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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2017.

VÍCTOR JUAN RECOPILA 66 TEXTOS SOBRE LOS MAESTROS

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[Recibo esta buena noticia de Víctor Juan: publica un nuevo libro sobre los maestros.] El próximo 16 de octubre, a las 19:30 horas, se presentará en la Biblioteca de Aragón el libro editado por Doce Robles en el que he recogido las 66 columnas que he publicado durante cuatro cursos en Heraldo Escolar. Es un libro cocido a fuego lento. Es un libro en el que, en realidad he invertido casi treinta años, el tiempo necesario para poder recoger los datos pequeños que he ofrecido en las columnas. A mí me hubiera gustado poder consultar esta suerte de diccionario de maestros, escuelas y pedagogía.

 

 

DELANTAL

Se recogen en este libro las sesenta y cinco columnas que han visto la luz desde octubre de 2013 hasta junio de 2017 en la sección «De escuelas & maestros» de «Heraldo Escolar», el suplemento de educación de Heraldo de Aragón. Ni Lucía Serrano, coordinadora del suplemento, ni yo mismo podíamos imaginar que esta colaboración nos llevaría tan lejos. Escribir en el Escolar de Heraldo me ha permitido gozar de un enorme privilegio: llegar directamente al corazón de las escuelas aragonesas. Durante estos cuatro años he intentado contar un cuento —a veces varios— con dos mil quinientos caracteres, letra arriba, letra abajo. No siempre ha sido fácil, pero en todas las ocasiones me ha resultado muy grato porque necesitamos contarnos que hubo maestros cultos, que publicaron libros, dictaron conferencias, escribieron frecuentemente en la prensa, salieron al extranjero con el propósito de conocer los sistemas educativos de otros países y, algunos, pagaron un precio muy alto por su compromiso con la construcción de una sociedad más justa.

Cuando había publicado más de sesenta columnas valoré la posibilidad de reunirlas en un libro, una suerte de diccionario como el que, tantas veces, yo hubiera querido consultar. Las biografías de estos maestros y las breves crónicas sobre iniciativas como las Misiones Pedagógicas, la imprenta Freinet, las colonias y las cantinas escolares o la graduación de la enseñanza, nos permiten asomarnos a una época concreta de nuestra historia. Así desfilan por estas páginas las carencias de las escuelas y de la formación del magisterio durante el siglo XIX, la modernización pedagógica y cultural del primer tercio del siglo XX, la ilusión compartida por muchos maestros durante la II República, el drama que fue, se mire desde donde se mire, la Guerra Civil o la dureza de la dictadura del general Franco que, como cantó el poeta Celso Emilio Ferreiro, sumió al país en «la longa noite de pedra»… En el fondo de estas columnas late la historia de Aragón porque analizar la escuela es, en realidad, analizar la sociedad de cada momento.

Quiero terminar esta breve introducción agradeciendo a Javier Lafuente, editor de Doce Robles, la paciencia con la que ha atendido mis dudas y mis sugerencias durante la gestación de este libro. Él ha hecho que todo sea muy fácil. A las muchas deudas que en los últimos veinticinco años he contraído con José María Hernández Díaz, añadiré ahora la amable presentación que ha escrito para Crónicas de la vieja pizarra. El profesor Hernández Díaz es para mí un referente personal e intelectual por el rigor de sus investigaciones, por su gozosa dedicación a la docencia y por su labor como director de dos publicaciones imprescindibles en nuestro ámbito: Historia de la Educación. Revista Interuniversitaria y Aula. Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca. Por si esto fuera poco, un día me confesó que, después de su pasión por la Unión Deportiva Salamanca, es un seguidor zaragocista porque cuando era niño y compartía patio de recreo con Vicente Del Bosque, en nuestros años magníficos, era muy difícil no ser del Real Zaragoza.

 

Víctor Juan

 

*He aquí uno de los textos.

CUADERNOS ESCOLARES

 

No será la última ocasión que escriba en esta columna sobre los cuadernos escolares de Alfonso Morellón, alumno del Grupo Escolar de la Plaza de Santa Marta de Zaragoza, dirigido por Pedro Arnal Cavero desde 1921 hasta 1929 y en dónde también trabajaron los maestros Ramiro Soláns y José María Fuertes Boira, quien trajo de su viaje por Francia y Bélgica el primer proyector de cuerpos opacos conocido en España. Pero esta es otra historia y de ella me ocuparé otro día.

En el Museo Pedagógico de Aragón se conservan treinta y tres cuadernos del niño Alfonso Morellón, redactados entre 1920 y 1925, cuadernos de sucio y de limpio, escritos a varias tintas y alegremente ilustrados, que son un retrato preciso de lo que los alumnos vivieron en la escuela. Así sabemos que hacían prácticas de solfeo, que habían cultivado un huerto o que habían hecho excursiones por el entorno del río Ebro para recoger hojas y plantas con las que confeccionaron un herbario. Todas estas actividades eran realmente innovadoras en el contexto de unas escuelas presididas por la pasividad, la rutina y la memorización.

 

«Lo que hice yo durante las fiestas del Pilar»

Alfonso Morellón escribió un diario de las fiestas del Pilar de 1923 que, para envidia de todos nosotros, se extendieron del 11 al 22 de octubre. Antes de empezar las vacaciones, este aplicado escolar hacía una promesa en su cuaderno: «como los días son largos y no está bien la holganza continua, dedicaremos cada día un rato a llevar al corriente nuestro diario». Algunas crónicas no son demasiado extensas. El día 14 de octubre, por ejemplo, se resume en un lacónico «Lo pasé muy aburrido».

En aquellas fiestas no faltaron los cabezudos, las ferias, el circo, los caballetes, la retreta, la merienda en la arboleda, el rosario, jugar al pelotón, los fuegos artificiales o la traca final de fiestas. También se montó, acompañado de su madre, en la noria monumental.

Concluía su diario con el dibujo de este gigante del que decía: «Durante las fiestas del Pilar, este ha sido mi mejor amigo».

 

 

 

01/10/2017 09:56 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

VIDA DESESPERADA DE ÉDITH PIAF

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 La vida desesperada de Édith Piaf

 

La cantante y actriz (1915-1963) conmovió a las masas con sus canciones y sigue considerándose “la voz de Francia”

 

 

“Cantar es otra forma de escapar. Es otro mundo”, dijo Édith Giovanna Gassion, que se haría famosa como Édith Piaf, la desgarradora musa de los existencialistas franceses de los años 50. No es fácil hallar una vida tan accidentada y dramática como la suya. Ella misma contribuyó a llenarla de consejas: dijo que había nacido en plena calle Belleville y ya se sabe que nació en el hospital de Tenon, en París. Su padre era el acróbata Louis Alphonse Gassion y su madre la cantante de cabaré Annette Maillard, alcohólica y enferma. Tras volver de la I Guerra Mundial, su padre se hizo cargo de ella; la niña sufrió una queratitis (inflación de la córnea) que la dejó ciega un tiempo. Se recuperó y pasó a vivir con su abuela paterna, que regentaba un burdel en la Normandía; por eso casi siempre se dice que fue educada por las prostitutas.

Más tarde, empezó acompañar a su padre en su circo ambulante y llamó la atención con su poderosa voz. Conoció a un joven, Louis Dupont, con quien tuvo una hija, Marcelle, que murió a los dos años. Y a la vez la descubrió un empresario de cabaré Louis Leplée, la contrató y le publicó su primer disco bajo el nombre de Môme Piaf (Pequeño gorrión), por su aspecto  desvalido. Un día, tras un incidente no esclarecido, Leplée apareció muerto de un disparo y Édith fue acosada.

Regresó a los bajos fondos, a los cabarés modestos de Pigalle, hasta que se cruzaron en su camino el compositor Raymond Asso, que le regaló canciones y le enseñó a mejorar su técnica vocal, y la pianista Marguerite Monnot. Volvió a enamorar al público y puede decirse que en vísperas de la II Guerra Mundial ya era una cantante famosa con sus temas, desesperados y melancólicos, del París más costumbrista y sombrío. Con ‘Ma legionnaire’ obtuvo un gran éxito: podía oírse como una canción de amor y un canto contra la guerra. La actitud de Édith Piaf en la contienda fue compleja: algunos biógrafos dicen que visitó un campo de internamiento alemán, que estuvo próxima al gobierno pro alemán de De Vichy y a la vez se sabe que protegió y ayudó a muchos judíos. Estaba con los débiles.

En 1944 se cruzó con un joven y apuesto cantante de music-hall que se convertiría en su amante: Yves Montand. Estuvieron casi dos años juntos y en 1946 iniciaron una gira que acabó en ruptura. Édith fue una mujer apasionada, con una sexualidad vibrante, capaz de vivir varias relaciones simultáneamente. En cierto modo, su existencia, puro coraje, era una constante búsqueda de un hombre ideal y una batalla contra el amor imposible. En 1947, conoció al gran púgil Marcel Cerdán, casado y padre de tres hijos, con quien no tardaría en iniciar una relación amorosa. En septiembre de 1948 se coronó campeón del mundo ante Tony Zale. Un año más tarde, ella, que iba de éxito en éxito por Estados Unidos, lo llamó para que acudiese a verla. El avión, con destino a Nueva York, sufrió un accidente en San Miguel de las Azores el 28 de octubre y Cerdán perdió la vida con otros 47 pasajeros.

Édith Piaf sufrió una crisis de tristeza y de ansiedad y se hizo adicta a la morfina, dependencia que ya no abandonaría jamás. A Cerdán le dedicó uno de sus mejores temas: ‘Hymne a l’amour’ (1949), que sucedió en su lista de espléndidas canciones a ‘La vie en rose’. Contaba historias crueles con un sentimiento desgarrador; la gente la oía con fervor, hipnotizada. Poseía sinceridad, hondura, escalofrío, parecía que en cualquier instante estallaría en llanto. Consciente de su capacidad de comunicación, dijo: “Estoy segura de que podría leer a Baudelaire en un cabaré y me aplaudirían”.

En 1950 conquistó el Olympia. Al año siguiente conoció a Charles Aznavour, que lo fue todo para ella: amante, secretario, letrista de temas de como ‘Jezebel’ o ‘Plus bleu que tes yeux’. En 1952 se casó con el cantante Jacques Pills y vivieron juntos, con altibajos, hasta 1956, año en que triunfó en el Carnegie Hall. Dos años después se cruzó en su camino Georges Moustaki; los cantantes jóvenes eran su especialidad; a los ya citados se sumarían Eddie Constantine y Gilbert Bécaud. En 1958, viajando en coche con Moustaki, Édith sufrió un terrible accidente, que le exigió diversos tratamientos. En medio del dolor, era esclava de los opiáceos y del alcohol. No tardó en descubrírsele un cáncer hepático. En 1961, se sobrepuso a todo y aceptó la oferta de cantar de nuevo en el Olympia, que estaba a punto de cerrar. No tenía fuerzas, parecía que iba a desplomarse en cualquier instante; apareció en escena con su vestido negro y su voz trémula y cautivadora, y cantó: ‘Je ne regrette rien’ (No me arrepiento de nada). Louis Armstrong dijo: “Me arrancó el corazón”. Algo que suscribieron el público en general y amigos como Alain Delon, Belmondo, Brassens, Paul Newman o Duke Ellington Gracias a ella, el Olympia sobrevivió.

Se casó de nuevo, esta vez con el joven peluquero y cantante griego Théo Sarapo. Apenas vivió un año más: el 10 de octubre de 1963, a los 47 años, moría en el barrio periférico de Grasse. Se conocía tan bien que dejó este autorretrato: “Todo lo que he hecho durante mi vida ha sido desobedecer”.

 

LA ANÉCDOTA

 

Amigos y admiradores. Édith Piaf, cantante y actriz de cine y de teatro, tuvo muchos admiradores. Desde Serge Gainsbourg a Marlene Dietrich, desde Sartre a Roland Barthes. Uno de sus mejores amigos fue Jean Cocteau, que escribió para ella ‘Le bel indiferent’. La muerte de ambos se hizo pública el mismo día, el 11 de octubre de 1963, aunque ella había finado un día antes. A Édith Piaf el arzobispo de París le negó el funeral católico por su vida disipada. El abad Leclerc, en cambio, bendijo su tumba de Pere Lachaise. Ella creyó ciegamente en Dios. Marion Cotillard le dio vida en ‘La vida en rosa’ (2007) y conquistó el Oscar. Francia celebra este año el centenario de su nacimiento.

 

*De la serie del Verano de 2015. La foto es de Raymond Voinquel.

 

01/10/2017 11:52 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

MURNAU, EL POETA DEL CINE MUDO

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F. W. Murnau, el poeta del cine mudo

 

La tumba del director de ‘Nosferatu’ y ‘Amanecer’ fue profanada y, como a Goya, le han robado su cráneo

 

Friedrich Wilhelm Plumpe, hijo de un fabricante textil, ha pasado a la historia como “el poeta del cine” o “el poeta del silencio”. Es autor, al menos, de dos obras maestras: ‘Nosferatu’ (1922), una interpretación libre de ‘Drácula’, y ‘Amanecer’ (1927), un complejo ejercicio de exquisita sensibilidad, la primera película que hizo en América. Murnau había nacido en Bielefeld (Alemania) en 1888; desde muy joven, destacaría por su curiosidad y su talento. Estudió arte, filosofía y música en la Universidad de Heidelberg y participó como piloto en la I Guerra Mundial; fue herido en Suiza y regresó a casa. Al principio, influenciado por el romanticismo, más o menos tenebroso o fatalista, por el nuevo expresionismo y por el productor y dramaturgo Max Reinhardt, con quien colaboraría, se inclinó por el teatro como actor, aunque no tardaría en debutar en el cine. En 1909 se cambió el apellido: sustituyó Plumpe por Murnau, un pueblo de la alta Baviera que había visitado con uno de sus amigos en bicicleta.

En 1919 filmó ‘El muchacho en azul’ y realizó varias películas antes de ‘Nosferatu’, algunas tan interesantes como ‘El castillo Vogeloed’ y ‘Fantomas’, basada en una novela del Nobel Gerhard Hauptmann, con guion de Thea von Harbou. En 1922, un año muy intenso, se estrenó la historia del vampiro ‘Nosferatu. La sinfonía del horror’, que se rodó en exteriores. Como la productora no logró conseguir los derechos de la novela ‘Drácula’ de Bram Stoker, hizo su propia adaptación y cambió al Conde Drácula por el Conde Orlok. La viuda del escritor lo denunció y fue condenado a destruir la película. Alguna gente tenía copias y, felizmente, la película se conserva. Más tarde filmó ‘El último’ (1924), ‘Tartufo’ (1926) o ‘Fausto’ (1926), con su actor fetiche Emil Jannings. ‘Fausto’ tenía algo de superproducción y era un intento de contar la historia de Goethe del anciano sabio que vende su alma al diablo para conquistar a la bella Margarita. El cine de Murnau poseía una factura técnica indiscutible: pura plasticidad y belleza. Trabajaba como nadie la puesta en escena –admiraba al romántico Friedrich, pero también a Rembrandt y a Goya-, poseía un especial sentido del ritmo y los movimientos de cámara eran innovadores.

Lo reclamaron de Hollywood y allí estrenó ‘Amanecer’ (1927), para muchos uno de los más bellos poemas visuales del cine mudo, de casi tres horas, expresionista, que abordaba la historia de un hombre que tiene el corazón dividido entre dos mujeres. Recibió tres Oscars. Con todo, a W. F. Murnau no le acompañó el éxito en su periplo norteamericano, quizá por ello intentó regresar a su país. Rodó ‘Tabú’ en Tahití, su último y tumultuoso proyecto.

Un 11 de marzo de 1931 perdió la vida en Santa Bárbara, California, en un accidente de coche que conducía un joven filipino de catorce años, al que, según cuenta Kenneth Anger en su ‘Hollywood Babilonia’ (Tusquets), le practicaba sexo oral. Murnau ha vuelto a ser recordado estos días porque alguien profanó su tumba, en el mausoleo número 22 de Stahnsdorf, rompió el ataúd metálico y robó su calavera. Este hecho le vincula con su querido Goya: en 1888, tras la exhumación de sus restos, el cónsul Pereira remitió una nota desde Burdeos donde decía: “Esqueleto de Goya no tiene cráneo”. Aún hoy no se sabe qué fue de él. Quizá sea más fácil saber qué pasó con el cráneo de Murnau.

 

LA ANÉCDOTA

Murnau murió en marzo de 1931 y su cadáver tardó casi un año en volver a su país. Antes fue cuidadosamente embalsamado. El rodaje de su última película fue un tormento. Le escribió a su madre y le dijo: “En ningún sitio me hallo en casa; en ningún país y en ningún lugar, ni cerca de ninguna persona”. La víspera de su adiós, un astrólogo le anticipó que perdería la vida en un accidente.

 

*La foto es de 1920.

 

 

 

01/10/2017 12:21 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

SUBIDA A LA PEÑA MONTAÑESA

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Eduardo Viñuales Cobos me envía esto: "Yo estoy subiendo a la Peña Montañesa, envuelto por peñas y nubes, con pinos negros retorcidos y centenarios... Día mágico. Te mando foto".

01/10/2017 12:25 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

PERICO: DESDE EL RINCÓN DE LA VIDA

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Pedro Fernández Castillejos (1952-2016), Perico, el doble campeón del mundo, encarna muy bien el destino de los boxeadores: salió de la nada, del orfelinato en Calatayud y en Zaragoza, alcanzó la fama, se aupó a la cima y finalmente inició su caída, que había alcanzado su estadio más triste en los últimos tiempos, cuando se quedó sin fonda y sin dinero, y hubo de refugiarse en un bar de alterne. Perico, tras dejar el boxeo y percibir que los caudales y los amigos desaparecían, siempre buscó un refugio: para pintar, para recordar su vida, para seguir. Y lo encontró en algunos amores, en lugares como el desaparecido Mangrullo, e incluso encontró otra forma de refugio en la música o en la literatura. Uno de los discos más bonitos de Enrique Bunbury, ‘Flamingo’, está dedicado a él y a su mundo, y se oye la voz de Héctor Quiroga que anuncia que Perico acaba de proclamarse campeón del mundo ante Furuyama. Alberto Maestro redactó su primera biografía; Mariano Gistaín y José Antonio Ciria realizaron una auténtica investigación hasta dar con su madre para ‘La vida en un puño’ (Ediciones del Valle, 1987). Juan Luis Saldaña y Octavio Gómez Milián le situaron en la esfera de la cultura pop: Perico grabó un disco, fue felicitado por Franco, pero además fue una criatura de la noche, que coincidía con los ‘zaraguayos’, en la vida alegre de la Zaragoza de los 80. Siempre le gustaron los toros: alterna la pintura abstracta, con la que paseó por algunos platós de España, con la pintura taurina, más bien esquemática. Vivir contra la memoria y el mito no es nada fácil: Perico, vulnerable y solo, era indomable y carne de leyenda.

 

01/10/2017 16:43 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

'LA BORRACHERA DE LA IDENTIDAD'. DANIEL GASCÓN EN 'LETRAS LIBRES'

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LA BORRACHERA DE LA IDENTIDAD
Artículo de Daniel GASCÓN, publicado el 29.09.2017 en ’Letras Libres’.
La crítica a una identidad colectiva, a su parafernalia hortera o su propaganda, se ha convertido en una agresión a las personas.
 

En un texto dedicado al humor somarda, José Luis Cano contaba la anécdota de un funcionario del ayuntamiento de Calanda, Teruel, que le indicaba a una señora: “Aquí tendrá que firmar alguien de la familia”. “¿Y quién de la familia?”, contestaba ella. “No sé, cualquiera, su marido mismo.” “¡Uy, mi marido de la familia, si ni siquiera es del pueblo!”

Las bromas las carga el diablo y lo que lleva tiempo ocurriendo en Cataluña puede verse como una farsa que se repite en forma de tragedia: como si demasiada gente al mismo tiempo se hubiera tomado en serio el chiste.

Hay investigadores que señalan que existe un componente biológico en el nacionalismo, además de elementos de construcción cultural y de intereses de las élites. No está claro que eso lo haga irremediable: hay otros impulsos biológicos que hemos conseguido domesticar y en buena parte de Europa durante décadas se ha conseguido acallar o tener una versión relativamente suave de algo que, como dijo Mitterrand en un discurso inolvidable, es la guerra.

Aurora Nacarino-Brabo ha escrito en esta revista sobre la alianza entre nacionalismo y populismo. Además, el nacionalismo ha disimulado (aunque, a decir verdad, tampoco disimula tanto) sus elementos anacrónicos, un poco decimonónicos y rancios, y su sustrato supremacista, en una época que mostraba una actitud comprensiva hacia el discurso de las identidades, y en particular hacia identidades autonómicas, que en algunos casos habían sido oprimidas durante la dictadura franquista.

La identidad no siempre tiene articulación política, y tampoco tiene necesariamente una relación conflictiva con el sentimiento de pertenencia a una unidad mayor. Pero es útil para el nacionalismo. Aunque la identidad es compleja, cambiante y azarosa, el nacionalismo privilegia una sola variedad homogénea y esencialista por encima de las demás. Los nacionalistas periféricos españoles tienden a hablar de la asignatura de Formación de Espíritu Nacional. Pero al observar sus acciones, no es difícil detectar cierta admiración: parece que lo que les molesta no es el adoctrinamiento sino que este se hacía en los mitos y símbolos equivocados.

Facilita el paso a una implicación emocional. La crítica a una identidad colectiva, a su parafernalia hortera o sus mecanismos de propaganda, se convertía en una agresión a las personas. Si es un sentimiento íntimo, todo ataque es una ofensa: la nación (o la pertenencia regional) ya no se ve como una idea sino como una parte del sujeto, y se olvida que las tradiciones culturales son en buena medida una mezcla de falsificación y robo: en su divertido texto sobre el humor aragonés, el sabio Cano cita como ejemplos a Chuang Tzu y Buster Keaton. En los casos extremos, la discusión se desliza hacia lo religioso y todo desacuerdo se vuelve blasfemia.

Propicia también el desarrollo de lo que podríamos llamar una política del agravio. Este no es un elemento despreciable. Todos nos sentimos ofendidos y el deseo de reconocimiento es una poderosa fuerza política.

Existen injusticias mensurables que se pueden rectificar. Hay reparaciones y gestos simbólicos que pueden ser útiles, y se pueden hacer por buena voluntad o cuestiones pragmáticas. Pero esta política tiene sus límites y problemas.

Entre ellos está el regreso constante al pasado. Una de sus tentaciones más frecuentes es proyectarlo en el futuro, como ha escrito Manuel Arias Maldonado: a ver si esta vez sale bien. Quienes no conocen la historia, escribió Christopher Hitchens, están condenados a recrearla.

Otro es que el agraviado, en ese repositorio cambiante del pasado, tiene siempre motivos para sentirse herido. “Nadie quiere ser víctima, pero todos quieren haberlo sido”, escribía Todorov. Así, por ejemplo, cuando un escritor español, en un texto de propósito conciliador, publicó un artículo explicando lo importante que era para él la cultura catalana, un narrador en catalán le reprochó que los nombres que citaba en su artículo fueran clásicos: eso demostraba, a su juicio, su falta de interés por la cultura catalana contemporánea.

Otro problema de la política del agravio es que, cuando uno está muy preocupado por las ofensas reales e imaginarias que recibe, tiene menos capacidad para detectar las ofensas reales e imaginarias que produce. Es bastante frecuente leer o escuchar a gente que muestra una extraordinaria sensibilidad para lo propio y una espeluznante falta de sensibilidad hacia los demás.

El énfasis en la identidad y los agravios produce un discurso emocional que dificulta llegar a acuerdos. No creo que haya que despreciar las emociones ni pasarlas por alto, pero conviene mantenerlas a raya antes de la discusión. No porque no sean importantes, sino, entre otras cosas, por respeto a su poder y relevancia.

Un poco de ironía –en el sentido de tener conciencia de la propia contingencia– puede resultar útil. No significa renunciar a los propios principios; al contrario, puede ayudarnos a distinguir lo que de verdad importa.

 

*Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) es el editor de la edición española de la revista mexicana ’Letras Libres’. Ilustración de José Luis Cano para su libro de Servet. Es Calvino.

01/10/2017 18:52 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GRETA Y SIMÓN EN MADRID

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Simón y Greta Rodríguez, hijos de Aloma y David, este domingo con sol en Madrid. En los columpios. Greta finge una herida... Un moreno y un rubio.

01/10/2017 19:36 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

NUEVA NOVELA DE SUSANA FORTES

¿Qué fue de la escritora Emily J. Parker

en un Londres atestado de nazis?

 

Susana Fortes investiga la historia de la desaparición de una joven novelista en ‘Septiembre puede esperar’

 

A Susana Fortes (Pontevedra, 19599 le interesan las historias propias y a las ajenas. Su vida y sus recuerdos se cuelan sutilmente en sus ficciones, y le atraen personajes tan distintos como Corto Maltés y Hugo Pratt (les dedicó la novela ‘Querido Corto Maltés), Robert Capa (que protagoniza ‘Esperanza a Robert Capa’, adquirida por Hollywood) o el poeta Pedro Salinas: se inspiró en él y en su pasión por la joven estudiante Katherine Withmore para su novela ‘El amor no es un verso suelto’. Profesora de historia, cinéfila y enamorada de la literatura, todo ello anda y desanda los paisajes de sus libros. Y esa manera de proceder o de trabajar, con humor e ironía, con citas, le encanta.

“Pero jamás como un ejercicio de erudición, como algo pesado o como una exhibición: son guiños humorísticos y juegos para el lector, travesuras de escritor. Aquí, por ejemplo, rindo homenaje a uno de mis profesores en Compostela como el historiador Ramón Villares”, advierte. En ‘Septiembre puede esperar’ (Planeta) hay dos historias distintas, que convergen: la de la escritora Emily J. Parker, británica, parecida en algunas cosas a Ingrid Bergman o Greta Garbo, que desaparece en Trafalgar Square, en Londres, en 1955, tras haber recibido algunas buenas críticas, entre ellas una de Leonard Woolf, el marido de Virginia. Para entonces había ganado algún concurso de la BBC y había publicado algunos cuentos, entre ellos ‘Historias del Blitz’, y una novela. Y la otra historia la protagoniza Rebeca Aldán, que vive en Compostela, tiene un novio de Lugo y una bellísima y práctica hermana Bea. Un día se entusiasma con Emily J. Parker y decide dedicarle una tesis, que dirigirá el profesor octogenario Robert Whelan. “Rebeca tiene algunas cosas de mi infancia y de mi adolescencia gallega”, recuerda. Dice Susana por voz de la estudiosa Rebeca: “Yo también había tenido mi infancia campestre con caballos salvajes”.

Rebeca se traslada a Londres y ahí se funden dos épocas. “El Londres de la II Guerra Mundial, que ofreció resistencia a los nazis, y el Londres multirracial actual, que es el que acoge a la joven”, indica Susana Fortes, que no sabía que Kim Philby, citado y recordado en su novela, fue herido en Teruel y convaleció de sus heridas en el Gran Hotel de Zaragoza. “No lo sabía. Y sería bonito decir que he dormido en Zaragoza en la habitación de Philby. Esta novela se coció a fuego lento y tuvo un origen gracioso: arrancó de una revista de moda, donde vi unos zapatos de los 40. Pensé quién podría llevar zapatos así, en medio de una ciudad bombardeada. Así nació Emily J. Parker, la mujer enigma. Luego pensé también en algo que me atrae y me perturba mucho. La desaparición de personas, la desaparición de escritores. Pensé en Jean Rhys, la autora de ‘Ancho mar de los Sargazos’, en la propia Agatha Christie o, claro, en Harper Lee, la autora de ‘Matar a un ruiseñor’. Y así, con todo eso en la cabeza, fui moldeando a Emily J. Parker”. De esa escritora vamos sabiendo algunas cosas: era hija de militar, quizá era una mentirosa redomada, estaba casada con el brillante matemático Alan Pearson, compañero de Alan Turing, resultó proclive a la enfermedad. “En el libro hay muchas cosas: el clima de la Segunda Guerra Mundial cuando “el suelo británico estaba plagado de agentes nazis”, el mundo de los hospitales, cómo se hace una escritora, y vemos un universo de héroes y canallas, de grandeza y miseria, de hitos históricos específicos como los bombardeos y la agitación en la base de comunicaciones de Bletchley Park, donde trabajaba Emily, entre 10.000 personas más”.

Eso sí, Emily J. Parker, aunque se nos diga que publicó una novela en Seix Barral, no existió, pero ya se sabe, algunos escritores, como pedía John Irving, tienen un don: crean personajes de ficción que resultan tan auténticos como los de carne y hueso. Quizá no se debe desvelar más de “esta historia de investigación y misterio, de intriga y de desaparición, de terror psicológico y de amenaza”, donde nada es lo que parece. Ni siquiera el amor.

“¿Cataluña? No soy quién para arreglar el mundo, pero me gustaría decir, como creo que decía Rafael Azcona: muchas de estas cosas se solucionarían cediendo el asiento en el autobús”.

 

*Tomo la foto de Susana Fortes de aquí

http://image.afcdn.com/dossiers/D20140109/Susana2-105442_L.jpg

-2. Portada: https://www.planetadelibros.com/usuaris/libros/fotos/254/m_libros/portada_septiembre-puede-esperar_susana-fortes_201706061755.jpg

 

HISTORIA DEL CASTILLO DE CADRETE

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El castillo de Cadrete contado

 por un león y una chorva

 

Carlos Soler narra e ilustra la historia de la fortaleza, recién restaurada, en un relato para todos los públicos

 

ZARAGOZA. Carlos Soler (Zaragoza, 1971) publica ‘Qadrït. El león del castillo’, un volumen para todas las edades sobre el castillo de Cadrete (Zaragoza), que fue restaurado recientemente. Fabio Pérez Buil, concejal de cultura de la localidad, se puso en contacto con él porque había visto su cómic didáctico ‘Masara. El viaje de Beltrán’ y le encargó algo semejante. Carlos Soler, que ha trabajado en diseño gráfico, en ilustración y animación, aceptó la propuesta. “Mi conocimiento del castillo se limitaba a saber de su existencia, así que me documenté todo lo que pude. Encontré en Fabio a una persona muy receptiva, dispuesta y con buenas ideas. Después de conocer un poco más de su historia, decidimos darle un giro y cambiamos esa primera idea de cómic por la de un cuento ilustrado que combinase la magia del lugar con los acontecimientos históricos más reseñables”, dice.

Poco a poco fue fijando sus objetivos: “Tratamos de transmitir dos ideas claras. Primera: la historia iba a hablar de lo que significa la memoria y el patrimonio, representadas por la imagen totémica del león Qadrït. Segundo: fijar en el lector unas cuantas ideas básicas del pasado histórico y las características de la fortaleza. Hemos querido combinar una historia mágica con la realidad histórica para que pudiese servir de material didáctico”. El uso del plural abarca a Fabio Pérez Buil, que también actuó de asesor histórico.

Carlos Soler cuenta la biografía en el tiempo del castillo de Cadrete a través de un león y una chova, de la familia de los córvidos, tal vez para potenciar su aroma de cuento más o menos fantástico. “El león Qadrït, el nombre musulmán de Cadrete, y la chova Huerva tienen más de real de lo que parece. En el sótano de la torre del castillo hay un grabado, pequeño, pero estéticamente interesante. Según algunos representa a un perro guardián o a un león de estilo nazarí. Este elemento real fue el desencadenante del cuento y, a mi modo de ver, conectaba la realidad con la magia. Así que imaginamos que fuera un león y que fuese una figura totémica, el alma del castillo, dibujada por un miembro de las huestes de Abderramán”. El segundo personaje es la chova Huerva (o las chorvas, que ha tenido muchas el castillo) y está conectado con la realidad. “Las chovas anidaban en su torre y Fabio me contó que, tras la restauración, le sugirieron respetar su nido, pues como aves territoriales que son evitarían la presencia de otros pájaros”.

La chova y el león tenían que conocerse y hacerse amigos. Y así sucede en el cuento de dibujos “muy detallistas, con un punto naïf, inocente”. Se les une otro elemento anecdótico, un cilindro que se halló en el transcurso de los trabajos de rehabilitación, en el foso. “Coincide con la época de la expulsión de los moriscos (de esta localidad marcharon más de 800 personas) y con el comienzo del declive del castillo. Es verosímil que fuese enterrado con algún tipo de motivación religiosa relacionado con la expulsión. En su interior se halló un pergamino muy deteriorado con motivos vegetales”, resume Carlos Soler.

El castillo de Cadrete, histórica y artísticamente, pertenece a una tipología musulmana de torre o atalaya. La primitiva construcción fue erigida en seis meses para sitiar la ciudad de Saraqusta y se remonta al tiempo en que el poderoso Abderramán trataba de consolidar un califato. Carlos invita a visitar el castillo restaurado -“ahora ha perdido aquel aire fantasmagórico de antaño”, revela-, y el nuevo centro de interpretación. “Más que de la historia puedo hablar de la poesía del lugar, de su ubicación, ahora un tanto descontextualizada, con un pueblo desarrollado y moderno a sus pies. Desde su interior se percibe su estratégica situación. El castillo controla el valle del Huerva y permite disfrutar del austero y hermoso paisaje de yesos de los montes de La Plana. Ese mismo yeso es el material en el que está construido y que le hace tener una extraña tendencia a disolverse con el paisaje, del cual procede, como si fuera un azucarillo”, asegura Carlos Soler. “Los álbumes ilustrados tienen la ventaja de que entran por los ojos y la respuesta de la gente es muy positiva en ese aspecto”, sentencia.

 

*Ilustración del autor y dibujante Carlos Soler. El artículo apareció el domingo en 'Heraldo de Aragón'.

 

 

03/10/2017 01:31 Antón Castro Enlace permanente. Ilustradores No hay comentarios. Comentar.

EL VERANO DE ANTONIO ISASI

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CUENTOS DE DOMINGO / Antón Castro

 

Un verano con Antonio Isasi, Chema Mazo y María José Moreno

 

 

Hace unos días fallecía el cineasta Antonio Isasi-Isasmendi a los 90 años. Dirigió películas como ‘Estambul 65’ (1965), ‘Asalto a Las Vegas’ (1968), ‘Un verano para matar’ (1972) o  ‘El perro’ (1977), que suscitaron la admiración de Orson Welles, Quentin Tarantino o Juan Antonio Bayona, quien lo despidió así: “Falleció un hombre de cine total, un director pionero, visionario y único”. Una década después de ‘El perro’, Isasi-Isasmendi regresó al cine con una adaptación de ‘El aire de un crimen’ de Juan Benet, la novela más convencional de las suyas, finalista del Premio Planeta. Se planteó el proyecto, como comentó en ocasiones con amigos (entre ellos el actor, político y abogado Rafael Zorraquino, que hacía de cura), como un regalo para su hijo Antonio, que fue su ayudante de dirección. La película se rodó en el verano de 1987de Calatayud, Ibdes, Nuévalos y Torrijo del Campo, y era emocionante ver a padre e hijo apurando un plano o dando instrucciones a Ramoncín, Terele Pávez, Perico Beltrán (actor y un gran guionista) o Germán Cobos. En la película aparecen con mucha presencia Paco Rabal y Fernando Rey.

‘El aire de un crimen’ (1988) se pasó el jueves en La 2 y aguanta el paso del tiempo: Isasi quiso hacer una película de autor y manejó muy bien los resortes del guión, el trabajo de los actores y la atmósfera. Se habla de varias muertes, de una intriga que tiene que ver con los maquis y de la especulación. El protagonista principal era el actor aragonés Chema Mazo, que encarna al Capitán Medina; procedía de El Grifo y podía ser el galán, que pierde la cabeza por la joven Maribel Verdú y un hombre de acción. Lo acompañaba María José Moreno, que ejercía de prostituta, la Tacón, segura, convincente y misteriosa como una actriz francesa. Y también está la ahora ‘desaparecida’ Maribel Chueca, la hija minusválida de Germán Cobos. Cuando se estrenó la película en Madrid todos quería ver si padecía una enfermedad mental o había hecho una actuación prodigiosa. Entre otros aragoneses aparecían el médico Javier Gómez de Pablos; el cocinero Emilio Lacambra, que conducía el bus, Gabriel Latorre, actor de La Taguara durante años, y el citado Zorraquino. La música es de Paco Aguarod y Luis Fatás, dos músicos aragoneses que trabajaron muchos años con José Antonio Labordeta (1935-2015). Aquel fue el primer rodaje (y el último de Isasi, que había estado casado con Marisa Paredes) al que asistí en mi vida, trabajaba en ‘El día’ y allí conocí a los corresponsales de HERALDO: Carlos Moncín, fotógrafo, y José Verón Gormaz, poeta y cronista bilbilitano. Una noche cenamos con el equipo en un mesón y Germán Cobos amenizó la velada con un sinfín de risas. En un rincón, de amarillo y con 16 años, estaba Maribel Verdú. Parecía un ángel.

 

*Esta foto pertenece al archivo de Carlos Barboza y Teresina Grasa. Estuvieron en el veranode 1987 en Calatayud y tomaron, entre otras, esta de Antonio Isasi. 

 

03/10/2017 06:53 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

VIDA, AMOR Y MUERTE DE ANNE SEXTON

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[RITUALES DE SOL. La poeta norteamericana, ganadora del premio Pulitzer y autora de diez poemarios que publica Linteo, encarna la lírica de la intimidad, la veta autobiográfica y confesional que habla de la condición de la mujer y de la enfermedad de vivir]

 

 

El cuerpo descarnado de una dama

 

 

Hay mujeres que parecen marcadas por un destino desgarrador. Por una amenaza constante, por las sombras de la enfermedad, de la locura y de la muerte. Entre ellas, a lo largo del siglo XX, Anne Sexton (Massachussets, 1928-Boston, 1974) ocupa un lugar central, dentro de la historia de la literatura. En su vida, desde muy pronto, irrumpió una ronda de espectros, un silencio de puñales, la terquedad de la desgracia que no cesa. Era hija de un fabricante de lanas de Massachussetts, pero tampoco nunca se sintió cómoda en su familia burguesa: tenía otras dos hermanas mayores y fue, desde niña, una criatura casi abisal, inextricable, presa de un dolor insoportable que se reveló con toda su crudeza en su primer postparto. Se había casado muy joven, en una huida hacia adelante, con 19 años, y decidió llamar a su primera hija Linda; la segunda fue Joyce, aunque para ella siempre fue Joy. El nombre era casi un deseo: la necesidad de que la felicidad y la alegría se instalasen en su existencia.

La relación con Alfred Muller Sexton, con quien había escapado de casa, tampoco le iría demasiado bien. En su adolescencia había dado muestras de talento poético, de pasión por las palabras. Uno de sus médicos –y fueron bastantes lo que aparecieron en sus días- le recomendó que se dedicase a la poesía: que le relajaría, que le ayudaría a sobrellevar la incertidumbre y algo clínicamente peor: la depresión. Y así fue. Empezó a escribir, a asistir a talleres de poesía; en el de John Holmes conoció a Maxine Kumin, poeta también y una de sus mejores amigas, es ella quien firma el prólogo de su ‘Poesía completa’ que publica el sello Linteo con traducción de José Luis Reina Palazón, autor de una enjundiosa introducción; en otro de esos cursos, impartido por Robert Lowell en Boston en 1959, coincidió con Sylvia Plath: disfrutarían y rivalizarían. Las dos, parecidas en muchas cosas, incluso en la fragilidad, intentaban escribir el mejor poema.

La poesía sería decisiva en la trayectoria de Anne Sexton. Fue su curación, más efímera de lo que hubiéramos deseado, fue su terapia y un estímulo permanente de supervivencia. Era muy rigurosa y perfeccionista: corregía y corregía y a veces realizó hasta una veintena de versiones para culminar un texto. Debutó en 1960 con ‘Al manicomio y casi de vuelta’ (‘To Bedlam and part way back’), que se abre con versos para uno de sus doctores: “Usted, Doctor Martin, pasea del desayuno a la locura”. Y anuncia: “Y yo soy reina de este hotel de verano / o la abeja que ríe en un tallo / de muerte. (...) Yo soy reina de todos mis pecados / olvidados. ¿Estoy aún perdida? / Una vez fui bella. Ahora soy yo misma, / contando esta hilera y hilera de mocasines / que esperan en el instante silente”.

Tenía entonces 32 años y, por supuesto, seguía siendo guapa. En algún momento de su juventud ejerció de modelo. Era una mujer atractiva e interesante, aunque también debía dar algo de miedo, como dijo el narrador John Cheever. Era alta, estilizada, tenía los ojos claros y penetrantes y el pelo negro. Elegante, casi siempre llevaba un cigarrillo en los dedos, tacones y perfume francés. Poseía una voz ronca y peculiar: le gustaba mucho recitar, y cada concierto era una función con admiradores y detractores que no se cortaban un pelo ante los silencios y el carraspeo de sus teatrales vocalizaciones.

Desde ese primer libro no dejó de publicar: ‘Todos mis seres queridos’ (1962), ‘Vive o muere’ (1966), ‘Poemas de amor’ (1969), ‘Transformaciones’ (1971), ‘El libro de la locura’ (1972)... En las cosas de cada día no encontraba sosiego; sus dolencias, sus pesadillas, sus pequeñas aventuras y su hontanar inacabable de tinieblas se volvían literatura. Anne Sexton se convirtió, libro a libro, en una maestra de la literatura confesional y de la escritura de mujer. En sus poemas aparecen asuntos más bien infrecuentes como el incesto, la maternidad (a su hija Joyce, o Joy, le dedicó varios textos e intentó esclarecer qué parentesco definitivo, qué ‘herencia’ hay entre la joven y ella misma, algo que también quiso desvelar durante toda su vida con respecto a sus propios padres), el aborto, la culpa, la masturbación, el amor, el deseo, las drogas, el orgasmo o la intensidad de las experiencias sexuales, que tampoco resultaron dichosas. En el fondo, la escritura de Anne Sexton, rica en metáforas e imaginación, nacía de la insatisfacción, de la búsqueda dolorida, de la perplejidad y de la locura. Siempre le preocupó Dios, pero hubo un instante que, en medio de la nada y de la sinrazón, fue como un interlocutor y una obsesión. Buscaba la plenitud y hallaba el vacío.

Con todo, Anne Sexton fue una mujer de éxito social. Fue becada, viajó por Europa, dio clases en la Universidad y le concedieron cuatro ‘honoris causa’ en varias universidades. Ganó el premio Pulitzer, escribió la novela ‘Deliverance’, firmó libros para niños con su amiga Maxine Fumin, y fue jurado de los Pulitzer. Leída y elogiada (también hubo críticos que no entendían su poesía descarnada, casi fisiológica, de apabullante sinceridad...), acabó cumpliendo lo que prometía en sus poemas. Cuando le tomó la delantera Sylvia Plath en 1963 para suicidarse con el gas, ella se lo reprochó. En octubre de 1974, a los 45 años de edad, se bebió dos vodkas, se puso el abrigo de piel de su madre, se encerró en el garaje y encendió el motor de su coche Cougar. Dicen que tenía otro vaso entre sus dedos huesudos y largos como espadas. Y que encendió la radio: quizá quisiera oír el último jazz.

 

LAS ANÉCDOTAS

 

La mujer enferma. Anne Sexton padeció depresiones, crisis nerviosas, fue hospitalizada varias veces y paseó por varios psiquiátricos. Como le había sucedido a Sylvia Plath, ella también percibió la alargada sombra del padre. Era muy inteligente y tenaz, y se reveló como una mujer insumisa con gran capacidad de trabajo. Adoraba la poesía de Pablo Neruda.

 

El malvivir. Escribe su gran amiga Maxine Kumin en ‘Poesía completa’: “Al poco tiempo cayó escaleras abajo y se rompió su cadera –en su cumpleaños. Con el próximo doctor creció su hostilidad. Psiquiatras y psicólogos intermediarios iban y venían. Parecían no ser adecuados para el trato con esta mujer talentosa y espiritual (...) En la primavera de 1974 tomó una sobredosis de barbitúricos y más tarde me hizo muchos reproches por haber abortado ese intento de suicidio”.

 

03/10/2017 07:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'LETRAS LIBRES': LA REVOLUCIÓN RUSA

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LA REVOLUCIÓN RUSA, EN EL NÚMERO DE OCTUBRE DE LETRAS LIBRES 

El aniversario de la Revolución rusa, la transformación digital y sus repercusiones en el trabajo, las contradicciones de Hugh Thomas y la poesía de John Ashbery, entre los temas del número de octubre de Letras Libres.

La Revolución rusa, ha escrito Orlando Figes, fue el mayor experimento en ingeniería social de la historia. Combinaba influencias occidentales, tradiciones rusas, aspiraciones científicas y una esperanza mesiánica. La búsqueda de la utopía condujo al terror y al sufrimiento, y también fue una fuente de inspiración para revolucionarios de todo el mundo. El número de este mes de Letras Libres, cuando se cumple un siglo de la Revolución, estudia sus orígenes, su influencia y su fracaso.

Juan Francisco Fuentes escribe sobre la Revolución, Lenin y Stalin y el voluntarismo. Victor Sebestyen se acerca a la personalidad de Lenin. Orlando Figes y Mira Milosevich ofrecen dos miradas panorámicas. Figes describe la influencia de la Revolución en las revoluciones del tercer mundo, y Milosevich analiza las transformaciones de un régimen que “se pasó agonizando buena parte de su existencia”.

El número de la revista que dirige Enrique Krauze, y que cumple este mes 16 años, incluye muchos otros temas. El historiador Paul Preston escribe un largo perfil de Hugh Thomas, que fue quien lo introdujo en la historia de la España contemporánea. Miguel Otero-Iglesias escribe sobre el futuro del trabajo. Según el investigador, es necesario proteger a quienes van a ser perjudicados por las transformaciones de la economía.

Mariano Peyrou analiza la poesía y la forma de entender la palabra del recientemente fallecido John Ashbery.

Manuel Alberca escribe sobre Fred Cabeza de Vaca, de Vicente Luis Mora. Mercedes Cebrián reseña La ciudad solitaria y Ricardo Dudda La mirada de los peces de Sergio del Molino. María Jesús Espinosa de los Monteros escribe sobre Los colores de nuestros recuerdos de Michel Pastoureau y Valeria Villalobos de Seres queridos de Vera Giaconi. Aloma Rodríguez lee El club de los mentirosos de Mary Karr y David Medina Portillo repasa el periodismo de José Emilio Pacheco.

Julia Tena escribe sobre “las fronteras del Brexit”: o cómo va a afectar la salida de la Unión Europea a la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Gonzalo Torné relee a Vladimir Nabokov. Vicente Molina Foix escribe sobre el cine de terror y Jimena Néspolo de la adaptación cinematográfica de Zama, mientras que Mariano Gistaín busca la manera de salir de la realidad, que puede empezar por apagar el móvil.

04/10/2017 02:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PROYECTOS DE CINE DE GONZALO MONTÓN

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Gonzalo Montón Muñoz, experto en cine, profesor y fotógrafo, vinculado a la revista ’Cabiria’, de la que es director, me envía a algunos de los links a proyectos que se están desarrollando en Teruel. Me dice:
En esta web enlazamos vídeos enlazamos vídeos que utilizan trucos cinematográficos: (http://travelindechomon.catedu.es/). Contiene una aplicación didáctica que hicimos hace algunos años Fernando Muñoz, Mª Jesús Pérez y yo: Si entras en la página y picas en el audiovisual interactivo podrás entretenerte, trata sobre los orígenes del cine: Segundo de Chomón, el cine mudo, los efectos especiales...
 
Y en este blog, Cuaderno de rodaje, contamos algunas grabaciones que vamos haciendo en el instituto. Si picas en las pestañas de Producción propia podrás visionar muchos de los cortos que hemos rodado en estos años:
 
Este es uno de los últimos cortos que hemos hecho con los alumnos (Fernando Muñoz y yo). Nos parece que quedó gracioso:
 
También te puede interesar un pequeño docu que hicimos entre Elifio Feliz de Vargas y yo para presentar una novela que escribió sobre los tiempos de la OJE. Algunos de los entrevistados son del Jiloca:

 

 

*Esta desnudo pertenece a Gonzalo Montón Muñoz. Por publicarlo en mi página de Facebook, alguien me ha denunciado ( y no es la primera vez) y me han tenido una semana censurado o clausurado. 

**Aquí veo una entrevista con Gonzalo, acerca de su trabajo:

http://teruelaldetalle.blogspot.com.es/2016/04/entrevista-gonzalo-monton-munoz.html

04/10/2017 02:06 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LAS FOTOS DE JULIA ANNA GOSPODAROU

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Una espectacular foto de Julia Anna Gospodarou: la catedral de Notre Dame de París. Vive en Atenas es una especialista en la fotografía arquitectónica en blanco y negro.

04/10/2017 02:14 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

'EL COLOSO' PIERDE SU NOBLE MARCO

[Un gran periodista como Jesús García Calero publicaba ayer esta nociticia. El Museo del Prado, con deficiente información cientìfica, dijo que ’El coloso’ no era de Goya. Jesusa Vega y Nigel Glendinning ha demostrado lo contrario. Ahora también le han quitado su noble marco. Quizá Miguel Falomir, que parece un hombre sensato, tenga algo que decir...

http://www.abc.es/cultura/arte/abci-coloso-cuadro-maldito-prado-pierde-tambien-marco-201710030119_noticia.html

04/10/2017 02:18 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LA JOVEN Y BELLA CLARICE LISPECTOR

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Una preciosa foto de una joven escritora, Clarice Lispector (1920-1977), una de las más grandes del siglo XX. Ahora se cumplen 40 años de su muerte, a consecuencia de un cáncer de ovarios. Benjamin Moser publica en Siruela su espléndida biografía: 'Clarice Lispector. Por qué este mundo'. Muy recomendable y arriesgada su visió, a veces casi unilateral, de sus vínculos con el misticismo judío. El libro se abre con una cita de Abulafia.

04/10/2017 02:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HOMENAJE CON MICROTEATRO Y GALA PARA SANTIAGO MELÉNDEZ

Esta tarde noche, a partir de las 19.30, homenaje al actor y director teatral Santiago Meléndez en el Teatro Principal. Coordinan: Lara Meléndez Molinero, Karlos Herrero y Saúl Blasco.

http://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2017/10/04/esta-noche-homenaje-principal-actor-director-santiago-melendez-1200072-1361024.html

04/10/2017 10:34 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JUAN CASAMAYOR, PREMIADO EN LA FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA

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La Feria del Libro de Guadalajara

premia al editor Juan Casamayor

 

Es el fundador y director del sello Páginas de Espuma en 1999, especializado en el cuento, con su compañera Encarnación Molina

 

 

 

Juan Casamayor y Encarnación Molina, fundadores y editores de Páginas de Espuma, han sido galardonados con el Premio al Mérito Editorial de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, México. El zaragozano Casamayor explica: “Este premio, aunque recae en mí como editor, lo asumo como algo de toda la familia y de todo el equipo de Páginas de Espuma. La editorial somos dos personas –Encarnación Molina y yo- que proyectan su ideal y su plan de vida, casi, en torno a esta bonita aventura que está siendo Páginas de Espuma. Estamos felices y orgullosos y casi nos sumergimos en un umbral de contradicciones: hay felicidad, alegría, emoción, pero también hay un cosquilleo de nervios ante la responsabilidad por el historial del premio. Y ojalá que todas responsabilidades fueran así”, dice Juan Casamayor. En ese historial hay editores imprescindibles y agentes que han moldeado “una forma de mirar la palabra escrita”. Casamayor, entre otros, cita a Roberto Calasso, Herralde, Feltrinelli, Beatriz de Moura, Gallimard, Enrique Krauze.

“Nosotros no vamos a cambiar y conceptualmente vamos a ser los mismos, pero la gente que nos rodea puede percibirnos mejor a través de este premio que nos da visibilidad, entre otras cosas”. Al distinguir a Páginas de Espuma, una editorial madrileña con ecos aragoneses (Casamayor es un aragonés nacido en Madrid; Molina es granadina), se premia a un sello independiente, fundado en 1999 y especializado en el cuento. Dice Juan Casamayor: “Si pensamos en Anagrama de Herralde o en Tusquets Beatriz de Moura, hay una diferencia de tamaño notable e incluso de vida editorial. Si estas editoriales tenían casi 40 años de existencia, la nuestra casi va a rozar los 20”.

Busca los motivos del galardón y distingue tres razones: “Una es la elección de nuestro eje que es el cuento. Nuestra perseverancia y militancia en el relato es algo que la FIL ha tenido en cuenta. También es importante nuestro compromiso latinoamericano, que no ha tenido otro afán que mostrar textos de cuentistas de la otra orilla que nos parecían interesantes”. La tercera razón la sitúa en el lado del concepto de “panorama o de ecosistema editorial”. Desde los años 90, en España y en Latinoamérica, se está viviendo una “bibliodiversidad de sellos independientes con similitudes y diferencias que están enriqueciendo las opciones de lectura. Y ahí, Páginas de Espuma vive sólida su camino. Representa la comunicación, la labor editorial y la relación con un catálogo que va a trabajar con unos autores y eso lo da la independencia”.

Casamayor no es muy partidario de que se haga tabla rasa del binomio España y Latinoamérica. “Eso, así, se cae de las manos. Latinoamérica es un continente y son 19 realidades entre sí. Páginas de Espuma ha querido estar presente en Latinoamérica teniendo en cuenta los matices. Hemos querido cruzar el puente. Esta editorial ha viajado a sus ciudades, ferias y librerías, pero también ha conocido estrechamente distintas formas de vivir y de mirar”. Páginas siempre ha apostado por  autores de las dos orillas: no solo los latinoamericanos que viven al otro lado del charco, sino por los que “viven aquí por razones políticas, económicas o familiares. Por eso autores que van desde Clara Obligado a Andrés Neuman, y muchos otros, son tan importantes para nosotros”.

Es la primera vez que una editorial especializada en el cuento recibe el galardón. “Eso también es una marca distinguible. El premio nos da la razón a Encarnación Molina y a mí. Nos gustaba el cuento como lectores, éramos amantes del género y no había un sello específico en España cuando nacimos, aunque otras muchas editoriales apostasen por él. Esa especialización ha sido el hueso más duro, el órgano más vital para seguir fuertes y sólidos estos casi veinte años. Sin duda, el cuento vive un momento creativo extraordinario y tiente unos lectores que van creciendo. Y nos gustaría pensar que hemos colaborado a ello”, agrega Casamayor.

Páginas de Espuma ha tenido una premisa: construir un catálogo equilibrado entre clásicos –Antón Chejov, Marcel Schwob, Maupassant, Poe, Pessoa, Zola- y contemporáneos. Y entre los contemporáneos ha querido fijarse en “gente muy nueva y gente con trayectoria amplia. Este oficio nos ha dado amigos, experiencias y viajes. Todo ello va más allá de un proyecto editorial y justifica el interminable espacio del cuento”. El premio de la FIL a Lenguas Romances ha recaído en Emmanuel Carrère, autor de ‘El adversario’ o ‘Limonov’.

 

*Foto de Daniel Mordzinski.

06/10/2017 07:47 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LOS CUENTOS DE FÉLIX ROMEO (1968-2011)

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Los cuentos de Félix Romeo

 

 

Félix Romeo Pescador (Zarargoza, 1968-Madrid, 2011) escribió: “Soy escritor y vivo de las palabras. De ordenarlas y de desordenarlas. De hacer que digan cosas que siento y cosas que creo y cosas que suceden, las quiera o no, y cosas imaginarias y deseos y cosas que veo. (...) Soy escritor y también soy lector (...) Sí, me gustaría tener algo más que palabras. Pero no me gustaría quedarme sin palabras”. Las palabras fueron sus aliadas: en la lectura, en la tertulia, en las confidencias y en su correspondencia, en los emails o en los sms (solía despedirse con la frase “Todos los besos del mundo”) y en la escritura.

Gracias a su madre Carmen Pescador fue un lector incipiente, y no dejó de escribir jamás: artículos, poemas, prólogos, catálogos de arte, novelas, falsos diarios, diccionarios, novelas-reportaje o novela-crónica, como podrían calificarse libros como ‘Amarillo’ (Plot, 2008), el relato de tres jóvenes en Barcelona cargados de sueños, o el póstumo ‘Noche de los enamorados’ (Mondadori, 2012), donde hace la radiografía de un crimen, vinculado a su estancia en la cárcel de Torrero en su condición de objetor de conciencia insumiso. Y escribió cuentos sin parar: cuentos de encargo, sobre todo. El encargo era para él un estímulo: le obligaba a vencer cualquier resistencia o amago de pereza.

Firmó cuentos, de diversa factura y de varia obsesión, desde principios de los 90 hasta su inesperada muerte en Madrid. Y esos cuentos, diecisiete en total –aunque el primero, ‘Buscando el cielo’, en realidad contiene tres textos, más bien complementarios, sobre Gallocanta, Calanda y Los Monegros-, han sido recogidos por la escritora y bibliotecaria Eva Puyó y por el escritor y editor Chusé Raúl Usón en el libro ‘Todos los besos del mundo’. (Xordica).

En varios de los primeros relatos, casi a la manera buñuelesca, se perciben dos obsesiones explícitas: la figura del padre y la pistola. Su padre, Félix Romeo, fue policía y esa profesión marcó el imaginario de su infancia. ‘Gallocanta’ arranca así: “Habíamos ido a ver las grullas y yo solo pensaba en mi padre”. ‘Monegros’ es un texto que parece desgajado de su novela de iniciación: ‘Dibujos animados’ (1994). En el segundo relato, la pistola ya está ahí, como un objeto extraño en la vida de pareja: “Esta es una historia de amor. Aunque hay una pistola. Le pondré una pistola a Carmen en la cabeza y le diré que me diga que me quiere”. En el tercer texto, ‘A mad man with a gun. Thanks!’, dice: “Mi padre solo le ha puesto dos veces una pistola en la cabeza a un tipo”. En otro texto, de viaje, fuga y cárcel, anota: “México es el único lugar al que mi padre no puede ir, fue expulsado con deshonor por atraco a mano armada”. Y esa obsesión por el progenitor y las vidas peligrosas persiste en ‘Amar al padre’, donde cuenta: “Pagamos la fianza. Mi padre salió de la cárcel y un año más tarde, en el juicio, le condenaron a siete años de prisión”. En otro lugar, uno de los padres de ficción le pone una pistola en la cabeza al jugador Saturnino Arrúa.

Félix Romeo tenía otras muchas obsesiones: quizá su tema central fueran las tormentas de amor y desamor de las relaciones de pareja, siempre complejas, tortuosas y fascinantes; en ocasiones, las aborda con mucho sentido del humor, como ocurre en ‘Cinco camas y setecientos vinos’, el relato de una pareja, más bien ardorosa en sus encuentros, que destroza todas las camas que usa. Hay varios cuentos de amor, con viajes al fondo, con gastronomía y lecciones de francés, con la intimidad de cada día. “Grita terremoto, terremoto, y le besa en el cuello”, dice en ‘Temblor’, casi un microcuento de aire doméstico e inquietante. Hay muchas más cosas: la pasión por Zaragoza (“la novia del viento”, como la bautizó d’Ors) y el río Ebro, motivo de una tesis doctoral en uno de los mejores relatos del conjunto, ‘En una isla flotante’; el interés por los animales de compañía de los Bowles y William S. Burroughs. También están su visión cosmopolita, su afición a las ciudades, al arte y a los libros, y su equipaje favorito: la incorporación de su propia autobiografía a la ficción, tan presente en muchos textos y especialmente en ‘Verano del 75’.

‘Todos los besos del mundo’ es un libro paradójico: luminoso y doliente a la vez, vitalista y melancólico, límpido y a la par enmarañado de obsesiones, de ejercicios de estilo, de trampantojos de palabras, de búsquedas. Félix Romeo fue un escritor, un agitador y un ciudadano necesario que vivió “amorosa e irremediablemente herido por las letras”, como ha dicho Javier Tomeo.

 

‘Todos los besos del mundo’. Félix Romeo. Edición de Eva Puyó y Chusé Raúl Usón. Xordica. Zaragoza, 2012. 132 páginas. 

06/10/2017 08:24 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANTONIO GAMONEDA, UN DIÁLOGO

Antonio Gamoneda: «Los poetas más alegres
también avanzan hacia la muerte»
El gran poeta castellano, orfebre de la llamada ‘poesía del silencio’ y Premio Cervantes 2006, acaba de visitar Zaragoza, donde reflexionó sobre su forma de ver el mundo


Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), Premio Cervantes de 2006, ha estado en Zaragoza. Tiene 86 años y aún está fresca la antología ‘Niñez’ (Calambur), preparada y prologada por su hija Amelia Gamoneda Lanza. Con esa voz entre estentórea y teatral, el autor de ‘Edad’ y ‘Libro del frío’ explica que lía los cigarrillos como cuando era adolescente y que ese acto tiene algo de gozosa recuperación de la juventud.

¿Qué sensaciones ha tenido al reencontrarse con esos poemas?

No son exclusivamente poemas de evocación de mi infancia, sino que puede que los haya de otro estilo: poemas en los que yo, por alguna sentida razón, hago una restablecimiento -aunque sea a efectos de pensamiento- de lo que es infancia. La infancia es un lugar en el tiempo, en la memoria y en el sueño del paraíso. Y ‘Niñez’ me representa muy bien en esa zona de evocación y de pensamiento. Mi hija Amelia, la editora, es muy espabilada.

Además han traducido juntos ‘Herodías’ y ‘La siesta de un fauno’ de Stéphane Mallarmé.

Hubo grandes peleas, es filóloga de profesión y entonces tenían que pelear, estaba decretado, el poeta y la filóloga. Mallarmé es complicadísimo, y las peleas fueron serias. Eso sí, los dos hemos sobrevivido.

Recuérdenos a su padre poeta, que es una figura mítica.

Y tan mítica, yo propiamente no lo conocí porque yo tenía menos de un año cuando murió. Yo aprendí a leer en un libro de mi padre, en su único libro, ‘Otra más alta vida’, de carácter un tanto modernista. Mi padre, por cierto, es el protagonista decisivo en mi libro de memorias, ‘Un armario de sombra’.

En ‘Niñez’ parece que se impone la memoria de su madre.

Imagínese: fue una relación que podría haber sido de una intensidad dañina. O un cataclismo. Ella, viuda y madre de un hijo único en plena Guerra Civil. Creo que no ocurrió esto, pero sí, ciertamente, el espacio de mi niñez estaba plenamente ocupado por mi madre. Era una mujer especial.

Acaba de decir que su libro tiene evocación y pensamiento. ¿Eso es deliberado o le sale así?

No. Yo tengo cierta prevención a todo aquello que, cuando se trata de escribir poesía, no sea estrictamente pensamiento poético, que no tiene mucho que ver con el pensamiento discursivo o reflexivo. Temo, y no poco, la aparición del pensamiento reflexivo, más o menos seudofilosófico, por mi parte y en mi estructura poética.

¿Qué es pensamiento poético?

Se lo voy a decir con una paradoja. El pensamiento poético es un pensamiento impensado. ¿Qué ocurre? Ya el viejísimo y actual Aristóteles decía que la rítmica es el elemento generador de la palabra poética. No es que en la palabra poética pongamos una rítmica para que suene bien, sino que el poeta auténtico tiene unos impulsos de ritmo que desencadenan palabras. Usted me dirá: «La semántica de esas palabras tienen que ser pensamiento». Sí, es un pensamiento subyacente, y la palabra poética lo saca, lo levanta, y podemos decir que es un pensamiento impensado, suscitado por impulso rítmico y es un hecho real: yo me entero de lo que he dicho y de lo que he pensado cuando lo escribo y lo leo.

Eso me llevaría a preguntarle si en usted hay, entonces, un trasfondo surrealista...

Yo no creo que yo sea surrealista en términos canónicos, pensando en las vanguardias históricas, sino que en cierto modo el surrealismo fue un movimiento muy especialmente ligado a lo que podemos entender por conciencia poética y pensamiento poético. ¿Qué ocurre? El surrealismo ortodoxo es automatismo psicológico puro; puede que haya ese automatismo pero yo no soy surrealista hasta el final porque quizá el censor que hay en mí y en mi propia palabra vigila el que esa palabra tenga una función significativa que puede que no sea ya surrealista, porque el poeta la decanta en un amasijo de significaciones y experiencias. De ahí que también aconseje leer mis libros y mi poesía en su literalidad. Que se lea lo que está escrito. No los símbolos.

Ahora se cumplen 25 años de uno de sus libros más inolvidables y misteriosos: ‘Libro del frío’. ¿Qué es el frío para Antonio Gamoneda?

El frío es una sensación, es un espacio con León al fondo, es un estado mental, es una experiencia de vecindad con la muerte. La significación más compleja pueda estar -permítame especular: estoy averiguándolo mientras le hablo- en que a medida en que temporalmente un ser humano va, y lo sabe, acercándose al final empieza a experimentar un frío que ya no es atmosférico: es existencial. Es un apagamiento progresivo de su vida que yo traduje como frío, y que sentí a los 60 años. Hablo de lo que supone el frío en la naturaleza y en la vida: la desaparición de especies vegetales. Mi propia desaparición.

No tenga prisa. Se percibe en su obra un halo dramático o una pesadumbre que nunca puede superar. ¿Es consciente?

Yo soy el menos indicado para hacer el diseño crítico de mi obra. La escritura está siempre en una especie de vértice dramático porque, por mi convicción y mi experiencia, sé que se escribe en la perspectiva de la muerte. Y eso es así, se quiera o no. Los poetas más alegres que puedan darse en el mundo están viendo cómo avanzan hacia la muerte.

¿Cuál es su punto de vista sobre Cataluña?

Tenemos que alejarnos de la mística de la unidad, que para mí es algo circunstancial. Soy partidario de todos los referéndums. Esto no tenía que ser violento, dramático, conflictivo, nada, ni por parte de unos ni de otros y lo es por parte de los dos. Y el Gobierno de España, de puro rígido, se ha vuelto estúpido.

07/10/2017 19:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UN CUENTO DE CASTRO Y TUDELA

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EL PINTOR DE DESNUDOS. DE 'EL DIBUJANTE DE RELATOS'
[Juan Tudela, durante el proceso de preparación de 'El dibujante de relatos', una colección de cuentos, microrrelatos, instantáneas y perfiles que nos publicaron David Francisco y Reyes Guillén en Pregunta, tiró de muchos recuerdos e imágenes de su memoria y de su buen archivo fotográfico. Un día apareció con unas fotos que había tomado en Santiago en los 60 o 70, en blanco y negro, un tanto desdibujadas. Claramente eran las hermanas Coralia y Maruxa, pero no lo sabíamos, claro. Me acabo de enterar por el texto de Valentina Rosselli, que me había enviado hace algún tiempo Choni Acín y no había visto. E inventamos esta historia, que poco tiene que ver con ellas, pero que es un homenaje a la pintura, al amor, a la vida con sus paradojas y al azar.]

 

EL PINTOR DE DESNUDOS

Se llamaba Gustavo o Gustave, como Courbet, su pintor predilecto. Pintor de mujeres. Pintor de desnudos. Pintor de la piel estremecida. 
No mentía acerca de su procedencia: había nacido en una aldea minúscula cerca de Compostela. Tenía un tío que era pintor de brocha gorda, que hacía unas cenefas muy bellas para las puertas y los techos, y otro tío que era cura en Compostela. Un día, el sacerdote lo llevó a la ciudad: le enseñó las calles, los balcones sobre las torres de la catedral, los soportales; le enseñó cómo la lluvia acariciaba la piedra antigua. Y cuando moría la tarde, fueron hasta la alameda. No se lo podía creer: era una imagen increíble. Toda la magia del crepúsculo parecía concentrarse en la sillería y las luces que se encendían como si construyeran el último refugio. Asomado a un mirador, vio a un pintor y su cuadro: trabajaba afanosamente, casi sin iluminación alguna. Aquella escena lo conmovió y se lo dijo a su tío. Y después a su padre. 
Algunos meses después, lo mandaron a trabajar a Compostela: hacía recados para un hotel y para un restaurante, y encontró tiempo para asistir a clases de pintura. Allí intentó aprenderlo todo: la técnica, la composición, el arte del color y de la lentitud, la pericia con las sombras; se abrasaba en la sensualidad de las mujeres desnudas que ejercían de modelos. Una de ellas se llamaba Leonor y posaba siempre de cuatro a seis. Era como una actriz de cine, con el pudor justo y la rotundidad de las odaliscas: le pareció exuberante y de una suavidad de retama. Un día le dijo: “Quiero hacerte el retrato de tu vida”. Ella esperó: un año, dos, tres, hasta cinco. Al cabo de tanto tiempo le anunció: “Voy a dejar esta profesión para siempre, Gustavo. ¿Cómo llevas el retrato? Te concedo una última sesión de posado; me caso el mes que viene y mi marido no aceptaría que siguiera en este oficio”. 
Él la invitó a su casa y le mostró su modesto cuarto de alquiler. De una cómoda extrajo todas las obras que le había hecho: dibujos, acuarelas, grabados, fotos, algunos collages; debajo de la cama guardaba los óleos. La mujer se conmovió, no se había imaginado que el pintor continuaba su trabajo después de abandonar el taller y no sabía que ella era, en realidad, el tamaño de su obsesión. Se desnudó solo para él y para sus sábanas: “Tócame aunque me muera. Tócame como si me fueras a pintar por última vez”. 
No volvieron a verse; él murió de manera casi grotesca mientras pintaba del natural un paisaje de acantilados en Finisterre: resbaló cerca del faro y se trastabilló entre los peñascos; en apenas unos segundos voló por los aires como una gaviota y cayó sobre una roca. La sangre se desmandó vertiginosamente en la espuma.
Algún tiempo después, en la Fundación Eugenio Granell, del cual había sido amigo al parecer, le hicieron un gran homenaje. En esa exposición antológica dominaban dos figuras, muy especialmente dos mujeres: la modelo, una modelo de su primera época, pocos sabían que se llamaba Leonor, y su esposa Floralba Neira. 
Al cabo de unos días, Leonor se acercó a la muestra. Paseó entre los cuadros, y se reconoció en los desnudos, realizados en distintas técnicas: óleo, acuarela, tinta y carboncillo. Estaba emocionada; uno de ellos, quizá el mejor de todos, un desnudo de espaldas, lo había firmado unos meses antes de morir. Aún la recordaba tantos años después. 
De repente, se le acercó otra mujer y le dijo: “Por usted no ha pasado el tiempo, Leonor”. Se imaginó quién era y respondió: “Yo tampoco lo he podido olvidar nunca. Me separé muy pronto de mi marido, volví a ejercer de modelo, busqué otros pintores que supieran amarme o pintarme como él, pero no tuve esa suerte”. Quedaron al día siguiente, y al siguiente. Salían, tomaban una copa en El Español. Y otra en Reina Lupa. Hacia las ocho se marchaban. Con total confianza y sin rivalidad alguna, se intercambiaban confidencias y le devolvían la vida a Gustavo, o Gustave, aquel pintor que alguna vez quiso ser como Courbet. Pintor de desnudos. Pintor de mujeres. Un artista con dos modelos: nunca se atrevió a decir cuál de las dos era la más bella.

*De 'El dibujante de relatos'. Textos: Antón Castro. Ilustraciones de Juan Tudela. Pregunta. Zaragoza, 2013.

**El primer retrato está inspirado en las fotos de Juan Tudela de la mayor de las hermanas, la más baja, Maruxa. Y al lado el pintor imaginario.

 

11/10/2017 08:49 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ORDOVÁS HABLA DE 'PARAÍSO ALTO'

Julio José Ordovás «Ahora todo el mundo quiere ser eternamente adolescente»

 

[Julio José Ordovás publica ’Paraíso Alto’ (Anagrama), una novela donde una serie de personajes acuden a un pueblo fantasmal, habitado por un hombre fantasmal, que los ayuda a suicidarse. El libro se presentará en los próximos días en Los Portadores de Sueños.]

 

«Yo también vine a Paraíso Alto a suicidarme» es la primera frase del libro. ¿Es también el origen de libro?

El comienzo de la novela, la segunda en Anagrama, fue una iluminación. Me cayó del cielo, o del piso de arriba, una madrugada que estaba fumando en la galería.

¿Cómo surgió la idea de hablar del suicidio sin que se vea nunca ninguno?

Escribir es sugerir. Además, yo no quería escribir una novela tremendista o morbosa. Esta es una novela oscura en la que se oye de principio a fin una risa. Porque la literatura, como decía Nabokov, no es otra cosa que una risa en la oscuridad.

¿Qué le debe ese pueblo espectral al de su novela anterior, ‘El Anticuerpo’, traducida al inglés, y a la Comala de Juan Rulfo?

Quería que el escenario de esta novela fuera lo más parecido posible al escenario de mis sueños. Todos mis sueños profundos transcurren en un pueblo como Paraíso Alto, en el que los muertos no saben que están muertos y los vivos se han olvidado de que están vivos.

¿Qué es el protagonista: un ángel desterrado, un derrotado por la vida o ese espantapájaros que escucha y ayuda a la gente a bien morir?

Es un pobre diablo que ha desertado de la vida y del mundo y que encuentra la razón de vivir en ayudar a morir y su lugar en el mundo fuera del mundo.

¿Ha querido que el libro sea una continua danza macabra o un descenso a los infiernos?

Más que una danza macabra al uso, esta novela es un baile en cadeneta, tipo ‘El chachachá del tren’, un baile de verbena que acaba con todos los bailarines lanzándose al precipicio.

¿Está bromeando? ¿Qué le debe el relato al diario, más bien misterioso, del alcalde Félix Lázaro?

Me llegó muy adentro el diario del alcalde de Trébago, José Lázaro Carrascosa, que publicaron hace dos años sus hijas, la pintora Iris Lázaro y su hermana Berta, excelente traductora. La mirada de Pepe Lázaro sobre su pequeño pueblo soriano y sus vecinos fue para mí una lección de perspectiva literaria y lo incorporé a la novela ‘Paraíso Alto’ como elemento narrativo y también como homenaje.

El libro tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es como la presentación de un personaje, tan ambiguo como espectral, de un pueblo y de una atmósfera. ¿Cómo se ha planteado esta primera parte, cómo es el Paraíso Alto de la ficción?

Paraíso Alto, más que un lugar concreto, es un estado de ánimo. Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos pisado las calles desoladas de Paraíso Alto.

La segunda parte es ‘Visitas y apariciones’. ¿Cuál es el espíritu de los seres que retrata?

Los personajes que llegan a Paraíso Alto no son, en principio, seres atormentados. Simplemente, están cansados de vivir, o desesperados, y en aquella soledad hallan a un tipo con quien charlar antes de callar para siempre.

¿Hay algún anclaje con lo que haya vivido usted, con personajes que existan?

Este es mi libro más profundamente autobiográfico. En ‘El Anticuerpo’ hurgué dentro de mí, pero ahora he hurgado mucho más adentro. Nunca me he expuesto tanto. Algunos relatos los escribí riéndome a carcajadas y otros llorando a lágrima viva.

El libro parece realista a veces, incluso sórdido, pero siempre hay un despegue poético, un vuelo hacia la poesía y lo mágico. ¿Ha sido deliberado?

Yo no aspiro a ser un notario de la, así llamada, realidad. El deber de todo creador es crear su propia realidad. Si no, no es un creador. Es un copista.

También me ha parecido que hay un ambiente surrealista...

En esta novela he abandonado el sentido común y vaciado parte del vertedero que tengo en la cabeza. A los personajes no he sido yo quien ha ido a buscarlos, han sido ellos los que han venido, por su propio pie, hasta mí. Todos los que van a Paraíso Alto huyen de sí mismos. Pero nadie, ni siquiera los ángeles, pueden escapar de sus sombras.

Dice el ángel o espantapájaros: «Soy un amigo de la muerte».

Vivimos en una época que le da la espalda a la muerte y a la enfermedad, ahora todo el mundo quiere ser eternamente adolescente, pero los españoles siempre hemos sido amigos o incluso novios de la muerte.

¿Cuál es la importancia del humor en su libro y en su mirada?

Los judíos de Praga llaman humor de la horca al humor negro. Es ese humor que surge cuando uno está al borde del abismo y empieza a resbalar... Me reconozco en ese humor desesperado.

Hay en usted una conciencia poderosa de estilo. ¿En qué consiste para usted escribir?

Desecho el 90 o el 95%, sin exagerar, de lo que escribo. Tengo que reconocerme en cada línea. Estilo, para mí, no es otra que carácter, personalidad. Yo lo que intento es ser yo mismo cuando me pongo a escribir, algo mucho más difícil de lo que parece.

El libro habría podido ser mucho más torrencial y exuberante. ¿Cómo ha hecho ese ejercicio de contención?

La mejor amiga de un escritor es su papelera. Yo suelo escribir primero mentalmente, luego también corrijo mucho y además borro sin contemplaciones. Pero, una vez que acabo el libro, evito pulirlo en exceso. Prefiero que tenga algunas imperfecciones. Incluso algunas manchas.

¿Ha tenido algún libro específico en la cabeza?

Un libro que tengo siempre en la cabeza es ‘Winesburg, Ohio’, de Sherwood Anderson. ‘Paraíso Alto’ tiene muchísimas deudas, que no voy a enumerar. Solo citaré una: el padre Sigüenza, el autor de la ‘Historia de la Orden de los Jerónimos’. Su castellano es de una pureza, una elegancia y un ritmo insuperables.

15/10/2017 12:39 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LA ZARAGOZA MUSICAL Y LITERARIA

Un viaje literario y musical por Zaragoza,

desde Marcial y Catulo hasta nuestros días

 

 

Antón Castro / Zaragoza

“Les propongo un trato. Conozcamos diversos momentos de la historia de Zaragoza a través de sus palabras”. Así podría empezar el trayecto literario ‘Zaragoza a través de literatura’ el actor Mariano Lasheras, de la compañía Zootropo, y antes de Pingaliraina y Los Navegantes, mientras los sonidos de flauta de Miguel Ángel Fraile, integrante de El manto de Noca y O’Carolan, crean una atmósfera envolvente de ensueño y de evocación. Estas visitas, organizadas por el PICH (Plan Integral del Casco Histórico) y por las Bibliotecas Públicas de Zaragoza, suelen durar dos horas y son itinerantes. Suponen un paseo, a la manera de los libros del suizo Robert Walser: los acompañantes de Lasheras y Fraile visitan tres espacios. Suelen ser el Museo del Fuego, el convento de Santa Ana, “muy desconocido, en la calle Madre Rafols”, y la Biblioteca del Agua, pero otras veces se añaden la Bóveda del Albergue, la Escuela de Música, con su peculiar patio renacentista del siglo XV y su incomparable techo de alfarje policromado, y el Museo Pablo Serrano. “Allí elegimos la cabeza de Antonio Machado, tan espectacular”, dice Lasheras. El paseo consta siempre de tres espacios y tres partes.

“La visita es una apuesta por la imaginación, el divertimento y el conocimiento. En el Museo del Fuego, donde suele hacerse la primera parte, el narrador como si fuera un druida repasa los primeros textos sobre la ciudad. Hay textos romanos de Catulo o de Marcial; nos permitimos la licencia de suponer que el autor bilbilitano, al volver de Roma, paró en Zaragoza y leemos uno de sus epigramas”. Y se presentan autores árabes y judíos como Avempace, Hadna Bin Handun, que nació en Molina de Aragón pero estuvo mucho tiempo entre nosotros, Ibn Paquda e Ibn Gabirol, entre otros. “Mezclamos poesía y prosa: un poema, un aforismo, un recuerdo, un informe histórico con gracia o un cuento sefardí como ‘El perro, el caballo y el músico’. Siempre intentamos dar un detalle del edificio, rescatar una anécdota o hallar alguna curiosidad: podemos contar la historia del derribo de la Torre Nueva o narrar un crimen en el restaurante Los Espumosos hace mucho tiempo, que cuenta Sender”, explica Mariano Lasheras, que lleva un libro con los textos. Fraile, un músico muy versátil, emplea distintas gaitas y hace sonar músicas muy diferentes. A veces emplea partituras y otras veces toca de memoria. De sus instrumentos brota música festiva o melancólica, aromas medievales, Boccherini o aires de jota o de Falla.

La segunda visita suele ser en la Bóveda del Albergue, en la calle Predicadores, y propone un viaje desde el siglo XV, cuando Zaragoza se parecía a Florencia y la llamaban “Zaragoza la harta” y llega hasta el siglo XIX: hasta Braulio Foz y Benito Pérez Galdós. En este tramo de cuatro siglos caben viajeros que pasaron por la ciudad como Enrique Cook o Giacomo Casanova, que contó el desconcierto que le produjo Pignatelli, pero también se habla de ‘Guzmán de Alfarache’ de Mateo Alemán, de ‘El Criticón’ de Gracián, y se leen poemas de Lope de Vega.

“Como nos gusta dar apuntes sobre la ciudad, aquí recordamos la importancia que tuvo la imprenta en Zaragoza, con figuras como Mateo Flandro, Jorge Coci o Pablo Horus, entre otros, y recordamos el incendio del Corral de Comedias, donde murieron 77 personas. De ahí, luego, nacería en 1799 el Teatro Principal”. En este segundo trayecto también hay espacio para hablar de ‘El trovador’ de García Gutiérrez, que sucede en parte en la Aljafería, o de los recuerdos de Santiago Ramón y Cajal. “Y por supuesto también recordamos a Cervantes: en Zaragoza ganó unas cucharillas de plata en unas justas poéticas. Imaginamos que pudo haber estado en la ciudad y leemos algún fragmento de don Quijote”.

Por lo regular, el itinerario suele concluir en la Biblioteca del Agua. Esta tercera parte está dedicada al siglo XX y XXI. “Ofrecemos algunos apuntes de los grandes arquitectos de la ciudad: Ricardo Magdalena, Félix Navarro, Fernando García Mercadal, Francisco Albiñana, Julio Bravo. Y presentamos a los autores de vanguardia y ahora ya clásicos: Jarnés habla del sexo de la ciudad y Ramón J. Sender nos lleva de viaje por la Quinta Julieta”. Entre esas pinceladas históricas habituales, abordan ‘la Zaragoza de los alemanes’, que contó Sergio del Molino, y rescatan al escritor Luis Buñuel, que editó Agustín Sánchez Vidal. “No podía faltar la tertulia de la Peña Niké, donde oficiaba Miguel Labordeta, del que leemos el poema ‘Mataos’, que su hermano José Antonio recitó en el Congreso de los Diputados, pero también recordamos la ‘Zaragoza amarilla’ de Julio Antonio Gómez, a través del poema ‘Geografía’ y a ese personaje surrealista e inclasificable que fue Luis García-Abrines, del que decían que recibía tendido en un ataúd”.

El libro de la Zaragoza literaria se cierra con uno de los autores que más amó la ciudad: Félix Romeo Pescador (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) y su texto confesional: ‘¿Por qué escribo?’. “Esta odisea verbal y musical dura alrededor de dos horas. Pueden participar un máximo de 40 personas. A la gente le gusta mucho. No sabía que la ciudad había generado e inspirado tanta literatura y además le encanta ver los espacios, descubrir rincones, edificios y personajes”. Al final de este viaje algunos se suman a la fiesta y leen nuevos textos. Y así, con nuevas voces, Zaragoza se multiplica en la literatura y en la senda de los siglos. Para apuntarse pueden dirigirse a biliotecas-sociocultural@zaragoza.es.

 

15/10/2017 12:54 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MEMORIA DE NATI ZARO

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VICKY CALAVIA INICIA EL RODAJE DE LA VIDA DE NATI ZARO


Hay mujeres a las que la memoria colectiva no les ha dado una segunda oportunidad y habitan el limbo del olvido. Una de ellas, entre nosotros, es Natividad Zaro, nacida en Borja el 26 de diciembre de 1901, y no en 1909 ni en 1905 como tanto se ha escrito, y fallecida en Madrid en 1978, al día siguiente de ser arrollada por un coche. ¿Quién fue esta mujer en realidad? Actriz y rapsoda, dramaturga y adaptadora de textos, escritora de ficciones, guionista y productora de cine. El pasado lunes, en el Teatro Principal, Vicky Calavia empezaba a rodar un documental sobre ella.
“La primera persona que me habló de ella fue el malogrado Félix Romeo. Hace muchos años me dijo que tenía que hacer un documental sobre ella. Leí su espléndido artículo aparecido en HERALDO. Con el paso del tiempo, a través de diferentes amistades, he tenido mucho contacto con Borja y con el Centro de Estudios Borjanos, y su director Manuel Gracia Rivas, que también me animó”, explica la autora de trabajos sobre María Domínguez, Manuel Rotellar o su contemporánea María Moliner.
“Lo que me atrajo de esta mujer, que hizo tantas cosas, que su iniciativa, su capacidad de trabajo. No se amilanaba ante las cosas y encontró su sitio en un mundo de hombres”, afirma. 


Nati Zaro se marchó a estudiar a Madrid Filosofía y Letras, y allí cursó cuatro cursos. Se inclinó hacia el teatro y debutó como rapsoda, y provocó el elogio de Ramón Gómez de la Serna y de César González-Ruano, que aludió a “esos ojos de agua de mar, donde asoma la vida hecha poesía”. Más tarde, se integró en la agrupación El caracol, que tenía 300 socios, y se volcó con la escena: formó un dúo con Cipriano Rivas Cherif, encarnó a don Juan Tenorio, al propio seductor, y actuó en obras de Carlo Collodi y Jacinto Benavente. Marcada por Luigi Pirandello, estrenó ‘El hombre de los tres reflejos’. Una de las revelaciones del documental de Vicky Calavia es que estuvo casada en los años 20 y 30 con un diplomático, pero se cruzó en su vida el poeta, narrador y periodista de ‘Abc’ Eugenio Montes -que acabará volviéndose falangista- e inician una relación amorosa que solo finalizará con la muerte. Cuando estalla la Guerra Civil, será enfermera en el frente y escribirá su experiencia en el libro ‘También la guerra es dulce’, que pasará al cine como ‘Sin uniforme’. 


Acompañará a Eugenio Montes a Berlín, Roma y París, en una época dinámica donde hizo muchas cosas: escribió, concibió argumentos, tradujo del inglés, francés e italiano. Hacia 1951 regresarían a España, y Nati Zaro fundó Athenea Films. “Hay muchas cosas que me atraen de ella, pero quizá lo más sorprendente sea la película ‘Surcos’ de José Antonio Nieves Conde, que generó polémica. Ella estuvo en la producción y colaboró en el guión. Era una película que acababa con el costumbrismo e introducía la denuncia social, el neorrealismo”, agrega Vicky Calavia. “Nati Zaro puede parece un personaje contradictorio: no deja de ser curioso que una mujer como ellea, cosmopolita, pueda tener relaciones con Falange y a la vez sea una defensora del papel de la mujer”. Desde Athenea Films, Natividad Zaro produjo ‘Amanecer en Puerta Oscura’ de José María Forqué, que reconocía que el argumento de esa historia de bandidos era de ella.
Para mí Natividad Zaro es un enigma. Es una mujer muy misteriosa”, concluye Calavia, que está grabando los testimonios de Javier Barreiro, Javier Hernandez, Luis Alegre, Juan Villalba Sebastián, Adolfo Ayuso, María Antonia Martín Zorraquino (“su madre estudió con Nati Zaro”, dice), Asunción Balaguer, Gemma Cuervo y el ya citado Manuel Gracia Rivas.

*El dibujo es de la pintora Ana Maorad y está basada en su foto más conocida.

15/10/2017 13:09 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PILAR GÓMEZ BEDATE, PARA SIEMPRE EN CALACEITE CON ÁNGEL

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M É M O R A

Por Amador Palacios

 

El sábado 14 de octubre de 2017, a dos meses justos desde su fallecimiento en un hospital de Zaragoza, tuvo lugar en el cementerio de Calaceite, situado en la “Franja” aragonesa (donde se habla no castellano sino catalán), el entierro de los restos mortales (cenizas) de Pilar Gómez Bedate, en la fosa ya ocupada, hace 22 años, por su marido el poeta Ángel Crespo.

En la víspera del “evento”, ya estábamos reunidos en Calaceite parte de ese grupo perteneciente al mundo literario, al espectro del arte, a los ambientes de la docencia y la intelectualidad, que, como amigos de Pilar, la iríamos a acompañar al día siguiente en el momento de establecerse a perpetuidad en su último enclave.

Era curioso sentir estar, atardeciendo calmadamente en Calaceite, a esa peña fraterna sentados a la mesa espaciosa en el salón de esa bonita casa de la calle d’Enrufa, aposentados como tantas veces, bebiendo y brindando ahora enfáticamente por ella, aún en su presencia, pues la urna con sus cenizas descansaba, en el piso de arriba, sobre una de las mesitas de su gabinete.

A la mañana siguiente, mientras las campanadas aseguraban el mediodía, todos los asistentes (ese grupo de amigos, la familia, más bastante gente del pueblo, veraniegos convecinos de Pilar) nos apiñábamos frente a la hermosa fachada barroca de la iglesia de Calaceite. En la misa, requerida en su testamento, oíamos cómo un sacerdote polaco desgranaba las fórmulas del funeral y ofrendaba el último adiós a “Pilar Gomes”.

El entierro estuvo presidido por Nacho, el sobrino de Ángel Crespo, quien sacó la urna metálica verde de una bolsa con el nombre impreso de la empresa funeraria “Mémora”, introduciéndola en un hoyo de tierra efectuado a los pies de la tumba. Unos cuantos echamos unas paladas sobre el funéreo recipiente hasta cubrirlo y rellenar el hueco. Al cabo, se dijeron unas palabras, sencillas y sinceras, sin la retórica y la pose que hubieran sido pronunciadas en un acto cultural organizado ex profeso.

Con la muerte de Pilar, esta unión vital del gran poeta manchego y su abnegada compañera, asimismo una creadora sumamente valiosa, se acababa de cerrar “confortablemente”. Algunas despedidas en la tapia del cementerio. En corrillos se regresó al centro del pueblo y algunos ocupamos dos o tres mesas en la Fonda Alcalá, ya histórico lugar adonde acudía con frecuencia Joan Perucho cuando era juez en Gandesa y de la que también escribió más de una vez Néstor Luján.

Al salir del restaurante, el hermano de Pilar expresó el deseo de que nos encontrásemos en una ocasión menos triste. Yo me dije para mis adentros que la ocasión presente no era triste sino alegre, desprovista de una pérdida en caliente y recordando festivamente a la protagonista de estas exequias en grata reunión. La verdad es que la muerte cosecha un sosiego absoluto; al menos en este caso, en el que los acontecimientos se han sucedido con asombrosa serenidad; serenidad asociada a la ecuánime personalidad de Pilar Gómez Bedate.

 

 

*Texto de Amador Palacios, remitido por Nacho García Crespo.

18/10/2017 09:23 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TONI ITURBE DIALOGA CON JORDI NADAL EN LOS DIEZ AÑOS PLATAFORMA

AL HABLA CON EL EDITOR
 Jordi Nadal, el hijo del mecánico
que construye plataformas

Entrevistado por Antonio Iturbe. [Entrevista que me envía Bibiana Ripol.
Jordi Nadal ofrece entrevistas con motivo del 10º aniversario 
de Plataforma Editorial

Jordi Nadal es un radical: para el trabajo, para los afectos, para los cabreos, para la obsesión por las cosas que le importan… En su despacho de Plataforma, amplio pero austero, bajo la protección de una imagen de su hija con un muñeco gigante y otra de un cartel con la portada de Tintín en el Tíbet, él lo explica a su manera: «Dicen que las prisiones están llenas de gente como yo, es decir, soy un 8 del eneagrama, como Toni Soprano, pero Bach y la lectura me han transformado y sofisticado». Creció entre llaves inglesas en el taller de casa, pero él quiso siempre atornillar libros. Estudió letras, le apasionaba
Rilke y recitaba de memoria poemas de Hölderlin. Aunque se maneja muy bien con los números y su cabeza es una calculadora. Obsesivo como es, conoce no solo sus números, sino los de toda la industria del libro, poniendo en práctica la idea de que saber es poder. Su habilidad como gestor lo llevó a distintos cargos organizativos en grandes grupos editoriales, pero lo que él siempre quiso fue ser editor de base, ejercer esa profesión que consiste en ser jardinero del talento creativo. Jordi Nadal vive en un frenesí constante para sacar adelante su editorial, pagar las nóminas y defender su lugar en el mundo con uñas y dientes. Estos diez años han sido de remar a contracorriente y de pelear cada libro, perosu maestro Hölderlin escribía que «allí donde nace lo que nos condena, también nace lo que nos salva». Nadal sigue remando, pero sonríe con esa sonrisa taimada. Ha remontado su río.

¿Por qué la editorial se llama Plataforma? Plataforma me sugiere un lugar elevado, con 360 de visión y con posibilidades de hacer cosas. Siempre digo que «hacer me hace» (fer em fa), y es esencial, para mí, estar en un lugar desde el que las ideas y los proyectos, con el mejor perfil humano posible, se conviertan en realidades. 
En el libro que acabas de publicar, LibroterapiaTM, hay una reivindicación de la lentitud («La prisa no sirve para los libros»)…, pero ¡eres una persona de una aceleración bestial…! ¿Cómo se conjuga eso?
¡Dime qué editas y te diré de qué careces! Yo busco la serenidad,
porque mi manera de ser es hiperactiva, y los libros (como, en otro orden de cosas, escuchar Bach) me serenan. Y que sea rápido no quiere decir que no conozca, disfrute, valore y, llegado el caso, añore y anhele la lentitud.

Explicas que en el arranque de Plataforma hay miedo al fracaso. Miedo es una palabra que pensaba que no formaba parte de tu diccionario: ¿cómo es turelación con el miedo? Desde que leí Astérix y los normandos, de niño, supe que hay que controlar el miedo. También Tintín es valiente, ¡y mira que le pasan cosas! Tengo miedo porque soy humano y, por tanto, vulnerable. Además, el mundo puede ser muy duro. Convivir con el miedo e intentar superarlo es una manera de forjar carácter y, en definitiva, de avanzar. Y vivir es avanzar.

Y fracaso… ¿qué es fracasar? No llegar a ser quien merecías haber sido (en el sentido de no llegar a aquello a lo que estabas llamado a ser, lo de Píndaro, etcétera).
 
Y al revés: ¿qué es el éxito? Estar donde quieres, con las personas que quieres, asumiendo el coste, sabiendo que es más duro tener principios que intereses, y superar la ambición, conseguir que nunca la codicia ni el odio manden, conseguir embridarlos a ambos y convertirlos en ambición legítima y en energía creativa. Tener salud y gente que te quiera, y añado algo que parece un lujo pero que también es esencial: tiempo, espacio y silencio.

En 10 años la editorial ha multiplicado su número de libros publicados, sus ventas, su número de empleados…, ¿cuándo considerarás que has llegado donde querías llegar? He llegado donde quería, tampoco me imaginé nada. Estamos donde debemos estar, no quiero crecer. Quiero ser artesano e innovador, y con mayor tamaño, en mi sector, es muy muy difícil, no estamos en ello ni por ello. He embridado, desde hace mucho tiempo, la codicia, que destruye a tanta tanta tanta gente.
 
Hablas con orgullo de tu origen humilde como hijo de mecánico, ¿qué aprendiste en esa infancia trabajadora que no se enseña en los másteres universitarios? El trabajo bien hecho, la voluntad de servir, el valor de la honradez, el mandar en mi vida. El haber descubierto, con los años, que la vida es simple y que la gente solo quiere que la quieran.
 
De estos 10 años… ¿cuál ha sido el mejor momento? El día que nació mi hija Clara. Mucho después, pensar que crearíamos una editorial, Patio, para que tuviese libros elegidos por su madre, María Alasia. Una buenísima editora.
 
¿Y el peor? La soledad del empresario que empieza al inicio de una crisis enorme en un entorno de diez años de crisis y sus consecuencias. La enorme dificultad de trabajar siendo honrado. Lo duro que es encontrar personas honestas. Las decepciones de gente que no tiene ni nivel ni calidad.
 
¿En qué se diferencia este Jordi Nadal de 2017 de aquel de 2007 que montóPlataforma? Me he hecho mayor, soy mejor empresario, tengo menos energía. Soy más duro, pero me emociono más. Intento vivir para servir y busco a personas buenas.
 
Visto lo visto, si volvieras a empezar, ¿volverías a ser editor? Sí, porque no soy ni médico ni maestro, las dos profesiones, con sus variantes, en sentido amplio, que más aportan a una sociedad. Ser editor, en mi concepción, es buscar belleza, verdad y bondad… ¡y compartirla!
 
Barcelona, octubre de 2017, Antonio Iturbe

 

22/10/2017 10:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL 'TERRENAL' DE LAMOV

LAMOV CONMUEVE EN EL PRINCIPAL CON 'TERRENAL'


[Este texto de Michel Vallés* explica en buena parte la génesis de 'Terrenal', el espectáculo soberbio de LaMov que se despidió anoche del Teatro Principal. Una pieza preciosa marcada por el ‘Réquiem’ de Mozart y algunas piezas de Javier Sarnago. Doce bailarines, en diversas claves o situaciones simbólicas y dolientes, en una indagación en los trastornos del movimiento y del cuerpo y del alma, realizan un trabajo impresionante: intenso y lirico, convulso, con temblores, y de exploración total en los estados de ánimo, en las relaciones humanas, en el mar de la soledad.

Con ese impresionante subrayado musical del ‘Réquiem’ de Mozart hay momentos en que acuden las lágrimas a los ojos. La danza se vuelve emoción, estremecimiento, paleta incesante de sentimientos, sobre un escenario casi desnudo, aunque con unos elementos sencillos de escenografía que podrían simbolizar las habitaciones de hospital o el extraño corredor que lleva a la muerte.

Los bailarines, con su dinamismo y su entrega, bordan el amor, el desamor, el vacío, la amistad, el misterio, la fragilidad, la percepción fatalista del existir, el destino, y lo hacen con energía, plasticidad, sentido de la belleza, sensualidad, desamparo y manejo de los ritmos, algo que domina muy bien Víctor Jiménez, algo que prepara con meticulosidad en sus escenografías. Una de las obras más redondas de una compañía que trabaja mucho, que cree en lo que hace y que tiene una importante y generosa presencia en la vida cultural de Aragón y de su ciudad, Zaragoza.]


*La foto es de Jaime Oriz, que acudió de nuevo a ver el montaje del cual ha hecho un amplio reportaje.

http://www.elperiodicodearagon.com/…/marca-aragon_1235589.h…

TEXTO DE MICHEL VALLÉS*

Marca Aragón

Hace justo un año me diagnosticaron el cáncer de pulmón en fase IV. El 27 de octubre del 2016 tuve mi primera sesión de quimioterapia. Cinco horas en una cama con tres vías abiertas en el brazo derecho. Guardo fotos con mi hermano, con mi novia, con los amigos que me vinieron a ver. Hago la señal de la victoria. Cuando salí a la calle sentí cierta euforia, ya estaba en la pelea. Durante todo este tiempo he mantenido muchas conversaciones sobre el tortuoso camino que debe recorrer un enfermo de cáncer. Con Víctor Jiménez, director de la compañía de danza LaMov, he quedado con frecuencia. Hemos hablado largo y tendido, y de esas charlas ha salido Terrenal, una obra que se estrena mañana en el teatro Principal y que permanecerá en cartel hasta el domingo. Todo el mérito es suyo. Su creación trasciende de lo que yo haya podido contarle y refleja el sufrimiento, el miedo y la incertidumbre que vivimos los enfermos oncológicos. Pero también la esperanza, la pelea por la vida, la importancia de la amistad, de la familia, del amor. Habla de lo esencial, de lo más terrenal: la vida y la muerte. Suena el Réquiem de Mozart y la vibración de la danza resuena en la piel. Es una obra que relata lo más íntimo. Cualquiera puede sentirse identificado y traspasado. Víctor Jiménez consigue captar ese pálpito atemporal; la existencia misma repleta de contradicciones. LaMov es marca Aragón y marca Zaragoza; lejos de convencionalismos. Un proyecto artístico nacido aquí, que rompe fronteras y que merece apoyo y reconocimiento.

*Periodista

23/10/2017 00:24 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MAYA GODED: UN DIÁLOGO

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Maya Goded (Ciudad de México, 1967) es una de las grandes fotógrafas de América. Podríamos decir que está en la línea de artistas como Susan Meiselas o Nan Goldin. Estos días ha participado en Albarracín en el Seminario de Periodismo y Fotografía, que coordina Gervasio Sánchez. “Mi abuelo era aragonés. Se dedicó a la hostelería, a la comida, y trabajó en el primer hotel de Acapulco. Y mi marido, el actor Daniel Giménez Cacho, nació en España, pero de niño lo trasladaron a México. Llevamos más de veinte años juntos”. Así se presenta esta mujer de voz tranquila y sonrisa leve que pronuncia con suavidad el ‘ahorita’.

-Abrió el sábado el Seminario de Periodismo y Fotografía. ¿Qué quiso contar?

He hablado de crear más puentes para la fotografía y del intento de llegar a más gente, para que mi obra no se quede en un círculo de fotógrafos. Yo no trabajo para periódicos. Hago fotografía documental y es difícil darle salida. Mis fotos, más que de colgar en casa, son más bien de museos y de coleccionistas, y a la vez trato de escribir textos que van con las fotos. Conté que hice un documental del año pasado.

-¿‘Plaza de la Soledad’ no? ¿Está basado en su conocido proyecto fotográfico en blanco y negro?

-Sí, sí. El de hace 20 años. Que llegase al cine comercial es muy raro, fue muy importante, muy lindo, siento que se cumplió un diálogo que yo necesitaba desde hace mucho: quería que lo viera y que provocara a la gente que no ve fotos. La película también se pudo llevar al senado, a los reclusorios.

He leído que regresó a la plaza en 2012. ¿Volvió a citarse con las prostitutas o sexo-servidoras, como las ha llamado alguna vez?

-Tardé tres años en hacer este trabajo. Yo, en realidad, siempre he tenido como una continua relación en la plaza y con las mujeres. Me gusta introducir, presentar cosas, que se mueva la gente; todas son mujeres que conozco hace veinte años. Luego también trabajé en una obra de teatro con actores de Ciudad Juárez, donde tantas mujeres son asesinadas, que habla sobre las mujeres que han desaparecido. También lo había hecho en fotos en la serie ‘Desaparecidas’. Será un documental extenso, pero el lunes (hoy) voy a proyectar una parte.  En estos años he trabajado en  páginas y documentales web. Se trata de buscar otros espectadores para estos temas de violencia, de abusos, de violencia de género.

-Su fotografía es de denuncia, de documento social, de la intimidad. ¿Cómo se define?

Me importan temas sociales, me gusta abarcar desde algo muy personal y muy íntimo. Son como temas que he ido buscando y que están vinculados con mi propia historia y mi vida personal, siento que mi trayectoria ha sido un caminar mío buscando cómo entender situaciones o cosas que viví de pequeña pero que también que me han preocupado a lo largo de mi vida. Deseo entender la sociedad y entenderme a mí misma, y eso quiere decir también entender mi infancia y mis fantasmas. Y todo es como si tuviera un único objetivo: encontrar el significado de la vida.

-Usted reflexiona sobre la prostitución, el cuerpo, la violencia, la maternidad…

-Sí. Son como temas de todos que hago míos porque una trata de entenderse,, como si quisiera fotografiar y escribir mi propia historia. Y también se trata de encontrar cómo le puedo dar a eso una dimensión más social y universal.

-Usted empezó trabando con Graciela Iturbide, una de las grandes fotógrafas de América. ¿Qué aprendió de ella?

-Aprendí que hacer fotos no es solo tomar fotos, sino enriquecerte. Que hay que leer, que hay que soñar, oír música, la vida es algo mucho más amplio que tomar fotos. Gaciela Iturbide es una mujer muy culta en la música, en la lectura, en el pensamiento; me ha inspirado mucho para mi obra por su trabajo artístico y antropológico. Y ella me enseñó a jugar en la foto…

-¿Jugar’

Sí, sí, sí. Jugar en la foto. Yo juego, para mí fotografiar es jugar con la gente que estoy trabajando. En el documental yo tenía una idea, pero ellas, las mujeres también planeaban cosas. Se trata de que también la voz del otro salga en la foto y, ay, en el acercamiento. No creo en absoluto en la foto objetiva. La foto, hagas lo que hagas, es subjetiva, es opinión, es una forma de mirar. Sé que uno provoca tomando fotos; entonces también hay que saber jugar con eso.

Me llama la atención ese grado de intimidad que logra: saca a algunas prostitutas con sus amantes ocasionales, le dejan retratar sus cuerpos, sus pechos. ¿Cómo lo logra?

Nunca estás en la misma situación, claro, pero sí creo que hay que entablar la relación lo más horizontal posible. Para mí eso es lo que me gusta de la foto. Llegar al lugar, quitarte todos tus tabús y dejar que esa realidad te modifique, te mueva, te estremezca. De lo contrario no tiene sentido para mí tomar fotos. Yo también me abro y dejo que me toquen las cosas. Eso lo nota la gente a la que le haces fotos.

-Me ha parecido que en los últimos años, el vídeo y el cine la han seducido. ¿Es así?

Cuesta mucho tiempo hacer una película. Son diferentes. En el cine trabajas en equipo, con otras personas, y tenía mucha necesidad del movimiento y del sonido, pero ahorita creo que estoy cambiando mi rumbo totalmente. Ya no busco violencia y mujeres, busco otras cosas, medicina ancestral y otros temas. Iniciaré un viaje mío, interior, en el que me acompañará la foto fija. Para explorar el mundo lo mejor es ir con una cámara y sola.

 

 

 

 

28/10/2017 11:38 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

LOS CANTAUTORES EN EL II CONGRESO JOSÉ ANTONIO LABORDETA

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II Congreso José Antonio Labordeta

de Política, Comunicación y Periodismo


El II Congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo, que se  celebra hasta el sábado en la Sala Goya de las Cortes de Aragón - Palacio de la Aljafería de Zaragoza se ha centrado este viernes por la tarde en “Los cantautores en la transición”. Tras la ponencia del periodista Antonio Gómez, los protagonistas han sido ellos: Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Marina Rossell, Luis Pastor y Joaquín Carbonell, cuatro hombres y una mujer con sus canciones inmortales, con sus palabras fraternales, con su música sin fin. [Nota de Ana Rioja y el comunicación de la Fundación.]


Los cantautores en la transición


El II congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo ha reunido esta tarde a cinco cantautores de la transición.
Todos ellos han relatado ante un público entregado qué es para ellos la canción de autor y cómo se formaron como cantautores. Serrat ha contado que “comencé a escribir canciones como una forma de expresarme, en el afán de buscar canciones con contenido”. “Fueron los años más felices de mi vida, los de la transición, porque pensábamos que éramos inmortales e inmoribles” con un oficio maravilloso que me ha permitido escribir, cantar e ir por el mundo”. 

“Hace  40 años, los cantautores éramos personajes con la guitarra colgando, con pelo abundante y de izquierdas, pero en estos momentos ha habido un desarrollo de la música en el que los cantautores siguen siendo hombres que escriben canciones y las cantan, pero tienen más dependencias, están más esclavizados por productoras. Ahora somos una especie en extinción, unos venerables ancianos”.

Serrat ha recordado cómo fue su aprendizaje en el mundo de la canción cuando su abuela le compraba “Cancioneros” a los 4 años para poder seguir las canciones de la radio. “Mi segundo gran estímulo fueron las mujeres, que me hacían más caso si les cantaba La flor de la canela, y luego ya, cuando me incorporé a la nueva canción catalana. Y ha confesado su amor por Charles Aznavour, junto a la canción sudamericana.

Y lo que más ha enriquecido su vida y sus canciones son las “gentes que he ido conociendo a lo largo de mi vida, y que no sé cómo se llaman. Y viajar. Es necesario que la gente viaje, conozca, sepa… para llegar a la conclusión de que la gente sangra de la misma manera, y sueña, y ama a sus hijos de la misma manera. Todos somos iguales.

Marina Rosell ha confesado que viene de la tradición de todos los cantautores presentes esta tarde: Serrat, Víctor Manuel… y José Antonio Labordeta “el abuelo”. “Conocí a Labordeta en 1976, cuando grabé mi primer disco, a través de Ovidi Montllor. Me impresionó conocerlo, en su voz había sabor a tierra. Serrat fue mi otra gran influencia: él cantaba lo que yo veía y no pensaba que lo veía. Él ha trazado un hilo de identificación magistral entre todos nosotros. Ha hecho canciones superiores a él. Él y Paco Ibáñez que nos acercaron, además, a los grandes poetas del 27 musicalizando sus versos”.

“El espíritu de la transición fue la de la fraternidad de las culturas y yo canté con esa intención. Pero yo soy más feliz y mejor cantante ahora que en la transición, porque he podido formarme y sé lo que quiero. En la transición la felicidad era otra cosa, era la alegría de salir de un túnel, del franquismo”.

 

 

Marina Rosell ha asegurado que “la canción es palabra. Los cantautores son palabras. “Y hoy, en este momento, lo que ha faltado es la palabra. El gran desafío es cantar en la lengua del otro”.

Víctor Manuel ha asegurado que comenzó a escribir y a cantar escuchando la radio, oyendo a esos cantantes franceses e italianos. “Y luego te das cuenta de que componer tiene algo de inconsciente, una idea que te asalta, y que no hay nada más maravilloso que escribir una canción”.

Y ha recordado la transición como un periodo febril. “Me convertí en un activista, pero no fue un tiempo perdido. Ahora los cantautores tienen más difícil sobrevivir, porque no tienen la complicidad de los medios de comunicación”.

Luis Pastor llegó a la música porque “soy un ser musical. Estaba todo el día cantando. Hay algo maravilloso en mi vida, que es componer. Mis referentes están en el barrio, en los curas obreros, en las charlas, las lecturas… Componer es crear un nuevo ser y hay que respetar siempre la creatividad, porque la música, las canciones (con todo lo que tienen de conocimiento, crítica y reflexión), nos ayudan a ser mejores personas”. “No vamos a volver a ser los cantautores que fuimos. A los cantautores ya no se les necesita como en la transición. No conseguimos la utopía, pero vivimos en ella”.

Joaquín Carbonell ha manifestado que “yo también canté por ti, Serrat, porque nos enseñaste por dónde ir. Y por José Antonio Labordeta, mi profesor en Teruel, que cantaba rancheras porque en Teruel, entonces, no había nada que hacer. Cantábamos para pasar el tiempo, hasta que Sanchis Sinisterra, también profesor en Teruel, le dijo que compusiera sus propias canciones: abre la ventana y canta lo que ves, y lo que vio fueron unas tierras rojas que pasan hambre… una canción”. Para Carbonell, otra de sus revelaciones fue cuando, tras escuchar a Brassens, supo que se podían hacer canciones con ironía.


Cantautores en la transición, una música sin fin

Muy interesante ha sido la intervención previa de Antonio Gómez, referente del periodismo especializado en música. En los años 70 fue responsable de la sección de cantautores en el sello Movieplay-Gong, que dirigía Gonzalo García Pelayo. Minutos antes de la misma, el cantautor Luis Pastor ha recitado su ya célebre poema-canción “¿Qué fue de los cantautores?”, que ha emocionado a todos los asistentes al congreso (más de 200 personas).

En su ponencia “Cantautores en la transición, una música sin fin”, Antonio Gómez ha repasado la historia de la canción de autor en España, desde sus primeras influencias francesas en los años 60 (Brassens, Ferre, Brel y la plana mayor de  la chanson) a la latinoamericana, (Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra, Carlos Puebla o Chabuca Granda). Ha mencionado a los pioneros, “el surgimiento inicial de las primeras muestras de canción de autor española (más preciso sería decir catalana, Pi de la Serra, Enric Barbat, Guillermina Mota, Joan Manuel Serrat, María del Mar Bonet, Rafael Subirachs y Lluis Llach”. Ha hablado de su apogeo en los años 70 y de cómo le afectó la transición, su crisis y su nuevo resurgimiento.

Pero, sobre todo, ha puesto de manifiesto que “los cantautores antifranquistas no fueron tan sólo voceros más o menos frustrados de la revolución, fueron, ante todo, creadores artísticos. Contemplar  la canción de autor exclusivamente desde el punto de vista del testimonio político ofrece una imagen de los cantautores excesivamente simple y reduccionista y falsea su verdadero significado.

Cierto es que se convirtieron durante la transición en un medio de comunicación con el público, “constatando que la canción podía ser un medio artístico, musical y poético a la vez, con el que expresarse en relación con la sociedad”.

Para Antonio Gómez, “la responsabilidad de haber sido los primeros en España, no ya en componer nuevas canciones, sino en haber llevado esas canciones más allá del estrecho círculo de sus seguidores más cercanos, fue de tres nombres propios, artistas fundamentales ahora, cuya decisión de cantar nació de forma independiente y contemporánea: Raimon, Paco Ibáñez y Chicho Sánchez Ferlosio. No sólo es que fueran los primeros en grabar discos de larga duración en 1964, sino que sus canciones conectaron inmediatamente con ese tejido social antifranquista”.

Respecto a las críticas sobre la excesiva simplicidad de la canción de autor, ha precisado que “en sus primeros años, la canción de autor quiso ser voluntariamente sobria en su expresión musical, para destacar la importancia y la calidad del texto, en la necesidad de buscar la esencialidad de la canción. Se quiere una canción que comunique. Eso lo facilitaba la guitarra, pero dentro de la canción de autor hay todo tipo de instrumentos y estilos: el jazz, el folk, el flamenco o incluso el rock. La variedad musical de la canción de autor es evidente, pese a que digan que es monótona”. Desde comienzos de los años setenta y hasta la muerte del dictador, los últimos aleteos posteriores de la dictadura y el comienzo de la transición propiamente dicha, la canción de autor española fue haciéndose transversal, abarcando prácticamente la totalidad de los géneros musicales”.

Además -ha explicado- la canción de autor es una poética. La nómina de poetas musicados por la canción de autor es muy extensa (desde Góngora a Lorca, Miguel Hernández, Machado…). Los cantautores representan la corriente crítica y popular de la poesía española y encuentra en los años 60 y 70 su actividad lógica. Poesía con una sensibilidad contemporánea”.

Otro rasgo de la canción de autor, según ha expresado en esta ponencia, es que es el primer signo identitario de muchas comunidades. Prueba de ello es la cantidad de himnos que son adoptados. Algunas de aquellas canciones antifranquistas  se perdieron en la noche de la historia, pero otras, las mejores, se convirtieron en himnos movilizadores que sirvieron como elementos de identificación y reafirmación colectiva, de símbolo de unidad y solidaridad, de dinamizador de la lucha contra la dictadura y de alumbradores de un futuro en libertad. “Gallo rojo, gallo negro”, “España en marcha”, “Andaluces de Jaén”, “A galopar”, “Diguem no”, “D’un temps d’un pais”, “Bella, Ciao”, “No nos moverán”, “L’estaca”, “Somos”, “Canto a la Libertad”, “A cántaros”, “Qualsevol nit pot sortir el sol”, “Vallecas 75”… No es preciso decir los nombres de quienes nos las enseñaron, porque sabemos quiénes fueron.

“Si hubiera que datar el momento en que la transición llegó a la canción de autor española, bien se podría fijar en el 9 de mayo de 1976 y situarlo en la Universidad Autónoma de Madrid”, ha señalado. Aquel día y en aquel lugar la iniciativa aparentemente voluntarista y entusiasta de un grupo de estudiantes reunió a 50.000 personas ante 21 de los más destacados cantautores de todo el Estado español e incluso Portugal, incluido alguno, como Mikel Laboa o Raimon, que nunca antes habían aceptado participar en un acto de similares características. Se llamó Festival de los Pueblos Ibéricos y, si en aquel momento era el punto más alto que habían alcanzado los cantautores como representantes y potenciadores de una voluntad común de libertad, con la perspectiva del tiempo se puede comprobar que también supuso el comienzo de su decadencia en ese terreno concreto de influencia en la historia, de su capacidad de movilización política. Su cenit, pero también su canto del cisne”.

La herencia recibida

La ponencia de Antonio Gómez ha concluido de este modo: “Si la canción de autor española hubiera sido tan sólo un testimonio de resistencia contra el franquismo, en este punto acabaríamos este repaso del tema. O, como mucho, empezaríamos a hablar de memoria histórica, de lo que fue y que, aunque ya haya dejado de serlo, merece ser recordado como reivindicación y enseñanza del pasado. No es el caso, pues la canción de autor en España no es hoy tan sólo memoria de un ayer ya transcurrido, sino presencia viva y renovada. A lo largo de los más de treinta años transcurridos desde aquella transición, la canción de autor ha continuado activa, en muchos de sus viejos cultores, pero también en nuevas voces que han ido surgiendo hasta ahora mismo en una sucesión de oleadas generacionales. Jóvenes y ya no tan jóvenes que recorren los bares con una guitarra a cuestas, cantado para un público fiel y entusiasta, por más que minoritario, como si de una vueltas a los orígenes se tratara, convertidos los clubs juveniles o culturales de antaño en los actuales garitos con micrófono y mínimo estrado. También hay en ellos un cierto regreso a las raíces formales, con la guitarra como principal, y a veces único, acompañamiento.

La lista de cantautores españoles surgidos tras la transición política es larga, y en numerosos casos su obra valiosa. Desde Ruper Ordorika o Javier Ruibal, reciente Premio Nacional de las Músicas Actuales, que abrieron paso a las nuevas generaciones allá por los comienzos de los ochenta, hasta Pedro Pastor Guerra, que con apenas 23 años ha mostrado ya sus cualidades de heredero no sólo musical, sino biológico. Y ahí queda en mezcla cronológica un listado (somero, que el espacio manda): Pedro Guerra, Javier Batanero, María José Hernández, Albert Pla, Javier Bergia, Fermín Muguruza, Marta Plumilla, Ismael Serrano, Andrés Sudón, Emilio Cao, Silvia Pérez Cruz, Javier Álvarez, Rozalén

 

 

Una continuidad generacional que no se explica sólo por la posible devoción de los más jóvenes hacia sus mayores, muchos de ellos perfectos desconocidos para las nuevas generaciones, o por la importancia que le puedan a su papel histórico, sino porque la canción de autor supuso, en todo el mundo y también en España, la creación de un lenguaje creativo compuesto por diferentes modelos musicales y poéticos, y cuya esencia fue y es la actitud del autor y cantante ante la canción que compone y canta, considerándola como una obra creativa y artística, adulta y madura, capaz de expresar las complejidades del conjunto de los humanos, de sus vivencias personales o sociales, afrontadas a menudo desde un punto de vista crítico y a veces subversivo.

 

CLAUSURA DEL CONGRESO MAÑANA SÁBADO. Para concluir el congreso, mañana sábado a las 10 horas se realizará una visita guiada al Palacio de la Aljafería para los congresistas y tras ella habrá una ponencia a cargo de Eloy Fernández Clemente sobre “Andalán”.

El II Congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo aborda “La transición en España”, “La transición en Aragón”, “La transición y los medios de comunicación, nacionales y aragoneses”, “Los cantautores en la transición”, y “Andalán”. Está organizado por la Fundación José Antonio Labordeta, con la coordinación de Antonio Ibáñez, y cuenta con la colaboración de Las Cortes de Aragón, el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y Caja Rural de Teruel.

Participan en este congreso célebres políticos, periodistas, historiadores y otros agentes sociales que vivieron muy de cerca y fueron protagonistas de esta transición, esos años en los que se selló gran pacto político, a base de diálogo y consenso, para que España llegase a ser una democracia; un talante y unos modos de hacer que hoy, más que nunca, conviene recordar y debatir. Por ello, este congreso aborda la importancia de ese periodo histórico en el que José Antonio Labordeta también participó con un protagonismo determinante.

La Fundación José Antonio Labordeta es una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo principal recordar, estudiar, preservar y difundir la obra, el pensamiento y la memoria del escritor, músico y político aragonés, así como acoger la obra de todas aquellas personas vinculadas generacional o afectivamente con él. Horario para visitar su sede (calle Mariano Barbasán, 5 – entrada por la calle Latassa): de lunes a viernes de 10.30 a 13.30 horas. Entrada: 1€.

 

*La foto es de Javier Castejón.

 

 

ELOY FERNÁNDEZ CLAUSURÓ EL iI CONGRESO JOSÉ A. LABORDETA

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CLAUSURA DEL II CONGRESO JOSÉ ANTONIO LABORDETA
Esta mañana se ha clausurado el II Congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo, que se ha celebrado en las Cortes de Aragón - Palacio de la Aljafería de Zaragoza y que ha abordado durante tres días la transición. El balance es muy satisfactorio, ya que ha contado con 200 asistentes inscritos y un nivel muy alto en todas las ponencias y mesas redondas.
La ponencia de Eloy Fernández Clemente sobre “Andalán” y las palabras de agradecimiento de Juana de Grandes, presidenta de la Fundación José Antonio Labordeta (organizadora del congreso), han cerrado un encuentro que ha recordado, debatido, analizado y criticado ese periodo de la historia contemporánea en el que se selló un gran pacto político para que España pasara de una dictadura a una democracia y en el que también participó con un protagonismo determinante José Antonio Labordeta. (Nota de Ana Rioja y prensa de la Fundación. En la foto Eloy Fernández Clemente y Juana de Grandes, profesora y viuda de José Antonio.).

“El balance de este congreso es muy satisfactorio, con 200 asistentes inscritos, el máximo que podía albergar la sala, y un nivel altísimo en todas las ponencias y mesas redondas. Todos los participantes han aportado su punto de vista sobre la transición, este proceso histórico que estos días se ha visto también muy condicionado por la actualidad política, con la sombra de lo que sucedía en Cataluña muy presente”, afirma Antonio Ibáñez, coordinador de este encuentro.

A pesar de este condicionante, se ha conocido un poco mejor, y de la mano de sus protagonistas y testigos directos, cómo se construyó este proyecto político a partir de unos años convulsos en los que el diálogo y el pacto eran imprescindibles. Con la visión de todas las mesas redondas y ponencias, hoy conocemos un poco mejor algunas de las claves de esa etapa en España y en Aragón.

Para Antonio Ibáñez, "una vez más, el esfuerzo de la Fundación se ha visto correspondido por el cariño y el interés de los asistentes al congreso, que ha abordado los orígenes del compromiso de Labordeta, cuyo legado ha estado bien presente en la intervención de todos los participantes. Especial agradecimiento a las Cortes de Aragón y a sus trabajadores, que se han volcado con el equipo organizador para que todo haya salido a la perfección”.

Algunas conclusiones
Las ponencias y los debates entre políticos que ha organizado este congreso han puesto de manifiesto que la transición española no terminó con la proclamación de una constitución, sino que está “inacabada”, porque estamos ante una nueva transición española para la que es necesario recuperar la ilusión democrática, el diálogo y el consenso que se vivió entonces, porque para hacer política hace falta mucha relación personal. Y se ha recordado la figura y el talante de Labordeta, su capacidad para escuchar, para establecer esas relaciones personales para las que José Antonio Labordeta era un maestro.



También han coincidido en afirmar que la Constitución, cuando nació era homologable con las del resto de Europa, pero hoy, que va a cumplir 39 años, necesita algunas reformas y retoques. En líneas generales se ha valorado la transición como un periodo muy positivo en la historia de España pero con problemas no resueltos como los de Cataluña y el País Vasco.
Respecto a Aragón se ha evidenciado que esta Comunidad no ha tenido, ni en la transición ni ahora, el protagonismo que debía poseer, y que tiene que recuperarlo, porque los aragoneses son pocos pero útiles. Deben ser los interlocutores privilegiados con Cataluña (no en vano medio Aragón está en Cataluña) y ser puerta de Europa, bisagra para articular la economía.
Los periodistas que se han dado cita en este congreso han coincido al afirmar que, como en la transición o en el 23 F, ahora estamos en un momento clave de la historia de España en el que el periodista debe renunciar a sus intereses particulares para ponerse al servicio del bienestar común. Si entonces los periodistas participaron, como portavoces del pueblo, en algo que les superaba, en unos objetivos de gran valor, ahora también están en una época de renuncias.
Especialmente emotiva fue la jornada del viernes por la tarde en la que “Los cantautores de la transición” (Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Marina Rossell, Luis Pastor y Joaquín Carbonell) recordaron a Labordeta y sus canciones que saben a tierra, y el espíritu de la transición, que fue el de la fraternidad de las culturas, y reivindicaron el poder de la palabra y el desafío de cantar en la lengua del otro. Cuatro hombres y una mujer con sus canciones inmortales, con sus palabras fraternales, con su música sin fin.
Andalán, a 30 años de su desaparición
Esta mañana, en la jornada de clausura del congreso, Eloy Fernández Clemente, catedrático de Historia Económica, periodista y fundador del PSA, ha realizado una ponencia sobre la revista “Andalán, a 30 años de su desaparición”, considerada la publicación periódica (primero quincenal y luego semanal) más importante de la Transición en Aragón, caracterizándose sus contenidos por las referencias a la izquierda, el aragonesismo y la cultura.
Fernández Clemente, una figura sin la que no se podría entender el Aragón contemporáneo, una persona comprometida, analista certero, fundador de Andalán e íntimo amigo de Labordeta, ha relatado cómo fue el nacimiento de esta revista y ha realizado una reflexión sobre lo que fue y representó para quienes la hicieron y para la sociedad de entonces, “en aquella dura y difícil transición hacia la democracia hoy tan cuestionada”. Una revista que nació en 1972 pero que soñaron Labordeta y Fernández Clemente en Teruel en los 60. Se han cumplido 45 años de su nacimiento y 31 de su desaparición; 15 años de vida, un tiempo en el que logró hacerse un sitio en la memoria colectiva.
José Antonio tenía una enorme vocación periodística y colaboró en muchos medios. Era muy querido por los periodistas, ha recordado. Pero el medio en el que más escribió y al que se sintió plenamente vinculado fue Andalán. Labordeta creaba y cerraba secciones nuevas y todas tenían éxito. “Con su figura, su aspecto bronco y serio pero a la vez chungón y sencillo, desempeñó por edad y autoridad moral el papel del hermano mayor que siempre está cuando lo necesitas, con un consejo, una broma, un abrazo. Había unanimidad en reconocer y querer al líder natural. Sin él, aquello hubiera estallado unas cuantas veces en mil pedazos”.
Escribió muchas “cosicas”; la mayoría impregnadas de fuerte ironía, pero también de ternura, emoción contenida y melancolía. “Y todo se convertía en esa materia mágica en que sólo algunos elegidos logran convertir cuanto tocan: literatura”. El mundo del Mercado Central, el Colegio que su padre dirigía; la casa, regida por su mítica madre; la admiración enorme hacia su hermano Miguel; los profesores y maestros; los alumnos. Y el mundo de Niké y los amigos… Hizo entrevistas, una magistral a Tuñón de Lara; aportó crónicas viajeras, o de sus años turolenses, recordados con nostalgia; lloró la emigración, como en sus canciones. Y fue contundente cuando hablaba de política. Incluso sobre el querido PSA.Y, sobre todo, nos enseñó a apreciar, vivir, el don de la amistad”.
Fernández Clemente ha citado en su ponencia a las personas que trabajaron y colaboraron en mayor o menos medida con Andalán. “Desde la primera etapa, fueron integrando los diversos consejos de redacción gentes de la cultura, el periodismo y la política, las tres señas trabadas, en generaciones bien diversas”.

Pedro Rújula escribió en la Historia de Aragón de La Esfera: “En sus páginas tuvo lugar la mayor concentración de capital intelectual aragonés de toda la historia… jóvenes intelectuales que con su brillantez irreverente mostraban en cada número de la revista que el recambio de la cultura oficial franquista estaba ya listo. Andalán transmitió una visión crítica con la situación presente, pero también una recuperación del pasado progresista de la región, y una proyección del futuro democrático que estaba a las puertas. Creó, en definitiva, una nueva imagen de Aragón, alternativa a la que había proyectado el régimen durante las últimas décadas, y con la que los aragoneses del momento no tardaron en identificarse.” Además hubo una generación Andalán, que fue mucho más allá de la publicación, interviniendo en numerosos aspectos de la vida cultural, publicando cientos de libros, actuando en política, en periodismo, contribuyendo a una conciencia democrática aragonesa.
“Sin embargo, cuando creamos Andalán no creíamos que 45 años después se habría logrado un aceptable grado de difusión de nuestras señas de identidad, y un claro avance político. (Ya se ha hablado mucho estos días de la transición, sus contradicciones e insuficiencias), ha asegurado. “Pero, en mi opinión, es lo mejor que podía habernos ocurrido. Hay democracia y libertades, aunque siempre incompletas; hubo progreso económico, aunque tras años de crecimiento y hasta esplendor la crisis hundió y maltrata a muchísimas personas; ha habido un gran progreso social en sanidad, educación, seguridades, aunque todo parece tambalearse. Nuestro mensaje estuvo vaciado de pasión por nuestro sentido universalista, nuestro terror al cantonalismo baturro y cazurro, y un exagerado miedo al sentimentalismo y al ridículo (que nos hace evitar cachirulos, excesos de jotas, y nos molesta oír "La Pilarica", "el equipo maño", o ser identificados por signos gastronómicos)”.
“Se ha avanzado, porque hoy sabemos más unos de otros. Los problemas de cada rincón del viejo reino. La semilla democrática ha reverdecido los barbechos y eriales que cantara Labordeta. Y, aunque sea mediante enconados y lamentables enfrentamientos, hay expectación por el futuro, hoy tan vinculado a la suerte de Cataluña, y se ha hecho bandera de un nombre que apenas era una marca débil en la zona amarillenta o verdusca del mapa escolar: Aragón”.
“Por eso, quizá no sea inútil recordar a los más jóvenes que en esta tierra se supo desempolvar valores y avanzar como colectivo. ¿Por qué no habría de volver a hacerse en estos tiempos de grandes dificultades? Queremos alcanzar las máximas cotas de autogobierno, no porque nuestros posibles padres de la patria chica, sean potencialmente mejores que los centrales, sino porque sean elegidos aquí, controlables aquí, conocedores de esta tierra y sus problemas. Y, en fin, porque sólo controlando a fondo aspectos decisivos para el bienestar -como la salud, la educación y la cultura, podremos hacer a nuestro pueblo no sólo más próspero y feliz, también más consciente de ser pueblo, colectivo, nación”, ha concluido Eloy Fernández Clemente.
Tras esta intervención, Juana de Grandes ha agradecido a las Cortes de Aragón y a todos los asistentes a este congreso su colaboración y apoyo, así como a todos los que han participado en las ponencias y mesas redondas. Ha tenido unas palabras muy emotivas para el principio y el final del congreso: la desaparición del PSA y la pérdida de Andalán, que supusieron “dos banderas rotas” para Labordeta. Y con sus palabras ha querido rendir un homenaje a Eloy Fernández Clemente por su “extraordinaria ponencia, su amistad y su “lucha incansable junto a José Antonio para hacer un Aragón mejor”.

28/10/2017 14:06 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

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