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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2012.

EL AÑO QUE MURIÓ MARILYN

[Ayer domingo, en su sección 'Nunca se sabe' de Heraldo de Aragón, Luis Alegre publicaba este artículo centrado en su infancia y adolescencia y en su gran amigo José Luis Campos, que acaba de cumplir 50 años.]

LOS DEL 62 SOMOS GENTE DE SUERTE. NUESTROS PADRES NO FUERON TAN AFORTUNADOS. ES UNA LÁSTIMA QUE NO HAYAMOS SIDO UN POCO MEJORES

 

EL AÑO QUE MURIÓ MARILYN

Por Luis ALEGRE

 

Un sábado de este verano, en Calamocha (Teruel), los quintos del 62 nos reunimos en una velada para celebrar que hemos llegado al año en el que cumplimos los 50. El alma de la organización fue José Luis Campos, alguien que, ya de niño, era el mejor catalizador de todos nosotros. José Luis comenzó a diseñar el festejo en el verano de 2011. Fue la fiesta preparada con más mimo a la que yo haya asistido nunca.

 

Cumplir 50 años tiene algo inquietante. Hace tiempo que ya has rebasado la mitad de la duración media de una vida. Y resulta que estos primeros 50 se te han pasado volando. En una fiesta así también hay otra cosa muy inquietante: te vas a reencontrar con gente después de demasiados años. Con esas personas compartiste casi todo cuando eras un crío y es posible que ahora no compartas casi nada. Y, luego, está la impresión que te puede producir comparar las caras que recuerdas con las caras que ves o advertir la cara que ponen los otros cuando ven la tuya. Uno de los momentos de mayor zozobra es ese en el que saludas a aquella chica que te volvió loco en tu adolescencia. En Calamocha, varios de los quintos del 62 coincidimos en la misma musa: Consuelo Rodríguez. No la veíamos hacía 25 años, por lo menos. Sigue estando mucho mejor que nosotros. A medida que pasaba la madrugada, uno detrás de otro, nos acercábamos a Consuelo y se lo dejábamos caer: “Yo estuve enamorado de ti”. Lo que no nos atrevimos a decirle entonces, se lo decíamos ahora, 35 años después. Se puede tardar más, pero es complicado. Ella, como es natural, nos decía que no se enteró, que jamás lo supo.

 

Los que nacimos el año que murió Marilyn somos gente de suerte. Nuestros abuelos, padres y hermanos mayores no fueron tan afortunados. Somos de los primeros que nos libramos de la Guerra Civil y de la pesadilla de la posguerra, dos insuperables traumas colectivos de la España del siglo XX. Somos de los primeros cuya infancia convivió con el Seat 600, el frigorífico, el bikini, la tele, la calefacción y el agua corriente. Vivimos la muerte de Franco sin llegar a sufrirlo demasiado. Pertenecemos a la primera generación que pudo acceder, de forma masiva, a la Universidad. Nuestra adolescencia coincidió con el furor del baile agarrado y con Marisol en la portada de “Interviú” y nuestra juventud con el 12 a 1 a Malta y la entrada en Europa. Es una lástima que no hayamos sido un poco mejores.

 

Hasta los 18 años los españoles del 62 recibimos una avalancha de impactos emocionales: los goles de Marcelino, las fugas de “El Lute”; el “Yo soy aquel” de Raphael y el “La, la, la” de Massiel; Laura Valenzuela y Joaquín Prat en “Galas del sábado”, Sancho Gracia en “Los tres mosqueteros”, Trampas en “El virginiano” y Pepe Martín y Emma Cohen en “El conde de Montecristo”; el cuerpo de Carrero Blanco por los aires; los Chiripitifláuticos y la voz de Alfonso Sánchez; el Wimbledon de Manolo Santana y el oro de Paquito Fernández Ochoa; los cromos de fútbol; el duelo Eddy Merckx-Luis Ocaña y el duelo Ángel Nieto-Ángel Nieto; el Óscar de Luis Buñuel; Ana Belén en “El amor del capitán Brando” y Amparo Muñoz todo el rato; Arrúa, Violeta y Perico Fernández; Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, El Jabato y el capitán Trueno; Uri Geller con José María Iñigo y Serrano Suñer con Balbín en “La clave”;“Black is Black” de Los Bravos, “El himno a la alegría” de Miguel Ríos, “Balada de otoño” de Serrat, “Eva María” de Fórmula V, “Oh, July” de Los Diablos, “El Jardín prohibido” de Sandro Giacobbe, “Un beso y una flor” de Nino Bravo y “La Ramona” de Fernando Esteso;  Kiko Ledgard y Victoria Abril en el “Un, dos, tres”; el “¿Por qué te vas” de Jeanette en “Cría cuervos” de Carlos Saura; Fernán-Gómez en “El espíritu de la colmena” y Lola Gaos en “Furtivos”; el estreno de “Viridiana”; la muerte de Fofó y de Félix Rodríguez de la Fuente; las paradas de Luis Arconada; el fallo ante Brasil del enorme Cardeñosa; el “Pablo, Pablito, Pablete” de José María García; la peluca de Carrillo; el “La calle es mía” de Fraga, el “Ja sóc aquí” de Tarradellas y el “Hay que ser socialista antes que marxista” de Felipe González; el delirio terrorista; Eloy Fernández Clemente en la cárcel y Emilio Gastón en el Congreso;  “La peseta” de Joaquín Carbonell; “La vieja” de José Antonio Labordeta y “Venimos simplemente a trabajar” de La Bullonera; “Linda” de Miguel Bosé y aquello de “Al día siguiente nacía y luchaba por sobrevivir”, de los Pecos, y “Siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora” de Camilo Sesto.

 

También nos marcó algo: la loca obsesión de nuestros padres por darnos una vida mucho más fácil que la suya. No estoy seguro de que les hayamos agradecido como merecen hasta qué punto lo lograron. Esa murga de “la cultura del esfuerzo” la representan ellos mucho mejor que nosotros y, desde luego, mucho mejor que los que nacieron desde mediados de los 70 y, por supuesto, que los que han nacido en los últimos 20 años. La última generación ha vivido una España más confortable, menos exigente, más definitivamente pija. Ahora se descubre que muchos de los cimientos de ese bienestar eran extremadamente frágiles y escondían un artificio, un espejismo, una completa mentira. Una de las grandes incógnitas de esta crisis de terror es si, sobre todo los jóvenes que han crecido entre algodones, están preparados para caminar por la cuerda floja.

 

Justo hoy domingo cumple 50 años José Luis Campos, el líder de mi quinta. José Luis es ahora Director de Comunicación y Marketing de la Denominación de Origen Vino de Cariñena y Director de Onda Cero Calamocha. Antes, animó iniciativas empresariales, sociales y periodísticas, como el despegue del Jamón de Teruel o la consolidación de Antena Aragón. De algún modo, José Luis Campos simboliza lo mejor de mi generación de chicos de pueblo. Él sabe muy bien cómo se camina por la cuerda floja.

 

*La foto de Marilyn es de Bert Stern; la de José Luis Campos de la Academia de Tv.

03/09/2012 08:47 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

ELOGIO DE BORJA

Elogio de Borja

 

Borja, Bursau en la antigüedad, es y ha sido una de esas localidades llenas de atracción, de carácter, de personajes. Era ese lugar especial que antecedía a Veruela, a Maleján y Bulbuente. Veruela es el reino del Moncayo, de Bécquer y de la brujería. En Maleján residía Emilio Alfaro, médico que escribía guiones, hacía películas, se carteaba con Buñuel y tenía el corazón inflamado de sueños y política. En Bulbuente veraneaba Julio Alejandro, con su hermana Matilde, que acaba de morir; cuando disminuía la ferocidad del sol se iba hacia el monasterio porque allí “percibía el olor del mar tumultuoso”. Manuel Gracia Rivas es un sabio de diccionario y buen conocedor de la aventura de Pedro Porter y Casanate, el zaragozano que delimitó las costas de California. Borja es el lugar donde nació Juan José Nogués, el único portero aragonés que ha sido internacional absoluto: sus hermanos conservaban sus fotos de “cancerbero de goma” y los recuerdos de un choque heroico ante Mussolini, cuando reemplazó a Zamora. Borja era la tierra de los viñedos, del arte y el patrimonio, del canto coral y del jazz: cada verano la villa se convertía en un apéndice de Nueva Orleáns o Chicago. Y es el lugar donde nació Romualdo Nogués, cuyas memorias aluden a su condición de viejo soldado de Borja, y donde fallecieron y reposan el gran Braulio Foz, Valentina Ventura, aquella niña ideal que fue la primera enamorada de Ramón J. Sender, y Ana María Navales, que culminó allí una vida literaria que discurrió entre Zaragoza, la ficción y las regiones de Bloomsbury. Por ser, Borja es también la tierra de Luis María Garriga, exalcalde y atleta olímpico que saltó justo antes de que lo hiciera el legendario Dick Fosbury.

 

*De 'Cuentos de domingo' en HERALDO DE ARAGÓN. En la ilustración de Cano, la joven Valentina Ventura y su enamorado Pepe Garcés (Ramón J. Sender, de niño).

03/09/2012 08:51 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

CONCHI DEL RÍO: '¿QUÉ VES?'

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[Hace algunos años conocí a una joven estudiante, Conchi del Río, con muchas inquietudes y un claro talento literario y artístico. Ahora Concepción, Concha o Conchi se ha inclinado por el cine y se dispone a rodar el cortometraje ‘¿Qué ves?’. Esta nota me le envía Eva Magaña. En la foto, la actriz colombiana, afincada en Aragón, Carolina Mejía, otra mujer muy especial que intervendrá en la pieza, y ya van aquí tres.]

 

CONCHI DEL RÍO RUEDA ‘¿QUÉ VES?’

Este trabajo sobre tres historias de soledad marcadas por el tiempo de la espera recibió el VI Premio de Guiones de la Delegación del Gobierno de Aragón 2011

La primera semana de septiembre Zaragoza acogerá el rodaje del primer cortometraje de Concepción del Río Merino, escrito y realizado por esta joven catalana de 30 años afincada en Zaragoza, ganadora por unanimidad de la sexta edición del Premio de Guión para Cortometrajes instituido por la Delegación del Gobierno de Aragón. El Parque de Valdefierro, el Hospital San Jorge de la Calle Padre Manjón, Vía Hispanidad y Avenida San José son algunas de las localizaciones en las que se grabará este esperado trabajo. Los actores Emilio Gastón y Néstor Arnas, y las actrices Aurora Moratinos y Carolina Mejía componen el reparto principal de “¿Qué ves?”.

 ‘¿QUÉ VES?’

Habitación de un hospital vacío, casi deshabitado, dos camas paralelas a la única ventana. En este habitáculo confluyen dos vidas, dos historias diferentes, pero, al mismo tiempo, semejantes y con un mismo nexo de unión: la soledad. En la cama más cercana a la ventana habita un hombre de unos setenta años con una visión subjetiva de la realidad; en la otra, boca-abajo siempre, encontramos a un chico joven. La relación entre ambos comienza con alguna tensión, sin embargo, ante la insistencia del abuelo a contar lo que ve por la ventana, el joven le describe a su pareja ante la espera de su llegada. El tema de la soledad y de la espera nos adentra en los sentimientos de ambos: un abuelo irónico ante el paso inexorable del tiempo y la impaciencia del joven enfermo ante la tardanza de su pareja…

LA DIRECTORA

VI Premio de Guiones de la Delegación del Gobierno de Aragón 2011, Concepción del Río Merino acaba de cursar Postgrado en Dirección Cinematográfica por la Universidad San Jorge y cuenta con un extenso currículo, entre los que destacan los cursos de guiones de la Universidad de Zaragoza y del Centro de Tecnologías Avanzadas de Aragón. Así mismo, es actriz del grupo multidisciplinar 'Picos Pardos', compuesto por bailarines, actores, músicos y artistas visuales.

 

*La foto la tomo de la Caja de los hilos. Pertenece a José Manjón.

03/09/2012 09:15 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL: MARIANO ANÓS, 10

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Mariano Anós (Zaragoza, 1945) es actor, poeta, dramaturgo y pintor. Dirige la compañía Embocadura; durante años fue codirector del Teatro de la Ribera.

 

“Yo fui un niño de piso, estudioso y formalito”

-1. ¿Qué hace un actor político y un dramaturgo en verano?

 

Político no soy más que en la medida en que cualquier ciudadano lo es. Como ciudadano hago lo que puedo para participar en la lucha contra la brutal regresión a la que nos lleva este gobierno, o aquellos a quienes obedece. En cuanto a mis diversos intereses y ocupaciones, depende de muchas cosas cómo los dosifico. Ha habido veranos de largas giras teatrales, otros de ensayar, como actor o como director, otros de pintar, otros de escribir… Siempre de leer. También me gusta mucho no hacer nada, divagando, y el verano se presta. En general hay alguna actividad (o pasividad) que predomina pero no excluye otras. En este verano en particular, aparte de algunos breves viajes, poca cosa excepto leer, pasear y enredar en internet. La pintura la tengo aparcada de momento (como me suele pasar cuando está reciente una exposición). En cuanto al teatro, el PP está haciendo todo lo que puede para cargárselo, así que lo que principalmente hago es soñar con proyectos inviables y luego bajar a tierra y pensar en pequeños proyectos para no darme por vencido. Por lo demás, algunos ensayos para una sustitución como actor.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

 

En los últimos años suelo pasar una semana en el Pirineo y alguna otra de viaje a otro país. El resto en Zaragoza.

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Tengo cierta envidia a los que “tienen pueblo”. Yo soy de ciudad de toda la vida. Tanto la playa como la montaña son para estancias breves, que siempre disfruto pero no prolongaría mucho.


-4. ¿Qué hace diferente al resto del año?

Este verano, por ejemplo, he hecho un curso intensivo de clown con el maestro Antón Valén, en el que he disfrutado y aprendido mucho. Cada verano tiene algo distinto. Tener más tiempo libre (cuando lo tengo) me permite, además de cultivar el derecho a la pereza y tomar unas cañas en una terraza, sobre todo leer o releer libros más extensos, cuya elección no responde a una lógica previsible. En todo caso tengo mis alergias: los best-sellers, la novela histórica (con muy raras excepciones), no hablemos de los libros de autoayuda o de Paulo Coelho… Casi siempre he cultivado más la poesía y el ensayo, pero en los últimos años he dedicado más tiempo a la novela. Algunos viajes de vacaciones me inspiran para escribir poesía. Mis rarezas son decepcionantes, sin duda.


-5. ¿Cuáles son el viaje y la ciudad, de verano, de su vida?

Hay ciudades a las que volvería siempre, y de hecho he vuelto varias veces: en especial París y Venecia. París, para mi generación, era la libertad y la cultura. Venecia… es Venecia. Otras a las que volvería: Londres, Berlín, Amsterdam, Lisboa, Estocolmo, Estambul, Nueva York, México DF, Buenos Aires… Este año he redescubierto con entusiasmo Lisboa, a la que no había vuelto desde hace demasiados años. No sabría elegir un único viaje de verano de mi vida: hay muchos candidatos que es difícil comparar. No sé si he disfrutado más de la holganza en una isla del Egeo que de una gira en furgoneta por Galicia, pongamos por caso.

 

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo ha sido esa época?

 

Me parece que Marsé distinguía entre niños de calle y niños de piso. Yo fui un niño de piso, estudioso y formalito. Me gustaba estudiar, leer, dibujar y pintar. También empecé a estudiar piano, pero no era lo mío y lo dejé. En la adolescencia empecé a “sacar los pies del tiesto”, que decían los curas, y a meterme en líos. Los primeros veraneos infantiles que puedo recordar son de playa: Salou (que entonces era un pueblecito tranquilo) y Fuenterrabía (ahora Hondarribia). Mediterráneo y Cantábrico. Entre infancia y adolescencia, un par de campamentos, en Isaba y en Gredos. Y en familia en la montaña, en Torla, con estupendas excursiones por el valle de Ordesa.


-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces, el que más le persigue?

 

De la infancia, momentos gozosos tontos. Un ejemplo: en Salou mis padres habían alquilado la planta baja de una casa. Hubo una tormenta muy fuerte y se inundó, y era una fiesta estar chapoteando dentro de casa. En Fuenterrabía, saltar las olas. Una vez vinieron a rescatarme porque decían que se me llevaba la resaca. Goces acuáticos. En excursiones de montaña, a veces largas, el gusto de vencer el cansancio y respirar en la cumbre.


-8. ¿Qué tipo de lecturas realiza en estos días? ¿Cuál sería el menú ideal de un día perfecto?

 

Ahora mismo estoy con ‘Blonde’, de Joyce Carol Oates, sobre Marilyn Monroe. Suelo alternar alguna novela extensa con algunas lecturas o relecturas de poesía o ensayo. En otro orden de cosas, la perfección y los ideales no van conmigo. Prefiero, como Picasso, encontrar que buscar. El baile no se me da bien. Una terraza junto al río o el canal (con repelente de mosquitos), una charla con amigos, pasear, comer buena fruta, hacer el amor, lo normal.


-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

El ‘Mahabarata’ de Peter Brook, en una cantera abandonada a las afueras de Aviñón, a la que se llegaba en barca y después caminando por un sendero. Un espectáculo deslumbrante, con la difícil sencillez de un maestro.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de tus veranos?

 

Personajes literarios, ahora mismo Marilyn (por la novela de Oates). Más o menos clásicos de otros veranos, Don Quijote, Madame Bovary, Segismundo, Lear, Leopold Bloom, Josef K., Ahab, muchos más.


11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

 

Con internet, dedico más tiempo a mirar una pantalla, con toda la ambigüedad de enriquecimiento y empobrecimiento de experiencia que supone. Un poco más sedentario, aunque procuro compensarlo sin demasiado esfuerzo. Con la crisis, o estafa, menos gastos, más cabreo, más tensión política y más ganas de participar en movilizaciones para defender al menos la dignidad.


-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

 

Tiempo ganado para perder el tiempo, merodear, descentrarse, goces sencillos, imaginar mundos, afueras, detener relojes, descreer, estar ahí.

 

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

 

Actuando en un pabellón de un pueblo de Cuenca en fiestas, de repente irrumpió en el local una vaquilla azuzada por un grupo de mozos. Naturalmente hubo que parar la actuación y reanudarla después de una arenga (ligeramente etílica) del alcalde.

 

03/09/2012 09:56 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

RAMIRO GAIRÍN, EN 'ROLDE'

[Recibo esta carta del poeta Ramiro Gairín, con poema añadido]

    

Buenos días, Antón;

Como os comenté hace unas semanas, a unos poquitos, en el recientemente publicado nuevo número de Rolde, que ya se anuncia en su página web: http://www.rolde.org/noticias.php?id=133, aparece una selección de 6 poemas inéditos de mi nuevo y último poemario finalizado, precedidos por una generosísima página de presentación a cargo de Juan Marqués y con espléndidas composiciones fotográficas de Diego Hernández Estopiñán (Teruel).

 

 En mi blog he colgado dos de las páginas que componen esta sección de ‘Poemas’ de Rolde:

http://haciaotrasaventurasmashermosas.blogspot.com.es/2012/07/rolde.html 

http://haciaotrasaventurasmashermosas.blogspot.com.es/2012/08/rolde-141-142.html 

 

(TEJIDO)



Que haya en la puerta de casa

un árbol con las hojas rojas



que sea lo primero que veamos

al salir a la calle



que no pierda color para el invierno



y compararnos con su sombra

atar un cabo al tronco

cada vez que nos alejemos

y así ir tejiendo vida



una forma de ser lo que ya somos.

 

 

*Ramiro Gairín en la FNAC. Abajo, tres fotos de Walter Carone: Ingrid Bergman, Leslie Caron y Marilyn Monroe.

03/09/2012 10:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GONZALO TENA EN A DEL ARTE

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MAGNÈS

« Le Cosmopolite s’est servi de ce terme pour signifier la matière du mercure philosophique. Il dit qu’elle a une vertu aimantive qui attire des rayons du Soleil & de la Lune le mercure des Sages ».

 Del Dictionnaire Mytho-Hermétique  de Dom Pernety

 

 Por Alejandro J. RATIA

 

Mucho del trabajo último de Gonzalo Tena ha sido un idilio con las palabras. Ha utilizado como cantera verbal extrañas e impresionantes construcciones literarias, de dimensiones y dificultades disuasorias para el lector perezoso. Gertrude Stein fue su filón durante muchos años. Lo fueron luego los Diarios de Léon Bloy. En esta nueva exposición, el material que se explota procede de tres orígenes, y de un tiempo muy especial, el de los confines dieciochescos del Barroco, que es el momento en que la maquinaria que inventara Guttenberg produjo, en su larga digestión de boa constrictor, un inaudito maremágnum de papel impreso.

Dos personajes se cruzan en el Londres del siglo XVIII. El primero es el visionario sueco Emanuel Swedenborg, que muere en la capital inglesa en marzo de 1772. Es el segundo Edward Gibbon que publica los seis volúmenes de su Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano entre los años 1776 y 1788. A ellos asociamos los nombres de dos traductores, el de Antoine Joseph Pernety,  a quien seducen los libros del sueco y traduce al francés Del cielo y del Infierno, del “árido latín” (Borges dixit) con el que Swedenborg registraba la geografía del mundo espiritual, y el del escritor aragonés José Mor de Fuentes, contemporáneo de Goya, quien acomete la traducción al castellano de la Historia de Gibbon.

Con la traducción de Mor de Fuentes, Gonzalo Tena realiza un sutil collage plástico‑literario.  El punto de partida es una prosa latinizante, castiza y retórica, por cuyos meandros tenderemos a perdernos, maravillados, hasta que la ironía nos coja de la mano y nos devuelva al buen camino. Se trata de un corta y pega de ese laberinto impreso, que consigue enredarlo mucho más. En el texto que va mecanografiando el artista a lo largo de treintaitantas páginas, sólo se conservan dos comas, que enmarcan una apostilla inicial, y un solo punto, que es el final. Este hecho de mecanografiar, como el de dibujar, al que debe asimilarse, es un ejercicio artístico en tanto que obsoleto y fuera de su tiempo. Creo que esta es la obra donde la pasión verbal de Tena queda al descubierto totalmente. Ya no una obra subtitulada, como otras muchas suyas, o donde las palabras se oculten, sino una obra plástica donde las palabras (o el estilo literario, ojo) son la materia prima. Una pieza que puede pasar desapercibida, creo que se recordará si el tiempo hace justicia.

El otro traductor, el abad Pernety nos lleva de la mano al mundo de la Alquimia. Suyo es el fascinante Dictionnaire Mytho-Hermétique, esotérico y voluminoso libro que me pude bajar cómodamente desde internet, por recomendación de Gonzalo Tena, escaneo de la primera edición que fue del año 1758, impresa en París. Gloriosas son las observaciones que el autor coloca en su prefacio. Porque su diccionario busca lo que las palabras y los mitos nunca dicen en primera instancia, lo que ocultan, más que lo que muestran. Nos advierte sobre los padres de la Filosofía Hermética, porque sus obras son (dice) un tejido de enigmas, de metáforas, de alegorías, que se presentan bajo el velo de términos ambiguos: “Son autores que de todo hacen un misterio, que semejan escribir con el único propósito de no ser entendidos”.

El de Pernety es un diccionario de autoridades. Están entre ellas Raimundo Lulio y Philalèthe. Está el propio Hermes que hace hablar así a los colores: “yo soy el blanco del negro, soy el amarillo del blanco y el rojo del amarillo”. Y Alberto el Grande, quien dice que el continente engendra el contenido. Dos buenas advertencias para el gremio de los pintores.

De algún modo, la serie alquímica de Gonzalo Tena ilustra un diccionario de este tipo. En estas fascinantes y laberínticas pinturas, de pequeño formato pero densa trama, cada pieza ilustra y oculta un término. Parte del juego es descubrirlo. La vasija es uno de ellos. La vasija secreta de los filósofos es su agua, o mercurio, nos aclara, confundiéndonos, Pernety, y no el vaso de vidrio que contiene la materia. Si se ignora la cantidad y calidad del vaso, nunca se llegará al final de la Obra. Ese recipiente es también un vientre. El vaso real no es un continente primario, como los de cristal, aunque tampoco es el simple contenido (metonímico) sino el contenido continente del contenido oculto. Claro que todo es posible, y a la realidad espiritual (como a la verbal) se le puede dar la vuelta como a un guante. Nuestra agua, dice Philalèthe, es nuestro fuego. Esta posibilidad de transfiguración de las palabras, la traduce Tena al terreno plástico, jugando con unos códigos que recuerdan al de la pintura de los locos, a cierto Art Brut, al arte de los surrealistas. La Alquimia fue un asunto grato a Breton. La Piedra Filosofal fue un tema que trataron los pintores del grupo. Otro aragonés, González Bernal, también se obsesionó con este asunto.

Creo, no obstante, que frente a la alternativa fe esotérica de los surrealistas, Gonzalo Tena encuentra en la Alquimia una deslumbrante construcción verbal. De modo que volvemos al principio. A la Palabra. Estos términos que significan lo que ocultan, que conservan dentro de sí una cierta animalidad que es hasta cierto punto peligrosa, son objeto de experimentación. Palabras sucesivas, que son lo que no son, y que van a  ir desfilando: gallina, hembra, grasa, fénix, espíritu, elemento... Un padre de la ciencia moderna como Isaac Newton se quemó las pestañas con el mercurio alquímico y sufrió el hechizo del léxico hermético. Estas palabras que se suceden en los textos del Newton esotérico van escribiéndose y tachándose en una serie de cartulinas que Gonzalo Tena ha ido produciendo y amontonando con su proverbial tozudez. Una palabra en el centro, el borrón que la oculta y dos círculos de color custodiándola. Claro que, para un pintor como Tena, Newton será siempre, y sobre todo, el autor de la Óptica. A eso aluden los dos círculos. La palabra tachada habla tal vez del contenido mítico que la pintura esconde. La pintura, de nuevo, como enfermedad psiquiátrica consentida. El doctor Jekyll y míster Hyde, Delaunay y Max Ernst. Max Bill y Pollock.

Sus investigaciones alquímicas han conducido a Gonzalo Tena a producir varias esculturas. Pueden parecer unos objetos extraños y aun extravagantes, pero para quienes conocemos la obra de su autor, nos resultan familiares. Reiteran unas formas alargadas y horizontales que aparecen en Gonzalo Tena desde hace años, con especial protagonismo en su época ósea y accitana (gentilicio de Guadix). Esta forma abastonada reposa sobre dos platos, en sus extremos está imantada y de esos recipientes donde se apoya sustrae algunas bolitas de acero. El incierto equilibrio en que quedan las bolitas crea, en realidad, un dibujo, que es la disciplina a la que corresponden estos artefactos magnéticos. Esto es lo más lógico: una escultura que no es una escultura sino un dibujo. Si atendemos a lo que escribieron los alquimistas, tampoco es el imán común a lo que llaman Imán, sino su mercurio logrado, la parte fija de la materia que es capaz de fijar aquella otra que es volátil.

También son horizontales y alargadas y dúplices las pinturas sobre vinilo negro de la serie Swedenborg. Son obras donde se materializa una dualidad. En el mundo espiritual del sueco no hay lugar para el aburrimiento. En un divertido texto suyo se condena a ciertas personas a lo que ellas se imaginaban como deleites celestiales, que se demuestran al poco tiempo como un tedioso suplicio. El mundo espiritual no es tan diferente del material. El infierno no es un castigo, sino una elección. Como en Blake, la Inocencia es la llave de la sabiduría y del entendimiento acertado del amor. Esa inocencia debería ser también el arma desarmante del artista. El amor propio y la arrogancia son amores desacertados, descarriados, pero amores, en cualquier caso, que conducen a vivir, por propio gusto, en el infierno. Recordemos que también existe el inferno del estilo.

Estas obras de Gonzalo Tena, de fuerte gestualidad, están pintadas con las manos. Con la mano derecha una mitad, con la mano izquierda, la otra. Dos movimientos que se encuentran en el centro, en una bisectriz. Mano derecha y mano izquierda. Cielo o Infierno. Aquí hay filosofía y juego (un juego infantil).  Sumémosle un eje de equilibrio. Y una extraña música, también. Esta relación tan inmediata con el pigmento resucita, en cierto modo, aquella forma de pintar que practicaba Tena en los setenta, por ejemplo, en ese tríptico que analizó Broto en el número 1-2 de la mítica revista Trama. Aunque no estuvieran hechos con la mano, aquellos trazos de óleo eran de tipo confuso y sucio, y llegaban desde la periferia hasta el centro, donde se concentraban en un eje difuso. La materia pictórica, confusa, con algo de barro y de indefinición, encuentra su paralelo en la cosa vil, la “CHOSE VIL” de los alquimistas.

 

 

Alejandro J. Ratia

Agosto de 2012

 

 

03/09/2012 10:33 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

BARDAVÍO: 'EL ÚLTIMO TANGO...'

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BARDAVÍO ESCRIBE DE 'EL ÚLTIMO TANGO EN PARÍS'

[José María Bardavío, un experto en cine, tiene un blog muy curioso dedicado al mundo del cine: http://bathtubsinfilms.blogspot.com.es/2012/09/el-ultimo-tango-en-paris.html.

Así comienza su última entrega sobre 'El último tango en París']

En los servicios del bar Kennedy Eifel bar la avenida President Kennedy) del elegante barrio parisino de Passy, una  mujer armada con un formidable cepillo restriega su dentadura postiza bajo el grifo del lavabo. Luego, mientras Jeanne, una jovencita despampanante que ha entrado allí a telefonear, la observa intrigada, la mujer se emplaza el artefacto dental en su sitio y sale de allí tan campante.

Al cabo de unos segundos, al mirarse en el espejo, la jovencita observa a un desconocido: Paul (Marlon Brando) abandonando la cabina del servicio adjunta a la del teléfono. 

Hace unos minutos se cruzó con él en el puente Bir-Hakeim bajo el paso del metro elevado. El atractivo hombre del abrigo de pelo de camello parecía entre perdido y derrotado, conmovido por algo tan evidente como imposible de precisar...

 

*En la foto, Maria Schneider, bañándose.

 

03/09/2012 21:45 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL DE... PAULA ORTIZ

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Paula Ortiz (Zaragoza, 1979) es guionista y realizadora. Tras iniciarse en el cortometraje, rodó ‘De tu ventana a la mía’ (2012) y recibió el premio Pilar Miró del Festival de Valladolid.

 

“Las ciudades extrañas te regalan su movimiento”

“La película me hizo crecer de golpe más de cinco años”

“Mi película ha sido la aventura más dura y apasionante que he vivido”

 

 

 

-1. ¿Qué hace una guionista y realizadora en verano?

Descansar. Dormir. Leer, sobre todo leer, todo lo que no puedes normalmente.


-2. ¿Dónde suele veranear?

En el pueblo de mi madre: Villahermosa del Campo en Teruel.


-3. Voy a insistir un poco más. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

-Imposible elegir. Cada opción te da algo irremplazable.
El mar es el mar, te devuelve la calma, la mirada, la respiración. La montaña te devuelve las raíces. Las ciudades extrañas te regalan su movimiento. El pueblo, la memoria.

 

-4. ¿Volverá su vida a ser igual después del rodaje de ‘De tu ventana a la mía’?

-El proceso de toda la película, y el rodaje en particular, que ocurrió en el centro de un verano, el de 2010, me hizo crecer de golpe más de cinco años. La aventura más dura y más apasionante que he vivido.

 


-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?
-Un verano que fui con una amiga, al acabar el instituto, a un campo de trabajo en Francia, para arreglar la casa del inventor del globo aerostático. Y la ciudad, Nueva York; me concedieron allí una beca de investigación. El curso empezaba en septiembre pero nos fuimos antes para sentir cómo arde en verano la Gran Manzana.


-6. El verano está asociado a los ritos de paso, al descubrimiento de los primeros amores, a las hermosas historias. ¿Cómo fue esa época?

-Eran veranos interminables, con cuestas hacia abajo en bicicleta, los mosquitos del río Huerva, los primeros relatos, los conciertos de Música Antigua de Daroca, los sonidos de las violas, los ‘traversos’, los campamentos del Pirineo, sus senderos, los ibones, los bosques de hayas, poner un pie en Francia...


-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo? ¿Nació entonces su vocación artística?

Mi mejor recuerdo de un verano es en el pantano de Búbal en una piragua que se deslizaba suave sobre el agua que reflejaba las montañas. La vocación por el cine no sé dónde nació, sí de momentos tan llenos de vida como aquel, y de los relatos que los acompañaban, en los cuentos que me contaron, en las novelas que leía esas vacaciones...


-8. ¿Cuál es el menú de un día perfecto?

-Despertarme tarde, con el sol o los pájaros del pueblo de mi madre. Luego desayunar sin tiempo, tener un rato para leer, si es un relato corto que me ilumina un poco, mejor. Si no hace calor coger la bicicleta, una siesta, ir a un concierto de música antigua, al aire libre, ver a los amigos, risas con cervezas. Y de vuelta a casa un helado, cuanto más dulce mejor: mezclas de chocolate, dulce de leche, lo más laminero posible.


-9. ¿Qué película, qué canción o qué álbum, qué museo, qué libros, qué autores o qué actores están asociados a un verano inolvidable?

-Tantísimos... Canciones de Jorge Drexler, de Silvio Rodriguez. ‘Doctor en Alaska’, de madrugada en La 2. Recuerdo un verano fundamental para mí y una comida en un día caluroso con Maribel Verdú. Recuerdo una exposición de Miró en el Thyssen, ‘Tierra’, fue preciosa, un paseo muy especial.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus vacaciones?

-Atreyu. El personaje de ‘La historia interminable’ de Michael Ende.


-11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet y con la crisis?

-Con internet he podido viajar desde casa, desde la biblioteca, en los interminables veranos de estudio de la tesis, por ejemplo en mi caso... Y cuando estaba lejos de casa, trabajando fuera, en el verano de 2009, recuerdo que gracias a internet los tenía a todos cerca. Internet a mí me ha ayudado mucho a viajar.


-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, 140 caracteres, ¿qué diría?

-Es el momento donde se nos permite volver a jugar, tener instantes de paz, de risas, de días y noches sin reloj, de viajes reales e imaginarios.


-13. ¿Cuál es la mejor anécdota o aventura estival vinculada a su profesión?

-Hay mil. Siempre se rueda en verano, hay más horas de luz. Y ocurren tantas cosas... Recuerdo un piso de Zaragoza en julio, veinte personas en una habitación de doce metros cuadrados, Luisa Gavasa en una cama y yo dándole un beso en los labios para darle indicaciones a las dos actrices.

 

*Paula Ortiz, vista por Pedro Hernández.

05/09/2012 00:48 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL: GABRIEL SOPEÑA, 12

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Gabriel Sopeña (Zaragoza, 1962) es profesor, escritor, compositor e intérprete. Ha producido numerosos discos. Acaba de ser elegido vicedecano de Cultura de la Universidad de Zaragoza.

 

“Soy un animal solar. El verano es mi elemento”

“Esta enésima crisis no acabará con el invencible verano”

“La Naturaleza la tolero en dosis muy pequeñas: me supera”

 “Verano es un estado de ánimo, una actitud mental”

 

-1. ¿Qué hace un compositor en verano?

-En lo que a mí respecta, recuperar fuerzas y capacidad de observación, cambiar el paso. Divertirme, en una palabra.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

-Soy muy fiel. Suelo alternar la costa catalana con pequeñas estancias en Biel, a pie de montaña. Y, cuando resulta posible, hago escapadas fugaces aquí o allá. Siempre en familia, por supuesto.

 

-3. ¿Es de playa, ciudad, montaña o pueblo?...

-No me importa el lugar al que vaya, pero debo estar en contacto con obras realizadas por el hombre. La Naturaleza (con mayúsculas) la tolero en dosis muy pequeñas: me supera. Necesito la proximidad de la ciudad, el efecto del ser humano sobre el medio: me enseña, me enriquece y me relaja muchísimo. Prefiero el mar a la playa cruda y el somontano a la alta montaña.

 

-4. ¿Qué hace diferente al resto del año? ¿Cuáles serían sus pequeñas manías veraniegas?

-Me encanta que el ‘tempo’ cotidiano del año lectivo sufra un exilio: lo condeno. Al diablo la rutina, me entusiasma ilusionarme: ordeno todo para desordenarlo luego, libero carpetas reales y virtuales, acopio ideas, acojo proyectos, recupero anhelos, trato de volver a ser niño con mis hijas y mis sobrinos: jugar, reposar, hacer travesuras. Soy un animal solar. El verano es mi elemento.

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

-Me resulta difícil contestar. Conforme crezco, todos los veranos terminan por componer un magma heterogéneo y maravilloso; y las ciudades tienden a ser un ideal más que un nombre. No obstante, recuerdo entrañablemente con doce años mi primer viaje sin mis padres. Fui al País Vasco y jamás olvidaré el exquisito viaje que se hacía en el tren del Urola, entre Zumárraga y Zumaya: ¡era colosal, una aventura fantástica que repetía casi todos los días!

 

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo eran los suyos? ¿Fue también la época del descubrimiento de la música?

-Mi infancia y adolescencia tienen un rostro de verano indiscutible. Los amigos sin horario, las bicis, el río Huerva, el poder ir a la cama algo más tarde… También la música, al lado de mi tío Javier y su divina colección de singles de pop español, en un tiempo en que tener un tocadiscos era muy complicado: Los Bravos, Lone Star, Los Sírex, Los Relámpagos, Bruno Lomas… No me cansaba de escucharlos. Siempre me acuerdo de un verano en Burriana. Teníamos unos vecinos franceses que no paraban de poner música que a mí me parecía fantástica. Allí, con ocho años, escuché por primera vez ‘La javanese’. Es la única pieza que me ha quedado en la memoria de aquel verano.

 

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo, el que más lo persigue?

-La casa que construyó mi padre, aquí mismo, en las afueras de Zaragoza, y donde yo mismo nací. Una pequeña estancia, tranquila y amable. Todavía ahora paso buena parte del verano allí con los míos. Esa finca es sinónimo de muchas cosas hermosas, del verano también.

 

-8. ¿Qué lecturas realiza en estos días? ¿Cuál sería el menú perfecto de un día ideal?

-Para mí, en verano, el menú perfecto es una indisciplina controlada: y, de postre, es indispensable una velada nocturna muy relajada. Imagino que me pasa como a todo el mundo: tengo una pila enorme de libros y discos por escuchar y de citas por cumplir… A cambio, suelo forzarme con cosas que, de natural, ni atendería; y siempre espero redimirme con este ejercicio, aunque confieso que nunca lo he conseguido. Este verano, tampoco. Acabo regresando a mis dos devociones, que son el ensayo y la poesía. ‘Poniente’ de Miguel Veyrat y ‘Geometrías del deseo’ de René Girard han sido de momento los grandes placeres de este año.

 

-9. ¿Un fetiche, un instante, un álbum, una canción, un concierto de un verano inolvidable?

-Mi fetiche es mi propio cumpleaños, en agosto: se asocia a emociones muy queridas y al hecho de que nunca pude regalar en clase caramelos a mis compañeros (lo que me fastidiaba bastante, la verdad). Le daré dos instantes imborrables: el primero, ver juntos a Pelé y a Nino Arrúa en La Romareda, en 1974, el día que Ovejero derribó una portería y Perico Fernández hizo el saque de honor; y el otro -muchísimos estíos después- fue compartir escenario y conversación con el maestro Richard Thompson: gigantes como él convierten un día en una estación completa. Un álbum que tengo en el corazón: ‘Desire’, de Bob Dylan, que me regalaron al cumplir 14 años. Me siento incapaz de elegir una sola canción, aunque ‘Piazza Grande’ de Lucio Dalla está amarrada a un tórrido verano de pasiones y conciencia. Y me pone usted todavía en un aprieto mayor con lo del concierto: le diría que conservo como un tesoro la tremenda carga de profundidad emocional que supuso estar en el Camp Nou, en 1988, dando apoyo a Amnistía Internacional en la gira ‘Human Rights Now’. Aún se me hace un nudo en la garganta al recordarlo.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje, real o de ficción, de sus vacaciones?

-Siempre, sin una sola excepción, mi familia.

 

11. ¿En qué han cambiado los veranos con Internet y con la crisis?

-Yo creo que Internet tiene la capacidad de la vela y del ancla: una herramienta que multiplica el viaje, pero también un amarre en caso necesario. Veo el cambio más estimulante en la posibilidad de informarse de todo y comunicarse inmediatamente. En cuanto a esta enésima crisis, no acabará con el invencible verano porque los valores esenciales que elevan la condición moral del ser humano encuentran siempre su expresión, son incontenibles. Y el verano es una oportunidad magnífica para ejercer la nobleza del espíritu, sin necesidad de ningún alarde material: la reflexión tranquila, la vida en familia, el cultivo de la amistad, el máximo disfrute de las cosas pequeñas.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

-Verano es un estado de ánimo, una actitud mental que cortocicuita todos los ingredientes que se incluyan en él y los convierte en un ser mágico.

 

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

-Terminar el durísimo tramo final de unas oposiciones teniendo a toda mi familia de vacaciones en la costa. Mientras me contaban por teléfono mil cosas divertidas, entrañables y pintorescas, yo debía de inventarme los sucesos más simples para poder relatar algo: estaba enclaustrado, simplemente, y fuera del mundo las 24 horas del día. Fue el verano más surrealista que recuerdo.

 

 

TRECE AL SOL: PATRICIA ESTEBAN, 13

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Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) es profesora y escritora. Especialista en el cuento corto, lleno de inquietud y terror, publicará próximamente ‘Casa de muñecas’, con dibujos de Sara Morante, en Páginas de Espuma.

 

 

En los bares ya venden lotería de navidad: adiós, verano, adiós”

 

“La crisis si algo bueno tiene es que desarrolla la creatividad y el ingenio”

 

-1.¿Qué hace una escritora en verano?
-Incumplir sistemáticamente todas las promesas que se hizo durante el resto del año. Escribir menos, dormitar cuando se pone a leer el libro que tanto le seducía desde la estantería... Se defrauda a conciencia, y se siente muy bien haciéndolo. 

-2. ¿Dónde suele veranear?
-Me gusta escaparme a ciudades queridas, como Madrid, pero sobre todo suele veranear en playas mediterráneas. Disfruto mucho con la simple idea de poder beber un zumo de naranja enfrente del mar y pensar que tengo unos cuantos días de sol y tranquilidad por delante. 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
Una décima parte de mí es de playa, las otras nueve de ciudad. No tuve pueblo de niña, o muy poco, y me cuesta adaptarme a tanta calma y a ese tiempo largo que se vive en ellos. 

-4. ¿Qué hace diferente al resto del año? ¿Cuál es el menú de un día perfecto?

Duermo más, me tomo más tiempo para casi todo y me encanta estar en casa, con mis perros, oyendo discos mientras escribo, sin planear nada, esperando a que los planes surjan solos y me pillen desprevenida. 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?
Nueva York. Me temo que no he vuelto aún de allí y me preocupa. Recuerdo perfectamente la luz de la tarde hundiéndose en la espalda de un ciclista, a Al Pacino representando ‘El mercader de Venecia’ en Central Park, la tienda de Manolos, con más cola en la entrada que el MOMA... 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. Al amor y a los ritos de paso. ¿Cómo fue esa época?
-Con el tiempo se ha ido tiñendo de un ambiente onírico. A veces creo que cosas que viví las he soñado, me pasa con lugares, como un pub en las afueras de Zaragoza en el que nadie más que yo parece haber estado, con gente, canciones... Era bonito pensar que todo estaba por hacer. 


-7. ¿Cuál es el recuerdo de entonces que más le persigue?
-Me acuerdo mucho de la entrada del concierto de U2 que una amiga muy querida compró para que fuéramos las dos. Justo entonces encontré un trabajo de verano y ella debió revenderla en Linacero. Esa amiga murió poco después y nunca fuimos al concierto. Siempre que oigo a Bono me parece que me lo reprocha amablemente. 

-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades realiza en estos días? ¿Cómo encara la publicación de ‘Casa de muñecas’ (Páginas de Espuma), ilustrado por Sara Morante?

-Estoy tratando de congraciarme con libros comprados pero no leídos que esperan desde hace tiempo en la estantería. Una antología de nuevos cuentistas norteamericanos que encontré en Internet, titulada ‘Habrá una vez’, ‘Aquí no eres un extraño’, de Adam Haslett, ‘Los inconsolables’, de Ishiguro... ¿‘Casa de muñecas’?
Afronto el estreno del libro con Sara Morante como el de un vestido maravilloso que apetece mucho sacar por fin del armario, aunque eso suponga que nunca más será solo mío del todo. Es un proyecto muy querido del que he disfrutado enormemente y estoy muy satisfecha y contenta de cómo ha quedado y de haber podido colaborar con una artista tan grande como Sara Morante. 

-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?
-La película ‘Los inmortales’, que vi en vídeo en casa de mi primer novio. Recuerdo cuando sonaba la canción de Queen mientras el gran amor del protagonista iba envejeciendo y él permanecía siempre joven. Me parecía el dolor más grande e injusto de todos, y lloraba como una magdalena. 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?
-Creo que cada verano alguien se convierte en mi personaje porque se muere y entonces descubro lo triste que es saber que ya no estará. El pasado, por ejemplo, fue Amy Winehouse, hace tres Michael Jackson. Es como si llegaras demasiado tarde a pedirles una cita. 

11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?
El tiempo se acorta y se estrecha, con la primera, se alarga y enrarece con la segunda. Así que puedes entrar en una paranoia infernal si no buscas alternativas y coinciden las dos en el tiempo y el espacio. La crisis si algo bueno tiene es que desarrolla la creatividad y el ingenio, y saboreas con gusto pequeños placeres o formas de ocio que antes te hubieran parecido poca cosa. Yo me he inventado un postre llamado Titanic, café con bola de helado de vainilla que se hunde poco a poco. Un paisaje dentro de un vaso al alcance de cualquiera, aunque no es conveniente abusar, algunos icebergs engordan más que otros. 


-12. Si tuviera que resumir el verano en un ‘tuit’, ¿qué diría? O mejor aún, ¿cuál sería el microcuento del verano?
-En los bares ya venden lotería de navidad: adiós, verano, adiós. 


13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?
-Perdí en un mes de julio el único manuscrito que tenía de mi primer libro de cuentos. Lo dejé olvidado en una cafetería y no estaba cuando volví a buscarlo. Me dio tanta rabia que lo reescribí de memoria en unos pocos días, por miedo a que se me olvidara. Nunca apareció aquel cuaderno lleno de anotaciones y que siempre recuerdo como mucho mejor que la vaga copia que fui capaz de reconstruir. Prefiero que sea así, es romántico pensar que alguien se lo quiso quedar, y de paso me permite mantener la ilusión de perfección perdida que guardo de él y que con toda seguridad no pasa de eso, de una ilusión masoquista.

 

*La foto es de Daniel Mordzinski.

06/09/2012 10:19 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CRISTÓBAL SERRA, ADIÓS POETA

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CRISTÓBAL SERRA: ADIÓS A UN ESCRITOR INEFABLE

Cristóbal Serra (Palma de Mallorca, 1922-2012), el escritor mallorquín, poeta, narrador, traductor, místico, ha fallecido a los 90 años. En 1996 se publicó su obra completa en el volumen ‘Ars Quimerica’ de Bitzoc, que dirigía Basilio Baltazar. He tenido alguna correspondencia con Serra: fue a raíz de ese volumen y de la amistad con Miquel Angel Riera. Leyó uno de mis libros, quizá fuese ‘Los pasajeros del estío’ y me envió una carta muy afectuosa. Cristóbal Serra era un auténtico sabio: había escrito diarios, era un gran conocedor y lector de la Biblia, conocía muy bien las vanguardias, en particular el surrealismo, había traducido a Henri Michaux (que le influyó mucho en dos de sus mejores libros: ‘Viaje a Cotiledonia y Retorno a Cotiledonia’, y tradujo ‘Un bárbaro en Asia)’,  y era un experto en William Blake. Me impresionó cuando leí su ‘Pequeño diccionario de William Blake’, que conoció varias ediciones en Olañeta. También tradujo al poeta y pintor y grabador: hace unos días, viendo la exposición en Caixaforum me acordé de Serra, al que acaba de retratar para la revista ‘Letras Libres’ esa estupenda escritora y periodista que es Llucia Ramis. Era, entre otras muchas cosas, un estudioso de Lao Tsé, sentía gran admiración por los diarios de Leon Bloy y fue amigo y corresponsal de Juan Larrea.

 

 

CRISTÓBAL SERRA, LOS GUIÑOS DEL ERMITAÑO

 

Por Llucia RAMIS / Letras Libres. Monográfico de julio y agosto 2012

http://www.letraslibres.com/revista/dossier/cristobal-serra-los-guinos-del-ermitano?page=full 

 “Recuérdalo bien”, escribe Cristóbal Serra, “quien se aferra a la fama, suele morir infame”. No será su caso. A pesar de que ha recibido reiterados elogios por parte de escritores insignes como Octavio Paz, Juan Perucho, Juan Larrea, José Bergamín o Pere Gimferrer (que en 1985 lo incluyó en su versión de Los raros), el autor mallorquín vive aislado no solo geográficamente.

En su obra adquiere un papel fundamental la ironía que inspira al mundo y sus escrituras. La figura de Serra plantea una paradoja: siempre se le ha considerado un raro, cuando no ha sido esta su intención. Evita las extravagancias porque suficiente tiene con centrarse en la literatura. Y ese recogimiento, la sencillez que debería ser propia de cualquiera que se dedique a las letras, es lo que extrañamente lo convierte en alguien inusual, hasta cierto punto un “olvidado”.

De algún modo podría identificarse con Jonás, que, cuando se vio llamado a ser profeta en Nínive, y contra el mandato de Dios, huyó en dirección a Tarsis. Una tempestad hizo que se sacrificara pidiendo que lo lanzaran al mar para calmar la furia divina. Así fue como los marineros se volvieron creyentes. Aquella tormenta frenó la marcha de Jonás y le obligó a misionar entre paganos, en contra de su voluntad.

“La palabra profeta significa ‘uno que se desgañita’ por dar a conocer verdades espirituales”, explicaba Serra durante su discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universitat de les Illes Balears, en 2006.

El profeta, en primer lugar, es un hombre religioso y, en segundo lugar, es un científico dotado para predecir o adivinar los acontecimientos. Le califico de científico porque, rigurosamente hablando, sus atisbos no guardan relación alguna con la religión, pero sí sus denuncias. La profecía es pues una especie de apropiación de la historia, es comparable a la previsión de un boletín meteorológico.

Y no hay que confundir la religión con la moral, ni a los místicos con los santurrones.

Añadía también: “Si he escrito tantísimas invenciones quiméricas es porque he creído que, en materia de comunicación, un artista no se mide por el éxito, por la difusión material de su obra. En cambio, he creído que los solitarios, los aislados, son los más auténticos comunicantes.”

Cual eremita urbano, Serra apenas sale de su céntrico piso en Palma. A veces recibe visitas (no siempre tangibles, y no me refiero a las musas) y durante sus conversaciones, rebosantes de cultura, se ríe igual que un niño, con esa picardía que también aparece en sus libros. No le gusta la charlatanería literaria, mucho menos el peloteo que precede en ciertos ámbitos al reconocimiento. Citando a Emanuel Swedenborg –“que fue tan científico como visionario”–, recuerda que ya dijo que “los eruditos saben mucho menos que los simples”. A sus casi noventa años, Serra lee y escribe para sí. “Prefiero filosofar por mi cuenta a que otro me psicoanalice.” Lejos de quienes consideran que no les queda nada por aprender, él es un sabio todavía capaz de ilusionarse y de la carcajada.

“Tengo escrito en mi parca ‘autobiografía’ que soy de los que, por su timidez, han sido antes traductores que escritores. En mi caso, el primer libro que publiqué no fue creación personal, sino la versión del Librito del Tao. Atrevida empresa porque jamás supe chino. A partir de entonces, he escrito siempre como un hombre común y no como un hombre de letras profesional”, cuenta.

Hace unos años se comercializó una camiseta con la caricatura que el historietista Álex Fito hizo de Cristóbal Serra. A su alrededor, los epítetos que la crítica le ha atribuido: micrólogo, asnomaníaco, serpentino, ermitaño, lacedemónico. Mientras que él no sale de casa, la gente lleva por la calle su rostro estampado en la ropa, convirtiéndolo en un icono pop para minorías.

Creador de las Nótulas  –a las que también llamó cuchicheos, volatines, ventoleras, guiños o borrones–, halla en el aforismo la extensión perfecta. “La gran inteligencia es sintetizadora y la pequeña inteligencia es discriminadora”, escribe. Y también: “Cuando la Quimera tiene su nombre, deja de ser quimérica”, “La música del rebuzno carece de contrapunto”, “La muerte es la hiedra de los huesos”. En 2002, Tusquets publicó sus Efigies, en las que Serra busca la “sabiduría mínima” y elige a veintiséis autores con quienes comparte semblanzas. Carlos Edmundo de Ory, Heráclito de Éfeso, Ramon Llull, Juan Ramón Jiménez o Chesterton forman parte de una selección en la que la filosofía y la poesía –y tal vez sí, cierta peculiaridad– convergen.

Como cuenta Basilio Baltasar en la introducción de Ars Quimérica  (donde la desaparecida editorial Bitzoc recogió la obra casi completa de Serra), tres sucesos le convirtieron en lo que es. Por una parte, las secuelas de la Guerra Civil. Por otra, la enfermedad que lo recluyó en su casa del Puerto de Andratx, cuando el Mediterráneo aún era sinónimo de mar y de brisa, y no de turismo, hoteles y apartamentos en la playa. En el aire, flota esa sal mallorquina con la que sazonaría su creación. Allí, anclado en la bahía, descubrió el velero de la acuarelista inglesa y exquisita madame  Flower, cuya biblioteca saciaría su curiosidad adolescente y le abriría esos caminos literarios que Serra ha recorrido también como profesor y traductor.

Biblioteca Parva es un homenaje a sus maestros invisibles. La ocultación de William Blake, Léon Bloy, las visiones de A. K. Emmerick o el diario íntimo de Joubert –la experiencia interior– se complementan con la literatura profética, especialmente del Libro de Jonás, víctima de esa ironía que, según Serra, se trasluce también en la figura de Jesús.

Dice:

Me sedujo siempre el Evangelio, porque Jesús predica, pero no nos da nunca una conferencia para agotar el tema. Queda todo un poco péndulo. Usa la paradoja, el proverbio, la hipérbole; esgrime la ironía (como dije), dejando caer más de una pulla.

Si calibramos su enseñanza, vemos que esta no va dirigida solo al intelecto, no puede ser explotada dialécticamente. Como maestro, es el más huidizo de los docentes.

Lao Tse es un pícaro; Chang Tse, un humorista. Escribe: “El más internacional de los pueblos –el judío– es asimismo el más pueblerino.” Jonathan Swift, Melville y Michaux –y cómo no, la Odisea, la Divina Comedia  y el Quijote– lo acompañan de algún modo a lo largo de su Viaje a Cotiledonia, adonde regresaría con Retorno a Cotiledonia, un lugar imaginario que a menudo nos resulta familiar, habitado por furios, bilibús, oniritas, zafacocas y marimondinos. Advierte en el prefacio: “En previsión de posibles malentendidos, aseguro una vez más que he sido huésped de Cotiledonia por espacio de varios años y que allí contraje el mal hábito de dar importancia a las naderías de aquella civilización.” Y en otra ocasión: “La inverosimilitud, que hace posible una narración un tanto fantástica e inofensiva, esconde siempre segundas intenciones.”

Ejemplo de ello se encuentra en las Fábulas  de La Fontaine o el Disparatario  de Lear, también hitos del universo de Serra, quien ha escrito sus conversaciones imaginaras con Bernard Shaw y Léon Bloy.

Puedo decir que, en mis creaciones literarias, me he dejado guiar por el Vidente de Patmos y el manifiesto de Kandinsky, que aconseja: “el artista debe ser ciego a las formas ‘reconocidas’ o no ‘reconocidas’, sordo a las enseñanzas y los deseos de su tiempo”. Aunque se haya subrayado que en mis primeros libros (Péndulo, Viaje a Cotiledonia) hay ecos del surrealismo y del dadaísmo, puedo asegurar que, en los momentos de más subido irracionalismo, estos libros no descartan el ejercicio de un deliberado raciocinio. El logro de un estilo, como toda humana comunicación, no es puro esmero.

Uno de los recursos más llamativos en la obra de Serra es la figura del asno. En su memoria de investigación, Josep M. Nadal Suau apunta que existe una conexión íntima entre la vindicación de este animal manso, fuerte, bíblico y la lectura atenta y desinhibida que Serra hace del gran texto judeocristiano, cuyo resultado es una parodia indirecta del historicismo: “Serra desconfía de la razón, el poder y la historia.”

Leer a Serra es leerlos a todos a través de su ingenuidad solo aparente, que se convierte por escrito en una risa infantil y gamberra –la “divina malicia” de Nietzsche, apunta él– sobre temas, si no inmutables, sí tratados por fin de otra manera: a su manera. Sin ser necesariamente irreverente, encarna la absoluta libertad interpretativa. Y su alejamiento de los cánones es lo que lo hace imprescindible.

No solo Nietzsche aconseja la sal sazonadora. Nada menos que San Pablo, su enemigo dialéctico, y los evangelios sinópticos requieren: “que vuestra conversación sea siempre amena, salpicada de sal, sabiendo responder a cada cual como conviene”.

Esta sal no será confundida con el Espíritu (en mayúscula), que congrega, desgraciadamente, a tiesos, envarados y fúnebres dogmáticos. Se trata de una actividad cerebral que no segrega algo grave y serio, sino humor. Con decir que admite fantasías, locuras, elucubraciones, quimeras, ya está dicho todo.

En estos tiempos en que la contraseña es el utilitarismo, puedo decir que he buscado la salvación en el trabajo inútil e inadvertido, en el sentido taoísta no-calculador.

Leer a Serra sorprende siempre y tal vez su exceso de originalidad le resulte intolerable al lector acomodaticio y, efectivamente, utilitarista. Solo así se explica que se le siga considerando un raro. José Carlos Llop lo definía como “ascético, individualista acérrimo y configurador de un misticismo intransferible, con un único lujo de sociedad –aparte de la inteligencia– que es el humor”. Ahora Llop añadiría que debe de ser un fastidio acabar catalogado de raro: “Tal vez deberíamos darle la vuelta al concepto”, plantea, “¿y si la rara es la cultura española, que no tiene estómago para digerir lo que se sale de la norma?”

No sé si será verdad que nadie es profeta en su tierra. En cualquier caso, lo que está claro es que la tierra de Cristóbal Serra es, sin ninguna duda, la literatura. ~

 

*Las fotos de Serra, las tres últimas, las tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-b1797968e903b1230daf064d56a1396c.jpg

 

06/09/2012 19:35 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA' DE RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ

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RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ EN LOS PORTADORES

Recibo esta nota de Félix González y Eva Cosculluela de Los Portadores de Sueños: [Queridos amigos: Editorial Debate y Los portadores de sueños tenemos el gusto de invitaros a la presentación de LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA,  de RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ. El autor estará acompañado por el escritor DANIEL GASCÓN. Será el próximo miércoles 12 de septiembre a las 20h, y al terminar nos tomaremos un vino juntos y brindaremos por el libro y el autor.

 

LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA

Un brillante análisis de las revoluciones desde mayo del 68 a mayo del 2011.

En los años sesenta aparecieron movimientos culturales que pretendían cambiar el mundo. Querían más libertad sexual, el fin del consumismo capitalista y un reencuentro con la naturaleza. Sus proclamas aparecían en la televisión con música pop de fondo, y parecían en verdad el inicio de una revolución. Sin embargo, esas formas de vestir y hablar extravagantes, esa música estridente y esa rebeldía vital no sólo no acabaron con el capitalismo, sino que pasaron a formar parte del sistema y a ser asumidas por la publicidad de las grandes empresas y la propaganda política.


Desde entonces, las revueltas de esa clase se han multiplicado -en España, por ejemplo, con la Movida madrileña o el movimiento antiglobalización-, pero su destino siempre ha sido el mismo: la disolución de sus propuestas políticas, el triunfo de su estilo y su cultura, y el surgimiento de una figura singular: el rebelde burgués.

Con las imágenes del reciente 15-M aún en la retina, esta mirada a la revolución divertida constituye una reflexión fundamental sobre la sociedad contemporánea.



RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ


Ramón González Férriz (Granollers, Barcelona, 1977) ha sido editor, traductor y periodista. Actualmente es el responsable de la edición española de la revista LETRAS LIBRES y escribe sobre cultura y política en medios de comunicación españoles y latinoamericanos.


Os esperamos el miércoles 12 de septiembre a las 20h en Los portadores de sueños (C/Blancas, 4 · ZGZ).]

 

'DE LA WEB A LA PARED', DEL TALLER 26: PROYECTO DE VIRGINIA LAGUNA

Virginia Laguna, del Taller 26, me envía toda esta convocatoria para artistas:

‘De la Web a la Pared’

 

Te envío la información que estamos difundiendo sobre la Convocatoria para artistas "De la Web a la Pared"

Se trata de la primera exposición física que parte de una red social para artistas ( Arstudents.net , la red de artistas desarrollada por Taller26)

Las bases las hemos publicado en nuestro blog: http://www.blogdearte26.es/de-la-web-a-la-pared/

La exposición tendrá lugar en IAACC Pablo Serrano y su inauguración coincidirá con las jornadas de arte que estamos organizando para noviembre.

La convocatoria está teniendo mucho éxito ya que en tan solo 2 semanas se han registrado 50 artistas en la convocatoria y ArS cuenta ya con 350 artistas

 

 

De la Web a la Pared

Publicado por Taller26 en Artistas y movimientos, Novedades Taller26.com, Otras exposiciones

 

CONVOCATORIA PARA ARTISTAS

 

Taller26 organiza a través de su red social para artistas Arstudents.net  la Exposición “De la Web a la Pared”  la primera exposición  en la que los artistas de una red social tendrán la oportunidad de exponer físicamente; y será la inauguración de muchas otras que Taller26 realizará a nivel nacional e internacional.

 

DATOS BÁSICOS

 

ORGANIZA: Arstudents.net  la Red Social para Artistas creada por  Taller26

ESPACIO EXPOSITIVO: IAACC Pablo Serrano

CIUDAD: Zaragoza (España)

FECHAS DE LA EXPOSICIÓN EN EL IAACC Pablo Serrano: Del 09/11/2012 al 08/01/2013

FECHAS DE LA EXPOSICIÓN ONLINE EN Taller26.com: desde el 09/11/2012

DISCIPLINAS: Artes plásticas, Fotografía, Vídeo, Diseño, Moda, Joyería y Cerámica.

MÁXIMO DE OBRAS PRESENTADAS POR AUTOR: 3

 

OBJETIVOS

 

1. Promover y difundir la creación e innovación de artistas emergentes.

2. Servir de plataforma para descubrir nuevos talentos y acercar el arte al público en general.

3. Aprovechar las nuevas tecnologías y en este caso la Red Social para Artistas Arstudents.net como medio para que los artistas puedan exponer en un espacio físico como el IAACC Pablo Serrano y a su vez realizar la exposición online a través de Taller26.com

4. Combinar la Inauguración de la exposición “De la web a la pared” con una serie de mesas redondas sobre Arte dentro de las Jornadas de Taller26.

 

 

 

 

REQUISITOS INDISPENSABLES

 

1. Ser mayor de 18 años

2. Registrarse en Arstudents.net

3. Completar todos los datos del perfil

4. Suscribirse al grupo DE LA WEB A LA PARED  NOV. 2012

5. Subir al grupo las imágenes de las obras para participar en la selección.

6. A su vez, enviarlas a info@arstudents.net  indicando en el asunto: De la web a la pared

 

Información sobre las imágenes:

 

Formato:  .jpg  .png  .ai

Resolución mínima: 1000×1000 px

Nombre de la imagen = Título de la obra

 

En el email deberá constar la siguiente información:

 

NOMBRE DEL AUTOR

TITULO DE LA OBRA (que corresponderá con el nombre de la imagen)

DIMENSIONES REALES DE LA OBRA (alto, largo y ancho en caso de escultura)

TÉCNICA UTILIZADA

PRECIO (incluida una cantidad fija por gastos de transporte en caso de venta) Iva no incluido

UNA PEQUEÑA DESCRIPCIÓN

 

BASES

 

1. Cada autor podrá presentar hasta un máximo de 3 obras. Las imágenes de las obras se podrán subir a Arstudents.net y enviar a info@arstudents.net desde el día 17/08/2012 al día 30/09/2012 inclusive.

2. Entre el 5 y 7 /10/ 2012 se anunciarán las obras seleccionadas a través de Arstudents.net

3. Las obras seleccionadas se presentarán desde el día 08/10/2012 al día 31/10/2012 en el IAACC Pablo Serrano (Paseo María Agustín, 20, 50004 Zaragoza (España) – +34 976 28 06 59 +34 976 28 06 60), de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 19:00 horas, o se enviarán a través de cualquier medio de transporte que garantice su entrega en la citada dirección.

4. El autor deberá firmar su obra, y llevará reseñado al dorso o en un sobre cerrado adjunto a la obra, el nombre, apellidos y domicilio completo del autor, título, dimensiones, fecha de ejecución y procedimiento o materia empleada, teléfono de contacto e email. La obra deberá estar preparada y lista para su exposición.

5. Taller26 Espacio para Arte, S.L. y el IAACC Pablo Serrano no responderán de la pérdida, deterioro o sustracción de las obras que sean entregadas, aún cuando esto se produzca por caso fortuito o de fuerza mayor, siendo de cuenta y riesgo del autor de la obra los daños que por cualquier causa pudieran sufrir las mismas durante el tiempo que permanezcan en posesión del IAACC Pablo Serrano. El artista participante podrá contratar por su cuenta la clase de seguro que ampare los riesgos aludidos anteriormente, sin que pueda reclamar a Taller26 Espacio para Arte, S.L. y el IAACC Pablo Serrano cantidad alguna por dicho concepto.

6. Las obras podrán recogerse desde el día 10/01/2013 al día 31/01/2013 en el IAACC Pablo Serrano (Paseo María Agustín, 20, 50004 Zaragoza (España) – +34 976 28 06 59 +34 976 28 06 60), de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 19:00 horas

7. Los gastos de envío y devolución de la obra correrán por cuenta de los autores.

8. La exposición online “De la web a la pared” en Taller26.com se realizará desde el 09/11/2012

9. En la exposición en el IAACC Pablo Serrano no se indicará el precio, la venta se realizará a través de la exposición online de Taller26.com

10. Taller26 Espacio para Arte, SL. se reserva el derecho de denegar la participación de aquellas obras que no cumplan los requisitos indicados.

11. El autor se compromete expresamente a no comercializar las obras expuestas durante el tiempo en que la exposición “De la web a la pared” permanezca activa. Caso contrario, será responsable de los perjuicios que supongan para terceros. Asimismo, deberá notificar a Taller26 en el plazo de 48 horas, cualquier operación de compraventa o transmisión de derechos que afecte a sus obras, y retirarlas de esta exposición.

12. El Jurado será compuesto por el equipo de Taller26 Espacio para Arte, S.L. y el IAACC Pablo Serrano

13. La participación en el presente certamen supone la aceptación de las presentes bases.

 

RESUMEN DE FECHAS

 

FECHAS DE ENVÍO DE IMÁGENES

 

Del 17/08/2012 al 30/09/201

 

ANUNCIO DE LAS OBRAS SELECCIONADAS PARA SU EXPOSICIÓN EN IAACC PABLO SERRANO Y EXPOSICIÓN ONLINE EN TALLER26.COM

 

Entre el 5 y 7/10/2012

 

LAS OBRAS SELECCIONADAS PARA SU EXPOSICIÓN SE PRESENTARÁN / ENVIARÁN AL IAACC PABLO SERRANO ENTRE LOS DÍAS

 

08/10/2012 al 31/10/2012

 

LA EXPOSICIÓN ” DE LA WEB A LA PARED” EN IAACC PABLO SERRANO

 

Del 09/11/2012 al 08/01/2013

 

LAS OBRAS PODRÁN RECOGERSE EN EL IAACC PABLO SERRANO ENTRE LOS DÍAS (1)

 

10 al 31/01/2013

 

EXPOSICIÓN ONLINE “DE LA WEB A LA PARED” EN TALLER26.COM

 

Desde el 09/11/2012

 

(1) Si en el periodo establecido no se ha procedido a retirar las obras en el IAACC Pablo Serrano, se procederá a realizar su envío a portes debidos.

 

*Todas las obras son de William Blake.

 

PACO PONS: UNA ENTREVISTA

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’TRECE AL SOL DE...’ PACO PONS. LIBRERO

 

José Francisco Pons es librero zaragozano e hijo y padre de libreros. Este año, tras mucho tiempo al frente de Librería Pons, se jubila. Responde aquí a un cuestionario veraniego, lleno de detalles y de autobiografía.

  

-1. ¿Qué hace un librero en verano?

-Un librero que acaba de jubilarse está asumiendo su nueva etapa vital y disfruta del clima y del paisaje del Pirineo –en Villanúa– como vengo haciendo desde hace muchos años…

 

-2. ¿Dónde sueles veranear?

–R: Mi mujer y yo dedicamos una parte de las vacaciones al Pirineo aragonés y otra parte a algún rinconcito tranquilo, dentro o fuera de España. Este año hemos estado recordando los paisajes de la Bretaña francesa, algo que conozco bien desde mi juventud.


-3. ¿Eres de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo? ¿Por qué?

-R: Soy más de ritmo que de lugares. Por ello, evito sitios que estén muy concurridos, tanto si son en playa como en montaña. Por otro lado, Rosa Mari y yo preferimos la vida tranquila, aunque en algún momento pudiera parecer casi aburrida. Una especie de imitación al “Beatus ille…” de Horacio, pero en el siglo XXI, claro.


-4. ¿Qué haces diferente al resto del año?

 -R: Como me acabo de jubilar, me imagino que la realidad será diferente, a partir de ahora. En los años anteriores, lo que buscaba era tranquilidad, tiempo para pensar, para leer – más todavía – para reencontrarme con rincones, paisajes y aunque suene un poco cursi, si puedo, para encontrarme conmigo mismo, que tan poco viene mal de vez en cuando el tomarse un café con uno mismo…

 


-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

 R: Hay varios que recuerdo con cariño: Visitar el Cabo Norte en el extremo superior de Noruega; Perderme por las calles de Venecia, sin plano ni guía durante una semana; Pasear tranquilamente por los pueblos cercanos al Cabo de Gata (Almería) o por los rincones menos conocidos del Pirineo Aragonés. En cualquier caso, mis viajes preferidos están asociados a una compañía, de mi familia claro.  En cuanto a la ciudad, quizás “Dinan” – en la Bretaña francesa - sería un rincón en el que podría vivir muy a gusto. Recomiendo dedicarle unos días a esa ciudad, que sigue anclada en la Edad Moderna, aunque goce de los elementos propios de la vida actual.


6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época para ti? ¿Existe una vinculación directa con los libros, con las librerías?

R: Mi vida ha estado vinculada a los libros y a las librerías, casi desde el momento de mi nacimiento. No en vano, soy hijo de libreros, estoy casado con librera y ya soy padre y suegro de libreros. Durante mi infancia conocí el Pirineo aragonés, pues pasaba unos días en Biescas, con mis padres.  En mi adolescencia, pasé los veranos en la Bretaña francesa, viviendo en una granja con una familia con la que mantengo vínculos casi fraternales cincuenta años después. Esa etapa influyó mucho y bien en mi formación.

 
-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces, el que más te persigue? 

 -R: Recuerdo con emoción mis estancias en la granja, conviviendo con una familia de seis hijos –eran como hermanos para mí– y haciéndome partícipe de las tareas de una granja agrícola –ganadera, a pesar de ser un “urbanita” zaragozano, que tenía solamente una hermana de menor edad. Recuerdo el primer día que tuve que ir a cambiar el lugar donde se encontraba el toro semental –unos ochocientos kilos– para que pastase en otro campo de hierba. Me miró y decidí que tenía que acercarme, superando el “respetillo” que me daba su mirada. Lo hice y descubrí que hay cosas que debemos hacer, aunque nos asusten.

 
-8.¿Cuál sería el menú perfecto de un día ideal? ¿Qué actividades sueles hacer: caminas, paseas, escribes, trabajas, cocinas, montas en bicicleta...?

 -R: Siempre me ha gustado la cocina sencilla. Además, desde hace 42 años comparto mi vida con una riojana, que ejerce de ello. Un arroz de verduras de temporada, acompañado de una buena ensalada, podría ser el menú perfecto para un día ideal. En  cuanto a las actividades, leo, escucho música, veo cine –en sala grande y en la tele- , me gusta caminar por la montaña y por la ciudad, pero sin “castigar el cuerpo”, como se dice ahora. Como cocinero soy un sencillo “pinche de riojana” y la bicicleta fue mucho en mis tiempos de juventud, pero ahora la he cambiado por mis piernas.

  
-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

-R: Recuerdo la emoción de tocar la esfera situada en el Cabo Norte; llegar a la fachada principal de la ciudad nabatea de Petra; emocionarme en los cementerios de los soldados que cayeron en el desembarco de Normandía, durante la Segunda Guerra Mundial, sin distinguir los de los aliados de los de los alemanes, claro. La representación de un “Don Giovanni” (Mozart) en la Opera de Munich también me caló hondo…y en cuanto a momentos inolvidables, algunos que he vivido con mis hijos y mis nietos. Tampoco olvidaré mientras viva cuando a mi madre, ya muy anciana, le contaba cuentos para que se le fuese el temor a estar ingresada en el hospital. Los que he vivido con mi mujer no los comento, por timidez. En cuanto a un objeto, tengo un libro impreso por el yerno de Cristóbal Plantino –Johann Moreto– a mediados del siglo XVI (Amberes) lleno de bellísimos grabados sobre plancha de cobre, que pasó de ser el libro favorito de mi padre a darme ratos muy gratos con su belleza.

 

10. ¿Cuál ha sido el personaje más importante o especial de tus vacaciones?

-R: Además de mi familia, claro, el personaje más importante de mi vida ha sido el sacerdote zaragozano Don Moisés García Sanz, quien influyó muy positivamente en mi formación humanística, con sus consejos y su ejemplo. No soy el único a quien ayudó este sacerdote, pero dejo a los otros que lo comenten, si lo desean.

 

11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

-R: Internet no me ha cambiado los veranos ni el enfoque general de mi vida. Simplemente es para mi una útil herramienta, que procuro utilizar sin emocionarme y solamente cuando la necesito. En cuanto a la crisis, todos estamos afectados por ella, incluso los que no tienen problemas económicos, pues contemplar el entorno debería producirles pesar. Me apena ver y saber lo que me toca conocer.

 

-12. Si tuvieras que resumir el verano en un ‘tuit’, ¿qué dirías?

R: Soy muy torpe para sintetizar, pero diría algo así como: “Vive el verano de forma que haya valido la pena disfrutarlo”.

 

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a tu profesión de librero?

-R: La más curiosa pudo ser el que mi mujer y yo dedicásemos nuestro primer verano de casados –en el año 1970– a visitar bibliotecas universitarias en Canadá, para abrir mercado para nuestra librería. No dio apenas frutos de negocio, pero fue una experiencia interesante.

 

07/09/2012 08:52 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

'TURIA' O EL SIGLO DE JORGE AMADO

‘TURIA’ O EL SIGLO DE AMADO

 

El diez de agosto de 1912, en la aldea de Ferradas, distrito de Itabuna, Bahía, nacía el escritor Jorge Amado (1912-2001), sin lugar a dudas uno de los más grandes escritores brasileños de todos los tiempos con Graciliano Ramos, Joao Guimaraes Rosa, Clarice Lispector y Cabral de Melo, entre otros. A esa efeméride y a ese creador le dedica la revista ‘Turia’ su número 103. Son más de 160 páginas que exploran su personalidad, su obra narrativa y el eco internacional que ha tenido una obra que respira energía, complicidad con el pueblo y las raíces indígenas de Brasil, dimensión cívica, política y solidaria (recuerda Amado que su encuentro con Zélia Gattai, su esposa, marcaría su lucha contra el nazismo y por la democracia), sensualidad, erotismo y grandes caracteres femeninos, como Gabriela, Doña Flor, Tocaia Grande o aquella Tieta de Agreste, aquella mujer que practicaba “en la cama la ‘y griega’ y la ‘y griega’ doble”. Un día le preguntaron a Amado en qué consistían esas prácticas y el escritor dijo: “Señora mía, también a mí me gustaría saberlo. Tieta nunca me lo contó”.

 

 

A propósito del amor, dice Amado: “El amor en mis libros es algo limpio, no es algosucio, ni triste. Es algo noble y alegre que llega incluso a elevar al ser humano y hacerlo mejor. Diría que mis libros transmiten esa limpieza, esa pureza del amor”. Participan en este Cartapacio central escritores de la talla de Joao Ubaldo Ribeiro o Clarice Lispector (‘Turia’ recupera una cita dialogada entre Amada y ella), pero también expertos en literatura brasileña, y con ellos figuran Basilio Losada, César Antonio Molina o Juan Manuel Bonet. Entre otros artículos de evocación y análisis, hay un inédito de Amado. En una entrevista con Ricciardi declaró: “Trabajo con palabras, intentando recrear el lenguaje popular. Pero mi escritura viene del contenido: la forma nace del contenido (...) Soy un modesto escritor bahiano, poco apreciado por la crítica. Y en compensación, muy apreciado por el público (...) [Cuando escribo] Pienso en los personajes. Pienso en el libro y no en el mercado. Soy un escritor y no un hombre de negocios”.

En esta entrega de ‘Turia’, que se presentó en Brasil, José María Ridao habla de la trayectoria de Jorge Semprún; Diego Morales comenta y elabora una biocronología de Alejandro Jodorowsky, y Julio José Ordovás recompone, con testimonios y con su propia percepción, tan cercana, los trabajos y los días de Félix Romeo (1968-2011), que se fue “a andar por los aires” hace ahora un año casi. En creación se publican textos, en prosa, de Luis Mateo, José María Merino o Patricia Esteban Erlés, que avanza su libro ‘Casa de muñecas’; en poesía, a modo de primicia, se rescatan unos poemas inéditos del pintor Pablo Palazuelo. En filosofía, Georges Steiner avanza un fragmento de ‘La poesía del pensamiento’. Las entrevistas son con Víctor García de la Concha, que dialoga con Emma Rodríguez a propósito del Instituto Cervantes, y con el fotógrafo José Manuel Ballester, que es el encargado de las ilustraciones interiores; conversa con Javier Díaz-Guardiola.

El director Raúl C. Maícas, en su diario ‘La isla’, elogia el quehacer de Helmut Newton y el silencio. Esteban Sarasa escribe de ‘Aragón en La Concordia de Alcañiz y el Compromiso de Caspe de 1412’, y Francisco Lázaro Polo completa su extenso perfil del escritor costumbrista, de barniz carlista, Manuel Polo y Peirolón.

 

*Tres retratos de Jorge Amado: en el segundo y en el tercero está con su esposa Zelia Gattai.

07/09/2012 09:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CRISTÓBAL SERRA, POR EDUARDO JORDÁ

Julio José Ordovás, escritor y crítico que está ultimando una nueva novela, envía a algunos de sus amigos este artículo del narrador y poeta Eduardo Jordá, que reside en Sevilla, publicado en ‘Diario de Mallorca’, sobre Cristóbal Serra.

 

EN LA OTRA ORILLA

 

Eduardo JORDÁ. Diario de Mallorca

 

 Hay personas que uno lleva a todas partes consigo, aunque haga mucho tiempo que no las vea o aunque estén en el otro extremo del mundo. Y eso me pasaba con Cristóbal Serra, o Tòfol, como le llamaba, porque para mí Serra no era un escritor admirado „aunque también„, sino casi un miembro de mi familia, una especie de tío abuelo soltero que me recibía en su casa y me había enseñado casi todos los secretos que tenía guardados en su biblioteca, aunque por supuesto se reservase los secretos de su vida privada para sí mismo. El caso es que siempre, por una razón u otra, me acordaba de Tòfol. Y el sábado pasado, aquí, en Pensilvania, estaba en casa de unos amigos, en un claro de un bosque que da a un río. Al fondo del jardín, bajo los grandes árboles, se veían los destellos de las últimas luciérnagas del verano. Yo sabía que a Tòfol no le gustaban los bosques, porque a él sólo le gustaban los paisajes marinos, sobre todo los del Port d´Andratx de su infancia y juventud, y de hecho, en las pocas fotos que tenemos de él cuando era joven, siempre se le ve sentado frente al mar. En una foto, incluso, se le ve en un llaüt que lleva un curioso nombre en griego: "Agios Nikolaos". ¿Cómo llegó a Mallorca esa barca griega? Un misterio. ¿Y qué hacía Serra sentado en esa barca? Otro misterio. Pero la vida de Serra „como su literatura„ ha sido siempre un misterio, incluso para los que habíamos pasado horas y horas charlando con él.
El caso es que el sábado pasado se hacía de noche y estábamos todos a punto de volver a la casa, cuando se oyó una especie de gemido que llegaba desde la otra orilla del río. Era un lamento muy largo que parecía el grito de socorro de una mujer, pero también el llanto de un niño, aunque lo sorprendente era que aquel grito también sonaba como una incontenible explosión de alegría burlona. Pensamos que era un pájaro, pero nadie supo adivinar qué pájaro era. No era una chotacabras, ni una lechuza ni un águila. Entonces, ¿qué diablos era aquello? La dueña de la casa nos lo aclaró mientras cenábamos: un zorro rojo oculto entre los arbustos de la orilla. Los zorros salían a la hora del crepúsculo y de vez en cuando emitían aquellos aullidos.

Y entonces me acordé de una de las frases de Péndulo, que fue el primer libro que escribió Cristóbal Serra: "Los hombres somos unas sombras que algunas veces nos mezclamos con la luz de un crepúsculo". Allí mismo, junto al río, yo había tenido la prueba de aquel enunciado: no éramos nada más que sombras mezcladas con la luz del crepúsculo, sombras que escuchaban un grito que no sabíamos de dónde llegaba ni qué significaba. Y allí, al oír el aullido del zorro, también me acordé de la peculiar posición que ocupaba Cristóbal Serra en el panorama literario de nuestro país, porque nadie sabía situar a Tòfol en un sitio o en otro, y nadie sabía si era una chotacabras o una lechuza o un águila. O dicho en términos literarios, nadie sabía si era un narrador o un pensador o un poeta, o más bien un zorro rojo escondido entre los arbustos de un río (o sentado en una barca que se llamaba "Agios Nikolaos", que para el caso es lo mismo).

He conocido a mucha gente, pero nunca a nadie que tuviera unos gustos tan personales como Cristóbal Serra. Le gustaba la música de John Cage, que ponía en un tocadiscos de aguja en su salita, no sé si con el propósito de echarnos de su casa cuando se sentía fatigado. Le gustaba la pintura de Georges Rouault y el taoísmo empapado de cristianismo (o al revés). Le gustaban las historias bíblicas de los profetas, y no ha habido nadie que haya entendido mejor la figura del profeta Jonás, que era un profeta menor en la Biblia, pero que se convirtió en profeta mayor cuando cayó en sus manos. Y le gustaban los asnos, a los que siempre daba el tratamiento de altezas reales, refiriéndose a ellos en singular y con una reverente mayúscula. Y tenía opiniones políticas que sabía expresar de un modo enigmático. Un día, hablando del nacionalismo isleño, Serra „que era la persona más mallorquina que uno podía encontrarse me soltó este verso de Dante: "L´avara povertà dei catalani". Un endecasílabo le bastó para zanjar la cuestión.

Aunque Cristóbal Serra haya muerto, no vamos a poder librarnos fácilmente de él. Cuando menos lo esperemos, en medio de la oscuridad creciente, oiremos ese lamento que parece un grito y una risa burlona, todo a la vez, y sabremos que él está allí, escondido entre los arbustos de la otra orilla.

 

*La primera foto es de EFE / Manihtú. La segunda es de Pep Vicens y apareció en 'El Mundo'.

08/09/2012 18:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EDWARD HOPPER: PRIMERA VISITA

Edward Hopper es uno de los pintores más famosos del siglo XX. Ha sido copiado por doquier: ha sido utilizado en portadas y en el cine. Y ha sido imitado por los pintores realistas; pocos como él han creado un sello propio, unos lugares comunes, un discurso ya aprendido incluso antes de haberlo visto al natural. El Museo Thyssen está logrando un gran éxito con una selección de sus obras: no están todas las mejores, pero sí exhibe un corpus amplio que muestra su forma de trabajar, sus líneas de inspiración y su virtuosismo. Hopper hizo mucha ilustración, grabado, magníficas acuarelas y algunos espléndidos cuadros. Y de todo ello hay en Madrid.

En primer lugar está ese paisajismo norteamericano, que procede del realismo, que Hopper hizo muy bien: casas, en el campo o junto a la vía, urbanizaciones, gasolineras o estaciones. En algunas logra piezas espléndidas, casi inolvidables, como ‘Casas en Squam Light’. También ha hecho marinas, que no parecen lo mejor de su producción, pero algunas resultan originales, de composición y cromatismo arriesgados. Están sus célebres interiores: de oficina, de hotel, de la casa, y ahí siempre sucede algo. Sucede el silencio, se agazapa un secreto, alguien lee una carta mientras las maletas ni se han deshecho, se tienden los cuerpos o se confían, en su desnudez, ante la pura luz de la mañana; en algunos de ellos, tan expresionistas, con la piel arañada por el pincel, mordida por una claridad matizada, Hopper corre al encuentro de Lucian Freud.

También hay algunos retratos, que quizá no sean lo mejor, pero están equilibrados de luz, de materia y de hondura. De perplejidad. Y no podemos dejar al margen sus cuadros teatrales. Tienen humor, desolación, fuerza, atmósfera y son muy narrativos. Edward Hopper es el pintor del asombro, del desarraigo, de la soledad, de la esperanza. Una primera contemplación es toda una aventura.

08/09/2012 18:23 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MAPI RIVERA EXPONE EN AMSTERDAM

Mapi Rivera (Huesca, 1976) es artista y poeta de inspiración mística. Trabaja con su cuerpo desnudo en relación con la naturaleza. Acaba de inaugurar una exposición en Amsterdam, en la galería de Pepa Santolaria y Jan van Eden.

 

 

“Soy de gazpachos y ensaladas; cada día me invento una”

  

“Bañarse en el mar a primera hora es como bañarse en la propia luz”

  

-1. ¿Qué hace una artista y una poeta en verano?

Mi experiencia como creadora va más arraigada al ser que al hacer, es por eso que no tengo la sensación ni la necesidad de hacer vacaciones, soy creadora todos los días del año. Eso sí, en verano el ritmo cambia, los días largos y calurosos hacen que el tiempo se dilate, se favorecen ciertos aspectos creativos y se aletargan otros.

-2. ¿Dónde suele veranear?

En un paraíso secreto. Prefiero no desvelar su localización.


-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Viví tres años y pasé todos los veranos de mi infancia en un pueblo cercano a Huesca, Fañanas. La libertad de la que disfruté, las horas infinitas que pasé jugando en el jardín y en el huerto, seguramente, propiciaron mi vocación creadora. Ahora vivo en Barcelona, cerca del mar, pero cada cierto tiempo necesito escapar de la ciudad y hacer inmersiones en la naturaleza. La montaña también me apasiona. Lugares como los Llanos del Hospital o el Forat d’Aiguallut de Benasque, donde hice algunas de las series fotográficas del proyecto ‘Heliosis’, son lugares limpios, energéticamente muy poderosos, que facilitan la comunión con lo sagrado.



-4. ¿Qué hace diferente al resto del año?

Siempre que puedo bajo a darme un baño en el mar, a primera hora, cuando todo está tranquilo y hay muy poca gente. El sol se refleja en el agua y es como bañarse en la propia luz. Ese contacto tan directo con la luz de la mañana es como una oración vital con la que empiezo el día.

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

Cada verano dedico unos días, si puedo una semana, a no hacer absolutamente nada. Me entrego a un letargo total, paso los días en la playa bañándome en el mar y tomando el sol. Llevo conmigo un diario en blanco y unos lápices de colores. No es mi propósito escribir o dibujar, pero lo llevo conmigo por si viene la inspiración. Y siempre llega. Esos días blancos, son totalmente fructíferos, las ideas brotan luminosas, como piezas que encajan en su lugar. Suelen ser instantes de redescubrimiento, porque son momentos de relajación y entrega, y es entonces, en esa abertura de la percepción, cuando se comprende mejor nuestra naturaleza íntima. Esos días de verano son como una recarga de energía que sigue activa el resto del año.

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época? ¿Se dio una vinculación directa con el arte?

Sí, creo que la forma en que viví mi infancia, inmersa en juegos e imaginaciones, en contacto con la tierra, las plantas y el aire libre, sin duda favoreció la preservación de un mundo interior próximo al origen. Durante la adolescencia, me alejé bastante de ese mundo intacto, el arte ha sido para mí una vía de recuperarlo, de volver a ese estado de la infancia pero ya no de forma ingenua, sino con inocencia.

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces, el que más le persigue?

Me veo con cincuenta años aproximadamente, en medio del jardín, con los ojos muy abiertos, totalmente tranquila, nada me inquieta, todo está bien.

-8. Es un sueño futurista. ¿Cuál sería el menú perfecto de un día ideal?

En verano me encanta beber gazpacho y comer ensaladas, en múltiples variantes, cada día me invento una. ¿Un día de fiesta? Empiezo el día bañándome en el mar, después desayuno y dedico el resto del día a temas de creación, revisión de imágenes, lectura, escritura, también me gusta ver alguna película escogida en el ordenador porque no tengo televisión y, si puedo, al atardecer, doy un paseo por el puerto, para despedir el día con el crepúsculo.


-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

Voy a citar algunos libros que recuerdo me han acompañado en veranos sucesivos; cualquier libro de los que se han editado con las charlas de Krishnamurti, ‘El poder del ahora’ de Eckhart Tolle y más recientemente ‘El maestro del corazón’ de Annie Marquier.

10. ¿Cuál ha sido el personaje más importante o especial de sus vacaciones?

El sol y el mar.


11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

Hoy en día estamos mucho más conectados a Internet, principalmente por el fenómeno de las redes sociales. Yo procuro utilizarlo como una herramienta y darle su tiempo y su medida. Con la crisis la gente ha optado por cambiar los destinos y reducir los días vacacionales.

 
-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

Días largos de luz solar, calor, ropa ligera, sandalias, agua de mar, sal, desnudez, alegría, bienestar, siesta, creación, poesía, amor.


13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su oficio?

Voy a contar una anécdota reciente. Al hacer fotos con mi cuerpo desnudo, siempre busco lugares más o menos apartados para preservarme y trabajar con tranquilidad. Había localizado un campo de trigo y estaba haciendo unas fotos hermosas con el sol rozando el horizonte, cuando de pronto apareció una cosechadora enorme y empezó a cosechar el campo. Tuve que vestirme y recogerlo todo rápidamente, desmontar trípodes, cámara, flash…

08/09/2012 18:28 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

SOLEDAD PUÉRTOLAS: NUEVA NOVELA

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El acordeón de todos los secretos

 

[Mi amor en vano. Soledad Puértolas. Anagrama. Barcelona, 2012. 226 páginas.]

 

Una de las mejores novelas de Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) es ‘Una vida inesperada’. Cuando redactó aquel libro, según ha confesado, le quedaron por ahí algunos flecos o personajes a la deriva que fueron convirtiéndose casi en una obsesión. Con el paso de los años, escribiendo y reescribiendo, tomando notas, aquellas criaturas adquirieron cuerpo. Son los protagonistas de su nueva novela: ‘Mi amor en vano’, una narración que nace del arrebato de una voz o de las voces. El joven Esteban, con sus ojos azules, aprende a escuchar historias: ahora es un muchacho con muletas que, tras un terrible accidente de circulación, decide cambiar de barrio y asiste diariamente al Centro de Rehabilitación. Violeta, hija de Dayana y Eugenio ‘el Piloto’, se deja cautivar por una voz a través del teléfono, la de Julio, el hombre negro que alquilará el ático y que un día, de súbito, se marchará a París. La propia Dayana, que fue modelo de fotógrafo y de pintor, actriz y cantante, es alguien que habla sin parar: cuenta su vida, sus oportunidades perdidas, sus aventuras con su marido, el cronista de deportes, el Piloto, siempre borracho, con su representante Dani o con el Portugués, que fue como un fulgor inolvidable en su vida.

A ese mundo se acomoda Esteban. Lector de las novelas de Pío Baroja y herido físicamente y moralmente tras la muerte de su novia Laura. Poco a poco parece constatar que “el accidente le había dado sentido a mi vida” y confiesa que “pertenezco al amplio, disperso y dolorido grupo de los inválidos”. Él quiere romper con su pasado y huye de su familia, quizá porque “la vida, en el fondo, es un recorrido que debe de hacerse a solas”.

A solas. Sin duda. A solas incluso cuando se está en compañía de otros. Ese paisaje humano es muy importante: uno de los grandes personajes de la novela es, sin duda, Dayana. Habla, recuerda, hace recuento y pasea a sus perros. Le revela al joven cómo ha sido su vida, en que falló, cómo le gustaba cantar y bailar y cómo lo hizo con algún éxito (sobre todo en Orense), cómo le gustaba percibir que su cuerpo atraía a los hombres y cómo, en medio del alcohol y de las derrotas cotidianas de la convivencia, amó a su marido.

En cierto modo, en esa relación y en esa complicidad, cada más interesante en el desarrollo de la novela, pensamos en otra estupenda novela de Soledad Puértolas: ‘La señora Berg’. A ese fauna también pertenece el escurridizo Eugenio, de quien su hija Violeta, diseñadora, solo lee el primer párrafo de su crónica o de sus reportajes. Y pronto irrumpe otra mujer especial: rebelde, libre, incomodada con su destino, casada y madre de cuatro hijos. Teresa. Hermoso cuerpo, “magnífico e imbatible”. Esteban volverá a sentir el aguijón de la vida y el incendio del deseo (“Lo único que puede salvarte es la voluntad casi instintiva de volver a vivir”), e iniciará algo que hace a menudo: fantasear sobre los otros. Al fin y al cabo, “vista desde fuera, casi cualquier vida parece misteriosa”. Y la de Teresa también lo será: es exhibicionista, colecciona ropa. Y tenía una mirada penetrante: “parecía tan poseída por sus primeros sueños”, dice el joven enamorado.

Soledad Puértolas maneja las voces a su antojo. Las voces que cuentan. Las voces que se interfieren. La de Violeta, enamorada de Julio. La de Dayana, que busca un cómplice a su soledad. La de Esteban: excitado por la pasión, que debe reponerse a la vergüenza: “La vergüenza es el sentimiento que más daño puede hacernos, más daño que el miedo”. La de la propia Teresa, que abandona a su marido y a sus hijos, sin sentido de culpa. La de otros personajes, como Selina, que viene del pasado. Manejando el relato como si fuera un acordeón -estiro aquí, repliego allá, expando la acción hacia los escondrijos de la memoria, ajusto aquí la confidencia y la emoción...-, Soledad Puértolas habla de muchas cosas, sobre todo, de los secretos de familia, del amor equívoco, de la segunda oportunidad, del fracaso y de las traiciones, y del dolor y de la enfermedad. Habla de los sentimientos, de la ternura, de la intimidad, del amor que quema por dentro y de la necesidad de hallar un interlocutor. “No hay felicidad mayor que sentir cómo surge la voz dentro de ti”.

Como casi todos los libros de Soledad Puértolas, ‘Mi amor en vano’ es un libro que huye de lo enfático, de la explosión. Avanza sin estridencias pero con buena música y sin nostalgia.  Pero discurre en el centro del torbellino, pleno de sabiduría (“Ser anónimo significa ser libre”, se dice), de conocimiento del corazón, y del amor y del odio que empapan la existencia de cualquier familia o de un barrio completo.

 

*La caricatura es de Luis Grañena. Apareció,como el texto, en la página ocho de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.

08/09/2012 18:32 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL, 14: AGNES DAROCA

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TRECE AL SOL DE... AGNES DAROCA

Agnes Daroca (Zaragoza, 1978) es diseñadora gráfica e ilustradora. Realiza talleres de artes plásticas en Los Imaginantes. Ha publicado el cuento infantil  ‘El niño cabeza de cubito de hielo’.

 

“Sin paella ni alcachofas, ¡todo puede ser perfecto!”

“El verano es tiempo de calle más que de pantalla”

 

-1. ¿Qué hace una ilustradora en verano?

-Nadar, resoplar de calor, comer helados, perseguir a las mariposas que le van a casa, luchar de noche con el vecino que quiere matar al grillo que no le deja dormir, contar salamandras en las fachadas, mirar a la Osa Mayor, dormir la siesta, comer sandía, observar la felicidad de sus conejas, cantar bajito, bailar sin ritmo, leer, ir descalza, pensar en el otoño, reírse para no perder días, trabajar, imaginar, dibujar… uff ¡y muchas más!

 

-2. Empezamos muy bien. ¿Dónde sueles veranear?

-Donde surge, si surge. No tengo un lugar de veraneo. Antes aún pasaba algunas semanas en Alcañiz cuando mis padres estaban allí, ahora ya no están y yo vivo en Villafranca de Ebro, al estar en un pueblo hago días de verano en Zaragoza. Lo bueno es que no tengo que ir unos días al pueblo para dormir fresca.

 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

-Soy de todo, si estás disfrutando del sitio da igual donde sea. Aunque bueno, yo por querer, quiero lo que no tengo, ¡ser sardina en el mar!, que Los Monegros son duros todo el año.

 

-4. ¿De qué se alimenta una artista, es el verano fuente de estímulos, de ideas, de imágenes?

¡Este año, de mucha sandía! El calor me para bastante para dibujar, así que me aprovecho y me alimento de libros, sol, piscina, terrazas... Freno en la parte de ilustración, todo lo demás (el estudio de diseño, la editorial y los talleres con niños) lleva un trabajo que no puedo parar tanto pero para el que me sirve mucha parte de la alimentación para ilustrar.

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

-En verano no suelo moverme, a no ser que salga algún viaje que merezca la pena (aunque sea a Huesca). Sin duda, la que me ha dejado huella es Madrid. También hay una segunda ciudad, en la que no me importaría tener una casita de color azul (la tengo localizada) y una barquita en la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época?

-¡Fantástica! Yo pasaba los veranos en casa, en Alcañiz y había semanas que me llevaban a Valjunquera –el pueblo de mis abuelos–, y otras veces a Nuez de Ebro –aquí en Zaragoza–. Son pueblos pequeños en los que correr por las calles hasta altas horas de la noche no suponía ningún problema. Ibas a las piscinas, te hacías las marcas correspondientes en las rodillas por las caídas de bici, los helados, hacer gaseosas fresquitas El Tigre (¡suertuda una, que mi abuela aún me hacía!). Alguno de los veranos también los pasaba con mis otros abuelos en Zaragoza. Conforme crecí ya no iba tanto con los abuelos y me quedaba más en Alcañiz. Allí, al no ser muy grande, también se disfrutaba de cierta libertad veraniega.

 

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo? ¿Nació en esa época su vocación artística?

-Creo que recuerdo los veranos por ser las épocas donde más tiempo podía estar con los lápices Alpino, la plastilina y todo lo que se podía transformar para hacer algo. Como no tenía que madrugar, cuando mi padre venía de noche y se ponía a hacer sus dibujos, yo me ponía a su lado intentando conseguir su material, haciendo las mil caras de pena perfectas, pero nunca llegaban los rotuladores buenos a mis manos. Yo era muy descuidada y sus trabajos eran muy limpios comparados con lo que yo hacía. Debió salir de ahí mi vocación artística.

 

 

-8. ¿Cuál es para usted el menú de un día perfecto?

-Gastronómicamente hablando, y seguro que rozando la herejía, podría decir que cualquier cosa haría un día perfecto si nos saltamos la paella y las alcachofas. Por lo demás, ¡todo puede ser perfecto! He ido aprendiendo que el momento perfecto lo crea uno mismo. Cuando surgen cosas o encuentros, y puedes posponer lo que tenías que hacer, hay que aprovecharlo. El otro día me vi jugando en la piscina a unos juegos de mesa y me lo pasé en grande. Luego de noche fui a ver unas vacas que hay en una granja cercana y al final, llegué a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Lo bueno de disfrutar de las cosas es que da igual lo que hagas en el día.

 

-9. ¿Qué canción, qué álbum ilustrado o qué artistas están asociados a un verano inolvidable?

-Una canción, del verano pasado: ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero’ de Nacho Vegas. ‘La melancólica muerte del niño ostra’ de Tim Burton no entraría dentro del álbum ilustrado pero me lo compré un verano y me enamoró. Pascual Berniz como artista, de mi vida y de algunos veranos. De cría, durante tres años gané un concurso de artes plásticas de la Diputación de Teruel donde el premio era una semana en Valderrobres pintando en el castillo. ¡Tan maravilloso! Ahí aprendí muchísimo de creatividad, pintura, dibujo y amistad.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus vacaciones?

-Leopoldo María Panero. Comimos un día con él (ando con un proyecto personal sobre él) y para mí verle en El desencanto, leer sobre y de él, y conocerlo en persona fue toda una experiencia. Los personajes de ficción en mi vida han ido creciendo muy rápido últimamente aunque el gran personaje es Cubito, todo el verano pasado decidiendo que hacer con él hasta que nació Los Imaginantes Ediciones y salió a la luz.

 

-11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet y con la crisis?

-Internet ha mejorado la comunicación con la gente y ha permitido el poder conocer a personas nuevas, aparte de ser un gran contenedor de información. La cuestión está en que se utilice como un complemento más en la vida y no como un consumidor de vida. El verano es tiempo de calle más que de pantalla. Quizás lo de la crisis ha hecho que valoremos el disfrute de las cosas normales, me refiero a valorar lo que se tiene en cada lugar. Lo malo es que el mundo se ha creado una idea de felicidad fuera de sus casas, las mismas por las que hemos pagado millones y no se sabe disfrutar sino es marchándose de ellas. Espero que los veranos se llenen de comidas y cenas reuniendo de nuevo a la gente en las casas. Yo ya empecé hace unos años y me encanta.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

-¡Nos vemos en septiembre! En verano tendríamos que desconectar de pantallas y buscar un buen lugar con sombra para leer todos esos ratos que se nos llevan los ‘tuits’.

 

-13. ¿Cuál es la mejor anécdota o aventura estival vinculada a tu profesión?

-Tenía 16 años cuando, en Alcañiz, todos los de mi edad iban a embolsar melocotón para sacarse un dinero en verano. A mí lo del melocotón no me hacía mucha gracia y lo de estar en el bar de mis padres tampoco… Y me puse a dar clases de dibujo a niños. ¡Me lo pasé en grande! Desde entonces no lo he dejado y ahora esos años de experiencia me sirven para los talleres que hago con Susana Villacampa en Los Imaginantes. ¡Es genial!

09/09/2012 16:53 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CARTELES DE LA HERMANDAD PICTÓRICA

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Recibo esta carta del pintor Ángel Pascual Rodrigo:

[Os envío con tiempo la primicia de esta celebración para que le hagáis un hueco en la agenda si estáis por Zaragoza.

Algunos de vosotros os veréis mencionados directa o indirectamente en el texto que he escrito. Podéis leerlo abajo, o en el espacio web que he preparado, o clicando aquí para descargar el pdf de la hoja de sala (observar que es una primicia que comparto con vosotros porque aún es un borrador).

En fin, estos son los datos:]

 

EXPOSICIÓN EN
Aula de la Naturaleza

Av. San Sebastián s/n - Parque Grande José Antonio Labordeta- Zaragoza

 

LOS CARTELES Y POSTERS DE
LOS HERMANOS P. RODRIGO

A los 40 años de aquel crucial 1972 y con el recuerdo de José Antonio Labordeta

 

Inauguración:

Miércoles 19 de septiembre de 2012 a las 19:00 h

La exposición permanecerá abierta hasta el 22 de octubre

Horarios:

Lunes a Jueves de 10:30 h a 14:00 h

Viernes y Sábado de 10:30 h a 14:00 h y 17:30 h a 21:00 h

Domingo de 10:30 a 14:00 h

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

NOTAS Y RECUERDOS

Ángel Pascual Rodrigo - Agosto de 2012

Esta exposición muestra el vídeo y una selección de 38 carteles y posters originales. Viene a recordar buena parte lo que ocurría en el entorno cultural aragonés hace 40 años, apuntando al mismo tiempo precedentes y continuidades. El vídeo —realizado a partir de material en super8 de entonces— visualiza y celebra nuestra primera individual, que montamos en septiembre de 1972, dentro los actos que organizó Anchel Conte en l’Ainsa para presentar el primer número de Andalán.

El espacio —fuera de los circuitos comunes— y el diseño del montaje son acordes con el «espíritu» de los primeros 70 y de las exposiciones de «la hermandad» a partir del 75, que se centraron en los lenguajes de la Naturaleza. Hemos optado por una muestra directa y saturada, como en una calle o en nuestros dormitorios de entonces, sin marcos ni ambages expositivos.

Cuatro de los posters recién editados redondean la conmemoración: El de J. A. Labordeta, el de Buster Keaton y dos de 1970 que quedaron entonces en capilla sin llegar a ser editados.

La inauguración coincide con el aniversario del día en que J. Antonio Labordeta se nos fue.

La exposición está dedicada en primer lugar a él, como gestor, partícipe o espectador en buena parte de lo que estas obras rememoran. Fue él quien nos encargó el poster de su hermano Miguel… fue él quien nos puso en contacto con Eloy Fernández Clemente para que nos encargáramos del diseño y maquetación de los primeros números de Andalán… y con José Batlló para las cubiertas de LosLibrosDeLaFrontera… fue uno de nuestros primeros coleccionistas… promovió la compra para su familia de nuestra pintura «heterodoxos aragoneses» —a la que espero llegue un día el turno de ser posterizada—… etc. etc.

No es casual el lugar central del poster de Andalán en la exposición. Evoca momentos y gentes. A los ya mencionados se suman Luis Marquina, Pepe Robles, Lola Albiac, J. C. Mainer, los Fatás —Guillermo tiene buena parte de «culpa» en el germen de esta exposición promovida por J. Luis Alonso—, los Gastón, Juanjo Vázquez, C. Royo-Villanova, Luis Granell, Luis Germán… para terminar llevándonos a Casa Emilio.

Los carteles de exposiciones nos vuelven a traer a Ángel Gari —con su «1ª muestra de pintura aragonesa actual» en el CMU Cerbuna— y a Federico Torralba —con su creación aquel mismo 72 de la Galería Atenas, donde montaríamos en noviembre nuestra primera individual de pintura—. Y a Rafael Navarro, Pedro Avellaned, Julia Dorado o Hanton… a quienes «cartelizamos» más tarde y figuran en el vídeo. El recuerdo tácito nos trae aquel Bohemio-1 de Moncasi, donde colgaríamos recortables al finalizar aquel año…

Los carteles de eventos cinematográficos nos devuelven implícitamente a Manuel Rotellar —con sus libros sobre cine aragonés a los que poníamos cubiertas— y especialmente al inolvidable Alberto Sánchez Millán y a su también entrañable hermano Julio —con su memorable Cineclub Saracosta y los magníficos festivales, jornadas y ciclos que organizaban—. Ahí están algunas muestras de ello junto al poster de Eisenstein de entonces y al de Keaton, editado ahora, que evocan dos de los ciclos organizados en el 72.

En lo musical sumamos a Plácido Serrano, Joaquín Carbonell, Pilar Garzón, la Bullonera, Tomás Bosque, Juegos Reunidos… y el hálito extraordinario de Javier Más… y del Chicotén que vendría… y…

No queda ahí la cosa. Aquel año Antonio Angulo nos encargó por segunda vez el cartel de su Semana Cultural de Graus. Ideamos y realizamos para el paso de ecuador de los alumnos de Letras aquel cartel de Picasso con la cita al Guernica, rigurosamente prohibida entonces, del que vendieron 4.000 ejemplares. El PCE nos encargó desde la clandestinidad aquel calendario para 1973 con el que nos divertimos haciendo buscar claves que aún no quiero confesar si existían. Aquel fue también el año en que propusimos públicamente con José Manuel Broto pintar las fachadas del "El Tubo" por iniciativa de Manuel Pérez Lizano. Redecoramos el Café de Levante previo al de ahora… Compartíamos tertulias en él y en los Espumosos, y creamos una particular con J. A. Labordeta y J. L. Lasala a la que acudíamos los miércoles de todo aquel año —era en los bajos del Roma, si mal no recuerdo, y más tarde en el Windsor del Coso Bajo…

Recién acabada mi carrera de Publicidad en el 71, había comenzado con Vicente a pintar sobre lienzos y tablas lo que hasta entonces estampábamos o pintábamos sobre papel. Nuestro estudio junto al Puente de Hierro y el piso de los hermanos Lorén en Mola se habían convertido en lugares de referencia. Por allí o desde allí uno se podía encontrar con un Adolfo Escuder, un Mario Sasot, un «primitivo» Bernad, un Herminio Lafoz, un J. I. Lorenzo, un Larroy, un delgadísimo Romero… con los Hormigón, los Anós, los Morales… o una María Fernanda Lafiguera —entonces pieza clave en la mítica Galería Vandrés de Madrid…

También en 1972 comenzamos a compartir nuestras vidas con Elvira Ascaso y Ana Marquina. Y con los años llegarían nuestras hijas Cira, Ananda y Paula… Cris, Simón y Omar… y siguió la vida.

La verdad es que me cuesta entender cómo llegaron a confluir tantas cosas en un año.

 

09/09/2012 19:35 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA' DE GONZÁLEZ FÉRRIZ EN ZARAGOZA

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Recibo esta nota de Melca Pérez de Debate:



[Queridos amigos y amigas:

Como podéis comprobar, ya estamos plenamente reincorporados y con numerosas propuestas para la nueva temporada que esperamos os resulten interesantes.   

 

En estos días habréis recibido el libro LA REVOLUCIÓN DIVERTIDA, de Ramón González Férriz, publicado por la Editorial Debate. Provocadora y lúcida, esta obra supone un análisis histórico sobre las revoluciones sociales que parte de los años sesenta pero que también se pega a la más inmediata actualidad, con los movimientos sociales del 15-M como cierre final.  

Y, como el propio título indica, González Férriz aborda desde un enfoque no exento de crítica la evolución de estos movimientos, cómo comenzaron siendo contraculturales pero finalmente pasaron a ser absorbidos e incluso instrumentalizados por el sistema: por la publicidad, las grandes empresas y hasta la propaganda política. Una tendencia que se ha repetido una y otra vez desde los años 60 y que, según el autor, es posible que vuelva a darse con parte del movimiento 15-M.

 De este modo, esta mirada a la revolución divertida constituye una interesante reflexión tanto de las revoluciones sociales como sobre la sociedad contemporánea. 

 

 

Ramón González Férriz presentará el libro el próximo miércoles 12 de septiembre a las 20.00 horas en la librería Los portadores de sueños, en Zaragoza.

10/09/2012 18:57 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL, 15: ÁNCHEL CONTE

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Ánchel Conte Cazcarro (Alcolea de Cinca, Huesca, 1942) es Doctor en Historia y uno de los más importantes escritores en aragonés. Labordeta, Manolo García y Olga y los Ministriles han cantado sus poemas.  

 

 

“Con internet he sufrido una fiebre creadora tremenda”

“En Perugia me sentí libre y supe lo que significaba la dictadura”

 “Con el aragonés, siempre ha sido necesario estar en la trinchera”

“Con su ley, el PP y el PAR van a matar al aragonés y al catalán”

 

-1.¿Qué hace un escritor en verano?

-Más o menos lo de siempre: escribir algún poema, leer algo, pero poco; engancharme a internet, dormir un poco más de lo habitual… Nada especial. Siento pereza para hacer trabajos que me exijan mucha atención, sea estudios de historia o sea prosa literaria.

 

-2. ¿Dónde veranea?

-En  Vera, Almería, paso parte de las vacaciones, evitando el mes de agosto porque el turismo es terrible. Me gusta Barcelona en agosto porque hay poca gente, y en ocasiones salgo al extranjero, aparte de ir a Huesca.


-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

- Soy de mar (que no de playa) cuando no hay mucha gente, voy poco a la montaña últimamente, menos aún a mi pueblo. Vera y Barcelona son mis sitios de vacaciones, si no es que hago algún viaje especial. He ido en los tres últimos años a Italia, Turquía, Egipto y Rusia.

 

-4. ¿Qué haces diferente al resto del año?

-No cambio mi vida, apenas. Cocino cada día del año (cada vez me gusta menos comer de restaurante), camino no lo que debiera, no me gustan las tertulias y la partida de cartas con un grupo de amigos se hace cada semana durante el curso y no en vacaciones

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

-No han sido uno, han sido varios. El primero fue mi estancia en la Universidad de Perugia, un curso en un mundo que para un español de la dictadura era la libertad, me sentí por primera vez en mi vida completamente libre y supe mejor lo que suponía la dictadura. El segundo, mi primer viaje a Guatemala, cuando el país estaba en guerra y viví intensamente la belleza única de aquella tierra y el drama de sus gentes. El tercero, Siria, un país que me enamoró y al que deseo ardientemente volver; sus monumentos, sus paisajes y sobre todo su gente… Me di cuenta de que mi pobre árabe me permitía entenderme con ellos y aquello fue muy emocionante para mí. De este viaje nació el poemario ‘E zaga o mar o desierto’.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época?

Mis vacaciones en Alcolea cuando ya nos habíamos trasladado a vivir a  Barcelona, el reencuentro con los amigos, con mi paisaje, con  las Ripas… Y mis vacaciones en Alloza, con Eloy Fernández Clemente y Pilar, su hermana. Descubríamos la vida juntos, la amistad y yo viví en Alloza mi primer enamoramiento imposible de un chico que vivía en Senegal. Fue una experiencia hermosa, pero al tiempo dura porque aquello no pudo ser. Después mis vacaciones en Robres, en un paisaje y con una familia que, para bien, han marcado mi vida. Creo haber tenido una infancia y una adolescencia felices. No tuve traumas religiosos, me sentía libre, creo que sabía bastante bien lo que quería porque me conocía a conciencia y me aceptaba tal como era.



-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces?

-Son muchos, muchísimos. Pero si hubiera de quedarme con uno creo que elegiría el despertar del amor y del sexo a una edad muy temprana.


-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades sueles hacer en estos días? ¿Cómo es para ti el menú ideal de un día perfecto?

-Leo, por desgracia, poco, estoy muy perezoso, prefiero escribir, bien sea poesía o estudios de moros. Desde hace un año salgo casi a poema diario que publico en Facebook, en una página que se llama ‘Queremos más obras d’Ánchel Conte’. Por otro lado, ando metido con los mudéjares  de Barbastro y de su comarca.  El menú del día ideal ería levantarme tarde, desayunar pausadamente, leer la prensa, salir un rato, cocinar y comer con mi compañero, atontarme un rato delante del televisor y por la tarde-noche darle a la creación literaria o al trabajo de investigación, o las dos cosas a la vez, ah, y acostarme tarde, no antes de pasada la una.


-9. ¿Qué libro, qué cuadro, qué museo, qué película, qué canción o qué álbum están asociados a un verano inolvidable?

-Libro: parece una barbaridad, pero ‘La Celestina’, en Alloza, a los 12 años. Un cuadro no, un conjunto de pintura que me dejó marcado para siempre: la basílica de Asís, tanto la inferior como la superior con los frescos de Giotto, aquel verano en Perugia. Una película: ‘Roma citta aperta’ de Rossellini. Canción: otras vividas en Perugia: ‘Bandiera Rossa’, que canté montones de veces,  ‘Tanto pe canta’, de Nino Manfredi, y ‘Bugie’, de Mina. Nos pasábamos horas escuchándolas en un bar frente a la universidad.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?

-De la infancia y de la adolescencia, mi amigo Antonio, de Alcolea, que murió en accidente cuando teníamos 26 años.

 

-11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?

-Con internet, mucho; gracias a eso he sufrido una fiebre creadora tremenda. Ver que mis poemas llegaban a ser vistos por más de 5.000 personas en una semana me animaba a escribir como loco. Me permite leer mucha prensa extranjera (italiana, francesa y en lengua portugués), mantengo relación con mucha gente y gracias a internet he recuperado amigos viejos y montones de exalumnos, lo que ha sido una alegría. La crisis no me ha afectado…, por ahora. Teniendo en este país ahora la pensión máxima me parecería miserable quejarme con el paro que hay y con los salarios del común de los españoles, que trabajando ganan menos que yo.


-12. Su vida está vinculada al Alto Aragón y al aragonés. ¿Son buenos tiempos para el aragonés y la escritura en aragonés? 

Todo lo que investigo es historia altoaragonesa. En cuanto a la creación literaria, toda es en aragonés. Nunca han sido buenos tiempos para esta lengua y siempre ha sido necesario estar en la trinchera. Nunca se ha protegido realmente la lengua, ni siquiera la ley que salió adelante con los votos de PSOE y CHA era una buena ley, porque dejaba a las lenguas propias en inferioridad respecto al castellano: ni eran cooficiales ni eran de estudio obligatorio, todo en las zonas de uso dominante, y eso suponía que las relegaba a la categoría de lenguas de segunda. Pero es que lo que está haciendo el gobierno PP-PAR exige que salgamos a la calle, porque con su ley van a matar al aragonés y al catalán, ya que ni siquiera se les reconoce el nombre. Llevo desde 1966 en el tajo y no pienso reblar.

 

-13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Fue en julio, al regreso de un viaje al extranjero con el grupo Viello Sobrarbe, cuando me enteré de que la Administración me echaba de Aínsa. A la semana tenía trabajo en el colegio de los Labordeta, en Zaragoza, el Santo Tomás. Justo un año después de la fecha en que me enteré de la expulsión, coincidiendo el día, aprobé las oposiciones.

 

*Foto de Ánchel Conte en Guatemala en 1987.

RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ: LA PROTESTA Y LA CONTRACULTURA

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La cultura de los 60 sigue aquí

 

Ramón González Férriz presenta esta tarde ‘La revolución divertida’ en Los Portadores de Sueños

 

Antón CASTRO / Zaragoza

Ramón González Férriz, responsable de la dirección de la edición española de ‘Letras Libres’, presenta ayer por la tarde, en Los Portadores de Sueños y en diálogo con Daniel Gascón, su libro ‘La revolución divertida’ (Debate, 2012. 186 páginas), una reflexión sobre los movimientos culturales desde principios de los años 60 hasta ahora mismo, hasta los movimientos antiglobalización y el 15-M, del que dice que “es reaccionario”. Explica el autor: “‘La revolución divertida’ trata (...) trata de las revoluciones de los años sesenta, y de cómo algunos de sus participantes siguen ocupando el escenario central de la vida pública después de ver cómo sus ideas eran derrotadas”.

El libro parte de mayo de 1968, y de los convulsos 60, con figuras como Martin Luther King y JFK, asesinados, y con Allen Ginsberg convirtiéndose en “el Rey del Mayo de Praga” en 1965. Recorre “el mayo francés”, el movimiento hippie (y los yippies), pero también recuerda que ETA empezó a asesinar en 1968, en concretó mató a José Ángel González, y en 1969 asesinó al policía Militón Manzanas. Ramón González Férriz (Granollers, Barcelona, 1977) recorre, en este clima de rebeldía, las actividades de Lotta Continua y de la Baader Meinhoff.

Analiza las figuras claves de ese nuevo movimiento de rebelión permanente, que lo cuestionaba todo, que fue calificado como el de los “hijos de papá” por Georges Marchais y que tenía la canción ‘Hey Jude’ de Los Beatles casi como un himno. Sobre todo, abogaba por la desaparición del capitalismo consumista. Analiza ese fenómeno emergente, tan decisivo, que fue la juventud, con el consiguiente fenómeno de masas, y estudia figuras concretas como Los Beatles, Bob Dylan o John Lennon. Era “la revolución divertida”, que traía en sus maletas una idea de un mundo mejor, con más drogas, más libertad sexual, y otros muchos ingredientes: el pacifismo, el feminismo, los derechos civiles, la ecología, el pop y el rock...

Más tarde, ya en España, analiza fenómenos como el anarquismo libertario en la Barcelona de 1977, a la sombra de la revista ‘Ajoblanco’, o la Nueva Ola en Madrid. Y poco a poco, a medida que se formaliza la democracia, la cultura se oficializa y se subvenciona, comprueba como muchos personajes icónicos de la izquierda dan un viraje a la derecha: Luis Racionero, Luis Alberto de Cuenca, Paco Umbral (sorprende que aparezca Umbral como un derechista), Federico Jiménez Losantos, etc. La realidad desmintió a José Luis López Aranguren, que había dicho: “Es imposible un intelectual de derechas”. El nuevo estado de cosas, la cultura oficial, da lugar a situaciones como las que describe el aragonés José-Carlos Mainer en ‘El aprendizaje de la libertad’: “Los esplendores y las miserias de la cultura de Estado segregaban un indeseable escalafón de intelectuales en venta”.

También habla de la importancia de los intelectuales, empezando por uno de los pioneros más comprometidos y más pop, como Manuel Vázquez Montalbán. El libro, hilvanado con parsimonia y lucidez, es también la constatación de un fracaso, que deriva hacia el desencanto y la ausencia de ideología: los rebeldes de ayer, que soñaban con cambiarlo todo, son hoy los que dirigen la cultura y mitigan la energía de los nuevos insurgentes; aquellos ideales son parte del sistema y han sido engullidos por la publicidad y la propaganda política. Concluye: “Si queremos volver a renovar este mundo, tendremos que encontrar otras formas, quizá menos ruidosas, seguramente menos utópicas, pero sin duda más acordes con nuestro tiempo y sus nuevas realidades”. Entre las anécdotas chuscas, y hay muchas, vemos a un joven Alberto Ruiz-Gallardón decir esto de la revista ‘Madriz’: era una “porquería repugnante, pornográfica, blasfema, (...) contraria a la moral y a la familia”. Algunos años después, ya como alcalde, subvencionó el Día del Orgullo Gay, que dejaba cuantiosos beneficios a los comercios de ocio de Madrid.

 

La revolución divertida. Ramón González Férriz. Debate. Madrid, 2012. 186 páginas.

13/09/2012 11:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL, CRISTINA GRANDE

TRECE AL SOL DE... CRISTINA GRANDE

 

Cristina Grande (Lanaja, Huesca, 1962) es escritora y articulista de HERALDO. Es autora de libros como ‘La novia parapente’ y ‘Dirección noche’ y la novela ‘Naturaleza infiel’.

 

“Me encanta que mi novio me lleve en la Vespa”

“Me encanta que mi novio me lleve en la Vespa, a lo Nanni Moretti”

“Lo importante es que no falte el amor, aunque suene a topicazo”

 

-1.¿Qué hace una escritora en verano?

Casi lo mismo que en invierno, con la ventaja de que los días son largos y cunden mucho más.


-2. ¿Dónde suele veranear?

Suelo quedarme en Zaragoza y hago pequeñas escapadas de uno o dos días para ampliar el horizonte, sin importarme demasiado el destino.


-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Soy un híbrido más bien de secano. Me gusta la ciudad y la montaña más que la playa o el pueblo, pero eso no quiere decir que no lo pase bien siempre que salgo de casa, en Zarauz, en Sicilia, en Molinos…


-4. ¿Qué hace diferente al resto del año?

Me gusta ir con mi sobrina a la piscina del parque y ponerme a leer debajo de un pino mientras ella se baña. Manías tengo pocas. Como soy madrugadora, aprovecho las primeras horas del día una barbaridad. Me encanta que mi novio me lleve en la Vespa, en plan Nanni Moretti, a esa hora en que todavía no hace calor, hay muy poco tráfico y todo parece recién estrenado.


-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Y la ciudad?

Mis tíos me llevaban con ellos un mes entero a la playa, como a una hija más. Estuvimos en Asturias, en Cantabria y varios veranos en San Sebastián. Mi tía llenó de humo el apartamento un día en que decidió regalarme una docena de navajas para mí sola. Ese día, en el puerto del Musel, un japonés nos había pedido permiso para sacarnos una foto, a mi tía Dorita y a mí cogidas del brazo, como si fuéramos las típicas madre e hija españolas.


6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época?

No tengo demasiada nostalgia de esa época pues recuerdo haber sufrido sin parar, sobre todo en la adolescencia. Los veranos se me hacían larguísimos y me gustaba encerrarme a leer, igual me daba Zane Grey que Isaac Asimov que Hermann Hesse, del que leí ocho libros seguidos en el verano de 1980.


-7. ¿Cuál es el recuerdo de entonces que más le persigue?

Recuerdo una visita al Patricia, un buque de pasajeros precioso y muy moderno para la época (1972) que hacía la ruta Bilbao-Southampton. Mi tío Juan, primo de mi padre, era el capitán y recuerdo cuánto deseé quedarme a bordo y zarpar.

-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades realiza en estos días?
Estoy releyendo a Proust, a quien abandoné en mi adolescencia porque me resultaba insoportable. Ahora soy más indulgente. Un día ideal de verano incluiría una cena en agradable compañía y quizás ver las Perseidas tomando champán.


-9. ¿Un fetiche de un verano inolvidable?

Un concierto de María Dolores Pradera en Sos del Rey Católico, una noche de verano de luna llena. Todo era perfecto.


-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?

Mis padres siempre fueron muy hospitalarios. Me encantaba que vinieran a casa mis tíos –los primos de mi padre y de mi madre- y en particular mi tía Amanda, que tenía un carácter alegre y tolerante. La recuerdo gritando desde el comedor: “Que empiezan los dibujos animados”.


11. ¿En qué han cambiado los veranos con internet? ¿Y con la crisis?
Ya no imagino la vida sin internet, aunque a todo nos adaptaríamos, igual que nos estamos adaptando a renunciar a otras cosas. Lo importante es que no falte el amor, aunque suene a topicazo.


-12. Si tuviera que resumir el verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

Eva María se fue buscando el sol en la playa y nos enseñó a comportarnos “sin la menor indulgencia”.

13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Mi primer libro, ‘La novia parapente’, se publicó en pleno verano de 2002. Parecía un mal momento para una novedad editorial y sin embargo esa circunstancia favoreció mucho su difusión en los medios.  

 

*La foto es de Heraldo de Aragón.

13/09/2012 17:03 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PEYROTAU & SEDILES, EN COLONIA

 

Los fotógrafos presentan su serie ’Metus’ en la galería 100 Kubik, en el Festival Internacionale Phtotoszene de Colonia. *

«Nuestras fotos hieren y acarician a la vez»

 

’Metus’: Miedo. ¿Qué les ha llevado a reflexionar sobre él?

Partimos de la cita del escritor H. P. Lovecraft, «la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo», y nos sumergimos en ese sentimiento universal, primitivo e inherente, tan abstracto como personal.

¿Es más terrible que «el exilio o la muerte, la pobreza o la crisis»?

Cualquiera de esas cuatro situaciones guardan relación con él.

¿Está vinculado el miedo a una etapa concreta de nuestra vida: la infancia, la adolescencia...?

’Metus’ no es una obra autobiográfica, aunque nadie puede librarse del miedo, al menos, permanentemente.

Para representar el miedo, han elegido casi una vanitas barroca, un ámbito tenebroso, ¿por qué?

Lo imaginamos como piezas de un rompecabezas barroco, envuelto en una atmósfera «noir» que encarna la interioridad y profundidad del sentimiento.

Otro tema que les obsesiona desde hace tiempo es la identidad. ¿Qué es lo que quieren saber, en realidad, de los seres humanos?

Es cierto que la trama argumental de nuestro trabajo explora el elemento humano en toda su extensión: nos fascina visitar universos únicos y personales.

Hay siempre un clima de inquietud, de tiniebla, de turbulencia. ¿A qué se debe?

Al partir de la realidad, como inspiración, nuestra obra puede herir y acariciar a la vez.

¿Qué pretenden decir con la fotografía? ¿Cuál sería su mensaje general, por decirlo así?

Por encima de cualquier mensaje, deseamos despertar emociones. Todas nuestras obras tienen un mensaje particular, pero anteponemos el ejercicio imaginativo del espectador.

¿En qué han cambiado? Al principio parecían más narrativos, más anecdóticos, les interesaban las tribus urbanas. Ahora su obra se ha hecho más compleja, más filosófica e intelectual...

La forma de mirar no ha cambiado y seguimos abordando la identidad. Quizá sea una evolución natural, llevamos doce años creando juntos y nuestras obras han ido creciendo con nosotros.

Desde el punto de vista visual, ¿qué imágenes buscan?

Que exista un equilibrio entre la calidad técnica, el grado estético y la carga conceptual, generando impactos visuales con varios niveles de lectura.

Siempre he tenido curiosidad. ¿Cómo nacen sus fotos, cómo se gestan, cómo se materializan?

Pueden partir de una palabra, un sonido, un sabor... que nos estimula. A partir de ese momento se abre la caja de Pandora...

¿Qué significa trabajar en equipo, a dúo? Hay otras referencias: Pierre et Gilles, Antonio Altarriba y Pilar Albajar...

Es algo especial, simplemente surgió esa opción al existir entre nosotros una sinergia creativa única. Ahora no contemplamos otra manera de trabajar.

Estamos en un tiempo de proliferación de imágenes, de exuberancia iconográfica. ¿Cómo se logra una obra personal?

No tenemos la clave, simplemente nos limitamos a ser nosotros mismos sin importarnos las tendencias del momento.

¿Cuál es el lugar de la fotografía? ¿Qué puede aportar al debate social ahora? ¿Cuál es su lugar en un mundo tan convulso?

Estamos ante un lenguaje cada vez más universal. La fotografía es un medio muy poderoso.

También hacen videocreación. ¿Qué aporta a su trabajo?

Concebimos las videocreaciones como fotografías que se desplazan ligeramente, subrayando un gesto o una acción. No hacemos distinción de ambas disciplinas.

¿En qué nuevos proyectos andan metidos ahora?

La música es otra de nuestras pasiones, así que siempre estamos inmersos en proyectos que unen ambos mundos.

 

*Esta entrevista apareció en la contra de Heraldo el pasado sábado.

 

13/09/2012 17:57 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

ARTURO ELENA, EL 26 EN LA CAI

La Sala Luzán de Caja Inmaculada presenta una antológica

del prestigioso ilustrador de moda aragonés Arturo Elena  

 

El público podrá ver los dibujos originales de las ilustraciones realizadas entre 2004 y 2012 para grandes firmas y revistas especializadas

 

Se inaugura el próximo miércoles, día 26, y permanecerá abierta hasta el 25 de octubre, con entrada libre

 

Zaragoza, septiembre de 2012. Juan CASTIELLA y equipo- La Sala Luzán de Caja Inmaculada, en Zaragoza, (Paseo de la Independecia, 10) acogerá del 26 de septiembre al 25 de octubre una exposición antológica del artista aragonés Arturo Elena, considerado uno de los mejores ilustradores de moda del mundo. La muestra presenta los dibujos originales de las ilustraciones realizadas entre 2004 y 2012 para las campañas de grandes firmas e importantes revistas especializadas.

 

Nacido en Teruel, tras finalizar sus estudios de bachillerato en Toledo, Valencia y Zaragoza, Arturo Elena comienza a trabajar a principio de los años 80 como asistente de diseño en Barcelona, diseñando colecciones de ropa para firmas como Bambú y Daniel G. Continúa su trabajo en Sevilla, y es allí donde recibe de Victorio & Lucchino su primer encargo como ilustrador de moda. Estos mismos diseñadores le solicitan luego ilustraciones para las carpetas de prensa de su primer desfile en la Pasarela de Moda Cibeles de Madrid y para la presentación de su primer perfume.

 

Desde este momento abandona su trabajo como diseñador para dedicarse exclusivamente a la ilustración y comienza su colaboración con firmas como Loewe, Chanel España, Roberto Verino, Lemoniez, L’Oreal París, Carrera y Carrera, Audemars Piguet (España y América), The Extrème Collection, Tejidos Rafael Matías o Custo Barcelona, entre otras. Y fuera del circuito de la moda, Citröen, Lucky Strike, Reynolds, Drambuie, Bodegas Viñas del Vero o Moët Hennessy España (Grupo LVMH).

 

Sus trabajos han aparecido en revistas españolas (Elle, Telva, Mujer Hoy, Yo Dona) y de otros países como Portugal, Francia, Ucrania, Noruega, China, Taiwán, México, Colombia, Vietnam… Entre 1992 y 2009 sus ilustraciones han sido publicadas mensualmente por la revista Cosmopolitan España.

 

Arturo Elena ha alcanzado una maestría en sus dibujos que le lleva a representar como nadie personajes, vestidos, peinados, complementos, maquillajes…, tratados de forma minuciosa, con un estilo característico, fácilmente reconocible, que ha hecho escuela, convirtiéndole en un referente ineludible en el panorama español e internacional.

 

 

La personalidad del autor aflora en todos sus dibujos. A partir de una formación autodidacta ha alcanzado una técnica personal, perfeccionista y rigurosa. Llama la atención en sus trabajos el realismo, la atención a los menores detalles, las texturas, el movimiento y la riqueza del colorido y un espectacular dominio del claroscuro y la composición.

 

Ha participado en exposiciones colectivas dedicadas a los artífices de la moda española (“Tras el espejo”, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) y a los ilustradores de moda (“Paper Chic”, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2003). Y entre sus exposiciones individuales destaca la realizada en 2009 en el Museo del Traje de Madrid con el título de “Arturo Elena. 25 años de ilustración”.

 

Paralelamente ha impartido clases  como profesor de ilustración en el Instituto Europeo di Design en sus sedes de Madrid y Barcelona y en otros centros y universidades españolas.

 

La muestra podrá visitarse todos los días de la semana, de 19 a 21 h, excepto festivos. La entrada es libre. 

 

16/09/2012 09:45 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL... BASILIO TOBÍAS

Basilio Tobías, zaragozano, es arquitecto y profesor de arquitectura. Ha realizado proyectos como la Sala Multiusos, el Hotel Ciudad de Zaragoza y el Edificio Expo, entre otros. 

 

“En verano, y casi siempre, soy de mar porque me relaja”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

-1. ¿Qué hace un arquitecto en verano?

Vaya por delante que prefiero el otoño. En verano varían un poco los ritmos. Todo se ralentiza. En el estudio aprovecho parte de las tardes, más ahora, para leer u hojear libros y revistas de arquitectura acumulados. No se produce un corte prolongado con el resto del año. No suelo estar más de dos semanas fuera.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

Hay bastante fidelidad al norte, tal vez asociada a las estancias en San Sebastián con mis padres. Después Asturias y desde hace ya tiempo Cantabria. También ha habido estancias en la Costa Brava, Menorca o Madeira. En los últimos años hemos hecho viajes familiares por Berlín, Portugal, Suiza o por Finlandia, el verano pasado. Suelo encargarme de prepararlos.

 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Me gusta la montaña, los Pirineos. Solemos subir a Canfranc –tuve le placer de acabar una obra allí el año pasado– y al Balneario de Panticosa, pero en estancias cortas. Se podría decir que, en verano y casi siempre, soy de mar.

 

-4. ¿Por qué?

Elijo el mar porque es donde más me relajo. Pasear junto al mar a primera hora o al atardecer por una playa vacía o por los cantiles siempre es una grata experiencia y todavía más si no es en verano y el tiempo es dudoso.

 

-5. ¿Cuáles han sido el viaje de verano de su vida y la ciudad que más le ha impactado?

Es difícil decir. El año pasado, sin ir más lejos, estuvo bien. Volver a visitar Villa Mairea (Noormarkku, Finlandia; fue creada por el arquitecto Alvar Aalto entre 1937 y 1940) permite descubrir nuevos matices, y Helsinki es una ciudad hermosa en verano y, siempre, equilibrada, elegante, bien trazada y relacionada con la naturaleza con gran naturalidad, con piezas espléndidas de arquitectura moderna.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. A la revelación, a los amigos, al amor. ¿Cómo fue esa época?

No la tengo especialmente idealizada. En general creo que ha sido un tiempo en espera y más en soledad de lo que hubiera querido. Habitualmente se producía una cierta dispersión de los amigos. Creo que casi desde siempre he deseado la ‘rentrée’.

 

-7. ¿Podría rescatar algún recuerdo?

De esa época recuerdo especialmente alguna tarde por el Paseo Nuevo de San Sebastián. De más adelante acude el recuerdo de un verano en Ibiza, hace ya tiempo, en un barco alquilado, más bien antiguo: los amaneceres eran espléndidos. Mi hijo mayor no tenía un año, lo recuerdo en la cubierta.

 

-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades suele hacer en estos días?

Cuando estoy fuera suelo alternar alguna buena novela policiaca, con libros que tengo pendientes y algún texto sobre arquitectura que me apetezca especialmente.

 

-9. ¿Qué museo está asociado a un verano inolvidable?

Me acuerdo gratamente del Museo de Louisiana en Dinamarca, en una tarde durante un buen viaje de verano. Es un museo apoyado en los recorridos, que ha ido creciendo a lo largo de los años –desde finales de los cincuenta– con una armoniosa naturalidad, rodeado por un paisaje hermoso. La sala dedicada a Giacometti, la mejor, se abre hacia un pequeño lago.

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus vacaciones?

No sé si ha sido el gran personaje de ficción, pero he pasado bastantes buenos ratos en verano, junto al mar, con el Jack Aubrey de Patrick O’Brian, especialmente con el primer libro de la serie, creo que lo empecé en Mahón.

 

-11. ¿En qué han cambiado los veranos?

De la lentitud asociada al verano puede que se haya ido pasando a considerarlo el periodo en que realizar los anhelos o las cuestiones pendientes del resto del año. Últimamente prefiero recuperar la parsimonia. Al menos por unos días.

 

-12. Si tuviera que resumir el espíritu estival en un ‘tuit’, ¿qué diría?

Tiempo de expectativas. Tiempo de evitar el calor. De cambio de traje. Tiempo de viajar, de sentirse extranjero. Finalmente, el mar.

 

-13. ¿Cuál es la mejor anécdota o aventura estival vinculada a su profesión de arquitecto?

Tengo un recuerdo especial del final del verano de hace ocho años en Venecia. Había un par de proyectos míos formando parte de la exposición en el Pabellón de España de la Bienal, ‘Corredores de fondo’. Pasamos allí unos días inolvidables compartiendo paseos, visitas y sobremesas con algunos buenos amigos de entre los restantes participantes.

 

*La foto de Basilio la tomo del diario aragonés.

De aquí: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-c0ea0fe28b00d138a5ebb3c2c29d994e.jpg

CON ROLANDO MIX Y PEPE GASTÓN

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HOMENAJE A ROLANDO MIX Y PEPE GASTÓN

‘Recuerdo a Rolando Mix y Pepe Gastón’. ¡La poesía canta!

El concierto-homenaje tendrá lugar en el Salón de Actos de la Biblioteca de Aragón (c/ Doctor Cerrada, 22, Zaragoza), el  lunes 24 de septiembre de 2012, a las 19:30 horas.


[Me escribe Juanita López, compañera de Rolando Mix Toro:] “La mayor parte de los poemas de Rolando que he preparado son del libro inédito ‘Las palabras cantan’, son inéditos. En cuanto a la obra de Pepe Gastón, tendremos un vídeo con alguna canción de Monte Solo y la última ‘Orilla contra orilla’, que relaciona a Rolando y Pepe, por esa proximidad de la lengua, las orillas del Atlántico...”

 

 

Mi do

 

Tú a mi

me diste

un do de pecho.

Nota aguda

e incisiva

como pocas.

Tú a mi

me besas sostenido

en re

que no es ni fu

ni fa

nada de baladí,

sí un sol

que no deja

el grave la,

baja a do bemol

de musa tonal.

Tu aliento oxigena el pulmón

aguza y prolonga tu lengua.

Acojo tu sonido como beso

a mi dirigido,

lo esparces desde el escenario

ampliando plural

tu complacencia.

 

 

La guitarra

 

La sangre

llega al corazón por la vena cava.

Luego corre por la arteria pulmonar

a limpiarse en los pulmones.

Purificada fluye a la aurícula izquierda

con un abrillantado tono rojo,

rojo de libertad vibrante,

sale por la aorta

a recorrernos de arriba abajo

todo el cuerpo.

Pero hay otras arterias

portadoras de alimentos

que están fuera del cuerpo

y repercuten dentro:

son seis cuerdas

que al ser bien pulsadas

alimentan los vasos sensibles

de donde bebe la conciencia.

La esencia de este cordaje de arterias

son los sonidos,

lenguaje universal que al lamer música

nos purifica,

nos acerca a la gente,

nos hace hermanos,

nos lleva a recorrer en sus sonidos

las ondas que unen a las personas.

La guitarra cava, ahonda, penetra,

accede al corazón y lo desnuda,

lo muestra descarnado, a pecho abierto

en el espejo de los ojos y los oídos.

Entonces

las clavijas tensan nuestros nervios,

convertidas en nervios, las cuerdas

recorren el diapasón hasta la boca.

Los dedos presionan los espacios.

Un puente firme mantiene la cordura

del cordial encordado guiado por los trastes

a cumplir con el sonido deseado

que la caja hace resonar

al chocar con la cubierta

y el costado de noble madera.

El corazón de dentro y el de afuera

nutren la identidad de lo que somos.

El corazón y la guitarra,

símbolo de pasión y

raíz de nuestros pueblos.

 

 

 

El canto

 

Para saber que se vive

se canta.

Para situarse sobre la cresta de la ola

levantada en la borrasca del acontecer,

se canta.

Para volar

en las alas del recuerdo.

Para desclavar de nuevo las extremidades

de la memoria,

se canta.

Para volver a vivir aquel momento.

Para llamarlo a que exista.

Para regarlo de lágrimas.

Para insuflarle perspectivas.

Para cazarlo otra vez

con la red de la mañana

de emociones contrapuestas

anudadas sin concierto,

así,

irrumpe de lo profundo a la superficie

como una mano de náufrago, el canto,

mi canto.

 

 

Tus ojos

 

En tus ojos permanece

un resabio de música.

Tu niña es pentagrama

creciendo, decreciendo,

con brío o en alegría

pianísima.

En tu pupila se recuesta

el calderón cansado

de tu sonatina.

Tus párpados mecieron

sus persianas con un compás

de metrónomo preciso.

 

De “Las palabras cantan” (Inédito). Publico aquí estos poemas por cortesía de Juanita, la compañera de Rolando. todas las fotografías son de Hans Mauli.

 

'CARIÑENA', MI NUEVA NOVELA SE PRESENTARÁ EL 27 EN EL PARANINFO

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‘CARIÑENA’: MI NUEVA NOVELA, el 27 EN EL PARANINFO

El jueves 27 de septiembre, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, se presentará mi nueva novela ‘Cariñena’, que edita el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Cariñena. Se trata de un libro de 120 páginas dividido en 21 capítulos, que narra la historia de un joven de 19 años que pasará diez días en Cariñena, en octubre de 1978. Al final, el joven, con su amigo Miguel Setién, logra trabajar seis días hasta que descubre la existencia del cierzo. José Luis Melero hará de presentador; tras el acto habrá una degustación de vinos de Cariñena. [La foto corresponde al espot de este año del vino de las piedras]

 

CONTRAPORTADA

“Percibí el latido de la tierra y la cavernosa respiración de sus guijarros. Tuve la sensación de que allá dentro había una corriente de voces y de ecos, un estremecimiento de nervios, de raíces y bestias. Un alarido. O el diálogo secreto de las viñas”, dice el joven de diecinueve años que viene de lejos y que protagoniza esta novela sobre el primer empleo, la espera y la fascinación que despierta la vendimia. Este es una narración sobre la educación sentimental en una España convulsa, durante diez días de octubre de 1978. Todo era incierto: la democracia, el amor, el sexo, la política, la familia o la elección de un oficio para sobrevivir. La novela ahonda en la importancia de la cultura: el rock y la canción de autor, el cine y la literatura, especialmente la poesía. ‘Cariñena’ es, ante todo, un libro sobre la amistad, la memoria y el recuento de personajes que sienten los viñedos como “un paraíso de olores y de sombra”.

 

 

16/09/2012 18:56 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

POEMAS DE ALEXIS DÍAZ PIMIENTA

Alexis Díaz Pimienta (La Habana, 1966) es cantante, narrador, poeta y repentista. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), trabajó como investigador en el Centro Provincial de la Música de La Habana "Antonio María Romeu". Director de la Cátedra de Repentismo, Subdirector del CIDVI(Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado), es también líder del grupo musical Pimienta.cu, con el que ha actuado en varios países. Ha publicano numerosos libros, entre ellos ‘Yo también pude ser Jacques Daguerre (Editorial Pre-textos. Premio Emilio Prados 2000). Posee la Medalla por la Cultura Cubana, que le fue otorgada en 1996, por el conjunto de su obra artístico-literaria. Con toda gentileza me envía una selección de textos de este libro, que a mí me gusta mucho.

  

YO TAMBIÉN PUDE SER JACQUES DAGUERRE

 

Por Alexis Díaz Pimienta

 

Cuando Daguerre tomaba la vista de una de las calles

de París, acertó a pararse en la acera una persona

con el propósito de que le limpiaran el calzado; allí

permaneció, junto con el limpiabotas, el tiempo

suficiente para grabar la placa, y así pasaron a la

posteridad, como los primeros seres humanos

fotografiados en el mundo.

 

Orlando Hernández, La Fotografía.

 

 

I.

 

Es una calle solitaria de París

y es todavía 1839.

Eso es la eternidad:

un transeúnte y un limpiabotas

ajenos a la posteridad y al éxito,

ajenos a mí y a este poema.

30 minutos en la esquina bastan.

Lo pulcro del calzado es más notorio ahora

desde esta casa de La Habana al final del milenio.

La misma calle de París es más notoria ahora

con sus sombras, sus árboles,

sus franceses que no se detuvieron

a lustrarse el calzado para siempre.

Al fondo, los edificios no le dan importancia

–vanidad de la piedra–;

al fondo, pasa, escapa, el lento ruido de los carruajes.

Ellos no posan.

Ellos ignoran la duración del gesto.

Pudo ocurrir que el limpiabotas terminase

en sólo diez minutos, sin tiempo suficiente para grabar la placa.

Pudo ocurrir que el hombre decidiera lustrarse

el calzado más tarde, o antes, o nunca.

Pudo ocurrir que fuera en otra esquina de la ciudad

y otro día, no ahora en esta larga tarde de 1839, siempre.

 

Era París: todo pudo ocurrir menos que ellos,

ajenos a la eternidad, lo fueran.

Pero sólo ocurrió que los sucios zapatos

desentonaban con las calles de Montmartre,

con el agua del Sena,

y que las damas no hubieran mirado al monsieur

si no se detenía para que yo supiera su existencia.

Entonces heme triste, sinceramente triste,

porque nunca me han retratado limpiándome el calzado

(a nadie le preocupa este tipo de fotos:

la eternidad es siempre incomprensible.)

Todos los cumpleaños deberían tener esta foto en su álbum:

el niño con las manos en la espalda, el pie en el banco,

dejándose grabar para los siglos.

Todas las bodas: el novio sobre el banco y ella de pie,

alzándole la cola al traje,

disfrutando el tremendo acto de amor del cepillado

y lanzando de espaldas el bouquet,

escogiendo al azar la próxima muchacha eternizable.

Es una calle solitaria de París.

Nadie se asoma a las ventanas,

nadie les pide que sonrían.

No tienen nombre, ni identidad, ni rostro:

dos siluetas borrosas en la placa de cobre.

Luego Daguerre bajará, entusiasta y feliz,

a decirles que sobrevivirán a sus contemporáneos.

Pero sólo hallará la esquina solitaria,

los árboles sombríos, los carruajes que escaparon al lente.

Sólo polvo y París.

Y no sabrá jamás a quién ha eternizado.

 

II.

 

Yo también pude ser Jacques Daguerre,

y él pudo ser este poeta que se limpia el calzado

en una calle solitaria de París, en l839.

Y tú, lector, pudiste ser el limpiabotas

que detiene el trabajo para leer este poema

mientras el transeúnte se aburre y se va

pensando que está perdiendo el tiempo.

 

Luego Daguerre bajará, entusiasta y feliz,

y pondrá el pie izquierdo sobre el banco,

las manos en la espalda,

30 minutos nada más,

suficientes para que yo lo retrate

desde mi estudio en La Habana,

al final del milenio.

 

 

 

Poema viudo
 


El viudo almuerza solo, oye la radio,
no quita los zapatos del medio de la sala.
El viudo entorna las ventanas del cuarto
y desempolva velas, cartas, timbres,
lágrimas de sexo indefinido.

Y una sola bombilla en el rincón.
Una sola bombilla y una foto.
Una sola bombilla y el silencio.
Una sola bombilla y el reloj.
Una sola bombilla.
Como un triste ultimátum.

El viudo almuerza solo
sin gusto y sin premura
sin mujer sabatina que le destienda
la palabra espérame.

Los gorriones le han comido los ojos
como a una estatua antigua,
y se ha sentido listo para la sopa ciega,
maduramente solitario.
(Los gorriones siempre sobreviven
a la soledad, son Ella;
lo último que un hombre ve al morir
es un gorrión silbando.)

El viudo almuerza solo
carcomido de remordimientos.
Los vecinos lo esperan en el bar más próximo
para arroparlo como todas las tardes,
sin saber que no existe,
que no le gustan sus corbatas azules,
sus barajas, sus copas,
que no soporta
la paz de los que viven sin un sótano.

Tal vez por eso se mudó al balcón,
donde el otoño exhibe sus colores más tristes
y los carteros se refugian  de la lluvia.

Cada calle por donde pasa el viudo
está enferma de celosías y verjas estridentes,
desprotegida ante su propia reserva
de inminentes cadáveres.
Calles manchadas de humo, de migajas de pan,
de ladridos políglotas.
Calles con demasiada luz,
con demasiada música,
llovidas de postales y zambra de motores.

Y los políticos que no hacen nada,
y los mendigos que le piden los ojos,
y los adolescentes que se peinan,
y los choferes de ambulancia que ríen,
y los lectores de pintadas en los baños públicos,
y los ninfómanos de la felicidad,
y el tiempo.
Nada.

Los vecinos lo esperan con las copas repletas,
con las corbatas más azules que nunca,
oliendo a viernes frito,
tan felices.

Mas él prefiere almorzar solo
a la sombra de una bombilla triste,
verticalmente roto como el agua de un grifo.


 

Doña Adela
 


Ha muerto la vecina,
la del teléfono,
la que vendía velas
y hacía misas para difuntos lúgubres.

Ha muerto de repente,
un día de fiesta.
Ha muerto sola,
entre el altar y una paloma blanca.

Ahora los muertos no tendrán
quien les llame
y rondarán los pies de los que duermen
y alterarán el silencio del barrio.
Ahora los vivos no tendrán
quien les descifre un sueño,
quien les advierta de las grandes traiciones,
y alterarán también el silencio del barrio.

Ha muerto Doña Adela.
Sólo han quedado sus espejuelos,
rotos, abandonados,
sin saber hacia dónde mirar.

Los vecinos dijeron: –¡Pero cómo!
El nieto amaneció tosiendo fuerte.
Los hijos se turnaron el llanto y las llamadas.
Yo he tocado a la puerta
y el eco ha repetido el toque
en todas las ventanas.

Ha muerto un sábado, a las once.
Mientras cantaba en la televisión
una desconocida. 

 

 

Muertos de risa

 

Charlie Parker se sienta frente al televisor y ríe.

No le hace caso a su saxo ni a su vieja anfitriona,

la baronesa Nica.

Julián del Casal se acomoda en la silla en la que va a cenar y ríe.

No le hace caso a su corbata ni a sus jarrones de la China.

Ambos saben que van a morir

y les da risa la cara que pondremos los demás al saberlo.

Ríen con elegancia de cadáveres vírgenes,

de muertos por primera vez,

llenos de cicatrices musicales y complejas metáforas.

Ríen igual que hemos llorado los que no les conocimos,

con hipos y perplejidad, con pañuelitos tímidos.

Charlie Parker bebe café en La Habana

mientras Casal ingresa en un psiquiátrico

para perfeccionar su deterioro.

Son como niños grandes.

Ambos han sido expectadores de la cara de Dios

y no han podido contener la risa.

 

 

(YO TAMBIÉN PUDE SER JACQUES DAGUERRE, Ed. Pre-textos, Valencia, 2000; Premio Emilio Prados).

 *Todas las fotos, salvo la del propio Alexis, son de Juan Manuel Díaz Burgos, que ha retradado admirablemente a las gentes y los paisajes de Cuba, especialmente de La Habana.

UN POEMA DE LUIS ARTIGUE

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El escritor Luis Artigue me envía uno de sus poemas.

 

 

POESÍA DE AVENTURAS  

             

 

Ninguna ciudad muere de manera creíble. De hecho

buena cuenta del  éxito del poder, de la vida

y del amor eterno

da asomarse a las ruinas un imperio.

Y por eso aquí juntos en otro lugar atmosférico como peregrinos de lo propio,

envuelto el descubrimiento del pasado de Atenas en la certeza infinita de la luz de

septiembre

el sol tiene rango de agregado de cultura-,

llevando emoción por ropa

y celebrando este transitar conjunto por el suelo de baldosas de la esperanza…

¡Como un pájaro equívoco que trenza la luz en canto, el poema!

Refundamos lo sido.

Las pagadas dificultades de aquellos que se exceden en pasión

revolotean ante mis ojos

en esta ciudad transida en la que guerrean a muerte pretérito y presente;

en esta ciudad en la que grito lo que  a ti te escribí un día:

¡venir a verte

es como venir al mundo!

 

Igual que quien sabe y olvida que afeitarse insistentemente es luchar contra el tiempo

me adentro contigo en lo que queda del puzzle apoteósico

del Partenon.

Y pienso en el instante de vida que gracias al amor prevalece

este amor como rayo que no cesa porque entiende que la esperanza

está siempre

en el día después-.

Y al punto comprendo que somos también esto:

piedras luminosas como el carretón de frutas de tu sonrisa al verlas;

piedras que regalan

aquello a lo que remiten.

 

Miro las palpitantes piezas en nuestro aniversario con recargadas ganas de que se repita

todo,

asido a las locas fibras de mi configuración mental,

asido a lo sido y lo que deviene

aunque al final tú y yo mucho tendremos de vino griego que se resume

en el ardor

de los posos.

Los momentos.

Las ruinas

que no son sino la mala letra del paso del tiempo.

La identidad repleta de referentes y locuciones transversales.

Y entender que de la exaltación al poema dista más que un gran torrente léxico.

Y anotar esto ahora, aquí, hoy

después de alguna guerra y tantos años

porque has llenado mi vida de piedras, y de luz, y alegría;

porque escribo con los ojos cerrados como al envolver por vez primera el rostro

en tu pelo.

Las huellas.

La habitación de trofeos del corazón, y, dentro,

una máquina de engendrar metáforas calóricas…

 

Y el amor erigido como una atracción

 

que establece

 

la distancia perfecta.

 

 

Luis Artigue

web oficial de escritor: www.luisartigue.es

17/09/2012 20:58 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CON LABORDETA, HOY, EN EL PRINCIPAL

Martes 18 de septiembre: Acto de recuerdo a Labordeta

Una treintena de artistas intervendrán en el Acto de Recuerdo a Labordeta con actuaciones musicales, proyecciones y lecturas. La Sociedad Cultural Aladrada, que ha editado el libro conmemorativo 'M´aganaría', promueve el acto que será en el Teatro Principal, hoy martes 18, a las 20:00 horas, con acceso libre hasta completar aforo.

 

El segundo aniversario de la muerte de José Antonio Labordeta reunirá de nuevo a numerosos amigos y artistas en memoria del querido y emblemático cantautor, político y escritor, y como no, en apoyo y demostración de cariño a su familia. La Sociedad Cultural Aladrada, con numerosos colaboradores, ha organizado un acto de recuerdo a José Antonio Labordeta, que tendrá hoy martes 18 de septiembre, en el Teatro Principal a las 20:00 horas, con acceso libre hasta completar aforo.

 

El acto estará presentado por el periodista y escritor Miguel Mena, y entre las intervenciones sonarán las voces de María José Hernández, Beatriz Bernad y Alberto Gambino, Joaquín Carbonell y Eduardo Paz, Pepín Banzo, Biella Nuei, Especialistas, Ixo Rai! y Zarrakatralla Folk. Se escuchará Aragonia, con el inconfundible recitar de Emilio Gastón. También se proyectará Crónicas de Paletonia, e intercalado con la música, varios escritores leerán textos propios: Chusé Raúl Usón, Cristina Grande, Merche Llop y Nacho Escuín, Mario Sasot y Antoni Bengoechea, que culminarán con la lectura de un texto por parte de Ana Labordeta, hija del cantautor.

 

Francho Nagore, Antonio Pérez Lasheras, José Luis Melero y Nacho López Susín presentarán el librodisco M’aganaría (título de una canción que Labordeta cantaba en aragonés, y que significa "Me gustaría"), editado por Aladrada para recopilar textos y canciones que muestran el compromiso de José Antonio Labordeta con la diversidad lingüística aragonesa: intervenciones en el Congreso de los Diputados, artículos en prensa, entrevistas, canciones en aragonés... En el teatro, y a partir de ese día también en librerías, podrá adquirirse el librodisco de homenaje.

 

Con este acto, la Sociedad Cultural Aladrada quiere recordar a José Antonio Labordeta: el poeta, el escritor, el cantautor, el profesor, el político, el periodista, el hombre público, el personaje mediático y también, el aragonés más emblemático y representativo del último medio siglo. “Y el más querido y que más consensos ha reunido en torno suyo, a tenor de las innumerables muestras -populares e institucionales-, de cariño y recuerdo, expresadas por las más diversas personas”.

 

En el librodisco conmemorativo se destaca que como cantautor y poeta, José Antonio Labordeta supo plasmar la realidad de una tierra olvidada. Como personaje mediático, político, y más allá de siglas, supo trasladar a todos los foros las reivindicaciones de una comunidad que no siempre tuvo la oportunidad de dejarse oír. “En todas esas facetas, la contribución de Labordeta a la mejora de autoestima y a la construcción de un Aragón moderno, tolerante y abierto, ha sido impagable”.

 

La asociación ha coordinado proyectos vinculados al recuerdo del significado de la trayectoria de José Antonio Labordeta, en relación con la lucha por las libertades en Aragón y con la autoestima de los aragoneses, en el contexto de la campaña dirigida a que el Canto a la Libertad fuese el himno oficial de Aragón. Por ello, Sociedad Cultural Aladrada quiere contribuir con este acto de recuerdo a traer de nuevo de actualidad la obra y la figura de José Antonio Labordeta y su defensa de la diversidad lingüística aragonesa. Para la sociedad cultural Aladrada: “La aproximación a la figura de José Antonio Labordeta, dos años después de su fallecimiento, forma parte de la profundización en los valores que representó, en lo que supone, de defensa de las libertades, de la democracia, de la autonomía, del pluralismo y de la creatividad. También, en lo que supone como persona generadora de consenso y entendimiento, respetada y querida por personas de diferentes creencias e ideologías. Recordar a Labordeta supone rememorar también el camino andado por Aragón y por los aragoneses en los últimos cuarenta años, contemplar hasta dónde hemos llegado, y atisbar por dónde debemos ir para profundizar en esos valores citados”.

[Esta es la nota de prensa de Aladrada.]

 

18/09/2012 08:32 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

LABORDETA, CASI UN RETRATO

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José Antonio Labordeta ha sido probablemente el aragonés más popular y más querido del último medio siglo. Falleció hace dos años y más de 50.000 personas desfilaron ante su féretro en el Palacio de la Aljafería, la nueva Casa del Pueblo. Labordeta se sentía un ciudadano del mundo y un aragonés de las tres provincias: de Zaragoza, donde nació y donde vivió, donde paseó con el fantasma de San Lamberto y donde compuso sus canciones, sus poemas, y conversó con sus amigos. Era un aragonés de Huesca: solía refugiarse en Villanúa y en Canfranc, lugares en los que buscaba la belleza deslumbrante del paisaje. Labordeta se sintió un aragonés de Teruel: allí vivió años inolvidables. Los vivió en la capital mudéjar, pero también en el Maestrazgo, en el Javalambre o en Albarracín. Y contemplando la serranía y la soledad de las masadas dio con la vieja, con los leñeros o los masoveros que le inspiraron poemas y canciones.

Labordeta llegó a ser un aragonés universal casi sin proponérselo. Poseía el código secreto de la empatía y la comunicación. Era llano y rudo a la vez, humanísimo y tierno, visceral y levantisco. Solía decir que, en el fondo, más que escritor, periodista, cantante, historiador, político de izquierdas o compañero de viaje de industrias culturales, era un ser que dudaba. Aquellas 50.000 personas y tantas y tantas otras sintieron su adiós y le rindieron homenaje a él y a su legado infinito.

Fue, sin pretenderlo, un Costa de nuestro tiempo que nos llegó al corazón de múltiples formas: por su actitud y su rebeldía, por su nobleza y sus contradicciones, por su sencillez y por su constante batallar con la música, con la literatura o en el Congreso de los Diputados. Era fácil percibir: “Labordeta es como nosotros y uno de los nuestros”.

Labordeta compuso ‘Somos’, ‘Aragón’, ‘Regresaré a la casa de mi padre’, ‘La albada’ o ‘Mar de amor’. Y dejó temblando en el aire y en las sienes su grito que nunca deja de ser utópico: ‘El Canto a la libertad’. El himno sentimental de su país de polvo, viento, niebla y sol. Hay seres tocados por el cariño unánime: Labordeta fue uno de ellos. Dio y recibió afecto. Cantó con todos y para todos, incluso para aquellos que quisieron desoír su canción.

 

*Labordeta en un retrato de Cano.

18/09/2012 08:36 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LUIS ALEGRE: DEL AMOR Y LA VIDA

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[El pasado domingo Luis Alegre publicaba este artículo sobre Juan Echanove, padre de un jovencito encantador, Juanito, y sobre los amores imposibles de nuestra vida.]

 

 

Juan Echanove ha llegado muy lejos en esta vida pero admite que aún no ha encontrado a la mujer de su vida. Sin embargo, él sabe que terminará sus días enamorado.

 

 

¿Y la mujer de nuestra vida?

 

Por Luis ALEGRE. Hoy Domingo de Heraldo.

 

 

Sábado, uno de septiembre. Juan Echanove acude a la emisora de Radio Zaragoza para ser entrevistado por Miguel Mena en el programa en el que tengo el placer de colaborar. Juan es el invitado de honor de la Fiesta de la Vendimia de Cariñena. Miguel recuerda que, hace 20 años, interpreté al lado de Juan un papelín en un episodio de la serie “La mujer de tu vida” protagonizado por Paco Rabal y María Barranco. Eso nos provoca para hablar de Paco y de la mujer de nuestra vida.

 

Paco Rabal es uno de mis temas de conversación favoritos con Juan. Con él nunca se sabía lo que podía pasar. Más de una vez nos arrastró por los garitos de Madrid y le dimos la vuelta al reloj. Paco recordaba el nombre de cada uno de los camareros de los bares en los que entrábamos, que fueron muchos. En una de esas veladas sin fin Juan acabó con Paco en un hotel donde se celebraba una comunión. Con total naturalidad, se integraron en el festejo y acabaron de juerga con los de la comunión. Hoy, en el programa de Miguel, Juan rinde tributo a Paco e imita su inolvidable modo de hablar. Juan ha crecido admirando a sus mayores - Rabal, Fernán Gómez, Galiardo, Juan Diego - y él ya hace tiempo que está entre los más grandes.

 

Otro asunto estrella es ese de la mujer de nuestra vida. Juan se reconoce enamoradizo desde crío. Se recuerda enamorado de algunas profesoras y de María Luisa San José, una de las actrices fetiche de “la tercera vía”. Juan siempre ha sentido debilidad por las mujeres maduras. Y afirma: “Quien diga que una mujer a partir de los 40 se vuelve invisible es un imbécil”.

 

Juan me dijo una noche que él, desde niño, sabe dos cosas: que algún día la armaría y que acabaría sus días enamorado. Armar, ya la ha armado. Pero lo otro es lo otro, que diría Chandler. Juan admite que aún no se ha tropezado con eso tan resbaladizo que se conoce como “la mujer de tu vida”. Juan padece esa zozobra eterna y universal: dónde diablos está ese ser que coloniza tus sentimientos de tal manera que el resto de los seres te da un poco igual. O, mejor dicho, quién ese ser irresistible por el que apenas te cuesta fingir que el resto no existe. Juan se autoinculpa con cierta facilidad: no soy lo suficientemente constante, no soy fiel, siempre tengo a varias en la cabeza, dice. Juan pertenece al club de fans de esa canción de Joaquín Sabina que comienza así: “De sobras sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera; y, sin embargo, un rato cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera”. Con esas palabras dentro de la cabeza, algunas cosas se suelen complicar un poco. Paco Rabal, por cierto, se tomó al pie de la letra la canción de Sabina pero eso no le impidió mantener una conmovedora historia de amor con la mujer de su vida hasta el final de sus días. Pero aquello fue un milagro.

 

En este viaje he visto a Juan un tanto resignado alrededor de la mujer de su vida: “A estas alturas, no creo que aparezca”, deja caer. Hubo un tiempo en que lo sentía, nos sentíamos, más esperanzados. Hubo un tiempo en que cada mañana nos despertábamos con la ilusión de que ese día era el señalado para que apareciera esa mujer o para que aquella mujer que creíamos que podía ser, lo fuera. Hubo un tiempo en que nos devoraba la ansiedad y creíamos ver a la mujer de nuestra vida en cada esquina. Sufríamos espejismos todo el rato y algunas pasaban demasiado deprisa por nuestro lado. Como un día me dijo Juan, no teníamos tiempo ni de tomarles la matrícula.

 

Qué raros somos, también en esto. Es mejor que nos andemos sin rodeos: no somos carne de pareja. La mayoría de la gente que conocemos ha encontrado en algún momento a la mujer o el hombre de su vida. Antes se utilizaba una expresión que ahora apenas se emplea: tu media naranja. Algunos la han mantenido, otros la han dejado escapar y otros la han perdido. Pero alguna vez la encontraron. Incluso, unos pocos privilegiados la han encontrado varias veces. Nosotros, tan obsesionados por buscarla, nos hemos especializado en no encontrarla. Como nos encanta darle vueltas al asunto, llegamos a insinuar que, en el fondo, nos asusta encontrarla, que no queremos que aparezca y que, aunque apareciera, igual no nos soportábamos. Demasiadas excusas, demasiada torpeza, demasiada cobardía. Nos decimos que quizá es que la mujer de nuestra vida vino cuando nosotros no estábamos o que nosotros llegamos cuando ella ya se había ido o es que tal vez nos cruzamos en el camino y nunca nos vimos.

 

También sucede que, a estas alturas, se nos ha apoderado la pereza. Nos cuesta un mundo ilusionarnos y tomar la iniciativa. En la memoria se nos han acumulado demasiados esfuerzos baldíos. Los chascos nos han vuelto escépticos. Y lo más importante: hemos reparado en que para ser feliz, que es de lo que se trata, no es necesario encontrar a la mujer de tu vida. Además hemos advertido, cómo no, que el no encontrar a esa mujer facilita descubrir a todas las demás. Y otra cosa: algunas de aquellas por las que un día suspiramos, son ahora nuestras grandes amigas. Al menos nos cabe presumir de eso.

 

A ratos tengo la sospecha de que hemos sido –somos- unos peterpanes sentimentales enamorados cándidamente de la idea del amor y sin ningún sentido de la realidad. Salíamos de las películas convencidos de que aquellas chicas que nos volvían locos existían de verdad y perseguíamos su sombra. Yo, a los ocho años,  después de verla en “Encadenados”, le escribí a Ingrid Bergman una carta proponiéndole que se casara conmigo. Luego me he pasado la vida soñando con que apareciera alguien como ella, como Ingrid. Naturalmente, aún no ha aparecido. Pero cuánto nos gusta pensar que alguna noche aparecerá y acabaremos nuestros días enamorados.

 

*La foto es de Ingrid Bergman.

 

 

 

 

CARBONELL EVOCA A LABORDETA

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  [Joaquín Carbonell me envía este artículo que se publicó el pasado domingo en ’El Periódico de Cataluña’ con motivo de la aparición de su libro ’Querido Labordeta’ (Ediciones B) que se presenta mañana miércoles 19 a las 19.30 en las Cortes de Aragón.]

 

 

MI QUERIDO LABORDETA

Joaquín Carbonell

 

 

Al presentar “Pongamos que hablo de Joaquín”, mi mirada personal sobre la vida y obra de Joaquín Sabina, me hice la pregunta que me hago siempre. Había dedicado tres años de trabajo a encauzar esa biografía. ¿Y ahora? Lo supe de inmediato: ahora toca Labordeta.

 

Le había pedido a José Antonio que me escribiese una introducción para el libro de Sabina, y no le quise comentar que un día tendría que afrontar su propia biografía. En otro tono, y con otra fórmula, ya lo había hecho: con José Miguel Iranzo le propusimos grabar una película de una hora, donde el propio cantautor va desgranando los episodios más destacados de su vida ante la cámara. Labordeta se muestra brillante como siempre fue, tan habituado a los focos y las miradas. Se muestra ingenioso, divertido, ocurrente, pero también profundo y asolado por esa tristeza que de ninguna manera se podía quitar de encima. También ese día supe que tenía que escribir los momentos únicos que pasamos a lo largo de 40 años.

Todo eso lo supe, pero no se lo dije nunca. La enfermedad le castigó con tal crueldad que al poco de escribir la biografía de Sabina, falleció. No pudo asistir a la presentación que hicimos en tantas ciudades y pueblos.

 

Alguna vez le he comentado a Juana, su viuda, que después de ella soy la persona que más tiempo ha frecuentado su existencia. Desde aquella mañana de 1967, cuando lo descubrí en el escenario del teatro del Instituto Ibáñez Martín, de Teruel, se puede decir que ya nunca dejamos de vernos con mayor o menor frecuencia. Son muchos años, son 43, que se cerraron la madrugada del 19 de septiembre de 2010, cuando falleció en una habitación del Miguel Server de Zaragoza, a la una y media del domingo.

Tenía necesidad urgente de poner eso por escrito, de contar a quien quisiera leerlo, que mi vida cambió de eje a partir de ese momento en que le vi dirigir a unos chicos tímidos e inexpertos, nada menos que una cumbre como “El mercader de Venecia”.

Tenía ganas de contar todo eso. En realidad lo he hecho desde pequeñas colaboraciones que a menudo me han pedido. Pero la mies era tanta, el agua de esa vida era tan caudalosa, que exigía todo un libro. Una biografía que no alcanza las 500 páginas por 1, qué pena...

Piensen si pueden, qué significa para unos chicos de aquella España gris y amodorrada, de un Teruel devastado y acobardado, acudir por vez primera a un instituto alejado de tu miserable pueblo. Llegábamos con timidez que casi era miedo, para enfrentarnos a una nueva forma de aprender y enseñar. Calculen qué les hubiera parecido cambiar aquellos maestros que solían encauzar a sus alumnos, con una vara de nogal o avellano, por un señor profesor que al saludar a sus chicos el primer día de clase les anunció: “Ya sé que tenéis mucho interés en aprobar, que vuestras becas dependen de sacar buena nota. No os preocupéis: estáis todos aprobados ya. Y el que no quiera venir a clase que no venga”. Fue nuestro primer choque con la modernidad, con un mundo desconocido, donde por vez primera se nos trataba como adultos. Por supuesto, nunca faltábamos a sus clases.

He tenido la fortuna de compartir a este maestro toda mi vida. Por eso este libro ha sido sencillo de redactar; solo tenía que poner a trabajar mi memoria para extraer pasajes de cada una de las etapas de su vida, que en gran medida, ha sido la mía. No me dejo vencer por la nostalgia ni por la ternura que nos suele deparar el recuerdo de la juventud, para endulzar aquellos años. Por fortuna hay otros testigos que también coinciden en la trascendencia de aquellos maestros como Labordeta, que quizás sin saberlo, hicieron de nosotros lo que hoy somos. Recuerdo que mi compañero de pupitre Federico Jiménez Losantos destacó sobre aquella etapa escolar una sentencia luminosa: “En aquella época de Teruel éramos los más modernos de España. Lo que pasa es que España no lo sabía y Teruel tampoco”.

En gran medida, José Antonio Labordeta fue uno de los responsables de que aquellos chicos crecieran hacia un futuro, donde la ética y la responsabilidad fueran agujas de nuestra brújula. Se lo conté a José Antonio una mañana, en esas visitas cuando ya la enfermedad le impedía pisar la calle. Se lo solté con cierta solemnidad, esperando que captase mi ironía gruesa. Le dije: “Labordeta, gracias a ti hoy día puedo decir que soy un desgraciado”. Labordeta me miró sospechando que detrás de esa sentencia venía el chascarrillo. Nos conocíamos tanto que a menudo el simple tono de nuestras voces anunciaba si aquello iba en serio o en broma. Pero la contundencia de mi afirmación lo desconcertó: “¿Un desgraciado?”, preguntó. “Eso es. Mira, yo a los quince años me fui a la Costa a trabajar de botones, luego de camarero, luego de somelier… A estas alturas yo podría ser un empresario hotelero de gran fortuna. Pero fui a Teruel a estudiar, apareciste tú y gentes como Eloy Fernández o Pepe Sanchis Sinisterra, me inyectastéis en vena libros y músicas y aquí me tienes: hecho un desgraciao”. Labordeta descubrió ya que mi relato traía buena carga de somardería, esa veta del humor que crece en Aragón. Me miró con la misma desgana y me sentenció: “No Joaquín, tú no eres un desgraciao. Eres un pringao, como yo”.

Tenía ganas de poner todo eso por escrito porque sé que el personaje lo merece. No abundan tipos como este Labordeta que fue capaz de mandar al carajo a un grupo de señores diputados sentados en las poltronas de todo un Parlamento nacional. Eso no suele suceder. Por eso, la noche en que soltó aquella agreste frase, media España supo que todos los políticos no son iguales, media España confirmó lo que ya sospechaba: que Labordeta era uno de los suyos. Un tipo así merece que su vida sea contada. No andamos sobrados de personajes tan auténticos, nobles, valientes, audaces y rebeldes. En realidad, una vez ausente Labordeta, yo no conozco a ningún otro.

 

Recorrer la vida de José Antonio Labordeta es pasear de la mano por la historia de los últimos 50 años de Aragón y por supuesto de España. En Aragón su huella es abrumadora: creador de la Nueva Canción Aragonesa (que él con su humor socarrón definió como “Nova Cançó Baturra, recogiendo el soniquete de la Nova Cançó). Cofundador de “Andalán”, esa revista cultural de izquierdas, que trató de quitar la costra baturra a un Aragón soñador de nubes. Siempre contracorriente, siempre fuera de la parva, siempre peleando contra una tierra que pretende regresar a un futuro de opacas miserias. Labordeta se convirtió de inmediato en la diana de una burguesía (¡) local que odiaba que alguien leyese novela americana… Ahí estaba reluciente la figura de su hermano Miguel, añorada toda la vida por José Antonio, como alocado tocapelotas de esos mediocres funcionarios zaragozanos.

Y la televisión. Y la cultura. Y la orientación a los más jóvenes. Y las canciones. Y el Parlamento nacional. Son muchas cosas. Tantas que ahora me doy cuenta de que he redactado la biografía del último español añorado con sinceridad innegociable por un pueblo necesitado de referencias. De gestos nobles y de experiencia doctoral. Ya no hay locos, gritaba el poeta, después de enterrar a Don Quijote. Labordeta es de momento el último taciturno, el eterno mosqueado, el fundador de la IDA, la Izquierda Depresiva Aragonesa, un reflejo de estos seres iluminados, de los que entran cuatro en ocho docenas. Y él fue el primero.

18/09/2012 23:48 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

ÁNGELA LABORDETA: ARAGÓN

 

ARAGÓN

 

[Ayer, en ‘El Periódico de Aragón, Ángela Labordeta de Grandes, nacida en Teruel, escribía este artículo en homenaje a su padre José Antonio Labordeta (1935-2010). Anoche en La Aljafería se presentó el libro de Joaquín Carbonell ‘Querido Labordeta’ (Ediciones B), que estrenó una albada dedicada en al cantautor y amigo, en un vídeo elaborado por el equipo de ‘Por amor al arte’.]

 

 

Por Ángela LABORDETA 19/09/2012

Los países son colores, recuerdos, sabores, futuro, calles, nombres, amigos, canciones. Los países son lo que recuerdas y lo que deseas, son lo que amas y lo que odias. Son sus días y sus atardeceres. Son sus carreteras, sus rincones, sus montañas y las noches en vela. Mi país es Teruel, donde con cuatro años me dispongo a dejar que se empañe mi percepción de que la vida está ausente de dolor: todavía recuerdo mis lágrimas cuando vi cómo se despeñaba acueducto abajo aquel primer regalo importante que mis padres acababan de hacerme. Mi país es Teruel, sus atardeceres rojos y los amigos que todavía no tengo. Son los pájaros de fieltro que recorta mi abuela en las tardes de invierno y las palabras que escucho sobre ese Aragón que todavía no existe. Mi país es Zaragoza, donde aterrizo con seis años, y donde al cabo del tiempo aprendo a vivir dos vidas, quizá más. Mi país es feminismo, gritos en la calle, cine club, canción protesta, noches, y al grito de "Aragón ye nazion" pensar que hay un futuro capaz de anestesiar un pasado feo y demasiado oscuro. Mi país es Villanúa y Canfranc: su estación, las verbenas y los primeros amores en aquellas noches heladas de julio. Mi país vuelve a ser Canfranc: su estación, ahora vacía y cada día más abandonada, y las noches en Hecho, donde alguien nos canta en aragonés y nosotras, mis hermanas y yo, soñamos con un Aragón que es inmenso, como un padre increíble, que cada noche nos roza las mejillas para ayudarnos a dormir. Mi país es Peña Forca y los Mallos de Riglos y San Juan de la Peña y todos los sueños que imaginé mientras atravesaba Los Monegros en busca de un dios inexistente. Mi país es mi madre y también son las tardes de invierno y las castañas a la vuelta de la esquina y los conciertos en las plazas de los pueblos: interminables tardes donde Carbonell, La Bullonera y mi padre nos enseñaron palabras y sentimientos que de verdad valían la pena. Y son los gritos de libertad que se filtraban por todas las esquinas en aquella mañana de abril, en la que miles y miles reclamaban un anhelo, el de la autonomía y el autogobierno para Aragón. Y mi desencanto hacia aquellos que no supieron amar Aragón, porque unas siglas políticas eran mucho más que el sueño de ser Aragón. Y seguimos creciendo, inevitablemente, y lo hicimos con la niebla y el cierzo y con el Ebro pegado a nuestros pies. También con el Pilar y con su túnel de los deseos, donde deseé todo lo que no se puede desear. Mi país, poco a poco, se fue convirtiendo en mi vida e inundó las páginas de los libros, los que escribí, y los que otros escribieron por mí. Mi país son las noches en Casa Emilio y es el fuerte de Rapitán, donde nos creímos libres y felices, y aquella tarde noche de un 20 de septiembre de 2010 en la que, ante la entrada del Palacio de la Aljafería, fui una voz más entre una multitud que sin quererlo me llevó hasta mis mejores recuerdos. Mi país son muchas cosas bellas y otras que no lo son tanto, más bien nada. Mi país es política, es CHA y un miedo infinito a que las palabras nos excedan y se desvanezcan. Y ganas de gritarle al viento que fuimos y seremos, pero que sobre todo somos. Mi país no está en venta, porque los que ya no están a mi lado me enseñaron que aquello que se ama no tiene precio. Mi país es verdad y el deseo de sentirnos vivos, a pesar de que a veces falten las ganas y sobren los motivos para huir. Mi país eres tú.

 

En recuerdo a mi padre.

ELOY HABLA DE 'QUERIDO LABORDETA'

Palabras en la presentación de la biografía

de Labordeta por  Joaquín Carbonell, 19-9-12

Por Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE

Da mucho gusto estar con buenos amigos para hablar bien de buenos amigos. Muchas gracias por invitarme a participar en este acto, volcado en el recuerdo de José Antonio Labordeta, que se nos fue hace justamente dos años. Voy a procurar ser breve, recordando quién fue para mí Labordeta y hablando de Joaquín Carbonell, y del libro que se presenta, al que he puesto un breve Epílogo que no voy a repetir.

De José Antonio Labordeta me limitaré a resumir cómo veo, desde esta aún corta lejanía, su presencia entre nosotros. Era, ante todo, un hombre sencillo, familiar, muy gozoso de estar siempre rodeado de amigos, bromista, aunque también depresivo a veces por el mal estado de las cosas. Amante entregado de la literatura, escritor incansable, supo llevar su visión del mundo al libro de poemas o ensayos, a la música, a la televisión, al artículo periodístico, al escaño de diputado en nuestras Cortes y en el Congreso. A la tertulia.

Fuimos amigos desde los años en que ambos estuvimos en Teruel, en la segunda mitad de los sesenta. Convivimos allí intensamente, cambiando lecturas, ideas, vivencias, y trabajando en la enseñanza en tiempos de lucha y esperanza. Creamos juntos la revista Andalán, que nos unió aún más durante quince años. Fuimos fundadores del PSA, y tan ilusos en la transición como desengañados luego. Hemos estado en unas cuantas aventuras más, políticas, culturales, aragonesistas.

La gran pregunta, que no sé si se han hecho ya los políticos, los sociólogos, quizá alguna incipiente tesis doctoral, es qué pasó con Labordeta, que logró lo que ninguna otra persona en esta Comunidad, y aun en la España total, un gran consenso sobre su significado, la emoción agradecida de cientos de miles de personas, la consolidación como un símbolo tras su muerte. La forja de un mito.

De los libros que estudian globalmente o en parte la figura y la obra de José Antonio Labordeta (Mainer 1977, Lucini, Fossey y otros), creo que el más completo, el más divertido, el más personal es éste de Joaquín Carbonell. En él vuelca todos sus recuerdos, y tiene muchísimos, todo el humor somarda que aprendió de Brassens y del propio Labordeta, todo el cariño hacia el maestro, el líder, el amigo.

En cuanto al autor:

Conocí a Joaquín Carbonell hace mucho más del medio siglo en Alloza, donde veraneé muchos años en casa de mis abuelos; el suyo, el tio Curro, era un hombre de armas tomar, y su padre fue maestro y granjero, un buen tipo que hace cuarenta años se volcó en lograr suscripciones para nuestra revista Andalán, que comenzaba. Joaquín era un niño juguetón, recorredor de la Alloza calcinada por el sol de agosto con su chirriante recacholino. Luego ha cantado mil detalles de la vida rural de los sesenta y setenta y ochenta, recordando a su Alloza natal, que hace unos días se lo ha agradecido dedicándole una plaza, la más grande e importante del pueblo. Luego, nos recuperamos en Teruel, en el tan mitificado Colegio menor San Pablo, donde inició sus pasos periodísticos, musicales, incluso teatrales. Joaquín era un mozo algo mayor que el resto de su curso, venía de experiencias vitales y sociales que le adelantaban a los demás, y por eso supo avanzar en una línea a medias bohemia, a medias tradicional. Ya no volvimos a perdernos, continuando una amistad trufada de recuerdos.

Fue, junto con Labordeta y La Bullonera, integrante del cartel principal de nuestros cantautores, recorrió España, parte de Europa, parte de América, habló y habla en la radio, escribe libros de humor corrosivo aragonés junto con Roberto Miranda, y lleva dos secciones prestigiosas en El Periódico de Aragón, la de entrevistas ágiles y directas “Palabra de honor”, y la columna sobre el mundo a través del televisor, cáustica, genial, en línea con la mítica que hiciera Eduardo Haro Tecglen en El País, y en buena lid con la que allí le ha sucedido con David Trueba.

En fin, que este libro, que leí a saltos, desordenadamente, comentando con Joaquín algunos pasajes, corrigiendo los poquísimos errores o erratas deslizados, disfrutando de tantas anécdotas y comentarios divertidos, supone un homenaje de papel a nuestro Labordeta, y a la vez explica a muchos lectores que a buen seguro habrá fuera de aquí, quién  y cómo era, por qué era así, cuál era su ambiente, qué quiso transmitirnos, qué ideales del mundo y de la gente dieron sentido a todo su trabajo, toda su vida.

Los despistes, las erratas y errores, las anécdotas en la confección de un libro son lo que a veces recordamos mejor cuando lo evocamos. Dos despistes muy divertidos: Yo no corregí los pies de foto (tampoco la dedicatoria en que se llama Candela a Carmela, una de las nietas de Labordeta), y por ello tampoco pude impedir que se diga en una foto de años después en que se me ve al fondo en un grupo muy numeroso, que se trata de las gentes de Andalán esperando mi salida de la cárcel de Torrero. ¡Cuántos años hubiera estado allí de ser eso cierto!

Creo que lo has conseguido plenamente, Joaquín, en un esfuerzo muy notable, y que desde Juana y las hijas y nietas a la infinidad de amigos o incluso los que sin tratarle le admiraron y quisieron, tenemos todos una deuda contigo, por este gran trabajo, este gran cariño, esta gran biografía. Muchas gracias.

21/09/2012 01:24 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TRECE AL SOL... MARISOL AZNAR

[Hoy domingo, con todas las entradas vendidas ya, se ofrece la quinta y última función de 'Tiempos modorros' de Jorge Asín y Marisol Aznar. El pasado agosto publiqué en heraldo.es esta entrevista con la guionista, cantante y actriz. Abajo he colocado una nota sobre el espectáculo, que está derrochando risas y risas. Un vendaval de carcajadas.]

TRECE AL SOL DE... MARISOL AZNAR

 

Marisol Aznar (Zaragoza, 1972) es actriz, cantante y guionista de teatro y de televisión. Tiene compañía teatral propia: los Mc Clown. Participa, con un gran sentido del humor, en ‘Oregón Televisión’.

 

 

“Con la crisis, el verano se tiñe de oscuridad”

 

“Habría que reivindicar la alegría y la belleza más que nunca” 

 

Antón CASTRO / Zaragoza

-1. ¿Qué hace una actriz y guionista en verano?

En un verano normal descanso un poco y recupero fuerzas, el año es durísimo, sobre todo como guionista. Ahora mismo estábamos haciendo el ‘Oregón Televisión’ solos Jorge Asín y yo, y acabamos agotados. Así que lo dicho: descanso unos días y en agosto a volver a pensar y a escribir como loca para tener la nueva temporada para septiembre. Este año es atípico: no sabemos el futuro que nos espera en la tele; es bastante incierto por no decir otra cosa. Así que este año como guionista de la tele quieta en la mata. Trabajamos juntos Jorge y yo en nuevos textos teatrales, mejorando nuestra obra de teatro y pensando ideas nuevas con mucha gente para movernos y sobrevivir. Como actriz tampoco me quejo, no nos va mal de bolos con nuestra obra ‘Tiempos Modorros’. Así que lo dicho: nuevos tiempos, nuevos movimientos.



-2. ¿Dónde suele descansar?

He veraneado en muchos sitios. Ha habido años de hábitos fijos; cuando era pequeña en el pueblo de mi madre, Ambel, y también en Benasque, donde iba a unos campamentos maravillosos. De jovencita subía a Jaca todos los veranos a trabajar de monitora. Ahora he variado más: alguna escapada al extranjero para ver mundos diferentes cuando se ha podido, sigo subiendo mucho al Pirineo, me hace falta de vez en cuando, y también elijo playita. Desde que soy madre, más. A mi niña le encanta el mar y vamos a un apartamento que tiene mi hermana.

 

3. ¿Es usted de todo, no?

Ah, se me olvidaba: también vamos a Fréscano. Tenemos una casa entre un montón de amigos y, como nos ha dado por reproducirnos, allí que nos juntamos todos con nuestros churumbeles, a comer, a jugar y a reír.

 

 

4.  Nos va a dar envidia...

Ya digo que no elijo nada. Según las circunstancias, las pelas y los que los bolos nos permiten, vamos a un sitio o a otro.


-5. ¿Cuál son el viaje de verano y la ciudad de su vida?  

Tengo varios veranos de mi vida. Cada momento de la vida tuvo su verano y me lo pasé genial en casi todos. En cuanto a la ciudad, me quedo con Florencia, me impresionó. Es la belleza.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época?

Fueron épocas estupendas, momentos únicos y felices. Cada cosa que te pasaba era increíble, toda una aventura.



-7. ¿Cuál sería su mejor recuerdo de entonces?

Me acuerdo mucho de las excursiones que hacíamos en Ambel, nos íbamos a merendar con un bocadillo de chorizo de Pamplona y recorríamos, andando, una acequia, un canal de riego, con el agua hasta las rodillas. Era para nosotros la selva amazónica por lo menos. ¡Qué felicidad!




-8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades realiza estos días?

8. Buah, leo todo lo que cae en mis manos. Acabo de terminar la última novela de Almudena Grandes ‘El lector de Julio Verne’, también ‘Por qué somos como somos’ de Eduardo Punset, y ahora estoy con ‘Danza de Dragones’, el último de ‘Juego de tronos’ que salió a la venta ¡Por fin!

-9. ¿Cuál sería un fetiche o un instante especial de un verano inolvidable?

Me acuerdo mucho del Museo d’Orsay en París. Fue un viaje muy bonito: la pintura impresionista me encanta.



-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?

No sé, no se me ocurre uno solo. Han sido muchos en libros, en películas, en teatro, personajes que me ha tocado representar muchos veranos. Ahora en estos momentos me quedo con Mari Ramona, la chica del Conchito, que me está tocando representarla alguna que otra vez.



-11. ¿En qué ha cambiado el verano con internet y con la crisis?

De entrada, el verano ha cambiado sobre todo desde que soy madre. Ahora busco cosas que hagan feliz a mi hija Inés. Con internet ha habido una revolución, pero creo que en todas las estaciones, verano, invierno, primavera, otoño... Quizá en el verano se note más porque es un tiempo de desconectar, e internet te mantiene conectado mucho más que antes. Yo lo veo positivo: te acerca más a mucha información. Es como todo. Hay que hacer un uso racional, procurar no engancharse ni depender de nada. ¿La crisis? Con la crisis el verano se tiñe de oscuridad; las noticias, los periódicos nos van minando el ánimo. Solo se oye hablar de la dichosa crisis. Creo de verdad que hay que aparcar un rato el tema y disfrutar un poco, lo que se pueda. La realidad es dura, pero el machaque mental al que nos están sometiendo está siendo insoportable. Habría que reivindicar la alegría, el optimismo, la belleza más que nunca... Me encanta el verano. Yo soy feliz en verano.



12. Si tuviese que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?

El espíritu del verano son la calle, la gente, la despreocupación, las noches de charradas a la fresca, la alegría, y tanta luz: los días largos, las puestas de sol.




-13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Recuerdo un bolo con el grupo de Teatro Hécate, mi grupo de teatro de toda la vida, hacíamos teatro en el instituto, después en la Universidad, etc. Era un bolo en una plaza de un pueblo (no diré cual) y hacíamos un ‘Shakespeare’. Fue un desastre absoluto, sonaba la música de un pub a tope, no habían cortado la circulación y pasaban coches por delante del escenario. La gente no escuchaba, se iban, venían... podíamos habernos deprimido mucho, pero nos lo tomamos con humor y nos dio por reír y reír... Pocas veces en mi vida recuerdo haberme reído tanto. Impresionante. Aun me da la risa. También con el grupo Mc Clown, actuando y en la furgoneta, hemos vivido grandes momentazos de risas y de buen rollo.

CRÍTICA DE TEATRO

 

La crisis, según Conchito y Mari Ramona

 

Antón CASTRO. Zaragoza

Marisol Aznar y Jorge Asín son dos actores en estado de gracia. En el doble sentido del término: están inspirados, conectan bien como intérpretes y como guionistas y, además, poseen un sentido del humor muy notable en muchas direcciones: son capaces de ser paródicos, esperpénticos y candorosos. Y por supuesto costumbristas, desde la desmesura controlada del baturrismo. ‘Tiempos modorros’ concentra todos estos elementos y quiere ser, por la vía de la simplificación satírica, un retrato de la crisis. Lo quiere ser y lo es. En primer lugar, la obra –de gags y sketches muy felices, con voluntad de unidad- es la síntesis de muchos de los males actuales: las mudanzas y la tiranía de la banca, los conflictos sociales, concentrados aquí en el copago, el retrato de los gobernantes en la intimidad y la crisis de la televisión.

‘Tiempos modorros’ es una comedia bufa, a la manera de Darío Fo, y es una sátira de hábitos, mucho más medido de lo que pudiera parecer, y es también una obra esperpéntica. El guión es ingenioso, con constantes destellos humorísticos, avanza y retrocede por el filo de la navaja sin inclinarse en exceso hacia la demagogia, pero tampoco sin eludirla. La caricatura exige la estilización y el énfasis de los defectos. Quizá la concesión más importante sea la aparición del alcalde Conchito y su hija Mari Ramona, que es una de las mejores creaciones del dúo Asín-Aznar: es casi un homenaje al público y pone el broche a un espectáculo de más de una hora donde el espectador no deja de troncharse. ‘Tiempos modorros’ encarna la terapia de la risa incontenible forjada con lucidez, con crítica y con mucho sentido común. La realidad puede ser así de surrealista y de absurda.

La obra está organizada mediante un sencillo pretexto: un conferenciante sueco, un tal Larsen (el nombre y los apellidos son un poco más extensos) va a dar una conferencia de remedios contra la crisis. Y pronto, entre su atento auditorio, aparece una mujer que le interpela. Una mujer que quiere saber. Una mujer peculiar: cuando el profesor está a punto de explicarle qué sucede con los bancos -que han pasado de conceder créditos hasta a los canarios y a los chinos indigentes no dárselos a nadie y a apropiarse de lo que sea mediante la estrategia del llanto: los banqueros también lloran y expolian- tiene que irse con urgencia al baño.

Así, con ese hilo conductor, se organiza la obra, que tiene uno de sus momentos culminantes en la relación de Mariano Rajoy con su madre. Una de esas madres que le reprocha que haya engañado a todos los españoles o incluso a su propio padre, al que no ha querido hacer ministro. Otro momento culminante, en este caso de crítica más feroz y descarnada, es en la mirada sobre la televisión: en ‘Aragoneses por el mundo’, la conductora de Calatayud encuentra a un baturro, con su cachirulo y todo, en un lugar llamado Mierda. Y para desternillarse es la escena en que Marisol Aznar imita a Eva Perón: al fin y al cabo ella sueña con que su padre sea el alcalde del mundo.

‘Tiempos modorros’ no deja títere con cabeza y demuestra que en esta sociedad hay demasiados descabezados. Y prueba el gran éxito popular de ‘Oregón televisión’: el espectáculo reivindica esa forma de hacer humor y los logros del proyecto, y es la constatación de cómo dos actores –y todo el equipo que hay detrás- habían calado en la sociedad aragonesa. Jorge Asín y Marisol Aznar están espléndidos. Son graciosos a su pesar. Son divertidos con intención: divertidos, entrañables, próximos. Tienen el don de la comunicación. Suscitan empatía, poseen un inmenso carisma y conocen a la perfección su oficio. El sonido puede ser mejorado en el espectáculo, pero lo que es insuperable es la autenticidad, la entrega, la rabia, el deseo de conmover y de hacer reír. Hacía tiempo que no se vivía algo semejante en la escena aragonesa: dos actores que son la prolongación de los deseos, de las fantasías y de las quejas del público.

 

Tiempos modorros. Guión, reparto y dirección: Marisol Aznar y Jorge Asín. Teatro Principal. Hasta el domingo, 23.



 

 

23/09/2012 10:29 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ANDOLZ, POR CARLOS CASTÁN

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CARLOS CASTÁN RECUERDA A RAFAEL ANDOLZ

Carlos Castán, escritor (acaba de concluir una novela), filósofo y hombre de bien, escribe hoy con un poco de dolor, probablemente más que justificado.

[Según escribe Luis Tesa en su libro ‘Pinceladas Oscenses’ en las puertas de muralla de la ciudad de Huesca hubo un día una piedra con una leyenda para definirla: “Acoges a los extraños y a los tuyos desprecias”.

Hoy Rafael Andolz habría cumplido 86 años si no hubiese muerto en 1998 dejándonos como legado una vasta obra de incalculable valor etnológico y filológico dedicada por entero a Aragón.

En Zaragoza una biblioteca pública (la del barrio de La Almozara) lleva su nombre, en Sabiñánigo sucede lo mismo con una de las salas del museo del Serrablo, y en Jaca se llama como él un Centro Cultural. 

En Huesca, ciudad en la que él vivió y trabajó, a la que amó y defendió por encima de todo, una vez más, nada: sólo olvido y silencio. Aunque yo sé que muchos lo recuerdan (como yo lo recuerdo especialmente en este 23 de septiembre), para su queridísima ciudad, oficialmente, nunca escribió nada, nunca existió.]

Quizá Huesca –la ciudad de los Saura, de Ramón Acín, de Ramón J. Sender, de Antonio Durán Gudiol, de Pepe Escriche, de tantos y tantos hombres entrañables y decisivos...- debiera reparar de inmediato este desdén. Andolz fue un estudioso incesante, un ciudadano generoso y entregado a numerosas misiones de la cultura.

 

 

23/09/2012 13:08 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

GUIRAO, MALO Y MATEOS EN NALVAY

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DAVID GUIRAO Y OTROS: NUEVO LIBRO EN NALVAY

Me escribe uno de los espléndidos ilustradores con que cuenta Aragón, David Guirao. Anuncia la publicación en Nalvay del cuento ilustrado ‘El príncipe que cruzó allende los mares’. Dice: “Se trata de una obra escrita por Roberto Malo y Francisco Javier Mateos, autores de los magníficos ‘Tanga y el leopardo’ y ‘La madre del héroe’.He tenido la suerte de poder ilustrar este divertido y loco cuento de reyes, princesas y príncipes”. He aquí una ilustración a todo color, la primera en los tres años de existencia de Nalvay, donde David había publicado otro libro realmente sugerente: ‘Oriana’, con texto de Nacho Escuín Borao.

24/09/2012 10:16 Antón Castro Enlace permanente. Ilustradores No hay comentarios. Comentar.

LOS MORENO GISTAÍN, EN LA MOZART

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LOS MORENO GISTAÍN, AL PIANO, EN EL AUDITORIO

Hoy lunes, a las 20.15, en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza dentro del Ciclo Grandes Solistas actúan Juan Fernando y José Enrique Moreno Gistaín, dos jóvenes intérpretes de Barbastro ya consolidados en numerosas giras nacionales e internacionales.

Me escribe Juan Fernando, padre de Alonso Moreno Gimeno, de cuatro meses: “Interpretaremos el programa BalletMusik, dedicado a la música de grandes ballets que han pasado a convertirse en música de concierto.
Está compuesto por las ‘Danzas Polovtsianas’ de Borodin, ‘Cinderella’ de Prokofiev, ‘Daphnis et Chloé’ de Ravel y ‘Points on Jazz’ de Dave Brubeck.


Los detalles del concierto están aquí:
http://www.auditoriozaragoza.com/ConciertosVisualizacion.aspx?id=862


Y hay más información sobre el programa Balletmusik en la web:
http://morenogistain.com/Proyecto_BalletMusik.html

24/09/2012 10:18 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

RETRATO DE JAVIER NAVARRETE

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Me gustaría decir que soy amigo de Javier Navarrete (Teruel, 1956), pero resultaría excesivo. Lo conocí, en compañía de su hermana Pilar, a principios de los años 90 cuando trabajaba en un disco muy especial sobre el canto de las ballenas. Exhibía un amplio bagaje a sus espaldas: se había formado en la música electrónica y se sentía afín a compositores como Stockhausen, Ligetti o Luciano Berio. Vivía en Barcelona aunque también lo había hecho en Madrid. Años después, coincidiendo con su candidatura al Óscar y al Goya por la música de ‘El laberinto del fauno’ de Guillermo del Toro, que guardaba semejanzas con la banda sonora de ‘El espinazo del diablo’, visité a Navarrete en su casa de las afueras de Barcelona con un equipo del programa ’Borradores’ (Aragón Televisión). Era un estudio refugio: la naturaleza parecía invadir, a través del cristal, su casa y él, tan observador y concentrado, estaba vuelto hacia el silencio sonoro y sus propias sensaciones. Por aquellos días, Javier compaginaba la música con una pasión más secreta: una pintura más o menos abstracta, próxima al mundo de Mondrian o de Malevich. Javier se formó con el músico chileno Gabriel Brnic y colaboró con Alberto Iglesias, pero él trabaja a su ritmo. La suya es una música un tanto oscura, difícil en una primera audición, de escasa melodía, pero de golpe se perciben sus matices: el lirismo, la intensidad, la hondura, la inquietud, el cultivo de una atmósfera turbulenta, la tensión cromática. Eso se ve siempre en su obra. Es meticuloso y hondo. Personalísimo. Y eso se ha podido oír en ‘Atolladero’, en ‘Yo puta’ o en ‘El mar’, otra película de Villaronga. Con el éxito, Javier se trasladó a Los Angeles y acaba de ganar el premio Emmy con la banda sonora a la miniserie ‘Hemingway & Gelhorn’. Como hace siempre, Javier fue fiel a sus principios.

*Este artículo apareció ayer en ’Cuentos de domingo’ de Heraldo de Aragón. En las fotos de lastfm, Javier Navarrete con Philips Glass y abajo Clive Owen y Nicole Kidman, Hemingway y Martha Gelhorm.

HOY 'CARIÑENA', EN EL PARANINFO

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HOY, A LAS 20.00, EN EL PARANINFO CITA CON ‘CARIÑENA’

Ángel Pascual en su blog anuncia así la presentación de mi libro ‘Cariñena’. La foto es de Vicente Almazán. [Hoy jueves 27 de septiembre, a las 20:00h, en la sala María Pilar Sinués del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Pza. Basilio Paraíso, 4), se presentará ‘Cariñena’, la nueva novela de Antón Castro, que edita el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Cariñena. José Luis Melero hará de presentador. Tras el acto habrá una degustación de vinos de Cariñena en el Café del Sur, en el Paseo Sagasta.

Se trata de un libro de 120 páginas, dividido en 21 capítulos, que narra la historia de un joven de 19 años que pasará diez días en Cariñena, en octubre de 1978. Al final, el joven, con su amigo Miguel Setién, logra trabajar seis días hasta que descubre la existencia del cierzo.

El libro cuenta, con agilidad y transparencia, la aventura de un joven que busca trabaja en la vendimia. ‘Es un libro sobre el primer empleo, sobre la amistad, el amor y la fascinación por ese mar de viñedos que era y es Cariñena. Es también un libro sobre la espera y la esperanza, sobre la inocencia y la necesidad de hacerse con un lugar en el mundo’”.

 

http://blog.ociourbanozaragoza.es/2012/09/26/anton-castro-presenta-carinena-en-el-paraninfo-de-la-universidad/]

 

Esta simpática ilustración, tomada en ’Borradores’, es de Amor Pérez Bea.

27/09/2012 10:55 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'CARIÑENA', POR PEPE MELERO

Presentación de CARIÑENA,  de Antón Castro

Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, 27-9-2012

 

José Luis Melero

 

        Éste es un libro de encargo. Un encargo del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cariñena. Cualquiera podría pensar, que tratándose de un libro de encargo, de un libro de los que se escriben pro panem lucrando, Antón habría escrito un libro menor. Pues bien, nada más lejos de la realidad. Cariñena es un libro magnífico, apasionante, tal vez uno de los más sentidos, hondos y delicados de todos los que ha escrito. Y eso, si repasamos la enorme bibliografía de Antón, es decir mucho.

        Quien conozca los primeros años de Antón en Zaragoza sabrá que al llegar aquí, con apenas 19 años, vivió en una especie de comuna de objetores de conciencia y pacifistas, muchos de ellos artesanos y vegetarianos, de esos que se pasaban la vida hablando de Gandhi y discutiendo sobre si devolverían o no una agresión. No sé si ese ambiente tirando a místico, tan propio de muchos jóvenes de la época (entre los que yo desde luego no me contaba, primero porque me gustan los riñones al jerez y las madejas, y segundo porque no hay más que verme gritar al árbitro en La Romareda para darse cuenta de que un forofo como yo no podría ser uno de ellos), haría de él el hombre bueno, amable y paciente que hoy es, o si ya vendría así de bueno de Galicia. Lo cierto es que para hacer frente a sus gastos y aportar algo de dinero a esa comunidad de objetores y pacifistas, Antón decidió un día irse a vendimiar a Cariñena y ese iba a ser su primer empleo. Esta es la historia del libro: la historia de la aventura de Antón en la campaña de la vendimia en Cariñena, en octubre de 1978, hace nada más y nada menos que 34 años.

        El libro -y sentiría que esto sonase a retórica- te atrapa de forma fulminante ya desde la primera página. Todos los libros importantes tienen un comienzo importante. Las primeras líneas de un libro, como cualquiera sabe, son las que nos incitan a leerlo y las que hacen que sigamos adelante sin poderlo abandonar. Todos recordamos aquel comienzo maravilloso de El guardián entre el centeno de Salinger o el de La metamorfosis de Kafka, o el de tantos otros. El comienzo de Cariñena es extraordinario: “Llegué a Cariñena por azar, por puro desconcierto y por necesidad. Tenía 19 años y acababa de irme de casa”. ¿Quién no seguiría leyendo para saber por qué el joven protagonista se ha ido de casa, por qué tiene necesidad, por qué está desconcertado y qué va a hacer en un lugar como Cariñena? A partir de esas dos líneas uno ya no puede abandonar la lectura del libro. Y más todavía cuando Antón describe al protagonista como un antihéroe, como uno de esos personajes con los que todos nos identificamos porque sienten, dudan y padecen como nosotros. Dice el protagonista en primera persona, contando el abandono de su casa y su llegada a Zaragoza: “No logro recordar cómo me atreví a hacer todo lo que hice; estaba sobrecogido por el miedo y la incertidumbre, y tenía la sensación de que no sabía hacer nada. Absolutamente nada”. Y un poco más adelante nos dice que, mientras hacía autoestop para llegar hasta Cariñena, el dueño de la gasolinera de Valdespartera  se compadeció de él porque: “yo no parecía un tipo con demasiadas agallas ni con mucho poder de convicción”.

Es decir que Antón ya desde el principio logra que nos identifiquemos con el personaje protagonista, que nos guste, que le tomemos cariño: porque está sobrecogido por el miedo y dominado por la incertidumbre, porque cree que no sabe hacer absolutamente nada, porque no tiene agallas. Es decir, lo mismo que nos pasa a la mayoría de sus lectores cuando nos miramos a solas al espejo. Esas primeras páginas del libro funcionan ya por tanto como una captatio benevolentiae, ese viejo recurso retórico merced al cual el libro consigue ya atraerse la buena disposición del lector. Y siempre, a lo largo de todo el libro, el personaje protagonista, trasunto evidente del propio Antón, seguirá despertando nuestra simpatía y nuestro afecto. Así, cuando se encuentre con otro muchacho que va a vendimiar, el riojano Miguel Setién, que es todo confianza y seguridad en sí mismo, que miente lo que haga falta con tal de que lo contraten, que anda sobrado de autoestima y se pone el mundo por montera, nuestro protagonista se verá definido como el pusilánime con buenos modales frente al descarado, el pazguato frente al impostor, el primaveras frente al autosuficiente.

        Y por si esto fuera poco para que esas primeras páginas te atrapen, en ellas están ya presentes esas frases redondas, lapidarias, marcas de la casa, tan propias de Antón, que a mí me gustan mucho (“Alguien que lleva una camisa tan blanca parece de fiar”) y desde luego el humor, ese humor especialísimo de Antón, que a veces parece imperceptible pero que tanto nos divierte a quienes conectamos con él. Dice: “No era la primera vez que oía aquel nombre: Cariñena. Cariñena. Tierra de vinos: fuertes, de grado, ideales para el jamón, las carnes, los olorosos y densos quesos”. Y añade. “Nada que a mí me gustase”. Uno ya comienza a sonreír, pues no deja de ser gracioso que al protagonista-autor de un libro sobre Cariñena no le guste nada de lo que se come al beber un vino de Cariñena. Y luego está lo del farcino. Cuenta el protagonista que le dijeron que para ir a Cariñena a vendimiar tenía que comprarse un farcino, esa navaja parecida a una pequeña daga o alfanje que se utilizaba para cortar los racimos. Lo buscó por el Mercado Central, por ferreterías…, y dice “y aunque parezca extraño encontré uno en un quiosco de la calle Bretón”. Estas humoradas, estas cosas increíbles más próximas a la fantasía que a la realidad que solo le pasan a Antón, encontrar un farcino en un quiosco de prensa y chucherías de la calle Bretón, donde cualquiera sabe que todo el mundo va a comprar los dichosos farcinos, a mí me divierten mucho. Y hacen que el libro comience ya con una sonrisa en los labios. O directamente, como es mi caso, con una carcajada.

        El libro pasa a relatar a continuación las andanzas del protagonista para encontrar trabajo en la vendimia. El friso de personajes con el que nos encontramos y la caracterización de los mismos son extraordinarios: Lalo, el muchacho que le acompaña a las casas de los bodegueros para ver si le dan trabajo sin éxito, porque como le dice una señora en una de esas casas: “con esas pintas de señorito tristón nadie le contratará”. Y es que nuestro joven vendimiador no engañaba a nadie: esos días leía Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre, que como a cualquiera alcanza es la lectura apropiada para ir a vendimiar a Cariñena; Eusebio (“un tipo entre inocentón y lenguaraz”, que había trabajado en un circo ambulante y había tenido “amores estorbados” con una funámbula que montaba en bicicleta, sin red, sobre una cuerda), hermano de un rico bodeguero, que les busca un sitio para dormir en una cueva y les invita a cenar; el ya citado Miguel Setién, pícaro y estratega, que formará con nuestro protagonista una colla de dos; el anciano que leía Interviu pero no el Lib, porque él no era un degenerado; o las dos chicas que se les juntan, Mar y Cris (no de Cristina sino de Crisálida), que también andan por la vendimia y que dormirán castamente con nuestro protagonista y con Miguel en la cueva, para acabar desapareciendo de sus vidas para siempre.

        Por fin nuestro protagonista encontrará trabajo en Alfamén y se convertirá en vendimiador, pero lo que allí ocurra ya no debo desvelarlo porque ustedes lo descubrirán leyendo el libro. Solo diré que allí aparecerán algunos de los personajes más enternecedores del libro a pesar de que solo los conoceremos al final del mismo: Pepe Mainar, hombre del campo y hombre de letras, y Palmira, su mujer, que le preparará a Antón tortillas de atún y de patatas. Todos los personajes del libro son buena gente y eso ayuda a que éste se lea siempre con una sensación placentera.

        Son muy hermosos y conmovedores los recuerdos a su padre, ese hombre que se bebía todos los días una botella entera de vino en las comidas pero que nunca se emborrachaba, con el que veía los combates de boxeo de Joe Frazier y Cassius Clay, de Perico Fernández o José Legrá, y que le insistía para que se dedicase a la electrónica o montase una frutería para repartir la fruta a domicilio con una furgoneta. Y hay algunas cosas que quiero pasar por alto y hacer como que no las he leído, como cuando nos recuerda que iba a buscar leña al monte y que desde allí contemplaba “un furioso mar de delfines” (al menos esta vez solo los contemplaba y no se bañaba con ellos como en otros libros), que hubo un portero uruguayo en el Granada que se llamaba Ladislao Mazurquiewicz (la erudición futbolística de Antón es una de las cosas que más me encorajina, pues siempre me desvela lo que yo ya tenía olvidado o simplemente no supe nunca), o que su madre siempre le metía un diente de ajo en el bolsillo del pantalón como amuleto infalible contra los malos espíritus. De ser esto cierto, que nunca se sabe tratándose de Antón, todavía me pregunto cómo alguien culturalmente tan distante ha podido integrarse tan bien en esta tierra tan diferente, en la que ya no es que no se crea en los malos espíritus, es que no se cree en nada.

        El libro es un canto a la inocencia y a los sueños de la juventud, al amor y a la amistad, a la búsqueda de ese lugar en el mundo que cada uno debe encontrar y ocupar. Es una vez más -y van tantas- un libro lleno de amor por este territorio (yo digo muchas veces que parece que Antón viniera de Galicia solo para enseñarnos a amar a Aragón a los aragoneses), y es un libro muy generacional, que describe muy bien una época concreta: la época de la transición, en la que todos teníamos un loco afán por saber y aprender. Y así se citan periódicos (Andalán, Aragón Exprés, El Día de Aragón), revistas (Lib, Interviú, Ozono, Integral), cantantes (Silvio Rodríguez, Labordeta, Carbonell, Paco Ibáñez, Joan Báez, María del Mar Bonet, Lluís Llach, Serrat, Cecilia, Hilario Camacho, Bob Dylan) actrices (Pilar Velázquez, Nadiuska, Irán Eory, Dominique Sanda), cineastas (Liliana Cavani, Visconti, Pasolini), poetas a los que entonces leíamos (v.g. Hölderlin, Aleixandre, Miguel Hernández, Cernuda o Celso Emilio Ferreiro y su Longa noite de pedra), lugares a los que íbamos (el Café Windsor), políticos del momento (Adolfo Suárez, Carrillo, La Pasionaria, Simón Sánchez Montero), pensadores y catedráticos de la época (Julio Caro Baroja, Tuñón de Lara, Pierre Vilar, Antonio Ubieto, José María Lacarra), todo un sinfín de referencias culturales e intelectuales que serán familiares para quienes vivimos aquellos años y que despertarán el interés por conocerlas a quienes no lo hicieron.

Termino ya. En los pueblos que integran la denominación de origen Cariñena han nacido grandes tipos: en Encinacorba el botánico Mariano Lagasca; en Paniza nada más y nada menos que Ildefonso Manuel Gil, María Moliner y Julio Palacios; en Cariñena el hacendista José Larraz, que llegó a ministro de Franco, y en Alfamén el cura Pérez, que acabó de comandante en jefe de la guerrilla colombiana; y en Aguarón mis abuelos paternos y todos sus ascendientes, razón sin duda por la que yo debía presentar este libro, el violinista Simón Tapia Colmán, uno de los más grandes músicos aragoneses de todos los tiempos, y el pintor Luis Marín Bosqued, los dos exiliados en Méjico tras la guerra, y desde luego el gran e irrepetible Mariano Sebastián, alias “Pichorretas”, aquel confitero de Aguarón que tuvo el valor de poner en el frontispicio de su único libro de cantas o colección de cantares, a principios del siglo XX, que era el “autor de lo peor que se había publicado hasta el día” y que llegó a publicar afamadas coplas sin rima como éstas que todos conocían en el campo de Cariñena: “Si por cada misa que oyes / cosieras medio minuto / no andaría tu marido / con la ropa destrozada” “Te di un beso en el corral / y otro te di en la cocina / y no te quise dar más / porque olías a cebolla”, “Dos cosas en este mundo / me hacen a mí suspirar / el recuerdo de mi amada / y un bastonazo que me dio su padre”, o la inolvidable, que siempre oí en casa de mis abuelos: “En tu casa llora un chico / y tú casada no estás / y ya empieza a decir la gente / que si esto… que si lo otro…”.

Pues bien, y acabamos, Antón Castro, aunque haya nacido en otras tierras, más líricas sin duda, lo cual no es difícil después de escuchar lo que acabamos de escuchar, ha pasado ya con este apasionante, bellísimo y delicado libro a formar parte para siempre del imaginario colectivo del campo de Cariñena, y será ya por los siglos de los siglos parte indisoluble de él (como ya lo es del Maestrazgo, al que también ha dedicado algún otro libro memorable). Yo, emulando, al gran Pichorretas, y siguiendo su estilo (bravío y bizarro, sin duda, pero casi suicida pues me pueden tirar ustedes de todo), me atrevería a dedicarle a Antón una copla de despedida, que es como se terminan en Aragón siempre las rondas y, como a partir de ahora, se van a terminar las presentaciones: “Antón en Garrapinillos / y Melero en Zaragoza / siempre que van a sus casas / suelen entrar por la puerta”. A ver quién supera esto. Muchas gracias. Y perdónenme si pueden.

 

'FISURAS' DE PILAR PERIS

 

PILAR PERIS: ‘FISURAS’ EN CÁLAMO EL JUEVES

Este jueves, a las 20 horas, en la librería Cálamo de Paco Goya, la poeta Pilar Peris presenta su nuevo poemario: ‘Fisuras’. Hay fisuras en el alma, en el corazón de la música, en la memoria, en las pequeñas cosas de cada día, fisuras en el amor, en “la escritura líquida” a la que se asoma la autora. Pilar alterna la filosofía con la música, la poesía con una búsqueda nada pretenciosa de la trascendencia.

 

Dice en la solapa la poeta Silvia Castro Méndez (que la acompañará en la presentación con Julio García y con la interpretación musical de Santiago Hernández.]:

 

[En su libro "Poesía y realidad", Roberto Juarroz afirma que "el poeta es un cultivador de grietas", un artífice de fisuras, de espacios donde poder despojar a la realidad de su apariencia inmediata para desentrañar lo más profundo: aquello que reside más allá del simulacro constituido por el simple acontecer de los fenómenos.

En este nuevo poemario de Pilar Peris -atravesado por referencias literarias y plásticas que rinden homenaje a otros creadores y contribuyen a ampliar la dimensión simbólica del texto- la fisura aparece como aquello que permite el brote desde lo interior, la herida a través de la cual se manifiesta el fervor de la sangre, la hendidura que, provocada por el impacto de la vida, deja a la persona expuesta y sin corazas. ] 

 

PILAR PERIS, CASI UNA POÉTICA:

Pilar me explica, por correo electrónico algunas claves, de su libro ‘Fisuras’:

“Te envío dos poemas que resumen  bastante bien la idea que me exige la poesía. Mis textos demoran mucho tiempo en su realización.  Habría multitud  de historias gravitando alrededor de los poemas del Libro ‘Fisuras’. Pero la poesía evidentemente requiere otro proceder que la prosa. Creo que fue el poeta francés R. Char quien dijo que las palabras de un poema que no vienen a perturbar nada, no merecían ni su consideración ni su aprecio. Es un trabajo de cantero, desde la dureza pétrea u oscura del silencio. Un trabajo de criba y escucha. De restauración porque el lenguaje poético hoy está tremendamente gastado. Y rescatar el lirismo sin caer en el narcisismo, el exceso y la sentimentalidad fácil parece una labor abocada al fracaso. En mi caso los poemas actúan como bisagras, brechas, puntos ciegos donde pensamientos y palabras se transgreden mutuamente hasta tocar fondo en el poema. Y como símbolos y ejes poéticos determinantes estarían el aire, el agua, el fuego, y la tierra siendo base y marco fundamental de muchos poemas”.

  

Te paso los poemas BOCCA NUOVA (así se llama uno de los cráteres del volcán Etna) y PRANAYAMA (respiración en sanscrito).

 

PRANAYAMA

  

Soplo. No respiro.

Horado el vacío.

Las páginas sin palabras que  

escribe el libro de cada acontecer.

 

Desde el iglú de mi mudez magiar

golpeo la mampara de tu transparencia,

como mosca cegada por la luz.

 

Soplo. No respiro.

Amalgamo el dolor al vértice luminoso de la risa.

Modelo vidrios y cálices mercuriales pletóricos de nubes,

mares sin senda contra el légamo de la aurora y su tunante rocío.

 

Voy donde la mañana no lleva.

Asida a las raíces que el árbol ignora.

Prendida a la enramada que dibuja sensuales pinceladas,

verdes llamaradas, estertores piramidales

en los confines cenitales de la tarde.

 

Soplo contra los templos sagaces y

sus confusos escuadrones de polillas.

 

Contra las bocas enharinadas y pusilánimes.

 

Contra el goteo de  redes y pértigas que

decapitan al girasol impidiendo su giro.

 

Contra la arena que cubre el cielo de dunas, 

la escalera sin peldaños,

la tez sin gesto, 

los túneles infernales que cada estación

atraviesa Perséfone para nacer.

 

Contra la leprosería del amor.

 

                          Soplo para reparar mi fuga,

desde el hueco neumático de

campanas que tiemblan en mis manos

como algas sinuosas ventilando oxígeno.

 

Ofrezco resistencia al tiempo incoercible,

a la losa marmórea que fragua

aquello que el alma no necesita abastecer.

 

Soplo para irrigar en la mirada

el lagrimal esmerilado de una luz extinta.

Para no sucumbir a la succión, el golpe y la deriva.

 

Las palabras traen aire y aliento.

 

Respíralas conmigo.

 

Que no las coagule el olvido

 

Que el ruido no las mutile.

 

Que ardan con el mismo soplo vital

que alimenta y mueve mis ventrículos.

 

Y desde la pira del silencio,

cimbreantes y firmes,

sus cenizas fermentarán

contra la nada y el miedo a morir.

 

 

 

BOCCA NUOVA

  

En la desnudez flagrante de la astilla.

Ahí. JORGE RIECHMANN

 

 

 Ahí donde va la palabra con su mancha torda.

Ahí donde su emanación golpea y perpetúa sensaciones

que resquebrajan el fuselaje de lo que vemos.

Ahí donde el tiempo preterido salta

como el mandril, de rama en rama,

y el día nos dirime su noche refractaria.

 

Ahí donde lo imprevisto habla.

Oscura incandescencia de confrontaciones.

Conmoción de lo real que asoma

a través del enjambre angular

en el envés del ser y su caída.

 

Bajo el brezo y la pérgola

de aquello que decidimos amar.

Incorporada, híbrida,

absorta a la luz vegetal.

Junto al gusano que teje su hilo

contiguo al mío y habita la

manzana que probablemente morderé.

 

En el bajel que avanza imperturbable

hacia el confín de la isla bockliniana.

 

Ahí donde va la palabra,

umbilical y flamígera,

hija del agua, el aire y el relámpago,

escanciada en escritura mordaz,

huella palmaria que al duelo releva.

Vendetta entre palabra y mundo.

 

Asida al trapecio de las interrogaciones últimas,

junto a la sandalia que el filósofo olvidó

al pie de un inhóspito y activo cráter.

 

Ahí quiero llegar 

para rozar la plenitud de la belleza.

Cuerpo a cuerpo contra la idea intangible y

escurridiza que reclama hacerse real

a base de inspiración, trabajo y sacrificio.

 

 

 

 

*Portada del libro de Pilar Peris; los otros son fotos de Vivian Maier.

 

 

29/09/2012 19:51 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LUIS ALEGRE: PREGÓN DEL TUBO

[Ayer viernes 28, en Puerta Cinegia, y rodeado de muchos amigos, Luis Alegre fue el pregonero de las fiestas del Tubo, que se acaban de inaugurar. Miguel Ángel Almau ofreció de maestro de ceremonias, y Luis rindió homenaje a mucha gente y a la historia del Tubo. Aquí está su pregón.]

PREGÓN DE LAS FIESTAS DEL TUBO

Por Luis ALEGRE

 

EL TUBO, EL BARRIO DE LA ALEGRÍA.

 

Vecinos de Zaragoza, ciudadanos del Tubo, queridos amigos

 

Cuando hace unas semanas Miguel Ángel Almau, con la complicidad de mi querido Hermógenes Carazo, me ofreció ser el pregonero de las Fiestas del Tubo, no tardé ni un segundo en aceptar una proposición tan estupenda y halagadora.

 

El Tubo es mucho más que un barrio o una zona de Zaragoza. El Tubo es un lugar mítico pegado al paisaje sentimental y lúdico de todos nosotros.

 

En realidad, para mí, el Tubo era ya un sitio legendario mucho antes de conocerlo. Cuando yo era un niño y vivía en Lechago y en Calamocha, allí llegaban a menudo ecos del Tubo. La gente que volvía de Zaragoza contaba historias fantásticas alrededor de unas calles, unos bares y unos locales que desprendían un perfume muy castizo, muy popular y que a mí me sonaban a diversión, a jaleo, a risa, a bullicio, a golferío y a bocadillo de calamares. Hablaban con especial arrobo de Casa Lac, de casa Pascualillo, de Bodegas Almau, del Texas, de una tienda de condones llamada Ortopedia la Francesa o de un local, El Plata, donde se podía ver a mujeres que cantaban y bailaban muy ligeras de ropa. El Tubo disparaba con mucha facilidad la imaginación del niño fantasioso que yo era. Tenía muy claro que yo, el Tubo, no me lo podía perder.

 

Y no me lo perdí. Al llegar de adolescente a Zaragoza, enseguida me sumergí en el Tubo y lo adopté como uno de mis refugios favoritos. El Tubo me deslumbró. Me fascinó su ambiente, su aroma, sus tiendas, sus sex shops, sus bares y restaurantes, sus tapas, sus calles, la inolvidable librería de viejo de Inocencio Ruiz Lasala y, por descontado, el Plata, un local donde pasé algunos de los ratos más surrealistas de aquellos años. Pero, sobre todo, me fascinó su gente, la fantástica arquitectura humana del Tubo. Todo en el Tubo me parecía diferente, especial, excéntrico, excitante y mágico.

 

Me decían entonces que el Tubo había conocido tiempos mejores pero, aunque ya no viviera su edad dorada, a mí El Tubo me enamoró. Me hacía mucha gracia, además, que el Tubo –y, concretamente, el Plata, templo del erotismo- estuviera tan cerca del Pilar y de La Seo, dos templos tan radicalmente diferentes.

 

Es verdad que poco después El Tubo, como buena parte del casco histórico zaragozano, sufrió un periodo de deterioro y de decadencia y que se convirtió en un lugar con poca alma. La gente le dimos la espalda. Pero El Tubo no solo no murió sino que, al cabo de un tiempo, resurgió de forma espectacular y se ha vuelto a consolidar como lo que siempre fue, el colmo de la alegría y de la vida, la metáfora de lo mejor de Zaragoza.

 

El alcance simbólico del Tubo es enorme. Zaragoza se ha distinguido desde siempre por su carácter abierto, acogedor y hospitalario, por su amor por la calle y por la fiesta en la calle, por ser una ciudad donde su gente es muy rocera y encantadora. Pues bien, el Tubo es la antología de todo eso. El escritor Juan Benet escribió que los zaragozanos eran la gente más simpática de España y a mí me huele que eso lo debió pensar después de pasar un día en el Tubo.

 

Pero el Tubo es una metáfora de otras muchas cosas: de la necesidad de reinventarse, de redescubrirse, de mirar hacia delante, de no arrojar la toalla, de no dejarse arrollar por los tiempos, por muy complicados que sean.

 

Vivimos ahora tiempos muy raros, muy endiablados, muy modorros, como dirían Marisol Aznar y Jorge Asín, dos ilustres asiduos del Tubo. Son tiempos donde sobra la tristeza, la precariedad y el pánico al futuro. Estamos necesitados más que nunca de alegrías, tenemos verdadera urgencia de que nos pasen cosas agradables, necesitamos reír, callejear, tocarnos y mirar a los ojos de la gente mientras tomamos una tapa. Aún no nos podemos descargar de Internet un revuelto de ajos tiernos.

 

Porque, también vivimos tiempos donde se están imponiendo formas de relación personal a veces demasiado virtuales, muy poco roceras, en las que resulta imposible eso tan hermoso e insustituible que es el cuerpo a cuerpo.

 

De algún modo, el Tubo supone un desafío a la crisis, a la tristeza, a lo virtual y a la soledad. El Tubo es una celebración de lo mejor de la vida. El Tubo es el barrio del roce y de la alegría.

 

 Hace muy poco vine al Tubo con un amigo que no había estado nunca. Era un viernes hacia las nueve de la noche. Mi amigo, al ver el ambientazo, dijo: “Pero bueno, ¿dónde está la crisis?”. Me pareció algo formidable. Porque, desde luego, la crisis existe y es brutal pero, en el Tubo, por algún instante, puedes tener la ilusión de que la crisis es solo una pesadilla. En esos momentos del Tubo en los que la gente llena los bares, las terrazas y las calles y se forma en el aire ese jaleo de voces y de risas tan difícil de describir pero tan inconfundible, cuando se produce ese ambiente mágico, puedes llegar a pensar que la realidad es mucho más bonita de lo que en realidad es. Y, eso, cómo no, también tiene un gran encanto.

 

El escritor, matemático y filósofo francés Pascal sostenía que la mayoría de los males le vienen a los hombres por no quedarse tranquilos en casa. Pero a nosotros nos encanta contradecir a Pascal y salir de casa y que nos pasen cosas. El Tubo es uno de los lugares donde mayores posibilidades existen de que te pasen cosas que te hagan pensar que la vida merece la pena. Por eso vengo tanto. A veces tengo la impresión de que en este barrio he pasado más horas que en mi cuarto de estar, como si me empeñara en seguir al pie de la letra esa frase genial que le escuché al actor Antonio Gamero: “Como fuera de casa no se está en ningún lao”.

 

Tengo miles de recuerdos asociados al Tubo. He compartido ratos extraordinarios con mucha gente. Pero esta tarde quiero recordar especialmente a dos que desde hace muy poco ya no están con nosotros y a los que extraño mucho: al escritor Félix Romeo, que amó Zaragoza y el Tubo mejor que casi nadie, y a José Antonio Labordeta, que, como el propio Tubo, fue y sigue siendo un espejo en el que mirarnos, que representó lo mejor de nosotros mismos, que fue nuestra quintaesencia.

 

También quiero rendir un tributo a los empresarios, hosteleros, comerciantes y profesionales que han contribuido tan decisivamente a que el Tubo haya vuelto a ser lo que es, uno de los sitios más importantes de nuestra vida. Y, cómo no, quiero brindar por la gente, por todos vosotros, que hacéis que el Tubo sea un lugar donde te da la impresión de que puedes llegar a ser feliz.

 

¡Vivan las fiestas del Tubo¡¡ ¡¡Viva Zaragoza¡¡

30/09/2012 02:03 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

FÉLIX Y LABORDETA, POR LUIS ALEGRE

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Luis Alegre publica hoy en la contraportada del suplemento de Domingo de Heraldo este artículo de homenaje a dos de sus grandes amigos. Félix Romeo y José Antonio Labordeta.

 

 

José Antonio Labordeta y Félix Romeo eran dos seres imprescindibles en mi vida pero la muerte me ha obligado a prescindir de ellos

 

Cómo les echamos de menos

 

Por Luis ALEGRE.

[Heraldo de Aragón. 30.09.2012]

 

La segunda mitad de septiembre y la primera de octubre serán ya para siempre días extraños. El 19 de septiembre de 2010 murió José Antonio Labordeta y el 7 de octubre de 2011 murió el escritor Félix Romeo. No me gusta nada conjugar el verbo morir. Siempre ando con rodeos. Pero también hay que perder el miedo a eso.

 

José Antonio y Félix eran dos seres imprescindibles en mi vida pero la muerte me ha obligado a prescindir de ellos. En los últimos años, sobre todo desde la muerte de mi padre, se han acumulado demasiados seres imprescindibles que se han marchado. Eso, perder a los seres más queridos, es lo más duro de esta vida, el pánico número uno. Nunca se acaba de estar preparado para algo así, por mucho que te prepares.

 

La muerte no solo forma parte de la vida sino que es lo que le da sentido. Somos capaces de valorar la vida porque sabemos que acaba. Sin la muerte, la vida sería tan insoportable como una película sin fin. Pero ser consciente de esa obviedad no logra evitar que maldiga la vida cada vez que muere alguien a quien quise mucho, salvo que la vida se hubiera convertido para ellos en una tortura. En ese caso, la maldigo antes. Siempre te parece pronto para que se vayan los seres queridos, por muy tarde que lo hagan. Pero si, como sucedió con Félix, la muerte ataca de modo tan prematuro, tan inesperado, tan absurdo, entonces el dolor es de otra clase, de la peor clase posible.

 

Cuando pierdes a alguien fundamental, no solo te parece mentira, lo extrañas todo el tiempo y sueñas a menudo con él. También sientes que tu vida se devalúa y que tú eres otro. A mí Félix y José Antonio me mejoraban mucho, cada uno por su lado, y, también, como la pareja formidable que formaban. La melancolía tiene varias caras: evocas lo que viviste con ellos pero, sobre todo, lamentas lo que ya no podrá ser a su lado. Forman parte de ti para siempre pero nunca te volverás a reír con ellos.

 

Félix y José Antonio eran dos fueras de serie que habían sido muy generosos con la gente. Hay muchos que lo saben muy bien y que procuran que, al menos, no se vayan de la memoria de la gente. José Antonio ha recibido multitud de homenajes desde que, hace unos cinco años, se difundió su enfermedad hasta ahora mismo. La abrupta muerte de Félix desató un aluvión de reconocimientos, que aún no han cesado: el viernes 5 de octubre, dos días antes del primer aniversario, se presenta una selección de sus relatos titulada “Todos los besos del mundo”, una de las expresiones de Félix que mejor le retrataban.

 

Este verano, en Lechago - el pueblo del padre de Félix y el mío-, se inauguró la “Biblioteca Félix Romeo”. Lechago, como la inmensa mayoría de los pueblos aragoneses, nunca había tenido una biblioteca. Un día de mediados de los 90, cuando se decía que un pantano iba a inundar las casas del pueblo, Félix improvisó una idea surrealista, muy suya: crear la “Biblioteca sumergida de Lechago”, formada por los libros que arrojaríamos al fondo del pantano. Al final el agua no llegó a las casas pero, tras la muerte de Félix, se pensó que sería maravilloso que se abriera una biblioteca con su nombre: hay pocas cosas que le peguen más a Félix que una biblioteca. Y así se hizo, en uno de esos días imborrables de la vida de Lechago.

 

El martes 18 de septiembre, en el Teatro Principal de Zaragoza, se festejó la aparición de un disco libro, “M´aganaría”, que recoge los textos y canciones de Labordeta sobre el aragonés. Y el miércoles 19, el día del segundo aniversario, Joaquín Carbonell presentó “Querido Labordeta”, su retrato biográfico de José Antonio. Lo hizo en la sala San Jorge del Palacio de la Aljafería, el lugar por el que desfilaron unos 50.000 aragoneses para despedir al Abuelo, en aquella histórica exhibición de cariño. Joaquín estuvo arropado por Juana de Grandes y Eloy Fernández Clemente, dos seres clave del mundo Labordeta, e invitó a cantar a Eduardo Paz, el otro miembro del trío que Labordeta rebautizó como “Los tres terrores”. Se pueden escribir muchas biografías de José Antonio pero la de Carbonell solo la podía escribir él. Joaquín fue alumno suyo en el Teruel de los 60, compañero de aventuras musicales desde los 70 y cómplice eterno. Para Joaquín, el Abuelo fue siempre alguien a quien mirar. Como ocurría en sus trabajos sobre El Pastor de Andorra y Joaquín Sabina –otros dos espejos de Carbonell-explicar a Labordeta es también una manera de explicarse a sí mismo.

 

Esa semana de septiembre incluyó un rito: la cena anual a la que José Luis Melero, una de las personas más cercanas a José Antonio y a Félix, nos quiere convocar en cada aniversario de la muerte de Labordeta. La cena se celebró en el restaurante Casa Emilio, el escenario de muchas de nuestras grandes veladas con el Abuelo y con Félix. Cada vez que volvemos allí su imagen sobrevuela a cada rato y hacemos toda clase de sobreesfuerzos para que no se nos note nada raro. Soltamos disparates, gritamos y cantamos, como hacíamos con ellos. Pero cómo les echamos de menos.

 

Me obsesiono con no venirme abajo, me he prohibido dejarme vencer por el abatimiento. La tristeza y la melancolía son inevitables pero también son inútiles. La tristeza solo sirve para generar más tristeza. La melancolía tiene a veces cierto encanto pero no nos puede ahogar: si arruina nuestro instinto de alegría la melancolía se convierte en una cosa espantosa.

 

Fernando Fernán-Gómez, muy poco antes de morir, dijo algo que se me quedó grabado a fuego: “De lo que más me arrepiento en esta vida es de no haberle dicho a la gente que quería hasta qué punto la quería”. Esa sensación es la que se apodera de mí cada vez que muere un ser querido: de repente pienso que nunca le dije hasta qué punto le quise. Todos los tributos que les rindo, este artículo incluido, son un pálido intento de aliviar mi mala conciencia.

 

*Las dos caricaturas son de Luis Grañena.

 

 

30/09/2012 13:13 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VÍCTOR JUAN A CABALLO

VICTOR JUAN PRESENTA

‘LAS MANOS DE JULIA’ A CABALLO

Original y divertida presentación de «Las manos de Julia», la novela de Víctor Juan. Editorial Sabara, en Literaturame, en el formato ebook. No es nada frecuente ver a alguien presentar una novela a caballo ni hablar por teléfono con un tal Valance, que podría ser nada más y nada menos que el Liberty Valance que soñó John Ford. El jinete, como si fuera aquel programa de Mariano Gistaín en TVE-Aragón, dice “No me esperes a comer”. Y añade: “‘Las manos de Julia’. Una novela que nos llevará hasta la Guerra Civil, pero que no es una novela sobre la Guerra Civil, sino sobre la memoria, el olvido, el amor, la bondad, la maldad y el odio”

Aquí está el enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=IFepH4MOr90&feature=relmfu

 

*La foto es de Jacek Gasiorowski.

30/09/2012 20:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DINO VALLS: UN CUADRO DE 1978

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Dino Valls (Zaragoza, 1959) me escribe desde Madrid, donde vive y trabaja desde finales de los años 80 con motivo de mi novela ‘Cariñena’, que transcurre en diez días de octubre de 1978. Y me envía uno de sus primeros cuadros, precisamente de ese año. Dice Dino: “El 78, una cosecha en la que también yo maduré, a mitad de mis estudios de medicina, y en los fascinantes momentos en los que empezaba a andorrear ambientes artísticos de Zaragoza, mis primeros contactos con pintores, mis primeros cuadros colgados en la Lonja, todos jóvenes inquietos llenos de ilusiones y melenas. El primer cuadro que pinté después de ese octubre, fue ya mi primera obra su(i)rreal, dejé paisajes, pueblos, naturalezas muertas, y comencé a deambular por pasadizos mentales, menos acierzados pero más fangosos. Todo nuestro porvenir que iba aquellos días encaminándose tan inciertamente, era el de toda una generación, el de una democracia que, dando traspiés, fue medrando por nosotros, junto a nosotros o a pesar de nosotros, vete a saber, pero se iba avanzando con avidez, huyendo de pasados embotados y carpetovetónicos”.

30/09/2012 23:49 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

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