clergue. Pero no solo por eso: en la década de los 70, especialmente en su primera parte, era una figura clave: salió a hombros en San Isidro y se codeó con los grandes con su toreo hondo, intenso, osado casi siempre, que “buscaba la calidad”. Raúl Aranda, que ha sido objeto de una monografía del periodista Alberto Maestro, se retiró en 1996, pero desde entonces no ha parado: ha toreado de subalterno, en cuadrilla de un matador, o “suelto”, por libre. “Cuando iba con un torero llegaba participar en 100 o 120 corridas al año, y eso suponía dormir muchos días fuera de casa, viajar solo en  coche para analizar las ganaderías, etc. Ahora, ando suelto y realizó alrededor de 40 corridas al año. Y hay algo que me gusta mucho: ver cómo se desenvuelven los jóvenes, ver cómo se asientan y cómo crecen en el  ruedo”. A veces, con una mirada o un gesto, Raúl Aranda imparte una lección, ofrece un consejo, establece un hilo invisible de complicidad. 

Por  cierto, usted nació en Almazora...
Fue por casualidad. Mi madre había tenido un aborto anterior y le recomendaron que fuese a dar a luz a un lugar a nivel del mar. Y estuvo allí tres meses antes y tres meses después de nacer yo. Así que viví mis primeros días rodeado de naranjos y luego me llevaron a Mallén, durante dos años. Más tarde, mi familia se trasladó al barrio de la Química de Zaragoza y ahí crecí. De Almazora a la Almozara. Mi padre tenía un negocio de embalajes de madera. 

He leído en algún lugar que percibía usted que el puente del ferrocarril era su límite natural, la frontera del barrio con la ciudad.
En absoluto. Yo iba, solo y desde los cinco años, desde mi barrio a los Escolapios. Y no pasaba nada. Yo era un  aventurero, un niño de barrio, muy inconsciente. Por eso descubrí los toros. 

Cuéntenos esa historia.
Yo tenía un gran compañero, Antoñín Castilla, y un día, con catorce años, me invitó a ir a una capea a Illueca. Nada menos. Yo no sabía apenas nada de toros. Nos subimos a una plataforma de coches del tren y en una curva, cuando nos tiramos en marcha, Fernando Moreno, picador y ex propietario de Campo del Toro, que falleció  hace poco en accidente, se rompió la clavícula. Me gustó todo aquello: ir a la aventura en una plataforma. Y allí salió una vaca, alguien dijo que estaba toreada. Yo, que no tenía ni idea, cogí una muleta y una espada y empecé  a darle pases. Recibí una ovación e incluso me llevé un dinero. Se pasó un capote y recogimos 900 pesetas, que repartí entre varios compañeros. Al final me quedé con 200.  

Debió gustarle la experiencia...
Desde luego. Hice un año más de capeas por aquí y por allá. Y pude participar en aquellas Novilladas de las Oportunidades, que se celebraban por la noche. Toreé mano a mano con Fernando Moreno con el cartel de “No hay billetes”. Entonces éramos becerristas. Más tarde, conté con la colaboración de dos buenos amigos: Manolo Cisneros y José María Recondo, que era un apoderado famoso. 

¿Qué decían sus padres?
A mi padre le gustaban los toros. Era aficionado. Recuerdo que me llevó a tres o cuatro toreros. Una vez  vi a José Fuentes y me impactó de tal manera que tuvo mucho que ver con mi pasión por la fiesta. Poseía una personalidad fuerte, tan fuerte, que despertó en mí una inmensa sensación de admiración. Años después, coincidimos en la plaza y se lo dije. Nos hicimos íntimos amigos. 

¿Fue su ídolo?
No exactamente. El torero que más me ha gustado ha sido Antonio Ordóñez Araújo porque tenía una naturalidad fuera de lo normal, plasticidad. Hacía ballet, era un bailarín con una cadencia especial. Y también me gustó mucho Paco Camino: cuando toreaba con la mano izquierda, te quedabas maravillado.   

Sigamos con su carrera. Creo que  debutó en Calanda...
Ya sabe cómo es el  escalafón de este oficio: eres becerrista primero, luego novillero, novillero con picadores y finalmente matador. Empecé tan pronto, que emanciparme para poder torear. Y en ese proceso me avalaron mi propio padre y uno de los actuales presidentes de la plaza de toros de Zaragoza, Manolo Pasamonte.  Se necesitaba la autorización paterna y el aval de otra persona, no fuese a ocurrir que tu padre se hubiera vuelto loco. Fue como si me  avanzasen la edad, como si me hiciese mayor de edad de pronto... 

Vayamos a Calanda en 1968.
Me veo en el patio de caballos, y no crea que me acuerdo de mucho más. Es la tarde que más confusa tengo en mi cabeza. Sé que corté dos orejas, pero no me acuerdo de nada. Me vestí de luces, era principiante, era becerrista. Mire, como torero he sido valiente, si el toro me golpeaba me atraía el propio impulso porque experimentaba sensaciones muy fuertes. Cuando recibía una voltereta, me levantaba y allá me iba de nuevo, como quien emprende un desafío. Era rebelde, me aceleraba. Recuerdo que en una de aquellas noches de oportunidades en el Coso de la Misericordia, una becerra me dio 23 volteretas. Llevaba sangre por todo el cuerpo, y gracias a mi empeño volví a torear. 

Por entonces toreó también en Illueca.
Me puse delante de un toro que me pegó una cornada brutal. Fernando Moreno se echó encima de los pitones y logró despistar al animal. Por ese lance, creo sinceramente que me salvó la vida, siempre lo he considerado como un hermano. Después, toreé en las plazas más importantes: por ejemplo, en la Maestranza, donde toreé con Gayoso, Antonio José Galán y Manzanares, entre otros. 

Aquellos fueron años de grandes rivalidades. ¿Cómo fue su relación con los compañeros?
Me llevaba de cine, dentro y fuera de las plazas. Recuerdo que Gayoso en la plaza era un poco aprovechado, era un magnífico capotero y siempre te dejaba en evidencia, pero éramos magníficos amigos: siempre pasábamos ocho o diez días al año en su finca de Fuengirola. Jamás he considerado a un compañero de terna rival o enemigo. He disfrutado mucho con el toreo de los amigos, y les aplaudía sinceramente desde el callejón. No he sido celoso. El triunfo de un compañero de cartel no ha sido nunca mi derrota.  No he sido celoso, ni envidioso, y siempre he querido que mis compañeros triunfasen.  

¿No pretenderá que le creamos?
Es así. Recuerdo que una vez, tras torear con José Ortega Cano, que había hecho una buena faena, me acerqué a darle la enhorabuena. Me dijo: “Pero, ¿qué quieres tú conmigo?”. Repitió varias veces distintas frases de desconcierto e incredulidad. No se lo creía. Con la mosca detrás de la oreja, añadió: “A mí no me ha felicitado un compañero jamás”. Nosotros solemos desear suerte al princpio, y darla enhorabuena al final, pero no por el resultado de la corrida, sino porque no hayas tenido un percance, porque no haya pasado nada. 

Esto que dice abona su condición de bicho raro en la fiesta.
Era diferente. Un rebelde a mi manera. Me gustaba exteriorizar mis sentimientos, tanto para lo bueno como para lo malo. A algún apoderado que le estaba exigiendo a un torero algo imposible de conseguir, le he gritado desde el foso: “Tú eres un hijo de puta”. Nunca he tenido un problema con nadie: antes he cedido que enfrentarme a nadie. El día de mi alternativa, en Zaragoza, con Palomo Linares y Miguel Márquez, corté tres orejas y elegí un corrida muy difícil. Recuerdo que Palomo me dijo algo que ya me había dicho antes Antonio José Galán: “¿Estás tontito o qué? ¿Te has vuelto majara?”. Había un toro que de pitó a pitón medía 115 centímetros. Luego, una hepatitis, que duró cuatro meses, me quitó de la circulación. 

Se resarció pronto, ¿no?
Tuve fortuna. Había una corrida de Paco Galache en Madrid que no quería torear nadie. Era irregular. La  toreé  con Manolo Cortés y Julián García. Salí por la puerta grande. Y aquella misma noche me contrataron 48  corridas al máximo nivel, pero solo pude hacer 18. 

¿Por qué?
Por la cornadas y por un brazo roto en Logroño... 

¿Cómo se define como matador?
Creo que tenía facilidad y vocación. Era un torero de pureza, complicadito, de clase. De esos toreros a los que les gusta torear pausado, soy de ésos a los que les gusta hacer las cosas con calidad y profundidad. Me gustaba interpretar el toreo desde el principio hasta el final, a la altura de los pitones, dándole un 80 % de facilidad a al toro. Y por eso recibí catorce cornadas y una extremaunción... 

¿De dónde  le sale ese coraje, esa gallardía, esa temeridad?
No lo sé. Veo sangre y me mareo, y eso que he visto operarme  en vivo. Recuerdo una vez que Fermín Murillo había sido embestido  por el animal, y de repente se le abrió una herida, salió como un barro de sangre y no pude resistirlo: lo dejé caer con todo su peso. En Bilbao en una larga cambiada me cogió el toro por la axila y me dio literalmente una vuelta al ruedo. Se me salía el corazón.Y un familiar, Emilio Aranda, me dio la extremaunción, porque así se lo aconsejaron los médicos. Y otro día oí, “mañana le vamos a amputar el brazo”, porque se me había gangrenado. Alquilé una ambulancia, me trajo a Zaragoza, llamé al doctor Carlos Val Carreres, y él me atendió: descubrió que tenía un alga marina que me había entrado dentro y que me producía la infección. 

Ya. Pero no alcanzo a entender qué le encuentra a la fiesta. ¿Qué le atrae tanto?
Yo tampoco lo sé. Toros y novillos me han dado la del pulpo, pero siempre me he venido arriba. Es algo que va por dentro, indefinible. Yo creo que se trata de emoción. La clave es interpretar el toreo con sentimiento y que el toro tenga su punto de agresividad. La emoción la debes poner tú, y el peligro lo transmite el toro. 

¿Qué les dices a aquellos que dicen que los toros son una carnicería?
Me entra la risa. Yo no quiero convencer a nadie. Me ha ocurrido que tengo y he tenido amigos antitaurinos y los he llevado al campo; los he colocado ante una becerra y han experimentado esa magia, esa atracción, ese sentimiento indefinible, esa sensación fuera de lo normal. Siento una gran emoción cuando veo venir un toro y lo someto. En Acapulco me encontré con el toro soñado: bravo, agresivo y noble. Me gustaba tanto que no quería matarlo y fallaba adrede con  la espalda, hasta que me di cuenta de que eso no tenía sentido. Y lo  maté de inmediato, y me sentí orgulloso de hacerlo. Aún no he podido olvidar el malestar de haberle hecho pasar tan mal rato al animal. 

Me gustaría que nos hablase de la foto de Lucien Clergue.
Fue en una corrida en Arles, durante una vendimia. Toreábamos Justo Benítez, Ortega Cano y yo; los toros  eran de Alonso Moreno de la Cova. Aquel pesaba 720 kilos. A los dos meses o así, Lucien Clergue vino a verme, me dijo que había recibido un  premio en Nueva York por la foto y me pedía autorización para seguir difundiendo la obra. Me dijo que cobraba cada pieza a 40.000 pesetas, que se la quitaban de las mano  y qué cuánto quería cobrar yo. Le dije que nada y que ojalá se hiciera de verdad rico con ella. En mis temporadas en Hispanoamérica, me cansé de firmar esa foto, sobre todo en Colombia y Venezuela. 

Pasó por épocas distintas y en 1996 lo dejó.
Nunca lo dejé exactamente hasta esa fecha. Pasó por diversas experiencias familiares, pero la experiencia me ha hecho entender una cosa: el toro te hace auténticas radiografías anímicas, te exige que estás concentrado al máximo. No debes arrastrarte. Y yo he pasado por todo: por problemas familiares, por muchas cornadas, por el olvido también. Me encontraba triste. Un día, mi hijo Roberto (tengo otro, David), me dijo: “¿Estás triste, papá?”. Le dije: “Nunca más me verás triste”. Y dejé de torear. 

¿Está resentido por algo?
Al contrario. De mí se han contado muchas cosas: que si he sido rebelde, inconsciente, un mujeriego. Creo que es por pura leyenda. No tengo melancolía de nada, no me arrepiento de  casa nadie, he aprovechado cada instante de mi vida y no tengo motivo para quejarme  de nada. He sido querido y respetado por compañeros jóvenes y veteranos, y sigo disfrutando de lo que hago. No soy, en definitiva, ningún amargado.   

¿Cómo vive ahora?

Voy a torear si me llaman y disfruto en el campo, leo la prensa más que nunca y retransmito con Javier Valero los toros con Aragón Televisión. Lo paso muy bien. Soy un jubilado, pero mientras mi cuerpo aguante me pondré ante un toro que es lo que más me gusta.

*Raúl Aranda, a mediados de los años 7o, fotografiado por Lucien Clergue, una foto que dio la vuelta al mundo.

23/07/2007 08:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 10 comentarios.

RETRATO DE JOSÉ LUIS BORAU

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José Luis Borau, primo hermano de José Ruiz Borau, más conocido como José Ramón Arana, es una de las personalidades más ricas del cine y de la cultura españoles. A nada le ha hecho ascos y de sus múltiples quehaceres, del torbellino de curiosidades donde se ha zambullido, ha salido con nota elevada. Cinéfilo desde muy pronto, cuando escribía cartas a Deana Durbin, niño solitario que oía las bombas y el aullido de las sirenas, zagal sigiloso que hallaba la felicidad en una sala oscura como la del Monumental o en su propia casa, pronto se convertiría en un punto de referencia para sus compañeros. El coleccionista Román Escolano, el traductor y poeta Francisco Uriz, el joven crítico de cine y futuro editor Joaquín Aranda, el dramaturgo y realizador de televisión Alfredo Castellón, todos le admiraban porque no sólo iba a Venecia y traía bonitos y cuidados “press books”, sino porque hablaba de Hemingway, de Vasco Pratolini, de Alberto Moravia, de John Doss Passos y de otros muchos. Ejerció de crítico de cine de “Heraldo de Aragón”, de vez en cuando le sustituía Antonio Artero (que ha glosado con fervorosa emoción la generosidad y elegancia de Borau en la Escuela de Cine, ya en Madrid), pero de inmediato, como un hombre múltiple, haría de productor y realizador, guionista y actor, e incluso llegó a actuar como director de fotografía en una película: “Lección de Toledo”, rodada en 1966.         Su trayectoria es densa, libre, de ilusiones constantes. Como un niño que se anima a sí mismo y se atreve a todo. Y él a casi todo se ha atrevido: ha sido uno de los renovadores del cine español, y a la vez un cineasta solitario, capaz de hacer cine negro o western, pero también cine social como “Furtivos” (1975), durante años la película que obtuvo la mayor recaudación y que suscitó los mayores escándalos, por el desnudo frontal de Alicia Sánchez y por la inquietante historia edípica de Ovidi Montllor y Lola Gaos, entre otros temas. Y a la vez fue capaz de internarse en una narración mítica, de amor y turbulento deseo en el corazón del sur en “La sabina” (con una imponente Ángela Molina), o rodar una historia de espaldas mojadas más que correcta como era “Río abajo”. Además Borau se arruinó siempre con el cine y ha resurgido de sus cenizas. Nunca ha dejado de hacer películas, ahí están títulos como “Celia” para TVE, “Niño Nadie” y “Leo”, película sobre una historia de suburbio por la que recibió el Goya al mejor director. En 1998 había sido distinguido con el Premio Aragón de las Artes y también se hizo acreedor al Premio Nacional de Cinematografía. Pero su trayectoria no se agota ahí: ha coordinado para Alfaguara dos volúmenes de “Cuentos de cine”, un “Diccionario del cine español” para Alianza, ha escrito ensayos, en concreto uno sobre el cineasta Henry D’Abbadie D’Arrast, y además ha fundado la productora cinematográfica El Imán y una editorial del mismo nombre, en la que ha publicado títulos de mérito como la “Obra completa” de Andrés Carranque de Ríos. Y ha publicado varios libros de ficción, destapando su ya conocida faceta de narrador dotado de inteligencia y sensibilidad. 

         Este señor aragonés acaba de ser elegido director  de la Sociedad General de Autores y prepara la creación de una Fundación para jóvenes realizadores.

*En la foto, José Luis  Borau con Luis Antonio Alarcón.  

24/07/2007 10:22 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

HOY, MONOGRÁFICO DE FOTOGRAFÍA EN BORRADORES

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 -Plató: Julio Álvarez  explica  las exposiciones de la Bienal Luz y Pilar Irala comenta sus fotos oníricas e intimistas y la música de Gonzalo Arruego que las acompaña.

-Reportajes: Joel Peter Witkin, Pierre Radisic, Dany Leriche, Fotografía Latinoamerica, 1991-2002, Aránzazu Peyrotau & Toño Sediles.

-Taller: Así trabaja el fotógrafo Rafael Navarro.
-Un artista clásico: Rafael López Barrios y “La danza del vientre”.
-Actuación en directo: Franco Deterioro, con Dani Clemente y Jaime Lapeña.  

El programa “Borradores” dedica esta noche, a las 23.45, un monográfico a la fotografía, con motivo de Luz, la I Bienal de Artes Visuales que se está celebrando en varias salas de la ciudad. El galerista Julio Álvarez acude al plató y comenta distintas exposiciones: la de la fotógrafa Dany Leriche en el palacio de Montemuzo, la de Joel Peter Witkin en Torreón Fortea, la de Pierre Radisic en la Casa de la Mujer, la de Aranzázu Peyrotau y Toño Sediles en la galería Pepe Rebollo, y "Mapas abiertos", la amplia muestra de fotografía latinoamericana, de 1991 a 2002, que se exhibe en la Lonja. Allí, el comisario Alejandro Castellote explica la riqueza, la variedad y los distintos caminos que sigue la creación fotográfica en Iberoamérica.

Además, acude al plató la joven fotógrafa Pilar Irala, que muestra una selección de su obra: onírica, intimista, reportajes de la ciudad, acompañada de textos, de  fragmentos de poemas y de la música de Gonzalo Arruego. “Borradores” también visita el taller de Rafael Navarro y repasa su forma de trabajo, sus series de desnudos, su laboratorio. Y también ofrece un reportaje del artista clásico Rafael López Barrios, que acaba de presentar un trabajo sobre “La danza del vientre”. Dani Clemente, líder de Franco Deterioro, canta varias piezas de su disco “Rumbas combativas 2”, acompañado del violinista Jaime Lapeña. El artista José Antonio Melendo cuelga algunas de sus fotos inspiradas en el propio programa.


 

*Esta pieza de la fotógrafa Dany Leriche es de 2000.  Dany Leriche trabaja sobre el cuerpo femenino, sobre todo, desde una visión reivindicativa y próxima al arte clásico. Esta foto no está en Montemuzo,  pero es del mismo espíritu que las de la muestra. 

Borradores. CARTV. A las 23.45. Productor ejecutivo: Gaizka Urresti. Redacción: Ana Catalá Roca y Carlota Muñoz. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázaro. (Canal Satélite Digital: canal 97). 

 

26/07/2007 01:45 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

JOSÉ LUIS BORAU: CINES, MITOS Y ZARAGOZA*

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Se ha confesado José Luis Borau apasionado e imprudente, y también tímido. A ratos, mientras defiende sus ideas cinematográficas --del tipo "la película ideal es aquella en la cual la cámara, que es una convención como la cuarta pared del teatro, no se nota. Y eso lo tenían muy claro Fritz Lang, hacia su cine siento una especie de enamoramiento, John Ford o el propio Rosellini, que me deslumbró: yo soy una consecuencia del neorrealismo"--, le sale otro atributo: la vehemencia. Defiende sus argumentos hasta encenderse, entonces esa suave piel de albérchigo y nata de su rostro se vuelve pelusilla bermeja de melocotón, ascua de ira. Y lo veremos así en ocasiones: terco, convencido y utópico. "Basta que me digan que una película no se puede hacer para que a mí me interese e intente hacerla". Es un magnífico y ansioso narrador: historias secundarias interfieren y matizan una y otra vez el relato principal de su oceánica memoria. Ésta, al fin y al cabo, es una película sobre la memoria.        

Nació el cineasta a orillas de la playa de Torrero, en una casa del Canal Imperial de Aragón en la cual vivían su abuelo paterno, sobrestante o encargado general, y sus padres Félix y Antonia. La casa tenía jardincillo y el viudo abuelo disponía de un coche con chófer. El abuelo se murió a los seis meses de haber nacido el primogénito y la familia se trasladó a la calle La Paz, a unas casas baratas, y luego a la calle Albareda.
        

--La gente entonces se cambiaba mucho de casa. Y a mí, hacia 1933 o así, me resultaba natural salir a pasear por la tarde con mis padres a ver casas. Mi padre se decantó por una vivienda de Albareda porque estaba cerca de su trabajo en el Banco Hispanoamericano y porque la casa era bonita, con una fachada de art noveau. Mi padre era republicano, pero no pertenecía a ningún partido, y solía llevarme a la Gran Vía a los desfiles del día de la República. Desde la plaza del Paraíso hasta el parque todo eran solares, en medio estaba el Campo de la Victoria, donde se jugaba al fútbol. Me subía en sus hombros y veía pasar a la gente. Tengo recuerdos muy nítidos: a veces aparecían los pacos, aquellos pistoleros que andaban por los tejados, y nos metíamos en las habitaciones interiores donde no hubiera ventanas; aun así, si había alboroto colocábamos los colchones ante los cristales. Había un clima especial de peligro. Una vez, durante las fiestas del Pilar, las ferias se colocaban en Marina Moreno (hoy Paseo de la Constitución), iba con mi madre de paseo. Llevaba un monederito con perras gordas y perras chicas. De repente, alguien empezó a gritar: "Que corren, que corren", por las huelgas o por los pacos, la gente se echó a correr y mi madre y yo también; en medio del tumulto perdí mi monedero. Tuve un disgusto horroroso.
         

--Me alegro de que haya hablado de su madre, porque siempre parece estar en un segundo plano en su vida.
        
--No, no, qué va. Suena o tópico o a literario, pero mis padres eran muy buenos. Les debo lo que soy. Yo era la esperanza de la casa, la razón de ser de toda la familia, incluida mi tía Mercedes que vivió con nosotros, nos ayudó mucho porque habíamos entrado en decadencia y fue la mujer más inocente que conocí en mi vida. Con ella descubrí el placer de dibujar: dibujaba con aquel estilo de colegio de monjas de principios de siglo. Los tres lo sacrificaron todo por mí. Quizá porque fui hijo único, mis padres eran más bien rigurosos conmigo.
         

--Su madre era conservadora y religiosa, y su padre republicano. ¿Había fricciones entre ambos?
        
--No, no. Yo no viví la política en casa. Cuando estalló la contienda, ella ofreció de donativo para ayudar a Franco un reloj de oro, donativo que apareció en prensa, porque así pensaba que dejarían tranquilo a mi padre a pesar de sus ideas. O creerían que estaban con los insurrectos. Al cabo de los años, decía mi madre: "¿Por qué habremos dado aquel reloj de oro? Total, ¿qué no has dado Franco? Nada". Los falangistas le caían muy mal por intuición, en cambio de muy niño yo iba a veces con boina de requeté.
         

--Ya, pero su padre no era el que aparentaba. Se dieron hechos de vibrante clandestinidad como esa relación epistolar con su sobrino José Ruiz Borau, luego José Ramón Arana, librero y autor de El cura de Almuniaced.
        
--Yo debí verlo alguna vez antes de la guerra, pero no lo recuerdo. Era hijo de una hermana de mi padre y se cambió el apellido por el de su segunda mujer. Hace un año, en un homenaje a mi primo y a Manuel Andújar en el Ateneo de Madrid, descubrí cómo se parecían entre sí mi padre y mi primo, y yo mismo en menor medida. Alguien recordó algo que yo ignoraba: cómo el tío Pascual --así le llamaban a mi padre en Monegrillo, porque Pascual era el nombre de mi abuelo-- iba por las tardes al Instituto Británico con su traje de banquero a recoger propaganda de los aliados. A la salida siempre había un policía que registraba a la gente, pero a mi padre, con aquel aspecto, ni se le ocurría. Eso lo llevó totalmente en secreto. Además nunca daba señales de vida. Iba al Casino Mercantil, al café Ambos Mundos, pero nunca daba explicaciones de nada. Si mi madre se hubiera enterado hubiera puesto el grito en el cielo y no sólo por razones políticas, sino de peligro. Arana hacía cosas parecidas: en México lo pasó muy mal, cogía un taxi y siempre decía que lo dejase dos o tres manzanas más allá porque no querían que supiese cuál era su casa. Años después, mi primo el novelista le escribía a mi padre al banco con nombre de mujer casi siempre, y yo sospechaba algo porque luego mi padre traía unos extraños sellos de México que me mostraba.
         

--Hablemos de la Guerra Civil, que para el niño Joseluisín fue una fiesta: no había colegio...
        
--La viví bien, muy bien dentro de la gran tragedia y me acuerdo fantásticamente de ella. Tengo buena memoria y hay cosas que no quiero que se me olviden jamás. Nunca olvidaré la guerra. Al lado de mi calle estaba el Gobierno Militar, el Frontón Aragónes que era el cuartel de Falange, la Enseñanza que se constituyó en el hospital de los italianos, y a aquel cul de sac (la calle Albareda no tenía salida) llegaban también los camiones alemanes y los dejaban allí. Los soldados alemanes se sentaban en círculo y se ponían a comer a la intemperie; empezaban antes de que llegase mi padre, terminaba éste la comida y ellos seguían y seguían comiendo. Vinieron a vivir con nosotros mis primas Petra y Gloria, hijas de un hermano de mi padre que se habían muerto. Acudían de vez en cuando desde Monegrillo y me traían cromos de Nestlé. Cuando estalló la Guerra Civil, su madre Alejandra y ellas tomaron el coche de línea y vinieron a refugiarse Zaragoza; un grupo de soldados paró el coche a la altura de Villamayor, disparó al aire y ese impacto mató a mi tía. Supe que mi padre no había ido al trabajo, que le había pasado algo a la madre de mis primas y cuando los vi aparecer a los tres, empecé a gritar desde el mirador: "Ya vienen, ya vienen". ¡Qué impresión, luego! Mis primas estuvieron con nosotros hasta la primavera de 1938: eran hermanas, compañeras de juegos, me enseñaron las canciones de Imperio Argentina. Cuando se marcharon tuve un disgusto enorme. Creo que estaba enamorado de ellas, a pesar de que Petra era veinte años mayor que yo y Gloria quince. Hay otras escenas, pero quizá me esté alargando...
         

--En absoluto. Siga, por favor...
        
--En aquellos días mi padre estaba callado. Nuestra casa tenía cinco plantas y cuatro viviendas por planta. Nosotros empezamos viviendo en la tercera y luego bajamos a la segunda. En el sótano, había un cuarto por vivienda. Y durante los bombardeos, se amueblaban con cortinas, alfombras y colchones y allí nos refugiábamos, se hacía un pequeño apartamento contra el miedo. Recuerdo toda la casa como si fuera una película neorrealista italiana de las que vimos después. Se decía: "Ya han entrado los rojos". Pasamos así muchas noches y los niños nos columpiábamos en una especie de rejilla que había en las puertas.
   
      
José Luis Borau carecía de amigos. A su domicilio rara vez venía gente de afuera, y así se fue haciendo rebelde y retraído (se iba su padre al banco y él se quedaba acunándose en la mecedora; volvía al cabo de unas horas y lo encontraba igual, bamboleándose como un autómata), pero también despreciaba a los mayores. No podía soportar que confundiesen el nombre de los ilustradores o de las editoriales Walt Disney o Sopena, y se los conocía todos. Su clarividencia y desdén tuvieron un especial eco en un desfile de gigantes y cabezudos. Su madre y su tía los vieron pasar por la plaza Paraíso. Bajaron. Estando en brazos de doña Antonia, el niño, con cinco o seis años sólo, dijo: "Ya está bien. Ya está bien de hacer que me creo esto. Si son de cartón". La señora se quedó estupefacta. Lo mismo que tía Mercedes cuando salían juntos a jugar a los jardines agrestes de Capitanía, llenos de palmeras. Se perdía o se escondía, y la pobre mujer lo llamaba a gritos, más asustada que enojada, porque no se atrevía a volver a casa sin él. "Era malísimo, malísimo". Casi sin quererlo descubrió la vocación y el edén en la sala oscura del cine.
        

--Mis padres iban poco al cine. Eran ya un poco mayores, no teníamos dinero, lo que les habría gustado era el teatro. Mi madre no estaba en contra del cine sonoro pero decía que "sonaba demasiado la lata". Yo había visto cosas antes de la Guerra Civil, y recordaba a Imperio Argentina en Nobleza baturra. Fue una emoción fortísima. A mi padre le gustaban las películas de fieras: Tarzán y todas esas cosas, y yo me aprovechaba. Una vez fuimos a ver una cinta alemana con subtítulos de un circo al Actualidades; se planteó un dilema al producirse un incendio: o se dejaban morir las fieras en la jaula o se soltaban, con lo cual la gente corría peligro. Soltaron algunas fieras, y recuerdo la imagen del protagonista, herido. De repente apareció una mujer bellísima, rasgaba un trozo de la tela del viso y le vendaba. Aquella imagen me produjo un trastorno físico, moral, erótico, no se qué, que aún no he superado.
         

--Sé que a los doce años les dijo a sus compañeros de los Agustinos que quería ser cineasta. Pero antes había querido ser arquitecto...
        
--Sí, por una razón. Mi padre se quedaba poco en casa conmigo. Cada vez que lo hacía era una fiesta. Y me pintó una casita, que me fascinó. Desde entonces siempre le pedía casitas. Yo era buen dibujante, muy buen dibujante (no está bien que lo diga yo), pero en el colegio a veces me suspendían porque pensaba que calcaba. En vísperas de la Guerra coloqué sobre una alfombra unos dibujos de una ciudad entera con su puente, su iglesia, su ayuntamiento. Claro, todo eso cambió cuando empecé a aficionarme al cine y un día me pregunté: "¿Quién hace las películas? Quiero ser el director".
         

--El embrujo del cine no excluía la mitomanía. La mujer de su vida era Diana Durbin...
        
--Le escribí dos veces a la Universal y me mandaron dos fotos suyas dedicadas. Yo creía, claro, que era ella quién lo hacía. Pero mis héroes de juventud eran El Gordo y el Flaco. Encontré su dirección de la Metro Goldwin Mayer en una revista y le dije a mi padre que me ayudase a escribir la carta. Lo recuerdo muy bien: estábamos los dos en una mesa de mármol del velador de Ambos Mundos, lo convencí, mi padre pidió recado de escribir con su tinta morada y empezó: "Muy señores míos y de la mayor consideración..." Ya supe que nunca me iban a contestar.
         

--Fue usted crítico de cine en Heraldo de Aragón, contertulio en Roy Club de Manuel Rotellar, amigo de Pérez Gállego, Paco Uriz, Joaquín Aranda y de Román Escolano, para los cuales era casi un preceptor, dicen. Sí, pero lo que me llama la atención es su afición a la literatura.
        
--La he tenido desde siempre. Leía muchísimo desde pequeño. En mi casa sólo había una colección de libros de contabilidad que mi padre no había leído nunca. Iba a las librerías, a la biblioteca, etc. Traté a Hemingway en dos ocasiones, una aquí en Zaragoza con Pepito Pérez Gállego y Joaquín Aranda durante una entrevista, y otra en Pamplona con Jesús Fernández Santos, lo admiraba mucho, aunque uno de mis escritores favoritos es Baroja. Joaquín Aranda me prestó, en 1950 ó 1951, la edición de Santuario de William Faulkner. No me gustó nada al principio, pero que quedó un regusto especial, me di cuenta de que era algo grande. Me trastornó. La acabé y la volví a leer de inmediato. Esa sensación no me había pasado con Hemingway. Me ocurre una cosa: me gusta inventar historias, fui un niño muy mentiroso. Veo una escena de lo más tonto y ya me imagino que pasaría con esos personajes en un libro, como si fuese un escritor. Es como un tic mental que me viene desde entonces, pero yo ya quería hacer películas.
         

Y vaya si las hizo. De todas las formas posibles: como guionista, productor, actor y director. "Hago las películas en tanto en cuanto no me las sé. Es decir, quiero hacer películas que no se hayan hecho todavía. Soy un clásico por fuera, asumo la larga marcha del cine, pero por dentro no. Si he hecho poco cine es porque nunca nadie me llama para hacer las películas que yo quiero realizar". Esta película de la memoria termina con un homenaje a Chaplin, maestro de cine.
        

--Durante un festival de Cannes en 1957, con Alberto Oliveras y dos amigos más fui a ver a Picasso. Estuvo encantador, nos invitó a una gran ensaimada que acababan de mandarle y nos firmó un catálogo. Le pregunté qué pensaba hacer con sus cuadros. "Quiero que se los den todos a España". En 1961 estaba por Centroeuropa y viajaba en autostop, cerca de Vevey, donde vivía Charles Chaplin, pensé que podía repetirse lo de Picasso. Me indicaron su maravillosa villa. Salió una criada y le dije que quería ver al señor Chaplin y le di una tarjeta de la Escuela de Cine de Madrid. Al cabo de un rato salió Mrs. Smith, una especie de institutriz muy querida por la familia, y me dijo que el señor Chaplin iba a salir. Me quedé muy defraudado y me dije que esperaría a que saliese. Me senté en un ribazo a aguardar. Al cabo de un instante salió un coche. Así vi yo a Chaplin. O creí que era Chaplin, entrevisto, quien se alejaba en el coche.
  

CINCO FOGONAZOS
El Premio Aragón. Es muy agradable ser reconocido en tu tierra, pero a la vez me da un poco de miedo, de pánico pánico, porque no sé si se me lo merezco y lo digo sin falsa humiLdad. Algunos dirán: "¿Cómo le dan ese premio a un peliculero?". Eso es lo que soy. Por otra parte, siento que mis padres ya no vivan para ver esto. 

La Academia. Al principio no creía en ella, nunca iba por allí ni sabía si tenía los pagos al día. Me llamaron para dos años y estaré cuatro, hasta el próximo noviembre. Es muy bonito ver cómo se han ido integrando los jóvenes en ella y cómo los Goya han ganado en prestigio. La Academia me ha dado disgustos y además siempre los tienes con compañeros de profesión y algunas veces con amigos tuyos. He tenido cinco o seis y de ésos ya no me recupero. El problema que tenemos aquí es que, a diferencia de Hollywood, los productores están al margen, no colaboran.  

Aragón. Me siento aragonés, no aragonesista porque no soy nacionalista. Nada. Pero mi idea de Aragón es peculiar: me duele la imagen folclórica que tenemos. Cuando veo las fiestas del Pilar, la jota, el cachirulo, todo eso, me parece bien como cosa lúdica que se dice ahora, pero Aragón es mucho más que eso. Nuestra historia es muy superior a esos tópicos. Nosotros hemos sido una especie de reino unido, un estado federalista que hemos respetado la identidad de Cataluña --los catalanes entraron en Atenas al grito de "Aragón, Aragón"--, de Valencia, de Mallorca, de Nápoles y Sicilia, pero la lástima es que la grandeza de Aragón ni se estudie ni se difunda ni se explique. El aragonés ha perdido el respeto a su propia tierra o está enamorado de aspectos demasiado menores, poco ambiciosos o trascendentes, de ella. 

Autoestima. Voy a generalizar de una manera un poco ridícula o exagerada. Le diré que el aragonés es muy listo. Y la inteligencia lleva al escepticismo. La inteligencia lucha o mata al sentimiento, y tiende al pesimismo. Uno que es sensible se enamora y se arrebata fácilmente; cuando se es inteligente sabes que el amor es algo relativo, que después de un amor viene otro. Los pueblos que son inteligentes son los más escépticos y pesimistas. Además, Aragón es un país abierto, de paso, sin fronteras naturales. No es un país claustrofóbico y por eso le cuesta más mirarse tanto el ombligo como aquéllos que están encerrados entre montañas.  

*Hace algunos años, casi una década, conversé largo y tendido con José Luis Borau en su despacho madrileño. Este texto pasó a mi libro “Vidas de cine”. Ahora que José Luis Borau ha sido elegido director de la SGAE, lo recojo aquí por si fuera de interés para cinéfilos y posibles lectores del blog. Luisa Miñana, la autora de la novela del arte y de la historia "Pan de oro", me escribe y me anuncia que su revista literaria, "El Cronista de la Red", le dedicará un espléndido artículo de Alfonso Moreno, mantenedor del blog "39 escalones".     

 

26/07/2007 22:10 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

MARTA NAVARRO: UN POEMA DE LA AMISTAD Y EL DESGARRO

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Para Liuba,  Asia y Rosse

SUEÑOS 

Sentadas sobre inviernos prestados
las amigas conversábamos
alrededor del fuego y de la nieve.
La pequeña Liuba repartía
palabras mojadas en café.
¡Amigas para siempre, para siempre!
Lo repetía una y otra vez.
Su voz se deslizaba sobre las horas áridas y arrugadas. 

Pasó el tiempo con sus doctrinas cotidianas,
sus vaivenes, embarazos y divorcios.
Poco a poco la distancia entre nosotras
se hizo espejo.
Sólo perduraron
las postales de Navidad
con las palabras de la pequeña Liuba.
Daba igual dónde estuviera ella
o dónde malviviera yo.
Siempre había un ¡amigas para siempre!
en el buzón de casa.
Más tarde,
una maldita mina de veinte dólares 
        
le hizo agujeros en la lengua
y sus ojos de caramelo senegalés
se perdieron  en un país sellado
por misiones de paz. 
Sobre inviernos prestados,
un día las amigas soñamos
con palabras mojadas en café.

*Del libro La victoria del heno de Marta Navarro el poema más impresionante es éste. Oculta más que dice, sugiere. Es como un iceberg de felicidad, de dolorosa añoranza y de dolor. Ilustro la foto con una de mis fotos preferidas, y una de las más conocidas del mundo: esta de Dorothea Lange.  

27/07/2007 23:49 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

SONIA R. FIDES: OTRO POEMA TURBADOR

20070728122345-kinkyboots.jpgLA CANTANTE DE LAS BOTAS ROJAS TENÍA UN SOBRENOMBRE  

No es eso.  
Trato de conservar mi cuerpo en buen estado.  
(Michel Houellebecq)

     La cantante de las botas rojas 
parecía hablar sólo en inglés,  
pero después de escucharla
cantar
 descubrí que era bilingüe.    

La cantante de las botas rojas 
fumaba cigarrillos ultra slim,  
pero el humo era el mismo,  
el suficiente para que el futuro se hiciera invisible.    

La cantante de las botas rojas  
encarcelaba su mensaje en un micrófono de color dorado  
para después agitarlo muy cerca de mi boca. 

El veneno se había vuelto lluvia 
pero yo no lo supe hasta que comenzó a golpear  
delante de la puerta de mi esófago.   
La cantante de las botas rojas tenía un sobrenombre 
y yo había estado toda la noche 
jugando a las adivinanzas con la muerte.  
28/07/2007 12:23 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

JESÚS MONCADA: OTRA ENTREVISTA *

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Nos habíamos citado en Canaletas, en la entrada de Las Ramblas. Conversamos en un bar del Barrio Gótico. En medio del trajín de pocillos y música, surge Mequinenza en un plano esquemático: "Los japoneses me han pedido un croquis de la Mequinenza desaparecida porque ellos no entienden unos ríos como el Ebro y el Segre. Los dos puentes y el transbordador no coincidieron nunca en el tiempo. El del Ebro se construyó en los años 20, lo volaron durante la Guerra Civil, y aunque la propaganda franquista lo dio por reconstruido poco después del 39, eso no era cierto, hubo que volver al viejo sistema del paso de barca para atravesar el Ebro. Aquí está el campo de fútbol que aparece en uno de mis cuentos: la situación es exacta; cuando subía el agua el campo se inundaba y en cada partido, si chutaban fuerte, los balones iban a parar al Ebro o al Segre. Había un servicio de recogida de balones en barca, primero probaban con una red de pesca y a veces había pelotas que iban demasiado lejos y se perdían". La memoria de Moncada es como una esponja: el atento observador que ha sido desde niño le ha permitido captar paisajes, acontecimientos y personajes --algunos tan entrañables como el abogado y escritor Manuel Berdún Torres, autor de Destierro 6, "el primer escritor que vi"-- y transmutarlos en invención y sueño, en espejo del mundo.          

--Simplemente, por ahora, Mequinenza es mi territorio de ficción. Lo que importa es la obra que construyes a partir de  eso.

         --La Mequinenza que conserva en la cabeza, ¿es como una imagen fotográfica o usted va enriqueciéndola mediante la imaginación?         
--Las dos cosas. En mi última novela Estremida memòria (1997) aparece la Mequinenza actual, pero a ésa ya la conozco muy poco. De la Mequinenza que aparece en Camí de sirga (1988) no queda nada, sólo el puente sobre el Ebro. Y el castillo y algunos fragmentos de muralla. No es que el pueblo esté debajo del agua, si el nivel del embalse bajara al mínimo no aparecerían más que escombros. Lo destrozaron las máquinas.
  

       
--Usted elige un lugar que forma parte de su memoria y a la vez es el epicentro de un mundo nuevo que nace.
        
--Claro. Veamos: yo no soy ni un historiador ni un cronista, pero en mi creación literaria hay mucho de crónica y una base histórica cierta y además expurgada, pero no con mentalidad de historiador sino de novelista. Esta precisión a veces incluso tengo que hacérsela a los mequinenzanos para que no confundan la creación literaria con la historia. He dicho alguna vez que el deporte favorito de los mequinenzanos cuando sale un libro mío es intentar reconocerse o reconocer a los personajes que hay bajo los nombres del libro.
         

--¿Presenta sus libros en Mequinenza?
        
--Siempre. Es un ritual privado en el sentido de que ahí no participa ni la editorial ni nadie. Lo que se explica en Memòria estremida en realidad es esa intervención por parte de los mequinenzanos para explicarme cosas sobre el suceso que saben que estoy trabajando, o bien para añadir detalles, los mínimos, o en algún caso para decirme que no están en absoluto de acuerdo con que yo resucite un tema, aunque no sepan cuál es mi visión.
         

--¿Y su madre está atenta a su obra?
        
--Sí, por supuesto. Aunque la primera en leerla es mi hermana. Es un ama de casa muy culta, muy preparada, bastantes años más joven que yo, una mequinenzana con unas raíces muy fuertes que vive en Barcelona. Se llama Rosa María. Su opinión es muy importante para mí hasta el punto de que he llegado a modificar algunos detalles que ella, sagaz, precisa y con un gusto exquisito, me ha sugerido. Mi madre está leyendo un libro de su hijo sobre un tema que para ella es casi su propia vida, y se emociona.
         

--¿Y su padre? ¿No fue él quien quiso que fuese a un colegio laico?
        
-- Mi padre era un tendero de Mequinenza, hijo de minero, agricultor y cazador, que era una combinación muy frecuente y necesaria. Mi abuelo materno, al que no llegué a conocer, sé que también era un gran cazador, muy independiente, según la época del año hacía unos oficios u otros. Hacía de colchonero, y de él proviene la visión de la decadencia de los señores de Mequinenza a través de las lanas de los colchones, que aparece en Camí de sirga.

         --Volvamos a su padre. ¿Cómo le marcó?        
--Era un tipo muy interesante. Se hizo cargo de la tienda con catorce o quince años. Los maestros  nos preparaban a  cinco o seis alumnos que luego nos íbamos a examinar al Instituto de Lérida. Se planteó la hora de ir a estudiar fuera, y en Lérida sólo había un colegio, el de los Maristas; mi padre no quiso que yo fuera a un internado religioso. Un primo mío estaba en Zaragoza, en el colegio de los Labordeta, y así fui a parar yo allí. Alterné el Bachillerato Superior con Magisterio, acabé con 17 años. Yo era un crío, empecé magisterio con pantalón corto y pude terminar los estudios un año antes que los demás porque soy nacido en diciembre.
        

--¿Fue en el colegio donde descubrió su vocación de pintor y escritor?
        
--No, no. Ese es un pequeño mito que yo ya no sé cómo desmentirlo. La gente cree que yo empecé a escribir tarde. Mentira. Mi primera novela la empecé a los nueve años. Era un plagio de Julio Verne. Recuerdo que cuando aprobé el ingreso de Bachillerato me fui a una librería de Lérida y pedí libros. Iba con un amigo que ya murió, éramos unos escapados a los que buscaba la familia por toda la ciudad. La librera nos ofreció obras de Julio Verne. Yo me compré Cinco semanas en globo, que me entusiasmó tanto que al cabo de unos días estaba escribiendo una novela de aventuras africanas que ilustraba yo mismo.
         

--Es decir, que ya tenía desde niño esas dos inclinaciones: dibujo y literatura.
        
--He dibujado siempre. Además me gustaba expresar historias, y cuando las supe escribir me puse a hacerlas. Dibujaba a un ritmo tan brutal que hubiera necesitado una fábrica de papel para abastecerme. Mi padre adoptó una solución genial: del papel de estraza que se utilizaba para envolver en la tienda yo podía coger todo lo que quería, él doblaba una hoja hasta que daban la medida de una cuartilla. Ese papel no admitía la tinta, pero sí el lápiz. Yo necesitaba mi mesa y llenaba y llenaba dibujos con todas mis fantasías, personajes y animales. Dibujé miles. Todo ha desaparecido. La novela también se ha perdido, por suerte. Era un bloc de 30 ó 40 páginas.
         

--En el colegio de Santo Tomás de los Labordeta destacaba por sus redacciones y poemas. ¿O eso también es leyenda?
        
--Esto no lo digo con ninguna clase de petulancia ni nada, pero los estudiantes leían tan poco, tan poco, que yo debía ser un bicho raro. Yo no leía, devoraba. Rosendo Tello me decía: "Escríbeme para mañana una octava real. O un soneto, estrofas de pie quebrado, lo que quiera". Escribí una leyenda mequinenzana, Miguel Labordeta la premió y la publicó en Sampasarana. Y me regaló los Recuerdos de infancia y juventud de Ramón y Cajal de la colección Austral, que todavía lo conservo.
         

--En La galeria de les estàtues, usted inventó Torrelloba, que es una transposición literaria de Zaragoza. ¿Cómo vivió la ciudad?
        
--Como en la novela. Yo estuve no sé si cuatro años interno, pero hubo un momento en que le dije a mi padre que ya estaba harto de estar interno, no del colegio. Zaragoza siempre fue un exilio, y no quiero que se molesten los zaragozanos, no tiene nada que ver con ellos. Pero la vida en Mequinenza era diferente de la de todas partes por el ambiente de libertad que se vivía en pleno franquismo. Era un pueblo con dos ríos, de intensa navegación fluvial, y un puerto siempre es un camino para todo, eso implicaba una mentalidad social distinta y avanzada. A mí me ha quedado una especie de fobia por los viajes; a la hora de hacer equipajes me pongo de muy mal humor, supongo que el subconsciente me está recordando los momentos que para mí eran terribles: las maletas, el equipaje, la despedida, me ponía enfermo...
         

--¿Y todos esos navegantes que aparecen en Camí de sirga y en los cuentos son fabulaciones o deudas con la realidad?
        
--Mucho de estos personajes nacen de seres reales, por ejemplo Madame Françoise, que es la cupletista francesa que aparece en el cabaret de Mequinenza; un amigo mío que murió hace tres o cuatro años con casi cien años aún conoció a Madame Françoise, pero de verla por la calle; al cabaret no le dejaban entrar porque era muy joven. Lo que pasa es que, claro, toda su historia es creación mía. Y esa mecánica la puede aplicar a casi todas mis obras. Hay un pasaje en Camí de sirga, que es la subida en globo por el Ebro, y eso es cierto, lo que es mío es la noticia de la proclamación de la república desde el globo... Y le digo todo para que se entienda que esa especie de realismo mágico que quieren colgarme es una tontería.
         

--Usted siempre ha rechazado el influjo de los latinoamericanos, se inclina por los europeos del XIX: Flaubert, Balzac, Cunqueiro...
        
--Justamente. Y Tommasi de Lampedusa, me habría gustado escribir El Gatopardo, o Bearn de Villalonga. Y además de los escritores sudamericanos el que más me gusta es Alejo Carpentier. El siglo de las luces me entusiasmó.
         

Su carrera literaria la empezó con fuerza en Barcelona, adonde se trasladó a principios de los años 60. Antes pasó por la experiencia de ser maestro en Mequinenza, y también vivió una mili terrible, a la que le ha dedicado amargas páginas en La galería de les estàtues. Y en éstas apareció Edmón Vallés, mequinenzano, historiador, que leyó sus cosas, vio sus dibujos y pinturas, y le aconsejó que se fuera a Barcelona.
        

--Me gané la vida pintando cuadros comerciales para sobrevivir, hasta que al cabo de un año y medio, a través de  Vallés, me surgió un trabajo en la editorial Montaner y Simón. Y allí tuve la suerte de encontrar a Pere Calders. Una de las cosas que Calders hizo, al volver del exilio, fue intentar reunir otra vez el fondo artístico de la casa que se había perdido. Había cartas originales de Emile Zola, la colección de las planchas de los grabados de Gustavo Doré, pero todo eso tuvo que venderse. Mi primer trabajo fue catalogar lo que quedaba. Montaner y Simón publicó una edición facsímil de El Quijote, tenía dos ejemplares de la edición príncipe y uno de ellos desapareció de la caja fuerte.
         

--En todo caso, ¿cómo le condicionó Pere Calders, un excelente cuentista, qué aprendió de él?
        
--Condicionarme nada ni lo pretendió tampoco. El me dio una lección que siempre reconozco: la del rigor a la hora de escribir y de usar el lenguaje. El se dio cuenta de que yo tenía mi propio mundo y me animó a que no renunciase nunca al catalán de Mequinenza, del Ebro y de mi zona. Yo si hubiera seguido escribiendo en castellano, habría acabado por no escribir. Cuando quise empezar a hacer algo más serio, me di cuenta de que me estaba traduciendo continuamente. Pensaba en una lengua y escribía en otra. Y entonces tuve la sorpresa, gracias a Edmón Vallés, de comprobar que la lengua que yo hablaba era una lengua literaria y que tenía una tradición. Vallés trabajaba en la editorial Vergara que publicó una soberbia colección en catalán, grandes traducciones de obras esenciales: La peste de Camus, Zorba el griego, Cristo se paró en Eboli de Carlo Levi, traducido por él mismo, que me enviaba a Mequinenza esos libros. Fue como mi mentor espiritual. El primer día que llegué a la Montaner y Simón, me dijo Calders: "Me ha dicho Edmón Vallés que escribes". Estaba francamente acojonado, le dije que sí y me pidió que le enseñara lo que escribía. Era un hombre entrañable y tímido, de una timidez increíble.
         

--¿Y Jesús Moncada: es tímido o está muy volcado con su obra, casi con fervor religioso? Ni presenta ni da conferencias ni colabora en los periódicos.
        
--Lo del fervor, lo acepto. De religión nada, en absoluto. No me gustan los saraos, y eso no implica ningún tipo de desprecio por otros escritores. Prefiero estar al margen y centrarme en mis proyectos. Soy ordenado, pero hasta cierto punto, y tampoco vivo en una torre de marfil ni mucho menos. Escribo con el perro dando vueltas, viniendo a lamerme o ladrando, y con mi madre entrando a preguntarme si le parece bien qué haga tal o cual menú para comer. No soy un monje, pero sí trabajo muchísimo todo lo que hago.
         

--¿Cómo escribe ahora: a mano, a máquina, con ordenador?
        
--El trabajo de traductor lo hago directamente con el ordenador. Con mis libros es distinto: procuro hacer con el ordenador un esbozo del capítulo muy rápido, o de todo el libro, e imprimirlo, y el gozo es coger la estilográfica y empezar a manchar las hojas impresas hasta que no queda nada. Y entonces paso eso al ordenador; corrijo de nuevo, añado otros matices, vuelvo a imprimir, cojo la estilográfica de nuevo, y ese es el procedimiento que en la última novela creo que hice trece veces. O catorce.
        

--Hablemos de Estremida memòria: un caso de bandolerismo y muerte en Caspe hacia 1877. ¿Por qué le había obsesionado tanto ese tema?        
--Porque es una de esas viejas historias que te cuentan siempre. Y que yo no hubiera escrito nunca de no haber sido por la aparición de una relación manuscrita del escribano de Caspe que participó en las investigaciones. Esa relación existe y a mí me dio los datos históricos que yo necesitaba para comparar esa versión fidedigna con todo lo que la memoria había ido incorporando, deformando o falseando de lo que sucedió. Es una novela, una vez más, sobre la memoria realizada a mi manera desde la certeza de que la realidad es muy literaria.
         

--Usted ha empezado escribiendo libros de cuentos. Tras tres extensas y exitosas novelas, ahora anuncia el regreso al cuento.
        
--No lo abandoné jamás. Yo no escribí cuentos como un aprendizaje para luego escribir novelas. Escribiendo cuentos no se aprende a escribir novelas y escribiendo novelas no se aprende a escribir cuentos. Pero a lo largo de estas tres novelas he ido reuniendo cosas e ideas que quería convertir en cuentos. Y después de Estremida memòria he vuelto a ello. Sería un libro de cuentos muy unitario, situado en los años 50, contado por un juez de paz. Pero no piense que van a ser relatos policiacos. 
         

--¿Tiene título ya?

         --No. Y además le prometí a mi sobrino que sería el primero en saberlo. [El título sería “Calaveras atónitas”. Hay edición castellana en Xordica. Esta entrevista es de 1998, y Jesús Moncada falleció en 2005.]

*En 1998, concerté un encuentro en Barcelona con Jesús Moncada. Encuentro ahora el acta de este diálogo (se publicó en "El Periódico de Aragón", en la sección "En Primer Plano") y lo traigo aquí, al blog. Creo que es un texto que explica mucho al autor, incita a la escritura y abunda en el proceso de  redescubrir la Zaragoza de los años 50.             

28/07/2007 14:31 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

RICARDO DÍEZ: POEMAS DE "EL CIELO DEL SOL MECIDO"*

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[Ricardo Díez Pellejero (Bilbao, 1971) lleva varios años afincando en Zaragoza. Fue un gran amigo y cómplice del inolvidable narrador y crítico Chusé Izuel. Y aquí, entre otros títulos, publicó un sugerente y delicado poemario, Stromboli (Braulio Casares: Drume Negrita), y El viajero en la tormenta (Lola Editorial). Ahora, estos mismos días, en vísperas del Festival Internacional de Poesía de Veruela, a la vez  que Línea de luz de Enrique Villagrasa, aparece en Olifante su libro El cielo del sol mecido, que tiene algo de libro de visiones y espectros, de viajes al universo familiar y al reencuentro con la memoria de uno y de sus antepasados, que andan por ahí, resucitados de súbito, pero también es un libro de amor, expresado con composiciones variadas, de elaboradas metáforas, y de gran concentración expresiva: “Amor sin tiempos verbales // Sin ti // Exactamente contigo”. Selecciono aquí algunas piezas para dar testimonio de la aparición del libro, que me ha enviado la editora Trinidad Ruiz-Marcellán. Primero selecciono algunas piezas de atmósfera familiar:] 

26

Anda ligero,
Decía mi abuela
Anda ligero por las cornisas
Olor a pan entre nosotros
Y rostros de harina recién horneada
Chopos que cedieron bajo días de tormenta
Veredas del pasado, rastro en el camino
Y beso en los ojos del niño
Que regresa cantando desde otros barrios. 

31 

Son las diez y media en la tumba de mi abuelo
Quién sabe si me indulten
Salvaje y sin hierro: no humilles más que su arte
Decía.  

36

Retorno. La misma nube de mi infancia
Se viste de ciervo o dragón
Olivos siempre. Vides mis manos
La espera es un pacto entre miradas. 

40 

Mi abuelo en la guerra
Mi abuelo en la cama, inerme
Miro por la ventana
Al romperse la luna en luciérnagas tristes
Su mano tiembla hacia mí
Sus ojos preñados de vidrio y la duda
Tal vez ya certeza
La tomo.    

*El cielo del sol mecido. Ricardo Díaz Pellejero. Olifante, ediciones de Poesía. Solapa de Manuel Martínez Forega. Tarazona, 2007. 80 páginas. La foto es una pintura de Eric Fischl.

28/07/2007 15:13 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TUCO REQUENA ESTRENA BLOG

20070728203901-tucojulio2005-2.jpgUno de mis músicos jóvenes favoritos es Tuco Requena, el maestro de la ironía, del amor y del despipote. El hombre que se divierte en cuanto toco, cuando canta. El niño travieso que se ríe de su sombra. Tras estrenar un disco fresco, lleno de ritmos y de ingenio, un disco de pasión y otros menús cotidianos, acaba de abrir un blog: tucorequena.blogspot.com. Y así inicia sus primeros mensajes, muy a su modo: 

viernes 20 de julio de 2007

Bienvenidos a mis delirios

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Me alegro de que una minoría de vosotros esté bien realmente, los demás: seguid buscando.

Este es el primer mensaje de mi primer blog de mi primera colonia chispas.

Es a modo de prueba así que.....¡¡bienvenidos!!.

Saludos a todos y besos a todas.

Seguiremos informando.
  
28/07/2007 20:39 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AMOR, DESEO Y AÑORANZA: FERNANDO SARRÍA

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1

Amarte una noche no fue suficiente para respirar,
ni sé por qué sigo pensando en ti
cuando el tiempo apenas te ha dejado
ser sombra dentro de mi vida.
A veces las tardes traen del mar rumores antiguos
y una especie de neblina en que las gaviotas se resisten a posarse.
Allí, junto a la hierba, debajo de los árboles,
te sigues riendo como entonces
y el mar nuevamente se silencia y te escucha
como hago yo,
cuando todos parecen morir en los recuerdos.    

2
Demorarme en ti
como las viejas estaciones
que retienen en sus andenes
el sabor de los trenes nocturnos
y en las salas de espera
un rumor a esperanzas y despedidas.  

3
No sé si eres siempre la que me despierta,
mujer que acaricia mi rostro
y me llama con mi nombre en la mañana,
o cada día te renuevas, siendo todas y una,
las que deseo y las que amo,
todas envueltas en el suave silencio de tus ojos.

El amor es algo que produce milagros

 4

La vida que esperamos, la que deseamos, la que soñamos.
Llueve en un silencio sin límites
y un hombre solitario deja delante de mí sus huellas en el azar de las calles.
No lo conozco, debajo de ese abrigo gris cabe una vida,
una llama en el desierto de la noche,
un mundo que respira quince veces por minuto
y que se lleva tras de sí lo gris e imperceptible.
Al final he recordado su figura,
es el hombre sin rostro que recorre los rincones de mi soledad
cuando intento alcanzar los grados de sutileza que me arrastra al vértigo. 


[Fernando Sarría, el poeta del amor, del deseo y la añoranza, no descansa: siempre tiene un poema en el blanco escritorio de su ordenador. Me envía seis poemas, y elijo estos cuatro. Están mejor acabados, son más intensos, me gusta mucho el último porque introduce un nuevo tema en su lírica, y sospecho que se puede redondear un poco más. Y aquí los cuelgo para darle  la razón a mi querida e invisible Marta Navarro. Y algunos amigos que os asomáis por aquí. Un abrazo de sábado. Estoy leyendo una selección de relatos sobre el Real Zaragoza. Hay 16 ya. Esta primorosa fotografía es de Jock Sturges.]

 

28/07/2007 21:06 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

CERVANTES, CÉSAR Y OTRAS COSAS DE GALLEGOS

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Me llega la revista del Instituto Cervantes. Repaso la separata dedicada al IV Congreso Internacional de la Lengua Española, repaso las visitas a los institutos del mundo, veo el cartel de la exposición de “El cómic de  la democracia española, 1975-2006”, que comisaria José María Conget, que vendrá mañana a comer a casa con su inseparable Maribel Cruzado. Unos días antes de ser nombrado ministro, recibí una cariñosa llamada de César Antonio Molina, que aún no sabía que le había dedicado el cuento “Tirnagoescha” de mi último libro: “Golpes de mar”. Se lo había dedicado porque es una glosa de un texto de Álvaro Cunqueiro que él rescató para Tusquets. César me decía que le gustaría que fuera a algún centro Cervantes del mundo; poco después, me llamó Juan Carlos Méndez, el escritor venezolano que trabaja en el Instituto Cervantes en Madrid, y me anunció que a finales de octubre me invitarían con un poeta canario, cuyo nombre no recuerdo, a Casablanca. Me  pidieron que les enviase una selección de textos, y he mandado seis cuentos, entre ellos uno de mis favoritos: “Una lección de fotografía”, sobre Patricio Julve, y otro como “Margarita Artal  a  caballo”, donde aparece también este misterioso fotógrafo. 

Poco días después, recibí una cariñosa nota manuscrita de César Antonio Molina. La siempre afable y eficaz Pilar Lucas ya le había mandado el libro, y le había hecho ilusión la dedicatoria y el texto. Cuando se produjo el equívoco entre mi paisano, y uno de mis dobles a los que no conozco, Antón Castro de Muxía, que fue nombrado director del Instituto Cervantes de Milán, y yo (recibí más de un centenar de felicitaciones) lo conté en el blog. César me llamó con su gentileza de siempre, y me dijo: “Pero, Antón, paisano, ¿dónde ibas a ir tú con siete hijos?”. Y me recordó su gran apuesta gallega: Blanca Riestra a Alburquerque; Ramiro Fonte a Lisboa (pasé una bella tarde con él en Vigo, y con su cariñosa mujer, y con Pepe Cáccamo y con Henrique Rabunhal, en su preciosa casa de libros magníficos); el comisario de arte y exposiciones Antón Castro en Milán; Eduardo Lago, que no ejerce demasiado de gallego y es un magnífico crítico literario y un intenso narrador, iría luego a Nueva York. Insistió César: “Paisano, ¿dónde ibas a ir tú con siete u ocho hijos?”.

Pensé que mi paisano tenía, como Cunqueiro, la bella facultad de la desmesura poética.
Vila-Matas dice que él me ha visto en Milán, ese lugar donde nunca he estado. Sí estuvo Javier Barreiro, que dio una de sus charlas  magistrales de música, de literatura, de raros y marginales, de esas misceláneas sabidurías que acumula..., y se encontró con un delicioso espejismo: mi doble le dijo que buscaba una razón para invitarme al centro. Al historiador y erudito de la Costa de la Muerte  no tengo yo nada que reprocharle. Al contrario: Antón Castro de Muxía es un hombre galante y caballeroso: el primer verano que estuvo en Milán nos ofreció su casa para conocer ese lugar en que me había vuelto invisible o espectral. U otro, sencillamente. Quizá por eso, para evitar estos equívocos sin importancia, me hace ilusión viajar a Casablanca una vez que hayamos puesto en marcha la exposición del Real Zaragoza, las tertulias, las presentaciones de libros. Y me hace ilusión que César Antonio Molina, a quien fotografié en la portalada de la iglesia de Cantavieja hace algo más de una década (con Pisón y Vila-Matas, con Mercedes Monmany y Paula de Parma, y con mi perro azafranado Pluto), haya sido nombrado ministro.

El trabajo y la pasión por la cultura y el conocimiento están asegurados. Su diario “Ver sin ser visto” (Península) es uno de mis favoritos por sus maravillosas historias gallegas: su infancia de fábulas, su encuentro tan  literario con Graham Greene ante la tumba de sin John Moore, aquel inglés heroico que cantó y lloró Rosalía de Castro, sus recepciones a Torrente Ballester (a quien le editó sus textos periodísticos en “Torre del aire”) y a Álvaro Cunqueiro, entre  otras cosas.
 César Antonio Molina tuvo, más tarde, otro detalle de cariño: quiso proponerme para coordinar las actividades del gobierno gallego en Madrid. Con absoluta gratitud y halagado, le dije que no lo hiciera. En aquel momento, acababa de cambiarme de casa, tenía “solo” cinco hijos (dos estaban en un tris de independizarse, pero no por eso diré que tengo tres ahora) e iba a empezar Borradores en la Televisión de Aragón. Además, he perdido casi por completo el contacto con el mundo intelectual de Galicia, hecha la salvedad de Pepe Cáccamo, Xulio Valcárcel, Fernán Vello, Xurxo Lobato, Xan Abeleira, y más bien poco más. Ni siquiera fui capaz de conseguir organizar una presentación de “Golpes de mar”, el libro de mi vida, en A Coruña. Hace muchos años que he dejado de creer en el nacionalismo, aunque no en Galicia.

Recuerdo ahora que cuando inicié en Televisión Heraldo el programa “El paseo”, que realizaba Alberto Gámez, el primer invitado fue él, ese paisano César Antonio Molina que hacía revistas de poesía, antes de la adolescencia, mirando al mar en A Coruña... 

*La foto es de Álvaro Cunqueiro.

29/07/2007 02:00 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

CARY GRANT: HISTORIA DEL ACTOR IDEAL*

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Alfred Hitchcock dijo una vez de Cary Grant, uno de sus actores preferidos: “Podría seguir actuando con un huevo podrido en la cara y seguiría pareciendo tan fascinante como siempre”. El realizado Fernando Trueba, en su “Diccionario de cine” (Planeta, 1997) lo califica como el mejor actor de la historia: “Era algo más que un actor. Era un signo. Y por ello el intérprete ideal para directores de tendencias abstractas, que él humanizaba a base de esa indescifrable cualidad llamada encanto”. Fascinación y encanto: he ahí dos atributos de Cary Grant. Trueba añade: “Fue el más económico, el que con menos ha contado más, el que te comunica sus emociones escondiéndolas en vez de exhibiéndolas; entonces, definitivamente, Cary Grant es el mejor actor de la historia del cine, aparte del más cinematográfico de todos los actores, el menos teatral, el menos melodramático, el más específicamente cinematográfico”. Todas esas cualidades que no pueden adquirirse con ningún método ni en ninguna escuela. Curiosamente, Cary Grant -que encarnó a personajes escépticos, solitarios, tímidos y a la vez cínicos que no parecían resignarse a un único amor-, también creyó que una trayectoria se construye con lucha titánica, con esfuerzo y con voluntad de redención social.

La suya fue, sobre todo, una infancia triste: casi miserable por la modestia de su familia, angustiosa por el temor enfermizo de su madre a que a él, a su segundo hijo, le ocurriese cualquier desgracia. Ella, Elsie, jamás pudo remontar la muerte de su primer hijo, nacido en 1900, de la que siempre se sintió culpable. Ese remordimiento la llevó a la sobreprotección de su segundo hijo, que alumbró un 18 de enero de 1904, Archibald Alexander Leach (“intentó asfixiarme con su amor –diría luego Grant-. No pasé un solo instante de felicidad bajo el mismo techo que mis padres”) y posteriormente la condujo a un psiquiátrico. Un día, cuando tenía nueve o diez años, Archibald se despidió de ella como siempre, y cuando volvió del colegio le dijeron que se había tenido que ausentar. Tardó dos décadas en saber la verdad de ese encierro, y ya era entonces un actor famoso, y además había perdido a su padre. A los catorce años, abandonó el colegio y se sumó al Troupe Pender de cómicos de la lengua; con la compañía aprendió mucho: realizó acrobacias y pasos de baile, y aun tuvo tiempo de mejorar su acento de Bristol.

En 1920, partió a Estados Unidos y compaginó, como método de supervivencia y de crecimiento artístico, empleos de hombre anuncio y de “bufón” en el hipódromo de Nueva York con su presencia como cantante en comedias musicales y en números más o menos circenses, bajo el nombre de Archie Leach. De ahí dio el salto en papeles secundarios al cine, donde lo mismo mostraba un perfil de galán romántico con el cual tendría sus primeros éxitos que mostraba algunas virtudes que le harían famoso luego: la sensibilidad, la perspicacia, la lectura correcta de una papel, la fina ironía, su sentido del humor y aquella facilidad casi inefable que poseía para solventar cualquier papel o conflicto sin despeinarse. Esas características las iría potenciando más tarde, lo mismo que la sabiduría con que mezclaba el desconcierto y la seguridad, y otro rasgo que cultivó con elegancia y magnetismo: la ambigüedad. Aquella ambigüedad que le permitía aparentar perversidad o un oscuro tormento y que tendría sus mejores momentos en películas como “Sospecha” (1941) o “Encadenados” (1946) de Hitchcock. Pero no adelantemos acontecimientos. Sus inicios, de verdad, están vinculados a dos actrices: Marlene Dietrich en “La venus rubia” (1932) y a Mae West (ella presumió siempre de “que exigió su presencia”), con la cual realizó dos películas: “Lady Lou” o “No soy ningún ángel”.

Antes de dar ese paso decisivo que ya fue “La gran aventura de Silvia” (1936) de Cukor, junto a Katharine Hepburn, trabajó con grandes damas de Hollywood como Jean Harlow o Irene Dunne como galán romántico. Howard Hawks descubriría su inmenso talento cómico como profesor despistado en “La fiera de mi niña” (1938), y acabaría convirtiéndolo en su actor preferido; con él hizo otras películas como “Sólo los ángeles tienen alas” (1939), “Luna nueva” (1940) (una de las mejores sátiras sobre el periodismo, donde el cínico y burlón Grant volvía  a seducir a su ex esposa, Rosalind Rusell, en vísperas de su nueva boda, algo que también hizo impecablemente en “Historias de Filadelfia” de George Cukor”, también ese mismo año), “Me siento rejuvenecer” (1952) y “La novia era él” (1949). Cary Grant, en cualquier papel, establecía de inmediato una complicidad con el espectador, fundada en el talento, en la versatilidad y en una estrategia espontánea de seducción. Y en una inteligencia dibujada, sin ostentación alguna, con matices invisibles. 

Bordaba cualquier papel. Y a esos títulos, hay que sumar otras obras maestras: “Arsénico por compasión” (1944) de Capra, la ya citada “Encadenados”, junto a una insuperable y bellísima Ingrid Bergman, en una historia de amor entre una mujer necesitada y el hombre que niega sus sentimientos y que avanza en medio de una intriga relacionada con el uranio oculto en una botella, o “Con la muerte en los talones”. 
        

En un periodo de crisis, de cierta caída en la monotonía del galán guapo, Hitchcock le recuperó con papeles hondos y completos; tras “Atrapa a un ladrón” (1955), en 1959 le daría uno de los papeles de su vida en “Con la muerte en los talones”. Y algo más tarde redondeó su extraordinaria filmografía con una pieza deliciosa: “Charada”, junto a un ángel o a un cisne de alada beldad como Audrey Hepburn.          Cary Grant se casó cinco veces. Una de ellas con la millonaria Barbara Hutton, convivió casi una década en una casita de Santa Mónica con el actor Randolph Scott (de ahí las acusaciones de homosexualidad que se han vertido sobre su figura en tiempos en que se entendía como “amor oscuro”) y no llegó a recibir más que un Oscar por su carrera en 1970. Un montón de historias sobre su tacañería y maltrato a sus esposas ensombrece su leyenda, aunque se sabe que entregó el caché de una de sus películas para el ejército inglés que combatía en la Segunda Guerra Mundial. Katharine Hepburn, con quien dio vida a algunas de las mejores parejas del cine, dijo de él: “Cary Grant es una personalidad que funciona siempre. Posee un encantador sentido del ritmo, del tiempo, un rostro divertido y una voz adorable”. 

*Con Ingrid Bergman en la película "Encadenados" de Hitchcock. 

29/07/2007 23:17 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 6 comentarios.

UN TEXTO DE GUILLERMO PARDO

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HOMENAJE BAJO LOS EFECTOS DEL OPTALIDÓN

Viró a la izquierda y se dio de bruces con el cartel: “Se busca.
Yassucristo García. 5.000 €”. Lo despegó, lo dobló y se lo metió en el bolsillo después de mirar de reojo el letrero de la calle: Rancho Latino.

Buscó a un lado y a otro, alzó el brazo y silbó, pero el taxi siguió su camino, nilibre niocupado, en dirección a Islas Cíes. Contrariado, extrajo su Minoic 45, tomó im-pulso y se plantó en medio del asfalto justo en el instante en que el 4 cubría el último trayecto De la Mediterrània a l’Atlántic. “¡Al Barrio de los Rosales!”, gritó apuntando al atribulado conductor. “¿Cómo te llamas?”, le preguntó incisivo. “Castro, Antón Castro”, escuchó por toda respuesta. “Pues conduce rápido y con tiento, por si las moscas…”, escupió mostrándole el negro cañón.
Diez minutos más allá y varios
puntos suspensivos después, ordenó: “¡Para!”. El frenazo le hizo perder el equilibrio y arañar, con la culata, la sien del chofer, ahora perfilada por un hilo de intenso rojo: “Mira que te lo tengo dicho… ¡con tiento!”. Sin pausa, abrió la portezuela, oteó los extremos de la calle y se mezcló entre nómadas somnolientos que lo llevaron hasta la entrada del Tíscar Express, a tan solo una manzana de Casa das Letras, en cuya quinta planta ajustaría cuentas.
Hizo sonar el timbre y, tras borrar
la huella digital con aceite de Markota, respondió a la pregunta metálica: “¡Telepizza!”. La puerta se abrió, silenciosa, y él inició su viaje a la guerra. En el primer descansillo aparcó el astrolabio que colgaba de su cintura, consultó la otra agenda, anotó un par de reflexiones cívicas y sintió deseos de orinar: “A buenas horas…”, murmuró incómodo.
Apretó los dientes, echó escaleras arriba y golpeó la puerta con la pistola. Asomó entonces un rostro lunático que, en un abrir y cerrar de ojos, se encontró de improviso con dos nuevos cráteres entre ceja y ceja. Hecho el trabajo, fotografió lo que quedaba de aquellas facciones sanguinolentas y,
de vuelta y media, volvió, veloz, sobre sus pasos.


Salió a la calle. Despejada. Tomó aire y caminó tranquilo. Instantes después, un rótulo de neón rasgaba la noche y un grito de mujer desesperada maldecía su desgracia…

 

  

  

  

*El escritor y periodista gallego Guillermo Pardo publicaba ayer este texto en su blog. Y por alusiones a uno de los Antón Castro que andan por ahí lo cuelgo aquí. Un abrazo. AC.   

30/07/2007 22:35 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

LA GATA CARMELA, VISTA POR SARA RUIZ

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La gata Carmela del cantautor Quique Artiach. Hace unos días, recibió en su casa a una artista canaria, Sara Ruiz, recién llegada a Zaragoza, y ella, dibujante y bailarina, realizó este dibujo de ese felino  que ya tiene vida propia en las canciones del autor de “La luz de la mañana”, uno de los artistas predilectos de la siempre bella y dulce Blanca Carvajal.

31/07/2007 02:28 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

PACO URIZ E INGMAR BERGMAN: CITA CON LA PALABRA*

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[Acaba de morir Ingmar Bergman a los 89 años. No tengo ahora tiempo para escribir una nota extensa sobre él: vi muchas de sus primeras películas en los Multicines Buñuel, ahora desaparecidos. Como “Un verano con Mónica”. Me enamoré perdidamente de Ingrid Thulin en “Fresas salvajes”. Y dos de mis películas predilectas son “El manantial de la doncella” y la turbadora “El séptimo sello”. Por ello, quiero colgar un texto que  escribí hace algún tiempo  sobre el traductor Francisco J. Uriz, tan vinculado a él por varias razones que aquí se cuentan.] 

Francisco J. Uriz pertenece a esa generación no sabemos si decir de excéntricos sin afectación, caballeros clandestinos, europeístas o raros maravillosos. Pensamos en Román Escolano, que estudió esperanto en su juventud y viajó alrededor del arte cuando pocos sabía lo que era el informalismo; en Borau, que se desplazaba a Cannes o a Venecia y leía a Alberto Moravia en lengua original; en el anarquista Luis Lacasta, que ya andaba por el mundo con su aspecto de revolucionario de pelo hirsuto y tumultuoso, salido de una cinta de Eisenstein; en Alfredo Castellón, que se iría a Italia a trabajar con Antonioni y pasear al atardecer con María Zambrano y un pelotón de gatos hambrientos por Roma. Castellón dice que cuando se encuentra con Uriz no recuerdan los años de Universidad en Derecho ni los paseos, arriba y abajo, por Independencia por los alrededores del kiosko de Pórtico: hablan sólo de atletismo, de las impresionantes carreras de 400 metros lisos (especialidad del cineasta, récord de Aragón durante años) y de 400 vallas, la carrera predilecta de Uriz, para la cual les adiestraban Alonso Lej, Alberto Portera y Barrachina en la plaza de los Sitios con una columna de sillas a modo de obstáculos. En realidad, Uriz es de estos tipos con el que se puede hablar un día entero de las vaselinas y la elegancia con desmayo de Michael Laudrup, de los memorables combates de Sugar Ray Robinson contra Jake La Motta, Turpin u Olsson en los años 50 o de los partidos heroicos de John McEnroe y Bjorn Borg en el Open USA y en Wimbledon a principios de los 80.

         Uriz siempre miró a Europa y las lenguas. Quizá desde aquel día remoto en que Joaquín Alcón, el fotógrafo aragonés de vanguardia de los 60, el retratista ideal de Miguel Labordeta y Julio Antonio Gómez, volvió de un viaje por Italia con Federico Torralba y exhibió unos grandes caballos de Florencia, paisajes de Venecia, etc. Uriz --a quien Don Federico había incorporado sutilmente al universo del ballet, de la música clásica y de la buena literatura-- intuyó allí su destino: conocer mundos, saborear la emoción de la vieja y fascinante Europa. Primero estuvo en Caen y en Bélgica, donde coincidió siquiera fugazmente con Madariaga, otro abanderado del europeísmo y del antifranquismo; luego trabajó en un campo de trabajo en Inglaterra, en el cual entabló amistad con una joven finlandesa. Ya sabemos que el amor precipita nuestro sino: nos lleva y nos trae, nos vuelve del revés. Uriz, aunque no quiera remover en el pasado de un afecto del que quizá ni recuerde el rostro, marchó a Finlandia. Y de allí, ya sin amante y sin nostalgia, arribó a Suecia junto a un joven realizador de cine con el que iba a escribir una biografía de Ingmar Bergman.

         Allí empezó a todo. Se volvió a cruzar en su camino Luis Lacasta, y una joven traductora gallega, Marina Torres. Uriz, sin haberlo soñado apenas, conoció a través de Sunn Axelson --que había sido amante o nínfula de Nicanor Parra-- a Artur Lundkvist, que adoraba España, no en vano había traducido a muchos poetas y especialmente a García Lorca y su Poeta en Nueva York sin demasiada suerte. El zaragozano Uriz se inició con él en el que había de ser su oficio y el reducto más acentuado de su sensibilidad poética. Tradujeron juntos varias antologías de poesía española e hispanoamericana, a Pablo Neruda, a García Lorca, en concreto la pieza surrealista Así que pasen cinco años, y poco a poco, con esa constancia que le distingue y con la fidelidad por norte, dio el salto: empezó a traducir a Harry Martinson, a Peter Weiss, al grandísimo poeta Gunnar Ekelöff, a Marta Tikkanen y al propio Ingmar Bergman, con el que dialogó junto a su inseparable Marina largo y tendido para la revista española El público. Incluso tradujo a principios de los 80 la biografía novelada Goya de Artur Lundkvist. A nadie se le escapa que Lundkvist era un integrante fundamental de la academia sueca que otorga el Nobel de Literatura: a él más que a nadie, le deben sus galardones Gabriel García Márquez, Camilo José Cela y Octavio Paz, entre otros.

         Otra experiencia fascinante para Francisco J. Uriz fueron sus viajes con Olof Palme, como intérprete personal y amigo. A su lado, pudo conversar con Fidel Castro, Daniel Ortega o el propio González, que se le parecían más bien poco. Palme era cuidadoso con sus colaboradores, comprometido hasta el fondo con sus ideales y un líder un gran carisma. Así lo define el traductor y poeta: "Parecía un personaje de fuera del mundo. Era impresionante, de una generosidad increíble". Ese talante lo pagó con la muerte, en un país donde rara vez hay atentados.

         En 1988, claveteado por el rejón de la nostalgia y animado por el ex--alcalde Moreno Lapeña y Vicente Sánchez, Uriz retornó para crear La Casa del Traductor. Al principio, desde diversas instituciones, le ofrecieron el oro y el moro, palacios, delirios de grandeza (Veruela, sería la sede de la Fundación Europea para la Poesía; Eguarás una residencia de escritores; Tarazona, el espejo y la cuna de la creación, etc.), pero él, despaciosamente, sin molestar en exceso, inclinado en el trabajo tarde tras tarde, sacó adelante el proyecto con traducciones, publicaciones como Poetaria o Papeles de Tarazona; recibió traductores del mundo entero en el chalet de la calle Borja (Bernardo Atxaga, la ex--miliciana Sofia Szleyen, Gerard Herberiche y tantos otros). El reconocimiento a su esfuerzo fue premiado con el Premio Nacional por su traducción de las mil páginas de Poesía Nórdica (en colaboración con Fernández Romero; Ediciones de la Torre), elogiada por Cela, y por su trayectoria de difusión de la cultura sueca, distinguida por la academia del país.

*Ingrid Thulin  en "Fresas salvajes" (1957).  

31/07/2007 02:45 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

HARRIET ANDERSON, UN AMOR DE VERANO

20070731024946-harriete-anderson.jpgHarriet Anderson, otra de las grandes actrices de Ingmar Bergman, en "Un verano con Mónika" (1952).
31/07/2007 02:49 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

HARRIET, EL AMOR DE WOODY ALLEN

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[Nuestra hada madrina en México, Magda Díaz Morales, ha puesto este maravilloso comentario, que traigo al escritorio con una nueva foto de esa inolvidable mujer que era Harriet Anderson en la película “Un verano con Monika”. La confesión de Woody Allen es espléndida. Vale casi tanto como todo un verano]. 

Querido Antón, sobre esta bella actriz dice Woody Allen:
"No me inspiraban motivos precisamente nobles cuando vi mi primera película de Ingmar Bergman. Los hechos fueron así: yo era un adolescente que vivía en Brooklyn, y corrió la voz de que iban a dar en un cine del barrio una película sueca, donde una muchacha se bañaba completamente desnuda. Raras veces he pasado la noche en la calle para ser el primero en la cola de una película, pero cuando 'Un verano con Mónica' se estrenó en el cine Jewel, en Flatbush, un chico pelirrojo con gafas de negra montura fue visto atropellando a ciudadanos respetables en su afán por conseguir la butaca más selecta y discreta. Yo no sabía quién era el director de la película, ni me importaba, ni tenía sensibilidad entonces para apreciar su fuerza: la ironía, las tensiones, el estilo expresionista alemán con su poética fotografía en blanco y negro y los toques eróticos sadomasoquistas. Yo salí pensando únicamente en el momento en que Harriet Anderson se quita la ropa'.

31/07/2007 08:34 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

MUERE ANTONIONI (REPORTAJE DE EFE. TERRA)

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España lamenta la muerte de otro de los grandes cineastas europeos, Antonioni

Un día después de llorar la muerte de Ingmar Bergman, el cine europeo vuelve a verse sacudido por el fallecimiento de otro de los grandes, el italiano Michelangelo Antonioni, de cuya innovación bebe el cine contemporáneo, según especialistas y personalidades consultados por Efe.


Desde su casa en la localidad segoviana de Brieva, la actriz italiana Lucía Bosé, quien trabajó con el cineasta en dos películas, 'Crónica de un amor' (1950) y 'La señora sin camelias' (1953), le recordaba como 'un director estupendo'.
'Las dos películas que hice con él fueron maravillosas. Nuestra relación comenzó como amigos; nos conocíamos de Roma y formamos parte de un grupo que siempre se encontraba por la calle', recordó en una conversación telefónica con Efe.

Pero, al mismo tiempo, confiesa que 'era muy exigente y muy duro; cuando se rodaba tenía que movilizarse todo el mundo, estar muy atentos, tanto los técnicos como los actores; luego comíamos todos juntos, vivíamos todos juntos; claro, era una 'troupe' pequeña, no como en los rodajes de ahora'.


La actriz, quien no olvidó el sufrimiento de Antonioni a raíz de la parálisis cerebral que sufrió en 1985, subrayó que con 'Crónica de un amor', su ópera prima, 'se adelantó diez años a su tiempo, porque es una película muy moderna; la crítica se quedó entonces sin saber qué decir'.

'El cine contemporáneo se alimenta de sus descubrimientos y experimentaciones. Las nuevas generaciones están en deuda con Antonioni', indicaba a Efe la directora de la Academia de Cine, Ángeles González Sinde.


González Sinde lamentó que el día de ayer se recordará como 'terrible' para el cine europeo, por la muerte de Antonioni y Bergman, 'dos de los más grandes narradores del siglo XX, que merecerían el Nobel de Literatura si la Academia Sueca incluyese a los cineastas'.


Antonioni ha sido también 'un referente fundamental en la obra literaria y poética' del ministro de Cultura, César Antonio Molina, quien hizo un homenaje al filme 'La aventura' en su libro de poemas 'Últimas horas en Lisca Blanca' (1979), y escribe sobre él en 'Vivir sin ser visto' o en 'Regresar a donde no estuvimos'.

Hace poco, para conmemorar el aniversario de 'Blow-up', Molina -gran admirador de Bergman- publicó un largo ensayo comparando la película con el relato de Cortázar. 'Los buenos directores dejan una impronta que no muere. Su obra llega mucho más allá de su muerte', afirmaba el realizador mexicano Robert Rodríguez en Madrid, donde presenta el estreno en España de su filme 'Planet Terror'.

Por su parte, Agustín Díaz Yanes, director de 'Alatriste' y 'Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto', se declara un 'gran fan tardío' del creador de 'Blow-up', al que califica de 'maestro' y de cuya filmografía destaca 'El eclipse'. Recientemente ha analizado sus películas, cuya colección completa acaba de comprar, junto con una selección de entrevistas. 'He visto casi el ochenta por ciento, y lo estaba estudiando mucho para mis filmes, desde el punto de vista estético, porque ahora sería muy difícil hacer una cinta tan hermética e intelectual', prosigue Díaz Yanes.

Miguel Ángel Barroso es el autor del último libro sobre el cineasta italiano publicado en España, 'M. A. Antonioni. Técnicamente dolce', con prólogo de Luis Eduardo Aute. 'Estaba preparando con el Instituto Italiano un homenaje', comentó el escritor.

Desaparecen 'dos pedazos de cineastas con muchos puntos en común', subrayó Barroso, quien destacó del italiano la ruptura de la 'estructura formal', pues, entre otras novedades, dejó que los actores salieran de cuadro, algo polémico en su momento.

*En este fotograma de "El eclipse" pueden verse a Alain Delon y a Monica Vitti, una de las actrices predilectas del realizador.

31/07/2007 18:57 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

FÚTBOL EN LA NOCHE

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Llevo varios días seleccionando fotos, viendo materiales del Real Zaragoza. Hoy he visto una abundante selección de fotos de Javier Belver, en la sede de la empresa de artes gráficas y diseño de Roberto Pardos, y hay algo muy curioso: la extroardinaria personalidad de Juan Eduardo Esnáider, su pasión por el fútbol, su carácter, la cámara lo quiere siempre. Y algo semejante le ocurre a Diego Milito: sus instantáneas reflejan fuerza, determinación, coraje, intensidad, atracción por el gol. 

Hoy, mis hijos Diego y Jorge se han hecho socios del Real Zaragoza por primera  vez en su vida. Ismael Grasa, que ha renovado su carné, les ha hecho de anfitrión en La Romareda. Quizá por  ello, porque es brujo y mago, José Antonio Melendo me ha enviado esta preciosa foto.

De niño, siempre he enloquecido por jugar de noche cerca del mar. Y lo hice varias veces. En Caión, mientras el oleaje embravecido golpeaba los peñascos y salpicaba  de espuma las  redes de la portería. Y en Cantavieja. Con Daniel, hacia1991, organizabas unos partidos perfectos.

31/07/2007 23:45 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

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