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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2014.

SYLVIA Y ASSIA: MUERTES PARALELAS

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SYLVIA PLATH Y ASSIA WEVILL, VIDAS CASI PARALELAS

Hay historias de amor que parecen no acabar nunca. Se prolongan más allá de la muerte como si se extendieran hasta el infinito o creciesen día tras día, con revelaciones, con todo un enjambre de sorpresas. Una de esas historias, o mejor aún, dos de esas historias tienen como protagonistas a Ted Hughes y a Sylvia Plath, y a Ted Hughes y a Assia Wevill . Y, en cierto modo, también cabría hablar de una historia de amor, celos y de sombra entre Sylvia Plath y Assia Wevill: Assia reemplazó a Sylvia en el corazón de Hughes y a la vez Assia sentía el peso insoportable de Sylvia sobre ella y sobre su relación con Ted: era tan tenebrosa y agobiante esa presencia que Assia acabó como Sylvia; se suicidó con pareja brutalidad (y con ella murió su hija Shura) y nunca, nunca, estremeció con su poesía a su imposible amor, con el que pugnó y se desesperó durante seis años.

Son dos historias semejantes, complementarias e igualmente dolorosas. Las dos mujeres, Sylvia y Assia, se enamoraron de Ted Hughes, un excepcional poeta que también era, según escriben Yehuda Koren y Eilat Negev en ‘Assia Wevill ’ (Circe) «un acosador sexual por naturaleza».

Ahora coinciden dos títulos en las librerías: ‘Dibujos’ de Sylvia Plath, que nacieron durante el inicio de su relación con Ted y de la luna de miel, que los llevó a Inglaterra, a Francia, a España (en concreto a Benidorm). Animada por su marido, en 1956 y 1957, Sylvia hizo muchos dibujos, alguno incluso de Ted: dibujos de arquitectura, de calles, de botellas, de tejados y chimeneas, de tiestos... Sylvia solía usar la pluma y la tinta sobre papel: tenía sensibilidad, buen gusto, precisión e inventiva.

Los dibujos se van mezclando, a lo largo del viaje, con varias cartas: epístolas a Teddy («De mi paseo de ayer traje conmigo un cardo morado y un manojo de dientes de león, y dibujé ambos con gran y amoroso detalle», le escribe); epístolas a su madre desde Francia o desde Benidorm, «ese encantador pueblecito español en el que pasamos cinco semanas en nuestra luna de miel», le cuenta, y también hay algunas notas de su diario, de agosto de 1957: «Enamorada de Henry James: ‘Bestia en la jungla’ me quita el miedo al trabajo por el amor al cuento, siempre tratando de presentarlo en mi mente como ante una clase». Este libro lleva un prólogo de Frieda Hughes.

 

Tres maridos y un amante

Si ‘Dibujos’ ahonda en una faceta ya conocida de Sylvia Plath, Yehuda Koren y Eilat Negev hacen un trabajo minucioso sobre la vida de la poeta Assia Wevill (1927-1969). Una vida intensa, llena de accidentes e incidentes, de viajes y de búsquedas. Las autoras han conversado con la hermana de Assia, con sus tres maridos -John Steele, Richard Lipsey y con David Wevill, el poeta de quien tomó su apellido Assia Gutmann- y con Ted Hughes, se citaron con él en 1996. Han rastreado sus huellas y el círculo de amistades en los lugares en que vivió: Palestina, Inglaterra, Canadá, Birmania, Irlanda, etc.

Assia se reveló muy atractiva: no pasaba inadvertida y, además, ella se sentía inclinada hacia la seducción y la promiscuidad, de ahí que sus maridos sufrieran continuos ataques de celos. Los autores esbozan diversos retratos. En uno, puede leerse: «Se convirtió en una despampanante joven que buscaba su reflejo en los escaparates de las tiendas, se sentaba detrás del conductor del autobús para contemplarse con admiración en el espejo retrovisor y saboreaba las miradas codiciosas de su belleza».

Una de sus mejores amigas, la realizadora Mira Hamermesh, se quedaría abrumada «ante esa joven chic y misteriosa que le pareció la criatura más hermosa y grácil que había visto fuera del cine». Assia sedujo a muchos hombres; se casó tres veces y merced a su tercer marido, el poeta David Wevill, acabaría acercándose al círculo de Sylvia Plath y de Ted Hughes. Estos alquilaban su piso; más tarde, los invitaron a una fiesta. Y allí sucedió lo que Ted y Assia anhelaban. Sobre todo ella, que al parecer ya había anunciado en su trabajo que iba a seducir al poeta. Cuando se quedaron solos en la cocina se besaron y Sylvia los descubrió. Assia le confesaría a su marido, como si tal cosa: «Ted me ha besado en la cocina y Sylvia lo ha visto».

David diría años después a los autores: «No me alarmé demasiado y no quise montar una escena. Se pueden producir coqueteos entre amigos, y pensé que Ted solo había dado el paso que daban todos los hombres desde que son hombres. Me pareció que el beso había sorprendido a Assia y que no pasaría de allí». Se equivocaba, claro. Y Sylvia Plath, que apenas tardaría unos meses en poner fin a su vida, lo sabía: «El radar emocional de Plath era sumamente sensible a la más mínima invasión de su espacio conyugal por parte de otras mujeres».

 

Algún tiempo después, en ese mismo año de 1962, los nuevos amantes se buscarán: «El viernes 13 de julio, Ted llevó a Assia a la hora de comer a un hotel, donde hicieron el amor». Un amigo de ambos escribió en su diario: «...violento y animal, él la viola». La propia Assia les diría a sus amigos de oficina que Ted hacía el amor con ferocidad. Y a otro amigo le confesó: «¿Sabes?, en la cama huele como un carnicero».

En 1962 Ted y Assia hicieron un viaje secreto a Benidorm. El amor fluctuaba, había tensión y pasión. Después de la muerte de Sylvia en 1963, Assia se divorciaría y daría luz a su hija Shura; era fruto de su relación con Ted Hughes. Por más que lo intentó, Assia nunca logró que Ted viviese con ella de manera definitiva. La sombra de Sylvia seguía rondando, la suya y la de otras mujeres.

Dicen las autoras: «En realidad Assia vivió en las casas de Plath, durmió en sus camas y utilizó sus sábanas y su cubertería, pero nunca las sintió como su hogar (…) Sylvia era ambiciosa y exigente. Assia en cambio siguió siendo perezosa y despreocupada, una ‘bon vivant’ y un ama de casa bastante desastrosa». Poco a poco, Assia sucumbió a la desesperación. Aprovechó la inesperada salida de la asistenta Else para «preparar las cartas, hacer sitio en la cocina, extender las mantas, cerrar las ventanas, tragarse una caja de somníferos con sorbos de whisky, ir a buscar a Shura y abrir todas las llaves del gas. El uso de múltiples métodos es indicio de que estaba más allá del punto de retorno y no quería que la salvaran».

No quería vivir sola, «insegura, sin marido, sin un padre para Shura». Pese a todo, dijo: «He vivido el sueño de estar al lado de Ted , y el sueño se ha ido al traste». Ted tampoco respetó su epitafio: «Aquí yace una amante de la sinrazón y una exiliada».

  

BIOGRAFÍA

 

Assia Wevill. Yehuda Koren-Eilat Negev. Traducción de Aurora Echevarría. Circe. Barcelona, 2014. 438 páginas.

 

POESÍA Y DIBUJOS

Dibujos. Sylvia Plath. Traducción de Guillermo López Gallego. Nórdica. Madrid, 2014. 85 páginas. 

MEMORIAS POÉTICA DE EMILIO GASTÓN

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 'PoeMorias (1935-1985) de Emilio Gastón: Los sueños convertidos en palabra y en arte'. REA participa en este proyecto, tributo a una persona excepcional, y ofrece a sus socios la oportunidad de sumarse al mismo. Rolde de Estudios Aragoneses va a colaborar en la edición de POEMORIAS (1935-1985) de Emilio Gastón, con el soporte de los hombres y mujeres que forman su masa social.
Coordinado por Roberto Rodes, POEMORIAS registra, en un libro y dos CDs, las experiencias vitales y creativas de Emilio Gastón (poeta, político, abogado, artista, es Justicia de Aragón): una personalidad que reúne en ideas y vivencias muchos de las cuestiones que han preocupado y siguen preocupando a la ciudadanía de Aragón y del mundo.
Los socios y socias de REA están invitados a formar parte de este proyecto.

Pueden reservar su ejemplar de POEMORIAS por adelantado a un precio especial de 15 euros (incluyendo gastos de envío y de gestión del recibo, que será girado a su cuenta en concepto de donación). Para otros interesados, el precio será de 17 euros (incluidos envíos y gestión de recibo a la cuenta que indiquen).


Aquí se puede solicitar: coordinacion@roldedeestudiosaragoneses.org

Emilio Gastón cumple 80 años el año 2015. Nació el mismo año que su gran amigo José Antonio Labordeta (1935-2010). 

 

*La foto es de Primo.

02/11/2014 11:19 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

REQUIEM POR BERLINGTONIA. POR SANTIAGO SANCHO VALLESTÍN

[Mi buen amigo Santiago Sancho Vallestín recordaba hace unos días a Pilarín Castillón, la enamorada de Miguel Labordeta, a la que le dedicó cartas durante diez años. Me dice en un correo: "El mes pasado, al enterarme de la muerte de Berlingtonia -la musa de Miguel Labordeta- escribí en mi Diario el texto que te adjunto. Creo que nadie se acordó de ella. Algún día lo podrán leer mis hijos".]

 

REQUIEM POR BERLINGTONIA

Por Santiago Sancho Vallestín

 

El Nº 810 de la revista Ínsula, publicada el pasado mes de junio, estaba dedicado de forma exclusiva al poeta aragonés Miguel Labordeta Subías. Numerosos especialistas del mundo literario analizan su obra desde todos puntos de vista dándonos una visión completa -a veces polémica- de su poesía. Uno de ellos, el catedrático de literatura Jesús Rubio Jiménez, titula su trabajo "Silueta de Berlingtonia", analizando la relación del poeta con el mundo femenino y de forma especial con el gran amor de Miguel al que en sus poemas llama Berlingtonia.

Berlingtonia falleció el pasado mes de septiembre a la edad de 81 años. Trece años menos que Miguel, estudiaba séptimo de bachillerato cuando el poeta comenzó su relación epistolar secreta con ella. El gran amigo de Miguel, Pedro Dicenta, nieto del dramaturgo Joaquín Dicenta, contaba en una entrevista que le realizó Vicente Cazcarra en el Dominical del periódico El Día en el año 1984, y que reproduje en mi libro Grabado en la mente, lo siguiente: "Miguel estaba enamorado de una compañera del curso de tu hermana mayor, que estudiaba también en el Colegio Santo Tomás a la que poéticamente llamaba Berlingtonia. Empezamos a salir juntos. Yo con E.G. y Miguel con P.C. También venía con nosotros M.H. porque era inseparable de P. C. Pero como Zaragoza era un sellito de correos y los dos éramos muy conocidos, salir con dos alumnas era muy complicado; no podíamos entrar en un bar o dar un paseo. Teníamos que entrar en el cine por separado. Para citarnos con ellas, yo dejaba una nota en el bolsillo del abrigo de E.O. en el perchero del colegio. Todo aquello era muy encantador y romántico. Yo creo que Miguel se marchó de esta vida sin amar a otra mujer".

Cuando yo llegué al colegio el año 1949 a estudiar primero de bachillerato, aquellas alumnas que veíamos pasar hacia el aula Nº 6, exclusiva para los de séptimo curso, nos parecían nuestras madres ideales: altas, guapas y elegantemente vestidas. Miguel Labordeta Subías era muy rocero con los alumnos internos que veníamos de los pueblos; le gustaba dialogar con nosotros porque nos veía algo perdidos en aquel laberinto escolar, aunque a veces, su fina ironía nos dejaba algo confundidos. Al leer en Ínsula las notas que el profesor Jesús Rubio nos muestra de P.C. que firma como Pilarín, -notas que se encontraban entre los libros y documentos que la familia Labordeta entregó para su estudio- me sorprende que ese profesor, ya algo obeso y bastante calvo, se enamorara de la joven estudiante. Qué interesante sería el conocer las notas que el poeta le enviara a P.C.

Con el paso del tiempo -yo permanecí en el colegio diez años- pude observar que Miguel Labordeta, entonces tan incomprendido por la cultura zaragozana, cuando nos daba clase -recibí de él las primeras de un inglés algo macarrónico- su mirada de hombre solitario siempre iba dirigida a las alumnas que sobresalían por su aspecto físico. Hubo una en mi curso -C.G.- con quien siempre que la ocasión era propicia dialogaba sin inmutarse de que los demás nos diéramos cuenta: creo que Miguel también se enamoró de esa joven a quien más tarde colocó de maestra en el colegio femenino que los Labordeta tenían en la calle Espoz y Mina. Este enamoramiento del profesor con una alumna, ya sucedió unos años antes en el mismo colegio cuando otro gran poeta, mi paisano Ildefonso M. Gil, se casó con Pilar Carasol a quien le daba clase de literatura; aquel amor fructificó en matrimonio feliz pese a la oposición familiar de ella.

La esquela del fallecimiento de P.C. -publicada en Heraldo de Aragón el 27 de septiembre pasado- decía que era viuda de un médico zaragozano; tenía cuatro hijos y tres nietos. Tal vez ahora, en esas galaxias misteriosas que tanto adornaban los poemas de Miguel, pueda ver a su Berlingtonia conviviendo definitivamente con las estrellas.

.......................................................

* P.C. son la iniciales de Pilar Castillón, de segundo apellido Lacorte. Su hermano José era un curso superior al mío, compañero de Donato Labordeta. Todavía vive.

*C. G. es Carlota Gómez. Era de mi curso aunque de edad mayor. Le escribí para que participara en emi libro Grabado en la mente contando sus recuerdos del Colegio pero no me contestó. Una fotografía de ella, vestida para la zarzuela "Agua azucarillos y aguardiente" la publiqué en el libro; en dicha foto aparece también la que sería mi esposa. Pilar Cebollero.

 

05/11/2014 00:12 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MANUEL CONTRERAS ESCRIBE DE 'EL LABERINTO TERRITORIAL ESPAÑOL'

 

[El pasado jueves, el profesor de Derecho Manuel Contreras publicaba esta reseña en ’Artes & letras’ de Heraldo de Aragón. Una reflexión muy oportuna ante el 9-N, que Cataluña vivirá de manera especial, en la ardiente oscuridad, en el fulgor tenebroso.]

España como laberinto

Roberto L. Blanco Valdés, El laberinto territorial español. Del cantón de Cartagena al secesionismo catalán, Alianza editorial, Madrid, 2014, 471 pgs.

 

Manuel Contreras

La imagen de España como laberinto suele ser un acertado recurso para mostrar panorámicamente la realidad de este enrevesado país. Lo utilizó Gerald Brenan (nuestro entrañable “don Gerardo”) cuando en loa años cuarenta del pasado siglo escribió El laberinto español, un ensayo sobre los antecedentes políticos y sociales de la guerra civil. Más adelante, Max Aub noveló en un impresionante friso de seis libros (“campos”) la República, la guerra y la postguerra españolas y lo tituló El laberinto mágico. Ahora, Roberto L. Blanco Valdés, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela, escribe un importante libro sobre El laberinto territorial español, y de nuevo acierta plenamente con el título.

Un laberinto no aparece de un día para otro, se ha ido forjando en el tiempo, construyendo su complejidad con el paso de los años. Justamente esta es la acertada perspectiva que adopta el libro de Roberto Blanco al entender que se trata de un problema histórico que arranca del siglo XIX y llega hasta el proceso constituyente de 1978. Antes, en 1873, la I República había optado por la fórmula federal que deriva en la insurrección cantonalista. Más adelante, la II República consigue articular constitucionalmente en 1931 una razonable solución a la cuestión territorial (también llamada entonces “cuestión catalana”) permitiendo la autonomía de algunos territorios dentro del concepto del “Estado integral”: la temprana quiebra del régimen republicano, vía sublevación militar y guerra civil, truncó la experiencia. Finalmente, nuestra Constitución actual puso las bases para la construcción del Estado de las autonomías, una forma cuasifederal pero con el problema incrustado y singular de la persistencia de unos nacionalismos periféricos que en su demanda interminable de autogobierno acaban reclamando la independencia. De ahí la tesis central del libro, que el autor trata de argumentar a través de sus cuatro capítulos, y es “el hecho llamativo de que en los tres momentos de mayor avance de la libertad en España desde el último tercio del siglo XIX hasta el presente, los particularismos territoriales, radicalizados por quienes hicieron de ellos casus belli, acabaran por poner atrancos, muy relevantes, en ocasiones, para la consolidación del régimen constitucional y, en todos los casos, para el asentamiento de un sistema en el que una amplia descentralización resultase compatible con la unidad a la que ningún Estado constituido está nunca dispuesto a renunciar”.

Es evidente que uno de los principales objetivos del Estado autonómico, la integración sobre todo de los nacionalismos catalán y vasco en un marco estatal único, no se ha logrado, y la prueba está en que el secesionismo se ha convertido en un problema de primera magnitud para nuestro país, frente al que hasta ahora no se nos ocurre sino aplicarle aquellas palabras que pronunciara Manuel Azaña en 1932: “Somos demócratas, y por serlo, tenemos una regla segura: la ley. ¡La ley!. La ley tiene dos caras. Por una parte es una norma obligatoria para todos los ciudadanos; pero es también un instrumento de gobierno, y se gobierna con la ley, con el Parlamento, y una democracia se disciplina mediante la ley, que el Gobierno aplica bajo su responsabilidad. No se puede gobernar una democracia de otra manera”. Es posible que de momento no se nos ocurra otra solución, pero no hay que descartar que con la lectura de libros como este acabemos reflexionado y hallando una salida digna y razonable de este laberinto territorial.

Añadamos finalmente que este excelente libro forma parte del esfuerzo que desde hace algún tiempo se ha impuesto el prof. Blanco Valdés de analizar y buscar una explicación a nuestro particular “laberinto territorial”. Un esfuerzo que comenzó con la publicación de Nacionalidades históricas y regiones sin historia. A propósito de la obsesión ruritana (Alianza, 2005), siguió con Los rostros del federalismo (Alianza, 2012), y en cierto modo culmina con el libro que reseñamos.

08/11/2014 19:48 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LOS PORTADORES DE SUEÑOS

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LOS PORTADORES DE SUEÑOS

 

Poema de Gioconda BELLI

 

 

En todas las profecías

está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan

que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida

que siempre se renueva

engendraron también una generación

de amadores y soñadores;

hombres y mujeres que no soñaron

con la destrucción del mundo,

sino con la construcción del mundo

de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.

detrás de su apariencia cotidiana

guardaban la ternura y el sol de medianoche.

Las madres los encontraban llorando

por un pájaro muerto

y más tarde también los encontraron a muchos

muertos como pájaros.

Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas

y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos

por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,

atacados ferozmente por los portadores de profecías

habladoras de catástrofes.

Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías

dijeron que sus palabras eran viejas

y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso

es antigua al corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían

lanzaban sus ejércitos contra ellos,

pero los portadores de sueños todas las noches

hacían el amor

y seguía brotando su semilla del vientre de ellas

que no sólo portaban sueños sino que los

multiplicaban y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida

como también había engendrado

a los que inventaron la manera

de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los

climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por

generación espontánea.

Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias

torrenciales tuvieron algo que ver con esto,

la verdad es que como laboriosas hormiguitas

estos especímenes no dejaban de soñar y de construir

hermosos mundos,

mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se

llamaban compañeros,

que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban

en las muertes,

se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se

ayudaban en el

arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento,

de todas partes venían a impregnarse de su aliento,

de sus claras miradas,

hacia todas partes salían los que habían conocido

portando sueños soñando con profecías nuevas

que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores

y de que el mundo no tendría que terminar en la

hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían

puentes, jardines, juguetes sorprendentes

para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

 

Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas

Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos

Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas

Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos

Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

 

Los portadores de sueños conocían su poder

por eso no se extrañaban

también sabían que la vida los había engendrado

para protegerse de la muerte que anuncian las

profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.

Por eso cultivaban jardines de sueños

y los exportaban con grandes lazos de colores.

Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros

vigilando los pasajes y los caminos

buscando estos peligrosos cargamentos

que nunca lograban atrapar

porque el que no tiene ojos para soñar

no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de

sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;

por doquier hay paquetes con grandes lazos

que sólo esta nueva raza de hombres puede ver

la semilla de estos sueños no se puede detectar

porque va envuelta en rojos corazones

en amplios vestidos de maternidad

donde piesecitos soñadores alborotan los vientres

que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos

desencadenó un cielo de arcoiris

y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.

Nosotros sólo sabemos que los hemos visto

sabemos que la vida los engendró

para protegerse de la muerte que anuncian las

profecías. 

 

 

*La segunda foto la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-6d0c89ee2a0cf8aad72b398cf9ac703f.jpg

08/11/2014 20:16 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LINA VILA: 'ESCAPAR A LA BIOGRAFIA'

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Mujer de bosque con alas y plumas 

 

Lina Vila ha invertido más de un año y medio en pintar y pintar. Pintar, grabar, dibujar, dar rienda suelta a sus obsesiones, que a veces adquieren la forma de la pesadilla o del cuento gótico, desbrozar de maleza y sombra los rincones secretos del corazón. Lina Vila se mueve en un territorio personal en el que convergen lo inmediato, la tupida flora de su jardín, y las suaves alas del delirio: unas plumas que caen sobre el musgo de un bosque, por poner un ejemplo. Hay en su estado de ánimo, y quizá siempre haya existido, un clima de desamparo y a la vez de exaltación: la forma cálida de la intemperie. El abandono. La soledad. La búsqueda. El dolor inefable e inconcreto, pero también el disparo de la luz, el fulgor del color.

 

La muestra ‘Escapar a la biografía’ no inaugura una etapa exactamente: la pintora prosigue sus tentativas, ensancha su meticulosa indagación en la naturaleza (o en fragmentos del paisaje, más bien) y ensaya, también hay que decirlo, algunos caminos nuevos, a la acuarela, con el lápiz acuarela o con esas puntas secas que tanto le gustan y que tan bien funcionan. Y regresa a uno de sus espacios más queridos: la galería A del Arte, donde hizo otra individual y varias colectivas. En esa galería simétrica, tan evocadora y limpia, su mundo halla un feliz acomodo. Los títulos parecen desnudar heridas, desgarros, inquietudes: hay piezas -más que piezas, aquí son series con varias obras: universos coherentes, compactos; heridas...- que se titulan ‘Puntaduras’, ‘Abrojos’, ‘Carencias’, ‘Final de una tarde de sol’, ‘Sin alas ni plumas’ o ‘En todo y por todo’... En Lina Vila los títulos son importantes: dan una idea de su actitud, de su estado de ánimo, de su propuesta estética y conceptual.

Pintora de lo circundante y de lo íntimo, de tempestades y de la contemplación, pintora que se asoma al jardín desde el balcón del abismo. La exposición tiene un tono muy coherente y quizá un elemento común: las flores. Y en particular, los cardos. Una pintora tan llena de referencias dialoga con otras artistas como Dorothea Tanning, en primer lugar, Georgia O’Keefe, maestra de las flores, Kiki Smith, etc. Son las afinidades electivas que Lina escoge. La artista busca su identidad y a la vez se muestra escurridiza; ese paradoja se refleja en dos espléndidas piezas con máscara; en una de ellas, con autorretrato incluido, la pintura parece recordar o rendir homenaje al relato de Judith y Holofernes. A Lina Vila le preocupan las imágenes. La tensión del color. La belleza exuberante o contenida, el arrebato y el dibujo anunciado, la fuerza seca de los cardos y a la vez la sugerencia de un torso. Hay mucho que ver y que sentir.

 

‘Escapar a la biografía’ es una exposición trabajada, de afanes, intensa, los cuadros y papeles de alguien que regresa con fervor y mucho oficio. Y que se reinventa sin contemplaciones. Su pintura nace de la vida, del sueño, de la quimera y se despliega con una subjetividad constante. Lina Vila se atreve a mostrar incluso la cocina de sus tentativas, los bocetos, los pasos previos, en el mural acucioso y coral ‘Pasatiempos (y vuelta a empezar)’. 

08/11/2014 20:22 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CASI UN CUENTO CON FLORES

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Cuentos de domingo / Antón Castro

 

El lenguaje de las flores

 

El héroe del mar es un héroe de la muerte, dijo Gaston Bachelard. En Galicia o en esas costas escarpadas donde se le hurtan tantas riquezas al océano, algunas tan afrodisíacas como los percebes, hay una auténtica siembra de cruces de despedida. Y quizá, en ocasiones, también podría deducirse algo parejo del conductor, del viajero, de esos seres que pasan casi media vida en el coche y padecen un instante decisivo, terrible y mortal, en su interior. Las calzadas, sus señales o sus árboles, siempre tienen un detalle, un recuerdo, un homenaje, un hito. Desde hace más de un lustro me llama la atención un ramo de flores que está perfectamente atado a una señal en la rotonda que permite el acceso a Garrapinillos, al aeropuerto o Zaragoza, cerca de Miralbueno. Está siempre allí: impecable, elegante, casi cabría pensar que las flores se ajustan a cada estación del año por la intensidad de su colorido, por la disposición, por su armonía. Si un día se percibe que las plantas se marchitan, al siguiente hay un ramo nuevo, hermosísimo, fresco, en pura plenitud floral. Llaman la atención ese cariño, esa ternura, esa obsesión casi sobrehumana. Es como si no hubiera ni segundos de olvido. Allí, en una de esas tardes de inmenso agobio de tráfico, un señor maduro se puso nervioso en la espera. Quizá se sintiera presionado, quizá fuera pitado, quizá midiera mal el tiempo; al final aceleró para cruzar la calzada de doble dirección. Un camión se le echó en encima. La fatalidad puso fin a sus días en una maniobra que había repetido muchas veces. Sin contemplaciones. Con una fiereza que no necesita otras palabras. Desde el suceso, que no ha sido el único, alguien de su familia, alguien que no desfallece en la entrega, le deja su mejor recuerdo, las rosas de la ternura, la carta del náufrago al más allá. Jamás he visto colocar los ramos, que deben ser alrededor de diez o doce al año. También en eso la historia es misteriosa. Es como si le dijeran al muerto: “Siempre estás en nuestro recuerdo, tal como te gustaba: entre flores”. A menudo me pregunto qué intensa narración de amor hay detrás de la ofrenda y cómo estará de cuidada su tumba.

 

*La foto es de Ormond Gigli. Leslie Caron

 

09/11/2014 12:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

POEMA DE TERESA ROSENVINGE

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[Mi hija Aloma me ha traído de Madrid el poemario ‘No es el mar, es el invierno’ de Teresa Rosenvinge (Madrid, 1957), a quien conocí en Madrid en una ocasión con muchos amigos: Vila-Matas, Pisón, C. A. Molina, Mercedes Monmany, Félix Romeo, B. Prado, y entre ellos, fascinante, estaba Álvaro Mutis. Entonces, Teresa trabajaba en Diario 16. El libro, delicioso y familiar, con evocaciones marinas e invernales, con un homenaje a su madre y poemas para sus hijos, ha sido publicado en la colección de poesía El levitador.]

 

 

EN EL INVIERNO

 

PARECE el rumor del mar,

las olas contra los arrecifes

detrás de los tejados,

las chimeneas,

los edificios sombríos,

tristes como cuarteles

de donde huyó el amor.

 

Y no es el mar, es el invierno.

En las azoteas de la melancolía,

no es el mar, es el invierno.

No es el mar, es el invierno.

 

[Mi hija Aloma me ha traído de Madrid el poemario ‘No es el mar, es el invierno’ de Teresa Rosenvinge (Madrid, 1957), a quien conocí en Madrid en una ocasión con muchos amigos: Vila-Matas, Pisón, C. A. Molina, Mercedes Monmany, B. Prado, y entre ellos, fascinante, estaba Álvaro Mutis. Entonces, Teresa trabajaba en Diario 16. El libro, delicioso y familiar, con evocaciones marinas e invernales, con un homenaje a su madre y poemas para sus hijos, ha sido publicado en la colección de poesía El levitador.]

 

*La ilustración es de Christian Coigny.

12/11/2014 09:04 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

XAVI AYÉN: UN DIÁLOGO

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Entrevista. XAVI AYÉN. Periodista cultural. Autor de ‘Aquellos años del boom’ (RBA, 2014)

“Calaceite es una ciudad literaria del boom”

 

Xavi Ayén (Barcelona, 1969) es periodista de 'La Vanguardia' y autor, con el fotógrafo Kim Manresa, de un delicioso libro: 'Rebeldía de Nobel' (El Aleph). Invirtió diez años de trabajo en la redacción de 'Aquellos años del boom. García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo', un formidable ejercicio de periodismo cultural y de investigación. El libro mereció el premio Gaziel de biografía de 2014, que convoca RBA, y se presenta hoy en la librería Cálamo. Ahí se habla de la amistad y la ruptura de García Márquez y Vargas Llosa, de Cortázar y de Carlos Fuentes, de Barcelona como foco esencial de la literatura latinoamericana de los años 60 y 70, de Carlos Barral o de las influencias y la audacia de Carmen Balcells, agente literario de Gabo, Vargas Llosa o José Donoso, el escritor chileno que vivió alrededor de un lustro en Calaceite. Hace algunas semanas, Xavi Ayén viajó a la villa del Matarraña para presentar su libro.

¿Cuál es la importancia real del vínculo Calaceite con el boom? 

Calaceite es el refugio para aquellos miembros del boom que no triunfaron comercialmente. Los chilenos Donoso y Wacquez lo convierten en su lugar de residencia fijo y atraen allí a todos los otros autores: Vargas Llosa, Edwards, García Márquez, Fuentes… todos visitaron Calaceite, que aparece así, por méritos propios, en el mapa mundial del boom. Es increíble que una localidad de 1.500 habitantes concentrara tal densidad de escritores de primera línea. Allí se escribió, además, la parte final de 'Historia personal del boom' o las 'Tres novelitas burguesas' de Donoso, y partes de 'Casa de campo'.

¿Fue Calaceite una especie de refugio de fin de semana de autores como Gabo, Vargas Llosa, Cortázar a veces, etc.? 

Sin duda. Con más o menos periodicidad, acudían allí, atraídos por lo exótico del lugar, su aislamiento mediático y las esencias de una España rural que desconocían, lo ven como un lugar "aún no prostituido", un remanso de pureza frente a la corrupción del mundo editorial. Frente a un Cadaqués carísimo y dominado por la gauche divine, o a un Calafell que era el reinado de Carlos Barral, Calaceite -aún conteniendo aspectos y personajes de esos otros mundos- erige una personalidad propia y, esto es importante, es una ciudad literaria construida por los propios autores del boom, no algo que ya se encuentran hecho cuando llegaron. A la mayoría les gustaba para eso, para un rato o un fin de semana porque, como decía el mundano Edwards, “cómo resistir estos fríos, estas lluvias, estos silencios”.

José Donoso es el personaje más complejo del libro. O uno de ellos. Amargado, sin suerte, poco reconocido, homosexual más o menos secreto... ¿Cómo fue su vida en el Matarraña, qué significó para él ese período? 

Irse a Calaceite supuso para él una frustración inicial. No tenía dinero para comprarse una casa en Barcelona pero sí en aquel lugar. Fue su vocación literaria la que le llevó allá, pues sabía que en aquel lugar podría dedicarse a escribir, sacrificando otras cosas. No congeniaba con los vecinos y tenía que traerse a sus amigos de fuera. Neurótico hasta límites indecibles, vivió por momentos su estancia como algo muy duro de soportar, algo extremadamente solitario, pero lo cierto es que allí escribió algunas de sus mejores páginas, el balance literario es muy bueno (por eso había venido). No así el familiar, con una esposa e hija maltratadas psicológicamente y los estragos del alcohol planeando sobre todos. Se sentía el marginado del boom, y con razón, pues hasta la prensa de su país inició un debate sobre por qué no había escritores chilenos en el boom… lo que acabó de rematarlo.

Habla mucho de Mauricio Wacquez, otro escritor, y traductor, chileno. ¿Qué le atrajo del Matarraña? 

Siguió a su amigo Pepe Donoso y le gustó el lugar. Sus medios económicos precarios le recomendaban vivir en un lugar barato. Aunque se trataba de un entorno rural, el aislamiento del lugar y sus pocos vecinos le permitían vivir su relación homosexual con una sensación de mayor libertad que en una gran ciudad. Y, claro, allí encontró el tiempo y el ambiente necesarios para, también, escribir. Dandy alegre, aunque capaz de sumirse en profundas depresiones, fue la amistad con Donoso lo que le hizo disfrutar más el pueblo. "Cuando se fue Pepe, se acabó la felicidad", llegó a decir, acaso exagerando.

¿Qué sabe de las estancias de Buñuel en Calaceite, de las conversaciones con José Donoso? Existen fotos de ambos... 

Planearon el rodaje de la novela 'El lugar sin límites' de José Donoso, que Buñuel mismo quería dirigir. Al final, el guión lo hizo el argentino Manuel Puig y la película la dirigiría un discípulo de Buñuel, Arturo Ripstein, en 1977. A Donoso le desesperó la tardanza y tuvo algunos encontronazos con Buñuel por este tema, hasta el punto de que giraba de cara a la pared el retrato suyo que tenía colgado. Por eso le escribe: “Tengo que comunicarte que hoy me traen seis toneladas de leña. Son para hacer la fogata en que quemaré tu foto si no me haces la película: te mandaré las cenizas. También te mandaré la cuenta de los psiquiatras míos, de mi mujer y de Pilarcita”.

Comenta que Donoso impartió talleres literarios en Calaceite... 

Donoso aprendió en Iowa la técnica de los talleres literarios y fue una obsesión suya importarla a España o, más tarde, a Chile. En Calaceite, se hicieron reuniones informales con algunos de sus visitantes de fin de semana o de verano, entre ellos Ana María y Terenci Moix o Elsa Arana. Ya los formaliza como taller, con alumnos inscritos y horarios, en Sitges. 

Explica los motivos de la ruptura de García Márquez y Vargas Llosa, dos premios Nobel y grandes amigos durante mucho tiempo. ¿Qué pasó? 

Fueron muy amigos, se decía que sus viviendas estaban comunicadas, eran brillantes, talentosos, con gran empatía. Luego la vida los separó. En medio de una crisis matrimonial que estaba atravesando Vargas Llosa, García Márquez tuvo una conversación con Patricia, la mujer de Vargas Llosa, y cometió una indiscreción que motivó el enfado de su amigo, que no podía comprender por qué había actuado así su amigo. Algún tiempo después, en 1976, se encontraron en México, y García Márquez se acercó para darle un abrazo a Vargas Llosa y éste le dio un puñetazo que lo tumbó al suelo. Así se deterioró esta gran amistad y así comienza, en cierto modo, el libro. 

 

 

*Esta entrevista se publicó ayer en Heraldo.es

13/11/2014 00:28 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA DE LA BANDA DE EJEA: UN DIÁLOGO CON JAVIER COMENGE

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ENTREVISTA. JAVIER COMENGE. Director musical de la Banda Municipal de Ejea

 

“La Banda de Ejea es como

una familia que hace música”

 

ANTÓN CASTRO. Zaragoza

La Banda Municipal de Ejea de los Caballeros se fundó hace ahora un siglo, en 1914. El pasado domingo, a las 18.00, en la Sala Mozart del Auditorio ofreció un concierto benéfico a favor de la Asociación Española contra el Cáncer. Su director Javier Comenge, de 40 años, repasa un siglo de historia y los sueños de futuro.

Empecemos, ¿qué significa que una Banda Municipal de Música como la de Ejea cumpla un siglo? 

Una gran satisfacción y, sobre todo, la gran alegría de participar este año en los actos que se están realizando.

 

¿Cuáles fueron sus orígenes? 

Los primeros documentos que aparecen en el archivo municipal datan de mitad del siglo XIX y hay datos y fechas concretas a partir de 1881. En Ejea y en la comarca de la Cinco Villas desde finales del S. XIX aparecen músicos locales con grandes inquietudes por la música, sobre todo de viento y percusión. Es en 1913 cuando el Ayuntamiento acuerda constituir la Banda Municipal de Música de Ejea y se materializa en 1914 con el reglamento de la Banda y una partida presupuestaria para el director y la compra de instrumentos. Y así hasta hoy.

 

¿O sea, que ya existía una tradición especial de música en la localidad? 

Sí, desde finales del siglo XIX en Ejea y la comarca de las Cinco Villas la música ha tenido importancia y relevancia en las fiestas patronales y en el acompañamiento de las autoridades. A partir de la mitad del siglo XX, y hasta 1980, la banda de música tocaba todos los domingos desde San Juan hasta las fiestas del Pilar.

 

¿Cuáles serían las dos o tres anécdotas que le han contado y que más le impresionaron? 

Que un año para San Juan, a mediados de 1950, el alcalde decidió que la banda de música no tocara en las fiestas; los jóvenes furiosos rompieron los instrumentos. La Banda estuvo un año sin poder tocar hasta que hubo partida presupuestaria para adquirir el material. Otra anécdota: la banda tocaba desde los 1940 a 1970 en la Plaza España, se ponía el Bombillón para iluminar la plaza y los jóvenes bailaban durante dos horas pasodobles junto a la banda... Me parece precioso: ahí era cuando se conocían los chicos y chicas de Ejea.

 

¿Se sabe, por ejemplo, cuántos directores han pasado, una cantidad aproximada de músicos y de conciertos? 

Sí, está todo en el archivo municipal. Asun Gil, la archivera del Ayuntamiento de Ejea, está preparando un libro sobre los 100 años de la Banda de Música de Ejea que saldrá a final de año. Desde 1914 hasta hoy hemos estado al frente de la Banda Municipal 16 directores titulares, músicos aproximadamente 1000... ¿Cuántos conciertos? No le sabría decir.

 

¿Cuál ha sido la reacción del ejeano ante su banda? 

En el siglo XX, hasta la democracia, se vivió una reacción positiva porque amenizaba las fiestas populares: amenizaba el ocio, el baile, la diversión. En los últimos años yo he notado una reacción de admiración por la Banda, por sus conciertos y actuaciones, sobre todo he notado una buena armonía ente los ciudadanos y la Banda en las últimas fiestas patronales cuando la agrupación fue la pregonera de las Fiestas de la Virgen de la Oliva 2014, el 30 de agosto.

 

A lo largo del tiempo, ¿cuál ha sido la pieza más querida y por qué? 

Creo que el ‘Himno de la Virgen de la Oliva’ es la pieza que se toca el día de la patrona el último domingo de agosto porque la gente se identifica con este himno-melodía. Y también con la habanera ‘Volver a Ejea’ de José Luis Urbén, la piden dentro y fuera de la provincia, especialmente cuando viajamos fuera de Aragón. Gusta mucho este tema posiblemente por la letra y la melodía que es preciosa. Santiago Solano, que es compositor y arreglista, la preparó para la banda de Ejea y ha tenido mucho éxito.

 

¿Quién más ha compuesto específicamente para la banda? 

Desde Ramón Borobia en 1930, directores de la banda como Enrique Monreal, o el ejeano Sergio Jiménez, que actualmente está trabajando en Los Ángeles con mucho éxito.

 

¿Cómo fue su llegada a la banda? ¿Qué supone para usted ser el director? 

Fue casual, yo estaba trabajando como fliscorno-trompeta en la Banda Municipal de Música de Santander y una amiga me llamó y me comentó que sacaban la plaza de director de la Banda de Música de Ejea. Quería vivir en Aragón, me presenté, aprobé la plaza. Hace ahora 10 años de todo eso (el 19 de octubre de 2004). Para mí supone una gran satisfacción, un honor y un orgullo ya que el pueblo de Ejea es especial, a sus gentes les gusta la música. El ayuntamiento apuesta por la música por la Cultura, por la Escuela y Banda de Música y la concejalía de Cultura mima y quiere a la Escuela y a la Banda de música, las apoyan al cien por cien.

 

¿Cómo es ahora el panorama de la música en Ejea y los vínculos con la banda? 

Es muy bueno. De 17.000 habitantes 825 personas estudian en la Casa de la Música. Cada familia tiene a uno o dos personas estudiando música en Ejea y los vínculos con la banda son especiales. Es como una familia. En la banda hay muy buena relación, en total somos 150 componentes entre la Mini Banda, la Banda Juvenil y la Banda Municipal, hay una relación muy estrecha entre los componentes y las familias de los mismos.

 

¿Cuáles serían para usted los hitos fundamentales durante su dirección? 

El haber tocado el 25 de julio de 2010 en la Catedral de Santiago de Compostela Año Xacobeo, haber tocado en el Centro de Sevilla un Concierto de Marchas de Procesión el Lunes Santo de 2012 y, sobre todo, lo que más valoro es la participación de la Banda en Ejea, en sus fiestas, el Día del Pilar, para San Juan... Sacar la Banda a la calle me parece lo más hermoso y lo más grande: me emociona que la gente lo valore y vea a la agrupación como algo propio del pueblo.

 

¿Cómo se han planteado un concierto como este del domingo, a las 18.00, en la Sala Mozart del Auditorio? ¿En quién piensan? 

El año pasado hicimos el primer concierto benéfico destinado a la donación de órganos y este año del Centenario de Banda Municipal de Ejea la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc) nos pidió si podíamos colaborar conjuntamente. Dijimos que sí y hemos preparado un espectáculo de mucho nivel con colaboraciones de primera fila.

 

¿Qué supone tocar con Tako? 

Una gran satisfacción. El año que viene cumplen 30 años y para muchos de los componentes de la banda es una institución musical de Ejea y de Aragón. Haber podido preparar tres temas con ellos ha sido algo precioso. Los ensayos han sido especiales, los arreglos están muy bien realizados y el resultado es sorprendente. En el escenario estaremos el domingo 148 componentes de la banda de música de Ejea, 166 coralistas (hemos ensayado durante un mes con ellos: tienen gran calidad musical y humana), Tako, Nacho del Río y Sara Jiménez, todo un lujo.

¿Cómo imagina el futuro de la Banda?

Sueño que sigamos así, siendo una familia, unos amigos que quieren hacer música, convivir, viajar y disfrutar tocando y mostrar lo que ensayamos al público. Ese es el sueño que deseo. Con nuestro sonido buscamos la belleza, la dulzura, evitar la fuerza, imitar con los instrumentos de viento y percusión a la voz humana, a la naturaleza, hacer fácil lo que interpretamos.

 

Se cumplen 20 años del Auditorio. ¿Cuál es su reflexión? 

Qué curioso: estuve hace 20 años en el primer concierto y estuve hace unos días en el de su 20 cumpleaños. Estamos ante el mayor auditorio de España, nosotros hemos tocado en varias salas como el Palau, Barcelona, Madrid, etc., pero la sonoridad tan particular del Auditorio de Zaragoza no existe en otros sitios. Es un lujo y una suerte. Deseo que su variada programación no decaiga y que valoremos lo que tenemos, que es mucho y muy bueno.

 

*El pasado domingo la Banda Municipal de Ejea ofreció un concierto benéfico a favor de la Asociación Española contra el cáncer y a la vez celebró su primer siglo. Mari Carmen Sanz y yo condujimos el acto. Fue un concierto emocionante.

 

13/11/2014 00:44 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

MARÍA FÉLIX, MARÍA BONITA

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A PLENO SOL. María de los Ángeles Félix Güereña (1914-2002) es una de las grandes actrices que ha dado México al cine. Se casó cuatro veces, trabajó con Buñuel y Renoir, intervino en 47 películas y dejó el rastro de una actriz de carácter, de gran belleza. [Este verano publiqué en Heraldo este texto. Me reencuentro con México, con María y con esta foto de Héctor García.]

 

 

María Félix, la diosa de México

 

«María Félix fue una actriz que perteneció a esa categoría de actores que se transforman en personajes de sí mismos», dijo Octavio Paz, que escribió a menudo de María de los Ángeles Félix Güereña. Le adjudicó otra frase para la inmortalidad: «María nació dos veces: sus padres la engendraron y ella se reinventó a sí misma». Nació en Álamos, Sonora, México, en abril de 1914 y renació en 1943, cuando el escritor Rómulo Gallegos la vio y dijo: «Esa es mi Doña Bárbara». Fue la elegida para la versión cinematográfica de Fernando Fuentes. Entre Doña Bárbara y María Félix había un claro paralelismo: eran mujeres de armas tomar, poderosas, solitarias en el fondo, bellas y exuberantes, dispuestas a desafiar la virilidad de cualquier varón.

Como nadie nace de la nada, María vivió momentos muy especiales: tuvo once hermanos, se llevó bastante mal con sus hermanas, aunque jugó mucho en el rancho de sus abuelos, donde aprendió a montar a caballo. Sintió una predilección «casi pecaminosa» por su hermano Pablo. Su complicidad era tan intensa, y se acrecentaba tanto cada día, que a sus padres los alarmó: creyeron que eran dos enamorados incestuosos. Y decidieron enviar al joven a un colegio militar. Al poco tiempo, puso fin a su vida de un disparo en la sien. María quedó destrozada.

 Allí empezaba otra existencia. María se trasladó a Guadalajara y en la Universidad se convertiría en la reina de la belleza, en la joven adorable y adorada: todos querían dibujarla, hacerle fotos, percibir su hálito, sentir que aquella diosa juvenil estaba cerca. A todos enamoraba. Sin embargo, quien la sedujo fue un representante de Max Factor, Enrique Álvarez. Esa relación, según sus biógrafos, nació del intento de huir de su agobiante padre, que era un indio yaqui (María creería como él en el poder simbólico de la serpiente), más que de un amor sincero. Poco después se separaron, y la bella divorciada se trasladó a México D. F. para huir de las malas lenguas. No tardaría en debutar en el cine, con ‘El peñón de las ánimas’ (1943), donde coincidió con un Jorge Negrete, rico y famoso y amado, con el que no se entendió. Poco después, realiza la ya citada ‘Doña Bárbara’, que la catapultó y perfiló su carácter y quizá algunas de sus constantes en la pantalla: cierto histrionismo, cierta contundencia de genio y de seguridad apabullante en sí misma, que lindaba a veces con la antipatía y con la mujer fatal. Algunos títulos de películas abonarían esa imagen: ‘La mujer sin alma’, ‘La devoradora’, ‘Doña diabla’, etc.

A la vez que triunfaba en el cine mexicano, también tenía una tumultuosa historia personal. En 1943 se casó con el músico y cantante Agustín Lara (hacía años había dicho: «un día me voy a casar con ese señor que canta tan bonito»), que le escribió canciones inolvidables, entre ellas, ‘María Bonita’. El Premio Nobel Octavio Paz enmendaría con sutileza al músico: «María Félix no era bonita: era bella». Bella, altanera, lenguaraz, mandona, como ella misma diría. Se amaron tempestuosamente, tanto que él llegó a dispararle; felizmente erró. Eso sí, Agustín Lara fue clave para que ella consiguiera la custodia del hijo que había tenido con su primer marido.

Años después, volvió a cruzarse con Jorge Negrete y él la persiguió tanto, le regaló flores y joyas, le hizo muchas llamadas de teléfono; al final, aquel vendaval de pasión cuajó en 1952, en una fiesta impresionante. La relación apenas duró once meses porque Negrete, ‘El Charro cantor’, falleció en diciembre. Si ya para entonces había trabajado en España (en ‘Mare Nostrum’, en ‘Una mujer cualquiera’ y ‘La noche del sábado’), en Francia (nada más y nada menos que con Jean Renoir en ‘French Can Can’) y en Italia, también colaboró con Luis Buñuel en ‘Los ambiciosos’ (1959), con un malherido Gerard Philipe de partenaire. A ella no le gustó demasiado el proyecto, pero allí se oyen frases como «El amor es demasiado hermoso para lo que es nuestra relación» o «su galantería se parece a la indiscreción». «Yo era amiga de Buñuel antes de trabajar con él. Se encaprichó con esta película. Hubiéramos podido hacer lo que hubiera querido. ¿Cómo era Buñuel? A todo dar. Extraordinario y fabuloso. Con él todos los epítetos parecen pocos. Era un buen tipo surrealista que tenía un exceso de fijación contra la iglesia», diría años después.

El cuarto marido de María Félix fue el banquero Alexander Beger. Y acabó sus días con el pintor ruso-francés Antoine Zpafoff. Tuvo muchos pretendientes y amores, entre ellos Luis Miguel Dominguín. «Yo no fui una devoradora de hombres, ellos me devoraron a mí», diría. A pocos les pasaba inadvertida su mirada hipnótica, su belleza racial y morena, su energía, su personalidad, su clase y su osadía. Y otro de los que sucumbió a su hechizo fue el muralista Diego Rivera. Dicen que la amó durante diez años: la amó, platónicamente al parecer, la esperó, la pintó, se desesperó tanto que hasta su esposa Frida Kahlo le envió una carta intercediendo por su amor. María Félix, vencedora de cuatro premios Ariel (en 1986 recibió el de oro), se convirtió en un mito mexicano y universal que participó en 47 películas. Fue buscada por los grandes de la moda como Dior o Chanel, acumuló grandes colecciones de joyas, porcelanas, muebles, pintura y plata, grabó un disco y fue objeto de retratos pictóricos de Leonor Fini, Remedios Varo, Leonora Carrington, Orozco, el citado Diego Rivera... Murió durante el sueño a los 88 años.

 

el anecdotario

 

Duelo de divas. A María Félix le han dedicado varios libros. El mismo Carlos Fuentes, Premio Cervantes, le dedicó dos: ‘Zona sagrada’ (1967), una novela que cuenta la historia de una famosa actriz mexicana que abandona a su hijo Guillermito por diversas razones; la historia, es obvio, hace pensar en María Félix y su hijo Enrique. Y la pieza teatral ‘Orquídeas a la luz de la luna’ (1982), donde se cuenta la relación de Dolores del Río y María Félix, las grandes estrellas del cine mexicano, en relación con Orson Welles. El director de ‘El proceso’ estaba fascinado con la lencería negra de Dolores y de pronto conoce a María. La obra, dirigida por María Ruiz, se estrenó en Zaragoza con Marisa Paredes, Julieta Serrano y Eusebio Poncela. A María le indignó esa parodia y retiró la palabra a Fuentes: lo llamó “mujeruco”. En su autobiografía ‘María Félix. Todas mis guerras’ (Clío, 1993) escribió: «Con Dolores del Río no tuve ninguna rivalidad. Al contrario, éramos amigas y siempre nos tratamos con mucho respeto, cada una con su personalidad. Éramos completamente distintas. Ella era refinada, interesante, suave en el trato, y yo en cambio enérgica, arrogante y mandona».

 

14/11/2014 08:40 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DEL 'LIBRO DEL DESASOSIEGO'

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FRAGMENTOS DEL ‘LIBRO DE DESASOSIEGO’

Hace algunos años, en un encuentro cervantino en Mérida, conocí a Antonio Sáez Delgado, profesor en Lisboa. Escritor, traductor, animador de mil cosas. Siempre estaba con un proyecto bajo el brazo y su mirada se disparaba en mil direcciones. Fernando Pessoa era una de ellas. Le ha dedicado artículos, ha traducido algunos de sus libros, artículos, textos, etc. y ahora, en una preciosa edición, publica en Pre-Textos una nueva traducción de ‘Libro del Desasosiego’, que habrían escrito dos heterónimos de Pessoa, no los más conocidos, como Bernardo Soares y Vicente Guedes. En menos de diez páginas, Antonio cuenta la historia del este libro de ‘fragmentos, fragmentos, fragmentos’ y recuerda todas sus ediciones, con sus pequeñas variaciones. Aquí parte de la edición de 2013 de Jerónimo Pizarro y se va casi a las 500 páginas. Uno de esos libros irreductibles, inextricables, que se pueden leer como una experiencia excepcional de un tirón, o entrar por aquí y por allá, y disfrutar de su energía, de su sabiduría, de sus arrebatos e intuicones, y de su enigma.

Tras el prefacio, el arranque es este:

-“Mi alma es una orquesta oculta; no sé qué instrumentos tañen y chirrían, cuerdas y arpas, timbales y tambores, dentro de mí. Solo me conozco como sinfonía”.

-“Ser puro, no para ser noble o fuerte, sino para ser uno mismo. Quien da amor, pierde amor.

Renunciar a la vida para no renunciar a sí mismo.

La mujer: una buena fuente de sueños. Nunca la toques”.

-“Para comprender, me he destruido. Comprender es olvidarse de amar. No conozco nada al mismo tiempo más falso y significativo que aquel dicho de Leonardo da Vinci de que no se puede amar u odiar una cosa sino después de comprenderla”.

-“La soledad me desola; la compañía me oprime. La presencia de otra persona distrae mis pensamientos; sueño su presencia con una distracción especial, que toda mi atención analítica no consigue definir”.

*Fernando Pessoa a los seis años.

14/11/2014 09:14 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LUIS BELLÓ: DE MEDIO A MÍSTER

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[A PLENO SOL. Los Magníficos inauguraron, en junio de 1964, el palmarés de títulos del Real Zaragoza. El equipo empezaba en Yarza y concluía en Lapetra: jugaba de maravilla. Y tuvo un entrenador cercano y sabio que había sido futbolista del club. Formó, con Samu, “la media de seda”.

 

El magnífico Luis Belló

 

Luis Belló (Cieza, Murcia, 1929) es un caso excepcional en la historia del Real Zaragoza. Desde muy joven sintió la llamada del fútbol. Empezó a destacar ya en infantiles, confirmó su clase y elegancia en los juveniles de su localidad, y recibió la llamada del Albacete para jugar en Tercera División. Estuvo dos temporadas y reclamó la atención del Barcelona y del Sevilla. Su hermano Francisco –que pertenece a esa larga nómina de ciezanos que también han  jugado en Primera División- le recomendó que se viniese con él a Zaragoza, donde llevaba dos campañas. Coincidió que esa temporada, tras la victoria inesperada de Uruguay en el Mundial de Brasil-1950, el club presidido por el doctor Abril incorporó a dos internacionales como Rosendo Hernández y Pepe Gonzalvo (Gonzalvo II) y les firmó un contrato de un millón de pesetas (6.000 euros), y seguía contando con su primer extranjero, el excéntrico jugador argentino Valdivielso. Con muchos apuros, el equipo de los Millonarios quedó subcampeón de Segunda División; se jugó el ascenso y logró su objetivo. ‘El catedrático’ Luis Belló fue decisivo: era un futbolista refinado e inteligente, técnico y con buen remate. Aquel año marcó diez tantos, dos de ellos al Huesca.

El Real Zaragoza iba a vivir dos intensas temporadas en la máxima categoría. La primera, 1951-1952, la solventó bajo la dirección de Juanito Ruiz, reemplazado luego por el húngaro Berkessy; Belló y el delantero Savi fueron convocados para jugar con la selección nacional B. El futbolista ciezano formaría “la media de seda” con el húngaro José Samu. Este le decía a Ángel Aznar en ‘El largo camino hasta la Recopa’ (1995): “éramos dos jugadores distintos totalmente pero que nos complementábamos muy bien. Bello era fino, muy cerebral, muy técnico y yo era duro, muy rápido, combativo y con una gran resistencia”. En la campaña siguiente pasó de todo: llegó un nuevo preparador como Domingo Balmanyá y el club quedó último. Luis Belló tenía ofertas del Real Madrid y del Atlético, y acabó yéndose con los colchoneros. Como había sufrido una lesión, la misma que le alejó Di Stéfano y compañía, fue cedido al Hércules, donde permaneció tres años. Y completó otro más en el Alicante, antes de retirarse joven.

Se sacó el carné de entrenador nacional con el número uno. No tardaría en vincularse al Zaragoza de nuevo. El equipo había regresado a la  máxima categoría, estrenara en septiembre de 1957 La Romareda, había ido incorporando a grandes futbolistas –Murillo, Seminario, Torres, Yarza, el malogrado Benítez, Marcelino, Lapetra, Reija, Violeta, Canario, Villa...- y había contado con importantes entrenadores como César o Antonio Ramallets. A este no acababan de irle bien las cosas en la campaña 1963-1964, y fue despedido en mayo. Con todo, el Real Zaragoza estaba vivo en dos frentes: en la Copa del Generalísimo y en la de Ferias. El sustituto fue Luis o Luisito Belló, un profesional de apenas 35 años que se distinguía por sus buenos modales, el conocimiento del fútbol y su mano izquierda. Conocía muy bien la atmósfera del club e intuyó que, por primera vez en la historia, aquellos futbolistas de terciopelo y de sacrificio aspiraban a la gloria. Cercano y paternal, le sugirió a Carlos Lapetra, la estrella del conjunto, un leve cambio: que retrasase su posición a la zona del interior izquierdo, y que dirigiese desde allí el ataque. Se convertiría en “el arquitecto de la zona ancha”. Aquel Zaragoza era equilibrado en todas sus líneas: tenía un plan de juego, ambición, entrega; poseía, una concepción brillante de la táctica y del despliegue que abrazaba, casi por igual, intensidad, armonía y deslumbramiento.

Se plantó en dos finales: en la Copa de Ferias, en el Nou Camp, un 24 de junio, ante el Valencia. Los blanquillos vistieron ese día de rojo y azul y ganaron 2-1 a la escuadra de Paquito, Roberto, Guillot y Waldo. El Zaragoza formó con uno de esos equipos que los niños sabían de memoria con su peculiar ritmo: Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija; Isasi, Pepín; Canario, Duca, Marcelino, Villa y Lapetra. Luis Belló contaba una anécdota muy curiosa, vinculada con Marcelino: España había vencido en la Eurocopa a Rusia tres días antes y él había marcado el 2-1 a Yashin de un cabezazo increíble a centro de Pereda. Se había convertido en el héroe nacional y todos querían estar con él, incluido el Marqués de Villaverde que lo llevó a su hospital. Los zaragocistas estaban concentrados en su hotel y él no llegaba; de pronto lo vieron por televisión. El Zaragoza ganó 2-1, con tantos de Villa y del ariete. Así se arregló el mosqueo general con el cabeceador de Ares.

El cinco de julio, con el relevo de Santos por Duca, jugó la final de la Copa del Generalísimo en el Bernabéu ante el Atlético de Madrid de Ramiro, Adelardo y Collar. Los aragoneses, con goles de Lapetra y Villa, repitieron victoria, 2-1. Cuando regresaron a casa, los aficionados los fueron a esperar a Ateca. Fue el mejor de todos los años del club. Y, además de un equipo de ensueño, tuvo un entrenador ideal: afectuoso, sabio, diplomático y educado. Luis Belló. Él concibió el milagro zaragocista de hace medio siglo. “Aquel fue el mes más vibrante de mi vida”, diría. Por eso, ‘Pitico’ Reija lo paseó varias veces sobre sus hombros con una sonrisa de satisfacción.

 

EL ANECDOTARIO

Tal como eran. Luis Belló, suegro del escritor Ignacio Martínez de Pisón, tuvo que dejar el banquillo porque el club había firmado un contrato con Roque Olsen. Fue director deportivo y probó en otras latitudes: entrenó al Alcañiz y al Cartagena en categorías inferiores, y al Betis, Castellón, Murcia y Pontevedra en Primera. A mediados de los años 90 me contó así las claves del juego de su equipo. Las recoge Rafael Rojas en ‘Magníficos. La Edad de Oro del Real Zaragoza’ (Doce Robles, 2014): «Lo pasábamos genial jugando al fútbol, disfrutábamos un montó (...) Carlos Lapetra era muy cerebral, ponía orden; cogía la pelota, la paraba, miraba a sus compañeros y decía: “Quietos, ahora vamos a organizarnos nosotros”.  Villa era estupendo; destacaba por su zancada, su finta, su dribling y su oportunismo ante el gol. Canario era tremendo: era rápido y poseía olfato de gol. Santos era técnico y cerebral, pero a la vez muy sacrificado. Marcelino representaba el remate y era un delantero centro clásico e impresionante. Pero la clave era saber aprovechar las cualidades de todos ellos, conjuntarlas y hacer un equipo ».

 

15/11/2014 19:55 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

DIEZ AÑOS DE LOS PORTADORES...

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LOS PORTADORES DE SUEÑOS CELEBRAN SU PRIMERA DÉCADA
Los Portadores de Sueños -Eva Cosculluela y Félix González, y ahora también Iguázel Elhombre- cumplen su primera década. Y empiezan a celebrarlo a su modo: con homenajes y recuerdos de amigos, de instantes, de libros, de presentaciones, esa ceremonia sincera de pasión por la cultura y el cultivo de la amistad y la curiosidad. Continúan con su incesante actividad: el martes Marian Izaguirre presente su nueva novela, 'Los pasos que nos separan', en compañía de Teresa Agustín, ambas conversarán largo y tendido sobre el libro que aparece en Lumen, y el miércoles Luisa Miñana presentará el poemario 'Mente animal' de Pilar Adón, que aparece en el sello La Bella Varsovia. En la foto, Eva y Félix posan con el editor Juan Casamayor que acaba de publicar en Páginas de Espuma el segundo volumen de los 'Cuentos completos' de Chéjov. Al lado de esta foto, también se ha colado Patricio Julve: el fotógrafo, que expondrá en febrero en el Espacio Blanco de la USJ, les tomó estas dos instantáneas. Entonces, Félix no llevaba barba... Y corría como un lebrel a partir de las seis o siete de la mañana... Ahora, dicen los que saben, la barba le pone alas y corre aún más...

ARGUMENTO DE 'LOS PASOS QUE NOS SEPARAN'

La bora, el viento que azota Trieste en ciertas épocas del año, es un aire apasionado que dura poco pero dobla el cuerpo y muda el ánimo. Salvador y Edita se conocieron en esta ciudad un día de primavera de 1920. Soplaba el viento, y todo cambió. Ella había nacido en Liubliana y él en Barcelona, y los dos rondaban los veinte años, una edad espléndida para permitirse cualquier locura, pero Edita, hermosa y discreta, estaba casada y tenía una hija. Salvador solo tenía su trabajo en el taller de un gran escultor y ganas de ser por fin un hombre y pisar fuerte en la vida. Luego, en Barcelona, casi a finales de los años setenta...Un hombre ya mayor y viudo que busca ayuda para volver a Trieste y a todos los lugares donde un día creyó ser feliz, y una chica, Marina, que va a ir con él para buscar un futuro. Y entre Salvador y Marina, de repente, casi sin avisar, los recuerdos: un parque a orillas del mar, las sábanas revueltas de un amor a media tarde, un andén, una niña que se aleja, y una espléndida tabla renacentista con una Virgen que mira y duda.

 

16/11/2014 14:07 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LLÀTZER MOIX: 'APOTEOSIS DEL CULO'

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LLÁTZER MOIX: KK Y LA ‘APOTEOSIS DEL CULO’

Soy lector diario de ‘La Vanguardia’. Tengo allí buenos amigos, algunos muy entrañables para mí: Sergio Vila-Sanjuán, Miquel Molina, Xavi Ayén, Josep Massot, Carina Pons, gente a la que sigo constantemente como Nuria Escur (espléndidas sus entrevistas de los sábados), Joan de Segarra, Imma Monsó. También soy lector de Llàtzer Moix, que firma desde hace algunas semanas / meses una columna dominical en las páginas de cultura. Textos afinados, inteligentes y variados, que exploran diversos asuntos, incluso el nacionalismo. Hoy escribe de uno de esos temas que aparecen mucho en las redes y en la prensa: el trasero de Kim Kardashian, “esta diosa de la era de la banalidad”. El texto se titula ‘Apoteosis del culo’ y lo cierra así:

“Hubo un tiempo en que la sociedad distinguía y admiraba a los protagonistas de gestas heroicas, a los científicos capaces de librarnos de alguna enfermedad, a los deportistas que vencen a sus rivales y se superan a sí mismos. Algo queda de eso. Pero hoy la sociedad lleva camino de liberarse de tales servidumbres para entregarse sin tasa ni mala conciencia a la adoración de alguien que se expresa con el culo. El avance es evidente. Ni el cerebro, ni los ojos, ni la sonrisa, ni el gesto valen ya mucho: lo que hace de ir de culo al personal, o llegado el caso a perderlo, es la megaposadera de esta celebridad [Kim Kardashian, KK] de sonoras y elocuentes iniciales. Vivimos la apoteosis del culo. Y, con ella, el papanatismo planetario”. 

 

GABRIEL LATORRE, DE 'CARICIAS'

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Le tengo enorme cariño al actor y fotógrafo Gabriel Latorre, un histórico de la escena en Aragón y en España. Me interesa mucho su condición de fotógrafo. Y hoy, de nuevo (en alguna ocasión me había enviado algunos de sus trabajos), cuelgo algunas sus fotos. Explica el artista: “Son unas fotografías que hice ya bastantes años atrás para el cartel y programa de mano de ‘Caricias’, la obra de Sergi Belbel que hizo el Teatro Imaginario y en la cual también trabajé como actor, me ha parecido bonito recuperarlas y son de las de primera época como fotógrafo, unas fotos hechas simplemente con una bombilla de techo y una lamparita de mesilla para hacer los contras, y este fue el resultado”.

22/11/2014 19:07 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

UNHA CANCIÓN PARA SEMPRE

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[Unha das miñas canción favoritas de sempre. A que mais cantei coa miña nai estes días. Ela entonaba, cunha voz apenas audible, o arranque e o final: "Adiós ríos, adiós fontes / adiós regatos pequenos,/ adiós vista dos meus ollos, / non sei cando nos veremos"].

https://www.youtube.com/watch?v=SEw2pqY2Kfg

 

*Unha foto de Carme de Castro coa súa neta Sara. Retrato de Patricio Julve.

EN EL DÍA DE LAS LIBRERÍAS

[Hoy, la librería Los Portadores de Sueños, celebra su primera década. Lo hará, a partir de las 20.00, entre amigos. Lectores, artistas, escritores, compañeros de viaje. Recupero hoy este texto, en el Día de las Librerías, que publiqué en 2011 con motivo de un día como el de hoy. Especial para los libreros, que hacen una labor cultural constante e impagable. De difusión, de pasión, de revelación, de apoyo... Mil gracias a los libreros. Y enhorabuena a todos ellos y, hoy, en su decenario, a Félix González y Eva Cosculluela.]

 

Mi primera librería se llamaba Arenas y estaba, y está, en el Cantón Grande La Coruña. Allí compré algunos de mis primeros libros: dos de ellos, ‘Poesía completa’ de San Juan de la Cruz y ‘Sombra del Paraíso’ de Vicente Aleixandre, me han acompañado desde 1976. Y seguramente, la primera vez que vi la Librería General, en el verano de 1978, mientras buscábamos en un viaje de estudios el hotel Los Molinos, esos volúmenes venían conmigo. Eran compañeros inseparables: en aquel instante, el técnico en electrónica que yo era solo anhelaba convertirse en poeta. La Librería General me deslumbró. Se parecía en muchas cosas a Arenas con sus diversas plantas. Allí parecía estar todo. Ya instalado en Zaragoza, seguiría visitándola, descubriendo los tesoros de cada planta; allí adquirí ‘Hacia un teatro pobre’ de Jerzy Grotowski, en un tiempo posterior en el que también quería ser dramaturgo y actor de teatro. 

Pronto descubrí que El Tubo significaba muchas cosas: una Zaragoza castiza y libre que tendía un puente con la vida nocturna, el cabaré, el erotismo un tanto lacio a través de El Plata. Allí, cerca de los billares, había dos locales casi complementarios: Librería Pérez, donde me surtía de biografías, de restos de serie y de algunas rarezas en fascículos, y la librería de viejo de Inocencio Ruiz. Acabaríamos siendo muy amigos, pero al principio era difícil entrar allí: siempre tenía la impresión de molestar, de estar en un lugar donde el dueño, que escribía a mano y a máquina, no quería vender. Allí compré, entre muchos otros, algunos libros quemados sobre Galicia de la editorial Akal y un volumen que me impresionó: ‘Rilke en España’ de Jaime Alemparte. 


No recuerdo cómo entré ni qué me llevó a Hesperia, la librería de Luis Marquina en la plaza de los Sitios. Fue como penetrar en un sueño. Allí, al alcance de la mano, tenía todo el tesoro del Hispanismo y, dentro, había una colección de libros gallegos, sobre todo del sello Castrelos, que fui comprando semana a semana, mes a mes. 

Pero la que iba a ser la librería más determinante de los años 80 sería Muriel, tanto en Giménez Soler como en la plaza de San Cayetano. Cada vez que iba era para mí un acontecimiento: era la visita a un santuario de incitaciones constantes, de autores, de libros, de sensibilidad, una historia del mundo en papel, que eso son las librerías. José Fernández y Julia Millán ya empezaban a ser pareja, y Alfonso Sánchez y Paisa, fallecida hace no demasiados meses, tutelaban mi aprendizaje; Julia y Pepe lo siguen haciendo ahora desde Antígona: una casa hechizada de libros, un auténtico bazar de sorpresas que es también una formidable librería con fondo, con mucho fondo. 


Mi otra librería de los 80 fue Contratiempo: iba al menos una vez a la semana y allí me hice con todo Kafka y Mercè Rodoreda. Y con los poetas del Niké. Ha habido otras muchas librerías y libreros: José Alcrudo de Pórtico, donde trabajaban Javier Delgado y Luis Ballabriga y algunas libreras bonitas de las que era muy fácil enamorarse; Central, Círculo, Paco Pons, París, ANUE, los hermanos Vidal, lugares que he ido recorriendo con auténtica pasión, como Cálamo, como Estilo o Anónima en Huesca. También visité mucho la librería de Galerías Preciados: allí adquirí la ‘Poesía completa’ (Aguilar) de Gabriela Mistral tras ver un documental sobre ella que me impresionó y ‘Trópico de Capricornio’ y ‘Trópico de Cáncer’ de Henry Miller: cuando leí, casi al azar, algunas páginas de un sexo tan explícito, entre desenfadado y brutal, me quedé temblando. Nunca había leído nada igual. 


Zaragoza es una ciudad de espléndidas librerías, y eso lo reconocen todos los editores. Me sigue gustando mucho frecuentarlas a cualquier hora. Y ahora, además de Antígona, que está vinculada a mi propia biografía y al terreno de los afectos, encuentro solaz, los libros soñados y un clima ideal en Los Portadores: estoy como en casa, pero con mucho más orden. 


Las librerías son un manantial incesante de conocimiento, de estímulos, de viajes, de grandes libreros. Las librerías son una invitación a uno los placeres más estimulantes y frondosos de todos los tiempos: leer. Leer para soñar, para aprender, para querer y para ser libres. Leer para vivir.

 

*La foto la tomo de internet de aquí: 

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28/11/2014 11:06 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

PATRICIA RODA, UN DIÁLOGO

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http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/11/28/cultura_cambio_movimiento_emocion_324766_308.html

 

PATRICIA RODA. Cineasta y productora. Estrena ‘El viaje de las reinas’ en el FCZ, un largometraje documental de 70 minutos.

 

 

“La cultura es cambio, movimiento y emoción”

 

PIE DE FOTO. ARCHIVO DE LA AUTORA

Patricia Roda acaba de culminar un viaje exterior e interior a través del teatro y de doce mujeres.

 

Antón CASTRO. Zaragoza

Patricia Roda Amador es cineasta y productora. Reside entre Madrid y Zaragoza. Ha trabajado en algunas de sus películas con su hermano Germán Roda, ha realizado cortos y ahora, esta tarde en la Filmoteca, estrena su documental ‘El viaje de las reinas’, inspirado el proceso de trabajo de la obra teatral ‘Doce reinas’, dirigida por Blanca Resano.

¿Qué es, desde el punto de vista cinematográfico, ’El viaje de las reinas’? 

Lo que cambia de una película a otra es la mirada sobre esos personajes, sobre ese tema. Una mirada particular y diferente al resto. En este caso, ‘El viaje de las reinas’ es un largometraje documental en el que, en realidad, pretendo contar dos viajes. Uno, un trayecto vital a través de un grupo de mujeres. Y el segundo, mi propio viaje interior.

 

¿Cómo se ha planteado un trabajo así: como una defensa del teatro, de la mujer, como una reivindicación general de la cultura? 

El tema principal de mi proyecto es la Mujer. Y más particularmente, la mujer capaz de propiciar los cambios necesarios para ocupar de forma definitiva el papel que se merece en la sociedad. La mujer que se hace su propio camino y su cambio. Además, la cultura, y en el caso concreto de ‘El viaje de las reinas’, el teatro, han sido los medios elegido por las actrices protagonistas de mi película para conseguir su objetivo. Las protagonistas de mi documental idearon su proyecto, una obra de teatro protagonizada por doce actrices, y lo realizaron. La cultura, por propia definición, es cambio, movimiento, emoción… Herramientas perfectas para conseguir un objetivo.

 

¿Qué dificultades entraña un trabajo así: de tiempo, de grabación, de testimonios, de concepto? 

En nuestro caso, las principales dificultades han estado principalmente en el tiempo. Allá por noviembre del 2012, empecé, cámara en mano a grabar las primeras reuniones de estas actrices. Sabía cómo empezaba pero no tenía ni idea de cómo ni cuándo acababa. De hecho, hay proyectos que se quedan en el cambio, y fue uno de los riesgos que asumía. Nada más lejos de la realidad. Con sus problemas y sus obstáculos, estas mujeres siguieron contra viento y marea, poner todos los elementos necesario para un exitoso desembarco en el escenario. Ese estreno se produjo en marzo del 2014, tras muchos meses de trabajo, por lo que realmente hacer un seguimiento tan dilatado en el tiempo ha sido una complicación extra en la producción de este rodaje. Esta película narra un viaje que sucede a lo largo de unos meses, por lo tanto se planteó un rodaje discontinuo a lo largo de todos estos meses.
Quizás la otra complicación haya sido en lo referente a la financiación.

 

¿Por qué? Parecía que sí habían tenido apoyos concretos...

Nunca he querido plantear una película de mujeres, para mujeres exclusivamente, sin embargo, ha sido el sello que acaso de forma unánime han ido adjudicando a ‘El viaje de las reinas’, limitando así nuestras vías de financiación. He de agradecer especialmente la confianza depositada por Aragón Televisión, coproductora de esta película, que apostó por un documental de estas características, entendiendo, creo yo, que los espectadores aragoneses podrían tener interés en una historia así. Y digo, los espectadores en general, no exclusivamente las mujeres. También contamos con una ayuda del Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón, y el apoyo del Instituto Aragonés de la Mujer, y de su directora Pilar Argente, que desde el principio se han mostrado interesadas en los valores y la historia de empoderamiento femenino que narramos en ‘El viaje de las reinas’.

 

¿Qué va a ver el espectador: una pieza con ritmo, una obra digresiva, de combate, una obra poética...? 

Mi pretensión, por lo menos, ha sido conseguir realizar una película ágil, llena de vida, de alegrías y sufrimientos, de ritmo, de reivindicaciones, de teatro, de plasticidad, de errores y aciertos… Hay lucha, hay combate… sobre todo de ellas, de las protagonistas, contra la realidad. Una realidad injusta que hace que, como mujeres de teatro, sus posibilidades de trabajar se vean reducidas claramente respecto al hombre, tanto en cantidad, hay muchos menos textos escritos y dirigidos por mujeres, como en calidad, la mayoría de los papeles femeninos son como secundarias o de reparto. Los papeles protagonistas están reservados para unas pocas.

 

¿Qué tienen de especial más de una docena de mujeres trabajando juntas?  

Doce actrices, sobre el escenario, doce protagonistas, dos dramaturgas, una directora… Todo es especial, y único. No he sido capaz de encontrar un ejemplo similar. Que conste que me encantaría que no fuera excepcional y que no lo hubiera tenido que tratar como tal. Doce hombres sobre un escenario posiblemente no tiene nada de particular, sería una obra más que no merecería ningún filtro especial en nuestro análisis solo por el hecho de ser solo hombres. En el caso de ‘El viaje de las reinas’ ese ha sido el primer elemento identificativo y, en cierto modo, el primer escollo que han tenido que salvar. Lo excepcional sería que algo así no fuera excepcional. Y sería un objetivo a alcanzar

 

Hablan de monarcas, de soberanas... ¿Cuál es para usted la vigencia de esos personajes, cree que nos interesan? 

Que nos interesan está claro que sí. Hay series, películas, libros que han salido a la luz recientemente porque las vidas de estas mujeres reinas siguen teniendo vigencia e interés. Las doce soberanas de la Historia de Europa fueron elegidas entre todas las actrices. Posteriormente, Eva Hinojosa y Susana Martínez hicieron la dramaturgia. Les pregunté a las actrices durante el documental por adjetivos que definieran a las reinas a la que daban vida. Algunas de sus respuestas: inteligente, estratega, dulce, ninfómana, maleducada, obsesiva, soberbia, colérica, impulsiva, digna, valiente… Yo creo que sí, que nos interesa saber y recuperar las vidas de mujeres así.

 

¿Cómo ha crecido Patricia Roda como cineasta y como mujer en esta pieza, en qué medida te siente implicada? 

Para mí ha sido un viaje, un viaje que siento que aún no ha acabado. Ha sido un viaje interior a través del cual he conseguido exponer mis preocupaciones, mis dudas, mis objetivos, como mujer y directora. Todo eso ya me rondaba la cabeza y el corazón, pero al encontrarlas a ellas, se ha redondeado, se ha consolidado más.

 

*La foto es de Ana Infante.

28/11/2014 18:25 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MUÑOZ MOLINA: NUEVA NOVELA

EL NOVELISTA Y EL ASESINO

[Este texto, del escritor, traductor y periodista Daniel Gascón, se publicó el jueve en el supelemento 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón. También se puede leer en su blog: https://gascondaniel.wordpress.com/2014/11/27/el-novelista-y-el-asesino/

Por DANIEL GASCÓN

“Como la sombra que se va”, la nueva novela de Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956), es varios libros a la vez. Es una aproximación a la vida de James Earl Ray (1928-1998), el asesino de Martin Luther King. Lector voraz, racista y delincuente habitual, exsoldado, aficionado a las prostitutas y a las teorías de la conspiración, Ray quiso ser director de cine porno y colono en Rodesia (actual Zimbabue), se fugó de la cárcel y cambió de nombre y de cara (rinoplastia). Tras asesinar a King en 1968, huyó a Lisboa con un pasaporte falso. Antes de viajar a Londres, donde fue detenido, pasó diez días en la capital portuguesa. Esa ciudad es uno de los vínculos con la otra historia de la novela.

En 1987, Muñoz Molina se marchó a esa ciudad. Buscaba inspiración para el libro que estaba escribiendo –”El invierno en Lisboa”–, pero no solo eso. El asesino escapaba tras cometer su crimen; el escritor huía de la realidad inmediata. Ahora, el novelista intenta imaginar qué ocurría en la cabeza del criminal y revisa su propio pasado: «Los únicos mundos en los que me encontraba de verdad a mis anchas eran los de la literatura y el cine, donde cualquier cosa puede suceder y al mismo tiempo no haber sucedido, donde las normas tediosas de la vida real no rigen, los disparos no matan a nadie, las desgracias desatan las lágrimas pero no provocan verdadero dolor, las historias empiezan tan lentamente como terminan». Añade: «Era un padre de familia y un adolescente retardado […] Tenía esa convicción enfermiza, tan propia de los aspirantes a literatos en provincias, de que la vida verdadera estaba en alguna otra parte, de que la imaginación es más rica y poderosa que la realidad y el deseo más valioso que su cumplimiento». Retrata un malditismo infantil que postulaba que «Estar sano era de derechas».

Para reconstruir la vida de Ray el autor ha consultado registros, biografías y ensayos. Pero el viaje al interior del asesino exige imaginación. Muñoz Molina emplea una prosa que funciona por acumulación y una amplia gama de recursos: analepsis y prolepsis, cambios de focalización, alternancia de estilo directo e indirecto, y citas recicladas de las lecturas de pseudociencia y espías a las que era aficionado Ray. La peripecia alucinada y miserable del asesino sucede sobre un imaginario heredero del cine y de la narrativa norteamericana (se habla del deslumbramiento provocado por “El gran Gatsby”; muchos elementos hacen pensar en Faulkner), que tiene conexiones con el fetichismo jazzístico que “El invierno en Lisboa” convertía en literatura.

“Como la sombra que se va” contiene una reflexión sobre la escritura y defiende el paso del formalismo a la naturalidad. Habla de cómo se construye una historia, de cómo se escogen los nombres, del punto de vista de la narración, o de imaginar «con ese grado de precisión visual que le permite a uno contar las cosas que ha inventado como si lo recordara». «Escribir ficción es ver el mundo por los ojos de otro, oírlo con otros oídos. Es la temeridad de creer que puede averiguarse lo que sucede en el secreto de la conciencia de otro, sea quien sea, un asesino, un fugitivo, un hombre que se apoya en una baranda a la caída de la tarde uno o dos minutos antes de que el disparo de un rifle le rompa la mandíbula y le atraviese el cuello y le taladre la columna vertebral, un músico que toca el piano con los ojos cerrados», explica, en una definición que encierra una trama del libro

En esta novela ambiciosa, a menudo admirable y en ocasiones morosa, Muñoz Molina muestra su fascinación por Ray, pero no siempre logra contagiarla: resulta más interesante cuando habla de King que cuando recrea el mundo de su asesino. También es más interesante el autorretrato, especialmente al comienzo. Muñoz Molina es duro con su yo pasado, acaso porque se siente salvado y lejos de él. Jugando con el exhibicionismo y la ocultación, con la sinceridad y la coquetería mitómana, ofrece una descripción poderosa de la vocación literaria y del desasosiego íntimo, de la culpa por el dolor que causamos y de la felicidad que da la buena compañía.

Antonio Muñoz Molina. “Como la sombra que se va”. Seix Barral, Barcelona, 2014. 536 pp.

[Esta reseña ha salido en Artes & Letras de Heraldo de Aragón.]

 

La foto la tomo de aquí:

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29/11/2014 23:15 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DE 'EL JARDÍN' DE ISMAEL GRASA

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[Ismael Grasa (Huesca, 1968) acaba de publicar un nuevo libro: ‘El jardín’, que posee las cualidades de los suyos: oscila entre la cotidianidad, la rutina y la inquietud, habla de personajes un tanto ensimismados que casi nunca parecen decidir por sí mismos o que se dejan arrastran hacia peligros indefinidos, y posee un lenguaje depurado y elegante, de enorme precisión. Así arranca el último cuento del libro, ‘El jardín’, donde narra la historia de un joven, mal estudiante, distanciado de su padre y quizá de su novia Nieves, que emprende una nueva aventura y se adentra en un territorio donde fluyen el misterio y sus propios recuerdos... ‘El jardín’, publicado por Xordica, se presentará este próximo jueves en Antígona, en compañía del escritor Rodolfo Notivol. La foto es de Stephen Shore.]

 

EL JARDÍN. Por Ismael GRASA

Fui a trabajar a casa de los Crespo a comienzos de junio, cuando me dijeron que había que llenar la piscina. Barrí las hojas del fondo, limpié las paredes con una manguera y por fin la pinté de azul, como lo había visto hacer otras veces a mi padre. Pregunté si tenían niños, porque en casa guardamos unas plantillas grandes con formas de sirenas, delfines y caballitos de mar. Podía pintar cualquiera de estas figuras antes de llenar aquello de agua. Podía instalar también, si querían, algunas luces exteriores para la noche. A mí me gusta bañarme de noche en las piscinas de los otros, cuando los dueños están afuera.

30/11/2014 09:54 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

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