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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2015.

PISÓN, PREMIO CÁLAMO: UN DIÁLOGO

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LITERATURA. IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN. El autor de ‘La buena reputación’ (Seix Barral) recibíA el viernes por la noche el premio Cálamo en el Teatro Principal, junto a Ferrer Lerín y Belén Gopegui.

 

“Los premios que

más valoro son

los de Zaragoza”

 

“Ya no puedo

pedirle más a

esta ciudad”

 

Antón CASTRO

“Después de haber publicado ‘La buena reputación’ (Seix Barral, 2014), en alguna ocasión he pensado que me había pasado de páginas. Redactar más de 500 páginas es un acto de arrogancia y quizá una exigencia excesiva para el lector al que le obligas, más o menos, a que pase muchas horas con tus personajes. Quizá a partir de ahora no vuelva a escribir libros que pasen de las 400 páginas: tengo que ser yo quien ponga antes el fin”, dice Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), recién llegado a Zaragoza para recibir el Premio Cálamo a la mejor novela del pasado año.

¿Por qué cree que escribió tanto?

Porque me interesaban los personajes, sabía mucho de ellos y de su intimidad. Quería contar muchas cosas. Es curioso, porque con ‘Dientes de leche’, una novela donde se cuenta la vida en Zaragoza de tres generaciones de italianos, fui capaz de contenerme.

¿En qué ha cambiado su escritura con respecto a sus libros anteriores?

En algunas cosas. ‘La buena reputación’ es mi libro más decimonónico: quise hacer una novela del siglo XIX de manera consciente, como una propuesta específica. Hasta ahora puede decirse que todos mis libros se movían en dos anclajes: el siglo XIX y muchos autores del siglo XX. Aquí no: rindo homenaje a la narrativa del siglo XIX y reflexiono sobre la tercera personaje, ese narrador omnisciente que le interesa tanto a Tolstói. Como a él, me atraen muchos las historias familiares.

¿Qué le ha sucedido con este libro?

Yo suelo documentarme mucho y también lo he hecho aquí, pero me he permitido fabular bastante. Me he encontrado en mis viajes a Melilla con personajes reales de la novela, con descendientes y con hechos que sucedieron en realidad como si perteneciesen a la ficción que yo había inventado. La fabulación se había hecho real: descubrí que había por ahí criaturas del libro de los que yo estaba hablando, gentes que participaron en operaciones del Mosad (la agencia de inteligencia israelí) o que escalaron jardines y paredes para huir al nuevo estado de Israel.

¿Qué importancia tiene en su libro el incendio del Corona de Aragón del verano de 1979?

Se narra, desde luego. ¡Cómo no vas a darle importancia a grandes acontecimientos que has vivido de cerca! Y ese lo viví: fue una gran tragedia. Mi hermano estaba ahí enfrente y la conmoción también pasó, físicamente, muy cerca de mí. Es algo que todos tenemos en la cabeza. Me ha servido para contar una peripecia de amor inesperado en el hotel.

¿Qué ha supuesto para usted este premio?

Era el que me faltaba de Zaragoza. Me siento muy feliz: los premios que más valoro son los que recibo de mis paisanos y de la ciudad que más amo: Zaragoza. Ya no puedo pedirle más a esta ciudad. Me siento querido y reconocido.

Son muchos los que quieren saber en qué está trabajando...

Soy metódico, ordenado y siempre tengo nuevos proyectos. Acabo de empezar una novela sobre un doble de Demis Roussos...

¿El cantante griego?

Sí, claro. La historia sucede en los años 80, en diversos escenarios, y narra la historia de un hombre, grueso y calvo, que imita a Demis Roussos. En 1985 estaba olvidado, pero de repente fue secuestrado por los terroristas de Hezbollah, en un vuelo de la TWA, y ese pico de gloria también le viene bien a mi personaje. Por ahora no le puedo decir su nombre. El título provisional de la novela es ‘Derecho natural’.

¿Cómo? ¿Por qué ‘Derecho natural’?

Porque la historia la cuento su hijo, que estudia Derecho. Yo hice un curso de Derecho, luego me pasé a Filología Hispánica y, como no quería ser profesor, no me veía dando clases, me fui a Barcelona e hice Filología italiana.

Ha hecho lo contrario que Ferrer Lerín, premiado por ‘Mansa chatarra’ (Jekill&Jill): usted se fue a Barcelona, donde lleva más de treinta años, y él es un barcelonés afincado en Jaca desde hace más de treinta años.

Estoy leyendo su novela ‘Familias como la mía’ (Tusquets) y es realmente divertida. ¡Qué vida ha tenido!

 

*La foto es de Heraldo.es

 

01/03/2015 11:21 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DOS POEMAS DE MIGUEL ÁNGEL YUSTA

'De silencio y luz' (Lastura, 2015)

Miguel Ángel Yusta

(Prólogo de Joaquín Sánches Vallés)

 

 

Dos poemas.

 

 

LOS rítmicos compases de la música

-densa nocturnidad de jazz ahumado-–

golpeaban los últimos minutos.

Apurabas momentos de gin tonic

frente a pieles morenas

moviéndose en infiernos de sudor.

Él bebía en tus ojos

lunas del cielo negro de la barra,

a punto de rasgar con su deseo

tu vientre enfebrecido.

Pero de nuevo, envuelta por la noche

dijiste no, y huiste de ti misma.

Tal vez el miedo al sol del nuevo día

paralizó el instinto.

El centinela lienzo de lo oscuro

escoltó tu regreso por las calles desiertas.

Después, entre las sábanas marinas

exploraste, otra vez en la ebriedad,

el húmedo vacío de tus playas.

 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

 

 

A la orilla del mundo me aproximo

y lo contemplo entero en este otoño.

Extraigo los colores, las luces y las sombras,

sonidos misteriosos y pálpitos de vida.

Y deseo dormir,

con un sopor eterno

sereno y apacible,

donde no sean claves el tiempo ni el lugar.

Es un dorado exilio

el existir al norte del olvido.

Tan solo unos destellos

que recuerden momentos que afirmaron amores

y amores que acunaron sin cesar los recuerdos.

Vivir, morir en la orilla final,

vestido con la piel del peregrino

que habitado de ausencias

ha recorrido ya todo su espacio.

 

 

*Tomo de aquí esta foto de Michael Somoroff.

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TERESA RAMÓN Y DEBRA WINGER

[Hace unos días, muy pocos, Teresa Ramón Jarné me mandó una cariñosa nota de lectura sobre mi poemario 'Seducción', que acaba de leer. es muy cariñosa, pero me explica que de repente se encontró con este texto y recordó cuánto cuánto había habìa admirado, y admira, a este actriz invisible y cuánto le había perturbado la película 'El cielo protector', de Bertolucci, basada en la novela de Paul Bowles.]

BUSCANDO A DEBRA WINGER

 

Perdí la cabeza por ti,

antes, mucho antes de Tierras de penumbra.

Mucho antes de que fueras poeta

y una criatura mortal frente a la noche.

No sabría decir por qué. La luz de tu sonrisa,

tu picardía, tu fuerza, la manera en que bebías

la claridad del mundo en cada abrazo.

Me gustabas siempre: en cada diálogo,

en cada beso, en esa alegría incontenible

de estar a punto de irte para siempre a otra playa.

Pero cuando te vi en El cielo protector,

me sentí enfermo, poseído de amor.

Entendía, y no entendía, tu pasión por el desierto,

el helado rescoldo del plenilunio en la arena,

la muerte inesperada de un amor disipado.

Y luego, llegaste a aquel villorio,

a otra forma de prisión. Y a la violencia

del anhelo. Aún te veo: extraña y extranjera,

arrebatada y muda, mientras te acariciaban

y sorbían el sudor de tus muslos. Aún te veo:

lejana y sola contra la tiniebla y la escarcha.

Aún te veo: a horcajadas, a punto de estallar

como el torbellino de todos los deseos.

¿Recuerdas? Tú eras la piel del escalofrío.

 

Luego te esfumaste. A otro mundo,

a otras formas del olvido y del silencio.

Incluso salieron a buscarte. Querían, como yo,

saber de ti: buscaban a Debra Winger

y a las mujeres como tú que desaparecían de la pantalla.

Esa película perseguía a un fantasma,

una ninfa de antaño, vulnerable y sensual.

Ese rescate imposible enerva todos mis sentidos.

Cierro los ojos e imagino que estás ahí,

en el interior de la pantalla a punto de decirme:

«Ven. A veces solo en el cine se cumplen

los mejores sueños, peligrosamente juntos».

 

*La primera foto la tomo de aquí

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*La última la tomo de aquí.

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01/03/2015 13:16 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL: UN DIÁLOGO

ENTREVISTA. CINE Y PINTURA. Agustín Sánchez Vidal impartió el ciclo ‘Genealogías de la mirada’, dentro del programa ‘Vida en ficciones’, que coordina Amparo Martínez.

Antón CASTRO. Zaragoza

Agustín Sánchez Vidal, escritor, investigador del cine y catedrático emérito de Cine y otros medios audiovisuales, imparte en el Paraninfo, hoy, mañana y el viernes, el ciclo ‘Genealogías de la mirada’, que nació de un encargo del Museo del Prado.

¿Cuál sería la idea general del ciclo, qué quiere contar y analizar?

La idea general es tender un puente entre instancias que quizá cueste relacionar a primera vista y que, sin embargo, están muy imbricadas. Un buen ejemplo son las anamorfosis. Es una palabra griega que significa "transformación", porque se trata de perspectivas forzadas de tal modo que cuando se ven de frente aparecen como algo distorsionado o no reconocible, pero cuando se observan desde el punto de vista adecuado "saltan" a la vista y se imponen con la fuerza de imágenes hiperrealistas. Hoy se han convertido en un arte callejero, son esas pinturas que hacen con tiza en las aceras gente como Julian Beever, Kurt Wenner, Tracy Lee Stum, Eduardo Relero o multitud de artistas anónimos. Ese es el itinerario que me interesa: ir desde el Partenón o la pared de un museo hasta lo que está sucediendo en nuestras aceras hoy mismo, aquí y ahora y tratar de explicar las razones de esa vigencia. Que quizá sean la causa de la atracción que siguen ejerciendo artistas como Dalí, que explotaron a fondo este tipo de trampantojos, como demostraron las recientes exposiciones suyas en el Pompidou y el Reina Sofía, batiendo todos los records. Pero que sonrecursos ya presentes en Leonardo da Vinci. O Piero della Francesca.

¿En qué medida ha influido el arte en el cine, y en concreto el arte griego?

En algunos manuales de Historia del Cine se compara este medio de expresión con el mito de la caverna de Platón. Pero la cuestión es mucho más sencilla. Basta con comparar dos palabras que proceden de la misma etimología: Idea y Video. En griego la palabra idea significa “apariencia” o “forma” y está emparentada etimológicamente con el latínvideo”, que significa “ver” En Platón ‘idea’ suele equivaler a “punto de vista, porque él creía que aunque veamos a través de los ojos, en realidad miramos con los conceptos, y a menudo lo real no es lo visto, sino lo previsto, lo que sabemos. Pensamos con los ojos. Y, por lo tanto, para reproducir la realidad no basta con copiarla sin más, sino que debemos recrearla teniendo en cuenta nuestras limitaciones visuales. Lo cual implica a menudo su alteración, para preservar la reconocibilidad.

¿Dónde veríamos un parentesco entre el barroco y el cine, en qué películas, en qué formas específicas de contar con imágenes?

Hay quien piensa que vivimos en una era neo-barroca, por razones muy distintas: Severo Sarduy por razones más bien pictórico-literarias; Omar Calabrese por un contexto audiovisual que se asemeja a lo que otros han venido llamando Post-modernismo. Quizá la mayor semejanza entre el barroco y el cine proceda, en origen, de los trampantojos del arte tridentino y jesuítico. Quizá no sea casualidad que fuera un jesuita, Athanasius Kircher, quien propusiese la linterna mágica en la que se basan los proyectores. Quizá tampoco lo sea que fuese uno de sus discípulos, Gaspar Schott, quien inventara el término "anamorfosis". Quizá tampoco que algunos de los más grandes directores como Hitchcock o Buñuel, estudiaran en los jesuitas. Y hay muchas formas de barroquismo en cine, pero pocos lo representan mejor que Federico Fellini.

¿Cuáles serían esas imágenes ambiguas que se cuelan de rondón en el cine? ¿Son deliberadas o azarosas?

Yo voy a tratar más bien de la ambigüedad de pintores como Arcimboldo, que logran la duplicidad con imágenes estáticas. En el cine la ambigüedad es más sencilla, porque se dispone de recursos como el movimiento, las sobreimpresiones, el montaje, etc. Abel Gance, en su ‘Napoleón’, llegó a superponer hasta una decena de imágenes. Decía que no se podrían deslindar, pero que de alguna manera estarían allí, como los instrumentos de una orquesta que suenan a la vez...

Piensa uno en artistas como Visconti o Max Ophüls, por ejemplo. ¿En qué medida se puede decir que ellos practican un cine deudor del arte y de la arquitectura?

Visconti reconstruyó en ‘Senso’ cuadros de los pintores italianos llamados ‘macchiaioli’ ("manchistas") y Ophuls es uno de los mayores virtuosos de la grúa -si no el mayor--, a la que lanza a ejecutar todo tipo de proezas metafóricas, deslizándola, por ejemplo, a lo largo y ancho, alto y bajo, de la fachada de un edificio.

¿Qué tiene de especial el arte de Tiepolo?

El Tiepolo que voy a considerar es Giandomenico, el hijo del más conocido de la saga, Gianbattista. Lo suyo es singular porque pintaban frescos, que no eran tan habituales en Venecia, donde la humedad los hacía más difíciles. Sin embargo, Gianbattista llegó a ser considerado el mejor fresquista dieciochesco en Europa. El caso de su hijo no es menos interesante, porque le toca la Revolución Francesa: nace veneciano y muere austríaco, ya que Austria se anexiona a la Serenísima República. Pero lo que más le duele es que la pintura al fresco o de caballete es sustituida --y prostituida, según él-- por unos artefactos ópticos llamados Mundos Nuevos, uno de los antecedentes del cine. Y muere aislado en su villa, un poco como Goya, preguntándose si lo nuevo es necesariamente mejor que lo anterior. Dudan ya de las ventajas de la Ilustración, de la Modernidad. Lo cual, paradojicamente, los hace muy modernos.

¿Qué elementos concretos de su obra pasarían al cine?

Hay una película de Ettore Scola, ‘Un Mondo Nuovo’ (que en España se tituló ‘La noche de Varennes’), que exploran a fondo toda esa mutación.

¿De qué está hablando cuando habla de banda de imagen y de banda sonora?

Es que en el Museo del Prado hay dos cuadros de Giandomenico Tiepolo, que son gemelos, uno titulado ‘Un Mundo Nuevo’, en que se muestra a la gente mirando por un artilugio óptico, y otro titulado ‘El charlatán’ en el que un buhonero habla a la gente usando un tubo acústico. Cuando los vi me dije: "Aquí están ya los dos elementos básicos del cine: la imagen y la banda sonora". Ese fue el punto de partida de la conferencia.

¿Qué tienen que ver los narradores tradicionales con los métodos narrativos del cine?

En un principio el lenguaje del cine era tan novedoso que tuvo que recurrir a los charlatanes para hacerse entender: eran los "explicadores", que aclaraban a la gente lo que sucedía en la pantalla.

¿Qué cuadros en concreto y qué fenómenos abordará en la tercera conferencia: ‘Panoramas: el ojo global’?

De los panoramas, que eran una enormes pinturas circulares de hasta 20 metros de alta por 200 de circunferencia, que rodeaban al espectador y le metían en los paisajes (montañas, ciudades) o acciones (batallas, por lo general) allí representados. Fueron el mayor espectáculo que nunca existió, el dinosaurio de los mass media. En principio fue una patente, pero a lo largo del siglo XIX se difundieron de tal modo que la palabra se convirtió en algo de uso común, dio origen al género costumbrista (el ‘Panorama Matritente’ de Mesonero Romanos, por ejemplo) y terminó infiltrándose en el cine a través de una de las dos familias de movimientos de cámara, las panorámicas, tan influyentes que sin ellas no existiría el cine como lo conocemos.

¿Qué posibilidades han suministrado al cine los nuevos sistemas de visión como Polyvision, Cinemascope, Cinerama, Vistavisión o Panavisión?

Han ampliado la mirada y, con ello, las relaciones de los personajes con el espacio, o entre sí. Ni el Western Panorámico (género tan eminentemente horizontal: Anthony Mann), ni películas como ‘Lawrence de Arabia’ existirían sin esa ampliación ni tendrían sus dimensiones épicas.

¿Existen cineastas a los que se les pueda calificar, por su complejidad, por su ambientación, por el método narrativo, cineastas de arte?

Hay multitud de pintores que han hecho cine, desde Dalí o Picasso hasta Leger, Cocteau, Man Ray, Andy Warhol o Julian Schnabel. Pero yo prefiero pensar en aquellos que, habiendo querido ser pintores (y siendo excelentes dibujantes) trasvasaron todo ese potencial plástico y visual al cine. Unos pocos ejemplos: Sergei Eisentein en Rusia, Orson Welles y John Huston en EEUU, Akira Kurosawa en Japón, Satyajit Ray en la India... Otro capítulo aparte sería el de los arquitectos, como Fritz Lang. O el de los fotógrafos, como Stanley Kubrick y Carlos Saura.

¿Qué han aportado al cine convencional las técnicas publicitarias y esa idea de contar una historia en poco más de un minuto?

El cine ya desarrolló sus propias técnicas de síntesis en un "género" propio poco considerado, el de los ‘trailers’, que luego, andando el tiempo, influyó lo suyo en el video-clip que, a su vez, revertió esa influencia en el cine, en muchas ocasiones con consecuencias nefastas.

¿Cuál es la película más compleja por la evidencia de los referentes plásticos? ¿O cuál sería la que más le impresiona a usted?

Una de las propuestas más complejas que conozco es el ciclo ‘Cremaster’ de Matthew Barney. Una de las más depuradas quizá sea el ‘Ivan Rubliev’ de Tarkosvski. Entre las más arriesgadas, ‘El arca rusa’ de Sokurov y ‘El Molino y la cruz’ de Lech Majewski.

 

*La foto de Agustín Sánchez Vidal es de Esther Casas.

 

02/03/2015 00:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'UN PARAGUAS': NOVELA DE WILL SELF

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WILL SELF: BAILANDO EN TU CABEZA

 

[Juanjo Blasco Panamá lee y comenta la novela 'Un paraguas', que Siruela acaba de publicar en España. Traducida por Daniel Gascón, es una narración de flujo de la conciencia llena de claves, de datos, de canciones... El texto apareció hace unos días en 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.]

Por Juanjo BLASCO PANAMÁ

Circula por la red un vídeo especialmente perverso.

El protagonista es Ornette Coleman, un saxofonista prodigioso adorado y despreciado a partes iguales. Ante un público entregado comienza su “Dancing in your head” y la gente empieza a bailar. A los pocos minutos surge el Coleman salvaje, el del free jazz, se le hinchan las venas del cuello casi hasta la explosión y pasma a la ciudadanía con sus esquizo-solos y su locura sónica. El estribillo tarareable, los ritmos conocidos y bailables se han acabado. Empieza realmente el espectáculo y, si puede, dance usted.

Desconozco si a Will Self  (Londres, 1961) le gustará Ornette Coleman u otros músicos que hace años se aburrieron de la papilla convencional pero  de lo que no cabe duda es de que su escritura y sus historias no se publican para lectores convencionales. Smith goza de excelente reputación pero no se espere de él un “best-seller”;  cuando uno entra en su(s) mundo(s) nada vuelve a ser igual pero la puerta no tiene letreros de acceso y desde luego si hay alguna salida no se ve a primera vista. Todo un viaje.

No puede esperarse menos de una persona que con doce años fumaba marihuana, se intentaba autodestruir quemándose el cuerpo con cigarrillos, cortándoselo  con cuchillos y podía haber hecho una guía de todo tipo de drogas antes de su mayoría de edad. No son rumores, son sus palabras y su rostro esculpido en piedra lo confirma. Pero terminado el espectáculo a Will Self hay que conocerlo por su obra y eso, señores, son palabras mayores.

“No escribo ficción para que la gente se identifique con ella ni describo un mundo reconocible. Escribo para asombrar. Lo que quiero es perturbar la lógica del lector, lo que da por sentado, hacerle percibir que lo que da por sentado es inestable”. Glup.

 Que todo esto es más que palabrería puede comprobarse en “ Un paraguas” (Nuevos Tiempos Siruela, 2015) artefacto que esconde todo un mundo si el lector se decide a entrar en el mundo alternativo de Self y sus personajes. Es cierto que no lo pone fácil y  decir, de entrada, que apenas hay puntos y aparte y que, desde luego, la obra no se divide en capítulos ni tiene glosarios o boyas literarias a las que pueda asirse el lectorlo que puede desanimar a muchos pero el esfuerzo merece la pena. Casi 330 páginas para acompañar a Zack Busner, un psiquiatra “heterodoxo” que en los años 70 se encuentra en un manicomio victoriano con una mujer en coma desde hace decenios a la que intentará despertar mediante sus poco lógicos métodos y que le llevará con su experiencia vivida desde un Londres de principios del siglo XX hasta el del año 2010 en un recorrido que deja estupefacto y exhausto.

El estilo de Will Self es contundente, fantástico, rozando lo grotesco a veces pero la fama adquirida por el autor (novelista y periodista reputado en plazas tan exigentes como The Guardian, The New York Times, The Times)es merecida. Las líneas, las frases, telegráficas a veces, obligan a una lectura reposada. En cada una de ellas se puede encontrar una sensación, una referencia que lleva a mil lugares distintos; en cada una de ellas son tantas los reflejos sociales, médicos o musicales que una lectura apresurada hace que se pierda gran parte de la fiesta. Antes mencionaba a Ornette Coleman, quizá ahora, para que el lector no crea que se trata de una aventura imposible, haya que hacer referencia a los buenos licores. Will Self es como el buen whisky: trago largo pero a sorbitos. Y paladear.

Si siempre es de justicia mencionar  el excelente grupo de traductores con los que goza la edición literaria nacional en este caso hay que levantarse y aplaudir ante la labor de Daniel Gascón, su traductor, cuya labor aquí es simplemente descomunal. El lector no se siente perdido en ningún momento porque la prosa llena de referencias y caminos paralelos encuentra el acompañamiento de múltiples citas (superan el centenar ) que explican las sensaciones que caen en catarata en el momento menos pensado. La tarea ha sido tal que el propio Self, en las múltiples reuniones para matizar esta traducción que casi le llegó a comentar: “Me está costando más tiempo aclararte ciertos aspectos del libro de lo que me costó escribirlo”. El resultado es sensacional.

Hay un juego paralelo que puede hacerse con “Un paraguas”. Desde la primera página el protagonista va incluyendo un tema de los Kinks (“Ape-man”) que no deja de obsesionarle durante unas horas .La vida misma. Si el lector es capaz de poner la “banda sonora” a ciertas páginas mientras las lee( “Angel Delight” de Fairport Convention, “Bold as love” de Jimi Hendrix, los mencionados Kinks) el placer se multiplica. En este caso las citas no entorpecen la lectura, la clarifican.

Un mundo apasionante, una excelente traducción, secretos por descubrir y el placer, por fin, de encontrar a alguien que ni sigue caminos literarios trillados ni lo pone fácil pero invita a una aventura extraordinaria.

A sorbitos. Y paladear.

 

 

AUTOR: Juanjo Blasco Panamá

 

TÍTULO:  “Un paraguas”

AUTOR:  Will Self

EDITORIAL:  Nuevos Tiempos Siruela, 2015

TRADUCCIÓN: Daniel Gascón

PAGINAS: 328

02/03/2015 10:37 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CULTURA REAL. ECOS DEL PARDO

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Cultura Real

 

[Crónica de la reciente concesión de los Premios Nacionales de Cultura de 2013 en el Palacio Real del Pardo. Los Reyes se mezclan con los galardonados, acompañantes e invitados: desde Luz y Amaya Arzuaga a Pepa Bueno, Carmen Alborch o María Teresa Campos...]

 

 

Cuando tengo que ir a un acto importante, me visitan dos pesadillas: apenas puedo dormir por la noche por temor a no llegar a tiempo y nunca tengo la seguridad de elegir el traje adecuado. Desde hace algunos años tengo un deseo: me gustaría hacerme un traje en Mazaleón, como hacen algunos amigos, Eloy Fernández Clemente o Vicente Martínez Tejero. Dicen que allí los ejecutan con primor y bien ajustados a proporciones disparejas. Mi mujer Carmen repasó la historia del Palacio Real del Pardo y me dijo: “Ya no habrá ni fantasmas. Hace 40 años, los Franco salieron de allí en coche y no volvieron jamás”.

Nada más llegar al Pardo, me encontré con el periodista y escritor Sergio Vila-Sanjuán, que tiene ese encanto personal que le permite acceder a las confidencias del monarca. A él el traje le sienta bien. A su lado, estaba José María Merino, escritor y académico, con un impecable traje negro; me pareció que encarnaba la elegancia sin afectación. Brillante, bien dibujada, tan perfecta como uno de sus microrrelatos. Con ellos estaba el músico Benet Casablancas: parece un profesional de la timidez, un compositor que posee la enfermedad de la nostalgia, aunque pronto supe que era, además, un gran especialista en el humor en la música clásica.

Todo estaba lleno de cuadros, mobiliario de época, inmensas alfombras y esos sofás y sillones donde uno podría echar una siesta oceánica. Nos habían separado a los premiados y a los acompañantes, y sabría luego que mi mujer necesitó un baño. May, bloguera y autora de libros de moda, hogar y autoayuda, le indicó uno y hacia él se dirigió; una camarera con cofia y traje claro la detuvo con amabilidad y una amplia sonrisa: “Este váter es el de los Reyes. El suyo está un poco más allá”. Casi a la vez, tras besar a una bellísima, delgada y alta Luz Casal, intenté hacer lo propio con Amaya Arzuaga, morena, estilizada y moderna. Vive y trabaja en Lerma, Burgos, crea y sueña allí y tiene la sensación de que así puede disfrutar de los lunes, los martes, los miércoles... Me pareció una hermosa manera de defender la vida en el campo y de exaltar la singularidad de todos los días de la semana.

El cóctel fue el instante más democrático de la fiesta. El menos protocolario. Todo se mezcla. Incluso los Reyes con el vulgo: miré un instante por el rabillo del ojo a Sergio Vila-Sanjuán y ya estaba conversando con Letizia, que lucía un traje estilizado, en blanco y negro, que recordaba a los Mondrian o Malevich más contenidos. Letizia debe ser muy perfeccionista y exigente consigo misma: en esa batalla interior, a veces parece rígida o, como diría Julio Cortázar, lejana. Yo le habría querido contar la historia de la taxista que me había llevado a El Pardo y que les había hecho, a los soberanos, un retrato al pastel “que me ha quedado bastante bien”. Quizá se lo contase, al final, Vila-Sanjuán (a quien se lo había contado yo antes), porque ya estaba conversando con Felipe VI con su equipo de ‘Culturas’: Isabel Melenchón, Carina y Mercvedes Farreras, Suso, un marino gallego en Barcelona.

A mi mujer, las chicas les pidieron que les hicieran una foto con el monarca: “¿Créeis que sabré manejar este móvil?”. Felipe VI reía y posó. Casi tanto como Carmen Alborch, que también sedujo a las periodistas de ‘La Vanguardia’: esta mujer que encarna el arte moderno y la sofisticación tranquila, entre pop y desenvuelta, siempre lleva atavíos, collares, complementos... Isabel y Carina quisieron saber algo de sus secretos de vestuario: ¿le costaba mucho vestirse, adornarse...? Alborch les dijo que no, se sacó uno de sus collares o diademas, o lo que fuera, y lo puso en el cuello de una de ellas con una de sus exuberantes sonrisas.

También andaban por allí Pepa Bueno, de la SER, casada en Huesca, y María Teresa Campos. Pepa dijo: “Parece que María Teresa haya hecho un pacto de eterna juventud con el diablo. Está maravillosa”. Luego habló de sí, contó que su hija, de quince años, estudia en Estados Unidos y que “vivo el síndrome del nido vacío”. Reveló que se levanta todos los días a las tres de la mañana. María Teresa es una mujer angelical: trabajé un año entero con ella y se lo recordé. Era una jefa cariñosa y atenta, de las que te hacen sentir importante. Me habló de Bigote Arrocet, su amor, y de una canción y de un baile reciente en televisión. “Me provocó mi hija y soy muy fiel a los míos, aunque a veces corras el riesgo de hacer el ridículo”. Está feliz. Casi tanto como mi mujer al cruzarse con Luz Casal: le da un beso y le dice: “Has estado genial en tu discurso. Y lo has leído de maravilla”. Luz es un milagro: su voz al natural suena irregular, entre metálica y sin ecualizar, y es un portento y un hechizo encerrada en una canción.

Cuando nos íbamos a ir, se me acercó Carmen Calvo, Premio Nacional de Bellas Artes, y me abrazó y me besó muy efusivamente. “Qué alegría cuando vi que te habían dado el premio de Periodismo Cultural. Con lo bien que me has tratado siempre”. Cometí un error de sinceridad: le dije que no era yo a quien conocía, sino a mi doble Xosé Antón Castro, el profesor, crítico e historiador del arte de Muxía (La Coruña), villa muy cerca a mi pueblo, Arteixo. “Es igual. Me alegro mucho de tu premio. Seguro que también tú habrás escrito bien de mí”. Busqué en vano a José María Merino para regalarle mi nuevo microrrelato. 

*Con levísimas diferencias, este texto apareció en Heraldo de Aragón, en el suplemento de sábado que coordina Ana Usieto.

MILENA BUSQUETS: UN DIÁLOGO

Milena Busquets ha publicado uno de los libros de la temporada: 'También esto pasará' (Anagrama, 2015), que puede definirse de muchas maneras. Por ejemplo, como una carta de amor a la madre, Esther Tusquets. Hace unos días, en compañía de María Teresa Slanzi, conversamos y luego paseamos por Zaragoza. Estas son algunas notas de la entrevista que se publicó en Heraldo. 

"Mi madre fue una escuela de seducción estupenda"

¿En qué medida su novela es una autobiografía o una ficción, porque se crea un personaje? 

Es cierto que me creo otro personaje, quería mantener la distancia. Es un libro muy íntimo y por lo tanto, por mi propia salud mental, me parecía que lo mejor era mantener una cierta distancia...

Eso le permite fabular... 

Sí, claro. En muchos casos hay fabulación, ficción, y en cierto sentido es menos autobiográfico de lo que la gente piensa. Está claro que la parte de mi madre, Esther Tusquets, es autobiográfica, cuento las cosas como las recuerdo yo. No me he querido sujetar a la autobiografía, buscaba un territorio de absoluta libertad desde la lealtad máxima...

¿Qué quería contar?

Una historia de amor entre madre e hija.

¿De amor? Su relación con su madre era compleja: de amor y de desamor, ¿no?

Totalmente. Es una historia de amor de madre e hija. De amor y desamor. De amor y odio. Al principio y al final. Las grandes historias de amor son grandes historias de amor y odio, estoy convencida. El amor es el único terreno donde, al final y en el siglo XXI, tenemos absoluta libertad. Vivimos sin control o más descontrolados. Es un terreno salvaje, donde hay gente a la que amas y adoras y a veces la odias, la quieres matar. Si juegas al juego del amor y de la pasión acabas descubriendo el odio; forma parte de las reglas del juego.

Su madre y usted eran distintas: ella, por ejemplo, no tenía vocación de madre...

-Sí. Siempre lo decía, aunque luego reconocía que le habíamos dado muchas satisfacciones. Disfrutó conmigo y con mi hermano a partir de la adolescencia. Así como yo sabía, desde los cuatro años, que iba a ser madre, tenía una colección de muñecas, les daba clase, las vestía, les ponía notas y redactaba sus diarios, Esther fue madre a los 36 años, para aquella época era muy tarde. No entendía mi pasión por los niños. Nada. Le parecía un poco ridículo y a veces hasta me lo reprochaba: “¿No podías disimular un poco?”. Ja, ja, ja...

-A veces, a la luz de su libro, incluso podía ser un poco borde...

Mi madre era muy dura, muy seca, esta cosa simpática y dicharachera que puedo tener yo no lo tenía en absoluto, pero era leal, tenía un gran sentido del humor. Consideraba que no necesitaba ser simpática. Pensaba que una cierta dureza te hace más fuerte. Era muy exigente, difícil de satisfacer, sí. Era la persona más difícil de seducir que he conocido. Cualquier hombre, a su lado, es facilísimo, ja, ja, ja. Mi madre fue una escuela de seducción estupenda.

Ella le daba consejos sobre los hombres

Sí, sobre los hombres, sobre la vida, hay que disfrutar, decía. Me daba pocos consejos, no era de esas de dar la lata, pero me salvaba cada vez. Con una frase, tuviese el problema que tuviese, mi madre me salvaba, me devolvía a la tierra y ahora he tenido que aprender muchas cosas...

-¿También ha querido escribir un libro sobre el duelo?

- Me gusta mucho el de Joan Didion, ‘El año del pensamiento mágico’: Joan Didion es Dios. Cuando empecé a escribir no me planteé nada, hice el primer capítulo muy rápido, en quince minutos, en la mesa de la cocina comprada en Ikea, entre ruidos, con los niños viendo la tele. No podía parar. Me daba igual que fuese un churro o una obra maestra. De repente vi la historia muy clara, tuve un esquema muy pronto, capítulo a capítulo, y hubo un momento en que asimilé la redacción como un destino... Pero nunca pensé que era una novela sobre el duelo, sino una exaltación del amor a mi madre.

Desde luego.

Entre otras cosas porque para mí mi madre no está muerta. Sigue tan presente en mí, me gusta tanto oír hablar de ella, conocer nuevas anécdotas, redescubrirla, que madre sigue ahí, y no soy nada espiritualista. Y esto se nota en el libro. Soy una mujer muy física, directa, carnal, que busca el placer y los pequeños gozos de las cosas de cada día. El otro día me decía: “No es que piense en ella cada día, es que pienso en ella cada dos horas”. He llegado a Zaragoza y he pensado cuando estuve con mi madre en Zaragoza buscando desesperadamente pastel ruso. Está conmigo. Si nos llevases los recuerdos contigo, ¿qué sería la vida?

-Al final, dice, su madre empezaba a mentir. ¿Por qué?

Mi madre se daba cuenta de que había tenido muchísimas armas y que las estaba perdiendo poco a poco, como las perderemos todos, y en algunos casos la forma que utilizaba para asumir esta pérdida era la mentira, cambiar las cosas, no reconocerlas. No es que fuesen mentiras escandalosas o que nos perjudicasen, pero eran pequeñas cosas que nos extrañaban en una mujer tan auténtica.

En la novela desliza un autorretrato suya de buscadora, promiscua, parece saber mucho del amor...

Es un retrato de ficción. No sé. Algunos días sé mucho del amor y otros días no sé nada. El amor que vale la pena es aquel en el que pierdes los papeles; aquel que ya sabes cómo vas a manejarlo desde el principio no tiene gracia... La gracia para un cazador es cazar algo que nunca ha cazado. Tuve que seducir a una reina que era mi madre, difícil de seducir. La seducción es un juego importante...

Hablemos de sexo.

A mí no me parece que haya tanto sexo...Yo soy una persona física, sensual. Somos animales, seres físicos que necesitamos ser tocados. Y sí, como digo en el libro, el sexo a veces es el auténtico antídoto contra la muerte. La vida es efímera y hay que entregarse a ella sin límites. El sexo tiene una potencia, un poder, una conmoción, no me gusta nada cuando se banaliza.

¿Cómo mezclan el sexo y el amor?

Bien. El sexo no es solo sexo: es la aventura, la seducción, lo que puede pasar, es el mar, tan físico. En el fondo, este es un libro muy romántico. Vivir sin amor es lo más difícil del mundo; vivir sin la conciencia de que has sido amado de verdad es una tragedia absoluta. Todo ser humano merece haber sido apasionadamente querido, aunque tampoco es necesario tener amor en vena constantemente.

 

*La foto de Milena Busquets la tomo de aquí.

 

07/03/2015 10:27 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MODESTO CALVERA MORENO, ELEGÍA

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ADIÓS A MODESTO CALVERA MORENO, DE GARRAPINILLOS


Anteayer por la tarde, en el Hospital Clínico de Zaragoza, fallecía Modesto Calvera Moreno, padre de Samuel y Mario Calvera, jugadores del Garrapinillos (el historiador Samuel, admirador de Julián Casanova y Paul Preston y Josep Fontana, entre otros, lo dejó hace algún tiempo), y marido de Mercedes. Padecía cáncer, le habían amputado un brazo (y le adaptaron el coche; seguía cocinando y cazando) y durante meses y meses pensamos todos que se había recuperado; el primero, él mismo.

Le apasionaban la caza, el fútbol y los periódicos. La cocina. Y tomar un café en el bar Indalecio. Y conversar con los amigos. Siempre lo sabía casi todo. Le gustaba la televisión y estaba muy atento a las cosas de Aragón; sabía donde habías estado, si habías escrito de tal o cual cosa, etc. Fue un asiduo de los partidos del Garrapinillos; le encantaba comentar qué había pasado en la jornada, tanto del fútbol modesto, como de Primera División.

Empeoró en las últimas semanas y tuvieron que volver a darle sesiones de quimioterapia. Fue un ejemplo de entusiasmo, de tranquilidad, de combate silencioso. Desde aquí un inmenso abrazo a su familia, a sus amigos y a tantos que lo veían –lo veíamos- a menudo en el café. Formaba parte del paisaje de la recogida plaza de Garrapinillos: solía sentarse muy cerca del frontón, bajo los pinos y en frente de la iglesia de Ricardo Magdalena, que le despedirá mañana a las diez. Se ha ido demasiado pronto. Muy pronto. Con poco más de 50 años. Descanse en paz.


*Un cartón de Goya para Modesto en su despedida.

08/03/2015 01:23 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

LA NADIA COMANECIA DE LOLA LAFON

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LOLA LAFON: VIDA, LEYENDA Y PERSECUCIÓN DE NADIA COMANECI


[Estoy leyendo ‘La pequeña comunista que nunca sonreía’, una novela, con realidad y ficción, sobre la gran gimnasta rumana Nadia Comaneci, que obtuvo el primer diez en gimnasia en las Olimpiadas de Montreal, en barras asimétricas, el 18 de julio de 1976, con catorce años. La novela reconstruye la vida de la joven, su contexto familiar y cómo se vive en Rumanía, bajo el gran poder de los Ceaucescu. En este capítulo, ‘Jugar a lo loco’, están su entrenador Béla, su madre Stefania y ella. Aquí se ve cómo trabaja, cómo entrena, cómo soporta el dolor.]


A las cuatro de la tarde, a una señal de Béla, desalojan el gimnasio, hacen salir a la mujer de la limpieza, a los demás entrenadores e incluso al pianista, sólo quedan Nadia, Béla y Stefania, a quien Béla hace prometer que no contará nada de lo que va a presenciar. Corren las cortinas, encienden las luces a pleno día.
Es como si se ausentara. La niña parece poseída por una misión cuyo nombre ella misma desconoce. Ni una mirada hacia su madre ni hacia él. Su rostro pálido está tenso, los labios prietos, tiene ojeras, inspira hondo y hace una señal a Béla con la cabeza, él la levanta, la iza directamente hasta la barra superior. Nadia emprende el movimiento de balanceo necesario, un impulso. Entonces, a la señal de Béla, suelta las manos y efectúa una vuelta completa sobre sí misma entre las barras, sus muslos se abren completamente, la nuca roza la madera, vuelve a agarrarse por los pelos.
Esa sorpresa es un secreto, una declaración de supremacía mundial cuya existencia todavía nadie conoce. Ese salto inimaginable por el que hay que olvidar todos los huesos rotos, los tendones seccionados y las vértebras fracturadas alguna vez... Para el que hay que jugar a lo loco, fuera de pista. Es inimaginable salto cuyo origen reside en un error ocurrido una mañana hacia unos meses.
Ese día, Nadia se dispone a realizar un mortal clásico. ¿Es su cuerpo el que, para no morir, busca una escapatoria cuando sus manos resbalan, no puede asir la barra y su pelvis golpea con violencia la madera?

-De ‘La pequeña comunista que no sonreía nunca’. Lola Lafon. Traducción de Francesc Rovira. Anagrama. Barcelona, 2015.

 

08/03/2015 01:25 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

EL EBRO A SU CAPRICHO

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Cuentos de domingo / Antón Castro*

 

El Ebro a su capricho

 

El Ebro es el río de mi vida. Como el de tantos y tantos zaragozanos y aragoneses. Lo vi por primera vez, a los 18 años, en el verano de 1978 y estuve, algunas semanas después, contemplándolo todos los días durante tres o cuatro meses, en un paseo que empezaba en Casta Álvarez y el Mercado y Central y culminaba ante la corriente. El Ebro ha sido cantado y narrado por un sinfín de autores. De manera desordenada fui un imitador del bibliófilo José Luis Melero: buscaba y coleccionaba libros del Ebro, los de Arbó, los de Moncada, los de Marcuello, y anotaba citas de viajeros, navegantes, bañistas de verano o escritores que lo vieron fugazmente como José Martí o Juan Benet. Y no solo eso: buscaba criaturas vinculadas al río, como Casta Álvarez, que envejeció en una casa desvencijada en Pradilla, apedreada por los niños, como el barquero Tío Toni o el pescador de Alagón Jesús Martínez. Luego supe que el Ebro, en las tierras de Alcalá y Pedrola, había sido la Ínsula Barataria del gobernador Sancho y había tenido riadas épicas, días de crecida incesante, de desvelo y de miedo, que captó desde el aire, en los años 20, el fotógrafo Lucas Cepero, asesinado por “rencores mutuos” con un marido despechado. Ahora ha vuelto a ocurrir: la Ribera Alta parece un territorio turbulento de marismas o un mar que se expande con sus aguas lodosas. La gente ama el río, lo siente suyo, sabe que es certidumbre de riqueza y de progreso, pero cuando sucede esto la impotencia es absoluta. En la exposición ‘Ideal de Aragón’, en el Paraninfo, hay dos cuadros de Rafael Aguado Arnal, al que bien podría adjudicarse el título de ‘pintor del Ebro’, y dos obras del riojano Ángel Díaz Domínguez, y en una de ellas se prolonga la línea azul y undosa del río. Y está el lienzo ‘Los placeres del Ebro’ (1934-1938) de Francisco Marín Bagüés, que realizó una obra de vanguardia, con ecos del impresionismo. Felizmente, tras la inundación, el río recobrará su ser natural de sol, alegría y ocio. El llorado Félix Romeo soñaba con dedicarle un libro semejante a ‘El Danubio’ de Claudio Magris; el Ebro –furioso, suave y legendario- lo merece.

 

*Aparecido el pasado domingo en Heraldo. En la foto 'Los placeres del Ebro' de Francisco Marín Bagüés.

 

LA 'GALICIA' DE JULIO CAMBA

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‘Galicia’. Julio Camba. Prólogo de Ramón Villares. Edición de Francisco Fuster. 176 páginas 13 x 21 cms. 18,50 euros. Fórcola


A un escritor en periódicos como Julio Camba, que –en palabras de Ramón Villares– poseía una de las mejores plumas de su época pero que, por compasión con los lectores, evitaba ser doctrinario en sus escritos, jamás se le podría exigir una mirada sobre su tierra natal que fuese sistemática y coherente. Es justamente lo contrario lo que esta selección –a cargo de Francisco Fuster y compuesta en su mayor parte por artículos inéditos en forma de libro– nos ofrece: un breve y chispeante desfile de estrellas sobre el firmamento de una Galicia que también entonces era vista con las muletas de muchos estereotipos.

El repaso que el genial periodista realiza sobre la realidad gallega de su tiempo, sin pretender ser exhaustivo, sí cubre, en su conjunto, bastantes caras de la misma. Cada artículo, a pesar de su brevedad, tiene entidad por sí mismo y es el compendio de un problema complejo. Y es que, durante su casi medio siglo de dedicación al oficio, Camba paseó el nombre de Vilanova de Arousa – y, por extensión, el de toda Galicia – por España y buena parte del extranjero. Porque, por encima de cualquier otra cosa, Julio Camba fue eso: gallego cuando viajaba por el mundo y madrileño cuando miraba a Galicia; y todo ello sin dejar de ser siempre la persona inteligente e irónica que escondía aquel hombre individualista y seguro de sí mismo que pudo decir en memorable ocasión: «Mi nombre es Camba».

Tras leer esta antología podríamos afirmar que Julio Camba era más gallego de lo que él pensaba, no tanto por lo poco que escribió sobre su tierra natal sino por el punto de vista general con que analizó el ancho mundo. Su amor a Galicia nunca dependió de esas cosas porque, como él mismo dejó escrito, «hay numerosas maneras de ser gallego, y el serlo por nacimiento es, acaso, la menos importante de todas».


Julio Camba (Vilanova de Arousa, Pontevedra 1884 – Madrid 1962). Escritor, corresponsal y periodista. Con dieciséis años embarca como polizón hacia Buenos Aires. Dos años después es deportado a España por anarquista. En 1901 publica algunos versos en El Diario de Pontevedra y en la Revista Gallega.

En 1903 viaja a Madrid en 1903 y empieza a colaborar en medios anarquistas y republicanos hasta que en 1908 es enviado a Constantinopla como corresponsal de La Correspondencia de España. Luego, y ya como redactor de los periódicosEl Mundo y La Tribuna viaja a París, Londres y Alemania.

En vísperas de la Primera Guerra Mundial ficha por ABC y se instala en Berlín, donde permanece más de un año. En 1916 viaja por primera vez a Estados Unidos, país que volverá a visitar en 1930. Ya en 1949, y después de una vida intensa, se retira a la habitación 383 del hotel Palace de Madrid, donde muere un 28 de febrero de 1962.

Entre sus libros más destacadas figuran títulos ya clásicos Londres (1916), Alemania (1916), Playas, ciudades y montañas (1916), Un año en el otro mundo (1917), La rana viajera (1920), Aventuras de una peseta (1923), El matrimonio de Restrepo (1924), Sobre casi todo y Sobre casi nada (ambos de 1928), La casa de Lúculo (1929) y La ciudad automática (1932). En 1951 obtuvo el prestigioso Premio de Periodismo Mariano de Cavia.

Fórcola ha publicado Caricaturas y retratos. Semblanzas de escritores y pensadores (2013), una antología de textos de Camba creada ex novo, seleccionada y prologada por el investigador Francisco Fuster, que reúne treinta semblanzas de escritores (Gorki, Rubén Darío, Baroja, D’Annunzio, Balzac, Dickens, Goethe, Kipling…) y pensadores (Nietzsche, Bergson, Marx…). Los retratos que integran esta curiosa galería son una especie de siluetas, de escorzos que nos revelan esa faceta oculta y desconocida de treinta personalidades célebres sobre las que creíamos conocerlo todo.

También hemos publicado Crónicas de viaje. Impresiones de un corresponsal español (2014), una antología, a cargo también de Francisco Fuster, y con prólogo de Antonio Muñoz Molina, que ofrece al lector las ciento cincuenta mejores crónicas publicadas por el periodista gallego, incluyendo varias decenas de ellas –rescatadas de la hemeroteca– que permanecían inéditas en formato libro y se publican ahora por primera vez, agrupadas en una serie de capítulos que giran en torno a las distintas ciudades en las que Camba trabajó como corresponsal de prensa.

*Nota de Prensa de Javier Fórcola, editor.

08/03/2015 18:32 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TRES POEMAS DE HÉCTOR PINTADO

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HÉCTOR PINTADO: TRES POEMAS DE 'PARÍS SEGÚN LAS BESTIAS'
[Una pequeña selección de poemas de Héctor Pintado del libro 'París según las bestias', distinguido con un premio de poesía del sello Eclipsados, para cuya edición acaba de inaugurar una campaña de crowfunding.]
-----------------------
Extrañamente solos, inmensamente extraños,
como las visiones o las puertas que llevan a viajar en el tiempo,
de nosotros mismos,
como cuando una canción suena igual de día que de noche,
como cuando te miras en el espejo
y esa otra parte de ti resulta más real y más creíble,
como cuando miras a tu alrededor
y eres tú quien se siente menos humano.
Extrañamente solos, en el camino.
-------------------------
Hasta este sitio me trajeron los cantos de sirena,
hasta este lugar obsceno poblado
de excesos y de gemidos desordenados,
todas esas noches en las que no podía dormir.
Hasta esta orgía sin rostros ni nombres,
de cuerpos de paso para muchos otros cuerpos,
lugar sagrado de lo no sagrado, y de la desmedida,
que me acabó convirtiendo en el centro de todos sus ritos.
--------------------------
Hay enormes muros
rincones oscuros
nuevas salas sobre antiguas salas
escaleras como para poder llegar al cielo o al infierno
pasadizos secretos donde nunca los hubo
estancias frías vacías inocuas
perversas por impersonales
hay espejos para los fantasmas
y lluvia para el mundo de los muertos.
----------------------------

"París según las bestias" ganó en 2010 el I Premio de Poesía Eclipsados. A pesar de ello no llegó a ser publicado porque la crisis lo devolvió al olvido. Ahora una nueva ventana ha abierto de nuevo la posibilidad: ya está enhttp://libros.com/crowdfunding/paris-segun-las-bestias/ la campaña de crowdfunding para su publicación. 
Me gustaría contar con el apoyo de cualquier persona que le interese realizar esta pequeña labor de mecenazgo para que "París según las bestias" se haga realidad.

*Foto de de Andrew Badenhorst.

08/03/2015 23:35 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CINCO POEMAS DE ÁLVARO VALVERDE

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[El gran poeta y dietarista Álvaro Valvere publica un nuevo poemario, 'Más allá, Tánger', un libro de evocaciones y de viajes, de memoria del padre, de retorno a la ciudad, un libro de la memoria y la imaginación, redactado con una poesía esculpida, verso a verso, palabra a palabra, en metáforas, limpidez y belleza. El autor, muy gentilmente, me envía cinco composiciones.]

 

CINCO POEMAS DE MÁS ALLÁ, TÁNGER

4

Como a Venecia, Valparaíso o Estambul,

sólo hay un modo de llegar a Tánger.

 

7

Desde el taxi, las calles

te devuelven al tiempo

que creías perdido.

Un portal, un balcón,

el letrero de un bar,

el vislumbre veloz de un cartel…

Piezas sueltas de un puzzle

que tendrás que ordenar.

Para saber de ti.

 

9

Quien quiera definir el laberinto

lo tiene aquí sencillo.

Le basta pasear por las callejas

en busca de perderse

para hallar

el único trayecto que conduce

a las fuentes sagradas del origen.

 

15

Mi Tánger es real. Está trazado

sobre un rastro preciso de recuerdos

que han ido rescatando con nostalgia

personas que vivieron su verdad.

Un puñado de almas incapaces

de dejar ese sitio fronterizo.

 

16

Un candelabro semejante a éste,

el olor familiar de las especias,

el sonido lustral de esa palabra

de antigua jaquetía,

bastan para volver

a una edad derrotada

donde mienten las fechas

y nunca, jamás marcan

una medida exacta.

 

Álvaro Valverde

 

Más allá, Tánger.

 

Álvaro Valverde. Tusquets Editores: Nuevos Textos Sagrados. Barcelona, 2015. (La foto es de Alex Masi).

 

09/03/2015 19:39 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GUINDA: DE 'CATEDRAL DE LA NOCHE'

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[Ángel Guinda acaba de publicar ’Catedral de la Noche’ (Olifante, 2015), un libro sobre la resistencia, el ocaso, la escritura y el misticismo. He aquí una entrevista sobre el poemario. Ayer en Heraldo ofrecía una buena parte de este diálogo]

"EL POETA ES UN DECAPITADO DE LA REALIDAD"

 

¿Qué es y qué quiere ser ‘Catedral de la noche’?

Tal vez sea una expedición a las tinieblas para encontrar la verdad en la luz, esa luz que no ciega ni quema, esa luz que ilumina, ayuda a conocernos y da fuerzas para que nos atrevamos a reconocernos. Y creo que quiere ser una arquitectura del misterio en lo nocturno como maravilla del cosmos, espacio para la meditación; exilio de este mundo de ruidos y apariencias, destrucción y mentiras. Pero también alegoría de la vejez, panteón de la ausencia.

¿Cómo se alían los términos catedral y noche? ¿Hablas de espacios, de tinieblas, de silencio, de contemplación, de refugio, de intimidad?

La catedral y la noche tienen en común la belleza. La magia del refugio donde hacer un alto que nos libere de la vorágine y las prisas. La posibilidad de abandono de los sentidos. Una serenidad extrema hasta sentir que nuestro espíritu es más grande que el cuerpo que lo aloja.

¿Cómo nace el libro, cómo se ha fermentado, de qué visiones, intuiciones o dolores se alimenta?

Nace del agotamiento físico e intelectual provocados por un exceso de estar demasiado tiempo fuera de mí, en el exterior, en los otros y con los otros pero sin mí. De la necesidad urgente de refugiarse en la videncia para descansar de tanta evidencia y mediocridad ambientales. De la urgencia de resistir para poder ser en esta época difícil para tantos.

Dices que has invertido 26 meses de trabajo, y de ellos siete de revisión constante. ¿Es posible tanto tiempo? ¿Sería este tu libro más meditado?

Ha sido necesario tanto tiempo. Tal vez por mis limitaciones y torpeza, tal vez por exigencia, acaso por una tortuosa avidez de perfección imposible. Probablemente es uno de mis libros más hondamente vividos, pensados y sentidos.

Como te preguntas en un verso, ¿dónde está la cabeza del poeta?

Jajaja. El poeta es un decapitado por la realidad. Su cabeza, al menos la mía, está en el balón con el que juegan los niños, en el reino del afán, en el vuelo a ras de cielo, fuera de un mundo con el que no se identifica, en las nubes de la quimera.

Dices: “yo me hago de noche cada vez más temprano”. ¿Es el drama habitual de Ángel, es la conciencia del ocaso, la batalla perdida al tiempo?

Es la complicidad de todo ello. Es la noche como imagen del invierno de la vida, cuando los días son más cortos, las noches más largas y no sabemos si después de la existencia vendrá un amanecer definitivo, una transformación de la energía que fuimos o la nada perpetua.

A veces, oyéndote, da la sensación de que escribes bajo el síndrome de la obsesión, de la posesión o de la enfermedad, como un místico. ¿Es así?

Así es. Siempre he dicho que ser poeta no es una profesión, ser poeta es una posesión: es estar poseído, condenado al canto. Enfermedad, rapto y abandono son las sustancias de las que está hecha mi poesía última desde ‘Claro interior`, aparecido en 2007.

Hablando de misticismo: ¿qué le debe tu noche a la noche de San Juan de la Cruz?

Seguramente le debe la intensidad de la contemplación activa y la exaltación del sentimiento amoroso. Algo parecido le deberá a Santa Teresa. Y a la melancolía meditativa de Eckart, Ruysbroeck, Taulero, Ibn Arabí, al sufismo lírico de Rumi (en cuanto al aislamiento, búsqueda interior y amor a la humanidad). Aunque probablemente mi tendencia mística actual está centrada en indagar el misterio de lo real y del lenguaje, en la reivindicación de la sorpresa y, sobre todo, en el salvajismo de la intuición y la navegación interior.

¿Y el conjunto en general a ‘Los muertos’ de José Luis Hidalgo?

Hidalgo murió de tuberculosis a los veistisiete años y hay un poema suyo en ese libro póstumo que mencionas que me conmovió siendo yo adolescente, comienza: “Me ha calentado el sol ya tantos años / que pienso que mi entraña está madura…”, versos que ahora me visitan con frecuencia y me hacen creer que “Estoy maduro ya para la muerte”. Leer también es vivir. Escribir es traducir la lectura a nuestra vida como experiencia y conocimiento.

Has publicado dos libros que quizá tengan mucho que ver con este: ¿Toda la luz del mundo’ y ‘Espectral’. ¿Cuánta luz hay en tu noche?

Hay mucha luz en mi noche. Mucha iluminación. A pesar de las sombras. Por ello solicité a la editora Trinidad Ruiz Marcellán que, a ser posible, la cubierta del libro fuese amarilla y su título en tinta azul.

Dice Manuele Masini que “la noche es la alegoría del drama sublime de la escritura”. ¿Sería este poemario también una reflexión sobre el acto de escribir, entonces?

Por supuesto. Así lo veo en versos como “Ya sólo escribo para no olvidar”.

 

He tenido la sensación de que este poemario era no sé si una elegía por Ángel Guinda o una despedida de Ángel Guinda. Hay un momento en que dices: “Ángel Guinda se va, se está marchando”.

Elegía y adiós. Pero es que en nuestra existencia no hay otra cosa: ‘Vivir es una eterna despedida’.

Me ha vuelto a parecer un trabajo donde has investigado en el lenguaje. Usas vocablos infrecuentes... ¿Es deliberado, es una provocación, una reivindicación?

Me interesa mucho esta pregunta. No es provocación, es necesidad y es obligación. Las metáforas y las imágenes mejoran nuestra visión de la realidad, nos alejan de sus aspectos menos agradables. Creo que es un intento de avanzar en el estilo mediante el vocabulario (evitando las palabras trampa), la fonética (buscando más fuerza con palabras de sílabas trabadas), la morfología y la sintaxis: por ejemplo en las discordancias: “Yo nos vamos muy lejos…”, “¿No nos oriento? Me llamamos Soy.”  El poeta vive y revive en la palabra. Cuanta más verdad particular tenga su mensaje, más posibilidad tendrá de ser universal. Cuantas más palabras vivas haya en su obra, mejor resistirá contra el olvido.

Más allá del drama, ¿cuál es la importancia del humor en tu obra?

Baudelaire, cuando le achacaban un excesivo dramatismo en su obra, se justificaba diciendo que el poeta no tiene por qué ser un cómico. Apenas utilizo una forma de humor que es la ironía desdramatizadora.

 ¿Tienes la sensación de que la poesía vuelve a ser importante en la vida de la gente, como sucedía en los 70 y 80?

Sin duda. Hoy se lee, se escribe y se publica más poesía que entonces e incluso, puntualmente, mejor. La juventud está reivindicando la expresión poética como ejercicio de autoanálisis y como técnica de manifestación de su conciencia crítica.

¿Queda algo del Guinda rebelde, insurrecto, crítico y mordaz con el poder, o son tan poderosas y contradictorias tus sombras que casi no te permiten salir fuera de ti?

La rebeldía permanece intacta, como trinchera protectora contra la paradójica “debilidad” del poder. Pero es cierto que la edad, la decepción por la política, el aislamiento y la concentración en el mundo interior cambian las formas de enfrentarse y censurar al poder.

Hay un poema especialmente conmovedor. ‘Un hombre feliz’. ¿Serías tú, te sientes así?

Aunque el poema aparece en tercera persona, el referente es el propio poeta que lo vive y escribe. Eugenio Montales decía “Io sono un uomo finito” (yo soy un hombre acabado); yo me considero un hombre feliz, moderadamente feliz pese al acabamiento y al dolor solidario con todos los que sufren.

 

*La foto es de un estupendo fotógrafo: Enrique Cidoncha. 

PACO URIZ, EN CÁLAMO Y EN 'TURIA'

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[Como habría dicho Juan García Hortelano, Francisco J. Uriz vive un gran momento: si hace poco la revista ’Crisis’ le rendía un homenaje a Suecia y a Artur Lundkvist, con varos entrevistas y textos de Paco Uriz, ahora es la revista ’Turia’ quien le homenajea a través de un extenso artículo de uno de sus grandes conocedores: Juan Marqués, que lo propone para Premio de las Letras Aragonesas. Y esta tarde, a las 20.00, en Cálamo, acompañado por Natalio Bayo, Raúl Herrero y Antón Castro, presentará una de sus últimas publicaciones: ’Hojas de una historia’, una antología de la poesía sueca que es, también, casi una autobiografía: aquí están los temas que le han interesado, los poetas, las experiencias corales, su relación con Palme, su amor a Neruda, etc. La nota es del editor de la revista ’Turia’, Raúl Carlos Maícas, y la foto de Esther Casas, y pertenece al archivo de Heraldo. Abajo del todo hay dos poemas traducidos por Uriz.]

 

’TURIA’ RINDE HOMENAJE AL TRADUCTOR ARAGONÉS FRANCISCO J. URIZ

 

-TODA UNA VIDA DE AMOR POR LAS LETRAS NÓRDICAS

 

El nuevo número de la revista cultural TURIA, que se distribuirá a partir del 24 de marzo,  brinda a los lectores que se interesan por los asuntos o protagonistas aragoneses un atractivo repertorio de temas. En primer lugar, TURIA se ocupa de rendir homenaje a uno de los grandes nombres propios de nuestra cultura, el traductor y poeta Francisco J. Uriz. A través de un excelente artículo de Juan Marqués, se analiza la extensa e intensa trayectoria intelectual de un zaragozano “tenaz, ilusionado y algo zumbón que tiene mucho de artesano pero también un poco de jornalero” de las letras. Sin duda, Uriz ha sido un incansable trabajador del idioma: bien traduciendo con maestría como certifica su Premio Nacional a la obra de un traductor, o bien como autor de una obra poética propia que merece ser muy tenida en cuenta.

En su artículo “Francisco J. Uriz: un explorador en la jungla de las palabras”, Juan Marqués califica de impagable aportación a la literatura la dilatada labor de Uriz (Zaragoza, 1932). Y es que, entre las numerosas ocupaciones de este acreditado traductor y poeta, han estado también las de profesor, intérprete oficial del célebre primer ministro sueco Olof Palme, informal consejero de la Academia sueca o promotor, fundador y director de la Casa del Traductor de Tarazona.

Con centenares de traducciones de sobrecogedora calidad a su cargo, Uriz ha ejercido una notable influencia en la poesía española de las últimas décadas. Como señala Juan Marqués: “no hace falta ser especialmente perspicaz para adivinar en muchos otros poetas jóvenes actitudes y melodías que eran desconocidas entre nosotros antes de la recepción en español de la obra de los suecos Harry Martinson, Gunnar Ekelöf o Tomas Tranströmer, del danés Henrik Nordbrandt o de los finlandeses Claes Andersson y Marta Tikkannen”.

 Además  de  su  faceta  como  traductor de referencia, Uriz cuenta con una obra poética, dramática, crítica y testimonial más que notable. Méritos todos ellos que le permiten reclamar, a Juan Marqués, la concesión para  del Premio de las Letras Aragonesas para este avezado explorador en la jungla de las palabras. Bien lo merecería quien se ha movido desde siempre bajo las directrices que proclamara un día su ilustre amigo sueco, Artur Lundkvist: “Hay que evitar el escepticismo paralizante y actuar como si se pudiese cambiar el mundo y mejorar la Humanidad”.

 

DOS POEMAS TRADUCIDOS POR PACO URIZ

 

HARRY MARTINSON
El mundo sentimental de la utilidad

Desterraron el antiguo sufrimiento, el antiguo dolor. 
Levantaron el yugo que agobiaba al buey de labranza.
Pero inmediatamente después se llevaron también al buey.

Es lo que ocurre cuando lo que libera la mano es la utilidad.
En las aldeas del país ya no queda yugo alguno,
pero tampoco bueyes.

WERNER ASPENSTRÖM

Ella se preguntaba si podía acariciar al difunto.
La enfermera le dijo que sí, que podía.
¿No se envenena una de cadáver?
No, no se envenenaba.
Habían estado viendo una reposición en la tele,
el había tratado de hacer una profunda aspiración
y entonces había ... ocurrido. 
Lo ideal sería que los dos nos fuésemos juntos, los dos
habían dicho muchas veces.
Ahora quedaba allí sola
como una rebanada de pan olvidada en el tostador.
Usted, enfermera, ¿me entiende?
La entiendo.
¿Tal vez podría lavarme la mano después?
Claro que podría.
Pero no es necesario, ¿verdad?
No, no es necesario.
Entonces voy a acariciarlo, sí, al difunto.

10/03/2015 09:47 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LOS 'HÍBRIDOS SONOROS' DE TEA FM

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TEA FM ESTRENA EN SU WEB NUEVOS “HÍBRIDOS SONOROS”, RADIODOCUMENTALES DEL SIGLO XXI

Un novedoso formato estrenado a principios del pasado año 2014 que integra formas de consumo radiofónico y acceso a información complementaria basada en el mundo transmedia.

Desde el año 2014 la Escuela de Radio TEA FM, desde el Centro de Tecnologías Avanzadas del INAEM en Zaragoza, está trabajando en lo que han bautizado como “Híbridos Sonoros”, espacios que nacen radiofónicos por su naturaleza sonora, pero que al integrarse de forma inmediata en la web hacen que el propio desarrollo del trabajo de producción se inicie ya con filosofía transmedial. Es decir, sabiendo que parte del material de producción podrá alimentar un espacio en internet donde el oyente pueda crear su propio itinerario informativo, accediendo a hipertextos, videos incrustados, enlaces a temas relacionados e incluso colaborando con sus propios contenidos u opiniones sobre el programa radiofónico del que parte la historia.

 

Los alumnos y alumnas del Curso de Producción Radiofónica TCR 7.1 que se imparte durante estas semanas, están desarrollando cinco nuevos radiodocumentales que se unen a los ya realizados en anteriores acciones formativas.

Con una periodicidad quincenal se irán estrenando desde la web de TEA FM (www.teafm.net/hibridos_sonoros.html) estso radiodocumentales Transmedia que van desde el mundo de los vampiros y sus modas de ida y vuelta hasta un estudio histórico del antiguo ayuntamiento de Zaragoza y actual CSC Luis Buñuel.

 

El próximo viernes 13 de Marzo se lanzará a la web el radiodocumental “Des-infórmame” donde se trata de forma abierta y sin tapujos la problemática de la comunicación voluntariamente sesgada o manipulada.

 

El pasado año, dos radiodocumentales Transmedia en formato “Híbrido Sonoro” participaron en la 10ª Bienal Internacional de Radio en México, cosechando muy buenas críticas por parte de los profesionales de talla internacional que allí se dieron cita.

 

En un momento en el que la radio está falta de nuevas ideas y pierde oyentes jóvenes que migran hacia otras plataformas de consumo sonoro, TEA FM apuesta por la experimentación de nuevos formatos que impliquen de forma directa al oyente, haciéndole partícipe del contenido y creando su propia línea argumental.

Un formato “híbrido” que mira al futuro de la radio.

 

Adjuntamos links a diversos radiodocumentales para su información.

 

Los Híbridos Sonoros de TEA FM: http://www.teafm.net/hibridos_sonoros.html

Radiodocumental “Los tentáculos del Poder”: http://www.teafm.net/globalradio_proyectos.html

Felitalina. La píldora del amor eterno: http://www.teafm.net/globalradio_felitalina.html

 

 

*Foto de Chuse Fernández, un emprendedor entusiasta, tomada por Aragón Musical.

 

10/03/2015 12:49 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARISA LÓPEZ MOSQUERA CUENTA SU CITA CON JULIAN BARNES

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[Mi amiga la escritora coruñesa Marisa López Mosquera cuenta así de bien su encuentro con Julian Barnes en Galicia, en Compostela, y ese instante de complicidad con la cocina por medio. Aunque la auténtica complicidad, en realidad, fue la literatura. Marisa no solo es una estupenda escritora, compleja, intensa, poética, sino una gran lectora. Y aquí, con sus suaves pinceladas, lo deja patente. Y además, más allá del barniz de la melancolía, siempre tiene un punto de humor y de atrevimiento.]

 

A TIRO DE PIEDRA

 

Por Marisa LÓPEZ MOSQUERA

Fue hace unos días, por sorpresa. Julian Barnes en Santiago, para recoger un premio, a tiro de piedra como quien dice, o al otro lado de una carrera vigorosa (la mía, para llegar a tiempo). Al margen del acto en sí, tedioso y aburrido, pude contemplarle algo más de dos horas y escuchar los escasos cuatro minutos que le concedieron para dirigirse a un público dividido entre escolares, autoridades de postín, padres orgullosos, curiosos y admiradores. Desde donde me encontraba, Julian Barnes se veía imponente. Alto, pausado, exquisito en sus movimientos, ocupó un asiento en primera fila antes de ser el centro del evento en el estrado. Comedido, estoico en el impertinente, largo e inútil bombardeo de flashes y clicks (apenas consta en internet que estuvo en mi tierra recibiendo un premio), seguí sus movimientos desde mi atalaya como quien descifra un mapa. Los cortos tragos de agua, la sonrisa fugaz, su sordera en el oído izquierdo le hacía girar la cabeza continuamente para escuchar con el otro (no pude evitar estremecerme viendo ese gesto y recordé su cuento "Vigilancia", en el que aunque ironiza, airado, con el "allegro" de toses y estornudos del público en un concierto de música clásica, se nota su amor por ésta a través de Shostakóvich, Mozart, Bach..). Los aplausos de sus manos grandes, las que ejecutan el dictado de su mente brillante.

Desde mi rincón seguro para mí era un alma amiga, cómo explicarle cuando al fin lo tuve delante, firmando mi ejemplar de "Niveles de vida", que él estuvo conmigo aquella noche funesta hace unos años, cuando me dormí llorando abrazada a "La mesa limón", tras un intento fallido de distraer mi mente exhausta y abatida por motivos completamente ajenos a él. Cómo decir en un suspiro, un segundo, mientras trazaba unas letras seguras con mi nombre y el suyo en la primera hoja del libro, que desde hace años, cada vez que alguien me daña en lo más vivo recuerdo su cuento "La historia de Mats Israelson". Aquella imagen tan gráfica de que el corazón se parte como la madera. Que en ésta, como en él, lo único que hay que buscar es la veta. Y con un giro implacable, un pequeño movimiento, la madera se parte de un extremo a otro, como nos parten el corazón con un gesto, una palabra, una duda cuando esperábamos una certeza. También movió la cabeza el señor Barnes cuando le dije mi nombre antes de la firma, hacia el oído derecho.

Y entonces nos ví en la cocina, él midiendo las endivias y exclamando enfadado que todas las recetas mienten, en "El perfeccionista en la cocina", yo sentada en una encimera, con un trapo en la mano y harina en la nariz. Le expresé en inglés mi admiración como lectora, le conté brevemente que he leído ocho de sus libros, que de este último destacaría la tercera parte, conmovedora. Y recordé el "Raynaud" que padece (como yo) una mujer en un cuento de "Pulso". La genialidad de "El loro de Flaubert". La interesante "Arthur & George". Miré con ternura su cabello mientras escribía, visualizando en sus libros la eterna dedicatoria "A Pat". Es un hombre mayor. Una mente sensible y brillante. Qué importa que el tiro de piedra fuese realmente media hora en tren, o que mis viajes por sus novelas solo existan en mi imaginación mientras leo. Lo cierto es que puedo vivirlas, respirar el aire de su interior mientras recorro sus cuentos, sentarme junto a uno de sus personajes y compartir un silencio difícil o escucharlo a él, en "Nada que temer" o "Niveles de vida", desgranando sus recuerdos, mientras nuestras piernas se balancean en el tejado de mi mente, cómodamente instalados, a nuestros pies el infinito.

Cuando me devolvió el libro le di las gracias. Nunca sabrá que no estaba agradeciendo la firma, sino que en su día eligiese esta profesión, escritor, para deleite de cuantos le consideramos un referente.

RECUERDO DE J. A. LABORDETA

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[El pasado martes, 10 de marzo, fue el cumpleaños de José Antonio Labordeta: habría cumplido 80 años. El jueves 19 se inaugura la Fundación José Antonio Labordeta, que preside su viuda Juana de Grandes. En este artículo se recordaba poeta, cantautor, profesor, político...]

 

Recuerdo de José Antonio Labordeta

 

El cantautor, político y profesor habría cumplido hoy 80 años. Pronto se abrirá su Fundación

 

Antón CASTRO

José Antonio Labordeta (1935-2010) habría cumplido hoy 80 años, la cifra que hizo hace unos días su amigo y casi hermano ‘el nubepensador’ Emilio Gastón. Labordeta ha sido tal vez el aragonés más popular y más querido del último medio siglo. Él se sentía un ciudadano del mundo y un aragonés de las tres provincias: de Zaragoza, donde nació y donde vivió, donde paseó con el fantasma de San Lamberto y donde compuso sus canciones, sus poemas, donde dio clases y donde conversó con sus amigos: mayores, de su edad y más jóvenes; Labordeta fue, como Eloy Fernández Clemente o Emilio Gastón, un hombre que tendió puentes a las diversas generacional, un compañero de viaje intergeneracional. Era un aragonés de Huesca: descansaba en Villanúa y en Canfranc (donde pasó parte de su infancia y adolescencia), lugares en los que buscaba la belleza deslumbrante del paisaje, la cercanía de los Pirineos y el solaz junto a su mujer Juana de Grandes y a sus hijas Ana, Ángela y Paula. Labordeta se sintió turolense: en la capital pasó años inolvidables. Los vivió en la capital mudéjar, pero también en sus incursiones por el Maestrazgo, en el Javalambre o en Albarracín. Como un andariego o un buhonero somarda recorrió todos los caminos con esa lentitud cachazuda que no era insolencia, sino amor a las pequeñas cosas, a la paciencia ajena, al deseo de oír a los otros. Esa era una de sus virtudes y un rasgo de su modestia: tenía una insólita capacidad de escuchar con bonhomía y sin paternalismo. Mirando hacia la serranía y la soledad de las masadas, los campos solitarios o los collados, dio con la vieja, con los leñeros, los emigrantes o los masoveros que le inspiraron.

Labordeta poseía el código secreto de la empatía y la comunicación. Era llano y rudo a la vez, humanísimo y tierno, visceral y levantisco. Solía decir que, en el fondo, más que escritor, periodista, cantante, historiador, político de izquierdas o compañero de viaje de aventuras culturales y cívicas, era un ser que dudaba. No presumía de casi nada y lo daba todo por una conversación, por las confidencias de café (El Niké, El Ángel Azul, El Babel, El Universal) o de restaurante (Casa Emilio), por las bromas, aunque siempre pareció el ciudadano más serio del mundo y, a veces, según él mismo dijo con humor, “también el más triste”. Aquel bigote trabajaba a favor de esa imagen equívoca.

Llegaba al corazón por su actitud y su rebeldía, por su nobleza y sus contradicciones, por su sencillez y por su constante batallar con la música, con la literatura o en el Congreso de los Diputados. Era fácil percibir: “Labordeta es como nosotros y uno de los nuestros”; la frase tenía algo de compendio del sentimiento más popular. El propio ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero le dijo que se le iba a echar en falta en el Parlamento. Su amigo Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) escribió de él: “Fue capaz de llevar la poesía al Congreso: rechazó la participación de España en la guerra de Irak leyendo un poema de su hermano Miguel, que es de los pocos poetas que ha publicado en el Boletín Oficial del Estado. Ese gesto, que tiene algo de surrealista, engarza con una tradición de humor zaragozano, bastante somarda, en la que le encantaba sentirse integrado, con el propio Miguel, Luis García Abrines y Julio Antonio Gómez, incansable bromista”.

 

Labordeta fue un creador de himnos, de canciones que muchos saben y tararean como ‘Somos’, ‘Aragón’, ‘Regresaré a la casa de mi padre’, ‘La albada’ o ‘Mar de amor’. Paco Aguarod, uno de sus cómplices de grabaciones, conciertos y bastantes arreglos, trabaja en la edición completa de todas sus canciones grabadas y rondan el centenar. Antonio Pérez Lasheras y Nacho Escuín y Javier Aguirre han analizado y editado su poesía, quizá su pasión más intensa. Labordeta, como músico e intérprete, logró casi lo imposible: crear un tema en el que muchos se reconocen. Un canto de identidad, de raíz, de fraternidad y de utopía como es el ‘Canto a la libertad’; a veces parece superado, pero en estos tiempos de corrupción y de continuos desengaños democráticos pronto nos damos cuenta de que seguimos en ese camino. El himno sentimental de su país de polvo, viento, niebla y sol (ese Aragón de la realidad y de la canción). Hay seres tocados por el cariño unánime: Labordeta fue uno de ellos. Dio y recibió afecto. No fue perfecto ni lo necesitó: incluso en sus contradicciones y en sus mudanzas políticas, siempre en la esfera de la izquierda, parecía ferozmente humano. De carne y hueso. De latido y memoria. Monegrino hasta la médula, pirenaico desde el corazón. Y zaragozano como el Ebro, al que cantó y al que contó en algunos de sus mejores cuentos.

 

*Labordeta por Pepe Cerdá...

12/03/2015 18:20 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL CARCASONA: UN DIÁLOGO

MIGUEL CARCASONA EXPLICA LAS CLAVES

DE 'UN OJO SIEMPRE PARPADEA'

El escritor Miguel Carcasona acaba de publicar 'Un ojo siempre parpadea' en el sello Tropo de Mario de los Santos Y Óscar Sipán. Lo presentó en la librería Anónima de Huesca y en la FNAC de Zaragoza, en diálogo con el profesor y escritor Ramón Acín Fanlo. Se trata de una colección de cuentos de atmósfera culturalista: el cine, las canciones, los libros, todo ello constituye el paisaje de un libro que explora distintos períodos de la existencia, sin eludir un carácter onírico. Miguel Carcasona es poeta y narrador y fue presidente, durante un tiempo, de la Asociación Aveletra. Reside en Villamayor y desde allí, sin prisa pero sin pausa, alienta y desgrana sus narraciones. Y algunas de ellas, como apuntó ya algún crítico, son deslumbrantes. Aquí explica algunas de las claves de su trabajo.

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2015/03/13/miguel_carcasona_escribe_como_345199_308.html

DOS POEMAS A 'EL ORIGEN DEL MUNDO'

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Me gustan mucho los números monográficos de la revista 'Litoral', que dirige Lorenzo Saval. Son una cita ineludible cada seis meses o una vez al año. La última entrega vuelve a ser magnífica: se titula ‘Mvsevm’ y tiene por subtítulo ‘La pintura escrita’. Hay mucho que ver, mucho dónde leer, mucho con qué emocionarse. Lorenzo Saval y su equipo han seleccionado estos dos poemas dedicados al cuadro 'El origen del mundo' de Gustave Courbet: Cristina Peri Rossi y Carlos Marzal.

 


EL ORIGEN DEL MUNDO, GUSTAVE COURBET

 

Por Cristina PERI ROSSI

 

Un sexo de mujer descubierto

(solitario ojo de Dios que todo lo contempla

sin inmutarse)

 

perfecto en su redondez

completo en su esfericidad

impenetrable en la mismidad de su orificio

imposeíble en la espesura de su pubis

intocable en la turgencia mórbida de sus senos

incomparable en su facultad de procrear

 

sometido desde siempre

(por imposeíble, por inaccesible)

a todas las metáforas

a todos los deseos

a todos los tormentos

 

genera partenogenéticamnete al mundo

que sólo necesita su temblor.

 

 

 

 

EL ORIGEN DEL MUNDO

 

Por Carlos Marzal

No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos, 
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.

No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.

El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.

Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de la hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
                                             Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.

La pretérita flor.

Húmeda flor atávica.

El origen del mundo.

De "Metales Pesados" 2001. Poema dedicado a Felipe Benítez Reyes.

15/03/2015 10:22 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

POMÈS Y KARIN: UNA HISTORIA DE AMOR

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Núria Escur hace todos los sábados en el suplemento Quién de ‘La Vanguardia’ unas entrevistas magníficas. Disfruto mucho con ellas, con los personajes y con la agudeza y  la frescura de Núria, a quien no conozco. Son trabajadas, con ritmo, espléndidas. Este sábado entrevista a mi querido Leopoldo  (Barcelona, 1931) que expone en la Fundación Catalunya-La Pedrera ‘Flashback’.

-¿Aceptaría este epitafio: “Se pasó la vida mirando”?

-Perfecto porque es con lo que más he disfrutado en mi vida. Es culpa de mi padre, culto y sensible, que me paseaba por Barcelona para mirar el aspecto de la gente. Tenía una teoría muy bonita: uno se viste con su personalidad. Mire a Karin..., no se puede ser más elegante.

-La vio en la calle y la abordó. ¿Costó convencerla’

-Año 1957. Yo iba  a tirar una carta a la estafeta de la calle Aragón cuando la vi... ¡impresionante! Una rubia guapa, árboles, pleno verano, el filtro de luz entre los plátanos, destellos..., era el tipo de mujer al que el españolito medio no podría acceder nunca.

-Y ahora, cuatro hijos y siete nietos después, con una separación a cuestas, trabajando conjuntamente en la exposición.

-Yo digo una cosa que a ella le gusta: “Divorciados, no separados”.

 

LA VERSIÓN DE KARIN

Muy oportunamente, Núria Escur habla con Karín Leiz. Dice:

-“Recuerda Karin Leiz (que, aunque nació en Sevilla, se define como catalana de alemanes), el día en que Leopoldo Pomès la siguió: ‘Ya hacía rato que yo me estaba dando cuenta de que me perseguía y pensé: si este tipo sube al tranvía yo me bajo. Era una época en que allí te metían mano. No subió y me quedé tranquila. Lo que sabía es que él siguió al tranvía en coche. Al bajar aquello fue una verdadera carrera y al final se plantó delante. Yo estaba muerta de miedo. Yo me dijo: ‘Señorita... Yo soy muy tímido’. Y me desmontó”. Con ella fundó en 1962 Studio Pomès y no han dejado de colaborar. Dice Karin que convencía a las modelos inmediatamente, ‘se sentían cómodas con su manera de seducir. Todavía hoy le adoran’.

 

*De 'La Vanguardia'. La entrevista. Nuria Escur dialoga con el maestro Leopoldo Pomès: fotógrafo y publicista.

B. BALTASAR: LECCIÓN DE FILOSOFÍA

LECCIÓN DE LOS FILÓSOFOS PARA UN FUTURO PERFECTO

Por Basilio BALTASAR

Tomado del blog http://www.elboomeran.com/blog-post/3/15898/basilio-baltasar/leccion-de-los-filosofos-para-un-futuro-perfecto/

 

 

Tres han sido las impetuosas fuerzas que han trastornado a nuestra generación: la inesperada amenaza de la pobreza, el sometimiento voluntario a la opinión ajena y la amarga sensación de haber sido despojados y derrotados.
Más notable y sanitaria será por ello la lectura de Epicteto (55-135) que nos sugiere Errata Naturae y el filósofo francés Pierre Hadot (1922-2010). Vale la pena destacar lo que hay en esta filosofía de manual de uso para una vida imperturbable y meditar un texto compuesto como ejercicio de austeridad tan deliberadamente elegida como inteligentemente celebrada.
El estoico griego nos sugiere algo que hoy adquiere una formidable actualidad: no hay más camino de dignidad que la ausencia de servidumbre. ¿Qué nos esclaviza? se pregunta el filósofo. Ante todo: vivir pendiente de la opinión de los demás. ¿Qué nos humilla? Cultivar deseos que no podemos satisfacer. ¿Qué nos derrota? El afán de gobernar las fuerzas de un destino indescifrable.
La sociedad del espectáculo y del consumo nos ha educado en una quimérica promesa: que podemos satisfacer los deseos y saciar la voluntad. Este alarde nos empuja hacia la más desagradable de las sensaciones: la insatisfacción perenne y la frustración incesante. ¿Nos hace falta aprender alguna otra lección?
Si te conformas con lo que de verdad es tuyo, dice Epicteto, "nadie podrá coaccionarte, nadie podrá obligarte a hacer nada, no harás más reproches, no formularás más acusaciones, no volverás a hacer nada contra tu voluntad, no tendrás más enemigos, nadie podrá perjudicarte y no sufrirás más perjuicios".
Ciertamente, hace falta una perspectiva filosófica, espiritual, para entender la magnanimidad de esta libertad de ánimo (y de ánima). La óptica materialista que han consolidado las tendencias del siglo -los epígonos de la civilización industrial- no concibe semejante soberanía individual. Para hacerla posible, es necesario restaurar el linaje de los hombres libres de la pesadumbre de vivir. Esos que sólo por renunciar, adquieren ya la más alta distinción.

[Publicado el 16/3/2015 a las 14:23]

 

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es escritor, editor y periodista. Autor de la novela "Pastoral iraquí" (Alfaguara, 2013). Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo

 

*Tomo de aquí la foto de Pierre Hadot.

http://harvardpress.typepad.com/.a/6a00d8341d17e553ef0133ed0559b0970b-pi

 

ÁNGEL GRACIA: SOBRE 'CAMPO ROJO'

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[Heraldo.es, dirigido por Esperanza Pamplona, publica hoy esta entrevista con el escritor Ángel Gracias. La foto es Heraldo.es]

 

“Todos los chavales sienten miedo”

“No existe nada más tremendo que la realidad”

 

 

Antón CASTRO / Zaragoza

Ángel Gracia (Zaragoza, 1970) es poeta y narrador. Acaba de publicar ‘Campo rojo’ (Candaya), una novela de infancia sobrecogedora y salvaje que sucede en un territorio de suburbio que parece “un descampado lleno de ratas, escombros y cadáveres de electrodomésticos”. Allí se mezclan la violencia, el insulto o la desesperación con la obsesión del sexo y el pegamento. El libro acaba de presentarse en la FNAC.

¿Cómo nace ‘Campo rojo’? ¿De qué recuerdos o dolorosas experiencias nace? 

Desgraciadamente, todos hemos tenido alguna experiencia, ya sea como víctimas o como verdugos, marcada por la violencia. Todos hemos sido testigos de escenas injustas que no hemos intentado o no hemos sabido detener. No hay nada más terrible que ver a varios niños pegando a otro en el patio de un colegio o un grupo de niños insultando a otro por la calle. He escrito esta novela, ‘Campo rojo’, pensando en aquellos que alguna vez han sentido en sus carnes la barbarie de los brutos. La he escrito para situarme del lado de los solitarios, de los marginados, de los diferentes que nunca han podido o querido formar parte de la manada. 

-De entrada, parece una novela coral, pero es importante, muy importante Cuatroojos o El Gafarras... ¿Es el retrato de un crecimiento difícil, de un incomprendido, en un mundo de supervivientes?

Sí, es una novela coral con dos bandos aparentes: los verdugos y sus víctimas. Sin embargo, el conflicto más inquietante surge cuando uno de los matones “cae” y se convierte también en víctima, o cuando una de las víctimas alza la cabeza y se convierte en un verdugo aún más cruel por su afán de venganza. El Gafarras, como otros muchos, sobrevive a duras penas bajo ese fuego cruzado. Elabora mentalmente listas de los chavales más débiles para saber qué lugar ocupa él y cuándo llegará su turno de recibir una paliza.

¿Existían infancias tan tremendas o ha querido mirar hacia el tremendismo?

Existían y existen infancias tan duras como las que narro. Si soy sincero, he intentado suavizar la narración para no herir la sensibilidad del lector. La novela se sitúa a principios de los años 80. Entonces todavía no se había acuñado el término “acoso escolar”, pero claro que había violencia en todos los ámbitos, agigantada por los conflictos sociales de la época (paro, drogadicción, etc.). En la actualidad hay una mayor sensibilidad social contra el maltrato infantil. Los medios muestran con frecuencia el drama de muchos niños y adolescentes que sufren acoso dentro y fuera del colegio. Casi todos llevan esas heridas en el alma el resto de sus días. Otros no pueden soportarlo y dan fin a su vida. Nada más tremendo que la realidad.

¿Qué falla en la educación para que se dé un ambiente tan desesperado y violento?

La violencia en el ámbito escolar no es un hecho aislado de la sociedad. Siempre hay personas (casi siempre varias) maltratando a otra (casi siempre una que está sola). En el trabajo, en el familia, en la iglesia, en el ejército. Lo que sucede en la escuela es aún más doloroso porque implica el sufrimiento de seres inocentes, mentes todavía en construcción. Es verdad que el ambiente cerrado e irrespirable del colegio fomenta la violencia de los machitos, pero ellos solo reproducen los esquemas que viven a diario en sus familias y en el resto de la sociedad.

¿Entonces?

No creo que haya ninguna solución para anular la agresividad instintiva del ser humano, pero sería bueno que hubiese planes de actuación en favor de los niños que sufren, que no saben a quién o adónde acudir en busca de protección. El silencio de padres y educadores, ese mirar para otro lado, solo sirve para que las víctimas asuman incluso que se merecen lo que les está pasando.

Aquel era un mundo machista, brutal, de impostores, de macarras... ¿Lo vivió de cerca?

Claro que sí. El mundo actual es la consecuencia de aquel mundo. Disfrazados con otros lenguajes, permanecen el machismo, la intolerancia y el matonismo mafioso. Todavía hay quien se echa las manos a la cabeza ante la falta de ética en las instituciones y cuando afloran los casos de corrupción. Aquellos chavales de los 80 están ahora imputados porque ya estaban corruptos cuando eran niños.

¿Qué lugar ocupa el miedo?

El miedo es el eje de la novela. Todos los chavales sienten miedo. Los más cobardes no son las víctimas, sino los chulitos del barrio, por eso crean esa red de poder en torno a ellos, para protegerse. Al grupo de los más débiles se les llama en la novela, con una ironía cruel, ‘Maravillas del Saber’. Son alumnos con un ritmo de aprendizaje diferente, eso los margina y los convierte en blanco de risas. Los pobres viven aterrados, en alerta constante ante un golpe inminente. Solo aquellos que han vivido algo así pueden comprender qué horrible es ese martirio.

Otro tema capital es el sexo. ¿Se vivía con esa crudeza?

El sexo es poder. En la novela, los chavales que llegan a él antes que los demás están revestidos con la aureola de los vencedores. Y el sexo también es violencia, una forma más de sometimiento y humillación, sobre todo a las niñas.

¿Dónde hay cabida para el romanticismo? Lo digo porque sugiere algunos centelleos...

Sí, pero quizás un romanticismo nihilista y desesperanzado. Sin embargo, creo que en la novela no todo es amargura, también hay mucho amor, sobre todo en la familia del Gafarras. Su relación con los padres y los abuelos está llena de ternura y, por tanto, de esperanza. Este amor lo sostiene, es su único aliento.

¿Qué libros ha tenido en la cabeza durante la redacción, qué autores, qué mundos concretos?

En mi imaginario pesan las imágenes crueles del director de cine Michael Haneke, sin duda, pero desde el punto de vista literario me ha influido mucho la mirada violenta de Donald Ray Pollock. También tengo siempre presente a Agota Kristof y su trilogía publicada en España con el título de ‘Claus y Lucas’. Brutal. También leo con inquietud a la perturbadora Elfriede Jelinek, Premio Nobel. Y en España, leo con admiración a Sara Mesa.

¿Cómo se ven los ídolos? Pienso por ejemplo en El Manta...

Los chavales necesitan ídolos. En la novela El Manta es el puto amo porque tiene dos novias. La máxima aspiración de los chulitos del barrio es, como dice uno de los capítulos “follar, follar y follar”.

¿De qué Zaragoza sería metáfora ‘Campo Rojo’?

No he pretendido ofrecer una estampa localista o costumbrista de ninguna ciudad en concreto. El escenario es el suburbio de cualquier ciudad española de principios de los años 80. El Campo Rojo es un descampado lleno de ratas, escombros y cadáveres de electrodomésticos, uno de los espacios míticos de la periferia de aquella época. Es también un campo de batalla y un campo de concentración jerarquizado en verdugos, capos y parias.

Nunca había sido tan descarnado con el lenguaje. ¿Qué dificultades has tenido de todo, de vocabulario e incluso de interiorización?

Un tema esencial del libro es la violencia del lenguaje. Los insultos son también una forma de linchamiento público. No es suficiente con golpear y machacar físicamente, no es suficiente con expulsar del grupo al chivo expiatorio de turno, también hay que denigrarlo verbalmente. Cosificarlo con apodos denigrantes. Reducirlo a la nada mediante las palabras.

21/03/2015 23:39 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DOCUMENTAL SOBRE PEPE OTAL

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[Nota del escritor y experto en marionetas Adolfo Ayuso Roy]

Hoy se celebran las elecciones andaluzas y el partido de fútbol Madrid-Barcelona. Con mucho menos bombo, a las 8,30 de la tarde, en EL SOTANO MÁGICO (San Pablo, 43), nos juntamos una serie de amigos para visionar un documental sobre la vida y obra del marionetista Pepe Otal (1946-2007).

Pepe Otal fumaba en pipa, bebía abundante cerveza y no comía demasiado. Aunque se decía enamorado de la Muerte tuvo muchas amantes de carne y hueso. Le gustaba corear óperas en los bares y así produjo tres óperas con marionetas: El holandés errante, de Wagner, Rigoletto, de Verdi (que se pudo ver en una fastuosa sesión en la Aljafería de Zaragoza, con la participación de la zaragozana Helena Millán) y Don Giovanni, de Mozart, estrenada en una sala de disección en un tanatorio barcelonés. Hizo otra obra sobre el personaje Makoki y sacó a escena ratas vivas en su Cuento de madera, donde revisitaba a su modo, la historia de Pinocho. Poco que ver con el universo infantil de los títeres.

En la película, del albaceteño Pedro Nares, interviene nuestra amiga Helena Millán, compañera sentimental en la última etapa de Pepe. Después nos vamos a casa y nos enteramos de quién ha ganado el partido de fútbol y qué partido ha ganado las elecciones en Andalucía. Si te gusta el plan, te vienes.

 

22/03/2015 15:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

UNA VOZ EN PLENITUD

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María José Hernández, una voz en plenitud

 

 

Antón CASTRO

Esta ha sido una semana especialmente intensa. Una semana llena de cultura, de pequeños y grandes acontecimientos: José Manuel Broto inauguró en el IAACC su apuesta por el color en grandes formatos; Fernando Navarro ha trasladado a la Lonja una síntesis de 40 años de trabajo; Jesús Marchamalo y Antonio Santos han llevado de gira por Anónima, Los Portadores de Sueños y Antígona ‘Kafka con sombrero’ y ‘La metamorfosis’, ambos en el sello Nórdica; David Guirao y Pepe Serrano mostraban, en una librería París a rebosar, su ‘Libro de las narices’; Julián Casanova presentó el libro coral ‘40 años con Franco’ (Crítica); Ángel Gracia abrió en la FNAC su novela más rotunda y salvaje, ‘Campo rojo’ (Candaya). Raphael llenó el Audiorama. Y María José Hernández ofrecía dos conciertos en la sala CAI-Luzán. P:resentaba el disco ‘Las uvas dulces’, basado en canciones de José Antonio Labordeta, cuya Fundación se abrió al público el jueves.

Hablaremos aquí del concierto de ayer sábado. María José Hernández ha contado en varias ocasiones que, en una ocasión, su hermano apareció por casa con un disco de Labordeta: ‘Cantar i callar’. Al principio no le hizo mucho caso; ella se movía en otros ambientes. De golpe se fijó en una canción, ‘La vieja’, que le recordó a su propia abuela, atizando el fuego y zurciendo la ropa interior de su abuelo. Ahí empezó un idilio de cariño, complicidad y colaboración con el cantante que se materializó en discos como ‘Paisajes’ y ‘Con la voz a cuestas’. Más tarde, María José haría una versión particular de la que considera una de las mejores canciones de amor de Labordeta, y “una de las mejores canciones de todos los tiempos”: ‘Mar de amor’.

Hace algún tiempo, María José se zambulló en el universo del autor de ‘Las cuatro estaciones’ con un deseo: hacer un disco con sus temas más intimistas. Optó por canciones a veces poco conocidas, casi ocultas en el cancionero general labordetiano, marcadas por el amor, la nostalgia, las imágenes, el peso del pasado y la memoria. Así nació ‘Las uvas dulces’, que suele interpretar con un trío formidable de músicos: Sergio Marqueta al piano, Daniel Escolano al violoncello y contrabajo y Julio Calvo a las guitarras, eléctrica y española. Más segura de sus registros que nunca, poderosa en la suavidad, cálida en la melancolía, lumbre y seda de sensibilidad y dueña de un límpido y elegante fraseo (a veces hace pensar en María Dolores Pradera), María José Hernández encaró el recital con su habitual exquisitez. Hubo un instante en que comentó: “¿Estáis ahí? Os percibo muy callados”. La sala estaba llena y los aplausos sonaban con fuerza: se estaba produciendo uno de esos instantes inefables en los que el público es más que cómplice: está emocionado, se reconoce en el canto, en la vocalista, en los músicos y, en este caso, en el músico recordado y homenajeado. El aparente silencio era esencialmente respeto y atención máxima.

Fue un concierto muy especial. Emotivo. Sutil. Lleno de matices: tierno, confesional y a la vez con pinceladas de humor. Hasta la tercera o cuarta canción, María José Hernández cantó sin preámbulos. Y a partir de entonces ofreció leves comentarios: explicaba su actitud ante las canciones, las describía y además elaboraba pequeños fragmentos para una autobiografía, recordó la pasión por Silvio Rodríguez o Luis Eduardo Aute, comentaba un disco específico. Tras recorrer ‘Abrí las puertas’, ‘Devuélveme’, ‘Guárdate’, ‘Rosa rosae’, cantó ‘Nieve en abril’, un homenaje de Labordeta a su hija Ángela, y se oyeron los primeros ‘¡bravos!’.

En lo que parecía ser el ecuador del concierto, ofreció tres temas diferentes, ajenos a Labordeta: ‘La punta del iceberg’, que podría ser la canción de un despecho, tocada de ironía; un tema suyo vertido al aragonés, ‘Augua que amorta la set’, que ya ha dejado de cantar en castellano; la canción que más le piden, “aunque no es mía, y eso me da mucho que pensar”, observó con humor: ‘Mermelada de mora’ de La Ronda de Boltaña, una canción festiva y melancólica, bellamente cortada. Luego continuó con ‘Mar de amor’, ‘Eres como la aurora’, ‘Caminaremos’ (otro himno, por cierto), ‘Con tu voz’... Carlos Estella, el técnico de sonido y compañero en la vida y en la música de la cantante, estaba a los mandos: el concierto fluía con sonoridad impecable. Henchida de plasticidad, cómoda, María José recordaba Joni Mitchell, a Suzanne Vega, incluso en su canción en fabla a Loreena McKennitt, como observó un espectador tan cualificado como Miguel Ángel Tapia Jr. Anunció la despedida, pero regresó para ofrecer hasta varios bises: ‘Las uvas dulces’, ‘La vieja’...

Hay noches mágicas en la música donde todo encaja a la perfección. La banda se sentía especialmente cómoda: María José tocó con el trío, pero también tocó en solitario con el violoncellista Dani Escolano, con el guitarrista Julio Calvo, con el pianista Sergio Marqueta, que recordaría que “llevamos muchos conciertos juntos y todo se ajusta cada vez mejor”. Habían reservado para el final un clímax: el ‘Canto a la libertad’, que la cantante llevó a su terreno. Hay mensajes que se vuelven universales, como metáforas que se prolongan en el tiempo sin perder pálpito y vigencia. ‘Las uvas dulces’ es un disco de madurez. De equilibrio y afirmación. Está lleno de sugerencias, de ritmos, de aciertos, en ocasiones algunos arreglos poseen aromas jazzísticos. María José Hernández insiste en algo que han dicho diversos críticos: Labordeta era esencialmente poeta. Juana de Grandes, su viuda, estaba conmovida. No fue para menos.

 

LA FICHA

Las uvas dulces.  María José Hernández. Músicos: Daniel Escolano, Julio Calvo y Sergio Marqueta. Sala de la CAI-Luzán, viernes y sábado. A las 20.30

 

*La foto es de Juan Miguel Morales.

LA TRAYECTORIA DE GABRIEL LATORRE

[Mañana, en el VII Gala del Teatro, Gabriel Latorre recibirá el premio a su trayectoria. Hace poco años le hice esta entrevista de fondo. La recupero ahora.]

Se puede saber mucho más de él aquí: http://www.gabriellatorre.net/

Hace algunos años, cuando era periodista de radio, Gabriel Latorre fue a entrevistar a Xavier Cugat. Al cabo de un instante, le dijo el músico: “Tiene usted un rostro muy peculiar. ¿Me permite que le haga una caricatura?”. Esa anécdota fue todo un vaticinio: con esa cara, Gabriel Latorre ha sido muchos hombre en la ficción: monje budista, policía, rey moro, soldado, escritor, soldado, bandido o incluso el Papa Luna.

-¿Quién le metió a usted en esto de la interpretación?
-Me ha gustado desde siempre. Desde los Estudios 1 y desde la Novela de Televisión Española, que eran estupendas adaptaciones de grandes libros. Aquello me parecía fascinante. Buscaba libros y montábamos con algunos amigos esas obras de manera muy artesanal. Un día, en HERALDO, Pilar Delgado publicó un anuncio que decía que se buscaban actores jóvenes para una montar una escuela pequeña, privada. Su idea era formar una pequeña compañía, y me apunté con un amigo, Agustín Miguel. Hizo una selección y nos cogió a los dos.

-Siempre ha dicho que le debe mucho a Pilar Delgado.
-Desde luego. Ella me inoculó el veneno por esta profesión. Después creó La Taguara, pero recuerdo que uno de los primeros montajes fue “El delantero centro murió al amanecer” de Agustín Cuzzani. Era la historia de un futbolista que acababa suicidándose. Yo encarnaba a un vagabundo que empezaba la función, y eso me aterraba. De repente, se levanta el telón y yo me dije: “Y de aquí, por dónde se sale?”. Era un monólogo breve, pero hubo un momento que ya no sabía si estaba repitiendo constantemente lo mismo... Estuve en La Taguara mucho tiempo.

-Sí, pero en medio hizo radio...
-Es cierto, primero en la COPE. Era locutor los domingos por la tarde con Enrique Belver. Él me abrió una de mis primeras puertas. Luego hice un programa los sábados con Julia Almenar, en el que hacía de payaso. Recuerdo que los niños querían venir al estudio. Vinieron, y ¡cuál no fue su decepción al ver que no había ningún payaso! Yo era algo así como “Tripón, el payaso más alegre y borrachón”. Desde entonces, aunque no lo exigía el guión, yo me vestía de payaso, me maquillaba y me pintaba. Aún hay gente, niños de entonces, que me lo recuerden. Y me hace muchísima ilusión.

-¿No estuvo luego en Antena 3 de radio?
-Sí, allí hice de todo: programas, información, unidad móvil. Recuerdo a Jesús Hermida diciéndome: “Adelante, Gabriel Latorre”. Les gustaba mi voz...

-Bueno, su voz es una de sus armas...
-Le estoy muy agradecido. Gracias a ella he trabajado mucho. Mi padre me decía que tenía voz de canónigo. He hecho doblaje, ¿sabe que yo he doblado a Boris Karloff?, documentales, publicidad. Mi voz se la suelen poner a personas maduras y ancianos. También puse la voz a “las 100 promesas del PSOE”. Recuerdo que yo daba la voz a Sainz de Varanda o a Santiago Marraco. Recuerdo llegar de hacer bolos por ahí y a las tres de la mañana me estaban esperando con el estudio abierto para hacer voces.

-Pero todo eso cambió en 1986. 
-Luis Alegre me había presentado a Fernando Trueba en el cine Goya en el estreno de “Sé infiel y no mires con quien”. Al cabo de un tiempo, de repente recibo una llamada de su productora para hacer el papel de un requeté que iba a hacer Miguel Rellán...

-Por cierto, que son ustedes dos actores muy similares.
-Es verdad. Nos han confundido alguna vez y nos hemos disputado algún trabajo. Iba a hacer un papel un poco más largo, pero Fernando se dilató un poco en el rodaje en Madrid, tuvo que marcharse con urgencia a Lisboa a proseguir el rodaje, y luego comprobaron que mi papel ya estaba suficientemente explicado.

-Nos hemos dejado en el tintero sus intervenciones en “La vaquilla” de Berlanga y en “Réquiem por un campesino español” de Betriu...
-Sí, pero ahí en realidad participé, con otros actores aragoneses, más en figuración que en otras cosas. Creo que en Aragón debíamos aprender de otras comunidades, donde –al ceder espacios o infraestructura- exigen que haya intervención de los actores de allí.

-Ha hecho usted multitud de papeles con multitud de directores. ¿De cuál se siente más satisfecho?
-De “La estanquera de Sevilla” para “La huella del crimen”, dirigido por Ricardo Franco. Rodamos en Madrid y Sevilla: yo hacía de chivato que denunciaba a dos que sabía que eran inocentes y los mataron a garrote vil. Fue un trabajo muy bonito con un director inolvidable. Yo soy un actor camaleónico que me transformo con facilidad. Puedo hacer cualquier tipo. Cuando tengo que encarnar algún papel, lo estudio, lo pienso y me miro al espejo y ya me sale. No siempre te salen las cosas: recuerdo que en “La fuente de la edad” de Julio Sánchez Valdés tenía que hacer de tonto del pueblo. No acababa de encontrar el punto del personaje. Le daba vueltas y más vueltas, ensayaba y ensayaba, y no me veía. Finalmente, recordé “La hija de Ryan” una preciosa película de David Lean y recordé el papel que hacía John Mills.

-Supongo que cada actor tiene un método, pero a usted, aunque breves, parece que no hay papeles que se le resistan...
-Intervengo en más cortos que nunca. Ahora estoy haciendo el papel de mafioso en “La chica de la cárcel” de Fernando Usón, tengo otros compromisos con Jesús Marco y Roberto Aznar. Sin embargo, hay algo que siempre me asusta: los papeles clásicos.

-¿Qué diferencia, desde el punto de vista de la interpretación, existe entre un papel principal y uno secundario?
-Yo creo que a diferencia de otras cinematografías, no tratamos bien los personajes secundarios a nivel técnico. No se les da la importancia que tienen. No es lo mismo tener un plano corto o medio, sostenido durante mucho raro, que en una aparición fugaz, donde controlas más el gesto y la mirada.



-Ha participado en la película “Soldados de Salamina”.
-Ha sido una experiencia preciosa. David Trueba es una de las personas más fantásticas que he conocido en el mundo del cine. Es inteligente, contagia su pasión por el trabajo y resulta amable hasta con la figuración. Es un director que crea adicción: hubiéramos hecho en su película cualquier cosa. Posee un grado de humanidad increíble y es abierto: te invita a ver lo que se ha ido rodando, te invita a participar de la fiesta cinematográfica que es una película.



-Permítame ser tópico. Usted ha hecho de todo: ¿dónde se encuentra más cómodo?
-En el cine, como dice Fernando Fernán Gómez, “te pagan por esperar”. Pero luego es tan reconfortante: te cuentan una historia, te morirás, la película sigue ahí y tú en ella, la ponen en festivales, en las Filmotecas, en ciclos específicos; es una manera de pasar a la inmortalidad. La tele te permite sobrevivir, y menos mal que existe. Y el teatro es la fuente donde el actor tiene que ir a beber, a tomar aire, a aprender la fuerza del silencio. Es más duro, tiene una magia especial, aunque a veces, tras tantas representaciones, llega a ser asfixiante. Y, en el fondo, estoy de acuerdo con María Luisa Ponte que decía que ella sobre un escenario hacía exactamente lo mismo que ante una cámara. A mí me gusta la naturalidad.

-¿Cómo ve el Centro Dramático de Aragón? ¿Qué espera de él?
-Que se consolide y que sea la sede de verdad de los actores aragoneses, que puedan ir pasando por él, cíclicamente, los actores aragoneses. Aunque no sé si debo decirlo, he sido elegido entre una veintena de intérpretes para la versión del Quijote que prepara Fernando Fernán Gómez. Creo que es una buena oportunidad para todos nosotros: vamos a estar dos meses en el Teatro María Guerrero y debemos demostrar que somos buenos profesionales. Le digo una cosa...

-Es su oportunidad.
-Yo trabajo donde puedo, allí donde me llamo. Pero en cuanto hago mi trabajo, me vuelvo a casa, con mis amigos aragoneses, a Zaragoza. En Madrid todos saben que soy de Zaragoza, que es mi casa, mi tierra, mi pasión, el lugar por donde me gusta pasear todos los días.

-Y desde hace algún tiempo, también hace fotografías.
-Me encanta. Aprovecho los rodajes, mi encuentro con actores. Lo que me gusta es hacer fotografía creativa: ver paisajes, crear mundos con los actores o con lo que se me pone por delante. Ahora ya tengo colgadas muchas de mis fotos en el portal www.multimagen.com.

PREGONERO DE LA FERIA DEL LIBRO VIEJO Y ANTIGUO DE ZARAGOZA

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HOY PRONUNCIARÉ EL PREGÓN DE XI FERIA DEL LIBRO VIEJO
Hoy por la mañana, jueves, 26, a las once, pronunciaré el Pregón de la XI Feria del Libro Viejo y Antiguo de Ocasión, gracias a la invitación de Pablo Parra y Francisco Asín, entre otros. Hablaré de los primeros libros, de algunas revelaciones de la adolescencia –Camus, Bécquer, García Lorca y García Márquez, especialmente, pero también Rosalía de Castro-, de mi llegada a Aragón y de algunas pasiones iniciales: las biografías, la ficciones de Jorge Luis Borges, los poemas de Rilke y luego la amistad con muchos autores, distribuidores, impresores, libreros y editores de aquí. El pregón, no muy largo, quiere ser una auténtica exaltación del libro. Estáis invitados. No es una hora fácil, pero si andáis por cerca de Independencia, será un placer veros.

 

*La foto es de André Kertész.

SERGIO MURO EXPLICA 'LA HISTORIA DEL PERFORMANCE'

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Esta noche, del viernes 27 de Marzo, Día mundial del Teatro, a las 21.30 horas se estrena en el Teatro de Las Esquinas el nuevo proyecto de Muro y Cruces “La Historia del  Performance”. Sergio Muro, artista multidisciplinar y performer internacional, junto a Lucio Cruces, músico y artista multimedia, presentan una selección de los hitos más representativos de esta disciplina artística. Y lo hacen justo ahora que se cumplen 100 años de los primeros performances que los Dadaístas, encabezados por Tristán Tzara, realizaron en el Cabaret Voltaire de Zurich. Junto a ellos, colaboran Mudy Issa, saxofonista, Francho Obón, disc jockey y Cafés Orús. Acaban el espectáculo con un happening social, de ahí que la empresa aragonesa participe poniendo un mojito con café incluido en la entrada. Para este blog le hemos hecho una entrevista a Sergio Muro, que explica las características del montaje.

-¿En qué consiste exactamente la función ‘La Historia del Performance’? ¿Qué va a ver el espectador?

El espectador va ser parte del proceso creativo, protagonista, va a poder vislumbrar que hitos y que artistas transformaron la mirada del arte conceptual y de esta disciplina artística, de una manera muy plástica, visual y didáctica, para, por un lado indagar más sobre esos artistas y esta disciplina relativamente joven -comparándola con las demás, pintura, escultura, poesía, música..-, y para que, además, cuando afronten otra experiencia delante de un performance, valoren lo que están viendo.


-¿Cuál es la importancia del performance en el teatro y en el arte?

Creo que en el arte y teatro contemporáneos es crucial. Antonin Artaud ya abogaba por el Teatro del Absurdo, el teatro de la Crueldad, donde decía que el arte y la vida eran lo mismo, que había que agredir al espectador, para que reaccionara, para que no fuera un ente pasivo. Se transforma lo cotidiano en una experiencia artística. En el arte contemporáneo, rompieron todos los lastres academicistas y el yugo del mercado del arte, sobre todo esto último en los años 70, ya que el artista se presenta como obra de arte y no necesita ningún intermediario, una obra de arte viva. Además es un periodo muy convulso donde el arte se convierte en herramienta de lucha social (todos los movimientos de igualdad, antibelicistas, feministas, gays y lesbianas...)


-¿Cuál sería para ti el performance más genuino, el que marcó un antes y un después?

Creo que hay varios puntos de inflexión y varios artistas clave. Por un lado los Dadaístas y Surrealistas juegan con el azar, con lo lúdico, con lo absurdo, el artista se expresa sin trabas. Realizan el antiarte, incluso el no arte. Tristan Tzara, Hugo Ball, Marcel Duchamp ... incluso Luis Buñuel con Giacometti hace el poema visual de ‘La jirafa’ en los jardines de los Condes de Noailles... En España, sería en Aragón donde se realizarían los primeros protoperformances, con La Agonía del Cabo, con claras reminiscencias a estos movimientos y conceptos de vida. En la parte plástica, Yves Klein y Pollock, rompen con la barrera que imponía el bastidor y el soporte pictórico para meterse dentro de él. Allan Kaprow "inventa" los happenings, donde el público crea la propia pieza. John Cage en la parte musical, siendo un virtuoso de la música cree convencido que el ruido de los objetos cotidianos generan arte. En la danza, la Danza Butoh, surgida en Japón después de las bombas de Hirosima y Nagasaki, transforma la manera de mover el cuerpo y de la danza.

-Son muchos noches nombres, desde luego...

Pero si tuviese que elegir a uno, creo que sería Joseph Beuys, el más teórico y que abogaba por la creatividad, el verdadero capital del ser humano. Performance como el del Coyote, la Liebre,... son hitos. Después viene la era digital, y la fotoperformance y videoperformance, donde creo que son claves Bruce Nauman y Paul McCarthy. Marina Abramovic es la más conocida y popular... Y no habría que olvidar el Accionismo Vianes de los 70, que rompieron con cualquier moral, realizando orgías, ritos y liturgias paganas, con sangre de animales e incluso con amputaciones físicas. Chris Bruden se dejo disparar en una galería ante la mirada atónita y sin saber que hacer de los espectadores...

-¿Qué vínculo existe entre el performance y el dadaísmo?

Es total, es el inicio, es la libertad, el azar, lo lúdico.



-Cómo defines al movimiento Dadá, encabezado por Tristan Tzara. ¿Qué te interesa de él?

De Dadá y el dadaísmo me interesa la frescura, la pureza de pensamiento más instintivo, la improvisación, la vuelta a la jovialidad, al juego -como si fueran niños-, la libertad de propuestas, la risa, y el trasfondo que tenía de ir en contra de lo establecido, en cierta manera, en diversos campos: existenciales, histriónicos, escépticos, iconoclastas y subversivos.


-¿Cómo se compaginas el arte, el teatro, tu pasión por la el concepto y el atletismo?

Creo que todo va unido, no pienso hoy voy a ser atleta y mañana artista conceptual. El arte y el deporte me dan equilibrio mental y me desarrollan como persona. Siempre he tenido esas dos facetas en mi vida, la verdad es que he de reconocer que soy hiperactivo, y que la fuerza que me ha dado el deporte lo he podido canalizar en proyectos culturales y artísticos donde necesitaba toda mi resiliencia y energía vital y creativa.

 

PREGÓN DE LA XI FERIA DEL LIBRO VIEJO Y ANTIGUO DE ZARAGOZA, 2015

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PREGÓN

 

El canto libre del tiempo: memoria y palabra

 

Antón CASTRO

El primer libro que compré en mi vida fue por correo. Debió de ser hacia 1975 y a través de una revista, quizá fuese el As Color de los miércoles, ofrecían Humillados y ofendidos de Dostoievski, Salambó de Gustave Flaubert y Papá Goriot de Balzac por 199 pesetas. Acababa de ver en televisión una pequeña serie sobre la obra de Dostoievski, con Inma de Santis y Ramiro Oliveros en el reparto, y otra sobre la obra de Balzac con un Carlos Lemos genial. Casi por entonces, tuve un profesor, Xosé Toba Quintáns, que nos daba lecciones de literatura con sus apuntes manuscritos de la Universidad de Santiago. Le apasionaban Ernesto Sábato, especialmente Sobre héroes y tumbas, y García Márquez. Nos dijo: «Es bueno que vayáis a una librería. Un libro es como una puerta al mar».

La frase podría parecer inventada, pero no lo es: él era de Muxía y nos recordó otro detalle que entonces me pareció ideal. En su pueblo transcurría La hija del mar de Rosalía de Castro, que había pasado una temporada muy cerca del Santuario da Virxe da Barca, donde las olas son como deshilvanados gigantes de espuma; había estado con la hermana de Eduardo Pondal, el bardo galaico-céltico de la Costa de la Muerte que Ángel Petisme sacó en su canción Golpes de mar. Decidí hacerle caso: fui a la librería más famosa de A Coruña, Arenas, que aún existe en los Cantones, y compré la edición de Círculo de Lectores de Cien años de soledad. En aquel agosto de 1976 leí la novela cinco o seis veces: yo era un zagal de aldea y aquella me pareció una experiencia increíble. La literatura podía ser eso: una puerta abierta al mar, a la imaginación, a la aventura, a la historia, a la reflexión; podía contener historias fascinantes, historias que parecían contadas por mi abuela Emilia. La literatura era una puerta abierta al mar y a algo un poco indeterminado para mí entonces: el deseo y el sexo. Releía con pasmo absoluto aquella noche de amor de José Arcadio, el hermano del coronel Aureliano Buendía, con una gitana y me parecía que salía de la novela el vago olor de lodo o salobre de la tierra, de la lluvia, de la carne estremecida como si el mundo estuviese a punto de deshacerse para siempre.

Aquel libro fue una revelación. Y una pesadilla. Y un sortilegio, que me condujo a otros libros. Debo citar especialmente tres: Rimas y leyendas de Bécquer, que aún me acompaña, otra invitación a soñar, a viajar en el tiempo, a enamorarme de palabras como montería o rayo de luna; una antología de prosa, poesía y teatro de Lorca, en Círculo de Lectores, que fue como una conmoción, empezando por el léxico. Si García Márquez me mandaba directamente al terreno de la incredulidad, Lorca me envió al diccionario. Recuerdo que anotaba, a lápiz, con impoluta caligrafía entonces, palabras que parecían brotar del hechizo: pámpanos, nardo, polisón, miriñaque, adelfa, arrayán, o algo que parecía más terrible como sarmentosa por calentura de varón. Y el tercer título fue El extranjero de Albert Camus: la historia de un extraño ante sí mismo, ante la vida y el sol, y ante la muerte de su madre. Ese libro es, en algún instante de nuestra existencia, un perfecto autorretrato. Todos nos sentimos desconocidos alguna vez ante el espejo.

 

A partir de entonces, me hice visitante asiduo de las librerías, y amplié los establecimientos: Lume, sobre todo. Más tarde, Couceiro y Follas Novas, de Santiago de Compostela. En el verano de 1978 iba a marcharme de mi casa siempre. Me dije: «Si muero joven, como los poetas, no habrá ningún testimonio de mi paso por la tierra». Di un paseo de seis horas por un bosque y escribí 36 poemas breves, a la manera de Diario de un poeta reciéncasado de Juan Ramón Jiménez, un libro que compré en una librería de viejo y ocasión que instalaron por poco tiempo en la plaza de Pontevedra.

Como la de muchos de ustedes, mi vida se construyó con lecturas, con libros, con autores, con quimeras. Y, con el magisterio constante de libreros que leían, que amaban los libros, que contagiaban pasión y hechizo por los escritores y sus circunstancias. Los libros son democráticos: responden a una idea de fraternidad universal indiscriminada. No importa que sean grandes, medianos o pequeños, rojos, grises o negros, alargados, rectangulares o cuadrados, no importa el tipo de letra, el diseño, la portada, la textura, el olor, el uso. No importa en lo esencial, aunque la forma sirve para hacer legible el contenido, el texto, esa caligrafía de conocimiento y emoción. Sean como sean, objetos impecables para las almas y las conciencias, tratados de material sensible, los libros enamoran, enseñan, detienen, envuelven, informan, desanudan el hilo de los sueños, abren las puertas condenadas, eliminan rejas a cualquier prisión, son pájaros de papel. Aves de libertad. El canto libre del tiempo: memoria y palabra.

Cuando llegué a Zaragoza en septiembre de 1978, como muchos otros, empecé a frecuentar Librería Pérez en el Tubo: allí me hice asiduo de uno de mis géneros favoritos. Las biografías. Y adquirí, lo recuerdo bien, una biografía ilustrada de Greta Garbo. Me volvió loco. Uno de los primeros sueños literarios que tuve fue redactar la biografía definitiva de Greta Garbo; luego acumulé muchos libros para hacer lo propio con Luis Buñuel, con Ramón María del Valle-Inclán, la pianista Pilar Bayona, el escultor y pintor y periodista Ramón Acín o Urbano Lugrís, el artista del mar.

Inocencio Ruiz Lasala fue un maestro para mí. Un incitador al que costaba ponerlo de tu lado. Exigía estratagemas de conquista: te examinaba de curiosidad y formación. Le compré muchos libros; por ejemplo, una amplia selección de volúmenes de Akal, que debieron salvarse de un incendio. Y aquel Rilke en España, de Jaime Ferreiro Alemparte, que me ha acompañado siempre. Después de Inocencio, o casi a la par, me habitué a otros lugares y otros libreros: Muriel, Contraseña, Pórtico, Gómez Pastor, Gacela, Hesperia, la Librería General, donde robé un Hacia un teatro pobre de Jerzy Grotowski en una época en que quería ser director teatral y dramaturgo. Salí corriendo y creo que aún no he dejado correr por la mala conciencia.

Desde entonces no ha cesado mi pasión por los libros. No soy bibliófilo, soy un lector entusiasta. He hecho microbibliotecas, desordenadas e incompletas, de casi todo: de las Olimpiadas, de boxeo, de cuentos de fútbol, de bandoleros, de bestiarios, de historia del libro y de la lectura, de sirenas y hadas, de epistolarios, de mujeres escritoras, de álbumes ilustrados, de crímenes y, por supuesto, del mar: durante años coleccioné libros del mar en la poesía, y más específicamente de ballenas.

He hecho modestos anaqueles de Borges, Cortázar, Mercè Rodoreda, Kafka o de William Shakespeare, por ejemplo, y eso significaba comprar todas las traducciones de sus libros, en español, en gallego, en portugués... Fue mi escritor preferido antes de que lo suplantasen Borges, Marguerite Yourcenar, Isak Dinesen, Mercè Rodoreda y, por supuesto, Miguel Torga, Ramón José Sender y Bécquer, que es un autor aragonés nacido en Sevilla con el que me reencontré en Veruela. A veces me sorprendo a mí mismo pensando cuántos libros he querido escribir, cuántos autores me han embrujado, cuántos fotógrafos me están esperando. Soy fetichista, me apasionan las dedicatorias, las rarezas, los catálogos de artistas, las ediciones ilustradas, los cuentos infantiles, las enciclopedias y los diccionarios. Y las compilaciones de reportajes y entrevistas. Soy periodista porque leí cuando era cajero de bingo Inventario de otoño de Manuel Vicent.

Los libros han sido una incitación, un estímulo, una travesía y una forma de vivir en constante desvelo y en la mejor compañía: con los autores, los editores, los distribuidores, los impresores y con los libreros. Ahora ya son otros: Antígona, Cálamo, Pórtico, Los Portadores de Sueños, París, Pons, Librería Central, Prólogo, Luces de Bohemia, ... Merecen un cariño especial los libreros de viejo: son los depositarios de un arsenal infinito de tesoros que rescatan del olvido, que miman y comparten. «Cualquier papel que encierra una palabra es el mensaje que un espíritu humano manda a otro espíritu», ha escrito Borges, que se confesó «incapaz de imaginar un mundo sin libros». El libro es una forma continua de felicidad. Siempre podemos encontrar cualquier cosa en su interior. Un murmullo, un misterio, una voz necesaria; de día y de noche, las páginas y sus criaturas cuchichean. El libro es uno de esos objetos perfectos que nos deslumbran y que nos sojuzgan: por su contenido, por su continente, por su épica sigilosa, porque nos llevan de paseo hacia la realidad de cada día y hacia las estrellas. Ya está aquí el libro digital y su auténtico sueño es alcanzar la escultura sensual del papel.

Quiero dar aquí fe de tres de mis volúmenes favoritos: el Latassa en tres tomos, que me consiguió nuestro inolvidable Félix Romeo Pescador, la primera edición de Poeta en Nueva York, de García Lorca, que me trajo de Argentina el rapsoda Luis Felipe Alegre y la primera edición, ilustrada por Timoteo Pérez Rubio, de La voz apasionada de Julio Alejandro de Castro, que me regaló el bibliófilo José Luis Melero. El libro, como ven, también es una hermosa proyección de la amistad. 

 

*La foto es de André Kertész.

JUANCHO PONS Y EVA COSCULLUELA, PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTA DE CEGAL

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LA CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE GREMIOS Y ASOCIACIONES DE LIBRERÍAS (CEGAL) RENUEVA SU JUNTA DIRECTIVA

[Nota de CEGAL] La Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías, en las elecciones celebradas el pasado día 23, ha renovado su junta directiva. La composición de la nueva junta es la siguiente:Presidente: Juancho Pons (Librería Pons, Zaragoza). Vicepresidenta: Eva Cosculluela (Librería Los Portadores de Sueños, Zaragoza). Tesorero: Juan García (Librería Anabel, Valverde del Camino, Huelva). Secretario: Pedro González (Librería Hipérbole, Ibiza). Vocal: Antoni Daura (Librería Parcir, Manresa). Vocal: Nacho Larraz (Librería El Cresol, Valencia) Vocal: Alvaro Manso (Librería Luz y Vida, Burgos). Vocal: Ricardo Martínez (Librería Fábula, Madrid). Vocal: Zaida Pérez (Librería Liberespacio, Madrid). Vocal: Pilar Pérez-Canales (Librería El Espolón, Burgos). Vocal: Antonio Rivero (Librería Canaima, Las Palmas).

Este nuevo equipo afronta este reto con ilusión y con el objetivo de trabajar para fortalecer el gremio de libreros. Queremos que las librerías tengan presencia en la vida de los ciudadanos, que sean consideradas como alternativas de ocio y queestén integradas en las rutinas de compras habituales. La nueva directiva trabajará duro para que así sea y se esforzará en recordar que las librerías son el mejor lugar para comprar libros.

CEGAL está desarrollando proyectos muy valiosos que esta junta quiere reforzar. Estamos muy orgullosos de haber puesto en marcha iniciativas como la web "Todostuslibros", que permite obtener información bibliográfica y saber en qué librerías hay existencias de un título; el "Club Kirico", que anima la lectura entre los más jóvenes, realiza selecciones temáticas y que reúne más de 96 librerías que trabajan la literatura infantil de calidad; la web "Los libreros recomiendan", que ofrece recomendaciones semanales realizadas por los propios libreros y una selección mensual con libros destacados; el premio "Librería Cultural" que distingue el buen hacer de las librerías que, más allá de su faceta comercial, tienen un marcado perfil de dinamizadoras culturales; "Zona Cómic", una web con información sobre cómics elaborada por libreros especializados; o el "Día de las librerías" que celebramos en noviembre como un reconocimiento a nuestro oficio.También se han puesto en marcha en los últimos años herramientas que facilitan la gestión diaria de las librerías, como Cegal en Red, las normas CSL o la implantación de los estándares de transmisión de datos SINLI. Hemos promovido estudios como el "Mapa de Librerías", el "Barómetro" y el "Observatorio de librerías", que retratan el panorama actual que viven nuestros negocios.

En este tiempo que ahora empieza, la nueva directiva de CEGAL tiene como objetivo fortalecer los proyectos en marcha, impulsar otros nuevos y, sobre todo, estar al servicio de los libreros y de los gremios locales.La nueva Junta Directiva quiere agradecer a la directiva anterior, y de manera muy especial a su presidenta Pilar Gallego y a su secretario Juan Miguel Salvador, su trabajo y su implicación personal por el gremio. Nos atrevemos a decir sin temor a exagerar que Cegal no estaría viva ahora mismo sin el buen hacer de Pilar Gallego y de Juan Manuel Salvador estos dos últimos años, una época difícil que ellos consiguieron superar.

CEGAL representa a 1600 librerías de toda España y está a vuestra disposición para todo aquello que necesitéis.Podéis contactar con nosotros en el teléfono 91 5 33 64 07, o por correo electrónico: cegal@cegal.es

28/03/2015 09:46 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL 'BÉCQUER' DE RUBIO Y PALOMO

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Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1834-Madrid, 1870) es un poeta lleno de hojarasca y de tópicos. Esa imagen de escritor del amor, enfermizo, que fallece de tuberculosis es completamente inexacta. Jesús Rubio Jiménez lleva más de un cuarto de siglo estudiando la vida y la obra del poeta y de sus familiares, y concluye que murió de pulmonía. Dice en la nueva edición de ‘Rimas. Leyendas y relatos orientales’ (Fundación Lara. Colección Clásicos Andaluces, que dirige José Lara Garrido), que se acaba de presentar en Madrid: “La enfermedad que lo llevó a la tumba fue una bronquitis cogida en el trayecto de la Puerta del Sol a su casa en Claudio Coello sentado en la terraza descubierta de uno de los nuevos tranvías tirados por caballos que hacían el recorrido y de los que por cierto acababa de proporcionar información la revista ‘Madrid moderno’. Fueron los días más fríos vividos en Madrid en mucho tiempo”. Añade en su límpida biografía, basada en textos administrativos y en las escasas cartas del poeta, que el día de su entierro, en la Sacramental de san Lorenzo, “el sol, que había palidecido ligeramente por un eclipse el día de su muerte, ya había recobrado su brillo habitual”.

Esta nueva edición está llena de novedades. María del Pilar Palomo, que había editado el ‘Libro de los Gorriones’ en 1977, ordena de nuevo las ‘Rimas’ y explica la complejidad del vate sevillano: afirma que su labor poética es un acto de lucidez, de conciencia y no un desahogo sentimental. Bécquer tenía la visión de la poesía como amada y del poeta como amante. Fue un poeta de insatisfacción permanente, que intentaba dominar y domar el lenguaje y que fue un teórico de la poesía, “su auténtico amor inalcanzable”.  Para Pilar Palomo, Bécquer “intentó expresar la belleza y el sentimiento del mundo a través de la poesía y la razón. Y de ahí deriva su modernidad: es un poeta popular, moderno y de gran profundidad”. Asimiló diversas tradiciones: los ecos del Renacimiento, el romanticismo alemán, la poesía popular andaluza. María del Pilar Palomo, que estuvo dos años en la Universidad de Zaragoza, donde contó con alumnos como el poeta Ángel Guinda, ha reordenado las ‘Rimas’ (que habían adulterado sus amigos) y les ha dado coherencia y una lectura simbólica más precisa. Sitúa al escritor sevillano, tan vinculado con el Moncayo y con Veruela, a la altura de Charles Baudelaire, Mallarmé o Arthur Rimbaud. “Sus campos semánticos fueron la luz, el aire y el pensamiento”.

Jesús Rubio Jiménez ha estudiado a casi toda la familia, al padre Joaquín y al tío José del escritor, ha editado a Bécquer en varias ocasiones, ha dirigido la revista ‘El gnomo’ y ahora trabaja en un proyecto muy ambicioso ‘Valeriano y Gustavo Adolfo. Vidas paralelas’. Dice: “En la introducción del volumen, lo que he hecho es ajustarme a los datos. En cierta forma, intento deconstruir al personaje para saber quién era de verdad y recompongo su biografía a partir de los documentos. Me alejo de los testimonios de sus amigos, que ofrecieron tantas manipulaciones e idealizaciones”, señala.

Se especuló mucho con los amores de Bécquer; Rubio es preciso: “Hay que acabar con la leyenda y con la visión ‘angelizada’ del poeta. Solo hay dos mujeres en su vida: Julia Espín, de la que se sabe muy poco, y su esposa Casta Esteban, de la que se separaría. En cambio, hay algo muy importante: su faceta de periodista, de escritor de periódicos, determinante”. Bécquer lo fue todo en la prensa: desde redactor de un suelto, de una necrológica, de reportajes y crónicas hasta director de una cabecera y, también, un creador de ficciones en el periódico, algo que se analiza al estudiar sus ‘Leyendas’ y los relatos orientales. “Por ejemplo, una historia como ‘El caudillo de las manos rojas’, heredera de los testimonios de los viajeros a Oriente y de los ecos de ‘Las mil y una noches’, tuvo hasta tres versiones. Las ‘Leyendas’, por otra parte, tienen un gran atractivo para los estudiosos de la literatura fantástica moderna, que lo consideran un clásico del género”, resumió Jesús Rubio. 

 

*Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, realizado por su hermano Valeriano en 1862.

28/03/2015 20:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

FIDEL SEBASTIÁN EDITA Y EXPLICA LAS CLAVES DE TERESA DE JESÚS

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[Hoy, exactamente hoy, 28 de marzo de 2015, se cumplen cinco siglos exactos del nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, Teresa de Ávila o Teresa de Jesús. Hoy en Heraldo.es se publica una amplia entrevista con el filólogo Fidel Sebastián Mediavilla, bilbilitano nacido en 1948, que es el editor del 'Libro de la vida' (RAE / Galaxia Gutenberg). Aquí está la entrevista por entero.]

 

¿Qué significa la figura de Teresa de Jesús en la literatura española?

Es una de sus cumbres. Afirmaba fray Luis de León que dudaba que existiera en nuestra lengua quien se pudiera igualar a ella en la forma del decir y en la pureza y facilidad del estilo. Si en Cervantes admiramos la perfección en el uso del español ya hecho, en santa Teresa nos deleita la maestría en un castellano que aún se está haciendo.

 

¿Cómo se explica su vocación tan temprana, esa pasión por el martirio, por jugar a eremitas, esa obsesión por Dios?

Su vocación fue más bien tardía, según los parámetros de su tiempo: no ingresó en el convento hasta los veinte años, después de resistirse lo que pudo a la llamada interior. Su vocación por lo grande y arrojado se forjó al contacto con los libros de santos y de caballerías que leía a la par, y con el ejemplo de sus hermanos varones que embarcaron armados para las Indias o se batieron con los tercios españoles en Italia. Al tiempo de aprender a leer, seguro que atrajeron su mirada y despertaron su imaginación y deseos unas viñetas muy expresivas sobre la Pasión de Jesús que venían al principio de las vidas se santos (el Flos sanctorum) que manejaba.

 

Su vida tiene algo de relato inverosímil: por ejemplo esa fuga de casa para ingresar en un convento o esa parálisis de casi dos años. ¿Cómo se explica? ¿Qué hay de realidad y de leyenda?

La fuga de su casa a los veinte años se explica porque de esta manera evitaba a su padre viudo tomar una decisión que le costaba sobremanera. De hecho, al día siguiente de la escapada, el padre se presentó en el convento para negociar la dote que habría de aportar para el sostenimiento de su hija. La parálisis es un hecho: lo cuenta ella misma en el Libro de la vida y lo cuentan sus compañeras. Hay diversas hipótesis acerca de las causas. El hecho es que se produjo después de estar sometida a un cruel tratamiento a base de purgas por la curandera de Becedas y un posterior colapso que la hizo pasar por muerta durante tres días. Contaba entonces veinticuatro años.

 

¿Quién la curó en realidad: su fe, San José (?), una hechicera? ¿Cómo se explica su recuperación?

Ella misma cuenta que, habiendo fallado los médicos de la tierra, se encomendó a los del cielo. Se lo había pedido a san José y le quedó muy agradecida. En toda Ávila corrió la voz de que se trataba de un milagro y menudearon las visitas al monasterio de la Encarnación para ver a la curada. El hecho es que, después de estar tres años postrada en un cama, empezaba a moverse, y a caminar a gatas.

 

Hay un momento en que parece que se va a inclinar por la vida más mundana. ¿Qué le lleva a cambiar de opinión?

Dios la favorecía en la oración con vivencias muy intensas. Por otra parte no sabía negarse a recibir a las muchas visitas que la venían a ver, y esto la disipaba: se debatía entre el coro y el locutorio. Esto le causaba una tensión que pensó superar eliminando la oración mental. Más tarde reconocería que este fue el mayor peligro que pasó en su vida, y recomienda que no la abandone nadie que haya empezado a tenerla, por mal que se esté portando, porque es el medio más eficaz para poderse enmendar.

 

¿Cuál es la aportación del 'Libro de la vida', que redactó en dos ocasiones y completó la segunda edición a los 50 años?

Lo escribió para sus asesores porque buscaba por encima de todo la verdad, y quería saber con certeza si andaba bien con su modo de hacer oración, en la que menudeaban los fenómenos místicos que Dios le daba sin ella buscarlos. Lo escribe con intención de anonimato, por lo que evita nombres o detalles que la puedan identificar si el libro escapara de las manos de sus destinatarios. El resultado es una obra maestra de la literatura en general, y de la mística en particular; un retrato humano y psicológico donde se han inspirado los más altos creadores artísticos y donde han encontrado un banco de pruebas los analistas de la salud física y mental.

 

Háblenos de esas visiones del Cristo resucitado, de los ángeles. ¿Se podría entender eso en alguien que no sea un místico?

Parece, por la historia, que también las han tenido ocasionalmente personas que no han alcanzado la santidad. Santa Teresa, en todo caso, insiste en que no está la santidad en tener visiones ni revelaciones. Ella no las quería, y pidió a Dios que se las quitara, sobre todo cuando estaba delante de otras personas: no quería llamar la atención ni que la tuvieran por santa. No obstante, todo lo que Dios le mandaba lo agradecía. Tenía por regla segura no guiarse por esas visiones (donde podría ser engañada por sí misma o por el demonio), sino por lo que dispone la Iglesia para todos y de lo que le mandaban sus confesores.

 

Otro asunto que describe con precisión es la levitación. ¿Era verdadera o era soñada?

Cuenta en el Libro de la vida que algunas veces, en oración, se elevaba todo su cuerpo; pero –precisa—“esto ha sido pocas”. También lo cuentan las testigos, aunque ella les mandara que no lo dijeran. Para evitar que lo notasen, si estaba en la iglesia, pedía que la sujetaran, o se tendía en el suelo. Pero pidió a Dios que no le diese levitaciones en adelante, y no las tuvo más.

 

¿Cuáles serían los principios fundamentales de Teresa? ¿Sus ideas, su poética, por decirlo así? [Aquí te invito a decir cuatro o cinco cosas en breve para un lector de calle]

Santa Teresa participó de las inquietudes espirituales de su tiempo que buscaban un modo de vivir la religión más interior: en concreto la práctica del recogimiento, de la oración mental. En su caso, frente al derrotero que tomaron los luteranos o los alombados, Teresa se atenía siempre a la autoridad de la Iglesia, como criterio seguro. Muy amiga de los libros (para entretenerse, cuando pequeña; para nutrir su oración, de mayor), lamentó mucho la prohibición (arbitraria y transitoria) de muchos de sus autores preferidos, pero Dios, según ella cuenta, le dijo que Él le daría libro vivo: empezó a tener vivos coloquios con la Humanidad de Cristo, y a verle a veces con los ojos del alma. Teresa supuso una cumbre en la mística y es maestra en el conocimiento de Dios por experiencia. Para ella, la piedra de toque, con todo, era la Sagrada Escritura y lo que le decían los teólogos competentes. De su oración salían sus decisiones y sus libros. Escribió, aparte escritos sueltos, diez libros importantes, y fundó en quince años diecisiete conventos de monjas y dieciséis de frailes. Y, antes de morir, pudo ver su fundación, el Carmelo Descalzo, dotado de jurisdicción propia, con independencia de los calzados.

 

¿Qué vínculos tiene con San Juan de la Cruz [y con el quietismo]?

Santa Teresa, después de emprender la reforma de las monjas, entendió que necesitaba el apoyo de frailes de la misma institución, y encontró en fray Juan de la Cruz el primer candidato adecuado, que llevó tan a la perfección su espíritu de reforma. Tuvieron largos coloquios, en que ambos se enriquecían de las profundidades de la oración del otro. San Juan de la Cruz fue el hombre que la santa escogió, cuando tuvo que volver, por obediencia, al monasterio de la Encarnación como priora, para que hiciera de confesor de aquellas monjas, y las llevara por caminos de contemplación. De allí salieron muchas monjas para los carmelos descalzos de la madre Teresa. Literariamente, san Juan de la Cruz es el primer poeta en español, sin lugar a dudas. En la mística, comparte podio con la santa.  

 

¿Cuál ha sido su trabajo específico en este libro?

En primer lugar, fijar el texto, a partir del manuscrito autógrafo que se conserva en El Escorial y revisando las ediciones impresas anteriores. Se han resuelto algunas erratas que se arrastraba desde la primera edición. Se ha devuelto el sentido y la coherencia a frases que quedaban inacabadas o que presentaban irregularidades sintácticas: hay que tener en cuenta que la santa no puntuaba prácticamente sus manuscritos, y que el personal de la imprenta donde se estampó por primera vez hizo lo que pudo, puntuando muchos pasajes difíciles inadecuadamente (todas estas divergencias se justifican en el “Aparato crítico”). Mis estudios sobre la puntuación en el Siglo de Oro español me han servido mucho  en este empeño. Por otra parte, por primera vez se anota exhaustivamente el texto, con todas las aclaraciones que el lector necesita sobre el contexto cultural, social, espiritual y filológico. La notas se estructuran en dos niveles: a pie de página, lo que se considera indispensable para el buen entendimiento de lo que refiere el texto; en un apartado específico de “Notas complementarias” lo que el erudito o el curioso quiera saber más acerca de ello. Los estudios que acompañan al texto ofrecen al lector el estado de la cuestión a día de hoy respecto a la crítica histórica y literaria y a los diferentes aspectos de la investigación sobre la santa y su obra. Dos índices, uno onomástico y otro de notas, permite buscar fácilmente aquel asunto sobre el que se quiere consultar.

 

¿En qué medida la persiguió la Inquisición? ¿En qué dificultades reales le puso?

La Inquisición no la persiguió en ningún momento. Tan solo, el Libro de la vida fue retirado para examen, a partir de una denuncia de parte de la princesa de Éboli, que actuó por despecho cuando la santa decidió que sus monjas abandonaran el monasterio que ella les había regalado y en el que no dejaba de interferir. Fue una suerte, porque el escrito se conservó estupendamente hasta que se fue a buscar doce años después para ser impreso, y poco después, reclamado por Felipe II, colocado en lugar de honor como reliquia en la biblioteca de El Escorial. Una denuncia con poco fundamento y menor sustancia de una novicia que entró con ínfulas de señora y de santa en el monasterio de Sevilla, y que hubo de salir de él porque no servía para descalza, motivó un interrogatorio a la santa y a otras religiosas, resolviéndose en nada. Tanto la denuncia de la de Éboli como la de Sevilla apuntaban maliciosamente al modo de hacer y enseñar a hacer oración de recogimiento, como si tuviera que ver con la desviación del quietismo o alumbradismo, que era la máxima preocupación, por entonces, de la Inquisición.

 

¿Qué otros libros le parecen capitales para conocerla?

El fundamental es este, que ella llamaba a veces “mi alma”. Naturalmente, se expresa también toda su intimidad en las “Cuentas de conciencia” que escribió antes y después del Libro de la vida para sus confesores. Y las cartas, que es un terreno sobre el que queda pendiente llevar a cabo una tarea de edición que las comente adecuadamente. Por lo demás, todos sus libros son importantísimos. La cumbre literaria y espiritual de ellos la constituye el Castillo interior también llamado Las moradas.

 

¿Cómo definiría su estilo, su vocabulario, su modo de escribir?

Su estilo es la sencillez. Escribe como se habla; como hablaba una hidalga castellana vieja del siglo xvi, que había leído mucho y que estaba acostumbrada a hablar y escribirse, del rey abajo, con todos. Tengo comprobado que aprovecha y, sobre todo, place mucho más leerla en voz alta. Mejor: oír que la leen bien. No se olvide que tanto ella, como Cervantes, por ejemplo (que también procuraba escribir como se habla), vivían en un medio cultural en el que lo más común era la lectura en voz alta; en parte, porque eran pocos los que sabían leer; y en parte por hábitos culturales y sociales como las reuniones familiares para leer o las lecturas en común de los refectorios.

 

Leyendo tus estudios, parece una obsesa de las fundaciones de conventos... ¿Con qué objetivo?

Al principio no pensó sino en fundar un monasterio donde se viviera la regla del Carmen como la vivieron los primeros carmelitas en Palestina, en pobreza y silencio y meditación, siendo pocas. Luego, cuando el general de todos los carmelitas la visitó en el recién fundado monasterio de San José, la animó a fundar tantos cuantos pudiese con el mismo espíritu. Y ella obedeció a su superior y a Dios, que le empujaba a ello en su oración. Pensó que era cuanto ella podía hacer para ayudar con sus oraciones a los que trabajaban por escrito y de palabra en defensa y propagación de la religión. Luego sería ella misma la que pediría al general que le permitiera fundar monasterios de hombres que las pudieran confesar y gobernar con su mismo espíritu, y así comenzaron los frailes descalzos, extendiéndose prodigiosamente por toda España y saltando fuera de España antes de acabar el siglo.

 

Teresa le ha interesa mucho a la literatura, al cine, al teatro, a las jóvenes generaciones: Ray Loriga, Espido Freire, Carolina Morales, entre otros. ¿Qué tiene esta mujer de particular, por qué ejerce esa atracción hacia nuestros contemporáneos?

Teresa ofrece muchas facetas que pueden atraer la atención de diferentes sensibilidades: la escritora, la mística, la fundadora, la doctora. Desde el mismo momento de su muerte empezó a abastecer de materia a poetas como Góngora, Argensola o Cervantes; a Jacint Verdaguer, Gabriel y Galán o Manuel Machado; a dramaturgos como Lope, Catulle Mendès o Eduardo Marquina; a novelistas como Ramón J. Sender, Olaizola, Bárbara Mújica o Sánchez Adalid. Y todos los que Vd. cita más arriba y tantos otros más que ahora, con motivo del V Centenario están presentando nuevas obras de su producción.

 

Una última cuestión: Fernando Delgado, en su próxima novela, fabula acerca de la relación de amor entre Teresa y Jerónimo Gracián. ¿Se sabe algo real?

Es un disparate. En el estudio que acompaña a mi edición cuento toda la historia de cómo unas monjas inquietas del monasterio de Sevilla, después de que se hubo marchado la santa, a instancias de los calzados y con la connivencia de su problemático confesor, denunciaron no solo que hubo trato carnal entre la madre y Jerónimo Gracián, a quien llevaba nada menos que treinta años (tenía la santa entonces sesenta y tres) sino que Teresa había tenido varios hijos que había despachado para América con la colaboración de su hermano Lorenzo. A pesar del absurdo, la cosa hizo ruido en Sevilla. Finalmente, una de las causantes se desdijo y la Inquisición acabó no tomando en consideración las acusaciones, sin abrir siquiera las diligencias. Lo que es cierto es que la sintonía y el aprecio mutuo entre la fundadora y el que sería primer provincial de la descalcez fue altísimo, como revelan los escritos de una y otro. Confío poder editar próximamente la vida del padre Gracián escrita por él mismo, ciertamente ejemplar y apasionante.

 

El retrato de Teresa de Jesús, mejorado, lo tomo de François Gerard.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9c/Teresa_of_%C3%81vila.jpg

Lo publicado hoy en Heraldo.es

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2015/03/28/teresa_jesus_una_las_cumbres_las_letras_espanolas_348215_308.html

28/03/2015 20:47 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DE '40 AÑOS CON FRANCO'. VV. AA.

España es un país apasionante: por la complejidad de su historia, de intrincados matices, por esos períodos tan contradictorios como la posguerra y la Transición que han hecho correr ríos de tinta y siguen dando pie a monografías, estudios, análisis y rescates de personajes, de hechos y de convulsiones, conocidas, secretas o semiocultas. Otro buen ejemplo es el libro  ‘40 años con Franco’, en el que Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea y uno de nuestros historiadores más activos, aquí y en el extranjero, coordina a otros nueve estudiosos reconocidos para ofrecer una visión de conjunto, que desciende a los detalles, a las paradojas, al dolor e incluso a lo que parece inverosímil. Ellos son, siguiendo el índice el volumen, Paul Preston (retrata a Franco con datos y sin piedad), Ángel Viñas (aborda la la gloria, la sombra y la crisis), Borja de Riquer (se centra en la crisis de la dictadura), Carlos Gil Andrés(elabora algo así como un ‘dramatis personae’ de la época), Mary Nash (analiza a las mujer bajo el franquismo), José-Carlos Mainer, Agustín Sánchez Vidal, Enrique Moradiellos (estudia la bibliografía sobre el régimen y los libros a favor y en contra de Franco) e Ignacio Martínez de Pisón.

El autor de ‘El día de mañana’ y ‘La buena reputación’ firma el epílogo ‘Cuarenta años sin Franco’, donde se pregunta: “¿En qué momento empezaron a pasar cosas? Digamos que para mi generación eso ocurrió en 1975, el año de la muerte del dictador”. Dice que el otro acontecimiento “de la historia colectiva de nuestras vidas” fue el frustrado golpe de estado de 1981. Añade: “Si tuviera que decir cuál de esas fechas me marcó más, elegiría sin duda la segunda. En febrero de 1981, yo era un joven de veinte años que estudiaba cuarto de Filología Hispánica en Zaragoza. A diferencia de quienes nos llevaban cinco o diez años, mi generación no había vivido la agitación política de las postrimerías del franquismo”. Las cosas cambiarían de golpe.

Como se ve, Pisón es uno de los cuatro aragoneses que participan en el volumen. Casanova firma el prólogo y un artículo muy sólido sobre la dictadura que salió de la guerra. Dice: “Esa cultura de la crueldad y de la indiferencia hacia el considerado enemigo se convirtió en una seña de identidad de las dictaduras de toda Europa en los años treinta y cuarenta”.

José-Carlos Mainer escribe de ‘Letras e ideas bajo (y contra) el franquismo’. Con su estilo inconfundible, y su poética tejida de referencias, de títulos, de hechos, de autores y de pensamientos cruzados, estudia cómo “la cruzada de Franco quiso iniciar un mundo nuevo” también en literatura. Y recorre cuánto pasó, lo que se escribió y la suspicacia de la censura; recuerda que Ernesto Giménez Caballero fue “el verdadero inventor del fascismo español”, analiza las revistas literarias, el paso de una literatura imperialista y de elogio al régimen a una literatura “menos triunfalista”, ‘una literatura de posguerra’, desmenuza algunas revistas (‘Escorial’, ‘Vértice’, ‘Actualidad española’, ‘La Codorniz’), se fija en personajes como Pemán, Torrente, Ridruejo, Laín Entralgo, García Serrano o Cela, de quien dice que “había sido uno de los vencedores de la contienda y sus éxitos se explican por la entusiasta colaboración de la prensa domesticada y por sus propias habilidades para el exhibicionismo”.

Y Agustín Sánchez Vidal, con su mirada caleidoscópica y brillante, analiza el cine franquista con todas sus líneas: el cine imperialista y sentimental, la aparición de Berlanga y de Azcona, películas como ‘Surcos’, las dificultades de Saura y su tenacidad, y el estreno de películas como ‘Cría cuervos’ de Saura y ‘Furtivos’ de Borau. ‘40 años con Franco’ es el tema de una exposición que pronto organizará el Ayuntamiento de Zaragoza, con el propio Julián Casanova y Amparo Martínez al frente.  

 

LA FICHA    

40 años con Franco. Varios Autores. Coordinación: Julián Casanova. Crítica. Barcelona, 2015, 405 páginas.

La foto de Julián Casanova la tomo de aquí.

28/03/2015 21:23 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SERGIO GIL Y OTRAS PROMESAS

[Mi hijo Jorge, estudiante de cuarto de Filología Española, tiene un blog donde publica este artículo, centrado, especialmente, en Sergio Gil. Aquí se puede seguir. 

https://olimpicogol.wordpress.com/2015/03/28/inventario-de-promesas/]

INVENTARIO DE PROMESAS

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Por Jorge RODRÍGUEZ GASCÓN

 

Para mí lo más bonito del fútbol es el descubrimiento de jugadores. Futbolistas a los que ves realizar un control, un regate en medio de un partido intrascendente y que, de repente, acaparan toda tu atención. Sin saber cómo, su manual de juego despierta en ti una ilusión diferente, que mezcla la frescura y la sorpresa. Las esperanzas que depositas en ese jugador, aunque sea de un modo relativo, las asumes como propias. Compartes la alegría que generan sus victorias y te compadeces de sus derrotas, sin que normalmente haga falta un factor de unión con el jugador. Suelo tener preferencia por un perfil de futbolista creativo, que posea facilidad para desbordar rivales o encontrar líneas de pase con su imaginación. Más allá de eso, no es necesario ser del equipo en el que juega ni considero el marcador un factor determinante. El único interés que suelen tener los partidos es que el jugador al que acabas de descubrir lo haga bien y, si puede ser, que tenga incidencia en el resultado.

He tenido la sensación de estar ante un gran descubrimiento muchas veces, en algunas he acertado y otras no ha sido así. Eso tampoco es excesivamente relevante: siempre guardas cierta simpatía con el futbolista que un día llamó tu atención, por mucho que su carrera haya defraudado con el paso de los años. En la lista de los jugadores que un día despertaron mi interés pueden estar muchos, y en ocasiones recuerdo el momento en que los vi jugar por primera vez. Recuerdo a Rivaldo en su temporada con el Deportivo, a Michael Owen en sus inicios en el Liverpool, a Wayne Rooney cuando despuntaba en el Everton o a Savio Bortolini cuando llegó al Madrid procedente del Flamengo, aunque le vi más en su paso por el Zaragoza. No me olvido tampoco de Diego Tristán y Fran en el Deportivo, de Cani en su debut en la Romareda (el día que le hizo un caño a Reitziger), de Oubinha con el Celta, de Arjen Robben en el PSV, de Silva en su temporada en Segunda con el Eibar, de Verratti con la selección italiana sub-19, de Mata en las inferiores del Madrid y  a las órdenes de Koeman en el Valencia, de Thiago Álcantara en la Masía, de Jesé en el Real Madrid, de Coutinho y Neymar con Brasil en el MIC o de Marco Reus en el Monchenglachbach.

Muchas veces mi instinto falló. Algunos de los futbolistas a los que seguí se estancaron y sus carreras no cumplieron con lo que prometieron sus inicios. Pese a ello, siempre me acuerdo más de sus buenos momentos que de sus peores partidos. Entre ellos están Antonio Cassano en la Roma, Tomás Rosicky en el Borussia Dortmund (tampoco ha tenido mucha continuidad en su paso por el Arsenal), Antonio Longás en el Zaragoza, Alan Dzagoev en el CSKA Moscú, Sebastián Giovinco en la Juventus, Milan Baros en el Liverpool, Marcos García en el Villarreal, Capi en el Betis o Marcos Vales en el Zaragoza.

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Nuevas promesas.

Friendly - Pero lo mejor es que cada cierto tiempo el fútbol te descubre una nueva promesa. Dos de los jugadores que he seguido últimamente han sido Allen Halilovic y Daniele Verde. De Halilovic había visto algunos minutos en el Dinamo de Zagrev, con el que debutó a los 16 años en la Uefa Champions League. Aunque su primer partido completo lo vi este verano en un torneo de pretemporada, en el debut de Luis Enrique con el Barcelona. No recuerdo lo que pasó en el partido (creo que el Barça ganó por la mínima) pero sí que tengo en mente los regates de Halilovic y su disparo al palo. La temporada no le va excesivamente bien al joven croata. Juega en el filial que coquetea con el descenso a Segunda B, y solo ha participado en un partido oficial con el primer equipo. Ha marcado algún gol bonito en esas diagonales que hicieron célebre a Messi, pero su participación en el equipo ha ido disminuyendo. El pasado fin de semana fue cambiado en el minuto 27, tras la expulsión de un compañero. Halilovic no se tomó bien el cambio y discutió con el entrenador y el delegado del equipo. Y da la sensación de que sus desplantes pueden impedirle jugar este fin de semana ante el Tenerife. Tras el incidente con Halilovic, Jordi Vinyals, el entrenador del equipo, dijo que se están perdiendo los valores de la Masía.

Daniele Verde acaba de debutar esta temporada con la Roma. El napolitano es un jugador astuto, poderoso en carrera y escurridizo ante los defensas. En su primer partido como titular, ante el Cagliari, dio dos asistencias. La semana siguiente vi el partido completo frente al Chievo Verona con la ilusión de ver a Verde en la última media hora. Pero Rudi García no le puso a jugar y tuve que esperar al partido frente al Parma. Al menos vi un gol de Totti, en un disparo desde la frontal; un recurso inagotable que ha alimentado la leyenda del capitán romanista. Sin embargo, Rudi García completó su gran tarde en el banco y sentó a Totti, que no ocultó su enfado al ser sustituido. La Roma acabó empatando el partido en Verona, al igual que frente al Parma en el Estadio Olímpico, la semana siguiente. Esta vez, Daniele Verde disputó unos minutos y, aunque bordeó el gol, no pudo romper la mala racha de la Roma, que ya ha perdido la estela de la Juventus en el Calcio. Verde ha alternado buenos minutos con el equipo romano y partidos sin mucho brillo. Le perjudica el mal momento de la Roma, un equipo al que le falta constancia para afrontar la lucha por el título. La plantilla giallorosa ha jugado muy en bien en fases de la temporada (probablemente la Roma sea el equipo que mejor fútbol ha practicado en los últimos diez años en Italia) pero siempre parece frágil ante el músculo de la Juventus. Una vez más la Vecchia Signora le ha derrotado con facilidad en la carrera por el Scudetto.

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Sergio Gil debuta con el Real Zaragoza  

gil1GNo es casualidad que a Sergio Gil Latorre (Zaragoza, 1996; 18 años) sea uno de los nuevos descubrimientos del Zaragoza. La diferencia es que con Sergio Gil sí que tengo un lazo de unión -algo que no ocurre con los otros jugadores mencionados-. Le conozco desde hace muchos años (los dos vivimos en Garrapinillos) y es un canterano del Zaragoza, el equipo de mi ciudad. Es un chico sensato fuera de los terrenos de juego y posee un talento especial para domar el balón. Seguramente ya le había visto jugar de niño, pero la primera vez que presté atención a su proyección fue en el campo del Garrapinillos, en uno de esos rondos improvisados que se forman en los descansos. Poco después, supongo que en un diálogo que surgió en la banda, su madre hizo un resumen del último partido, cuando Sergio jugaba en el Club Deportivo Oliver. Contó que había marcado un gol de falta y sugirió, con cierto pudor, que el Zaragoza le estaba observando. No sé por qué pero atendí a la conversación con más interés que el partido que había ido a ver. Quizá ya entonces tuve la sensación de estar ante algo diferente. El Zaragoza le reclutó al poco tiempo y fue progresando en su cantera, e incluso algunos equipos grandes de España se fijaron en él. El año pasado lideró a la selección aragonesa que fue subcampeona en el Campeonato de España y ha sido convocado en dos ocasiones con la selección española sub 17.

Pocos años después de aquel descanso en Garrapinillos (4 o 5 como mucho), Sergio Gil acaba de debutar con el primer equipo del Real Zaragoza. En su primer partido en la Romareda jugó con descaro y despertó a una afición que necesita nuevos ídolos

 

 

[1]. El pasado fin de semana Sergio estrenó titularidad en el Sardinero, un campo con una gran tradición en el fútbol español. Actuó más pegado a la banda derecha y cuajó un buen partido. Incluso recuperó el balón del primer gol, que originó el penalti sobre Borja Bastón, un cazador del área. Sergio trabajó mucho, fue valiente en la disputa y mostró su buen toque de balón y su lectura del juego. Posee una facilidad innata para combinar y juega con la cabeza levantada, el signo que distingue a los futbolistas imaginativos. Maneja las dos piernas y tiene dinamismo en la elaboración y llegada al área. Al acabar el partido, Popovich supo valorar el trabajo de Sergio Gil y confirmó las buenas sensaciones que ha dejado en dos partidos: “Era arriesgado poner a un chico cuando llevábamos cinco partidos sin ganar, pero salió bien. (…) A mí me encanta tener chavales que sé que pueden responder a mi confianza. Ahora tendremos más opciones, pero Sergio tiene algo especial y lo hemos visto”.

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Jorge Rodríguez Gascón.


[1] El Zaragoza ha encontrado esta temporada a dos nuevos ídolos. El joven Vallejo lidera la defensa con la madurez de un veterano y el delantero Borja Bastón es el sustento goleador del equipo. Ambos son baja en el partido frente al Alcorcón (Borja está sancionado y Vallejo ha sido convocado con la selección sub 21). Todo indica que Sergio Gil será titular por primera vez en la Romareda y puede volver a desempeñarse en el costado diestro y ayudar a la media, para cubrir la baja de Nacho Insa, que se retiró del entrenamiento con una sobrecarga.
29/03/2015 15:42 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

CINCO POEMAS DE CECILIA DOMÍNGUEZ

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POEMAS DE “CUADERNO DEL ORATE, CUATRO MESES Y UN DÍA” DE CECILIA DOMÍNGUEZ LUIS, PREMIO CANARIAS DE LITERATURA 2015

 

 

TERCER MES

 

 

Día 2

Sonríen, sonríen los hombres de paso, abrazan al lobo y a la infiel novicia

y cuentan los dientes del mar en los muros.

La ciudad no desea su regreso, pero ellos sonríen

a sus cómplices de hojalata y a los ojos de las telarañas.

El día les concede licencia para atrapar el tiempo en las miradas temerosas.

Y hay que apretar los dientes para no caer en sus abismos.

¡Arriba, arriba, a la torre más alta que confunda sus nombres!

Y luego la caída, 

y el graznar de los cuervos.

 

 

Día 9

No te diré  lo que guardo bajo las losas del jardín

ni te confesaré el alcance del aroma de los eucaliptos.

Tampoco te revelaré el santo y seña que te abra las puertas de mis culpas

Serías la criatura más triste y huiría de ti hasta el almácigo bajo el que duermes.

Piensa en la velocísima lengua de los sapos que atrapa fuegos de artificio.

Mi exilio son estos bucles de la memoria,

esos umbrales que se abren en el lugar donde se cierran las conchas.

La palabra que fue o la que será

duerme en el vientre de las catedrales que cultivo, piedra sobre piedra.

Un faro, una luz que señale los pasadizos desiertos

será todo el tesoro de los santos  y los corceles  que a mi  alrededor cabalguen.

Nada puedo decirte. Nombrar es el comienzo

y yo ya vislumbro el final del camino.

 

 

Día 20

Coser, coser: la cruz, el bastidor que suena.

Hay marcas de alfileres y agujas en los dedos de las madres.

Es bueno no estar cansado y no temer a las tempestades

ni a los anillos que ensartan el talle del viento.

Algunos se han marchado y no regresarán. Otros vendrán en brazos de un cometa,

sollozantes, vencidos en la caída de la tarde.

Traerán granos de arena para cegar las tormentas.

Tanto miedo se esconde detrás de sus máscaras,

que piden antorchas para la oscuridad de los rayos y los abanicos.

Es bueno abandonar esos lugares tristes, como el que hay detrás de tu cintura;

dejar que los búhos canten sus profecías sobre los tallos de la grama

y decretar un estado de sitio para los alféizares.

Las mujeres cosen vestidos para maniquíes y ángeles y se  pinchan y sangran

al tiempo que salmodian: Coser, coser, la cruz, el tambor, las agujas.

Es bueno no ser búho ni profeta.

 

 

 

Día 23 

Libérate.

Haz que salga toda la turbulencia, el fuego y la ceniza

y observa cada uno de los escombros sobre los que me levantaste

cuando yo sólo quería ser una parte invisible de la tierra,

un soplo que apenas perturbara el sueño de la hierba que pisas.

Si yo te tuviera, te diría el secreto de esa muerte que acude cuando la luz se apaga,

se desliza por mi lado y, en las  cortinas, traza círculos que me aprisionan.

Pero sólo tengo este presente que se petrifica, como mis manos cuando te buscan, 

y esta colina que contemplo, inamovible como los días perdidos.

 

 

 

Día 29

Por aquí. En fila

Las esfinges vigilan con los ojos vendados, y apenas se  vislumbra tu cabeza,

al fondo de ese corredor de raíles y puertos.

Lejos están los que dibujan muros con antorchas y espinas,

y los ibis se  disfrazan de guerreros

porque el tiempo no existe en el neón que nos deslumbra.

Hemos bebido el licor de los adeptos

y nos sabemos inermes para las miradas  de los lagartos.

Pero ya han disparado las flechas y es llama y galope lo que viene de lejos

a confirmarnos en el centro del torbellino.

 

Poemas de Cuaderno del orate (cuatro meses y un día),

de Cecilia Domínguez Luis. Colección La Palma, Ediciones La Palma, 2014.

 

-Publico estos poemas por gentileza de la autora y del poeta y narrador Nicolás Melini. Mil gracias a los dos.

29/03/2015 20:59 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SERGIO VILA-SANJUÁN: ADIÓS A LA SOLAR PERIODISTA MARGARITA RIVIERE

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[El domingo fallecía la periodista y escritora Margarita Riviere a los 70 años. Como muchos otros lectores de prensa, he seguido sus artículos, sus libros, sus trabajos en diversas direcciones y periódicos: ’El periódico’ o ’La Vanguardia’ o en publicaciones de Anagrama. No tuve la suerte de conocerla. Quien sí la conoció fue el periodista y escritor Sergio Vila-Sanjuán, un indiscutible maestro del periodismo cultural; acaba de publicar por cierto un delicioso libro de interés para mucha gente y para los estudiantes: ’Una crónica del periodismo cultural’. Sergio le dedicaba hoy la apertura de ’La Vanguardia’. Tiene el detalle de enviarme el texto, levemente ampliado y matizada de esta mujer a la que define de "personalidad solar".]

 

EL PERIODISMJO CRÍTICA Y ENTUSIASTA: MARGARITA RIVIERE 

 

Sergio VILA-SANJUÁN

 

 

   Hace unas semanas Margarita Rivière me llamó para pedirme que participara en la presentación de su libro Clave K, junto a Xavier Vidal-Folch, en la librería Mas Bernat. Hablaba con voz ronca y susurrante, y en ese mismo momento tuve la impresión de que ella no vendría al acto. Desde hacía tiempo un enfisema pulmonar le complicaba, cada vez más,  la vida. Finalmente el miércoles pasado estuvo presente en Mas Bernat mediante una intervención grabada en video aquella misma mañana, el último esfuerzo, porque ya se encontraba muy mal, para apoyar su primera novela, en la que creía y que ahora constituye su testamento periodístico y literario. Aunque con las energías mermadas, el entusiasmo y la vehemencia de Margarita se han mantenido hasta el último momento.

   Margarita Rivière ha sido una auténtica institución en la prensa española y en la vida barcelonesa. Trabajó como firma estrella en los principales medios del país, fue delegada en Barcelona de la agencia Efe (bajo su tutela se puso en marcha en 1992, año olímpico, el servicio de noticias en catalán), publicó una amplia bibliografía y encarnó como pocas y pocos la figura del periodista progresista de los años de la Transición.

   Hija de un importante publicitario, su ascendencia de la alta burguesía le brindó un conocimiento de las interioridades de la sociedad catalana que nunca fue complaciente,  sino muy crítico. Interesada en sus inicios como periodista por el tema de la moda, a pesar de que personalmente era la antítesis de una persona presumida, acabó dedicandole varios libros  (Diccionario de la moda, La moda ¿comunicación o incomunicación?, Lo cursi y el poder de la moda), que hicieron de ella una autoridad en la materia.

   Pasó por el combativo Diario de Barcelona de Tristán la Rosa y por El Periódico, informando y opinando, con voz comprometida, sobre las transformaciones de la época; recogió sus perfiles de políticos de entonces en el volumen de 1984 La generación de la transición. En la segunda mitad de los años noventa pasó a La Vanguardia, donde realizó la entrevista diaria de contraportada, antecedente de la actual “contra”. Un trabajo que recopiló en Diálogo con la política, la cultura y el poder. Más tarde colaboró de forma regular sobre todo en El País.

   Se le consideraba próxima a posiciones socialistas, algo que a ella no le gustaba oir porque se veía a sí misma sobre todo como una profesional independiente. En los últimos tiempos apoyó con su firma y su presencia algunas iniciativas de los Federalistes d´Esquerra.

   Y es que la reflexión sobre los medios, su incidencia social  y su relación con el poder político constituyó una constante de su trabajo. En La fama. Iconos de la religión mediática reflexionaba sobre cómo la presión política sobre la prensa de la época franquista había dado paso a la presión de los intereses económicos y los gabinetes de comunicación. En El problema, de 1999, analizaba la inestable relación entre Madrid y Barcelona en los distintos niveles de influencia.

   Su compromiso permanente con el feminismo quedó patente ya desde los años setenta en libros como el que hizo junto a Santiago Dexeus, Anticonceptivos y control de natalidad, difundísimo, y  en otros posteriores, como El mundo según las mujeres o El placer de ser mujer, título irónico ya que mientras lo buscaba “solo recibía chascos, rebuznos, sopapos, graznidos y exorcismos”. “El mejor feminismo hoy es una esforzada sabiduría del porvenir, una sabiduría plural, multidiscilpinar, abierta y curiosa”, señalaba.

   Aunque ya la había tratado, tuve el privilegio de conocerla bien en los tiempos de despegue de la revista Qué Leer, cuyo modelo había elaborado y que dirigía su marido, el escritor Jorge de Cominges. Con ellos y con Jesús Ulled, Elisenda Nadal y Toni Iturbe nos reuníamos cada mes en intensos consejos de redacción amenizados por el humor y buenas dosis de cotilleo. Margarita,  la energía personificada, llamaba la atención sobre los pensadores políticos y sociales más innovadores que iban apareciendo en el panorama. Un tiempo después de esta experiencia, ya con sesenta años cumplidos, tuvo el humor de cursar el doctorado en sociología. Leyó la tesis bajo la dirección de su amigo y mentor Salvador Giner.

   Margarita, ya lo he dicho, era crítica con la sociedad en la que vivía. Hace quince años decidió escribir una novela política cuyos temas guardan notables paralelismos con situaciones anteriores, del momento de consolidación del pujolismo en Cataluña. El resultado fue un pequeño ajuste de cuentas con un tiempo y una atmósfera que le disgustaban, pero también un thriller sobre el poder con valor extraterritorial. Ningún editor se atrevió entonces a publicarla. En los últimos meses la situación ha dado un conocido giro y editorial Icaria se ha animado a hacerlo. Clave K es un  House of cards a la catalana, una obra que, sin esquivar la parodia y la caricatura, invita a la reflexión sobre los intríngulis de la vida política en el sentido más amplio.

   Querías ver esta novela en las librerías, Margarita, y con tu característico tesón no has cejado hasta conseguirlo. Echaré mucho de menos tu positividad, tan estimulante; tus juicios agudos e informados y tus carcajadas contagiosas. Mi cariño y mis condolencias para Jorge [de Cominges (su esposo)] y para vuestros hijos Clara y Hugo.

*La foto es Humberto Rivas.

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