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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2017.

MONICA BELLUCCI, POR SIGNE VILSTRUP

Tres retratos de la actriz Monica Bellucci de Signe Vilstrup.

Los tomo de aquí: http://filmmakeriq.com/wp-content/uploads/2014/01/Monica-Bellucci-by-Signe-Vilstrup-600x811.jpg

 

 

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01/05/2017 19:43 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

MAYTE NAVALES Y 'LA BRUJA': UN DIÁLOGO

Mayte Navales es actriz, guionista de cine y televisión y escritora. Publica ’La bruja’ en Almuzara. La autora explica aquí las claves de su libro. 

 

-¿Desde cuándo escribe Mayte Navales? ¿Qué lugar o qué obsesión ha ocupado la literatura en tu vida?

Empecé a pensar seriamente en escribir literatura en el año 2007. Lo sé porque recuerdo leer el “Canto a mí mismo”, de Walt Whitman, donde dice que empieza con 37 años y que espera no cesar hasta la muerte, y pensar “¡37 años, igual que yo! ¡Genial, no es tarde para ponerme a escribir! Por aquel entonces escribía poesía, aunque más influida por Charles Bukowski que por Walt Whitman. Y aunque me entusiasma leer poesía, no acabé de sentirme cómoda escribiéndola. Un año o dos después, me animé con la ficción y los relatos cortos. Algunos eran de fantasía, pero no todos. En 2010 escribí el relato “Dani en el cementerio” y lo presenté en un concurso literario. Con la suerte del principiante gané un premio en el Concurso de Relatos Ciudad de Zaragoza. Seguí escribiendo relatos hasta que uno de ellos se transformó en una novela. También he escrito guiones para cortometrajes, pero ahora creo que esa fase fue una parte del camino para atreverme con la novela.

La literatura ha sido imprescindible en mi vida. No recuerdo no leer. Leía por todas partes, a todas horas. De pequeña leía sobre todo fantasía y ciencia ficción. Los años que me dediqué a la actuación, obras de teatro, sobre todo Chejov, Tennesse Williams y Shakespeare. A la vez estudiaba Filología Inglesa y descubría nuevos escritores como Jeannette Winterson, Margaret Atwood o Peter Ayckroyd. Y un día, empecé a leer de nuevo fantasía y ciencia ficción y ya no he parado.

-¿Por qué literatura fantástica amasada con terror, qué encuentras ahí?

La literatura fantástica me entusiasma y me atrapa. Ahora mismo es mi pasión. Y es un hecho que la literatura fantástica está bastante relacionada con el terror. Hay autores, como George RR Martin, que afirman que no existe diferencia entre fantasía, terror y ciencia ficción. Esto me parece algo exagerado, pero lo cierto es que los límites son muy difusos. También es un hecho que, aunque soy fan de autores como Stephen King o Alan Moore, la literatura de terror pura no es mi género favorito. Pero reconozco que, cuando escribo, el terror se cuela en mis historias de una forma que me hace sospechar que yo no tengo todo el control. Como dice Stephen King, una historia fuerza algo que existe independientemente de ti y que tú, el escritor, tienes que revelar.

-¿Cuál es el límite para este género y para ti, hasta dónde se puede imaginar en aspectos como cronología temporal, personajes, atmósferas, saltos temporales?

Todavía tengo muchas historias de género fantástico dentro de mí. De momento no puedo escribir sin que lo fabuloso y lo mítico irrumpan continuamente en todo lo que escribo. De vez en cuando lo intento, y cuando creo que estoy a punto de conseguir una literatura más mimetizada con la realidad, aparece el fantasma de Bukowski, roba el protagonismo y la literatura realista salta por la ventana. Pero no me importa, porque quiero escribir más historias de brujas, quiero una gran historia de viajes en el tiempo y otra de ciencia ficción.

Y si puedo, escribiré la historia de alguno de los personajes pequeños que aparecen en “La última bruja”. Varias de esas historias sé que suceden en el futuro y algunas incluso en otras galaxias.

-¿Cómo nació ‘La última bruja’ (Almuzara) y qué asunto querías abordar?

 “La última bruja” nació de dos obsesiones. Una es el cuento de “Hansel y Gretel”, el cual he leído infinidad de veces, narrado por muchos y diferentes artistas. Algunas versiones son obras de arte y otras una porquería, pero hasta las que son malas me gustan. Así que un día pensé: “yo también voy a hacer una reescritura”. Y la hice. Escribí un relato de unas nueve páginas. Se lo enseñé a unos cuantos amigos y todos me dijeron lo mismo: “Está muy bien, Mayte, pero esto es una novela”.

Mi otra obsesión es la MUERTE. De ahí nació la idea de estas gentes (brujas o no brujas) que buscan escapar a la muerte y que aspiran a la eternidad.

-¿En qué medida ‘La última bruja’ es el viaje iniciático de dos mujeres muy diferentes: una joven, Greta, y otra anciana, Irati, que tiene la facultad de volverse joven, o un poco joven, como se ve en el inicio del libro donde incluso yace con un joven de veinte años?

La obsesión con la belleza y la juventud es otro de los temas de la novela. Una de las brujas puede mostrarse joven o vieja a voluntad. Y aunque yo, como escritora, estaba convencida de que Irati siempre desearía ser joven, descubrí, según avanzaba en la historia, que su aspecto de vieja era su favorito… Aun así, es cierto que al principio de la novela ella yace con un joven de veinte años porque, según las reglas del mundo mágico que he creado, la juventud y la sexualidad son fuentes de poder y energía que se puede absorber. Pero esto también es así en nuestra realidad: en la juventud somos más potentes sexualmente, y es innegable que el sexo es un medio de conexión entre los amantes. Además, según los chamanes, a través de la energía sexual podemos obtener iluminación y mantener el cuerpo sano.

Y sí, es un viaje iniciático. Ambas mujeres van superando pruebas y conociéndose a sí mismas, o mejor dicho, enfrentándose en último lugar más a ellas mismas que a otros, sobre todo a sus yoes más oscuros.

-Sin desvelar nada, ¿qué sucede en esa aventura, en ese tránsito por los bosques? Los personajes a veces parecen moverse entre la profecía, el apocalipsis, la condena o la maldición...

Esta es la historia de dos brujas. Una de ellas lleva siglos viviendo oculta entre los hombres y las mujeres, sin revelar su verdadera naturaleza. Vive en los bosques y montañas, siempre rodeada de un halo de determinismo; como si la fatalidad la persiguiera, como si el poder fuera una condena. La otra mujer es Greta, a quien conocemos de niña. La vemos crecer, madurar y finalmente convertirse en bruja y obtener mucho poder. En mi novela el poder acarrea la fatalidad. De alguna manera, la de la niña Greta es casi una historia de aprendizaje.

Y sin duda, los bosques, la naturaleza y la tierra son personajes de la novela, pues influyen sobremanera en las situaciones que mis personajes viven.

-Hablemos de épocas y de lugares. Por ejemplo, se habla de una ciudad con coches, se habla de Praga y a la vez se habla de un personaje que vendría de la Edad Media. ¿Cómo maneja eso la narradora, qué mundo propones?

No me interesaba demasiado concretar con exactitud los lugares y ciudades en los que viven las protagonistas. Quería que el lector supiera que estamos en Europa, que algunos capítulos suceden en Madrid, en el Templo de Debod, otros en Praga y otros más lejos… Quería que los acontecimientos narrados tuvieran lugar en la Edad Media y en el presente, pero sin indicar los años. Mi intención era que el mundo de la novela fuera reconocible para el lector y, a la vez, que se sintiera perdido, igual que les sucede a mis brujas. Ellas llevan siglos recorriendo la tierra, y por tanto los lugares y el tiempo son confusos para ellas. Quería una sensación de cuento y de sueño. De saber dónde estoy y de sentirme perdida a la vez.

-En la novela hay un cruce de tradiciones y homenajes: sin ir más lejos, aparecen ecos de ‘Drácula’, del cuento popular ‘Hansel y Gretel’, se citan libros, conjuros… ¿Con qué tradiciones e invenciones y ecos literarios y cinematográficos y oníricos has tejido el libro?

Como dices, el eco literario más evidente es el cuento de “Hansel y Gretel”, pero también hay otros como “La Bella Durmiente”, “Blancanieves” o “El flautista de Hamelín”. Todos esos cuentos están en la novela. Por otra parte, aparecen licántropos, algunos inspirados en la mitología griega y otros en los cultos agrarios y de brujería que existieron en la Europa del siglo XVI. Las mitologías celta y eslava están muy presentes. “La feria de las tinieblas”, de Ray Bradbury, es una gran influencia en el circo que yo he creado. Todas las películas con pitonisas me fascinan. Y cualquier historia que suceda dentro de un sueño, me enamora con un parpadeo. Películas como “El séptimo sello”, de Bergman, rondaban mi cabeza.

-¿Has querido hacer, esencialmente, una novela de mujeres? Hay muchas muchas muchas mujeres…

Pues no. No tenía para nada en la cabeza hacer una novela de mujeres. Pero tienes razón, hay muchísimas mujeres en la novela. No sé en qué momento me di cuenta de esto. Cuando me percaté de ello pensé: “¿Es esto bueno o malo?”. Al final llegué a la conclusión de que daba igual, pues en la literatura escrita por hombres normalmente aparecen hombres, hombres y más hombres… Y a mí, que soy mujer, no me importa. Si la historia me gusta, me gusta. Por tanto, si mi historia es buena, gustará tanto a hombres como a mujeres.

No sé si en alguna novela futura me apetecerá escribir sobre hombres; si me apetece, lo haré. Pero a mí lo que me interesa es el cuento, la historia…

-¿Qué lugar ocupan el amor y el sexo?

El sexo es pura energía. Y la sexualidad es una de las formas de intimidad en pareja, de unión y de conexión.

Por otra parte, es un hecho que hay quien utiliza el sexo como arma de poder. Y la lucha por el poder es otro de los temas de la novela. Pero no la lucha por el poder en plan “Braveheart”, sino de forma oculta, en las sombras y también en el amor.

Por cierto, hay chamanes que creen que una de las formas de robar el poder a otro chamán es precisamente a través del acto sexual.

 

-Me ha llamado la atención la presencia de la naturaleza y el tono poético constante. ¿Es una característica tuya o es algo que también pertenece al género?

Supongo que de alguna manera, la presencia de la naturaleza es parte del género. Hay mucha literatura de fantasía que trata el poder y la magia de los árboles y los bosques. Pero la parte poética es mía. No la puedo evitar. Una vez leí que el estilo es lo que no puedes evitar.

 

-Leo: “La palma de su mano revelaba la longitud de su vida como un poema de un solo verso”. O “Refugía con el fuego blanco de la luna”. Imagino que este es un tono buscado…

Lo cierto es que este libro lo he escrito con mucha libertad. Como sabes es mi primera novela publicada y mientras la escribía sólo pensaba en que, de momento, la única lectora era yo. He querido escribir el libro que yo quería leer. Y quería que, a pesar de la oscuridad que rodea al personaje de la bruja, hubiera poesía y que el lenguaje que la rodea fuera hermoso.

-¿Cuál es la importancia del terror?

¡Mayor de la que yo esperaba! Como te comentaba el género de terror me gusta, pero no es lo que más leo. El hecho de que en la novela aparezca un asesino serial me dejó muy sorprendida. Y a nivel estilístico también. Releyendo a autores como Stephen King me he dado cuenta de la gran influencia que han tenido sobre mí.

-¿Cómo compaginas la escritura de ficción, con los guiones y la interpretación?

Mal. Al igual que todos los escritores del mundo me vuelvo loca para encontrar tiempo para escribir. Actualmente trabajo de guionista en televisión y escribo los fines de semana. Me encantaría robar tiempo al tiempo y dedicarme al teatro algún rato, escribir un guión de cine o una obra de teatro. ¡Ja! Con escribir otra novela los fines de semana, ya tengo bastante.

-¿Qué futuro imaginas o deseas para ti como escritora? ¿Cómo empiezas a soñar tu porvenir?

-Esta es fácil. Quiero escribir novelas y relatos de fantasía y de no fantasía, para mayores y también para niños. Sueño con tener una casa en el bosque donde poder escribir. Me gustaría vivir de escribir novelas, y tener un perro y una bicicleta para desplazarme por este y otros mundos.

07/05/2017 20:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL ÁNGEL ORTIZ ALBERO

Miguel Ángel Ortiz Albero (Zaragoza, 1968) albergó durante algún tiemplo la idea de esdcribir una novela sobre el proceso de creación y sus apéndices: el naugrafio, la zozobra, la obsesión o la imposibilidad de concluir una obra. Leía a sus autores favoritos, descubría diarios o contemplaba cuadros, e iba anotando citas. Un día, leyendo la novela ‘El mar’ de John Banville, descubrió una anécdota de dos pintores, Vuillard y Bonnard; este retocó, sin que se percatase el guarda del museo de Luxemburgo, un cuadro suyo. “Ahí empezó todo. Hablé con mi editor Javier Jimenez, de Fórcola, donde había publicado el libro ‘La danza de la muerte’. Y fue él quien me condujo hasta el ensayo y hacia esta reflexión sobre la impotencia de terminar un libro, una composición, un cuadro”. En el fondo, dice Ortiz Albero, la obra de arte es como si no estuviese acabada nunca, ni siquiera cuando tiene éxito. “Al autor le suele ocurrir que siempre tiene dudas, piensa que podría hacer tal o cual cosa, darle otro giro. El desasosiego suele acompañar al creador casi siempre. La duda es el motor esencial de la creación”, dice Ortiz Albero.

El autor de ‘Variaciones sobre el naugrafio. Acerca de lo imposible del concluir’ dice que él, ante todo, se siente poeta y que no ha querido agotar el tema. “Este libro, aderezado de citas, reflexiones, confidencias, etc., en el fondo también es un diario personal de lecturas y de conversaciones con autores que siempre me han interesado. Apenas he tecleado ningún nombre en Google”, dice. Y declara que, en el universo del arte, hay dos personajes que le han impresionado especialmente: Paul Cézanne y Alberto Giacometti. “De Cézanne sabía poco. Me ha sorprendido. Encarna la incertidumbre constante; da la sensación de que nunca estaba satisfecho con ningún cuadro. A Giacometti lo conocía mejor. Es un artista con leyenda: hemos visto sus fotos bajo la lluvia o en el taller. Pero también era un hombre atormentado, insastifecho. Si alguien alguna vez le decía que estaba contento con un dibujo o se lo elogiaba, él era capaz de cogerlo y romperlo”.

A Miguel Angel Ortiz Albero, que cree mucho en el azar y en la intuición, le interesa mucho el proceso creativo, matizado por algunos sustantivos: obsesión, imposibilidad, desesperación o aniquilación. Por un instante mira hacia la literatura. “Uno de los escritores que más me impresiona es Franz Kafka: en sus diarios siempre habla de quemar, destruir, destrozar. Algo que le sucede también a autores como Robert Walser, Samuel Beckett, que no tiene que decir en ‘Lo innombrable’ y escribe 300 páginas de una gran densidad; pasa del silencio a la verborre absoluta, que quizá sea un modo de ocultar el miedo”. Ortiz Alberto cita a Roland Barthes, del que se dice que llegó a escribir páginas y páginas de ensayo para no escribir una novela.

“’Variaciones sobre el naufragio’ no es un ensayo, sino más bien un libro personal, poético y referencial, donde yo resumo muchas de mis preocupaciones estéticas y poéticas”, concluye el artista y escritor. 

 

07/05/2017 21:05 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALGUNOS POEMAS DE ÁNGEL GUINDA

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Antología de Ángel Guinda

 

 

Esto escuchó un joven


Tú, que interpretas los ojos del suicida
en su belleza plena de renunciamiento,
haz del corazón una taberna abierta
de luna a sol a todos los que sufren,
buscadores de estrellas en un pozo de cieno.
Y a la vida agresiva agrédele.



(de Vida ávida)

 

L.S.D.


Laberinto en Soledad Demoníaca.
No te será posible la escapada.
Asesino de tu madre,
traficante de muerte,
condenado eternamente a no dar vida
para evitar nuevos crímenes,
necesitas vivir, vivir más,
por ti y por cuantos no nacerán.
Atormentado,
nunca descansarás de esta ansiedad.
Cuando ames odiarás.
Tan sólo el día que destruyas las leyes
gozarás de tu rebelión,
y conseguirás paz, orinar
sobre la tumba de tu padre
hasta abonar su muerte.
Mi personaje maldice a tu persona.
Contra paredes y horizonte. Muere.



 


(de Vida ávida)

 

acia una poética


No siempre la claridad viene del cielo.

Escucha sólo tu música cuando cantes,
por oscura que sea y espinosa.

Que la luz te ensordezca,
que no te ciegue el ruido.

Y tu obra
sea más que tu vida,
porque te contramuera.



(de Vida ávida)

 

Me he fumado la vida


Me he fumado la vida
como el tiempo se me ha fumado a mí.
Mirad esta laringe, esta tráquea,
estos bronquios y pulmones
ametrallados por la nicotina.
He fumado los gases subterráneos
del Metro en sus andenes;
el aire de Madrid, sucio
como una traición a la luz más hermosa;
las nevadas del yeso en las pizarras,
la hoguera negra de los tubos de escape,
las hojas secas de la marihuana,
el asfalto, la niebla, la humedad,
la avellana tan blanda de los clítoris,
la espesa polvareda de lo siniestro
cuando huía de mi sombra,
y mi vida hecha polvo,
y el polvo que seré
bajo el árbol secreto de la muerte.


 
(de Conocimiento del medio)

 

Cajas


Lo diría una indígena y tendría razón.
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren les introducen también en una caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.


 
(de Claro interior)

 

Escribir


Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.
Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.
Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.
Si detienen el sol, las nubes, los planetas,
me pondré a girar.
Si acallan la música cantaré sin voz.
Si queman el papel, si se secan las tintas,
si estallan las pantallas de los ordenadores,
si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.
Si apagan el fuego que me ilumina
escribiré en el humo.
Y cuando el humo no exista
escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.
Si me quitan la vida escribiré con la muerte.


 
(de Poemas para los demás)

 

¡De voces está llena mi cabeza! Voces de aparecidos, voces nuevas, del destino, desconocidas o proféticas, voces del centro de la tierra, voces inquietantes, amordazadas, metálicas, de vidrio, voces de gas, de cloroformo; huecas voces de catacumbas, de robots, de hilo, de desmembramientos. ¡Mi cabeza es un gong, un campanario, un redoble de voces! Oigo voces que se aglomeran, atropellan, quebrantan mi quietud, se tambalean. Voces de sed, de piedra, de madera, voces del infinito, sepultadas, voces de tiempo, del abismo; voces de oscuridad, de terremotos, volcánicas, de alarma. Mi cabeza es un observatorio de voces embrujadas, solas, voces de apartamentos y palacios, de zulos, de chabolas, de tabernas, de desaparecidos, de extenuación, de guerra, de socorro, de náufragos que claman a las nubes. Veo las voces de las pesadillas. Toco voces de oxígeno, secretas, emigrantes, voces que sangran, voces esqueléticas, voces de flores, rocas, animales, voces sin tumba, voces exiliadas. Pero siempre oigo voces, voces, voces. ¡De todas esas voces está hecha mi voz!




(de Espectral)

 

Un hombre feliz


Fue feliz compartiendo
los cantos y las risas,
la pobreza, el dolor.
Retozando en la escarcha,
comiendo y bien bebiendo.
Alegre a pleno sol,
solo en el descampado
o entre la muchedumbre.
Fue feliz de estar vivo
y afrontar las desgracias
ajenas como propias,
sereno o agitado;
liviano haciendo el muerto
sobre la piel del mar.
Fue feliz desterrado
de la realidad.
Feliz bajo la noche
coronada de lámparas,
en batallas de amor
que hacen temblar las sábanas.
Fue feliz derribando
murallones de lágrimas,
hablando con los astros,
escuchando a la muerte.
No descarta
ser feliz bajo tierra
mientras sigue la vida.



(de Catedral de la Noche)

 

*La foto es del fotógrafo y poeta Josian Pastor.

07/05/2017 21:09 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JAVIER AGUIRRE Y LOS AMANTES

Francisco Javier Aguirre, escritor, bibliotecario y crítico musical de HERALDO, siente desde finales de los años 70 una gran pasión por Teruel, y eso le ha llevado a dedicarle libros de viajes, monografías de sus hoteles y fondas con encanto y diversas narraciones al Matarraña y al Maestrazgo. Sin embargo, uno de los temas que le interesan desde su llegada a la ciudad mudéjar desde Madrid ha sido el mito de los Amantes de Teruel, de cuyo origen se celebran los 800 años. Y a ellos, a su “otra vida”, les dedica un libro oportuno que tiene algo de investitgación policial o de ‘quest’, como recuerda Eloy Fernández Clemente en el prólogo: ‘La otra vida de los Amantes de Teruel’ (EPV, 2017) Javier Aguirre, sojuzgado por el cine y la música vinculada con Diego e Isabel, descubrió que Raymond Rouleau había diridigo una ópera con música de Henri Sauguet a finales de los 59. Quiso saber más y se dio cuenta de algo muy curioso: Mikis Theodorakis, el gran músico griego, también se había interesado por los Amantes y había participado, de manera activa, en la banda sonora de la película ‘Honey moon’, dirigida por el inglés Michael Powell, con el bailarín Antonio, y los actores Ludmila Tcherina y Anthony Steel, con fotografía de Claude Renoir, nieto del pintor Auguste Renoir y sobrino del gran director Jean Renoir. Aguirre recuerda que en una revista se decía: “La película incluye una coreografía de Antonio de ‘El amor brujo’, de Falla, y otra creada por Leonide Masside para Ludmila Tcherina a partir de la leyenda de los Amantes de Teruel, musicada por Mikis Theodorakis. También un delicioso, por alucinante, zapateado de Sarasate”. Aguirre averiguó que el músico griego había estado por España y que viajó a Teruel. Las pesquisas le condujeron a una nueva sorpresa: el descubrimiento de otra película, rodada en 1962 por el citado Raymond Rouleau, ‘Les Amants de Teruel’ “cuya música -según Javier Aguirre- es de Theodorakis”. El libro cuenta muchas otras cosas: viajes a Grecia y Francia, una cita casi imposible con Theodorakis, la grabación del disco ‘Los amantes de Teruel’ en Prames, en la voz de María José Hernández, y finalmente dos conciertos de la Orquesta Nacional de España, en Teruel y en Zaragoza. Todo ello, y mucho más, está en este libro.

07/05/2017 21:22 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANA ALCOLEA: UNA ENTREVISTA

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Ana Alcolea narra la historia de su

abuela Mercedes, que vivió tres siglos

 

La escritora publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas’, en el sello Contraseña

 

Ana Alcolea (Zaragoza, 1962), tras haber logrado en 2016 el Premio Cervantes Chico, publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas’, en Contraseña (Zaragoza, 2017. 315 páginas). “Es tal vez mi novela más personal. Está basada en recuerdos de mi abuela, que vivió 103 años y pasó por tres siglos”. Mercedes era hija de Juan, empleado del ferrocarril y jefe de la estación de Utrillas, en Zaragoza, y de Agustina, una muchacha orensana de Amoeiro. Añade Ana Alcolea: “Cuando murió, pensé que sus recuerdos de todo un siglo debían quedar en la memoria colectiva, y no solo en la mía, por eso empecé a escribir este libro hace más de diez años. Me ha hecho llorar, reír, y temblar: cuando la terminé y puse el punto y final, mi cuerpo tembló, literalmente. No me había pasado con ninguna otra novela, sentí un enorme vacío, y sentí como si perdiera a las personas de las que hablo en la novela otra vez”.

La novela, un mosaico familiar con muchos personajes y elipsis temporales, arranca en Almería con Mateo y Margarita, sus bisabuelos, y acaba casi cuando la autora nació en Zaragoza, en 1962. Sucede en diversos lugares: Santander, Vigo, Orense, Madrid, varias localidades de Teruel, incluso La Habana y Barcelona, y por supuesto Zaragoza. “Lástima que en Zaragoza no haya mar. Si no podrías trabajar allí. Hay río. En realidad hay tres ríos y un canal. Hay bastante agua. Y viento”, se dice en la página 153. Es una novela de muchos personajes: la primera pareja Mateo y Margarita, su primogénito Juan, que se casa con Agustina, y sus hijos: Valentina la ciega, Pilar, Lola, Agustina, Enrique, Magdalena o Mercedes, pero también andan por ahí el viudo Rodolfo, el apasionado Pepe, que se va a la guerra de África, o el cabal conductor Francisco, que acabará casándose con Mercedes.

Explica Ana Alcolea: “Son personas que he convertido en personajes. Hay episodios que ya no sé si son reales o ficticios, hasta tal punto he vivido dentro de mí las palabras que han ido tejiendo esta historia”. En ‘Postales coloreadas’ son muy importantes los objetos, los recuerdos, los secretos de familia: “El armario de mi abuela y los objetos que guardaba en él son parte importante de esta novela: sobre todo las postales coloreadas que alguien escribía para ellas, para sus hermanas, pues no sabían escribir... Las viejas fotografías también dedicadas por manos ajenas, y que tan bien ha captado Alberto Gamón en la ilustración de la cubierta”. Además de esas postales, son importantes el gramófono, la barra de carmín, unos gemelos, pero también algunos personajes de la época como Raquel Meller, Miguel Fleta y toreros como Bombita. A Paco, esposo de Mercedes y abuelo de la autora, le gustaban mucho los toros e hizo sus pinitos como matador.

“Estoy muy contenta con el hecho de que la novela haya sido publicada por la editorial Contraseña por varias razones: comparto editorial con una escritora a la que quiero y admiro como es Irene Vallejo; es una editorial aragonesa, de mi ciudad, Zaragoza, y el trabajo editorial de revisión y corrección ha sido realmente minucioso y espléndido, así como el cuidado del propio libro como objeto”, concluye la autora de ‘El medallón perdido’ o ‘La noche más oscura’.

 

*La foto de Ana Alcolea es de Oliver Duch, de Heraldo.

 

 

ANNEMARIE HEINRICH: TILDA THAMAR

Así retrató la fotógrafa Annemarie Heinrich, que hizo el grueso d esu carrera en Argentina, a la actriz y pintora Tilda Thamar. Nació en 1921 y murió en un accidente de coche en 1989. Hubo un momento que Perón prohibió sus películas en su propio país.

09/05/2017 09:08 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

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