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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2017.

VÍCTOR JUAN RECOPILA 66 TEXTOS SOBRE LOS MAESTROS

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[Recibo esta buena noticia de Víctor Juan: publica un nuevo libro sobre los maestros.] El próximo 16 de octubre, a las 19:30 horas, se presentará en la Biblioteca de Aragón el libro editado por Doce Robles en el que he recogido las 66 columnas que he publicado durante cuatro cursos en Heraldo Escolar. Es un libro cocido a fuego lento. Es un libro en el que, en realidad he invertido casi treinta años, el tiempo necesario para poder recoger los datos pequeños que he ofrecido en las columnas. A mí me hubiera gustado poder consultar esta suerte de diccionario de maestros, escuelas y pedagogía.

 

 

DELANTAL

Se recogen en este libro las sesenta y cinco columnas que han visto la luz desde octubre de 2013 hasta junio de 2017 en la sección «De escuelas & maestros» de «Heraldo Escolar», el suplemento de educación de Heraldo de Aragón. Ni Lucía Serrano, coordinadora del suplemento, ni yo mismo podíamos imaginar que esta colaboración nos llevaría tan lejos. Escribir en el Escolar de Heraldo me ha permitido gozar de un enorme privilegio: llegar directamente al corazón de las escuelas aragonesas. Durante estos cuatro años he intentado contar un cuento —a veces varios— con dos mil quinientos caracteres, letra arriba, letra abajo. No siempre ha sido fácil, pero en todas las ocasiones me ha resultado muy grato porque necesitamos contarnos que hubo maestros cultos, que publicaron libros, dictaron conferencias, escribieron frecuentemente en la prensa, salieron al extranjero con el propósito de conocer los sistemas educativos de otros países y, algunos, pagaron un precio muy alto por su compromiso con la construcción de una sociedad más justa.

Cuando había publicado más de sesenta columnas valoré la posibilidad de reunirlas en un libro, una suerte de diccionario como el que, tantas veces, yo hubiera querido consultar. Las biografías de estos maestros y las breves crónicas sobre iniciativas como las Misiones Pedagógicas, la imprenta Freinet, las colonias y las cantinas escolares o la graduación de la enseñanza, nos permiten asomarnos a una época concreta de nuestra historia. Así desfilan por estas páginas las carencias de las escuelas y de la formación del magisterio durante el siglo XIX, la modernización pedagógica y cultural del primer tercio del siglo XX, la ilusión compartida por muchos maestros durante la II República, el drama que fue, se mire desde donde se mire, la Guerra Civil o la dureza de la dictadura del general Franco que, como cantó el poeta Celso Emilio Ferreiro, sumió al país en «la longa noite de pedra»… En el fondo de estas columnas late la historia de Aragón porque analizar la escuela es, en realidad, analizar la sociedad de cada momento.

Quiero terminar esta breve introducción agradeciendo a Javier Lafuente, editor de Doce Robles, la paciencia con la que ha atendido mis dudas y mis sugerencias durante la gestación de este libro. Él ha hecho que todo sea muy fácil. A las muchas deudas que en los últimos veinticinco años he contraído con José María Hernández Díaz, añadiré ahora la amable presentación que ha escrito para Crónicas de la vieja pizarra. El profesor Hernández Díaz es para mí un referente personal e intelectual por el rigor de sus investigaciones, por su gozosa dedicación a la docencia y por su labor como director de dos publicaciones imprescindibles en nuestro ámbito: Historia de la Educación. Revista Interuniversitaria y Aula. Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca. Por si esto fuera poco, un día me confesó que, después de su pasión por la Unión Deportiva Salamanca, es un seguidor zaragocista porque cuando era niño y compartía patio de recreo con Vicente Del Bosque, en nuestros años magníficos, era muy difícil no ser del Real Zaragoza.

 

Víctor Juan

 

*He aquí uno de los textos.

CUADERNOS ESCOLARES

 

No será la última ocasión que escriba en esta columna sobre los cuadernos escolares de Alfonso Morellón, alumno del Grupo Escolar de la Plaza de Santa Marta de Zaragoza, dirigido por Pedro Arnal Cavero desde 1921 hasta 1929 y en dónde también trabajaron los maestros Ramiro Soláns y José María Fuertes Boira, quien trajo de su viaje por Francia y Bélgica el primer proyector de cuerpos opacos conocido en España. Pero esta es otra historia y de ella me ocuparé otro día.

En el Museo Pedagógico de Aragón se conservan treinta y tres cuadernos del niño Alfonso Morellón, redactados entre 1920 y 1925, cuadernos de sucio y de limpio, escritos a varias tintas y alegremente ilustrados, que son un retrato preciso de lo que los alumnos vivieron en la escuela. Así sabemos que hacían prácticas de solfeo, que habían cultivado un huerto o que habían hecho excursiones por el entorno del río Ebro para recoger hojas y plantas con las que confeccionaron un herbario. Todas estas actividades eran realmente innovadoras en el contexto de unas escuelas presididas por la pasividad, la rutina y la memorización.

 

«Lo que hice yo durante las fiestas del Pilar»

Alfonso Morellón escribió un diario de las fiestas del Pilar de 1923 que, para envidia de todos nosotros, se extendieron del 11 al 22 de octubre. Antes de empezar las vacaciones, este aplicado escolar hacía una promesa en su cuaderno: «como los días son largos y no está bien la holganza continua, dedicaremos cada día un rato a llevar al corriente nuestro diario». Algunas crónicas no son demasiado extensas. El día 14 de octubre, por ejemplo, se resume en un lacónico «Lo pasé muy aburrido».

En aquellas fiestas no faltaron los cabezudos, las ferias, el circo, los caballetes, la retreta, la merienda en la arboleda, el rosario, jugar al pelotón, los fuegos artificiales o la traca final de fiestas. También se montó, acompañado de su madre, en la noria monumental.

Concluía su diario con el dibujo de este gigante del que decía: «Durante las fiestas del Pilar, este ha sido mi mejor amigo».

 

 

 

01/10/2017 09:56 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

VIDA DESESPERADA DE ÉDITH PIAF

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 La vida desesperada de Édith Piaf

 

La cantante y actriz (1915-1963) conmovió a las masas con sus canciones y sigue considerándose “la voz de Francia”

 

 

“Cantar es otra forma de escapar. Es otro mundo”, dijo Édith Giovanna Gassion, que se haría famosa como Édith Piaf, la desgarradora musa de los existencialistas franceses de los años 50. No es fácil hallar una vida tan accidentada y dramática como la suya. Ella misma contribuyó a llenarla de consejas: dijo que había nacido en plena calle Belleville y ya se sabe que nació en el hospital de Tenon, en París. Su padre era el acróbata Louis Alphonse Gassion y su madre la cantante de cabaré Annette Maillard, alcohólica y enferma. Tras volver de la I Guerra Mundial, su padre se hizo cargo de ella; la niña sufrió una queratitis (inflación de la córnea) que la dejó ciega un tiempo. Se recuperó y pasó a vivir con su abuela paterna, que regentaba un burdel en la Normandía; por eso casi siempre se dice que fue educada por las prostitutas.

Más tarde, empezó acompañar a su padre en su circo ambulante y llamó la atención con su poderosa voz. Conoció a un joven, Louis Dupont, con quien tuvo una hija, Marcelle, que murió a los dos años. Y a la vez la descubrió un empresario de cabaré Louis Leplée, la contrató y le publicó su primer disco bajo el nombre de Môme Piaf (Pequeño gorrión), por su aspecto  desvalido. Un día, tras un incidente no esclarecido, Leplée apareció muerto de un disparo y Édith fue acosada.

Regresó a los bajos fondos, a los cabarés modestos de Pigalle, hasta que se cruzaron en su camino el compositor Raymond Asso, que le regaló canciones y le enseñó a mejorar su técnica vocal, y la pianista Marguerite Monnot. Volvió a enamorar al público y puede decirse que en vísperas de la II Guerra Mundial ya era una cantante famosa con sus temas, desesperados y melancólicos, del París más costumbrista y sombrío. Con ‘Ma legionnaire’ obtuvo un gran éxito: podía oírse como una canción de amor y un canto contra la guerra. La actitud de Édith Piaf en la contienda fue compleja: algunos biógrafos dicen que visitó un campo de internamiento alemán, que estuvo próxima al gobierno pro alemán de De Vichy y a la vez se sabe que protegió y ayudó a muchos judíos. Estaba con los débiles.

En 1944 se cruzó con un joven y apuesto cantante de music-hall que se convertiría en su amante: Yves Montand. Estuvieron casi dos años juntos y en 1946 iniciaron una gira que acabó en ruptura. Édith fue una mujer apasionada, con una sexualidad vibrante, capaz de vivir varias relaciones simultáneamente. En cierto modo, su existencia, puro coraje, era una constante búsqueda de un hombre ideal y una batalla contra el amor imposible. En 1947, conoció al gran púgil Marcel Cerdán, casado y padre de tres hijos, con quien no tardaría en iniciar una relación amorosa. En septiembre de 1948 se coronó campeón del mundo ante Tony Zale. Un año más tarde, ella, que iba de éxito en éxito por Estados Unidos, lo llamó para que acudiese a verla. El avión, con destino a Nueva York, sufrió un accidente en San Miguel de las Azores el 28 de octubre y Cerdán perdió la vida con otros 47 pasajeros.

Édith Piaf sufrió una crisis de tristeza y de ansiedad y se hizo adicta a la morfina, dependencia que ya no abandonaría jamás. A Cerdán le dedicó uno de sus mejores temas: ‘Hymne a l’amour’ (1949), que sucedió en su lista de espléndidas canciones a ‘La vie en rose’. Contaba historias crueles con un sentimiento desgarrador; la gente la oía con fervor, hipnotizada. Poseía sinceridad, hondura, escalofrío, parecía que en cualquier instante estallaría en llanto. Consciente de su capacidad de comunicación, dijo: “Estoy segura de que podría leer a Baudelaire en un cabaré y me aplaudirían”.

En 1950 conquistó el Olympia. Al año siguiente conoció a Charles Aznavour, que lo fue todo para ella: amante, secretario, letrista de temas de como ‘Jezebel’ o ‘Plus bleu que tes yeux’. En 1952 se casó con el cantante Jacques Pills y vivieron juntos, con altibajos, hasta 1956, año en que triunfó en el Carnegie Hall. Dos años después se cruzó en su camino Georges Moustaki; los cantantes jóvenes eran su especialidad; a los ya citados se sumarían Eddie Constantine y Gilbert Bécaud. En 1958, viajando en coche con Moustaki, Édith sufrió un terrible accidente, que le exigió diversos tratamientos. En medio del dolor, era esclava de los opiáceos y del alcohol. No tardó en descubrírsele un cáncer hepático. En 1961, se sobrepuso a todo y aceptó la oferta de cantar de nuevo en el Olympia, que estaba a punto de cerrar. No tenía fuerzas, parecía que iba a desplomarse en cualquier instante; apareció en escena con su vestido negro y su voz trémula y cautivadora, y cantó: ‘Je ne regrette rien’ (No me arrepiento de nada). Louis Armstrong dijo: “Me arrancó el corazón”. Algo que suscribieron el público en general y amigos como Alain Delon, Belmondo, Brassens, Paul Newman o Duke Ellington Gracias a ella, el Olympia sobrevivió.

Se casó de nuevo, esta vez con el joven peluquero y cantante griego Théo Sarapo. Apenas vivió un año más: el 10 de octubre de 1963, a los 47 años, moría en el barrio periférico de Grasse. Se conocía tan bien que dejó este autorretrato: “Todo lo que he hecho durante mi vida ha sido desobedecer”.

 

LA ANÉCDOTA

 

Amigos y admiradores. Édith Piaf, cantante y actriz de cine y de teatro, tuvo muchos admiradores. Desde Serge Gainsbourg a Marlene Dietrich, desde Sartre a Roland Barthes. Uno de sus mejores amigos fue Jean Cocteau, que escribió para ella ‘Le bel indiferent’. La muerte de ambos se hizo pública el mismo día, el 11 de octubre de 1963, aunque ella había finado un día antes. A Édith Piaf el arzobispo de París le negó el funeral católico por su vida disipada. El abad Leclerc, en cambio, bendijo su tumba de Pere Lachaise. Ella creyó ciegamente en Dios. Marion Cotillard le dio vida en ‘La vida en rosa’ (2007) y conquistó el Oscar. Francia celebra este año el centenario de su nacimiento.

 

*De la serie del Verano de 2015. La foto es de Raymond Voinquel.

 

01/10/2017 11:52 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

MURNAU, EL POETA DEL CINE MUDO

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F. W. Murnau, el poeta del cine mudo

 

La tumba del director de ‘Nosferatu’ y ‘Amanecer’ fue profanada y, como a Goya, le han robado su cráneo

 

Friedrich Wilhelm Plumpe, hijo de un fabricante textil, ha pasado a la historia como “el poeta del cine” o “el poeta del silencio”. Es autor, al menos, de dos obras maestras: ‘Nosferatu’ (1922), una interpretación libre de ‘Drácula’, y ‘Amanecer’ (1927), un complejo ejercicio de exquisita sensibilidad, la primera película que hizo en América. Murnau había nacido en Bielefeld (Alemania) en 1888; desde muy joven, destacaría por su curiosidad y su talento. Estudió arte, filosofía y música en la Universidad de Heidelberg y participó como piloto en la I Guerra Mundial; fue herido en Suiza y regresó a casa. Al principio, influenciado por el romanticismo, más o menos tenebroso o fatalista, por el nuevo expresionismo y por el productor y dramaturgo Max Reinhardt, con quien colaboraría, se inclinó por el teatro como actor, aunque no tardaría en debutar en el cine. En 1909 se cambió el apellido: sustituyó Plumpe por Murnau, un pueblo de la alta Baviera que había visitado con uno de sus amigos en bicicleta.

En 1919 filmó ‘El muchacho en azul’ y realizó varias películas antes de ‘Nosferatu’, algunas tan interesantes como ‘El castillo Vogeloed’ y ‘Fantomas’, basada en una novela del Nobel Gerhard Hauptmann, con guion de Thea von Harbou. En 1922, un año muy intenso, se estrenó la historia del vampiro ‘Nosferatu. La sinfonía del horror’, que se rodó en exteriores. Como la productora no logró conseguir los derechos de la novela ‘Drácula’ de Bram Stoker, hizo su propia adaptación y cambió al Conde Drácula por el Conde Orlok. La viuda del escritor lo denunció y fue condenado a destruir la película. Alguna gente tenía copias y, felizmente, la película se conserva. Más tarde filmó ‘El último’ (1924), ‘Tartufo’ (1926) o ‘Fausto’ (1926), con su actor fetiche Emil Jannings. ‘Fausto’ tenía algo de superproducción y era un intento de contar la historia de Goethe del anciano sabio que vende su alma al diablo para conquistar a la bella Margarita. El cine de Murnau poseía una factura técnica indiscutible: pura plasticidad y belleza. Trabajaba como nadie la puesta en escena –admiraba al romántico Friedrich, pero también a Rembrandt y a Goya-, poseía un especial sentido del ritmo y los movimientos de cámara eran innovadores.

Lo reclamaron de Hollywood y allí estrenó ‘Amanecer’ (1927), para muchos uno de los más bellos poemas visuales del cine mudo, de casi tres horas, expresionista, que abordaba la historia de un hombre que tiene el corazón dividido entre dos mujeres. Recibió tres Oscars. Con todo, a W. F. Murnau no le acompañó el éxito en su periplo norteamericano, quizá por ello intentó regresar a su país. Rodó ‘Tabú’ en Tahití, su último y tumultuoso proyecto.

Un 11 de marzo de 1931 perdió la vida en Santa Bárbara, California, en un accidente de coche que conducía un joven filipino de catorce años, al que, según cuenta Kenneth Anger en su ‘Hollywood Babilonia’ (Tusquets), le practicaba sexo oral. Murnau ha vuelto a ser recordado estos días porque alguien profanó su tumba, en el mausoleo número 22 de Stahnsdorf, rompió el ataúd metálico y robó su calavera. Este hecho le vincula con su querido Goya: en 1888, tras la exhumación de sus restos, el cónsul Pereira remitió una nota desde Burdeos donde decía: “Esqueleto de Goya no tiene cráneo”. Aún hoy no se sabe qué fue de él. Quizá sea más fácil saber qué pasó con el cráneo de Murnau.

 

LA ANÉCDOTA

Murnau murió en marzo de 1931 y su cadáver tardó casi un año en volver a su país. Antes fue cuidadosamente embalsamado. El rodaje de su última película fue un tormento. Le escribió a su madre y le dijo: “En ningún sitio me hallo en casa; en ningún país y en ningún lugar, ni cerca de ninguna persona”. La víspera de su adiós, un astrólogo le anticipó que perdería la vida en un accidente.

 

*La foto es de 1920.

 

 

 

01/10/2017 12:21 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

SUBIDA A LA PEÑA MONTAÑESA

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Eduardo Viñuales Cobos me envía esto: "Yo estoy subiendo a la Peña Montañesa, envuelto por peñas y nubes, con pinos negros retorcidos y centenarios... Día mágico. Te mando foto".

01/10/2017 12:25 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

PERICO: DESDE EL RINCÓN DE LA VIDA

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Pedro Fernández Castillejos (1952-2016), Perico, el doble campeón del mundo, encarna muy bien el destino de los boxeadores: salió de la nada, del orfelinato en Calatayud y en Zaragoza, alcanzó la fama, se aupó a la cima y finalmente inició su caída, que había alcanzado su estadio más triste en los últimos tiempos, cuando se quedó sin fonda y sin dinero, y hubo de refugiarse en un bar de alterne. Perico, tras dejar el boxeo y percibir que los caudales y los amigos desaparecían, siempre buscó un refugio: para pintar, para recordar su vida, para seguir. Y lo encontró en algunos amores, en lugares como el desaparecido Mangrullo, e incluso encontró otra forma de refugio en la música o en la literatura. Uno de los discos más bonitos de Enrique Bunbury, ‘Flamingo’, está dedicado a él y a su mundo, y se oye la voz de Héctor Quiroga que anuncia que Perico acaba de proclamarse campeón del mundo ante Furuyama. Alberto Maestro redactó su primera biografía; Mariano Gistaín y José Antonio Ciria realizaron una auténtica investigación hasta dar con su madre para ‘La vida en un puño’ (Ediciones del Valle, 1987). Juan Luis Saldaña y Octavio Gómez Milián le situaron en la esfera de la cultura pop: Perico grabó un disco, fue felicitado por Franco, pero además fue una criatura de la noche, que coincidía con los ‘zaraguayos’, en la vida alegre de la Zaragoza de los 80. Siempre le gustaron los toros: alterna la pintura abstracta, con la que paseó por algunos platós de España, con la pintura taurina, más bien esquemática. Vivir contra la memoria y el mito no es nada fácil: Perico, vulnerable y solo, era indomable y carne de leyenda.

 

01/10/2017 16:43 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

'LA BORRACHERA DE LA IDENTIDAD'. DANIEL GASCÓN EN 'LETRAS LIBRES'

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LA BORRACHERA DE LA IDENTIDAD
Artículo de Daniel GASCÓN, publicado el 29.09.2017 en ’Letras Libres’.
La crítica a una identidad colectiva, a su parafernalia hortera o su propaganda, se ha convertido en una agresión a las personas.
 

En un texto dedicado al humor somarda, José Luis Cano contaba la anécdota de un funcionario del ayuntamiento de Calanda, Teruel, que le indicaba a una señora: “Aquí tendrá que firmar alguien de la familia”. “¿Y quién de la familia?”, contestaba ella. “No sé, cualquiera, su marido mismo.” “¡Uy, mi marido de la familia, si ni siquiera es del pueblo!”

Las bromas las carga el diablo y lo que lleva tiempo ocurriendo en Cataluña puede verse como una farsa que se repite en forma de tragedia: como si demasiada gente al mismo tiempo se hubiera tomado en serio el chiste.

Hay investigadores que señalan que existe un componente biológico en el nacionalismo, además de elementos de construcción cultural y de intereses de las élites. No está claro que eso lo haga irremediable: hay otros impulsos biológicos que hemos conseguido domesticar y en buena parte de Europa durante décadas se ha conseguido acallar o tener una versión relativamente suave de algo que, como dijo Mitterrand en un discurso inolvidable, es la guerra.

Aurora Nacarino-Brabo ha escrito en esta revista sobre la alianza entre nacionalismo y populismo. Además, el nacionalismo ha disimulado (aunque, a decir verdad, tampoco disimula tanto) sus elementos anacrónicos, un poco decimonónicos y rancios, y su sustrato supremacista, en una época que mostraba una actitud comprensiva hacia el discurso de las identidades, y en particular hacia identidades autonómicas, que en algunos casos habían sido oprimidas durante la dictadura franquista.

La identidad no siempre tiene articulación política, y tampoco tiene necesariamente una relación conflictiva con el sentimiento de pertenencia a una unidad mayor. Pero es útil para el nacionalismo. Aunque la identidad es compleja, cambiante y azarosa, el nacionalismo privilegia una sola variedad homogénea y esencialista por encima de las demás. Los nacionalistas periféricos españoles tienden a hablar de la asignatura de Formación de Espíritu Nacional. Pero al observar sus acciones, no es difícil detectar cierta admiración: parece que lo que les molesta no es el adoctrinamiento sino que este se hacía en los mitos y símbolos equivocados.

Facilita el paso a una implicación emocional. La crítica a una identidad colectiva, a su parafernalia hortera o sus mecanismos de propaganda, se convertía en una agresión a las personas. Si es un sentimiento íntimo, todo ataque es una ofensa: la nación (o la pertenencia regional) ya no se ve como una idea sino como una parte del sujeto, y se olvida que las tradiciones culturales son en buena medida una mezcla de falsificación y robo: en su divertido texto sobre el humor aragonés, el sabio Cano cita como ejemplos a Chuang Tzu y Buster Keaton. En los casos extremos, la discusión se desliza hacia lo religioso y todo desacuerdo se vuelve blasfemia.

Propicia también el desarrollo de lo que podríamos llamar una política del agravio. Este no es un elemento despreciable. Todos nos sentimos ofendidos y el deseo de reconocimiento es una poderosa fuerza política.

Existen injusticias mensurables que se pueden rectificar. Hay reparaciones y gestos simbólicos que pueden ser útiles, y se pueden hacer por buena voluntad o cuestiones pragmáticas. Pero esta política tiene sus límites y problemas.

Entre ellos está el regreso constante al pasado. Una de sus tentaciones más frecuentes es proyectarlo en el futuro, como ha escrito Manuel Arias Maldonado: a ver si esta vez sale bien. Quienes no conocen la historia, escribió Christopher Hitchens, están condenados a recrearla.

Otro es que el agraviado, en ese repositorio cambiante del pasado, tiene siempre motivos para sentirse herido. “Nadie quiere ser víctima, pero todos quieren haberlo sido”, escribía Todorov. Así, por ejemplo, cuando un escritor español, en un texto de propósito conciliador, publicó un artículo explicando lo importante que era para él la cultura catalana, un narrador en catalán le reprochó que los nombres que citaba en su artículo fueran clásicos: eso demostraba, a su juicio, su falta de interés por la cultura catalana contemporánea.

Otro problema de la política del agravio es que, cuando uno está muy preocupado por las ofensas reales e imaginarias que recibe, tiene menos capacidad para detectar las ofensas reales e imaginarias que produce. Es bastante frecuente leer o escuchar a gente que muestra una extraordinaria sensibilidad para lo propio y una espeluznante falta de sensibilidad hacia los demás.

El énfasis en la identidad y los agravios produce un discurso emocional que dificulta llegar a acuerdos. No creo que haya que despreciar las emociones ni pasarlas por alto, pero conviene mantenerlas a raya antes de la discusión. No porque no sean importantes, sino, entre otras cosas, por respeto a su poder y relevancia.

Un poco de ironía –en el sentido de tener conciencia de la propia contingencia– puede resultar útil. No significa renunciar a los propios principios; al contrario, puede ayudarnos a distinguir lo que de verdad importa.

 

*Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) es el editor de la edición española de la revista mexicana ’Letras Libres’. Ilustración de José Luis Cano para su libro de Servet. Es Calvino.

01/10/2017 18:52 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GRETA Y SIMÓN EN MADRID

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Simón y Greta Rodríguez, hijos de Aloma y David, este domingo con sol en Madrid. En los columpios. Greta finge una herida... Un moreno y un rubio.

01/10/2017 19:36 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

NUEVA NOVELA DE SUSANA FORTES

¿Qué fue de la escritora Emily J. Parker

en un Londres atestado de nazis?

 

Susana Fortes investiga la historia de la desaparición de una joven novelista en ‘Septiembre puede esperar’

 

A Susana Fortes (Pontevedra, 19599 le interesan las historias propias y a las ajenas. Su vida y sus recuerdos se cuelan sutilmente en sus ficciones, y le atraen personajes tan distintos como Corto Maltés y Hugo Pratt (les dedicó la novela ‘Querido Corto Maltés), Robert Capa (que protagoniza ‘Esperanza a Robert Capa’, adquirida por Hollywood) o el poeta Pedro Salinas: se inspiró en él y en su pasión por la joven estudiante Katherine Withmore para su novela ‘El amor no es un verso suelto’. Profesora de historia, cinéfila y enamorada de la literatura, todo ello anda y desanda los paisajes de sus libros. Y esa manera de proceder o de trabajar, con humor e ironía, con citas, le encanta.

“Pero jamás como un ejercicio de erudición, como algo pesado o como una exhibición: son guiños humorísticos y juegos para el lector, travesuras de escritor. Aquí, por ejemplo, rindo homenaje a uno de mis profesores en Compostela como el historiador Ramón Villares”, advierte. En ‘Septiembre puede esperar’ (Planeta) hay dos historias distintas, que convergen: la de la escritora Emily J. Parker, británica, parecida en algunas cosas a Ingrid Bergman o Greta Garbo, que desaparece en Trafalgar Square, en Londres, en 1955, tras haber recibido algunas buenas críticas, entre ellas una de Leonard Woolf, el marido de Virginia. Para entonces había ganado algún concurso de la BBC y había publicado algunos cuentos, entre ellos ‘Historias del Blitz’, y una novela. Y la otra historia la protagoniza Rebeca Aldán, que vive en Compostela, tiene un novio de Lugo y una bellísima y práctica hermana Bea. Un día se entusiasma con Emily J. Parker y decide dedicarle una tesis, que dirigirá el profesor octogenario Robert Whelan. “Rebeca tiene algunas cosas de mi infancia y de mi adolescencia gallega”, recuerda. Dice Susana por voz de la estudiosa Rebeca: “Yo también había tenido mi infancia campestre con caballos salvajes”.

Rebeca se traslada a Londres y ahí se funden dos épocas. “El Londres de la II Guerra Mundial, que ofreció resistencia a los nazis, y el Londres multirracial actual, que es el que acoge a la joven”, indica Susana Fortes, que no sabía que Kim Philby, citado y recordado en su novela, fue herido en Teruel y convaleció de sus heridas en el Gran Hotel de Zaragoza. “No lo sabía. Y sería bonito decir que he dormido en Zaragoza en la habitación de Philby. Esta novela se coció a fuego lento y tuvo un origen gracioso: arrancó de una revista de moda, donde vi unos zapatos de los 40. Pensé quién podría llevar zapatos así, en medio de una ciudad bombardeada. Así nació Emily J. Parker, la mujer enigma. Luego pensé también en algo que me atrae y me perturba mucho. La desaparición de personas, la desaparición de escritores. Pensé en Jean Rhys, la autora de ‘Ancho mar de los Sargazos’, en la propia Agatha Christie o, claro, en Harper Lee, la autora de ‘Matar a un ruiseñor’. Y así, con todo eso en la cabeza, fui moldeando a Emily J. Parker”. De esa escritora vamos sabiendo algunas cosas: era hija de militar, quizá era una mentirosa redomada, estaba casada con el brillante matemático Alan Pearson, compañero de Alan Turing, resultó proclive a la enfermedad. “En el libro hay muchas cosas: el clima de la Segunda Guerra Mundial cuando “el suelo británico estaba plagado de agentes nazis”, el mundo de los hospitales, cómo se hace una escritora, y vemos un universo de héroes y canallas, de grandeza y miseria, de hitos históricos específicos como los bombardeos y la agitación en la base de comunicaciones de Bletchley Park, donde trabajaba Emily, entre 10.000 personas más”.

Eso sí, Emily J. Parker, aunque se nos diga que publicó una novela en Seix Barral, no existió, pero ya se sabe, algunos escritores, como pedía John Irving, tienen un don: crean personajes de ficción que resultan tan auténticos como los de carne y hueso. Quizá no se debe desvelar más de “esta historia de investigación y misterio, de intriga y de desaparición, de terror psicológico y de amenaza”, donde nada es lo que parece. Ni siquiera el amor.

“¿Cataluña? No soy quién para arreglar el mundo, pero me gustaría decir, como creo que decía Rafael Azcona: muchas de estas cosas se solucionarían cediendo el asiento en el autobús”.

 

*Tomo la foto de Susana Fortes de aquí

http://image.afcdn.com/dossiers/D20140109/Susana2-105442_L.jpg

-2. Portada: https://www.planetadelibros.com/usuaris/libros/fotos/254/m_libros/portada_septiembre-puede-esperar_susana-fortes_201706061755.jpg

 

HISTORIA DEL CASTILLO DE CADRETE

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El castillo de Cadrete contado

 por un león y una chorva

 

Carlos Soler narra e ilustra la historia de la fortaleza, recién restaurada, en un relato para todos los públicos

 

ZARAGOZA. Carlos Soler (Zaragoza, 1971) publica ‘Qadrït. El león del castillo’, un volumen para todas las edades sobre el castillo de Cadrete (Zaragoza), que fue restaurado recientemente. Fabio Pérez Buil, concejal de cultura de la localidad, se puso en contacto con él porque había visto su cómic didáctico ‘Masara. El viaje de Beltrán’ y le encargó algo semejante. Carlos Soler, que ha trabajado en diseño gráfico, en ilustración y animación, aceptó la propuesta. “Mi conocimiento del castillo se limitaba a saber de su existencia, así que me documenté todo lo que pude. Encontré en Fabio a una persona muy receptiva, dispuesta y con buenas ideas. Después de conocer un poco más de su historia, decidimos darle un giro y cambiamos esa primera idea de cómic por la de un cuento ilustrado que combinase la magia del lugar con los acontecimientos históricos más reseñables”, dice.

Poco a poco fue fijando sus objetivos: “Tratamos de transmitir dos ideas claras. Primera: la historia iba a hablar de lo que significa la memoria y el patrimonio, representadas por la imagen totémica del león Qadrït. Segundo: fijar en el lector unas cuantas ideas básicas del pasado histórico y las características de la fortaleza. Hemos querido combinar una historia mágica con la realidad histórica para que pudiese servir de material didáctico”. El uso del plural abarca a Fabio Pérez Buil, que también actuó de asesor histórico.

Carlos Soler cuenta la biografía en el tiempo del castillo de Cadrete a través de un león y una chova, de la familia de los córvidos, tal vez para potenciar su aroma de cuento más o menos fantástico. “El león Qadrït, el nombre musulmán de Cadrete, y la chova Huerva tienen más de real de lo que parece. En el sótano de la torre del castillo hay un grabado, pequeño, pero estéticamente interesante. Según algunos representa a un perro guardián o a un león de estilo nazarí. Este elemento real fue el desencadenante del cuento y, a mi modo de ver, conectaba la realidad con la magia. Así que imaginamos que fuera un león y que fuese una figura totémica, el alma del castillo, dibujada por un miembro de las huestes de Abderramán”. El segundo personaje es la chova Huerva (o las chorvas, que ha tenido muchas el castillo) y está conectado con la realidad. “Las chovas anidaban en su torre y Fabio me contó que, tras la restauración, le sugirieron respetar su nido, pues como aves territoriales que son evitarían la presencia de otros pájaros”.

La chova y el león tenían que conocerse y hacerse amigos. Y así sucede en el cuento de dibujos “muy detallistas, con un punto naïf, inocente”. Se les une otro elemento anecdótico, un cilindro que se halló en el transcurso de los trabajos de rehabilitación, en el foso. “Coincide con la época de la expulsión de los moriscos (de esta localidad marcharon más de 800 personas) y con el comienzo del declive del castillo. Es verosímil que fuese enterrado con algún tipo de motivación religiosa relacionado con la expulsión. En su interior se halló un pergamino muy deteriorado con motivos vegetales”, resume Carlos Soler.

El castillo de Cadrete, histórica y artísticamente, pertenece a una tipología musulmana de torre o atalaya. La primitiva construcción fue erigida en seis meses para sitiar la ciudad de Saraqusta y se remonta al tiempo en que el poderoso Abderramán trataba de consolidar un califato. Carlos invita a visitar el castillo restaurado -“ahora ha perdido aquel aire fantasmagórico de antaño”, revela-, y el nuevo centro de interpretación. “Más que de la historia puedo hablar de la poesía del lugar, de su ubicación, ahora un tanto descontextualizada, con un pueblo desarrollado y moderno a sus pies. Desde su interior se percibe su estratégica situación. El castillo controla el valle del Huerva y permite disfrutar del austero y hermoso paisaje de yesos de los montes de La Plana. Ese mismo yeso es el material en el que está construido y que le hace tener una extraña tendencia a disolverse con el paisaje, del cual procede, como si fuera un azucarillo”, asegura Carlos Soler. “Los álbumes ilustrados tienen la ventaja de que entran por los ojos y la respuesta de la gente es muy positiva en ese aspecto”, sentencia.

 

*Ilustración del autor y dibujante Carlos Soler. El artículo apareció el domingo en 'Heraldo de Aragón'.

 

 

03/10/2017 01:31 Antón Castro Enlace permanente. Ilustradores No hay comentarios. Comentar.

EL VERANO DE ANTONIO ISASI

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CUENTOS DE DOMINGO / Antón Castro

 

Un verano con Antonio Isasi, Chema Mazo y María José Moreno

 

 

Hace unos días fallecía el cineasta Antonio Isasi-Isasmendi a los 90 años. Dirigió películas como ‘Estambul 65’ (1965), ‘Asalto a Las Vegas’ (1968), ‘Un verano para matar’ (1972) o  ‘El perro’ (1977), que suscitaron la admiración de Orson Welles, Quentin Tarantino o Juan Antonio Bayona, quien lo despidió así: “Falleció un hombre de cine total, un director pionero, visionario y único”. Una década después de ‘El perro’, Isasi-Isasmendi regresó al cine con una adaptación de ‘El aire de un crimen’ de Juan Benet, la novela más convencional de las suyas, finalista del Premio Planeta. Se planteó el proyecto, como comentó en ocasiones con amigos (entre ellos el actor, político y abogado Rafael Zorraquino, que hacía de cura), como un regalo para su hijo Antonio, que fue su ayudante de dirección. La película se rodó en el verano de 1987de Calatayud, Ibdes, Nuévalos y Torrijo del Campo, y era emocionante ver a padre e hijo apurando un plano o dando instrucciones a Ramoncín, Terele Pávez, Perico Beltrán (actor y un gran guionista) o Germán Cobos. En la película aparecen con mucha presencia Paco Rabal y Fernando Rey.

‘El aire de un crimen’ (1988) se pasó el jueves en La 2 y aguanta el paso del tiempo: Isasi quiso hacer una película de autor y manejó muy bien los resortes del guión, el trabajo de los actores y la atmósfera. Se habla de varias muertes, de una intriga que tiene que ver con los maquis y de la especulación. El protagonista principal era el actor aragonés Chema Mazo, que encarna al Capitán Medina; procedía de El Grifo y podía ser el galán, que pierde la cabeza por la joven Maribel Verdú y un hombre de acción. Lo acompañaba María José Moreno, que ejercía de prostituta, la Tacón, segura, convincente y misteriosa como una actriz francesa. Y también está la ahora ‘desaparecida’ Maribel Chueca, la hija minusválida de Germán Cobos. Cuando se estrenó la película en Madrid todos quería ver si padecía una enfermedad mental o había hecho una actuación prodigiosa. Entre otros aragoneses aparecían el médico Javier Gómez de Pablos; el cocinero Emilio Lacambra, que conducía el bus, Gabriel Latorre, actor de La Taguara durante años, y el citado Zorraquino. La música es de Paco Aguarod y Luis Fatás, dos músicos aragoneses que trabajaron muchos años con José Antonio Labordeta (1935-2015). Aquel fue el primer rodaje (y el último de Isasi, que había estado casado con Marisa Paredes) al que asistí en mi vida, trabajaba en ‘El día’ y allí conocí a los corresponsales de HERALDO: Carlos Moncín, fotógrafo, y José Verón Gormaz, poeta y cronista bilbilitano. Una noche cenamos con el equipo en un mesón y Germán Cobos amenizó la velada con un sinfín de risas. En un rincón, de amarillo y con 16 años, estaba Maribel Verdú. Parecía un ángel.

 

*Esta foto pertenece al archivo de Carlos Barboza y Teresina Grasa. Estuvieron en el veranode 1987 en Calatayud y tomaron, entre otras, esta de Antonio Isasi. 

 

03/10/2017 06:53 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

VIDA, AMOR Y MUERTE DE ANNE SEXTON

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[RITUALES DE SOL. La poeta norteamericana, ganadora del premio Pulitzer y autora de diez poemarios que publica Linteo, encarna la lírica de la intimidad, la veta autobiográfica y confesional que habla de la condición de la mujer y de la enfermedad de vivir]

 

 

El cuerpo descarnado de una dama

 

 

Hay mujeres que parecen marcadas por un destino desgarrador. Por una amenaza constante, por las sombras de la enfermedad, de la locura y de la muerte. Entre ellas, a lo largo del siglo XX, Anne Sexton (Massachussets, 1928-Boston, 1974) ocupa un lugar central, dentro de la historia de la literatura. En su vida, desde muy pronto, irrumpió una ronda de espectros, un silencio de puñales, la terquedad de la desgracia que no cesa. Era hija de un fabricante de lanas de Massachussetts, pero tampoco nunca se sintió cómoda en su familia burguesa: tenía otras dos hermanas mayores y fue, desde niña, una criatura casi abisal, inextricable, presa de un dolor insoportable que se reveló con toda su crudeza en su primer postparto. Se había casado muy joven, en una huida hacia adelante, con 19 años, y decidió llamar a su primera hija Linda; la segunda fue Joyce, aunque para ella siempre fue Joy. El nombre era casi un deseo: la necesidad de que la felicidad y la alegría se instalasen en su existencia.

La relación con Alfred Muller Sexton, con quien había escapado de casa, tampoco le iría demasiado bien. En su adolescencia había dado muestras de talento poético, de pasión por las palabras. Uno de sus médicos –y fueron bastantes lo que aparecieron en sus días- le recomendó que se dedicase a la poesía: que le relajaría, que le ayudaría a sobrellevar la incertidumbre y algo clínicamente peor: la depresión. Y así fue. Empezó a escribir, a asistir a talleres de poesía; en el de John Holmes conoció a Maxine Kumin, poeta también y una de sus mejores amigas, es ella quien firma el prólogo de su ‘Poesía completa’ que publica el sello Linteo con traducción de José Luis Reina Palazón, autor de una enjundiosa introducción; en otro de esos cursos, impartido por Robert Lowell en Boston en 1959, coincidió con Sylvia Plath: disfrutarían y rivalizarían. Las dos, parecidas en muchas cosas, incluso en la fragilidad, intentaban escribir el mejor poema.

La poesía sería decisiva en la trayectoria de Anne Sexton. Fue su curación, más efímera de lo que hubiéramos deseado, fue su terapia y un estímulo permanente de supervivencia. Era muy rigurosa y perfeccionista: corregía y corregía y a veces realizó hasta una veintena de versiones para culminar un texto. Debutó en 1960 con ‘Al manicomio y casi de vuelta’ (‘To Bedlam and part way back’), que se abre con versos para uno de sus doctores: “Usted, Doctor Martin, pasea del desayuno a la locura”. Y anuncia: “Y yo soy reina de este hotel de verano / o la abeja que ríe en un tallo / de muerte. (...) Yo soy reina de todos mis pecados / olvidados. ¿Estoy aún perdida? / Una vez fui bella. Ahora soy yo misma, / contando esta hilera y hilera de mocasines / que esperan en el instante silente”.

Tenía entonces 32 años y, por supuesto, seguía siendo guapa. En algún momento de su juventud ejerció de modelo. Era una mujer atractiva e interesante, aunque también debía dar algo de miedo, como dijo el narrador John Cheever. Era alta, estilizada, tenía los ojos claros y penetrantes y el pelo negro. Elegante, casi siempre llevaba un cigarrillo en los dedos, tacones y perfume francés. Poseía una voz ronca y peculiar: le gustaba mucho recitar, y cada concierto era una función con admiradores y detractores que no se cortaban un pelo ante los silencios y el carraspeo de sus teatrales vocalizaciones.

Desde ese primer libro no dejó de publicar: ‘Todos mis seres queridos’ (1962), ‘Vive o muere’ (1966), ‘Poemas de amor’ (1969), ‘Transformaciones’ (1971), ‘El libro de la locura’ (1972)... En las cosas de cada día no encontraba sosiego; sus dolencias, sus pesadillas, sus pequeñas aventuras y su hontanar inacabable de tinieblas se volvían literatura. Anne Sexton se convirtió, libro a libro, en una maestra de la literatura confesional y de la escritura de mujer. En sus poemas aparecen asuntos más bien infrecuentes como el incesto, la maternidad (a su hija Joyce, o Joy, le dedicó varios textos e intentó esclarecer qué parentesco definitivo, qué ‘herencia’ hay entre la joven y ella misma, algo que también quiso desvelar durante toda su vida con respecto a sus propios padres), el aborto, la culpa, la masturbación, el amor, el deseo, las drogas, el orgasmo o la intensidad de las experiencias sexuales, que tampoco resultaron dichosas. En el fondo, la escritura de Anne Sexton, rica en metáforas e imaginación, nacía de la insatisfacción, de la búsqueda dolorida, de la perplejidad y de la locura. Siempre le preocupó Dios, pero hubo un instante que, en medio de la nada y de la sinrazón, fue como un interlocutor y una obsesión. Buscaba la plenitud y hallaba el vacío.

Con todo, Anne Sexton fue una mujer de éxito social. Fue becada, viajó por Europa, dio clases en la Universidad y le concedieron cuatro ‘honoris causa’ en varias universidades. Ganó el premio Pulitzer, escribió la novela ‘Deliverance’, firmó libros para niños con su amiga Maxine Fumin, y fue jurado de los Pulitzer. Leída y elogiada (también hubo críticos que no entendían su poesía descarnada, casi fisiológica, de apabullante sinceridad...), acabó cumpliendo lo que prometía en sus poemas. Cuando le tomó la delantera Sylvia Plath en 1963 para suicidarse con el gas, ella se lo reprochó. En octubre de 1974, a los 45 años de edad, se bebió dos vodkas, se puso el abrigo de piel de su madre, se encerró en el garaje y encendió el motor de su coche Cougar. Dicen que tenía otro vaso entre sus dedos huesudos y largos como espadas. Y que encendió la radio: quizá quisiera oír el último jazz.

 

LAS ANÉCDOTAS

 

La mujer enferma. Anne Sexton padeció depresiones, crisis nerviosas, fue hospitalizada varias veces y paseó por varios psiquiátricos. Como le había sucedido a Sylvia Plath, ella también percibió la alargada sombra del padre. Era muy inteligente y tenaz, y se reveló como una mujer insumisa con gran capacidad de trabajo. Adoraba la poesía de Pablo Neruda.

 

El malvivir. Escribe su gran amiga Maxine Kumin en ‘Poesía completa’: “Al poco tiempo cayó escaleras abajo y se rompió su cadera –en su cumpleaños. Con el próximo doctor creció su hostilidad. Psiquiatras y psicólogos intermediarios iban y venían. Parecían no ser adecuados para el trato con esta mujer talentosa y espiritual (...) En la primavera de 1974 tomó una sobredosis de barbitúricos y más tarde me hizo muchos reproches por haber abortado ese intento de suicidio”.

 

03/10/2017 07:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'LETRAS LIBRES': LA REVOLUCIÓN RUSA

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LA REVOLUCIÓN RUSA, EN EL NÚMERO DE OCTUBRE DE LETRAS LIBRES 

El aniversario de la Revolución rusa, la transformación digital y sus repercusiones en el trabajo, las contradicciones de Hugh Thomas y la poesía de John Ashbery, entre los temas del número de octubre de Letras Libres.

La Revolución rusa, ha escrito Orlando Figes, fue el mayor experimento en ingeniería social de la historia. Combinaba influencias occidentales, tradiciones rusas, aspiraciones científicas y una esperanza mesiánica. La búsqueda de la utopía condujo al terror y al sufrimiento, y también fue una fuente de inspiración para revolucionarios de todo el mundo. El número de este mes de Letras Libres, cuando se cumple un siglo de la Revolución, estudia sus orígenes, su influencia y su fracaso.

Juan Francisco Fuentes escribe sobre la Revolución, Lenin y Stalin y el voluntarismo. Victor Sebestyen se acerca a la personalidad de Lenin. Orlando Figes y Mira Milosevich ofrecen dos miradas panorámicas. Figes describe la influencia de la Revolución en las revoluciones del tercer mundo, y Milosevich analiza las transformaciones de un régimen que “se pasó agonizando buena parte de su existencia”.

El número de la revista que dirige Enrique Krauze, y que cumple este mes 16 años, incluye muchos otros temas. El historiador Paul Preston escribe un largo perfil de Hugh Thomas, que fue quien lo introdujo en la historia de la España contemporánea. Miguel Otero-Iglesias escribe sobre el futuro del trabajo. Según el investigador, es necesario proteger a quienes van a ser perjudicados por las transformaciones de la economía.

Mariano Peyrou analiza la poesía y la forma de entender la palabra del recientemente fallecido John Ashbery.

Manuel Alberca escribe sobre Fred Cabeza de Vaca, de Vicente Luis Mora. Mercedes Cebrián reseña La ciudad solitaria y Ricardo Dudda La mirada de los peces de Sergio del Molino. María Jesús Espinosa de los Monteros escribe sobre Los colores de nuestros recuerdos de Michel Pastoureau y Valeria Villalobos de Seres queridos de Vera Giaconi. Aloma Rodríguez lee El club de los mentirosos de Mary Karr y David Medina Portillo repasa el periodismo de José Emilio Pacheco.

Julia Tena escribe sobre “las fronteras del Brexit”: o cómo va a afectar la salida de la Unión Europea a la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Gonzalo Torné relee a Vladimir Nabokov. Vicente Molina Foix escribe sobre el cine de terror y Jimena Néspolo de la adaptación cinematográfica de Zama, mientras que Mariano Gistaín busca la manera de salir de la realidad, que puede empezar por apagar el móvil.

04/10/2017 02:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PROYECTOS DE CINE DE GONZALO MONTÓN

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Gonzalo Montón Muñoz, experto en cine, profesor y fotógrafo, vinculado a la revista ’Cabiria’, de la que es director, me envía a algunos de los links a proyectos que se están desarrollando en Teruel. Me dice:
En esta web enlazamos vídeos enlazamos vídeos que utilizan trucos cinematográficos: (http://travelindechomon.catedu.es/). Contiene una aplicación didáctica que hicimos hace algunos años Fernando Muñoz, Mª Jesús Pérez y yo: Si entras en la página y picas en el audiovisual interactivo podrás entretenerte, trata sobre los orígenes del cine: Segundo de Chomón, el cine mudo, los efectos especiales...
 
Y en este blog, Cuaderno de rodaje, contamos algunas grabaciones que vamos haciendo en el instituto. Si picas en las pestañas de Producción propia podrás visionar muchos de los cortos que hemos rodado en estos años:
 
Este es uno de los últimos cortos que hemos hecho con los alumnos (Fernando Muñoz y yo). Nos parece que quedó gracioso:
 
También te puede interesar un pequeño docu que hicimos entre Elifio Feliz de Vargas y yo para presentar una novela que escribió sobre los tiempos de la OJE. Algunos de los entrevistados son del Jiloca:

 

 

*Esta desnudo pertenece a Gonzalo Montón Muñoz. Por publicarlo en mi página de Facebook, alguien me ha denunciado ( y no es la primera vez) y me han tenido una semana censurado o clausurado. 

**Aquí veo una entrevista con Gonzalo, acerca de su trabajo:

http://teruelaldetalle.blogspot.com.es/2016/04/entrevista-gonzalo-monton-munoz.html

04/10/2017 02:06 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LAS FOTOS DE JULIA ANNA GOSPODAROU

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Una espectacular foto de Julia Anna Gospodarou: la catedral de Notre Dame de París. Vive en Atenas es una especialista en la fotografía arquitectónica en blanco y negro.

04/10/2017 02:14 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

'EL COLOSO' PIERDE SU NOBLE MARCO

[Un gran periodista como Jesús García Calero publicaba ayer esta nociticia. El Museo del Prado, con deficiente información cientìfica, dijo que ’El coloso’ no era de Goya. Jesusa Vega y Nigel Glendinning ha demostrado lo contrario. Ahora también le han quitado su noble marco. Quizá Miguel Falomir, que parece un hombre sensato, tenga algo que decir...

http://www.abc.es/cultura/arte/abci-coloso-cuadro-maldito-prado-pierde-tambien-marco-201710030119_noticia.html

04/10/2017 02:18 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

LA JOVEN Y BELLA CLARICE LISPECTOR

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Una preciosa foto de una joven escritora, Clarice Lispector (1920-1977), una de las más grandes del siglo XX. Ahora se cumplen 40 años de su muerte, a consecuencia de un cáncer de ovarios. Benjamin Moser publica en Siruela su espléndida biografía: 'Clarice Lispector. Por qué este mundo'. Muy recomendable y arriesgada su visió, a veces casi unilateral, de sus vínculos con el misticismo judío. El libro se abre con una cita de Abulafia.

04/10/2017 02:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HOMENAJE CON MICROTEATRO Y GALA PARA SANTIAGO MELÉNDEZ

Esta tarde noche, a partir de las 19.30, homenaje al actor y director teatral Santiago Meléndez en el Teatro Principal. Coordinan: Lara Meléndez Molinero, Karlos Herrero y Saúl Blasco.

http://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2017/10/04/esta-noche-homenaje-principal-actor-director-santiago-melendez-1200072-1361024.html

04/10/2017 10:34 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JUAN CASAMAYOR, PREMIADO EN LA FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA

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La Feria del Libro de Guadalajara

premia al editor Juan Casamayor

 

Es el fundador y director del sello Páginas de Espuma en 1999, especializado en el cuento, con su compañera Encarnación Molina

 

 

 

Juan Casamayor y Encarnación Molina, fundadores y editores de Páginas de Espuma, han sido galardonados con el Premio al Mérito Editorial de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, México. El zaragozano Casamayor explica: “Este premio, aunque recae en mí como editor, lo asumo como algo de toda la familia y de todo el equipo de Páginas de Espuma. La editorial somos dos personas –Encarnación Molina y yo- que proyectan su ideal y su plan de vida, casi, en torno a esta bonita aventura que está siendo Páginas de Espuma. Estamos felices y orgullosos y casi nos sumergimos en un umbral de contradicciones: hay felicidad, alegría, emoción, pero también hay un cosquilleo de nervios ante la responsabilidad por el historial del premio. Y ojalá que todas responsabilidades fueran así”, dice Juan Casamayor. En ese historial hay editores imprescindibles y agentes que han moldeado “una forma de mirar la palabra escrita”. Casamayor, entre otros, cita a Roberto Calasso, Herralde, Feltrinelli, Beatriz de Moura, Gallimard, Enrique Krauze.

“Nosotros no vamos a cambiar y conceptualmente vamos a ser los mismos, pero la gente que nos rodea puede percibirnos mejor a través de este premio que nos da visibilidad, entre otras cosas”. Al distinguir a Páginas de Espuma, una editorial madrileña con ecos aragoneses (Casamayor es un aragonés nacido en Madrid; Molina es granadina), se premia a un sello independiente, fundado en 1999 y especializado en el cuento. Dice Juan Casamayor: “Si pensamos en Anagrama de Herralde o en Tusquets Beatriz de Moura, hay una diferencia de tamaño notable e incluso de vida editorial. Si estas editoriales tenían casi 40 años de existencia, la nuestra casi va a rozar los 20”.

Busca los motivos del galardón y distingue tres razones: “Una es la elección de nuestro eje que es el cuento. Nuestra perseverancia y militancia en el relato es algo que la FIL ha tenido en cuenta. También es importante nuestro compromiso latinoamericano, que no ha tenido otro afán que mostrar textos de cuentistas de la otra orilla que nos parecían interesantes”. La tercera razón la sitúa en el lado del concepto de “panorama o de ecosistema editorial”. Desde los años 90, en España y en Latinoamérica, se está viviendo una “bibliodiversidad de sellos independientes con similitudes y diferencias que están enriqueciendo las opciones de lectura. Y ahí, Páginas de Espuma vive sólida su camino. Representa la comunicación, la labor editorial y la relación con un catálogo que va a trabajar con unos autores y eso lo da la independencia”.

Casamayor no es muy partidario de que se haga tabla rasa del binomio España y Latinoamérica. “Eso, así, se cae de las manos. Latinoamérica es un continente y son 19 realidades entre sí. Páginas de Espuma ha querido estar presente en Latinoamérica teniendo en cuenta los matices. Hemos querido cruzar el puente. Esta editorial ha viajado a sus ciudades, ferias y librerías, pero también ha conocido estrechamente distintas formas de vivir y de mirar”. Páginas siempre ha apostado por  autores de las dos orillas: no solo los latinoamericanos que viven al otro lado del charco, sino por los que “viven aquí por razones políticas, económicas o familiares. Por eso autores que van desde Clara Obligado a Andrés Neuman, y muchos otros, son tan importantes para nosotros”.

Es la primera vez que una editorial especializada en el cuento recibe el galardón. “Eso también es una marca distinguible. El premio nos da la razón a Encarnación Molina y a mí. Nos gustaba el cuento como lectores, éramos amantes del género y no había un sello específico en España cuando nacimos, aunque otras muchas editoriales apostasen por él. Esa especialización ha sido el hueso más duro, el órgano más vital para seguir fuertes y sólidos estos casi veinte años. Sin duda, el cuento vive un momento creativo extraordinario y tiente unos lectores que van creciendo. Y nos gustaría pensar que hemos colaborado a ello”, agrega Casamayor.

Páginas de Espuma ha tenido una premisa: construir un catálogo equilibrado entre clásicos –Antón Chejov, Marcel Schwob, Maupassant, Poe, Pessoa, Zola- y contemporáneos. Y entre los contemporáneos ha querido fijarse en “gente muy nueva y gente con trayectoria amplia. Este oficio nos ha dado amigos, experiencias y viajes. Todo ello va más allá de un proyecto editorial y justifica el interminable espacio del cuento”. El premio de la FIL a Lenguas Romances ha recaído en Emmanuel Carrère, autor de ‘El adversario’ o ‘Limonov’.

 

*Foto de Daniel Mordzinski.

06/10/2017 07:47 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LOS CUENTOS DE FÉLIX ROMEO (1968-2011)

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Los cuentos de Félix Romeo

 

 

Félix Romeo Pescador (Zarargoza, 1968-Madrid, 2011) escribió: “Soy escritor y vivo de las palabras. De ordenarlas y de desordenarlas. De hacer que digan cosas que siento y cosas que creo y cosas que suceden, las quiera o no, y cosas imaginarias y deseos y cosas que veo. (...) Soy escritor y también soy lector (...) Sí, me gustaría tener algo más que palabras. Pero no me gustaría quedarme sin palabras”. Las palabras fueron sus aliadas: en la lectura, en la tertulia, en las confidencias y en su correspondencia, en los emails o en los sms (solía despedirse con la frase “Todos los besos del mundo”) y en la escritura.

Gracias a su madre Carmen Pescador fue un lector incipiente, y no dejó de escribir jamás: artículos, poemas, prólogos, catálogos de arte, novelas, falsos diarios, diccionarios, novelas-reportaje o novela-crónica, como podrían calificarse libros como ‘Amarillo’ (Plot, 2008), el relato de tres jóvenes en Barcelona cargados de sueños, o el póstumo ‘Noche de los enamorados’ (Mondadori, 2012), donde hace la radiografía de un crimen, vinculado a su estancia en la cárcel de Torrero en su condición de objetor de conciencia insumiso. Y escribió cuentos sin parar: cuentos de encargo, sobre todo. El encargo era para él un estímulo: le obligaba a vencer cualquier resistencia o amago de pereza.

Firmó cuentos, de diversa factura y de varia obsesión, desde principios de los 90 hasta su inesperada muerte en Madrid. Y esos cuentos, diecisiete en total –aunque el primero, ‘Buscando el cielo’, en realidad contiene tres textos, más bien complementarios, sobre Gallocanta, Calanda y Los Monegros-, han sido recogidos por la escritora y bibliotecaria Eva Puyó y por el escritor y editor Chusé Raúl Usón en el libro ‘Todos los besos del mundo’. (Xordica).

En varios de los primeros relatos, casi a la manera buñuelesca, se perciben dos obsesiones explícitas: la figura del padre y la pistola. Su padre, Félix Romeo, fue policía y esa profesión marcó el imaginario de su infancia. ‘Gallocanta’ arranca así: “Habíamos ido a ver las grullas y yo solo pensaba en mi padre”. ‘Monegros’ es un texto que parece desgajado de su novela de iniciación: ‘Dibujos animados’ (1994). En el segundo relato, la pistola ya está ahí, como un objeto extraño en la vida de pareja: “Esta es una historia de amor. Aunque hay una pistola. Le pondré una pistola a Carmen en la cabeza y le diré que me diga que me quiere”. En el tercer texto, ‘A mad man with a gun. Thanks!’, dice: “Mi padre solo le ha puesto dos veces una pistola en la cabeza a un tipo”. En otro texto, de viaje, fuga y cárcel, anota: “México es el único lugar al que mi padre no puede ir, fue expulsado con deshonor por atraco a mano armada”. Y esa obsesión por el progenitor y las vidas peligrosas persiste en ‘Amar al padre’, donde cuenta: “Pagamos la fianza. Mi padre salió de la cárcel y un año más tarde, en el juicio, le condenaron a siete años de prisión”. En otro lugar, uno de los padres de ficción le pone una pistola en la cabeza al jugador Saturnino Arrúa.

Félix Romeo tenía otras muchas obsesiones: quizá su tema central fueran las tormentas de amor y desamor de las relaciones de pareja, siempre complejas, tortuosas y fascinantes; en ocasiones, las aborda con mucho sentido del humor, como ocurre en ‘Cinco camas y setecientos vinos’, el relato de una pareja, más bien ardorosa en sus encuentros, que destroza todas las camas que usa. Hay varios cuentos de amor, con viajes al fondo, con gastronomía y lecciones de francés, con la intimidad de cada día. “Grita terremoto, terremoto, y le besa en el cuello”, dice en ‘Temblor’, casi un microcuento de aire doméstico e inquietante. Hay muchas más cosas: la pasión por Zaragoza (“la novia del viento”, como la bautizó d’Ors) y el río Ebro, motivo de una tesis doctoral en uno de los mejores relatos del conjunto, ‘En una isla flotante’; el interés por los animales de compañía de los Bowles y William S. Burroughs. También están su visión cosmopolita, su afición a las ciudades, al arte y a los libros, y su equipaje favorito: la incorporación de su propia autobiografía a la ficción, tan presente en muchos textos y especialmente en ‘Verano del 75’.

‘Todos los besos del mundo’ es un libro paradójico: luminoso y doliente a la vez, vitalista y melancólico, límpido y a la par enmarañado de obsesiones, de ejercicios de estilo, de trampantojos de palabras, de búsquedas. Félix Romeo fue un escritor, un agitador y un ciudadano necesario que vivió “amorosa e irremediablemente herido por las letras”, como ha dicho Javier Tomeo.

 

‘Todos los besos del mundo’. Félix Romeo. Edición de Eva Puyó y Chusé Raúl Usón. Xordica. Zaragoza, 2012. 132 páginas. 

06/10/2017 08:24 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANTONIO GAMONEDA, UN DIÁLOGO

Antonio Gamoneda: «Los poetas más alegres
también avanzan hacia la muerte»
El gran poeta castellano, orfebre de la llamada ‘poesía del silencio’ y Premio Cervantes 2006, acaba de visitar Zaragoza, donde reflexionó sobre su forma de ver el mundo


Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), Premio Cervantes de 2006, ha estado en Zaragoza. Tiene 86 años y aún está fresca la antología ‘Niñez’ (Calambur), preparada y prologada por su hija Amelia Gamoneda Lanza. Con esa voz entre estentórea y teatral, el autor de ‘Edad’ y ‘Libro del frío’ explica que lía los cigarrillos como cuando era adolescente y que ese acto tiene algo de gozosa recuperación de la juventud.

¿Qué sensaciones ha tenido al reencontrarse con esos poemas?

No son exclusivamente poemas de evocación de mi infancia, sino que puede que los haya de otro estilo: poemas en los que yo, por alguna sentida razón, hago una restablecimiento -aunque sea a efectos de pensamiento- de lo que es infancia. La infancia es un lugar en el tiempo, en la memoria y en el sueño del paraíso. Y ‘Niñez’ me representa muy bien en esa zona de evocación y de pensamiento. Mi hija Amelia, la editora, es muy espabilada.

Además han traducido juntos ‘Herodías’ y ‘La siesta de un fauno’ de Stéphane Mallarmé.

Hubo grandes peleas, es filóloga de profesión y entonces tenían que pelear, estaba decretado, el poeta y la filóloga. Mallarmé es complicadísimo, y las peleas fueron serias. Eso sí, los dos hemos sobrevivido.

Recuérdenos a su padre poeta, que es una figura mítica.

Y tan mítica, yo propiamente no lo conocí porque yo tenía menos de un año cuando murió. Yo aprendí a leer en un libro de mi padre, en su único libro, ‘Otra más alta vida’, de carácter un tanto modernista. Mi padre, por cierto, es el protagonista decisivo en mi libro de memorias, ‘Un armario de sombra’.

En ‘Niñez’ parece que se impone la memoria de su madre.

Imagínese: fue una relación que podría haber sido de una intensidad dañina. O un cataclismo. Ella, viuda y madre de un hijo único en plena Guerra Civil. Creo que no ocurrió esto, pero sí, ciertamente, el espacio de mi niñez estaba plenamente ocupado por mi madre. Era una mujer especial.

Acaba de decir que su libro tiene evocación y pensamiento. ¿Eso es deliberado o le sale así?

No. Yo tengo cierta prevención a todo aquello que, cuando se trata de escribir poesía, no sea estrictamente pensamiento poético, que no tiene mucho que ver con el pensamiento discursivo o reflexivo. Temo, y no poco, la aparición del pensamiento reflexivo, más o menos seudofilosófico, por mi parte y en mi estructura poética.

¿Qué es pensamiento poético?

Se lo voy a decir con una paradoja. El pensamiento poético es un pensamiento impensado. ¿Qué ocurre? Ya el viejísimo y actual Aristóteles decía que la rítmica es el elemento generador de la palabra poética. No es que en la palabra poética pongamos una rítmica para que suene bien, sino que el poeta auténtico tiene unos impulsos de ritmo que desencadenan palabras. Usted me dirá: «La semántica de esas palabras tienen que ser pensamiento». Sí, es un pensamiento subyacente, y la palabra poética lo saca, lo levanta, y podemos decir que es un pensamiento impensado, suscitado por impulso rítmico y es un hecho real: yo me entero de lo que he dicho y de lo que he pensado cuando lo escribo y lo leo.

Eso me llevaría a preguntarle si en usted hay, entonces, un trasfondo surrealista...

Yo no creo que yo sea surrealista en términos canónicos, pensando en las vanguardias históricas, sino que en cierto modo el surrealismo fue un movimiento muy especialmente ligado a lo que podemos entender por conciencia poética y pensamiento poético. ¿Qué ocurre? El surrealismo ortodoxo es automatismo psicológico puro; puede que haya ese automatismo pero yo no soy surrealista hasta el final porque quizá el censor que hay en mí y en mi propia palabra vigila el que esa palabra tenga una función significativa que puede que no sea ya surrealista, porque el poeta la decanta en un amasijo de significaciones y experiencias. De ahí que también aconseje leer mis libros y mi poesía en su literalidad. Que se lea lo que está escrito. No los símbolos.

Ahora se cumplen 25 años de uno de sus libros más inolvidables y misteriosos: ‘Libro del frío’. ¿Qué es el frío para Antonio Gamoneda?

El frío es una sensación, es un espacio con León al fondo, es un estado mental, es una experiencia de vecindad con la muerte. La significación más compleja pueda estar -permítame especular: estoy averiguándolo mientras le hablo- en que a medida en que temporalmente un ser humano va, y lo sabe, acercándose al final empieza a experimentar un frío que ya no es atmosférico: es existencial. Es un apagamiento progresivo de su vida que yo traduje como frío, y que sentí a los 60 años. Hablo de lo que supone el frío en la naturaleza y en la vida: la desaparición de especies vegetales. Mi propia desaparición.

No tenga prisa. Se percibe en su obra un halo dramático o una pesadumbre que nunca puede superar. ¿Es consciente?

Yo soy el menos indicado para hacer el diseño crítico de mi obra. La escritura está siempre en una especie de vértice dramático porque, por mi convicción y mi experiencia, sé que se escribe en la perspectiva de la muerte. Y eso es así, se quiera o no. Los poetas más alegres que puedan darse en el mundo están viendo cómo avanzan hacia la muerte.

¿Cuál es su punto de vista sobre Cataluña?

Tenemos que alejarnos de la mística de la unidad, que para mí es algo circunstancial. Soy partidario de todos los referéndums. Esto no tenía que ser violento, dramático, conflictivo, nada, ni por parte de unos ni de otros y lo es por parte de los dos. Y el Gobierno de España, de puro rígido, se ha vuelto estúpido.

07/10/2017 19:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

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