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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2016.

JUAN CRUZ Y ALGUNAS DE SUS FRASES

FRASES DE JUAN CRUZ
Anoche comenzaba en la Diputación de Zaragoza un nuevo ciclo de 'Conversaciones con el autor', protagonizado por Juan Cruz Ruiz (Tenerife, 1948). Lo acompañaron el diputado Bizén Fuster, el coordinador del ciclo Ramón Acín y la profesora y escritora Irene Vallejo, especializada en los clásicos griegos y latinos. En conversación con ellos y con el público abordó muchos temas: la infancia, la memoria, el nacimiento del periodista, la memoria de la madre, la primera e...ntrevista con Julio Caro Baroja, la relación entre literatura y periodismo, la censura, etc. Y a la vez, en píldoras o aforismos, Juan Cruz se fue retratando. Tomé algunas notas y la he ordenado así

-1. “Para mí escribir es una forma de respiración o de supervivencia”.

-2. “Un periódico es una ciudad nerviosa, como dice Enrique Vila-Matas, y un libro es un paraíso turbulento”.

-3. “La inseguridad de un escritor es absoluta. Y eso es lo que te hace seguir escribiendo. A veces pienso que escribir es un milagro. Y eso acabo de escribir en un papel mientras me presentaban”.

-4. “Si te acuerdas de cosas inútiles, te acabas acordando de cosas importantes. Uno es la superposición de instantes y de palabras”

-5. “La memoria está en el presente. El presente es la memoria en marcha”.

-6. “Uno no tiene amigos, los mantiene. Los solitarios necesitamos a los amigos. Yo soy muy dado a preguntar".

-7. “No soy ajeno a la infancia. Me sigue explicando cosas de hoy. A veces, como dice, Michael Krugger, la infancia me manda una postal. Yo converso cada día con esa infancia”.

-8. “Uno está esperando palabras en la literatura y en la vida, palabras aéreas y pesadas. La vida son mil recuerdos cruzados”.

-9. “La literatura es la zona de reposo de la angustia”.

-10. “Uno tiene que dialogar con otros. Javier Pradera siempre me decía: 'Juanito, no te cargues de razón'. He aprendido mucho de eso. Y ahora, tras ver el Parlamento, los insultos y la indiferencia, me pregunto: ¿no era este el momento de escuchar al otro? Hasta los futbolistas, tras un partido, se saludan y se intercambian las camisetas en señal de respeto. Yo no me siento cómodo en este país en este momento: pensé que ya habíamos aprendido a dialogar”.

-11. “Hay un límite en la libertad de lo que uno escribe: es el daño que puede hacer”.

-12. “No hay nada como hablar con otros”.

-13. “La poesía es ucrónica. He leído a Hierro, Valente, Octavio Paz. Me gusta mucho la poesía. Yo no soy una persona lógica. Tengo otra conversación que no se ve: converso con otro y conmigo mismo”.

*La foto, tan sugerente, es de Willy Ronis. Un gran maestro del oficio. Podría ser una exaltación de la facultad de oír. O de soñar. La tomo de aquí: 

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GEORGES DE LA TOUR, CON UN ECO DE CÉSAR ANTONIO MOLINA

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Hay pintores que parecen una exhalación en la historia: trabajaron mucho, lograron éxitos, se hicieron célebres por su taller y sus discípulos y luego cayeron en el olvido, hasta que alguien repara en ellos y vuelven a salir a la luz con un centelleo especial. Ese podría ser el caso de Georges de La Tour (1593-1652), que encarna al artista local o provincial, ceñido a su localidad Vic-sur-Seille, Francia, y luego a Luneville. Acaba de llegar al Museo del Prado en una exposición deslumbrante, que procede de siete países y de una veintena de museos. Los 31 cuadros que aquí se presentan constituyen el 75 % de un total de los 40 que se le reconocen; bastantes de sus obras están sin firmar y si datar. A él lo recuperó hace un siglo, en 1915, un artículo breve de Hermann Vosch; en 1972 y en 1997 sería presentado en Francia en dos grandes muestras en La’Orangerie y en el Grand Palais con un triunfo absoluto: ahora La Tour es uno de los pintores más amados de Francia con Poussin, Monet, Rénoir y Cézanne.

Georges de La Tour es el artista barroco del claroscuro, del diurno y del nocturno, de la geometría impecable, del abandono, a veces parece próximo a Caravaggio o Ribera, pero también a Zurbarán, Vermeer o incluso Velázquez. En ese corriente de equívocos en torno a las atribuciones, los cuadros de La Tour han sido confundidos con los de cinco grandes maestros; el ejemplo más claro es que su ‘San Jerónimo leyendo una carta’ dice en el bastidor que es de Zurbarán, lo encontró César Antonio Molina en el palacio de la Trinidad en marzo de 2005, sede entonces del Instituto Cervantes, y lo autentificó José Milicua, a quien se le dedica esta muestra excepcional, montada con maestría por Jesús Moreno y comisariada por Andrés Úbeda y por Dimitri Salmón, quien afirma que la pintura de De La Tour “sobrecoge y desorienta por su misterio”. César Antonio Molina me escribe y recuerda: “Yo vi el cuadro. Me pareció muy importante. Miré en el catálogo que no lo atribuían a nadie. Hablé con Miguel Zugaza. Lo llevé en mi coche oficial del Instituto Cervantes al Museo del Prado y luego José Milicua dijo de quién podría ser”.

Recreada en cinco estancias, podría decirse que la exposición contempla tres grandes apartados: una pintura más narrativa y descarnada, de estirpe popular, donde el artista representa al pueblo que sufre, que tiene hambre y que conoce la miseria, algo que se percibe en el impresionante ‘Comedores de guisantes’, pero también ‘El juego del dinero’ (próximo a Caravaggio), en ‘Un viejo’ y en ‘Una vieja’. Y en ‘Riña de músicos’, un lienzo un tanto expresionista que registra la burla, el temor, el desafío, la crueldad. La Tour es el pintor de los músicos ciegos que parecen cantar: pese a su pobreza, todos exhiben nobleza, dignidad y concentración. Por lo regular, las criaturas de De La Tour tienen el alma absorta: están ahí, ensimismadas, pero parece estar en otro lugar, en una indecisa región del sueño. El montaje se cierra con un impresionante ‘Ciego tocando la zanfonía’, un retrato de perfil matizado, sobrio y dramático, adquirido por el Museo del Prado en 1990.

La segunda parte de la muestra recoge la aventura más luminosa del artista, su afirmación en un arte de la claridad que mezcla el asunto profano con el divino. Entre los primeros destacan las dos piezas, tan parejas, ‘El tramposo del as de tréboles’ y ‘El tramposo del as de diamantes’, con ecos también del óleo sobre lienzo de Caravaggio ‘Los tramposos’; a estas piezas se le suma la serie de ‘San Jerónimo’, tan desamparado. Y la última parte se completa con los nocturnos, por lo regular cuadros religiosos, de una inquietante y minuciosa espiritualidad, cada vez más depurados, con una característica especial: una luz interior que calienta y redondea una atmósfera de recogimiento, de aislamiento. Uno de los ejemplos más hermosos es ‘San José carpintero’. De La Tour no amaba el mundo exterior, y quizá con razón: vivió las consecuencias de la Guerra de los Treinta Años, lo perdió casi todo, aunque fue pintor de Luis XIII y estuvo próximo a Riechelieu. Murió en 1652, y antes que él perecieron su mujer y su hijo Etienne, a consecuencia de la peste. Su obra, de una beldad intensa y reconcentrada, estremece y multiplica su enigma.

 

 

 EL TALLER DE LOS ESTILITAS

Por César Antonio MOLINA

[Hace algunos años, a propósito de Georges de La Tour y del ‘San Jerónimo leyendo una carta’, el escritor y profesor y director entonces del Cervantes publicó este texto en ‘El país’.]

 

El taller de los estilitas ¿Todavía hay apariciones de santos? Y de haberlas ¿se pueden aparecer a un laico? ¿Qué es un laico? El gran escritor francés, Jules Renard, uno de los más grandes diaristas, escribió que un laico es aquel que buscaba a Dios sin parar y no lo encuentra. No todos llegamos a tener la suerte de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles se cuenta la ida de Saulo a Damasco, la caída del caballo, su ceguera y la charla con quien perseguía. Jesús, una vez aclarado todo, aunque lo dejó invidente (el maestro Ekhart escribirá que fue porque al ver a Dios vio la nada) durante unos días, le ordenó que se levantara, entrara en la ciudad y “se te dirá lo que debes hacer”. En realidad, sin querer corregir a Renard, un laico es aquel que está esperando que se le diga lo que tiene que hacer, pero nadie se lo dice. Evidentemente esa voz tiene que venir de lo más alto. El caso es que a mí se me apareció un santo y no cualquier santo. Nada menos que el santo que vela por los escritores: San Jerónimo. Al principio no me di cuenta de que era él, pues estaba retratado con hábito de cardenal leyendo una carta, y yo siempre lo he tenido en mi mente más bien con poca ropa, o ninguna, encerrado en una cueva, a veces entre calaveras y, eso sí, escribiendo o leyendo que es lo que a mi verdaderamente siempre me ha emocionado. Este despiste me hizo perder con él mucha conversación, aunque los santos cuando aparecen solo dan órdenes y apenas escuchan. En este caso yo cargo con la culpa por mi descuido, también producto de lo inesperado. 

Mi cháchara no hubiera sido trascendente pues la versaría sobre asuntos de nuestro gremio. ¿Dónde aprendió tantos idiomas? ¿Por qué volvió a la hebraica veritas en vez de utilizar la Biblia griega que, más de un siglo antes, había sido apoyada por Orígenes y San Agustín de Hipona? Si le molestó que su posición estricta de limitar el canon cristiano a los libros contenidos en la Biblia hebrea, a la postre no triunfara En fin, una pequeña entrevista que, luego, hubiera tratado de publicar en exclusiva en algún periódico.No sería a un santo sino a un traductor, tan maltratado como siempre. Eso de no tener ni ropa para cubrirse y estar en los huesos, debería darnos qué pensar a quienes, ni ante esos temores de penalidades, nunca hemos cejado de seguir nuestra labor de manera igualmente santa, aunque laica, por ese mismo camino profesional. Además ¡qué poco respeto se le tiene a esta compleja labor! No dura, no perdura, no se la cuida incluso saliendo de las manos de un santo. La versión popular, la versión latina de la Biblia, acabó con la confusión que provocaban los distintos manuscritos en latín antiguo de los textos sagrados. El Concilio de Trento (1546) declaró a la Vulgata el único texto latino auténtico de las Escrituras, hasta que en 1907, bajo el Papa Pío X, los benedictinos iniciaron una edición crítica. En fin, el tiempo, que no respeta ni siquiera a los santos y los hace en sus obras tan mortales como a los humanos.

Nada de esto hablamos, San Jerónimo y yo. Él porque me ignoraba, yo porque le desconocí bajo tanta púrpura pintado por La Tour. Luego vinieron las disputas cuando lo trasladé al Museo del Prado, un lugar tan sagrado como la vecina iglesia de Los Jerónimos, otra casualidad. La santidad era lo de menos, lo importante era la propiedad ¿del santo, de la tela? Aún a sabiendas de su identidad, desconocían sus hechos. “Few men think, yet all will have opinions” escribe Berkeley en los tres diálogos entre Hilas y Filoneo. Sí, realmente, pocos hombres piensan, pero todos quieren tener opiniones.

Yo había estado en Belén, en la misma iglesia donde nació Jesucristo, y donde se supone que San Jerónimo llevó a cabo su labor. Había nacido en Italia en el 342 y murió en Palestina en el 420. Llegó a estas tierras en el 374 y, durante cinco años, vivió como un eremita. Luego, a requerimientos del Papa Dámaso, fue su secretario (382-385), lo que no le impidió predicar el ascetismo en la propia Roma, es decir, la abnegación, el autocontrol, la disciplina, la búsqueda de cosas más importantes en la vida que el mero hecho de vivir. Una comunicación más directa entre Dios y el individuo sin intermediarios. Esa preparación para la llegada del fin del mundo (tan anunciada y tan retrasada). Vigilancia, oración, ayuno, castidad, martirio, abandono de todo lo terrenal. Como la pravrajya en el hinduismo, morir la muerte antes de que esta se lleve a cabo. En el 386 se estableció definitivamente en Belén y se dedicó, durante casi veinticinco años, a la traducción de la Biblia al latín.

Sí, un desperdicio el no poder hablar con el santo. Él no me dijo nada, pero todo lo que llevé a cabo lo hice por su indicación. Y la cumplí. Todavía estoy esperando algunos dones benéficos para mi obra literaria. No los he notado, porque quizás tampoco fue mucha mi hazaña. Ahora me conformo con ir a visitarlo. A veces me lo imagino levantando su vista de la carta y sonriéndome. A veces me imagino que la carta que lee es el fragmento de una obra mía y, entonces, siempre me veo interrumpido por la presencia de otros impertinentes visitantes. San Jerónimo, en el cuadro de La Tour, está leyendo una carta ayudado de unos anteojos que sostiene con su mano derecha, mientras que con la izquierda aguanta el largo papel desplegado en varios trozos. La carta lo asocia a Hermes, a lo desconocido, a lo esotérico, a esa labor de desentrañar la palabra de Dios venida de un lenguaje desconocido para verterla al del común de los mortales. Sí, un desperdicio el no poder discutir con el santo, sobre todo, de El cantar de los cantares. ¿Quién era aquella a quien no había que despertar ni desvelar? ¿Quién era aquella que subía del desierto? ¿Quién era aquella que con su trenza tenía preso a un rey? ¿Quién era aquella que surgía cual la aurora? Pero, sobre todo, me gustaría saber si la amada, la novia, en el epílogo, afirma que el amor es más fuerte que la muerte o, por el contrario, que es fuerte el amor como la muerte. ¿Qué ponía realmente en el original? Si pusiera que el amor es más fuerte que la muerte, implicaría que el amor tiene el poder de hacernos inmortales; pero la muerte es literal y físicamente más fuerte, infinitamente más fuerte que el amor. ¿Qué ponía en el primitivo original? Seguramente San Jerónimo me remitirá al Eclesiastés donde se habla de la vanidad, de atrapar vientos y de que donde abunda sabiduría abundan penas, y quien acumula ciencia, acumula dolor. El dolor del saber que no sabe nada, o que no sabe lo único que realmente quisiéramos saber. En la primera epístola a los corintios, San Pablo habla de la resurrección de los muertos, y de que el último enemigo en ser destruido será la Muerte. “¡Qué lindos son tus pies en las sandalias,/hija de príncipe!”.

Uno de mis pintores favoritos (sin desmerecer a Georges de La Tour) es Antonello da Messina. Y de Antonello prefiero su San Jerónimo en su estudio (sin desmerecer al mío). En medio de una gran arquitectura catedralicia está centrada la figura del santo vestido de cardenal, sentado en su estudio-biblioteca, rodeado de libros y leyendo en silencio. Apoya el libro sobre un pupitre. Las baldas que lo rodean acogen otros volúmenes, algunos de ellos abiertos, además de otros instrumentos para la escritura. En primer plano aparecen representados con exactitud un pavo real, una codorniz y una bacía de barbero. En el escritorio hay un rotulito pegado, simulado. Parece contener el nombre del maestro, y, sin embargo, si se mira de cerca, no contiene letra alguna, ya que es fingida. El león avanza desde el fondo, bajo las arcadas. San Jerónimo le quitó una espina de su pezuña y se quedó doméstico con el monje. El pavimento del cuadro está maravillosamente intrincado y es el que produce la perspectiva. Sus colores armonizan con los verdes del paisaje más allá de las ventanas, los grises del cielo, las variaciones en la entrada de arco de piedra y las reflexiones de la luz sobre las superficies de los azulejos. Todo está colocado envolviendo a la figura del santo que se encuentra en una posición interiorizada, abstracta, ajena a ese paisaje exterior del mundo. Lo cercano y lo lejano, lo mundano y lo espiritual, está aquí muy bien representado.

Después de esta aventura religioso-laica-artística-literaria, después de este encuentro con San Jerónimo, el destino me llevó a Siria, a Qalaat Seman, no muy lejos de Alepo. Allí oró San Simeón el Estilita. Allí lanzó su palabra en el desierto. Fue, por pocos años, contemporáneo de San Jerónimo. Se subió a una columna de unos veinte metros y no se bajó en varias décadas. Aún hoy no se ha inventado un deporte de riesgo tan difícil y complejo como aquel. En medio de una gran basílica arruinada, me abracé a lo que resta de esa columna, todavía un buen trozo. En Simón del desierto de Luis Buñuel, el santo sufre todo tipo de tentaciones, incluso algunas más complicadas de rechazar que las de su propia vida. Un pastor enano le grita “te estás tomando atracones de puro aire”; mientras otro personaje anónimo le lanza esta desgarradora frase: “Tu penitencia sirve de poco al hombre”. Quizá por este motivo, el actor Claudio Brook acaba sus días de Simón moderno bebiendo y fumando por las taberna o cavernas de los antros neoyorkinos, atronados por la música rock. En el museo del cine de la Universidad Autónoma de México vi la columna de la película. San Simeón desafiando el principio de gravedad y manteniendo en silencio su corazón; San Jerónimo desafiando el sentido de las palabras. Ambos estilitas, ambos funambulistas.

Hace años que Eduardo Arroyo y yo venimos charlando sobre estos asuntos tan productivos. Y, a propósito de ellos, ha dado pie a esta magnífica exposición salida de su mente de gran artista iconoclasta. Una mente incluso más calenturienta que la de los propios atletas espirituales mencionados. En realidad estoy convencido de que ambos santos han hecho un verdadero milagro laico. Han reunido a dos grandes pecadores (Eduardo Arroyo con infinitos más méritos que yo) y a una gran ensayista y co-comisaria con él, además de santa, Fabienne Di Rocco.

César Antonio Molina

04/03/2016 08:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EUGENI FORCANO: 90 AÑOS DE FOTOS

     

    EUGENI FORCANO: NOVENTA AÑOS DE IMÁGENES
    El once de marzo Eugeni Forcano celebrará los 90 años. Es uno de los grandes fotógrafos que ha dado Cataluña en el siglo XX y XXI. Vive en Canet de Mar, como en su niñez. Le confesaba a Josep Playà Maset en 'La Vanguardia': "A mí lo que me gustaba era positivar las imágenes y a poder ser a un tamaño grande. Lo complicado era el revelado, hoy hacer fotos no cuesta nada, es el oficio más fácil. Para hacer buenas fotos hace falta tener se...nsibilidad. Y hay que ponerle ilusión y pasión. Yo quería imágenes especiales que solo pudiesehn salir de una cámara no de un pintor".

    -A propósito de la segunda foto, 'Sorpresa inaudita', le dice: "Hay una foto de 'Destino' en la que aparecen unas monjas en la playa. El obispo Modrego llamó al editor y le dijo que aquello era un montaje. Tuvimos que ir con Néstor Luján a ver al doctor Modrego y mostarle la serie completa de fotos para que se diese cuentea que no se había manipulado. 'Ah! Y lo olvidaba. Fraga Iribarne no me quiso dar el carnet de fotógrafo".

     

    -1, https://thelifeandhisdetails.files.wordpress.com/2013/06/sorpresa-inaudita-canet-de-mar-1961.jpg

    -2. https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/17/98/b2/1798b2ba13397b4d530fd44645d12367.jpg

-3. https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/74/ff/00/74ff003a2a5879283507d9d5cb1276de.jpg

EDUARDO DE LA CRUZ Y BEULAS

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“Beulas es como un predicador bíblico que

muestra la belleza del paisaje que le rodea”

 

“José Beulas ha puesto los paisajes de Huesca en el mapa”

 

Eduardo de la Cruz es un madrileño con vínculos en el Altoaragón. Ha realizado ya varios audiovisuales. Acaba de terminar ‘Beulas, el explorador del horizonte’. Aquí explica sus características y sus claves.

¿Por qué un documental sobre el pintor José Beulas? ¿Qué tenía de particular el artista para usted?

José Beulas es como un predicador que ha cambiado ’La Biblia’ por los pinceles y va por el desierto mostrando la belleza del paisaje que le rodea. Ha puesto los paisajes de Huesca, y especialmente los de los Monegros, en el mapa. Su obra está repartida por todo el mundo y, sin embargo, muchos oscenses desconocen su existencia y la donación que hizo a la ciudad de Huesca de su colección. Este trabajo es algo que estaba por hacer y hemos querido rendirle tributo en vida.

 

-¿Cuáles han sido sus pretensiones, sobre todo en comparación con otros proyectos anteriores como el río Ara, ‘La lluvia amarilla’ de Llamazares o el documental sobre Ricardo Compairé?

Dar voz, ​a través de las personas de su entorno, a la obra de este artista. En este caso, los realizadores hemos sido Amalia Sesma y yo.

 

¿Qué ha aprendido de él?

Beulas es un privilegiado. Ha perseguido una ilusión y la ha alcanzado plenamente. Con su pintura, ha sido capaz de sintetizar y nos ha conmovido. Como dice el pintor y profesor Fernando Alvira en el documental: “Es tan importante lo que pinta como lo que deja de pintar en sus lienzos”. Como persona, destaco su proximidad, sus ganas de vivir y seguir con los proyectos que le rondan por la cabeza. Y algo en lo que coinciden las personas con las que hemos trabajado y que nosotros mismos hemos experimentado: su generosidad.

 

¿Cuáles serían sus etapas y cómo están reflejadas?

​Del realismo a la abstracción casi absoluta. José, comienza pintando lo que ve, incluso utilizando fotografías de Ortiz Echagüe o Adolf Zerkowitz. ​En su estancia en Roma, se decanta por el paisaje ​ y evoluciona hacia ​una impronta personal fácilmente reconocible. Llega a esa especie de expresionismo abstracto similar al de Mark Rothko, una línea por horizonte​, para dar un paso atrás hasta desarrollar un estilo propio.​

 
-Roma, Madrid, Huesca... ¿Cuál es su auténtico refugio?

​Blanes, Torla,... Aunque recuerda todos y cada uno de esos lugares con emoción y cariño, su refugio es la Naturaleza, el mar, el campo, la montaña, el desierto... “El hombre está hecho para vivir en la Naturaleza”, dice.

 

 -El término: Beulas, pintor de paisaje, ¿sería el más exacto, el que mejor le define?

​Casi me quedo con una idea semejante: Beulas, paisaje vivido, soñado.

 

-¿Quiénes han intervenido?

Mucha gente. En ‘Beulas, el explorador del horizonte’ intervienen el arquitecto Rafael Moneo, que ha diseñado el CDAN, el pintor Antonio López, el profesor y académico Fernando Alvira, la pintora Julia Dorado, Montse Navarro de la galería A de Arte, la pintora Isabel Quintanilla, el escultor Francisco López, Antoni Solà, alcalde de Santa Coloma de Farnés, el propio José Beulas, su compañera Quimeta Camï,​ Cristina Mato, de la galería Ansorena, Antonio González, director del CDAN en funciones. La narración es de Manuel Galiana, con el que he trabajado en otras ocasiones. Y el guion es de Amalia Sesma.

-¿Qué ha significado Huesca, la provincia, los Monegros y la capital para Beulas?

José se instala en Huesca al conocer a quién sería su mujer, María Sarrate​. ​Lleva ​allí toda una vida, más de 70 años, desde 1944, cuando hacía el servicio militar, y esos paisaje​s​ cercanos han sido para él como descubrir una veta, ​el filón de una geografía que pasaba casi desapercibida, que estaba por descubrir.

 

-¿Cómo ha sido la colaboración con la guionista Amalia Sesma?

Amalia ha elaborado el guión a partir de textos de poetas como José Hierro​,​ Gerardo Manrique de Lara ​ o Salvador Espriu​. Algunos de sus poemas son la pieza fundamental sobre la que gira este audiovisual. Como le he dicho también ha intervenido en la realización. La pieza dura 37 minutos.

 

Todos los rodajes tienen un anecdotario. ¿Con qué se quedaría de este?

Nos quedamos con el entusiasmo que han demostrado todas las personas que han querido participar en este documental y demostrarle a José Beulas, nonagenario ya, nació en Santa Coloma de Farnés (Gerona) en 1921,​ su cariño​,​ con su aportación. Cuando visionamos ​el trabajo junto a José y Quimeta​,​ en su casa, él se emocionó​.​ Se ​empeñó en que tenía que pagarnos por todo el tiempo empleado y la dedicación. Al final tuvimos que ponerle un precio: fueron dos vasos de agua. Ha sido una experiencia intensa y maravillosa. Y pronto empezaremos a moverlo.

 

*La foto de Eduardo de la Cruz es de Amalia Sesma.

10/03/2016 08:50 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

VARGAS LLOSA EN 'LETRAS LIBRES'

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La revista Letras Libres celebra la obra de Mario Vargas Llosa con un texto donde el autor de La ciudad y los perros reconoce su deuda intelectual y sentimental con Francia, y con unas cartas sobre Cuba, que permiten ver su proceso de distanciamiento de la Revolución. El número incluye también unas cartas inéditas de Isaiah Berlin sobre tres aspectos centrales de su filosofía, así como una entrevista con Brian Boyd, el biógrafo de Vladimir Nabokov. Álvaro Imbernón analiza las tres crisis a las que se enfrenta la Unión Europea: Brexit, las dudas sobre la solvencia bancaria y la incapacidad de dar una respuesta consensuada al drama de los refugiados.



En su número 174 Letras Libres celebra la obra de Mario Vargas Llosa, que cumple 80 años este mes.
El dosier incluye el prólogo a la edición de sus obras reunidas en la colección la Pléiade de Gallimard, donde el autor de La ciudad y los perros reconoce su deuda literaria y sentimental con Francia. Publicamos también una selección de cartas sobre la revolución cubana. En mensajes a autores como Emir Rodríguez Monegal o Carlos Fuentes, se puede observar la adhesión inicial a la revolución, el progresivo distanciamiento (por ejemplo, por el apoyo de Castro a la invasión soviética de Checoslovaquia) y la ruptura por el caso Padilla. El número incluye también un fragmento de Cinco esquinas, la nueva novela del autor peruano.
La revista, galardonada en 2014 con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura, incluye también una entrevista con Brian Boyd, la mayor autoridad en la vida y obra de Vladimir Nabokov. Boyd habla del escritor al que ha dedicado décadas de estudio (y libros como Los años rusos, Los años americanos y Stalking Nabokov), de su ensayo On the Origin of Stories, donde estudiaba la narración y los relatos desde el punto de vista de la evolución, y de Karl Popper, cuya biografía está escribiendo actualmente.
El número contiene tres cartas inéditas de Isaiah Berlin sobre tres aspectos centrales de su filosofía: su concepto de relativismo (que explica a Michael Walzer), su idea de la libertad negativa (en una respuesta polémica a Frederick Rosen, donde intenta desmiente que la suya fuera una “retórica de la Guerra Fría”) y su visión de la Ilustración y sus enemigos (como respuesta a una reseña de Mark Lilla).
Java Rosenfarb, superviviente del Holocausto, dedicó buena parte de su vida a contar narrar la tragedia los judíos europeos. En este número, Letras Libres publica un conmovedor perfil de su maestro Simkha-Bunin Shayevitch, un poeta que quiso escribir el gran poema épico del Holocausto, mientras estaba encerrado -como Rosenfarb- en el gueto de la ciudad polaca de Łódź. El texto es un adelanto de Supervivientes, el libro de Rosenfarb que publicará próximamente Xordica Editorial.
Álvaro Imbernón analiza las tres crisis que afronta Europa: Brexit, las renovadas dudas sobre la banca y la incapacidad para encontrar una respuesta consensuada a la crisis de los solicitantes de asilo. Miguel Aguilar escribe en "Pitos y flautas" sobre los símbolos y los ataques que reciben, y advierte de que "quienes solo se saben defender con el código penal están condenados a acabar incumpliéndolo".
El número de marzo de la revista que dirige Enrique Krauze incluye también un cuento de Claire Vaye Watkins. Julio José Ordovás reseña la nueva novela José Carlos Llop. Martín Schifino escribe sobre H de Halcón de Helen Macdonald. Leah Bonnín lee El Sabbat de Maurice Sachs. Ricardo Dudda reseña la novela póstuma de Chirbes, Paris-Austerlitz, Juan Malpartida lee La realidad no es lo que parece de Carlo Rovelli. Patricio Pron escribe sobre Sergio Chejchec y Aloma Rodríguez reseña Departamento de especulaciones de Jenny Offill.
Vicente Molina Foix escribe sobre la adaptación cinematográfica de Carol. Jorge Freire repasa el legado de Alexander von Humboldt. Rodrigo Fresán homenajea a Penelope Fitzgerald. Carmen Agustín Pavón explica qué es la optogenética y sus posibles aplicaciones. Y Mariano Gistaín escribe sobre la presencia que los muertos tienen en nuestras vidas.




Director: Enrique Krauze

Editor responsable en España: Daniel Gascón dgascon@letraslibres.com

letraslibres.com




14/03/2016 16:50 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON LUZ GABÁS EN IBERCAJA

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Esta tarde, a las 19.00, en el Patio de la Infanta, conversaré con la escritora Luz Gabás. La invitación es libre. Hablaremos de todo un poco: de su formación, de su estancia en California, de sus clases, de sus años en el cine, de la redacción de 'Palmeras en la nieve' y de su segunda novela, 'Regreso a tu piel'.

 

*La foto es de Heraldo de Aragón.

14/03/2016 17:32 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CONGET: CARTAPACIO DE TURIA

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’TURIA’ DEDICA UN MONOGRÁFICO A JOSÉ MARÍA CONGET

Y PUBLICA UN TEXTO INÉDITO SUYO

 

-José-Carlos Mainer presenta mañana, en el IAACC Pablo Serrano, le nuevo número de la revista del Instituto de Estudios Turolenses que dedica un monográfico a la revista ’Turia’, en el que participan expertos y amigos del gran narrador zaragozano, que reside en Sevilla.

 

[Nota informativa de Turia] Zaragoza se ha incorporado estos últimos años al circuito de presentaciones que organiza la revista TURIA en diferentes ciudades. Tras más de tres décadas de trayectoria, la publicación cultural editada en Teruel ha consolidado así su vocación de seguir ejerciendo un cosmopolitismo con raíces y convertirse en una revista cultural de referencia en español.

Tras los monográficos dedicados a Ignacio Martínez de Pisón (2013, Teatro Principal) y Benjamín Jarnés (2014, La Aljafería), mañana miércoles 16 de marzo, y a las 20 horas, en el Museo Pablo Serrano tendrá lugar la presentación de una nueva entrega dedicada al escritor José María Conget, Premio de las Letras Aragonesas. 

El citado acto contará con la presencia del homenajeado y tendrá como maestro de ceremonias a José Carlos Mainer, catedrático jubilado de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza y uno de los mayores estudiosos de nuestras letras contemporáneas.

CONGET O EL MISTERIO DEL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Además de su cita anual con Teruel, la revista TURIA ha sabido mostrarse a los lectores de un sinfín de lugares: desde Nueva York a la ciudad brasileña de Salvador de Bahía, pasando por Lisboa, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Córdoba, Santander, Logroño, Huesca, Salamanca, Murcia o la ciudad francesa de Rennes. En todas esas presentaciones, TURIA se ha dado a conocer como una revista atenta a la creatividad literaria y, al tiempo, capaz de elaborar unos excelentes números monográficos.   

Ahora, José María Conget (Zaragoza, 1948) se incorpora al elenco de una serie de grandes autores objeto de estudio y divulgación por parte de TURIA.  Entre ellos, cabría citar los recientes sumarios dedicados a Mario Vargas Llosa, Rafael Chirbes, Albert Camus o Rafael Azcona. Sin olvidarnos de los varios números dedicados a Luis Buñuel y su obra o las entregas, ya agotadas, que tuvieron como protagonistas a autores tan dispares como Antonio Machado y Roberto Bolaño.  

Para José Carlos Mainer, que publica en TURIA un clarificador artículo bajo el título de “Variaciones Conget”, el escritor zaragozano se caracteriza por su capacidad para elaborar libros de difícil clasificación, una deliberada ambigüedad genérica nada fortuita. Una indefinición que le permite manejar como pocos las reglas del juego literario.

Sostiene también Mainer que “El desengaño es, al cabo, el origen de la literatura que vale la pena. Se produce cuando se ha amortiguado su entusiasmo invasor y ha pasado a ser la receta que pone una porción de gozo irresponsable a las ganas de hablar de ello, sin perder  de  vista  la  irrebatible existencia de la realidad y sus estragos. Supongo que fue el estado mental en el que Cervantes escribió la segunda parte del Quijote, la de 1615, donde nos domina la sensación de que disfruta escribiendo y lamenta el momento de tener que dejar de hacerlo. Los textos de Conget albergan ese fondo de optimismo cervantino, escarmentado y lúcido: son lugares donde se habla de todo y se dialoga con todo”.

Podría decirse, en definitiva, que en los textos de José María Conget encontraremos “el seguro mecanismo de su invención, el misterio del cuento de nunca acabar”. 

 

ESQUELETOS EN EL ARMARIO

A continuación reproducimos el fragmento inicial del texto inédito de José María Conget que, con el título de “Esqueletos en el armario”, publica TURIA:

“La madre de mi padre –la lejanía me traba el uso de la palabra abuela—se suicidó cuando mi padre no llevaba dos semanas en este mundo. Seguramente una depresión post-parto, aunque el caso dio lugar a que circulara sobre la mujer una historia novelesca: un noviazgo apasionado que se rompió por razones ignoradas y una boda de compromiso con el que fue mi abuelo; tuvo un primer hijo varón –el tío mío del que heredé el nombre de pila y que murió de una tuberculosis contraída durante la guerra civil--; el nacimiento del segundo hijo, mi padre, coincidió con el regreso al pueblo del hombre al que todavía quería, y esa presencia redobló la atroz sensación de estar atrapada en un matrimonio sin amor y con dos criaturas a su cargo. Sólo vio una salida: tirarse al canal. Todo esto ocurría en 1914, en un pueblo de Aragón donde yo nunca vi un canal, pero quizá lo hubiera, no existe otra versión del suicidio. Al parecer mi abuela dejó una carta que estuvo en posesión de otro hijo que mi abuelo engendró en segundas nupcias; a mi madre se la ofreció su cuñada, la mujer de mi tío, pero mi madre no quiso leerla y pidió que nunca le comunicaran su existencia a mi padre, estaba segura de que lo haría sufrir inútilmente, con lo que no sabremos las razones que en ella se esgrimían para justificar una decisión tan truculenta y disponemos de campo libre para la especulación. Es difícil juzgar estas cosas; a veces creo que mi madre se equivocó privándole a su marido de alguna certeza sobre su orfandad precoz que no dejó de atormentarle hasta la muerte; por otro lado, quién sabe si entre los motivos del suicidio se incluían en el mensaje rasgos de la conducta de mi abuelo que a mi padre, que adoraba al suyo, lo habrían perturbado más que la ignorancia. A su manera, mi padre indagó qué podría pasar por la cabeza de una mujer que abandona así a dos niños, uno de ellos recién nacido, y se aferró a la idea de la locura por un doble consuelo. A su yerno siquiatra le interrogó por los trastornos síquicos tras el parto y el yerno lo tranquilizó explicándole los síntomas de la psicosis post-puerperal, posibilidad que, a su vez, mi padre trasladó a su confesor y a varios curas de su confianza porque a la tristeza de no haber sido querido por quien acababa de darle vida, se sumaba la inquietud mayor de que el alma de su madre ardiera en el infierno para la eternidad. De una religiosidad ingenua, que no había superado la piedad y creencias que acompañan la primera comunión, mi padre preguntaba a los expertos en materia de moral y de conciencia si era posible cometer un pecado mortal de necesidad como el suicidio y sin embargo ir al paraíso en caso de que la mente del suicida hubiera estado obnubilada. Esta historia nos llegó indirectamente a través de nuestra madre, incapaz de guardar un secreto y de una indiscreción ejemplar, ya que mi padre jamás mencionó a sus hijos aquel trauma primordial, era pudoroso y además no deseaba que nosotros cargásemos con lo que a él le parecía un estigma y una pesadumbre indelebles: el suicidio de nuestra abuela”.

15/03/2016 09:15 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JORDI DOCE: UN POEMA

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“La casa como un cuenco / donde limpias tu espera y su deseo. /Se arremolina el polvo ante la puerta. / Tuya la blanca perfección del hueso”, escribe en ‘La espera’ el poeta y traductor Jordi Doce, uno de los poemas que ha incluido en su antología ‘Nada de pierde. Poemas escogidos’ (Zaragoza, 2016.165 páginas), que ha publicado en Prensas Universitarias. Un libro dividido en cinco partes, compuesto por 77 poemas, que exploran una poesía próxima al silencio: cotidiana y concentrada, de una trabajada naturalidad, que igual constata el asombro de existir, que hace un poema a un ‘Nighclub’ o rinde homenaje a escritores como Andrés Sánchez Robayna o Marguerite Yourcenar. Sigue el vuelo del gorrión y dice: “Qué poco necesita y cuánto engendra / su espiral impredecible”. Se trata de un volumen muy especial, trabajado y minucioso de un poeta que también es editor en Vaso Roto y en Galaxia Gutenberg. Jordi Doce estuvo en Zaragoza el pasado fin de semana, en la Escuela de Escritores que dirige Julio Espinosa, el poeta y narrador chileno afincado en Zaragoza, en concreto en el barrio de Miralbueno. Copio aquí un precioso e intenso poema dedicado a Marguerite Yourcenar; su foto es de Sophie Bassouls.

 

LECTURA DE MARGUERITE YOURCENAR

 

[a Juan Ignacio González]

 

La tranquila insistencia del agua en mi ventana
es también, esta noche, la calma del lector,
la intriga del que ha entrado en el secreto.
‘Cartas a sus amigos’: el arco del vivir
y su diana invisible, inalcanzable;
los pasos bailarines de la araña
sobre la red que teje y es el tiempo;
el debe y el haber de cada día
en un libro de cómplices y amigos
que acoge al visitante y no se cierra.

Conocemos los años que estas cartas
no predijeron:
los libros enlazados, los disturbios
del cuerpo y de la edad,
la compañera muerta y el compañero muerto,
los planes que planean su retraso
y se llaman sosiego, deber, resignación.
Los cartas no sabían el futuro
pero su voz, tan plena, algo avistaba,
segura de su rumbo y de su estela.

‘Mi sonrisa no es tanto de alegría
como un gesto cortés o de benevolencia...’
Un arte de la contención, quizá,
entre el orgullo y la elegancia,
o el sesgo con que dice lo que dice,
el hálito tenaz de lo que calla,
‘no abundan los oídos finos...’
El círculo de fuego de los íntimos
era un modo de conversar a solas,
de compartir su soliloquio austero.

Lo que resuena en estas páginas
con un tenue chasquido de hojarasca
-sus pasos al azar sobre la hierba-–
es la necesidad de la conciencia
y la conciencia de lo necesario,
el peso de los hechos que nos hacen
y son historia y son fidelidad,
no la ley excluyente de la sangre
sino el tiempo del fruto y de la herencia,
la cadena central de las generaciones.

Leer es despertar a otra existencia.
Yo regreso esta noche al invierno de Maine
y sus flores de hielo en las ventanas,
plana vegetación que alienta, prisionera,
sobre ‘la fina nieve del jardín’,
imagen del cristal de la memoria
y su rigor indescifrable.
Me guía el eco de un retrato,
el pañuelo que envuelve un rostro inquisitivo
y es un cetro de luz sobre la frente alzada.

La pienso en su retiro, en su fluir discreto:
un techo de rutinas, una isla de viento,
‘soy hija de la tierra y del cielo estrellado’,
la doble dependencia que fue su lema tácito
y puso en equilibrio su vida y sus palabras...
Cierro el libro y mis ojos;
la tinta de la noche se disuelve
y deja al retirarse un gesto, una silueta:
es su sombra que teje nuevas frases,
que palpa sus fetiches y sonríe con Buda.



-De la antología ‘Nada se pierde. Poemas escogidos’ de Jordi Doce. Prensas Universitarias de Zaragoza, colección La Gruta de las palabras.  Zaragoza, 2016.170 páginas.

18/03/2016 00:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PATRICIO PRON: UNA ENTREVISTA

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-¿Cómo nace un libro como No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles, qué querías probar?

 Un libro nace siempre de impulsos distintos y habitualmente contradictorios. No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles [Literatura Random House] nació como una especie de broma privada entre mi esposa y yo cuando, estando en una ocasión en la residencia de Pablo Neruda en Valparaíso (Chile), y viendo el énfasis que se hacía en ella a la participación del chileno en el Congreso de Escritores Antifascistas de Valencia de 1937, empezamos a pensar en la posibilidad incongruente de un congreso de signo contrario y más o menos contemporáneo. Un tiempo después, cuando volví a pensar en esa visita y en nuestra broma privada al tiempo que intentaba testeaba sus posibilidades narrativas, me di cuenta de que un Congreso de Escritores Fascistas Europeos en 1945 permitía, por una parte, hablar de la situación actual de la literatura sin pagar los peajes inevitables cuando se habla del presente; y, por otra parte, esbozar la trayectoria de unas ideas artísticas y unos autores que, a lo largo del siglo XX, fue del arte a la política y de la política al crimen. En algún sentido, cuando quise mirar atrás, la novela ya existía, y yo sólo tenía que escribirla en la medida de mis posibilidades.

 

-¿Por qué te interesan los escritores fascistas, en qué medida hay un error de apreciación sobre su vida y su obra, o un prejuicio?

 Mi interés inicial fue por los escritores futuristas, que conformaron la primera vanguardia y la que más lejos llegó en sus intentos de integrar arte y vida (además de la más deliberadamente disparatada de las vanguardias históricas); fue el hecho de que los futuristas se volviesen fascistas lo que hizo que me interesase por esa conversión que a mí al principio me parecía singular y ahora no tanto. Escribir acerca de ellos y hacerlos personajes de una novela también era una forma de invitar al lector a revisar sus juicios acerca de unos autores (no sólo los futuristas, una buena parte de los escritores fascistas) cuyas ideas políticas (erradas, qué duda cabe) los condenaron a habitar la línea de sombra de la literatura, como si sus libros no pudiesen ser leídos al margen de las vidas de sus autores, que es lo mínimo que podríamos hacer por los escritores.

 

-¿El libro es una novela, un ensayo o un continuo juego de apócrifos?

 A mis ojos es una especie de objeto poliédrico, cada una de cuyas caras es un espejo que mira hacia adentro, reflejando las otras caras del objeto, pero también hacia afuera, para reflejar el rostro del lector. Y es una novela, en virtud de la ley no escrita según la cual novela es todo aquello que se publica bajo ese nombre.

 

-La historia comienza en 1978 pero remite a un cadáver de Luca Borrello en 1945. ¿Quién era en realidad y que habría significado para la literatura?

Luca Borrello es quien, convencido de que la literatura futurista será condenada por su vinculación con el fascismo y la derrota militar y cultural de éste, se propone salvar algo y debe decidir si salvará los textos o a sus autores. Por lo general, creo que decide salvar los textos (que son, en mi opinión, lo único que importa de un escritor), pero la verdad es que (como se pone de manifiesto en la pesquisa que en 1977/1978 inicia Pietro o Peter Linden) también salva a algunas personas. No se salva a sí mismo, por supuesto; pero un escritor raras veces puede hacerlo.

 

-Poco a poco veremos, en este inventario de nombres, de hechos, de libros, lo importante que es el narrador. ¿Qué podemos decir de él sin despejar incógnitas? ¿Cómo es su punto, en qué medida no es un especulador?

 Ningún narrador es un observador inocente u objetivo y lo sorprendente no es que el de No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles no lo sea, sino el hecho de que, en su mayoría, la literatura contemporánea en español no parezca haberse dado cuenta de ello hace años.

 

-El libro planea todo el tiempo en la relación entre fascismo y vanguardia. ¿Qué vínculos existen, por qué gentes tan reaccionarias se sintieron cautivadas por la modernidad?

 Vanguardia y fascismo se vincularon inicialmente por un rechazo a lo viejo que a mí, personalmente, me parece la forma más inteligente (aunque la más peligrosa) de relacionarnos con el pasado: el tránsito de ambas fuerzas desde la extrema izquierda a la extrema derecha constituye, además, una especie de advertencia, pero es inevitable que esa advertencia sea desoída una y otra vez.

 

-Siempre que se habla de fascistas y conversadores, se piensa en Ezra Pound, presente en el libro. ¿Qué ha significado para las letras y para la reacción este autor?

Una perplejidad, creo. ¿Estaba loco o no lo estaba? ¿Hasta qué punto hacía el payaso y en qué medida era serio? ¿Qué esperaba? ¿Cómo un humanista como él pudo adherir a una de las ideas más deshumanizadoras del siglo XX? Justo Navarro respondió estas preguntas en una novela espléndida y relativamente reciente titulada “El espía”, pero la perplejidad permanece, y no me parece mal que así sea.

 

-Entre los asistentes a ese congreso, que no se celebró, llevas a varios españoles, entre ellos a un zaragozano. ¿Por qué te has fijado en Masoliver?

 Muy posiblemente por la historia de los tres fusilamientos a los que sobrevivió, que es una historia que debería hacernos reflexionar a autores que a menudo no nos creemos capaces de sobrevivir a una reseña.

 

-Santa Marina ha sido objeto de una tesis del poeta aragonés Juan Marqués. ¿Lo sabías? 

No lo sabía. Al igual que sobre Masoliver, yo no sabía demasiado sobre Santa Marina cuando comencé a documentarme para la novela. Pero fue durante ese proceso de documentación que se puso de manifiesto que la literatura fascista europea tenía autores como Masoliver y Santa Marina que merecían lo que podríamos llamar una “segunda oportunidad”. Al menos una parte de su obra me parece relevante, y creo que la literatura española se empobrecerá, al igual que nuestra experiencia como lectores, si no los incorporamos de algún modo.

 

-El gran momento de la novela, el gran secreto, es la convivencia entre un fascista y un partisano y el eco de los libros. ¿Era eso lo que más te interesaba en el fondo?

Me interesaba la pregunta de qué variables determinaron en un período muy trágico de la historia europea de qué lado se estaba y cómo esas variables, al igual que las ideologías que las determinaban, fueron puestas a prueba durante ese período. Me interesaba tratar de averiguar si la ficción podía contribuir a una discusión acerca de qué sucede cuando nuestras ideas políticas y nuestras prácticas se enfrentan y qué debemos hacer cuando esas ideas ya no resultan útiles para actuar de forma ética, que creo que es una pregunta muy contemporánea.

 

-¿Qué le debes a Borges, a Bolaño y a Enrique Vila-Matas? ¿Serían tus referencias?

Los tres fueron/son escritores magníficos, y me alegra que mi trabajo sea asociado con el suyo porque les debo mucho. También le debo mucho a quienes, además de Borges, fueron nuestros maestros: Georges Perec, Flann O’Brien, Italo Calvino, Marguerite Duras, Arno Schmidt, Maurice Blanchot, Heimito von Doderer. Nosotros somos hijos de ellos (y también de Borges, claro).

 

¿Cómo entiendes la novela, cómo la vives?

La entiendo y la imagino como un mundo dentro del mundo, como una especie de vida imaginaria que, para quienes pensamos principalmente en nosotros mismos como lectores, es también vida mejorada, la parte que más nos interesa de este siempre demasiado breve tránsito por el que consuetudinariamente es denominado un “valle de lágrimas”.

 

¿Qué buscas con los títulos?

Advertir al lector de que se encuentra frente a un juego, y que ese juego tiene reglas distintas a las de otros juegos que ha jugado. Si el lector decide jugar, lo hace por un amor por lo poco habitual, por lo que pretende no ser la repetición de lo ya visto y hecho, que es admirable y que yo soy el primero en celebrar: pero que no diga que no está advertido desde el título de mis novelas de que hay aquí un nuevo juego, que exige un nuevo autor y un lector también nuevo.

 

*La foto de Patricio Pron la tomo de aquí: 

http://www.duendemad.com/leer/patricio-pron-leer-y-escribir

18/03/2016 00:55 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PEPE MELERO, HOY, EN ANÓNIMA

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Esta tarde, a las 20.00, en la librería Anónima de Huesca, José Luis Melero presenta 'El tenedor de libros' (Xordica), acompañado por el profesor José Domingo Dueñas, especialista en la obra de Ramón José Sender y los escritores anarquistas. He aquí el primer capítulo de este entretenido libro de libros, lleno de sabiduría, de autores, de anécdotas, de curiosidades. Pepe, todos los jueves, cuenta historias menudas, vidas ocultas, con limpidez, humor y clasicismo. Y a veces se burla de sí mismo y de sus manías librescas. Este texto es un buen ejemplo de su forma de trenzar historias.

 

PENSAR EN LAS MUSARAÑAS

Hay gente que se pasa la vida pensando en las musarañas. Pero a veces basta con que lo hagas una sola vez, en el momento más inoportuno, para que tenga trágicas consecuencias. Es lo que le pasó a Gaudí el 7 de junio de 1926 cuando iba a cumplir con su visita diaria a la iglesia de San Felipe de Neri. Iría pensando en las musarañas cuando fue atropellado por un tranvía en la Gran Vía de las Cortes Catalanas, entre las calles de Girona y Bailén. Su aspecto descuidado hizo que lo tomaran por un pordiosero y no fuera atendido de inmediato. Murió tres días más tarde. Si hubiera vestido como un buen burgués (mi amigo José Manuel Pérez Latorre dice con humor británico que los arquitectos deben vestir siempre de forma impecable, pues en cualquier momento pueden ser objeto de homenaje) tal vez las cosas hubieran sido de otro modo. Se cumplían entonces veinte años desde que Pierre Curie había muerto atropellado por un coche de caballos en una calle de París. También andaría despistado Víctor Seix, el gran editor catalán, cuando fue atropellado durante la Feria del Libro de Fráncfort de 1967 junto a la puerta del hotel Frankfurter Hof donde se alojaba. Llegaba tarde a la ópera, se desorientó un instante y otro tranvía acabó con su vida. Lo más increíble es que ese tranvía iba conducido por un sujeto que se llamaba Adolf Hitler. Carlos Barral, su socio en la editorial, que tuvo que encargarse del papeleo tras la muerte de Seix, así lo contó en sus memorias. Cuatro años antes, otro célebre editor también había muerto atropellado por culpa de las musarañas: Kurt Wolff, el primer editor de Kafka y el editor de Robert Walser o Joseph Roth. Wolff editó en 1927 mi libro preferido de Roth: Fuga sin fin. Por aquí tampoco han faltado despistados que murieron por ir pensando en las avutardas: Ricardo del Arco, que tantos libros escribió sobre Aragón, murió el 7 de julio de 1955 en la plaza de Navarra de Huesca, atropellado por un camión del ejército cuando salía de los porches de la Diputación, y la gran pianista Pilar Bayona acabó sus días atropellada por un automóvil en Zaragoza en diciembre de 1979.

                                                                                                          25-X-2012

 

*José Luis Melero, visto por Luis Grañena.

18/03/2016 07:05 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALOMA, HOY, EN TIPOS INFAMES

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Aloma Rodríguez, escritora y editora cultural del semanal ’Ahora’, presenta esta tarde en Madrid su cuarto libro: la novela fragmentaria ’Los idiotas prefieren la montaña’, título de una canción de Sergio Algora, protagonista absoluto de este libro que publica Xordica. Sergio Algora, poeta, cantante, narrador, empresario del Bacharach y ciudadado afectuoso lleno de interés por la vida y el mundo, fue el líder de tres grupos de música: El Niño Gusano, Muy Poca Gente y la Costa Brava, y deja una personal obra literaria. 

La presentación es hoy en la librería Tipos Infames y Aloma contará con la compañía de la locutora y experta en música, escritora también, Lara López. Habrá música y champán para todos. 

En diario.es puede leerse una amplia entrevista sobre el libro.

 http://www.eldiario.es/cultura/libros/Sergio-Algora-puso-mente-sol_0_494500864.html

 

UZCUDUN Y GAZTAÑAGA: EL DESTINO TRÁGICO DE DOS PÚGILES

Hay quien considera que el boxeo no es deporte, pero durante años ha sido una actividad física que seducía más que ninguna otra: más que el fútbol incluso o las carreras. Y en algunos países de modo desbordado: pensemos en Estados Unidos. Allí, durante décadas, el campeón de los pesos pesados tenía mayor poder que el presidente. Ahí están casos como los de Joe Louis, ‘el Bombardero de Detroit’, Rocky Marciano o, sobre todo, Cassius Marcellus Clay, el célebre Muhamad Alí.

Una parte importante de la historia de España del siglo XX podría contarte a través de sus púgiles (Ara y Alís, Folledo y Galiana, Velázquez y Carrasco, Perico y Tony Ortiz...), como acaba de hacer Joxemari Iturralde (Tolosa, 1952) en ‘Golpes de gracia’ (Malpaso), una novela, un reportaje o una crónica novelada que tiene como protagonistas a Isidro Gaztañaga, que se hará famoso como Isidoro Gaztañazaga o Izzy Gaztañaga, y a Paulino Uzcudun, que fue tres veces campeón de Europa y que se batió con los grandes púgiles de su tiempo: el gigantón y carnicero Max Baer, pelea que glosó Bernardo Atxaga, el italo argentino Primo Carnera, Max Schmelling (se pelearon varias veces y se zurraron de lo lindo y siempre mandó el alemán que odiaba a Hitler) y Joe Louis. Este, pletórico y afianzándose día tras día como el nuevo héroe de América, le propinó una soberana paliza. Pero esa es otra historia, y tampoco parece importarle mucho a Joxemari Iturralde, a quien, según ha confesado, no le apasiona el boxeo.

¿Por qué escribió este libro, breve, intenso, de muchos diálogos, cuyos capítulos se titulan como las amantes que Gaztañaga y Uzcudun tuvieron? Al autor le habían contado tantas historias de uno y de otro que le resultaba fascinante su aventura. Y lo es: fascinante, compleja, suicida e incomprensible. Y, como dice Ignacio Martínez de Pisón en el prólogo, es una historia que se inclina hacia el fracaso. Hacia el vértigo de la nada.

Uzcudun y Gaztañaga eran casi vecinos. Nacieron a diez kilómetros de distancia. Y los dos leñadores. Aizkolaris. Uzcudun había nacido en Errezil en 1899; Gaztañaga en Ibarra, en 1905. De formas muy diferentes demostraron su fortaleza. Paulino Uzcudun se iría a París, aprendería a boxear, debutaría a los 23 años y poco a poco, con sufrimiento, gran capacidad de encaje y buena pegada, empezaría su escalada. Un día descubrió que por un combate podía lograr 2.000 pesetas (doce euros de hoy).

El aprendizaje de la seducción

Gaztañaga lo seguirá a París, se conocerán y vivirán buenos momentos juntos. Ambos, amaban las mujeres, y eso quiere decir que no perdían ocasión para tener sexo, saltar a camas ajenas, divertirse como salvajes, conquistar mujeres casadas y ricas, entenderse con actrices -entre ellas en el libro, más o menos, se entrevén Lupe Vélez, de vida infausta, Dolores del Río, compañera de Orson Welles un tiempo, Clara Bow…-, pero también con cocineras, con prostitutas. O a veces mantenían historias románticas con la primera novia del pueblo que seguía esperando. Si había que mantener a dos enamoradas a la vez, lo hacían.

De esta forma de vida y de otras afinidades, se acrecentó una gran amistad. Es una parte importante del libro: ver cómo se fragua la complicidad, el cariño, cómo comparten los sueños. Y el gran sueño, además de grandes noches de amor y parranda, madrugadas etílicas y de grandes comilonas (aquí son importantes los clubes gastronómicas y alguna cocinera), el gran sueño era el título de campeón de los pesados de Europa o del mundo.

El que estuvo más cerca de lograrlo fue Uzcudun , que también parecía el más fanfarrón, el más ufano de sus hazañas. Un día en Nueva York, tras una victoria trabajada, como casi todas las suyas, surgió la enemistad, algo que también era muy importante en el boxeo. El odio entre los rivales azuza al público y los promotores empezaron a soñar con una pelea entre ellos. Si Uzcudun era poderoso con sus puños, primitivo e incontenible, Gaztañaga no le iba a la zaga: decían que con su mano izquierda, que le sirvió para ganar muchas peleas, podía romper el puente de Brooklyn. La prensa agudizó su rivalidad, y algunas infaustas declaraciones hicieron que naciera el odio. O tal vez la indiferencia y el desprecio.

Joxemari Iturralde no repara demasiado en los combates. Da pequeños datos, recuerda veredictos, explica parrandas y cabezonerías. La insolencia del abatido. Y certifica que nunca llegaron a enfrentarse.

La pelea de la Guerra Civil

Paulino Uzcudun fue republicano, pero cuando estalló la Guerra Civil se pasó a la Falange y protagonizó varios momentos sórdidos, confusos y un tanto raros: el más anómalo fue la tentativa de salvar a José Antonio Primo de Rivera, algo que fue prácticamente radiado y que acabó mal. En su deambular por el frente, estuvo en Zaragoza y en San Juan de Mozarrifar. Gaztañaga se sentía republicano y, ante la actitud de su examigo, mucho más. Estaba por Estados Unidos, por Latinoamérica, seguía viviendo a la desesperada: entre el alcohol, los combates, ya sin entusiasmo y mal entrenado, ganando sin brillo o perdiendo con indignidad, y las mujeres. Las mujeres casadas seguían siendo su debilidad y en la frontera entre Colombia y Argentina, en una noche en que pensó que iba a poder defenderse a mamporrazos, recibió varios balazos de un marido celoso., que siempre se arrepentiría.

Contaba 38 años. Gaztañaga tenía algo de tipo simpático, diría luego el homicida. ‘Golpes de gracia’ habla de la amistad traicionada, de los sueños rotos, de la indolencia, de la enemistad y , en el fondo, de las dos Españas.

 

-’Golpes de gracia’. Joxemaria Iturralde. Malpaso. Barcelona, 2016.

*La foto de Paulino Uzcudun la tomo de aquí.

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** La de Gaztañaga de aquí: 

https://1.bp.blogspot.com/-t2zZbWWyo8Y/UOMVa7hq8RI/AAAAAAAAB4o/3tcKf1VmQMU/s1600/1935+antes+de+pelea+con+Loe+Louis.jpg

19/03/2016 00:48 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

JESUSA VEGA ESCRIBE DEL BOSCO

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La 'Mesa de los pecados capitales'

no es de El Bosco (y no pasa nada)

La autoría del pintor flamenco sólo le importa a quienes se lucran de él. El juego de las atribuciones destroza la historia y la obra de arte.

 

Por Jesusa VEGA. El español.com

Hace unos días nos desayunamos con la noticia de que el Bosch Research and Conservation Project (BRCP) ha decidido retirar unilateralmente la autoría a dos obras paradigmáticas del pintor flamenco: la Mesa de los pecados capitales y Las tentaciones de San Antonio. De nuevo la presencia de la historia del arte en los medios de comunicación se reducía a cuestiones de atribucionismo y, por extensión, de mercado.

Evidentemente es una disciplina cuya evolución debe ser inexistente para el gran público al que solo le llegan las cuestiones derivadas de la autoría, donde suele reinar la frivolidad, con frecuencia liderada por los museos (por ejemplo, la situación de Goya en el Museo del Prado); y los precios alcanzados en las ventas y en las salas de subastas. ¿Cómo explicar lo que está pasando ahora con El Bosco? Para ello parecen necesarias algunas consideraciones previas.

La década de los sesenta del siglo XX es referencial en el devenir europeo. La crisis de entonces es la que abrió un tiempo nuevo al estado del bienestar pero también posicionó al científico y su objeto de estudio ante sí mismo y su propia historia. En esa crisis participaron las disciplinas científicas que viven, o mejor diríamos malviven, bajo la etiqueta de humanidades. Hubo que aprender a aunar rigor y protocolo con la no existencia de una única verdad. En otras palabras, se desvanecieron los valores absolutos, se comenzó a dar voz a los silenciados y olvidados, y se problematizó tanto la multiplicidad como la validez de los discursos construidos y por construir.

Se desvanecieron los valores absolutos, se comenzó a dar voz a los silenciados y olvidados, y se problematizó tanto la multiplicidad como la validez de los discursos construidos y por construir

Como consecuencia de lo expuesto, la renovación metodológica que abrió la historia del arte hacia otras problemáticas transformaron la disciplina pero también la obra de arte. Así dejó de ser un ente autónomo cuyo criterio de apreciación era exclusivamente estético, para ser considerada un artefacto cultural resultado de prácticas, conocimientos, habilidades y usos.

En definitiva, los métodos asentados sobre la autonomía del arte también debían ser superados, entre otras razones, porque el formalismo —con sus propias reglas para significar las potencialidades estéticas de la obra—, y el criterio filológico —que clasificaba y establecía tanto filiaciones como características—, se habían convertido en fines en sí mismos y no en medios de conocimiento, hasta el punto de enarbolarse como señas de identidad del imaginario colectivo de los historiadores del arte.

CAMINAR CON EL PASADO

Se precisaban otros métodos que dieran respuesta a las nuevas demandas sociales pues, como es obvio, la ciencia y sus métodos se desarrollan y evolucionan a la par que la sociedad, y la Historia del arte no podía ser menos.

Pero es un sinsentido criticar, juzgar o imponer nuestros prejuicios y exigencias al pasado desnaturalizándole; por el contrario, tenemos que aprender a andar con el pasado para entenderle, explicarle y aprender de él. Hablando de la historia del arte, fue en el siglo XIX cuando se desarrollaran esas metodologías porque las necesitaba la sociedad pues daban respuesta al proceso de valorización de los vestigios materiales del pasado como partes integrantes de nuestra cultura.

Hablamos de nuestra memoria colectiva, de nuestro patrimonio. Para conservar y transmitir antes era preciso conocer, recuperar, proteger y guardar. Las herramientas básicas para llevar a cabo este proceso eran el inventario —registro de existencia, genera patrimonio—, y el catálogo —proceso de estudio, genera conocimiento. Estas herramientas siguen vigentes porque son enormemente valiosas. No parece necesario incidir en esto, basta recordar el servicio que presta el historiador del arte a la comunidad ante el riesgo de pérdida: en los conflictos bélicos, por ejemplo, su pericia es necesaria para salvaguardar; cierto que esa misma pericia sirve para expoliar, pero toda actividad humana es susceptible de ser perversa.

EL HISTORIADOR DE ARTE SE IMPONE

Por otro lado, también en la década de los setenta era innegable que la realidad que rodeaba a la obra de arte se había transformado. Hablamos del sistema del arte. El primero que se atrevió a poner en palabras la nueva organización fue Achille Bonito Oliva, una figura que todavía estará en la memoria de algunos por su activo papel en la irrupción y éxito de la Transvanguardia (movimiento italiano de los ochenta que sacudió la actividad artística y acabó con las ilusiones de la administración socialista de una proyección internacional del arte español).

El diseño del sistema del arte teorizado en 1972 por Bonito Oliva se puede resumir así: artista que crea, crítico que opina, galerista que expone, coleccionista que invierte, museo que concede la pátina histórica, los medios de comunicación que divulgan y público que contempla. Desde su enunciación este sistema se ha visto reajustado, entre otras razones por la pujante presencia del comisario/curador, figura donde encuentra su acomodo el historiador del arte. Éste, en su condición de ideólogo y seleccionador, ha ido ganando terreno, no siendo raro que se imponga sobre los artistas y las obras de arte.

Otro aspecto que también tenemos que considerar son los resultados derivados del estudio de la materialidad de la obra de arte, desarrollados en gran medida para garantizar la buena conservación de las mismas. Hoy estamos acostumbrados a escuchar que tal o cual pintura ha sido sometida a estudio en el laboratorio. Los procesos de análisis nos resultan familiares aunque no lleguemos a penetrar de verdad el pleno alcance de su significado: radiografía, cromatografía, expectometría, análisis, etc. Esa familiaridad tiene un principio explicativo que va más allá de la terminología.

TECNOLOGÍA DEL ARTE

El enorme avance que han supuesto estas pruebas para el diagnóstico médico —a partir de ellas se pueden emitir opiniones, a veces incluso contrapuestas—, los hacemos valer en su aplicación al arte. Esta práctica fue casi paralela en ambos campos desde un comienzo: Conrad Wilhelm Roentgen, fascinado con su descubrimiento sobre los rayos X, lo aplicó a todo tipo de materiales y, entre otros decidió en 1896 someter una pintura a sus efectos. Ese acto señala el comienzo de un campo de trabajo que no ha dejado de crecer desde entonces; hoy se ha propuesto que sea un campo de especialización dentro de la disciplina, su denominación sería “Tecnología del arte”.

En este contexto de la crisis de los sesenta-setenta, de la reformulación del sistema del arte, de los avances que habían tenido lugar en los sistemas de documentación y análisis de laboratorio y del desarrollo de las nuevas metodologías es donde debemos situar la creación del Rembrandt Research Project (RRP), antecedente del BRCP. Fue en 1968 cuando, con el patrocinio de la Asociación Holandesa para el Avance de la Investigación Científica, se creó el RRP con el objetivo de individualizar la mano del maestro y separarla de su taller. Se pretendía establecer un corpus que permitiera fijar, en términos absolutos, la autoría de Rembrandt.

Huelga decir que este empeño respondía a los intereses del sistema de las artes del siglo XX, que no tenía nada que ver con el del siglo XVII donde la relevancia del taller era la garantía del cliente, y el tamaño y capacidad de negocio reportaban la fama, es decir, el triunfo económico y social del propietario. Pero, en nuestra sociedad capitalista había que “limpiar” a Rembrandt aun a costa de actuar contra la historia. Lo importante era establecer unos criterios comparativos, unos patrones para la expertización, por los cuales se pudiera regir el mercado.

En otras palabras, establecer una única verdad que funcionara con suficientes garantías como valor a futuro. Para ello era preciso disfrazar la subjetividad que comporta todo juicio humano y, de nuevo, en un gesto anacrónico, pretendieron la quimera de dotar de objetividad al reconocimiento del producto a través del mito de la imparcialidad desapasionada del laboratorio.

REMBRANDT, IDENTIDAD Y DINERO

Lo que se pensó que ocuparía diez años se fue alargando en el tiempo, a la par que generaban una enorme polémica porque los criterios por los que se regían no resultaron ser ni tan objetivos, ni tan fiables. Treinta y tres años después uno de los responsables admitía el fracaso. Tuvieron que revocar algunas decisiones porque, según declaraciones hechas en 2002 por Van der Wetering, que acabó dirigiendo el proyecto, en el que comenzó como ayudante, habían convertido a Rembrandt en un artista que no era y habían descrito una evolución estilística que no se podía sostener.

También reconocía el peligro que comportaba dedicarse al “juego de las atribuciones” porque, al final, de lo que se estaba hablando era de sumas de dinero. Pero en mi opinión, el mayor peligro es que en medio de ese proceso lo que se pierde es la historia del arte —ni que decir tiene que aquellos que no participan de este juego que nada tiene que ver con la ciencia parece que no saben hacer su trabajo—, y, lo que es peor, la obra misma de arte.

En tiempo de El Bosco la cuestión de la autoría ni existía. El «yo» del artista es una construcción cultural del Renacimiento italiano y la figura del genio se crea en el siglo XIX. Demandar esa condición a este pasado es como pedir cuentas a los inventores de la máquina de vapor sobre la contaminación que ha traído su uso y aplicaciones. En cuanto a la obra, la Mesa de los pecados capitales sea de quien sea es un objeto excepcional, un mueble único donde podemos aprender sobre la moral y las costumbres, los hábitos de la vida cotidiana, los problemas de representación, la iconografía, el gusto…, y además sentir un enorme placer estético.

Nada de esto se pierde, devalúa o desvanece si El Bosco no la hubiera pintado, todo lo contrario ganaríamos la existencia de otro gran pintor al que, no me cabe duda, el mismísimo Bosco envidiaría por ser autor de semejante obra.

 

21/03/2016 00:29 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO CON CHUSÉ RAÚL USÓN

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Chusé Raúl Usón (Zaragoza, 1966) es editor y escritor en aragonés. Publica en Olifante el libro 'Candalieto (Piedra angular)', en edición bilingüe: un libro sobre la vida, el amor, el viaje, la memoria y el aragonés.

  

El aragonés es como una nieve

que aún no ha sido pisada”

  

El diario es un manera de enfrentarte

al inexorable paso del tiempo”

 

Me reescribo: la traducción literal no existe”

 

 

 

-¿Que dificultades o qué satisfacciones entraña escribir en aragonés?

Satisfacciones, todas. Cuando escribo en aragonés siento que por primera vez pueden ser escritas palabras, frases, sentimientos que nunca lo han sido hasta ese momento. Es como un campo que todavía no ha sido labrado, una nieve que aún no ha sido pisada. Me siento un doble creador. Y la sensación es muy placentera. Dificultades, todas. La lengua no está fijada, no hay un diccionario normativo, los campos semánticos no están muy fijados. Por no haber no hay ni una grafía consensuada…

-¿Cómo es su lengua, cómo se construye un imaginario lingüístico y literario, cómo lo has hecho usted?

El aragonés, al que conocí siendo niño y al que hice mío en mi adolescencia, se construye tomando como base Sobrarbe y el aragonés de esta comarca, que es el territorio en el que aprendí la lengua y al que regreso a menudo para reencontrarme con la lengua y conmigo mismo. Es un territorio mítico en el que se entremezclan mis sueños y mis vivencias. En aragonés no hay una tradición literaria en la que insertarse, así que creo que cada uno de los escritores en esta lengua intenta forjar su propio imaginario. Y en todos ellos hay mucho material autobiográfico.

-'Candalieto (Piedra angular)' parece un libro muy abierto… ¿Cómo se ha ido gestando?

Dede hace quince año trabajo en un libro, 'Libro d'as desilusions', una especie de novela total en la que tienen cabida el relato, el diario, los aforismos, los poemas, los fragmentos narrativos. Y de ese 'Libro d'as desilusions', hace diez años, preparé una selección de lo que consideraba más representativo de mi obra. Lo titulé 'Candalieto (Piedra angular)', puesto que ahí estaba la piedra angular de mi vida y de mi literatura. Lo publicó la editorial Cuatro de agosto en una plaquette.

-¿Cómo convive cada una de las tres partes con las demás?

Por un lado hay una serie de retratos, de semblanzas poéticas de gente que en algún momento de mi vida me ha servido de inspiración. Por otro lado están los autorretratos que, desde hace años, siento el impulso de realizar. Es una manera de hacer balance de mí mismo, de enfrentarme al espejo, de saber en lo que me he convertido. Leyendo esos autorretratos se puede entender mi biografía tanto personal como literaria. Y luego están los fragmentos narrativos, que son como pequeñas relatos o mininovelas.

-Este es quizá, de los suyos, el libro que tiene más retratos y autorretratos explícitos. ¿En qué medida es uste o es una creación literaria?

Podríamos decir que soy yo bajo el artificio de la creación literaria.

-Le cito. ¿Qué tiene Chusé Raúl Usón de embaucador?

Todo y nada. En la comedia de la vida todos representamos el papel que nos imponen e intentamos, sin suerte, representar el que a nosotros nos gustaría.

-En el libro, con cierta sutileza, también se acerca al tema de los bestiarios: 'El búho nival', el 'Autorretrato IV'. Sobre todo hay una pieza especialmente conmovedora: 'Tasmania'. ¿Cómo nace, tiene algo que ver esa peripecia con la propia historia del aragonés?

Queda explicado en el propio poema. Me interesan los últimos especímenes, los últimos representantes. En ellos se condensa la existencia de todos sus predecesores, pero también de todos nosotros. 'Tasmania' surgió de un programa de televisión. Y está emparentado con el poema 'El erizo', de Bernardo Atxaga, aunque me di cuenta a posteriori.

-¿Qué quiere ser el poema 'Le petit Trianon': un diálogo con los padres, una autobiografía con Labordeta al fondo, un poema impresionista…?

'Le petit Trianon' es el retrato de una época, de los años setenta. Mis padres eran jóvenes, yo era un niño. Se estaba produciendo un cambio brutal en Aragón y en España y, como digo en el poema, “nadie sabía nada”. Pero también es otro autorretrato.

-Crea un personaje y una amante o compañera como Dominica o Domi. El libro tiene diversos hilos de continuidad, narrativos… ¿Por qué?

En 'Libro d'as desilusions', a pesar de su aspecto fragmentario, en el que se entremezclan los géneros, se cuenta una historia, a través de unos personajes (Domi es uno de ellos), y tiene un comienzo y un final. Me atrevería a decir que es una novela.

-Otro tema: he tenido la sensación como lector de que me enfrentaba a un diario… ¿Sería esa una lectura posible?

Sí, el formato literario del diario está muy presente en 'Libro d'as desilusions,' y por tanto también aparece aquí, en 'Candalieto'. El diario es un manera de enfrentarte, gracias a la literatura, al inexorable paso del tiempo.

-Uno de los textos mas hermosos del libro es 'Hermanas', que parece nacido del azar. ¿Han sido importantes la intuición y la casualidad en la escrituta de 'Candalieto'?

'Hermanas' surge de la observación y de una frase que oí a mi querido Felix Romeo. “Vivir, escribir sin elipsis”. En la literatura, como en la vida, la intuición es muy importante, pero yo no la tengo. Y la casualidad es una manera de explicar aquello que no logramos explicar con la razón.

-¿Qué supone la autotraducción?

Me interesa más bien verter al castellano mi experiencia literaria en aragonés, aunque algunas veces es necesaria la reescritura. La traducción literal no existe. 

-¿Quiénes son los poetas que lo acompañan más a menudo?

Últimamente no leo mucha poesía, la verdad. Mis referentes son los mismos de hace treinta años: Rimbaud, Pessoa, Cavafis, Carver.

 

 

21/03/2016 00:41 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

BASILIO BALTASAR ESCRIBE DE ALBERT VIGOLEIS THELEN

[El escritor, periodista y director de la Fundación Santillana publica en su sección ’Dietario de un cínico’ este artículo que se centra en el escritor Albert Vigoleis Thelen, autor de ’La isla del segundo rostro’, que publicó en España el sello Anagrama.]

 

DIETARIO DE UN CÍNICO / BASILIO BALTASAR

Artículo publicado en El país de Cataluña.

’El destino de las deudas olvidadas’. Recuerdo de Albert Vigoleis Thelen, autor de ’La isla del segundo rostro’.

En el enloquecido paradigma cibernético sólo un ciudadano obsoleto, recluido en la nostalgia, pedirá certeza allí en donde apenas se puede encontrar una inevitable ambigüedad

-

-Martes: Habrá que hacer a los líderes políticos otra concesión: nunca ocultan lo que piensan, siempre dicen la verdad. Nos conviene sostener la quimera de un gobernante incapaz de tergiversar su pensamiento. Por ejemplo: cuando les veamos negar con vehemencia lo que han hecho o prometer solemnemente lo que nunca harán, debemos eximirles de cualquier sospecha e imputar su distorsión moral al dogma de los nuevos tiempos. En la sociedad de la información la lógica de lo incierto sustituye al sentido común. Heisenberg finalmente triunfante sobre Aristóteles. A causa de la velocidad cibernética, los desmentidos preceden al error y los asuntos pierden su encanto en medio de una revuelta cognitiva: los acontecimientos podrán ser y no ser al mismo tiempo. En este enloquecido paradigma sólo un ciudadano obsoleto, voluntariamente recluido en la nostalgia, pedirá certeza allí en donde apenas se puede encontrar una inevitable ambigüedad.

-Miércoles: Envié al responsable de la Marca España una carta que aún hoy sigue sin respuesta: “¿Podrías explicarme cómo lo has conseguido? ¿Cómo has convencido al Gobierno para hacer de España una marca? En las altas instancias, en los mentideros, en las tertulias y en las academias morales no dejan de lamentar que, para hablar de nuestro país, los nacionalistas periféricos utilicen el mote de “Estado español” (un eufemismo franquista, por cierto). Y a ti, sin embargo, te encargan que la conviertas en un logo. Se sabe que un experto en marketing puede vender lo que quiera, pero resulta asombroso que para esta mercancía hayas encontrado comprador. La benemérita satisfacción con que el ministro García-Margallo habla de la Marca España denota la influencia de tus habilidades. Dice el ministro, anticipándose a cualquier reproche, “nunca hemos querido que Marca España fuese un proyecto de relaciones públicas, humo y palabras huecas”. Se ve que una cierta idea de la magia publicitaria sí que la tiene. Ya veremos qué balance hacen el día que se desmonte, pero injertar en la política la jerga de la mercadotecnia es un logro del que debes estar orgulloso. Así que cuenta, ¿cómo lo conseguiste?”.

-Jueves: Cuando el recuerdo de Jaume Matas y el de sus secuaces se haya extinguido y nadie sepa ya cómo demonios podía uno embaucar a tantos durante tanto tiempo, permanecerá en la memoria de las generaciones el testimonio de Albert Vigoleis Thelen.

Antes de que Hitler subiera al poder, el escritor renano huyó de la Alemania nazi y encontró en Mallorca un perecedero refugio temporal. En su apabullante libro La isla del segundo rostro (Anagrama, 1993) cuenta sus memorables andanzas y evoca la fascinación que le produjo aquella extraña sociedad.

Aquí sobrevivió durante cinco años, agobiado por las penurias, pero deslumbrado por los personajes ilustres, excéntricos, picaros o ensimismados que amenizaban una existencia suspendida en las lindes del tiempo. Ningún otro libro supera la minuciosa, barroca, honesta y veraz memoria de aquella ciudad suprimida para siempre por la Guerra Civil. Vigoleis Thelen supo percibir como nadie la naturaleza del espíritu encarnado con tenacidad en una estirpe irónica y elegante. Cuenta el autor que, en cierta ocasión, doliéndole terriblemente una muela y sin una peseta en el bolsillo, acudió a la consulta de un dentista conocido. “No te preocupes, le dijo, ya me pagarás cuando puedas”. Años después, levemente restablecido en su economía de bolsillo, Vigoleis visitó al dentista y éste, sorprendido, respondió: “No puedo cobrar una deuda que había olvidado”.

 

Tomo la foto del escritor Albert Vigoleis Thelen de aquí:http://blocs.mesvilaweb.cat/wp-content/uploads/sites/1616/2011/08/VklHT0xFSVMw_202842_7098_1.jpg

 

22/03/2016 02:07 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'HACIA LA LUZ': RODRIGO VISTO POR VICTORIA KAMHI, EN EL PRINCIPAL

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‘Hacia la luz’ es un espectáculo en formato de concierto dramatizado que durante 65 minutos nos acerca a la figura de Victoria Kamhi, la mujer que fue durante más de 60 años pareja del maestro Joaquín Rodrigo. A través de los ojos y pensamientos de Victoria redescubrimos la figura y sobretodo la obra del genial músico y compositor invidente. Llega al Teatro Principal de Zaragoza el 30 de marzo.

Victoria fue una pianista de enorme talento y sensibilidad que sin embargo dejó su propia carrera y decidió ocuparse de su marido para que éste viera la luz y pudiera desarrollar su obra. La de Victoria Kamhi fue la lucha de una mujer audaz con talento, poco convencional y adelantada a su tiempo que tuvo que pelear frente a los prejuicios y discriminaciones que padecían las mujeres de su época.

Siempre tuvo muy claro el destino que quería tener convirtiéndose en el auténtico apoyo para su marido. Fue una vida de determinación e inspiración envuelta en cierto toque mágico. Durante el espectáculo Victoria Kamhi nos hablara de sus vivencias en Estambul, de la vida con el maestro Rodrigo que era ciego, de su experiencia en la Guerra civil Española, las consecuencias que tuvo en el entorno de su familia sufrir la Primara Guerra Mundial, los sufrimientos en la Segunda Guerra Mundial y toda la relación con el genio de la música que era su marido. En este espectáculo en el que prima el sentimiento la actriz Marta Juániz interpreta a Victoria Kamhi. La dirección escénica y la dramaturgia corren a cargo de Alex Ruiz Pastor. Adela Martín está en el piano, Eduardo Baranzano en las guitarras y Ariadna Martínez es la soprano. La iluminación es obra de Koldo Tainta y la producción corre a cargo de Raúl Madinabeitia

 

 

Programa del concierto:

-Aranjuez, ma pensée (letra Victoria Kamhi) Piano, guitarra y soprano Junto al Generalife Guitarra

-En los trigales Guitarra

-Cuatro madrigales amatorios Soprano y piano

-El vendedor de chanquetes Piano

-Canción del hada rubia Piano

-El negrito Pepo Piano

-Aranjuez, ma pensée Piano

-Canción de cucu. (Texto Victoria Kamhi) Soprano y piano

-Fantasía para un Gentilhombre. Guitarra y piano

-Españoleta

-Canario

Aquí la obra ‘Aranjuez, ma pensée’ interpretada al piano por Adela Martín http://youtu.be/xrpvLh5EM1s

Victoria Kamhi Arditti fue pianista y escritora turca nacida en 1902 en Estambul, esposa e inseparable colaboradora del compositor español Joaquín Rodrigo. Dejó su carrera para dedicarse a asistir en todo al compositor español, ciego desde la infancia, resultando su mejor colaboradora artística. Ella seleccionó los temas para ‘Fantasía para un gentilhombre’, una de sus obras más conocidas, basada en temas del compositor aragonés Gaspar Sanz. Revisó todos los manuscritos de Rodrigo. Victoria era políglota, realizó las versiones francesa y alemana de casi todas las canciones de su marido. En 1986 publicó una obra biográfica, ‘De la mano de Joaquín Rodrigo: Historia de nuestra vida’ (2ª ed. 1995), traducida al inglés con el título ‘Hand in hand with Joaquín Rodrigo: My life at the Maestro’s side’ (1992). También ha escrito poemas en varias lenguas. Tuvo la clarividencia y el acierto de acumular y conservar, a lo largo de más de 60 años de vida en común, todos aquellos documentos que dan testimonio del contexto histórico en el que Rodrigo desarrolló su carrera musical.

www.facebook.com/hacialaluzvictoriakamhi

 Web : www.raulmadinabeitia.com

Para descargar fotos, audio, dossier y otros materiales: https://www.dropbox.com/sh/fqwj2bqz7plco68/AABDkntLBZlT2sR1Y-vu

JEAN ANGUERA: UNA ENTREVISTA

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Jean Anguera tiene alma de filósofo y de soñador al que le apasiona el trabajo en el taller. Funde la naturaleza y el cuerpo humano y lo da casi todo por un rostro, cosido de incidencias, de líneas y de vida. Nieto de Pablo Gargallo, de niño, en París, se crio con sus esculturas: metía la mano en ‘El Profeta’ y pensaba que estaba en un teatro infinito.

  

Soy un escultor

intuitivo. Si no hay

misterio, no hay

creación”

  

  

  

Jean Anguera Gargallo (París, 1953) resume quince años de su obra escultórica en ‘Caminos de la escultura’ en la Lonja de Zaragoza. Obtuvo el título de arquitecto en 1978, pero el arte pudo más: es un artista del hombre en el paisaje y del paisaje emotivo que habita el corazón del hombre.

-¿Por qué decidió ser arquitecto con esa tradición escultórica que tenía detrás con su abuelo Pablo Gargallo y su madre Pierrette?

-Porque se me daba muy mal la lengua. No tenía facilidad ni me gustaba, era difícil para mí, y en cambio me encantaban las matemáticas y la física. Me gustaba mucho hacer cosas con las manos y jugar con mis soldados, con mis gigantes, hacer figuras, paisajes. No es que no me gustase la escultura: quería jugar con las formas.

-¿Y qué pasó?

-Mi padre, de origen español y médico, me decía: “la única cosa que te interesa es el arte. Elige bien”. Y al final concilié el interés que él tenía por las humanidades y el que yo tenía por la escultura en la arquitectura, que también aglutina la filosofía, la historia, muchas cosas. Ya me gustaba hacer hombres delgados y mujeres altas. Me abría camino en la arte, que era también como una fuga, una evasión, en un tiempo en que apenas tenía amigos.

-¿En qué momento fue consciente de que era nieto de Pablo Gargallo?

-Quizá de una manera más intensa, desde que se murió mi padre. Fue un golpe tremendo. Mi hermano mayor estaba furioso, henchido de cólera. Ni lo entendía ni quería entenderlo. Nos quedamos desamparados. Mi abuela Magali Tartanson ya no tenía fuerzas para divulgar la obra de mi abuelo, prácticamente desconocida aún, y fue mi madre quien se puso en marcha. Pierrette había sido escultora figurativa en España, había expuesto y fue muy feliz, aunque eran tiempos difíciles porque mandaba la abstracción.

-La historia de la obra de Gargallo es muy curiosa…

-Desde luego. Tras la ocupación de los nazis de París se había quedado en las bodegas del Petit Palais, guardada en cajas de madera. Y no solo eso. El gobierno francés, en ese período, intentó proteger a los artistas y a alguien se le ocurrió llenar un tren con muchas obras de arte para que no fueran confiscadas por los nazis. El tren iba y venía y no paraba en las estaciones: parecía un tren fantasma. Es una historia bonita. Cuando mi abuela y mi madre regresaron a París, hallaron la obra, y el director del Petit Palais les dijo que iba organizar una exposición de mi abuelo… Hubo un instante en que mi abuela, no sé si decepcionada o qué, no sabía qué hacer con la obra de su marido. Con todo, ella y mi madre siempre que salía una escultura de Gargallo al mercado intentaban comprarla y darle coherencia a su fondo.

-¿Qué le debe usted a la obra de su abuelo?

-Supongo que el gusto por las deformaciones, su sensualidad, su sensibilidad. Su presencia. Piense que yo desde niño me crié entre sus obras. Ahí estaba ‘El profeta’ y metía la mano en sus huecos, en los lugares del vacío. Estaban sus mujeres hermosas. Era un mundo fascinante, infinito, que me permitía vivir en una fantasía: era como si estuviésemos siempre en una representación teatral. En un decorado. La obra de mi abuelo Pablo Gargallo me enseñaba la realidad de la imaginación y la habilidad de su proceso, su transparencia, su aspiración a la belleza.

-¿Considera que ahora ya tiene el reconocimiento público que se merece?

-Todo es mejorable. Tiene un museo precioso, su obra es conocida y estudiada, figura casi siempre entre los grandes escultores del siglo XX. Estoy contento. Hace unos años yo mismo sentí la necesidad de contribuir a su difusión: con el fotógrafo Jean Bescós, que es un artista de la luz, un poeta visual y un hombre que se dedica ahora a las ediciones de libros de artista, hicimos el ‘Libro Rojo de Gargallo’. Él fotografío sus esculturas, y de qué manera. Y yo escribía algunas notas sobre ella. Fue una experiencia muy bonita. Hizo las mejores fotos que conozco sobre Gargallo, las hizo muy amorosamente, como si fuera un enamorado. Jean Bescós hace algunos hizo, en Huesca, un libro de Antonio Saura.

-Regreso casi a la primera pregunta. ¿Cuál es su balance como arquitecto?

-En realidad, no he trabajado. He hecho planes, muchos dibujos, he concebidos casas e iglesias, algunos proyectos para el metro de París, pero no he tenido éxito. Y así, poco a poco, marcado por César Baldaccini y por otros creadores, la escultura adquirió protagonismo y se convirtió en mi obsesión.

-De algún modo, en su producción la escultura y la arquitectura se encuentran. ¿No?

-Desde luego. Yo no soy un hombre de teorías, ni un filósofo. Me gusta el trabajo de taller, la búsqueda de imágenes. Parto de lo pequeño para llegar al cosmos absoluto. Para del objeto, del hombre, del cuerpo, llego al edificio, a la ciudad, al mundo… Y llego a la gran función del universo que es la naturaleza. La vida es un espectáculo, es asombrosa. Magnífica. Fluye, con razón o sin explicación. Somos y no somos extraños en ella.

-De acuerdo. Explíquenos sus temas: ¿por qué sus montañas o sus moles se convierten en cuerpos o en rostros?

-Soy un escultor intuitivo. Sin intuición y gusto por la manufactura no se puede hacer escultura. Si no hay misterio no hay creación. Yo no tengo respuestas, pero es cierto que hay imágenes que se repiten, obsesiones…

-Por ejemplo, las cabezas. ¿Por qué?

-La cabeza significa muchas cosas para mí: es la posibilidad de soñar, es el lugar donde se concentran muchas líneas, relieves, arrugas, tensiones. A mí me encanta la cabeza: la cabeza, el rostro, la piel, veo que la cabeza me ofrece posibilidades infinitas y con ella abordo la complejidad. La cabeza es el continente más misterioso que existe; a veces pienso que, como una matriosca, tiene muchos cuerpos dentro. Abres uno y otro y otro y se cruzan, dentro y fuera, las apariencias con sus incisiones, heridas, cicatrices o relieves. A mí me gusta una escultura que refleje la experiencia de existir. El artista es un soñador.

-Si sus series son sugerentes y poderosas, sus dibujos no se quedan atrás. Hacen pensar en Giacometti, en Anselm Kiefer o Vieira da Silva.

-Posiblemente. Son artistas que me interesan mucho A los que admiro. Como a Pablo Serrano o a César. El dibujo es muy especial para mí: es autónomo y responde a un instante mágico. Mis dibujos no son los bocetos de la escultura. Los hago después, casi como la destilación de experiencias y vivencias tras haber hecho una escultura.

-Otro tema que le interesa: el camino, la idea del camino o del tránsito.

-Sí, es cierto. A veces tengo la sensación de que no soy yo quien busca paisajes, montañas, llanuras o un cuerpo que se ofrece, minúsculo, en medio del paisaje. Tengo la impresión de que las cosas del camino me buscan a mí. Salen a mi encuentro. El cuerpo es como un libro en el que se escribe la naturaleza. Caminar es un acto material; caminar es una actitud; caminar es estar en plena intemperie y percibir cómo se te acercan las cosas; caminar es dar una posibilidad al hombre curioso que mira. Entonces mi escultura puede definirse como un espejo de todo, un espejo rugoso, pero ya le digo que yo soy un filósofo. El mensaje de mi obra es una imagen: eso es lo máximo que podamos dar y ya me parece un magnífico logro cuando se obtiene algo rotundo o hermoso.

-En su obra también hay varias mujeres, que aluden a la maternidad y tal vez a la cópula.

-Ja, ja, ja. A veces me siento como Robinson Crusoe y pienso que la mujer es una isla y que estamos gozosamente prisioneros como en una cárcel de placer. Las mujeres son y han sido esenciales en mi vida. Mi madre Pierrete, mi esposa Laure, mi hija Camille, mi abuela Magali, aquella niña con la que iba a clase de dibujo y juntos, con muy pocos años, pintábamos a una modelo desnuda, y yo, a su lado, temblaba, sin atreverme a decirle que me había enamorado de ella…

-Ha citado a Laure de Ribier, su esposa, su musa, su ayudante, su cómplice. ¿Sigue siendo escultora?

Lo ha ido dejando poco a poco. Es una mujer silenciosa e inteligente. Para mí es Laure, Laura, decisiva en mi vida, y también es el oro de la vida. Me ayuda en ocasiones con las piezas más grandes y complejas y siempre está ahí. A veces se sienta en el taller y observa. Como una sacerdotisa. Dice algo, pocas veces, y le hago caso.

¿Y su madre, cómo está?

Es nonagenaria y vive en una residencia muy cerca de mis hermanos. Tiene algunos problemas de alzhéimer, pero hay una cosa maravillosa: lo que más le gusta todavía es hablar de arte, contar historias de artistas, recordar, explicar piezas, movimientos, recordar a Picasso y a su padre. Me lo paso muy bien con ella. El arte parece devolverle la lucidez. Y siempre ha sido mi mayor fan. Siempre, siempre me ha animado desde adolescente y aún lo hace.

-¿Qué supone esta exposición, en la Lonja de Zaragoza, para usted?

-Es un gran honor. Todo un sueño. Porque es Zaragoza, porque está muy cerca del museo de mi abuelo, por la acogida del Ayuntamiento, por la implicación de Rafael Ordóñez, un gran amigo de la familia, porque Zaragoza es muy importante para nosotros. España, para mí, es el país, es la casa, el lugar adonde me gusta retornar. España es el corazón y Francia es la razón.

  *La fotografía de Jean Anguera es de José Miguel Marco, de Heraldo.

23/03/2016 23:16 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TERESA AGUSTÍN, UN DIÁLOGO

Teresa Agustín «La poesía es como una caja negra

de misterio: nunca se sabe qué va a salir»

Teresa Agustín*, la poeta turolense de las pequeñas cosas, homenajeada el domingo en Fraga.

 

«No había estado en Fraga en mi vida, pero estoy feliz. Sorprendida y agradecida por esta distinción. Sabía que Fraga celebraba una semana de la poesía y que tiene un paseo de los Poetas, donde moran Mariano Esquillor, Fernández Molina, Carmen Serna, Emilio Gastón, Ángel Guinda... Me siento querida en Aragón. Sé que hay un espacio modesto de cariño hacia mí», dice la poeta y traductora Teresa Agustín (Teruel, 1962), que el pasado domingo protagonizó la clausura del Marzo Poético de Fraga. Hoy es el Día Internacional de la Poesía.

¿Le ha sorprendido que se hayan fijado en usted?

Sí, claro. No me prodigo; a lo mejor en un principio pensé que en Madrid podría organizar mi carrera poética, pertenecer a grupos y revistas. Con el paso del tiempo, he descubierto que no estoy conectada y que tampoco quiero estarlo. Mi obsesión es escribir, no figurar. Quiero escribir y aprender. Crezco paso a paso, libro a libro, e incluso me he ido de las redes sociales.

¿Y eso?

Me estresaba. Lo he dejado todo. Solo me he quedado con el teléfono móvil porque tengo una hija adolescente, Daniela.

Es usted autora de cinco libros…

Sí. ‘Cartas a una mujer’, que publiqué en las PUZ en 1993 y fue el principio; luego apareció ‘La tela que tiembla’ en Olifante, en 1998: me percibía más poeta, y me sentí cuidada, mimada, importante. Tuve la sensación de que había dado un paso decisivo y que la voluntad de estilo se imponía.

¿Y luego?

Publiqué ‘Hombre con lirios, lilas y dos amapolas’ en Prames, en 2003. Y más tarde, ‘Dos pasillos’ (Huerga & Fierro, 2008)…

¿En recuerdo de su padre, no?

Sin duda. El libro empieza en un pasillo, cuando me notifican su enfermedad, y concluye en otro pasillo, cuando me anuncian su muerte. Puede imaginarse que fue un libro especial. Mi padre también lo fue.

¿En qué medida fue peculiar?

Tengo muchos familiares, exiliados, en Francia y yo misma viví cuatro años allí; mi padre, sensible, me apuntó a clases de francés. Cuando volvimos a Teruel, entre los 4 y los 14 años, tuve una profesora particular de francés: se llamaba Jeanne, había sido amiga de Maurice Chevalier y se casó con un hombre de correos de Teruel. Imagínese…

Me cuesta imaginarla…

Era una mujer que se pintaba las uñas de un modo especial y olía muy bien. Todo un espectáculo. Me enseñó a leer poesía en francés, a Jacques Prévert, en particular ‘La pluie et le beau temps’ (‘La lluvia y el buen tiempo’). También leí ‘Le petit Prince’.

El año pasado aparecía otro poemario, quizá el más doloroso.

Si ‘Dos pasillos’ podía leerse como la crónica de la muerte de mi padre, ‘Lantanas’ (Huerga & Fierro) estaba dedicado a mi madre. Sufrió de alzhéimer; como soy hija única, pasó los últimos años de su vida en mi casa. El libro es una reflexión sobre la enfermedad, la muerte y la creación. Ha sido una experiencia muy reveladora, diferente. El alzhéimer es como una puerta directa al abismo…

Con todo, el libro también habla de la luz…

Sin duda. En todos mis libros hay una mirada hacia la luz y la esperanza. Creo que cada vez soy más luminosa. Están el tenebrismo y la incertidumbre y la búsqueda, pero también están la sorpresa y la creación. Cuando acabo un libro tengo la sensación de que no podría volver a escribir algo así jamás. Soy muy durasiana: me encanta Marguerite Duras, a la que he traducido. La idea está en la cabeza y se construye en el libro: el poemario se ordena como un puzle, puede parecer inconexo, sin hilo conductor, pero poco a poco todo va encajando.

Una de sus características más constantes es la fragilidad.

Sí. Es un poco inexplicable. A veces creo que me puede herir hasta el aire. Ja, ja, ja. Es curioso, en literatura quien me ha dado seguridad ha sido Félix Romeo (1968-2011). A mí me hacía sentir escritora. Tenía ese don. Nos conocimos de jóvenes en ‘Andalán’: yo tendría 20 años o así y el 16. Venía a buscarme, salíamos a charlar con mis amigos, hablábamos de literatura y siempre me decía: «Pero, ¿qué haces con este bobo?», ja, ja. Cuando se vino a la Residencia de Estudiantes, en Madrid, nos vimos mucho. En ocasiones sueño que me abraza. Y también frecuenté mucho a José Antonio Labordeta. Ambos fueron muy generosos conmigo.

Volvamos a la vulnerabilidad…

A veces tengo la sensación de que puedo quebrarme. Las palabras me fascinan y construyo mi poesía con la fragilidad misma del lenguaje, como si fuera cristal. Hay escritores que escriben de adentro hacia afuera y escritores que escriben de afuera hacia dentro. Yo soy de los primeros, como Marguerite Duras; a los segundos pertenecería Marguerite Yourcenar, que también me encanta. Soy incapaz de escribir una novela, ni de afrontarla… La poesía se hace con tiempo, con observación, sin prisa, es una terapia y una afirmación. La poesía es como una caja negra de misterios: nunca se sabe lo que va a salir. Escribo: «Distendida y frágil, azul, la lluvia / se suicida / desde el cielo».

¿Por qué le interesa tanto Marguerite Duras?

Jacques Lacan dijo una vez de ella: «Si supiera lo que ha escrito se moriría». Uno de los libros que más me conmueven de los suyos es ‘El mal de la muerte’, pero también ‘Escribir’. Tiene la facultad de convertir cualquier cosa insignificante en algo excepcional, como el relato de una mosca en el último momento de su vida.

¿Qué poetas le atraen?

Además de Duras y Yourcenar, me gusta mucho Virginia Woolf, que tampoco es poeta. Y Antonio Machado, Miguel Hernández y el Lorca de ‘Poeta en Nueva York’, y Yorgos Seferis. Y Antonio Gamoneda, que es una referencia para mí desde hace años. Y nuestro Ángel Guinda, que es un poeta de primer nivel nacional. Me gustan sus poemas: nunca me cansan.

 

*Esta entrevista abría el lunes la sección de Cultura de Heraldo de Aragón en la edición en papel.

 

**La foto de Teresa Agustín la tomo de aquí:

http://www.huesca-filmfestival.com/wp-content/uploads/_imagenes/imagesjurados/teresa-agustin.jpg

24/03/2016 13:05 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HA MUERTO JOHAN CRUYFF

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[Ha muerto Johan Cruyff (1947-2016), uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos. Podría ser 'el holandés volador' (en recuerdo de un gol que le marcó a Miguel Reina), el jinete eléctrico, por su forma de jugar, marcada por la versatilidad, los cambios de ritmo, el cambio constante de posiciones y su visión...Y también fue 'el hombre orquesta' allá donde estuvo: en el Ajax, en el Barcelona, en el Feyenoord o, por supuesto, en la gran selección holandesa de los 70, aquella de: Jongbloed; Suurbier, Haan, Rijsbergen, Krol; Jenssen, Neeskens, Van Hanegem; Rep, Cruyff y Rensenbrink. Cruyff encarnó como futbolista y como entreñador eso que bien podría llamarse "el fútbol de autor" o "el fútbol como una de las bellas artes". Hace algún tiempo escribí este texto sobre él.]

 

CRUYFF, EL HOMBRE ORQUESTA

El fútbol moderno nació con Johann Cruyff. Más que con Pelé o con Di Stefano, que fue su precursor. Encarnó al futbolista dinámico e imparable que no se acomodaba a ninguna posición. Todo le iba bien: entraba por el centro, por la derecha, por la izquierda, era como una flecha de vértigo en el contragolpe, el director de música y el ejecutante de la sinfonía de un partido. Al principio, aunque le habían visto limpiar las botas, recoger las pelotas y colocar los banderines, desconfiaban de su físico enclenque, pero a menudo la gente se agolpaba en los campos o en el descampado para verle controlar el cuero.

Era filoso como un abeto sin ramas. Lo hicieron debutar en el Ajax, y pronto lo convirtió en el mejor conjunto de Europa y del mundo, y desarrolló una sociedad pública de espectáculo basada en “el desorden organizado”. Con el Ajax ganó tres Copas de Europa consecutivas, en 1971, 1972 y 1973.

En 1974, el mundo quedó estupefacto ante Holanda: todos atacaban y todos defendían, y Cruyff, que golpeaba como nadie con el efecto exterior y que cambiaba de ritmo y aceleraba como si tuviese un mecano en las piernas y en el corazón, fue el artífice, el mago, el estilete. Poseía talento, sed de triunfo, carisma y una visión del fútbol incomparable: Cruyff, acaso más que Alfredo Di Stefano incluso, jugaba y hacía jugar. Y aquella Holanda que estremeció el mundo fue bautizada como “la naranja mecánica”: practicaba el fútbol total. Atacaban todos, defendían todos, había un constante intercambio de posiciones. Los holandeses perdieron la final ante Alemania, aquel día en que a Cruyff le hicieron un penalti a los 50 segundos. Los holandeses eran los chicos modernos del fútbol, fumaban tabaco y tomaban algunas drogas, bebían lo suyo y se divertían con mujeres en las piscinas del hotel. Y eso hicieron la víspera de la final. Perdieron. Salieron las fotos del escándalo en la prensa. Y Cruyff le prometió a su mujer que nunca volvería a la selección de Holanda. Cuatro años después, los holandeses jugaron la final ante Argentina y también cedieron ante el equipo de Kempes. Cruyff ya no jugó.

Estuvo en el Ajax, en el Barcelona, en el Levante, en el Feyenoord. Y creó el ‘Dream Team’ del Barcelona: cuatro Ligas consecutivas, la primera Copa de Europa, y una forma de jugar basada en la posesión, en la velocidad y en la precisión de los rondos. Solía decir: “Salid al campo y divertíos”.

 

 

24/03/2016 14:45 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

'EL POETA' DE VINICIUS DE MORAES

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Un estupendo amigo como Amador Palacios (Albacete, 1954), poeta y traductor,  publica en la Asociación Poética Caudal, en una de sus hojas volanderas (Manuales de Instrucciones) una selección de poemas de Vinicius de Moraes (1913-1980). Recoge varias composiciones sobre la condición de poeta y sobre la poética. Copio aquí este:

 

EL POETA

La vida del poeta tiene un ritmo diferente

Es un continuo de dolor agobiante.

El poeta es el marcado por el sufrimiento

El sufrimiento que le aclara la visión de la belleza

Y su alma es una parcela del infinito distante

El infinito que nadie indaga y nadie entiende.

 

Él es el eterno errante de los caminos

Que va, pisando la tierra y mirando el cielo

Preso por unos límites intangibles

Aclarando como un rayo de sol el paso de la vida.

El poeta tiene el corazón claro de las aves

Y la sensibilidad de los niños.

El poeta llora.

Llora amansado, con lágrimas dulces, con lágrimas tristes

Mirando el gran espacio de su alma.

El poeta sonríe.

Sonríe a la vida y a la belleza y a la amistad

Sonríe con su jovialidad a todas las mujeres que pasan.

El poeta es bueno.

Él ama a las mujeres castas y a las mujeres impuras

Su alma las comprende en la luz y en el fango

Está lleno de amor para las cosas de la vida.

Y lleno de respeto para las cosas de la muerte.

El poeta no teme a la muerte.

Su espíritu penetra su visión silenciosa

Y su alma de artista la posee llena de un nuevo misterio.

Su poesía es la razón de la existencia

Ella lo hace puro y grande y noble

Y lo consuela del dolor y lo consuela de la angustia.

 

La vida del poeta tiene un ritmo diferente

Ella lo lleva errante por los caminos, pisando la tierra y mirando el cielo

Preso, eternamente preso por unos límites intangibles.

 

 

EL ORIGINAL EN PORTUGUÉS

O poeta

A vida do poeta tem um ritmo diferente
É um contínuo de dor angustiante.
O poeta é o destinado do sofrimento
Do sofrimento que lhe clareia a visão de beleza
E a sua alma é uma parcela do infinito distante
O infinito que ninguém sonda e ninguém compreende.

Ele é o etemo errante dos caminhos
Que vai, pisando a terra e olhando o céu
Preso pelos extremos intangíveis
Clareando como um raio de sol a paisagem da vida.
O poeta tem o coração claro das aves
E a sensibilidade das crianças.
O poeta chora.
Chora de manso, com lágrimas doces, com lágrimas tristes
Olhando o espaço imenso da sua alma.
O poeta sorri.
Sorri à vida e à beleza e à amizade
Sorri com a sua mocidade a todas as mulheres que passam.
O poeta é bom.
Ele ama as mulheres castas e as mulheres impuras
Sua alma as compreende na luz e na lama
Ele é cheio de amor para as coisas da vida
E é cheio de respeito para as coisas da morte.
O poeta não teme a morte.
Seu espírito penetra a sua visão silenciosa
E a sua alma de artista possui-a cheia de um novo mistério.
A sua poesia é a razão da sua existência
Ela o faz puro e grande e nobre
E o consola da dor e o consola da angústia.

A vida do poeta tem um ritmo diferente
Ela o conduz errante pelos caminhos, pisando a terra e olhando o céu
Preso, eternamente preso pelos extremos intangíveis.

Rio de Janeiro, 1933

Vinícius de Moraes

 

25/03/2016 21:34 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

HOY, INVITADO DE 'PÁGINA DOS'

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ESTA NOCHE, INVITADO EN PÁGINA DOS, DE ÓSCAR LÓPEZ

Esta noche, en Página Dos, el programa de Óscar López, hablaré de tres libros de William Shakespeare, de Lorca y de Ramón José Sender. Así explica el menú 'Página Dos'
-Hablamos de un hombre con ideas revolucionarias sobre el ser humano: José Morella, autor de 'Como Caminos en la niebla'.
--Conocemos el canon literario del periodista y escritor Antón Castro.
--Visitamos los escenarios de las novelas de Stieg Larsson, en Estocolmo.
Aniversario de Raymond Chandler, uno de los padres de la novela negra.
-tve-2, A las 20.30.

26/03/2016 19:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HELENA SANTOLAYA HABLA DEL ÁLBUM 'LA PENÍNSULA DE CILEMAGA'

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Entrevista con Helena Santolaya. Autora del álbum ‘La Península de Cilemaga’, que ha publicado en el sello Pregunta de Reyes Guillén y David Francisco. (La foto de Helena es de Vicente Almazán). El libro se presentó en el Teatro Romado, en un acto organizado por la editorial y la librería Antígona.

 

 

- “Hablo las palabras, de su enigmático origen,

de su poder de evocación y de creación”

 

-"Soy una artista de andar por casa.

Trabajo con lo próximo"

 

 

¿Cómo surgió su álbum ‘La Península de Cilemaga’?

La ilustradora Antonia Santolaya, de apellido igual aunque no somos familia, me pidió hace un tiempo una colaboración que dio como resultado el álbum ‘Nada el pensamiento’ –no necesariamente infantil– que nos premiaron en Canarias. Antonia me entregó las ilustraciones y, sobre ellas, yo escribí el texto. Ese fue el orden. Más adelante me propuso una nueva colaboración en el sentido inverso, mucho más habitual: yo escribía un cuento –esta vez intencionadamente infantil– y, después, ella lo ilustraba. ‘La Península de Cilemaga’ es uno de los varios cuentos que escribí movida por la invitación de Antonia Santolaya. El que, por fin, decidimos utilizar en colaboración todavía no se ha publicado.

 

¿Cuál ha sido la idea estética que le ha movido, qué buscaba?

Yo casi siempre me muevo en el mismo territorio, el del propio lenguaje. La reflexión sobre el lenguaje está presente en gran parte de las cosas que hago, tengan un carácter más artístico o más literario, estén dirigidas a adultos, a niños, al niño que cada adulto lleva dentro o, como a mí me gusta decir, al adulto que cada niño lleva dentro.

 

¿Quería recuperar las formas de antaño de ilustración y texto, hacer una especie de álbum vintage o vinculado a los cuadernos de nuestra infancia?

 En un primer momento, cuando lo escribí, no pensaba en ilustraciones porque, como digo, respondía a una invitación de Antonia. En un segundo momento, decidido cuál sería el cuento que ella iba a ilustrar, me asaltaron las grullas caligrafiadas, vaya, tuve el impulso de ilustrar ‘La Península de Cilemaga’ yo misma sirviéndome del propio texto del cuento, dibujando con las propias palabras. Elegí como soporte un cuaderno viejo porque creo que funciona como una ilustración más, nos habla de su contenido, que no es otro que el lenguaje.

 

¿Podríamos decir que es un álbum sobre el poder de las palabras y el uso de la imaginación?

Desde luego, es un álbum que habla de las palabras, de su enigmático origen, de su poder de evocación y de creación. Trata las palabras casi como juguetes infantiles, como objetos con los que poder jugar.

 

¿Cuál es la palabra, o cuáles son las palabras, que definen su vida y su creación?

Yo siempre digo de mí misma que soy una artista de andar por casa. Trabajo con lo próximo, ¿y qué hay más próximo –junto a los materiales de desecho cotidianos, junto a las basurillas de la vida diaria– que el pensamiento y el lenguaje?

 

Hablemos de esos trazos, aparentemente primitivos, sencillos, esquemáticos... ¿Cuál es su relación con el dibujo?

 Yo, además de Filología Hispánica, estudié Bellas Artes, pero eso no me hizo saber dibujar mejor, aunque quizás sí me ayudó a darle sentido a lo que hacía. Yo no me considero buena dibujando, pero procuro encontrar el modo de transmitir lo que quiero utilizando las herramientas más sencillas y con las que me sienta cómoda. En este caso, comencé recortando texto –me encanta la tijera– y acabé utilizando las nuevas tecnologías, el ordenador.

 

¿Qué le pide a un álbum ilustrado?

Soy muy aficionada a los álbumes ilustrados. Me gustan cosas muy diferentes y hay gente buenísima trabajando en el campo de la ilustración. De un álbum me gusta que sus textos tengan la misma calidad que sus ilustraciones.

 

Es una de las protagonistas de ’La ciudad de las mujeres’. ¿En qué medida Zaragoza es una ciudad de creación y cuál es Su lugar entre las mujeres creadoras?

Estoy segura de que en cualquier ciudad donde haya una Vicky Calavia que se ocupe de visibilizarlas, habrá mujeres creadoras. Desde luego, en Zaragoza hay muchas. Yo tengo la suerte de estar rodeada de personas, en gran parte mujeres, con una enorme capacidad de creación, personas con las que me miro al espejo, con las que me nutro, con las que aprendo, con las que quiero.

 

27/03/2016 10:09 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ISMAEL GRASA: DE MARIA KUSCHE

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«Dentro, en el corredor, junto a la escalera que daba a la zona de invitados, había colgadas unas reproducciones grandes de cuadros de Sofonisba, la pintora del barroco italiano. Yo sabía que Maria era una de las grandes expertas mundiales de esta pintora, igual que del retrato español del periodo barroco. María recibía a veces llamadas telefónicas del mundo del arte que requerían su criterio. Al día siguiente le oiría gritar al teléfono “¡No es un Sofonisba!”, posiblemente a algún particular o anticuario interesado en una catalogación favorable.

El padre de Maria se había dedicado al comercio en Málaga y era también un hombre culto y coleccionista de arte. Como Maria había escrito sobre él, llegó a tener en su biblioteca una de las mejores colecciones que ha habido de literatura de viajes por España. Durante la Guerra Civil su colección de arte, y en particular sus muebles, fueron saqueados o confiscados, pero pudo después recuperar y reagrupar buena parte de ellos».

 

-De ‘Una ilusión’ de Ismael Grasa. Xordica, 2016. Un fragmento del capítulo ‘Maria y Sol’ donde el autor habla de la amistad y del epistolario entre la historiadora del arte Maria Kusche y la profesora y poeta Sol Acín Monrás, que él editó en la colección Larumbe. El libro se presenta el día uno en Los Portadores de Sueños.

*'Retrato de familia' de Sofonisba Anguissola (1535-1625)

27/03/2016 10:31 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

XVII PREMIOS DE LA MÚSICA

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Mil músicas en los XVII

Premios de la Música Aragonesa


La variedad musical ha protagonizado una gala en la que Julio de la Rosa ha recogido el Premio Global que propuso su amigo, Rafa Angulo, meses antes de fallecer y que también estuvo de algún modo presente.

 

Rafa Angulo lo había propuesto meses antes de fallecer, el recientemente laureado en los Premios Goya por la BSO de ‘La Isla Mínima’, Julio de la Rosa, gran amigo desde la infancia de Rafa, ha recibido esta noche el Premio Global de la Música Aragonesa en uno de los momentos más emotivos de la noche. También ha actuado, solo con voz y guitarra. Ha recogido su estatuílla de José Azul de manos de Ana Angulo, la hermana del agitador cultural, y de dos de los organizadores, David Chapín y Sergio Falces, este último afeitándose la cabeza en directo en homenaje a la cabeza descubierta de Rafa. El sábado fue el primer aniversario del fallecimiento de Angulo y tenía que estar presente. Todo ha sido posible gracias a las entidades patrocinadoras: Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza, Covah (backline), Rampa (luces y sonido), y Cervezas Ámbar.

Variedad musical

Podemos estar orgullosos de la variedad musical que ha habido siempre en el panorama musical aragonés y en esta gala ha quedado más que patente. Esta ha sido la primera de diecisiete ediciones en presenciar sobre el escenario una actuación enteramente a capela. Han sido los internacionalmente premiados BVocal que, como estaba previsto, han recogido el premio a la trayectoria por llevar su música durante dos décadas por todo el planeta. La Avv Arrebato también ha sido homenajeada recibiendo el Premio a la Agitación Cultural, por más de veinte años de autogestión desde el barrio zaragozano de La Madalena. El trofeo se lo ha entregado con unas palabras muy emotivas el promotor musical Tomás Gómez, que comenzó sus primeros pasos programando música en el local de la Avv Arrebato.

Actuaciones

El dúo Los Bengala, con Borja Téllez en batería y voz y Guillermo Sinnerman en guitarra y voz, han abierto la gala por sorpresa, sin aviso previo por parte de la organización. Se han llevado el premio a Mejor Álbum Autoeditado por su debut: ‘Incluso Festivos’. Un comienzo cañero para una jornada que ha continuado, también por sorpresa, con la impresionante voz de Silvia Solans y en la que ha cabido también el flamenco personal, en una actuación impecable, de Alejandro Monserrat. Monserrat ha recibido la categoría de Otras Músicas. También han mostrado su música en directo My Expansive Awareness, uno de los grupos aragoneses que más están tocando, con giras por Reino Unido y Alemania a sus espaldas, y que han mostrado su propuesta psicodélica que también ha tenido su premio, a Mejor Canción, por: ‘Wake me up’. Otro momento muy destacable es cuando White Coven han recogido el Premio a Mayor Proyección, el único votado íntegramente por el público, y el único también que incluye la grabación de un epé. Lo ha entregado Estudios Kiko’s, que son quienes van a llevar adelante la grabación, a una joven banda visiblemente emocionada.

Premiados

Mariano Bazco y Carlos Higueras han conducido una gala que ha recibido a los asistentes desde el propio hall del Teatro Principal de Zaragoza la colección de retratos de personajes míticos de la música aragonesa RGB firmada por Cristina Loft y que ha cedido Horst.

Una gala en la que también han recibido premio Calavera a Mejor GrupoBunbury a Mejor Solista‘Nocturnal’ de Amaral a Mejor Producción por la labor del propio dúo junto a Chris Taylor; ‘El libro de las mutaciones’ de Bunbury a Mejor Portada por el trabajo de Álvaro P-ff y Jose Girl; ‘Los Puentes Hundidos’ de Copiloto como Mejor Álbum‘Previo’ de Kaso.O a Mejor Epé; y ‘A Muga’ de Bosnerau a Canción en Lengua Autóctona.

Por su parte The Bronson han recibido el premio a Mejor DirectoCarlos Hollers a Mejor Disc JockeyLas Armas a Mejor Programación, y ‘Ritmo veraniego’ de Dadá a Mejor Vídeo, por la realización de Producciones Siderales.

Nominados y premiados en los XVII Premios de la Música Aragonesa

Premio Global de la Música Aragonesa
-Julio de la Rosa-

Premio Especial a la agitación cultural
-Avv Arrebato-

Premio Especial a la Trayectoria
-BVocal-

Mejor Vídeo
“De colores” de Mariano Casanova por Enrique Mavilla
“Malcolm (en la parte de atrás)” de Cuti por Javier Macipe Costa
“Repartiendo arte” de Kase.O por Berberecho Productions
-“Ritmo veraniego” de Dadá por Producciones Siderales-

Mejor Programación Musical
El Veintiuno
La Lata de Bombillas
La Ley Seca
Las Armas-

Mejor Disc Jockey
Carlos Hollers
Chelis
Mr. Pendejo
Sweet Drinkz

Mejor Directo
Calavera
My Expansive Awareness
The Bronson
The Fire Tornados

Mejor Canción
“Llévame muy lejos” de Amaral
“Los puentes hundidos” de Copiloto
“No hay amor sin dolor” de Los Bengala
-“Wake me up” de My Expansive Awareness-

Mejor Canción en Lengua Autóctona de Aragón
“Borzarins” de Gaire
“Güella negra / Huella negra” de Camille
-“A Muga” de Bosnerau-
“O Fanatico Hombre Bala” de Camille

Otras Músicas
Alejandro Monserrat
Festival Jazz Zaragoza
Pirineos Sur
Rosarito

Mejor Epé
“Bicho rosa” de La Nube
“Cazador” de El Verbo Odiado
-“Previo” de Kase.O-
“El monte del perdón” de Calavera

Mejor Álbum Autoeditado
“El circo robado” de Fominder
-“Incluso festivos” de Los Bengala-
“My Expansive Awareness” de My Expansive Awareness
“Villa Modesta” de The Kleejoss Band

Mejor Álbum
“Arriba de bien” de Will Spector y Los Fatus
-“Los puentes hundidos” de Copiloto-
“Al final de la ciudad dormida” de Mariano Casanova
“Nocturnal” de Amaral

Mejor Portada
“Bicho rosa” de La Nube por Nines Cárceles
-“El libro de las mutaciones” de Bunbury por Álvaro P-ff y Jose Girl-
“Fábula de la rata y el rinoceronte” de Dadá por Estudio Anamaketa, J.J. Sánchez y Jimena Ocón
“6Noches” de Sadai por Eduardo Fernández Pastor

Mejor Producción
“El libro de las mutaciones” de Bunbury por Bunbury
“El monte del perdón” de Calavera por Javi Vicente ‘Carasueño’
“Los puentes hundidos” de Copiloto por Javier Almazán, Pablo Malatesta, Paco Loco y Rafa Domínguez
-“Nocturnal” de Amaral por Eva Amaral, Juan Aguirre y Chris Taylor-

Mejor Solista
Bunbury
Cuti
Kase.O
Pecker

Mejor Grupo
Calavera
Los Bengala
My Expansive Awareness
Tachenko

Mayor Proyección
La Ringlera
Levy Pants
Perdiendo los papeles
White Coven

 

*Nota de Aragón Musical. 

 
30/03/2016 10:08 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

HA MUERTO IMRE KERTÉSZ

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[Anoche, a los 86 años, fallecía el gran escritor húngaro y Premio Nobel Imre Kertész, autor de libros como ‘kaddish por el hijo no nacido’, ‘fiasco’, ‘Yo otro’, ‘Liquidación’. Jaume Vallcorba publicó sus libros en el sello Acantilado. Estuvo en Auschwitz y en Buchenwald, como Jorge Semprún, tema capital de sus libros. Desde hacía algún tiempo sufría la enfermedad de Parkinson y ultimaba una novela, ‘La última posada’ (Traducción de Adan Kovacsics), que también es un diario. Dentro de unos días llegará a las librerías. Ofrezco aquí un fragmento: ]

“Soñé con Kafka. Hablaba con él por teléfono. Quedamos a una hora y vino. Su cara no se asemejaba a la de las fotografías conocidas. Era un rostro más bien gris, con una barba espesa. Si no era mi padre, preguntó M. cuando se lo conté. Una pregunta interesante que no puedo pensar hasta las últimas consecuencias. Tal vez barba espesa, la cara levantina… Pero entonces queda la pregunta ¿mi padre en el papel de Kafka o Kafka en el papel de mi padre? Se mostró amable conmigo, fluía una corriente de simpatía entre nosotros. No recuerdo de qué hablamos. Fue un sueño grande, consolador, pálido reflejo de grandes sueños de antaño”.

 

*la foto es de Santos Cirilo, un estupendo fotógrafo de 'El país'.

31/03/2016 11:10 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

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