|
Temas
Archivos
Enlaces
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.
01/05/2007
 Ángel Aznar posee un inmenso archivo de la historia del Real Zaragoza. Lo ha digitalizado todo a lo largo de más de una década. Conoce al dedillo los archivos de Gayarre o del doctor Paricio. No hay foto que no haya pasado por sus manos. O, cuando menos, son pocas las que no lo han hecho. Posee fotos de estudio (de Foto Eléctrica o Palacio), equipos, directivas, conjuntos de Regional, caricaturas, todo le interesa. Todo le apasiona. Dudo que exista un ex presidente tan apasionado por la historia y los secretos de su club. Con él he estado en casas de grandes coleccionistas como Alfonso Hernández, de los increíbles hermanos Clemente de Monzón, del doctor Zopetti, yerno del hacendoso doctor Paricio, en Cariñena con el entusiasta Beni Díaz, entre otros. El Real Zaragoza se ha convertido en una obsesión y en un sueño. Ayer me contaba que este fin de semana, en compañía de su padre, fue víctima de una tremenda tormenta que le dejó empapado y al borde de la neumonía.
Habíamos quedado ayer para visitar a Alicia Simón, la hija del masajista eterno del Real Zaragoza, Benjamín Simón, aquel hombre simpático y cariñoso que vivía abrazado a un puro y que cantaba como nadie piezas de zarzuela. Veríamos luego todos sus discos, dos baldas completas de un armario de recuerdos. Antes de entrar en la casa de los Simón de la Avenida de América, Ángel quiso enseñarme donde estaba el viejo campo de Torrero, que se extendía a lo largo de la calle Lasierra Purroy. Meticuloso con la tecnología, meticuloso con amigos maravillosos como los Simón, llevaba una fotografía del viejo campo: en realidad, eran varias fotos superpuestas y horizontales que ofrecían una impecable visión de conjunto. Ángel me decía: “Mira, esta calle es Iberia”. Y luego me preguntaba: “Seguro que no sabes quién este nombre, Adrados”. Y hacía un silencio y dos y tres, y escrutaba con los ojos. Vencía su erudición. Caballeroso y siempre correcto, quería darme la oportunidad de reconocer a aquel gran árbitro de los tiempos de Julio Ostalé, un poco anterior en realidad. Me sonaba pero no logré identificarlo. Ángel me habló de las porterías, de algunos bares especiales, de la orientación de la tribuna cubierta, me contaba donde dejaba la gente el tranvía y cómo avanzaba, “en manadas numerosísimas” como decía el poeta y editor Julio Antonio Gómez, hacia el viejo estadio donde se astilló para siempre la rodilla del gallego Avelino Chaves. Me enseñó las fotos y las casas que aún seguían en pie.
Poco después llegamos a la casa de Alicia Simón: por allí andaba su hermano, “que tanto he trabajado por el Real Zaragoza, como mi padre”, su marido, que fue jugador del Fraga y sobrevivió a aquel terrible accidente de furgoneta, y también su hijo Miguel Ángel. Alicia apenas tardó diez o quince minutos en mostrar sus tesoros: cientos de recortes, virados por el tiempo amarillo; fotos originales de Coyne, Marín Chivite, Foto Eléctrica y Fernando García Luna, en una de ellas, al principio de la posguerra se veía a su hermano, niño aún, con los “Alifantes” y en medio aparecía un requeté que debía ser mutilado de guerra, se había quedado sin el brazo derecho. Y en otra instantánea aparecía, en medio de una formación del 56 o 57 el pintor Paco Simón (que llamó entonces desde algún lugar de descanso), que nació en Barcelona y se crió al pie del campo de Torrero. Alicia Simón y su familia nos enseñaron muchos más cosas: un par de botas negras de los años 40, con aquellos tacos de tres puntas, que hacía la familia Simón y exportaba para toda España. Y vimos también unas semillas de reigrass, mezcladas al parecer con trébol, que se echaban en el campo de Torrero para cubrir las calvas. También tienen una camiseta del Iberia, un banderín y aquel escudo que se cosía antes de cada partido. Y carnés del Iberia y aquellos kilométricos del Real Zaragoza que usaban media docena de jugadores en sus desplazamientos. Y dos caricaturas de Benjamín Simón, con el campo de Torrero y la piscina al fondo, de Alberto Duce. Todo este patrimonio de la memoria y de la evocación figurará en la exposición del Real Zaragoza que se inaugurará el 10 de octubre en el Palacio de Sástago.
Allí, entre los periódicos de As y Marca de los años 40, los primeros Zaragoza Deportiva, multitud de recuerdos, estaba una buena parte del Real Zaragoza. Dijo Ángel Aznar ante los magníficos retratos y las estampas: “Ya no se hacen los periódicos así a pesar de que sería mucho más fácil. Hemos perdido esa fuerza de las imágenes”. Benjamín Simón, como un fantasma del ayer, reapareció sutilmente en las fotos, en los objetos, en la música del ambiente. Hubo un momento en que tuve la sensación de que su voz volvía a sonar: su voz en una pieza de zarzuela o en una jota. Igual que cuando viajaba en aquel maravilloso coche donde él era el masajista y el solista excepcional de “Los Alifantes”.
*Reproduzco aquí uno de mis montajes favoritos de “Los Alifantes”: los retratos son de Coyne y el montaje es de Millán. Manuel Coyne trabajó mucha este tipo de composición.  El cielo amenazaba con tormenta. Pero la verdadera tormenta la tenía Ángel Aznar en su ordenador: el rostro bellísimo de Hedy Lamarr, “una de las mujeres de mi vida. Una de las mujeres imposibles de mi vida que además de actriz fue una gran científica”, dijo. Luego, se fue al programa “Avispas y tomates” (CARTV), que conduce Javier Gil y presenta Juan Martínez. Lo esperaban a él, y a otros contertulios, Severino Reija y Darcy Silveira, Canario.  Otro retrato de Hedy Lamarr.  A veces llegan libros que te dejan perplejo. Libros que son como un tesoro, una caja de asombros, un arsenal de belleza y de conocimiento. La razón y otras dudas (Pre-Textos) no es un título que me hubiera llamado la atención, pero vi que lo firmaba José Mateos (Jerez de la Frontera, 1963), un escritor del que siempre me habla Fernando Sanmartín, con quien se cartea a menudo, y del que he leído algunos poemarios. ¿Qué es La razón y otras dudas? De entrada, diré que es un libro insólito: tiene algo de novela, de cuadernos de aforismos, de ensayo filosófico y literario, de diario, y de juego, de bromas y de veras, en torno a la creación literaria, a la existencia y otros alrededores. Y es también una invención, con un barniz levísimo de pedagogía contada, en torno a lo que puede ocurrir en un aula de literatura o de conocimientos en general, llamada aquí Escuela Popular de Docta Ignorancia, si los interlocutores son Juan Espectro, fundador a su vez de la escuela, y el señor Liendres, especializado en arte y literatura, diletante que lo sabe casi todo, o lo intuye, y que además es algo más que un meritorio pintor. En ese contexto, que evoca las enseñanzas de la cultura en los días de la República (o me lo parece a mí, de tan idealizada que puedo tenerla; he tenido en la cabeza a Antonio Machado), los alumnos preguntan de todo, de prosa y poesía, de crítica literaria, de pintura, de la vida en toda su dimensión: de religión, del capitalismo, de la educación, de la compasión, de la moral, de la libertad, de los límites de la razón. También hay mucha metaficción y capítulos deliciosos y quijotescos como “El donoso escrutinio”, que les encantará a los bibliófilos. La experiencia y la erudición y la cercanía de los profesores están ahí siempre, como un espejo de luz y de certezas. Me ha gustado más la parte de Liendres, pero Juan Espectro tampoco está nada mal. Espectro es más para lectores reflexivos; Liendres para lectores de literatura. Dice Espectro por ejemplo: “La mentira más fácil de creer es la que dice la mitad de la verdad. Es esta sutileza psicológica la que determina el carácter esencialmente injusto de nuestra actual democracia competitiva o de partidos. Quien pertenece a un partido políticos ha de partir primero la verdad; después, quedarse sólo con un fragmento de ella”.
José Mateos añade además aforismos y adivinanzas al final de cada capítulo. Y el libro rezuma finura estilística, cultura, gracia, belleza, afán de conocimiento, es un pozo de claridad y de la más alta poesía. Es, como se apunta en el primer capítulo, "un manicomio de las ideas modernas".
He aquí algunas “divinanzas” del señor Liendres:
INFAME FAMA. El éxito es, casi siempre, una celebración general de los defectos que están de moda.
LÍMITES. La poesía es el umbral de la palabra por arriba. Como el insulto lo es por abajo.
LINDES. El arte tiene que ser humano, pero nunca demasiado humano. Y divino, pero nunca demasiado humano.
CUANTO más se piensa, más difícil es escribir bien. Pero, metafísicos del mundo: y más valor tiene escribir bien.
BUEN PALADAR. Para apreciar lo menor –escritor, pintor, músico que no, que, por mucho que sí, no, no llega- hay que saber ver en sus frutos ya un alimento, sino la cobertura de algunas semillas.
*La razón y otras dudas. José Mateos. Pre-Textos. Colección Textos y pretextos. Valencia, 2007. 208 páginas. [La foto de José Mateos pertenece a la Cátedra Miguel Delibes que dirige la zaragozana María Pilar Celma].  Plató: Vinos Chueca y María Esther Ciudad Entrevistas: José Luis García Sánchez, Tristán y Diego Ulloa. Reportajes: La cerámica de Jean Cocteau, “Tierras de frontera”...
Borradores, que se emite a las 23.30 del martes uno de mayo, cuenta con la presencia del grupo Vinos Chueca, que interpreta dos temas: "Vinos Chueca", su himno de vida y vicio, y "Trece Rosas", en homenaje a las jóvenes ejecutadas en Madrid. Dos de sus componentes, Fernando Bastos y Pepe Vázquez, explican la trayectoria del grupo de Casetas. Además, recibimos en el plato a la organista María Esther Ciudad, que acaba de publicar el álbum "Maestros organistas de Zaragoza". Entre otros temas, conversamos con el cineasta José Luis García Sánchez, que inicia el rodaje de los esperpentos de Valle-Inclán, y con los hermanos David y Tristán Ulloa, que acaban de estrenar la película “Pudor”. Visitamos la exposición "Tierras de Frontera" en Teruel y Albarracín. También visitamos la exposición de Jean Cocteau del que se expone su cerámica en Muel, datada entre 1957 y 1963. Recomienda libros infantiles y juveniles la librería oscense Menuto Rincón de Huesca y Pablo García Casado recita uno de sus poemas.
Borradores. Martes, a las 23.30. Aragón Televisión. Redacción: Ana Catalá Roca y Carlota Muñoz. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázaro. Productor ejecutivo: Gaizka Urresti. [Ojo: hoy se adelante media hora la emisión del programa].
*Formación de Vinos Chueca: Pepe Vázquez, el Flaco Santos, Fernando Bastos, Bobby Chueca e Isidro Melús.
02/05/2007
 Uno siempre está buscando músicas que le hagan compañía en estos días en que se ha quedado en casa. Trabajo en el Real Zaragoza y en una historia real de espías. La noche está bellísima, con su luna de pan, y las nubes se mueven como aves esclarecidas. Un perro sin dueño o desesperado ronda a mi perra Noa. Me siento de nuevo al ordenador y pongo Lila Downs, “La frontera”, un disco de 2001 dedicado a “los emigrantes y a los difuntos que han muerto cruzando la línea”. Y encuentro está foto de Jean-Jacques Ader de la cantante mexicana, tan racial, tan poderosa, tan vinculada con el ser telúrico de México. La cuelgo.
03/05/2007
 Hola compañeras y compañeros de los medios de comunicación. Otro año más, y esto empieza a parecerse a una tradición, Pimpi y cia presentan su nuevo cortometraje. El estreno será este viernes, cuatro de mayo, a las 22 horas en el cine Maravillas.
El corto está patrocinado por Gobierno de Aragón, Ayto. de Teruel, Diputación Provincial de Teruel, Comarca de Teruel, Caja Rural de Teruel, El Milagro y Copiadoras de Teruel.
Guión del ganador del premio Alfaguara 2.007, Luis Leante y de Pimpi López. Se titula, “Poker de Sotas” y es su quinta película. Rodada íntegramente en Teruel, ha contado con la participación de quince actores, también de la tierra.
La cinta, de veintidós minutos de duración, cuenta cuatro historias con un lazo común. Esta comedia de enredo comienza con los protagonistas en un vídeo club. La dependienta, en un juego psicológico, les entrega las cintas alquiladas cambiadas. Eso hará que cambien sus vidas. El cortometraje reflexiona sobre ciertos aspectos de la sociedad actual como la inmigración, el ritmo de vida frenético de ahora, los matrimonios gays….
De las cinco películas de Esteban López, ésta es, sin duda, la más profesional. Cuenta con banda sonora original, compuesta por otro turolense, Frankcho Gallego. La fotografía viene de la mano de un profesional, también de Teruel, Willy Abad. Ahora realiza la fotografía de una serie de ficción en Canal 9. El montaje ha corrido a cargo de Julio Royo, experto en infografía y edición de audiovisuales. De la producción se ha encargado Antonio García, del maquillaje, Ana Canfranc, y el sonido lo ha puesto el venezolano, Salva Gallegos.
El guión es una idea original de Pimpi y ha contado con la colaboración del premio Alfaguara de Novela de este año, el murciano, Luis Leante. Guionista de uno de los cortos anteriores de Pimpi, “El criador de canarios”,[cuento que ganó el premio Teruel de relatos. En el corto, Pimpi hacía un guiño al fotógrafo que inventó Antón Castro en "El testamento de amor de Patricio Julve" (Destino, 1995, 2000): lo llevó a Nueva York, ante la misma mafia].
Como decimos, “Poker de sotas” es la última película de este realizador turolense. Empezó hace doce años con “Un ataque de gota”. Le siguió “A comer a casa”, “El criador de canarios” (ganador del premio al mejor guión en “Mollet Ficción”) y “Un buen día” (seleccionado en el prestigioso festival de cine de Huesca en la sección oficial). “Poker de Sotas” será presentado a numerosos festivales del país, pero también en Iberoamérica y Europa.
Pimpi es reportero gráfico de TVE desde 1.997. Agradeciendo de antemano vuestra colaboración os dejamos el teléfono por si queréis entrevistas. Esteban López Juderías. Ctra. De San Blas km 0.6 apdo. 276 44080TeruelTfno: 610 283 107 Fax: 978 612 274pimpitve@hotmail.com www.pokerdesotas.es
*Uno de mis paisajes favoritos: Teruel de noche. Uno de los escenarios favoritos de Pimpi López Juderías, hermano de Rosa, responsable de la Fundación Amantes y operador de cámara de TVE-Aragón. Pimpi presentó sus dos últimos cortos en los Encuentros Literarios de Albarracín, suspendidos temporalmente hasta dentro de un año o dos.
 LA MAREA DEL TIEMPO Y DEL MEDITERRÁNEO
Nacer en El Pireo (Grecia) debe marcar a cualquiera. Vivir ahí, con esa visión, bajo la luz esplendente de las tardes de leyenda, bien podría señalar un destino. Jannis Kounellis percibió allí la carga de la historia: Grecia y el Mediterráneo se asomaban a sus ojos como un arsenal del pasado, como el umbral decisivo hacia la utopía. Con la sombra de la arquitectura y la arqueología, con la música de un ayer que resonaba en cítaras y arpas de añoranza, debió aprender a mirar, a observar, a sentir. A inventarse una trayectoria en el arte, una trayectoria a contracorriente como un actor que se atreve a escenificar su mejor función en solitario. Con poco más de 20 años, decidió partir hacia Roma. Era otra ciudad cosida a la melodía del tiempo, al resplandor del pasado. Muy pronto frecuentaría a Alberto Burri y Lucio Fontana. Dicen los expertos que sus predilecciones iban hacia otros: Wols, un artista polifacético en permanente ensayo de su propio yo, Fautrier y Jackson Pollock, éste en particular porque le deslumbró tanto su obra como su personalidad. Aquellos años fueron muy importantes. Desde muy temprano Kounelis intentó consolidar su propia aventura de vivir y crear en libertad.
Esencialmente pintor, creía que la pintura era el trazo de la vida, el dibujo del existir mismo en un entorno, pronto consideró insuficiente sus soportes tradicionales: el lienzo, el papel, y empezó a construir toda suerte de escenografías de autor que cree en el valor de los signos, en la categoría metafórica de los símbolos, y decide escribir sus alfabetos, sus códigos privados, en hierro o mármol, en fuego, con carne de ternera degollada. Tenía claro que debía ser un artista de su tiempo, con pasado, con memoria fecundada por el quehacer de sus antepasados, y con presente que lo aglutina todo en sus trabajos: instalaciones, montajes, collages, esas funciones que podrían parecer casi una provocación al modo de su amado Antonin Artaud: las piras de gas, las velas encendidas, los animales vivos como los caballos (tan griegos, tan mediterráneos, tan vinculados con el movimiento), los fragmentos de carbón, los metales, el arrebato sombrío e incontenible de la tinta derramada. Toda una poética renovada de los objetos y de la materia en la que se dilucidaban muchas cosas: un arte de fusión, un arte de experimentación, un arte de expedición.
Jannis Kounelis fundía todas las disciplinas: la pintura (e incluimos aquí dibujo y grabado), la escultura, la música, la fotografía (que siempre le ha interesado mucho como espejo de realidad, como instrumento que fija el tiempo, como alucinación que petrifica la muerte y la vence) y, por supuesto, la poesía, que es algo inherente, algo interior y tempestuoso que preside su obra. Y así, reinventándose, volviéndose radical a cada hora o en cada nuevo proyecto, redactaba la novela del artista. En las páginas-piezas de ese libro hay un amasijo de asuntos y desvelos: una reflexión sobre lo primigenio o lo natural, y lo industrial o artificial, una soterrada e incesante melancolía, una preocupación permanente por la huella del tiempo en el artista más que por la huella del artista en el tiempo. Y hay esa pugna permanente con la creación misma en pos de una voz, de una proyección, de un discurso conceptual que se asienta en un ideal romántico como la libertad, en una certeza de índole revolucionaria como la hermosura y en una aspiración ambiciosa: establecer un nuevo orden de los elementos. Lo que no podemos olvidar es que el viaje es el otro gran asunto de Kounellis: el viaje en su sentido más alegórico, el viaje como certidumbre del peregrino, el viaje que supone toda creación, ése que es travesía de emoción, conocimiento y pensamiento que se expande.
Las exposiciones de Janis Kounellis tienen siempre algo de función exenta. Son como el manifiesto único de un radical laborioso. En esta muestra están sus cajas de metal, en cuyo interior hay hachas, cuchillos, tijeras, zapatos que se hunden en una superficie que parece alquitrán o un gran borrón de tinta negrísima, objetos más bien desapacibles. Y están sus dibujos con sus bosques de sombra. E incluso hay una pieza que parece el telón de un teatro o la cortina gélida de la morgue. Estas obras me han hecho pensar en aquellas urnas que contenían agua del mar; en algunas de ellas, se había sustituido el agua por la sangre. Jannis Kounellis es fuego y hielo y eco o residuo de una luz turbadora que nace más allá del corazón, allí donde restallan las mareas del tiempo, aquí donde se estremecen las sienes.
*La Fundación Alcort de Binéfar, en colaboración con la fundación GACMA de Málaga, acoge desde el próximo 4 de mayo, mamñana, a las 19.30, hasta el 4 de junio la exposición “Obra reciente”de Jannis Kounellis (El Pireo, Grecia, 1936). La exposición consta de piezas datadas entre 1984 y 2006 de muy diverso formato y elaboración: desde los fuertes trazos de tinta del dibujo a la instalación y al collage. La muestra está comisariada por Fernando Castro Flórez, que ofrece hoy una rueda de prensa a las 11 de la mañana en el Centro de Historia. Escribe un espléndido y documentado texto en el catálogo que ha coordinado Cecilio Rodríguez, de la Fundación Gacma de Málaga. Y este texto mío también figura en el catálogo.
04/05/2007
 Entiendo menos de lo justo de flamenco. Y aún menos de danza. Intenté aficionarme a Camarón de la Isla, al legendario Mairena, a Morente, a Mercé, porque siempre me ha interesado la leyenda, esa fuerza, ese desgarro inmediato, el duende oscuro, el temblor de la sangre y de los músculos que es capaz de dejarte en el sitio, mientras bailas, mientras cantas, tal como escribía Federico García Lorca. He seguido a Sara Baras desde hace algunos años: la he visto en directo, en la tele, he leído sus entrevistas. Siempre ha estado ahí, con su elegancia, con su prodigiosa técnica, con ese reconocimiento a su madre doña Concha, soñando espectáculos, creciendo en el baile. Anoche presentaba “Sabores” en el Teatro Principal. Quizá sea su función más abierta, aquella en la que más se puede improvisar a la luz de todos los palos del flamenco. Con la música en directo, en un lado la percusión y dos cantantes, en otro dos guitarristas y un violinista, el espectáculo parece proponer un típico tablao flamenco al que asoman algunos solistas, el cuerpo de baile y ella, Sara Baras, que empieza de gris, y va probando varios vestidos, algunos de ellos con una larga cola, con una espiral de tela envolvente que imita las olas del mar o un remolino de enloquecida brisa. Un tablao flamenco abierto al jaleo y al alboroto. Y al drama: detrás del flamenco, en su pozo de sonidos negros, hay tragedia, hondura, un espasmo de existencia dolorida. Llanto.
Aparece Sara Baras y el teatro se viene abajo. Esta mujer posee carisma, nievo, garbo. Es bella en su dinamismo, es arrolladora en la capacidad de conmover, es leve y mariposa, es cobra de fuego y escarcha. Tumulto de escorzos. Maneja el zapateado a su antojo, y a veces parece temblar la tierra, encorajinarse el rumor del mar. Irrumpen los quejíos, las sombras. Sara Baras adquirió grandeza a medida que reaparecía en el escenario: bien respaldada por José Serrano y Luis Ortega, demostró que es una increíble bailarina, poderosa, versátil, habla con los pies, habla y estremece, danza con la cadera, con los muslos, con las prietas y redondas nalgas, acaricia sobre todo con esas manos interminables que se alargan y se encogen como pájaros celestes. Realizó algunas admirables secuencias de zapateado: encadenó ritmo, equilibrio, intensidad, arrebató a un público que se percató de que estaba ante una suerte de apoteosis o de éxtasis telúrico y racial.
Sara Baras es volcánica y suave a la vez. Es indómita y elástica. Resulta dulce y amorosa, y a la par desgarrada, ardiente, incontenible. La luz la envolvía: la recortaba como una diosa de nardo. Dentro de ella, late un temblor, la certeza de un cuerpo que se sabe destinado a la danza, al flamenco, a la airosa conmoción de sus cartílagos que cortan el viento.
Sabores. Sara Baras. Teatro Principal, hasta el domingo 6 de mayo. [Carmen Gascón, la madre de mis hijos, me dijo que había sido uno de los días más hermosos de su vida. Ni pestañeó: estuvo en trance, arrobada hasta “las últimas habitaciones de la sangre”].  Annie Leibovitz es una fotógrafa de profesionalidad incuestionable. Le encargaron un retrato de la reina Isabel II de Inglaterra y realizó esta instantánea clásica, inspirada en el “Retrato de la reina Charlotte” (1789), del pintor cortesano Thomas Lawrence. Es un retrato refinado y artístico donde todo ha sido muy medido, hasta la cantidad de misterio. La opulencia del interior, los matices, la herida de la luz sobre los objetos, los reflejos, como ése del exterior en el vidrio de la puerta abierta: todo rezuma armonía, respeto y una porción innegable de academicismo. Y además está la caracterización de la reina, su vestuario y, sobre todo, esa mirada justa de melancolía, suave de serenidad. En el fondo, es el retrato a una mujer de 81 años que huye o se resarce de las épocas más convulsas y amargas. RETRATO DE ANNIE LEIBOVITZ Annie Leibovitz adquirió su primera cámara en 1964, era una Kodak Brownie, y en 1970 asistió a un curso de fotografía y pintura en el Instituto de Arte de San Francisco, y luego realizó estudios con el gran Ralph Gibson, el maestro absoluto del contraste. Colaboró en la revista “Rolling Stone”, época en la que hizo su magnífico reportaje sobre John Lennon y Yoko Ono, abrazándose desnudos, y fue directora de fotografía de la publicación. Posteriormente trabajó en “Vanity Fair”, “Paris Match” y “Vogue”, y ahora es una excelente profesional, una de las mejores, especializada en el retrato, la moda y la publicidad. Ha fotografíado a los músicos, a los atletas, a los grandes actores de Hollywood (todo el mundo recuerda su reportaje sobre el cuerpo desnudo y preñado de Demi Moore), a numerosos escritores. Compartió los últimos años de su vida con Susan Sontag, hasta que ésta falleció.  Victoria Martínez y su compañero Santiago han sido padres de una niña hace poco más de un mes. Se llama Jara y aquí está, a punto de caer rendida de sueño, de nuevo. Victoria Martínez es periodista de "Heraldo", apasionada por la ciencia, los secretos de la Antigüedad, y la música. Canta como nadie a Silvio Rodríguez. Y está muy feliz, de reposo y disfrute, en su casa con jardín de El Burgo.
05/05/2007
 [Tengo en mi inicio la página Texto casi diario de Mariano Gistaín. Entro y veo esto: www.zaragozame.com. Mariano es un trabajador incansable y a la vez un generador de proyectos secretos y maravillosos. Siempre descubres algo en su blog, siempre aprendes de él, siempre te percatas de que él va por delante, de que es uno de los periodistas que mejor entiendo la cascada de las noticias. Es una pena que no haya ni en Zaragoza ni en Aragón políticos que compartan su inmenso cariño por Zaragoza. Lo acompañan en este nuevo proyecto Emilio Gil y César Laso. Mucha suerte]. Estrenamos la versión de pruebas de Zaragózame Un proyecto de César Laso, Emilio Gil y Mariano Gistaín Un portalico de Zaragoza con tres funciones: - Noticias al minuto - Que cada cual pueda escribir y lincar lo que quiera sin registrarse. Y subir vídeos. - Que se puedan insertar anuncios breves. Si son tan amables de probarlo, trastear, enlazar sus blogs, decir los fallos y qué les parece, les quedamos muy agradecidos. *La Zaragoza que capta José Antonio Melendo.  Sara Polley es una de las más delicadas criaturas del cine actual. La conocemos en España, entre otras películas, porque interpretó “La vida sin mí” y “La vida secreta de las palabras” de Isabel Coixet. Ahora, a los 28 años, acaba de debutar como realizadora con su película “Lejos de ella”, basada en un relato de Alice Munro. Ayer “El País” publicaba una entrevista con ella que firmaba, desde Nueva York, Katrina Onstad. Lo que más me llamó la atención fue algo de lo que no tenía ni idea:
[A los ocho años, Polley interpretaba a la golfilla Sally Salten ‘Las aventuras del barón de Münchaussen’, de Terry Gilliam, en la que también hacían un pequeño papel Robin Williams y Uma Thurman. Para ella fue una experiencia traumática: días de 18 horas en un plató de España y viajes al hospital por hipotermia y un latido irregular del corazón causado por una explosión que tuvo lugar muy cerca de ella.
“ 'El barón de Münchaussen’, explica, hizo que me decidiera definitivamente en lo que se refiere a no querer estar jamás en grandes producciones y a centrarme en las películas independientes. Tengo verdadero pánico a volver a estar en un entorno inseguro otra vez”. ]  Roberto Miranda y Joaquín Carbonell, autores del "Estatuto de Autonomía. Plan B" (Tropo Editores) posan en el palacio de la Aljafería con dos componentes del equipo de "Borradores" (Aragón Televisión): Ana Catalá, redactora dulce de pelo negro, ansiosa por saber, y Elena, operadora de cámara, infatigable y entusiasta, todo corazón. En la mano de los autores, bien se ve, llevan el libro, lleno de humor y de ingenio. Fue, sin duda, uno de los libros del Día del Libro. La foto la remite Joaquín Carbonell bajo el epígrafe Alloza.  Éste es el cuadro de Sir Thomas Lawrence, "Retrato de la reina Charlotte" (1789-1790), que inspiró a Annie Leibovitz en su composición clásica de la reina Isabel de Inglaterra. Las semejanzas parecen obvias.  Buscaba la obra del pintor Sir Thomas Lawrence, y me encontré con la vida y obra de Sir David Wilkie, autor de este espléndido cuadro: "The Defence of Saragosse"(1828), realizado en 1828, el año de la muerte de Francisco de Goya. Pertenece a la Royal Collection de Winsor y mide 94 x 141 centímetros. Me parece una pieza excelente. Esta mañana en el supermercado me he encontrado con Pepe de Uña, que se ha prejubilado a los 60 años en su retiro ideal de Torres de Berrellén. Me ha dicho que se dedica a escribir y a cocinar para los amigos. Y me anunció la edición inmediata de una novela sobre los Sitios. No trata de héroes famosos (aquí se ve a Agustina de Aragón y al obispo Boggiero), pero aún así le dedico aquí esta obra. Sé, además, que no la verá porque no tiene ni internet ni correo electrónico.  Me asomo al blog del profesor, viajero y fotógrafo José Ángel Landa. Me gustan, además de sus artículos literarios, de literatura francesa e inglesa, sus fotos que son como un diario familiar, un diario de esto y de aquello, de pequeñas emociones cotidianas, repletas de fantasía, de cotidianidad y de espléndidas fotos. Cuelgo aquí una especialmente tierna, no necesariamente la mejor: José Ángel, a quien no conozco, con su padre, que acaba de cumplir 76 años. Creo que está hecha en Biescas, lugar al que le dedica un reportaje. El autor la titula así: "Con papá". ¿Para qué más?  José Ángel García Landa recoge un vídeo, moderno, un tanto psicodélico, de la cantanta Arielle Dombasle, que fue actriz de Eric Rohmer y es la compañera de Bernard-Henri Levy.
06/05/2007
 La imagen que más me ha gustado del libro "Días de diario" de Antonio Muñoz Molina es muy sencilla: el escritor ve como su madre lee en el sillón de su cuarto y silabea las palabras en voz baja. Le he visto hacer tantas veces eso a mi madre que he pensado en ella con emoción, con añoranza, con amor, como si yo también quisiera atrapar un tiempo perdido. *La madre aquí es Fanny Ardant.  Espléndido retrato de la actriz que sedujo a Buñuel en "Ese oscuro objeto del deseo". La foto es del Studio Harcourt.  Es una increíble tarde de viento que me recuerda los días de mi infancia en Galicia. Los cipreses han crecido y crean una inquietante sombra. Oigo la melodía del albérchigo, del níspero, de las higueras, del avellano, de los inmensos pinos que, cuando la noche desordena sus tinieblas, parecen fantasmas. Encuentro, casi como un contrapunto, esta espléndida y sugerente fotografía. Me gusta. Me gusta el nombre de la artista, estos dedos como espadas que caen sobre el cristal, el clima de insinuación, la mancha de misterio que se proyecta hacia el fondo. Y aquí está.
08/05/2007
 El gran actor francés, de joven. Siempre recordaré su actuación, junto a una sensual y misteriosa Fanny Ardant, en "Vivement dimanche" de François Truffaut, la última película del realizador. La foto corresponde al Studio Harcourt.  El programa cultural “Borradores” emite un especial sobre Historia. Contará con la actuación en directo del grupo Los Peces, y recibirá en plató a Julián Casanova, que acaba de publicar “República y Guerra Civil” (Crítica), entre otros títulos, y a Alberto Sabio, coautor con Nicolás Sartorius de “El final de la dictadura” (Martínez Roca). Además, los historiadores María José Lacalzada y Gonzalo Tapia abordarán la historia de la masonería. Entre otros temas, se emitirá un reportaje sobre la figura de George Orwell y la exposición que recuerda su paso por España y Aragón en el Centro de Historia, comentada por su comisario Víctor Pardo Lancina, y también ofreceremos una entrevista con Fernando Martínez de Baños, autor de tres libros sobre los maquis y de una biografía de Fermín Galán. La librería de El Cortes Inglés recomendará libros de historia, y “Borradores” cerrará con un cuento sobre Vincencio Juan de Lastanosa: “Mi amigo Lastanosa”.
*La foto, en una trinchera de Belchite de 1937, es de Agustí Centelles.
Borradores se emite a las 23.30 en Televisión Aragón.
09/05/2007
 [La sala Gil Marraco (Plaza de San Francisco, 18) mostrará del 11 al 20 de mayo su ya tradicional Salón de Primavera. El pasado año la foto ganadora correspondió al magnífico fotógrafo de Casetas, Rafael López Barrios, un fotógrafo esencialmente artesanal, al que le fascinan los procesos químicos de antaño.
La entrada es libre y se puede visitar de 17:.45 a 21:00, de lunes a viernes. A la vez, puede verse también otra magnífica exposición de José Luis Gota. El correo electrónico de la Sociedad Fotográfica es rsfz@rsfz-es.com ]
RAFAEL LÓPEZ: UNA BELLEZA CLÁSICA EN TERCIOPELO
Rafael López (Zaragoza, 1962) podría decir que llegó a la fotografía demasiado tarde. O justo a tiempo, quién sabe. Fue en 1994 cuando cambió las actividades deportivas que practicaba, como el ciclismo y “otras devociones al cuerpo”, por la fotografía. Quizá esa mudanza tuviese mucho que ver con su afición a los viajes, “que son imprescindibles para ayudar a comprender el mundo”. De cada viaje tomaba fotos que aspiraban a reflejarlo todo, pero no dejaban de ser fotos con anécdota y “sólo una exposición correcta”. Si hay un rasgo que defina a Rafael es la búsqueda de la perfección, y por entonces no veía perfección alguna en sus tomas. Así que decidió inscribirse en unos cursillos de Spectrum, y tuvo como profesores a Pedro Avellaned y Natividad Gazcón, que le abrieron algunas puertas. A partir de entonces se zambulló en lo que él denomina el proceso completo, bajo el lema de “Si buscas la perfección, consíguela tú mismo”. Aprendió las técnicas de laboratorio, leyó manuales de física y química aplicados a la fotografía y al revelado, cotejó los catálogos de los grandes autores (con Amsel Adams, a la cabeza, pero también frecuentó a Edward Weston, Tina Modotti, Alfred Stieglitz, Imogen Cunningham, la exquisita fotografía japonesa, Rodchenko o Robert Mapplethorpe, en algún instante) y analizó los motivos filosóficos de la fotografía: qué quiere expresar cada autor, adónde quiere llegar, cuál es la poética de fondo del medio a lo largo de la historia. Se le juntaban las noches con los días en esa travesía tan extenuante como sigilosa.
Se puso a hacer fotos de otro modo. Pero para él es tan importante el disparo como el trabajo en el laboratorio. Sostiene que la foto se lleva en la cabeza antes de salir a realizarla y que se trata luego de buscar la luz idónea o la máquina para hacerla, aunque no repudie los destellos del azar. Rafael López trabaja con cámaras de formato medio y de paso universal, pero se niega a dar nombres porque considera que sólo son cajas negras, instrumentos, y que la clave no es la máquina sino la sensibilidad, el talento, la necesidad de expresión, la emoción, el hallazgo de un dibujo de la luz sobre las cosas. Una vez que ha realizado los disparos, viene la segunda aventura del artista: trabaja en el estudio hasta obtener una pieza de una pureza absoluta, sin mota alguna, con la tersura del cristal o del terciopelo, aunque lo fundamental “es la imagen, la sensibilidad, el pensamiento”.
Rafael López presentó en Albarracín, hace casi un lustro, cuatro líneas de inspiración: una pequeña muestra de desnudos, de una gran sutileza y sensualidad; retratos de distintas personas captados en África, en Cuba, en sus itinerarios por medio mundo, muy sobrios y de una gran definición; los paisajes, del mundo y de lo inmediato, “para hacer buenas fotos no es necesario que te vayas lejos, aquí al lado también las hay. Sólo hay que saber ver”. Y por último expondrá una colección de flores de bodegón, a las que califica como “gallardas, regias, enhiestas”. Rafael López asegura que su obra refleja siempre un estado de quietud y de reposo, lo cual contrasta con su temperamento nervioso, con su casi frenética exigencia de rigor y elegancia en la toma y en el laboratorio.
Rafael López intenta siempre darle una vuelta de tuerca a lo que ve, y trabaja en una línea nítida de defensa del blanco y negro, de la foto analógica y del uso de determinados tipos de papeles; ahora usa el Kentmere art clasic, que es un papel grueso de color crema, rugoso, de texturas delicadas, que rezuma sensualidad; con él está haciendo el proyecto “La vida secreta de los ríos”. Defiende la calidad y el escaso número de copias. Es un artesano enfermizo en el taller y un artista incansable y obsesivo detrás del objetivo que reivindica otros tiempos, una estética que puede parecer postergada, pero que a él le da unos excelentes resultados. Y es, sobre todo, la que le anima a contar la vida en imágenes.  Picasso y Françoise Gilot con sus hijos Claude y Picasso. Qué triciclo, qué camión de juguete, parece soñado por Mariano Gistaín, diseñador de coches y aviones. Si esto no es la felicidad... [Las fotos de Edward Quinn, está realizada hacia 1953 y pertenece a la galería Boisserée. David Duncan Douglas es conocido como el gran fotógrafo de Picasso, pero Edward Quinn no le va a la zaga. Es extraordinario, sobre todo en los retratos familiares del artista con sus hijos].  Paloma Picasso, niña, en 1957. La fotografía es de David Duncan Douglas.  Así retrató Helmut Newton a Paloma Picasso, diseñadora de joyas, en 1973.  Nos escribe Mercedes Corral, directora de la Casa del Traductor de Tarazona y traductora de Natalia Ginzburg, Primo Levi y Dino Buzzati, entre otros autores y nos comunica un cambio de fechas en los Talleres de Iniciación de Traducción de Poesía:
[Estimado amigo:Te ruego hagas llegar la siguiente información a todas las personas que puedan estar interesadas.La Casa del Traductor comunica que, por causas ajenas a su voluntad, los Talleres de iniciación a la traducción de poesía, previstos en un principio para los días 11, 12 y 13 de mayo, se postergarán a los días 21, 22 y 23 de septiembre de este mismo año.Se abrirá un plazo de preinscripción del 8 de mayo al 8 de junio. Si el número de personas preinscritas llegara a un mínimo de 30, podrán celebrarse los talleres en septiembre. Para más información, pincha en este enlace:www.casadeltraductor.com/poesia
Recibe un cordial saludo, Mercedes Corral Directora(34)976 643012 . http://www.casadeltraductor.com] *Robert Doisneau captaba la poesía en todo aquello que veía. Me encanta esta foto.
10/05/2007
 El fotógrafo Luis Pita presenta una serie de fotografías en Huesca. Esta "Doble perspectiva" no figura en la muestra, pero es una de sus piezas favoritas.  Conocí ayer a Pilar Irala, una estupenda y joven fotógrafa que ha expuesto en Torre Nueva (vi su exposición muy autobiográfica y poética, llena de secuencias oníricas) y en el Espacio Orienta; participa en la espléndida muestra que presentó anoche, en la Casa de la Mujer, la diseñadora Ana Bendicho y su imaginativo equipo. Ana es como un árbol que comunica en las ramas y en las raíces con el mundo y contagia alegría y espíritu de creación allá donde va. Pilar Irala trabaja con el músico Gonzalo Arruego: ambos crean un proyecto que funde música y fotografía.
11/05/2007
 Estuve ayer en Madrid (Javier Rioyo nos invitó a "Estravagario" a José Antonio Labordeta, Félix Romeo y a mí; Ángel Petisme grabará "Golpes de mar" la semana que viene), y fui a la Casa de América a ver la exposición sobre los maras de Isabel Muñoz. Me pareció impresionante. Se merece un texto más exhaustivo. Me quedé solo en las salas y casi experimentas pavor ante la fuerza de los rostros, la dureza de las miradas, que parecen desafiarte, y esos cuerpos tatuados con leyendas de amor, muerte, amor hacia la madre, satanismo. Quizá sea uno de los mejores trabajos de Isabel Muñoz.
12/05/2007
 Soy amigo de Daniel Sahún (Zaragoza, 1933) desde hace casi dos décadas. Amigo y admirador absoluto de su pintura. Y de su timidez, y de su pequeño estudio, y de esa pasión permanente por el trazo y el gesto. Como alguna mucha gente, durante algún tiempo pensé que Vera y Sahún era la misma persona, un único pintor. Son uno en dos, son dos en dos, son Juan José Vera y Daniel Sahún: son artistas múltiples y complementarios que asumen el legado de una tradición y la ensanchan. Poco a poco, quizá a través de la amistad con sus hijos, fui conectando más con la obra de Sahún, fumador, solitario, apasionado por la música y casi siempre sigiloso. Una vez me pidió un texto para un catálogo, y fue una de las experiencias más difíciles. ¿Qué palabras se le podían poner a una pintura tan abstracta, de sesgos informalistas, tenebrosa al principio, pero con ráfagas de claridad luego? ¿Qué vocablos debía usar para hablar del niño asustado que había en el hombre, para hablar de las pesadillas y de la lenta asimilación de un dolor antiguo, de las visiones casi alucinadas de la infancia y la juventud, de la huella espiritual, saturada de enigmas?
En cada catálogo he aprendido mucho. Siempre hay que buscar un punto de vista, una teoría. Sobre todo, he aprendido a respetar a cada artista, a sumergirme en su mundo, he intentado ponerme en su piel. Daniel Sahún viene de la abstracción de Pórtico, del Grupo Zaragoza, en el que militó desde 1963 a 1967 al lado de gentes como Juan José Vera, Ricardo Santamaría, Hanton González. Y viene del collage, del uso de detritos y derribos, de las arpilleras, de un expresionismo que a veces tiene algo de cristal, de luminosidad apabullante y lírica. Daniel Sahún es un pintor difícil, sin anécdota, telúrico y rabioso, pero apasionado: un pintor que aprendió con Santiago Lagunas, con quien trabajó de delineante, un pintor del color y del gesto, un pintor arrebatado que sigue el camino de la intuición, la mecánica íntima de la pulsión de la sangre, de la urgencia de vaciarse.
“Sahún. La construcción incesante de la pintura” es el título genérico de la Antológica que se inauguró ayer en el Palacio de Sástago, consta de más de cien obras del creador, abarca todos sus periodos, y ofrece cuadros extraordinarios. Varios, bastantes. Es una exposición llena de sorpresas, de tensión, de intensidad cromática. La sala final de papeles es estupenda. El artista estaba feliz (y habló casi menos de lo justo: dio gracias y mostró su sonrisa modesta), igual que la diputada Cristina Palacín y el comisario Manuel Sánchez Oms. Y en el fondo, tratándose de un trabajador incansable y discreto, de una afabilidad sin resquicios, de un místico pagano embrujado por el jazz, casi todo el mundo estaba muy contento. Luis García Bandrés analizaba cuadro a cuadro y se deslumbraba en cada sala. Su actitud, tan sincera, refleja un estado de ánimo, una convicción y una forma de querer y admirar a Daniel Sahún bastante unánime.
*La foto es del servicio de prensa de la Diputación de Zaragoza.  Iba ayer a ver la exposición de Pilar Albajar y Antonio Altarriba a Casa de los Morlanes y no se me ocurrió otra cosa que pasar por delante de Los Portadores de Sueños. ¡Quién puede resistir con facilidad pasar de largo ante una librería tan bella! Además, ayer tenía cuatro obras de Ana Lóbez en el escaparate: cuatro piezas de las suyas, rebosantes de color, de ingenio, una llamarada de candor. Compré algunos libros: “Ojalá octubre” (Alfaguara) de Juan Cruz Ruiz, un escritor y periodista que admiro mucho y al que no he visto nunca, me gusta este libro porque nace de una mirada a su padre y es una singladura emotiva y sentimental en el territorio de la familia y los afectos; “El libro vacío / Los años falsos” (Sudamericana) de Josefina Vicens, al que ya le he echado un vistazo, creo que lo compré porque me gustó este párrafo del segundo libro: “Todos hemos venido a verme. La tarea del aliño será larga porque es fecha especial: aniversario”. Compré una monografía de Lunwerg y Photo Poche de Sebastiao Salgado, magnífica, y otra de otro de mis fotógrafos favoritos: Juan Manuel Castro Prieto (Madrid, 1958), que acaba de publicar La Fábrica.
Admiro muchísimo a Castro Prieto, que por desgracia no es primo ni tío ni pariente conocido. Es seguramente el hombre que hace los mejores positivos en España, trabajó como nadie con la obra de Martin Chambi y es autor de varios proyectos como “Perú, viaje al sol”, que tiene mucho de homenaje al gran maestro de Cuzco, “Etiopía”, “Andalucía, una geografía”, que realizó con el poeta y novelista Juan Cobos Wilkins, autor de “El corazón de la tierra”, o un sugerente reportaje sobre el Museo D’Orsay. El libro muestra la mirada de Castro Prieto: su talento narrativo, su condición de ladrón de luces y de atmósferas, la belleza fragmentada y la gran calidad técnica de su trabajo.
Publio López Mondéjar escribe un excelente prólogo. Cito algunos fragmentos:
-“En las fotografías de viaje es donde encontramos al fotógrafo más narrativo y autobiográfico. Más que un peregrino, Castro es un viajero atento, reflexivo, que va componiendo con sus imágenes un diario de viaje, como lo haría un escritor con sus cuadernos”.
-“Siendo uno de los contados fotógrafos que conozco capaces de desbrozar caminos, nunca da un paso gratuito, sino con una profunda coherencia”.
-“Los que conocen a Castro Prieto saben que es recto, taciturno y retraído, a veces íntimo, y pareciendo insociable, es persona de gran ternura, de las más fraternalmente cordiales y acogedoras que he encontrado, aunque no le falta un punto de terquedad, y cuando se le lleva la contraria tiene muy malas pulgas. Es también un ciudadano insobornable. Si existiese la pureza, diría que es un hombre puro”. *Una obra de Castro Prieto: "La puna".
13/05/2007
 Fernando Trueba recibió el premio Florián Rey en la clausura de las Jornadas de cine “Villa de La Almunia”
El director madrileño afirmó en relación al premio Florián: “Yo en realidad todos los premios se los regalo a mi madre excepto el Oscar, que me lo reclamó mi hijo, y lo tengo colocado en una estantería en el salón mirando a una escultura senegalesa de una pareja practicando el sexo. Al premio Florián, es probable que lo sitúe detrás del Oscar para complicar más la situación”, en una gala en la que también se entregó una mención especial a Lourdes Escusol, cantante almuniense que participó junto a la compañía de Miguel Ángel Berna en el rodaje de Iberia.
Fernando Trueba clausuraba ayer las XII Jornadas de cine “Villa de La Almunia”, donde recogió, en reconocimiento a toda su carrera, el premio Florián Rey, que entrega la Asociación del mismo nombre, organizadora de las jornadas.En su intervención, declaró que “Lo que más me llama la atención de Florián Rey es el hecho de que pegara con una vara a sus actores en los rodajes. A mi también me hubiera gustado hacerlo alguna vez pero ahora los malos tratos están mal vistos (risas)”, en una gala amenizada por un trío de jazz en homenaje al director, gran amante de este tipo de música. [Fernando Trueba fue presentado por José Miguel Monzón, el Gran Wyoming, que rindió homenaje, además, a Cristina Huete, productora y esposa del cineasta, y a su propia novia Natalia, una muchacha misteriosa y morena, muy delgada. Estuvo memorable e hizo reír a todo el mundo. “Este hombre es una máquina”, se decía en el Salón Blanco. Fernando Trueba, en la rueda de prensa, comentó que su padre, cuando él nació, tenía tres empleos: de policía en la oficina, “es el mejor mecanógrafo que he visto jamás”, en una revista y de guardián. Su madre trabajaba en una casa de limpiadora y contaba con la colaboración de su marido. Ella empezaba por el bajo y él por el ático, y avanzaban en camino inverso, así que siempre se encontraba en un piso intermedio. Tuvieron ocho hijos. En su casa, recordó Fernando, había muy pocos libros: una biblia de Nácar, una biografía de Hitler redactada por una mujer, a favor, que terminaba con “Viva Hitler, viva Franco, viva España”, y un manual del método Ogino. Fernando dijo que las ideas de su padre eran contrarias por completo a las suyas, pero que era un hombre simpático y muy afectuoso. Recordó cuánto le había gustado el corto “Soñadores” de Félix Viscarret y cómo le produjo su primer largometraje, inspirado en la novela “El trompetista del Utopía”. Y dijo, también, que era productor accidental: que se metió en esa tarea para tratar de tú a tú, y ser tratado así por ellos, a los productores. Recordó que hay dos cosas que marcan su obra: el sentido del placer y la desobediencia.].
Además del premio Florián, se hizo entrega de sus galardones a los ganadores del concurso de guiones. En la categoría Juvenil, resultó ganador “Hojas del silencio”, de Laura Carnicero [hija del gran periodista y mejor persona Fernando Carnicero de Calatorao] y en la Comarcal ganó “Del color de la Lluvia”, de Félix Arenales. En cuanto al mejor guión hispanoamericano, el afortunado fue “Vera” del argentino Rubén Plataneo. El mejor Guión aragonés resultó ser “El Mar”, de Víctor Manuel Forniés. En la categoría general, el segundo premio recayó en “La Sonrisa de Julia”, de Jesús Méndez, y el primero fue para “25 Metros” de Daniel Castro Villanueva.
En cuanto a la Muestra de Cortometrajes Adolfo Aznar, recibieron menciones especiales los dos cortos comarcales: “Dos Machacaos” del almuniense Arturo Fuertes, y “Museo fantástico” del director de La Muela Francisco José Bosqued. En la categoría de calidad artística, “El ultimo viaje del Almirante” de Iván Sáin Pardo, fue el ganador, y el premio lo recogió el productor Roberto Lozano. En la categoría documental la ganadora fue Macarena Astorga , con su trabajo “Voces contra el Silencio”. En animación, ganó “Broken Wire” de Juan Carlos Mostaza.
En la categoría de mejor corto aragonés, el ganador fue Raúl Guíu, con su trabajo “Tres historias de gitanos”, y el premio especial de jurado se lo llevó “Corrientes circulares”, de Mikel Alvariño, corto que también obtuvo el premio del público.
En el acto de clausura se nombró Socio de Honor a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de La Almunia, que cada año cede las instalaciones del cine parroquial, el Salón Blanco, para la celebración de los actos de las Jornadas. [El sacerdote recibió el galardón y dijo que si hasta ahora habían colaborado al máximo con las Jornadas y con las demás instituciones culturales de La Almunia, “ahora, al ser socios de honor, lo haremos mucho más”.]
Asimismo se otorgó una mención de honor a la cantante almuniense Lourdes Escusol, en reconocimiento a su trabajo en la película “Iberia”, de Carlos Saura, en la que interviene junto a la compañía de Miguel Ángel Berna, de la que forma parte. [Lourdes cantó media estrofa. Si se hubiera atrevido con una pieza entera, el auditorio se habría venido abajo.]
Alrededor de las once de la noche comenzó en el pabellón multiusos la fiesta de fin de jornadas con la música en directo del grupo local Sistema Nervioso y los aragoneses Comando Cucaracha.Desde la Asociación se valora muy positivamente esta edición, por la que han pasado más de 3000 personas, además de invitados ilustres como Verónica Sánchez, Gabino Diego, Jorge Sanz o David Trueba. [También estuvieron los directores y representantes de los demás festivales de Aragón: José Luis Anchelergues (Festival de Jóvenes Realizadores), José Antonio Aguilar (Festival de Fuentes), Alberto Sánchez (Festival de Huesca), varios miembros de la Tertulia Perdiguer, el ubicuo y maravilloso Luis Alegre, el crítico de cine de Punto Radio José María “Cuchi” Gómez, Alejandro, el más joven cazautógrafos y fotos de Aragón, el cinéfilo Toni Alarcón, varias integrantes de la activa y entusiasta Tertulia Literaria de La Almunia... Y a mi lado, había dos niñas rubias, de tres y un años, realmente preciosas con sus rizos, sus ojos claros; la pequeña, se hizo un chupete con el pulgar, se quitó la pamela y se echó a dormir en su sillita. A veces se le oía un levísimo ronquido. Eran las estrellas invitadas de la noche... Condujo el acto, muy bien, la periodista de la cadena Ser en Calatayud Silvia Lacárcel. El acto rebosó cariño y pasión por el cine.]
*El corpus de la información es de Paula Gracia, jefa de prensa de las Jornadas de Cine que dirige el incansable José María Pemán. Las notas entre corchetes son mías. Ayer grabamos una entrevista con Fernando Trueba para “Borradores”.  Una curiosa y colorista foto de Ormond Gigli: "Mujeres en las ventanas", 1960.  Nickolas Muray fue un extraordinario fotógrafo. Murió a principios de los años 60. Vivió una intensa relación amorosa con Frida Kahlo, a la que le tomó magníficos retratos. Aquí, he preferido obras menos conocidas, como este daguerrotipo lleno de sutileza. Ella es Violet He |