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RETRATO DE WILLIAM SHAKESPEARE

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William Shakespeare (1564-1616) es, probablemente, el autor más enigmático de todos los tiempos. Parece un escritor imposible que ha cosechado tantos elogios como incertidumbres ha despertado a su alrededor. Algunos siguen empeñados en ver detrás de él máscaras o figuras ocultas: los escritores Christopher Marlowe, que falleció joven en una reyerta de taberna y según algunos su desaparición habría sido una impostura, Ben Johnson, Francis Bacon, Edward de Vere, algunos poetas menores, etc. Para Jorge Luis Borges, Shakespeare es el menos británico de los escritores ingleses; afirma que “la hipérbole, el exceso y el esplendor son típicos de Shakespeare”. El premio Nobel y editor Thomas Stearns Eliot observó: “Nunca un hombre sacó tanto provecho de tan escaso conocimiento”. Jacob Burckhardt, autor de 'La cultura del Renacimiento en Italia', le dedica una intuición genial: “Una mente así es el más raro de los dones del cielo”.

Harold Bloom, que publicó la extensa monografía 'Shakespeare' y más de 700 páginas de 'El canon occidental', ambos editados en España por Anagrama, afirmó que “William Shakespeare es el hombre que, en esencia, inventó la personalidad humana”, en alusión a la frondosidad y hondura de sus personajes, a los pliegues y repliegues de su domino de la conciencia. Bloom precisó que él y Dante son los más grandes autores de todos los tiempos. Quizá lo más correcto sea desmentir un poco al sabio y recordar que el auténtico par literario de Shakespeare es Miguel de Cervantes, autor del Quijote, y que es probable que ambos murieran el mismo día: el 23 de abril de 1616, aunque eso en el caso del británico no es fácil tenerlo claro. Es decir, de Shakespeare y de Cervantes se cumplen en 2016 400 años de su muerte. Y otro gran lector del 'Bardo de Avon' como Oscar Wilde abrió otra espita a la interpretación: “Solo fue un esclavo de la belleza”, escribió.

Para los anglosajones, Shakespeare es Dios. El personaje más popular del milenio, el creador que lo ha inspirado casi todo y que sigue inspirándolo, y no hay más que seguir el discurrir de algunas teleseries que parecen exaltar a diario su capacidad de crear acciones y personajes. Nació en Stratford-on-Avon el 26 de abril de 1564, era hijo de un comerciante venido a menos, estudió poco y al parecer dominó, gracias a un afanoso profesor, el latín, algo de lo que hablaría años después en una de sus piezas. No cursó estudios universitarios, lo cual abona el terreno de la perplejidad. ¿Cómo podía haber acumulado tanta información y tantos conocimientos alguien cuya fuente principal de información fueron las 'Chronicles of England, Scotland and Ireland' (1577) de Raphael Holinshed, algunas crónicas italianas y el propio Lope de Vega. Quizá realizase sus primeros pinitos en el teatro; muy joven aún conoció y amó a Anne Hathaway y se casaron en noviembre de 1582. Ella, que procedía de un pueblo vecino y de una familia de mayor elevada condición social, estaba embarazada de tres meses. Tendrían tres hijos: Susannah y los mellizos Judith y Hamneth, que murió con once años hacia 1594. No tardaron en distanciarse, aunque nunca se separaron; él sería cruel con ella en su testamento.

A principios de 1590, William Shakespeare ya estaba en Londres y había firmado 'Los dos caballeros de Verona' y 'Enrique III', que aún siguen disputándose la condición de ser la primera pieza, 'La fierecilla domada, 'Ricardo III' o dos poemas como 'Venus y Adonis' y 'La violación de Lucrecia'. Desde muy pronto, hacia 1590, se enroló en la compañía Lord Chamberlain's Men y permaneció en ella hasta 1610. No tardará en empezar a triunfar en diversos teatros, aunque la fama le llegará con El Globo, que se inauguró en 1599. En 1613, el edificio sufriría un incendio y se quemarían muchos de sus manuscritos, entre ellos 'Cardenio', inspirado al parecer en 'Don Quijote de la Mancha', lo cual vincula al genio español y al genio británico. En el fondo, el dramaturgo y actor en ocasiones era un asalariado de los teatros y de su compañía y la autoría pasaba un tanto inadvertida. Poco a poco empezaría a redactar piezas impresionantes, que renovaron el teatro isabelino: 'Romeo y Julieta' (1895), una de sus dramas de trasfondo romántico donde el amor intenta vencer al odio; 'El mercader de Venecia' (1596), una pieza sobre la codicia; ‘Julio César’ (1599), una amarga reflexión sobre la soledad del poder, que es uno de sus grandes asuntos; ‘Hamlet’ (1601), el inventario de la duda, de la fragilidad y quizá la visión de un héroe que aún hoy nos resulta muy contemporáneo; ‘Otelo’ (1603-1604), el relato de los celos y de la traición por envidia y de la perversidad; 'El Rey Lear' (1605-1606), una espeluznante historia de la locura, de amistad y de un conflictivo amor paterno filial; ‘Macbeth’ (1606), una de las piezas más redondas y sangrientas sobre la ambición política de la que ahora Luis Alberto de Cuenca y José Fernández Bueno acaban de publicar una nueva traducción en un admirable libro editado por Reino de Cordelia con espectaculares ilustraciones de Raúl Arias.

En casi todos sus dramas, que carecen de mirada moral o de juicio sumarísimo a las actitudes más abominables, se impone una idea: la muerte de los inocentes. Ahí están Julieta, Desdémona en 'Otelo', Ofelia en 'Hamlet', 'Cordelia' en 'El Rey Lear'. Conmueven esa visión y esa obsesión. Y sorprende y deslumbra su gran capacidad para crear historias que parecen nuevas de hechos que muchos conocen o que figuran en los libros. Shakespeare tenía el don de la originalidad y de la complejidad y de la síntesis. Todo lo que tocaba lo convertía en oro. O en arte. Sorprende la variedad y la riqueza de su lenguaje, la variedad de sus matices, su sentido poético, la seguridad de sus metáforas. En todos sus libros hay aforismos de un pensador. Si abrimos la edición bilingüe de 'Macbeth' de Reino de Cordelia podemos leer: “La vida es una sombra que pasa, un pobre cómico / que se luce y se agita por un rato en esena / y no vuelve a salir; es un cuento contado / por un idiota, lleno de sonido y de furia, / que nada significa”. Hay otros rasgos que no pueden pasar inadvertidos: es el creador por excelencia del arquetipo y, además, sabe crear formidables personajes secundarios que le confieren muchos matices a sus obras, donde se mezclan varios niveles de significados y matices: lo cómico, lo satírico, lo poético y lo patético, lo vulgar, lo sublime o la desmesura.

La vida de William no está exenta de romanticismo. Se sospecha que, más allá de su cada vez más inequívoca bisexualidad, amó a varios hombres (o eso se sospecha), a los que les dedicó sus sonetos de amor con las iniciales W. H.: el conde de Southampton, Henry Wiothesley, el actor William Hughes, el conde de Pembroke o incluso a la 'Dama Oscura' de la que se sabe poco y a la que alude en algunos de sus composiciones. Sus sonetos han tenido muchos traductores y tienen varias ediciones: Luis Astrana Marín, Eduardo Marquina, Agustín García Calvo, Manuel Mújica Láinez o Antonio Rivero Taravillo, entre otros. [El Instituto Shakespeare de Manuel Ángel Conejero ha traducido su obra y la ha editado en diversos volúmenes en bilingüe; Shakespeare tiene muchos y excelentes traductores.] A propósito de la pasión, anotó: “El amor pedido es bueno, pero el que se da sin que haya habido petición, es mejor”.

William Shakespeare falleció tras una noche de parranda y borrachera. Recientemente varios investigadores han encontrado otras pruebas: habría muerto de un tumor en un ojo. Imaginó este epitafio, entre sombrío e irónico: “Buen amigo, por Jesús, abstente / de cavar el polvo aquí encerrado. / Bendito sea el hombre que respete estas piedras / y maldito el que remueva mis huesos”.

 

 

*El retrato de Cobbe.

RAFAEL MORENO IZQUIERDO: DIÁLOGO SOBRE LAS BOMBAS DE PALOMARES

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'LA HISTORIA SECRETA DE LAS BOMBAS DE PALOMARES' (CRÍTICA):

DIÁLOGO CON RAFAEL MORENO IZQUIERDO


[Hoy martes se presenta en Madrid, en la FNAC de la Castellana 79, el libro ’La historia secreta de las bombas de Palomares’ de Rafael Moreno Izquierdo, que publica Crítica. Hace algunos días, el autor tuvo la gentileza de responderme a algunas cuestiones sobre este asunto, lleno de silencio, de medias verdades, de ocultación por parte del franquismo. Parte del diálogo se publicó en ’Heraldo de Aragón’. Acompañarán al autor Inocencio Arias y Felipe Sahagún.]


-¿Por qué le interesó tanto esta historia? ¿Qué pensó que podía haber detrás?

En 1996 me encontraba en Washington como corresponsal de la Agencia EFE y estaba investigando el tema de las armas nucleares estadounidenses en España y las bases cuando me encontré con documentos sobre Palomares. Solicite la desclasificación de documentos a Estados Unidos y al final me ha tomado casi 20 años concluirlo. La dificultad mayor ha sido la falta de colaboración por parte de las autoridades españoles que no han facilitado ni un solo documento oficial sobre el tema ni han colaborado.

-Si tuviera que definir la Guerra Fría, ¿Qué diría? ¿Qué aspectos le han interesado sobre la soterrada batalla nuclear?

Conocer lo cerca de estuvimos de un holocausto nuclear le pone los pelos de punta a uno. Me ha impacto saber que durante muchos años, el Pentágono mantenía volando las 24 horas del día decenas de bombarderos con armas nucleares preparados para recibir en cualquier momento la orden del presidente de EEUU para atacar a la URSS… y lo que es aún más revelador, que España era protagonista –ignorante- de esta guerra. Por eso, desgraciadamente, se produjo el accidente de Palomares que podría haberse producido en otros lugares de nuestro país.

-¿Cuál era la importancia estratégica de las tres bases americanas de España?

Las bases en suelo español fueron críticas en la planificación militar norteamericana para prevenir o defenderse en el caso de que la Unión Soviética iniciara una tercera guerra mundial. A principios de los años 50, en las bases de Zaragoza, Torrejón y Morón estuvieron destinados de forma rotatoria bombarderos B-47 que tenían como función estar preparados para lanzar en cualquier momento bombas atómicas sobre la URSS. Los B-47 operaron en territorio español hasta 1965 cuando son retirados a EEUU. A partir de entonces, las tres bases pasan a ser importante por sus unidades de aviones de reabastecimiento de combustible en vuelo porque los bombarderos con armas nucleares saldrán y regresar a EEUU sin tocar suelo. En resumen, la base aérea de Zaragoza fue clave en la planificación estadounidense de la Guerra Fría.

-Dado que estamos en Zaragoza, ¿qué peculiaridades tenía respecto al conflicto nuclear? Cuenta jugosos detalles de las naves…
Pocos saben que el B-52G que se estrelló en Palomares había pasado en su viaje de ira muy cerca de Zaragoza. Es más, desabasteció en vuelo gracias a los aviones cisternas estadounidenses KC-135 que estaban estacionados en ese momento en la base de Zaragoza. En ellos años, la base zaragozana era absolutamente crítica en estas misiones aéreas de disuasión. Los planificadores militares estadounidenses tenían señalado una zona comprendida entre León y Zaragoza para que los B-52 repostaran en vuelo en su viaje hacia la frontera entre Turquía y la Unión Soviética. Si no se hacían esos reabastecimientos, los aviones no podían completar sus patrullas. En principio, el accidente de Palomares podría haberse producido también sobre Zaragoza. El riesgo podemos decir que era muy similar.

-Vayamos con el 17 de enero de 1966. ¿Qué pasó exactamente?
En el viaje de vuelta a Estados Unidos, después de patrullar cerca de la frontera con la URSS y más de 24 horas de vuelo, un bombardero B-52 se acercó a la zona de Almería para tomar el combustible necesario para poder cruzar el Atlántico y regresar a ella. Lo previsto es que rellenara sus depósitos de gasolina gracias a un avión cisterna que había salido poco antes de la base aérea de Morón. Mientras realizaba la operación algo sucedió y el bombardero se estrelló contra el cisterna que se incendió y explotoóen vuelo. El bombardero se partió en mil piezas y las cuatro bombas termonucleares cayeron sobre varios kilómetros de los alrededores de Palomares

-Recuérdenos brevemente qué pasó en Palomares, específicamente, por qué se convirtió en una localidad universal…
El accidente de Palomares fue el suceso nuclear más importante y grave hasta el caso de Chernóbil. Por eso, se convirtió en un acontecimiento mundial. Además se generó una expectación muy grande no solo por la contaminación radiactiva que se produjo sino también porque durante más de 80 días se busco una bomba atómica que había caído en el Mediterránea y que estuvo a punto que caer a un abismo marino y perderse para siempre. En ese momento, todo lo relacionado con armas nucleares era máximo secreto y se especuló incluso con que la URSS hubiera intentando rescatar la bomba habla aprender su tecnología.

-¿Por qué se silenció tan obstinadamente el choque de aviones por el Gobierno de Franco y el Gobierno de Johnson?

El accidente aéreo fue reconocido desde el principio pero se silenció el tema de las armas nucleares para no generar polémica y problemas. En realidad, el Gobierno norteamericano quiso ser más trasparente sobre el tema pero fue el general Muñoz Grandes –el general de dirigió la División Azul y que entonces era jefe del Alto Estado Mayor- quien impuso una política censura informativa hasta el extremo de que se negó a hacer público un comunicado de prensa que le propuso el departamento de Estado y que reconocía lo más básico. Franco no quería generar problemas a Washington o poner en peligro las bases de utilización para el Pentágono. También quería evitar una oposición al programa nuclear español –civil y militar- que en ese momento estaba en pleno desarrollo.

-La sensación que se tiene al leer el libro es que estuvimos al borde de una auténtica catástrofe nuclear. ¿Fue así?

Las bombas termonucleares de Palomares eran 75 veces más potentes que las de Hiroshima y Nagasaki. Ese pudo ser el riego. Sin embargo, los sistemas de seguridad funcionarios y no se produjo una reacción en cadena. El peligro se produjo porque dos de las cuatro se rompieron y dejar expuesto el combustible radiactivo de plutonio que contenían. Esta contaminación podría haber afectado gravemente a la población local que –inconsciente de lo que estaba pasando- estuvieron jugando y visitando las bombas sin saber que podría contaminarse y morir. Gracias a Dios no se hay constancia que se produjera esta contaminación.

-¿Se sabe por qué no estallaron esas bombas, más peligrosas que las Hiroshima y Nagasaki como usted acaba de decir? Recuérdenos cómo eran, cuánto pesaban, dónde están, dónde se exhiben…

Las bombas no estallaron porque los sistemas de seguridad funcionarion pero todavía hoy es secreto cómo funcionaban estos seguros. Las bombas atómicas eran máximo secreto y hasta Palomares nunca se había fotografiado una. En realidad su forma era más parecida a un torpedo o un misil más que a una bomba de aviación, y así las describieron en un primer momento los habitantes de Palomares. Dos de las bombas se exhiben hoy en Museo de la Energía Nuclear en Nuevo México. Uno puede ir allí e incluso tocarlas. Creo que al menos una de ellas debería ser cedida o donada a Palomares para conocer y explicar toco el incidente.

-Más allá del gesto de Fraga, ¿cuál fue el comportamiento de Estados Unidos, cómo se transportó tanta y tan superficie de tierra contaminada?

Estados Unidos asume que tiene una responsabilidad directa en el tema de Palomares aunque Franco y su gobierno "se lo ponen fácil" hasta el extremo de que no solicitan compensaciones económicas y les ayudan a contentar a la población. Jurídicamente, Franco pudo incluso haberse quedado con las bombas al haber caído en suelo español. Respecto a la tierra contaminada, los representantes españoles llegaron incluso a aceptar que se enterraran en suelo español, lo que hubiera creado el primer cementerio nuclear en nuestro país. Curiosamente, la oposición al cementerio nuclear no viene por los españoles sino por el propio departamento de Estado que lo considera una locura y lo veta. Tenían claro que si lo dejaban en España, se crearía un ´monumento´ que utilizaron los anti-nucleares para criticar a EEUU y la energía nuclear.

-Llama la atención la cantidad de dificultades y secretos que envuelve este asunto y las dificultades que usted ha tenido para investigar. ¿Sería esa la gran historia periodística del libro?
Me gustaría creer que el secretismo y la falta de trasparencia no es lo más importante. Lo verdaderamente relevante es contar la verdad. Lo que pasó exactamente. De todas maneras creo que es críticamente desde todos los puntos de vista que las autoridades españolas –el Consejo de Seguridad Nuclear y el CIEMAT- no han querido aportar documento o explicar las cosas. ¿Ocultan algo? No lo sé pero su actitud no es aporta credibilidad sin todo lo contrario. Alimenta los rumores, las leyenda urbanas y la especulación.

-Hay muchos muchos muchos nombres propios. ¿Quién fue Simó Orts?

Simó Orts es un pescador de un pueblecito cercano –Águilas- que ve como cae la bomba en el Mediterráneo y ayuda a los estadounidenses a encontrarla. Por eso se le conoce como “Paco el de la bomba”. Al principio, los estadounidenses no le hacen mucho caso pero como no son capaces de encontrarla por métodos científicos y, al final, recurren a él. A pesar de no tener radar ni sofisticados equipos, Simó les lleva y les indica exactamente donde pueden encontrarla. Así ocurre. El gobierno franquista lo convierte en un héroe para demostrar que el ingenio español es tan valioso o más que la tecnología norteamericana. Tanto EEUU como España le condecoraron aunque luego él demando a Washington por entender no estar contento con la compensación económica recibida. Al final, un juez estadounidense le dio la razón pero solo le concedió una indemnización de 10.000 dólares por haber encontrado la bomba.

-¿Qué papel jugó la duquesa de Medina Sidonia?
Es un personaje muy interesante. Estamos en 1966, en plena dictadura, y una duquesa decide ponerse al lado del pueblo contra lo que considera abuso de las autoridades, tanto españolas como norteamericanas. Les asesora e incluso gasta su dinero en abogados y médicos. Incluso ayuda a organizar una protesta que llega a Madrid en defensa de sus intereses. El régimen y los estadounidense, que la denominan ´la duquesa roja´, la critican con dureza y es incluso es juzgada por el Tribunal de Orden Público que no duda en encarcelarla y mandarla a la cárcel. La condenó a un año de cárcel y una multa de 10.000 pesetas de las de entonces.

-¿De quién fue la idea de bañarse en las aguas de Palomares? Ahí se impone como clave la esposa del embajador…
Sabemos hoy que la bañarse en las aguas de Palomares para transmitir un mensaje de tranquilidad no fue de Fraga sino de la entonces esposa del embajador estadounidense que había trabajado en el departamento de marketing de la multinacional Pepsi. De acuerdo con un consejero del embajador estadounidense, aunque Fraga aceptara la idea, en realidad no tenía ninguna intención de protagonizar el happening político con el estadounidense ya que no coordinó ni la hora ni el lugar. Por ello, Duke se bañó en solitario cerca del Parador Nacional de Turismo (se ambos debían inaugurar) y luego tuvo que volverse a bañar por segunda vez con Fraga en la playa de Quitapellejos. Como no tenía bañador, tuvo que pedirle uno prestado a un buzo de la Navy que se encontraba en los alrededores. Y hubo un tercer baño. Ya que cuando terminan Fraga y Duke, apareció el teniente general de la Zona Aérea del Estrecho, Antonio Llop Lamarca, y tuvieron que meterse de nuevo en el agua que, por orden del ministro, “estaba buenísima”.

-¿Cuál ha sido el efecto negativo sobre la población de Palomares?
Las consecuencias muchas. La preocupación, el miedo a estar contaminados o que afecta a sus hijos. El no poder vender los tomates por decir que provienen de Palomares… Independiente de esto, es evidente que las consecuencias del accidente de 1966 siguen gravadas hoy en la memoria y mirada de los lugareños de la zona y sus descendientes. La Guerra Fría no tiene una lista oficial de veteranos y víctimas pero si alguien, en algún lugar del mundo y en algún momento, construyera un muro de piedra para honrarlos,, habría que esculpir en él todos los nombres de los habitantes de Palomares: los de entonces y los de hoy. A ellos no les preguntaron ni les movilizaron para ir la guerra y, al menos, de esta manera se les haría justicia por su contribución a la consecución de la paz mundial aunque fuera de forma involuntaria pero no por ello gratuita.

-¿Cuál sería su gran conclusión de este accidente?

Creo que lo importante es mirar hacia el futuro. Lo relevante es que la “segunda” limpieza de Palomares se celebre cuanto antes y se piensa en cómo hacer positiva esta historia con el objeto de pasar página lo más rápidamente. Me gusta la idea de que las tierras ahora en manos del Estado –una vez estén limpian- sean para el beneficio del pueblo y soy partidario de crear un centro de interpretación y estudio de la era atómica y sus consecuencias.

-¿A quién le va a doler su libro? ¿Ha tenido ya alguna consecuencia, amenaza, felicitación, etc.?¿Le harán hijo adoptivo de Palomares?

El libro no gustará a aquellos que no quieran transparencia. A los que tengan algo que ocultar o no tenga tranquila la conciencia. La información y el conocimiento solo contribuyes a la credibilidad y, por tanto, espero que esa sea mi aportación. He hecho todo el esfuerzo posible por contar la historia desde la equidistancia y el rigor sin especular y sin sensacionalismo. Espero haberlo logrado.

 

*La foto de Fraga está en el libro, pero la tomo de aquí:

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**El retrato de Rafael Moreno es cortesía de Salvador Pulido y de Crítica.

02/02/2016 08:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UN TEXTO SOBRE HÉCTOR ABAD, PREMIO CÁLAMO DE 2016

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Cuentos de domingo / Antón Castro

 

 

Aquí, hoy Héctor Abad

Hay escritores que tienen aura de verdad. Uno de ellos es Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958). Visitó Zaragoza para presentar, en Cálamo, ‘La Oculta’ (Alfaguara, 2015), una novela sobre la tierra. Es autor de una docena de libros, pero uno le ha hecho famoso en todo el mundo: ‘El olvido que seremos’ (Seix Barral, 2006), donde cuenta una compleja historia familiar que acaba con el asesinato de su padre, en plena calle de Medellín, el 25 de agosto de 1987. Era médico y amaba los libros y la poesía. Héctor Abad llegó al lugar del crimen, acarició su cuerpo aún caliente y halló en su bolsillo un soneto que empezaba por “El olvido que seremos”. Dijo que era de Borges, por su estilo, por la frase feliz del inicio y porque, manuscrito, llevaba abajo las iniciales J. L. B. Esa atribución daría mucho que hablar: algunos colegas y expertos le dijeron que el texto no era de Borges y que quería impulsar su novela con la fama del autor de ‘El hacedor’; hasta la propia María Kodama le dijo que era apócrifo. Becado en Berlín, Héctor Abad inició una fascinante aventura detectivesca y literaria para probar que su corazonada era cierta. Lo cuenta en un libro espléndido, como un cuento fantástico, ‘Traiciones de la memoria’ (Alfaguara, 2010): escribió a los grandes expertos, localizó a un escritor que decía que ese poema lo había escrito él, contrató a colaboradoras con alma de espía como Bea Pina, buscó en librerías de viejo –Héctor Abad tiene una librería de viejo, Palinuro; sus dos grandes pasiones son las librerías de viejo y el vino-, y al final probó que ese poema se lo había dado el viejo Borges, poco antes de morir, a algunos amigos: al escritor francés Jean-Dominique Rey, al pintor Guillermo Roux y a su esposa Franca Beer... Localizó el folleto donde se había publicado ‘Aquí, hoy’, con otros cuatros textos en Ediciones Anónimos, y le dieron una grabación donde su padre recitaba el texto en la radio. Héctor Abad concluye así el cuento borgeano de su pesquisa: “Es hermoso que unas letras manchadas de sangre por los últimos hilos de su vida hayan rescatado, sin pretenderlo, para el mundo, un olvidado soneto de Borges sobre el olvido”.  

 

*Este texto apareció en mi sección dominical tras la visita de Héctor Abad a Cálamo, donde conversó con Ignacio Martínez de Pisón. Fue un día memorable. Aquí, Héctor, entrañable, con sus padres. Los otros dos ganadores de los Cálamo son la chilena Lina Meruane y Martín Caparrós, que presentará este jueves 'LaCrónica' (Círculo de tiza).

02/02/2016 09:52 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MARTÍN CAPARRÓS: 'LACRÓNICA' EN CÁLAMO

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En el libro ‘Lacrónica’ de Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), el escritor publica una selección de 23 crónicas, comentadas o con elementos teóricos y autobiográficos (lo cual, además, resulta de mucha utilidad), y entre ellas figura una cita con el polaco Ryszard Kapuscinski, a llama El Maestro. Reacio a las entrevistas, el texto es enjundioso. El reportero le dice a Caparrós:

-1. La crónica es literatura construida a partir del material de la realidad.

-2. [¿‘Territorio comanche’?] Todo eso es falso, completamente falso. Yo nunca encontré un periodista como los de ese libro: nosotros teníamos miedo, tomábamos todas las precauciones. Lo de Pérez Reverte son puros inventos.

-3.  Yo nunca en mi vida hice una sola entrevista. Nunca jamás. A mí me hacen entrevistas, pero yo nunca hice ni una sola. (…) Sí, cada vez hay más, y es un género despreciable.

-4. Para ser periodista hay que ser, ante todo, un buen hombre o una buena mujer: buenos seres humanos. Una mala persona nunca puede ser un buen periodista (…) El trabajo del periodista es como el del misionero, tiene que abrir caminos para que los pueblos se conozcan. La misión del periodista es hacer algo bueno por los otros: una obligación ética. Yo tengo una visión muy idealista de esta profesión.

-5. Yo empecé como poeta, lo primero que publiqué fueron poemas, y todavía escribo poesía. Los únicos que realmente se ocupan del idioma son los poetas: para ellos el lenguaje es lo más esencial. Por eso, si se quiere tener un buen idioma, escribir de una manera bella, hay que leer constantemente poesía: no hay otra fuente de belleza, de riqueza, de frescura para el idioma. Por eso yo desde hace años no leo ninguna novela, pero sigo leyendo poesía.

 

-Del libro ‘Lacrónica’ de Martín Caparrós, publicado por el sello Círculo de Tiza, que se presenta esta tarde en Zaragoza, en la librería Cálamo, en compañía de la profesora María Angulo. Marrtín Caparrós recibirá el día cuatro de marzo uno de los premios Cálamo en una gala, en el Teatro Principal, que conducirá la escritora y periodista Lara Siscar.

 

*La foto de Martín Caparrós la tomo de aquí:

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04/02/2016 10:52 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ÁLBUM DE CROMOS / 5. ANDRÉ BRETON

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ÁLBUM DE CROMOS / 5. ANDRÉ BRETON

 

EL POETA, EL MAGO, EL CHAMÁN

 

Xoán Abeleira traduce la antología ‘Pleamargen’ para Galaxia Gutenberg

 

Xoán Abeleira es poeta, apasionado del arte y traductor. Cada vez que trabaja sobre un escritor lo hace con intensidad, con voluntad de escrutar su poética, su existencia y los versos hasta sus últimas consecuencias. Lo hizo, pongamos por caso, con Robert Desnos y Arthur Rimbaud (para Hiperión), con Sylvia Plath y Ted Hughes (para Bartleby), y acaba de hacerlo con André Breton (1896-1966), al que define como uno de los grandes poetas del siglo XX.

Lo califica así y lo explica en un prólogo de más de un centenar de páginas, amasadas con referencias, citas, opiniones y con su propia percepción expuesta con veneración y con rigor; el volumen incluye una amplia selección de notas que ofrece el esclarecimiento de los poemas, casi a verso a verso. El libro se titula ‘Pleamargen. Poesía 1940-1948’ y lo ha publicado Galaxia Gutenberg en una colección que dirige el gran poeta y traductor Jordi Doce.

 

Poesía extraña, radical y única

De las casi 500 páginas del tomo, solo 200 son de la poesía, toda en bilingüe, salvo dos textos en prosa: ‘Arcano 17’, un poemario inspirado en el tarot (lo estudió en Nueva York, gracias al pintor Kurt Seligmann), y en concreto en La Estrella, que nació de su relación con la pianista chilena Elisa Bindhoff, a la que conoció en 1943 en el café Larrés de Nueva York y con quien se casó en 1945, y ‘Calados’. Esa cifra de páginas da una idea de la labor del traductor: es una apología entusiasta. 

Abeleira utiliza una cita del poeta, «normando, criado como bretón», en su primera página: «No ser nada, ser todo, abrir el ser», y asegura que su su poesía «es extraña. Es marginal. Es inquietante. Es radical. Es única». Tras elegir el término superrealismo frente a surrealismo, recuerda que Henri Béhar, que transcribió el poemario ‘Arcano 17’, dijo que las tres obsesiones de Breton fueron: «conseguir la mayor precisión semántica y sintáctica posible (“la palabra justa en el lugar justo”), evitar repetir un término en el mismo párrafo o en la misma estrofa e incluso en la misma página, y armonizar el ritmo, siempre el ritmo». A partir de ahí el traductor analiza algunas de las constantes del escritor, que sintió un gran interés por la filosofía analógica y la hermética, «los secretos mistéricos» y el ocultismo (que «fue para Breton un crisol donde someter al baño María sus propios materiales»), e identificó al poeta con el mago, algo que avanzó Novalis, otorgándole tres cualidades: la de vidente, la de mago y la de sanador.

André Breton iba para médico, pero lo dejó. Con todo, tocado ya por el ángel de la poesía, en 1915 fue movilizado en la I Guerra Mundial en sanidad y aprovechó el lapso de treguas para leer, sobre todo a Arthur Rimbaud, interiorizó su verso «Yo soy otro». A esa referencia se irían sumando otras: Stéphane Mallarmé, Guillaume Apollinaire e incluso Paul Valéry. Pero también le apasionó Sigmund Freud, que le daría algunas claves para desarrollar el superrealismo y firmar en 1924 el ‘Manifiesto surrealista’. Para entonces ya era amigo de surrealistas y vanguardistas como Tristan Tzara, Paul Eluard, Louis Aragon, Philippe Soupault (con quien firmará su libro ‘Los campos magnéticos’ en 1920) o Francis Picabia.

Aunque en apariencia Breton no haya sido el surrealista más leído, sí quizá fuese el más influyente. En 1927, con sus colegas, se afiliaría al Partido Comunista, militancia que interrumpiría en 1935. Entre tanto no dejó de publicar: se casó con Simone Collinet, con Jacqueline Lamba, con quien tuvo una hija. Fue llamado a filas en 1939 como auxiliar sanitario en Poitiers.

La selección de textos abarca desde ‘Pleamargen’, una pieza de 80 versos, sigue con ‘Fata Morgana’, que arranca con este bello despliegue de imágenes -«Esta mañana la hija de la montaña sostiene en sus rodillas un acordeón de murciélagos blancos»-, entroncadas con un rasgo que no se le escapa a nadie: la escritura automática. ‘Fata Morgana’ fue redactado en diciembre de 1940 en Marsella, en la villa Air Bel, en un momento en que los Estados Unidos protegían a los intelectuales de los nazis; Breton hacía recelar al infame Gobierno de Vichy. El escritor declararía que con este extenso poema quería afirmar «su resistencia, más intransigente que nunca, a las tentativas masoquistas que, en Francia, tienden a restringir la libertad poética o a inmolarla en el mismo altar que las otras».

 

El amor de Elisa Bindhoff

‘Pleamargen’ incluye una de las piezas más brillantes del conjunto, y quizá de toda la obra bretoniana, la ‘Oda a Charles Fourier’, un poema épico de exaltación, matizado por la libre asociación de imágenes. Otro texto es ‘Los Estados generales’, que puede leerse como una síntesis de sus grandes asuntos: el amor, la libertad, el sueño, el poder de adivinación, la presencia femenina. Sin duda, el poema más conmovedor del volumen  es el ya citado ‘Arcano 17’, porque revela una historia de amor y de angustia (Elisa Bindhoff acababa de perder a su hija y había intentado suicidarse; Breton se había separado de Jacqueline Lamba) y, sobre todo, compuso una historia sobre la eterna juventud y el mito de la resurrección; al fin y al cabo, Elisa y Breton resurgían los dos de distintos dolores. Escribe Breton en un texto complejo y rico, lleno de elementos confesionales: «Tú bien sabes que, al verte por vez primera, te reconocí de inmediato sin la menor vacilación. Y de qué confines terribles, los más custodiados de todos, no vendrías. (…) Cuando te vi, aún flotaba en tus ojos toda aquella niebla de una especie indecible».

‘Pleamargen. Poesía 1940-1948’ es, ante todo, una invitación emotiva para conocer mejor a André Breton. Y a sentirlo, a intentar entenderlo y a reubicarlo con precisión. A veces, lúcido y entrañable, confiesa: «Existe en el hombre, antes que nada, una terrible necesidad de infancia que pide ser colmada».

 

 

*André Breton y Elisa Bindhoff. Este texto pertenece a la serie que se publica todos los jueves en ’Artes y Letras’ de Heraldo. Por ahora han aparecido Marcel Schwob, Harry Kessler, Camilo José Cela y Karen Blixen.

05/02/2016 08:52 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

RAFAEL BERRIO, HOY, EN LAS ARMAS

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EL CRONISTA RAFAEL BERRIO

Hace algunos años me hablaron de Rafael Berrio, un cantante donostiarra que tenía alma de poeta melancólico. Cantaba con una vez lenta, casi arrastrada, con la certeza de que lo esencial era la emoción habitada de su canto: las palabras nítidas, poéticas, extrañas, casi inquietantes, entreveradas de rock. Primero publicó ‘1971’ y luego ‘Diarios’. De él se decía que era un tipo diferente, entre excéntrico y sigiloso, que se inspiraba ante el enigma del mar. Le gustaba la poesía del Siglo de Oro, pero también Jaime Gil de Biedma o el Fernando Pessoa de los heterónimos, en particular aquel Ricardo Reis, imaginario, que le dictó a José Saramago una de sus mejores novelas: ‘El año de la muerte de Ricardo Reis’.

El peculiar Berrio, quizá con timidez de cantautor minoritario, hablaba de amores indecisos, del desencanto, de crisis a las que no le es fácil ponerle adjetivos, escribía canciones que parecían cuentos de hadas. Proponía viajes a su propio corazón de náufrago varado en su árida añoranza. Y poco a poco, con aire entre desgarrador y escéptico, fue contagiando sus melodías. Se había educado con los cantantes franceses: Serge Gainsbourg, Charles Trenet, Leo Ferre, Brel, Brassens, poetas del escenario, rapsodas graves que están siempre a punto de reírse hasta de su sombra. También le interesaban Lou Reed y el filósofo Cioran. Algunos músicos le pidieron temas: Mikel Erentxun, Sole Jiménez, La Oreja de Van Gogh. Y él se hizo de rogar solo lo justo. Ignacio Escuín publicó un volumen de sus canciones-poemas en Eclipsados. A la vez multiplicaba su lista de fans y se hacía acreedor a una definición: “Berrio es el cantante que aman los músicos”. Tal vez. Pero también el público: el lúcido, escéptico (“me da lo mismo que sea hoy o mañana”), que siempre halla metáforas, instantes, frases felices, confesiones un tanto arriesgadas como cuando dice que fue “crisálida indiferente hasta ayer” o recrea “las lindes del edén, las lindes del infierno”.

Rafael Berrio entregó el pasado año ‘Paradoja’, un disco contundente e inquietante, agrio y lírico, intenso y hermoso, con el que llega hoy a Las Armas, a las 22.00. Su álbum es una apuesta por el rocanrol, es un corazón que se abre y revela sus paradojas y su perplejidad, y bien podría ser una crónica de esta España incierta, donde “nadie encuentra su lugar ni de perfil” y hasta el porvenir “pocas trazas tiene de buen fin”.

 

*De la serie ’Cuentos de domingo’. Se publica hoy en Heraldo de Aragón. 

La foto es de Gema Amiama.

07/02/2016 20:45 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN, PREMIO BIBLIOTECA BREVE

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ENTREVISTA CON RICARDO SALMÓN

 

[Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) ganaba ayer con ’El Sistema’ el Premio Biblioteca Breve de 2016. El veredicto se hizo público y en una rueda de prensa y en una comida ayer en el Museo Marítimo de Barcelona.]

Nada en su prosa es casual, todo tiene su razón de ser. ¿Cuál es el origen del pseudónimo Juan María Brausen, con el que ha concurrido al Premio Biblioteca Breve?

Juan María Brausen es el agente publicitario que protagoniza ‘La vida breve’, mi novela preferida de Onetti. Lo peculiar del personaje es que, durante el desarrollo de la acción, funda Santa María, el territorio de ficción en que transcurre la mayor parte de la obra del maestro uruguayo. Sin embargo, en los textos posteriores a ‘La vida breve’, Brausen ya no aparece como un personaje de carne y hueso, sino como una instancia mí- tica, una especie de demiurgo al cual incluso se rinde culto. Acerca de ese carácter demiúrgico del lenguaje se reflexiona en ‘El Sistema’ a través de personajes como los Ideólogos y los Forenses, y a través de una institución como la Boca. Hasta ahora ha situado sus novelas en lugares reales, países nombrados o intuidos, momentos concretos de la Historia.

¿Cómo decidió escribir sobre un mundo futuro y qué diferencias ha encontrado a la hora de situar la trama en ese contexto?

Este mundo futuro, que adopta la forma de archipiélago, posee muchos elementos del nuestro, que le ha servido de inspiración y hasta cierto punto de modelo. Lo interesante de escribir sobre un mundo que no existe, pero que es plausible, es que obliga al escritor a conciliar la imaginación, que es su mayor potencialidad, el ámbito más puro de su libertad, con el horizonte del tiempo en el que vive y con sus experiencias personales, con todo aquello que lo constriñe necesariamente. Siento que con ‘El Sistema’ he añadido, al placer de la creación de los personajes y de la trama, el placer de la creación de un espacio ficcional único: un mundo dentro del mundo.

‘El Sistema’ es una novela híbrida, ¿de qué fuentes literarias y artísticas bebe?

Sería imposible mencionarlas todas. En la novela se advierte el influjo de autores que reflexionan sobre la velocidad imparable del presente (Ballard, DeLillo, Houellebecq), el ascendente de los maestros de la parábola (Borges, Kafk a, Lem), la importancia de pensadores que indagan en la evidencia del lenguaje como mecanismo de control por antonomasia (Foucault, Nietzsche, Orwell). También está presente la pregunta por la imagen, con especial atención a la representación pictórica y a una pintura en concreto, ‘La lección de anatomía del doctor Tulp’, la obra de Rembrandt, que en la novela se convierte en una suerte de aleph para su protagonista, el Narrador.

 

El arte es uno de los temas fundamentales de su obra. En esta novela, el arte traspasa las «fronteras realistas» y adquiere una dimensión casi de cábala. ¿Cuál es el papel del arte en el destino del Narrador y por lo tanto de la humanidad?

En ‘Niños en el tiempo’ se menciona una idea de Robert Filliou que sigo considerando decisiva. Según Filliou, el arte es la única actividad humana que enseña que la vida es más importante que el propio arte. Y lo es porque es la parcela que con mayor claridad nos permite reconocer nuestro lugar en el gran ecosistema de las edades históricas y en el gigantesco mapa del tiempo cósmico. Quizá ése sea el verdadero carácter cabalístico del arte: mostrar que en él se encierran todas las posibilidades de interpretación de la realidad, las factibles y las incongruentes, las probables y las aberrantes. Que el propio arte es a la vez contingente e imprescindible, descorazonador y liberador.

 

‘El Sistema’ es su novela más extensa, y sin embargo mantiene la densidad filosófica y el tono mítico que vemos en sus novelas. ¿Qué lugar ocupa ‘El Sistema’ en su obra?

El lugar de un esfuerzo acentuado y de un reto asumido. Había llegado el momento de probarme en términos de pergeñar una historia con más meandros e implicaciones, sin por ello perder la densidad presente en libros anteriores. El reto era escribir una novela tan intensa como podía ser ‘Medusa’ pero sostener esa intensidad en un esfuerzo dilatado, casi agonístico. En ese sentido, ‘El Sistema’ es la culminación de una década de aprendizaje, de afianzamiento en un estilo, la constatación, en términos de ideas pero también de páginas, de cuanto me ha venido convocando como creador desde que en 2006 publiqué ‘La noche feroz’.

 

En un momento de la novela, el Narrador dice que la escritura está reservada a los más débiles, y que es un acto de insumisión y de insubordinación. ¿Son el lenguaje y el discurso artístico la única defensa ante el abuso de los poderosos?

Una característica inmutable del poder es sospechar de la cultura. A lo largo de la Historia la literatura se revela como una actividad incómoda para el poder, cuya constante tentación es prohibirla o, al menos, domesticarla. El odio a cierta literatura es, pues, un índice paradójico pero fenomenal de su valor. Todo gran libro, desde esa óptica, es una mala noticia para el poder. Y cuando pienso en el poder como generador de discurso, pienso también en el poder de la banalidad literaria, en la dictadura del mal gusto, en la imposición de las modas y de sus corifeos. También todo gran libro propone un contradiscurso frente a esa esterilidad del mercado que a menudo nos ahoga.

 

‘El Sistema’ está narrada desde distintos puntos de vista y en todas sus formas está presente la idea de la escritura como impostura desde el momento en que el impulso creador cobra forma, es decir, la autoconciencia como límite. ¿Puede explicar esta idea tan delilliana?

Es una convicción que se encuentra en el centro de mi trabajo. La literatura esconde un doble movimiento: fracaso y éxito; renuncia y hallazgo; aporía y solución. Al inicio el escritor trabaja desde la impostura, pues en su pretensión por aprehender el mundo debe confesar que nunca alcanza su objetivo, que la literatura no es una red que pueda lanzar sobre la realidad para atraparla; pero luego llega una revelación, y es que en el proceso de ese movimiento fallido el escritor descubre que la vida nunca es tan coherente, comprensible e inteligible como en sus representaciones literarias. Dicho de otro modo: que cualquier vida sólo adquiere sentido como relato.

 

Siendo ‘El Sistema’ la historia de una alucinación colectiva, transmite una tremenda soledad, ¿es intencionado?

Existe un factor biográfico que afecta a la novela y ayuda a explicar esa sensación. Redacté la mayor parte de ‘El Sistema’ viviendo en Alemania, en unas condiciones excepcionales para la creación pero que me obligaron a una relación difícil con mi entorno. Estar apartado un año de mi propia lengua acentuó cierta vivencia del exilio. Hablo de un exilio más emocional que intelectual, pero que se trasladó con inusitada fuerza al texto. No en vano, y hasta cierto punto, ‘El Sistema’ es la narración de un hombre solo en medio de un mundo que se desmorona y que no entiende, un hombre que posee un único instrumento para interpretar esa situación: la escritura. La identidad, la independencia, el control político, los refugiados, el poder destructor de la tecnología, la crisis económica, los atentados terroristas, la inseguridad, el colapso del sistema capitalista...

 

¿Por qué ha escogido una distopía [una sociedad ficticia indeseable en sí misma] para narrar la realidad?

Por dos razones. La primera es la urgencia con la que la realidad se desplaza y cambia desde hace unas décadas. Entendía que, en este caso, la velocidad de crucero de la realidad era mucho mayor que la de mi ficción, así que necesitaba anticiparme un poco a los calendarios para no resultar obvio, ingenuo o ambas cosas; la segunda razón es que uno de los temas que aborda la novela, y que en cierto modo la corona y culmina, es el poshumanismo, la superación de nuestra especie, pero no planteada como una quimera o como alimento para elucubraciones más o menos edificantes, sino como una certeza irrebatible. 

 

*Esta entrevista con el ganador del premio Biblioteca Breve la ha realizado el gabinete de comunicación y prensa de Seix Barral.

 

**Esta foto tan bella la tomo de internet, pertenece a Antonio Heredia, la publicó ’El mundo’ y el autor de ’La ofensa’ o ’Derrumbe’ está en la librería Central.

10/02/2016 10:04 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'VIDA EN FICCIONES' CON DIEGO GALÁN Y MARÍA LUISA SAN JOSÉ

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El ciclo ‘Vida en Ficciones’ está diseñado desde una doble función en tanto en cuanto se ha concebido como una actividad de proyección cultural y social hacia la ciudad de Zaragoza, organizada desde la Universidad y abierta al público en general. Al mismo tiempo se trata de un seminario asociado a las asignaturas  Historia del cine y otros medios audiovisuales, Géneros Audiovisuales y Cine Español del Grado en Historia del Arte y también al módulo Lenguaje y cultura audiovisual: interpretación y análisis dentro del Master Universitario de Estudios avanzados en Historia del Arte. El ciclo está coordinado por la profesora titular Amparo Martínez Herranz, especialistas en el Teatro Principal, los cines y teatros de Zaragoza y actualmente prepara una gran investigación sobre Luis Buñuel.

 

En esta VI edición de Vida en ficciones, se propone un ciclo de conversaciones sobre la corriente cinematográfica Tercera Vía. Se trata de una tendencia impulsada por el productor José Luis Dibildos, que apostó por películas a medio camino entre el cine comercial y el cine intelectual. Resulta interesante observar el papel que desempeñaron estos planteamientos en los años setenta, ya que aportarían toda una serie de comedias que incluían una cierta perspectiva crítica.

 

-La sesión de hoy, que en realidad es la primera (por enfermedad de Manuel Gutiérrez Aragón, no se pudo celebrar el diálogo entre él y Agustín Sánchez Vidal el pasado jueves 4), corre a cargo de María Luisa San José y Diego Galán Fernández, que disertarán sobre Dibildos y su visión del cine.         

Los ponentes son dos de las personalidades más importantes de la tendencia: María Luisa San José (actriz fetiche de la misma) y Diego Galán (periodista que, desde la revista Triunfo, apostó por la corriente). Biógrafo de Pilar Miró, dirigió durante años el Festival de Cine de San Sebastián y es asiduo columnista cinematográfico de ‘El País. Ambos darán su testimonio en primera persona de lo que supuso la Tercera Vía en aquellos años. 

 

 

 

11/02/2016 12:37 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARÍA PILAR CLAU Y 'PÉTALOS DE LUNA': "AÚN SE PUEDE MORIR DE AMOR"

Esta tarde, a las 19.00, en la Casa del Libro, en la calle San Miguel, la periodista y escritora oscense María Pilar Clau presenta su primera novela en solitario, ‘Pétalos de luna’ (Booket), una reflexión sobre el amor (y la muerte por amor a través de la relación entre Héctor y Noelia), la amistad, la muerte, la incertidumbre y el desempleo, pero también las traiciones, la promiscuidad y las cartas de amor, que a veces más que ridículas, como decía Fernando Pessoa, son afectadas. Acompañarán a la escritora Luis Alegre (aún no se sabe si cantará Noelia de Nino Bravo) y Antón Castro.

-¿Qué es, qué quiere ser 'Pétalos de luna’ (Booket)? 

“Pétalos de luna” es una novela y eso es lo que quiere ser: una novela que llegue a muchos lectores porque contiene un mensaje para cada persona que a mí me parece vital. Es un mensaje que no se puede compartir sino que cada uno ha de recibir de forma íntima cuando lee. A grandes rasgos el mensaje es que se puede matar y morir de más maneras y por más motivos de los que acostumbramos a considerar. Pienso que hay muchas personas que matan de ese modo o mueren por esas causas y, sin embargo, en ningún momento son conscientes de ello. Los sentimientos son auténticas armas con las que podemos cometer un homicidio o con las que podemos suicidarnos. La diferencia entre estas armas y las otras (las que conocemos más) es que acostumbramos a emplear las primeras de manera inconsciente, y solo la conciencia nos puede salvar. Quizá eso es lo que quiere “Pétalos de luna”, despertar la conciencia.

-¿Aún es posible morir de amor o es más bien una licencia literaria que te permites en la ficción? 

Se puede morir de amor, igual que se puede morir de angustia, de miedo, de dolor... Los sentimientos son poderosísimos y, si nos dejamos dominar por ellos, acaban teniendo consecuencias en nuestro cuerpo. Decimos que alguien ha muerto de infarto, de cáncer... Pero, ¿cuál ha sido la causa de esas enfermedades? En algunos casos los motivos son físicos; pero en otros, las causas tienen que ver con nuestros sentimientos, con nuestros pensamientos, con nuestra alma... Creo que si somos conscientes de ello podemos, en algunos casos, prevenirlas o curarlas.

Parece que no te sientes cómoda en el epíteto: novela romántica. ¿Sería una novela psicológica, una novela negra, sobre las pasiones traicionadas?

Sí que me siento cómoda. ¡Me gusta! Lo que ocurre es que me sorprende. No pretendía escribir una novela romántica; pero, ahora que lo pienso, ¿hay algo más romántico que morir de amor? Me parece bonito que sea una novela romántica. Aún así, creo que la novela tiene otros componentes que me hacen poner en duda esa clasificación: la otra historia, la de Clara, por ejemplo; incluso la propia complejidad de los sentimientos de Héctor y Noelia. A mí me parece que es una novela realista.

-Son muy importantes aquí las cartas de amor en forma de emails. ¿Crees que hay una resurrección del género? ¿Son todas las cartas de amor cursis?

 No creo que haya una resurrección del género epistolar, más bien al contrario, cada vez hay más canales que invitan a comunicarse de modos distintos, más rápidos, más directos.

Las cartas de amor no tienen por qué ser cursis. Además, eso depende de la percepción de cada uno. Las cartas de Héctor son cursis para Clara, pero en absoluto lo son para Noelia. Tampoco lo son para mí. Pienso que son narcisistas. Héctor se recrea en su propio estilo, en su conocimiento, en su vocabulario. Son una exhibición.

-¿Sería Héctor un modelo de Don Juan?

Si respondo a esa pregunta me arriesgo a desvelar algo que no debería. Solo al final se sabe si lo es o no. Solo diré que a él le gusta sentirse así algunas veces y esa es una de las facetas que exhibe en sus cartas, pero solo una.

-Me interesa mucho la amistad entre las dos protagonistas: la muerta, Noelia, y la que escribe la historia, Clara. ¿Sería esta una novela de amistad también? ¿Cómo es Clara, que pierde su empleo?

 La amistad es uno de los temas de “Pétalos de luna”. Toda la narración se basa en una relación de amistad, y en cada acontecimiento, por pequeño que sea, hay una reflexión sobre la amistad y sobre la tremenda y a la vez preciosa responsabilidad de la amistad. No solo está la amistad entre Clara y Noelia, sino también entre Manuel y Clara, Silvia y Rafa, y otros personajes. Clara se pregunta constantemente hasta qué punto pudo haber evitado la muerte de Noelia y si no fue una buena amiga por no haberlo hecho, se pregunta si debe o no tener piedad y acoger a quien fue la causa de los sufrimientos de su mejor amiga... En “Pétalos de luna” hay amistades que nacen, otras que se rompen, otras que se confunden con amor, incluso con nostalgia o con venganza...  

Clara escribe la historia de Noelia en 2011, en plena crisis. La empresa para la que trabaja se queda sin subvenciones oficiales y tiene que despedir a algunos trabajadores, entre ellos Clara. Pienso que refleja bien lo que en ese momento está sucediendo a muchas personas. El paro es un drama, una lacra social muy grave que no solo tiene repercusiones económicas. Me pareció oportuno ponerlo en evidencia. 

-¿Qué importancia tienen para ti las ciudades? Hay una constante defensa de Zaragoza…

Las ciudades son importantes en la medida en que lo son las personas que viven en ellas. Zaragoza es escenario en el que se desarrolla “Pétalos de luna”. Me encanta Zaragoza no solo porque me parece una ciudad preciosa sino, sobre todo, porque aquí vive mucha gente a la que quiero mucho. También hay más de un guiño a Huesca.

 -¿En qué tipo de lector has pensado? ¿A quién te diriges?

En cualquiera que le guste disfrutar de la lectura, que le guste reflexionar, descubrir, ahondar en la complejidad y en la intensa fuerza y debilidad de lo humano.

-¿Qué preocupaciones tienes de estilo? ¿Qué autores te marcan o te interesan?

Me gusta cuando me dicen que tengo un estilo propio y aspiro a identificarme con él cada vez más y, como en todo, a mejorarlo. No sé si eso suena muy pretencioso, pero creo que lo sería más intentar parecerme a alguien. Me interesan los clásicos, siempre he releído mucho a los clásicos. Me interesa y disfruto con literatura del siglo XVI, con la del siglo XIX: releo mucho a Clarín, a Galdós... Me gustan Magdalena Lasala, Alejandro Dumas, Flaubert, Goethe, Kafka, Dostoievski ... Me encantan Ignacio Martínez de Pisón, Faulkner, Scott Fitzgerald, y también Sándor Márai, Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, Álvaro Pombo, Carmen Martín Gaite, Mariano Gistaín...

 -Hasta ahora habías escrito con Mariano Gistaín… ¿Cómo te has sentido al escribir en solitario?

 Más sola, pero a la vez, más entregada a los personajes, a su intimidad.

¿Qué leeremos de María Pilar Clau en el futuro?

Espero que muchas cosas porque estoy escribiendo unas cuantas a la vez y confío en sacarlas todas adelante. La próxima novela está ya bastante avanzada.

 

*Tomo la foto de Pilar Clau de aquí: 

https://lh3.googleusercontent.com/proxy/R83TqkAYTX-uPz1yGUIVau0Q5Uc87rByPeV9g4x_BbiVtSQ2ziYFkNdV1h0on2_Dc_j3HWfMcQNXv3zeX54ZQ3DqHCKHXsiW7GvUmnx94KzH=w506-h591

 

11/02/2016 13:07 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PEPE MELERO & NACHO DEL RÍO: JOTAS Y COPLAS MÁS ANTIGUAS

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NACHO DEL RÍO Y JOSÉ LUIS MELERO OFRECEN UN RECORRIDO ERUDITO POR LAS JOTAS MÁS ANTIGUAS Y DESCONOCIDAS EN IBERCAJA PATIO DE LA INFANTA

 

  • El primer recital se escuchará mañana, viernes 12 de febrero, a las 19:30h horas  

 

  • La rondalla estará dirigida por Javier Badules, Premio Ordinario del Certamen Oficial de Jota

 

 

ZARAGOZA.-  Nacho del Río, cinco veces ganador del Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota, interpretará mañana en el monumento Ibercaja Patio de la Infanta, jotas aragonesas antiguas y desconocidas con los más hermosos y más puros estilos y tonadas. El recital irá precedido por una conferencia de José Luis Melero, escritor, bibliófilo y actual Jurado del Certamen Oficial de Jota, quien, desde su acreditada erudición, descubrirá a los asistentes coplas de jota aragonesa desconocidas hasta hoy y extraídas de libros raros y de casi imposible localización. Nacho del Río cantará acompañado de tres músicos a modo de pequeña rondalla dirigida por el maestro Javier Badules, Premio Ordinario del Certamen Oficial de Jota.

Conocer y disfrutar la Jota como una de las manifestaciones culturales más antiguas del pueblo aragonés es el objetivo del ciclo “La Jota Aragonesa en algunas de sus coplas más antiguas o desconocidas” que comienza mañana en Ibercaja Patio de la Infanta. El ciclo está dirigido por Nacho del Río y José Luis Melero, ambos académicos de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

 

Las coplas seleccionadas para ser interpretadas en este ciclo van desde el siglo XVIII hasta la actualidad y pretenden enriquecer el valiosísimo legado que los cancioneros históricos nos dejaron. El Ciclo comenzará mañana 12 de febrero con el recital titulado “Del Coplerillo zaragozano de 1783 a La pata de Cabra de Grimaldi”, que incluye coplas que Vicente Fernández de Córdoba y Alagón, Conde de Sástago, mandó recopilar e imprimir en 1783.

 

Las cantas que se interpretarán son las menos conocidas de la jota, pero tienen un enorme poso histórico y son la prueba inequívoca de que la jota se canta en Aragón desde hace siglos. El segundo recital, “De María Pilar Sinués a Miral y Domingo Martínez”, se podrá escuchar el viernes 17 de febrero. Incluye tres coplas de 1862 que la escritora zaragozana María Pilar Sinués incorporó a una de sus novelas, una que apareció en el Almanaque de El Diario de Zaragoza para 1874 y dos que Luis Royo Villanova -que fue en Madrid redactor-jefe de Blanco y Negro- inventarió en 1897 en el famoso “Homenaje a la jota aragonesa” celebrado en la capital de España.

El ciclo concluirá el 24 de febrero con un homenaje a los cantadores históricos. En este último recital se interpretarán dos coplas que llevaba en su repertorio Domingo Martínez, el cantador que le ganó a Miguel Fleta ese año el Certamen Oficial de Jota; una copla que el cubano José María Chacón y Calvo, una de las personalidades más relevantes de la cultura cubana del siglo XX, doctor en Derecho y Letras, presidente del Ateneo de La Habana, director de la Academia Cubana de la Lengua y creador de la Revista Cubana, escuchó en Sallent de Gállego y que recogió en uno de sus libros.

El ciclo pretende enriquecer la historia de la jota y  poner a disposición de investigadores y aficionados un material de primerísima calidad, no conocido en buena medida hasta hoy.  Aúna la expectación de oír cantar en vivo y en directo a Nacho del Río las viejas coplas aragonesas con la de oír hablar de la jota desde el mundo de la alta cultura y la erudición.

Nacho del Río es también Académico correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis y miembro de la Comisión Asesora para la declaración de la Jota Aragonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Cinco veces ganador del Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota, es en la actualidad, junto con Vicente Olivares, el cantador más laureado de la historia del Certamen. Grabó con Beatriz Bernad los tres disco-libros de La jota ayer y hoy y recientemente ha publicado su último CD: Batebancos. Fue coordinador general de la Jota en la Exposición Internacional de Zaragoza 2008. Cantó en 2009 en el Palau de la Música de Barcelona y ha participado en los más importantes festivales nacionales e internacionales.

 

Nacho del Río bebe en la tradición del gran cantador Jesús Gracia, otro gran maestro que también se tomó siempre la jota muy en serio, y que la estudió, defendió y dignificó en unos años muy difíciles. Esa pasión por hacer las cosas bien se la transmitió Jesús Gracia a su discípulo más dilecto y de él le viene a Nacho del Río su obsesión por el perfeccionismo. Nadie como él representa hoy el esfuerzo por hacer del  canto de la jota una de las señas de identidad más importantes de todos los aragoneses de cualquier signo y condición.

José Luis Melero es miembro del Consejo Aragonés de la Cultura y de la Comisión Asesora para la declaración de la Jota Aragonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Académico correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Bibliófilo y escritor, ha publicado más siete libros y ha participado en otros cincuenta publicaciones colectivas.  Fue uno de los fundadores del Rolde de Estudios Aragoneses y de la revista Rolde, de cuyo Consejo de Redacción forma parte desde entonces. Fue Secretario de Dirección de la Colección “Poemas” de libros de poesía entre 1983 y 1986 y es columnista de Heraldo de Aragón.

Fruto de su pasión por la jota aragonesa (ha sido en nueve ocasiones miembro del Jurado del Certamen Oficial de Jota de las Fiestas del Pilar de Zaragoza) son los tres disco-libros que publicó en Prames,  La jota ayer y hoy,  y su colaboración en los disco-libros de algunos de los cantadores más relevantes de Aragón como Roberto Ciria, Yolanda Larpa o Beatriz Bernad. Ha participado en los programas de Aragón Televisión “Música & Patrimonio: la jota ayer y hoy”, “Dándolo todo jota” y “Se escribe con jota”; y ha colaborado en los dos últimos grandes suplementos que Heraldo de Aragón ha dedicado a la jota (2011 y 2015). Ha formado parte del Jurado del I y II Concurso de Cuadrillas de Rondadores “Ronda del Gancho” (2014 y 2015) y de diferentes Certámenes de Jota Aragonesa. Recientemente ha prologado el libro que recoge las coplas que se cantan en la Ronda de San Martín del Río.

 

RECITAL: DEL COPLERILLO ZARAGOZANO DE 1783 A LA PATA DE CABRA DE GRIMALDI

Día 12 de febrero a las 19.30h en Patio de la Infanta

http://obrasocial.ibercaja.es/zaragoza/recital-del-coplerillo-zaragozano-de-1783-a-la-pata-de-cabra-de-grimaldi

 

*Esta nota es del gabinete de prensa y comunicación de Ibercaja.

 

11/02/2016 13:15 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CROMOS DE LETRAS / 6: RUBÉN DARÍO

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El pasado sábado se cumplían cien años de la muerte, en su ciudad de León, del poeta Rubén Darío (1867-1916). Apenas llegó al medio siglo. Cuando se repasa su trayectoria, sus mudanzas y sus ocupaciones -fue poeta niño, periodista, inspector de aduanas, bibliotecario, corresponsal de prensa en el extranjero, director de diario, secretario particular del director de Correos y Telégrafos de Buenos Aires, cónsul, etc.- parece que hubiese agotado varias vidas. Fue el gran poeta del Modernismo, el maestro de Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, a los que conoció. Juan Ramón le dedicó un precioso retrato y dijo que «modelaba el verso en plástica de ola». El propio Darío resumiría de esta manera el movimiento que lideró: «El Modernismo no es otra cosa que el verso y la prosa castellanos pasados por el fino tamiz del buen verso y de la buena prosa franceses».
Ahí quedan ya fijados sus dos territorios estéticos: asumió la tradición poética española, el siglo de Oro, Bécquer, Zorrilla y Campoamor, y la renovó, y filtró como nadie la poesía francesa, especialmente la simbolista; conversó en uno de sus viajes a París con un alicaído Paul Verlaine. Su pasión por las letras del país vecino está bellamente definida en su libro ‘Los raros’ (1896. Tenemos edición en Libros del Innombrable, de Zaragoza), retratos y perfiles de poetas y escritores que enviaba a ‘La Nación’ de Buenos Aires. A la nómina gala añade otras dos figuras: el cubano José Martí (lo saludaría en Nueva York y escribió: «Era Martín de temperamento nervioso, delgado, de ojos vivaces y bondadosos (…) Arrastraba muchedumbres. Su vida fue un combate») y el norteamericano Edgar Allan Poe, reivindicado en Europa por dos grandes poetas como Stéphane Mallarme y Charles Baudelaire.
El huérfano nómada
Rubén García Sarmiento nació en Metapa (hoy Ciudad Darío ), Nicaragua, en 1867. Sus padres se separaron y se reunieron varias veces hasta que quedó en un estado casi de orfandad. Su progenitor se inclinaba por la vida bohemia, el alcohol y la prostitución, y su madre reharía su vida, pero ya sin él. Se crió con sus tíos abuelos, el coronel Félix Ramírez y su tía, hermana de su madre, Bernarda Sarmiento, a los que identificó como padres. Cuenta en sus memorias que a los tres años, según le habían dicho, ya había aprendido a leer. Pronto se sentiría inclinado hacia la poesía y la lectura. Anotó: «En un viejo armario encontré los primeros libros que leyera. Eran un ‘Quijote’, las obras de Moratín; ‘Las Mil y una noches’; ‘La Biblia’; los ‘Oficios’ de Cicerón; la ‘Corina’, de madame Staël...», entre otros. El desfile de la Semana Santa le inspiró sus primeros versos con diez años y con trece ya publicó sus primeros versos en ‘El termómetro’. Los periódicos serían capitales en su vida: escribió en ellos hasta prácticamente el final de sus días. Alguna vez, por sus opiniones y su talante liberal, conoció la cárcel.
Vivió en varias ciudades de su país: en León, en Granada, luego se trasladó a Valparaíso (Chile) y, por su tendencia a la bohemia y al desorden sensual, pasó por períodos duros de absoluto desamparo. Se afilió a la masonería, se interesó por el ocultismo y el hipnotismo, y siempre fue un joven ardoroso, inclinado al amor y al deseo. Amó mucho, desde muy joven, y sus versos rezuman erotismo y sensualidad. En sus memorias cuenta con gracia y desparpajo diversas aventuras de amor. Esta quizá sea la más sugerente: «… nunca había sentido una erótica llama igual a la que despertó en mis sentidos e imaginación de niño una apenas púber saltimbanqui norteamericana, que daba saltos prodigiosos en un circo ambulante. No he olvidado su nombre: Hortensia Buislay».
Algún tiempo después, cuando residía en Managua, protegido por el historiador Lorenzo Montúfar y el licenciado Modesto Barrios, vivió otra epifanía amorosa: «Una noche oí cantar a una niña. Era una adolescente de ojos verdes, de cabello castaño, de tez levemente acanelada, con esa suave palidez que tienen las mujeres de Oriente y de los trópicos. Me enamoré». Ese era su estado casi permanente. Se enamoraba y escribía versos, y sobrevivía como podía, de lugar en lugar, de oficio en oficio, con más escasez que opulencia, igual estaba en El Salvador, que en Lima o en Buenos Aires. Poco después de publicar su primer libro, ‘Abrojos’, apareció en 1888 en Valparaíso ‘Azul’, un libro de cuentos y poemas impregnado de belleza, pasión, un lenguaje nuevo y sonoro, de espíritu cosmopolita. El propio Darío dirá: «El azul era para mí el color del ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y firmamental».
Añadirá que ‘Azul’ es «una producción de arte puro» que contiene «la flor de mi juventud». El volumen pasó inadvertido en Chile pero tuvo buenas críticas en España de Juan Valera, que vio en él «una poderosa individualidad de escritor», algo que no tardaría en confirmar con ‘Prosas profanas y otros poemas’ (Buenos Aires, 1896), quizá su libro más ambicioso y perfecto, contemporáneo de ‘Los Raros’.
Pasiones y amigos españoles
Rubén Dario había vivido una gran pasión amorosa con «la garza morena» Rosario Murillo, pero por distintas razones se separaron y apareció en su vida Rafaela Contreras, con la que se casó en 1890 en El Salvador, donde le ofrecerían la dirección de ‘La Unión’, a la que vez que era corresponsal de ‘La Nación’ de Buenos Aires. Rosario Murillo volvería a su vida y se convertiría en su segunda esposa, aunque su gran amor sería una joven analfabeta de Ávila, Francisca Sánchez, con la que tendrá cuatro hijos y solo le sobreviviría uno. Esa historia la rescató la periodista Rosa Villacastín, su nieta, en una biografía novelada.
Rubén Darío amó España. Con locura. Viajó por ella, conoció a casi todos los poetas, frecuentó a Juan Ramón, a Machado, a Unamuno, a los escritores mallorquines, y uno de sus grandes amigos fue el zaragozano Mariano Miguel de Val, que le ayudó y lo acogió cuando las cosas le iban mal. También tuvo palabras de elogio para Mariano de Cavia: dijo que «es el caso rarísimo de un hombre de talento sin enemigos». En 1905 publicó su poemario ‘Cantos de vida y esperanza’, que arrancaba con una estrofa antológica: «Yo soy aquel que ayer no más decía / el verso azul y la canción profana, / en cuya noche un ruiseñor había / que era alondra de luz por la mañana». En 1915, contra todo pronóstico y contra los deseos de Francisca Aguirre, volvió a su país a morir. Su existencia fue tan intensa y tumultuosa como sus versos, en los que buscó las formas más sublimes y perfectas de la hermosura y la ciencia musical de la mejor poesía.

13/02/2016 21:41 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANTONIO, FOTÓGRAFO DE VEDETTES

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Antonio,

el retratista

de las vedettes,

un enigma

en el tiempo

 

 

El tiempo tiene agujeros negros de olvido. Parece capaz de engullírselo todo o de dejar una memoria borrosa que se disuelve en leyenda. Un buen ejemplo de ello sería el caso de Antonio, “el fotógrafo de las artistas, el fotógrafo de las vedettes”, que tenía su estudio ante la Audiencia y Droga Alfonso, en Coso 28. Firmaba siempre Antonio. Simplemente, Antonio. Y cuando se le cita en las historias de la fotografía en Aragón no aparecen ni sus apellidos ni sus fechas de nacimiento y muerte. Era Antonio Diez Lahoz. Sin embargo, Antonio fue un importante retratista de posguerra, muy amigo de José Alcrudo, el librero y editor de Pórtico, que conservaba estupendas fotos familiares suyas y recordaba con mucho cariño su amistad y algunos viajes que habían realizado juntos por las montañas y pueblos del Pirineo. Hablaba de su espíritu independiente, indómito y de la calidad de sus fotos.

Enrique Vázquez, que se asomó a la sala Oasis de la mano de su tío Celestino Moreno y ha pasado entre sus paredes más de medio de siglo, recuerda a Antonio con perfiles desdibujados. “Era un fotógrafo muy respetado. Los artistas de mayor nivel, de éxito, acudían a él cuando querían renovar sus fotos y postales. O hacer sus afiches y carteles. Tenía un estudio bonito y reconocido, y él llevaba fama de  buen profesional. Los artistas de variedades que tenían menos dinero solían a acudir a Foto Eléctrica de Pepe Gracia, en la calle Pignatelli. En casa de mi tío se conservaban algunas fotos de familia de Antonio”. La anécdota más jugosa o pintoresca que relata el memorioso Enrique Vázquez hace referencia a un Mercedes verde que poseía. “Lo veías pasar en él a menudo. En la ciudad su coche era conocido por el ‘Mercedes Lola’ porque por atrás se parecía a la bata de cola de Lola Flores, a su espléndido trasero. Eso se decía entonces”. A mediados de los años 50, la actriz vivió una intensa historia de amor con el futbolista internacional del Barcelona Gustavo Biosca.

Enrique Vázquez retrata a Antonio como un hombre espigado, con el cabello undoso y cuidado, elegante, bien vestido, algo en lo que también coincide, a grandes rasgos, José Luis Vázquez Giummarra en su libro ’25 + 8 años (1977-2010). Collage de instantes vividos por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza’ (2011), donde dice: “Antonio fue todo un personaje, bien parecido, siempre acicalado y bien trajeado, pelo largo, simpático, zalamero y gran retratista”.

José Antonio Duce, cineasta, fotógrafo e historiador de la fotografía de Aragón, cuenta: “Lo único que recuerdo de él es que, siendo yo muy joven, iba a ver su escaparate, ya que estaba especializado en poner fotos de vedettes de revista ligeras de ropa”. A Antonio le encantaban los escaparates (José Luis Vázquez dice que los suyos “eran atrayentes y muy visitados”), mimaba el propio, pero también le gustaba fijarse y hacer fotos de otros, se conservan instantáneas suyas de los del Sepu y de algunas cafeterías de Zaragoza; su pasión por las vedettes era evidente: retrató a Carmen de Lirio, Mercedes Obiol, Trudi Bora, Salomé de Marcos, Matilde Múgica, Carmen Alvarado, Olga Alcón, a Queta Claver (“No te olvides de Ana María”, escribió en una dedicatoria) pero también a Tony Leblanc, Zori, Santos y Codeso, José Orjas y Conchita Sánchez… Rafael Castillejo, que posee un prodigioso e infinito desván de objetos de la memoria de la ciudad, dice: “Lo único que sé de él es que estaba especializado en retrato y era muy solicitado por los artistas, es decir, algo parecido a lo que ocurría con Gyenes, Maxter o Ibáñez (Madrid), Román, Alfredo o Alfonso (Barcelona). Siempre me han contado amigos como Alberto Castejón, del Teatro Circo, o la vedette Pola Cunard que cuando venían compañeros suyos a Zaragoza les preguntaban dónde tenía el estudio para renovar su foto artística”. Esas fotos eran las que regalaban, dedicadas, a sus fans. Por eso buena parte de las obras que se conservan de Antonio –en los archivos de coleccionistas como Alejandro Castejón, Rafael Castillejo, Laborda-Lázaro, Melero-Polo o Todocoleccion.net, entre otros- suelen ir firmadas por los artistas para sus amigos o seguidores. No hay muchas y, por lo regular, están dispersas. Eran  de gran calidad: Antonio tenía el don de la iluminación, un aire de sofisticación y sueño, y fogonazos de humor, ironía, picardía y desenvoltura como se ve en el montaje de Carmen Alvarado. Podría ser, salvadas las distancias, nuestro George Hurrell. José Luis Vázquez dice que “el exquisito retoque de su operario Luis (posteriormente miembro de Foto Ramón) era sensacional, finísimo”.

Aquí triunfó “por su gran calidad”, ganó dinero y mostró que sabía vivir y que tenía gran personalidad. José Antonio Duce dice: “Se decía que publicó o colgó un desnudo por lo que, creo recordar, tuvo que cerrar y emigrar de Zaragoza”. José Luis Vázquez, inmerso ya en el mito, abunda en algo semejante: “En una ocasión expuso a la bella vedette Carmen de Lirio con aires de Gilda y un vestido negro abierto por el ‘muslamen’, que no gustó a las autoridades, lo que impulsó a la policía a que fuese retirada, limitándose Antonio a tapar con trozos de papel negro las zonas supuestamente escandalosas, costando a su ayudante –Ramón Bonilla, en ausencia de su jefe- dormir unas horas en el calabozo por desobediencia a la autoridad”.

Por esta razón u otra, Antonio abandonó Zaragoza y se instaló en Madrid. Ahí ya se borran, al menos por ahora, sus huellas: al parecer trabajó en el cine en foto fija y falleció poco después. Otra de las conjeturas, que ha circulado de boca a oído, es que puso fin a sus días arrojándose al vacío desde una terraza. Quizá pocos supieran en su adiós, fuese como fuese, que durante años había sido un maestro de la luz de gran calidad, saludado como “el fotógrafo de las vedettes”. 

 

*Este artículo se ha publicado hoy en ’Heraldo de Aragón’. Adolfo Ayuso Roy me envía esta foto de Esperanza Roy, realizada por Antonioi.

ALOMA RODRÍGUEZ DEDICA UNA NOVELA A SERGIO ALGORA, EN XORDICA

 

El lunes salía a la venta el libro ‘Los idiotas prefieren la montaña’ (Xordica) de Aloma Rodriguez (Zaragoza, 1983), una visión muy particular sobre el cantante, poeta y narrador Sergio Algora, que integró grupos como El Niño Gusano, Muy Poca Gente o La Costa Brava y que falleció poco antes de cumplir los 40 años. El libro –con una estructura de evocación fragmentaria, un poco a la manera de Valerie Mrejen o Francesco Piccolo-, más que un libro de duelo o el documento de una ausencia, es una exaltación de la amistad, un viaje hacia un personaje complejo y fascinante, afectuoso y con grandes dotes para la narración oral, el extravío y el descubrimiento. Hablar de alguien tan cercano que muere joven no es fácil: Aloma, que trabajó con Sergio Algora varios meses en el Bar Bacharach y que tuvo y tiene una gran amistad con su compañera Maribel, descubre a Sergio, sus gustos, sus motivos de inspiración, el círculo de amistades y a la vez se descubre a sí misma.

Y el libro tiene otra cosa importante: recoge muchos de los testimonios de escritores, periodistas, músicos y amigos que han recordado, y recuerdan, a Sergio Algora a diario, ese cantante que amaba a Serge Gainsbourg y a Boris Vian y que se atrevió a cantar “los idiotas prefieren la montaña”. Era una de esas frases-versos de un iconoclasta dulce y entrañable. Irreductible. En cierto modo, me ha parecido que esta novela híbrida tiene algo de canto de plenitud de una criatura inolvidable y poliédrica de la estirpe de Félix Romeo.

Copio este fragmento de la página 70

“Me da pena que no nos escribiéramos más correos, se nota que no te gustaba mucho. Si nos hubiéramos escrito más, podría leerlos de vez en cuando. Creo que internet tenía algo árido y desconocido para ti”.

 

Y este de la página 78

“Tus padres seguían viviendo en las Delicias. Una tarde entraste en la sala a oscuras y te tropezaste con algo: era tu padre. Estaba tumbado en el suelo, con las gafas de sol puestas. Te dijo que se estaba más fresco así”.

-De ‘Los idiotas prefieren la montaña’. Aloma Rodríguez. Una novela sobre Sergio Algora. Xordica. Zaragoza, 2016. 112 páginas. [La foto de Aloma es de María Sánchez; la portada es la distribuidora UDL Libros. La foto de Sergio, que él mismo me la cedió para la publicación 'Paulus e Irene' es del artista Óscar Sanmartín Vargas.]

17/02/2016 10:45 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LUIS ALEGRE EXPLICA LAS CLAVES DE SU TESIS DOCTORAL

 

LUIS ALEGRE: "EL PÚBLICO DE CINE

ES ESPECIALMENTE MISTERIOSO"


Hace unos días, el profesor, cinéfilo, escritor y periodista cultural Luis Alegre (Lechago, Teruel, 1962) leía su tesis doctoral en la Universidad de Zaragoza. Aquí intentamos desvelar algunas claves de su trabajo extenso, en el que ha invertido alrededor de diez años o quizá, en realidad, casi toda una vida de cine.

Acaba de defender su tesis doctoral, titulada ’Evolución de la posición relativa del cine español en las preferencias del público en España’. Usted señala que uno de los estímulos de la tesis fue una anécdota de Fernando Fernán-Gómez.       

Sí, esa anécdota está en el origen remoto de la investigación. Un taxista iraní le preguntó: “¿Cómo es posible que España, un país con una cultura tan rica, tenga un cine tan pobre?”. Fernán-Gómez, le respondió: “Eso mismo nos preguntamos nosotros”. De algún modo, la tesis, entre otras cosas, es un intento no de responder a esa pregunta sino de explicar qué hay detrás de ella, por qué ese taxista se la hizo.

 

Pero, ¿está de acuerdo con lo que esa pregunta insinúa?

No. Pero entiendo que la imagen que transmita el cine español sea débil. Lo que ocurre es que esa imagen procede de comparaciones que, aunque sean inevitables, están fuera de lugar. No tiene sentido comparar el cine con la pintura o la literatura porque los contextos alrededor de esas manifestaciones culturales son radicalmente distintos. Un escritor o un pintor pueden crear su obra de forma individual y con un coste mínimo, exactamente al contrario que un cineasta y eso lo condiciona todo. Por otro lado, tampoco tiene sentido comparar el cine español con el cine de Hollywood, como si ambos jugaran en la misma división. Es como si, para valorar el fútbol del Huesca, tuviéramos en la cabeza el fútbol que practica el Barça. Sin embargo, de forma más o menos consciente, la imagen del cine español entre la mayoría está condicionada por una comparación sistemática con el cine más poderoso del mundo o con las películas más sobresalientes de cada país. Hay gente que sostiene que el cine alemán es mejor que el español pero la única película alemana que ha visto en los últimos diez años es “La vida de los otros”. A menudo, cuando se juzga el cine español, sobra dureza y falta un poco de información, un poco de perspectiva y un poco de cariño.

 

El objeto de su investigación son las películas preferidas por el público en España a lo largo de toda la historia

Sí. Una buena manera de conocer a alguien es reparar en cuáles son sus películas favoritas. La tesis arranca de la convicción de que, de un modo similar, las películas más atractivas para el público de un país en un momento determinado también encierran una información muy valiosa sobre ese público, ese país y ese tiempo.

 

Pero, ¿qué entiende por películas más atractivas?

El atractivo de una película puede residir en su capacidad para atraer al público a las salas, en la valoración que de ella realiza un público especializado (estudiosos y profesionales) o en la huella que esa película deja en la memoria colectiva. Hay películas que son muy atractivas según alguno de esos tres criterios y otras que lo son según varios de ellos a la vez. Mi intención ha sido identificar las películas, extranjeras y españolas, que, en cada periodo, han resultado más atractivas según cada uno de esos criterios y, luego, valorar la posición relativa del cine español, como una manera de contextualizar las películas españolas más atractivas y de adquirir perspectiva sobre ellas. Cuando “Amanece que no es poco” se estrenó en 1989 no fue una película especialmente atractiva: su carrera comercial fue muy discreta y no contó con el aprecio de los estudiosos ni de los profesionales. Sin embargo, hoy esa película disfruta de un protagonismo muy superior al de buena parte de las películas coetáneas que, cuando se estrenaron, tuvieron una repercusión mucho mayor. Medir la influencia del paso del tiempo en el atractivo de las películas era otro de los desafíos de la tesis.

 

Usted reivindica la utilización de la expresión “películas más atractivas” en lugar de “mejores películas” y rechaza el uso de “buena” o “mala” aplicado a una película.

Rafael Azcona decía que “mejor” sólo se puede utilizar cuando hay cronómetro. Y tenía toda la razón. “Mejor”, “buena” o “mala” son calificativos que utilizamos con mucha ligereza y arrogancia cuando se trata de valorar obras de arte. Si una película te gusta, para ti será buena, al margen de lo que establece el canon o de lo que puedan pensar de ella los demás. Nadie, ni siquiera el paso del tiempo, puede arrogarse la autoridad de certificar de modo absoluto el mayor o menor valor de una película. Hoy “El apartamento” es una de las películas más prestigiosas de la historia y a nadie con dos dedos de frente se le ocurriría cuestionarla. Pero, cuando se estrenó en España en 1963, recibió críticas muy tibias. Y vete a saber cuál será su prestigio dentro de 100 años.

 

También cuestiona la manera de reflejar la repercusión de las películas en los libros y medios de comunicación.

Cuando informamos sobre las películas de mayor impacto de la historia o nos basamos en la cuota de mercado para informar sobre la salud de nuestro cine, incurrimos en errores y arbitrariedades de todo tipo. En la tesis realizo propuestas que, dentro de las limitaciones que existen, añadan un cierto rigor.

 

Otro de sus objetivos es indagar en la naturaleza del público de cine

El público de cine es especialmente misterioso, imprevisible, desconcertante y escurridizo y por eso es tan interesante estudiarlo. Dentro del público, y de cada espectador, conviven diversas sensibilidades que trato de distinguir.

 

Usted subraya que resulta muy complicado anticipar la respuesta del público ante una película concreta.

Sí y la historia está llena de casos muy llamativos. Cuando se iba a estrenar “Ocho apellidos vascos”, sus propios responsables eran bastante pesimistas. Y, luego, unos nueve millones y medio de españoles, casi una cuarta parte de la población, se abalanzaron sobre las salas para verla. Una comedia española de presupuesto muy modesto había resultado mucho más seductora para el público que miles de películas norteamericanas infinitamente más poderosas. Menos mal que se dice que la gente le tiene manía al cine español. Ese fenómeno destruyó de un plumazo varios de los tópicos enquistados alrededor de nuestro cine.

 

En la tesis sostiene que los grandes fenómenos populares suelen capturar “el aire de los tiempos” o retratar un estado de ánimo colectivo.

Sí, y “Ocho apellidos vascos” es un claro ejemplo: en un momento de crisis brutal la gente estaba deseando reír más que nunca y, además, por primera vez en el cine español, se ironizaba alrededor de la mayor pesadilla colectiva de los últimos 40 años y eso tuvo un efecto catártico, liberador. Sin olvidar que la explotación cómica de los estereotipos regionales siempre ha hecho mucha gracia a los españoles. Otro caso muy llamativo es el de “Helga”, un documental alemán que en 1967 se estrenó en versión original en algunas pocas salas de arte y ensayo. Esa película fue una de las más vistas de su época por una sola razón: en ella se veía con todo detalle cómo una mujer daba a luz. Buñuel decía que España era el país más reprimido de Europa y ese éxito inaudito fue un reflejo insuperable de esa represión.

 

Pero los acontecimientos comerciales suelen ser despreciados por los críticos y muchas películas de prestigio pasan inadvertidas en los cines. En las informaciones sobre los recientes premios Goya, se ha destacado que las películas más nominadas habían tenido un público muy reducido y que las películas más comerciales apenas habían sido reconocidas.

Sí, pero otros años, cuando, por ejemplo, en los Goya triunfaron “Los otros” o “Mar adentro, se dio la coincidencia de que los profesionales de la Academia premiaron a películas que habían arrasado en los cines. En la tesis reflejo también esos infrecuentes casos en los que lo más visto es también lo más apreciado por los estudiosos o profesionales. En realidad, mi intención es arrojar algo de luz alrededor de varias tensiones clásicas: la tensión entre lo exquisito y lo popular, el arte y la industria, la cultura y el entretenimiento, la comercialidad y el prestigio, el éxito y el fracaso, la sencillez y el espectáculo, la minoría y la masa, lo fugaz y lo permanente, lo nacional y lo extranjero, lo castizo y lo internacional, lo que queda en la memoria colectiva y lo que no.

 

¿Sería capaz de señalar la gran conclusión de su tesis?

Me siento completamente incapaz. Es una investigación que abarca temas muy diversos, maneja materiales y conceptos muy ambiguos y de ella se desprenden conclusiones complicadas de resumir. Pero he confirmado algo que sospechaba: aun con todos los matices del mundo, el cine español, sobre todo el más atractivo, ha sido hijo de su tiempo y se nos parece. Ese cine es un espejo bastante preciso de lo que somos o, mejor dicho, de lo que creemos que somos.

 

*La foto de Luis Alegre pertenece a Heraldo de Aragón.

 

 

 

 

21/02/2016 01:34 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MAENZA, LA LEYENDA QUE NO CESA

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Antonio Maenza, una leyenda que no cesa

 

Graciela de Torres desvela, en una tesis doctoral, los vínculos entre cine y literatura del cineasta maldito y contracultural turolense

 

 

“La obra de Antonio Maenza (Teruel, 1948- Zaragoza, 1979), autor marginal de la literatura y cinematografía española de finales de los años sesenta, presenta un rasgo revolucionario desde el punto de vista teórico-literario: utiliza tanto la pluma como la cámara como elementos escriturales, identificando en consecuencia el papel y la pantalla de una manera consciente y activa. Su críptica poética literaria se aplica por igual a sus películas, en las que los libros, carteles y pancartas son elementos fundamentales que obligan al espectador a convertirse en un nuevo lector, llegando el autor a escribir sobre el propio celuloide”, explica la profesora Graciela de Torres Olson, que acaba de leer su tesis doctoral, ‘Literatura, cine o escritura: la obra de Antonio Maenza’, dirigida por el catedrático Túa Blesa, dedicada a este realizador inclasificable. Recibió el sobresaliente cum laude.

Maenza tiene el perfil de “un cineasta maldito”, así lo bautizó Emma Cohen con quien trabajó. Filmó tres películas: ‘El lobby contra el cordero’, en Zaragoza, en el verano  e invierno de 1968, donde el poeta Miguel Labordeta oficiaba de cura y Enrique Murillo fue coguionista; ‘Orfeo filmado en el campo de batalla’ (1968-1969), que rodó en Valencia en una época agitada en la que frecuentó al joven poeta Eduardo Hervás y al futuro editor de Pre-Textos Manuel Borrás, y en Barcelona trabajó en un proyecto de diez horas que se tituló ‘Hortensia-Beancé’ (1969), con la complicidad del director y productor Pere Portabella, pero también de los escritores Enrique Vila-Matas y Félix de Azúa o de la citada Emma Cohen, que se desnudaba en la cinta. Maenza, fascinado por el estructuralismo francés y la obra de Pasolini, quiso conocer a toda costa al novelista e ingeniero Juan Benet.

Antonio Maenza ha sido recuperado por distintos estudiosos: Javier Hernández y Pablo Pérez editaron su novela inacabada ‘Séptimo medio indisponible’ (Mira editores, 1997) y le dedicaron una biografía: ‘Antonio Maenza filmando en el campo de batalla’ (DGA, 1997); Vicente Molina Foix lo retrataba en su novela ‘El abrecartas’ (Angrama, 2006) y la propia Graciela de Torres, con Francisco Plou, le dedicó un documental de 52 minutos: ‘In girum imus nocte et consumimur igni. Filmbiografía de Antonio Maenza’ (2002). 

Desde entonces, Graciela ha trabajado en torno a su figura con auténtico entusiasmo y habló con sus grandes amigos: Suso Navarrete, que conservó muchos de sus materiales (que Maenza había dejado en la nevera), el cineasta y fotógrafo Alejo Lorén, con quien mantuvo una extensa correspondencia el director de ‘El lobby’, el escritor y editor Enrique Murillo, el escritor y cineasta Vicente Molina Foix, el galerista y psiquiatra Javier Lacruz, etc. Ha revisado todos sus materiales: las películas y sus escritos, dispersos, inacabados, pero “en perfecta sintonía con su cine” En sus diarios, anotó este autorretrato: “Soy muy sensible a lo bueno y más a lo bello. Sensible a la sensibilidad”. Agrega Graciela: “Antonio Maenza no se quedó en el plano teórico. Su premisa fundamental fue la de experimentar el proceso contracultural por encima de sus resultados, lo que tuvo como consecuencia que dejara sus obras inacabadas o incompletas, imposibilitándolas así para su comercialización o inserción en el sistema artístico tradicional y provocando que durante años hayan permanecido en el olvido”. Sus películas fueron recuperadas por Pere Portabella, que tenía la intención de producir ‘Hortensia-Beancé’. 

 “Mi tesis doctoral rescata buena parte de esos documentos inéditos -entre los que se encuentran apuntes, poemas y guiones- y trata de reivindicar la lucidez salvaje de un autor que empleó el cine y la literatura como medios de escritura e identificó su propia vida con su obra, hasta sus últimas consecuencias”, concluye Graciela de Torres, que fue felicitada por el tribunal por asomarse a una figura fascinante y con tendencia a la autodestrucción, de la que se sabía muy poco, y por la belleza literaria de su prosa. La profesora de la Universidad de Vigo, Carmen Becerra, le dijo: “Escribe usted muy bien”.

La existencia de Antonio Maenza está poblada de misterio. Fue lector de Martín Vigil, de William Blake y de Lautréamont, era cleptómano y visitó varios psiquiátricos. Conoció la desesperación durante el servicio militar en Huesca, a partir de entonces ya fue otro, y hasta su propia muerte está envuelta en sombras: se arrojó a la calle por la ventana, en la casa de su padre, vendedor de colchones. Se ha escrito que quizá fuese un arrebato, que fuese su propio padre quien lo empujase o que fuese víctima de una venganza de homosexuales. Dos días después de la caída, Antonio Maenza moría en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

 

Un cineasta al margen, desde Pamplona

Nuevo documental de Carles Candela

 

El Festival Punto de Vista dedicaba la pasada semana una retrospectiva a la obra de Antonio Maenza bajo el título ‘¡Maenza existe!’. Se proyectaron ‘El lobby contra el cordero’ y ‘Orfeo’, con sonorización en directo; se celebró una mesa redonda en la que intervino la propia Graciela de Torres  junto a Javier Hernández, Alejo Lorén y Vicente Molina Foix, y se emitió  ‘Hortensia-Beancé’, presentada por Pere Portabella. Una de las grandes novedades del homenaje fue que el cineasta Carles Candela presentó un nuevo documental sobre Maenza: ‘Materialista, idealista, cinematógrafo, magnetófono, buen chico y sádico’, que refleja un poco su condición de creador inabarcable y complejo que hizo su obra en apenas dos años, entre 1968 y 1969. Para Candelas Antonio Maenza es “un personaje constantemente enchufado a una red eléctrica” y un director “al margen de cualquier esquema”.

 

-Aquí se puede leer una estupenda entrevista con Carles Candela.

http://www.noticiasdenavarra.com/2016/02/10/ocio-y-cultura/cultura/mi-vida-tiene-un-antes-y-un-despues-de-maenza

 

22/02/2016 11:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

XVII PREMIOS DE LA MÚSICA ARAGONESA: LISTA DE NOMINADOS

XVII Premios de la Música Aragonesa: ya se conocen los nominados

 

Ayer por la tarde tuvo  lugar la tradicional entrega de diplomas a los distintos candidatos de los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical. Los Premios se entregarán el 29 de marzo.

La fábrica de cervezas Ámbar ha vuelto a ser el lugar desde el que se han presentado esta tarde los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical, los premios que entrega anualmente este portal. El acto de entrega de diplomas a nominados ha sido la actividad central de la jornada a la que han vuelto a acudir numerosos implicados en el Aragón musical llenando de nuevo el Espacio Ámbar. También ha habido una sesión con música relacionada con los nominados y una degustación de las distintas especialidades de cervezas Ámbar. Se ha presentado el cartel de este año, firmado por Javier Bueno, así como el photocall que presidirá el hall del teatro en la jornada de la gala de entrega. También se ha activado el playlist oficial de los premios en Spotify. Puedes escucharlo bajo estos párrafos.

Han intervenido Javier Pomar, responsable de marca de Cervezas Ámbar; y José Manuel Glaria, responsable de Covah-Rampa, ambos patrocinadores de los XVII Premios de la Música Aragonesa junto al Gobierno de Aragón y al Ayuntamiento de Zaragoza. Sergio Falces en representación de Aragón Musical, organizadores, ha hecho de maestro de ceremonias y ha entregado los documentos acreditativos a cada una de las propuestas nominadas. Colaboran en esta edición: MondoSonoro, Gran Café Zaragozano, Jal Lux, Miran Doz, Estudios Kiko’s y Spotify.

La gala de entrega de los que son los Premios de la Música Aragonesa correspondientes a 2015 tendrá lugar el 29 de marzo, martes, en el Teatro Principal de ZaragozaYa pueden adquirirse las entradas desde la taquilla del emblemático recinto. Después de la jornada la fiesta, abierta a todo el mundo, seguirá en el Gran Café Zaragozano. Durante las próximas semanas se desvelarán más datos, como actuaciones, y los otros dos premios especiales. Por el momento conocemos el nombre de la entidad que recibirá el Premio Especial al Apoyo Cultural. Se trata de Avv Arrebato que lleva la friolera de 22 años dinamizando el barrio de la Madalena y el panorama cultural alternativo zaragozano con independencia desde la autogestión. Un lugar que, ahora que respira con cierta tranquidad, hay que recordar, pasó momentos críticos. El grupo que recogerá el Premio Especial a la Trayectoria será, por su parte, B VocalEn 2015 este peculiar quinteto zaragozano de música a cappella cumplía dos décadas en los escenarios. Veinte años en los que han llevado el nombre de Aragón en sus numerosas giras por China y Corea del Sur, en sus conciertos por Japón, Francia, Austria, Taiwán, Japón, Bélgica, EEUU, Eslovaquia, Alemania… Han sido premiados internacionalmente en multitud de ocasiones y el año pasado fueron profetas en su tierra recibiendo el título de Hijos Adoptivos de Zaragoza. En esta ocasión vuelven a serlo con este premio a su trayectoria que cierra definitivamente la celebración de su cumpleaños.

Los más nominados a los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical:

El grupo que gane la categoría a mayor proyección, la favorita de la organización, grabara un epé gracias a Estudios Kiko’s de Zaragoza. Las cuatro bandas candidatas son: La Ringlera, Levy Pants, Perdiendo los papeles y White Coven.

Los más nominados, con cuatro menciones, sonCalavera (mejor grupo, mejor producción por ‘El monte del perdón’ de Javi Vicente ‘Carasueño’, mejor epé y mejor directo) y My Expansive Awareness (mejor grupo, mejor álbum autoeditado por ‘My Expansive Awareness’, mejor canción por ‘Wake me up’ y mejor directo),

Cuentan con tres nominacionesKase.O (mejor solista, mejor epé por ‘Previo’ y mejor vídeo por ‘Repartiendo arte’ de Berberecho Producciones), Bunbury (mejor solista, mejor producción por ‘El libro de las mutaciones’ de Bunbury y mejor portada por ‘El libro de las mutaciones’ de Álvaro P-ff y Jose Girl), Amaral (mejor álbum por ‘Nocturnal’, mejor canción por ‘Llévame muy lejos’ y mejor producción por ‘Nocturnal’ de Eva Amaral, Juan Aguirre y Chris Taylor), Los Bengala (mejor grupo, mejor álbum autoeditado por ‘Incluso festivos’ y mejor canción por ‘No hay amor sin dolor’), y Copiloto (mejor álbum por ‘Los puentes hundidos’, mejor canción por ‘Los puentes hundidos’ y mejor producción por ‘Los puentes hundidos’ de Javier Almazán, Pablo Malatesta, Paco Loco y Rafa Domínguez).

Han recibido dos nominacionesMariano Casanova (mejor álbum por ‘Al final de la ciudad dormida’ y mejor vídeo por ‘De colores’ de Enrique Mavilla), Cuti (mejor vídeo por ‘Malcolm en la parte de atrás’ de Javier Macipe Costa y mejor solista), La Nube (mejor epé por ‘Bicho rosa’ y mejor portada por ‘Bicho rosa’ de Nines Cárceles), y Dadá (mejor vídeo por ‘Ritmo veraniego’ de Producciones Siderales y mejor portada por ‘Fábula de la rata y el rinoceronte’ de Estudio Anamaketa, J.J. Sánchez y Jimena Ocón).

También están nominadosTachenko (mejor grupo), The Bronson (mejor directo), The Kleejoss Band (mejor disco autoeditado por ‘Villa Modesta’), The Fire Tornados (mejor directo), Pecker (mejor solista), Will Spector y Los Fatus (mejor álbum por ‘Arriba de bien’),Fominder (mejor álbum autoeditado por ‘El circo robado’), El Verbo Odiado (mejor epé por ‘Cazador’), y Sadai (mejor portada por ‘6Noches’ de Eduardo Fernández Pastor).

En mejor canción en lengua autóctona de Aragón se encuentran los temas: ‘Borzarins’ de Gaire‘Güella negra / Huella negra’ de Camille‘La Muga’ de Bosnerau y ‘O Fanatico Hombre Bala’ de Camille.

La categoría a mejor programación musical está repartida entre: El VeintiunoLa Lata de BombillasLa Ley Seca y Las Armas. Así mismo los nominados a mejor disc jockey son:Carlos HollersChelisMr. Pendejo y Sweet Drinkz. El apartado de otras músicas se lo disputan: Alejandro MonserratFestival Jazz ZaragozaPirineos Sur y Rosarito.

Más info: Premios de la Música Aragonesa

Premios especiales:

Premio Especial al Apoyo Cultural
Avv Arrebato

Premio Especial a la Trayectoria
BVocal

 

Nominaciones por categorías a los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical:

Mejor Vídeo
“De colores” de Mariano Casanova por Enrique Mavilla
“Malcolm (en la parte de atrás)” de Cuti por Javier Macipe Costa
“Repartiendo arte” de Kase.O por Berberecho Productions
“Ritmo veraniego” de Dadá por Producciones Siderales

Mejor Programación Musical
El Veintiuno
La Lata de Bombillas
La Ley Seca
Las Armas

Mejor Disc Jockey
Carlos Hollers
Chelis
Mr. Pendejo
Sweet Drinkz

Mejor Directo
Calavera
My Expansive Awareness
The Bronson
The Fire Tornados

Mejor Canción
“Llévame muy lejos” de Amaral
“Los puentes hundidos” de Copiloto
“No hay amor sin dolor” de Los Bengala
“Wake me up” de My Expansive Awareness

Mejor Canción en Lengua Autóctona de Aragón
“Borzarins” de Gaire
“Güella negra / Huella negra” de Camille
“La Muga” de Bosnerau
“O Fanatico Hombre Bala” de Camille

Otras Músicas
Alejandro Monserrat
Festival Jazz Zaragoza
Pirineos Sur
Rosarito

Mejor Epé
“Bicho rosa” de La Nube
“Cazador” de El Verbo Odiado
“Previo” de Kase.O
“El monte del perdón” de Calavera

Mejor Álbum Autoeditado
“El circo robado” de Fominder
“Incluso festivos” de Los Bengala
“My Expansive Awareness” de My Expansive Awareness
“Villa Modesta” de The Kleejoss Band

Mejor Álbum
“Arriba de bien” de Will Spector y Los Fatus
“Los puentes hundidos” de Copiloto
“Al final de la ciudad dormida” de Mariano Casanova
“Nocturnal” de Amaral

Mejor Portada
“Bicho rosa” de La Nube por Nines Cárceles
“El libro de las mutaciones” de Bunbury por Álvaro P-ff y Jose Girl
“Fábula de la rata y el rinoceronte” de Dadá por Estudio Anamaketa, J.J. Sánchez y Jimena Ocón
“6Noches” de Sadai por Eduardo Fernández Pastor

Mejor Producción
“El libro de las mutaciones” de Bunbury por Bunbury
“El monte del perdón” de Calavera por Javi Vicente ‘Carasueño’
“Los puentes hundidos” de Copiloto por Javier Almazán, Pablo Malatesta, Paco Loco y Rafa Domínguez.
“Nocturnal” de Amaral por Eva Amaral, Juan Aguirre junto y Chris Taylor.

Mejor Solista
Bunbury
Cuti
Kase.O
Pecker

Mejor Grupo
Calavera
Los Bengala
My Expansive Awareness
Tachenko

Mayor Proyección
La Ringlera
Levy Pants
Perdiendo los papeles
White Coven

 

Playlist oficial de Spotify de los XVII Premios de la Música Aragonesa

 

 

24/02/2016 08:16 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

LA 'POESÍA COMPLETA' DE MANUEL VILAS

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[Manuel Vilas publica su ‘Poesía completa (1980-2015)’ en el sello Visor, desde ‘El sauce’ hasta el ‘El hundimiento’, con prólogo del propio poeta donde explica libro a libro, influjos (los parnasianos, Baudelaire, Gil de Biedma, Luis Cernuda, Walt Whitman), motivos, palpitaciones, la transgresión (“Cuando dices por ahí que eres poeta la gente se parte el culo de la risa”), el amor, el dolor, la muerte. Incorpora dos secciones inéditas: ‘Materia’ (que incluye ese manifiesto bastante irónico que es ‘Creo’: : “Creo que el sufrimiento es más grande que el amor”) y ‘Avenida de Madrid’. El libro se presenta mañana en Cálamo y contará con la presencia de Rafael Campos, que leerá algunos de sus poemas. Uno de los temas más constantes de Manuel Vilas es la música, su pasión por la música. Entre sus devociones están Lou Reed, Woody Guthrie, Patti Smith, y por supuesto Elvis Presley, al que le dedica este poema.]

 

 

16 DE AGOSTO DE 1977

 

Hice el amor mientras tú cantabas tantas veces.

 

Bebí, conduje, trabajé, me despidieron y tú estabas allí.

 

Cuando mi padre la palmó le dije al cura que no pusiera

a Mozart sino ‘Love mi tender’, le tuve que llevar yo el cedé

a aquel rostro de mármol, representante de Dios en la Tierra,

es decir, representante tuyo,

menudo mánager inútil te buscaste.

 

Lloro como un perro todos los dieciséis de agosto.

 

Te invoco, te amo, te celebro, te canto, te deseo, te sueño.

 

Cuando te fuiste, te llevaste en tu cuerpo toda la poesía de este mundo.

 

Te la llevaste toda, en tu cuerpo.

Desde que te fuiste no sabemos amarnos.

 

Nos damos besos, pero no hacemos bien el amor, desde que te fuiste.

 

Nos hemos hecho puritanos.

 

A veces vienes a verme y cantamos juntos.

 

Cantamos juntos ‘Love me Tender’.

 

Siempre te amaremos, siempre.

 

*La footgrafía de Manuel Vilas es de Columna Villarroya.

24/02/2016 08:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL Á. PÉREZ ARTEAGA, EN ANTÍGONA

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El próximo sábado, 27 de febrero a las 13 h. presentaremos EL REY QUE NO QUERÍA SER REY, escrito e ilustrado por Miguel Ángel Pérez Arteaga y publicado por la editorial Milrazones. El autor estará acompañado por la ilustradora Elisa Arguilé y el editor Jesús Ortiz. Os esperamos.

 

EL AUTOR

Miguel Angel Pérez Arteaga. Zaragoza (España), 1965. Diseñador gráfico, socio del estudio Batidora de Ideas; pintor e ilustrador. 

Seleccionado para la exposición colectiva ‘Ilustrísimos. Panorama de la ilustración infantil y juvenil en España’ en la feria del libro de Bolonia 2005. Esa exposición ha dado y da la vuelta al mundo: yo la vi recientemente en Moscú, en una muestra organizada por el Instituto Cervantes y el Ministerio de Cultura.

 

EL AUTOR HABLA DE SÍ

«Cuando me enfrento a un nuevo proyecto de ilustración entro en una crisis que me dura tres días.

- El primer día disimulo.

Me compro un nuevo cuaderno, mejor si es cuadrado; busco papeles especiales, reciclados y de texturas interesantes; y compro pinturas. Ya tengo una caja metálica con seis pinturas japonesas, un pequeño rodillo para extender tintas y plumillas con diferentes puntas.

- El segundo día miro el cuaderno durante unos minutos, y lo cierro.

Salgo a la calle, veo alguna exposición, miro revistas, busco grafitis… y decido dejar de ilustrar.

- El tercer día reviso todos los cuentos que tengo de mis ilustradores de cabecera.

¿Cómo lo haría Isidro Ferrer?, ¿y Arnal Ballester?, ¿y Javier Pagola?, ¿y Jesús Cisneros?, ¿y Alejandro Magallanes?... Me reafirmo en dejar de ilustrar.

- El cuarto día vuelvo a mi cuaderno de siempre, que no es cuadrado. 

Vuelvo a mis acuarelas y mis pinturas de palo, y me pongo a dibujar».

 

BIBLIOGRAFÍA DE PÉREZ ARTEAGA

 

A soñar con los angelitos    (2004) Batidora de Ideas

Seleccionado para participar en la exposición Ready to Read. Book design from spain. Selección de los mejores libros editados en España. Que ha podido verse en los Institutos Cervantes de Nueva York, Ciudad de México, Sao Paolo... y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y finalista de los premios Daniel Gil.

 

-Caballero Sanjorge y princesa Cleolinda    (2006), Gobierno de Aragón.

 

-De nada tenemos tres      (2007) Batidora de Ideas. 

                                            (2009) Ediciones el Naranjo, México.

Seleccionado por el programa nacional de lectura de México, y por el Banco del libro de Venezuela.

 

-El mundo desde mi cometa    (2009) Ediciones el Naranjo, México (escrito por Fernando Lasheras)

 

-Historia del hombre bobo    (2010), Batidora de Ideas.

 

-El árbol tan poco árbol    (2012), Oqo Editora

 

-Veo, veo en el aire    (2012) Ediciones el Naranjo, México.

 

 

EL AUTOR HABLA DE SU LIBRO / Y 2

«El rey que no quería ser rey es ante todo una historia divertida, un juego iniciático y contagioso, una broma infantil y mínima.
  

Nos asoma a un lejano reino, y parece que lo vemos a través de las imágenes hipnóticas de los primeros fotógrafos, del espíritu naif del cine mudo o del teatro de marionetas.
  

Los habrá que vean en él una burla republicana, claro, o una parábola sobre la influencia del hábito y de las apariencias, sobre la envidia, sobre el azar, o sobre la personalidad necesaria para ir a contracorriente, también sobre la importancia de las tecnologías basadas en el electromagnetismo...
  

Y todos podrían tener un poco de razón.
  

Lo que en mi cabeza comenzó siendo la historia de un arzobispo de
Constantinopla que quería desarzobispoconstantinopolizarse con la ayuda de unos magos, de repente se convirtió en la de un rey que no quería ser rey.
  

Nunca sabes como suceden las cosas. De pronto a una capa se le suma una corona y a los magos les aparecen serruchos, varitas mágicas e imanes gigantes.
  

Y los iniciales dibujos pintados directamente sobre pequeñas cajitas
terminan siendo fotografiados por medio de un teléfono móvil y una tablet, colgados en la nube, modificados mediante los filtros de una red social e incorporados directamente a la maqueta del cuento. Por eso es cuadrado, por eso tiene esos colores, y por eso puede que sea el primer cuento republicano del mundo realizado en Instagram.
  

Pero para mí, lo único importante es que sea una divertida historia,
iniciática y contagiosa».


https://vimeo.com/145242849

24/02/2016 23:55 Antón Castro Enlace permanente. Ilustradores No hay comentarios. Comentar.

SERGIO ALGORA: ALOMA RODRÍGUEZ, DE 'LOS IDIOTAS PREFIEREN LA MONTAÑA'

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[Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983) presenta mañana  viernes, a las 20.00, en la librería Antígona su cuarto libro, ‘Los idiotas prefieren la montaña’ (Xordica), una novela fragmentada sobre el poeta, narrador y cantante Sergio Algora (Zaragoza, 1969-2008). En esta entrevista explica algunas características del libro, del personaje y de su contexto. La acompañarán Octavio Gómez Milián y Rodolfo Notivol.]

 

 

“La novela es una carta, quiere

ser un diálogo, nunca un llanto”

 

 

-“Sergio Algora tenía una sensibilidad fuera de lo común, era muy culto y tenía una gran curiosidad y odiaba aburrirse”

-El título es es un verso de ‘Mi última mujer’. Dice: “Los idiotas prefieren la montaña / y en mi interior yo tengo una playa / donde fabrico mis recuerdos perfectos”.

 -“Como escritor creía en la imaginación y en la forma. Era un poeta muy intelectual, nada fácil ni ligero. En su narrativa la premisa es la libertad creadora más absoluta”


 


 

LA ENTREVISTA

-¿Qué es ‘Los idiotas…’ una carta a un amigo muerto [Sergio Algora, Zaragoza, 1969-2008], un diálogo con él o el llanto por un artista? 

Es un libro en el que trato de reconstruir mi amistad con Sergio Algora para que no se la lleve el tiempo, es una carta, a sabiendas de que el destinatario no la va a leer, quiere ser un diálogo con él, pero no un llanto. Más bien una fiesta.

  

-¿Puede leerse en clave de libro del duelo, con ecos de ‘Amarillo’ de Félix Romeo o ‘El año del pensamiento mágico’ de Joan Didion, pongamos por caso? 

El duelo es uno de los temas del libro, pero no quería que fuera el principal. Leí algunos libros de duelo, como el de Didion, también ‘Tiempo de vida’, de Marcos Giralt Torrente, ‘Patrimonio’, de Philip Roth, o ‘La otra hija’, de Annie Ernaux. Ramón González Férriz, mi jefe en el periódico semanal ‘Ahora’, vio las primeras páginas en uno de los últimos juegos de pruebas y dijo que los zaragozanos hemos inventado un género: biografía de muerto en segunda persona. Se refería a dos textos que han sido fundamentales para este libro: ‘Amarillo’, de Félix Romeo, y el relato ‘Despedida’, de Daniel Gascón.

 

-¿Podría ser, en cierta forma, un perfil novelado e impresionista, suspenso en los recuerdos más o menos caprichosos o azarosos? 

Es una especie de retrato íntimo del Sergio Algora que yo conocí, el de los últimos años. Los recuerdos, anécdotas, poemas que cito y las canciones componen ese retrato cubista e incompleto, pero hay que alejarse para verlo bien. He intentado también que estuviera la voz de Sergio a través de sus canciones y sus textos, que no solo hablara a través de mis recuerdos.

 

-¿Qué te ha llevado a escribir un libro como éste, qué te removía por dentro? 

La necesidad de continuar una conversación abruptamente interrumpida por la muerte. El deseo de contarle a mi amigo muerto qué había pasado desde que se fue. La necesidad de decirle que lo quería. También quería dejar testimonio de esos meses en los que trabajé en el Bacharach. Con Sergio cerca,  la vida parecía un crucero en el que el champán nunca se agotaba.

 

[Cinco poetas: Ángel Guinda, Manuel Vilas, Octavio Gómez Milián, Jesús Jiménez y Sergio Algora.]

-¿Quién fue Sergio Algora? 

Uno de los tipos más brillantes y generosos que he tenido la suerte de conocer. Tenía una sensibilidad fuera de lo común, era muy culto y tenía una gran curiosidad y odiaba aburrirse. Fue cantante, pero sobre todo fue escritor: tenía un gran talento para contar historias, era un inventor. Algunos títulos de sus canciones podrían servir para definirlo: “El hombre bombilla”, “El fabricante de alas de mariposa”.

 

-¿Cómo era como músico, cuáles fueron sus características y que influjo ejerció sobre su entorno y en la música española? 

Esta pregunta me queda un poco grande. Pero creo que la medida del impacto que ha tenido con sus canciones se puede medir: casi todos los grupos del indie nacional reconocen su talento. En Pequeño circo Nando Cruz recoge declaraciones de otros grupos sobre El Niño Gusano. Me gusta especialmente la de Abel Hernández, dice que tocaban muy mal pero eran muy buenos. El Niño Gusano fue un soplo de aire fresco: por las letras y su actitud desenfadada. Es difícil encontrar alguna banda que no admire las canciones de Sergio Algora.

  

-Fue poeta y narrador y también dietarista. ¿Cómo lo defines, qué tipo de escritor era? 

Como escritor creía en la imaginación y en la forma. Era un poeta muy intelectual, nada fácil ni ligero. En su narrativa la premisa es la libertad creadora más absoluta. Todo es posible, se suspenden las leyes de la realidad y operan solo las de la imaginación y las que impone la propia narración.

 

-¿Quiénes eran sus influencias, a quién admiraba, cuáles serían sus afinidades o sus pares? 

En poesía, Paul Celan, Rimbaud, Luis Cernuda o John Ashbery eran los que más citaba. Uno de sus interlocutores y poetas más admirados era Fernando Andú. Le vi comprar y leer con placer a John Connolly, a Jonathan Littell o los relatos de Rudyard Kipling. Estaba muy al día de lo que se publicaba en Zaragoza en particular y en España en general. Algunos de sus referentes eran Philip K. Dick, Boris Vian o Hermann Hesse. Una de las cosas que hace que su mundo sea tan fresco y original es que sus referentes no son solo literarios: también bebe del cine, del arte. Y es una de las razones por las que sus canciones eran tan frescas y originales, porque no se nutrían solo del pop.

  

-¿Piensas que, cada vez más y salvadas las distancias, se parece a Serge Gainsbourg? 

No. Creo que Gainsbourg era un personaje que tenía un poso de amargura. Algora, no. En todo caso, cierta melancolía. Pero no era un cínico, jamás lo fue. Y Gainsbourg, que tenía un enorme talento, a veces se comportó como un cínico.

  

-El libro es el documento de un soñador incesante en un cuerpo frágil. ¿Era consciente Sergio Algora del peligro que corría y lo desafiaba sin más? 

No lo creo. Algora era un vitalista y le gustaba la vida. Su muerte fue una desagradable sorpresa. Siento estropear el tópico de que vivió deprisa para morir joven. No creo que fuera consciente de la gravedad de su dolencia.

  

-¿Qué aportan los textos de los amigos, escritores, músicos, críticos musicales a tu novela? ¿Cómo lo has ido incorporando? 

Tienen una doble función: por un lado, cumplen el papel de interlocutores, por otro, son otro punto de vista y cuentan cosas que yo no sabía y otras que yo sabía. Era un poco como cuando te pellizcas para saber que no estaban soñando y una manera de añadir otro punto de vista. También dan una dimensión mayor al personaje.

  

-¿Qué sucedía en el bar Bacharach? 

En realidad solo éramos gente divirtiéndonos mucho. Poníamos discos, copas para otros y hacíamos bromas. Bailábamos y charlábamos de libros o pelis. Lo extraordinario venía de la manera que tenía Sergio de ver la vida y su capacidad para convertir un día de trabajo en una aventura. A Algora le gustaba parafrasear ‘El club de la lucha’: lo que pasa en el bar Bacharach se queda en el bar Bacharach y si es tu primera noche, tienes que pelear.

  

-¿Sabemos algo nuevo después de haber leído el libro sobre Algora? 

No hay grandes revelaciones: lo único que hago es construir un puzzle con piezas que ya estaban ahí. Como dice una canción de El Niño Gusano, “todo lo que digo lo dijo alguien ya”.

 

[Sergio Algora, Aloma Rodríguez e Ismael Grasa en la presentación de ’París tres’ de Aloma en Antígona.]

-¿En qué medida el libro es también una historia de amor, de complicidad, el relato de un Pigmalión inadvertido y su camarera? 

Más que historia de amor, hablaría de historia de admiración y fascinación. Sergio y yo tejimos una extraña complicidad: es una relación que añoro y anhelo y que, desgraciadamente, no he vuelto a tener. Sergio era tremendamente divertido y generoso. Era muy listo y se preocupaba por que todos estuvieran bien. Y siempre estaba dispuesto a reírse.

  

-Parece que has tenido en la cabeza libros como los de Valérie Mréjen, el propio Félix Romeo, no sé si Francesco Piccolo. ¿Por qué has elegido esa estructura tan fragmentada? 

Siempre pensé el libro así: con espacios entre los párrafos. Quería que la estructura no se viera, que desaparecieran los mimbres. Por otro lado, la escritura del libro ha sido dolorosa por momentos, necesitaba descansar, no era capaz de mantener esa intensidad emocional. Y creo que el lector también agradece eso. Además de que puede completar esos espacios en blanco. Valérie Mréjen es una de mis escritoras favoritas, Félix Romeo es un referente. Pero también Marguerite Duras, Natalia Ginzburg, Annie Ernaux o Patrick Modiano.

 

-¿Y el estilo? Deshuesado, directo, rápido pero también envolvente. ¿Qué buscabas, qué buscas como narradora? 

Buscaba la contención. Los escritores que me gustan no se regodean, no le dan todo masticado al lector, lo respetan y también a sus personajes. He trabajado mucho el tono del libro buscando el equilibrio entre la sobriedad y la emoción.

 

-Último asunto: ¿cuál es la razón del título? Y no me refiero solo a que sea un verso de una canción suya… ¿Es la última o penúltima provocación de Sergio Algora? 

En primer lugar es un verso de ‘Mi última mujer’. Dice: “Los idiotas prefieren la montaña / y en mi interior yo tengo una playa / donde fabrico mis recuerdos perfectos”. Este libro es algo así como un compendio de mis recuerdos perfectos de Sergio Algora. De ser una provocación, será la penúltima: Algora se aparece en los sueños de todos sus amigos para recordarles que sigue por ahí, atento a todo y mirando con una botella de champán en la mano.

Los idiotas prefieren la montaña. Aloma Rodríguez. Xordica. Zaragoza, 2016. 112 páginas.


*Las fotos de Aloma las tomo de aquí:

-http://imworld.aufeminin.com/dossiers/D20130510/AlomaOK-135449_L.jpg

http://imworld.aufeminin.com/dossiers/D20130510/aloma001-1-135149_L.jpg

** La de Sergio Algora con Algora, Aloma e Ismael y otros amigos ya estaban en este blog.

*** La foto de Sergio Algora es de Óscar Sanmartín Vargas. 

 

 

ROBERTO MALO: UN CUENTO CRUEL

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-Del libro de relatos de Roberto Malo, escritor, actor y cuentacuentos, 'Los soñadores', que publica el sello Pregunta de David Francisco y Reyes Guillén. En los próximos días llega a las librerías. La idea es realmente impactante y el cuento está muy bien desarrollqado, como un partido de baloncesto.

 

Roberto Malo

 

SUEÑOS DE BALONCESTO

 

Doy un paso atrás botando hábilmente y, una vez fuera de la línea de 6, 25, lanzo con precisión.

Triple.

En mi sueño estoy jugando a baloncesto con la Muerte. Menudo encuentro. Y me encuentro vestido de calle, con zapatillas, camiseta y vaqueros, y ella va vestida de Muerte, con túnica, guadaña y toda la pesca. Se me antoja muy alta y delgada, digna de la NBA, y se mueve con mucha agilidad pese a que, de primeras, puede parecer un poco torpe al ser básicamente un saco de huesos. Pero la muy miserable no lo es, no. Ni mucho menos. Y para más inri, lanza que da gusto verla.

Canasta.

Por mi parte tengo más carnes, es evidente, pero lo cierto es que no me muevo mejor que mi temible contrincante, por lo que me tengo que emplear con todas mis fuerzas para intentar ganarle este uno contra uno letal.

Canasta.

Jugamos sin árbitro. Sin juez. Bueno, ella es juez y parte, de alguna manera. Bota la pelota con una mano mientras con la otra lleva la guadaña. Tengo que tener cuidado con sus dos manos, desde luego. Mientras se protege con la guadaña, deja de botar, salta y lanza.

Canasta.

Jugamos a muerte, se podría decir. Y ella, por el momento, juega de muerte. Y si me gana, me gana. O sea, que se me lleva con ella. Que si me gana, es mi hora, vamos. Así de sencillo. Pero no es nada...

Personal.

Llevo soñando lo mismo cerca de un mes, noche tras noche. Por suerte, nunca llego a terminar semejante encuentro, que se me antoja trascendental y definitivo. Al resultar el partido inacabado, pendiente, cada despertar supone un...

Descanso.

Con renovadas energías saco sobre mí mismo y driblo a la Muerte como un profesional.

Canasta.

Ha sido visto y no visto. La Muerte se mosquea, cabecea levemente, como diciendo “Te vas a enterar, tío listo”, y, mientras bota la pelota y comienza su nueva jugada, clava sus cuencas vacías en mí. Sin embargo, no me amilano lo más mínimo y salto cuando veo que va a lanzar.

Tapón.

Ha estado genial, pero por desgracia la Muerte recupera la pelota y vuelve a la carga. Se la intento arrebatar con decisión, pero cometo falta.

Personal.

La Muerte sonríe y consulta el tiempo. Quedan veinte segundos.  Yo entretanto consulto el marcador. Igualados. Sudo —literalmente— la gota gorda.

Tiro libre.

Canasta.

Segundo tiro libre.

Canasta.

Saco y marco jugada clave con mi mano derecha (como si tuviera equipo o público). Con la izquierda boto la pelota. Pierdo de dos puntos, así que me la tengo que jugar. Voy hasta la línea de tres puntos, apuro los últimos segundos y lanzo con toda mi alma (nunca mejor dicho).

Triple.

Levanto los brazos en señal de triunfo y escucho el...

Pitido final.

Se acabó. ¡Se acabó! ¡Sí! ¡Por fin! La alegría me desborda, como un mar embravecido.

Música triunfal.

Parecía un partido eterno, a disputar noche tras noche en el espacio infinito, pero finalmente se ha acabado. Y he ganado. He ganado a la Muerte. Sonrío de oreja a oreja, pero tiemblo al ver que la Muerte sonríe también, y de forma tétrica además. Da igual el resultado, dice, El caso es que por fin hemos terminado. ¿Entiendes? Hemos terminado, dice funestamente. Creo que tiene mal perder, se me ocurre pensar, y es lo último que pienso, pues la Muerte blande la guadaña y me corta la cabeza limpiamente.

Expulsión (de sangre).

Mientras desde el suelo veo que mi cuerpo decapitado se derrumba, siento que comienza mi...

Tiempo muerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

25/02/2016 18:10 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CELIA DE JUAN, EN EL MERCADO

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Este fin de semana, desde hoy hasta el domingo, en sesiones de 20.30 (viernes y sábado) 18.30 (domingo), la actriz zaragozana Celia de Juan representa 'Señor juez, soy una adúltera', un texto de Roberto Santiago, inspirado en 'El amante de Lady Chatterley' de D. H. Lawrence, con dirección de Víctor Ríos y producción del Teatro Mayéutico. Celia de Juan se formó en la Escuela Municipal de Teatro, fue alumna de Rafael Ortega, y se trasladó a Madrid hacia 1996. Ha vivido algún tiempo en México y desde entonces ha trabajado en todo lo que ha podido en la escena.
En junio estrenó en los Teatros Luchana esta pieza, cuyo argumento podría resumirse así: "Constance es una mujer valiente que decide romper con la comodidad, prestigio social y seguridad que suponen pertenecer a la aristocracia, asumiendo la libertad de elegir vivir su propia vida alejándose de las hipócritas convenciones de la sociedad".
Aquí puede verse un instante de la función.
https://www.youtube.com/watch?v=WRD6nko29ek

UN LIBRO CADA DÍA: MAUBERT

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«Giacometti sabía que si quería mantener a Caroline cerca –puesto que Annette no había salido de su vida- tenía que ser al precio de ceder a sus caprichos. A todos sus caprichos. Algo difícil, sobre todo cuanto el primero de ellos respondía al nombre de libertad. Como si fuera uno de estos pájaros que revolotean alrededor de su jaula con un ala dentro y otra fuera.  El artista sabía lo que significa la palabra ‘libertad’, aunque para Caroline no tuviera exactamente la misma acepción. “Libertad, libertad absoluta, sólo eso me atrae, sólo esto me gusta, en todos los campos…”, escribe Giacometti en 1934. No perder por tanto su amor, su pasión.»

 

-De ‘La última modelo’. Franck Maubert. Traducción de Juan Díaz de Atauri. Acantilado. Barcelona, 2016. 105 páginas. [Cuenta la historia de amor entre Alberto Giacometti y una joven prostituta de veinte años, Caroline, que se convertirá en su amante, en su musa, en la compañera de algunos viajes y de muchas noches sin fin en París, paseando, bebiendo en los bares… Así pintó Alberto Giacometti –al que quiso seducir Marlene Dietrich, como se recuerda aquí- a su joven enamorada, que andando el tiempo conduciría un MG rojo. Esta es una obra de 1961.]

28/02/2016 07:50 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

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