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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

MUJERES DE CINE

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Acabo de ver una película, mitad documental, mitad ficción, “Esperando a Maitena”, donde se narra la historia de un puñado cinéfilas oscenses que intentan sacar adelante la VIII Muestra de Cine realizado por Mujeres. Los diez minutos de esta obra, realizada por Yolanda Liesa y Maxi Campo, explican cómo se gestiona este empeño y lo que conlleva, y sobre todo cuenta el afán de las organizadoras –Pilar, Mercedes, Nieves…- para que acuda a Huesca la realizadora Maitena Muruzábal, que acaba de dirigir un documental sobre una fábrica de embalaje de cadenas para la nieve, “Nevando voy”. “Esperando a Maitena” cuenta muchas cosas: las reuniones del grupo, el trabajo de traducción y titulado de las películas, la necesidad de las subvenciones, la colaboración con la Fundación Anselmo Pie, la incertidumbre, la consumación de los sueños. etc.

Poco a poco, Campo y Liesa crean una ficción, una atmósfera, generan una solidaridad inmediata con estas mujeres que celebrarán, a partir de hoy, en Huesca y en Boltaña, este certamen, muy vinculado con los homónimos de Huesca y Zaragoza. Hace poco, varias embajadoras de la muestra como Pilar Mareigne, nacida en Argel pero de origen oscense, presentaron la pieza en el Festival de Films de Femmes de Creteil y gustó mucho: les pareció un proyecto distinto, novedoso, casi una autobiografía colectiva.
En esta Muestra hay otras muchas cosas. No vamos a hacer aquí un repaso exhaustivo, pero sí querría fijarme en algunas cosas: la presencia de jóvenes realizadoras aragonesas, como Pilar Gutiérrez, Irene Bailo, Laura Sipán (galardonada aquí y allá con su obra “El talento de las moscas”), Patricia Oriol, que ha dirigido con el oscense Héctor Añaños “De luz y de color”, sobre el universo de los feriantes, entre otras. Otro asunto oportuno en esta edición es el homenaje a Simone de Beauvoir (1908-1986), una escritora, pensadora y activista indesmayable que nos enseñó a ser más libres a través de libros como “El segundo sexo” o “Memorias de una joven formal”. La realizadora Delphine Camolli es la autora del documental “Simone de Beauvoir, una feminista”, que se proyectará el próximo miércoles, y también se ha programado una conferencia, “A vueltas con el Segundo Sexo”, de las profesoras y filósofas Elvira Burgos y Teresa López.
Otro aperitivo de interés es el proyecto “Persepolis” de Marjani Satrapi y Vincent Paronnaud, una película de 95 minutos basada en el relato autobiográfico de Marjani, en el que narra la historia de Irán contada a través su mirada durante la niñez y la adolescencia. Y querría recordar dos detalles más: el homenaje que se le rinde a Josefina Molina y a una pintora, Clotilde Vautier (1939-1968), que falleció a consecuencia de un aborto clandestino. Ella es la madre de la realizadora Mariana Otero, que ha rodado el documental “Historia de un secreto” (2003), en el que reconstruye con familiares, amigos, su ginecólogo y expertos en arte su mundo y su enigmática y terrible desaparición en marzo de 1968. Clotilde Vautrier es un pintora muy personal, de matiz postimpresionista, próxima en algún instante al mundo de Modigliani, a la que le interesan mucho los interiores y el desnudo de la mujer. En Huesca ya se cuelgan sus retratos, sus dibujos, sus óleos. La exposición es muy sugerente: retrató a sus amigas, a mujeres en la intimidad, desnudas y en descanso, en el baño, como si se ofreciesen en la duermevela de la tarde. Clotilde es la madre de la actriz Isabel Otero, a la que vimos hace más de una década en la película “La buena vida” de David Trueba.

No querría cerrar esta página de cine sin recordar a Rafael Azcona, que estuvo en el verano de 2006 en el Festival de Cine de Huesca en un inolvidable homenaje a Julio Alejandro Castro Cardús. En realidad, Rafael dejó de ser un hombre secreto, casi huraño o misántropo, cuando acudió al Moncayo al depósito de las cenizas del guionista oscense. Julio le había dicho alguna vez que allí oía el rumor del mar y percibía su fragancia salobre.

*Este texto, con leves modificaciones, apareció el pasado viernes en Heraldo de Huesca. Retrato de Simone de Beauvoir, desnuda y de espaldas, realizado por Art Shay, amigo de Nelson Algren (en amor norteamericano de Simone), en Chicago en 1948.

01/04/2008 09:26 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA Y FANTASÍA DEL PINTOR GERICAULT

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  No necesitaba presentación. Todos sabían en el Casino que aquel hombre con bigote y gafas cuadradas era pintor y dibujante. E incluso grabador, si tuviesen claro qué significaba ese oficio. Solían verlo de tarde en tarde ante las ruinas de la Azucarera o frente a la explanada del palacio. Sólo tomaba un detalle, un ángulo insólito al que acabaría por cubrir de musgo y de monstruos diminutos semejantes a tritones y a sargantanas decrépitos. A veces, después de haber copiado una arquitectura denegrida por la sombra, se retiraba a su estudio y allí completaba el lienzo: colocaba un dallador, un cardenal ampuloso, una mujer misteriosa que llevaba un felino minúsculo en la cabeza o unas finas y sorprendentes medias de color negro que anticipaban la tentación.

El joven Leoncio Arbués lo entendía mejor que nadie y solían pasear entre la arboleda; discutían por el placer de discutir de arte, del paisaje, de fantasmagorías, del pasado mitológico de Épila. E incluso habían hecho algún libro juntos: Leoncio inventaba historias, hablaba de leyendas antiguas, y el artista creaba personajes extraordinarios, los resolvía con un trazo impetuoso y casi siempre evocador. Cuando abrió la boca, cuando Martín Requena adelantó su silla hacia la multitud estupefacta, Leoncio Arbués se sintió cómplice y sonrió. Intuyó que la noche de los équidos iba a prolongarse un rato más. Al fin y al cabo, la verdadera afición de Requena desde niño habían sido los caballos.        

«Estoy fascinado y quisiera corresponder a la belleza de esta noche de fábulas con otra conseja: con una vida de pintor enamorado de los animales. Se llamaba Gericault y era francés. Desde niño se pirró por los caballos y no era infrecuente sorprenderlo en los corrales y en las caballerizas. Aprendió a montarlos muy pronto y estudió su anatomía. Eran su única obsesión. Asistió a clases de dibujo y pintura con el único afán de retratarlos, y lo hizo de todas las maneras: en las batallas de Egipto, espantados por un rayo, corriendo, atrapando sólo uno de sus ojos encarnados como rubíes bajo el impacto de otro destello de color. Leía manuales sobre equitación, el arte de la guerra y mitos arcaicos. Se apasionó con la figura de Alejandro Magno y el caballo de Troya, con los cuatros équidos briosos del carro de Helio que henchían el aire de llamaradas y precipitaron la muerte de Faetón, fulminado por un rayo del Olimpo; descubrió las carreras violentas de los caballos salvajes de la India, cercados de súbito por una columna de domadores.

Aunque tal vez ningún relato le entusiasmó tanto como el del caballo del mar: cuentan los primitivos --y el argentino Jorge Luis Borges ha recreado el hecho en un inventario de seres imposibles-- que en las playas de Portugal la brisa marina fecundaba las yeguas y de ellas nacían potros veloces como el viento, huidizos como el rayo, que en ocasiones alcanzaban la inmortalidad.        

Poco a poco, se interesó por la política y de la política pasó a la épica de los combates y de la revolución. Se apasionó por la figura de Napoleón y sus soldados, por el primor cromático de los jinetes y sus uniformes con sus insignias y sus botones dorados. Una buena parte de su obra inicial refleja ese mundo fragoroso de triunfos y de heridas. Siempre pedía a los militares que volvían de alguna campaña feroz en el extranjero que le relatasen los asedios, el avance de los ejércitos, la aventura gloriosa de algún mariscal. Una vez que le habían le revelado lo accesorio, lo que él llamaba los modales de la gesta, su pregunta siempre era la misma: "Bueno, bueno, pero ese militar ¿no tenía cabalgadura? Decidme, ¿cómo era su caballo, avanzaba sin miedo entre la nieve, se ahuyentaba con las ráfagas de pólvora, con la proximidad de las bayonetas? ¿Se ayudaba el valiente soldado de un palafrenero?".         

Gericault se fue transformando. Como pintor y como hombre. Durante unos años se le vio como fatigado, harto de aquellos temas, hastiado de imaginar cacerías de corceles indómitos en montes remotos. Empeñó la salud y una buena porción de sus amigos en una búsqueda dolorosa, en un ejercicio terrible de investigación expresiva. A lo mejor corro el peligro de aburriros, pero no me resisto a dejar de contaros el terrible naufragio de 1816 de la fragata Medusa. Creo que iba con destino a Senegal con un cargamento excesivo. La misma Francia no fue ajena a la imprudencia. Cuando sobrevino el naufragio, un total de 149 personas fue abandonado en una balsa en el océano. Permaneció a la deriva casi dos semanas, en las que se produjeron horrores de la más abyecta naturaleza: cada día se reproducían escenas de locura y de muerte, cada día alguien intentaba decapitar a su vecino, alguien era arrojado por la borda para evitar la pestilencia y apaciguar la hambruna de los tiburones, y llegaron a multiplicarse los actos de canibalismo. El suceso conmovió a la sociedad de la época.

Quiso el azar que un barco rescatase a la balsa con quince náufragos a bordo. Aquel asunto, tan tremendo, excitó la sensibilidad enfermiza y macabra del pintor. Se puso a trabajar día y noche en aquella idea que le proporcionaría, pensó, un gran cuadro. Habló con los supervivientes que se hallaban postrados en los hospitales, encontró al carpintero que había construido el bote y logró que le facilitase un plano y una reproducción en miniatura, visitó los depósitos de cadáveres y consiguió un exhaustivo informe de los médicos. A partir de ahí, tras realizar al menos medio centenar de estudios previos, culminó una obra magna, sombría, de más de 35 metros cuadrados. Sé que os estaréis preguntando qué tiene esto que ver con los caballos. Por el momento, nada. Gericault era un ser torturado, partidario de las emociones fuertes, proclive a un estremecimiento radical de los sentidos. Era un romántico. La balsa de Medusa conmocionó París y desató una gran polémica. El artista ya no estaba dispuesto a volver atrás: estaba inventando, casi sin haberlo pretendido, al reportero pintor, al cronista de su época desde la superficie de un lienzo.

         Decidió viajar a Italia, donde estudió a los grandes artistas del Renacimiento: Leonardo, Rafael de Urbino, Miguel Ángel, quizá a los posteriores Giorgione y Caravaggio, su predilecto. Y más tarde, atraído por los pintores ingleses del momento (dicen que acudió a saludar al gran Turner a su estudio), se marchó a vivir a Londres. Insistió en su mirada a la realidad, insistió en asomarse al universo de los locos y los alucinados, tan enajenado él ya, tan irremediablemente enfermo. Su producción final es como un descenso a los infiernos, donde halló una galería de torturados, solitarios, criminales y posesos. Dicen que intentó suicidarse en varias ocasiones. En el umbral de la muerte, expiró a los 35 años, recuperó el mundo de su niñez, la patria del caballo: los derbys, la beldad escultural de las yeguas, un poney rojo apacentando en el prado, la estampa doméstica de las caballerizas. Su testamento fue una colección a carboncillo de cabezas de caballo, que tituló sorprendentemente Autorretrato de Gericault. Al final, debajo de los apuntes y de los bocetos, figuraba una frase enigmática: Los caballos no necesitan pensar. Corren. Los dioses le habían reservado un final tan simbólico como irónico, el último arrebato de la fatalidad.»

*Uno de los cuadros más famosos de Theodore Gericault: El derby de Epsom. Este texto pertenece al ciclo "Caballos en la noche", editado en un libro de bibliofilia, con dibujos de Natalio Bayo, que se incorporó luego a Los seres imposibles (Destino, 1998). 

01/04/2008 10:16 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MAÑANA, DÍA DEL LIBRO INFANTIL

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¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL! 

Mañana 2 de abril es el Día Internacional del Libro Infantil.
Como todos los años, el IBBY (International Board on Books for Young People) celebra este día con el fin de conmemorar el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen.

Cada año es un país miembro de dicha Organización Internacional el encargado de editar el cartel anunciador y el mensaje dirigido a todos los niños del mundo. Este año, la sección de Tailandia, distribuye el cartel y el mensaje de Chakrabhand Posayakrit.
En 2010, España será el país encargado de hacer el cartel y lanzar el mensaje. Con este motivo, la OEPLI hará pública la convocatoria invitando a todos los escritores e ilustradores a participar.

Éste es el texto seleccionado este año:

La búsqueda del saber a través de la lectura debe recibir un trato prioritario y ebe ser fomentado desde la infancia.
En mi opinión, a los niños tailandeses, desde siempre, se les ha inculcado el deseo de conocer a través de la lectura, y ésta se ha basado en una cultura y una tradición. Los padres son sus primeros profesores, y los clérigos, sus principales mentores. Ellos han guiado y educado a los más pequeños tanto intelectual como mentalmente, tanto en asuntos mundanos como espirituales.

Así, para realizar este cuadro, yo encontré la inspiración en las ancestrales tradiciones de Tailandia: contar cuentos a los niños para educarlos haciéndoles leer inscripciones grabadas en hojas de palmera que luego se colocaban sobre pequeñas mesas plegables diseñadas exclusivamente para leer sobre ellas.

Las historias escritas en hojas de palmera generalmente provienen del Budismo. Hablan de la vida de Buda y de las historias de los jatakas, con la noble intención de cultivar las mentes de los jóvenes y de infundirles fe, imaginación y sentido de la moralidad.

Chakrabhand Posayakrit
14 de diciembre, 2006
Traducción: Paula Sanz
 

Según la tradición budista, los jatakas son historias que cuentan fragmentos de las vidas anteriores de Buda. Los protagonistas de estas historias pueden ser hombres o animales queencarnaron a Buda y a otros personajes relacionados con él.

Algunos jatakas son fábulas de animales inteligentes o de hombres sabios. Otros cuentan cosas acerca de héroes que vivieron en reinos mágicos. Y otros son poesías antiguas o leyendas sagradas de brahmanes y ermitaños. Los jatakas son historias maravillosas.

*Una ilustración de Ana Lóbez (Zaragoza, 1977), una de las creadoras más originales del momento.  

01/04/2008 16:29 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

EL SIGLO DE JOSÉ LUIS GONZÁLEZ BERNAL

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No es fácil hallar un pintor aragonés contemporáneo que haya recibido tantos elogios como José Luis González Bernal (Zaragoza, 30.03.1908-París, 18.11.1939). Fue amigo del poeta y dramaturgo Jules Supervielle, para el que diseñó la escenografía de su obra teatral “Bolívar”. Suscitó el inmenso cariño de Henri Michaux, que lo invitaba a su casa a oír los discos que había traído de Asia y diría de él, tras su muerte: “Ya ha existido el siglo de Velázquez, el siglo XX será el de Bernal”. Frecuentó a la diseñadora Coco Chanel, al poeta rumano Claude Sernet, al círculo parisino de grandes artistas surrealistas. Debilitado por la enfermedad, contó con un gran amigo como el doctor Julián Vizcaíno (Orense, 1899-Zaragoza, 1983), que lo cuidaría una y otra vez de sus continuas hemoptisis (vómitos de sangre debidos a una caverna pulmonar) y que le ayudaría a montar la exposición del Pilar de 1930 en el Rincón de Goya. Aquel doctor no solo le tomó las fotos, sino que, a través de su hija Annette, acabaría legando más de 300 obras a las Cortes de Aragón, institución que le organizó una gran exposición, con un espléndido catálogo, en el Instituto Cervantes de París: “González Bernal (1908-1939). Un solitario de la vanguardia española”. 

González Bernal nació en Zaragoza en 1908 y estudió el Bachillerato en los Escolapios; más tarde se matriculó en la Escuela Industrial de Artes y Oficios, tras suspender el examen de ingreso en Medicina. Fue aprendiz de joyería y de ferretería y acudió a la Academia de Abel Bueno. Manuel Pérez—Lizano, uno de los primeros en interesarse por su compleja biografía, dice que era tímido, un tanto apático, y a la vez apasionado y algo cleptómano; le interesaban los pequeños objetos de cafetería. Hacia 1931, cuando había expuesto en distintas colectivas, una importante individual en el Rincón de Goya y otra con su amigo Manuel Corrales, en el Casino Mercantil, dijo: "Toda mi vida he intentado hallarme en el círculo para que todo el mundo gire a mi alrededor".          

En 1929, con el importe de uno de los primeros cuadros vendidos, se trasladó a París, donde compartiría estudio con Corrales dos años después. Con éste parecía mantener una pugna llevadera por una novia: Manuela Montes. Iba una y otra vez a París, y volvía a Zaragoza para encontrarse con sus amigos: los anarquistas Gil Bel y Ramón Acín, Javier Ciria, Tomás Seral y Casas (a quien le hizo un dibujo y le diseñó la portada de uno de sus libros), Díaz--Caneja, Martín Durbán, Federico Comps. Nunca se olvidaba de su ciudad, que no siempre celebraba su inspiración: sus carteles para las Fiestas del Pilar jamás fueron premiados y su exposición en el Rincón de Goya, en octubre de 1930, sembró la perplejidad. González Bernal sabía defenderse: “El artista debe crear su mundo propio e independiente, paralelamente a la Naturaleza, pero independiente de ella". A Fernando Castán Palomar le confesó: "He pasado tres días y tres noches sin comer ni dormir; no tenía casa; vivía en la calle; me lavaba la ropa en una fuente pública; me refugiaba, para conciliar el sueño, en las iglesias que tienen calefacción o en los coches del Metropolitano". Lo cual no le impedía decir, a propósito de Zaragoza: "Soy extranjero en mi tierra, paso incomprendido por ella y torno a París".         

Para entonces, quemaba estéticas con vehemencia: había pasado por una pintura figurativa de motivos clásicos y un tratamiento original, había asimilado el expresionismo de Tanguy y coincidía con lienzos de Dalí. Asimiló el surrealismo de manera rápida (se dice que fue corrector tipográfico de Minotaure) y ya no lo iba a dejar, alternando siempre el óleo, con la acuarela y sus formidables dibujos, algunos tan conocidos como el de Federico Comps, datado en 1935, el de Seral y Casas, el del propio doctor Vizcaíno o sus autorretratos. Sus paisajes con figuras están transidos de magia y enigma, de sexualidad y cromatismo. En su producción, corta en el tiempo pero abundante en técnicas y estilos y calidad más que en cantidad, se percibe una vertiginosa evolución de tendencias y estéticas: es visible la huella, o la afinidad, con Joan Miró y Dalí, Yves Tanguy, Max Ernst, Giorgio de Chirico y, por supuesto, el surrealismo de René Magritte. Ahí están cuadros como “Figuras” (1930), “La piedra filosofal” (1934), “Paisaje con cardo” (1934-38) o “Pierre Dupré” (1936), entre otros. Una nota en una revista acertó de pleno: “La obra de Bernal es una y múltiple. Es una fuerza magnífica que no pide sino expandirse”.  

Cuando estalló la Guerra Civil (su hermano Francisco fue ejecutado por los nacionales), Arturo Soria le pidió que se integrase en el Servicio de Información, luego Ministerio de Propaganda, y trabajó allí en colaboración con aragoneses como Luis Buñuel, José Ignacio Mantecón y Rafael Sánchez Ventura. Se agravó su enfermedad, el doctor Vizcaíno le paralizó un neumotórax artificial que funcionaba incorrectamente, y poco después murió en París. Atrás dejaba una gran vitalidad creativa y humana, era un gran seductor (Manuela Montes, Ivonne Sée, Mira Fiuberg y tal vez Rafaela García de la Barga fueron algunas de sus novias), y una imborrable estela de talento, inspiración y pasión por el arte. En noviembre de 1939, le dijeron al médico: “Acabamos de venir de enterrar a González Bernal en la Malmaison”. Poco después, Jules Supervielle escribiría: “Y tú te mueres a los 30 años, con tu paleta aún fresca en la mano, // Tú que tenías los ojos ardientes de aquél que por largo tiempo ha hecho callar a su enfermedad // Hasta el día en que el incendio brotó por todas tus ventanas // Y tu tejado de hombre joven quedó derribado.” 

*Este artículo apareció el lunes en Heraldo de Aragón. En estupendo y voluminoso catálogo escriben Juan Manuel Bonet, José-Carlos Mainer, Lucía García de Carpi, Jaume Vidal, Manuel García Guatas y Manuel Pérez-Lizano y Alfredo Romero, que evocan la amistad con Julián Vizcaíno y fijan su biografía. Esta obra "¿Cabeza de bestia?" (1930) pertenece al legado del pintor cedido a las Cortes de Aragón por Ana Vizcaíno. 

02/04/2008 10:32 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

DIBUJOS Y ANIMALES DE LINA VILA

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  Lina Vila es una de las artistas más personales de este momento en Aragón. Es una creadora que emplea un lirismo desapacible, una belleza con fisuras y cicatrices: indaga en sí misma, en el color, en la mancha, en el blanco y el rojo, en la tierra, en los sueños. Esta tarde, Lina Vila inauguraba una exposición, “Mis animales conmigo”, en la galería de Mario Campos, en la calle de la Luz. No he podido acudir, el otro día destrocé bastante el coche en el garaje al golpearme con una columna, pero iré pronto a ver la obra. 

Lina Vila atraviesa un momento maravilloso y exultante: en el arte, en las clases que da en la Casa de la Mujer y en Ibercaja, en su vida más personal, en su proyección creadora. También participa en el volumen colectivo “Cuentos a patadas. Historias del Real Zaragoza”, que se presentará en breve. A esta muestra, muy suya, con esa inquietud tan peculiar, se le sumarán de inmediato otras en Madrid.

02/04/2008 22:06 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

CASI UN MICRORRELATO

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EL MÓVIL Y LA BODA  

“No existe ningún abonado con este número”, oyó por primera vez. A Pedro Etura le habían encargado un reportaje de verano en Delicias: se trataba de captar la nueva vitalidad del barrio, el clima de agitación, el colorido, la impresión de que la Zaragoza del extrarradio se había convertido en las afueras de París o en un zoco de Marrakech. El asunto podía ser bonito, sin duda; exigía paciencia, instinto, y una idéntica porción de ocultamiento y descaro. El fotógrafo debe ver sin ser visto, era su lema, aunque él no era partidario de las fotos robadas. Vio una tienda china con la dependienta entre jarrones y un periódico inmenso escrito en chino mandarín sobre el mostrador, y disparó. Buscó otro ángulo, y volvió a disparar, dos, tres veces, sin mucha convicción. Marcó, otra vez, en el móvil, como si tuviera la cabeza en otro lugar y en otros rostros. Pasó a su lado una mujer africana, embutida en uno de esos vestidos verdes y amarillos, que llaman la atención, que atraen la mirada de los más despistados. No se dio cuenta de que los ociosos hombres de la terraza alzaban la cabeza a la vez para mirarla: el movimiento de danzón o ritual lejano de sus caderas, el porte seguro, aquella elegancia que olía a selva y jengibre, la exuberancia del cuerpo que se bamboleaba con la preciosista geometría del traje. Su compañero del periódico le advirtió un poco tarde. Una voz insistió: “No existe ningún abonado con este número”. Se fijó en una cesta de verduras de un colmado latino, y la misma voz repitió: “No existe ningún abonado…”

Cerró de golpe, miró la agenda del teléfono y comprobó los números. Era el mismo. El suyo, el de siempre, el de la noche anterior.
Tenía que afanarse un poco más: los reportajes de ese tipo se vestían básicamente con fotos, aunque su compañero poseía una prosa cuidada, inclinada a la poesía y a las anécdotas impresionistas, poco periodística tal vez. Había que realizar planos generales, detalles llenos de vida, debía captar personajes confiados en su contexto. Primero avanzó por la acera derecha y entró en varios locutorios, y supermercados, y bancos improvisados que sugieren una existencia provisional; luego hizo lo mismo por la acera izquierda. Era consciente de que su cabeza estaba en otro sitio. Llamó de nuevo, con la certeza de que no se había equivocado, de que no se equivocaba: aquel era el teléfono de Marta, la mujer con la que había estado viéndose en los seis últimos meses, la mujer de ojos de agua que le había hecho perder la cabeza en un plenilunio de amor inagotable. “No existe ningún abonado…”

En ese momento, Pedro Etura dijo, como si hablara consigo mismo, pero también con su compañero y con la misma Marta: “Ya lo siento, nena. Sólo era para decirte que me habría casado contigo tal como querías”.

*Autorretrato de Edward Weston.

02/04/2008 22:11 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

LINA VILA: UNA ENTREVISTA

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[Hace algún tiempo le hice una entrevista a Lina Vila (Zaragoza, 1970); coincidiendo con su exposición en la galería Mario Campos, la rescato y la cuelgo aquí por si alguien desea conocer un poco mejor a esta mujer laboriosa, audaz e inspirada.]  

 

 

“El cuerpo también es un laboratorio de miedos”

 

 

  ¿Recuerda desde cuándo le atrae el arte?
-Desde que tuve la primera caja de colores. De inmediato fui a un taller de pintura de un familiar lejano. Fue un gran placer poder dibujar en una cartulina grande, usar las ceras, jugar con el color. A los ocho años dije: “De mayor sólo querré estudiar Bellas Artes”.

¿Le marcó especialmente la figura de su padre Pedro Vila?
Creo que sí, pero más tarde. Tiene un modesto taller de reparación de motores, es un aragonesista entusiasta, amante de su tierra, defensor de algunas tradiciones como la alfarería. Tenía una gran curiosidad por todo, pero tardé en darme cuenta. Es observador, ha leído mucho y es autodidacta. Hace poco descubrí que escribía poemas y que investiga. Acaba de presentar un vídeo sobre la sabina: tiene ideas utópicas. Todo ello ha sido un feliz descubrimiento.

Sigamos: ¿cómo fue su evolución?
Estudié aquí con Cano Peñarroya, que fue básico para mí: me enseñó a dibujar desde el clasicismo más absoluto, lo cual me sirvió para aprobar el ingreso en Bellas Artes en Barcelona.

¿Qué ocurrió en Barcelona?
Barcelona es uno de los lugares ideales para vivir. Me gusta mucho por su arquitectura, por la propia gente y por el movimiento cultural, diferente al de Zaragoza. Me fui en el curso 1988/1989, y vivía sola por primera vez, me enfrentaba a unos estudios que me gustaban muchísimo. Yo no quería dar clases, claro, soñaba con dedicarme a la creación.

¿Qué pintores admiraba en aquel momento?
Toulouse-Lautrec sobre todo. Y Goya desde siempre: las “pinturas negras”, “Los desastres de la guerra”... Eso lo había aprendido en casa. Y en cierto modo, comencé con una obra impresionista y derivé hacia una estética más expresionista, con algunos destellos surrealistas.

Creo que en aquellos años en Barcelona estudió con Alicia Vela y vivió con la joven artista María Buil, que le precedió en la Casa de Velázquez.

-Con Alicia Vela hice grabado. En cuestión de concepto me enseñó mucho. Me insistía mucho en la idea de obra única o múltiple, en la pérdida del aura. Me decía que más que la formación técnica incluso, era imprescindible la formulación conceptual, la idea. Y eso me influyó mucho. ¿María Buil? Vivimos un tiempo juntas cuando hacíamos un curso de postgrado: “El dibujo como instrumento científico”. Es una gran pintora. Nos seleccionaron para una muestra.

-¿Cuándo volvió a Zaragoza y cómo se planteó la carrera?

-Regresé en 1995. Monté el estudio poco a poco, pintaba todo lo que podía y daba algunas clases para sobrevivir.


-Quizá la exposición que la dio a conocer fue la de Casa de Morlanes hace un par de años casi. Se titulaba “La vida y sus sombras”, y anunciaba un mundo desapacible, inquietante... ¿Por qué, de dónde procede todo eso?

-Viene del miedo a la muerte, al paso del tiempo...

-¿No me diga que le perturban esas cosas a su edad?

-Sí. Y me explico: crecí con mi abuela materna, Juana, la vi envejecer, la vi morir. Fue una persona muy especial para mí. Creo que todas estas obsesiones vienen de ahí. Era ciega. La dibujaba constantemente, cientos de veces incluso. Era mi modelo más constante. Y la conciencia de la finitud me ha llevado a reflexionar sobre el paso del tiempo, la vejez, las herencias inmateriales, los lazos de la memoria.

-¿Explicaría todo eso otra constante de su obra: la fragilidad?

-Tal vez. Percibo la incertidumbre de estar aquí, lo vulnerables que somos, me duelen las guerras. Hay demasiadas cosas que no puedo entender...

-Ese desamparo es doliente, metafísico. ¿Por qué ha elegido el cuerpo como forma constante de expresión y de investigación?

-Viene de una evolución. El cuerpo es el contenido: es la sombra y es el interior, y a mí me interesan cosas como el cuerpo desechable y renovable, la idea de lo sano y lo insano, la utopía de permanecer. No quiero ser una artista ensimismada, no quiero mirarme el ombligo, aunque reconozco que no soy expansiva y que miro mucho hacia adentro...

-A veces, da la sensación de que está usted próxima a Frida Kahlo, a Cindy Sherman, a Marina Abramovic...

-Quizá haya alguna semejanza, con Frida Kahlo especialmente (le interesaban el cuerpo, el dolor, los órganos interiores y sus sombras), pero yo intento buscar mi camino: si salen muchas mujeres en mis obras es porque es lo que conozco, pero no es un discurso feminista. El cuerpo también es un laboratorio de miedos: yo no tengo conciencia católica, no creo que después de la muerte venga el paraíso, entonces ese tránsito me parece doloroso y punto. Caemos todos muy pronto en el olvido. Hay una artista que no ha nombrado y que me gusta muchísimo: Louise Bourgeois [Premio Aragón-Goya, 2008].

-¿A qué se debe que titule muchas de sus obras “Vanitas”?

-Quizá porque es una palabra que define nuestro estado mental. Tenemos la vanidad de pensar que vamos a estar aquí siempre cuando somos de condición efímera, y yo lo expreso mediante la presencia de la calavera barroca, el reloj de arena...

-Sorprende en usted el empleo de tantas técnicas o disciplinas: dibujo, fotografía, instalación, pintura...

-Sobre todo me siento dibujante. A veces, lo que no puedes expresar con el dibujo, lo haces con la pintura. Con frecuencia se queda corta la dimensionalidad, y optas por ensancharla, aunque la obra sólo se acaba cuando la ve el espectador. En cualquier caso, creo que aquí no tenemos una formación técnica importante. Al menos yo.

-¿Cómo valora su estancia en la Casa de Velázquez?

-Me ha venido muy bien. La dedicación al arte es completa. No tienes que hacer encargos, que también ayudan a vivir: trabajas, experimentas, desarrollas una gran libertad y estás en un ambiente ideal, casi monacal, con artistas, con buenos talleres y bibliotecas, en Madrid. Es como si eso, comparado con esta ciudad ideal para vivir que es Zaragoza pero deficitaria en términos artísticos, te ahorrase pasos. En Aragón debemos potenciar la educación artística, crear talleres en los museos y ayudar a que la gente abra sus mentes.

-¿Y qué ha significado el premio Isabel de Portugal de pintura?

-Me está ayudando mucho: es un estímulo para continuar y vencer algunas zozobras. 

*Esta foto de Lina con sombrero pertenece al dominio Zaragozame, del gran Mariano Gistaín, enamorado de la bella y simpática María Clau, y de sus socios.

 

02/04/2008 23:38 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

ANTONIO PÉREZ MORTE: UN POEMA CÓMPLICE

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LOS ANTONIOS

(Para Antonio Cuenca Cobacho)

Antonio, tocayo, amigo, hermano:
¿No esperarías de mí un poema? ¿Un balance?
¡Un pedazo grande de vida en un folio o una cuartilla!
¡No lo esperabas! ¡No mientas, bandarra!
¡Que se alarga tu nariz y estira la perilla!
¡Que se encienden en tus ojos los ojos de Pablo y Juan!
¡Ojos de granujilla!
¡Húmedos ojos que ríen solos!
¡Me conoces, te conozco, demasiado!
¡Recordamos, a medias, cosas que el otro ha olvidado
y algunas, que ninguno de los dos olvidaremos nunca!
¿Verdad cariño? ¿Verdad, marica?
¡Somos un disco duro en versión partida!
¡Quizá a estacazos!
Nos conocemos tanto, sabemos tanto uno del otro,
otro del uno, y desde hace tanto,
que hemos aprendido a respetar nuestros silencios
y ahogar nuestros vómitos.
Nos hemos desenganchado del café y hemos dejado
de beber las madrugadas, sin mochila para la guerrilla.
¡Ya no lloramos en público,
aunque tampoco hay que decirlo muy alto!

Hace tanto tiempo que los dos somos los Antonios,
y de la misma familia, que juntos aprendimos,
que la vida entera no cabe en cuatro versos,
ni en la mejor fotografía,
sino en la hermosa utopía del intento.
 

Copio aquí este poema del escritor y buen amigo, con campo base y campo de sueños en Sabiñánigo, dedicado a su amigo Antonio. Pérez Morte me advierto, y me da una gran alegría, que Antonio "es uno de mis mejores amigos y, además, padrino de mi hijo pequeño (Juan), que ahora tiene seis años". Si he alarmado a alguien, mil disculpas. Antonio Pérez Morte y Antonio Pérez Cobacho están espléndidamente. Me ratifico en la foto, con fondo de Kandinski. 

*Sharon Stone vista por Gian Paolo Tomasi.
03/04/2008 09:29 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

LUIS MIÑANA: UN POEMA DE AMOR, JUVENTUD Y PICARDÍA

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EL JOVEN DE LA CAMISA A RAYAS  

Bajo el sol de Corinto moría aquella tarde
el mundo. Yo habitaba en un cuerpo de seda y miraba
a tus ojos como a los del oráculo.
Todo el tiempo que sucedió después, y sigue sucediendo,
venía diluido en aquella cerveza que apuré, mientras el mar
buscaba entre mis piernas y me volvía ciega, porque para los dioses
la oscuridad es roja, aunque yo no supiera entonces de colores.
Yo te amaba. Pero tarareaba canciones de la Joplin
o fumaba para disimular.
Nunca he sabido dejar pistas.
Es verdad que te amaba. Para amarte fui a Grecia,
joven de la camisa desabrochada a rayas que se batía
al viento delante de mis ojos, olas del mar Egeo – entre mis piernas:
te adoré como a un dios praxiteliano, pero nunca te dije
mi secreto, ni aun sabiendo que, como a la perfección,
no volvería a verte.
Crucé entre líneas rectas por la historia.
Metí en el equipaje las sandalias compradas como quien compra un modo
de volver.
Envolví entre mis ropas, de regreso, los carretes de fotos
que me hicieron después creíble tu existencia, y hasta un poema breve
que tú me dedicaste sobre un mantel a cuadros desastrado, como eran
entonces los manteles en Grecia en los cafés baratos. En línea recta
transité hasta llegar al mundo de los vivos.
No duró mucho el duelo: los aviones recorren demasiada distancia
y apenas queda tiempo y lugar de ordenar sentimientos.
Desde entonces, te añoré como a la infancia, interminablemente.
No importa.
Bajo el sol de Corinto, que moría como hay que morirse de amor
al final de las óperas, dejé que me mintieras descarado porque así era preciso,
joven de la camisa desabrochada a rayas que se batía al viento
delante de mis ojos como un dios inmutable desde hoy,
que te nombro,
para reconocerte, finalmente, ya como de otro mundo,
el de la juventud.  

  

 *Este poema pertenece al libro "La arquitectura de los huesos" que hoy acaba de subir a su blog, Luisa Miñana. La foto es de María Deeva.  

03/04/2008 14:15 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LUISA MIÑANA: DE LA ARQUITECTURA DE LOS HUESOS

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[Conocí a Luisa Miñana con motivo de la publicación de su novela Pan de Oro (Mira), un libro que mezclaba la pasión por el arte, los secretos de la Restauración y la vida oculta de los talleres de los artistas en Zaragoza. Luego la he seguido a través de su blog: le apasiona la literatura, la poesía, la amistad, el arte. La Vida. Su blog es como su obra en marcha: se ramifica, se despliega, y todo lo abarca. Como un abrazo gigantesco del cierzo o de un río. Igual ocurre con ese libro híbrido que hoy nos presenta: en él está Luisa Miñana siempre al acecho, la mujer que paladea la obra ajena, la mujer que oye, la mujer que rinde homenajes a sus amigos, la mujer que construye poco a poco su órbita, su sensibilidad, sus delirios. En este libro, Luisa Miñana lo mismo medita que construye un cuento, lo mismo pasea que hace un sombrero a su imaginación, compone poemas, mira y glosa fotografías, establece un hilo de complicidad con su amigo Miguel Ángel Latorre o con su amado Fernando Sarría. Andamos y salimos de este libro, La arquitectura de tus huesos, que es un friso de ángeles y de devaneos, un jardín con flores y aromas, salimos y andamos del libro que, a veces, tiene algo de novela, de compendio de quimeras, de vergel en libertad, más allá de cualquier límite, mucho más allá de cualquier género. 

Luisa me manda un par de textos, y aquí está el primero de ellos. Hoy, sabedlo, es el cumpleaños de Luisa. Aún no he visto el poema que le he dedicado su marido Fernando Sarría.]    

BOLA DE NIEVE
 

Ya no nieva como antaño. Tampoco llueve igual que antes. Ni las cosas duran tanto como lo hacían. No duran los televisores, ni los frigoríficos, ni las lavadoras, ni los zapatos. No duran los amores, amor mío. Por eso no me ha extrañado verte esta tarde bajar las escaleras, subida muy alta, como una diosa antigua, sobre tus tacones, prolongados hacia arriba en la línea posterior de las medias. Escoltada por ese otro que ha venido a buscarte, te ha besado en los labios y ha cogido tu maleta. Muy educadamente me ha sonreído. Y muy amablemente yo he cerrado la puerta sin hacer casi ruido. Me he quedado pegado a la mirilla, viendo cómo caía la nieve en el rellano y asomaba un extraño y antiguo paisaje por el hueco de la escalera.

03/04/2008 14:33 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

ESTA MEDIANOCHE, EL BORRADORES MÁS LARGO*

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Dos intérpretes del grupo Enigma, Fernando Gómez y Javier Belda, tocan dos piezas de Benjamin Britten y Tom Bruynel esta medianoche en Borradores, y el director de la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza, Juan José Olives, explica la trayectoria del colectivo, sus hitos más importantes y sus programas de conciertos para 2008.

El programa recibe en el plató al artista, poeta y músico Luigi Maraez, vinculado con el Moncayo y empeñado en construir un gran monumento en homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer, al que le ha rendido homenaje con un disco y con una colección de esculturas que exhibe en el programa. Y Pilar Mareigne y Mercedes Navarro hablan de las VIII Jornadas de Cine de Mujeres de Huesca, donde se rinde homenaje a Simone de Beauvoir y a la pintora Clotilde Vautier. Borradores emite el documental “Esperando a Maitena”, de Yolanda Liesa y Maxi Campo, donde se narra la historia de un grupo de mujeres oscenses empeñadas en organizar estas sesiones de cine.

Además, Borradores ofrece un amplio reportaje de la exposición “La memoria de Goya (1808-1978)”, que puede verse en el Museo de Zaragoza, visita la Biblioteca de Garrapinillos, que dirige Teresa Aznar, y rinde un homenaje a Rafael Azcona: repite la entrevista que se le hizo para el programa en junio de 2006 con motivo de su presencia en el Festival de Cine de Huesca y de la presentación de su novela “Los europeos”, en la que habla del Tubo y de sus amistades zaragozanas, entre ellos, el escritor Carlos Clarimón.

*Borradores se emite a las 0.05 de la noche. Hoy el programa nos ha quedado un poco más largo, dura algo más de una hora. Se me ha olvidado colgarlo antes. En la foto, Isabel y Mariana Otero, hijas de Clotilde Vautier. Isabel encarnaba a la profesora de "La buena vida" de David Trueba, y Mariana Otero es la directora de un documental sobre su madre: "Historia de un secreto", donde se narra la muerte de la pintora como consecuencia de un aborto clandestino. Si os quedáis, no os perdáis la película-documental de 10 minutos de Maxi Campo y Yolanda Liesa, una excelente realizadora y una mujer extraordinaria, simpática y sigilosa, inteligente y dulce, que es además la ayudante de realización de Borradores. Maxi también trabaja en Aragón Televisión.

03/04/2008 23:04 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

MARTA SOUL, EN SPECTRUM SOTOS

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[La fotógrafa madrileña Marta Soul expone en la galería Spectrum Sotos, desde hoy hasta el 7 de mayo. Julio Álvarez remite esta nota sobre la muestra y sobre la joven fotógrafa. Copio este material, a modo de noticia, invitación y sugerencia para apasionados a las fotos.]

MARTA SOUL: TEXTO PROMOCIONAL DE SPECTRUM     

Las fotografías de Wellhome son retratos de mujeres desplazadas, aunque a primera vista nada nos indique su condición de emigrantes. La esmerada puesta en escena y el cuidado estilismo podrían hacernos pensar que se enmascara una realidad, a menudo presentada de forma más dramática y urgente. Sobretodo en los registros habituales del fotoperiodismo. Sin embargo, este proyecto pone sobre la mesa todo aquello que las representaciones fotoperiodísticas suelen excluir al abordar las crisis migratorias. En las fotografías no sólo se habla del éxodo. En ellas se produce una insólita conexión entre la emigración y los paraísos domésticos de la clase media. Puede que carezcan de dramatismo, pero en cambio sugieren un vínculo obliterado con demasiada frecuencia. Al posar en pisos nuevos, junto a los radiadores y las camas por estrenar, esos cuerpos femeninos dejan atrás la codificación victimista que las encierra en un círculo de precariedad. De repente han roto con la transicionalidad endémica. Han llegado a ocupar los espacios reservados a los sueños de otras mujeres.De ahí que la cualidad ficcional de la serie no represente objeción alguna para que siga manteniendo una estrecha relación con un fenómeno tan real como la emigración. 
Carles Guerra  

Chance of Love viene desarrollándose desde hace dos años aproximadamente cuando, de manera casual, mi vida se vio salpicada por los azares del amor, que hicieron que a mi alrededor aparecieran varios matrimonios mixtos compuestos de hombres españoles casados con mujeres inmigrantes.En un principio pretendí retratar cierto ideal de princesas contemporáneas devolviendo a la actualidad el cliché de ama de casa feliz y modélica que aparecía en la publicidad de los años 50 y 60. Un anacronismo localizado en el presente de estas mujeres en España donde se ha materializado su porvenir a través del romance. Los retratos se complementan con un vídeo de 20 minutos titulado Príncipes, en el que los esposos hablan de ellas descubriéndonos una parte del misterio.

Pero la dimensión de esta experiencia quedaba reducida sólo a la mitad si no se completaba este proyecto con la imagen de estas modernas heroínas en sus países de origen.Gracias a una beca de la Comunidad de Madrid pude desarrollar la segunda parte de estas historias viajando con las protagonistas a sus países y ciudades natales, conociendo a sus familias. Así, tuve oportunidad de retratar el triunfo de la voluntad de estas mujeres fotografiándolas en el hogar donde crecieron, y registrar la emoción y la inquietud de sus madres a partir de la realización de un segundo vídeo titulado Reinas, de 25 minutos de duración. 
Marta Soul 

____________________________________________________________ 

Marta Soul nace en Madrid 1973, donde vive y trabaja. Estudia Fotografía y Publicidad que complementa con los de Diseño Gráfico y Multimedia. Trabajó en el Departamento de Fotografía de la Facultad de Bellas Artes de Madrid. Desde el año 2001, comienza a desarrollar sus trabajos más personales, ahondando en la interacción entre la imagen y la realidad, en el sentido de la mutua influencia entre ambas: Sexus (2001) y Estética doméstica (2003). El lugar que ocupa la mujer en esta disyuntiva, dentro de la sociedad de consumo, es sin duda uno de los temas presentes en su obra a partir de este momento, primero con su trabajo Chance of love (2005) y actualmente Wellhome (2006), centrándose en el retrato de las mujeres  inmigrantes. Ha publicado en diversas revistas especializadas y obtenido varios premios y menciones, al tiempo que su trabajo se expone regularmente en museos y galerías de arte. Desde el año 2005 es socia fundadora de la Agencia Nophoto.

*Una de las fotos presentes en la muestra.  

03/04/2008 23:18 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ALERTA DE UN VIRUS

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[Dos amigos distintos me han hecho llegar esta nota. Supongo que será una advertencia con fundamento. Si es así, la llevo al escritorio y la dejo aquí a modo de sugerencia. Un abrazo. Como soy muy torpe con estas cosas de los virus, y por lo tanto demasiado imprudente, la cuelgo.]   

HOLA;
DILE A TODOS LOS CONTACTOS DE TU LISTA, QUE NO ACEPTEN  UN VIDEO LLAMADO
BOICOT AL CHIKILIKUATRE, ES UN VIRUS QUE FORMATEA EL ORDENADOR  Y EL DE TUS CONTACTOS Y, ADEMÁS, TE QUITA LA CONTRASEÑA DE HOTMAIL

OJO, SI ELLOS LO ACEPTAN, LO AGARRAS TÚ TAMBIÉN, MÁNDALO URGENTEMENTE A TODOS ELLOS, ES UN MENSAJE DE IMPORTANCIA, SIMPLEMENTE COPIA Y PEGA.

*La foto es de Thomas Mann y de su familia en la playa. Como otras mías, no tiene nada que ver con el contenido, pero me ha encantado.

  
03/04/2008 23:30 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

RAINER MARÍA RILKE: UN POEMA DE AMOR

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Me llegó ayer uno de esos extraordinarios libros que publica Sergio Gaspar, en su sello DVD. Estuve el pasado fin de semana en Albarracín y leí algunos de los poemas del príncipe y poeta Ibn Razin, al que él (a él, a su ámbito, a la magia de Albarracín) le dedicó un delicadísimo poemario. Se trata de Poemas a la noche y otra poesía póstuma y dispersa de Rainer María Rilke, en edición bilingüe de Juan Andrés García Román.

Rilke fue, durante muchos años, uno de mis autores favoritos: lo leía y lo releía del derecho y del revés, coleccionaba todos sus libros y ediciones, sus biografías. Cuando llegué a Zaragoza encontré aquella monografía que le dedicó Jaime Ferreiro Alemparte sobre su estancia en Ronda. Compre varios ejemplares y los iba regalando a la cofradía de amigos de Rilke que había en Galicia: se llamaban Poetas del mar y de la escena, estaban vinculados a una compañía teatral de A Coruña y eran todos modernos y muy promiscuos. El líder era un tal Simón, Simón Aguirre, que tenía una novia morena y salerosa que se había cambiado el nombre de Ana Quente por Amalia Ferreira. Le pareció menos provocador. Era ella, en un café de la calle de Los Olmos, la que recitaba a Rilke. Primero en castellano y luego en alemán y francés. Un día recibió una mala crítica de un oyente, y abandonó para siempre la interpretación, y se convirtió en representante de artistas y en productora teatral. 
 

Hoy voy a estar casi todo el día fuera de casa. Y no quería irme sin dejar aquí algunos versos: 

[MUNDO HABÍA EN EL ROSTRO DE LA AMADA] 

Mundo había en el rostro de la amada,
pero se ha desbordado de repente
y el mundo está ahora fuera; el mundo es inasible. 

Por qué no lo bebí vertiéndolo de lo alto
desde el completo rostro, desde el amado rostro:
mundo que estaba cerca de mi boca,

perfumado. Y bebí. Cómo bebí insaciable.
Mas yo también de mundo me llené demasiado,
yo mismo que bebía me desbordé. 

Ragaz, julio de 1924

*Cuelgo aquí esta foto de Nastassja Kinski de Richard Avedon y se la dedicó al fotógrafo Guillermo Mestre que, casi todos los días, se asoma a este blog.

04/04/2008 09:42 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

ANTONIO LÓPEZ GARCÍA: MILAGROS DEL ARTE

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[Antonio López García decía ayer en El País una de esas frases que tanto le gustan a Pepe Cerdá, que ha aprendido a colgar vídeos en su extraordinario blog y que está fascinado con la galerista Pilar Ginés. “Estoy hasta las narices de Picasso”, decía López. Pepe Cerdá realizará una gran exposición en el Pilar de 2009 en la Lonja. Hace unos días escribí un texto sobre Antonio López para una exposición colectiva en Italia. Las fotos de esta escultura, que representa a su nieta, son del estupendo fotógrafo Bernardo Pérez.] 

ANTONIO LÓPEZ GARCÍA (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) 

Antonio López García (Tomelloso, 1936) es uno de los pintores españoles más personales. Su obra no se ajusta bien a ninguna etiqueta: él mismo ha rechazado las teorías que lo vinculan al realismo mágico en los 50 y 60, y también desmiente que sea un pintor que practica el realismo paisajista de orientación académica o que sea un pintor hiperrealista, aunque su obra se presente con minuciosos detalles, con incomparable exactitud, que hacen pensar en la precisión fotográfica.

La clave de su pintura, y también de su escultura, es la mirada: Antonio López es un pintor parsimonioso cuyo método personal ratifica las posibilidades que la contemplación de la realidad objetiva ofrece a los artistas. Busca la profundidad, la esencia de la realidad, y en esa búsqueda se encuentra con el misterio. Es un pintor paciente, lentísimo o de plasmación lenta, meditativo, que destila cuanto ve y analiza cómo incide la luz sobre los objetos, analiza la esfera de la intimidad, el paso del tiempo. Considera que la vida, con sus elementos más próximos y cotidianos, es un hecho enigmático en sí mismo. Suele decir: “El arte, como el baile o el tango, es algo natural y hermoso. El arte expresa sentimientos profundos, y en eso radica su verdad”.

         Antonio López se formó en la Escuela Madrileña, junto a artistas figurativos como Enrique Gran, Amelia Avia y Lucio Muñoz, entre otros. En 1955, gracias a una beca, visitó Italia. Adoraba a los pintores del Renacimiento, a los que sólo había visto en reproducciones; al contemplar sus cuadros de cerca experimentó una gran decepción, y volvió sus ojos y su sensibilidad hacia la pintura española. Se hizo asiduo del Museo del Prado, y se quedó fascinado con Velázquez. También le interesó mucho la obra de Vermeer y los lienzos holandeses de temática urbana. Bajo ese influjo, y sin duda el de Salvador Dalí, ha desarrollado su obra: ha pintado interiores domésticos, escenas de su propio álbum de familia y una visión cálida e intemporal de las ciudades, una visión que trasciende la realidad y le encuentra nueva dimensiones: hondura, intensidad, sentimientos, espiritualidad y acaso una vaga sensación de espejismo. Antonio López crea en un clima absoluto de recogimiento, casi como un místico, como se veía en la película El sol del membrillo (1992) de Víctor Erice. Eso es algo que le distingue de los demás artistas figurativos españoles: asume la tradición descarnada del arte español, pero carece de prisa, anhela la máxima depuración, el rigor y la poesía, la belleza última, quizá porque piense que una obra no se acaba nunca, “sino que se llega al límite de sus posibilidades”. Antonio López es un pintor que experimenta el placer de pintar con una paciencia absoluta. Dijo en una ocasión: “Es necesario y bueno trabajar en la penumbra”.

          El cuadro Gran Vía es una de sus obras maestras de una de sus series más conocidas y valoradas. Su ejecución se prolongó desde 1974 hasta 1981. Lo pintó del natural, como hace siempre, y revela otra constante del artista, su poética de observador: esta avenida desolada y sin nadie está impregnada de soledad, de angustia, de melancolía, como casi toda la producción de Antonio López García, que insiste una y otra vez en que “el milagro de la pintura nace de la libertad”.

04/04/2008 09:54 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

DANIEL GASCÓN CUMPLE HOY 27 AÑOS

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Mi hijo Daniel Gascón, que trabaja ahora de guionista en el programa “Esta mañana” de Pepa Bueno, en TVE, cumple hoy 27 años y apura, lentamente, su próximo libro. Pronto saldrá su traducción de una monumental biografía de Chejov en el sello Plot.

04/04/2008 10:01 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 12 comentarios.

UN DOMINGO DE DOLIENTE MELANCOLÍA*

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Dos palabras de un domingo de lluvia

Era domingo de siesta y lluvia. El sacerdote Joaquín Zamora evocó la figura de Miguel de Unamuno: recordó que cada día, durante sus paseos, se asomaba a un pozo artesiano y pronunciaba la palabra “Eternidad”. El eco le devolvía, desde el fondo, la palabra multiplicada como si fuera un poema de Juan Ramón Jiménez. Esa cita me pareció el momento más feliz del elogio fúnebre de Pepe Escriche: más bello aún que el sonido del himno de San Lorenzo con gaita, tan intenso como el cariño unánime y perlado de lágrimas que había despertado aquel hombre vitalista, más discreto que bravucón, que se había afanado en colocar, con otros, a Huesca en el mapa de todos los vientos de la cultura. Era domingo de lluvia y de crepúsculo prematuro. En el café contiguo al Casino había una atmósfera densa de abatimiento, de pérdida inconsolable: Ángel Garcés te apretaba la mano mientras la ansiedad y la desesperación pugnaban por igual dentro de sí. Él, casi tanto como Huesca, casi tanto como el cine, es el gran huérfano de Pepe y de esa obra maestra suya, difícilmente superable, que es el Festival de Cine.

         Era domingo de doliente melancolía y de lluvia. Antes de regresar a casa, llamé a Fernando García Mongay, que había cosechado un nuevo éxito en el Congreso de Periodismo Digital. Me dijo que a las siete abrirían en el Matadero la muestra “En serio” de Samantha Appleton, una mujer extraordinaria y bella que fue ayudante de James Natchwey y que trabaja para “The New Yorker” y “Time Magazine”. Sostiene: “Al igual que la historia, el buen periodismo no surge de la nada. Está arraigado en su tiempo y su lugar, pero no es ajeno al contexto”. Aún no eran las siete; de repente, vi que había otra de las salas del Matadero abierta y pensé que debía tratarse de la exposición de la pintora Clotilde Vautier (1939-1968), una artista que murió a los 28 años a consecuencia de un aborto clandestino.

         El tema fundamental es el universo íntimo de las mujeres. Clotilde pinta sus cuerpos desnudos, sus rostros, crea una atmósfera de recogimiento y desinhibición. Son mujeres que sueñan, mujeres que se bañan, mujeres que se ovillan entre sus piernas y sus propios senos, mujeres que fuman, mujeres que descansan sin pudor alguno. La pintora dejó alrededor de 90 lienzos y 150 dibujos, y se cuelga una selección importante: se ve que hay una pintora, cercana en ocasiones a Modigliani, cercana al Matisse más sobrio, muy francesa y expresionista, que usa las variaciones tonales del ocre. En los cinco años anteriores a su muerte, Clotilde pasó por periodos de escasez y de angustia, pero de una gran fertilidad creativa. Sus amigas posaban para ella, sabían que una mujer talentosa y honda las veía y les arrebataba, brochazo a brochazo, las comisuras del alma.

         Dieron las siete, y abrieron la sala de Samantha Appleton. “En serio” es una muestra que plantea varias cosas importantes: de entrada, la importancia real y simbólica de la bandera de Estados Unidos, que está en todas partes y que a todos representa; pero además, Samantha reflexiona visualmente sobre las elecciones primarias en el país y sobre otro hecho: en la política norteamericana, en los mítines de Hillary, McCain y Obama (el más carismático: hay algo en é que recuerda a Kennedy) “el poder del pueblo se puede palpar”. La muestra también es una evidencia de la infausta política exterior de Bush y revela un hecho insólito entre nosotros: Obama o Hillary van a buscar sus votos a pie de calle, a lugares como Almúdevar, Boltaña o Alquézar. En la muestra, me quedé con una foto de un ciudadano que oye a Obama y lleva una pegatina con la palabra “Hope”. Esperanza. La palabra preferida de Rafael Azcona. Salí a la calle, y me dije: Eternidad y esperanza. Dos palabras para Pepe Escriche en aquel domingo de dolor y lluvia.

04/04/2008 22:43 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

FAROS EN LA NOCHE: FAROS DE AMOR

20080405010413-faros.jpgUn faro llama a la noche,
sin ella no es nada:
un grito silencioso al cielo.
Puedo demorarme en tu cuerpo,
hacer de él un sarmiento encendido
que ilumine todo tu deseo.
Mis manos se abandonan a tu piel
y pueden reanudar tus sueños
como si nunca nos abordará el día.
Como faros se rinden ante ti
y te besan con su caliente anhelo
en el añil indescifrable de un nuevo abril.
 

Fernando Sarría 

[Mi libro Golpes de mar (Destino, 2006) está lleno de faros en casi todos sus cuentos. Faros reales, faros soñados, faros que a veces tienen un farero como el viejo Buxán, que encarna la memoria mítica del mar. El poeta Fernando Sarría -que publicará en breve su primer poemario en Eclipsados, el sello del incansable Ignacio Escuín Borao, poeta, editor e impresor, que ayer participaba en un ciclo poético en Córdoba-, ha colgado este bello poema en su blog. Ayer leyó, con un montón de amigos, algunos de sus poemas en La Campana de los Perdidos, ese santuario de soñadores. Copio este texto y lo traigo aquí, como modesto homenaje al amigo escritor y rapsoda y a los mares de mi imaginación y de mi añoranza.]


*La foto corresponde al faro de Saint Mathieu en Francia. Y lo he tomado de una espléndida página de faros de la bitácora La Pecera: http://lapecera.ath.cx., que ofrece un faro cada día, a cual más bello.

05/04/2008 01:04 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

FRISO SENSUAL DE DAVE RUDIN

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05/04/2008 02:19 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL MAR DE CLARA JANÉS Y CHILLIDA

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Clara Janés le propuso a Eduardo Chillida realizar un libro juntos. Lo culminaron, tras 19 años, en 1998 y se titulo La indetenible quietud, que reedita ahora Siruela, con esa belleza y buen gusto que caracteriza al sello que dirige la elegante e inteligente Silvia Meucci, tan fascinada por la novela negra. 

Uno de los poemas que más me gusta del libro es éste: 

No hay hilo que descifre
el laberinto del mar,
que no es trayecto el mar,
que esbozo es de lo invisible el mar,
condensaciones, tendencias;
que siempre es pasado el mar,
origen, materia madre,
sin forma, sin sombra, el mar;
que es deseo puro el mar,
pura posibilidad.  

[Y aquí lo dejo colgado. Estaré fuera todo el sábado: me voy a Benasque y dormiré allí, y quizá pasee por el campo…]

*La foto es de Julia Fullerton-Batten.  
05/04/2008 10:08 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

ADIÓS A CHARLTON HESTON

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[Semblanza y biografía de Charlton Heston, uno de los actores que más me gustaba de niño, me recordaba mucho a mi padre, que publica Fernando Alonso Barahona, en El Semana Digital. Durante mucho tiempo mi película favorita de él fue Cuando ruge la marabunta con Eleanor Parker, una película de la que se habla en la novela Naturaleza infiel (RBA) de Cristina Grande. Charlton Heston visitó Aragón en 1989 para realizar una serie sobre la ópera, hablaba un poco español, visitó, entre otros lugares, San Juan de la Peña, la Aljafería, en concreto la Torre del Trovador, y el patio de la Infanta. Estuvo muy amable con los periodistas y evocó, entre otras cosas, el rodaje de “El Cid”, la playa de Peñíscola y la belleza deslumbrante de Sofía Loren. Una de las últimas películas suyas que he visto ha sido El tormento y el éxtasis, donde encarnaba a Miguel Ángel Buonarrotti.]  

Es bien sabido que las leyendas nunca mueren, que los artistas perviven en sus obras y que los hombres de fe saben que la esperanza permanece en la vida eterna.
Charlton Heston, nacido en Evanston (Illinois) el 4 de octubre de 1923, ha fallecido en Los Ángeles el 6 de abril de 2008, a los 84 años. Algunas fuentes señalan 1924 como su fecha de nacimiento, pero yo le envié mis dos libros biográficos: Charlton Heston(CILEH, 1992) y Charlton Heston, la épica de un héroe (Eiunsa, 1999) y no corrigió el dato de 1923 en la correspondencia que he tenido el honor de mantener con él desde 1994 hasta la fecha.

Heston es una leyenda del cine con un puñado de obras maestras en su haber que han pasado a la historia del Séptimo Arte: leyenda, icono de varias generaciones y un actor de cine y teatro extraordinario... como bien supo ver su admirado Orson Welles, quien un día le proclamó capacidad para convertirse en el mejor actor norteamericano de la segunda mitad del siglo XX.

Y Charlton Heston era un hombre de fe, y en su despedida pública con ocasión de su anuncio de que padecía la enfermedad de Alzheimer, en agosto de 2002 (aunque su ultima aparición pública data de octubre de 2003 en una entrevista en la televisión), pidió a sus admiradores que le recordáramos con alegría porque su vida había sido larga, plena y fecunda.


De la guerra al Oscar
Charlton Heston se casó con Lydia Clarke, su única mujer, en 1944, con tan sólo veinte años, para partir al Pacífico, donde combatió con el ejército norteamericano. A su regreso trabajó duro en el teatro y en la entonces naciente televisión. En 1950 la Paramount le dio la oportunidad de debutar en el cine profesional con Ciudad en sombras (Dark city) de William Dieterle. La gran trayectoria de su vida había comenzado.
Heston destacó en melodramas como Pasión bajo la niebla (Ruby Gentry, 1952) del gran King Vidor, westerns como Pony Express de George Marshall u Hoguera de odios (Arrowhead) de Charles M. Warren, amén de ese clásico del cine de aventuras que es Cuando ruge la marabunta (The naked jungle, 1953) de Byron Haskin.

Pero tal vez nunca hubiera logrado el máximo estrellato de no ser por el mítico Cecil B. de Mille, quien le seleccionó siendo apenas conocido en 1952 para El mayor espectáculo del mundo (The greatest show on earth), Oscar a la mejor película, y en 1955 para la monumental Los Diez Mandamientos (The Ten Commandments). Su papel de Moisés en esta gigantesca obra maestra estrenada en 1956, que ha cruzado épocas y generaciones sin perder un ápice de su atractivo, le hubiera garantizado por sí mismo un lugar en la historia.

Dos décadas de gloria
Pero la carrera de Charlton Heston acababa de entrar en su período de gloria: Horizontes de grandeza (The big Country, 1957) de William Wyler; Sed de mal (Touch of evil, 1958), la obra maestra de Orson Welles, que pudo filmarse gracias al empeño personal del actor, Misterio en el barco perdido (The wreck of Mary Deare, 1959) de Michael Anderson, al lado de Gary Cooper; y el punto culminante, la colosal Ben Hur de William Wyler, galardonada con once Oscars en 1959 (entre ellos el del propio Heston) y que es junto a Los Diez Mandamientos y El Cid una de las mejores películas jamás filmadas. Sam Bronston le llamó para la mencionada y fabulosa El Cid (1961), a la que siguió 55 días en Pekín (55 days at Peking) de Nicholas Ray.

Con su rostro pétreo, su mirada penetrante y un carisma a flor de piel, Heston –modelado en el teatro de Shakespeare y en los grandes clásicos a los que volvía de vez en cuando sobre las tablas– era el intérprete ideal para el cine épico.

Y junto a su galería de Moisés, Judah ben Hur o Rodrigo Díaz de Vivar, compuso excelentes creaciones: Miguel Ángel en El tormento y el éxtasis (The agony and the ecstasy, 1965) de Carol Reed; San Juan Bautista: La historia más grande jamás contada (The greatest story ever told, 1966) de George Stevens; Richelieu: Los tres mosqueteros de Richard Lester; Enrique VIII: El príncipe y el mendigo de Richard Fleischer; o Santo Tomás Moro: El poder del triunfo, dirigida por él mismo.

En la década de los sesenta fue el artífice de la puesta en marcha de obras maestras como El señor de la guerra (The war Lord, 1966) de Franklin J. Schaffner, Mayor Dundee (1965) de Sam Peckinpah y Will Penny (1967) de Tom Gries, una de sus mejores interpretaciones, como un vaquero rudo y analfabeto.

Pero su nueva inyección de gloria llegó con la mítica El planeta de los simios (Planet of the apes, 1968) de Franklin J. Schaffner, cuya escena final ante la Estatua de la Libertad es una de las imágenes del siglo XX.
 
Y en el nuevo género de la ciencia-ficción: El último hombre vivo (The omega man, 1970) de Boris Sagal, Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, 1973) de Richard Fleischer… a los que siguieron historias de catástrofes como la popular Terremoto (Earthquake, 1974) de Mark Robson o bélicas como La batalla de Midway (Midway, 1976) de Jack Smight.

Los últimos años
Charlton Heston, gran amante de España (como recoge en sus memorias), hablaba español con cierta pericia y junto a su época con Bronston, rodó en España en régimen de coproducción la entrañable La selva blanca (1972) de Ken Annakin, y su primera película como director, la magnífica y muy personal adaptación de Shakespeare Marco Antonio y Cleopatra (Anthony and Cleopatra, 1972).

El teatro, la televisión (la serie Los Colby o Camino de Santiago en 1999, producción española de Antena 3) o una nueva película como director (Duelo en las profundidades, [Mother Lode], 1982) jalonan su trayectoria, que en la última época va ligada a su propia productora, la Aggamennon Films. Con ella y con su hijo Fraser como socio pone en marcha una interesante serie de películas que fueron distribuidas en televisión por cable (algunas además se estrenaron en cine): La isla del tesoro (Treasure island) de Fraser Heston en 1989, El poder del triunfo (su propia versión de Un hombre para la eternidad) dirigida por el propio Heston en 1988 y Compromiso sangriento (Crucifer of blood) de Fraser, donde encarna a Sherlock Holmes, en 1990.

No faltaron ilustres cameos en sus ultimas apariciones como Mentiras arriesgadas de James Cameron, con Schwarzenegger, su colaboración en el Hamlet de Kenneth Brannagh, o la nueva versión de El planeta de los simios dirigida por Tim Burton. Y una película postrera aún sin estrenar, la producción independiente Rue Alguem 555 (2002) de Egidio Eronico, donde da vida a Josef Mengele.

Claros compromisos públicos
Charlton Heston tiene dos hijos, el ya mencionado Fraser, nacido en 1955 (y que fue el Moisés bebe en la película de De Mille) y Holly Ann, adoptada, nacida en 1961.
Junto a su labor artística, Heston, uno de los actores más cultos de Hollywood, se involucró en multitud de actividades sociales, culturales y políticas. Estuvo al lado de su amigo Martin Luther King en la marcha por los derechos civiles, presidió el sindicato de actores y desde 1999 a 2003 fue el presidente de la Asociación Nacional del Rifle, que defiende la segunda enmienda de la Constitución americana (el derecho a llevar armas).

Charlton Heston escribió dos libros de memorias y dos excelentes ensayos sobre pensamiento conservador: To be man: Letters to my grandson y The courage to be free. Durante muchos años apoyó a los candidatos presidenciales demócratas (aunque en el resto de elecciones legislativas votaba indistintamente republicanos y demócratas)... hasta 1972, año en el que la deriva izquierdista de George McGovern le llevó a votar a Richard Nixon. A partir de ahí Heston fue un firme apoyo en las campañas de Ronald Reagan, George H. Bush o George W. Bush.


Charlton Heston representa en la historia del cine –y en la propia imaginería del siglo XX– la imagen del héroe clásico, del hombre esforzado con capacidad de liderazgo que podía conducir al pueblo de Israel en Los Diez Mandamientos o a sus fieles ejércitos en El Cid. Pero era asimismo un extraordinario actor, no siempre reconocido, y un hombre con el valor suficiente como para expresar su pensamiento, aunque fuera políticamente incorrecto. Junto a John Wayne y Gary Cooper fue el más grande de todos.

O mejor dicho, lo sigue siendo, porque sus películas, como las leyendas, permanecerán en la actualidad, al menos mientras siga existiendo el cine.

*Ramón Menéndez Pidal con Anthony Mann y Charlton Hestobn, durante el rodaje de El Cid.

  
06/04/2008 19:26 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

ÁNIMO, ALMA, ALMA, REAL ZARAGOZA

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El Real Zaragoza jugó mejor, especialmente en la primera parte, falló sus oportunidades y acabó a merced del Betis, que aprovechó todas sus ocasiones y no dio jamás la sensación de ser nada del otro cielo. Mark González goleó en dos ocasiones y Pavone apuntilló. El equipo de Manolo Villanova se ha colocado en una situación realmente desesperada, a falta de siete jornadas. Lo peor de todo es que ahora ni siquiera marca goles; durante muchas semanas, Oliveira y Diego Milito pugnaban por el Pichichi. Sus delanteros han desaparecido en una nebulosa de desaciertos e infortunio (cuando va todo mal, parece que aún puede ir peor, y hoy no hay coartada arbitral que alivie nada) y la defensa anda una y otra tarde a la deriva, fuera de sitio y blandita. El segundo gol de esta tarde retrata la debilidad y la falta de confianza de todo un bloque: Paredes debió forzar cuando menos una obstrucción o un derribo con un poco de inteligencia, provocando una tarjeta, tal vez, pero impidiendo un gol casi definitivo.  


El equipo tiene que parar esta caída hacia la nada. El equipo no puede descender en el año de la Expo-2008, pocos meses después de celebrar su 75 aniversario. Los aficionados están con él, estuvieron hoy mientras se creía que se podía detener la tormenta y volverán a estarlo hasta que, por los pelos y en el último minuto de la agonía, el Real Zaragoza se quede en Primera División, que es donde tiene que estar.  

Ánimo. Alma. Alma, Real Zaragoza.

*Sergio García combinó buenas jugadas con algunos fallos y fue el mejor del equipo con Matuzalem. Qué lástima que haya jugado tan poco el brasileño y que no tenga algo más de fuelle.

06/04/2008 21:15 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

LA OFELIA DE ELLEN KOOI

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Hace algunos día pegaba aquí una foto de una estupenda y original fotógrafa holandesa: Ellen Kooi, una artista que crea sueños en el paisajes, protagonizados casi siempre por mujeres o niños. La artista tiene un componente pictórico y suele crear atmósferas más o menos surrealistas o mágicas, una suerte de inquietud en sus panorámicas, que refleja canales, zonas húmedas, lagos, bosques, humedales… Sus fotos siempre sugieren una historia, un puñado de sensaciones, un arsenal de emociones y de poesía. Hoy, en El País Semanal, Julia Luzán le dedicaba un artículo porque el próximo 15 de abril, Ellen Kooi expondrá en la Casa Encendida durantes dos meses. 

*Esta pieza evoca el precioso cuadro de Millais, y se titula Ofelia. Está realizado en 2006.

06/04/2008 22:48 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ELLEN KOOI, DE NUEVO

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Ha declarado Ellen Kooi, nacida en 1962: “Inconscientemente siempre doy a mis fotos una dimensión de peligro. Algo que es y está puede perderse para siempre”. 

Esta obra claramente nos hace pensar en los mares helados de Caspar David Friedrich.

 

06/04/2008 22:53 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

RAMÓN MASATS: PERFIL DE UN FOTÓGRAFO*

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La historia del fotógrafo Ramón Masats (Caldes de Montbui,  Barcelona, 1931) comienza con una fábula y con un hecho real más sugerente que la propia invención. Durante algún tiempo se escribió que se hizo fotógrafo porque le tocó una cámara en una tómbola, mientras hacía el servicio militar. Lo cierto es que, en ese período en el ejército, se aburría mucho; había adquirido el hábito de cogerle de cuando en cuando algún dinero a su padre y, víctima del tedio, decidió comprarse una cámara. Poco después, hacia 1953, inició un extenso reportaje sobre Las Ramblas de Barcelona: un trabajo que revelaba una obsesión inmediata por la pureza, sin preocuparse por la composición ni la estética. El joven Masats hacía fotos directas que capturaban la vida tal como  viene, con frescura, con instinto, con intuición de documentalista. Hacía foto de reportaje social, y solía colaborar con otros dos fotorreporteros como Ricard Terré y Xavier Miserachs. Entonces, admiraba la obra de Henri Cartier-Bresson y la de William Klein, nombres a los que iría sumando los de Arnold Newman, Richard Avedon y Elliott Erwitt. En 1955, a Ramón Masats no le pasó inadvertida una gran exposición: “La familia del hombre”, en el MOMA, la gran exposición que había concebido Edward Steichen.        

Con un proyecto muy sugerente en la cabeza, un extenso reportaje sobre Los Sanfermines, Masats se trasladó a Madrid en 1957. Allí coincidió con otros jóvenes fotógrafos, como Gerardo Vielba o Gabriel Cualladó, que también llevaban a cabo la renovación de la fotografía española: huían, como de la peste, del pictorialismo y de la ausencia de compromiso en la negra noche del franquismo. En 1963, se publicó ese gran libro, Los Sanfermines, sobre las célebres fiestas de color y sangre de Pamplona, que inmortalizó Ernest Hemingway y que, ahora, inmortalizaba Masats con una fotografía nada convencional, que poseía originalidad, variedad de registros, hondura y un magnífico sentido creativo. El fotógrafo –que trabajaba en distintos medios como La gaceta Ilustrada, Ya, Arriba, etc.-, publicó distintos libros: Neutral corner, con textos de Ignacio Aldecoa, sobre el mundo del  boxeo; Nuevas historias de Castilla la Vieja, donde seguía los paisajes y las palabras de Miguel Delibes, incluso se atrevió a hacer un libro fotográfico sobre El Quijote. Masats dejaría la fotografía en 1964, porque se pasó al cine y a la televisión, donde realizó documentales, películas y series.

En 1981, retornó a la disciplina que le había hecho famoso, y empezó a alternar la fotografía en blanco y negro con la fotografía en color, y pasó a colaborar con publicaciones españolas y europeas. Masats es un “fotógrafo puro de reportaje” (así se define), un fotógrafo de la calle, de la gente que pasa, un observador inadvertido que detesta llamar la atención, un fotógrafo deliberadamente costumbrista que busca la realidad, más preocupado por sugerir que por contar, que no hurga en la miseria ni la esquiva, y que afirma una y otra vez: “Me gustan los tópicos españoles: la semana, la Semana Santa, los curas…”

*Una de las fotos de Ramón Masats.

07/04/2008 00:32 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

HISTORIAS DEL AGUA.6 / LUIS DEL VAL

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El agua tiene tres sonidos: el agua sobre la tierra, el agua sobre la piedra y el agua sobre el agua. Se lo dijo el viejo Abu Asma en su jardín de Bosnia, antes de que comenzara la locura. Pero se olvidó de otros dos sonidos: el agua sobre la quilla del barco y el agua arremolinaba tras acariciar la popa.  

*He aquí casi un poema en prosa del agua: ese el inicio, el preludio de la nueva novela de Luis del Val, Crucero de otoño, publicada por Espasa y Calpe, y finalista del premio Primavera, que ganó Agustín Sánchez Vidal con Nudos de sangre.

*La foto es de Bruno Mercier.
07/04/2008 09:17 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

GRACIAS A LOS 500.000 VISITANTES DEL BLOG

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  Este fin de semana, mientras andaba por Benasque o cruzaba el congosto de Ventamillo, tan impresionante en su paseo junto al Ésera, este blog alcanzaba las 500.000 visitas desde su fundación en mayo de 2004, en Albarracín. Recuerdo que Mariano Gistaín impartía un taller para los niños, y me abrió este blog, que ha sido como una segunda y tercera y cuarta vida para mí, donde he intentado hablar de todo: de las cosas que me gustan, de la fotografía, de arte, de literatura, de los amigos, de las emociones, del deporte, de la familia, de las revelaciones cotidianas que te da la vida.  

Muchísimas gracias a todos lo visitantes, a todos los cómplices durante estos casi cuatro años.

*La foto es de Ellen Kooi.

07/04/2008 09:28 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 13 comentarios.

CARBONELL Y MIRANDA: NUEVO LIBRO CON KOIPESOL...

20080407094201-raros.-un-dia-en-la-playa.jpgJueves, 17 de abril, 20.00 h.
Master Pool (Conde Aranda, 138). Parkin en Plaza de toros.
Presentación internacional de la
Gran Encicopledia de Aragón Preta
(701 palabros para moverse por la Expo sin llamar la atención)
de Carbonell & Koipesol con ilustraciones de Alberto Calvo.
(por los autores del Estatuto plan B)

Participan los autores, Joaquín Carbonell y Roberto Miranda,
e interviene el profesor y escritor Javier Barreiro

Fin de fiesta musical: Gran Bob y La Magra Humana (Fernando Bastos y cía).
Degustación: Vino Corona de Aragón de Grandes Vinos y Viñedos.

*De la serie "Raros de América". La foto se titula "Un día en la playa de la Expo".

  
07/04/2008 09:42 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

DAVID VELA EXPONE A RAMÓN EN ALCALÁ DE HENARES

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El pasado jueves 27 de marzo se inauguró en Alcalá de Henares la exposición Los Muertos y las Muertas.
Este es el texto que, hilvanando citas, ha preparado para al exposición el ilustrador aragonés David Vela.

 

ha preparadoPara consuelo de los hombres ha puesto Dios esa rasgada risa
que queda en la calavera, pero los hombres son tan pedantes
que no quieren admitir esa risa que de los que más se reirá
será de ellos mismos, de los seriecistas, que lograron
que fuese ajena a ellos su propia risa calaveral,
pagando así el que no supieron encontrar su afinidad.
(Los muertos y las muertas y otras fantasmagorías)


 

“Los muertos y las muertas” es una exposición de cuarenta dibujos que ilustran textos de Ramón Gómez de la Serna sobre el asunto de la muerte. Son en su mayor parte textos escogidos de una de las obras maestras del ramonismo, Los muertos y las muertas y otras fantasmagorías, aunque también incluye una docena de greguerías tomadas de otros libros y antologías.

Estas cuarenta ilustraciones intentan ofrecer una breve muestra de las infinitas variaciones que Ramón plantea en torno al concepto de la muerte, a lugares, objetos y sujetos de la muerte: los cementerios, nichos y ataúdes, las lápidas y los epitafios, los cráneos y las calaveras, los esqueletos y los osarios, los muertos y las muertas. La exposición pretende ser una invitación a la lectura de un libro que, como afirmaba Pedro Salinas, contiene “algunas de las páginas mejores que ha escrito Ramón”,

Humor y muerte. En su ensayo “Gravedad e importancia del humorismo”, al reflexionar sobre el humor español, apuntaba Ramón: “El humorismo español está dedicado a pasar el trago de la muerte, y de paso para atravesar mejor el trago de la vida” (…) “El mayor reactivo de la vida, lo que la ataca en lo entrañable es este contraste entre la risa y el llanto, entre la vida y la muerte” (...) “El humorismo debe ser esa explosión de realidad inevitable que surge en las fiestas y en los funerales, como comentario definitivo del vivir, como preparando al mundo para bien morir”. Y es Los muertos y las muertas el libro en el que Ramón se aplica con mayor empeño en ese comentario, acompañado por la sombra de Quevedo, con el que parece dialogar en cada una de sus páginas, en mil variaciones de ingenio admirable.

Los objetos y la muerte. La lectura de Los muertos y las muertas, corrobora la observación de José-Carlos Mainer cuando escribe: “por mucho que hable de humor, la esencia de Ramón es la desazón”. Desazón con mayúsculas ante la muerte, que convierte al hombre en un objeto más de ese Rastro gigantesco que es el mundo. Un objeto que –como aquella otra multitud de cosas de las que hace inventario en sus páginas– parece haber perdido su significado en el mundo moderno que da la espalda a la muerte, que pretende ocultar al muerto.

Para Pedro Salinas Los muertos y las muertas ilumina una de las claves del ramonismo: “La afición de Ramón a tantas y tantas cosas que parecen muertas, definitivamente terminadas, ese juego con las cosas que ya no existen, revelaba en sus fondos un formidable deseo de vitalidad y existencia. Era expresivo de la constante tragedia de agregación y desagregación por que pasan en el mundo seres y cosas, de esa lucha entre la vida y la muerte que Ramón Gómez de la Serna ha tratado ahora con visión más amplia y con más grave alegría que nunca”.

Tal vez fue César González Ruano quien –precisamente en la hora de la muerte del escritor–descubrió el secreto de esa obsesiva presencia de la muerte en la obra de Ramón: “Ramón estaba muerto hace mucho tiempo. Sólo un muerto puede entender tan estremecedoramente la vida”. “Ramón rondaba la muerte bastante antes de lanzar su Automoribundia. Tenía miedo al dolor, como los niños. Pero no al sueño, al que los niños tampoco tienen miedo.”


Textos citados
Ramón Gómez de la Serna, “Gravedad e importancia del humorismo”, Revista de Occidente, 28, (1930) pp. 348-391.
José-Carlos Mainer, “Ramón. La literatura como vida”, Turia, 41, Junio 1997, pp. 111-119.
Pedro Salinas, “Escorzo de Ramón”, en Ramón en Cuatro Entregas, Museo Municipal-Ayuntamiento de Madrid, 1980, vol. 3, p. 33-37.
César González Ruano, “Ramón del alma mía”, en Ramón en Cuatro Entregas, Museo Municipal-Ayuntamiento de Madrid, 1980, vol. 4, 47-49.
Los textos citados en la exposición proceden de:
Ramón Gómez de la Serna, Los muertos y las muertas, Madrid, Espasa-Calpe, 1961
Ramón Gómez de la Serna, Greguerías. Selección 1910-1960, Espasa-Calpe, Madrid, Espasa-Calpe, 1990
07/04/2008 11:10 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

MARIO BENEDETTI: EL ARTE DE HACER HAIKUS

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Hubo una época en que Mario Benedetti era uno de mis poetas favoritos. Más que poeta exactamente, uno de mis letristas: tanto Daniel Viglietti como los hermanos Parra, la propia Nacha Guevara o Juan Manuel Serrat hicieron discos con sus textos. Mi canción favorita, o una de las favoritas, era aquella de “Los formales y el frío”, más incluso que “Vas a parir, felicidad”, casi tanto como “Si te quiero es porque sos, mi amor, mi cómplice y todo…”

Esta mañana, de Visor (que cumple ahora 40 años), me llegaba un nuevo libro de Benedetti: “Nuevo rincón de haikus” (Visor, 2008; 308 páginas), donde hay algunas piezas realmente singulares. 

Copio algunas: 

por ser secretas
las charlas del amor
son en voz baja 

húmeda o seca
la arena colecciona
nuestras pisadas 

es casi ley
los amores eternos
son los más breves


en el jardín
noche a noche la luna
besa los árboles 

los personajes
se evaden de mis libros
y me interrogan

*Interpretación moderna de "La balsa de la medusa" de Gericault.

08/04/2008 00:52 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 6 comentarios.

MARIO BENEDETTI: UN MICRORRELATO DE AMOR

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SU AMOR NO ERA SENCILLO 

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia.  Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.  

*Magda Díaz Morales, madrina literaria de Aragón y de los aragoneses, es una enamorada de este microrrelato de Mario Benedetti. Lo pega en sus comentarios (¡Qué habría sido de este blog todos estos años sin sus visitas y sus pequeñas cartas!) Y además nos regala “Los formales y el frío”, ese poema de amor tan falsamente ceremonioso que me hace pensar siempre en el Teatro Principal de Zaragoza. La foto pertenece a una colección que he encontrado por ahí, muy extraña, y que yo llamo simplemente “Raros de América”. Esta serie lleva por subtítulos, “Amantes” y “Besos”.

08/04/2008 09:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

GERICAULT Y LA BALSA A LA DERIVA...

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En el Museo del Louvre, en mi primer viaje a París, estuve ante uno de los cuadros que más me ha gustado siempre: “La balsa de la Medusa” y luego visité la tumba de Theodore Gericault en el cementerio de Pere-Lachaise. La primera vez que alguien me habló del pintor fue Natalio Bayo, pintor de caballos. Preparábamos un libro de bibliofilia, “Caballos en la noche”, en el que hay un capítulo o un fragmento dedicado a este artista embrujado por los caballos, y luego, tras la espeluznante historia real de la balsa de Medusa, sojuzgado y excitado por los desórdenes del cerebro. Le dedico esta fota y esta nota a Joaquín, el amable visitante de los haikus de Benedetti.

08/04/2008 10:05 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

PACO SIMÓN: UNA RETROSPECTIVA DE DOS SIGLOS*

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[Paco Simón inaugura una antológica de su obra desde principios de los años hasta principios del siglo XXI (de ahí, con algo de ironía, lo de los siglos) este jueves en dos salas: la de Carlos de Gil de la Parra y la galería Zeus, de Jorge Gasca. Este es uno de los textos que irán en el catálogo: es una visita al universo de color y jazz, de viaje y fabulación del artista que se crió en el campo de Torrero y que soñaba desde muy joven con los latigazos de Ferenc Puskas, aunque para entonces creo que ya el Real Madrid jugaba contra el Real Zaragoza en La Romareda.] 

EL ÁLBUM DE COLOR DEL VIAJERO 

Paco Simón nació en Barcelona en 1954, pero se crió a orillas del campo de fútbol de Torrero. De niño llegó a posar con aquellos equipos heroicos del Real Zaragoza que pugnaban por consolidarse en Primera División y que metían el miedo en el cuerpo a conjuntos que formaban con Di Stéfano, Puskas y Gento, o con Kubala, Moreno y Manchón. Paco Simón veía aquel mundo de color y de fantasía, de gritos y de multitudes, de aquellos espectadores arriesgados que se subían a las frágiles ramas de los árboles, y tenía la sensación de que se asomaba a un sueño. Algunos años después, cuando decidió ser pintor, estudió en la Escuela de Bellas Artes y participó en el grupo Forma y en sus rebeldías estéticas.

Paco Simón quiso ser siempre un artista del color. El color era el elemento consustancial en sus orígenes y en ese periodo de esplendor de la década de los 80, y lo sigue siendo ahora cuando parece acercarse al universo de Joan Miró y de Paul Klee, entre otros. El color era como una llamada, un distintivo característico, un sello de fábrica del modo de trabajar de Paco Simón. Hubo una época en que empleaba colores claros, a modo de fondo, tocados aquí y allá por unas manchas más o menos ambiguas que parecían hojas, una larva que avanza, peces que van y vienen con su música y sus ojos asombrados. En esta muestra, podría decirse que hay varias obras de este tipo: piezas de sutileza cromática y de inesperada gestualidad, de filiación informalista.

Más tarde, Paco Simón fue derivando hacia una producción muy diferente y perfectamente reconocible. Casi como quien da un salto de tigre, orientó su propio camino a la sombra de los voraginosos árboles de un bosque, cuya enramada tenía algo de masa homicida y devoradora. Pintó cuadros con anécdota, cuadros susceptibles de resumirse en tres vocablos: fronda, figura y flor. De éstos hay muchos en la muestra: Paco Simón creó un bestiario personal de ratas, lobos, zorros o pájaros (y no siempre así de concreto: había animales indefinidos, híbridos), que resultan un tanto inquietantes. Paco Simón no pintaba la felicidad ni la plenitud: pintaba una suerte de desgarro enigmático, una atmósfera desapacible que vistos hoy ofrecen afinidades y coincidencias con el grupo Cobra, en concreto con Lucebert, con el Miquel Barceló fascinado por Mali y sus indígenas, e incluso con aquel joven Víctor Mira, que se asomaba a los tugurios de las noches de perdición.
A veces, esas figuras de Paco Simón tienen algo de sombras demoníacas o de monstruos que se agigantan, y parecen avanzar. Nunca se sabe del todo si vienen hacia aquí y se alejan por el fondo del cuadro contra una luz de poniente, contra una reverberación de luces naranjas y ocres. En esa época, con total libertad, Paco Simón parecía confrontar sus hombrecillos y sus esquemáticos espectros con el mundo de pesadillas de Wifredo Lam y de Roberto Matta y la iconografía latinoamericana. En uno de los lienzos, resuelto con acrílico y técnica mixta, irrumpe una aguzada sombra que recuerda a un Don Quijote tan escuálido como siempre y más desolado que nunca.
Por otra parte, también hay una colección de cuadros que tienen algo de bodegón sobre un fondo de agua: a veces son como vasijas o alcuzas; a veces son formas triangulares, exentas o con informes figuras en lontananza; a veces son instantáneas arrebatadas a la floresta. Y en ellas, con un brochazo suelto y sugerente, irrumpe siempre el color.
Paco Simón también fue un apasionado pintor de mujeres: les dedicó muchas obras. Y quizá muchas horas. Y algunos títulos de sus cuadros. La mujer fue tema, obsesión y desafío del pintor. Aparecen una y otra vez mujeres de grandes ojos, próximas a una planta que se cimbrea como una amenaza; mujeres que recuerdan a las Venus negras que huyen del cafetal con su hipnótica opulencia; mujeres que exhiben la certeza de un desnudo no sabemos si antes o después de una noche de lascivia, como sucede en “La virgen del colchón”; mujeres como odaliscas que contemplan el último arrebol de un lago; mujeres que se han fumado la noche mientras sonaba una música de jazz y una voz estremecida, rota por las agujas de una pasión imposible. Mujeres, mujeres, simplemente mujeres que posan para el artista en su estudio, empapadas de los colores del delirio, con la mirada mansa de la tentación.
            No podemos olvidar la etapa más fecunda de Paco Simón: el periodo en que abrazó la estela del por-art norteamericano, a la manera de Andy Warhol y de otros creadores contemporáneos. No era un pintor crítico, sino voluptuoso, de atmósferas y de la urgencia de una libertad inmediata y sin complicaciones. En aquellos días, cuando exponía en Zaragoza, Barcelona y Nueva Cork, el pintor vivió un período especialmente intenso y fructífero. Seguía siendo un artista del color, y contaba historias, pintaba relatos que sucedían al ritmo del rocanrol y del jazz, pintaba nocturnos e instantes de seducción y embrujo, pintaba interiores con atrevidos y radiantes colores, y hacía carteles, componía portadas de libros y discos, realizaba serigrafías, exponía sin descanso. Exudaba alegría, frescura, liviandad y desenfado, aunque como en todas las cosas verdades siempre había un dolor entrevisto. El propio artista confesaba: “Vivía alocadamente: en la pura bohemia, con rapidez, trabajaba de noche, oía rock y jazz. Miraba mis cuadros y los veía como una escena narrativa, como una historia que estaba pasando”.
            Paco Simón era el cronista visual de aquellos días de vitalidad y desorden, y acabó casi exhausto de una pintura que ya le resultaba previsible, despojada de misterio. “He llegado adonde he llegado por mi propio trabajo, por mi búsqueda. La pintura al fin y al cabo es como la música: a partir de las notas universales, de los trazos y el gesto, debes elaborar tu melodía, tus lienzos. Y a mí me ocurrió que no me sorprendía mi propia obra, y empecé a meterme en otro territorio, en el uso de capas casi monocromas para crear el misterio”. Ese cambio ya se anticipaba en uno de los grandes cuadros de esta muestra promueven Carlos Gil de la Parra y Jorge Gasca: “Stormy water”, aguas tempestuosas, aguas de tormenta, en la que se ven tres pájaros –¿serán estorninos, serán golondrinas?- que trazan las espirales del vuelo sobre un lago o sobre el mar, en un agitado día de vendaval. “Cada vez me interesan más los cuadros ante los que puedes pasar tiempo y tiempo mirándolos y te perturban”, nos decía el artista en una de sus exposiciones recientes.
Esa lenta pero paulatina y segura transformación le ha llevado a una pintura diferente, que rezuma armonía, calma, convencimiento, sesgo de sierpe en medio de una superficie de color casi única. Belleza sosegada. “Sigo valorando el caso del pintor que, por pura evolución y depuración de su obra, acaba pintando un cuadro blanco. Odio los artistas que de tanto pintar y pintar resultan relamidos. Cuanto más sencillo es el lenguaje mucho mejor”, dice. Sus últimos lienzos le aproximan al Miró cosmogónico, al Klee de la música de las esferas, de los símbolos, de los mínimos gestos. “Yo me siento un pintor inmerso en la cultura mediterránea: un pintor del color, de la forma y de la emoción, que es lo que intento transmitir. Me mueve la emoción y aspiro, como Joan Miró, que mi obra transmita una emoción muy directa”.
Estos cuadros y esta vida de artista de casi 30 años de creación pueden contemplarse como una retrospectiva, como el álbum del viajero, como los cuadernos de un pintor inconformista que también ha querido ser promotor cultural y abanderar proyectos como “Cambio constante”. Ahora, inmerso en otras batallas de la imaginación, renovándose día tras día, tiene muy claros su destino y la fuerza de su vocación: “Me encanta trabajar con las manos, la cocina del arte. El cuadro me emociona por su contenido, por su cromatismo, por la elaboración manual que tiene. Le concedo a nuestro oficio un valor estético inmediato: para mí lo esencial es transmitir sensaciones. Pintar y hallar líneas me produce un gran placer”.

 

*La obra pertenece al dominio de www.elpollourbano.net, el gran proyecto de comunicación y de humor de Dionisio Sánchez y gran batallón de amigos e iconoclastas.

   

08/04/2008 10:19 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

BIOGRAFÍA DE ALFONSO, POR JUAN GAVASA RAPÚN*

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[El escritor, periodista, viajero y editor Juan Gavasa Rapún publica en su blog una biografía de Alfonso Sánchez, el extraordinario fotógrafo, que en realidad era una factoría. Algo así me dijo el otro día Publio López Mondéjar; frase que ya había dicho en otro lugar y que recoge Juan, galardonado con el primer premio de periodismo de Benasque junto a Eduardo Viñuales el pasado sábado. Mi pasión por la fotografía nació, en buena parte, con Alfonso y en particular con un catálogo de fotos que le había publicado el Ministerio de Cultura, que aún conservo. De ahí empecé a tomar muchas fotos para el suplemento Imán (El día de Aragón) y luego para Rayuela y La Cultura (El Periódico de Aragón). Juan Gavasa, el embajador de la cultura en Jaca y ese entorno, llevaba tiempo preparando este libro Los años convulsos. El fotógrafo Alfonso y la sublevación de Jaca. 1923-1936.]  

Alfonso Sánchez García nació accidentalmente en Ciudad Real en 1880 pero vivió prácticamente toda su vida en Madrid. Su padre, un antiguo republicano dedicado al inestable negocio teatral, falleció en 1891 y Alfonso tuvo que dejar la Escuela de Artes y oficios para contribuir al sustento familiar. Son duros años de vagar de tajo en tajo en un Madrid que sigue siendo un poblachón áspero de profundas desigualdades.           

Con 15 años accede como aprendiz al estudio de Amador, uno de los retratistas más conocidos de la capital. En ese estudio se brega haciendo fotos de bodas, banquetes y acontecimientos sociales dentro de los equipos ambulantes, que recorrían la ciudad buscando negocio. En esos años consigue su primera “exclusiva”; fotografía el cuerpo incorrupto de San Isidro en una de las raras exposiciones públicas que se hacía en su ermita.           

En 1897 lo contrata Manuel Compañy, uno de los mejores fotógrafos de Madrid. Su aprendizaje del oficio es constante y muy pronto muestra dotes innatas para la cámara. Se especializa en estrenos teatrales y comienza a trabar relación con destacados personajes del periodismo y la política de la época como Joaquín Costa, Mariano de Cavia o Joaquín Dicenta.           

En 1904 lo ficha El Gráfico, el primer diario ilustrado que aparece en España. Será su director, Julio Burell, el que decida firmarle las fotos simplemente con su nombre de pila, “Alfonso”. Acababa de crear una marca que será un referente del periodismo gráfico español. Trabaja después para El Imparcial de Eduardo Gasset, un personaje que tendrá gran influencia en su carrera, y sigue fomentando una de sus especialidades; el retrato.           

En 1907 comienza a trabajar con el Heraldo de Madrid y con el resto de cabeceras de la Sociedad Editora Española: El Imparcial y El Liberal. En 1909 viaja con el director de El Heraldo, José Rocamora, a cubrir la guerra de Marruecos. Una experiencia traumática que, sin duda, le marcará. Permaneció tres meses en los que apenas pudo ejercer su oficio. Contaba su hijo tiempo después que “la matanza de soldados españoles fue tan copiosa que mi padre tuvo que soltar la cámara para dedicarse a transportar en camilla a los heridos. Caían por todas partes”. Alfonso fue condecorado con la Medalla de Campaña de distintivo rojo.           

El fotógrafo madrileño se convierte en el más importante de la capital. Sus fotos ilustran los principales periódicos y revistas de la época y su prestigio crece con cada nuevo trabajo. En 1910 abre su flamante estudio en la calle Fuencarral, que se convierte en obligado punto de encuentro para toda la fauna de bohemios, intelectuales, políticos, periodistas y artistas del Madrid más farandulero. Todos los que son o aspiran a serlo pasan a formar parte del catálogo de celebridades que Alfonso fotografía: Valle Inclán, Emilia Pardo Bazán, los hermanos Machado, Pío Baroja, Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez, Alejandro Lerroux, La Chelito, Raquel Meller, Margarita Xirgú…           

En estos años la cámara de Alfonso está presente en todo lo que se mueve. La muerte de Joselito, la primera reunión del Gobierno provisional de la república portuguesa, la foto de Pedro Mateu, uno de los tres anarquistas que atentó contra Eduardo Dato; la foto del capitán Sánchez vestido de militar (autor de uno de los crímenes más famosos de la época); o la huelga general revolucionaria de 1917.           

Tres años después se hace cargo de la sección gráfica del recién nacido diario La Voz, que ya entonces tiraba 150.000 ejemplares diarios. Trabaja con Manuel Machado y Luis de Oteyza en el democrático y progresista La Libertad, y sigue dedicado al retrato, una actividad que le distingue del resto de sus compañeros de profesión.           

En 1922 entra en escena su hijo Alfonso, que inevitablemente pasa a ser conocido en el gremio con el diminutivo de Alfonsito. Su padre le manda en compañía de Oteyza a Marruecos para recoger el desastre de las tropas españolas en Annual. Consiguen una exclusiva mundial: la entrevista con el líder de los insurrectos rifeños Abd-el-Krim. El hijo se revela como un fotógrafo de gran talento y perspicacia, digno sucesor de su progenitor. Poco a poco se van incorporando al negocio sus otros dos hijos, Pepe y Luis, y la firma Alfonso se convierte en una agencia de distribución de fotografías para España y el extranjero. Nace la Agencia Gráfica Alfonso, en la que llegarán a trabajar 23 personas. El fantástico logotipo diseñado por Manuel Torán se afianza como un excelente emblema gráfico que representa a una de las sagas fotográficas más importantes del país.           

Alfonsito, que había crecido entre cubetas, reveladores y magnesio, será el único que tendrá una sólida carrera como reportero. En esos años se editaban en el país 11 revistas ilustradas de gran calidad, algunas de ellas de resonantes evocaciones como Blanco y Negro, Nuevo Mundo, Mundo Gráfico o La Esfera. En ese Madrid lúgubre en el que pululan toda clase de buscavidas, traperos, cacharreros y bohemios, la actividad editorial resulta pletórica. Y los Alfonso ponen la imagen a esa ingente producción.           

Según señala el historiador Publio López Mondéjar, “la figura gigante de Alfonso dejó siempre en la sombra a sus hijos y colaboradores, que nunca pasaron de ocupar un lugar subalterno y segundón en la jerarquía profesional de la casa”. En los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera y durante la Segunda República se puede asegurar que los hijos fueron los autores de buena parte de las fotografías del archivo Alfonso, aunque López Mondéjar matiza que “lo único que resulta hoy incuestionable es la responsabilidad del fundador de la firma en la planificación y tramitación de los reportajes”. Así se entiende la nebulosa que ha rodeado la autoría de las placas que integran el archivo Alfonso, más aún en un tiempo en el que el concepto de los derechos de autor no existía y los fotógrafos solían pasarse las copias sin ningún problema.           

Alfonso reparte juego entre sus hijos y fortalece la imagen de marca de la Agencia. Llegan a casi todos los puntos noticiables del país y siguen extendiendo una eficaz red de contactos personales y relaciones públicas, una de las virtudes que más contribuyó a construir el inmenso catálogo de fotos y de retratos. Alfonsito, por ejemplo, se especializa en la parte más sórdida y deprimente del país, dotando a su trabajo de un apreciable contenido social. Luis y Pepe se mueven mejor por el mundo del deporte y del teatro. El padre dirige a todos. En 1930 era el único periodista gráfico de Madrid que figuraba como redactor con contrato.           

Durante la nefasta dictadura de Primo de Rivera Alfonso se relaciona con Azaña, Besteiro, Ortega y Gasset, Alcalá Zamora o Gregorio Marañón, las figuras que a partir de 1931 asumirán las riendas del país. Esas amistades explican en cierto sentido que durante la Segunda República Alfonso alcance su madurez profesional y realice sus mejores reportajes. El ministro republicano Diego Martínez Barrio dijo de Alfonso que “es un singular artista que está haciendo estéticamente la historia de una época. Sus fotografías son inexcusables para acercarse a la historia de España de este siglo”.           

Pero llegó la Guerra Civil y como tantos otros artistas y creadores, los Alfonso sufrieron la represión de los vencedores. Durante la contienda se identificaron con la causa republicana al igual que algunos compañeros de profesión como Centelles o Díaz Casariego. Pero nunca mostraron especial interés por la fotografía propagandística del frente. Sus mejores fotos de esos tres años están tomadas en la retaguardia, con la miseria de la vida cotidiana. Aun con todo ofrecieron al mundo a través de revistas como Life, Regard o L’Illustration los muertos en el asalto al Cuartel de la Montaña, la batalla de Teruel o a un decrépito Julián Besteiro anunciando el fin de la resistencia de Madrid.           

Acabada la guerra los Alfonso fueron depurados y se les prohibió ejercer el periodismo gráfico. Semidestruido el estudio de la calle Fuencarral, se trasladaron a otro más modesto en la calle Santa Engracia antes de instalarse definitivamente en la Gran Vía. Alfonso comenzó a hacer retratos de los personajes del nuevo régimen que le permitieron con los años rehabilitarse. Pero nada de la alegría y del optimismo del pasado volverían a sus fotografías. El Alfonso reportero acabó para siempre. Tampoco los franquistas olvidaron su pasado republicano. En El Alcázar se publicaba una carta conminatoria: “que trabaje, pero en silencio, sin ruido, porque no se puede provocar a los que tenemos memoria”.

            Pese a todo, en 1949 Alfonso hace un retrato de Franco para el ABC y El Alcazar. Será su último trabajo de relevancia. Tres años después son rehabilitados como reporteros gráficos pero ya no ejercerán. En 1953 muere Alfonso y con él los estertores de un prestigio marchito. Sus hijos mantendrán a duras penas el nombre de la casa, pero ahora con el trabajo de las bodas, bautizos y comuniones. Eran tiempos de subsistencia. Alfonsito, entregado en los últimos años de su vida a conservar el inmenso legado familiar, muere en 1990.

 

*Estampa costumbrista y madrileña del mielero.  
08/04/2008 14:03 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

UN POEMA DE PEPE MONTERO: NADA

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Nada

Últimamente, mis nadas se alían contra mí

y se organizan para desfilar por el centro

de mis ojos, mostrando con orgullo sus vacíos.

Nada,

no consigo recibir ninguna radiación

electromagnética, original.

Me escucho y me leo sin ningún tipo de mala leche

y hasta procuro poner cierto candor

en el balancín de mis atenciones.

Uso un microscopio lento y evangélico

que perteneció a Kierkegaard,

según me dijo el gitano del rastro de La Plaza de Toros.

-¡Me maten si no, payo, que fue del kigar, ese!

para intentar joder a Octavio Paz y echar por tierra

su parida : "La poesía no es un desperdicio del intelecto"

pero..., ¡silencio!, parece que veo algo.

Esa diminuta mancha...

¿será una partícula de éxtasis amoroso?,

¿una gota de amargura?,

¿un filo para cortar el tiempo?,

¿el tamaño de mi talento?,

What will be?,

Nada, sólo una procesión de nadas.

Pepe Montero me envía este poema, un tanto desesperanzado. Estos días se marcha a Madrid a conversar con su amigo Montero Glez. Frente a la nada, ilustro su último poema con el todo: una conversación entre dos enamorados con una bicicleta por testigo. La foto es de Doisneau.

 
09/04/2008 09:25 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

HONDA VERDAD DE LA POESÍA: VICENTE PASCUAL

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Pongo Cinema do mar de Carlos Núñez, uno de los discos más melancólicos que conozco, de ésos que, al menos a un gallego, le abren el corazón como un fado. O como un lentísimo puñal indócil. Lo pongo y suena “Home da terra” de Tamiya Terashima.

Me he sentado al ordenador después de volver del trabajo para comentar la emoción que me ha producido el libro de Vicente Pascual Rodrigo, a la Vida, a la Muerte y a mi Bienamada, que acaba de publicar Olifante, así escrito el título, en su colección Papeles de Trasmoz, de La Casa del Poeta. Posiblemente, sea esta colección la más bella del sello de Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes, y probablemente sea éste el libro más conmovedor, más hondo, más bello, más terrible. Perdón por los adjetivos: sé que derramo demasiados, pero éstos, nada novedosos, se ajustan a la verdad del libro, a la intensidad, a la desnudez radical de un hombre como Vicente –poeta, pensador, pintor metafísico, arquitecto místico de los paisajes- que pelea un día sí y otro también con la muerte, con la muerte real que le amenaza y que no le arredra. 

Vicente se pregunta aquí por todo: el sentido de la vida, el dolor del adiós, la incertidumbre. Vicente habla de la plenitud, del amor, de la amiga (esa Ana Marquina, que concentra todos sus sueños y que resume todas las mujeres en una sola, leve y morena), del río del tiempo y de la memoria. Vicente canta y llora, reflexiona con serenidad, se reconoce verso a verso. Y no sólo eso: el maestro de la contención, el filósofo zen que vive a la sombra de la torre mudéjar de Utebo también teje historias de amor, epopeyas del delirio, como la de Laylâ y Majnun, que se aman, se pierden, se alejan y se reencuentran bajo el velo inefable de la Noche y sus designios. Y usa el discurso reflexivo y la cancioncilla de estirpe popular, con estribillo y calculadas y rítmicas repeticiones.

Éste es un libro de partida, acaso un testamento, y a la vez es un libro de bienvenida incesante a la vida, a las pequeñas cosas: el ciruelo que se agita en los dedos del viento, el río que avanza entre montañas y copia las luces más hermosas del día, el cuerpo dolorido, los aromas que avanzan como una brisa de resurrección… 

Copio un primer poema:  

A LA BIENAMADA 

¿Ves, amada?
¿Ves las nubes cómo bajan?
Cómo visten aquel monte. 

¿Ves su cima, que se eleva,
que se asienta sobre ellas?
¿Ves mi pecho dilatado? 
¿Ves, amada, lo que ves?
Es el cielo en nuestra tierra
y la tierra en nuestro cielo. 

Y otro más:  

DE LA MUERTE 

Dicen
que es amarga la partida
y que es dulce
el buen encuentro. 

No hay encuentro sin partida,
ni partida sin encuentro. 

¡Mirad, que viene el viento!
¡Que se lleve el humo,
que lo lleve!
¿Habéis visto lo que he visto? 

DE LA MUERTE 

Que mis huesos se evaporen
en el aire muy inmenso.
Que mis carnes alimenten
muy menudas criaturas. 

Y ojalá este romero,
en muriendo siempre, encuentre
el sendero de retorno. 

Y para aquellos a quienes os gusean las emociones fuertes, las verdades ineludibles, para vosotros que leeréis pronto este libro, Vicente se despide así:  

Y ahora callo, tengo sueño.

*La foto es de Moumine.

09/04/2008 21:04 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

RAINER MARIA RILKE: INTERIOR DE LA MANO

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Hace unos días, colgué aquí un poema de Rainer Maria Rilke (Praga, 1875-París, 1926). Fue durante años un escritor al que buscaba constantemente. Tengo sobre la mesa, sobre mi caótica y vergonzosa mesa, el libro Poemas a la noche y otra poesía póstuma y dispersa, que ha editado y traducido para el sello DVD Juan Andrés García Román. Andaba en uno de mis viajes en pos de nuevos fotógrafos y fotos y me encontré con mi viejo amigo Eric Kellerman, y en concreto con esta estupenda foto. 

Abro el libro y hallo este poema, que le viene ni pintada a la foto. 

INTERIOR DE LA MANO 

Palma de la mano.
Planta que no anda más que sobre el tacto…
Que se abre hacia lo alto
y en el espejo acoge las celestiales rutas,
errantes ellas mismas.
Que ha aprendido a andar sobre las aguas
al sacarlas del pozo,
que va por las fuentes
metamorfoseando todos los caminos.
Que entra en otras manos,
que hace de sus gemelas un paisaje:
tras errar llega a ellas,
las colma de llegada.

09/04/2008 21:52 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

JOSEP ANTONI TASSIES: OTRO ILUSTRADOR DE TALENTO

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A veces cuando hablamos de ilustradores aragoneses no citamos, al menos no debiéramos, a un magnífico ilustrador de Barbastro, instalado desde hace años en Gerona: Josep Antoni Tassies Penella, autor de espléndidas obras y ganador este años del Premio Internacional de Ilustración por “El niño perdido” (“El nen perdut”, en versión catalana). Descubro en un viejo correo que alguien me había mandado una foto suya, y la cuelgo aquí. Pertenece al archivo de SM. No lo conozco, no lo he visto nunca, creo que nos cruzamos un correo (le invitamos a que colaborase en el volumen “Cuentos a patadas. Historias del Real Zaragoza”), aunque sí he leído/visto sus obras. 

Enhorabuena, Josep Antoni Tassies, con un poco de retraso. Si alguien tiene su correo electrónico, estaría encantado de recibirlo.

09/04/2008 23:34 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

PEYROTAU & SEDILES: PAREJA DE AMOR Y DE CREACIÓN

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[Copio aquí la invitación y el pequeño dossier de la muestra de Aranzazu Peyrotau y Antonio Sediles, que inauguran mañana jueves en el Espacio Corner de Caja Madrid. En mi próximo libro de relatos, que probablemente publicará Xordica, hay al menos una narración dedicada a este dúo, en particular a Aranzazu Peyrotau, con quien trabajé en Heraldo de Aragón, donde era y es muy querida. ] 

BÉSAME,  BÉSAME… 

Obra Social Caja Madrid se complace en invitarle a la inauguración de la intervención de Peyrotau & Sediles en el espacio Corner, que se celebrará el jueves 10 de abril, a las 19 horas, en el Espacio para el Arte de Zaragoza. El ciclo “Zaragoza, mon amour” llega a su penúltima intervención. En esta ocasión, Beatriz Lucea, comisaria del ciclo, ha elegido a los fotógrafos Peyrotau & Sediles para ocupar el escaparate de Corner.

Bajo el título “Kiss me… Kill me” su propuesta está compuesta por una imagen que aborda de forma metafórica los sentimientos contrapuestos que albergan algunos ciudadanos en relación a la ciudad donde habitan: ZARAGOZA. La obra centra su concepto en torno a la imagen de un personaje que muestra las señales de una relación donde, paradójicamente, existe un equilibrio perfecto entre sentimientos próximos al amor y al odio.
 

Peyrotau&Sediles son quizá, los fotógrafos artísticos jóvenes con mayor proyección nacional e internacional del panorama aragonés y así lo demuestra su participación este año en ARCO, la feria de arte contemporáneo más importante de nuestro país, de la mano del Ministerio de Cultura, así como su próxima exposición en Colonia (Alemania), con su serie “Sin Pecado”.  

 

09/04/2008 23:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

VICENTE PASCUAL: EL ÁRBOL, EL DESIERTO Y LA CORZA

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Esta noche, me he despertado hacia las cinco de la mañana, no podía dormir, encendí la mesilla de noche y abrí el libro con el que me había dormido hacia las doce y media o así. Busqué estos dos poemas de Vicente Pascual, del libro a la Vida, a la Muerte y a mi Bienamada (Olifante: Papeles de Trasmoz), prologado por José Corredor-Matheos y por el propio Vicente, que glosa una hermosa historia de amor y denonima "cancioncillas o cancionejas" a sus poemas, y seleccionado por Ángel Guinda. Acabo de hablar con Vicente, que reposa, sueña, toma aire, mira hacia adentro con la quietud de un sufí. Cenamos hace algo más de un mes y nos reímos a carcajada batiente. Hallé en él algunas de las ráfagas de humor que hay en el segundo poema…  

DE LA BIENAMADA 

Como ese árbol
Que en el páramo da fresco. 

Como ese claro
Que a la luz abre camino,
En un bosque muy sombrío. 

Así es mi bienamada:
Amor, dicha y reposo.  

DE LA BIENAMADA 

Como esa corza entre riscos.
Así es
El arrullo de mi amada. 

Como ese loto muy blanco,
En aguas turbias flotando. 

Y qué ricas que me saben
Esas olivas tan buenas.

Bien les va la hierbabuena.

*La foto es de Edward Quinn.    
10/04/2008 12:10 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

DUCE, LOZANO, GRANDE, FRANCO, EN BORRADORES

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JOSÉ ANTONIO DUCE, KEKA RAFFO Y DAVID LOZANO, EN EL PLATÓ

LUIS FRANCO EXPLICA LA ARQUITECTURA DE LA EXPO

REPORTAJES CON CRISTINA GRANDE Y JORGE FUEMBUENA

Borradores recibe mañana al fotógrafo y director de cine José Antonio Duce, que ha publicado recientemente el libro Las iglesias del Serrablo; el fotógrafo repasa su trayectoria y explica cómo ha hecho sus fotos del Oasis, de La Seo, del Pilar y de Zaragoza; se emite un vídeo con una selección de sus obras. La pintora Keka Raffo, que expone estos días en la galería Luzán, muestra sus últimos trabajos, realizados sobre papel: “Papirosaicos”. La artista chilena, afincada en el Puerto de Santa María, realiza varios homenajes al Pilar y a la Puerta del Carmen, pero también a artistas como Velázquez, Vermeer, Goya o Tamara de Lempicka, con resultados sorprendentes por su insólita técnica y su colorido.

También visita el plató de Borradores el escritor David Lozano, que acaba de iniciar su Trilogía “La puerta oscura” con la novela “El viajero” (SM), donde cuenta el viaje de un joven, Pascal, al mundo de los muertos y de los cementerios en París.

Además, Borradores ofrece una entrevista con el arquitecto Luis Franco, en la que explica la arquitectura de la Expo 2008, edificio por edificio, las nuevas estéticas de construcción, la mezcla de utilidad y creación, los cambios de Zaragoza, etc. La escritora Cristina Grande desvela las claves de su novela “Naturaleza infiel”, que acaba de publicar en RBA, un libro inquietante, de clima familiar, que relata la historia de dos hermanas gemelas, Renata y María, que viven peligrosamente. Por último, Borradores presenta la obra del joven fotógrafo aragonés Jorge Fuembuena, que alterna el retrato con el reportaje en los Balcanes.

La actuación musical corre a cargo del joven cantante y humorista Juako Malavirgen, que interpreta dos canciones en clave paródica y declara que, más que un cantautor o un músico, se considera un humorista.

*Imagen de la lona de poliéster que cubrirá el espacio entre pabellones y que ha diseñado Isidro Ferrer. La foto pertenece al espléndido reportaje que ha hecho José Antonio Melendo, ese fotógrafo imprescindible de la ciudad desde hace un par de años, sobre la Expo. 

10/04/2008 13:57 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

JOSÉ ANTONIO MELENDO: DE AMOR Y DE BODAS

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José Antonio Melendo es un estupendo fotógrafo de bodas. Casi como un regalo nocturno, me hace llegar uno de sus últimos retratos. Él es así: romántico, inagotable y sentimental.

10/04/2008 23:04 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

VICENTE VALERO: NOTAS DE UN DIARIO...

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Tenía en casa desde hacía varios días uno de los últimos títulos de Vicente Valero (Ibiza, 1963): Diario de un acercamiento (Pre-Textos, 2008), un volumen dividido en tres partes: “Hojas de verano” gira en torno a los veranos de la madurez y de la niñez junto al mar; “Los apuntes del paseante”, centrado en la creación y la naturaleza más cercana, y “Cuaderno provenzal”, algo así como las notas de un viaje por Provenza y sus paisajes. Ayer, el gran experto en diarios íntimos Pepe Melero escribía en “Artes & Letras”, un estupendo artículo sobre el género.

Del libro, selecciono estas citas:
  

Arenas movedizas. La sensualidad ardiente de las playas. Los cuerpos del verano. Fue también aquí donde aquel niño de las fotografías conoció por primera vez la impaciencia del deseo, sus arenas movedizas. 

Doble aprendizaje. No se me ha olvidado el día en que aprendí a nada porque aquel mismo día también aprendí a tener miedo. 

Mística: El nadador no tiene amigos. Conversa a solas con su alma mar adentro. 

Ayer por la tarde, mientras paseaba con Antonio Gamoneda por las ruinas de Pompeya, iba pensando en hasta qué punto la buena poesía nos consuela siempre, incluso cuando ésta no hace otra cosa que recordarnos con insistencia el dolor, la destrucción y la muerte. 

Aviso para nudistas. Henri Michaux: El desnudo se lleva difícilmente: es una técnica del alma.

*Niño en Burano. La foto es de Roger George Clark. Juan Marqués, ese atentísimo lector y sabio de letras desde la Residencia de Estudiantes, me ha hecho ver que había cometido un lapsus: he confundido a Vicente Valero, autor de libros como "Libro de los trazados", y premio Internacional Loewe con "Días del bosque" en 2007, con otro gran poeta como Vicente Gallego, a quien conocí el pasado sábado en Benasque, y premio Loewe también. Mil disculpas a ambos y a los lectores...

11/04/2008 00:05 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

HOMENAJE A JANE BIRKIN

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Tú y yo, mi pequeña Jane B.,

tú que no eres más

que un pozo profundo

que no concede deseos:

mucha presencia, monedas gastadas,

y escasez más bien en lo referente

a la magia.

 

Se acerca bailando, tan rápido

como los segundos deslizándose

en este desierto de arena,

el tipo, un tipo con sombrero.

 

Te mira, me mira,

y vuelve a mirarte a ti,

tú que eres mucho más guapa,

 

Y te dice: Me gustaría contarte

cómo perdí mis dedos.

no, no te preocupes. Ellos están bien.

Mis dedos duermen el mismo sueño que yo,

duermen junto a mí y confunden

las ceremonias sagradas que en mis libros

se cultivan. Mis dedos muy cerca,

tan asustados por el temor a equivocarse

que la parálisis es continua.

 

No le vimos alejarse, ocupados por el ajetreo

de nuestros tatuajes y nuestras calcomanías

y tus rejillas en la espalda.

En una de ellas:

María Magdalena fue marinera

Enseñó a Jesús cómo caminar sobre las aguas.

 

[Octavio Gómez Milián (Zaragoza, 1978) acaba de publicar en Eclipsados, Con el sueño cambiado, un libro en el que destaca la segunda parte dedicada a Jane Birkin. El mejor poema quizá sea “Anoche me follé a Jane Birkin”, pero es demasiado largo. Éste también está dedicado a ella. El libro se presenta mañana, a la una del mediodía, en la FNAC, con la presencia de Juan Luis Saldaña, uno de mis músicos y presentadores jóvenes preferidos (acaba de ser padre), el músico, escritor y cartero Santi Rex y el editor y poeta Ignacio Escuín Borao. El libro se abre con una espléndida cita de Ángel Guinda, al que el poeta y músico considera tío. Gómez Milián posee un blog repleto de poesía y de amistad: www.zaragota.blogia.com]

 

11/04/2008 10:07 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

GERVASIO SANCHEZ: UNA FOTO INOLVIDABLE

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Con esta fotografía, Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959) ganó el premio Ortega y Gasset de periodismo. Gervasio es el reportero que va a los sitios, tiende lazos de afecto con los habitantes y no los olvida. Es el ojo amigo y estremecido que regresa.

11/04/2008 12:09 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

CLARICE LISPECTOR: CASI UN CUENTO

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Leo Aprendiendo a vivir (Siruela, 2007. Traducción de Elena Losada) de mi amada Clarice Lispector, donde encuentro esta perla. Casi un microrrelato de ésos que tanto le gustan a Fernando Valls.

 

[…Lo vi de repente y era un hombre tan extraordinariamente guapo y viril que yo sentía una alegría de creación. No es que lo quisiese para mí, tampoco quiero la luna en esas noches en que se vuelve leve y fría como una perla. Tampoco quiero para mí a un niño de nueve años que vi, con el pelo de arcángel, corriendo detrás de una pelota. Yo sólo quería mirar. El hombre me miró un instante y sonrió tranquilo, sabía lo bello que era, y sé que él sabía yo no lo quería para mí, sonrió porque no sintió ninguna amenaza. (Los seres excepcionales están más expuestos a peligros que las personales normales). Crucé la calle y cogí un taxi. ]

11/04/2008 12:38 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

BENASQUE, COMPROMISO CON LA CREACIÓN

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En los últimos meses, he ido en varias ocasiones a Benasque. Nunca había estado en los premios literarios ni era consciente del todo de que están a punto de cumplir un cuarto de siglo, merced a la confianza de sus patrocinadores y a la constancia del profesor Ángel López, ni quizá hubiera calibrado nunca su voluntad participativa y globalizadora, su pluralidad, la pasión que exhiben por las lenguas, por las disciplinas literarias y por las raíces de un territorio. Al margen de los premiados (y hubo varios que poseen una conocida trayectoria: María Frisa, Francisco López Serrano, Juan Gavasa, Eduardo Viñuales, y más, muchos más), me sorprendieron el clima de convivencia, las sobremesas, las tertulias improvisadas.

 

Así, de charleta en charleta, empezaba uno a percatarse de que estos premios eran algo más que una convocatoria anual, de ésas que aparecen obsesivamente en prensa: era un proyecto cultural, supongo que perfeccionable, que tiene su incidencia, que ha creado un caldo de cultivo y de inquietudes, algo que recordaron tanto Ángel López como José María Mur, afincado en Barcelona e impulsor de un proyecto que fue distinguido en Benasque hace pocos años. Mur y dos compañeros más han emprendido una investigación sobre un puñado de emigrantes de Benasque, y otros lugares como Chía, Seira, Castejón o Santa Liestra, a Guinea. Empezaron a desplazarse a finales del siglo XIX y continuaron haciéndolo hasta mediados del pasado siglo. En el valle hay ecos de aquellos indianos; en Guinea hay recuerdos y huellas de estos emprendedores del Pirineo. El trabajo de investigación ha cristalizado en un libro y en un documental de 70 minutos que está a punto de presentarse.

 

          Cada modalidad literaria tiene un jurado específico. Entre otros, dirimieron los veredictos narradores como Ramón Acín, Félix Teira, Teresa Garbí, poetas como Vicente Gallego, profesores como Jesús Enguita o José Francisco Val, periodistas como Ángel Gayúbar… Y con ellos convivieron otros autores como el poeta Carlos Marzal (Premio Nacional de Poesía), el director del Centro del Libro de Aragón y pirineísta José Luis Acín, Lola Aventín, la mujer morena y audaz de Guayente, o Rosendo Tello, el poeta lunar que amaba la sombra de los olivos. Tello, que está a punto de publicar sus memorias poéticas en Prames, ameniza todas las veladas con su sabiduría, su finísimo olfato crítico, su pasión por la música y sus imitaciones: borda la de José Manuel Blecua, con quien convivió en muchos veranos de enseñanza y apacible bohemia en torno a la ciudadela de Jaca. Rosendo recordaba que fue él quien le enseñó a entender el ritmo poético, la belleza mística y carnal y el misterio de la noche de San Juan de la Cruz.

 

         No conocía a Vicente Gallego y me sorprendió su afición al baile, su simpatía y sus gustos literarios. Tuvo un momento maravilloso de gloria cuando descubrieron que el ganador del premio Loewe (venció con “Santa deriva”), trabajaba en un vertedero. “El País” tituló: “Un poeta en el basurero”. Vicente es un valenciano que admira a sus contemporáneos César Simón y Juan Gil Albert, como Carlos Marzal. Marzal, como Gallego, también ganó el premio Loewe con “Fuera de mí” y había dedicado un estupendo poema, “La edad del paraíso”, a César Simón, en su poemario “Los países nocturnos”.

 

Tampoco conocía al periodista y locutor de radio Ángel Gayúbar, al que le das un alfiler y te hace un traje. Necesita un vocablo, un lugar, un dato, y construye la historia del mundo, la epopeya de los almogávares vinculados a los valles y a los monasterios, el relato de las empresas pantaneras y sus insólitos ingenieros, el viaje al barranco más asombroso del mundo. Gracias a Gayúbar es más fácil entender Benasque, su bella toponimia y su estela en la historia. Y resulta más fascinante regresar a casa entre congostos y bosques, envuelto en la pertinaz melodía del río Ésera.

*Este nocturno de Benasque lo tomo de la página www.mendiak.net, lo firma Conchi 2006, y tiene una pequeña colección de bellas instantáneas del pueblo y del valle.

 

 

 

12/04/2008 09:58 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

GABRIEL VILLUENDAS Y SU BANDA: LOS JETS

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Anoche, hacia las 23.23, según marcaba su reloj de vigilante del hotel Alfonso (que rehabilitan Luis Franco y Mariano Pemán), me tropecé con Gabriel Villuendas en la calle Alfonso I. Volvía de un taberna taurina, donde había conversado del Real Zaragoza con Fernando Zamora y su mujer Gloria, con Yolanda Polo y Pepe Melero (con éste di un paseo con risas por una de mis calles favoritas de la ciudad: Pabostría. La calle se quedó sola, arrebatada de sombra, y Pepe dijo a la altura de la Maestranza: “Está exactamente igual que como estaba en el siglo XVII”), y me topé con Villuendas, a quien debo definir así: Personaje enamorado de una época, los años 60, aunque él nació en 1948, inquieto, con facetas artística. Tuvo una librería de lance, donde se realizaban charlas, guateques, reuniones gastronómicas, esa librería constituía un lugar de refugio y descanso para gentes desorientadas, soñadoras o con inquietudes.

 

Imitador de Charlot, hacía de muñeco en establecimientos de la calle Blancas, comunicador nato, zaragozano apasionado y generoso, Villuendas sigue reuniendo amigos y amigas en guateques y fiestorros, con merienda, charleta y actuaciones en vivo. Le interesan mucho los grupos de los años 60, y es colaborador y promotor de Los Jets, una banda histórica de la música rock instrumental, fundada en 1958, que está dando la vuelta al mundo y que ya ha grabado 40 discos. Actualmente actúan en Estados Unidos, Londres, México, y recalarán en Madrid, Barcelona y en Zaragoza, en noviembre.

 

Este Gabriel  Villuendas, amigo de todos, personaje pintoresco, merodeador de variedades, poeta de la noche, centinela de melodías, mitómano incesante, cronista sentimental y oral de Zaragoza, posee un dominio amplio en la red que da la medida de su curiosidad y de su ternura: www.zaragoza-ciudad.com/gvilluendas.

P.D. Gabriel Villuendas  me escribe y me pregunta lo siguiente:

 

¿Sabías que yo nací en el Arco del Dean: me crié en esas calles fantásticas, llenas de misterio espiritual, hice mis correrías en esos entornos de la ciudad antigua? ¿Sabías que mi padre tuvo una tienda de antigüedades en San Vicente de Paúl, llamada El Tívoli, que fue tallista de madera, dibujante y escritor de relatos eróticos?

Aquí está dicho. Para mí y para todos.

*Los Jets, durante su actuación en Londres. El grupo, que celebra este año su primer medio siglo, ofrecerá un concierto en Zaragoza en noviembre de 2008.

12/04/2008 10:15 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

MEMORIA DE MANUEL MARÍN SANCHO

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La historia de Iñigo Manuel Marín Sancho (1899-1936) resulta conmovedora. Su primogénita María Luisa, nacida en 1927, dice: “Su muerte fue una canallada. Sigo queriendo a mi padre con locura. Nos llevaba a todas partes: al boxeo al Monumental, al teatro, yo conocí muy bien el mundo de las tablas entre bastidores. A veces nos contaba cuentos, y nos traía juguetes, incluso pupitres plegables”. Su hijo Basilio, que conserva muchos de los cuadros y esculturas que le regalaron los más importantes artistas aragoneses de la preguerra a su progenitor, revela: “Yo tengo recuerdos más bien difusos. En 1933, nos trasladamos a Barcelona porque mi padre empezó a dar clases en el Instituto Salmerón. Recuerdo que era un apasionado de la música clásica: tocaba la viola y solíamos ir con mi madre a los conciertos que daba con la orquesta sinfónica. Vivimos allí hasta 1936, en que fue fusilado. Nosotros, mi madre, mi tía Vicenta, mis hermanas María Luisa y Teresa y yo regresamos a Zaragoza a principios de julio, y mi padre lo hizo en vísperas de la Guerra Civil”. Tras el estallido de la contienda, Manuel Marín Sancho, que pertenecía a la logia Constancia 16, no tardó en ser detenido. Lo soltaron a los pocos días, aunque debía pasar prácticamente a diario “por las dos checas que había en el Coso, una era de requetés y otra de la Falange. A finales de septiembre, lo encerraron en Torrero y finalmente, la noche del uno de diciembre fue fusilado por su condición de masón. Mi padre era republicano, creía que la forma ideal de gobierno era la República, pero tampoco era un hombre que se hubiera significado de manera radical”. José Antonio Ferrer Benimelli en su libro “La masonería en Aragón” narra la detención y la ejecución de Manuel Marín Sancho, que era periodista, dramaturgo, crítico de arte y de literatura, archivero, paleógrafo. Las razones de la muerte eran tan precisas como falsas: “Fractura de cráneo y hemorragia interna”. Con él, en aquellos meses, fueron abatidos, entre otros muchos, los médicos Moisés y José Miguel Alcrudo, Andrés Cobo San Emeterio, el arquitecto Francisco Albiñana. 
 

Los dos hermanos aseguran que se “enteraron de todo”. María Luisa recuerda que le escribían y le mandaban dibujos de casitas a la cárcel, “algunas eran copiadas. El dibujo se me daba muy bien”. La familia entonces no tenía casa propia; vivía en un gran caserón de la plaza de Sas que era de la tía María, hermana del periodista, y del tío Gregorio, un agricultor con muchas tierras. “Ambos fueron nuestros padrinos. Mi madre se quedó con una exigua pensión por la condición d e mi padre de archivero del Ayuntamiento de Zaragoza, donde trabajó con Manuel Abizanda Broto. Y nada fue fácil. La casa tenía más de veinte habitaciones. Salimos adelante gracias a mis padrinos”.

         Basilio inicia un auténtico viaje en el tiempo. Su padre nació en Zaragoza en 1899, en el seno de una familia de clase media que se dedicaba a la construcción de instrumentos musicales: guitarras, laúdes, bandurrias; el artesano le regaló una guitarra a Alfonso XIII, que lo recibió en palacio, y además presentó magníficas piezas en uno de los pabellones de la Exposición Hispano-Francesa. Manuel Marín Sancho era el menor de cinco hermanos. Siempre sintió inquietudes intelectuales y con el paso de los años, tras licenciarse en Filosofía y Letras y haber estado episódicamente en la guerra de África, “mi padre veía fatal, y en cuanto se dieron cuenta lo devolvieron a España”, entró a trabajar en “El Noticiero”, que dirigía José María Sánchez Ventura, se vincularía con el Centro Naturista Helios, llegó a ser su segundo presidente, y desplegó una actividad increíble: fue director de revistas como “Aragón” del SIPA, en 1929 coordinó un número donde publicó a los más importantes artistas plásticos, todos los números de “Amanecer” y varios de “Relieves”, e incluso llegó a fundar el efímero diario “Independencia”.

         Uno de sus amigos de entonces era el periodista y escritor Andrés Ruiz Castillo, que lo definió como “una auténtica revolución que llegó a fundar Prensa Ebro, una agencia de publicidad”. “Mi padre poseía un gran sentido del humor, siempre sonreía. Era alegre y confiado”. Redactó algunas piezas teatrales, entre ellas “El tapiz” (1928), basado en las pinturas de Goya, y sobre todo escribió el libreto de la ópera “Igual que hermanicos. Estampas aragonesas. Zarzuela en tres actos”, que se estrenó el cuatro de enero de 1934 en el Teatro Principal con música de Luis Aula, que también dirigió la Orquesta Sinfónica de Zaragoza. El crítico Pablo Cistué de Castro dijo que “Manuel Sancho Marín ha hecho un libro de zarzuela tan documentado y de tal honradez que se aleja del tipo a que la generalidad de los libretistas nos han acostumbrado”. Decía que la obra aborda “los amores de dos mozos a una misma moza”, y elogiaba al tenor Faustino Arregui, a la actriz y cantante Sélica Pérez Carpio y al “formidable actor cómico” Eduardo Marcén.  

         En casa de Basilio Marín Ferrer hay obras de Honorio García Condoy, de Ansuátegui, de Bayo Marín, grandes amigos del periodista y escritor fusilado. Hace poco, el profesor madrileño Francisco Galera le mandó el expediente de su padre, y en medio había una copia que ha activado la memoria y el dolor: el Jefe Superior de Policía de Zaragoza mandó una carta a la cárcel de Torrero para que soltasen al meteorólogo Odón San Emeterio y a Manuel Marín Sancho. La carta estaba firmada el 30 de noviembre, pero no llegó a su destino. Esa misma noche ambos, con otros muchos, fueron ejecutados.

*Preparo una amplia selección de mis trabajos a lo largo de 20 años sobre personajes zaragozanos o vinculados con Zaragoza. Uno de los que figurará en ese cuaderno en marcha será Manuel Marín Sancho, texto que recupero ahora. La foto corresponde al Coso, a la altura del Teatro Principal.

12/04/2008 10:50 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

UN POEMA DE AMOR / NATALIE DYBISZ. 1

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POEMA EGIPCIO

(Siglo XVIII a.C.

 

Hermano mío, es agradable ir a la playa

para bañarme en tu presencia,

para que veas mi belleza,

en mi túnica de tela real finísima,

cuando está mojada…

Penetro contigo en el agua,

y salgo a la superficie hacia ti,

con un pececillo rojo,

que hermoso se está en mi mano.

Ven y mírame.

 

Incluido en el precioso libro Breve tratado de la pasión. Selección de textos y prólogo a cargo de Alberto Manuel, que acaba de publicar Lumen.

[La fotografía es de la joven Natalie Dybisz, poco más de veinte años y una osadía que rivaliza con su don poético y con la búsqueda de su identidad. En vez de redactar un diario con palabras, decidió hacer un diario visual, un autorretrato gráfico permanente y convertirse en motivo de sus fotos, como Claude Cahun o Cindy Sherman, por poner un ejemplo, y luego las colgó en la red. Suele firmar así o como Miss Aniela, a veces hay que buscarla por Natalie Aniela Dybisz. De origen polaco y residente en Leeds, quiere representarse como una mujer “soltera e independiente, joven y femenina”. La revista Yo dona le concede hoy una página: expondrá en Madrid, en la galería Cámara-Oscura, desde el 17 de abril al 31 de mayo.]

12/04/2008 21:08 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 9 comentarios.

EL MAESTRO Y EL CATALEJO / NATALIE DYBISZ.2

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Del libro Aprendiendo a vivir (Siruela, 2007. Traducción de Elena Losada) de Clarice Lispector (1920-1977), además del párrafo citado ayer, querría rescatar otros dos que me han gustado mucho: uno sobre Joao Guimaraes Rosa, el gran novelista brasileño, y otro sobre el misterioso hombre del catalejo.

 

Escribe Clarice.

 

-Entonces Guimaraes Rosa me dijo una cosa que nunca olvidaré, de tan feliz como me sentí en ese momento: dijo que me leía, “no para la literatura, sino para la vida”. Citó de memoria frases y frases mías y yo no reconocí ninguna.

 

-Otra persona que me llamaba de madrugada me explicó que pasaba por mi calle, veía la luz encendida y entonces me llamaba. A la tercera o cuarta llamada me dijo que yo no merecía mentiras: en realidad la parte trasera de su casa daba a la mía y me veía todas las noches. Como se trataba de un oficial de marina le pregunté si tenía un catalejo. Se quedó en silencio. Después me confesó que me miraba por el catalejo. No me gustó. Ni él se sintió bien por haber dicho la verdad, tanto que me avisó que “ya no tenía gracia” y que no me llamaría más. Lo acepté.

 

*La foto es de Miss Aniela o Natalie Dybisz, que dice lo siguiente: “Me enfada que todavía no se asuma que la imagen una mujer desnuda no significa sexo, no tiene connotaciones negativas ni por qué formar parte de las fantasías masculinas. Con mis fotos intento expresar mi sexualidad, pero no la presencia de un espectador sino representándome como una entidad de deseo activa, con mis derechos. Lo que soy”.

12/04/2008 21:48 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

PASIÓN DE MAJNUN Y LAILÂ. POR VICENTE PASCUAL

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[Voy a cerrar la espita de este blog por hoy, pero quisiera hacerlo con un texto que me ha conmovido, casi tanto como los poemas: este cuento, esta parábola, esta bella historia de amor que es el prólogo que Vicente Pascual Rodrigo le ha puesto a su espléndido libro: a la Vida, a la Muerte y a mi Bienamada (Olifante, Papeles de Trasmoz), que se presenta en breve con la presencia del poeta y pintor y de Ángel Guinda.]

 

Prólogo por Vicente Pascual Rodrigo



Hay dos episodios de una leyenda que han venido una y otra vez a mi espíritu durante el tiempo en el que he concebido estas cancionejas. La leyenda proviene de la antigua Arabia: Laylâ y Majnun, una bellísima historia de amor, aunque dicen que fueron los poetas persas quienes con más fama la cantaron, y que es la narración de Nizâmi la mejor conocida. Creo que estos episodios dicen más que lo que yo podría decir sobre lo que aquí imito.


* * *


Para mejor entender el sentido de la leyenda hay que advertir que Majnun –cuyo nombre podríamos traducir como "loco"– concibió desde su infancia un amor desmesurado por Laylâ –cuyo nombre podríamos traducir como "noche"– un amor tan desmedido que su cordura se derritió en Amor.
  Pasó el tiempo, y pese a que el senti-miento de Majnun era correspondido, la familia de la bella Laylâ no aceptó la petición que el padre del enamorado hizo de la ma-no de su hija. Consideraba que la evidente locura del joven había destruido la reputación de su bienamada, ya que pregonaba sin descanso, aquí y allí, su amor por ella. Buscando la salud de su hijo, la familia de nuestro loco viajó con él a Meca, para pedir en tan santo lugar que retornara el sano juicio a tan lastimosa criatura. Allí Majnun se aferró al paño que cubre la Caaba y, suplicando, algo así dijo: No permitas Señor que me abandone locura, no permitas qué retorne a eso que llaman cordura.


  De regreso en su dulce patria Majnun abandonó todo, penetró en los más inhóspitos y oscuros bosques, y los animales salvajes se esforzaron en darle consuelo, en su mansedumbre.


* * *


Pero lo que, ahora, más me interesa compartir con el paciente lector, es lo que sigue: El tiempo pasó y Laylâ se consumía en el recuerdo de su amado. Tanto así fue, que su familia acordó con la de Majnun suscitar un encuentro entre ellos, los amantes.


  Sucedió en un claro del bosque, cuando la noche había dejado de serlo y el día aún no era. Avecinaron a Laylâ hacia aquel triste loco, tan amado. Se vieron, se reconocieron y corrieron ansiosos, el uno a los brazos del otro. Pero sólo unos pasos antes del encuentro, sólo unos pasos, ambos se detuvieron y, poco a poco, distanciaron sus cuerpos. ¿Cómo aquel loco iba a extasiarse recordando la profundidad de la Noche intangible, teniendo cerca tan hermoso reflejo? ¿Cómo Laylâ iba a recordar con pureza el modelo de su amado, teniendo consigo un modelado tan perfecto. Y es que ya sabían que la luz no deja ver la oscuridad misteriosa de la noche.


* * *


Pero menos mal, ya no hay duda que allí arriba se encuentran y se aman, en una muy pobre cabaña, embriagados, en el aroma de lo eterno.


 
Vicente Pascual, finales de 2007

*La foto es de Roger George Clark.

 

12/04/2008 22:04 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

JUAN LUIS SALDAÑA: PADRE, PRESENTADOR Y POETA

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También a ti 

 

 

Idiota supremo.

Cuarentón. No tienes respuestas

para la gran pregunta.

No buscas siquiera.

Idiota superlativo.

Te afanas en el barro.

También a ti

     vendrán de noche

                            a buscarte.

 

Juan Luis Saldaña, periodista y presentador de La General, el proyecto televisivo de Antonio Rey, narrador y músico de Nubosidad Variable, me envía este poema. Apasionado del fútbol y cómplice de Christian Peribáñez, a quien conocen como “el Giacometti del periodismo aragonés” (es el responsable de las páginas de televisión en Heraldo), Juan Luis acaba de ser padre. Cuelgo aquí esta pieza, tras la desolación del empate del Real Zaragoza, que, dicho sea de paso, fue un mal menor. La foto es del escritor John Fante, el maestro de Bukowski, el creador de Bandini, un tipo extraordinario.

 

13/04/2008 21:23 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

UN MILAGROSO EMPATE Y A LA DESESPERADA

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Mi sobrino José Terol, el gran lector de periódicos, el apasionado de la televisión, acaba de cumplir 18 años. Y está espigado, sombreado el rostro de barba y plenamente feliz. Es muy bonito ver cómo su familia ha ido tejiendo en torno a él, y a sus hermanas María e Isabel (y al núcleo Terol-Gascón mismo), unos poderosos hilos de amistad. Por eso, José fue objeto de gestos de cariño, de múltiples detalles: le han hecho dos montajes fotográficos llenos de encanto y de emotividad. Uno se lo han enviado desde Murcia, su prima, y otro unos amigos, donde se reconstruye, foto a foto, emoción a emoción, su vida. Hay fotos de bebé, fotos en Ejulve, fotos de sus paseos por los Pirineos, fotos en el estadio de Montjuic, fotos en Murcia y en Francia, fotos de complicidad con su padre, a pie de las montañas o de los bosques umbríos. Uno de los vídeos está amenizado con una preciosa canción de Amaral, que es el grupo favorito de la familia.

 

Después de la comida y los postres, me fui con mi hijo Diego a ver el Real Zaragoza a un bar multicultural y políglota de la calle Agustina de Aragón, regentado por chinos. El partido tenía algo de prueba definitiva; me conmovía como Diego -que veía como su Depor del alma vencía y aseguraba su permanencia- estaba en un sinvivir, nervioso y anhelante, a la espera de un gol: el huy final de Oliveira puso a prueba su esperanza. Los que os asomáis por aquí ya sabéis que soy optimista, optimista a la desesperada: deseo con todas mis fuerzas que el Real Zaragoza no baje. Mi idea de partida es que el equipo de este año no era malo: era un equipo pensado para acariciar la UEFA, de nuevo. Pero todo empezó a torcerse demasiado pronto: con la lesión de Matuzalem ante Yayá Touré, con las desavenencias en el vestuario, con la ausencia de tensión del equipo y con una idea general de lasitud que se instaló en el bloque. Si a ello le sumamos que la suerte, tan necesaria en este deporte, no favoreció casi nunca, que la elección de entrenadores (tras la destitución de Víctor Fernández) fue bastante infausta (especialmente la de Garitano: un hombre más bien huraño al que le pudo de inmediato la responsabilidad; especialmente la de Irureta, vencido ya para este oficio), que algunos arbitrajes fueron desafortunados, y que el Real Zaragoza es una estructura aún demasiado frágil por dentro, en todas sus costuras, en todas sus líneas… El fútbol nos dice un día y otro también que para ganar ya no basta con jugar bien: hay que correr como mínimo tanto como el rival y querer ganar más que él.

Para mí, hecha la salvedad de un puesto, la ausencia de alas específicas, el equipo estaba bien armado y compensado, pero nunca ha estado trabajado, con tensión y solidaridad en las líneas, nunca ha creído en sí mismo, nunca ha tenido impulso competitivo y ha parecido vivir en la inconsciencia, en la baja forma (y autoexclusión) de muchos de sus fichajes, en una especie de esplín o de dejadez que no le permitía ver su bisoñez, su vulnerabilidad, que no le permitía ver las orejas al lobo. Ha habido errores (uno de ellos, para mí, no saber motivar a su jugador más competitivo D’Alessandro, el único que siempre quería el balón; el conflictivo, a la chita callando, a lo mejor es Aimar), pero muchos de ellos son errores ahora, hoy, porque los resultados, tan inexorables, los han transformado en errores a posteriori, con la clasificación en la mano. Con la decepción ondeando como una bandera.

 

Ante el Getafe, el Real Zaragoza pudo haber perdido con total claridad y arañó un empate. Antes de jugar, se antojaba insuficiente; tras el lance, tiene algo de pequeño milagro de domingo, de ráfaga levísima de esperanza. La imagen fue algo más consistente que la semana pasada ante el Betis, pero tampoco hay motivo para tirar cohetes. El equipo no tiró a gol, fabricó un par de ocasiones (o en realidad, más bien solo una que malbarató Milito tras un perfecto servicio de Zapater), y anduvo más renqueante que otra cosa: llegando tarde, sin dominio, con demasiadas ausencias, la más peligrosa, desde luego, la de Diegol Milito. Manolo Villanova desplazó a Sergio Fernández a la izquierda, su peor lado (ya se había probado con Víctor Fernández que debía jugar en el otro sitio, pero cada maestrillo tiene su librillo y su terquedad), aún así hizo lo que pudo. El árbitro sancionó una falta inexistente que debía suponer su expulsión, pero ahí reinó la justicia poética y el extraño arbitrio del colegiado, un profesional que es realmente penoso y que estuvo penosamente asistido: Sergio no había ni tocado a su rival, me parece que era Rubén de la Red. El árbitro expulsó con extremado rigor a Matuzalem, que parecía un redentor y, pese a sus detalles y a su visión del juego, no lo será. Al menos el próximo sábado.

 

El Real Zaragoza se libró de la derrota. Y acaso del desastre. Si hubiese perdido, que habría sido lógico a la luz del juego, le habría sido muy difícil remontar, pero ahora sigue dependiendo de sí mismo: todo pasa por empezar ganando el próximo domingo (aunque no esté Matuzalem, que es mucho más peligroso a partir de la línea de tres cuartos, cuando busca el último pase o el centelleo de su disparo) al Huelva. Ese será el preámbulo decisivo de una gran final de seis tramos. Si se pierde o empata, el Real Zaragoza sí habrá sentenciado casi su sino más adverso, el infierno tan temido. Hay que ganar el sábado y seguir batiéndose a la desesperada: con rasmia, con dolor, con ambición, con lucidez, con sentido de la dignidad, con fervor y respeto por el club y por lo que representa. Este equipo no puede caer en el pozo, de nuevo, apenas un lustro después con estos jugadores, con sus responsables (¿desde cuándo no hay en el Real Zaragoza un presidente tan capacitado y tan forofo como Eduardo Bandrés?), con el sueño unánime de una inmensa porción de aragoneses en el año de la Expo y en el año del 75 aniversario.

 

Tendremos otra semana de intranquilidad y de pesadilla. Pero aún nos quedan varias más. El Real Zaragoza se librará del descenso posiblemente en el último partido. Así que cuidemos el corazón…

*La foto, tomada de la web www.zaragocistas.com, es de Matuzalem, al cual el equipo necesita mucho más: vibrante, versátil, ofreciéndose y sin temor al disparo desde lejos.

13/04/2008 22:11 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SÁNCHEZ VIDAL Y EL INGENIERO DE LOS INCAS

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Agustín Sánchez Vidal es un trabajador incansable. Editó la narrativa de Joaquín Costa, a Miguel Hernández, tradujo a Simon & Garfunkel y a Los Beatles, estudió del derecho y del revés a todos los cineastas aragoneses(Borau, Florián Rey, Luis Buñuel, Segundo de Chomón, los Jimeno…), se convirtió en uno de los grandes especialistas del universo de Luis Buñuel y de la creación infinita de Salvador Dalí. Con el paso del tiempo, se ha transformado en un prodigioso intérprete de imágenes, y