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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2008.

EMILIO GAVILANES: CUATRO RELATOS DE "EL RÍO"

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He conocido hace unos días al narrador Emilio Gavilanes (Madrid, 1959). Emilio trabaja en la RAE y es autor de cuatro libros: La primera aventura (Seix Barral, 1991), El bosque perdido (Seix Barral, 2000), una deslumbrante colección de historias que funde lo cotidiano y lo maravilloso, o la irrupción de lo maravilloso en lo real, La tabla del dos (Premio NH, 2004), Una Gota de ámbar (Ediciones de la Discreta, 2007) y otro libro de relatos, El río, que tiene algo de una particular historia de la humanidad vista por el escritor madrileño. Es un libro de textos de diferentes extensiones que emulan, en su conjunto, la impetuosa corriente de un río: el río de la memoria, el río de la invención, el río de la vida, el río de las ficciones que se desparraman.

Selecciono aquí cuatro textos, cortos e intensos, lleno de encanto, de sorpresas y de paradojas:

MILTON

Cuanto Milton supo que iba a quedar ciego enseñó a sus hijas los sonidos del latín. Sólo los sonidos.

Durante sus años de ceguera ellas le leían, con su cándida voz, a Catulo, a Petronio, pasajes obscenos que no entendían.

EN LA SELVA

Durante meses sus hijos cuidaron el cachorro de jaguar que un día encontraron en la selva, hambriento, seguramente huérfano. Pero finalmente murió, de una diarrea que no fueron capaces de cortar.

Lo enterraron en un hoyo que hicieron en la negra tierra con un machete que se acabó perdiendo y que buscaron durante varios días. En el lugar no tardó en surgir una apretada y vigorosa vegetación.

Cuatro años después, Horacio Quiroga encuentra, a varios metros de altura, el machete, colgado de una caña de bambú, que al crecer lo levantó del suelo. Se le suponía perdido, oxidado entre la tierra revuelta y a la hojarasca. Todo este tiempo ha estado al aire libre, a la vista de todos, limpio.

LONDRES, SEPTIEMBRE DE 1940

Entre los escombros de la casa recién bombardeada, junto a una pierna ensangrentada que sobresale entre los cascotes, la jaula de un jilguero. Los barrotes, torcidos, aplastados, han salvado al pajarillo.

LA MUERTE

Hacia 1863 Hawthorne comienza a padecer un misterioso mal cuya naturaleza ni entonces ni después ha podido determinarse. Pierde peso de un día para otro y se encuentra cada vez más débil. Como nunca ha estado enfermo, se siente profundamente desdichado. Anuncia que jamás volverá a escribir. Su editor y amigo J. Ticknor opina que es melancolía. Le anima a cambiar de aires y le persuade para viajar con él. Hawthorne se deja llevar, como equipaje. Van a Baltimore, a Nueva York, a Filadelfia… Pero Hawthorne sigue adelgazando. En vista del entusiasmo desplegado por su amigo, le sigue obedeciendo y le acompaña a todas partes para darle gusto.

En Boston, Ticknor muere de repente.

Hawthorne vuelve a casa solo, después de haber deambulado, perdido, una semana por el campo. “La muerte se ha equivocado”, dice cuando entra.

El río. Cuatro relatos breves. Emilio Gavilanes. Ediciones de la Discreta: Colección Prosa Nostra. Madrid, 2005. 206 páginas. Este espléndido retrato es del narrador Nathaniel Hawthorne, uno de los grandes pioneros de la literatura norteamericana, o primeros maestros, autor de La Letra escarlata.

TRES POETAS DEL AGUA EN LA EXPO

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Los célebres poetas Antonio Gamoneda (Premio Cervantes en 2006), Olvido García Valdés (Premio Nacional de Poesía 2007) y Julia Uceda (Premio Nacional de Poesía 2003) ofrecerán un recital poético conjunto en el Ágora del Pabellón Tribuna del Agua, el próximo sábado, 2 de agosto, a las 20.00 horas.

El recital, organizado por el Pabellón de España en colaboración con el Gabinete de Cultura de Presidencia del Gobierno, con el título Poetas del agua, se articulará en torno a una mesa redonda moderada por la poeta y ensayista argentina Noni Benegas.

En primer lugar, intervendrá la sevillana Julia Uceda, que además de poeta ha ejercido como catedrática en la Michigan State University. Le seguirá la asturiana Olvido García Valdés, cuya obra ha sido traducida a diversos idiomas y ha sido recogida en prestigiosas antologías de poesía contemporánea.

El prolífico autor ovetense Antonio Gamoneda cerrará el recital con los versos de Siento el agua, poema incluido en el poemario Blues castellano, escrito entre 1961 y 1966, que empieza así:

SIENTO EL AGUA

Me he sentado esta tarde a la orilla del río
mucho tiempo, quizá mucho tiempo,
hasta que mis ojos fluían con el
agua
y mi piel era fresca como la piel del río.

Cuando llegó la noche, ya no veía el agua
agua
pero la sentía descender en la sombra.
No escuchaba otro ruido que aquel ruido en la noche;
no sentía en mí más que el sonido del agua.
¡Tantos seres humanos, tan inmensa la tierra,
y este ruido en la noche ha bastado para llenar mi corazón!

Yo no sé si he traicionado a mis amigos:
el cántaro está lleno de un  agua oscura y dulce,
pero el cántaro sufre--el rojo,viejo barro.

Alguien tiene piedad de este cántaro.
Alguien comprende el cántaro y el agua.
Alguien rompe su cántaro por amor.

En todo caso, yo no he cogido el agua

para bebérmela yo mismo.

(Antonio Gamoneda. De Blues Castellano. )

 

Los ponentes atenderán a los medios de comunicación a las 19.00 horas en la sala VIP del Pabellón Tribuna del Agua. [La nota la ha elaborado el equipo de prensa de Tribuna del Agua: Jorge Tabuenca, Maite Puntes, Miguel Lobera, etc.]

 

DOS POEMAS DE ANTONIO GAMONEDA

2. Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el
silencio de las últimas ramas.

Esto era el destino:

llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.

 

VERANO 1966

Cuando me extiendo junto al mar,
existe el agua y su palpitación
y un cielo azul cuya profundidad
es demasiado grande para mí.

Sentir el mar, su lentitud viviente,
es la magnificencia y el olvido,
pero sentir la vida de los camaradas
en ser el camarada de uno mismo.

El cielo inmóvil tiene su razón, lo sé,
pero la razón que hay en nosotros
existirá aún cuando este cielo
hay sido borrado por el viento y el frío.

 

 

RÍO ABAJO / URUGUAY EN EL CORAZÓN. 6

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Acaba de ser el día de Uruguay en la Expo 2008 y a Manuel Martín Mormeneo siempre le gusta recordar que él fue bautizado por poderes en Montevideo. Allí vivían y trabajaban sus padrinos: Mercedes, que había sido lavandera a jornal y cantante aficionada de copla, y Antonio, un gran conocedor de caballos. Habían partido a esa ciudad siguiendo el rastro de un tío suyo, Generoso Verdía, que poseía un negocio de panaderías. Y allí, lentamente, con sus dos hijas, Maluca y Mariela, pugnaban por hacer las Américas. Cuando nació Martín, en un tibio agosto de sol y lloviznas, en un escondido pueblo de Galicia, sus padres recibieron un telegrama. “Ese niño será nuestro ahijado y debe llamarse Manuel o Martín”. El propio sacerdote, don Avelino, que iba y venía de aldea en aldea con su motoreta de muelles, una Lambretta chispeante, les devolvió el telegrama, con un mensaje escueto. “Lo bautizamos el seis de septiembre, a las doce”. Según le han dicho luego, el cura gallego y el cura uruguayo hicieron coincidir el ritual, más o menos, cabe suponer, y Manuel Martín Mormeneo contrajo un parentesco inevitable con Uruguay. Cada año, el día de su santo o el de cumpleaños, recibía un regalo: una armónica, una pluma, un chaquetón de marinero y una bola del mundo, con una flecha luminosa que indicaba donde estaba Montevideo, que se convirtió para él en un lugar mítico. Sus padrinos regresaron cinco o seis años más tarde, y lo primero que hicieron fue regalarle una yegua. “Se llama Charrúa”, le dijo Antonio, aquel hombre con los ojos acuosos de añoranza. Por eso y por otras muchas cosas, Manuel Martín Mormeneo se siente un uruguayo más. Desde hace años, recoge libros, discos, carteles, pequeñas historias de ese país, y figuras como Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Felisberto Hernández, Daniel Viglietti o Jorge Drexler son como miembros de la familia. O, sencillamente, sus ídolos. Un día, hace no demasiado tiempo, un fotógrafo madrileño le mandó un regalo inesperado: “Mira: un compadrito se te adelantó. Jorge Drexler se ha ennoviado con Leonor Watling”. Entonces nadie lo sabía. Y aún tardaría en saberse. De ese secreto derivaba también una inmensa admiración por el ex médico y ahora cantante. Martín Mormeneo, en primera fila, le aplaudió a rabiar en la Plaza Aragón.

 

*Este texto de la serie Río abajo, protagonizado por el fotógrafo gallego Manuel Martín Mormeneo, apareció ayer en las páginas de la Expo de Heraldo de Aragón. El gran Pablo Ferrer, un sabio absoluto de las músicas del mundo, con muy buen gusto, lo tituló: Un país con nombre de río. Compruebo que en mis archivos tenía este título nada original: Uruguay en el corazón.

01/08/2008 11:23 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

EL POETA Y DRAMATURGO MARIANO ANÓS ABRE BLOG

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[Ayer me escribió Javier Delgado: poeta, narrador, botánico, ajedrecista y curioso insaciable de mil cosas y mil fragmentos de la sabiduría del mundo. Javier dice exactamente esto:]

Mariano Anós (poeta y director de teatro) comenzó a publicar el pasado 30 de junio un blog muy especial: http://sitios08.blogia.com/

En él va comentando, día a día, el proceso/progreso de los ensayos de la obra "Sitios Saragosse", cuyo texto también escribió Mariano Anós.

El reparto definitivo está formado por: Silvia Auré, Gema Cruz, Inma Oliver, Amanda Recacha, Javier Aranda, Alfonso Pablo y Pedro Rebollo. El vestuario es de Marie Laure Benard, la escenografía es de Pepe Melero y la música de José Luis Romeo.

La Fundación Zaragoza 2008 es el principal promotor de este espectáculo, que después de dos funciones de preestreno en el palacio de Congresos de la Expo, se estrenará el 17 de septiembre en el Teatro Principal de Zaragoza. La productora es "Embocadura", por cierto una empresa cultural excepcional de nuestra región: vean su web en http://www.embocadura.es/web/index.asp

No es en absoluto usual poder leer las notas de un director de teatro sobre la preparación de un espectáculo "en tiempo real", conforme van desarrollándose las sesiones de ensayo.

*Una de las fotos del blog de Mariano Anós, compañero de una y mil aventuras de Javier Delgado.

GRACIA MOSTEO, PREMIO VERÓN GORMAZ DE POESÍA

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El narrador, poeta y crítico José Luis Gracia Mosteo lograba hace unos días el I Premio Internacional de Poesía José Verón Gormaz, instituido por el Ayuntamiento de Calatayud en honor de su cronista, poeta y fotógrafo, que está dotado con 6.000 euros. El poeta y narrador aragonés residente en Madrid, coordina los ciclos de autores aragoneses en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, sobre todo, venció con su poemario Blues de los Bajos Fondos. Este libro  fue definido por los miembros del jurado (Luis Alberto de Cuenca, Javier Barreiro y Pepe Verón, entre otros) como una obra "de sorprendente originalidad, con un lenguaje arriesgado que combina la palabra poética y la jerga canalla". José Luis Gracia Mosteo nació en Calatorao (Zaragoza) en 1957, es un trabajador incansable, ha rendido diferentes homenajes a escritores clásicos y modernos, ha creado un detective policiaco, y ha sido ampliamente distinguido en todos los géneros. Alterna la creación literaria con sus clases de Lengua y Literatura en Madrid. Suele decir, medio en serio, medio en broma, que es un peleón de las letras: siempre está en el camino, con ficciones, con delirios, con sueños, aunque esta obra es más bien de carácter realista y dura, vinculada a la vida cotidiana y a algunos episodios de marginalidad.

JULES RENARD: ELOGIO DE LO PRÓXIMO, DE LO MINÚSCULO

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Los asiduos del blog ya saben cómo me ha impactado la obra de Jules Renard. Ahora tengo muy cerca todos los días tres de sus libros: Pelo de zanahoria, una historia de la infancia llena de conflictos, su bestiario particular Historias naturales, y su Diario, que es una auténtica joya, una fuente continua de reflexiones. Esta mañana, siguiendo la recomendación de Pepe Massot, lo he abierto por una página cualquiera y he encontrado estas notas.

 

-“Nadie nunca me impedirá emocionarme cuando miro un campo, cuando camino hundido hasta las rodillas en la avena que vuelve a enderezarse a mi espalda. ¿Qué pensamiento es tan fino como esta hoja de hierba?

Me río de la gran patria: la pequeña siempre me impresiona hasta las lágrimas. El emperador alemán no me quitaría esta hoja de hierba”.

 

Algo más abajo, anota:

 

-“Sé nadar lo justo para abstenerme de salvar a otros”.

 

-“La esperanza es salir con un sol radiante y regresar bajo la lluvia”.

*La foto es de Gerald Bloncourt.

RÍO ABAJO / 5. LA DULZURA Y LOS PINGÜINOS

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Martín Mormeneo quería conocer la dulzura de su cuerpo. Y por eso ha entrado en otro de los pabellones que más le gustan: el de Extremadura, todo un poema visual y sonoro en torno al agua y sus magias. Los extremeños, en una auténtica apología de las nuevas tecnologías, han sido capaces de crear microclimas, ríos virtuales, humedales y ámbitos donde igual se oye el canto del ruiseñor que se aspira el intenso olor del hinojo. Como señuelo para tentar a sus hijos Manuel y Clara que viven en Olivenza, Martín Mormeneo ha medido su dulzura. Le han dado las cifras. Camina de aquí para allá, busca elementos que le sorprendan, y se detiene a su antojo, con la sensación de que tiene todo el tiempo del mundo: observa la escultura de Jaume Plensa, “El alma del Ebro”, que tanto le fascina; asiste a la función del Iceberg y distingue ese subrayado apocalíptico de advertencia y denuncia que hay en la música de José Luis Romeo; más tarde, encuentra acomodo en la anfiteatro: allí ha visto a Paul Weller, y bailó hasta el fin de la noche y del cansancio con Youssou N’Dour, ese hombre que lleva en la música, en la sangre y en la sonrisa todas las melodías de África. Recuerda los días del pasado con Toquinho: hace años tuvo un vecino argentino, Claudio, que aspiraba a tocar la guitarra como él y a cantar como Al Jarreau. Cuando empiezan a apagarse todos los sones, Toquinho y Creuza incluidos, Mormeneo busca las terrazas y las más altas barandas. Había una luna primorosa: dorada y encendida como un pan antiguo. Intentó ver a través de su pálido fuego la silueta de una rana. Los antiguos distinguían a ese anfibio en el interior de su círculo perfecto. No fue capaz de verla, ni él ni su cámara. Pero sí vio a dos viejos amigos: Pedro y Elisa, que paseaban, entre las lámparas y el césped oscuro. “Nos encanta venir aquí –le dijeron-. Esta ciudad, cuando cae la noche, parece un espejismo junto al río”, dijo él. En ese instante, apareció el restaurador Emilio Lacambra. “Ya he venido trece veces a la Expo, y las que te rondaré, morena”, dijo. A la mañana siguiente, Martín Mormeneo escribió a sus hijos: “Os gustará mucho el iceberg: saltan al agua un montón de pingüinos que recogen unos barqueros fantasmales. Además, debéis saber que soy algo menos dulce de lo que pensaba”.

*La foto corresponde a las imágenes que han tomado los fotógrafos de la Expo 2008. Este artículo corresponde a la serie Río abajo, que publica Heraldo de Aragón -coordinadas por Enrique Mored, Esperanza Pamplona y Rafael Bardají- todos los días.

02/08/2008 11:56 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

DONNA LEON: UN IRRACIONAL Y LOCO AMOR POR ITALIA

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Me gustan mucho los libros de Donna León: esa escritora norteamericana que reside en Venecia desde hace 40 años, que ha creado un personaje fantástico como el comisario Guido Brunetti, otro no menos fascinante como su mujer Paola, profesora en la Universidad “cuatro horas a la semana”, y excelente cocinera por amor “como casi todas las mujeres italianas”. Ayer, a las seis, Donna León intervenía en La Tribuna del Agua. La poeta y narradora Magdalena Lasala hizo de presentadora. Llegué un poco tarde, cuando Donna León –cabello plateado, menuda, pero con un sentido teatral absoluto, gran contadora de historias orales…- hablaba de los chinos y de una mujer liftada, con la que Brunetti coincidió en un par de ocasiones; en una de ellas, durante una cena, ella le reveló que leía a Cicerón en latín. Paola, entre intrigada y celosa, le preguntó qué le había pasado durante la cena, casi había puesto en peligro su matrimonio: durante dos horas no habló con nadie salvo con aquella mujer liftada. Cuando Brunetti le dijo que leía a Cicerón, ella, aliviada, le respondió: “Sabes que soy la única mujer en Venecia que significa eso que acabas de decir”.

 

Donna Leon habló de otros temas que le obsesionan: las basuras, contó una historia sobre un tren al Tibet, con un montón de vagones no para pasajeros sino para la basura, probablemente; habló de la Mafia, del agua, y reveló con sencillez: “Escribir un libro no es un proceso consciente. Una novela proporciona sorpresas”. Las sorpresas que a menudo no nos proporciona la vida, vino a decir. Anunció que le encantaba el título de su nueva novela, creo que dijo que la novela no era demasiado buena, pero sí el título: About faces. Mediavuelta.

A todo esto, Donna León seducía a un auditorio más numeroso que en otras ocasiones. Se reía, gesticulaba tras sus gafas, se corregía a sí misma: “Vaya rollo les he soltado”, resumió.

 

El turno de preguntas estuvo muy bien. Se percibía que sus libros se leen, que hay muchos lectores que se identifican con sus climas, con la laguna, con sus personajes. Una mujer le dijo que sus novelas olían muchísimo, que se percibía el olor de la cocina y de la buena gastronomía, y le sugirió que escribiese un libro de recetas. Alguien quiso saber cómo valoraba la adaptación de sus novelas al cine. Dijo: “Interesante pregunta. Siguiente, por favor”. Yo le pregunté cómo ambientaba sus novelas y cuál era su relación con los venecianos. Dijo que al poco tiempo de llegar a Venecia hizo un par de grandes amigos, Roberta y Franco, que son como de su familia, y ella es de su familia por completo. Asiste a sus fiestas. Ellos le abren muchas puertas. Añadió: “A mí me gusta preguntar, hablar con la gente. En realidad, me gusta más que charlar, escuchar. Me gusta que me cuente historias. Me documento como puede. Siempre sabes mucho más que lo que cuentas, debes conocer muy  bien un tema –la Mafia, la construcción, la pesca, el cristal de Murano- para resumir ese mundo en pocas líneas. Venecia es un microcosmos que refleja todo lo que pasa en Italia, pero con menos delincuencia”.

Juan, el escritor y farmacéutico, hizo de entrevistador interpuesto: le dijo que algunos amigos italianos le habían pedido que le preguntase cuándo se iban a poder traducir sus libros al italiano. Donna Leon recordó que una editorial, Diógenes, había comprado todos los derechos de sus libros, que ella había recibido una oferta y que la había aceptado, ante el estupor de muchos de sus colegas, y que había pactado con ellos la edición póstuma de la traducción al italiano de sus libros. “Pasará algún tiempo después de mi muerte. Les he pedido que se abstenga durante algún tiempo de editarme”, vino a decir, y matizó que “no quiero que me maten. Pienso vivir en Venecia hasta que me muera. No quiero que los italianos se sientan ofendidos. Puedo entender que no se sientan cómodos cuando les critica un extranjero”. Con todo, Donna Leon declaró que sentía un amor irracional, loco, por Italia.

 

Reveló también que ha apoyado de distintos modos al grupo Il Complesso Barrocco, que ha grabado siete óperas de Händel y ya ha publicado siete de ellas, bajo la batura de Alan Curtis. “Próximamente, se representará el ‘Tamerlán’ en Mongolia. Será divertido”.

 

En realidad, la que es divertida es ella: simpática, con gran sentido del humor. La dama de negro de Venecia.


*La foto corresponde a "El País".

 

POETAS DEL AGUA: OLVIDO, JULIA UCEDA, GAMONEDA...

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[En el recital de Poetas del agua, que organizó el Pabellón de España con José Tono Martínez a la cabeza en la Tribuna del Agua, saludé a Olvido García Valdés, acaso el nombre más bello de poeta española, a la que conocía de una entrevista pública en Poesía en el campus. Olvido ha estado dos años en el Cervantes de Toulouse y acaba de volver a España, a Toledo, donde reside con su marido, el poeta, dinamizador de mil aventuras poética y ensayista Miguel Casado, uno de los grandes especialistas de Antonio Gamoneda. Olvido ha ganado el premio Nacional de poesía con Y todos estábamos vivos (Tusquets. Nuevos textos sagrados). Ha traducido a Pasolini, a Marina Tsvetaieva y Anna Ajmatova, entre otros. El agua –de la que dijo aquello de “El agua es algo de lo que no sé”- ha protagonizado distintos poemas de sus libros. Leyó, entre otras cosas, varios textos inéditos que surgieron en Francia donde vivía asomada al río y a un dique. Encuentro esta pieza anterior, y la traslado al blog a modo de leve homenaje a una mujer que ha estudiado, a la luz de clásicos del siglo XX, la vida y la obra de Santa Teresa de Jesús.

Olvido saludó con todo cariño y atención a la poeta y ensayista María Pilar Martínez Barca (había más poetas: Miguel Ángel Ortiz, Miguel Ángel Yusta, Fernando Sarriá, Luisa Miñana…), que acudió a oírla a ella, a la dulce y leve Julia Uceda (una sevillana afincada el Ferrol desde 1976, creadora de la colección Esquío) y a Antonio Gamoneda, transformado ayer, más que nunca quizá, en un poeta proletario que reivindicó la Memoria Histórica en un estremecedor poema épico: “Ha de llover”, casi un tratado de buenas intenciones, casi un manifiesto de sus desgarros, casi una nueva autobiografía que enlaza con los muertos y desaparecidos de su niñez, cuando miraba el mundo a través de una mata de hortensias… Los tres fueron presentados por la poeta y ensayista argentina Noni Benegas, que realizó una presentación bella y profunda, realmente poética y muy medida en todos sus gestos y palabras. Se lamentó la brevedad de la lectura de Julia Uceda; al final, Olvido García Valdés le pidió que leyese algún poema más, Uceda explicó que había un foco que apenas le dejaba leer y leyó varios textos de su último poemario: "Zona desconocida", y le rindió un homenaje a Ramón J. Sender y a su reportaje sobre la tragedia de Casas Viejas. De alguna manera, con ese texto, Julia Uceda se ponía al nivel del testimonio civil y histórico del gran friso épico de Gamoneda, "Ha de llover", un texto vinculado sin duda a "Descripción de la mentira", y mucho más explícito y directo que los suyos por lo regular.]

 

He aquí el poema de la asturiana Olvido García Valdés:

 

NADABA POR EL AGUA TRANSPARENTE...

Nadaba por el agua transparente
en el hondo, y pescaba gozoso
con un pequeño arpón peces brillantes,
amigos, moteados.
Aquella agua tan densa, nadar
como un gran pez; vosotros,
dijo, me esperabais en casa.
Pensé entonces en Klee
en la dorada. Ahora leo:
estás roto y tus sueños
se cuelan en tu vida, esa sensación
de realidad es muy fuerte; estas pastillas
te ayudarán.
                       Dorado pez,
dorada de los abismos, destellos
en lo hondo. Un sueño subterráneo
nos recorre, nos reúne,
nacemos y morirnos, mas se repite
el sueño y queda el pez,
su densidad, la transparencia.


De "Caza nocturna" 1997

*La foto, tan bella y sugestiva, tan emparentada con el auga y con Paul Klee, pertenece a un extraordinario fotógrafo: Gerald Bloncourt. Bloncourt nació en Haití en 1926 y residió durante años en el París de los bajos fondos. También es poeta y ha sido expuesto en distintos lugares, entre ellos Portugal.

 

03/08/2008 11:23 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GERALD BLONCOURT: FOTO DE AMOR EN PARÍS

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Me apasiona este fotógrafo, como George Dussaud, pongamos por caso. Como Willy Ronis. Como Robert Doisneau. Como Emmanuel Soguez. A esta instantánea de amor, le coloco esta cita que recoge Enrique Vila-Matas en su Dietario voluble. Cuando más lo releo más me gusta.

 

Dice: “Nosotros, siempre nosotros… más algunos amigos” (Roland Barthes).

 

CALLE LEPANTO: UN BLOG CÓMPLICE...

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Descubro esta espléndida foto de Gloria Fuertes, de joven, y un estupendo blog de poesía, de ilustración y de otros asuntos de la vida y de la cultura. Se llama Calle Lepanto: callelepanto.blogspot.com.

 

Y aquí lo anuncio. Es muy sugerente. Y además he comprobado con gratitud y sorpresa que se trata de alguien cortés y afectuoso que tenía linkado este blog. Gracias y enhorabuena. Hay mucho que ver y que leer.

JOSÉ CARLOS CATAÑO, EN LA MANCHA LITERARIA

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[Escribe Nicolás Melini, narrador, poeta y viajero, y ex jugador del Real Zaragoza de juveniles:

Queridos, ya está el nuevo número de La Mancha Literaria, con el buen amigo Domenico Chiappe como invitado; junto al canario José Carlos Cataño, cuyo libro Los que cruzan el mar (Diarios, 1974-2004), publicado por Pre-textos, les recomiendo vivamente. Y como siempre los cuentos de Juan Carlos Chirinos, Juan Carlos Méndez Guédez, Ernesto Pérez Zúñiga y yo.


 

http://www.delamanchaliteraria.blogspot.com/]

 

 

José Carlos Cataño (La Laguna, Islas Canarias, 1954) es poeta, narrador y ensayista. Tiene un blog muy sugerente, de donde tomo estos dos fragmentos:

 

viernes 25 de julio de 2008

 

Dejar de escribir, como dejar de hablar. Dejar de pensar, dejar la cháchara. Quedarse mirando, vacío.


***

A media tarde, con el sol muy creído, mis aimaras han plantado un paraguas junto a las canchas. Unos -y unas- jugaban al fútbol con sus camisetas de colores distintivos. Los otros, los de fuera, atendían a sus hijos, platicaban, se tumbaban en el suelo. Ésa sí es la playa feliz.



***

La biblioteca como un ser vivo -que también termina: las bibliotecas olvidadas, las bibliotecas enterradas, las bibliotecas de los tártaros...
Bibliotecas que crecen sin orden aparente -y me acuerdo de la foto de ayer en que aparecía la de L. A. C. junto a iconos de lo que llaman cultura de masas. Las bibliotecas asépticas, de presencia casi invisible.
Como en esto también soy aprendiz, ni siquiera hablo de "mi" biblioteca. El conjunto de libros se expande, ocupa habitaciones del suelo al techo, pasillos...


Las bibliotecas móviles, la de los transterrados, las bibliotecas unipersonales, la biblioteca mínima, la biblioteca nómada, como hacía el actor Lee Marvin que nunca viajaba con equipaje: compraba la ropa, subía al hotel, y al abandonarlo se marchaba con lo puesto, y así hasta la siguiente estación.

viernes 25 de julio de 2008

Anoche di con uno de los álbumes de viajes de mis padres. Tanto ha bregado uno en hacerse con ellos, que apenas los ha limpiado, pasándole la palma de la mano como por una mejilla, los ha encerrado en una gaveta.


Será que entre las nuevas sobre Marusa y la reiterada bellaquería en Llano del Moro, es bueno posar los ojos sobre el blanco y negro.
Los pies de foto son de mi padre. Su caligrafía, en lápiz blanco, presenta un esmero que casi da grima. Pero da gusto identificar los lugares a primeras. Neutchatel, por ejemplo.


Hay fotos, también, de Barcelona; sobre la cúpula del observatorio Fabra; bajo los roquedos de Montserrat. Qué hermosos son estos roquedos así sin más, sin frailes, sin iconografías, sin palios ideológicos. Hasta vuelve uno a reconsiderar que el sitio era un axis mundi.
Pero ni por ésas mi madre sonríe del todo a la cámara. Se la presume tímida, con la cabeza gacha, o mirando con melancolía a otra parte.
Mi padre era el de las imágenes y el que hablaba. Mi madre era la mirada y el silencio.


El latido empieza a acelerarse recogiendo esas lejanías, ese tiempo parado por el milagro de alguien que en este momento respira y rememora. Ya es medianoche, y si el viento se detiene, sube el calor como cosa que vive.


C ha tomado otro álbum familiar, con imágenes de La Punta del Hidalgo; de la sierra de Sevilla; de los cráteres y malpéis del Sur...
Todo se queda aguardando una imagen sobre esta imagen.
A lo mejor es Minish quien nos la toma, absortos y con el índice agitado, para revelarla cuando ella regrese al edén de los gatos.

*La foto del niño que muestra su carromato de cigüeñales es de Gerald Bloncourt.

 

03/08/2008 17:54 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 9. DOS CITAS CON GAMONEDA

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El viernes por la noche, más de una década después de nuestro último encuentro, fui a ver a Antonio Gamoneda al hotel Palafox. Le grabamos una entrevista para Borradores y para Artes & Letras. Antonio, tan galante, estaba alegremente perplejo: había cuatro mujeres para atenderlo, o cinco si sumamos a Chus Marchador, fotógrafa de El Periódico de Aragón: Carolina Cebreiro y Carmen Marín, del Pabellón de España, Mari Carmen, operadora de cámara de Aragón Televisión, y Aloma Rodríguez, que quería conocerlo y hacerle unas fotos.

 

Gamoneda, tras el premio Cervantes de 2006, lleva un año y medio largo sin mucho tiempo para escribir: va de aquí para allá con un sinfín de obligaciones y proyectos. Dentro de poco tendrá que viajar un mes y medio por Latinoamérica; y antes, próximamente, dará un curso de poesía en la Universidad Menéndez Pelayo: “Me comprometí, un poco a la ligera y porque estaba lejos, con un ciclo de nueve conferencias. La estoy escribiendo de hotel en hotel, durmiendo menos de lo justo. Ya se han apuntado alrededor de 60 alumnos”.

Con Gamoneda hablamos un poco de todo: de sus libros iniciales, de la figura de su padre, el poeta modernista y periodista de “La voz de Asturias”, Antonio Gamoneda, que falleció en 1932, cuando él tenía un año. Gamoneda dijo que su padre no había sido un fantasma para él, pero que su madre de  vez en cuando le recordaba historias y anécdotas en las que se veía vibrar el amor. Gamoneda nació en Oviedo, pero pronto se fue a vivir a León, que sería la ciudad de su vida. Hubo un instante en que se confesó un “Poeta proletario de provincia, y a mucha honra”. Hacia 1936, cuando se inició la Guerra Civil llegó el momento de empezar a leer, y en su casa solo había un libro: Otra más alta vida el poemario, de factura clásica, de su padre, que había publicado en 1919. Y así descubrió el placer y la belleza de la palabra. Y además, en medio del conflicto, vio la leva de gentes, intuyó las ejecuciones, a través de su balcón y de lo que oía. Más tarde, estudió en los Agustinos de León, y los catorce años lo dejó todo por dos razones: acumulaban propaganda nazi en sus alacenas y, lo que era peor, “practicaban una pederastia más o menos encubierta. Así de claro”. Salió de allí y entró a trabajar de botones y de recadero en un banco. Poco a poco, estudiando, leyendo, haciendo un tenaz meritoriaje, Gamoneda fue alzándose, sin perder jamás la conciencia de clase. E iba publicando sus poemas, aunque muchos de sus libros, por la censura o por la autocensura, quedaban inéditos. Hablaba el autor de piezas como Blues castellano y de Descripción de la mentira, el libro donde rendía homenaje a los desaparecidos de su niñez, a sus antepasados derrotados o silenciados.

 

Hablamos de la antología Edad (Cátedra, 1998), de ese volumen espléndido que es Libro del frío (Siruela, 1992), inspirado en una idea de la muerte como una especie de frío de vivir, como amenaza, como serena contemplación del adiós que se acerca con su crudeza invernal; hablamos de la nieve, como elemento simbólico de su existencia y del paisaje leonés, y hablamos aún, entre otras cosas, de los años en que la vida no le sonreía y se presentó, y ganó, hasta tres veces un certamen poético de Ejea de los Caballeros. Al final, le mandaron una carta amable con la siguiente nota: “Le agradeceríamos que no se volviera a presentar a este galardón”.

 

Hablamos de Andrés Laguna, que le inspiró con Dioscórides su Libro de los venenos” (Siruela, 1995), y de las memorias de infancia que ya ha terminado y que aparecerán, lo más probable, en Galaxia Gutenberg, donde publicó su poesía completa. Y hablamos del premio Cervantes, que agradece. Y citó como uno de sus libros capitales las Geórgicas de Virgilio. Y los Cantos de Leopardi.

 

Y ayer, en la Tribuna del Agua, Gamoneda recordó que la poesía era “un no saber sabiendo”, como había dicho San Juan de la Cruz y que en el fondo, sin ser explícitamente un poeta del agua, “del agua somos todos”. Señaló que el agua se ha hecho presente en su obra, y quizá el término que mejor se adaptase a Julia Uceda, a Olvido García Valdés fuese, también, el de “poetas en el agua, poetas para el agua”, y reclamó “agua para todos”, agua pública y no de las sociedades anónimas para obtener sus sabrosos dividendos. Y antes de alcanzar ese momento de cenit con “Ha de llover” (“Ha de llover jamás y siempre con desesperación agraria (…) Ha de llover, está lloviendo”), contó algo muy sutil, que recordaba a su madre Ana Lobón: “El valor tiene valor para una vida infantil. Y yo tenía la sensación de que el agua me hablaba. Tenía la necesidad de entender el agua, qué me decía. Un día le dije a mi madre que el agua me hablaba, pero no le entendía”. Aseguró que el sonido del agua hacía crecer en él una especie de sensación sonámbula. La música del agua está llena de palabras y el poeta espera descifrar la verdad de ese mensaje.

 

Luego, Antonio Gamoneda se desmelenó con un poema civil: “Ha de llover”. Con un poema río contra la muerte y la injusticia, contra el olvido.

*Noni Benegas y Julia Uceda, en primer término. Atrás, Olvido García Valdés, Antonio Gamoneda y el vicecomisario José Tono Martínez, durante la visita al Pabellón de España. La foto corresponde a los servicios de prensa del Pabellón.

03/08/2008 18:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 10. LA NOCHE DE DIANA

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Diana Krall (Canadá 1964), la cantante y pianista canadiense, ofreció anoche un cálido recital en el Anfiteatro 43. Estuvo correcta, con magníficos momentos. Ella se mostró como una mujer simpática y afable, que se había tomado el interés de conocer la Expo. La elogió, tantos edificios, tanta arquitectura, tanta belleza por aquí y por allá, había dicho y volvió a decir, y luego se aplicó en su recital, con un equipo mínimo pero excelente. Para mi gusto, el sonido estaba un poco bajo, y ella parecía desconcertada por los fuegos artificiales y por el carácter de ruidosa feria que tiene la Expo, a veces, a cualquier hora. Aunque anoche los fuegos eran de Villanueva de Gállego.  Pese a ello, fue cordial con la gente, agradeció el cariño y fue un poco rácana con los bises. Uno, y nada más. Eso sí, recordó que estaba casada con Elvis Costello y que se había traído a los gemelos de ambos de 20 meses.

 

A mí me pareció que ese espacio, azotado por algo más que un leve viento (se le fueron los papeles cuando cantaba algo así com "no te vayas nunca", y los sujetó de un manotazo), no era el idóneo para su música, pero ahí estuvo, entregada y con humor y un poco de ironía.

 

Esta noche actúan Estrella Morente y Dulce Pontes: flamenco y fado, mano a mano.

 

Esta foto no es del concierto de ayer, claro. Es una bella foto de Bruce Weber.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 11. LOS SUEÑOS DE R. CALERO

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Sueños azules es título de la instalación de Ricardo Calero en esa gran cámaro oscura donde se proyecta la Sinfonía Aragón de Carlos Saura, con música de Roque Baños. Es una obra espléndida, que alude al naufragio, a la trágica navegación en Cayuco, a las lágrimas, porque muchos inmigrantes se quedan por el camino. O mueren a bordo.

 

La pieza constaba de alrededor de 700 lágrimas, en forma de anzuelo, colgadas y derramadas en el suelo. Al parecer más de 200 han sido arrebatadas por los visitantes. Es una forma de medir el éxito de la propuesta. Ricardo Calero está ahora en las Estancias creativas de Albarracín, en la Casa de la Julianeta, tiene previsto intervenir en siete u ocho lugares emblemáticos de la villa de los Azagra, y luego realizará otra gran exposición en Estados Unidos. Desde algunos meses, Ricardo posee un nuevo taller en Fuendetodos. Se encuentra en un formidable momento de creación, de ideas, de eco en importantes galerías.

 

Esta foto ha sido realizada por el propio Ricardo Calero.

03/08/2008 22:15 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PEDRO VILA: ADIÓS A LA VIDA, A LA POESÍA, A SU ARAGÓN

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Esta madrugada ha fallecido Pedro Vila, padre del fotógrafo Ricardo Vila y de la pintora Lina Vila. Pedro es un industrial que sentía un gran amor por Aragón: le encantaba viajar por todo el territorio. La comarca del Aranda y Plenas han inspirado muchos de sus poemas, que escribía a mano y que a veces, con algún motivo más o menos íntimo, publicaba en un folleto, en una tarjeta o en pequeños libros para ofrecer a sus amigos. Le dedicó uno a su hija Lina, cuyas exposiciones seguía por aquí y por allá, igual que le ocurría con Ricardo. Le preguntabas por él y decía que andaba entre los bosques buscando a uno de los últimos urogallos, o que se había ido a Las Cinco Villas para capturar la piel del tiempo de su patrimonio. Le preguntabas por ella, Lina, y decía que estaba en la Casa Velázquez o que había emprendido una nueva aventura con los grabados. Pedro Vila tiene otro hijo, Pedro Javier, gemelo de Ricardo, que se dedica al negocio familiar de motores.

Una de sus pasiones era la alfarería y estuvo detrás de muchos proyectos: colaboraba en su rodaje y en su edición, y apoyó algunos proyectos de dos de sus cineastas predilectos: Javier Estella y José Manuel Fandos, entre otros.

Hace algún tiempo, en una entrevista a Lina, le pregunté por su padre y ella hacía este retrato de él: “Tiene un modesto taller de reparación de motores, es un aragonesista entusiasta, amante de su tierra, defensor de algunas tradiciones como la alfarería. Tenía una gran curiosidad por todo, pero tardé en darme cuenta. Es observador, ha leído mucho y es autodidacta. Hace poco descubrí que escribía poemas y que investiga. Acaba de presentar un vídeo sobre la sabina: tiene ideas utópicas. Todo ello ha sido un feliz descubrimiento”.

Coincidí con Pedro en varias ocasiones: una de las primeras veces fue cuando acudió a los Encuentros Literarios de la Guerra Civil: venía, se sentaba entre los participantes, siempre con su mujer María García, y allí estaba, sin parpadear. De vez en cuando, en cuanto había tomado algo de confianza, hacía preguntas o comentarios. En aquella ocasión, si no recuerdo mal, vino a arropar la proyección de un documental de Estella & Fandos sobre los gitanos en la Guerra Civil. Luego estuvo, en otra ocasión, cuando Ricardo Vila vino a explicar los secretos de sus espléndidas fotos del paisaje y de los animales. Y juraría que aún estuvo también durante una estupenda exposición de Lina, en la que exponía una instalación y distintas obras sobre el cuerpo y el dolor.

Desde entonces nos hemos visto y nos hemos escrito. Siempre he recibido algún objeto suyo, pequeños detalles. Ya cuando estaba enfermo de cáncer, hablamos. Él estaba en su casa de San Mateo de Gállego y me dijo que hacía lo que podía: leía mucho, escribía poemas, con rima asonante casi siempre y estructura de romance o de cancioncilla, cuyo tema eran las pequeñas cosas de la vida: los recuerdos de infancia, el amor, el paisaje, los árboles, algunos juegos poéticos llenos de ironía. El pasado domingo, en su artículo dominical, Félix Romeo le dedicaba un pequeño homenaje: iba a hablar de los incómodos rieles de una ciudad europea y acabó hablando de un viaje nocturno a su casa, allí descubría sus poemas, sus pequeños objetos, ese mundo que cuidó con mimo y que constituía su arsenal de tesoros y de afectos. Lo que más le llamó la atención era la alegría que transmitían.

Esa alegría, esa pasión por vivir con curiosidad y con auténtico desvelo, era lo que más me llamaba siempre la atención en él. La alegría, la pasión, la ausencia de pereza: un deseo incontenible de saber más, de aprender, de viajar. Se sentía hondamente hermanado con este territorio: Plenas, la comarca del Aranda, Zaragoza, todo Aragón. Así era Pedro. Pedro Vila. Así quiso ser hasta su último aliento.

*En una de sus últimas exposiciones, Lina Vila rendía homenaje a sus padre Pedro y María con esta pieza que forma parte de su gran proyecto sobre los animales.

04/08/2008 12:54 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

JAVIER VÁZQUEZ Y RAFA MOYANO: 500 "ESCÚCHATE"...

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[La radio es una de las pasiones de mi vida. Desde niño, cuando jugaba a imaginarme en el dial la ciudad donde estaba mi padre, Zurich, Berna, Basilea, Ginebra, cuando jugaba a imaginarme donde estaba Zagreb. Me encanta conducir y oír la radio. A veces prolongo el recorrido, doy vueltas y vueltas por las pistas y canales secundarios de Garrapinillos, oyendo la radio. Me encanta trabajar y oír la radio. Me encanta hablar con otros en la radio. Algunos de los mejores momentos de mi vida están vinculados a la radio: esos momentos que solo vives tú, que no compartes con nadie, más que con la radio y el coche: una música, una voz, una entrevista, una exclusiva, algo que de repente se convierte en una detonación, en una inefable emoción… Por eso me parece una maravilla que un programa alcance sus 500 emisiones, un programa como Escúchate, que conducen Javier  Vázquez y Rafa Moyano, de Aragón Radio. Felicidades y enhorabuena.]

 

Daniel Zueras, María José Hernández, David Angulo y Elena Rubio se encargarán de ponerle música al programa, que se emitirá en directo desde el escenario del palenque del Pabellón de Aragón en la Expo

 

 

“Escúchate”, el magacín de las tardes de Aragón Radio, alcanza este martes su programa número 500 y, para celebrarlo, se traslada hasta el escenario del palenque del Pabellón de Aragón para compartir con sus oyentes y los visitantes de la Expo el espectáculo de la radio y una tarde cargada de sorpresas.

 

Javier Vázquez y Rafa Moyano desvelarán los secretos del programa a quienes se acerquen a esta fiesta radiofónica en la que participarán, entre otros, los cantantes Daniel Zueras, María José Hernández, David Angulo y Elena Rubio, que interpretarán algunas de sus últimas canciones en directo.

 Además, la actriz y presentadora de televisión Mayra Gómez Kemp se convertirá en la madrina del programa en esta nueva etapa y el público asistente tendrá una participación activa en el mismo.

 Como cada día, la actualidad de la Expo será también protagonista, en esta ocasión de la mano de la directora del Pabellón de Aragón, Sara Alcázar, y de las anécdotas y las experiencias de un activo grupo de voluntarios de la muestra, que nos ayudarán a conocer la otra cara de la exposición.

 “Escúchate”, con Javier Vázquez y Rafa Moyano, se emite de lunes a viernes a partir de las 16:00 horas en Aragón Radio. [El cuerpo de la noticia y la foto de los presentadores pertenecen a prensa de la Aragón Radio ]

 

04/08/2008 13:46 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 12. DULCE ESTRELLA DE FLAMENFADO

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 Me gustó el concierto de Diana Krall y su cuarteto, a pesar de que no era en ese lugar adecuado para su jazz clásico y contemporáneo, para su voz oscura y a la vez blanca, peculiar, teñida de belleza. Pero me gustó mucho más el concierto de Dulce Pontes y de Estrella Morente: inicialmente lo vi desde lejos, desde una terraza, lo vi más que lo oí, con Sara y Carmen. Me gustó esa estampa: la Expo abarrotada con las multitudes asomadas a las terrazas, en las mesas de los bares o sentadas ante un espectáculo menos multitudinario. Desde lejos, Estrella y Dulce parecían dos ninfas envueltas en un velo de niebla, dos ondinas que ejecutan movimientos más o menos voluptuosos bajo la enramada y cerca del río. Se oía el caudal del fado, se oía el temblor del quejío. El sonido era mucho más alto que el día anterior, y algo menor el cierzo de verano. Se oía también un creciente “Queremos entrar” de la gente apretujada a la que no le dejaban entrar. E incluso se oía ese petardeo tan inoportuno de los fuegos artificiales que había dejado perpleja la noche anterior a Diana Krall. Estrella Morente ni se inmutó: siguió a la suya, buscando la voz, buscando el duende. Ella hizo dos pequeños sets de tres o cuatro canciones claramente flamencas, de extraordinaria fuerza. Se oía todo: el llanto de las guitarras, los sones de los palmeros, los leves taconeos, las segundas voces. Estuvo estupenda, con gran fuerza, con dominio de las suertes de la intensidad y del desgarro. Y otro tanto hizo Dulce Pontes, que posee una voz envidiable, capaz de llegar a cualquier tono, a cualquier registro. Sus canciones tienen algo de arias de ópera, de canción de cuna, de requiebro ideal para seducir de monte a monte, de lamento obstinado del mar. Precisamente la “Cançao de mar” fue uno de los momentos de la noche: Estrella interfiere en los fados de Dulce, Dulce se asoma a la canción clásica de Estrella, no necesariamente flamenca. “Volver” fue otro de los instantes inolvidables: dos tesituras diferentes, con Dulce de incómoda y difícil segunda voz. Y el bis fue una auténtica maravilla: cantaron a dúo, y a la vez alternativamente, “Gracias a la vida” de Violeta Parra. Lo mejor, siendo bueno, no fue su interpretación, el ofrecimiento de alegría y de buenos deseos, lo mejor fueron los últimos compases: Dulce y Estrella presentaron a sus músicos, los hicieron bailar, palmear y saludar, e incluso los invitaron a cantar. Dos de ellos lo hicieron espléndidamente: con imaginación, con gracia, con salero andaluz, mientras sonaba el tema central de la canción. La gente bailaba como no había bailado en toda la noche. Dulce y Estrella se mostraron próximas, simpáticas, muy compenetradas y felicitaron una y otra vez a Zaragoza por la Expo. A Zaragoza y a su público. Obrigado. Muito obrigado, sonaba en la voz de una cariñosa Dulce Pontes.

 

Y ellas, abrazadas, se fueron como quien parte por las salinas o la bahía… El río, el Ebro caudaloso y espejeante, estaba próximo. No se sabe con certeza si las ondinas partieron en barca…

04/08/2008 22:38 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

JOSEMA CARRASCO: UNA VISIÓN DEL AUDITORIO

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Josema Carrasco es poeta e ilustrador. En los últimos tiempos le hemos visto en revistas y distintos proyectos. Hace poco ilustraba una pequeña selección de poemas de tres jóvenes poetas: Carmen Ruiz Fleta, Brenda Ascoz y Almudena Vidorreta, para la revista Rolde. Esta mañana, por puro azar, he entrado en su página y veo esta deliciosa interpretación musical sobre el Auditorio de Zaragoza, del arquitecto José Manuel Pérez Latorre.

 

Voy a estar casi todo el día fuera de casa, y dejo aquí esta deliciosa pieza.

ENRIQUE VILLAGRASA: UN POEMA A LA TIERRA HERIDA

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[Estoy casi todo el día fuera de casa, hasta las nueve. Regreso, abro el correo y veo que tengo algunas cosillas. Entre ellas, esta nota y este poema del poeta de Burbáguena: Enrique Villagrasa.]

 

[Antón: he leído tu texto sobre Antonio Gamoneda, qué maravilla -cuando le conocí con Siles, cuánto aprendí- y me he acordado que tenía yo este poemilla por ahí, que te dedico a ti. Es para ti, sin más pretensiones. Ya sé que es un poema infantil, pero tu escritura sobre Gamoneda me ha llevado y me he dejado ir. La foto es de Gerald Bloncourt y está fechada en 1955 en París.]



CANTO A LA TIERRA HERIDA

A Antón Castro

Este canto que yo canto quiere denunciar
el día a día de nuestra desidia,
de nuestro olvido por ti, tierra herida,
casa común de todos querida tierra
y amada agua que nos das vida.
Qué sed de vergüenza que por nosotros
estás herida y por nosotros
estás por estar que ardes.
Contaminas aguas dulces y saladas, qué más da;
toda tú manchada por nuestros desperdicios
y basuras. Qué bien, aumentamos nuestros residuos
y tú te fastidias, que para eso eres de todos.
Incrementamos la desertización. Talamos bosques y tú, ¡te fastidias!,
que para eso sigues siendo de todos, mientras dures.
¡Qué más da! Seguro que vives mis años y algunos más.
Que sí, que te entiendo, que a más ricos más basura
y qué, tú lo aguantas todo hasta que te canses;
pero, vivirás más que nosotros. Los que vengan
atrás que se fastidien con "j". Que sí, que estás
hasta las narices, que ni ilusiones ni sueños.
Que no te queda nada tierra, ni bosque ni agua siquiera limpia:
cristalina agua con la que refrescar tus labios sedientos.
Y nos gritas y no callas, y no nos damos cuenta:
si sobrevivimos moriremos, paradoja tremenda ¿no?
O logramos el equilibrio ecológico o nos vamos al desierto.
Allí nos devoraremos con los restos de tus restos.
Restos que no explicarán que de vergel pasaste a erial,
que de ribera a secano, que de río a cauce seco,
y de viña a era. Era todo tan verde... Tan verde,
decían nuestros padres. Y los niños aprenderán,
entre polvo, piedras y dudas, que un día
fue la tierra y el agua, quien con su vida dio la vida
y fue nuestra muerte.
Pero llegó el petróleo y su gestión
trajo contaminación del cielo,
de las aguas, del subsuelo,
y las especies se perdieron y sus casas con ellas.
Y no podrán saber el qué de un climático cambio.
Ni podrán saber el qué de urbes tráfico.
Ni de urbes basura, ni de urbes neón a tope.
Sólo sabrán de desertización y sequía;
pero nosotros ya no viviremos. Tu tierra aguantarás
un poco más que nosotros. Y nuestros hijos,
¡ah, nuestros hijos!, qué nos importan ellos
si nosotros ya no vivimos. ¡Allá ellos!
Este canto que yo canto. Es un canto
a la tierra y al agua para gritar
que ya no nos queda nada,
y que la protección de la tierra y de sus recursos
es de incumbencia de todos, no sólo
de los políticos y su gestión.
Que no queremos desierto, que no.
Este canto que yo canto
es un canto de lucha
por la tierra y su mar.
Pues, tu vida que yo sepa
es límite de amor:
es habitar en la lucha
a la luz de tu dolor.
                        Enrique Villagrasa

 

 

 

 

05/08/2008 21:19 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

AGUA: UN AVANCE DE TORGNY LINDGREN DE NÓRDICA

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[Uno de mis editores favoritos es Diego Moreno de Nórdica Libros. Me apasiona su trabajo, y el de su equipo, en tres direcciones: la edición de autores nórdicos, la edición de clásicos contemporáneos con algunos rescates espléndidos, y pienso, por ejemplo, en Lars Gustafson, y esa línea de libros ilustrados, en la que ha publicado, entre otros, textos como El proceso de Kafka, El festín de Babette de Isak Dinesen o Las flores del mal de Charles Baudelaire. O uno de mis libros más queridos: Lenz de Georg Büchner, bellamente ilustrado por Alfred Hrdlicka. Diego Moreno me escribía ayer y me decía que en breve aparecerá en su sello un libro de relatos de Torgny Lindgren. “El próximo 3 de septiembre se celebra en la Expo de Zaragoza el día de Suecia. Coincidiendo con ese día saldrá a la venta un maravilloso libro de cuentos de Torgny Lindgren. Este escritor es reconocido por la gran calidad de sus relatos, y en este libro se recogen sus mejores trabajos”. Uno de los mejores textos del volumen es el relato “Agua”, del que Diego me envía un fragmento. El libro se titula como este cuento: Agua. Aquí está. Mañana le preguntaré acerca de quién es la traducción: juraría yo, por el uso de pozales, que corresponde al aragonés Francisco J. Uriz, buen amigo del escritor sueco, al que ya conocíamos en Aragón. Así definió hace algún tiempo el crítico y narrador Robert Saladrigas a Lindgren: « ... he descubierto al extraordinario narrador que es Lindgren. Original, inteligente, cínico, de una eficacísima sencillez formal y al mismo tiempo con las suficientes dosis de ambigüedad para resaltar el hálito perverso del relato.»]

 

Agua

 

 

 

A la Diputación provincial de Ume.

 

Hay agua que es fría y densa como la piedra, no puedes beberla, y hay agua que es tan ligera y floja que no sirve de nada beberla, y hay agua que palpita cuando la bebes provocando escalofríos, y hay agua que es amarga y que sabe a sudor, y algunas aguas están, por así decirlo, como muertas, las arañas de agua se hunden en ellas como si fuesen aire. Sí, las aguas son casi como las arenas de la playa, son incontables.

Por lo tanto ese papel que ustedes nos han mandado de la Diputación para que les contemos cómo andamos de agua, no vale para nada, el agua no cabe en dos líneas, si uno ha vivido setenta años como yo he vivido sabe tanto sobre el agua que la Diputación quedaría ahogada bajo tanto conocimiento.

Así es que no cuento todo.

Cuando nos mudamos aquí a Kläppmyrliden, le compramos la casa a Isak Grundström, tenía seis hijos y le parecía demasiado pequeña, nosotros, Teresia y yo, no teníamos hijos, llevábamos cinco años de casados, Isak Grundström se iba a mudar a Bjurträsk a trabajar en el aserradero, entonces nos engañó en lo tocante al agua.

Estuvimos aquí en marzo viendo la casa y preguntamos: Cómo está lo del agua.

Bien, dijo Isak Grundström. Siempre hemos tenido agua.

Y fuimos con él hasta el pozo, por el sendero que había en la nieve, detrás del cobertizo, y echó el pozal al pozo, era bastante profundo, veinticinco pies dijo, y se oyó cuando el pozal dio en el agua y luego Grundström movió la cadena para que el pozal se llenase bien y luego lo subió y era un agua clara aunque ligeramente amarillenta. Y cogí el cazo y la probé.

Bien, dije. Aunque casi tiene como un olor a humo. Y un sabor a aire. Yo diría que me recuerda el sabor del agua del deshielo.

Y entonces él cogió el cazo y bebió.

Sabe a roca, dijo. Se nota que es agua de pozo.

Sí, dije. O agua de deshielo.

No, dijo. Agua de pozo.

Pero por qué ponernos a discutir sobre el agua, en todo caso era agua, entonces dije:

El agua nunca les sabe igual a dos personas.

Aquí en Kläppmyrliden nadie se ha quejado nunca del agua, dijo.

Es como una costumbre esto del agua, dije. Cuando uno ha bebido un agua cierto tiempo entonces tiene el cuerpo como lleno de esa agua. Y después uno ya no siente su sabor.

Así es que compramos Kläppmyrliden.

Pero el primer invierno que vivimos aquí, hacia la Candelaria, el pozo se secó.

Y preguntamos a la gente, a los vecinos, cómo podía ser que el pozo se hubiese quedado vacío. El año pasado cuando estuvimos aquí para ver la casa había agua. Y además Isak Grundström nos dijo que nunca se secaba.

Ese pozo se seca todos los inviernos, dijeron los vecinos. Y algunos veranos secos.

Y hasta nos dijeron:

Por eso se marchó Isak Grundström. Por el agua.

Pues el año pasado tenía agua, dije.

Qué va, dijeron. Pero Isak Grundström sabía que le ibais a preguntar por el agua. Así es que llenaron el pozo antes de que vinieseis, fundieron nieve en el caldero de la colada, tres días estuvieron trajinando con el agua, la llevaron en cubos hasta el pozo, Isak y Agda y los seis hijos.

Así es que llenaron el pozo de agua de nieve derretida, dije.

Sí.

Así nos engañaron.

Aunque en realidad yo comprendía a Isak Grundström, nunca hubiese podido vender Kläppmyrliden si hubiese dicho que tenía el pequeño pero de que el pozo se secaba en febrero, y aun así fue de milagro que logró venderla.

Y a nosotros nos bastaba, solo éramos Teresia y yo.

Primero lo intenté en el manantial de Kläppkallkällan, está en el bosque a solo un kilómetro, pensé que podríamos llevar el agua hasta casa, y perforé el hielo con un pico, pero el hielo terminaba en fango, el manantial no era más que una capa de fango helado hasta el fondo.

Después no nos quedó más remedio que coger nieve y fundirla en el caldero de la colada. Era un agua algo amarillenta, y tenía como olor a humo y sabor a aire.

Y dije: En el verano cavaré algún pie más en el pozo.

Y así lo hice. En mayo volvimos a tener agua, antes de San Juan vaciamos el pozo sacando el agua con pozales y me fabriqué una escalera de veinticinco pies para poder bajar y seguir cavando, seguro que cavé más de dos pies, y Teresia me ayudaba subiendo con el pozal lo que yo cavaba, era arena arcillosa, y manó agua, tanta que casi no podía seguir cavando. Y dije:

Ya nunca nos quedaremos sin agua.

Y ese invierno nos las arreglamos hasta el domingo de ayuno. Pero luego se secó. Así es que seguimos derritiendo nieve hasta la Semana Santa, entonces llegó el agua del deshielo.

Por cierto que era un agua buena, el agua del pozo, era clara aunque quizá un poco dulzona.

Y cuando llegó el verano, volví a cavar.

No era muy difícil de cavar, bastaba con el pico y la pala. Y pasó lo mismo que el verano anterior, manó de tal manera que tuve que trabajar chapoteando en el agua todo el tiempo y eso que Teresia la sacaba a pozales sin parar.

Pero no había cavado más de un pie cuando llegué a la roca, la roca primigenia. Y pensé: No puedo seguir, esta vez se acabó. Pero voy a continuar cavando hasta dejarlo limpio, hasta dejar la roca limpia de forma que el pozo tenga el fondo como el suelo de un salón, y la limpié con las manos para que no quedase ni un puñado de tierra o de barro, y cuando lo estaba haciendo sentía la roca en las manos como si fuese hielo, debía de haber un agujero en algún sitio, había una grieta en la roca exactamente igual que suele haber en el hielo que cubre los lagos, y tuve la mala suerte de abrir esa grieta, y el agua que se había acumulado alrededor de los pies desapareció, el pozo se secó en un instante, fue como si la roca absorbiese ávidamente el agua, hasta se oyó un chasquido como cuando se descorcha una botella, y no quedó ni siquiera el rastro que puede dejar el rocío.

Pero Teresia dijo:

No puedes hacer más, no es culpa tuya. En lo tocante a la profundidad no hay persona que pueda saber qué es lo adecuado. Dónde hay que parar de cavar.

Así es que después nos quedamos completamente sin agua.

Y no tuve más tiempo de cavar aquel verano.

El verano es breve, como la caída de una estrella fugaz.

Aquel invierno traíamos el agua de Kläppkallkällan y cuando el fondo se quedó helado derretimos nieve en el caldero de la colada.

Y yo le hice una especie de yugo a Teresia para que pudiese traer dos pozales a la vez, le di la forma de la nuca y los hombros para que no le hiciese daño innecesariamente, ni rozaduras, y Teresia me dijo que aquello era como una bendición, el yugo.

Si hubiésemos tenido hijos ellos podrían haber acarreado el agua.

Pero ninguno de nosotros dijimos nada sobre ello, no podíamos tener hijos, el yugo de la esterilidad es algo muy duro de soportar. Más pesado aún para Teresia.

 

Cuando volvió a ser verano cavé junto a la leñera, Teresia sacaba los pozales de tierra, cavé dieciocho pies, entonces llegué a la roca, y ni una gota de agua, ni siquiera estaba húmeda la tierra.

Y le dije a Teresia:

Este ladera es todo roca, un montón de tierra seca, es como el desierto de Sin.

 

 

05/08/2008 22:30 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LA PATINETA DE COJINETES DE VÍCTOR JUAN BORROY

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[Víctor Juan, polígrafo y pedagogo, ha escrito este bello texto en el su blog Solanar y la ha ilustrado con esta espléndida foto de Gerald Bloncourt de 1957, que vuelvo a poner aquí gustosamente. El cuento-evocación, como casi todo cuanto toca, está poseído por los sentimientos y la emoción. Por eso lo traigo aquí. En mi pueblo, en Santa Mariña de Lañas, a estas patinetas, que dice Víctor, las llamábamos zorras. Y a la zorras en gallego se les dice raposas… Siempre me intrigó esa nomenclatura. Como otra de entonces: los guardias de tráfico eran “os chesmas”. Por cierto, las mejores "zorras" de mi niñez las hacían dos hermanos: Marcial y Tom.]

 

Yo soy el niño de esta foto. Fabricábamos patinetas con los cojinetes que nos daban en los talleres de coches. Nunca tenían cojinetes, pero nosotros entrábamos casi a diario:

-¿Tiene cojinetes?

Cuando conseguíamos tres nos hacíamos una patineta. Una plancha de aglomerado, un palo de escoba para el eje, un listón de madera plana para poder girar, una docena de clavos y poco más. Como siempre se ladeaba, nos dejábamos las manos y las rodillas en el asfalto o sobre los adoquines. Aquello era lo de menos.

Mi abuelo le pidió a un carpintero de la RENFE que me hiciera una patineta. Cuando fui a buscarla, me quedé sin respiración. Era el regalo más bonito que nadie me había hecho nunca. Me tiraba cuesta abajo por aquellas cuestas de mi infancia. Y sí. Hacía ruido, el ruido del acero sobre los adoquines, sobre el cemento o sobre el asfalto. Tenía prohibido utilizarla a la hora de la siesta. Por la noche dejaba mi patineta en el patio de la casa de mis abuelos, un patio que estaba, como todos aquellos patios de principio de los setenta, siempre abierto. Una mañana fui a buscarla y no la encontré.

-Te la habrán robado -sentenció mi abuelo-. Alguien te ha visto dejarla allí y se la ha llevado.

Lloré. Lloré como cuando una gigantesca carpa se llevó mi caña de pescar al fondo del pantano, la caña con la que fui campeón infantil de Aragón de pesca de ciprínidos en 1977, el mismo año que nació Elena Monforte, el mismo año en que mis amigos fundaron Rolde de Estudios Aragoneses. El mismo año que le dije a una mujer de doce años que me gustaba.

Lo peor de la historia aún no había ocurrido. Un par de años más tarde, mi abuelo sacó la patineta del escondite en donde la había guardado quizá por preservar mi integridad física, quizá por el que si tal que si cual de los vecinos de la calle. Ojalá la maldita patineta no hubiera existido nunca. Ojalá me la hubieran robado de verdad. Así mi abuelo no me hubiera mentido. Con aquella decepción terminó parte de mi infancia. Cuando volvió a ser mía, ya no la quería. Por eso no me importó que mi hermano Carlos la destrozara lanzándose con ella por las escaleras de los jardines de la iglesia.

Fui un niño muy fácil de engañar. Ahora soy hoy hombre a quien se le engaña fácilmente.  Me fío de las personas. Soy un ingenuo o un gilipollas, según quiera mirarse. Pero prefiero la amargura del engaño a vivir desconfiando permanentemente. Y, además, ya no lloro como lloraba.

 

JOSÉ ANTONIO DUCE: ZARAGOZA, LA CIUDAD SOÑADA

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El 15 de junio de 1808 se riñó el célebre combate conocido como la batalla de las Eras en el Cuartel del Cid, situado entre la Plaza del Portillo y la de Toros.

Allí se presentaron los franceses ante las puertas de Zaragoza y lanzaron un fuerte ataque con tres columnas, una de ellas dirigida hacia el cuartel, que se convirtió en escenario de duros combates pasillo por pasillo y sala por sala. El episodio terminó con la derrota y retirada de los franceses, dando así comienzo el Primer Sitio de Zaragoza y a la gesta heroica de un pueblo valiente y entregado que es objeto de conmemoración 200 años después.



El cuartel del Cid fue ampliado con los terrenos del antiguo convento de los agustinos descalzos y en la actualidad sus restos pueden observarse en el paseo de María Agustín, entre la plaza de toros y la sede del Gobierno de Aragón.

 

Visión de José Antonio Duce de la primera batalla de los zaragozanos contra los franceses. Pertenece a su serie en marcha: Zaragoza, la ciudad soñada, que puede contemplarse en el espléndido y sugerente blog GozaZaragoza.

06/08/2008 00:54 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

RAMÓN ACÍN Y CONCHA MONRÁS: 72 AÑOS DESPUÉS

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El 6 de agosto de 1936 salen detenidos de su casa en la calle Cortes nº 3 de Huesca Ramón Acín y Concha Monrás. No volverán.

 

Ramón es fusilado esa misma noche en las tapias del cementerio. Unos pocos días después, el veintitrés, sufrirá la misma suerte Conchita junto a un centenar de oscenses.

 

La visión que este feroz acontecimiento tiene en los documentos oficiales de los vencedores describe también su vileza.

 

El certificado de defunción de Ramón Acín, expedido cuarenta y dos años después, señala su inscripción fuera de plazo (el 10 de mayo de 1937) y en él se puede leer:

… Fallecido en Huesca el día seis de agosto de mil novecientos treinta y seis sobre las once de la noche en refriega habida con motivo de Guerra Civil. Huesca 22 mayo mil novecientos treinta y siete.

  Ver documento

 

El expediente incoado por la prisión de Huesca sobre Concha Monrás se abre el día 6 de agosto. Diecisiete días después se cierra con la siguiente anotación:

23 Agosto 36. Es puesta en libertad en virtud de la Comandancia Militar la cual se une al expediente de Desiderio Compte Vidal.

Se dá cuenta

Ver documento

 

El acta de su defunción, expedida al día siguiente dice:

…fallecida en Huesca el día de ayer entre las horas de trece a veintinua a consecuencia de herida de arma de fuego…

Ver documento

 

La otra cara la da este testimonio que os invitamos a leer. Se trata de un homenaje publicado en el periódico Nuevo Aragón. Tres de los que escriben fueron alumnos de Acín y todos luchadores por la libertad frente al franquismo y, los supervivientes, en la II Guerra Mundial. Francisco Ponzán y su hermana Pilar fueron galardonados por los gobiernos aliados por su activa lucha contra el nazismo. Francisco no recogería la medalla. Fue quemado vivo pocos días antes del final de la ocupación alemana en Francia.

Ver documento

 *Este texto fue remitido de madrugada, cuando se conmemoraba el 72 aniversario de la ejecución de Ramón Acín, fusilado tal día como hoy, y de Concha Monrás, poco días después.

 

www.fundacionacin.org

 

06/08/2008 01:05 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

DAVID VELA: LOS MONSTRUOS DE "¡QUE TE CALLES!"

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Hace unos días, en el Centro Cívico de Garrapinillos, el grupo Che y Moche representaba su nueva función infantil: ¡Que te calles!, basada en una pieza del poeta y pintor Miguel Ángel Ortiz, con dirección Marian Pueo e interpretación de Raquel Anadón y Carlos Alcolea. Se trata de una obra de monstruos, con muchos personajes y desdoblamientos de los autores. El dibujante e ilustrador David Vela, que ha puesto imágenes y sueños y colores a Ramón Gómez de la Serna, ha creado unos deliciosos dibujos, que ha trasladado a madera Helena Millán. Hay dos personajes fundamentales, dos monstruos que hablan y evocan a otras criaturas, también concebidas por David Vela. El resultado es una pieza estupenda, que los niños disfrutan, interactiva en ocasiones con el público, donde brilla el trabajo actoral, las filigranas del texto, la concepción general de la directora y las piezas, coloristas, expresionistas, simpáticas, de David Vela. Ayer me lo encontré por la calle Alfonso y le dije que estaría encantado en colgar aquí a sus monstruos.

 

Amablemente, me lo has mandado hoy y aquí están. Con el estilo característico del ilustrador.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 13. MANAÑA: BRYCE ECHENIQUE

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El novelista peruano Alfredo Bryce Echenique participará mañana 7 de agosto a las 18.00 horas en la Tribuna del Agua, donde hablará sobre la gestación y las claves de su obra. Bryce Echenique, que se ha visto afectado en los últimos meses por la acusación de varios plagios, entre ellos uno al narrador orensano José María Pérez Álvarez, es autor de algunas novelas extraordinarias, especialmente Un mundo para Julius (1970, un libro ampliamente galardonado) o la Vida exagerada de Martín Romaña. La conferencia se inscribe en el Ciclo Grandes Presencias Literarias en Expo, y está organizada por La Tribuna del Agua y la Asociación Aragonesa de Escritores.

 

Alfredo Bryce Echenique nació en Lima (Perú), en 1939.  En 1964 se trasladó a Europa y residió en Francia, Italia, Grecia y Alemania. Recaló en España hacia 1984. Estudió Derecho inicialmente, y luego Literatura clásica; posee una amplia formación académica. Recibió el Premio Nacional de Narrativa española 1998 por su novela Reo de nocturnidad, y el premio Planeta en el 2002 por su novela El huerto de mi amada.  En 2002 se instaló en Barcelona donde publicó su segundo libro de memorias, Permiso para sentir (Antimemorias-II), en 2005, donde hace recuento de una porción importante de su existencia, de sus amores y de la metamorfosis, a menudo inhumana o exagerada, de Perú. 

 

Bryce Echenique –que siempre ha declarado su admiración por Cortázar y Manuel Puig, y por sus paisanos César Vallejo y Julio Ramón Ribeyro- es uno de los autores hispanoamericanos más traducidos de la segunda hornada del denominado “boom”, un virtuoso del lenguaje, de la evocación y de los hechos grotescos y nostálgicos. Posee un gran sentido del humor y es un narrador vitalista, cosmopolita, voluptuoso, dado a la ironía y al disfrute de los placeres: amorosos, etílicos, aunque siempre en él están contados con un barniz de elegancia y de añoranza. Todas sus obras están llenas de personajes con los que se cruzó en distintas ocasiones. También es autor de novelas como Tantas veces Pedro y Las obras infames de Pancho Marambio (2007), o del ensayo Entre la soledad y el amor (2005) y de los cuentos de Guía triste de París. Uno de sus relatos transcurre en Zaragoza.

 

En una entrevista concedida a la profesora María Luis Páramo, Bryce Echenique habló así de sus claves de escritor: el oficio, la memoria, la importancia de Latinoamérica, la experiencia académica y la lectura de los otros.

-“Uno escribe por necesidad. Lo hago porque me gusta, porque me encuentro cómodo en ello. Desde niño fui siendo conducido a la conciencia de que lo que deseaba era escribir, antes de desear ser escritor, y después fui asumiendo el oficio con todas sus consecuencias. Siento la necesidad de hacerlo, constantemente pienso en ello; en fin, es algo que está ligado totalmente a mí y ya una parte importantísima de mi vida es escribir. Le he dedicado muchos años e incluso mucho trabajo extraliterario. El hecho mismo de haberme venido a Europa y haber dado clase en colegios y universidades por aquí y por allá era probablemente porque no pensé nunca que la literatura era un oficio que me iba a dar de comer. Si eso lo he conseguido al cabo de los años, es un resultado pero no es una búsqueda. En cuanto a la gloria y la fama, no van mucho con mi carácter”.

-“Yo creo que la memoria influye mucho en lo que escribo, es un proceso de recaptura mediante la memoria y de reelaboración mediante el oficio, el trabajo, la imaginación. No creo que deje nada a las musas, las musas son el trabajo y nada más. Y sí, en mi vida hay dos tipos de experiencia que se marcan en la literatura: la vital, la que me ha dado el ser quien soy y como soy, mis viajes, mi estancia en distintos países, mis recuerdos de Perú, mis recuerdos de Europa, los muchos años que llevo ya por aquí; y la otra experiencia, que yo creo que es muy importante, es la cultural, el hecho de haber sido durante mucho tiempo profesor universitario y haberme dedicado a la cultura latinoamericana, no solamente a la literaria, sino a la sociológica, a la política, etcétera. Y haber leído tanto. Es importantísima para mí la literatura; en los momentos en que escribo leo mucha novelística y literatura en general. La literatura de los demás me ha servido mucho, me ha estimulado. Una buena novela es un gran acicate para una persona que está escribiendo; tal vez lo sea para mí en particular, porque siempre he sido un escritor más intuitivo y emotivo que racional: necesito estímulos -que suelen venir de los libros, de la grandeza de la obra de otro- que me hagan sentir que también yo quiero escribir, que me justifiquen un poco. Nunca he sido demasiado profesional, en el sentido frío del término, necesito estímulos afectivos para escribir y llego a establecer relaciones muy afectivas con determinados libros. Hay escritores importantes a los que uno vuelve siempre: esta mañana estaba leyendo unas cosas de Stendhal, por ejemplo; este otoño que he pasado en Estados Unidos he leído mucho a Rabelais y a otros clásicos franceses y todo eso me espolea. Hay algunos estimulantes seguros, como Cervantes, pero también los hay imprevistos, porque de repente puede caer en tus manos una buena novela de algún joven, de algún amigo, y eso también es un estímulo”. 

III TROBADA D'AUTORS EBRENCS AL MARARRANYA*

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Arriba la 3a TROBADA D’AUTORS EBRENCS AL MATARRANYA consolidada i amb més activitats

 

El diumenge 10 d’agost tindrà lloc a la població de Fondespatla (El Matarranya) la Trobada d’Autors Ebrencs al Matarranya . La 3a edició d’aquesta jornada tindrà com a centre d’interès “el paisatge ebrenc en la creació artística” i com en les edicions anteriors aplegarà un important nombre d’escriptors de la conca de l’Ebre, del tram sud dels pobles catalanoparlants, a més del públic interessat.

La jornada, que està coorganitzada per l’Associació Cultural del Matarranya, l’Ajuntament de Fondespatla, l’associació ACHA de Fondespatla i la Llibreria Serret de Vall-de-roures, té com a objectiu principal fer del Matarranya un punt de trobada d’escriptors i de foment de la literatura ebrenca. A la vegada, la jornada és també una magnífica plataforma per a la difusió dels valors culturals i paisatgístics de la comarca i un motiu més per atraure el turisme cultural en aquests dies de vacances.

La principal novetat d’aquest any és el recull de relats breus amb el tema de la trobada fruit d’una crida realitzada per internet. L’èxit de participació per part dels autors ha estat tan important que Aeditors i la llibreria Serret se n’han fet càrrec de la seua publicació en format llibre amb el títol “El riu que parla”, el qual es presentarà ja el mateix dia de la Trobada.

L’elecció de Fondespatla per a acollir esta trobada no és un fet casual ja que aquesta població fa temps que treballa pel foment cultural com a part del seu desenvolupament; com ho demostren el projecte municipal de “la aldea cultural” o l’organització de campaments musicals i de camps de treball d’arqueologia a l’estiu.

L’alta participació que s’espera durant la trobada i el nombre de presentacions de publicacions i d’activitats que hi tindran lloc, mostren el dinamisme cultural i literari de les Terres de l’Ebre i el Matarranya. L’activitat del proper diumenge ve a complementar les altres dos trobades literàries al llarg de l’any: la fira del llibre Ebrenc, que s’organitza a Móra la Nova al mes de juny; i la Fira Literària de l’EMD Jesús que té lloc al febrer.

Els actes començaran com ja és habitual amb la signatura i presentació de llibres a la Llibreria Serret (Vall-de-roures) a les 12 del migdia i continuarà amb un dinar literari a Fondespatla al qual es poden inscriure tots els interessats. Durant el transcurs del dinar es presentarà el recull de relats “El riu que parla” i el premi Guillem Nicolau que atorga el Govern d’Aragó que aquest any ha recaigut en José Miguel Gracia, a més d’altres sorpreses. Després, als antics llavadors tindrà lloc la intervenció artística “Bugada de llebres i colors” i s’oferirà un refrigeri tradicional. A les 6 de la tarda començaran les comunicacions moderades per Pepa Nogués sobre el paisatge en l’obra de tres escriptors ebrencs destacats: Desideri Lombarte (a càrrec d’Artur Quintana), Jesús Moncada (a càrrec de Neus i Teresa Pallarès) i d’Artur Bladé (a càrrec de Pere Poy). Sobre cadascun d’aquests autors tractats en les comunicacions es montarà una exposició que es presentarà després d’un descans per escoltar el grup d’Havaneres de Morella. En finalitzar, s’oferirà un piscolabis per a tothom i tot seguit, per als qui es vulguin quedar també per la nit, hi haurà un taller d’observació d’estels, un passeig pel paisatge del cel ofert per José Agustín Amela, professor de geologia de l’IES de Morella.

La idea de la trobada va sorgir ara fa dos anys per iniciativa d’una empresa privada de la zona dedicada a l’àmbit cultural, la llibreria Serret de Vall-de-roures, de qui cal destacar el seu dinamisme i empemta pel foment de la cultura del territori. L’èxit de les trobades anteriors demanava consolidar i ampliar la idea, per la qual cosa, en aquesta edició s’han implicat més entitats i s’h format una comissió formada per les entitats organitzadores. Per al finançament de l’acte han col·laborat a més dels organitzadors: l’Institut Ramon Muntaner, la Comarca del Matarraña/Matarranya, la Caja Rural de Teruel i la Diputación de Teruel.

 

Llega la “3ra TROBADA D’AUTORS EBRENCS AL MATARRANYA” consolidada y con más actividades

 

El domingo 10 de agosto tendrá lugar en la población de Fuentespalda (El Matarraña) la “Trobada d’Autors Ebrencs al Matarranya”. La 3ra edición de esta jornada tendrá com centro de interés “el paisaje ebrense en la creación artística” y como en las ediciones anteriores acojerá un importante número de escritores de la cuenca del Ebro, del tramo sur de los pueblos catalanohablantes, además del público interesado.

La jornada, que está coorganizada por la Associació Cultural del Matarranya, el Ayuntamiento de Fuentespalda, la asociación ACHA de Fuentespalda y la Librería Serret de Valderrobres, tiene como objetivo principal hacer del Matarranya un punto de encuentro de escritores y de fomento de la literatura ebrense. A su vez, la jornada es también una magnífica plataforma para la difusión de los valores culturales y paisajísticos de la comarca y un motivo más para atraer el turisme cultural en estos días de vacaciones.

La principal novedad de este año es la recogida de relatos breves con el tema del encuentro fruto de una petición difundida por internet. El éxito de participación por parte de los autores ha sido tan importante que Aeditors y la librería Serret se han hecho cargo de su publicación en formato libro con el título “El riu que parla”, el cual se presentará ya el mismo día del encuentro.

La elección de Fuentespalda para acoger esta jornada no és un hecho casual ya que esta población hace tiempo que trabaja por el fomento cultural como parte de su desarrollo; así lo demuestran el proyecto municipal de “la aldea cultural” o la organización de campamentos musicales y de campos de trabajo de arqueología en verano.

La alta participación que se espera durante la jornada y el número de presentaciones de publicaciones y de actividades que habrá, muestran el dinamismo cultural y literario de las tierras del Ebro y el Matarraña. La actividad del próximo domingo viene a complementar las otras dos jornadas literarias al largo del año: la “Fira del llibre Ebrenc”, que se organiza en Móra la Nova en el mes de junio; y la “Fira Literària de l’EMD Jesús” que tiene lugar en febrero.

Los actos comenzarán como ya es habitual con la firma y presentación de libros em la Librería Serret (Valderrobres) a les 12 del mediodía y continuará con una comida literaria en Fuentespalda a la que pueden inscribirse todos los interesados. Durante el transcurso de la comida se presentarà la selección de relatos “El riu que parla” y el premio Guillem Nicolau que otorga el Gobierno de Aragón que este año ha sido concedido a José Miguel Gracia, además de otras sorpresas. Después, en los antiguos lavaderos tendrá lugar la intervención artística “Colada de letras y colores” y se ofrecerá un refrigerio tradicional. A las 6 de la tarde empezarán las comunicaciones moderadas por Pepa Nogués sobre el paisaje en la obra de tres escritores ebrenses destacados: Desideri Lombarte (a cargo de Artur Quintana), Jesús Moncada (a cargo de Neus y Teresa Pallarès) y de Artur Bladé (a cargo de Pere Poy). Sobre cadauno de estos autores tratados se montará una exposición que se presentará después de un descanso para escuchar el grupo de Havaneras de Morella. Al finalizar, se ofrecerá un piscolabis para todos y seguidamente, para los que quieran quedarse también por la noche, habrá un taller de observación de estrellas, un paseo por el paisaje del cielo ofrecido por José Agustín Amela, profesor de geología de l’IES de Morella.

La idea del encuentro surgió hace dos años por iniciativa de una empresa privada de la zona dedicada al ámbito cultural, la librería Serret de Valderrobres, de quien cabe destacar su dinamismo por el fomento de la cultura del territorio. El éxito de las ediciones anteriores hacía merecer que se consolidase y ampliase la idea, por lo que en esta edición se han implicado más entidades y se ha formada una comisión formada por las entidades organizadoras. Para la financiación del acto han colaborado además de los organizadores: el Institut Ramon Muntaner, la Comarca del Matarraña/Matarranya, la Caja Rural de Teruel y la Diputación de Teruel.

*Esta información está suministrada por el activo librero Octavio Serret. La foto, tan simpática y bella, pertenece al libro de José Ramón Marcuello Siempre Mequinenza: el niño que anuda sus manos sobre la barca Ebro es Jesús Moncada, el inolvidable autor de Cami de sirga.

 

LAS OLIMPIADAS / 11. LOS ZATOPEK

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Compré ayer uno de esos libros que tanto me gustan: 1000 campeones olímpicos. Grandes Deportistas de todos los tiempos (NGV), que es como un diccionario de la A a la Z de algunos de los mejores deportistas del mundo. No me ha dado tiempo a leerlo entero, tiene más de 300 páginas, pero sí me ha llamado la atención esta historia de Emil Zatopek, la locomotora humana, el gran campeón checo de fondo y de la maratón, y su mujer Dana Zatopkova, que consiguió una medalla de oro y otra de plata en lanzamiento de jabalina. La pequeña biografía de ambos está en la misma página. Leo esto en el retrato de ella, y me parece una tierna y conmovedora historia de amor y represión:

[La victoria de Dana Zatopkova en el lanzamiento de jabalina en Helsinki en 1952 se produjo pocos minutos después de la su marido Emil Zatopek en los 5.000 m. En Roma, ya al final de su carrera, todavía arañó una plata. Dana y Emil se conocieron en los juegos olímpicos de Londres 1948. Se cuenta que Emil le pidió la mano con las siguientes palabras: “Dana, los dos nacimos el 19 de diciembre de 1922. ¿Por qué no nos casamos este mismo día?”. Al cabo de cuatro años ambos ganaron un oro olímpico en aquella fecha tan especial; al cabo de otros dos, en 1954, un título europeo. Emil y Dana fueron un matrimonio feliz. Cuando a raíz de la Primavera de Praga, el héroe Zatopek se convirtió en villano, ella le suplicó: “Por favor Emil no hables demasiado: mejor dicho, no hables nada”. Y cuando la pareja se vio privada de la posibilidad de tener hijos, Emil le dijo: “Levanta la cabeza, amor mío: la humanidad no se extinguirá por culpa nuestra”.]

06/08/2008 20:12 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

ÓSCAR SIPÁN: UN CUENTO DEL OESTE

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[Óscar Sipán me envía su relato del volumen Vivo o muerto. Cuentos del spaghetti-western, que ha publicado Tropo editorial. Aún no he podido leer el libro, pero anticipo aquí este texto del narrador y editor oscense que figura en este volumen coral. La imagen es un póster de Gary Cooper en Solo ante el peligro, High noon.]

 

LOS BRAZOS VENCIDOS

  

“Cuando vio a mi tío con la escopeta

en la mano, la perra comprendió que él

iba a matarla. Y lo siguió hacia el

descampado elegido para el sacrificio,

porque había nacido para obedecerle”

 Daniel Moyano

 

 

MI PADRE SE QUITA los guantes de cuero, arquea los dedos y estira los tendones, despertándolos para la muerte, mide la distancia sin parpadear y desenfunda. Suena un disparo. Los cuervos levantan el vuelo en el cementerio. Mi padre sabe que la lentitud es la auténtica arma del pistolero rápido, pero el guión le obliga a llevarse las manos al estómago y mirar con incredulidad antes de desplomarse, agonizante, sobre el polvo de la calle. “Toma buena”, grita alguien, al otro lado de la cámara. Mi padre continúa entregado al personaje, los pulmones en barbecho, inmóvil, mineral. Pero le pasa como a mí, que nadie le toma en serio. Porque mi apellido no es Expósito: yo soy hijo del pistolero zurdo Lex Archer.

 Me cuesta reconocer a mi madre en el álbum de fotos: las mejillas encendidas, el cuerpo elástico de una saltadora de altura, la boca de porcelana fina, la alegría contagiosa. Sin embargo, la mujer de camisón blanco que visito junto a mi abuela, una vez al mes, en ese siniestro edificio rodeado de jardines, gime como una perra siguiendo un rastro imaginario hasta el final de sus días.

En uno de sus escasos momentos de lucidez, mi madre preservó la figura de mi padre y me contó su historia: rodaban exteriores para una película del oeste titulada Texas Kid, a pocos kilómetros del pueblo, en el Barranco de las Balas. Lex Archer, actor norteamericano encasillado en papeles de pistolero, el eterno malo de la película, tuvo una fuerte discusión con el director, empeñado en suprimir una escena que le había costado numerosos ensayos y una costilla magullada, y terminó acusándole de sádico y zarandeándole como un muñeco y, tomando prestada la moto de un extra, se dio a la fuga. Imagino a mi padre acelerando, el pelo al viento, la estepa monegrina reflejada en sus gafas de espejo. Mi madre esperaba el autobús en el apeadero, con un vestido escotado y veinte primaveras, cuando Lex Archer se detuvo. Se quitó las gafas de espejo para verla sin filtros, al natural, y le preguntó por un hotel, en un castellano deformado y nasal aprendido entre rodaje y rodaje, en los poblados de Almería, Esplugas de Llobregat y Hoyo de Manzanares, en las juergas flamencas, en las noches de jarana. Se entendieron sin idiomas, como se entienden los amantes o los ladrones, se juraron amor eterno y pasaron la noche juntos. Lex Archer prometió volver a buscarla. Meses más tarde, cuando ya no pudo ocultar su embarazo, se vio forzada a confesar el encuentro. Pero nadie le creyó.

 Me gusta pensar en esta imagen: una bala en equilibrio sobre el vientre hinchado, colosal, sietemesino de mi madre. Me muevo en su interior y la bala cae.

 En una regla no escrita, las mujeres del pueblo, como el retablo de la iglesia o el camposanto, pertenecen al pueblo. Los mozos disuaden a los forasteros de cualquier acercamiento, las pastorean, cuidan de la manada. “¡Vamos a matar al tapagujeros que te ha preñado!”, gritaron al enterarse. Y le dieron una brutal paliza a un vecino de Lanaja que bailó con ella en las últimas fiestas. La marcaron como a una res por atreverse a mirar más allá de las fronteras y por no conformarse, como todas, con un hombre de campo con gorra, pelo grasiento y camiseta de publicidad o con un vendedor de enciclopedias con aspiraciones políticas. A modo de expiación, le impusieron una amargura que pesaba como una segunda alma. El aire se volvió irrespirable. Antes de caer en el pozo negro de la locura, mi madre rezó con todas sus fuerzas para que Lex Archer volviese a rescatarla. Pero sus oraciones nunca llegaron a América.

 

Al salir de la escuela, escupen a mi paso y me llaman “bastardo” o “hijo de puta”. Y todo porque soy alto y rubio como mi padre. Odio este infierno, les odio. Tengo un dólar de plata, una estrella de sheriff y un cartapacio lleno de programas de mano y recortes de películas: mi padre, al pie de las Montañas Rocosas, con el sombrero calado y la barba canela de tres días, mi padre volteando una mesa de póker, mi padre atravesando las puertas del Saloon y dejando en ridículo a un tipo con una cicatriz de media luna, mi padre asaltando una diligencia, con esa sonrisa acostumbrada a robarle el corazón a las coristas, mi padre domando un caballo pinto en un lodazal. Soy alto y rubio como mi padre, el único rubio de todo el pueblo, el hijo del pistolero malo.

 Día de visita. En el pasillo, dos enfermeras sujetan a una interna con convulsiones. Una anciana acaricia un gato pardo en un sillón. Encuentro a mi madre en la bañera, las venas abiertas y una postal del Gran Cañón de Colorado flotando en el agua. Lleva su mejor vestido, sonríe, parece haber recuperado el esplendor, la inocencia. Supongo que no ha querido que él la contemplase ajada por el tiempo, la ginebra y los ansiolíticos, cubierta de canas, derrotada.

 Ha llegado el momento de la venganza: le he robado un arma al médico y me dirijo a encontrarme con mi destino. Llevo toda mi vida esperando este día, practicando con una pistola de plástico, una y otra vez, acumulando odio y destreza frente al espejo. Ya vienen, tras los encapuchados con tambores y los pasos de Semana Santa: el brillo acharolado del tricornio del sargento, el bastón de mando del alcalde, el cura arrastrando la sotana, las caras sudorosas de los caciques envueltos en trajes de paño y caspa, los cánticos de las beatas que sostienen velas y rosarios y caminan descalzas tras el Paso de la Cama. Contaré hasta diez y les mostraré el legado de Lex Archer, el legado de mi padre: el arte de matar por la espalda.

 Oscar Sipán

 

FRANCISCO ONTAÑÓN: MUERE UN GRAN FOTÓGRAFO

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[Ayer fallecía uno de esos fotógrafos a los que yo, sin conocerlo, le tenía un inmenso afecto: Francisco Ontañón. Lo vi en revistas, en reportajes, en páginas de El país, en su monografía de La Fábrica, en sus libros de Lunwerg. Y por esas cosas raras del azar –sabiendo que se había iniciado en Barcelona con grandes reporteros como Masats, Maserachs, Maspons, Colom, Terré…-, hace algunos años Vicente Sánchez publicó dos libros: uno sobre Tarazona y alrededores y otro sobre Huesca y alrededores. Ambos estaban fotografiados por Francisco Ontañón. Cada vez que veía algo suyo, tan variado, tan pulcro, tan humano, lo adquiría. Manuel Vicent hizo muchos viajes con él para la serie Por la ruta de la memoria, que luego se publicó en libro en Destino. Busco el volumen y lo encuentro con la esperanza de que el libro lleve alguna de aquellas fotos. Lástima: solo lleva ilustraciones de Joaquín Pacheco. Éste es el precioso texto de Manuel Vicent, prologuista de su libro de la Fábrica, que se publica hoy mismo en El país.]

LA TERNURA DEL HALCÓN

Por Manuel VICENT

He recorrido medio mundo en compañía de Paco Ontañón. Con el bolsón al hombro, ligeramente escorado por el peso de las cámaras, en medio de la calle, la mirada de este artista era parecida a la del halcón, siempre atenta a cobrar la pieza, no en las alturas de la estética, sino a ras de la vida, en el caldo gordo de la gente subalterna. Con los poderosos usaba una ironía corrosiva; con los marginados, una pudorosa ternura; con esa clase media dominguera autosatisfecha, rodeada de objetos horteras que son sus exvotos, entraba a degüello: éstas eran las armas con que Ontañón se enfrentaba a sus criaturas más queridas. Ahora Paco Ontañón ha muerto.

Le he visto retratar chimpancés en una reserva de Kenia con la misma curiosidad con que disparó su leica en la deshabitada cámara de gas del campo de concentración de Mauthausen, de la que extrajo su karma mortal. Por eso creo que antes que aspirar a la felicidad personal en esta vida, el propósito fundamental de este fotógrafo consistía en dejar con sus imágenes un testimonio de la fiesta miserable del mundo con una mezcla de humor y realismo. En uno de los hornos crematorios de Mauthausen había un envase de coca-cola familiar que tal vez había abandonado algún turista. Puede que Paco Ontañón viera en este hecho el sentido que Protágoras daba a sus palabras cuando dijo que el hombre es la medida de todas las cosas. Se entiende que de todas las cosas estúpidas, que son las que más excitaban la imaginación de este artista y de las que deseaba dejar constancia.

Paco Ontañón venía del neorrealismo de posguerra; comenzó a alimentar su cámara en los barrios postergados de una Barcelona cutre, sucia y hambrienta donde el artista, pese a todo, encontraba ciertos tesoros secretos en los ojos inocentes de niños, en la soledad de algunas adolescentes, en los descampados junto a perros abandonados. Rodando por el mundo en su compañía le he visto pasivo y desactivado ante paisajes espectaculares de los Andes, en los valles más herméticos de China, en las hermosas puestas de sol sobre las verdes colinas de África, pero bastaba con que en medio de la naturaleza apareciera un indio con un carrito o un chino viejo con un grillo en una jaula para que este fotógrafo olvidara la Gran Muralla, las cumbres del Machu Picchu y se lanzara sobre esa criatura humana que palpitaba por sí misma creando un mundo alrededor de ella. A veces yo le decía que reparara en la belleza de la luz de una tarde. Ontañón me decía:

-Deja que eche primero un par de carretes en este mercado de la carne y luego te haré, si quieres, un alma serena. Al final del día Ontañón se regalaba con una puesta de sol.

Ha sido un gran amigo. Lo he admirado, sobre todo, por la profunda lección de psicología que había aprendido del rostro humano, su mejor paisaje. De tanto ver gestos, miradas, risas, lágrimas, fiestas, entierros, bodas, niños, perros, su mirada había adquirido un poder extraordinario de observación con el que descubre la soledad y la sabiduría. Un gran artista ha muerto. Atrás quedan todos nuestros caminos. Lo siento.

*Esta es una foto que Francisco Ontañón tomó en la Semana Santa de Málaga de 1959, el año en que nací yo.

CRÓNICAS DE LA EXPO/ 14. UNA VISIÓN GENERAL

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*Estos textos han aparecido en el número 11-12 de la revista “Z Zaragoza”. Son visiones a vuela pluma sobre ese espacio del meandro de Ranillas que transformará Zaragoza. El cambio del texto inicial lo han decidido algunos responsables de la Expo, que financiaron cuatro números dobles de la publicación dedicados a la Expo. Las fotos de esta entrega pertenecen al fotógrafo catalán Enric Duch.

 

EL SOÑADOR Y EL SUEÑO

 

Antes que nada fue el sueño. Un arquitecto, Carlos Miret, en su estudio, con sus lápices y su imaginación, concibió una ciudad nueva en esa lengua de tierra y olvido que deja el río. Y empezó a darle forma: acondicionó la ribera, concibió paseos e imaginó edificios, torres, puentes y pasarelas. En medio del cauce situó algunas barcazas, a este lado un parque, aquí construcciones, volúmenes, prismas y lucernarios. Se le hacía la boca agua: Zaragoza se le volvía universal de golpe, la república de una cita para el mundo. Luego, con sus planos y su entusiasmo, llamó a los amigos, convenció a los incrédulos, hizo soñar a los pragmáticos. Ahora, se asoma a Ranillas, y contempla ese paisaje inverosímil. Y piensa: “Soñemos. Soñemos el agua”.

 

[*Por razones que ignoro (siempre había pensado que había sido Carlos Miret el primero en pensar en este proyecto y por eso me habría parecido justo que le hubiesen dedicado una plaza, una fuente o que tuviesen un gesto con su hijo fallecido), el texto que aparece en la revista es éste:

 

Antes que nada fue el sueño. Un grupo de soñadores concibieron una ciudad nueva en esa lengua de tierra y olvido que deja el río. Y empezaron a darle forma: acondicionando las riberas, concibieron paseos e imaginaron edificios, torres, puentes y pasarelas. En medio del cauce situaron algunas barcazas, a este lado un parque, aquí construcciones, volúmenes, prismas y lucernarios. Se les hacía la boca agua: Zaragoza se les volvía universal de golpe, la república de una cita para el mundo. Luego, con sus planos y su entusiasmo, llamaron a los amigos, convencieron a los incrédulos, hicieron soñar a los pragmáticos. Ahora, se asoman a Ranillas, y contemplan ese paisaje inverosímil. Y piensan: “Soñemos. Soñemos el agua”.]

 

PROFECÍA DEL AGUA

 

El agua lo es todo. El agua es la vida, límpida, en cascada, en remanso de luz. El agua es como el aire: el pan del mundo. El agua es necesaria en cada casa, en los campos, en los bosques, en cualquier sitio y a todas horas, y es un emblema de pureza. Encarna lo imprescindible, lo que urge. El agua es la razón de la sed: bebemos porque somos agua y ansiedad. Bebemos porque vivimos. El agua, como el aire, la dignidad o el amor, nos iguala a todos. Y ese gran sueño que es la Expo meditará sobre el agua en todas sus variaciones. El agua nos fecunda y nos sostiene: es la materia central de todas las regiones y todos los hombres, el corazón del porvenir. El agua, acaso más que nada, sí somos todos. Por eso resulta inconcebible que 1.100 millones de personas no tengan agua potable.

El PASEANTE

 

He nacido a la orilla del río. He paseado por aquí toda mi vida. Éste, con sus ruidos y las avenidas de la corriente, ha sido mi paraíso: me he bañado, he cruzado los puentes, he conversado bajo la arboleda, y ahí siempre estaba el río, como una culebra caudalosa, como una tentación, como una compañía sigilosa. En pocos meses, todo esto ha cambiado. Veo pasarelas, torres y edificios de cristal, anfiteatros y hoteles, veo la noche iluminada. Y están ahí, en el horizonte de mis ojos, como si este paisaje, de súbito, hubiera sufrido una metamorfosis. No me han quitado nada mío: me han dado otras luces, otras calles, han ensanchado la ciudad y yo me siento partícipe de ella. Ciudadano. Es otro mundo y el mundo de ayer. 

 

EL FOTÓGRAFO: MIRAR PARA VER

 

La primera vez que me asomé a este gran recinto pensé: “Qué universo tan irregular de volúmenes, de formas y de materiales”. Cogí el coche y di una vuelta por sus callejas lodosas. Había caído una intensa lluvia durante días. Me fijé en todo: en el cristal estricto de los edificios, en la tensión de los puentes, en el gran parque de aire tropical, en la cascada del acuario, en el pliegue y repliegue de algunos muros, en la complejidad de las estructuras. Todo era una obra en marcha que promete orden, conmoción, elegancia, puertas al futuro. No quise disparar: miré para ver, capté texturas, ventanales, paredes. En cuanto cesaron las lluvias, empecé mi trabajo. En la Torre del Agua resplandecía la luz tamizada del alba como un pájaro de fuego.

 

EL PABELLÓN PUENTE

 

Lo leí casi todo sobre el Pabellón Puente. Lo imaginé antes de verlo: es una pieza de Zaha Hadid que, en su estructura, invita a pensar en las escamas de los tiburones pero también en la piel encendida de un gladiolo. Ese envoltorio no es caprichoso: quiere dialogar con los elementos del entorno y con el cambiante lenguaje de las estaciones. Esa piel es un poema gráfico de fibra de vidrio reforzado con hormigón: es un pasadizo de luz, un enjambre de miradores hacia el río. Está dividido en cuatro cuerpos o vainas que cumplen una doble función: dos de ellos sirven de pasarelas, y otros dos de espacios para la muestra “Agua. Recurso único”. Lo leí casi todo y luego encerré sus curvas, centímetro a centímetro, en el vientre de mi cámara Nikon. Y aquí está: cosido al aire y a la ribera, como una armoniosa y cimbreante aparición de la belleza.

 

LA TORRE DEL AGUA

 

Podría ser una catedral gótica del mar en tierra firme. Podría ser el faro que se abre a todos los vientos y alumbra la senda de todos los pasajeros. Podría ser la torre de Babel del futuro que trepa en espiral hacia el cielo y se queda, expectante y con un centelleo irreductible, a 76 metros de altura en un umbral indeciso, tan cerca y tan lejos de las nubes. Es la Torre del Agua, la obra magna de Enrique de Teresa, el corpus vertical que corona una vida, una estética, un modo de trabajo. El arquitecto, que ha contado con la colaboración del proyectista e ingeniero Julio Martínez Calzón, ha bautizado el edificio como Soledad sonora. Es transparente y se enrosca en el vacío como una escultura. Albergará en su interior algo más que una ambiciosa exposición, todo un manifiesto o una sentencia inapelable: “Agua para la vida”. 

 

PABELLÓN DE ESPAÑA

 

Dicen que el edificio más deslumbrante de la Expo quizá sea el Pabellón de España que ha concebido Francisco Mangado. ¿Quién no ha estado alguna vez en el interior del bosque, donde el silencio es inefable y penetra un diluvio de luz a través de la copa de los árboles? El arquitecto arrancó de una experiencia semejante, de puro éxtasis de claridad en una chopera de ribera, y ha desarrollado este espacio donde se aúnan el asombro, la plasticidad, la utilidad y la renovación científica y medioambiental. En esta pieza todo ha sido estudiado al detalle: ofrece un microclima especial, está diseñado con criterios de ahorro energético, integra las energías renovables. Y no sólo eso: en el interior de sus bloques de cerámica, esos árboles de piedra que sueñan, se desliza la luz y se oye la lenta melodía del agua.

 

EL PABELLÓN DE ARAGÓN

 

La arquitectura tiene una especial relación con la luz. Igual que la pintura o la fotografía. Casi podría decirse que la arquitectura también es el arte de la luz que incide sobre los cuerpos, en las moles, en los volúmenes. La arquitectura debe resolver el diálogo de la luz y el espacio. Tal vez como homenaje al pasado de Ranillas, a su vinculación con la huerta feraz de la margen izquierda, el Pabellón de Aragón de Daniel Olano y Alberto Mendo es un osado edificio que emula una cesta de mimbre con frutas y hortalizas. Tiene algo de urdimbre de claroscuros, de juncos trenzados, de arabesco cromático. Desde afuera, alzado sobre el suelo, parece un edificio dadaísta de ciencia ficción. Cuando llega la noche, adquiere la extraña identidad de los raros sueños y parece que de un momento a otro se fuese a escapar por los aires.

 

 

INVENTARIO DE MATERIALES

 

La Expo es también un gran inventario de materiales. De nuevos materiales de construcción. Es un laboratorio de pruebas y matices y lisuras. Hay de todo: fibrocemento, esos paneles de hormigón con fibras de vidrio; aluminio; murocortinas; estructuras de acero visibles e invisibles; hormigones vistos y hormigones prefabricados; revestimientos de cerámica; soleras de hormigón fratasadas, madera e incluso la paja, que es la piel externa del Faro, el pabellón de Iniciativas Ciudadanas, acaso el mayor foro de libertad de la Expo, que ha diseñado Ricardo Higueras. En esa diversidad siempre hay una aspiración última: la culminación de la belleza, de la utilidad y de la emoción, la artesanía elaborada de una atmósfera.

 

 

 

EL CIUDADANO ASOMBRADO

 

Tengo la sensación de que ni estoy en Zaragoza. Primero fue la pasarela de Manterola, me gusta llamarla paserola, tan levísima y aleteante sobre el río, tan estilizada que desafía la ley de la gravedad. Es como si se columpiase al pasar, como si flotase en los dedos del viento como floto yo. Es una pasarela con vistas hacia la ciudad eterna y hacia la ciudad nueva. Dentro está todo: el embarcadero, el anfiteatro, los pabellones y esos telones de Isidro Ferrer, que caligrafían los poemas del agua en el suelo; dentro están el palacio de Congresos con su silueta de dientes de sierra, el arte de la ribera, el infinito parque metropolitano, los canales, el inacabable fulgor del cristal… Tengo la sensación de que contemplo un puro espejismo. ¿Debo llamar felicidad a esto? Es y es Zaragoza. Es y no es la certeza de un delirio.

  *Esta foto del pabellón de España corresponde a José Antonio Melendo, que acaba de hacer un espléndido reportaje sobre el incendio de Zuera.

 

 

 

 

 

 

 

 

07/08/2008 15:19 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS DE LA EXPO /15. MUERE UN TRABAJADOR

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ACCIDENTE MORTAL EN LA EXPO

 

La agencia Efe recoge esta noticia: ha muerto, al desplomarse desde el techo, el trabajador Héctor Grande Álvarez que reparaba el techo del Palacio de Congresos.

 

 

[Fallece un trabajador de la Expo tras caer del techo del Palacio de Congresos

 El fallecido realizaba tareas en el techo, cuando en torno a las 18:10 se precipitó sobre el patio de butacas. Hasta el lugar de los hechos se desplazaron efectivos del Cuerpo de Bomberos de Zaragoza.]

 EFE. Zaragoza

Un trabajador de Expoagua falleció esta tarde al caer desde una altura de 20 metros cuando realizaba trabajos en el techo del patio de butacas del auditorio del Palacio de Congresos, informaron desde el departamento de Comunicación de la Expo 2008.

La organización de la muestra internacional ha informado de que la víctima es Héctor Grande Álvarez, quien se precipitó al vacío al pisar un falso techo y caer al patio de butacas del auditorio, que ha suspendido el espectáculo que tenía programado para esta noche.

El trabajador, que es un empleado de la empresa Fáctica Siglo XXI, una de las que compone la UTE adjudicataria del servicio de luz y sonido del Palacio de Congresos, realizaba labores de mantenimiento en una zona situada encima del auditorio.

Esta zona está dotada de pasarelas técnicas transitables para el mantenimiento de las instalaciones de sonido e iluminación de los distintos espectáculos que tienen lugar en la sala y, por causas que se desconocen, el trabajador, que transitaba por una de ellas, "pisó fuera de la misma un falso techo y cayó", precisa en un comunicado la organización de la Expo.



En el lugar de los hechos se personaron de forma inmediata una UVI Móvil del 061 y otra del Servicio de Bomberos que intentaron reanimar al trabajador sin que pudieran hacer nada por salvar su vida.

A las 19.55 horas, el cadáver fue trasladado al Instituto Anatómico Forense, para practicarle la autopsia, mientras que la Inspección de Trabajo y técnicos del Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral han abierto una investigación.


La organización de la Expo Internacional Zaragoza 2008 lamenta en su escrito la "triste pérdida" de este trabajador y traslada su pesar a la familia del fallecido.

 

07/08/2008 23:44 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN: POEMAS DE "CIUDAD DE MÁRMOL"

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[El poeta y bloguero Octavio Gómez Milián acaba de publicar en Logroño, en la colección 4 de Agosto de Logroño, la plaquette Ciudad de Mármol. Selecciono dos de los poemas de la entrega. La foto es de la inolvidable Kajsa Bargqvist, la saltadora de altura sueca que se retiró en vísperas de los Juegos Olímpicos de Pekín. Campeona del mundo y dos veces campeona de Europa, saltó 2.08 en Alemania en 2006, pero las lesiones y la ansiedad le truncaron la carrera y, probablemente, la medallo de oro de una Olimpiada. En Atenas fue bronce.]

 

Portales IV

 

Sólo guardo el día que nos atrapó el tiempo. El día que fui a buscarte a tu ciudad de mármol, extravagante por el alcohol y otra noche sin dormir. El día en el que los golpes contra las puertas ya duraban demasiados días. El día en el que tú y yo juntamos nuestras voces a horas intempestivas. El día último antes de tu partida, de tu marcha en busca de un cielo distinto y de gente que necesitaba ser salvada mucho más que yo.

 

         Yo peleaba con mi propia cabeza en el autobús y pagué religiosamente las horas en la cama alquilada que tú y yo compartíamos. No podía pensar con claridad. Tú, con tus dedos agrietados de tantas jornadas marcando la desgracia de otras personas. Yo, sin poder pensar con claridad, esperando una oportunidad, unos minutos en el que se cruzaran nuestros dos cuerpos sin cansancio. Nuestras horas sin descanso. Yo acudiendo a tu cuerpo, yo fiel en la llamada de tus caricias.

 

         Ese día, los dos en una habitación iluminada por velas verdes que se ahogaban poco a poco, lametazo a lametazo, destilando pena que inunda la distancia entre los cuerpos. Los dos, ahogados en el oxígeno, en el gemido y el vaho de la despedida. Sólo un rato de amor. Luego dormimos, porque los dos destrozábamos nuestras vidas a base de una existencia persiguiéndonos.  Cansados, te ibas, volvías en unos meses.

 

         El día que guardo, con su noche y su sudor primerizo de verano, el día en el que los dos sabíamos que te ibas y los dos preferíamos el recuerdo vasto de nuestra última noche pagado en horas de sueño juntos, el sabor de aquellas sábanas, de nuestras pesadillas y promesas. Preferimos, agotados de jornadas, de viajes, de juergas insípidas, dormir abrazados... intentamos repetir después del primer amor, recuerdo besarte, primero despacio, luego levemente excitados, un poco más rápido, tarde, lento poco a poco, con los ojos cerrados, el ritmo decae, tú y yo, quién sabe, quién fue el primero que abandono los mimos, acabando, dormidos, soñando, abrazados, el último día....

 

         Ése es el día que guardo, el que no vendí a pesar de mis vicios y mis necesidades primarias, el que supuraba la jalea más dulce y que terminó en mi petate. El día que demasiado agotados preferimos dormir antes que hacer el amor. Dormir contigo.

 

Despedida

-la ignorancia del amor liviano-

 

Tiritando tras una ducha incómoda,

mi cuerpo fláccido y la ropa apestosa

en un montón. Me mudé de casa.

Y no tuviste arrestos para

ascender cuatro pisos de escalera.

Hoy vuelvo a estar en alquiler.

 

 

 

LOLA DURÁN LLEVA LA CERÁMICA DE PICASSO A PEKÍN

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El instituto Cervantes de Pekín

presenta la exposición Picasso: versos con la materia

 

La muestra está comisariada

por la zaragozana Dolores Durán Úcar

 

Pekín/Zaragoza, 8 de agosto.- El Instituto Cervantes de Pekín inaugurará oficialmente mañana, 9 de agosto, la exposición Picasso: Versos con la Materia, una mirada a la polifacética actividad del artista malagueño a través de cerámicas, grabados y libros ilustrados.

            Con la presencia del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel; el embajador de España en China, Carlos Blasco Villa, y la comisaria de la exposición, Dolores Durán, la presentación de la muestra coincide con la celebración de los Juegos Olímpicos, a los que el Instituto Cervantes, con la colaboración de la Embajada de España, quiere sumar su granito de arena con el barro de las cerámicas que impulsara China y a las que Picasso dotó de innegable universalidad.

            La cerámica, pieza esencial en la cultura china, cuyas primeras expresiones se remontan en la historia a más de 9.000 años, une de este modo a una de las primeras culturas en provocar conscientemente la aplicación del barniz en piezas de cerámica con la impronta mediterránea del genial artista malagueño.

            Entre los asistentes al acto se encuentran también el presidente honorífico del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch; Hu Qili, copresidente del Foro España-China; y Chen Haosu, presidente de la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero.

 

28 piezas de cerámica originales

            La muestra, que permanecerá abierta desde el 10 de agosto hasta el 31 de octubre, ofrece por primera vez al público de la capital china la oportunidad de contemplar 28 piezas originales de cerámica, pertenecientes a la colección de Pedro A. Serra e integradas en Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma de Mallorca, que son fruto de la experimentación del artista con los elementos primarios de la naturaleza: tierra, fuego y agua.

            Picasso encontró en el barro, en palabras de la comisaria de la exposición, Dolores Durán, “un campo inexplorado hasta entonces en el que tendría lugar el divorcio de las ataduras estéticas a las que estaban sometidos los objetos extraídos de los hornos. Picasso reinventó la forma de abordar la decoración de vasos, platos o baldosas, del mismo modo que había podido reinventar el grabado o la pintura”.

            “La nueva aventura de madurez fue para Picasso un repentino buceo en un mar de formas poco acostumbradas para sus manos de dibujante compulsivo. Sin embargo, resultaron ser los platos, las fuentes, las baldosas o los jarros, perfectos campos de batalla para su invencible imaginación y su incansable pulso. La cerámica se convirtió en soporte más que en fin para un mundo de personajes y formas que había sido creado sobre la tela y que, aún así, admitía airoso el nuevo reto.”

 

Actividad del Instituto Cervantes de Pekín

Asimismo, quienes se acerquen hasta las instalaciones del Instituto Cervantes en la capital china, podrán contemplar seis libros ilustrados por el artista, entre los que se encuentran una recopilación de sonetos gongorinos o el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de otro andaluz universal: Federico García Lorca. De este modo, la fascinación por la abstracción y la belleza de los caracteres chinos que sintió Picasso, regresa en una suerte de vuelta de tuerca a China mediante la combinación de la letra y el pincel que eleva a nuevas alturas a obras clásicas e imprescindibles de la literatura española. El conjunto de la exposición lo completan los grabados Carmen fechados en 1949, sobre el texto de Prosper Mérimée, obras todas cedidas por colecciones particulares.

            El Instituto Cervantes de Pekín, al hilo de las competiciones deportivas que sitúan a Pekín como centro de todas las atenciones y con las que ha colaborado mediante la formación de un centenar de intérpretes que trabajarán con los equipos olímpicos hispanoamericanos, expone de forma paralela la muestra Estrellas del deporte español en escena, una selección de las mejores instantáneas captadas por los fotógrafos de la Agencia EFE que suponen una ventana a los avances del deporte español desde la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona hasta el más reciente triunfo de Rafael Nadal sobre la hierba de Wimbledon.

     Asimismo, el Instituto Cervantes de Pekín, junto con la Embajada de España en China y con la colaboración del Comité Olímpico Español, ha aportado su colaboración a la celebración de los Juegos Olímpicos con la elaboración de la Guía de Pekín 2008, con la que los turistas hispanohablantes que se desplacen hasta la capital china podrán recorrer en español la que durante unas semanas será la capital del mundo. El texto, del que se han editado 20.000 copias, se distribuye de forma gratuita en diversos puntos de la ciudad, entre ellos en la Casa de España en Pekín durante los Juegos Olímpicos, situada en las cercanías de la Plaza de Tian’anmen, y puede ser descargado en formato electrónico desde la página web del Instituto Cervantes de Pekín, el Consulado General de España en China, la Consejería de Cultura de la Embajada de España y Casa Asia.

 

*Esta nota de prensa ha sido confeccionada por Enrique Madonado del Instituto Cervantes y por Vicky Planillo de Producciones Capitel y Ducam. Esta veraniega foto de Picasso y Françoise Gilot fue tomada por Robert Capa en Francia, en 1948.

 

 

08/08/2008 11:45 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

V FESTIVAL DE CINE DE COMEDIA DE TARAZONA

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El V Festival de Cine de Comedia de Tarazona y el Moncayo proyectará ocho películas y 42 cortos

El certamen organizado por el Ayuntamiento de Tarazona, la Comarca de Tarazona y el Moncayo y CAI  se celebra del 16 al 23 de agosto

Como novedad, el festival Paco Martínez Soria abre una sección dedicada al cine de comedia de Argentina, a través del hermanamiento con "Cortópolis" de Córdoba. Así, se proyectarán dos películas y una tarde de cortometrajes argentinos

(Tarazona, 08/08/08) El Festival de Cine de Comedia de Tarazona y el Moncayo proyectará en su quinta edición ocho películas y 42 cortometrajes, en pases gratuitos para el público. El Festival está organizado por el Ayuntamiento de Tarazona, la Comarca de Tarazona y el Moncayo y CAI, y se celebrará del 16 al 23 de agosto en el Teatro Bellas Artes de Tarazona. Además, se preparan cuatro homenajes a actores reconocidos del panorama nacional. Por otro lado, por el festival pasarán numerosos ya sea porque presentan películas, cortometrajes, como jurado o simplemente como público.

Las películas confirmadas hasta la fecha son: "Casual day", de Max Lemcke "Fuera de Carta", de Nacho García Velilla, "3:19" de Dany Saadia, "Rivales" de Fernando Colomo y "Gente de mala calidad" de Juan Cavestany. Estas películas estarán presentadas por sus directores y algunos de los actores.  

Según explica el director del festival, Raúl García Medrano, "que este festival lleve cinco años es ya de por sí una buena noticia, un hecho de que el cine cala en esta tierra, y que son ocho días en los que la comedia se respira tanto en el Teatro Bellas Artes de Tarazona como en los diferentes rincones de la Comarca".

Cine argentino de comedia

 Como novedad, desde este año se va a iniciar una sección paralela que acerca al público los trabajos que se están haciendo en un país con muchas raíces comunes con el nuestro: Argentina. Así, el Festival proyectará dos de los trabajos que se hacen en el país: "¿Quién dice que es fácil?" y "Cara de queso", inédita en España.

De la misma forma, habrá una tarde dedicada a los cortometrajes argentinos y una selección de los cortometrajes españoles que se han presentado en esta edición  de Tarazona se podrá ver en 'Cortópolis' un certamen que se celebra en la localidad argentina de Córdoba.

La noche de Paco Martínez Soria

 Como ya es habitual, el festival llevará a cabo su particular homenaje al actor que da nombre al festival, Paco Martínez Soria, con el pase de otro de sus títulos que le hicieron celebre en el género de la comedia española. En este caso el título programado es "¿Qué hacemos con los hijos?".

Así mismo, hasta el 23 de agosto se podrá visitar el Museo Paco Martínez Soria situado en el mismo Teatro de Bellas Artes. Por otro lado, los galardones que se entregarán representarán las gafas del mítico actor turiasonense.

Certamen nacional de cortos de comedia

 El festival sigue apostando por reforzar una de las secciones centrales, el certamen de cortometrajes de comedia, en el que se podrá ver una amplia selección del panorama de cortometrajes de este género. La convocatoria de esta edición ha sido de nuevo un éxito y de los 120 cortometrajes presentados, se han seleccionado para el certamen 21 en la sección de video y 21 en la de cine, que se distribuirán en cinco sesiones durante las tardes del festival (a las 19:00 horas y con pase gratuito hasta completar aforo).

Se mantienen los premios creados el año pasado (Mejor corto en cine, dotado con 1.500€ y trofeo; Mejor corto en vídeo y Premio del público dotados con 600€ y trofeo). Además,  se añaden desde esta edición menciones a categorías artísticas y técnicas, otorgando los premios a la mejor actriz, mejor actor y mejor guión, tanto en la categoría de cine como de video. 

ORGANIZACIÓN: Ayuntamiento de Tarazona, Comarca de Tarazona y El Moncayo y Caja Inmaculada.

Colaboran: Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (Aragón Televisión y Aragón Radio, El Periódico de Aragón, Asociación de Comerciantes de Tarazona, Hotel Brujas, Hotel La Merced de la Concordia , Hostal Sta. Águeda y  Restaurantes Saboya XXI.

Para más información: director del Festival, Raúl García Medrano, teléfono 696 13 87 51

 Teléfono de prensa: 619476677 Natalia Huerta

*A Natalia Huerta corresponde esta sinopsis del programa del Festival. La foto corresponde a José Verón Gormaz, autor de las fotografías de la segunda planta del Pabellón de Aragón en la Expo.

08/08/2008 12:10 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

UN FORMIDABLE BROMISTA. RELATO BREVE

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Martín Mormeneo oyó en el kiosco de Oliverio Melús que se había muerto alguien a las cinco de la mañana. Es la noticia ingrata del día. Una conmoción invisible se instala en la panadería, en el estanco, en las tabernas o en el parque donde los ancianos bisbisean. Uno, que todavía monta en bicicleta y recorre sus campos, dice: “Un día nos tocará a nosotros como a cualquier carnuz. Mientras, fumemos”. Y fuman con parsimonia, sobre el banco de hormigón, como lagartos que apuran el último sol del verano. Es una mañana tibia y monótona en este barrio de las afueras, sacudido una y otra vez por el ruido de los aviones. Martín Mormeneo ya ha comprado los periódicos y el pan, y enfila hacia casa. Se encuentra con otro anciano de ojos azules, con el que charla a menudo cuando pasea a su perra Eloísa, y le pregunta quién se ha muerto. “El antiguo practicante. Era de aquí y valía más que todos esos médicos de ahora”. Mormeneo quiere saber algo más de él. “No le importaba levantarse a cualquier hora, lloviese a cántaros, corriese el cierzo o nevase –agrega el anciano-. Lo mismo te pinchaba, que te curaba o te recomendaba una pastilla. Aquí todos lo conocíamos. Qué hombre: seco, alto y muy hablador. Seguro que lo ha visto. En la iglesia ya han escrito su nombre: Segundo Cayuela, quinto mío del 44. Al terminar su trabajo, pedía un vaso de vino. O dos. Era su único defecto”.

Martín Mormeneo sigue andando y piensa que aquello no era un defecto, sino una forma de relación con la alegría. Coge una de sus cámaras, una Canon convencional, y regresa a la plaza. Enfoca la portalada de la iglesia, comprueba a través del visor que se leen las letras del nombre del difunto, Segundo Cayuela Miravete, y dispara. En ésas, sale el sacerdote de la taberna Casa Indalecio y lo observa un instante. “Esa foto no le servirá de nada –le dice-. Es falsa. El muerto es otro: su hermano gemelo, Abelardo, que se dedicaba a la cría de caballos en Torremedina. Acaba de llamarme Segundo y me lo ha dicho: ‘No me mate antes de tiempo, señor cura, aunque es bonito saber que la gente me aprecia’. Jamás me había pasado algo así”. El sacerdote, José Aniés, sólo lleva dos meses en la parroquia.

El anciano de los ojos azules tampoco le había dicho a Martín Mormeneo que Segundo Cayuela es un formidable bromista, capaz de inventarse su propia muerte. O de inventarse un hermano gemelo.

*Esta foto es de Erich Salomon.

 

08/08/2008 17:46 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

SYLVIA PLACHY: PANORAMA DE NUEVA YORK

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Sylvia Plachy nació en Budapest, Hungría, en 1943. Su madre, judía, sufrió la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Ha publicado sus retratos y trabajos en medios como ""The New York Times Magazine", "Vogue", "Art Forum", "Fortune". Sus obras han sido expuestas en galerías y museos de Minneapolis, Chicago, Nueva York, Berlín, París, Budapest y Tokio. Sylvia Plachy ha expuesto en PHotoespaña y, además, es la madre del actor Adrien Brody, protagonista de El pianista de Roman Polanski, actor que también ha encarnado a Manolete en une película que aún no se ha estrenado.

*Me voy a Ejulve un par de días. Que paséis un muy buen fin de semana. Aquí os dejo esta bonita foto de Nueva York de 2005 de esta espléndida fotógrafa.

08/08/2008 18:00 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

JOHNNY GRIFFIN, por GUSTAVO PEAGUDA

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[Llego a casa tras un par de días en Ejulve, estuve en el Carrasca Rock y me encantaron, entre otros (no voy a descubrir ahora a Los Gandules: todo el mundo se sabe sus canciones), el grupo China Chana. Y me encuentro con este correo del poeta y abogado de Ourente Gustavo Peaguda. Gustavo tenlle lei a este blog.]

 

 

Fai unhos días o escritor Antonio Muñoz Molina lembraba a figura do recentemente falecido Johnny Griffin. Para min este nome vai unido o meu descubrimento do Jazz. Cando tivo lugar esto? A esta pregunta xa case podo responder con aquel verso do poeta Jaime Gil de Biedma  Ahora que de casi todo hace ya 20 años..".. Eu tiña dezaoito anos e acaba de comezar os meus estudios de dereito. A musica que escoltaba por aquel tempo era a que fixeran aqueles xovenes dos anos 60. Os Small Faces.. Os The Who. Os Stones. Maís tiña un amigo que vivía preto da miña casa na rúa na que o sol nunca sae que cando ía a súa casa ensinabame a súa colección de vinilos de jazz. Estusiasmabase con aqueles nomes. Miles Davis. Charlie Parker. Dizzy Gillespie. Un día este amigo díxome se quería ir a un concerto o Café Latino. Aceptei a invitación . O concerto era dun home xa maior para unhos ollos de dezaoito anos  e que encaixaba na descrición que fixera Joseph Roth dos músicos xudeus “Os  músicos son moi pobres porque viven das alegrías alleas”. O concerto que escoitei  en aquela noite de Ourense  foi do saxofonista Johnny Griffin. Así comezou a miña paixón polo jazz e que anos mais tarde fixo xurdir unhos versos que apuntei no meu caderno de poeta imprevisto e que agora dedico a memoria daquel saxofonista que visitou xa fai moito tempo Ourense .

 

JAZZ NO LATINO

“Luz morna sobre ás mesas”

                            Lansgton Huhges

                            “ SOIO DE TROMPETA CON SOIDO

                            MANIFESTAMENTE SUICIDA”

                            A. Pexegueiro

Pouca luz,

vasos cheos de soños e xeo sobre ás mesas de mármore,

risas e saudades contaxiosas de candidatos o suicidio

que adoran a poesía de Costafreda,

promesas incumpridas por viaxantes da soidade,

bicos aprazados por constructores de pirámides de acontecementos,

bagoas pola ausencia de amor nas meixelas dos que fan xirar a roda estatal,

bicos suspendidos no aire coma notas do piano

de Hancock  na fría noite do catro de outubro en Estolcomo,

mentres o jazzmen busca no ceo os mortos polo jazz.

A Coltrane.

A Montoliu.

A Gillespie.

A Davis .

A Thelenius Monk.

A Sonny Rollins.

E nos aínda pensamos que o Village Vanguard non esta en Nova York

senón en Ourense que non é unha  enorme metáfora. do reino de Mánoa

senón que sigue sendo a Auria  de Blanco Amor

e dos poetas e bispos camiñantes nás frías noites de inverno

nás que baila  a lúa dos mortos ca túa sombra de mal poeta.

Respiramos o mito entre fume de tabaco!.

 

 

10/08/2008 23:24 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

REGRESO A EJULVE Y A SUS MIRADORES

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Ejulve ha sido muy importante en mi vida y en mi literatura. Como se percibe, sin ir más lejos, en El testamento de amor de Patricio Julve (Destino, 1995 y 2000). Ahora voy menos y durante menos tiempo. Está demasiado entretejido de recuerdos y de sensaciones: cuando estoy vivo más hacia atrás que hacia delante. Me encanta asomarme al balcón de los abuelos y a ese mirador maravilloso, al otro lado del Calvario, que se extiende hacia Cantavieja y Aliaga. Ahí, a tus pies, bajo la sombra de los árboles y el canto incesante de los pájaros, se despliega un cuadro infinito de texturas y colores y haciendas. En el centro de la leve vaguada, parecía correr un hilillo de agua, se despliegan los viejos huertos, se reparten las fincas, y el conjunto tiene una atmósfera intemporal, llena de sugerencias y evocaciones. A veces, a los lejos, parecen oírse las voces de los campesinos fantasmas, de los pastores, el eco de un cháchara cerca del río, la confidencia de los primeros amores. Una de las primeras noches que fui a Ejulve, en el verano de 1979, mi novia me hablaba de un amigo suyo que llevaba a las mocetas a las eras y les invitaba a mirar las estrellas. Había un instante en que aprovechaba para acariciarles el hombro o el culo, si se atrevía a ir algo más lejos. Entonces, en aquellos días de hace casi treinta años, se intuían los noviazgos allá abajo, tras los matorrales: los amantes buscaban la complicidad de la fresca y la noche constelada. Si te encontrabas a alguien, a lo mejor te decía: “Hemos salido a buscar caracoles”. Nunca había visto a los caracoles como un talismán del amor.

 

Me senté como siempre en el mirador. Llevaba un libro –Obra periodística y literaria, lo compré en Alcampo por dos euros- de Gil Bel Mesonada (1895-1949), que nació en Utebo y recibió aquí a los grandes intelectuales aragoneses de los años 20, entre ellos Buñuel, González Bernal o el joven Federico Comps, y repasé muchos de sus artículos, su trayectoria de periódico en periódico, su elegía a su gran amigo Rafael Barradas, que se casó en Luco de Jiloca, y sus años de posguerra, bajo la protección del doctor Oliver, que hizo lo indecible para ocultar su pasado anarquista. Según cuentan los profesores y expertos en la época José Domingo Dueñas y Jesús Gómez Picabeo, Gil Bel abrazó un catolicismo sincero, escribió algunos libros con seudónimo, en particular la novela breve Fuego en el mar (que se incluye en el volumen), y murió de infarto en plena calle en 1949.  Es uno de esos personajes incómodos e incomodados y a la vez sabios: le apasionaba el arte contemporáneo, escribió de sus contemporáneos, y defendió siempre un anarquismo no violento. Me ha encantado fantasear con esas reuniones en Utebo de pintores, escritores, políticos, amigos de entonces, que ya empezaban a comerse el mundo.

 

También llevaba otro libro espléndido, y no sé si un tanto inacabado, de Leonid Andréyev: Los espectros (Acantilado; traducción de Nicolás Tasin), en el que relata la historia del subjefe de Administración Local Yegor T. Pomerántsev, que debe ingresar en una clínica privada, donde también está Petrof y un hombre raro que siempre está abriendo puertas. De inmediato, vemos que tras las murallas de esa gran fortaleza suceden cosas más o menos increíbles, de gran fuerza literaria: el solitario doctor no sabe que su enfermera se desvive por sus huesos, mientras él ahoga sus penas y su soledad con champagne en un garito nocturno rodeado de mujeres de la mala vida. Eso sí, contemporiza con elegancia con todos sus enfermos: que hablan con fantasmas, con espectros, que sueñan quiméricos diálogos, y que están en ese ambiguo territorio donde lo que se cree es tan poderoso como lo que se vive. O dicho de otro modo: lo que se vive imaginariamente es más poderoso aún que lo real. Andréyev posee una deliciosa característica rusa, que te invita a pensar en Chejov, Bulgakov o Turgueniev, especialmente: sus personajes transparentan humanidad, ternura, desamparo, son vivos, de carne y hueso, y te emocionan todo el rato. Al margen de los citados, esa enfermera enamorada también parece salida de los tristísimos episodios de amor imposible de Miguel Torga en su libro Cuentos de la montaña, un volumen que me fascina por completo, que estaría entre uno de los que me han marcado la vida –igual que el Romancero gitano de Lorca, las Leyendas de Bécquer, Cien años de soledad de Gabo, todo Borges y Cunqueiro e Historias e invenciones de Félix Muriel, de Rafael Dieste-.

ENRIC DUCH: UNA FOTO DE LA TORRE DEL AGUA

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El gran fotógrafo Enric Duch me escribió este fin de semana. Parte hacia Berlín. Al fin he podido acceder a algunas de sus fotos. Cuelgo aquí la de La Torre del Agua, una de ellas, con el texto correspondiente. Enric es el autor de las fotos del especial Z Arquitectura sobre la Expo.

 

LA TORRE DEL AGUA

 

Podría ser una catedral gótica del mar en tierra firme. Podría ser el faro que se abre a todos los vientos y alumbra la senda de todos los pasajeros. Podría ser la torre de Babel del futuro que trepa en espiral hacia el cielo y se queda, expectante y con un centelleo irreductible, a 76 metros de altura en un umbral indeciso, tan cerca y tan lejos de las nubes. Es la Torre del Agua, la obra magna de Enrique de Teresa, el corpus vertical que corona una vida, una estética, un modo de trabajo. El arquitecto, que ha contado con la colaboración del proyectista e ingeniero Julio Martínez Calzón, ha bautizado el edificio como Soledad sonora. Es transparente y se enrosca en el vacío como una escultura. Alberga en su interior algo más que una ambiciosa exposición, todo un manifiesto o una sentencia inapelable: “Agua para la vida”. 

 

11/08/2008 12:30 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

DESNUDOS DEL DEPORTE: NADAV KANDER

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Desde hace algún tiempo, una de mis blogs favoritos es el de Sergio B. Gomes, http://artephotographica.blogspot.com/, donde reúne la pasión por la fotografía del mundo y el amor infinito hacia todo lo portugués. Sergio B. Gomes es divulgador y estudioso, y un gran viajero en torno a la foto, y su página es un torbellino de maravillas y de sorpresas. Una de las últimas, a propósito de las Olimpiadas, es una pequeña serie de fotos artísticas de deportistas, como ésta de la ciclista Rebbeca Romero, realizada por Nadav Kander, un fotógrafo nacido el Tel Aviv en 1971 y residente en Londres; combina los impecables trabajos comerciales, para grandes marcas como Adidas, con una faceta personal muy interesante y variada.

11/08/2008 12:44 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

PUNK, RUMBA-FUSSION Y MÚSICA CORAL

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Ha sido también un fin de semana de música. En Ejulve se celebró el II Carrasca Rock. El viernes actuaron seis grupos y otros tantos el sábado. Solo pude oír a tres por noche. Oírlos y bailar sin parar, y malamente, sus músicas. El viernes oímos a Ojo no caigas de Alcañiz, que mezclan el folk y el rock con más que estimable calidad; The Bullets, de punk de Alcañiz, que cantaron en inglés, su solista decía: “Venga, venga Ejulve. Que no lo estáis dando todo”, y Los Gandules, que lograron un gran éxito. Todo el mundo se sabía sus temas: su presencia tuvo algo de apoteosis. Hasta los niños pequeños se sabían sus temas. Eran más de las tres de la mañana y ya no pude oír al siempre transgresor y humorista Juako Malavirgen, vencido por el cansancio y el sueño. Los Gandules aparecieron y arrasaron. Es curioso: un instante antes se preguntaban cómo serían recibidos.

 

El sábado tocaron China Chana de Villamayor, la revelación del festival, para mi gusto, por su variedad de registros, la calidad de su propuesta, la armonía del grupo y la frescura, y la presencia escénica y la voz de su solista Ana, flanqueada por dos jóvenes y estupendos guitarristas; Ixuquera de Alcorisa, un sorprendente y comprometido grupo de punk rock de Alcorisa, canta contra los malos tratos, contra la esclavitud de los inmigrantes, contra el problema palestino, etc.,  y también oí a los Draps de Pena-roja de Tastavins, que hacen punk rock en catalán del Aragón Oriental, con fuerza y convicción, y se manifestaron en varias ocasiones contra el trasvase, igual que China Chana reclamó la condición de pueblo para Villamayor e interpretó una versión osada y original de “Canto a la libertad” de José Antonio Labordeta. El modesto éxito, al margen de los grupos y del público, tenía otro protagonista: el joven alcalde Chema Salvador, que había cumplido el día anterior 29 años y se ha enamorado de una mujer morena de Alcorisa. El joven alcalde y su corporación, mucho más abierta y receptiva que la de algunos años atrás.

 

El sábado, en la iglesia parroquial de Ejulve, tuvo lugar otro tipo de concierto: el de la Agrupación Coral de Alcorisana, que preside el músico Benito Gómez Sancho, un pontevedrés de Rubianes, en la zona de Arosa, y que dirige una directora excepcional: Eloísa Lombarte. Hasta sus propios discípulos y compañeros la definen así: “Eloísa es una joya. Es el alma musical de la compañía”. La agrupación la forman coristas de casi todas las edades y oficios: Maite, la bibliotecaria de Alcorisa; Salvador Berlanga, profesor de Historia, experto en consumo y un melómano perpetuo; el escultor y artesano Santos Villacián; su compañera Teresa Antón, experta en taracea; el citado Benito Sancho, el industrial Andrés Rillo… Esta coral se fundó en 1988 y han actuado en diversos lugares: en Viena, en la Sala Mozart, en un sinfín de pueblos. Suele llevar diferentes programas. El sábado, con rapsoda incluido, presentó un programa basado en el siglo de Oro: el coro cantó en inglés, francés, alemán y castellano, por supuesto. Rindió homenaje explícito a Don Quijote y se hizo acompañar de música en directo. Eloísa Lombarte tocó en directo el piano. También hubo un pequeño cuadro de danza El concierto fue ganando a medida que avanzaba, con un público absolutamente entregado. En los bises, tras deslumbrar por completo comn piezas como “Mary, Young and Fair” o dos obras de Bach, la coral regaló dos jotas. Fue un concierto entrañable, que contó con un estupendo y emotivo colofón del concejal Carlos Abad.

 

Algo más tarde, Andrés Rillo y Benito Gómez Sancho me explicaron que iban a grabar un disco y me recordaron algunas de las piezas que van a incorporar: el “Eres tú” que interpretó Mocedades, los “Nocturnos” de García Lorca y ‘Limportant c’est la rose” de Gilbert Becaud. Lo más bello fue que tras tomarnos unas cervezas, Andrés Rillo quiso que oyese la versión coral que han preparado. Me llevó hasta su coche, seleccionó en su reproductor la pieza y me dio los cascos. Me dijo: “Escúchala. Son cuatro minutos solo para ti”. Bajo la el pórtico de la iglesia, cuando caía la noche y se alzaba un levísimo cierzo, oí embrujado: “Lo importante es la rosa”. Algo que también sentenciaría Juan Ramón Jiménez. 

*La cantante y percusionista Ana de China Chana. Todo un espectáculo en escena.  

 

[Recordatorio de los grupos y conciertos

 

VIERNES 8 DE AGOSTO:


Ojo no Caigas (folk rock, Alcañiz). The Bullets (versiones punk, Alcañiz). Los Gandules (versiones somardas, Zaragoza). Eskombro (rock, Utrillas). Juako Malavirgen (cantautor rock, Zaragoza). A Pelo (rock, Los Olmos).


SÁBADO 9 DE AGOSTO:


China Chana (flamenco fusión, Zaragoza). Ixuquera (punk rock, Alcorisa). Los Draps (punk rock, Pena-roja de Tastavins). Gen (punk, Zaragoza). Sabotaje (punk rock, Andorra). Azetxo (rock, Alcorisa).]

*

 

EL MANUSCRITO DE LA ESPOSA DE DYLAN THOMAS

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Distintos diarios nacionales recogen este artículo de la agencia EFE sobre el diario secreto de Caitlin MacNamara, la esposa del gran poeta Dylan Thomas. La fotografía del poeta es de agosto de 1946, y corresponde a Francis Reiss.

 

 

LONDRES.- El diario secreto de Caitlin MacNamara, la mujer que renunció a su carrera de bailarina para casarse con Dylan Thomas (1914-1953), arroja nueva luz sobre el autor galés, famoso por sus infidelidades y su alcoholismo, que le llevó a la tumba con sólo 39 años.

Al morir su esposo en 1953, Caitlin supuestamente irrumpió en el cuarto en el que yacía el cadáver y preguntó a gritos: "¿La ha diñado ya el maldito?".

Medio siglo más tarde, el diario, que se pondrá a la venta próximamente en Londres en una subasta organizada por Rick Gekoski, un especialista en libros raros, revela una faceta muy distinta de aquella relación tempestuosa, según el diario 'The Times'.

Las hojas ya amarillas de un cuaderno escolar están llenas de reflexiones de Caitlin, fallecida en 1994, sobre el amor profundo que sentía por el autor de 'Bajo el bosque de leche'.

El retrato que traza de Dylan (1914-1953) en su diario no tiene nada que ver con la imagen de alcohólico y tenorio compulsivo que ofrece el poeta John Malcolm Brinnin en la biografía publicada en 1955 bajo el título de 'Dylan Thomas en América', y que Caitlin calificó de "traición" a su marido.

Qué frío debe de hacer ahí abajo

En una de las anotaciones del diario, su viuda, imaginándolo en la tumba, escribe: "Dios mío, ay Dylan, qué frío debe de hacer ahí abajo con el que hace aquí arriba, en noviembre: el mes más sucio del año que acabó contigo en el noveno día vil", en referencia a la fecha, el 9 de noviembre de 1953, en que había fallecido el poeta.

Y agrega: "Ojalá pudiera llevarte una taza con tu pan y tu leche y tu sal, como la que tomabas siempre por la noche para calentarte".

Según George Tremlett, biógrafo de Dylan Thomas y de Caitlin Macnamara, la publicación del diario podría reparar el daño causado a la reputación del poeta tanto por la biografía de Brinnin como por la película 'The Edge of Love', protagonizada por Matthew Rhys, Sienna Miller y Keira Knightley, estrenada en junio pasado.

Tremlett considera totalmente falso que Dylan Thomas fuese un alcohólico aunque los pubs formasen parte importante de su vida.

El autor galés podía fascinar a los clientes habituales de un pub con sus chistes y poemas improvisados, pero, según Tremlett, no aguantaba más de dos 'pintas' de cerveza, y por lo que se refiere a sus aventuras extramaritales, fueron muchas menos de lo que se dice.

Caitlin MacNamara, de origen irlandés, se casó con Thomas en 1937 y aunque escribió un libro de recuerdos de su esposo al alimón con Tremlett en respuesta a la biografía de Brinnin, siempre lamentó no haber hecho más para destacar la ternura de sentimientos de aquella relación.

El diario de Caitlin, valorado en unos 315.000 euros, forma parte de una cuarentena de manuscritos y primeras ediciones firmadas por Dylan Thomas que saldrá a subasta. Un material que incluye también cartas, una de las cuales, escrita en 1945, termina así: "Estaré contigo, mi amor, hasta la muerte y para toda la eternidad".

 

 

CRÓNICAS OLÍMPICAS. STEPHANIE RICE: MUJER DE AGUA

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La natación está resultando apasionante. El domingo por la mañana veíamos el carretón increíble de Michael Phelps batiendo por varios segundos el record del mundo de 4 x 100 estilos. El tiburón norteamericano no parece tener rival: se desliza en el agua con una increíble potencia, a pecho descubierto, como si no tuviera límite. En la piscina se pulverizan constantemente los récords del mundo: quizá sea el deporte donde más se baten, prueba a prueba. Y a veces, como sucedió con Estados Unidos y Francia en los relevos de 4 x 100, suceden milagros o finales más que apretados, inolvidables, emocionantes. Phelps se veía a punto de perder la primera batalla por el récord de ocho medallas que persigue, pero el compañero de la última posta, Jason Lezak, estuvo increíble. Francia había dominado claramente el tercer relevo y vencía con cierto desahogo en los últimos diez metros. Y entonces ocurrió lo inenarrable: una “pasada”, como decía una y otra vez comentarista.

 

La natación femenina no le va a la zaga a la masculina. Ya no está Inge de Bujin, pero sí están Stephanie Rice, Kirsty Conventry, la sempiterna Dara Torres (cinco olimpiadas y ya ha cosechado una medalla de plata en relevos 4 x 100 con Estados Unidos), Laure Manaudou o la gran Katie Hoff, que ha venido a Pekín a perder su vitola de invencible.

En 400 metros estilos, la australiana Stephanie Rice se ha convertido en campeona y ha bajado de los míticos 4.30. Se quedó en 4.29.45. Rice es un todo un espectáculo, una poderosa ondina de melena oscura y veinte años envidiables. Es un terremoto constante: copa las portadas de las revistas australianas –por su radical hermosura, por su operación de esófago, por su ruptura sentimental con el corredor Eamon Sullivan, por su complexión de modelo…- y luce constantemente su exuberante cuerpo. Lo más parecido en Europa a ella es Laure Manaudou. Kirsty Conventry ha obtenido la medalla de plata y ya es un modelo a seguir para sus compatriotas de Zimbabue a los que les ha dedicado su galardón. Realizó una prueba vertiginosa, bajó también de los 4.30. Por cierto, es tan buena que ha batido en semifinales el récord del mundo de 100 metros espaldas, donde ha vencido a Laure Manaudou, nada menos. Y Katie Hoff, a pesar de los elogios de Mireia Belmonte, no parece estar en su mejor momento: solo fue tercero en 400 metros estilos.

 

Quedan aún muchas carreras. Y la emoción se cuece y se recalienta en el agua.

LA BRIGADA LINCOLN EN ARAGÓN: HY GREENFIELD

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LEYENDA Y MUERTE DE HY GREENFIELD


El pasado es como un fortín de vivencias y de acontecimientos que de repente se abre y despliega, uno a uno, sus tesoros ante los ojos de los hombres, en su cerebro estremecido por esa agitación de la memoria y del destino. ¿Quién iba a decirle a Tomás Ferreruela que un muchacho joven, de apenas 21 años, norteamericano de Nueva York, brigadista, al que apenas vio pasar moribundo en plena Guerra Civil, iba a reaparecer su vejez y adueñarse de sus recuerdos? ¿Quién le iba a decir que Hy Greenfield “retornaría” casi como un fantasma más de 60 años después? ¿Y cómo iba a imaginarse que sería su propio nieto, Ramón Ferreruela, licenciado en Físicas, el que iba a recordar la historia y escribirla en la revista “Lindazos”? Recuerda Tomás aquel duro día de febrero de 1938: una de los edificios próximos a la Casa del Lugar se había convertido en hospital republicano, donde ejercía de enfermera su hermana Ángela. Los soldados, algunos pertenecientes a la Brigada Abraham Lincoln, como Hy Greenfield, combatían en la afueras, en La Pedregosa y La Cespedilla, monte bajo con pinares, contra los sublevados de Franco. Y de repente, apareció un grupo con tres jóvenes en camilla, pero uno de ellos parecía malherido. “No recuerdo el rostro ni nadie dijo su nombre. Algunos milicianos nos dijeron a los zagales: ‘Venga, venga. Fuera de aquí’. Y tres o cuatro horas después, volvió a salir la camilla con el joven ya muerto en dirección a la fosa común del cementerio. Es casi todo lo que recuerdo”.

En realidad, Tomás Ferreruela, nacido en 1920 en Segura de Baños (Teruel), recuerda más cosas: a sus padres, Ramón y Juliana, que se dedicaban a la labranza y a la ganadería: lo mismo trabajaban el trigo, el centeno, la avena o la cebada que se esforzaban con las ovejas, las cabras, las gallinas y las cebadas. Constituían una familia más bien modesta con otros dos hijos: Ángela, la enfermera ocasional, nacida en 1917, y Patricio, nacido en 1924. Tomás creció jugando en el trinquete a la pelota a mano, a las tabas y a escondecucas. “Fui poco a la escuela. No aprendí a leer hasta que fui al servicio militar. La primera carta me la enseñaron a redactar mis compañeros. Me sentí tan impotente que durante los seis años que estuve en el servicio militar, me llamó Franco hacia abril de 1938, hice lo imposible por asistir a las clases, y al final dejé el ejército con el cargo de cabo”. Cuando llegó la II República en 1931, en Segura de Baños había un casino republicano y una taberna que frecuentaban los de derechas. Había algún que otro amago de enfrentamiento. Y él desde muy pronto se sintió inclinado hacia las ideas republicanas: tenía dos tíos maternos, Juan José y Vicente Martínez Rojo, que le insuflaron los ideales de la libertad y la democracia. “Mis tíos marcharon a Francia y volvieron años después cuando Franco autorizó la vuelta de aquellos que tuviesen las manos manchadas de sangre”. Tomás rememora los desórdenes de la Guerra Civil: hubo muertes por ambas partes, aunque Segura de Baños quedó en el bando republicano hasta la primavera de 1938. “Cuando estalló la guerra yo iba de pastor y a trabajar con los machos. Como tenía más fuerza que mi padre, llevaba la munición, la comida o la cena a los combatientes. Hacíamos lo que nos ordenaban los militares y el alguacil del pueblo. Eso no sólo lo hacíamos nosotros, sino otra mucha gente del pueblo. Yo andaba con nuestras dos caballerías, casi de continuo, y pasaba mucho miedo: las ráfagas del enemigo siempre te soplaban cerca de las orejas. Ésa es la pura verdad. Yo estuve en primera línea de fuego desde el inicio de la guerra hasta el final”. Luego, dos meses después de la muerte de Hy Greenfield, fue llamado a filas: permaneció de guardia en la cárcel Modelo de Barcelona, estuvo en el Alcázar de Toledo, donde se hizo fuerte el general Moscardó, y participó en una embajada de soldados españoles, “fui seleccionado por mi altura”, dice, invitados por Benito Mussolini que fueron recibidos por Pío XII, “al que le di mano”. Y estuvo en San Lázaro y en la Aljafería en Zaragoza, con las Flechas Verdes en Ateca, “con mando italiano”, y, finalmente, en Larache, Tetuán y Melilla, “que fue lo peor de todo: no había más que miseria, mosquitos y calor”.


Luego, de regreso a casa, hacia 1944, recompuso su vida como campesino, al principio, y luego como peón caminero y como gran cazador de perdices. Hace dos años, recibió una visita inesperada: Jay Greenfield, hermano de Hy, el brigadista, vino con su esposa Judy, otro amigo norteamericano instalado en Madrid, Tom (que tiene algo de “buscador” de brigadistas norteamericanos muertos en combate), a rendir el último homenaje al muerto, al que había visto por última vez en la casa familiar de Nueva York cuando tenía cinco años. Tras mucho buscar por aquí y por allá, dio con sus restos. Para el acto, había publicado un opúsculo con poemas de Ben Jonson, William Wordsworth, Langston Hughes, Pablo Neruda y Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”. Le dedicaron un “Kaddish”, una oración fúnebre en hebreo, colocaron una placa en el cementerio y una piedra en la fosa común donde se supone que está enterrado Hy con otros compañeros.


“Es curioso. ¡Cuántas vueltas da la vida! En todos estos años no habíamos hablado para nada de este asunto”, resume Tomás.

 

[Recupero este artículo porque estos días el Centro de Historia de Zaragoza, dentro del amplio programa Amarga memoria, muestra una gran exposición sobre la Brigada Lincoln en Aragón: en Alcañiz, Alcorisa, Belchite, y otros muchos lugares como Segura de Baños.]

CONGRESO EN TERUEL: LA PIEDRA EN EL CHARCO

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ENCUENTRO LITERARIO,  23, 24 Y 25 de Septiembre.

TERUEL

 

Dirección y coordinación: Ignacio Escuín Borao. Editor, escritor y crítico literario.

  

LA PIEDRA EN EL CHARCO

 

 

 

LUNES 22 DE SEPTIEMBRE

 

Llegada de participantes invitados (se espera la llegada de los participantes a lo largo del día 22. Se procederá entonces a la entrega del material y al alojamiento de los mismos).

 

 

MARTES 23 DE SEPTIEMBRE

 

10:00h. Inauguración

12:00h. Mesa 1, “Outsiders (fórmulas de riesgo)”: Mercedes Cebrián, Unai Elorriaga, Miguel Ildefonso y Alejandro Tarrab.

16:30h. Mesa 2, “Literatura en la red (Internet y sus virtudes)”: Miriam Reyes, Aloma Rodríguez y Milena Rodríguez.

17:30h. Mesa 3, “Literatura y compromiso”: Luis Bagué, Laura Giordani, Jorge Volpi.

19h. Mesa 4, “Independientes: escritores y grupos que editan”: Enrique Cabezón, Colectivo Hesperya y Colectivo La Bella Varsovia.

 

 

MIÉRCOLES 24 DE SEPTIEMBRE

 

10:00h. Mesa 5, “El mundo de las antologías”: Timo Berger, David Mayor y Andrés Neuman.

11:30h. Mesa 6, “Literatura y mercado”: Yolanda Castaño, Elena Medel y Francisco Véjar.

12:30h. Mesa 7, “Ellas”: Andrea Cote, Ángela Labordeta, Raquel Lanseros y Mónica A. Ríos.

17:00h. Mesa 8, “Literatura y cine”: Gabriela Alemán, Daniel Gascón y Karla Suárez.

18:30h. Mesa 9, “Universo Bolaño”: Claudia Apablaza, Juan Marqués, Santiago Roncagliolo y Diego Trelles.

 

 

JUEVES 25 DE SEPTIEMBRE

 

10:00h. Mesa10, “Amarga memoria”: Andrés Barba, Julio José Ordovás y Martín Rodríguez Gaona.

11:30h. Mesa 11, “Literatura y canon”: Joaquín Pérez Azaustre, Carlos Labbé, Martín López-Vega y Mariano Peyrou.

16:30h. Mesa 12, “Nuevas propuestas”: Eduardo Halfon, Elvira Navarro y Juan Sorós.

18:30h. Clausura

NACHO ESCUÍN AÑADE:

 

La coordinación del evento parte del Instituto de Estudios Turolenses (Montserrat Martínez es muy responsable de haber conseguido organizar una cosa así) con la colaboración de Eduardo Fariña, Diego Palmath y la mía.


El curso cuenta con créditos de libre elección y de formación del profesorado. Hay más información en la siguiente dirección http://lapiedraenelcharco.blogspot.com/

 

*Gracias, Nacho.



*Esta sugerente foto pertenece a Gregory Crewdson.

 

 

 

FOTOS DESDE HUESCA. JOSÉ ANTONIO MELENDO

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José Antonio Melendo se ha marchado de fiestas a Huesca, a las noches de San Lorenzo. No sé si ha visto sus lágrimas: esas impetuosas Perseidas que cruzan el cielo y dejan un temblor de oro a su paso, el rastro de un choque de astros que se expanden. José Antonio se ha hecho imprescindible en todos los rincones: es el ojo al acecho, el ojo asombrado que mira con la impaciencia de un niño. Muchos ya se han dado cuenta, y empiezan a hacerle encargos. Después de estar en Huesca (he pensado en San Lorenzo y he pensado en Escriche, que siempre me decía: “Tenemos una cita gastronómica en Huesca, no lo olvides”), me ha mandado algunas fotos. Elijo ésta porque es luminosa, casi dionisiaca, alude a la felicidad y al brillo incesante de la verbena. Gracias, José Antonio.

12/08/2008 19:48 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 14. REGALOS DE ARAGÓN

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El Pabellón de Aragón quiere celebrar con sus visitantes la gran acogida que ha tenido durante los dos primeros meses de la Expo. Durante todo este tiempo ha recibido cerca de un millón de visitas (841.513, lunes 11 incluido), cifra que lo sitúa como uno de los pabellones más visitados. Por este motivo, el Pabellón de Aragón obsequiará desde mañana miércoles a las personas que lo visiten con regalos exclusivos diseñados expresamente para la Muestra Internacional.

 

Así, mañana, día 13, y el jueves, día 14, se repartirán más de 8.000 frutas de Aragón elaboradas en exclusiva para el Pabellón siguiendo la fórmula artesanal de confitar exquisitos trozos de fruta para posteriormente bañarlos en una crujiente capa de chocolate de primera calidad.

 

El viernes, día 15, se obsequiará a los visitantes con 4.000 cajitas metálicas -serigrafiadas con el logotipo del Pabellón de Aragón- con cien caramelillos de sabores y formas variadas.

 

El domingo, día 17, se repartirán 4.000 cuelga-móviles con el logotipo y los colores corporativos del Pabellón de Aragón.

 

Y por ultimo, el lunes, día 18,  entre los visitantes que acudan a ver el Pabellón, se repartirán 3.000 pines alusivos al Pabellón de la Comunidad.  

 

*Nota de redacción del gabinete de prensa, formado, entre otros, por Paco Doblas, Carmen Ruiz Fleta, Helga Martínez, etc. La foto es de José Verón Gormaz, cuyas obras adornan el bosque imaginario de la segunda planta. Al fin, los responsables del Pabellón de Aragón, con Sara Alcázar a la cabeza, ya han reparado una leve injusticia: se recuerda que las fotos son de Pepe Verón de Calatayud.

MATERIALES DISPERSOS. 1 / REM KOOLHAAS

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Estos días intento poner un poco de orden en mi caótica biblioteca, llena de libros, folletos y revistas, de papeles, de cientos y miles de recortes. Creo que me he pasado casi media vida acumulando recortes, entrevistas, reportajes, perfiles, fotografías, que eran un valioso material para algunos de los libros que iba a escribir alguna vez. O para artículos que había soñado redactar. He guardado cosas de lo más pintoresco (y eso lo vengo haciendo desde adolescente), a menudo veo lo que he guardado y me sorprendo. ¿Para que querría tal o cuál cosa? Por ejemplo, guardada un reportaje reciente de Isabel Ferrer, firmado en La Haya, sobre el arquitecto Rem Koolhaas, que proyecta en Dubai una nueva ciudad sin coches.

 

Ésta es una panorámica del proyecto: el Renacimiento de Dubai.

13/08/2008 01:09 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MATERIALES DISPERSOS.2 / HILDA DOOLITTLE, H. D.

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También me ha hecho ilusión encontrar un reportaje de Emma Rodríguez, para El mundo, sobre la poeta y narradora H. D., Hilda Doolittle, la mujer que deslumbró y enamoró a Ezra Pound y a D. H. Lawrence, y que suscitó la curiosidad de Sigmund Freud. Hace pocos meses, Lumen publicaba Trilogía, una experiencia poética nacida de la agria experiencia de la II Guerra Mundial. Trilogía está traducida por Natalia Carballo, que redacta un sugerente prólogo. Se casó con el poeta Richard Alding y amó también a la escritora Annie Winifred Ellerman. Era alta, tímida, de una rara belleza y hablaba varias lenguas.

 

La página de El mundo reproducía un par de poemas de H. D., que ya había sido publicada por Seix Barral y El Cobre Ediciones.

 

1

Hemos recibido demasiados dogmas

y muy pocas garantías,

 

demasiados: mas nos e ha demostrado

lo suficiente que es esto, esto, esto

es herejía: sé, y siento

el significado que ocultan las palabras;

 

Son anagrama, criptogramas,

pequeños estuches, adecuados

 

para incubar mariposas…

 

2

No soy fantasía poética

sino una realidad biológica

 

un hecho; una entidad

como ave, insecto, planta

 

o célula de una alga;

vivo; estoy viva;

 

cuidado: ignoradme, negadme, no me reconozcáis,

 

evitadme; porque esta realidad –éxtasis- es contagiosa.

13/08/2008 01:23 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS OLÍMPICAS. 2 / FEDERICA PELLEGRINI Y OTROS

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Mientras en España celebrábamos la medalla número 100 hace un par de días, Italia ha conquistado más de 500. Y esta mañana, entre otros títulos, la nadadora Federica Pellegrini ha ganado la prueba de 200 metros libre y ha batido el récord del mundo, que estaba en su poder, y lo ha dejado en 1.54.82.

 

Por otra parte, otra de las heroínas de los juegos, la australiana Stephanie Rice, ha vuelto a imponerse en 200 metros estilos, y ya lleva dos medallas de oro.

 

Phelps, el tiburón norteamericano de Baltimore, el campeón que apenas duerme, sigue conquistando medallas: ya lleva cinco de oro. Ha batido el récord del mundo de 200 mariposa, 1.52.03, y se ha proclamado campeón de relevos 4 x 200 metros libres. Solo esta a dos triunfos para igualar a Mark Spitz, y ya se ha colgado 10 medallas de oro en su participación en las Olimpiadas.

 

Alberto Contador y Samuel Sánchez han realizado una buena contrarreloj, pero no han obtenido medallas. Contador, que midió mal sus esfuerzos, empezó maravillosamente bien y se desinfló en el tramo final, perdió el bronce por once segundos. Ganó el suizo Cancellara, que había sido bronce en la prueba de ruta.

13/08/2008 18:33 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

CASI UN AFORISMO: ARAGONESES Y GALLEGOS

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El escritor y periodista Guillermo Pardo ha escrito:

 

“Creo que los aragoneses y los gallegos, al menos, nunca se van de su tierra, no del todo. Y cuando lo hacen, se llevan sus costumbres con ellos. Porque son sus raíces”. 

*La foto es del inolvidable Virxilio Vieitez, que empezó a convertirse en fotógrafo en Aragón. En una villa aragonesa, Jaca tal vez, adquirió su primera cámara.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 15. ALEJANDRO MONTSERRAT

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[Alejandro Montserrat es uno de los grandes guitarristas que hay en Aragón: innovador, virtuoso, colorista y profundo, con un talento infrecuente. Ha colaborado en numerosos espectáculos y siempre muestra la pasión por la guitarra, por la renovación estética y por el mestizaje de formas y estilos. Recuerdo que en su actuación en Borradores demostró su inmensa capacidad de improvisación, uno de sus rasgos característicos.]

 


La fusión entre el flamenco, la música árabe y los ritmos jazzísticos es la propuesta que Alejandro Monserrat Grupo acercará mañana jueves, día 14 de agosto, hasta la plaza cubierta o palenque del Pabellón de Aragón. La banda desarrolla fundamentalmente  música instrumental, dando cabida a la voz y al baile en  diversas combinaciones (como el flamenco con la danza oriental), siempre sin dejar de lado el flamenco puro.


Alejandro Monserrat Grupo presentará su último disco Aviso a navegantes en el que las percusiones como el cajón, las congas, el djembe, el violín, el bajo, las guitarras españolas, el laúd, las palmas y el baile con Carlota Benedí, adquieren un protagonismo absoluto.  El concierto esta concebido para engarzar  bulerías puras con ritmos árabes, cubanos o argentinos.

Esta formación, que combina instrumentos, cante y baile, ya ha sido presentada en España, Francia, Reino Unido, Portugal, Italia y Andorra y llega ahora hasta el Pabellón de la Comunidad Autónoma de Aragón dentro del “Ciclo Músicas del Mundo Producidas desde Aragón”.

 

La actuación será a las 19.00 y durará en torno a los 90 minutos. En la foto, el guitarrista y la bailarina Carlota Benedí.

 

*La nota corresponde al gabinete de prensa del Pabellón de Aragón.

13/08/2008 18:56 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

CRÓNICAS DE LA EXPO / 15. DEL COLECTIVO ANGUILA

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[Hace unos días, me encontré en el Pabellón de España con dos buenos amigos: el escritor viajero y poeta Pedro Molina Temboury (autor del delicioso libro Escenas de mi vida sexual, Abada), la periodista Carolina Cebreiro, con antepasados en Galicia, y con el espléndido fotógrafo Pedro Hernández del Colectivo Anguila. Pedro, amablemente, me ha enviado el enlace para coger algunas de sus fotos de la Expo. Tomo ahora esta extraordinaria de tantos magníficos músicos que tocaron el domingo por la noche en el Anfiteatro; la foto apareció a plana completa en El País. Sí querría recordar un pequeño detalle local: el cubano Eliades Ochoa ha tocado con su banda de jazz en Lisboa, muy cerca de la torre de Belém, que mira el mar, que lame el Tejo “belido e neboento”, y en la sala Clamores de Madrid. Y allí, además de con otros músicos, contó con la presencia y la colaboración de Carlos Roldán a la trompeta. Carlos Roldán es el director de la Banda Musical de Garrapinillos y es un excelente trompetista, que acaba de vivir una de las experiencias más bonitas de su vida.]

 

FOTOS Y PIE DEL COLECTIVO ANGUILA

Foto histórica e irrepetible gracias a el encargo de El País, en la que conseguimos juntar a Björk, Damon Albarn, Eliades Ochoa y Sorderita junto al músico de Mali Toumani Diabaté el día de su cumpleaños, minutos antes del concierto en la Expo. Lo más fuerte, cenar en el backstage junto a Björk y su marido Mathew Barney. 

 

13/08/2008 21:42 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

LAS DIMENSIONES DEL MICRORRELATO. Por FERNANDO VALLS

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[Fernando Valls -que retorna a Berlín con su compañera Gemma Pellicer, un gran descubrimiento en el relato breve, como puede apreciarse en su blog-, es uno de los grandes teóricos del microrrelato o relato breve en España. Dirige la colección Reloj de Arena de la editorial Menoscuarto de Palencia, del editor José Ángel Zapatero. Ayer publicaba este enjundioso texto en su blog, y me parece oportuno traerlo aquí. Uno de mis libros favoritos del género es Centuria de Giorgio Manganelli, que es una colección de argumentos y a la vez una formidable colección de relatos breves. O una propuesta de novelas-río. Desde hace algunas semanas, intento escribir relatos breves en prosa y verso…]

 

¿Cuántos caracteres, cuántas líneas, debe tener un microrrelato? Quizá sea ésta la pregunta que más veces me hayan formulado en los últimos años, en las clases, en conferencias y ahora aquí, en el blog.

...........

A mí me parece que la cuestión no habría de plantearse en esos términos, y -sobre todo- se trata de una pregunta que un narrador no debería hacerse nunca. Opino que los autores urden sus textos al calor de sus necesidades, y buscan adoptar la forma más adecuada, sea poema, aforismo o microrrelato, en relación con lo que deseen contar. Hallar esa forma precisa, esa dimensión adecuada, para desarrollar su historia, constituye, pues, una de las diversas tareas a las que se enfrenta y que habrá de solventar de la mejor manera posible.

...................

Sin embargo, el microrrelato, al igual que el cuento, no se define a partir de su brevedad, que también (no existen microrrelatos de cinco páginas, ni cuentos de ochenta, se diga lo que se diga), sino por medio de la radical intensidad y precisión con que se cuenta la historia. De todas formas, y como mera indicación caprichosa, sin más valor, a mí me gusta decir que el microrrelato debería ocupar, como máximo, la extensión de una página, para poder visualizarse de un solo vistazo, como si mantuviera ciertos rasgos de la poesía visual. No en vano, quizá sea el poema el género del que más cerca se halle, al compartir ambos numerosos efectos y procedimientos retóricos.

*¿Cuántos microrrelatos habría en este álbum de fotos?

 

EVA MENDES SERÁ "LA REINA DEL SUR"

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El cine, como la vida, está lleno de mujeres bonitas. Una de ellas es Eva Mendes, que luce ahora un sensual lunar que invita a pensar en Marilyn. La actriz estadounidense de origen latino dará vida a Teresa Mendoza, la protagonista de La Reina del Sur, la novela de Pérez-Reverte, una historia de narcotráfico y crimen organizado, basada en las canciones, los narcocorridos, de Los Tigres del Norte, que realizan una gira por España. La novela se inspiró en la canción “Camelia la Tejana”, una historia violenta, brutal y bella que intenta captar el espíritu contradictorio y fascinante de México.

 

La película sobre esta ambiciosa mujer la dirigirá el venezolano Jonathan Jakubowicz. La foto de Eva Mendes pertenece a un calendario para Campari que le hizo el fotógrafo canadiense, nacido en 1963, Marino Parisotto, un excelente profesional de moda y reportajes de puesta en escena que crea ambientes mágicos, oníricos y erótico-gótico, así se ha definido su reportaje para la cantante Fey, en los que predomina una mujer que responde al canon de belleza clásica, y en ocasiones desafiante. Es un fotógrafo que parece construir sueños y contar historias.

 

Hace poco estuve con Elmer Mendoza y recordó que había sido uno de los asesores de Pérez-Reverte para esta novela. Él, apasionado del rock and roll, le reveló algunos de los brutales enigmas de su país.

MARINO PARISOTTO: UN RETRATO DE KATE MOSS

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Encuentro otras muchas fotos de Marino Parisotto, pero me ha gustado mucho esta de Kate Moss, una modelo a la que quieren mucho los fotógrafos. Cuando envejezca, su álbum de fotos será todo un catálogo de grandes fotógrafos y grandes artistas como Lucian Freud.

14/08/2008 10:30 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

ANTONIO COLINAS Y LAS MEDALLAS OLÍMPICAS

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Compro todos los días La Vanguardia y recorto sus páginas de la Olimpiadas. Como hago con El País y El mundo; éste lo hace mejor porque está haciendo un cuadernillo. Todos los días, Víctor Balcells y Ben Clark firman una sección, “Letras Olímpicas”, donde entrevistan a escritores acerca de sus vivencias deportivas. En las tres últimas preguntas, suelen pedirles un oro, una plata y un bronce. El poeta Antonio Colinas, autor de uno de mis libros de poesía más amados (Sepulcro en Tarquinia; sobre todo por el poema que da título al libro, y por los dedicados a Casanova, Ezra Pound y Simonetta Vespucci. También me interesa mucho su obra posterior, incluida su narrativa poética y su libro sobre Leopardi), contesta hoy así:

 

Oro: Daré una respuesta poética, no de calidad sino cronológica. El oro es para Virgilio, el poeta romano. [Hace unos días, Antonio Gamoneda decía que uno de los libros que más le han emocionado nunca son Las Geórgicas de Virgilio.]

 

Plata: Rainer María Rilke, poeta alemán. [En realidad, era checo, nació en Praga en 1875, y murió en 1926 en Val-Mont, Suiza, pero seguro que eso lo sabe mejor que nadie Colinas, Rilke escribía en alemán y en francés y vivió una temporada inolvidable en Ronda]. En una de sus visitas al psicólogo le dijo: “Temo que si me quitan mis demonios se pueden morir mis ángeles”.

 

Bronce: Juan Ramón Jiménez. Tenía un mayordomo que cada día entraba en su habitación y le anunciaba: “Señor, el crepúsculo”, y Juan Ramón iba presto a contemplarlo. 

*Uno de los retratos más conocidos de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí Aymar: su esposa, su musa, su enfermera, su compañera. Casi todo.

 

TRES ARTISTAS DEL AGUA EN GALERÍA FINESTRA, HOY

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La Galería Finestra Estudio inaugura esta tarde, en su sede de Zumalacárregui 12, la exposición “A lo largo del Nilo...RIO... Mare Nostrum”, con obras inéditas del fotógrafo Bernard Plossu, el pintor Rafael Torres Correa y el artista (escultura, fotografía, video arte) David Rodríguez Gimeno. La muestra se realiza en colaboración con el Gobierno de Aragón, el Instituto Francés y el Ayuntamiento de Zaragoza.

 

Galería Finestra Estudio

C/ Zumalacarregui 12, local. 50006 Zaragoza

Tlf: 976234516   fax: 976229531

anainfo@finestraestudio.es

www.finestraestudio.es

 

 

 

[Ana Gil me ha pedido un pequeño texto para la exposición. El catálogo lo ha maquetado, en colaboración con la galería, el escultor, fotógrafo y videocreador David Rodríguez Gimeno.]

 

LA ETERNA SINFONÍA DEL AGUA

 

He aquí tres artistas seducidos por el embrujo del agua. Tres artistas muy distintos, por su técnica, por su forma de mirar y por el objeto de la mirada. Bernard Plossu es uno de los grandes fotógrafos del momento: un hombre discreto, casi sobrio, que va y viene alrededor del mundo envuelto en el silencio con su cámara al hombro. Plossu es, ante todo, un creador que sabe ver. David Rodríguez Gimeno es el artista moderno y acaso incansable que se maneja con pasmosa naturalidad en un sinfín de disciplinas: es escultor, creador de vídeo, fotógrafo y alguien que experimenta con su cuerpo ceñido a la selva. Y Rafael Torres Correa es un pintor  que lleva en el alma el color del Caribe, la furia de las tormentas del atardecer, el imponente vuelo del aura tiñosa, la materia disuelta y estremecida de la pintura: mancha, arrebato, atmósfera, mar de luz y sombra en continua expansión.

Los tres participan en un proyecto sobre los ríos y los minúsculos regatos que surcan una montaña o la vaguada, sobre el mar y las riberas. Ese proyecto, que es esta muestra de galería Finestra, también es una aventura, una exploración de la naturaleza, un viaje en compañía del agua. Bernard Plossu es un fotógrafo que ha viajado alrededor del mundo desde los trece años: con su padre, inicialmente, y luego solo. Ha captado la India, el curso del Níger, las carreteras solitarias de México, ha captado con un extraño acento poético, de calculada sobriedad, los desiertos y sus arquitecturas. Aquí, Plossu se acerca al Nilo, ese gran río de África que atraviesa el espejo de la historia y baña tantas vidas y civilizaciones y hábitos cotidianos. Plossu, como un espectador apacible, capta la floresta, los campesinos, las barcas, los marinos, los reflejos de la corriente, y poco a poco, con esa elegancia suya, documenta una forma de ser y de estar sobre la tierra.

David Rodríguez Gimeno presenta un trabajo en vídeo inspirado en los ríos. En realidad, son dos piezas grabadas en un casi invisible arroyo de las afueras de Huesca: una abarca un espacio de siete metros, y la otra de 61 metros. David hace dialogar el curso del agua, y su melodía, más o menos cambiante, con el cielo, con los sedimentos, con ese modesto cauce, y así realiza una propuesta que parte de lo ínfimo para lograr una metáfora universal, un espejo, un cántico, una nueva reflexión sobre el hombre que inmiscuye su cuerpo y sus sueños en el paisaje. David añade dos sugerentes fotos.

Rafael Torres Correa parece haber pasado de sus desiertos terrosos a cielos de agua, a una constelación de islas a la deriva. No se ha olvidado de sus texturas ni de sus páramos, pero aquí parece adentrarse en la memoria del paisaje, en la presencia del agua que fluye y que lo llena todo, que traza una avenida entre cordilleras. Rafael Torres Correa compone tramas de luz, construye espacios cósmicos, oye el lamento del mar junto a las rocas, intuye el misterio de los abisales fondos marinos. Los tres, Bernard, David y Rafael, se encuentran en el arte, en el delirio de crear, en la sinfonía eterna del agua.  

*He aquí una foto de Marsella, realizada en 1975 por Bernard Plossu.

 

14/08/2008 12:22 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EMILIO PEDRO GÓMEZ: UNA CITA POÉTICA EN LA EXPO

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Embelesada

se hace tacto la luz

en la ciruela.

        *

 

Querido amigo:

No sé como tendrás este final de verano, pero el 31 de agosto, a las cinco de la tarde, seguro que te pasarás por el pabellón de Zaragoza en la Expo ¿no? Porque no creo que vayas a perderte el privilegio de escuchar un recital poético arropado de imágenes y música (que me ha costado un mundo convertir en película de DVD) para disimular la fragilidad de mis versos.

Un abrazo. Emilio Pedro Gómez

 

[Emilio Pedro Gómez es poeta, científico, aficionado a la fotografía, profesor… Manda esta carta a los amigos con el bello haiku del principio: 17 sílabas de sutileza, asombro y pura hermosura visual y sensorial. Hace algún tiempo, el poeta me envío este poema, que recupero ahora y reproduzco gustosamente.]

 

TUVE AMANTES
que confundían el amor
con la pasta de dientes.
Las hubo que albergaban
fragmentos de cilicio
o una mueca románica en el sexo.

Mas conocí también
la autoridad de un cuerpo hermoso
independiente
silencios de una piel tumultuosa.
Amantes que sabían duplicar
la juventud
y el sida
(con alguna de hurañas apariencias
rocé el Adán del paraíso).

Pero tú estabas honda
y siempre.

*No sé si al matemático poeta -que ha dedicado un estremecedor libro al alzheimer de su madre y ha rendido homenaje a Georges Perec-, le gustará el Pabellón Puente de Zaha Hadid, que tiene algo de ejercicio armonioso, de tapiz arquitectónico de números y cifras ocultas. La foto es de Enric Duch. 

15/08/2008 00:59 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PACO GAUDIOSO (JAVIER CERCED) ESTRENA BLOG

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[Paco Gaudioso también es Javier Cerced. Javier Cerced también es Paco Gaudioso, un viejo-joven amigo de la familia: de Carmen Gascón y sus hermanas, de mis suegros Isabel y Leoncio, que falleció hace más de dos años. Hace muy pocos días, perdían a una amiga de juventud: Maribel, madre de un niño de diez años. Paco, es decir Javier Cerced, cogió su coche y condujo al funeral en Irún en compañía de las hermanas Gascón y de otra amiga de entonces: Ascen. Recorren los buenos días, rieron, lloraron, recontaron una y mil historias de la vida, y Javier Cerced, es decir Paco Gaudioso, les contó a Carmen y sus hermanas –que sí, es cierto, tienen algo de personajes de Woody Allen- que acudía a talleres literarios con Julio Espinosa, el poeta chileno, y que había empezado a redactar sus primeros textos. Paco ha creado el blog: El canto del jilguero, cuya ruta de acceso es http://el-canto-del-jilguero.blogspot.com.

 

Copio aquí uno de los últimos textos de Paco Gaudioso, que ha dedicado a la finada y llorada Maribel.]

 

EL DÍA EN QUE YO QUISE DESPEDIRME DEL MUNDO

 

Un día. El día en el que yo quería despedirme del mundo. Ella estaba allí. A mi lado. Cogimos el coche y estuvimos recorriendo las calles y las carreteras sin rumbo fijo, hablando, o más bien hablando yo y escuchando ella. En mi huida llegamos a los montes de Torrero, a los más altos desde donde se divisa todo Zaragoza. Se veía pequeña, compacta y sobresalía, iluminada por las luces pálidas, de la noche oscura. Era como una mancha que resplandecía en medio de la nada. Salimos del coche. Yo, apoyado sobre uno de sus laterales me puse a contemplar con ojos vidriosos aquella mancha. Ella se colocó delante de mí y apoyó su espalda contra mi pecho. Me tomó de las manos e hizo que la abrazara. Después cruzó sus brazos sobre los míos. Yo la abrazaba a ella y ella se abrazaba a sí misma y, de alguna manera, me abrazaba también a mí. Estuvimos así largo rato, callados, apenas sin respirar. La ciudad nos ignoraba por completo. Poco a poco mi ánimo se fue serenando. La mancha empezó a parecerme más dorada, más humana. Detrás de cada puntito de luz surgieron en mi imaginación personas. Personas alegres y tristes. Jóvenes que iban a las discotecas y otros que iban a los hospitales o tal vez a los dos sitos alternativamente. Parejas que se amaban en aquel instante y parejas que se lanzaban insultos. Hombres con corbatas serias que se sentaban detrás de las mesas de dirección de los bancos y hombres con cartones que dormían en las entradas de los mismos en las noches de invierno. Personas con suerte y otras sin ella. Niños que no dejaban dormir a sus padres con sus llantos primerizos. Personas que nacían. Personas que morían.
Lo que en mi ánimo aparecía como una despedida se fue convirtiendo en un... ¡esperadme!


Salimos de aquella contemplación, volvimos a entrar en el coche y regresamos a casa. No recuerdo que habláramos nada en el camino. Al despedirnos simplemente le dije: “Gracias”. “De nada” contestó ella.

Para Maribel (In memorian)

*La foto corresponde a Bruce Weber.

JEANNE MOREAU: EL CINE, LA VIDA Y LUIS BUÑUEL

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Probablemente una de las mejores actrices francesas de todos los tiempos sea Jeanne Moreau, que el pasado 23 de enero cumplió 80 años. El domingo, El Semanal publica una espléndida y más bien breve entrevista con ella, que le hizo Cristina Carrillo de Albornoz. Es una conversación sin desperdicio: destaca la lucidez, la inteligencia, la sensibilidad y la precisión del discurso de esta mujer que actuó en más de 120 películas con directores de la talla de Louis Malle, Orson Welles, François Truffaut, Elia Kazan o Luis Buñuel. Todos, y otros muchos más, la vieron como una auténtica musa: luminosa, profesional y a veces con un huraño gesto de gata desdeñosa, como una de enigmáticas mujeres de cine negro. Cristina Carrillo recuerda una frase que le dedicó Marguerite Duras: “Posee una fuerza estupefaciente envuelta en una dulzura inaudita”. Siempre recordaré cuando a principios de los 80, en una matinal de los Buñuel, vi Jules et Jim de François Truffaut: me perturbó la película, me perturbó su libertad, su sensualidad, ese desenfado audaz de vivir. Dice Moreau: “…no hay diferencias entre mi vida privada y profesional: soy una mujer-artista. El cine me interesa más allá de mí. Es mi forma de vida, mi ética, mi moral, mi manera de existir plenamente. Nunca acepté cualquier cosa; siempre me guió una especie de juez interior con una gran exigencia. (…) espero que el flujo creativo del cine me atrape hasta el final”.

 

Jeanne Moreau habla de distintos directores, especialmente de Orson Welles y de Luis Buñuel, de quien se dijo y se ha escrito que estuvo enamorada. Explica:

“[Luis Buñuel] Es el padre que me habría gustado tener. Una vez se lo dije. ‘Oh, no, eso habría sido horrible –me respondió-: te habría encerrado en un armario para que nadie pudiera verte ni robarte.’ Era una persona con un enorme sentido del humor, aunque casi siempre negro. Por otra parte, para comprender sus películas, es necesario entender su ateísmo. Atacaba y satirizaba mucho al clero y la religión: era un ateo con necesidad de fe poseído por Dios, un enemigo de la iglesia educado por jesuitas y con un profundo sentido de lo ritual y de lo simbólico. Siempre estuve convencida de que negaba tan enérgicamente porque a la vez sentía una gran ansia hacia ella. Repetía que buscaba algo que nunca encontraría. Se refería al absoluto, aquello de lo que no sabemos nada. Buñuel y yo buscábamos lo mismo e íbamos los más lejos que podíamos”.

 

Sobre Orson Welles [con quien rodó en España Una historia inmortal, película basada en el cuento homónimo de Isak Dinesen], declara:

“Con él todo fue magnífico desde el primer encuentro y descubrí la intensidad del nuevo cine. Entendí también que ser una estrella no significa nada; son la humanidad y la sensibilidad lo que cuentan. Welles era poderoso y frágil a la vez, muy autodestructivo, siempre vulnerable, como un alma errante. Yo le he estado siempre muy agradecida porque cuando dije que me gustaría dirigir películas fue el único que me ayudó”.

CARMEN ARBUÉS & FRANÇOIS POIRIER, EN JOAQUÍN RONCAL

[La peluquera y maquilladora Carmen Arbués Miró y el fotógrafo François Poirier, asentados en Murillo de Gállego, firman un deslumbrante libro sobre la mujer embarazada: “De un mundo a otro”. Inauguran la muestra del libro en la sala Joaquín Roncal de la CAI, sita en la calle San Braulio. Recupero este texto sobre su obra.]   

Desde hace varios días, me atraía poderosamente la atención un libro de gran formato. Una mujer desnuda y embarazada, con el cabello plateado y metálico, extiende su mano derecha mientras luce su perfil orondo sobre un fondo de papel de aluminio pintado. Ése es el motivo de portada. Veía el libro una y otra vez en la mesa de novedades, casi como una tentación. Miraba los cuerpos desnudos, miraba las esculturas pintadas, las mujeres-lienzo, las mujeres de arena, las mujeres-flor,  y siempre me quedaba un tanto perplejo. ¿Qué era aquello, en realidad: la memoria de Venus, madre y tierra? ¿Un libro sobre el embarazo, un tratado sobre la exultante y nada convencional belleza de la gestación? ¿El relato visual de un cuerpo que cambia y que se hincha con el milagro de la vida en su interior? ¿Un manual en imágenes, próximas al arte contemporáneo, sobre la mujer que desarrolla, con gozosa opulencia, una nueva forma de energía o la semilla del mundo?


Me fijaba en sus autores, Carmen Arbués Miró y François Poirier, y me quedaba indeciso. ¿Quiénes serían? Siendo tan aficionado a los libros de fotografía, sospechaba que un día u otro acabaría por adquirirlo. Un día, recibí una llamada del cineasta y etnógrafo Eugenio Monesma: me habló de una pareja de creadores, repletos de fuerza e imaginación, que vivían en Murillo de Gállego. Me dijo que habían publicado un libro extraordinario, pero creo que no me dijo nada más. Tal vez añadiese: “Te va a encantar”. Hace unos días, en una pequeña bolsa de plástico, recibí un libro de gran formato. Era “De un mundo a otro”, y lo firmaban François Poirier y Carmen Arbués Miró. Por  supuesto, era el libro que me perseguía en todas las librerías. Me gustaron las dedicatorias. Carmen le dedica el trabajo a su madre, Carmen Miró Polo. Y Poirier, a todas las madres del mundo.

Volví a zambullirme en sus páginas. No cabía duda: era un libro sobre la feminidad, sobre la condición de madre, sobre el instante en que “el vientre se va agrandando como anuncio de una vida”. Es un libro sobre la esperanza, sobre el misterio del espermatozoide que se encuentra con el óvulo, es un libro sobre la metamorfosis más hermosa y sobre el porvenir. Escriben los autores, bajo una parábola gráfica que anuncia la curva del embarazo y la hendidura del ombligo: “Piel dilatada, ensanchada, estirada, que respira por los poros  un ansia de futuro”. Arbués y Poirier comparan a sus mujeres con heroínas, vulnerables y enérgicas a la vez, con diosas, y a continuación abordan las diversas suertes del desnudo más iluminado por dentro.

         Carmen es maquilladora, figurinista, peluquera, y es una creadora de atmósferas, de guaridas para el sueño y de espacios abiertos, que ha trabajado mucho en el cine y que sigue haciéndolo, sobre todo, en Francia. François es director de fotografía de películas y es fotógrafo de arte con sobrados recursos, enorme paciencia y con una sensibilidad especial. El lector-espectador se sumerge en las páginas para verlo todo: esa belleza sangrante, y tal vez telúrica, que se cuartea como un fruto al final de su sazón cuando está a punto de sobrevenir el definitivo vómito de vida, la humana certeza de un pálpito. Aquí hay muchas cosas, muchas mujeres que son actrices o máscaras de una gran función teatral que es la pura ostentación del embarazo. Hay mujeres árbol, esculturas en proceso, amazonas indómitas, mujeres que aparecen recortadas sobre un fondo que evoca a Dalí o Tanguy, mujeres que han sido soñadas por Rousseau el Aduanero, mujeres que parecen estudios de pintor o bocetos de escultor, mujeres con mantillas que remedan a preñadas manolas de la España cañí. Hay mujeres que se asoman a las azoteas de la gran ciudad, mujeres que acarician la viola con una gran nota musical inscrita entre los senos y su protuberancia dichosa. Mujeres que han sido captadas en París o en Venecia, en pleno carnaval, y a orillas del río Gallego. Este libro tan solar lleva un escueto prólogo, una “Carta desde el interior” de Pierre Jouannet, que se cierra con un hermoso grito: “¡Bienvenido a la vida!”.

 

15/08/2008 14:13 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

WILLIAM OSPINA: POETA Y NARRADOR DE COLOMBIA

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Ayer estuve un momento en una librería céntrica y buscando buscando encontré algunos libros curiosos: uno de Eugene Atget, otro sobre Alphonse Mucha, ese artista del Art Nouveau que me fascinó por completo en CaixaForum de Madrid. Qué refinamiento, qué inventiva, qué capacidad de crear atmósferas, tipografías, ornatos, grandes decorados más o menos ilusorios. Me encantó el montaje de la muestra: muy pensada, muy teatral, con una revelación insospechada: Mucha era un hombre sensual, un embrujado de las mujeres y, sobre todo, un espléndido fotógrafo. Andaba por ahí, curioseando, cuando vi la “Poesía completa, 1974-2004” del colombiano William Ospina (1954), un autor de verbo exuberante al que le interesa mucho la historia de su país: “Las auroras de sangre” es todo un viaje en torno a la vida y la obra del cronista Juan de Castellanos; “Ursúa” es una novela histórica sobre Pedro de Ursúa, y la poesía es su obra lírica de treinta años. García Márquez pone a Ospina por las nubes una y otra vez, le dedica esas frases explosivas de elogio que quedan muy bien luego en las fajas y en las portadas o contraportadas.

 

Leí varias cosas. Y hoy, interesado por este autor, copio su poema dedicado a Franz Kafka...

 

 FRANZ KAFKA

 

Padre, le digo, dame tres granos de cebada para despertar al
durmiente.
Pero mi padre no responde:
es un enorme jinete de bronce, alto sobre colinas y sinagogas.
Madre, le digo, aparta tanta niebla,
muéstrame un rostro dulce, del que broten palabras ingenuas.
Pero ella se ha perdido por los callejones de piedra
y sólo encuentro en el espejo sus ojos inmensos.
Abuelo, digo entonces, ya no luches más con el ángel,
ven a contarme historias junto al niego, mientras se hiela el Elba.
Pero el viejo me mira con ojos ausentes, y comprendo
que no es éste mi abuelo sino un viejo gitano que quiere venderme
un recuerdo.
Hermana, bella hermana, le digo,
toma mi mano que está oscuro en esta casa inmensa.
Pero a mi lado pasa una condesa polaca monumental y arrogante
y se escucha un violín, y se cierra una puerta.
Hermano, digo, qué bello cabalgas sobre el potro de madera y
de laca,
¿hacia dónde nos llevan estas tardes inciertas?
Pero él es sólo una imagen, una gris fotografía en mis nimios,
y a lo lejos, atroces, los cañones resuenan.
Goethe, le digo, cántame una canción romana,
haz que yo sienta en mi corazón esta antigua tristeza.
Pero la tumba calla y sobre ella vuelan grises palomas
y no puedo abrir este libro porque sus páginas son de ceniza.
Milena, digo luego, tal vez tú puedas finalmente salvarme,
dime que soy de carne y de sangre, que esto que me atenaza es un deseo
Pero ella se afantasma entre miles de seres escuálidos
y apenas si percibo dos llamas que se apagan muy lejos.

¿Entonces es delirio todo esto? ¿A quién puedo llamar que me
salve?
Su reino es de este mundo. Todos están aceptados y absueltos.
Son demasiado humanos, son demasiado justos,
y yo no logro hablarles con mi estruendo de élitros.
y no aprendí a cruzar las puertas,
y no sé defenderme.

Si ves dos grises ojos de gato en la gótica noche de Praga
comprenderás que temo morir si me duermo.
Si oyes una canción en la gótica noche de Praga
comprenderás que intento saber dónde me encuentro.
Si oyes un corazón en la gótica noche de Praga
comprenderás quién sostiene todo este sueño.

JEFF WALL / 1. CASI UN FOTÓGRAFO DE CINE

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Hace unos días conocí a la joven fotógrafa y cantante Cecilia de Val, que expone en la Caja de la Mujer y ha ganado el premio Isabel de Portugal. Me dijo que una de sus referencias es el fotógrafo canadiense Jeff Wall (Vancouver, 1946), que suele tratar sus fotos como si fueran secuencias de cine, escenas, fotogramas. También le interesan mucho los bodegones, más o menos desordenados, y suele exponer su obra en grandes cajas de luz.

16/08/2008 11:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

JEFF WALL / 2. HISTORIA DE UNA FOTO DE CINE

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En Wikipedia se cuenta así la historia de esta foto de 1982, una de las más famosas de Jeff Wall, que explica su forma de trabajo, la meticulosa planificación:

 

“Resulta ser una transparencia de color de 198 cm por 229 cm. En ella, vemos a tres personas, una pareja y un hombre, caminando hacia la cámara sobre un lado de la acera. La calle pertenece a un suburbio en una ciudad norteamericana, un área residencial mezclada con pequeñas industrias. La pareja, a la derecha en la imagen, es blanca, y el hombre de la izquierda es de origen asiático. La mujer lleva unos pantalones cortos rojos y un top blanco mostrando su ombligo. Su novio lleva un chaleco, con una barba poblada y pelo despeinado; dan la impresión de ser de clase trabajadora. El hombre asiático está vestido elegantemente, con una camisa gris; da la impresión de ser de clase media. El novio hace un gesto racista al girar su cara hacia fuera para mirar de reojo al hombre asiático. La imagen ha sido tomada en el momento justo en que se produce el gesto y revela la tensión social. Sin embargo, esta escena ha sido construida meticulosamente al igual que si fuera una imagen cinematográfica”

DIEZ MONOGRAFÍAS DE LA EXPO EN ARAGÓN TELEVISIÓN

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Aragón TV estrena “Las huellas de la Expo”, una invitación a conocer a quienes han pensado y diseñado la nueva ciudad de Zaragoza

 

Arquitectos, ingenieros y paisajistas han dejado una profunda huella en la Expo. Nuevos puentes, edificios, parques y pasarelas dibujan el futuro de Zaragoza.

 

 

Aragón TV estrena el lunes 18 de septiembre el espacio “Las Huellas de la Expo”, una serie de diez capítulos dedicada a dar a conocer los nuevos edificios, parques, puentes y pasarelas que con motivo de la celebración de la Exposición Internacional han dejado una profunda huella en la ciudad de Zaragoza.

 

El periodista Pablo Carreras dirigirá este nuevo programa de la cadena autonómica (de lunes a viernes en torno a la medianoche) en la que los autores de la nueva arquitectura de la ciudad serán los protagonistas absolutos del espacio. Durante 20 minutos, los arquitectos, ingenieros y paisajistas que han diseñado obras como el Pabellón Puente, el puente del Tercer Milenio, la pasarela del Voluntariado o la Torre del Agua, entre otros, invitarán a los aragoneses a reflexionar sobre la arquitectura actual al tiempo que ofrecerán su visión de las ciudades, el urbanismo y la ingeniería.

 

PROGRAMAS

 

A lo largo de diez capítulos, “Las huellas de la Expo” dará a conocer las nuevas obras más emblemáticas de Zaragoza y a sus autores.  

 

1:- JAVIER MANTEROLA: Pasarela Del Voluntariado (lunes 18, a las 23:55 horas).

2: CÉSAR AZCÁRATE Y RAIMUNDO BAMBÓ: Pabellones participantes (martes 19, a las 23:55 horas).

3: IÑAKI ALDAY y MARGARITA JOVER: Parque Metropolitano del Agua. (Miércoles 20, a las 00:20 horas)

4: ENRIQUE DE TERESA: Torre del Agua (Jueves 21, a las 00:15 horas)

5: JUAN JOSE ARENAS: Puente del Tercer Milenio (viernes 22, a las 23:35 horas)

6: PATXI MANGADO: Pabellón de España (lunes 25 a las 23:55 horas)

7: ZAHA HADID: Pabellón Puente (martes 26 a las 23:55 horas)

8: ALVARO PLANCHUELO: Acuario fluvial. (Miércoles 27 a las 23:40 horas)

9: DANIEL LOLANO Y ALBERTO MENDO: Pabellón de Aragón (jueves 28 a las 00:15 horas).

10: FUENSANTA NIETO Y ALBERTO SOBEJANO: Palacio de Congresos (viernes 29 a las 00:25 horas.

 

*La nota corresponde a prensa de Aragón Televisión, el departamento que dirige María José Mozota. La foto del interior del Pabellón Puente de Zaha Hadid y su equipo, tratado con tanto desdén por Patxi Mangado una y otra vez, corresponde a José Antonio Melendo.

16/08/2008 12:54 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

SHELLY-ANN FRASER: REINA DE LA VELOCIDAD

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Shelly-Ann Fraser ha dado a Jamaica la medalla de oro en la final femenina de 100 metros con la mejor marca de su vida (10.78), que refrenda la nueva hegemonía de la isla antillana en la velocidad mundial un día después de que su compatriota Usain Bolt estremeciera el estadio con un nuevo récord mundial. Jamaica logró un triplete histórico en el hectómetro femenino. Sherone Simpson y Kerron Stewart subieron con Fraser al podio compartiendo la medalla de plata con la misma marca de 10.98. La foto-finish no fue capaz de dilucidar quién había llegado antes.

Las semifinales habían atizado la rivalidad entre jamaicanas y estadounidenses. En la primera, Shelly-Ann Fraser (11.00) se impuso a las norteamericanos Muna Lee y Lauryn Wlliams, y en la segunda Kerron Stewart (11.05) batió con holgura a Torri Edwards (11.18). La carrera por las medallas, sin embargo, acabó por hundir la reputación de las velocistas estadounidenses, incapaces de ganar una sola medalla. Lauryn Williams, campeona mundial en 2005, y Muna Lee terminaron cuarta y quinta, y Torri Edwards, una de las favoritas, fue última.

 

Ahora entrará en juego una nueva reina de los juegos: Allyson Felix. Ella probablemente gane a las jamaicanas, que parecen las herederas de la inolvidable Merlene Ottey. [Los dos primeros párrafos pertenecen al diario El País.]

 

18/08/2008 00:14 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CECILIA DE VAL: LA IDENTIDAD, EL DOLOR Y LA MAGIA

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[Cecilia de Val (Zaragoza) expone sus autorretratos, en forma de cuento de hadas con fantasía y terror, en la Casa de la Mujer y acaba de ganar el Premio Isabel de Portugal. Además, ha grabado un disco con su grupo de folk country. A la vez, la muestra de las obras premiadas y seleccionadas en el concurso Isabel de Portugal se exponen en las salas del IV Espacio, en la Diputación de Zaragoza.]

 

 “Mis fotos tienen el contraste de la vida”

 

-¿Cómo llegó a la fotografía?

-A mí siempre me han interesado mucho la literatura, la música y el cine, y sin embargo estudié Económicas. ¡Qué mala decisión tomé ese día! Lo que me hubiera gustado estudiar era Arquitectura, pero aquí no había y yo no quería irme de Zaragoza de ninguna manera. Siempre buscaba desarrollar una faceta más artística, y un día me encontré con la fotografía. Me encantó. Trabajé un tiempo en un estudio donde se hacía reportaje social. Tomé la cámara analógica de mi padre, una Pentax, y empecé a disparar.

-¿Ya era, desde esos inicios, la protagonista de sus fotos?

-Sí. Siempre quise ser la materia fundamental de mis fotos. Empecé a hacer autorretratos, con pequeños montajes y manipulaciones técnicas.

-¿Cuál es la razón de que sea usted el centro de sus obras?

Creo que tiene mucho que ver con el tema de la identidad. Toda mi obra está muy influenciada por la literatura. Me interesan mucho, desde siempre, los cuentos y los ámbitos inquietantes de Edgar Allan Poe, de Borges y de Kafka. Ellos crean atmósferas que siempre me han atraído.

-Sus fotos exigen bastante preparación, tienen carga cinematográfica…

-Son, antes de nada, fotos muy pensadas, fotos que nacen en mi cabeza: tomo notas previas, hago dibujos e incluso maquetas. Elijo un escenario, busco localizaciones, una naturaleza determinada y luego voy allí con mis ropas, llevo siempre más vestuario del que voy a usar. A veces cuento con un ayudante, mi compañero el pintor y artista Yann Leto, o yo sola. Me gusta salir a hacer fotos con otros compañeros, aunque cuando ven cómo actuó, la puesta en escena, alucinan un poco; suelo aprovechar para hacerles fotos a ellos. Compongo, y uso temporizador y mando a distancia. Luego, en casa, casi obsesivamente, completo el trabajo con el photoshop.

-En sus fotos casi siempre hay implícita una historia, ¿no?

-Supongo que hay una mezcla de narración, creación de atmósferas y de búsqueda de mí misma. Mis fotos quieren ser un poco de todo, tienen algo de simbólico.

-Por cierto, evocan los cuentos de hadas pero también aparecen la fatalidad, el terror e incluso el dolor…

-Siempre me han gustado los cuentos de hadas, las narraciones infantiles, lo onírico, pero la fatalidad, la muerte, la sangre, el dolor y el miedo están en la vida en general. E incluso en los cuentos maravillosos. Me gusta utilizar la fantasía y también ese estilo oscuro, perturbador, esa especie de crudeza. Mis fotos tienen el contraste de la vida. No busco el dolor, pero me sale.

-Acaba de ganar el premio Isabel de Portugal de Fotografía. ¿Cómo le ha sentado?

Estupendamente. Ha sido toda una sorpresa, y lo vivo como un reconocimiento importante, como un impulso.

-El galardón coincide con su exposición “Nunca te prometí un jardín de rosas” en la Casa de la Mujer.

-Le estoy muy agradecida a Maite Solanilla, responsable de la sala. Le mandé mi dossier de fotos y me ha concedido ese espacio para estos meses de verano coincidiendo con la Expo. Ha sido un gran apoyo, y luego ha venido el premio. Me están ocurriendo cosas muy bonitas.

-¿Por ejemplo?

-Julio Álvarez me ha invitado a hacer una exposición en la galería Spectrum, han contactado conmigo desde Madrid de la galería que lleva a la fotógrafa holandesa Ellen Kooi, que me gusta mucho, la descubrí hace un año en Internet, igual que me interesa la obra de Gregory Crewdson y Jeff Wall, entre otros. Eso sí, por ahora no hay nada más. Mario de Ayguavives, que ha dado un avance a la fotografía digital entre nosotros, me ha seleccionado para la colectiva “El elixir de la vida” que se hará en diciembre en Caja Madrid, junto a Peyrotau & Sediles, María Ángeles Cuartero y Cristina Silván.

Hay otra faceta muy interesante en usted: la de cantante de un grupo folk country.

-El grupo se llama Gery Geld and the Dead Monegros. Hacemos música en inglés, y mi compañero Yann Leto hace las canciones, toca la guitarra y canta, escribe letras basadas en hechos reales o inventados, pero siempre con un toque de humor. El disco ya está grabado y saldrá hacia finales de año.

-¿Qué se siente más, cantante o fotógrafa?

Fotógrafa, sin duda. Soy mejor fotógrafa que cantante. Canto por diversión, lo hago, intento mejorar y ya está. Pero la foto me la tomo más en serio: soy yo misma en las imágenes, en la intención y en la búsqueda. Ahora trabajo en dos nuevos proyectos: en uno incorporo animales en las fotos y en el otro empleo el dolor, cuerdas que aprisionan, un poco en la línea de Araki.

*Esta son de las fotos de Cecilia de Val que se exponen en la Casa de la Mujer, cuyo catálogo redactó Félix Romeo. Las he tomado del excelente blog de Mamen Pradel.

 

18/08/2008 00:26 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

RÍO ABAJO / 7. EL UNICORNIO EN SU JARDÍN

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Manuel Martín Mormeneo es un tipo de gustos extraños. Siempre le han atraído los tapices de La Seo: se pasa minutos y minutos ante ellos con la sensación de que viaja en el tiempo. Le sugieren historias de tejedores, de gremios, de caballeros o de bestiarios más o menos mitológicos. Uno de los libros que más le ha hecho disfrutar en los últimos tiempo ha sido uno de Tracy Chevalier: no “La joven de la perla”, esa historia de amor entre el pintor y su modelo, sino “La dama y el unicornio”, un relato que evoca el embrujo de ese animal noctívago que halla sosiego en el regazo de una doncella mediante a través de la pasión de otro pintor y otra joven candorosa. Esa novela le ha llevado a visitar los tapices de La Seo con renovada insistencia, e incluso creyó hallarse ante la fastuosa pieza que había dado lugar a la trama. Cuando Martín se enteró de que el pabellón de la CAI era un homenaje explícito a los tapices, en concreto a uno de ellos, el bautizo de Jesús a orillas del Jordán, fue a verlo. La sorpresa fue mayúscula: era algo más que un homenaje, con la exhibición de una espléndida obra. Era todo un jardín exuberante, inspirado en la variedad de plantas que habían intervenido en su confección. El tejedor era un amanuense, un virtuoso de los hilos, y el diseñador o pintor de tapices era un sabio en pintura, en botánica, en historia. Martín Mormeneo se quedó perplejo ante semejante espacio. Más de 17.000 plantas se han instalado en ese vergel vertical (siemprevivas, lirios, fresas, trébol, violetas, narcisos, alhelíes, flores de melocotón…), esa suerte de gran fresco pintado con flores. El fotógrafo pensó en los jardines japoneses, en los jardines de Bomarzo, en los jardines imaginados por Matsuo Basho. Pensó en su amigo Vicente Pascual Rodrigo, pintor a la sombra de la torre de Utebo, que es un artista del silencio, un poeta sufí que aspira a la armonía absoluta en cada lienzo. Cada vez que va a la Expo, Martín Mormeneo entra en ese pabellón. Y si está cerrado, después de los conciertos de madrugada, se queda tras el cristal. Y mira. Sospecha que cuando se apaguen todas las luces de la Expo, Juan el Bautista saldrá del tapiz para darse un pequeño baño en esas lagunas de agua pura que copian la insaciable paleta de colores de las plantas.

*Interior del Pabellón de la CAI. La foto es de José Antonio Melendo.

18/08/2008 00:31 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

UN DÍA DE SAN JUAN DE LA PEÑA

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Viaje hacia el lugar del origen

San Juan de la Peña es uno de los enclaves decisivos de la historia de Aragón desde el año 950, cuando aquel lugar eremítico se transformó en un espacio monástico. Dice Fernando Galtier: “Bajo la imponente caverna que lo ha hecho célebre y en su simplicidad, esta primitiva iglesia es el testimonio más importante que poseemos del arte prerrománico regional (…) Y, en el incipiente reino aragonés, al monasterio de San Juan de la Peña le cupo el honor de ser el referente moral de sus primeros reyes”. La historia de este lugar está abonada de historia, de monarcas, de relatos más o menos fantásticos, de códices y de monjes laboriosos.

Es la auténtica joya del Medioevo aragonés que se completó, tras un incendio que duró tres interminables días del año 1675, con el Monasterio Nuevo, situado en la explanada o en los llanos de san Indalecio, ese lugar abierto y romántico con vistas a la Peña Oroel, a Santa Cruz de la Serós y a tantos otros lugares de los Pirineos. Los monjes abandonaron los inseguros roquedales de abajo y se trasladaron arriba, a un recinto que puede verse como un bello ejemplo de la arquitectura monástica moderna, dominado por una iglesia de fachada barroca. Fue abandonado tras la Desamortización de Mendizábal y se vio sometido luego a mil y un avatares. Fotógrafos como Ricardo Compairé, Francisco de las Heras, Juan Mora Insa y tantos otros captaron bellas imágenes de ambos espacios.

Hace pocos años, el Gobierno de Aragón inició una compleja y espléndida restauración de ese espacio, se inauguró en 2007, y creó allí tres espacios bien distintos: el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, el Centro de Interpretación del Monasterio de San Juan de la Peña y una moderna Hospedería con espléndidas habitaciones y estancias. El paisaje desde cualquier ventana es suntuoso, y el recinto recibe unos 120.000 visitantes al año.

La Consejería de Industria, Comercio y Turismo –con el consejero Arturo Aliaga y el viceconsejero Javier Callizo, y un amplio equipo en el que cooperan Luis Estaún, Antonio Llano y David Muñoz, entre otros- ha visto que ahí había un lugar ideal para exposiciones. Ya se han organizado varias muestras: de arte contemporáneo del siglo XX, de la colección fotográfica de Pilar Citoler, de Isidro Ferrer y las dos de ahora: la de José Manuel Broto y la de Santiago Gimeno. La muestra de Broto, ubicada en el interior del claustro, es un deslumbrante juego de colores de gran formato, comisariada Lola Durán, igual que la de Gimeno, una meditación en seis piezas escultóricas de gran formato en torno a la relación del hombre y la naturaleza que se ha instalado ante la iglesia y en uno de los jardines de entrada a la Hospedería.

Los arquitectos Joaquín Magrazó y Fernando Used han realizado un respetuoso e imaginativo proyecto de rehabilitación. El visitante avanza sobre un suelo de cristal que permite ver los intestinos y las ruinas del antiguo monasterio. Y lo que más llama la atención es el recorrido que proponen, con esas figuras blancas que enfatizan sin estridencia la vida del recinto: los trabajos y los días de los monjes que alternaban los rezos y el trabajo intelectual con las faenas agrícolas. Uno de las soluciones más originales es el segundo tramo del recorrido: allí se han colocado figuras que simbolizan los diversos oficios. Esas esculturas vinculadas con la carpintería, la cocción de pan, las artesanías de lo necesario en suma, hacen pensar en las bellas esculturas del finado Juan Muñoz. Son como un cuidadoso subrayado de la historia y un viaje en el tiempo. Y de ahí se pasa a la iglesia donde se proyectan en grandes pantallas diferentes audiovisuales sobre el Reino de Aragón. La propuesta conjunta, la de abajo y la de arriba, es toda una odisea hacia la raíz de Aragón y una invitación al futuro a través del turismo y la cultura.

*Este texto se publicó en Heraldo de Aragón, edición de Huesca, hace unos días.

18/08/2008 18:19 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MISS TETLEY Y EL GATO EPILÉPTICO

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[La diseñadora y dibujante neozelandesa Philippa Susan Tetley, más conocida como Pippi Tetley, cuenta esta inquietante historia en su blog.]

El gato epiléptico

 

Sábado 9 de agosto. Estábamos cuidando la casa de los padres de Daniel. Eran las tres y media de la tarde, acabábamos de terminar de comer y estábamos viendo una película mala pero divertida en la tele, cuando por el rabillo del ojo vi que uno de los perros estaba atacando a Lucky –el gato pequeño y blanco-, mordiéndole la espalda. Me levanté para pararlo.

 

Después Lucky tuvo un ataque de epilepsia (tiene esta enfermedad desde que le pisé la cabeza cuando era pequeño). Mientras mantenía a los perros a distancia de Lucky le dije a Dan que me trajera una toalla, para envolver al gato y ayudarle con sus temblores y convulsiones. La toalla empezó a mancharse con la espuma sanguinolenta que salía de la boca de Lucky.

 

Para evitar que se mordiera la lengua le metí los dedos en la boca. No sé qué estaba pensando. Mis dedos índice y corazón estaban en su boca y lo acariciaba con la mano izquierda, cuando de repente mordió con fuerza, siguiendo la evolución natural de un ataque epiléptico.

 

No podia sacar los dedos, así que usé los dedos de la mano izquierda para intentar abrirle la boca, y también se quedaron atrapados. Pedí ayuda a Dan a gritos, vino corriendo e intentó abrir la boca de Lucky. Estábamos de pie: Dan sujetaba a Lucky y yo intentaba darle instrucciones para abrir la boca del gato.

 

Entonces el gato me clavó las uñas en la cara. Soy por naturaleza muy presumida, paso horas mirándome al espejo pero en ese momento sólo me preocupaba el intenso dolor de mis dedos. Puede hacerme en la cara lo que quiera; arrancarme la piel a tiras si eso significa que puedo recuperar los dedos. Pero tuvimos que olvidarnos de los afilados dientes clavados en mis dedos durante unos segundos para separar el gato de mi cara, porque dejarlo como nuevo apéndice facial hacía que resultara muy difícil liberar mis manos.

 

Pasaron lentamente tres minutos llenos de angustia: yo intentaba sacar las manos, Dan trataba de agarrar la parte del cuello de Lucky que le obligaría a abrir la boca. Cuando el ataque empezó a remitir pude recuperar los dedos y correr hacia el baño y lavarme las manos. El dolor físico era malo, pero lo que resultaba y resulta peor era el dolor agudo y punzante de completa estupidez con que me quedé.

 

The Epileptic Cat

 

 

Saturday the 9th of August. We were house-sitting for Daniel’s parents. It was about 3.30pm, we had just finished eating lunch and were watching a bad but funny movie on T.V, when out of the corner of my eye I noticed one of the dogs was attacking Lucky - the little white cat - biting his back. I got up to stop it.

 

Lucky then started having an epileptic fit (a result of the damage I did to him when I stepped on his head as a kitten). Keeping the dogs away from Lucky I told Dan to get me a towel so I could wrap him and help him with his tremors. The towel began to be splattered with bloody foam from Luckies mouth.

To help him not bite down on his tounge I put my fingers in his mouth. What I was thinking I really don’t know. My right index and middle fingers were in his mouth and with my left hand I was stroking him, when suddenly he bit down, hard, the natural progress of a fit.

 

I couldn’t get my fingers out so I used my left hand fingers to try and prise his mouth open, they too got caught. I yelled to Dan for help, he came running and tried to help open Luckies mouth. We were standing up, Dan holding Lucky and me trying to give instructions on how to open the cat’s mouth.

 

The cat then stuck its claws in my face. I am by nature very vain, I have spent many hours in front of mirrors but in that moment I only cared about the searing pain in my fingers. He can do what he wants to my face I thought; rip it to shreads if it means I can have my fingers back. But we had to forget about the sharp teeth clamped into my fingers for a few seconds to remove the cat from my face as leaving him as a new appendage made it too difficult to free my hands.

 

Three very anguishing minutes past, slowly: me trying to yank my hands to safety, Dan trying to hold the part of Lucky’s neck that would force him to open his mouth. When the fit began to subside I was able reclaim my fingers and run to the bathroom and wash my hands.The physical pain was bad, but what was and is worse is the sharp stabbing pain of utter stupidity I am left with.

 

Photo thanks to Daniel Gascón

18/08/2008 19:38 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

NADAL: EL MEJOR DEPORTISTA ESPAÑOL. Por SANTANA

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Me gustaría escribir un artículo sobre Rafa todos los días de la semana, todas las semanas del año, todos los años... Naturalmente, si lo hiciera, usted lector podría terminar dudando si estoy loco o no. Yo le puedo contestar ya mismo a esa cuestión: sí, estoy loco; estoy loco por Rafa. He vivido todos sus triunfos cerca o lejos, la mayoría de ellos muy cerca, pero le aseguro que ninguno me ha hecho vibrar como el de ayer (si exceptuamos Wimbledon, por razones obvias).

Y entre tanta vibración me arriesgo a asegurar que Rafa es ya para mí el mejor deportista español de todos los tiempos. Intento dejar a uno y otro lado el especial cariño que siento hacia él desde que era un chavalín y la admiración por su familia; y caigo en la cuenta de que mi adoración no disminuye para nada una realidad que para mí es incuestionable: el oro olímpico se produce sólo seis años después de que se convirtiera en el tenista del mundo más joven en ganar un partido en un torneo ATP.

Entre estos dos logros, las enormes toneladas de éxitos extraordinarios que para mí le catapultan ya mismo hacia otra medalla de oro (al mérito deportivo) y, por supuesto, al Príncipe de Asturias. ¿Hay otro deportista español que haya logrado tantas cosas en tan poco tiempo? ¿Hay otro que haya superado con tanta contundencia, regularidad y sencillez a los mejores de su época?

Ahora que ya es número uno del mundo deberíamos caer en una cuenta quizá injusta: la carrera descomunal de Rafa y la voracidad con que elimina rivales y récords apenas permite un momento para reflexionar sobre la brutalidad de lo que está haciendo.

La obtención de un oro en los Juegos debe ser, desde mi humilde opinión, el instante adecuado para echar un ratito la vista atrás: produce vértigo, pone los ojos como platos y los pelos de punta. Es complicadísimo lo que ha logrado, porque el suyo es un mundo muy difícil. Es muy grande lo que ha logrado porque en su universo hay tipos muy grandes. Y cada paso que suba en esa escalera dorada tendrá más valor.

La verdad es que me atrevo a decir, y yo le bromeo con eso, que en el fondo tiene algo de suerte, la suerte de que no haya un Rafa Nadal a la vista y que le apriete por detrás. Y es precisamente esto lo que imprime a Rafa una imagen que a mí me parece única en la historia del deporte español. Hecha esta pequeña reflexión tras lo que ha logrado, lo que puede venir es impresionante. Si lo consigue y alguien sigue dudando de que es el mejor deportista español de la historia entonces es que ya no sólo yo estaré loco.

Rafa se marcha hoy mismo hacia el US Open, y se marcha para intentar ganarlo. Ese invierno tendrá la Copa Masters y la final de la Copa Davis. ¿Se imaginan? Por supuesto que tengo en la mente a Severiano Ballesteros, a Miguel Indurain, a Ángel Nieto... A esos elegidos de mi país que durante una época asombraron al mundo. Con toda mi admiración y mi respeto hacia ellos, creo que Nadal ya ha excedido aquellos asombros, aquellas glorias.

Y también creo que pasarán muchos años hasta que el deporte español vuelva a mirar y a sentirse tan orgulloso como se siente hoy, y desde hace ya tiempo, de este genio humilde y maravilloso. Dice el espectacular Michael Phelps que su mejor recuerdo de estos Juegos no son sus ocho medallas, sino cuando Rafa le fue a visitar en la Villa Olímpica para felicitarle. Y es que ser el mejor deportista no sólo tiene que ver con los títulos o los oros, sino también con la forma de encajar en tu entorno. Y es que Rafa convierte en oro todo lo que toca. Por algo será.

 

[Nota mía: No las tenía todas conmigo antes de la final de ayer. Rafael Nadal había jugado seis veces contra Fernando González, y se habían repartido las victorias. Daba la sensación de que el chileno le había tomado la medida. Ante Djokovic, Nadal contó con algo de suerte en los últimos juegos: parecía que el serbio iba a ganar. No ganó. Y ayer, Nadal jugó un tenis arrollador: variado, intenso, con continuas aperturas, con numerosos golpes definitivos. Sinceramente, nunca me pareció Nadal tan bueno, con la raqueta en la mano. Con esa variada suerte de golpes, de todos los colores: un prodigioso passing, una búsqueda constante de las crucetas, el constante cambio de golpe, hasta pareció que sacaba mejor. La de ayer fue una victoria pletórica: Nadal, ante un González nada desdeñable, sobre todo en el segundo set (que se anotó el español por carisma, concentración, clase, una pizca de fortuna y una inmensa fe en sí mismo), realizó un partido magistral. No sé si es el mejor deportista español de todos los tiempos, pero sí tiene la facultad de incrementar su palmarés un día sí y otro también y de rozar el más difícil todavía. Es de la pasta especial y misteriosa de los grandísimos competidores.]

*Este artículo de Manuel Santana aparece hoy en el suplemento especial de las Olimpiadas de El mundo.

 

 

18/08/2008 19:56 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

YELENA ISINBAYEVA: 5.05. SALTO, RÉCORD Y ÉXTASIS EN PEKÍN

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La rusa Yelena Isinbáyeva ha logrado su décima medalla de oro en grandes campeonatos al revalidar, con su récord mundial número 24 (5,05) su título olímpico de pértiga con una enorme superioridad sobre la estadounidense Jennifer Stuczynski (4,80) y de otra rusa, Svetlana Feofanova (4,75). A partir de los Mundiales en sala de Budapest 2004, Isinbáyeva, que hoy se permitió el lujo de empezar a competir con el listón ya en 4,70, ha ganado los diez campeonatos en los que ha participado.

Después de dos años sin elevar un sólo centímetro su plusmarca, Isinbáyeva ha sumado tres récords esta temporada (5,03 en Roma, 5,04 en Montecarlo, 5,05 en Pekín) a una lista que alcanza ya los 24: catorce al aire libre y diez en pista cubierta. La estadounidense Jennifer Stuczynski, segunda en el ránking de todos los tiempos con sus 4,92 de junio pasado en Eugene, parecía constituir la única amenaza seria para Isinbáyeva, pero Svetlana Feofanova, subcampeona olímpica, terció en la contienda al superar los 4,75 en su mejor salto del año.

Isinbáyeva se fue quedando sin rivales a medida que se elevaba el listón. A partir de 4,80 nadie le discutió la victoria. Stuczynski había arrebatado por cinco centímetros la plata a Feofanova con 4,80 y ambas se dispusieron a contemplar el remate de Isinbáyeva, que pidió 4,95. Necesitó tres saltos para batir el récord olímpico, pero lo hizo. El récord mundial se le resistió hasta el tercer intento. La pertiguista de Volvogrado es la reina indiscutible del atletismo femenino. Desde la caída en desgracia de la estadounidense Marion Jones, condenada a seguir los Juegos desde la cárcel por perjurio, ninguna atleta puede compararse en carisma a la rusa, que ha amasado una fortuna (más de un millón de dólares) con los premios que le han reportado sus récords.

A partir de los Mundiales de París 2003, en los que sólo obtuvo la medalla de bronce, Isinbáyeva ha ganado todo lo que se ha propuesto: los Juegos de Atenas, tres mundiales en pista cubierta, dos al aire libre, un europeo en sala y otro al aire libre. Es la única mujer que ha roto la barrera de los cinco metros y ha sido dos veces atleta mundial del año. Bella, rica e imbatible. Isinbáyeva, de origen humilde (hija de un fontanero y una dependienta) es el icono deportivo de la nueva Rusia, aunque viva en Montecarlo para pagar menos impuestos. Sus inicios en la gimnasia, deporte que practicó hasta los 15 años, han sido muy útiles para brillar en una especialidad que exige acrobacias circenses. La gimnasia le dio fuerza y flexibilidad, dos cualidades básicas en una pertiguista.

Isinbáyeva compite con Maria Sharapova por el afecto del pueblo ruso, que se inclina por ella. A diferencia de la tenista, residente en los Estados Unidos desde pequeña, ha vivido en Rusia hasta hace muy poco. Sólo permanece en Montecarlo durante la temporada atlética veraniega. De su estancia en la capital monegasca le ha tomado inclinación a los coches de lujo porque, explica, le gusta la velocidad.

El ucraniano Sergey Bubka, cuya marca de 35 récords mundiales pretende superar, dijo una vez que empezaría a tomarse en serio la pértiga femenina cuando alguna mujer saltara cinco metros. Ysinbáyeva ya va por los 5,05.

*Esta es la crónica del diario El País. El salto fue realmente apasionante. Una auténtica maravilla, en el momento oportuno, a la hora final y en una Olimpiada. La foto es de Reuters.

 

 

19/08/2008 00:29 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

MAS DE DIEGO O MASADA AZCÓN: VIAJE EN EL TIEMPO

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Desde hace algunos años, quizá veinte tal vez, los descendientes de la masada Azcón o Más de Diego de Ejulve celebran un día anual de encuentro. La saga es prolija y soy incapaz de resumirla, por eso me quedo más cerca de lo que más me toca: allí vivieron Francisco Gascón y Carmen Pascual, y luego sus tres hijos: Leoncio, mi suegro, Almerinda, cuyo nombre salió de un cuento, y Vidal. Los dos primeros han fallecido, y Vidal, de 73 años, padre de tres mujeres (María José, Anabel y Almerinda) y marido de Isabel, sigue trabajando en lo que puede: cuida los huertos, recoge el cereal, visita el gran territorio del Mas de Diego, usado aquí y allá, en distintas maquetas, como modelo de masada del Maestrazgo.

 

Hacía algún tiempo que no iba. En los últimos años me había distanciado de la celebración, y he vuelto con mis familiares. Esta vez había menos gente, mucha menos, pero la tarde del sábado volvió a ser una tarde de risas, de recuerdos, de meriendas y de poesía. Una de las descendientes de la masada, Apolonia, tiene por feliz hábito escribir un poema la víspera o la antevíspera. Y este año también fue así: redactó un poema en verso libre, sin ningún tipo de rima ni siquiera en asonante, y lo leyó con su sinceridad y su gracia habitual. Volvió a pedir la libertad, la paz y la convivencia, y recordó el agujero de ozono, aquellos tiempos en que no había televisión ni nevera ni preservativos, y no quiso mentar la bicha del rencor, lo digo porque salieron a relucir los crímenes del pasado y esos laberintos tan difíciles de encauzar como los de la memoria histórica.

 

La masada Azcón es un lugar con vistas hacia Molinos sobre todo. Se encuentra en lo alto de una loma: al fondo campan los ciruelos, una fuente más bien escasa, la floresta de robles y carrascas, los caminos hondos que desaparecen en el bosque o en las laderas de un monte abajo. Aquel es un paraíso rural en el destacan la fuerza de sus celajes, el vuelo admirable de los buitres o las cordilleras a lo lejos, que se recortan a lo largo de un horizonte casi intangible. Hice muchas fotos. Me gustan los interiores del antiguo porche, las paredes desconchadas como un cuadro de Tàpies. Ahora mismo acabo de acordarme de algo: Modest Cuixart tuvo una aya de Ejulve, Dolores Pascual, que lo cuidó y lo mimó; de vez en cuando, hace ya algunos años, él venía a verla y pasaba algunos días en Ejulve. Una vez regresó, convertido ya en un pintor famoso, y le dio a Francisco, el hijo de Dolores hasta tres cuadros de colecciones especiales y específicas que sin esas piezas estarían incompletas. Cuixart le dijo: “Cúidalos. Estos cuadros tienen gran importancia. Forman parte de una colección imprescindible”.

 

No podría enumerar aquí a todo el mundo. Esta vez, como en los dos años anteriores, Isabel Brumós, esposa de Leoncio, no quiso venir. Conservo un montón de fotos donde están ambos sentados, riendo, charlando y comiendo: Leoncio salió de aquel lugar prácticamente para compartir su vida con esta mujer apacible y elegante que solo ha cometido un pecado en su vida: llamarse “Feíca” a mi perra Zara, de raza boxer.

 

Quizá sea su única ligereza o imperfección. La verdad, no sé cómo definirla… *La foto es de Modest Cuixart, vinculado sentimentalmente con Ejulve. 

19/08/2008 01:45 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

AMARAL: POP INTELIGENTE Y MELÓDICO

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Ayer en La Vanguardia, Dont Putx concluía así su nota sobre el concierto de Amaral en San Feliu de Guixols.

 

“Espléndido grupo, Amaral. Una de las excepciones del espiral [sic] de mediocridad que anima las listas de las radiofórmulas. Eva Amaral es propietaria de una voz privilegiada: potente, afilada, diáfana. Un pop-rock inteligente, de gran sentido melódico –y que se escuda no pocas veces en la escuela folk-rock-, da nuevos motivos de interés a una propuesta que también tiene lo suyo en el frente poético, combinando el relato de la alegría de vivir juvenil con la melancolía, amén de aspectos sociales y, a veces, metafísicos”.

19/08/2008 10:35 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

AMÉLIE NOTHOMB: ASÍ ESCRIBE, CASI A CUCHILLO

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Josep Massot firma casi todos los lunes en La Vanguardia una sección que me gusta mucho y que, imagino, no tardará en recoger en un libro: “Vidas contadas”, que suele llevar fotos de José María Alguersuari. Ayer dedicaba su perfil a una inquietante escritora, Amelie Nothomb, nieta de Paul Nothomb (la oveja negra de una familia de derechas: combatió en España y era escritor). Massot resume así algunas facetas:

 

“La angustia le convirtió en escritora compulsiva: se levanta a las cuatro de la mañana y escribe con un Bic azul –dice no tener ni móvil, ni ordenador ni televisor- hasta las ocho, alimentada, como Balzac hacía con el café, con medio litro de té negro. Escribe –confiesa- casi una media de cuatro libros al año, pero publica sólo uno: Le Fait du Prince [el libro que sale el 21 de agosto] es el decimoséptimo publicado y el 63º escrito. (…) Escribe “para escapar de la angustia”, porque inventar otros mundos, nombrar las cosas, es la única manera de exorcizar el peligro. Escribe tan fácil como se lee, sin arquitecturas literarias y apenas dos personajes. Simple: tesis-antítesis, con diálogos a lo Diderot, absurdos y mordaces, fascinada por la monstruosidad, con sexo sólo indirecto. Cuentos, metafísica de lo cotidiano, escritos a cuchillo”.

SARAMAGO CULMINA "EL VIAJE DEL ELEFANTE"

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[No soy amigo de José Saramago, aunque lo conocí en Zaragoza cuando El Periódico de Aragón iniciaba su andadura. Conversé largo y tendido con él en el Gran Hotel, le hice una entrevista extensa que apareció en El Bosque y un artículo de fondo. En aquella ocasión, con Luis Alegre y Ramón Acín, le hicimos de anfitriones y paseamos por distintos lugares; acababa de publicar El Evangelio según Jesucristo, con la polvareda que había levantado, y paseamos por el entorno de La Seo y el Pilar. Pilar y él se hospedaron en el Gran Hotel; de noche, vino José Antonio Labordeta, al que Pilar, una dinámica y alegre periodista entonces, admiraba mucho. Saramago se retiró pronto, cansado. A la mañana siguiente tenía charlas y conferencias. Recuerdo que entonces preparaba una ópera sobre el personaje de Blimunda: estuvimos en el Museo Camón Aznar, todo le interesaba y se llevó un montón de libros sobre pintores y escultores del siglo XVII. Recuerdo que luego traduje varios textos de O ano de 1993 para la revista Turia, algún tiempo antes que Ángel Pampano hiciera su espléndida versión. Veo que el Nobel portugués acaba de concluir su última novela, y aquí traigo esta crónica que la agencia EFE ha distribuido por un montón de periódicos de todo el mundo.]

 

Crónica de Lola Cintado. EFE. El texto se ha actualizado hoy martes.

José Saramago acaba de terminar su nuevo libro. Se llama "El viaje del elefante" y cuenta una historia real, el viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón, que en el siglo XVI viajó de Lisboa a Viena.

"Por muito incongruente que possa parecer..." (Por muy incongruente que pueda parecer...) son las primeras palabras de "El viaje del elefante", una idea que arrastra Saramago desde hace más de diez años, cuando viajó a Austria y por casualidad, entró en un restaurante de Salzburgo llamado "El elefante".

El Premio Nobel de Literatura ha respondido las preguntas de Efe a través del correo electrónico desde su casa de Lanzarote, donde ha terminado su libro, muy recuperado ya de una enfermedad respiratoria que hizo temer por su vida. Más de una vez pensó que no llegaría a terminar esta obra, de alrededor de 240 páginas que llegará en otoño a los lectores de habla española, portuguesa y catalana.

"Este cuento, prefiero llamarlo así mejor que novela, es lo que siempre pensé que debería ser. La enfermedad no ha cambiado nada", escribe Saramago, quien subraya que no quiere dramatizar "la situación del autor frustrado por algo más fuerte que su propia voluntad. Yo escribí mis tres últimos libros en la más deplorable situación de salud, nada propicia para sentimientos de alegría. Prefiero decir: si tienes que escribir, escribirás", agrega, tan severo como siempre. El proceso de escritura se vio irremediablemente interrumpido por su dolencia, y oyéndole relatar sus sensaciones cuando estaba al borde de la muerte muchos recordaron al violonchelista que protagoniza su novela "Intermitencias de la muerte", aunque él cree que la realidad no imitó a la ficción que el mismo había creado.

"’Las intermitencias de la muerte’ es una novela llena de humor e ironía, no recuerdo haber asumido la amenaza que acecha a mi violonchelista. Es cierto que ya estaba enfermo, pero logré levantar una valla entre el yo que escribía y el yo que sufría", recuerda Saramago.

Y es que el escritor portugués no sólo levanta muros entre su literatura y su vida, sino que es capaz de aislarse de todo lo que le rodea, hasta el punto de escribir en su ordenador portátil mientras en el sofá del salón varias personas mantienen una conversación.

El lo cuenta así: "Recuerdo que parte de la novela ’Todos los nombres’ la escribí con obras en casa. Mientras los albañiles hacían su ruidoso trabajo y contaban chistes unos a los otros, yo, en la habitación al lado, separados sólo por un plástico que hacía de puerta, seguía construyendo las peripecias de mi personaje don José. Nunca los mandé callar. Ellos estaban en lo suyo, yo estaba en lo mío".

Según escribe su traductora y esposa, Pilar del Río, en la web de la Fundación José Saramago, "El viaje del elefante" es un libro coral donde entran y salen personajes que figuran en los manuales de historia junto a personajes anónimos, "gente con la que los miembros de la caravana se van cruzando y con la que comparten perplejidades, esfuerzos o la armoniosa alegría de un techo".

Agrega la traductora, que también es presidenta de la Fundación Saramago, que "la compasión solidaria atraviesa la obra, la distingue y la significa". Y la ironía, el sarcasmo y el humor que el escritor emplea "para salvarse a sí mismo y para que el lector pueda penetrar el laberinto de humanidades en conflicto sin tener que abjurar de su condición indagadora de humano y de lector".

Si contiene alguna parábola es algo que han de decir los lectores, aunque sí desvela el autor que en este nuevo libro no hay personajes femeninos de la fuerza y el carácter de la Blimunda de "Memorial del convento" o la mujer del médico de "Ensayo sobre la ceguera".

El punto final a "El viaje del elefante" se lo puso este fin de semana y ahora está "en la resaca", tiempo que aprovecha para leer "Diario de un mal año" de Coetzee, otro Nobel. E inmediatamente antes, mientras escribía lo suyo, leyó "Cuando ya no importe", de Juan Carlos Onetti.

En el blog del escritor (http://blog2.josesaramago.org) se puede leer desde hoy un fragmento de su nueva obra.

 

 

NOTA DE PILAR DEL RÍO

 

Su esposa y traductora, Pilar del Río, sevillana, escribe este texto en portugués en el blog del Premio Nobel de Azinhaga, el autor de libros inolvidables como Memorial del convento o El año de la muerte de Ricardo Reis.

 

 

 

José Saramago terminou um novo livro. Chama-se A viagem do elefante.



Queridas amigas, queridos amigos,


Escrevê-lo não foi um passeio ao campo: Saramago lançou-se a esta tarefa quando estava incubando uma doença que tardou meses a deixar-se identificar e que acabou por manifestar-se com uma virulência tal que nos fez temer pela sua vida. Ele próprio, no hospital, chegou a duvidar que pudesse terminar o livro. Não obstante, sete meses depois, Saramago, restabelecido e com novas energias, pôs o ponto final numa narração que a ele não lhe parece romance, mas conto, o qual descreve a viagem, ao mesmo tempo épica, prosaica e jovial, de um elefante asiático chamado Salomão, que, no século XVI, por alguns caprichos reais e absurdos desígnios teve de percorrer mais de metade da Europa.


A viagem do elefante é um livro coral onde as personagens entram, saem e se renovam de acordo com as peculiares exigências narrativas que o autor se impôs e lhes impôs. O elefante e o seu cornaca têm nome, como outras personagens que figuram nos manuais de história, embora apareçam também pessoas anónimas, gente com quem os membros da caravana se vão cruzando e com quem partilham perplexidades, esforços, ou a harmoniosa alegria de um tecto depois de tantas noites dormidas à intempérie.
Apesar de não se tratar de um livro volumoso, andará pelas 240 páginas, poderemos reconhecer nelas a imaginação de Saramago, a compaixão solidária, esse sentimento que, sendo expressado literariamente, é sobretudo humano. Ele atravessa toda a obra, distingue-a e significa-a. Encontraremos igualmente o humor que o escritor emprega para salvar-se a si mesmo e para que o leitor possa penetrar no labirinto de humanidades em conflito sem ter de abjurar da sua condição indagadora de humano e leitor. Como sempre, encontrar-nos-emos com a ironia, o sarcasmo, a beleza em estado puro, a responsabilidade de escrever, a felicidade de ter escrito.
Saramago oferece-nos um novo livro. Que não é um livro histórico, embora trate de algo que está na história, ou, para ser mais rigoroso, na pequena história, embora intervenham personagens que tiveram vida real e que agora voltam a ter nova ocasião ao pôr-se a conviver com outras procedentes da imaginação do escritor e, todos juntos, habitar as mesmas páginas, ainda que nem sempre as mesmas peripécias. Quando lerdes o livro sabereis a que me refiro. A viagem do elefante está pontuado de acordo com as regras de Saramago, os diálogos intercalam-se na narração, um todo que o leitor tem de organizar de acordo com a sua própria respiração. O leitor, esse ser fundamental que Saramago considera e respeita e a quem continuamente interpela, seja adiantando-lhe consequências de certos actos ou recordando-lhe outros, implicando-o no texto, porque escrever, como ler, não são acções inocentes, são tentativas para forçar a inteligência a ir um pouco mais longe, mais além de Viena, de Valladolid ou de Lisboa, mais além do que éramos ao acordar de manhã e encontrar-nos com mais um dia pela frente.
Queridas amigas, queridos amigos, com estas linhas apenas pretendi dar a notícia de que vamos ter um novo livro de Saramago para incorporar na nossa vida de leitores. Não vos decepcionará, pelo contrário, ireis lê-lo, estou certa, com a mesma emoção com que foi escrito e sobrevooa cada linha, cada palavra. Não é um livro mais, é o livro que estávamos esperando e que chegou a bom porto, o leitor. Salomão, o elefante, não teve tanta sorte, mas disso não falarei, aguardemos o Outono, e então sim: aí, em vários idiomas simultaneamente, poderemos comentar páginas, aventuras, desenlaces. Os materiais da ficção, que são também os da vida.
A todos, um abraço e felicidades.

 

Pilar del Río

BLECUA, EL COLECCIONISTA DE CREPÚSCULOS

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Hablé ayer por la mañana con Rosendo Tello, que veranea en Gurrea de Gállego. Nos veremos hoy: comeremos juntos con Maribel y Carmen. Rosendo es un poeta de la imaginación, un poeta tocado por el misterio de la luna y la claridad arrolladora del sol. Rosendo Tello es un poeta musical: la música ha marcado su infancia, su juventud y su madurez. Toca el piano. No es que siga una pieza: la recrea, la inventa, la distorsiona. Improvisa. Paladea los sonidos: una vez le regalaron un órgano. De niño, templaba y afinaba las guitarras, las bandurrias y los laúdes del grupo de jota de su padre.

 

Rosendo Tello siempre le tuvo un cariño especial a José Manuel Blecua, aquel sabio de letras y de ritmos que pasaba bellos veranos en Jaca. Blecua era un coleccionista de crepúsculos: en Jaca, salía de paseo en cuanto llegaba el crepúsculo y anotada, o decía de viva voz, los tonos del arrebol, las variaciones del fuego rosado que se expandía en las nubes. Rosendo Tello me dijo que José Manuel Blecua siempre les hacía fotos a los crepúsculos y que tenía cientos y cientos, algunos miles tal vez. Era una de las muchas pasiones de un hombre que hablaba como nadie de los enigmas de la métrica y de los pasadizos, más o menos metafísicos, más o menos amorosos, que habitan los versos de San Juan de la Cruz.

 

Como no podía ser menos, al otro lado del teléfono, Rosendo Tello imitó la voz de Blecua, que también fue un sordo extraordinario. Como Buñuel. Como Francisco de Goya y Lucientes.

*La foto es de Hywel Jones, un auténtico maestro de las luces y las sombras, muy interesado por los toros, capaz de realizar magníficas fotos de pura belleza, de desnudos y de retratos. Cuenta con un asistente español, Joan Torrelles, de Lérida. José Manuel Blecua amaba la belleza femenina...

RENÉ HOUSEMAN: EL GOL DE UN BORRACHO. 1974

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[Me acuerdo perfectamente de la selección argentina del Mundial de Munich: jugaban Carnevali, Wolf, Bargas, Perfumo, Pancho Sa, Roberto Telch, Cacho Heredia, Ratón Ayala, Brindisi, Yazalde (creo), Mario Alberto Kempes y, entre otros, un jovencísimo extremo con alma de mago del dribling, otro artista del gambeteo: René Houseman, el Loco Houseman. Argentina se fue pronto a casa, y cuatro años después ganaría el Mundial. Un Mundial un tanto apañado bajo la larga e indigesta y homicida sombra de Videla y sus generales. Hace un mes, Mario Ornat, el gran cronista del fútbol, de los viajes y de la música, gran cinéfilo, ponía en su blog esta cita del propio Houseman donde narraba el gol de un borracho. Houseman pertenecía a la estirpe de Garrincha, George Best, Johnstone o de Leo Messi, entre otros.]

 

 

"Una tarde me presenté en el estadio para jugar el partido directo desde un cumpleaños de la noche anterior, con por supuesto un estado de ebriedad total. Cuentan que me hicieron duchar como una decena de veces... y tomar varios de litros de café. Jugábamos de local contra River. Entre lo que más o menos recuerdo y lo que me contaron... Cero a cero el partido, cuarenta y un minutos del segundo tiempo: parece que fui a buscar una pelota, proveniente de un pase de Russo…avanzando en diagonal de derecha a izquierda eludí a uno (a Héctor Osvaldo López), la tiré larga entre los dos defensores centrales (uno era Perfumo y el otro Ártico) y cuando desde el arco me salió Fillol en el mano a mano, amagué, lo eludí y la crucé suavemente con la pierna derecha. Modestamente, un golazo. Luego dicen que quedé tirado en el piso riéndome. Tras eso me hice el lesionado, pedí el cambio y me fui directo a dormir a mi casa. Comentan que la gente (ignorando inclusive mi situación de ese momento) me despidió con su tradicional: “Y chupe, chupe, chupe… / No deje de chupar… / El Loco es lo más grande / del fútbol nacional'… ¡Hice un gol borracho!".



René 'el Loco' Houseman, extremo derecha de Huracán y de Argentina, recuerda un partido de 1974.

LA ALHAMBRA, VISTA POR ENRIQUE VILLAGRASA

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POEMA EN LA ALHAMBRA

 

“-Ninguno más; pues, señor, soy hijo de la Alambra.”

                                                                                W. Irving

 

En el silencio de la mañana

Granada, primaveral y soleada.

La huerta.

Anoche con los ecos de la historia,

estamos aquí para presentar

Las noches azules del alma:

la amistad no deja lugar a dudas.

                                            

Cinco gotas de agua

contienen cinco gotas de luz.

Soy hijo de los ecos de tus voces.

 

¿En qué poesía hemos caído, en qué versos,

en qué poemas en prosa nos perdemos?

¿Ya no podrá la lírica otras tardes

de ribera a ribera atravesar el Mediterráneo?

 

Sé que se va la luz monte arriba,

pero casi a oscuras y en silencio se escribe.

Hastiada ya el alma de tanta espera

ve que no hay rosas en el aire, sí espinas.

Y los cerezos olvidan dar flores en mi pueblo:

rápido envejece el verano

a la orilla del Jiloca.

 

¿Y qué habrá que escribir para que entiendan

los versificadores que no es eso, que no?

¿Cuándo la lírica moverá el mundo,

y los sonetos las fiestas celebrarán?

 

La poesía se muere

y caen al trujal los versos desangrados.

Y en lugar de poemas encontramos

ripios escritos en su raspa.

Tanto dolor para tan pocas lágrimas

en el Sur: fecundo en tradición poética.

 

En el Patio de los Leones, pero quizá

no lloren ya los poetas lágrimas negras.

 

Cinco gotas de agua

contienen cinco gotas de luz.

Soy hijo de los ecos de tus versos.

 

Enrique Villagrasa

*(Jiloca: río que pasa por Burbáguena (Teruel), pueblo del autor rico en cerezas y viñedos). La revista literaria EntreRíos dedica un monográfico al monumento como fuente de inspiración artística, y entre los poemas seleccionados figura éste del poeta turolense afincado en Tarragona. La foto la he tomado de la web de www.granadarustica.com.

 

DE WALLACE STEGNER A NORA PIERCE

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Buscaba fotos del historiador, novelista y narrador en breve Wallace Stegner (1909-1993), al que Libros del Asteroide, ese proyecto estupendo de Luis Miguel Solano, un gallego con nostalgia de Vigo en Barcelona, le publica en breve su novela En lugar seguro, la historia de dos parejas, un viaje hacia atrás, hacia los recuerdos y los pequeños secretos del amor. Solano suele incluir siempre un prólogo de escritores que admira o afines a su mundo: en esta ocasión es el asturiano Ricardo Menéndez Salmón, autor de novelas breves como La ofensa o Derrumbe, y de algunas cuentos inolvidables.

 

Andaba buscando a Stegner y me encontré con una joven escritora, Nora Pierce, que publicaba en 2007 su primera novela: La insuficiencia de los mapas, una poética narración de sentimientos y emociones que ha aparecido en Simon and Schuster. Nora Pierce es experta en la obra de Wallace Stegner. Casada y madre de un hijo, sale así de clásica en una foto de Ibarionex Perelló. Creo que es de origen indio.

20/08/2008 11:25 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DOISNEAU, EN LA GRAN FIESTA DE LA FOTO DE TERUEL

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Leo Teo Báguena, fotógrafo y organizador de Teruel Punto Foto, me recuerda que aún se puede ver una veintena de exposiciones de este ciclo pionero en Teruel. Dice Leo: “Esta edición se la dedicamos a Francia, y hay autores españoles y franceses. Es sobre todo fotografía de autor, aunque también hay algo de reportaje y de foto histórica turolense.”


Esta es una de las fotos más famosas de la historia: “El beso” de Robert Doisneau.

21/08/2008 00:09 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

CREACIÓN CONTEMPORÁNEA EN EL JARDÍN DE LAS ARTES

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[Hace un par de semanas que no voy a la Expo, concretamente desde el jueves 7 de agosto. Tampoco he ido a los conciertos. Siento un poco de nostalgia y también algo de pereza: volveré algunas de estas noches a oír música, a contemplar la nocturna Zaragoza, a asomarme a las terrazas con un helado entre las  manos. Prensa de la Expo envía esta información sobre tres intervenciones artísticas, y la añado aquí, sin tocar ni una coma, a las crónicas de la Expo. Tengo muchas ganas de volver: querría ver los grandes murales de Pepe Cerdá en el hotel Hiberus, no me enteré de la inauguración el pasado 30 de julio, y sin embargo sí vi su ejecución en los bajos del Hotel Palafox: Pepe, acompañado de su asistenta Arantxa, realizó un trabajo naturalista muy medido, de exuberante colorido. Al lado está una de las piezas que más me gustan de la Expo: la escultura de Jaume Plensa, “El alma del Ebro”. Muchas de estas intervenciones y proyectos fueron concebidos por Antonio Latorre, del cual la Expo prescindió ante el estupor general y el suyo propio. Latorre se había dejado la piel y los sueños en esta travesía de 93 días.]

 

EL JARDÍN DE LAS ARTES, UN OASIS PARA

LOS VISITANTES EN EL RECINTO DE EXPO 2008

 

 

En el triángulo formado por el Pabellón Puente, la plaza temática Inspiraciones Acuáticas y la fachada sur del Hotel Hiberus se encuentra el Jardín de las Artes, una zona ajardinada bañada por el río Ebro, ajena al bullicio del recinto, que permite al visitante relajarse, disfrutar, almorzar -ya que también está habilitada como merendero- y contemplar obras de arte. Aquí se han ubicado tres intervenciones artísticas: “La Carreta del Agua”, el “Botijo” y “M7-23”.

 

El director de Operaciones y Contenidos de Expo Zaragoza 2008, Jerónimo Blasco, apuntaba en su presentación esta mañana que este espacio “enlaza naturaleza y arte, una constante en el recinto de la Exposición, en el Parque del Agua y en la recuperación de las riberas del Ebro”. También incidía en que “ofrece un respiro a los visitantes” y es “un auténtico oasis en el recinto”. El Jardín de las Artes dispone de 14 mesas, 8 bancos y 12 sombrillas, además de una amplia zona de césped. En total, ocupa aproximadamente 2 hectáreas.

 

Esta zona ajardinada incorpora tres intervenciones artísticas. La primera, “La Carreta del Agua”, una escultura de bronce de aproximadamente 12 metros de largo, realizada por Joep Van Lieshout, cuyo estudio se ubica en Rotterdam. Representa el esfuerzo humano por conseguir, aprovechar y controlar el agua, recurso único e imprescindible para la vida. La escultura será inundada periódicamente y luchará contra la corriente. Es un homenaje al trabajo colectivo y a la cooperación, fundamento de culturas y civilizaciones. Esta pieza cambiará de ubicación una vez concluida la Exposición Internacional, para trasladarse bajo el puente de la Almozara, en su margen derecha.

 

El Jardín de las Artes también acoge dos piezas cedidas: “Botijo”, realizada por Karla Frechilla especialmente para Expo 2008. En palabras de la artista, esta obra es ecológica, económica, además de ser un elemento tradicional español por excelencia para mantener fresca el agua. De cuatro metros de altura, no deja indiferente a nadie. Karla Frechilla (Madrid 1974) ha expuesto desde 1990 sin parar en Nueva York, Holanda, Italia y España. Su trabajo se ve muy influido por grandes artistas a quienes conoció personalmente, como Oteiza, Pablo Serrano, Canogar, Genovés, Pepe Noja, Pepe Lucas, Nassio Bayarri, Cristóbal Gabarrón o Antonio López.

 

La última pieza es “M7-23”, obra de uno de los escultores más conocidos de Irlanda, Michael Warren, inspirado por el trabajo de la diseñadora y arquitecta irlandesa Eileen Grey y fabricada en España. Se compone de elementos cúbicos, todos ellos diferentes entre sí. Incisiones puntiagudas y cortes de forma rectilínea crean una escultura que parece estar en movimiento, a la vez que las luces y las sombras evocan una sensación de calma y grandeza. Michael Warren ha hecho esculturas a escala grande en Japón, Taiwán, Corea, Arabia Saudí, Marruecos, España, Portugal, Andorra, Francia, Inglaterra, Las Antillas, Estados Unidos, Ecuador y por supuesto en su país, natal, Irlanda.

 

Durante las dos semanas finales de Expo se exhibirán obras de Ermengol. Este artista trabaja con embarcaciones deportivas que transforma en obras de arte llenas de humor e ironía, denominadas “kayart”. 

*Esta es una pieza anterior de Joep Van Lieshout, que se llama Carro o carreta de comida.

 

SYLVIA PLATH: RETRATO Y DESNUDO DE XOÁN ABELEIRA

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[Hace algunos años, Juan Abeleira, hoy Xoán Abeleira con morada en A Coruña, publicaba un estupendo libro: Identidades (Hiperión), mi libro favorito entre los suyos, hecha la salvedad de su monografía en gallego sobre Man, donde incluía esta composición sobre Sylvia Plath. Ha querido el destino, y el editor Pepo Paz, que casi una década después retornase a la poeta norteamericana al traducir sus Poesía completa para el sello Bartleby. El libro, de casi 800 páginas y algún centenar de notas, saldrá hacia septiembre-octubre; Xoán Abeleira corrige y corrige pruebas, ajusta y purifica su versión. En Identidades, el poeta publicaba este poema tan suyo, tan interpretativo y, si puede decirse así, tan místico también. La ilustración es suya: es un trabajo a partir de la máquina de escribir de la inolvidable Sytlvia Plath]

 

 

SYLVIA PLATH

(1932–1963)

Me aterroriza este algo oscuro

Que duerme en mí.

 

 

 

I

 

 

Desnuda en exceso

Te abandonaste a lo oscuro

Aunque sin llegar jamás

A desprenderte de tu lúgubre ropaje.

 

Niña momia, niña calcinada

En los espejos.

Como un fanal eléctrico,

Como una obscena medusa

Experimentaste el mundo sobre ti:

Dios, jactancioso, ante su cepo.

 

Y al intentar vadear la ciénaga,

Embarcada en tu propia sombra,

Las lamias que habías despertado

Te desangraron hasta el fondo.

 

 

 

II

 

 

Agua calma a tu corazón,

Allí donde te refugies.

Agua calma a tu corazón,

Exenta de toda angustia.

 

Para que él pueda serte fiel

En el Juicio de la Balanza.

Para que abogue por ti

Hasta que logres cruzar las puertas.

 

Agua calma a tu corazón,

Y que tu Nombre florezca.

  

Xoán Abeleira

Identidades (1998)

 

PILAR PERIS: DOS POEMAS PARA LA EXPO EL DOMINGO

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[Pilar Peris, profesora de música y poeta con música, me escribe esta nota: “Ya estamos en la recta final del verano y del ciclo Los poetas tienen la palabra. Me encantaría que pudieras pasarte el día 24, domingo, por el pabellón de Zaragoza en la Expo, hora, 5 de la tarde. Es el día del barrio Miralbueno, del que hablaré. También leeré algunos poemas inéditos de mi nuevo libro en gestación”.

Le pido dos poemas, y me envía estos dos.]

 

 

 

 

Las palabras no suplen tu ausencia.

Anudan nuestro desasimiento oblicuo y lo trenzan.

Taladran el vacío. Ahondan la huella

infructuosamente.

 

¿A dónde irá el mágico triángulo de tu sonrisa

inscrito en mi frente como inmaterial vestigio?

¿A dónde la comisura equilátera de tus labios

sedienta de mi pozo núbil y abstruso?

¿A dónde la suavidad de tus manos

abiertas como conchas

para sostener mi cabeza?

¿A dónde las volutas desplegadas por el éxtasis

en los capiteles desconchados del alma?

 

Oh! Noche oscura,

cuerpo desprendido como rama a merced del agua.

Del goce desgajado en incauta y meliflua llama.

Inabordable como la distancia que nos separa.

No vayas a llorar desde tu ser ficticio.

No quieras enderezar el zigzagueo de la flecha.

El amor amortigua lo que el deseo desordena.

 

Canta. Estamos vivos.

La vida me vive en el poema,

y sólo ahí te puedo amar.

 

Sólo la voz sondea aquello que nos surca,

la savia que el árbol no puede compartir,

las cumbres que desligan bosques y montañas.

 

Sólo la voz alcanza

la ingravidez que me realiza y

me devuelve con el canto tu belleza.

 

Oh! Noche, líbrame de la mirada.

Dame la voz plena que salve a Eurídice de Orfeo.

 

                                   (The dark nigth of the soul)

 

 

 

III

 

 

                                          Todo hombre tendría que anhelar ser                                     desdichado para preservar a otro de la desdicha.   

                               E.M CIORAN

 

 

 

 

 

Doy la espalda al fuego y

a la lumbre incandescente

sin fondo y sin fisura

que anega  en oleadas

mi paisaje interior.

 

Y en el éxtasis que brota

de esta infinita amargura

mi sufrimiento te preserva,

ama y celebra tu existir.

 

Pues sólo así

la encarnizada jauría

del infortunio y la desdicha

resarcirá su sed en

mi cruenta y

descarnada llaga.

 

Lejos de tu arnés y

de la artesa

que orna

el umbral de tu casa.

 

 

* Ilustración: (Santa Bárbara del maestro de Flemalle)

 

 

 

 

 

 

DOS NOTAS SOBRE LOS POEMAS

"The dark nigth of the soul" hace referencia a una canción de Lorena Mckennitt con ese título cuya letra de la canción está basada en el célebre poema de San Juan de la Cruz.

 

El otro toma como motivo una tabla flamenca del año 1438 que se encuentra en el Museo del Prado atribuida a Robert Campin, llamado maestro de Flémalle, que representa a Santa Bárbara leyendo, de espaldas a la lumbre del hogar. Es el único que, de nuevo, como en mi libro anterior, se basa en una imagen. No pude resistirme.

 

 

22/08/2008 01:02 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TONI RUIZ RECIBE A LOS CANTAUTORES DE ARAGÓN

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Hoy, viernes, Toni Ruiz entrevistará en el magacín de Aragón Radio a los hermanos Estopa, David y José Muñoz, que contarán al locutor y a los oyentes cómo se está desarrollando la gira de su nuevo disco “Allenrock”, y cómo se preparan para el concierto que tendrá lugar mañana 22 de agosto en la Plaza de Toros de Calatayud.

 

Otro grupo español, M-Clan, pasará también por los micrófonos de la Radio Autonómica. La banda murciana tocará el próximo domingo 24 de agosto en la Expo de Zaragoza.

 

Pero la música no para aquí. “Cada día más” recibirá a los cantautores aragoneses José Antonio Labordeta, Joaquín Carbonell, Eduardo Paz, Javier Maestre y Gabriel Sopeña, que presentarán a los oyentes el espectáculo que ofrecerán en el Anfiteatro 43 de la Muestra Internacional este viernes 22, a partir de las 23.30 de la noche. Mañana, los cantautores también visitan el programa de Fernando Ruiz de Aragón Televisión.

 

El programa tendrá espacio también para el séptimo arte. Toni Ruiz hablará con la directora aragonesa Sonia Llera, que acaba de volver de Bolivia, y narrará en el programa cómo vivió en primera persona el referéndum celebrado en este país, en el que Evo Morales salió reforzado. Sonia Llera es autora de la serie documental “Los latidos de la tierra”, que se emite en Aragón TV los domingos a las 11:30 horas.

 

“Cada día más”, con Toni Ruiz, se emite de lunes a viernes a partir de las 07:30 horas en Aragón Radio. La foto de José Antonio Labordeta fue tomada en Belchite hace algunos años. La nota corresponde al servicio de prensa que dirige María José Mozota.

22/08/2008 01:09 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

SYLVIA PLATH: PALABRAS PARA UNA DOLOROSA VIDA

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SYLVIA PLATH (Boston, 1932- Londres, 1963)

Nacida en el barrio de Jamaica Plain de Boston en 1932, Plath mostró gran talento a una edad temprana, al publicar su primer poema con 8 años. Su padre, Otto, que era profesor de universidad y una autoridad en el campo del estudio de la entomología, murió en esa época, el 5 de octubre de 1940. Ella intentó seguir publicando poemas y cuentos en revistas estadounidenses y consiguió cierto éxito.

En su primer año en la universidad de Smith College, Plath realizó el primero de sus intentos de suicidio. Esto lo detalló más tarde en su novela semi-autobiográfica La campana de cristal (The Bell Jar). Fue tratada en una institución psiquiátrica (Hospital McLean) y pareció recuperarse aceptablemente, tras lo que se graduó con honores, en 1955.

Plath obtuvo una beca Fulbright (que permite estudiar o colaborar en universidades extranjeras), por lo que fue a la Universidad de Cambridge, donde continuó escribiendo poesía y ocasionalmente publicaba su trabajo en el periódico universitario Varsity. Fue en Cambridge donde conoció al poeta inglés Ted Hughes. Se casaron el 16 de junio de 1956. Plath y Hughes vivieron y trabajaron en Estados Unidos desde julio de 1957 hasta octubre de 1959, periodo durante el cual Plath daba clases en Smith College. Posteriormente se mudaron a Boston, donde Plath asistió a seminarios con Robert Lowell. Este curso tuvo una gran influencia en sus obras. También participaba en los seminarios Anne Sexton. Fue en este periodo cuando Plath y Hughes conocieron, por primera vez, a W. S. Merwin, quien admiraba su trabajo y llegó a ser un gran amigo. Al enterarse que Plath estaba embarazada, volvieron al Reino Unido.

Vivió junto con Hughes en Londres durante un tiempo, y después se asentaron en North Tawton, un pequeño pueblo en Devon. Publicó su primera recopilación de poesía, El coloso (The Colossus) en Inglaterra en 1960. En febrero de 1961 tuvo un aborto. Algunos de sus poemas hacen referencia a este hecho. Tuvieron problemas con su matrimonio y se separaron menos de dos años después del nacimiento de su primer hijo. Su separación se debió sobre todo a la aventura amorosa que Hughes tenía con la poetisa Assia Wevill, pero hay quienes especulan que Olwyn Hughes, hermana del poeta, interfirió de manera decisiva en su relación.

Plath retornó a Londres con sus hijos, Frieda y Nicholas. Alquiló un piso donde W. B. Yeats vivió una vez; esto le encantaba a Plath y lo consideró un buen presagio cuando comenzaba el proceso de su separación. El invierno de 1962/1963 fue muy duro. El 11 de febrero de 1963, enferma y con poco dinero, Plath se suicidó asfixiándose con gas. Está enterrada en el cementerio de Heptonstall, West Yorkshire.

Aunque durante mucho tiempo se consideró que sus repetidas depresiones e intentos de suicidio se debieron a la muerte de su padre cuando ella contaba nueve años, pérdida que nunca logró superar, hoy se sabe con certeza que padecía trastorno bipolar, enfermedad psicológica que en la actualidad tiene adecuado tratamiento.

 

*Epígrafe sobre la vida de Sylvia Plath en Wikipedia. Como decía Sergio Grao en un comentario, la autora de La campana de Cristal nació en Boston y murió en Londres, de ese modo tan espantoso. Ted Hughes, con el paso de los años, se convirtió en uno de los grandes poetas anglosajones.

**Aquí vemos a Sylvia Plath con su máquina de escribir.

 

 

22/08/2008 10:18 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TED HUGHES: LA TRÁGICA TIRANÍA DEL POETA LAUREADO

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[El siete de septiembre de 2006, la excelente periodista Lourdes Gómez, corresponsal de El País en Inglaterra, publicaba este reportaje sobre las complicadas relaciones amorosas del sedutor Ted Hughes, que derivaron en la tragedia de Sylvia Plath y en la de Assia Wevill, que murió seis años después del mismo modo que la autora de Ariel: abriendo la llave del gas, aunque con ella falleció su hija Shura. El reportaje es sumamente interesante y explica la compleja personalidad de Hughes también: era como un océano desmelenado e incontenible ante la frágil y bipolar Plath, ante la desbordada Assia, prisionera de un amor imposible o con demasiadas aristas… El reportaje, como digo, apareció en El país.]

 

Assia Wevill, la mujer por la que el poeta Ted Hughes dejó a la suicida Sylvia Plath, y que también acabaría abriendo la llave del gas para acabar con su vida, escribió en su diario: "Sylvia está creciendo en Ted, enorme y espléndidamente. Yo me encojo cada día, mordisqueada por ambos".

La gran poetisa estadounidense Sylvia Plath, su marido, el también gran poeta británico Ted Hughes, y la amante de éste, Assia Wevill, compusieron un triángulo de muerte. La sombra de Sylvia Plath, que se suicidó en febrero de 1963, dos años después de que Hughes la abandonara por Assia Wevill, nubló la íntima relación de ésta con el poeta. Y la tragedia volvió a repetirse la noche del 25 de marzo de 1969, cuando la amante de Hughes dejó abierta la llave del gas de su piso de Londres y murió, llevándose también la vida de la hija de ambos, Shura. Una reciente biografía desempolva detalles de la tormentosa trayectoria de ambos y revela el tiránico régimen de convivencia que le exigió el controvertido poeta laureado británico.

Los vértices de un triángulo maldito se unieron en 1961, año en que se conocieron las dos parejas, la compuesta por Ted Hughes y Sylvia Plath y la que formaban David Wevill, también poeta, y su mujer Assia Wevill. Ésta tenía 34 años y una larga experiencia en cuestiones de amor y de supervivencia. Había huido con su familia de la Alemania nazi para instalarse en Tel Aviv, donde conoció a su primer marido, el sargento británico John Steel. Se casaron en 1946.

De una belleza "salvaje", Assia Wevill era una mujer independiente y con fama de salirse siempre con la suya. Licenciada en Literatura por la Universidad de Vancouver, escribía poemas y trabajaba en una agencia de publicidad. En una travesía desde Canadá, en 1960, conoció a David Wevill y rehízo con él su vida en Londres. Hasta tropezar con Hughes.

"Voy a seducir a Ted", anunció a su jefa publicista la víspera de visitar a Hughes y Plath en su caserío de Devon. Fue el principio de la cuesta abajo que detallan con precisión los periodistas israelitas Yehuda Koren y Eilat Negev en A lover of unreason: the life and tragic death of Assia Wevill (Un amante de la sinrazón: la vida y trágica muerte de Assia Wevill). Para construir la biografía, los coautores entrevistaron a 70 amigos, conocidos y familiares de Assia. También hablaron con Hughes un año antes de que muriera de cáncer en 1998. Tuvieron además acceso a los diarios, cartas personales y una nota de suicidio que escribió a su padre, el médico Lonya Gutman.

Assia Wevill se sintió atormentada con el suicidio en Londres de Sylvia Plath. Creía que los íntimos de la poetisa le culpaban de destrozar su matrimonio con Hughes. "La hostilidad y el afilado desprecio de los amigos de Ted son a veces insoportables", confesó a su hermana Celia Chaikin. La sombra de Plath se entrometió en la relación. La poetisa había dejado sin concluir una colección de poemas, el aclamado volumen Ariel, que reordenó su viudo. Hughes, en cambio, destruyó el diario personal para evitar que lo leyeran sus dos hijos, Frieda y Nicholas. También "perdió o hizo desaparecer", según se afirma en la biografía, el manuscrito de una segunda novela que preparaba Plath en 1963. Koren y Negev aseguran que Assia Wevill leyó ambos manuscritos y que enfureció al verse retratada entre líneas como "mujer gélida y árida".

"Sylvia está creciendo en Ted, enorme y espléndidamente. Yo me encojo día a día, mordisqueada por ambos. Me comen", escribió en su diario. "Llevamos cinco días viviendo en paz", añadió en junio de 1963, "el periodo más largo desde que murió Sylvia". La desaparecida poetisa anulaba la autoestima de Assia Wevill y le arrastraba hacia el abismo. Y, como antes había experimentado Plath, también a ella le comían los celos. Una de las amantes de Hughes, la asistenta social Brendan Hedden, confirma su fama de mujeriego y sus infidelidades: "Nos mantenía a una agradable distancia: Assia, en Londres, Carol Orchard [su futura segunda esposa] en North Tawton, y yo en Welcome.... Éramos las gallinas en el corral compitiendo por los favores del gallo". Mientras, la relación entre Wevill y Hughes estaba a punto de explotar. Para restaurar la armonía, el poeta propuso un código de conducta, englobado en un "borrador de constitución", que parece un manual de tiranía doméstica. De acuerdo con la biografía, Hughes exigió a su amante y madre de su hija Shura que jugara con Frieda y Nicholas, fruto de su matrimonio con Plath, que vivían con la pareja, al menos una vez al día. También debía enseñarles alemán dos o tres horas a la semana. Y cocinar una nueva receta cada semana e introducir a Frieda en el arte culinario. "Él estaba exento de cocinar", señalan los coautores.

Además, Assia Wevill debía levantarse a las ocho de la mañana y no podía andar en bata por la casa. Tenía prohibido echarse siesta por la tarde. También debía mejorar su comportamiento, mostrarse agradable con los amigos del patrón y proyectar su herencia alemana e israelí, olvidándose de cualquier sofisticación británica. "Una exigencia extraordinaria para quien llevaba 20 años viviendo en Inglaterra", observan los coautores.

Poco se sabe de la reacción de Assia Wevill a la constitución de su amante. Pero la distancia, física y sentimental, se agrandaba día a día. "Quiero estar contigo. No lo retrases mucho, querido, porque no me será posible retornar a ti. Me habré convertido en una estatua de sal", amenazó la desesperada mujer. Y a su familia le confesó: "Me siento suicida". No era la primera vez que la depresión y desilusión bloqueaban su espíritu. El propio Hughes trató de explicar la situación en una carta: "Nuestra vida se complicó tanto con los viejos fantasmas... Me ponía a prueba repetidamente, diciendo que debíamos separarnos... Era una mala costumbre, parte de nuestras viejas dificultades, y cuando me lo repitió por teléfono ese último día, no me resultó nada nuevo".

Hughes y Wevill riñeron la mañana del 25 de marzo de 1969. Al anochecer, Assia llevó una cama a la cocina. Acostó en ella a Shura, de cuatro años. Preparó un combinado de alcohol y pastillas de dormir. Encendió el gas del horno. Y se tumbó en el colchón junto a la pequeña. La au pair descubrió horas después sus cadáveres. En una mesa encontró dos cartas dirigidas al padre y al amante de la suicida.

Seis años antes, Sylvia Plath se había suicidado en circunstancias similares. Pero no se llevó a sus hijos, que dormían en la misma casa. Les dejó leche y galletas por si tenían hambre al despertar.

"La muerte de mi primera mujer fue complicada e inevitable. Llevaba en esa pista la mayoría de su vida. Pero la de Assia Wevill pudo evitarse. Su muerte estaba totalmente bajo su control, y fue el resultado de su reacción a la acción de Sylvia", señaló Hughes a los coautores. A Assia y Shura Wevill les dedicó su libro Cuervo, de 1971, además de otra docena de poemas. Aquejado de cáncer, fue desnudando el tormento interior acumulado desde el suicido de Plath en Cartas de cumpleaños, su impactante colección de versos publicada en 1998.

 

*Una foto de Assia Wevill, con su hija Shura, con Ted Hughes.

 

LARA MORENO: OTRA NUEVA VOZ PARA TROPO

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[Dentro de unos días, Tropo Editores publica una extensa colección de relatos de la escritora onubense Lara Moreno: Cuatro veces fuego (Zaragoza, 2008. 264 páginas). Óscar Sipán me envía uno de los relatos, pero es tan extenso que ofrezco aquí solo tres fragmentos. Y también me envía la foto de esta joven en la que ha puesto muchísimas ilusiones, pero no me cabe aquí por su tamaño. Pongo, en cambio, esta que tango me gusta de Toni Frisell.]

 

 MANERAS DE ESTAR SEDIENTO

(Tres fragmentos)

Me vistió de azul. Me dio

su sosiego. Todo fue

ya sencillo, como muerte

anticipada.

José Hierro

 

La mujer.

Tú venías con la cara manchada de ojos y tonterías. Yo te recibí inmersa en tus huecos oculares, decididamente abocada a terminar contando de forma estúpida la totalidad de tus pestañas. Todo eso en una tarde de finales de agosto. El mes de julio yo lo había ocupado en deshacer ciertas nostalgias inventándome otras, y tú en desempapelar tu vida de forma involuntaria. En tus ademanes siempre pareció que lo hacías todo sin querer, como resignado a los movimientos de la vida, al asfixiante nudo al que todos estamos atados. Te conocía desde hacía tiempo, eso ya lo sabes. Pero nunca te vi desde tan cerca. Dabas vértigo, a pesar de que yo estaba pausada, coartada, amarrada a varias pasiones no traumáticas que me habían desterrado del anonimato que da el desamor: ese dolor tan vulgar. Alguna que otra casualidad (el robo en Noruega de un cuadro de Munch a manos de un ladrón armado) nos unió de forma no duradera, pero esporádicamente eterna. Por aquellos tiempos yo solía recibir proposiciones indecentes y bailaba descalza entre los dos altavoces de mi equipo de sonido, en una atalaya improvisada. El mundo rodaba encima de nuestras cabezas de forma criminal, pero nos empeñábamos en morder sólo el lado bueno de la sandía. El rojo, siempre el rojo. En eso llegaste tú, ya te digo. Yo guardé mis armas de fuego y te llevé al mar. Tú te dejaste hacer, porque en el fondo lo hacías todo. Me encrucijabas. Tu improvisación en mi vida fue como algo cuidadosamente escrito desde los tiempos del látigo y la ruina, como la sorpresa que uno espera y teje, y teje, y traga. Y llega. De todos modos sabes que ésta no es mi historia, sino la tuya. Yo sólo presté la piel y otras cosas más importantes.

Te llevé al mar; pero antes estuvimos horas detenidos, como si estuviéramos solos, con esa forma de estar de los hermanos, de los espejos enfrentados, haciendo de los minutos una partida ganada, mirándonos de vez en cuando, tocándonos casi siempre, convirtiéndolo todo en sexo: la clavícula mojada, el bandoneón de la canción número quince, las gafas, los cojines del sofá, las baldosas calientes del suelo del tercer piso, letras de Neruda, los anillos de nuestros dedos, la criptografía de nuestros cuerpos. 

Orgasmos, al fin y al cabo, que nos dieron un poco de vida, aunque nos supieran a muerte (por eso quizá lloré, no te asustes: también sé llorar de placer). Estuvimos horas detenidos, electrocutados, siendo sólo lo que éramos. Ni más ni menos de lo que éramos. Haciéndonos caso.

Luego te llevé al mar.

Supe que tenías sed. Pero supe, también, que tu boca es un barco inmóvil que no se sacia nunca. Tú del mar no sabías nada. El mar de mí lo sabe casi todo. Te dejé en la orilla y me senté a observar sobre una duna que nunca cambió de sitio; no quise despedirme otra vez. Sabía que volveríamos a vernos.

 

(…)

 

El mar.

El mar dentro de la boca del hombre se había convertido en cuerpo. Por la mañana era un cuerpo celeste y por las tardes el cuerpo del delito. Toda la noche en cuerpo de guardia y convertido en ejército cuando el hombre tenía frío, o prisa, o sexo. Nada dentro de ese hombre sería nunca un cuerpo simple. Pero todo en cuerpo y alma. Y cuerpo a cuerpo el mar y el hombre hicieron tributos al amor de los elementos y se tragaron el uno al otro. El mar sabía que si recorría las glándulas, las vísceras, los tejidos y las dichas del hombre, terminaría tarde o temprano fuera de él, siendo expulsado por cualquier orificio. Y así lo aceptó. Mejor ser expulsado para poder ser más tarde bienvenido que permanecer siempre en el mismo lugar, haciendo huella a base de callos. Así que cuando el hombre llegó a Sevilla y decidió tragarse a sí mismo, el mar fue dócil y pasó por su laringe, el estómago lo convirtió en desembarco y el intestino y las venas fueron ríos y afluentes y deltas y sitios misteriosos pero hospitalarios. El mar sabio como el hombre necio. Los peces le salieron por los ojos y se chocaron contra sus gafas, y en vez de barba le crecieron algas.

 

El hombre.

Glub, dijo, y respiró tan hondo como le permitieron sus pulmones encharcados.

Y siguió caminando, como el puerto marítimo que ya, evidentemente, era.

 

Cuatro veces fuego. Lara Moreno. Tropo Editores. Zaragoza, 2008. 264, en prensas.

 

HENRI CARTIER-BRESSON CUMPLIRÍA UN SIGLO

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[El 22 de agosto, tal día como hoy, hace 100 años, nacía el fotógrafo Henri Cartier-Bresson, que será objeto de numerosos homenajes en su Fundación, creada en 2003. Recupero este artículo, que es una lectura de la biografía de él que publicó el gran Pierre Assouline, en Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. La foto es de Cartier-Bresson y está tomada en Harlem en 1947. Bresson ya no vive, claro, falleció nonagenario en los primeros días de agosto de 2004, cuando iba a cumplir 96 años.]



Pierre Assouline, biógrafo de Simenon, Gallimard o Hergé, se acercó casi por azar al “fotógrafo vivo más grande del mundo”, se quedó fascinado con él y al final, tras años de trabajo, ha compuesto una biografía animada por esta frase: “La verdad no está en la exhaustividad sino en los intersticios”. Y por ellos se mete, en ellos hurga con delicadeza, pero sin descanso. El retrato del niño que fue Henri Cartier-Bresson, el mayor de cinco hermanos, es complejo y completo. Descendiente de campesinos con tierras que suministraban heno a las caballerías e hilanderos del algodón con un importante imperio, siempre se mostró como un inadaptado.

Veía a su padre en el despacho (era aficionado al dibujo, a la pintura y al diseño de muebles), pero su debilidad era su madre, una mujer elegante y bella, de una rara sensibilidad, que vivía entre la incertidumbre, la lectura constante y las notas del piano. Fue ella quien puso en su mano el “Cantar de los cantares” y quien lo llevó a las galerías del Louvre. Cartier-Bresson vivía de castillo en castillo, y pronto empezó a frecuentar los talleres de pintores. Alternaba la pintura con la flauta. Fue un mal estudiante, negado para la geometría, y fascinado por Rimbaud, que era su modelo de vida, y por Baudelaire, Proust o Alessandro Manzoni.


Iba a ver las películas mudas de su época y se apuntó a la academia Lhote para hacer pintar al óleo. Permaneció dos años y aprendió cosas esenciales: “el principio es la geometría”, la pasión de la composición, cuestiones de escala, el poder de la línea, la pureza del lenguaje pictórico y el ritmo interior de un cuadro. Algo que será esencial en su futura condición de fotógrafo de retratos y reportajes.

Parecía escrito que Henri Cartier-Bresson, que detestaba la vida práctica y los negocios, intentase ubicarse en el mundo de creación. Comenzó a frecuentar a los surrealistas, que le marcaron decisivamente, aunque no conectó por completo con su ideología. Frecuentó el salón de Gertrude Stein, que le dijo: “Jovencito, más le valía que se dedicase a los negocios de su familia!”, a Breton, a René Crevel o a André Pieyre de Mandiargues, amante entonces de la pintora Leonor Fini. Fue su cómplice. También conoció a Luis Buñuel, al que admiraba por su fuerza y su sarcasmo.

De repente, en medio de una crisis creativa y de amor (se enamoró perdidamente de Gretchen, la compañera de su amigo Peter Powel, aficionado a la foto profesional), decidió emprender un viaje determinante a África: estuvo en Sierra Leona y se jugó la vida. El hombre que volvió de la selva era otro: retornó metamorfoseado, nos dice Assouline. Poco después, en Marsella, deslumbrado por una foto de tres negros en canoa de Martín Munkacsi, adquirió una cámara Leica que iba a ser la fiel compañera de sus idea, una cámara que se ajustaba a sus obsesiones y a la búsqueda del número áureo. Assouline cuenta que esa adquisición fue como otra de Morand: “A los doce años me regalaron una bici; ya no han vuelto a verme”.

Cartier-Bresson empezó a tomar sus primeras fotos y decidió hacer un viaje por Europa, en un Buick, con Mandiargues y Fini. Las cosas no fueron demasiado bien, pero en aquella travesía (solían bañarse desnudos y discutir a muerte; de hecho estuvieron enemistados luego durante una década), Cartier-Bresson no podía saciar su “apetito visual”. Buscaba la foto única, no necesariamente bella, y creyó que podía encontrarla en España, adonde vino en 1933, porque consideraba que “España en sí misma es una tierra surrealista, dividida entre el ‘ser’ y el ‘estar’”.


Ese viaje tendría continuidad en otro esencial: se marchó a México, amó a Lupe Cartier, tomó fotos increíbles, de calle casi siempre, y expuso junto a Manuel Álvarez Bravo. A partir de entonces, a pesar de que en 1935 quiso dejar la foto para siempre, su actividad sería imparable: se convirtió en ayudante de dirección de Jean Renoir (Buñuel lo rechazó), estuvo como documentalista de cine en la Guerra Civil español pero no realizó ningún disparo con su cámara, combatió contra los nazis con la categoría de cabo, fue apresado y estuvo tres años confinado, siguió haciendo cine, y se marchó a la India, donde retomó su oficio de reportero y captó a Gandhi en actitud de faquir.


También estuvo en Nueva York (el joven Truman Capote dijo de él: “HCB es, artísticamente hablando, un hombre solo, una especie de fanático”) y publicó en 1952 un libro capital: “Images à la sauvette”, y más tarde “Los europeos•”. En 1947 fundó con Capa, George Rodger y David Szymin, “Chim”, la agencia Mágnum.
Continuó tomando fotos y llegó a ser considerado uno de los más grandes del mundo con Walker Evans o Alfred Stieglitz. Tal como le había dicho una vidente, se casó con una bailarina javanesa y luego con la fotógrafa Martine Franck (30 años más joven que él), pero siempre trabajó sin descanso, con un sentido admirable de la composición y del “momento decisivo”, y con una entereza sin parangón: era capaz de sacrificar una foto importantísima por una conversación. El libro, casi una biblia cultural, se lee con placer y está salpicado de las teorías de Cartier-Bresson.

CINCO CLAVES DE CREACIÓN


I. UN FOTÓGRAFO. Henri-Cartier Bresson nació en Chanteloup, en la región de Normandía, en 1908. Tuvo una infancia casi ideal, ociosa, llena de lecturas, sobreprotegida, pero a la vez muy literaria. En el colegio, el bedel le dejaba un despacho para que leyese. Luego frecuentó distintos “ateliers” importantes de pintores, algunos habían sido discípulos de Degas o Manet; estudió en Cambrigde y finalmente, casi por azar, afirmó su condición de artista, de pintor, de fotógrafo, de reportero, de ayudante de dirección de Jean Renoir. La fama le llegó en la posguerra, donde era considerado un mito. Alguien lo definió como un “testigo de su tiempo, tenso, móvil, imposible de localizar”.


II. EL MOMENTO DECISIVO. Recibió todo tipo de elogios y se vio forzado a establecer una teoría, casi por error. Alguien dijo de él que “HCB tiene un gran talento para hacerse olvidar”, y eso le permitía disparar en el momento exacto, en que todo cobraba una nueva dimensión, vida. Las líneas geométricas convergían como un sortilegio. Dijo: “Nada hay en el mundo que no tenga su instante decisivo, y la regla de oro de la buena conducta es conocer y aprovechar ese momento. Si dejamos que se nos pase la Revolución de los Estados Unidos, corremos el albur de no volver a encontrarlo o de no advertirlo”. Y agregó, a propósito del retrato: “Con él no hay trucos ni recetas que valgan”.


III. EL IMPULSO INTERIOR. Es curioso: parece que Henri Cartier-Bresson siempre estuvo luchando para no hacer fotos. Al principio, su carrera iba hacia la pintura, pero renunció a ella y quemó todas sus telas. Luego, tras su estancia en África, descubrió una cámara Leica y la compró. Fue su tercer ojo, o quizá el primero. Dice Assouline que es difícil en la historia de la fotografía encontrar una ligazón tan íntima entre un artista y un instrumento. ¿Por qué trabajaba así? Quizá hablase de sí mismo cuando definió a Robert Capa: “Era un aventurero dotado de ética, un anarquista hecho y derecho. Era pura gracia y vitalidad, soltura, exuberancia y encanto”. Las frases nos recuerdan demasiado a él mismo.


IV. CIUDADANO DEL MUNDO. Podríamos decir en todas partes. Estuvo en Sierra Leona, en México, donde se quedó perplejo por la fuerza de la vida (desde aquella estancia en 1934 se sintió “un francés de México”), en España, donde estuvo en varias ocasiones (quizá sintió celos de que mientras Capa se había hecho mundialmente famoso con las fotos de la Guerra Civil; él estuvo en retaguardia con una cámara de cine), en Estados Unidos (y en concreto en Harlem), en la India, en Inglaterra,
etc. Fue el fotógrafo de los grandes artistas, desde Matisse a Giacometti, desde Bonnard a Picasso, desde Faulkner a Ezra Pound o Stravinski, y nos legó algunos de los retratos más admirables de todos los tiempos.


V. TODO UN SIGLO. Henri Cartier-Bresson es el ojo del siglo, como titula Pierre Assouline su libro. Estuvo en los lugares básicos de la historia del siglo XX. En la guerra española, donde se debatía una libertad universal, en la II Guerra Mundial (fue apresado e intentó huir tres veces; lo consiguió al final y rodó la película “Le retour”), en China y en la India o en el desembarco de Normandía. Cartier-Bresson, como Robert Capa o George Rodger, Weegee o Walker Evans, fue un testigo imprescindible de su tiempo. A mediados de los años 70, cansado de la fotografía, decidió volver al dibujo y la pintura. Assouline recuerda que como fotógrafo es único, como dibujante y pintor hay miles como él.



EL RETRATO O EL PODER DEL ROSTRO


No es un fotógrafo nada convencional Henri Cartier-Bresson. Algunos han definido su mirada como sádica. En cualquier caso era (es) una mirada profunda, atenta, con voluntad de escrutar, pero también era una mirada que sabía esculpir, depurar, era una mirada con referencias culturales, una mirada que había asimilado muy bien las técnicas pictóricas en todo lo que se refiere a la composición. Artista de mirada poliédrica, persuasivo e invisible (dice Assouline: “sus obras vuelven visible lo invisible”), también se recuerda que siempre estuvo “lejos de lo anecdótico y lo más cerca posible de la íntima verdad de la gente”. Él explicó así sus retratos: “Me gustan los rostros, lo que significan, pues todo está escrito en ellos... Ante todo soy reportero, sí, pero también hay algo más íntimo. Mis fotos son como mi diario; reflejan el carácter universal de la naturaleza humana”. “El ojo del siglo”, traducido por Juan Manuel Salmerón, destila conocimiento, emoción, erudición. Abarca una vida irrepetible: la del cíclope que ve.

 

El ojo del siglo. Pierre Assouline. Traducción de Juan Manuel Salmerón. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona.

 

22/08/2008 11:24 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A ESPERANZA, QUE SIEMPRE TUVO ESPERANZA

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Acabo de recibir una de esas notas que te desgarran de inmediato. Esperanza Martín, la mujer y compañera de “Cuchi” (José María Gómez: crítico de cine, apasionado a los toros, conversador incansable y afectuoso), acaba de fallecer de cáncer de pecho. Esperanza ha demostrado una fuerza inmensa, unas locas ganas de vivir: fue, quiso ser, como un ciclón desmelenado de entusiasmo y de alegría. De haber sido otra enfermedad, decía siempre Cuchi, habría resistido. Se habría llevado por delante cualquier otra dolencia. Hablábamos a menudo de su situación y a él, asustado como estaba, le conmovía su fe en la vida, sus ganas, su serenidad. Le daba todos los días lecciones de coraje. Esperanza, madre de dos hijos, Gonzalo y Ricardo, había tenido una tienda de ropa: le gustaba estar con los amigos, charlar, cocinar, leer, le gustaban las pequeñas cosas de cada día, la risa. Llevaba un tiempo pugnando con la sombra, con la herida. Y batalló hasta el final, convencida de que saldría adelante. Falleció hoy hacia las nueve de la mañana.

 

Un beso inmenso, un abrazo, todo el consuelo y el cariño para Cuchi, sus hijos, para la familia de Esperanza y la familia de Cuchi, su hermano Ricardo... Somos tantos y tantos amigos los que los queremos…

*Esta foto de niña que mira hacia el infinito es de Christian Coigny.

22/08/2008 12:44 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER REGRESA A VERUELA

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VII FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA MONCAYO

 

 

MIENTRAS HAYA ESPERANZAS Y RECUERDOS, HABRÁ POESÍA

 

 

 

Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer

 

Actuación especial. En concierto  Luigi Maráez

 

28 y 29 de Agosto de 2008

 

Tarazona  Litago Monasterio de Veruela   Museo del Vino  Trasmoz 

 

 

 

………………………………………………………………………………………………………

 

RECONSTRUCCIÓN DEL AMOR

 

          La estancia de Gustavo Adolfo Bécquer en el Monasterio de Veruela y en  las Tierras de Tarazona y el Moncayo es un acto de invitación a la vida.

          Fe en un aire que fortaleciera su salud; un aire que, poéticamente, le concediese el don de ver la transparencia.

          Frente al Moncayo escuchó lo que el silencio le decía y fijó sus ojos en el infinito. Bajo este cielo interpretó el vuelo de los pájaros y el lenguaje del viento entre los árboles.

          De pueblo en pueblo, desde el Monasterio de Veruela a Añón o Trasmoz  pasando por Litago, Tarazona  y Vera, habló con nuestras gentes y meditó en los surcos de nuestros campos.

           Hablemos hoy nosotros con la obra del poeta que levantó el escudo de un universo de amor contra la amenaza de destrucción del mundo.

 

                                         Trinidad Ruiz Marcellán

Olifante. Ediciones de Poesía

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

28  Agosto

 

LITAGO

 

Ayuntamiento

20.00 h.

 Inauguración.

La pregonera Teresa Gallego anuncia el inicio del Festival.

Pregón a cargo del poeta D.  Manuel M. Forega.

Actuación de Enma Luna.

A Borina Moncaína.

 

 

 

29 Agosto

 

MONASTERIO DE VERUELA

 

 

Museo del Vino

11.00 h.

 

Intervenciones de los poetas:

Zhivka Baltadzhieva

Germain Droogenbroodt

Ana Muñoz

Agustín Porras

Manuel Vilas

 

Claustro

13.00 h.

 Actuación de "El Acebo del Moncayo".

 

 

 

 

TRASMOZ

 

Cementerio

17.00 h.

Inauguración de la Escultura de Bécquer.

Presentación del  escultor Luigi Maráez.

Actuación del grupo de  danza El Embrujo de Trasmoz.

 

 

 

MONASTERIO DE VERUELA

 

Iglesia

18.30 h.

Presentación del libro Carta III de Gustavo Adolfo Bécquer a cargo del doctor D. Jesús Rubio, Catedrático de la Universidad de Zaragoza.

Proyección de  Leónidas Martín Saura.

Lectura de poemas de Bécquer en diferentes idiomas.

Intervenciones musicales de Angi Ruiz Forés, Ana Segura, Kike Reyes y Âlime Hüma.

 

19.30 h.

Actuación de Luigi Maráez.

 

 

Lectura: Sofía Salvador, Enrique Alda, Rada Panchovska  y Ana Martínez Ferrer.

BookCrossing en el Monasterio.

Jardín Poético.

Instalación  Performance en el Museo del Vino.

 

RÍO ABAJO / 8. MOLÉCULA DE MARAVILLAS

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Manuel Martín Mormeneo sentía una gran curiosidad por visitar el Pabellón de España. Al principio, ante la avalancha de gente y los más de 400 metros de cola bajo un sol aplastante, decidió aplazar la entrada. Se acercaba casi siempre de noche a su arboleda de cerámica e imaginaba el tránsito de la luz hacia el interior de la fronda. Intentaba entender el secreto de ese edificio: la exacta aleación de la idea y la forma final que cristaliza en un éxtasis de claridad. El arquitecto Patxi Mangado había empezado a atragantársele: siempre daba la sensación de estar malquistado con el mundo, de que le apretaba un zapato en demasía o de que Zaha Hadid le había reventado un grano durante la siesta. Cada vez que hablaba, Mangado siempre se metía con la arquitecta. Le preguntaban por cualquier cosa, por el desarrollo poético de su  “bosque vertical de bambús” que se alza sobre una superficie de agua, y él lanzaba un puntapié a la iraquí y a su estética de la “arquitectura-espectáculo”. Una de sus frases favoritas es: “La arquitectura comprometida no es necesariamente espectacular”. Por fin, Martín Mormeneo logró entrar. Los interiores son intensos y atractivos, de una hermosura clásica y de despojada altura, con vistas a ese bosque misterioso. Entró en la sala circular, en cuya bóveda se proyecta la película “Hijos del agua” de Manuel Huerga y Franc Aleu, que es un resumen del convivencia del hombre y del agua con una moraleja y una advertencia final. La pieza utiliza las últimas tecnologías de modo deslumbrante y se apoya en un texto metafórico. Hay un instante en que parece que no se mueven las elaboradas imágenes, sino el cerebro mismo, el cuerpo entero del espectador. Al terminar la proyección, alguien dijo: “Estoy tan mareado como si me hubiera tomado seis cubalibres”. La película resulta impresionante, igual que el trayecto del visitante por una fastuosa representación de la memoria del agua a través de audiovisuales, figuras, gráficos, joyas, paisajes, fósiles, glaciares, espejos. Al salir, nuestro fotógrafo se encontró con el escritor y viajero Pedro Molina Temboury, y le dijo: “¡Quién me iba a decir a mí que había tanta poesía en la ciencia! He leído una frase que podría resumir cuanto he visto: ‘El agua, molécula de maravillas”.

*Este texto corresponde a la serie Río abajo, protagonizada por el fotógrafo imaginario Manuel Martín Mormeneo, que aparece semanalmente en las páginas de la Expo de Heraldo de Aragón.Esta fotografía es de Enric Duch, un gran fotógrafo de arquitecturas.

23/08/2008 18:26 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SERVANDO MONTERDE MÁÑEZ: UN HÉROE DEL EBRO

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La fascinante historia de Servando Monterde (Zaragoza, 1905-1991): barquero, carpintero de ribera del Ebro y enamorado de los deportes acuáticos

 

“He pasado más de media vida en el río Ebro”. Así iniciaba Servando Monterde Máñez (Zaragoza, 1905-1991), carpintero de ribera o calafate, las notas de un breve esbozo de autobiografía. Recordaba que ya en los años 30 inició sus “remadas en un pontón” y que desde entonces fue amigo de “los socios del Toni, barqueros de paso del Ebro para personas”. No es fácil encontrar en Zaragoza a alguien que haya convivido tan directamente con el río, y además en un lugar tan singular: entre el actual puente de Santiago y el Centro de Natación Helios, muy cerca de donde Francisco Marín Bagüés se imaginó ese cuadro inolvidable con barcazas y bañistas, “Los placeres del Ebro” (1934-1938), y donde estuvo situada aquella temblorosa pasarela de madera, cuya “inauguración fue el 25 de febrero de 1941”. Dos porteros, en cada una de las entradas, cerca de la Zuda y cerca de Ranillas, cobraban algunos céntimos de las antiguas pesetas para poder pasar. Servando Monterde escribía: “En el año 1942 monté una flotilla de barcas para alquiler entre los Baños Públicos y la pasarela; en 1945 inauguré otro embarcadero en el Sotillo del Pilar, en el que hoy ocupa el Club Náutico. Tenía la concesión para navegar desde el Puente de Piedra al Puente del Ferrocarril, hoy de la Almozara. El establecerme entre el río Ebro y el Pilar fue para mí un orgullo. El negocio, aunque humilde, iba ‘flotando”.

        

De novillero a calafate

Su sobrino nieto José Manuel Larroy da algunos datos anteriores de Servando Monterde: “Vivía con mi bisabuela Juliana López en Ranillas, en la calle Ortilla, 6, en una casa de bajo y piso. Tenía un bar y una botillería de vinos. Mi madre le ayudaba en aquel local, Casa Monterde. Cuando ella se casó, Servando se quedó a vivir en la planta baja y a ella le cedió el piso. Y residimos allí hasta que nos expropiaron, en torno a la muerte de Franco, y nos trasladamos a la calle Valle de Broto. Servando se vino con nosotros. Según me contaba muchas veces, había sido novillero y había actuado con algunos toreros famosos en las plazas de Graus, Huesca, Zaragoza. No inventaba nada: acabamos regalando su traje de luces a un museo taurino”. La historia familiar de Servando Monterde es un tanto nebulosa: se sabe que pagó para no hacer el servicio militar, aunque debió ponerse el traje, tal como se veía en algunas fotos, y que estuvo a punto de hacer las Américas con la tauromaquia. Lo disuadieron una y otra vez. Y con esa anécdota, desaparece prácticamente su parentela.

Su sobrino tenía una relación muy particular con él: era su confidente, su cómplice, su compañero a orillas del río. Y pronto empezaría a subirlo a su propia barca. “Entre los cuatro y seis años, me construyó una barca pequeña y bonita que aprendí a manejar muy pronto”. Eso sí, entonces ya eran los años 60, y Servando Monterde era un calafate de prestigio, un navegante e incluso un héroe del río. Entre otras cosas, ya había creado su propio club deportivo de remo. Servando confesaba: “Compré dos bateles. Me animé a ello por aquellos jóvenes que venían a alquilar mis barcas y tenían deseos de remar deportivamente. Antes de montarlos en los bateles de reglamento, los probaba en otro que hice yo mismo con las mismas medidas de reglamento, pero algo más pesado, tirando a pontón. Ahí se veía la disciplina del nuevo remero”. Servando era aficionado a la lectura y le gustaba escribir a máquina; en casa, además de sus libros de lectura, tenía algunos manuales de construcción de barcos con planos bien detallados. Hizo algunos pontones para Mequinenza y Caspe.

         Según su sobrino, el calafate poseía en torno a 20 barcas, que llevaba al Ebro hacia abril, con la primavera. Durante una semana mantenía las embarcaciones hundidas, “porque después de todo el invierno fuera del agua la madera se reseca y las tablas se separan. Antes de echar las naves al agua hay que volver a calafatear con estopa y hundirlas para que la madera se hinche”. Tío y sobrino se pasaban allí horas y horas, desde las nueve o las diez, hasta que caía la noche. A veces, les llevaban la comida del mediodía. Servando alquilaba las barcas durante varios meses; durante el otoño y el invierno las retiraba y construía nuevas barcas o las reparaba en un taller que tenía en los actuales jardines de Aragón Televisión.

 

Inundaciones y ahogados

Su sobrino aún recuerda la pasarela, la construcción del Puente de Santiago y una especie de cuadrilátero de cuerdas, en el Ebro, que delimitaba los baños públicos. “El Ebro era otra cosa. Era totalmente diferente y no se le tenía miedo. Era un centro de ocio y de divertimento, y eso lo supo ver muy bien mi tío. No había piscinas como ahora, salvo Stadium y Helios. Había plataformas de madera, desde donde la gente se lanzaba al agua”. Por eso, Servando tenía que llevar un cuaderno y asignar turnos de alquiler. Había días en que todas sus barcas estaban navegando entre Helios y el puente de la Almozara. A veces, tocaba el silbato para recordarle a alguien que se había cumplido su tiempo, o enviaba a su propio sobrino a buscar a los barqueros.

         A pesar de que aún era muy joven, José Manuel Larroy recuerda la inundación de enero de 1961. Dice: “Me sacaron de mi casa en una barca de mi tío. Vino a alguien, me cogió en sus abrazos y me subió al bote”. El propio Servando lo cuenta de otro modo: “En la riada del dos de enero de 1961, a las cinco de la mañana, le ofrecí al comandante de la patrulla de la Guardia Civil las cinco barcas que tenía en condiciones me navegar. Me lo agradeció. Sí que valieron. Yo me dediqué, durante toda la noche, a rescatar vecinos que se habían quedado rodeados por las aguas del Ebro”. Monterde fue felicitado por el Cabildo, por el alcalde de Zaragoza y por los presidentes nacionales de las Federaciones de Remo y Piragüismo. Una de sus aventuras más emocionantes sucedió en pleno verano, un 19 de julio de 1963. “Saqué de las aguas a un joven a punto de ahogarse. Sabía que esto era peligroso, pero tenía que hacerlo. En el mismo sitio vi ahogarse a otro joven”. Servando Monterde explica así la que debió ser una de sus experiencias más dramáticas: “Antes de ahogarse, sube y baja varias veces hasta que, rendida por el agotamiento, la persona ya no puede más y se ahoga. El barquero de los baños públicos intentó echarle una mano pero no pudo”. El río arrastraba en su corriente de todo: pelotas, porquerías e incluso animales, como “un burro muerto, completamente hinchado de agua”.

Servando Monterde colaboró en las actividades deportivas que se desarrollaban en el Ebro: en piragüismo, en remo, en motonáutica, y en casi todas las pruebas solía actuar como “juez de salidas y llegadas”. También estuvo muy vinculado a la figura de Félix Marugán (con el cual participó en varias competiciones nacionales y conquistó varias copas), presidente de la Federación Aragonesa de Motonáutica luego, y al Club Náutico, donde iba a jugar al guiñote y a ejercer una modesta labor de anfitrión. En 1977 fue elegido mejor deportista en Motonáutica. Su pasión por los deportes acuáticos era tan intensa que, algunos años después de haberse jubilado, seguía yendo a Madrid a reuniones federativas. Estaba en posesión de un sinfín de carnés de todo tipo. Su sobrino esboza un último retrato: “Mi tío ni tenía coche ni conducía. Tenía una máquina para liar cigarrillos que surtía al barrio y a menudo, en los días de escasez de posguerra, los vecinos iban a que les llenase el vaso de vino para las comidas. Era un buen nadador, de ésos a los que gusta darse un buen remojón en el Ebro. Disfrutaba cuando veía a la gente disfrutar del río. Cerca de Helios tenía una pequeña caseta con sus herramientas. El río, a su paso por Zaragoza, no tenía secretos para él”. El sueño de la familia sería que alguien tuviese la delicadeza de rendirle un pequeño homenaje con una placa, una plaza o una escultura entre el puente de Santiago y Helios, lugar bellamente remozado ahora con una pequeña escalinata. En el fondo, quizá nadie se lo habría merecido tanto. Como el pintor Marín Bagüés, Servando Monterde creyó ciegamente en los placeres que producía el Ebro. Por eso cerraba así su pequeña autobiografía: “Siento que haya instalaciones llenas de telarañas, en vez de embarcaciones en activo”. A lo mejor, si viviera y viese las mudanzas de la Expo, aún podría dar algunos consejos útiles para el futuro del río.

 

 

DESPIECE

El Dúo Dinámico: dos jóvenes

que berreaban en la ribera

 

La vida de un hombre que se ha pasado más de medio siglo en la orilla del Ebro registra muchas anécdotas de todo tipo, pero hay una que quizá sea la más sorprendente. Debió ser a mediados o a finales de los 50 cuando dos jóvenes, que realizaban el servicio militar en la Base Aérea de Zaragoza, iban a alquilar una barca. Aparecían por las inmediaciones del Ebro, hablaban con Servando y montaban en el bote, que podía ser de dos puntas (proa y popa) o solo de una (proa). Generalmente se iban a la otra orilla y allí, con una guitarra o solo con su voz, se “ponían a berrear”. Casi siempre hacían lo mismo: podían dar una vuelta por el río un rato, pero pronto se dirigían hacia una amena y apartada ribera. Y cantaban. Y charlaban. Quizá fuesen unos jóvenes raros. Un día, algunos años después, en la televisión en blanco y negro, Servando Monterde vio y oyó a aquellos dos muchachos: eran Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, más conocidos como el Dúo Dinámico, que agitaban los corazones y ponían a bailar amorosa y blandamente a todo el país. “Pero si son ellos. Seguro –dijo Servando-. Aquellos jóvenes chalados que me alquilaban la barca y se ponían a berrear”.

*Este reportaje apareció ayer en Heraldo Domingo de Heraldo de Aragón. Aquí estaba el embarcadero de Servando Monterde, estas son sus barcas: entre la pasarela y Helios.

 

 

 

25/08/2008 01:17 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

UN VERANO AL FRESCO: JORGE GAY EN PEPE REBOLLO

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UN VERANO AL FRESCO

 

[Jorge Gay expone una selección de sus últimas pinturas, desde mañana martes, día 26, a las 20 horas, en la galería Pepe Rebollo, sita en Calle Lostal. El propio artista explica así su muestra]:

 

 

La exposición se compone de seis pinturas realizadas al fresco de 205 x 122 cm. cada una, y siete dibujos-collages de 70 x 56 cm. que juegan  con la iconografía empleada en este trabajo. Se exponen también  algunos de los “cartones” que sirvieron para la realización de los frescos.

 

En los últimos tiempos, por necesidades funcionales y de adecuación al soporte, algunos de mis trabajos se han digitalizado con el fin de hacerlos proyectables -como es el caso de las escenografías para ballets-, empleando para ello la tecnología más avanzada. En esta exposición me he propuesto justamente lo contrario, acercarme al otro extremo, pintar al fresco (1) sobre el intónaco de un muro recién preparado; lo que me devolvía a la antigüedad, a la Edad Media, a lugares como Tarquinia, Herculano, Pompeya, a los Giotto, Gozzoli, o Ghirlandaio.

Durante un tiempo acudí invitado por la  la Escuela Taller de Restauración de Aragón II, con el objeto de compartir una serie de experiencias que sirvieran al proceso formativo desarrollado en esta Escuela. La ocasión me ha permitido colocarme en el otro extremo de la cuerda expresiva; ahora no iría hacia lo más actual con los medios y soportes más sofisticados, sino al contrario:  me he dirigido a los albores de la pintura a través del fresco,  técnica milenaria por excelencia.  

         Ya no le pido al arte ni conservadores retornos al pasado ni renovados saltos al vacío. He hecho este trabajo con vocación de ir  al origen; buscando la afirmación de la propia pintura como gesto, como actitud ante el mundo; para hacerme nuevo desde un lugar distinto; por la mera acción de investigar, de saber, de disfrutar; y lo he hecho desde el amor y el humor, una pareja necesaria e imprescindible para los días que corren.

 

                                                                                                                             Jorge Gay                                                                  

 

(1) El fresco en una técnica de pintura mural en la que el color se deposita sobre un mortero de cal recién aplicado. El pigmento queda fijado sobre el muro gracias al proceso de carbonatación de la cal en contacto con el CO2 del aire que con el paso del tiempo aglutina el color dentro de su misma estructura cristalina. El fresco es la técnica tradicional más resistente. Su aspecto final es mate. Su realización requiere de una muy buena planificación del trabajo, dejando muy poco lugar a la improvisación y los arrepentimientos. Por eso es necesario organizar el trabajo en jornadas, es decir, aplicando cada día la superficie de enlucido que se va a pintar en una sesión.

 

25/08/2008 18:00 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

LUCAS TOMÁS ÁLVAREZ Y SU HERMANO GABRIEL

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Fernando cuenta la historia de su abuelo Lucas Tomás Álvarez, otro ebronauta ejemplar. En su blog, recoge esta foto de los hermanos Lucas y Gabriel; Lucas es el del gorro blanco.

 

Escribe Fernando:

[Mi abuelo Lucas Tomás Álvarez] Murió hace tres años, pero tuvo tiempo de contarnos como, con un grupo de amigos, formó un club informal de piragüismo, antes incluso de que Helios se lanzara al Ebro. Como construyeron las piraguas ellos mismos, de forma artesanal y cooperativa (cada uno según su oficio). Cómo salvó a más de alguno de ahogarse bajo el puente del ferrocarril, allá en la playa de La Química. Cómo estuvieron a punto de concederle una medalla al mérito del Ayuntamiento por un salvamento, y cómo la burocracia hizo que se fuera retrasando, se fuera retrasando, comenzara la guerra y no se la dieran y cómo eso le salvó la vida, pues todos los que tenían reconocimientos del alcalde republicano fueron rápidamente buscados para el fusilamiento...

 

*Querido Fernando: no puedo acceder a tu correo. El sistema no me lo muestra. Te dejo yo el mío: acastro@heraldo.es.  Un abrazo y gracias. Me interesa mucho esta historia. Estoy muy interesado en todos los personajes vinculados al Ebro…

26/08/2008 10:18 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

ÁNGEL GUINDA, UN NIÑO DE 60 AÑOS

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El poeta Ángel Guinda, que se encontraba esta mañana en Valladolid y que leerá un pregón en un pueblo de Burgos, cumple hoy años. Me ha mandado un mensaje esta mañana –hace unos días, Miguel Mena, el ciclista, escritor y locutor que ultima uno de sus libros más personales y amados para Xordica: Piedad, notas, pies de fotos, aforismos e impresiones para sus fotos, le recordaba que este año cumplíamos 49 años, ambos en agosto-. Luego hemos hablado, y Ángel me ha dicho textualmente esto:

 

“Soy un niño de 60 años”.

 

Un niño que ha dejado la enseñanza y que pasea su amor, a pie y en coche, por todos los rincones de España, y que recalará pronto en el Moncayo, a la sombra de Veruela y de Bécquer. Así es Ángel Guinda.

 

Copio uno de sus últimos poemas.

 

EL MAR

Mi cabeza es un mar rodeado de montañas
donde ruge el silencio y las nubes reposan como gaviotas muertas.
Mi cabeza es un mar entre andamios de niebla,
o la gran polvareda de las demoliciones.
Mi cabeza es un mar.
Un mar cuyas ventanas tiemblan como relámpagos
y en sus olas retumba el eco de los soles.
Mi cabeza es un mar de enrona y laberintos
donde agitan sus crines los caballos del aire.
Mi cabeza es un mar.
Y en sus puertos en llamas
atracan los volcanes, los recuerdos zozobran.
Mi cabeza es el mar de las detonaciones,
los tambores de humo del adiós y sus ruinas.
Mi cabeza es un mar o el libro de registro de los derrumbamientos,
los escombros del cielo, los tesoros perdidos.
Mi cabeza es un mar.
Mi cabeza es un mar sobre el que las estrellas
fugaces desparraman tormentas de placer.
Mi cabeza es un mar de emboscadas y túneles,
avalanchas de luz y sed resquebrajada.
Conmoción de lo inmóvil, mi cabeza es un mar.
Mi cabeza es un mar en cuyo fondo claman
los suicidas del agua, los barcos y aviones
acribillados por el horizonte.
Mi cabeza es un mar y, en su fondo, los niños
juegan a ver caer caramelos de fuego
de las guerras de un mundo donde no está mi mundo.

Mi cabeza es el mar donde yo he naufragado.

*Ángel Guinda durante su estancia en la Casa del Poeta de Trasmoz.

BLOG DE HOMENAJE A LUCAS MIRET

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[Andrés Almazán es uno de los promotores del homenaje a Lucas Miret, hijo del arquitecto Carlos Miret, que fue quien concibió el proyecto de la Expo 2008. A Carlos Miret ni se le ha encargado un edificio ni ha sido objeto del reconocimiento simbólico que más ilusión le habría hecho: que un espacio de la Expo llevase el nombre de su hijo, fallecido a los 19 años. El blog se titula http://homenajelucas.wordpress.com. La historia de Lucas es conmovedora, y a mí personalmente me desconcierta que habida cuenta de que el éxito de Roque Gistau, Jerónimo Blasco y Paco Pellicer (él, que es un hombre cordial, es el único de los tres a quien conozco personalmente) está ahí, lo vivimos y lo apoyamos a diario (ya lo he dicho e insisto: soy un defensor absoluto de la Expo, me parece una aventura excepcional para la ciudad y para su futuro, aún con sus imperfecciones, que son algunas), es que no se haya tenido un gesto, un detalle, un reconocimiento explícito. Juan Alberto Belloch le citó con absoluto cariño y gratitud en su discurso de inauguración. Sin duda, hasta ahora ha sido el más elegante con Carlos Miret. Esto escribía Andrés Almazán en su blog.]

 

Todos en Zaragoza vivimos con entusiasmo la proclamación de la candidatura de Zaragoza como sede de la Expo 2008. Ahora que está por fin en marcha, que está siendo un éxito, y que va a dejar una buena cantidad de cosas nuevas y maravillosas para la ciudad, creemos que ha llegado el momento de que nos acordemos de los verdaderos promotores, los que pusieron en marcha el proyecto.

Y estos no son otros que el arquitecto zaragozano Carlos Miret y su mujer, que concibieron la Expo como un homenaje a su hijo Lucas, muerto a los 19 años de edad. Desde entonces y hasta 2004, apoyados por la Asociación Cultural Pro-Expo, llevaron a cabo una inmensa labor de diseño y promoción del proyecto, que al final cedieron a la ciudad por 1 euro. El arquitecto tiene publicado el libro “Así nació Expo Zaragoza 2008″ donde está todo documentado.

Pensamos que es una injusticia no reconocer la labor de estas personas, y la manera como se puede reconocer, una idea que circula desde hace un par de meses por internet, es que se pondría el nombre de su hijo Lucas a algún pabellón destacado, concretamente se ha hablado del Pabellón-Puente de la arquitecta Zaha Hadid.

El objetivo de este blog es plasmar las noticias relacionadas con la iniciativa ciudadana que está apareciendo respecto al tema, y enlazar con otros medios de comunicación que se están haciendo eco. Por motivos que se nos escapan, este tema no está siendo suficientemente atendido por parte de las autoridades.

[Éste es el artículo que publicó El Mundo el domingo 29 de junio de 2008.]

 

“SIN LUCAS, LA EXPO NO EXISTIRÍA”

TODO EMPEZO en 1996, con la muerte del joven. Su padre, arquitecto, para salir del dolor, proyectó la urbanización, viajó a París y cedió por un euro los derechos. Oficialmente le han pagado con el olvido.

 

PACO REGO / El Mundo (Domingo, 29 de junio de 2008)

Un café solo con hielo y un refresco sin azúcar. Aprieta el calor en Zaragoza. En una de las terrazas de la plaza de España, donde rematamos el encuentro, Carlos, con el que hemos compartido tres horas largas, se ofrece a continuar la conversación por teléfono. «No deseo más sinsabores. Ni malos entendidos. Sólo quiero la verdad. Que se sepa lo que en realidad ocurrió». El hombre se desahoga. Purga ciertos recuerdos. La verdad de la que habla el arquitecto aragonés es la que otros se han empeñado en silenciar. «Sin mi hijo, la Expo no hubiera existido». Lo dice sin acritud. Pero con las heridas.

Aquel 9 de julio de 1996, tras un infierno de cuatro años, la familia Miret enterraba al joven Lucas. Carlos y Milagros, arquitecto y psicoterapeuta, perdían a su único hijo varón. Tenía 19 años. Y de aquel sentido luto, fruto de la transfusión de un derivado de la sangre que le contagió el sida al chico (hemofílico), nacería en su recuerdo una exposición universal que -12 años después- ha convertido Zaragoza en el mayor escaparate planetario del agua.

Carlos Miret Bernal, el padre real de la Expo. El olvidado. El hombre cuyo nombre, pese a figurar en el Registro General de la Propiedad Intelectual como autor del proyecto, no aparece en la génesis oficial de la Expo. Ni un cartel. Ni un edificio. Ni una referencia a cómo en verdad se parió la muestra y quién lo hizo. Ni una simple acera lleva la firma del arquitecto que, mucho antes de que políticos y lobbies empresariales se repartieran el invento, ideó y proyectó palmo a palmo la urbanización de los 250.000 metros cuadrados de la muestra zaragozana. Y gratis. Por Lucas. «Fue él el que tiró de mí y del proyecto», admite orgulloso el padre.

Es la historia de la Expo que la Expo no cuenta. La trágica y a la vez hermosa historia de un hombre -y su familia- que para vencer la depresión, se propuso hacer de un sueño su terapia. «La Expo no salvó a mi hijo, pero sí a nosotros», tercia Milagros. «Fue la salvación de nuestra familia». En la cocina de la casa -«un lugar donde nos gusta conversar»- nació la idea. «Ella [Milagros] me la sugirió. Me dijo: "Tú eres muy imaginativo, deberías crear algo grande... fíjate en lo que han hecho este año [1998] en Lisboa con su Expo". Quería picarme para que yo saliera de aquel abismo mental». Y lo consiguió. Carlos, que había roto con la vida social y el trabajo en su estudio de arquitectura, tomó nota del reto. «Empecé a darle vueltas pacientemente». Y restándole horas al sueño, se puso a dibujar en soledad. Pintó decenas de cuartillas llenas de bocetos. Luego hizo los cálculos de las estructuras, pensó los materiales, la ubicación y hasta los contenidos de la exposición. Aquella idea nacida en la cocina familiar -«me conformaba con que un lago del recinto llevase el nombre de mi hijo», dice Milagros- poco a poco fue transformándose en el embrión de la Expo que hoy, sólo 15 días después de su inauguración, ya suma 600.000 visitantes. «Aquello me hizo despertar. Consiguió que volviera a recuperar la ilusión por la vida, por mi profesión», reconoce el arquitecto.

Después de tanto dolor, la suerte parecía asomar tímidamente. Pero el ex ministro socialista Juan Alberto Belloch, al que Miret en persona había contado el proyecto -«eso es lo que yo necesito», contestó- pierde las elecciones de 1999 a la alcaldía de la capital del Ebro. Las gana por segunda vez Luisa Fernanda Rudi. Sin embargo, los planes de la alcaldesa del PP, que sabe lo mismo que Belloch, son otros. Muestra un mayor entusiasmo por celebrar el bicentenario de Los sitios de Zaragoza. La Expo, que ya había calado en buena parte de los ciudadanos gracias a la frenética actividad de divulgación desplegada por su arquitecto mentor dentro y fuera de la capital maña, parecía esfumarse. Carlos, cuenta su mujer, casi se derrumba otra vez. «Muchos tacharon mi idea de locura». Aquella Expo soñada había perdido credibilidad, contaminada por la lucha electoral. Había que empezar desde cero.

Y con el proyecto bajo el brazo vuela a París y se presenta a los máximos dirigentes de la Oficina Internacional de Exposiciones, el organismo que desde 1928 regula y controla las expos mundiales. Viajes, hoteles, reuniones... Todo sale de su bolsillo. «Se quedaron pasmados», recuerda Carlos. «No entendían cómo algo de esa envergadura no tuviera en España el apoyo necesario. No entendían que todo dependiera de un partido o de la voluntad del poderoso de turno».

De nuevo se sentía solo. Como un David contra Goliat. «Cuando lo veía agotado, melancólico, le decía que pensara también en nuestras dos hijas. Que se esforzara por ellas. Sé, porque lo veo a diaro en mi consulta, que si él se destruía, todo a su alrededor se venía abajo», resume ya más relajada Milagros.

Carlos volvió a tomar nota de las palabras de su esposa. Sobre el papel, trazando planos, se sentía imbatible. Otra cosa era llevarlos a la práctica. Levantar, como él había ideado, una ciudad futurista dentro de otra anclada en el pasado. El sabía cómo. Pero le faltaban las manos que mueven los hilos para dar forma al proyecto faraónico que había parido como terapia. Y, lo que es peor, «temía que cayera definitivamente en manos de gente que lo único que buscada era un beneficio personal, enriquecerse». Así que registro su proyecto y también la marca Zaragoza Expo 2008, que luego cedió a la organización de muestra por la simbólica cifra de un euro. La Expo quedaba blindada contra posibles oportunistas. «Lo hice así por Lucas y por la ciudad», insiste Carlos. Según estimaciones de un arquitecto consultado por este suplemento, el trabajo de su homólogo aragonés en el mercado rondaría los tres millones de euros. Sin contar las ganacias por la venta del registro del proyecto y de la marca.

Pero Carlos Miret no quiere hablar de dinero. «Nunca lo he buscado. Lo que llevo dentro es algo que no tiene precio». Lo dice sin rencor, aunque se sienta ninguneado. «Lo que pasa es que siempre hay alguien que saca pecho», opina Gerónimo Blasco, gerente y director de contenidos del Consorcio Zaragoza 2008. Lo espeta sin nombrar al arquitecto por su nombre. Niega que de sus manos hayan salido los bocetos que dieron lugar a la muestra. «Fue cosa de muchos», asegura sin dar nombres. Dice también que fue el hoy alcalde Belloch quien movió el proyecto, pero en cambio no dice que fue Miret quien se lo contó al ex ministro en su propia casa de Madrid.

Es la historia de la Expo que la Expo no cuenta. La de un arquitecto que la ideó inspirado por un hijo que ya no está.

*La foto del Pabellón Puente de Zaha Hadid y su equipo es de Enric Duch.

 

26/08/2008 12:37 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

NOVEDAD: LOS GUARDIANES DEL LIBRO DE GER. BROOKS

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EL 4 DE SEPTIEMBRE EN TODAS LAS LIBRERÍAS

 

Un reportaje periodístico de la ganadora del Pulitzer, Geraldine Brooks, corresponsal del Wall Street Journal en la guerra de los Balcanes, se ha convertido en el germen de la novela del año, Los guardianes del libro, donde la autora traslada a la ficción la historia real del libro iluminado sefardita más antiguo y valioso del mundo:

el Haggadah de Sarajevo.

 

 

 

El Haggadah de Sarajevo ha sobrevivido a las guerras de los últimos seis siglos. Los historiadores creen que fue sacado de España tras la expulsión de los sefarditas por los Reyes Católicos en 1492. Fue hallado en Italia en el siglo XVI. En 1892 fue vendido al Museo Nacional de Sarajevo por un hombre llamado Joseph Kohen.

 

 Durante la II Guerra Mundial el librero jefe del Museo, Dervis Korkut, salvó el manuscrito de los nazis arriesgando su propia vida para llevarlo fuera de Sarajevo. Korkut se lo entregó a un clérigo musulmán de Zenica, quien lo escondió bajo las tablas del suelo de su mezquita.

 

 Ya en la guerra en Bosnia de comienzos de los años 90 el manuscrito sobrevivió en la cámara acorazada de un banco. Para acallar los rumores de que el Gobierno había vendido el original para comprar armas con el dinero obtenido a cambio, el presidente de Bosnia lo presentó en público en 1995.

 

 En 2001 fue restaurado tras una campaña financiada por la ONU y desde 2002 se encuentra expuesto en el Museo Nacional de Bosnia Herzegovina.

 

 El Haggadah de Sarajevo está manuscrito sobre piel de becerro blanqueada, e iluminado en oro y cobre. Está considerado el manuscrito judío más hermoso del mundo y también uno de los libros más valiosos existentes. Ha sido tasado en más de 700 millones de dólares.

 

 Geraldine Brooks es corresponsal del Wall Street Journal, para el que ha cubierto las crisis en Oriente Medio, África y los Balcanes. Con Los guardianes del libro Brooks ha batido récords de venta en Estados Unidos, aunque no es una extraña en las lista de los libros más vendidos. Su primera novela, Nine parts of desire, basado en sus experiencias entre las mujeres musulmanas de Oriente medio, ha sido traducida a 17 idiomas. Con su segunda obra, March -una novela histórica ambientada en la guerra civil norteamericana- obtuvo el Premio Pulitzer en 2005. 

*La nota es de RBA y la foto de Jerry Bauer.

 

 

JUAN MARQUÉS: DE "TIEMPO LIBRE" E INÉDITOS

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[El poeta, crítico y residente Juan Marqués publicará en octubre su primer poemario: Tiempo libre, bajo el amparo de Andrés Trapiello. Me envía dos poemas: uno, que formará un nuevo libro, “Postal”, y otro que formará parte del poemario.]

 

POSTAL

 

El verano anterior al anterior

al último verano,

el mar nos recibió con sus botellas.

Nuestras olas jugaron con las olas,

tu cuerpo con los ojos,

el agua con el agua.

 

La vida estaba tierna,

tus pezones sabían como el mar,

con la tierra que fuimos por las noches

emergieron castillos bajo el sol.

 

“¿Por qué me miras tanto?”, me decían

los ojos del gorrión.

 

 

 

 

***

 

 

 

 

BEULAH

 

                                             Los perros del jardín atravesando

                                             los dientes de la luz.

 

                                             Trotan hacia mis manos.

 

                                             Alegremente muerden.

*La fotografía es de Cecilia de Val y está tomada, o realizada, en la vieja estación de Biscarrués.

 

26/08/2008 19:04 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DANIELA MARTÍN: OTRO POEMA DEL MAR

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Última contemplación del mar

Bajo la incisión de las estrellas
una hoguera extendida que se apaga,
este mar apretado de la noche
en el agua constante.

Si cuando una manta de tiempo pase
mirarán otros como estoy mirando.


(Este poema pertenece a la serie Cosas venidas del mar, con la que Daniela Martín Hidalgo ganó el primer premio de la edición de 2oo6 del Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid). Esta foto es de Juan Marqués y está realizada en la Residencia de Estudiantes.

26/08/2008 19:13 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

UNA SIRENA DE CUMPLEAÑOS

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Hace un par de días recibí un regalo completamente inesperado al cumplir 49 años: la pintora Lina Vila, ayudada por la artista neozelandesa Pippi Tetley, pintó esta sirena en una de las paredes de la finca de mi casa, ante la piscina. Fue una sorpresa maravillosa: cuando compramos la casa, en el fondo de la piscina, había una sirena, pero esta es mucho más bonita. Hemos decidido que a partir de ahora nuestra casa se llamará La Quinta de la Sirena.

 

La foto es de Pippi Tetley.

26/08/2008 19:45 Antón Castro Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.

SUSANA VACAS: UN ESTABLO DE DELIRIOS VACUNOS

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Desde hace algún tiempo, diría yo que un par de años por lo menos, Susana Vacas trabaja en un proyecto sobre vacas. Vacas dibujadas, ilustradas, pintadas. Vacas escritas: soñadas, reales, oníricas. Cuentos de vacas. Cuentos de cacas de vacas. Cuentos inacabables, pequeños poemas con un bramido dentro, aforismos con un vaho caliente. Ella, con una obstinación adelgazada por su timidez, nos contaba que quería hacer algo especial: un libro, una exposición, todo un sueño, un proyecto casi infinito que abarcase a mucha gente. No sé por qué nunca me lo tomaba en serio del todo. Me regaló una cajita minúscula que quizá haya perdido en una mudanza: dentro había una interminable y roja lengua de vaca. Hace unos días, con su dulzura habitual, Susana me dijo que le debía un cuento de una vaca. Le escribí unas palabras: el recuerdo de mi madre, la vaca que teníamos, un viaje a un prado legendario en Santa Mariña de Lañas, el recuerdo de una coz, la evocación de un abuelo al que adoraba y que se murió demasiado pronto: Jesús Rodríguez Muñiz, ganadero y albéitar.

 

Ayer, esa mujer incesante que es Ana Bendicho (Estudio Novo), me mandaba un fragmento del proyecto: hay de todo, hay mucho más que lo que me imaginé nunca. Hay un libro, un soñario, un arsenal, un gran establo de vacas. Ha escrito mucha gente, han colaborado diseñadores, ilustradores, pintores, escultores, y Susana ha puesto su magia y la imaginación de la pradera.

 

El libro por ahora no tiene editor. Quizá Ana Bendicho haga una editorial para editarlo: no es frecuente algo así, un ejército de vacas que ríen, mugen, sueñan, pacen y alzan la cerviz hacia el horizonte: ahí, como una pastora o una mujer que apacienta las nubes y el vacuno, esta Susana. Susana y sus Vacas.

WILLIAM SAROYAN CUMPLE CIEN AÑOS EN DOMINGO

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El próximo domingo 31 de agosto se conmemora el centenario del nacimiento de William Saroyan, autor norteamericano de origen armenio que alcanzó gran popularidad durante los años treinta y cuarenta del siglo XX. Autor de novelas, relatos, piezas de teatro y artículos periodísticos, Saroyan se dio a conocer principalmente por sus narraciones ambientadas en la época de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En 1934 dio el salto a la fama con el compendio de relatos El joven audaz sobre el trapecio volante, incorporándose al grupo de escritores americanos –Dos Passos, Steinbeck, Thornton Wilder- que mejor supieron escribir sobre aquellos años. En 1940 escribió uno de los clásicos del teatro americano; The Time Of Your Life, con el que ganó el premio Pulitzer. De 1940 también es la colección de relatos Me llamo Aram, inspirados en los años de infancia y juventud pasados en Fresno (California) entre 1915 y 1925. Durante la Guerra, Saroyan escribió dos de sus mejores novelas; La comedia humana (1943) y Las aventuras de Wesley Jackson (1946). Acantilado inició en 2004 la publicación de toda la obra narrativa de Saroyan con El joven audaz sobre el trapecio volante. Otros títulos publicados hasta el momento son La comedia humana (2005), Me llamo Aram (2005), Las aventuras de Wesley Jackson (2006) y Cosa de risa (2008).

*La foto es de Ferdinando Scianna.

 

 

"Saroyan escribió relatos bellísimos. Lo leí de joven y me marcó definitivamente." Jack Kerouac

 

 

"Fueron los relatos de Saroyan los que me abrieron los ojos a la literatura norteamericana." Kingsley Amis

 

BILL BRANDT, AL FINAL DEL VIAJE

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Acabo de volver de Caión, Arteixo y A Coruña. Tres días veloces: en el coche sonaron Battiato, Luz, Petisme, Quique González y Amaral, sobre todo. Siempre pongo canciones que pueda tararear: a la vuelta, repetí con Amaral, pero también sonó el León de Belfast y mucha música clásica: Jordi Savall, Maria Callas, piezas del barroco.

 

Al llegar, encuentro algunas fotos maravillosas de Bill Brandt, que ahora se traslada a Valladolid. Ésta es una de las fotos que me ha gustado especialmente… Venía mi madre con nosotros, y más de una vez, cuando era niño allá en Galicia, cerca del mar de Barragán, fui espectador de una escena así con ella de protagonista.

 

LINA INAUGURA MAÑANA DOMINGO EN CARIÑENA

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LINA VILA, EN EL MUSEO DEL VINO DE LA D.O.  CARIÑENA

 

(Sábado, 30 de agosto de 2008).- Lina Vila, pintora zaragozana de reconocida trayectoria, expondrá  sus obras en el Museo del Vino de Cariñena a partir de mañana domingo 31 de agosto. La inauguración tendrá lugar a las 13,00 horas.

 

         La exposición lleva el título “Como un animal salvaje” y en ella “Lina Vila habla de sus asuntos más permanentes: el sufrimiento, el dolor, la vecindad de la muerte, la imaginación y la fantasía, el cuerpo, el amor y la vida, la vida, sobre todo, que se derrama incontenible, intensa y misteriosa como una huella de felino. Si existe una pintura de sentimientos, está aquí y es ésta: la de Lina Vila, esa mujer a la intemperie de seda y hierro que se atreve a cruzar, entre bestias, el fuego y la nieve”, reza el catálogo de la exposición.

 

Lina Vila nació en Zaragoza en 1970. Se licenció en Bellas Artes en la Facultad San Jorge de la Universidad de Barcelona. Fue becaria de la Casa de Velázquez de Madrid y fue seleccionada para el programa de "Arte Joven en itinerancia", promovido por Ibercaja y Gobierno de Aragón.

 

Desde 1995 ha sido protagonista de más de una docena de exposiciones individuales, y ha sido requerida por los comisarios de importantes colectivas como la titulada "Relatos/Erzählugen" que viajó a Alemania, o la más reciente "Interzonas 2006", recorrido por el arte último europeo que pudo verse en el Palacio de Sástago de la Diputación Provincial de Zaragoza.

 

         Su ya extenso trabajo ha sido definido por numerosos analistas como, por ejemplo, el escritor y periodista Antón Castro, quien ha descrito así la obra de Vila: “Lina es una de las artistas más personales de este momento en Aragón. Es una creadora que emplea un lirismo desapacible, una belleza con fisuras y cicatrices: indaga en sí misma, en el color, en la mancha, en el blanco y el rojo, en la tierra, en los sueños”.

 

La muestra se puede visitar en el Museo del Vino hasta el  5 de octubre. Es una de las muchas exposiciones temporales que organiza la Denominación de Origen de Cariñena en su sede, una antigua bodega de 1918 rehabilitada para albergar las dependencias del Consejo Regulador y una completa muestra de la historia de la viticultura en la zona y de la D.O., que celebra en la actualidad su 75 aniversario.

 

 

Horario de visitas:

Martes a viernes: de 10 a 14 h. y de 16 a 19 h.

Sábados : de 11 a 14 h. y de 17 a 20 h.

Domingos: de 11 a 14h. 

*La nota corresponde a la agencia Maaszoom y a su redactor Viriato Monterde.

 

 

ALBERTO CALVO, SUPERMAÑO, EN MUEL

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He escrito en varias ocasiones de Alberto Calvo, Supermaño, un tipo que anda por ahí con un sinfín de ideas en una carpeta: ideas o pájaros en la cabeza. Pinta damas, hace sus historietas, anota libros, escribe, dibuja, habla solo y siempre está en el camino: en el vídeo, en el dibujo, en el delirio. Ahora acaba de estar unos días trabajando en Muel y me ha mandado una pequeña selección de sus trabajos: caras, meninas, platos. Cuelgo aquí una que me ha gustado mucho: color, trazo, luz, desinhibición, amor por la belleza y también, sospecho, amor por Picasso.

 

Alberto Calvo en Muel: toda una noticia.

30/08/2008 20:52 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIEGO HE: UN FOTÓGRAFO EN TERUEL

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Salté  un océano que apenas conozco y un continente desconocido.

Viajé sobre el silencio de la música lejana y el asfalto de la primera autopista, paralelo siempre a la brisa

de tus dedos sobre los míos,  y a tu alma de reojo.

Crucé también los puentes que nos unen y que  nos separan.

Escuché el oleaje sereno de tu sonrisa paralizando mis pasos.

Caminé descalzo  sobre las arenas y las piedras de tu mágica incertidumbre.

Ascendí a la montaña mientras dormías para verte despertar después del vino y de la bruma.

Hipnotizado por el canto del faro quise romper mi barco contra el acantilado para no partir más,

y sin darme cuenta, ya me habías abrazado y sumergido en las pacíficas aguas de tu existencia.

 

Moví mi silla cuarenta y tres veces sobre tu pequeño planeta

para contemplar en un día los reflejos del ocaso sobre el azul

intenso de tu mirada.

 

*Leo Tena, que ha organizado un gran ciclo de exposiciones, talleres y proyectos fotográficos en Teruel, me envía esta foto de Diego HE.

 

 

30/08/2008 22:42 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

LE CORBUSIER, EN EL BURDEL Y EN EL ESTUDIO

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Phaidon publica una inmensa biografía de Le Corbusier, el gran arquitecto que tomó en brazos a Fernando García Mercadal, donde refiere, entre otras cosas, que era cliente asiduo de los burdeles parisinos donde dibujaba en su cuaderno escenas sexuales de mujeres que se masturbaban. A veces, pintaba así, desnudo, con esa inmensa cicatriz, en la Costa Azul.

ANTONIO GAMONEDA: UNA ENTREVISTA

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Entrevista. Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) es uno de los grandes poetas españoles del último cuarto de siglo. Autor de libros como “Blues castellano”, “Descripción de la mentira,” o “Libro del frío”, su obra tiene algo de mística de la materia y de alegoría sobre el drama de la vida y el placer de la búsqueda. Recibió el premio Cervantes en 2006.

 

“Soy un proletario que escribe poemas”

 

“El poeta es impúdico y debe serlo”

 

“La poesía puede ser una liberación

satisfactoria y una forma de placer”

 

 

Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) ha estado hace unos días en Zaragoza, invitado por el Pabellón de España. En la Tribuna del Agua leyó un conmovedor, “Ha de llover”, una pieza épica sobre el silencio, el olvido, la represión y la necesidad de defender la memoria histórica. Antonio Gamoneda cosechó el premio Reina Sofía en 2005 y el Premio Cervantes en 2006.

Usted aprendió a leer en un libro de poemas, “Otra más alta vida”, que firmaba Antonio Gamoneda, su propio padre.

Este libro es significativo de otra cosa: es significativo, precisamente, de que en aquellos meses yo, con los cinco años cumplidos, quería aprender a leer y no se podía porque el ejército se había sublevado contra la II República y estábamos ya plenamente en la Guerra Civil. Las escuelas no se abrían así como así. Hubo una muy fuerte expulsión de maestros. Entonces, este libro, datado en 1917, que podía tener la entidad significativa, incluso afortunada y hermosa de que yo aprendiese a leer con un libro de poemas de mi padre, lleva consigo la otra significación: el contexto histórico era bastante duro; sino no hubiera aprendido a leer con este libro, que era el único que teníamos en casa, aunque mi padre en su biblioteca perdida tenía ejemplares dedicados por Valle –Inclán, Unamuno, Azorín...

¿Conoció a su padre, periodista y poeta modernista?

Yo creo que no tenía un año cumplido cuando se murió en 1932 y mi madre me contaba que yo los reconocía, pero eso no quiere decir que a esa edad eso pueda generar memoria. Mi padre era periodista, y director y administrador de un diario. Lo que me contaba mi madre de él estaba rodeado por el amor que le conservó incluso cuando ella estaba ya en plena senilidad. Emigramos a León por el asma de mi madre.

Pero, ¿su padre era como un fantasma para usted?

No, un fantasma, no. Pero, por una especie de paradoja expresiva, era una ausencia que estaba constantemente presente. Mi padre había muerto, pero ese ausente que era mi padre, la misma actitud hacia mí de mi madre, creaba una presencia constante, lo que podríamos llamar presencia de la ausencia.

El hecho de que el libro se llame “Otra más alta vida”, ¿puede entenderse como una definición de la poesía?

Yo pienso que este título hay que leerlo en términos dialécticos. Hay que leer no su contrario pero sí la referencia oculta pero real del título. Si hay una aspiración a otra más alta vida, se trata y sucede porque hay un disgusto, una disconformidad con la vida que se tiene para todos los días y para todos los seres humanos sobre la Tierra.

¿Cómo evolucionaba ese joven que desarrollaba su educación sentimental paralelamente a la del poeta autodidacta?

Esto nos llevaría a una síntesis biográfica un poco complicada. Permítame una pregunta: ¿por qué al día siguiente de cumplir catorce años yo estoy encendiendo a las cinco de la mañana con carbón la caldera del banco Mercantil? El pequeño patrimonio que pudiera tener mi madre en Asturias había desaparecido y teníamos unas circunstancias duras de vida, muy duras. Ahora respondo: yo estaba encendiendo aquella caldera a las cinco de la mañana porque había tenido que salir huyendo de un colegio religioso donde se practicaba la pedofilia con frecuencia y mal gusto. Desaparecí del colegio y le planteé a mi madre la alternativa de que yo quería trabajar; no tenía la edad, pero la tuve al cabo de unos pocos meses y se dio la circunstancia de que ése fue mi primer trabajo…

Un trabajo de recadero, de botones, de chico para todo, ¿no?

Sí, sí, pero con la particularidad de que yo tenía dos jornadas a los catorce años: una, de botones, de recadero, no muy propia de un chiquillo; pero luego tenía también la ya inexistente condición laboral de meritorio. Se trataba de hacer méritos para ir trascendiendo. Entonces era cuando empezaba mi segunda jornada y yo empezaba a las cinco de la mañana y terminaba a las ocho de la tarde, con un rato para comer. Esa experiencia no me ha dejado amargura. Creo que me ha dejado una comprensión de la vida que no hubiera tenido si yo hubiera sido hijo de un papá afortunado.

Su poesía inicial, por ejemplo “Blues castellano”, incluso “Descripción de la mentira”, sajados por la censura, comprende libros donde asume su lugar en el mundo, su clase social, y donde denuncia la represión, la violencia, el olvido ¿Está de acuerdo?

Seguramente es en esos pocos libros donde se hace más evidente todo eso, pero creo que no ha desaparecido de mi escritura el hecho de que yo sea, por decirlo así, con una palabra que ya no usa nadie, un proletario. Soy un proletario que se da la circunstancia de que escribe poemas. En todo caso, tengo que reconocer, me guste o no me guste, que mi materialismo es un tanto visionario. Y esa circunstancia preside gran parte de mi escritura porque mi escritura es constante y únicamente autobiográfica.

En sus libros siempre me ha impresionado esa idea pertinaz del frío, del invierno, del paisaje desolado, algo que se refleja en uno de sus poemarios más estremecedores que es el “Libro del frío”. El frío y la nieve, más que el agua, como emblema de la muerte.

Yo vivo en una localidad y en una provincia fría y, por tanto, como circunstancia, como componente del mundo sensible que me rodea, la nieve tiene una presencia fuerte en León; por tanto, no es extraño que si, como decía antes, mi escritura es fundamentalmente o quizá únicamente autobiográfica, ese contexto natural te viene dado también por la nieve. Y a la nieve le ocurre lo mismo que al agua (escribí por entonces uno de mis poemas más físicos, “Siento el agua”) porque a fin de cuentas es agua en estado sólido con unas virtudes visuales y de otros órdenes característicos. Y aparece la proyección simbólica de la nieve, el entendimiento de la nieve como el frío preambular de la muerte.

Otro detalle sorprendente, vinculado al paisaje: da la impresión de que su poesía nace del paseo, de la contemplación, casi de la “andadura”, como dice usted.

Esto es muy frecuente, por ejemplo, en Claudio Rodríguez, creo que escribió prácticamente su obra andando, y yo, también. La andadura, y hasta podría decir por qué, es la creación de una circunstancia en la cual tu pensamiento puede dar ese pensamiento poético. Lo que pasa es que ahora tengo problemas de osamenta que no me dejan andar todo lo que quisiera y tengo que aprender a andar más bien sentado. Es muy importante sobre todo para el poeta porque el paso crea una rítmica. La rítmica del paso se incorpora a la sensibilidad del poeta y de alguna manera termina estando presente en la escritura también.

¿En qué medida la poesía ha sido para usted adivinación, presagio?

Paul Valéry decía que el primer verso nos lo regalan los dioses. Es una manera irónica e inteligente de decir que el primer verso, y seguramente todos los que le siguen, es ajeno a cualquier proyecto, a la premeditación, a un diseño. El primer verso, y la poesía, es una especie de aparición. Aparece en ti. El pensamiento no es otra cosa que lenguaje, lenguaje íntimo, lenguaje interior. De repente en tu pensamiento aparecen palabras que están dotadas de una rítmica, es muy posible que sea ya la iniciación del poema.

Dice que su poesía es autobiográfica. ¿Se siente impúdico cuando hace poemas?

Si mi escritura no es una emanación de mi vida, no me interesa. Y si es una emanación de la vida tiene que serlo hasta el punto de no encubrir, no ocultar. Por naturaleza y casi por obligación, el poeta es impúdico y debe ser impúdico. La principal utilidad de la poesía consiste en que puede convertirse en una liberación satisfactoria, en una forma de placer. De esto mismo hablan Giaccomo Leopardi y otros poetas grandes.

¡Quién lo diría: Gamoneda aboga por el placer! Parece usted siempre tan serio, tan grave, tan taciturno.

No se crea. Recibo bastantes cartas de gente joven y hasta muy joven que me dicen que mi escritura les ha proporcionado una, no dicen una satisfacción, dicen algo así como una iluminación, una conformidad con la vida finalmente, y yo no sé qué. La poesía no necesita explicaciones, incluso no le convienen. El poema en sus contenidos más o menos comprensibles puede estar cargado de amargura, pero finalmente se configura como una pieza cuya lectura proporciona placer. Un poema desolador es el de Jorge Manrique, “Coplas a la muerte de su padre”; cuando lo lees, lo haces buscando algún tipo de placer. Esto no es exclusivo de la poesía.

La primera recopilación de su lírica, en el año 88, en el volumen “Edad” pareció concentrar el foco nacional en su escritura. Pasaba de ser un poeta de provincia…

Alto, alto. Era y sigo siendo un poeta de provincia y a mucha honra. Mi hábito y mi manera de ser consiste en ser un provinciano, y el mejor poeta de mi barrio.

Desde la publicación de “Edad”, la antología de una revelación, por decirlo así, han pasado muchas cosas. Publicó el “Libro de los venenos”…

Sí, sí, claro. Estudié el “Dioscórides” y la obra de Andrés Laguna, que era un escritor excepcional. Una maravilla.

… publicó “Arden las pérdidas” y ha ganado el Premio Reina Sofía en 2005 y el Premio Cervantes en el año 2006. ¿Cómo lo ha vivido?

Sin duda, los premios me han proporcionado satisfacción, si no me la proporcionasen los hubiera rechazado. Me han producido satisfacción, agradecimiento, pero simultáneamente la conciencia de que el día que me daban ese premio mi poesía no era mejor que el día anterior. He tenido que pagar una pequeña factura que consiste en que llevo año y medio sin casi escribir porque viajo constantemente y estoy muy fatigado, pero no todo va a ser bueno y además gratis. Vengo a la Expo encantado: me siento un poeta del agua, en el agua y con el agua, por decirlo de algún modo. Con los galardones, hay que pagar la factura. Y lo hago con mucho gusto.

 

*Una parte muy extensa de esta entrevista apareció en Heraldo de Aragón hace tres semanas.

FOTOBIOGRAFÍA DE XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ

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En ese viaje urgente a Galicia no tuve tiempo ni de visitar la muestra de Paul Strand. No quería regresar sin un ejemplar de la Fotobiografía de Xosé María Álvarez Blázquez que publicó Xerais, el poeta y polígrafo a quien se le dedicó el Día das Letras Galegas de 2008. Desde muy joven he sido seguidor de Álvarez Blázquez: lector de sus poemas, de sus monografías de poesía, de sus textos sobre Vigo, y he sido un admirador de los libros que publicaba en Monterrey y, sobre todo, en Castrelos, que ha sido con Galaxia, la editorial de mi juventud. Conservo sus libros como oro en paño: los leo, los repaso, y con ellos repaso mi vida, mis lecturas en gallego, aquellos días lejanos en los que soñaba en escribir en gallego, y lo hacía, secretamente, en cuadernos, en folios, en un ático de la calle Las Armas 138.

 

El libro es estupendo. Quizá las fotos no sean tan buenas como las de otros, pero se percibe el universo de Álvarez Blázquez: su relación con Galicia y el mar, su interés por la poesía medieval, sus juegos literarios (publicó Cancionero de Monfero como si fuese un libro perdido de los trovadores galaico-portugueses, aquellos primorosos poetas a los que quizá no conozca George Steiner; publicó Roseira do teu mencer, en homenaje a su hija Colorín, publicó su obra maestra probablemente: Canle segredo), su curiosidad intelectual, su compromiso con la izquierda, la carga literaria de la estirpe, la relación con sus hermanos, sus historia de amor y complicidad con María Luisa Cáccamo, de ascendencia italiana y tan bella y elegante… Álvarez Blázquez, curiosamente, publicó en 1943 una pequeña novela policíaca en Zaragoza: El crimen de la Isla Verde, que apareció en la revista Letras, 1941.

 

Algunos años después, entraba ya o en la librería Hesperia de la plaza de Los Sitios y descubría allí una sección de libros en gallego: eran de Castrelos en su mayor parte. Iba casi todas las semanas y los compraba poco a poco. Al cabo de un par de meses, aquella sección menguó notablemente.

 

Los pies de fotos, ampliamente comentados, casi la novela visual de una vida, son de Alfonso Álvarez Cáccamo, y hay dos textos complementarios, uno de Xosé María Álvarez Cáccamo (el excelente poeta Pepe Cáccamo, también escritor de bellos relatos infantiles, editado entre nosotros por Olifante), y otro de Darío Xohán Cabana, poeta, traductor, narrador y colaborador de Álvarez Blázquez, que es el padrino de su hija Alexandra.

31/08/2008 18:08 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

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