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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2017.

SUSAN SONTAG POR PETER HUJAR

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Esta foto de Peter Hujar, cuya obra se expone en la Fundación Mapfre de Barcelona, es de Susan Sontag.

 

01/02/2017 11:58 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JOAQUÍN PARDINILLA: UN DIÁLOGO

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JOAQUÍN PARDINILLA. Acaba de publicar ‘Guatizalema’ de Joaquín Pardinilla Sexteto.

“Soy un músico fronterizo,
me interesa lo que está al lado”


-¿Qué querencia tan especial tiene con los ríos? Creo que es la segunda vez que titula un álbum con el nombre de un río…
-Los dos nacidos en la Sierra de Guara, los dos casi secretos, misteriosos. El mismo nombre de estos ríos, Mascún y Guatizalema, de origen árabe, nos hablan de un pasado complejo, rico. El cauce está ahí, formando parte del territorio, pero el agua que fluye por el Guatizalema ha podido pasar antes por el río Níger o formar parte de un fondo marino. Pasa lo mismo con los seres humanos, y así queremos que sea nuestra música, con raíces pero universal.

-¿Cuál es la idea musical que anima ‘Guatizalema’?
La que guía al sexteto desde sus orígenes: hacer que nuestro amor por la música tradicional y por la música en la que hemos crecido (básicamente el rock y el jazz) puedan dar lugar a una expresión musical coherente y diferenciada. Es un proceso lento y nada fácil si no se quiere caer en lo obvio. En ’Guatizalema’ queríamos más ritmo, más concisión al presentar los temas.

-Ha dicho que es un disco poco escrito y muy improvisado, y a la vez muy meditado. ¿Qué buscaba, indica eso que ya trabaja de otra manera?
Lo que sucede es que el Sexteto está ya muy integrado y se conoce bien. Entendemos nuestro sonido, y los temas crecen mucho más si sobre un tema suficientemente dibujado todos nos ponemos a trabajar y a aportar. En este caso, abrir las puertas es crecer. La banda está formada por músicos extraordinarios y es fundamental que eso aflore.

-¿Cómo se pueden tener tantos grupos y frentes abiertos -Berna, Vivere Memento, Hot Hands, este, etc.- y no morir en el intento? ¿No se vuelve un poco loco?
No siempre pueden coordinarse bien las cosas, a veces es un poco complicado. Sin embargo, a mí me parece todo muy próximo, y unas cosas complementan a otras. Todo es música, todo te enriquece. Quizá lo más difícil sea mantener un mínimo nivel instrumental. Pensar en arreglos, composiciones o ideas se puede hacer cocinando, conduciendo, pero para tocar cualquier instrumento no te queda más remedio que practicar. Ese tiempo es el más necesario y el más difícil de conseguir. Lo demás es música, y un músico debe saber desenvolverse en distintos ámbitos.

-¿Cómo define Joaquín Pardinilla a Joaquín Pardinilla?
Es una pregunta difícil. Intento hacer las cosas bien, pero no me salen así muy a menudo. Soy una persona fronteriza, me interesa lo que está al lado.

-¿Cómo conviven tantas tradiciones y líneas de inspiración: el jazz, el folk, la música mediterránea con la música popular?
Todo es música popular, y en realidad, sea cual sea el país de origen, las necesidades espirituales y rituales de los seres humanos son las mismas, de ahí que siempre haya una relación, aunque no sea necesariamente formal, sino de fondo. Por otra parte, la música tradicional española y aragonesa son extremadamente ricas y tiene dentro todo ese potencial: lo árabe, lo magrebí, lo mediterráneo, lo atlántico, lo negro, lo americano a través de las músicas de ida y vuelta...

-¿Cuál es el peso de Aragón y su música tradicional, más o menos elaborada, en el álbum?
Hay dos referencias directas: ‘Ya raya el alba’, canto monegrino de La Almolda, y ‘Dance de hoguera’, melodía recogida en el Cancionero Popular de la Provincia de Zaragoza, de Ángel Mingote, padre del dibujante y humorista Antonio Mingote. Además de eso, el espíritu del dance, sus formas melódicas y rítmicas, subyacen en varias de las composiciones.

-Hay un tema de La Bullonera. ¿Por qué?
Queríamos trabajar sobre algún bolero tradicional, y en Aragón hay muchos y muy buenos, pero recordamos ‘Ver para creer’, de La Bullonera, y decidimos que ese era el tema. La Bullonera trató con gran instinto y clarividencia el folclore. En este caso se convierte en un homenaje a su labor, y al talento del poeta José Antonio Rey del Corral y del compositor y cantante Javier Maestre.

-Explíquenos un poco el equipo…
Somos los de siempre. El equipo soñado: José Luís Seguer ‘Fletes’ a la batería, Toto Sobieski al bajo, Ernesto Cossío a las guitarras, Juan Luis Royo al clarinete y Alberto Artigas al laúd.

-¿Se ha convertido Alberto Artigas casi en su ‘álter ego’?
Cuando trabajamos por primera vez con Alberto en el espectáculo ‘Amares’, de Miguel Àngel Berna, nos entendimos perfectamente y, además, salió una música muy poderosa. Ha sido así desde entonces. Por otra parte, soy un admirador incondicional de Alberto, para mí el mejor instrumentista de pulso y púa del país.

-Como concertista e instrumentista, ¿cuál es la ambición de Joaquín Pardinilla, qué discos podemos esperar de usted? Dice que están en un proceso de búsqueda, ¿hacia dónde, de qué, se sabe algo así?
Siempre hemos estado buscando. Como mínimo, hacer algo mejor que lo anterior; a veces, alguna intuición, alguna idea que has llegado a oír en tu cabeza. Hay varios proyectos en marcha y dos discos de edición casi inmediata: con Hot Hands (junto a Ernesto Cossío), y con Afra Dozawan (junto a Mª José Hernández, Dani Escolano y músicos bereberes).

-¿En qué músicos se reconoce o a quiénes admira especialmente?
Admiro a los músicos del Sexteto. A Javier Mas desde el día en que lo oí en alguna grabación de Mª del Mar Bonet, a Wes Montgomery, a Jeff Beck, a Jorge Pardo, a Josemi Carmona... A tantos que me tengo que parar para no llenar el folio.

-Si le pedimos, para conocerle aun mejor, entre tres, cuatro o cinco discos de tu vida, ¿qué nos diría?
Casi imposible. Pero están ‘A love supreme’, de John Coltrane, ‘Kind of blu’" de Miles Davis, ‘Ziryab’, de Paco de Lucía, y ‘Abbey Road’, de Los Beatles.

VICENTE ALMAZÁN: FOTO CON EÑE

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[El pasado viernes, Vicente Almazán me citó en el restaurante La Scala. Traía una letra Eñe y con ella me hizo una serie de fotos. Uno de sus juegos. Hizo bastantes fotos, una de ellas fue esta. Vicente es un enamorado de las letras, de la eñe en particular, de la revista 'Eñe' y de las publicacione de La Fábrica y es un observador incesante al que la vida siempre le sirve imágenes. Como ya se sabe es el señor 'Pasaba por aquí'. Cree en la energía del azar.]

http://www.misadarmes.com/blog/2017/2/11/antn-con-ee#

12/02/2017 01:07 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

MARÍA PÉREZ HEREDIA: UN DIÁLOGO

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[El pasado viernes, en Los Portadores de Sueños, María Pérez Heredia, acompañada de Ignacio Escuín Borao, su editor anterior, presentaba su segunda novela: ‘Starman’ (Reservoir Books), la historia de un joven actor que logra conquistar el Óscar y decide ocultarse. Se relaciona con varias mujeres: Leigh, su primera novia, Jennifer Jones, su nuevo amor, Daphne de Havillond, su compañera de reparto, su propia madre, algo lejana, o su agente Stanley, todo un personaje. Se convierte en un personaje a la deriva, desubicado, que viaje, que huye, que narra su vida en primera persona. Así lo cuenta ella.]

-¿Qué significa para ti James Dean? James Dean es un icono, el símbolo del rebelde sin causa, con su chupa de cuero y su cara de pocos amigos. Además, al morir tan joven y de aquella manera, encarnó su propio lema de vivir deprisa. 

  

-¿En qué medida podría ser el referente de Clay Cassidy? Es curioso que, a pesar de ser un actor de cine de los años cincuenta, James Dean sea un referente para gente de mi generación. Para Clay, encarna esa manera de actuar sin dejar de ser uno mismo. 

 

-¿Cómo nace esta novela, querías contar un personaje más o menos errabundo, desubicado, o realizar un viaje por Estados Unidos? Esta novela nace, como tantas otras, de una anécdota: escuché la historia del jugador de baloncesto Lamar Odom, que un día decidió largarse y dejar de lado su vida, y me llamó la atención la posibilidad de que alguien tan famoso pudiera desaparecer sin que nadie tuviese muy claro su paradero. A partir de ahí, quise explorar esa huida y sus antecedentes.

 

 

-¿Qué te preocupaba: la vida de un personaje que no asimila el éxito, el espejismo de vivir, el dolor de existir? ¿Por qué parece que los personajes, casi todos, estén siempre enojados? Creo que esos tres temas sobrevuelan siempre la novela. Al final, esta es una historia de sentimientos humanos, de emociones que todos hemos sentido alguna vez. Es una historia sobre la soledad, sobre el dolor. No es que los personajes estén siempre enojados, es que es así cómo Clay los ve, quizá porque él sí que está enfadado con el mundo. 

 

-¿Has pensado en alguien que ganase un Oscar al mejor actor y le entrase una especie de pánico y acabase ocultándose? Bueno, hay muchas historias así, ¿no? Se me ocurre el caso de Penélope Cruz, pero seguro que ella tenía las cosas mucho más claras que mi personaje. Es distinto desaparecer unos días para huir del acoso mediático a estar fuera del mapa durante meses para escapar de uno mismo. 

 

-¿Por qué Estados Unidos de nuevo, algunos ecos del realismo sucio y, sobre todo, de John Fante? ¿Qué encuentras ahí, en caso de que encuentras algo especial? Bueno, es la primera vez que viajo a Estados Unidos en una novela. Encuentro allí muchísimos referentes cinematográficos y literarios, por ejemplo. Pero, en este caso, fue una elección práctica, impuesta por la historia que quería contar. Mi protagonista tenía que ser alguien que alcanzase un éxito arrollador de manera mi rápida, y pensé que Hollywood era el marco perfecto para esa historia. 

  

-Parece que te sientes muy cómoda en la primera persona. Lo haces aquí como en la novela anterior. ¿Es el lugar más cómodo o más sincero para contar la vida o lo que nos pase? Ni siquiera pensé que estuviese haciendo una elección: me parecía la mejor opción para contar la historia que quería contar. La primera persona, además, me permite cederle mi voz al personaje, algo que siempre me ha interesado mucho. No es que sea más cómodo, ya que te obliga a conocer todo lo bien que puedas al personaje en cuestión.  

 

-Hablemos de la estructura. ¿Por qué has utilizado esos capítulos desordenados, que no atienden a la cronología? ¿Qué buscabas? ¿Querías que la escritura definitiva del libro la hiciese el lector? Con esa estructura desordenada, quería recrear la forma caótica en la que los recuerdos acuden a la mente, a ráfagas, en fogonazos de imágenes. No pensamos de forma ordenada, o, por lo menos, Clay y yo no lo hacemos; de ahí la estructura.  

 

-No se sabe si Clay Cassidy es enamoradizo o en realidad no le importan mucho las mujeres. ¿Cómo ves su relación con Jen (Jennifer Jones), Leigh, la propia Daphne o esos amores fugaces tan curiosos como Marie, pongamos por caso? En toda la novela, solo vemos a Clay enamorado cuando se trata de Leigh. Y quizás ese es el problema que condiciona el resto de sus relaciones: no ha sido capaz de pasar página. Jen es para él algo conveniente, no cómodo pero sí excitante, mientras que con Daphne todo es más natural. El resto de chicas que pasan por la novela, muchas veces de forma fugaz, no son más que una sombra.                

  

-Hay un personaje clave en el libro. El agente Stanley Salomon. ¿Es  prototipo de Hollywood? Stan es uno de tantos otros agentes de Hollywood, con sus luces y sus sombras, con su obsesión enfermiza por el dinero y por el éxito. Para mí, es uno de los personajes fundamentales de la novela y también uno de los que estoy más orgullosa. No es que sea un prototipo de Hollywood, es que él y los tipos de su calaña son Hollywood. 

 

-Hay algunos juegos de espejos con el propio Hollywood. ¿Puede leerse en libro en clave de parodia de algún modo? Es una parodia o un retrato sobre el Hollywood frío y artificial, pero también intento reflejar el Los Ángeles más amable, con sus playas, sus drive-thru y todo lo demás. Es la ciudad en la que Clay se crió más que el Hollywood peligroso y descarnado al que luego se enfrentará. 

 

-Al final se impone un personaje nihilista, un buscavidas errante y con un corazón vulnerable y egoísta. ¿Tienes tú una visión negativa o dramática del mundo? Supongo que sin una visión dramática del mundo es difícil escribir, pero no creo que sea negativa. Tampoco creo que Clay lo sea, aunque a veces se empeñe por verlo todo muy negro. En el fondo, es optimista: ¿por qué iba si no a seguir intentándolo? No quiero revelar el final, pero, al final, así se presenta. 

  

-Formas parte de una nueva generación de narradores. ¿Crees que traéis una estética nueva, otra forma de mirar o de denunciar los males de la realidad? Espero que sí. Necesariamente, cada generación tiene que traer algo nuevo. Los tiempos cambian, también lo hacen los referentes estéticos y, de algún modo, ideológicos. Estoy deseando leer lo que está por venir, toda esa hornada de nuevos narradores, jóvenes, que aporten una manera distinta para mirar la realidad y lo que se escapa de ella. 

 

 

13/02/2017 00:08 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JORGE SANZ, EN PLENITUD

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Anoche Jorge Sanz bordó su función ‘Tiempo’ en el Teatro de las Esquinas. Estuvo inspirado, preciso, se sintió a gusto ante un público entregado desde los primeros instantes. En una pieza de 90 minutos exactos, los últimos de la vida de un hombre, el personaje Jorge Sanz, desde una silla de ruedas, da rienda suelda a sus obsesiones, critica a la sociedad actual y encadena con humor (a menudo negro: no se escapa ni la familia real ni el caso Nóos) e ironía sketches e instantes ácidos en una función que exige un gran esfuerzo de tensión, concentración y resistencia física (con momentos especiales como la coreografía con canción francesa de fondo o la tauromaquia) al actor, que se halla en uno de los mejores momentos de su carrera.

Jorge Sanz decía, al final de la función, en los camerinos, que había sido muy feliz, que tenía la sensación de que todo había ido a las mil maravillas, que había sido una de esas funciones donde se percibe la plenitud y la identificación del actor y el público, que, por cierto, le ovacionó con entusiasmo durante mucho rato. Esta obra está dirigida por Ramon Fontseré. Estos días, además, se estrena un nuevo capítulo, de 1 hora y 45 minutos, de ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’ de David Trueba. Impredecible o sorprendente casi siempre, Jorge bautizó ayer a su tercer hijo, Lope, de dos años, en la iglesia de Santiago. Él y su compañera Aurelie estaban muy felices. El sacerdote y poeta Fernando Vallejo se encargó de la ceremonia y les dedicó un poema. Al acto acudieron algunos amigos madrileños y muchos de los amigos zaragozanos de Jorge Sanz.

Después de la actuación de Jorge Sanz, cantó Viki Lafuente, acompañada de un estupendo guitarrista, Paul del Holder, que pertenecía al grupo China Chana. Es una cantante residente del Teatro de las Esquinas, con fuerza y una espléndida voz, que cantó en su primera parte temas de Red Hot Chili Pippers, Portishead, U 2, Leonard Cohen (cantó el ‘Pequeño vals vienés’ en una versión que recuerda a la de Silvia Pérez Cruz) y Janis Joplin. Tiene mucha presencia, desparpajo, seguridad y domina el escenario. 

 

19/02/2017 10:59 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

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