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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2017.

ROCCO MORABITO. NO ES LO QUE PARECE

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17 de Julio, 1967. Florida. El fotógrafo norteamericano Rocco Morabito se encuentra de servicio para el periódico local de Jacksonville cuando un fuerte estruendo le sorprende de camino a su automóvil. Un operario de las líneas eléctricas nacionales había sufrido una aparatosa descarga de más de 4.000 voltios y se encontraba inconsciente colgado a más de 12 metros de altura. Mientras su compañero intentaba reanimarle con ‘el beso de la vida’.

 

*Lo tomo de Pinterest.


03/09/2017 20:04 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

UN SIGLO DE ROBERT MITCHUM

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Robert Mitchum (Brigdeport, Conneticut, 1917-Santa Barbara, California, 1997) fue uno de los actores más escurridizos e impenetrables de la historia de Hollywood. Y también uno de los más grandes: hierático en apariencia, sobrio, lacónico e ingenioso. Tenía un sentido humor especial; solía decir, como si siempre quisiera quitarse importancia: “Nunca he cambiado, excepto de calcetines y de ropa interior”. Encarnó el buscavidas rebelde e inestable, capaz de recorrer el país en tren, barco o avión para encontrar un lugar en la tierra más que en el cine. En otra ocasión, se retrató así: “Soy capaz de cualquier cosa”. En las películas hizo de todo: se especializó en la películas del oeste, en las series de ‘Hopalong Cassidy’, y dio lo mejor de sí mismo en el cine negro, especialmente en películas como ‘Retorno al pasado’ de Jacques Tourneur y ‘La noche del cazador’ de Charles Laughton; ahí encarnaba a un hombre sombrío, trasunto del demonio, capaz de llevar escrito en los dedos de la manos las palabras ‘hate’ (odio) y ‘love’ (amor) y planear, sin escrúpulo alguno, una pesadilla, una venganza, la semilla del pánico.

Siempre fue rudo, dado a la gresca. Su padre, operario de trenes y astilleros, falleció cuando él tenía dos años. Su madre, de origen noruego, intentaba atemperar su violencia leyéndole poesía y enseñándole a dibujar. Pese a ello, él prefería la reyerta, cruzarse la cara con sus compañeros. Se quedó huérfano pronto y decidió probar suerte: se subió a un tren y realizó diversos trabajos aquí y allá. Fue minero, estibador, portero de viviendas, dependiente de ultramarinos, y boxeador. Intentó ser pugilista profesional. Se suele decir que su rostro inexpresivo y soñoliento, entre desdeñoso y displicente, se le quedó así tras recibir algunos golpes. A los 16 años, en uno de sus viajes a Savannah, Georgia, fue arrestado bajo la acusación de vagabundo. No sería la única vez: en 1948, cuando ya era famoso, le detuvo la policía con marihuana y le encerraron 43 días en prisión en Castaic, Califonia. Robert Mitchum encarnaría al actor más taciturno que soñador, enigmático y enfadado, de palabras justas, arisco, de esos que incomodan un tanto a su interlocutor porque están siempre envueltos en silencio.

Conoció a una joven, Dorothy Spence, con la cual acabaría casándose. Tendrían tres hijos y nunca se separaron, aunque Mitchum, el perfecto antihéroe en la vida y el cine, iba y venía. Mitchum cosechó numerosos elogios de actrices como Joan Collins, Jane Russell o Deborah Kerr, con quien trabajó varias veces, y se dice que vivió romances más o menos episódicos con Ava Gardner y Rita Hayworth, aunque su gran pasión fue Shirley McLaine: trabajaron juntos en ‘Cualquier día en cualquier esquina’ (1962), de Robert Wise, y en ‘Ella y sus maridos’ (1964), de J. Lee Thompson, el director de ‘Retorno al pasado’. La relación puso en peligro la estabilidad conyugal de ambos.

Aconsejado por su hermana, se matriculó en una escuela de teatro, y un cazador de talentos lo recomendó en Hollywood. Su carrera comenzó en 1942, como especialista para montar a caballo; en 1943 intervino en 19 piezas, sobre todo adaptaciones de western. En 1946, fue candidato al Oscar, como mejor actor de reparto, por ‘También éramos seres humanos’, de William Wellman, aunque no ganó. En realidad, Mitchum no venció nunca. Ni con las ya citadas ‘Retorno al pasado’ o ‘La noche del cazador’, ni con ‘Encrucijada de odios’ (1947) de Edward Dmytryk. Ni con algunas de sus grandes películas de los 50 como sus colaboraciones con el gran Otto Preminger, ‘Cara de ángel’ y ‘Río sin retorno’, donde coincidió con Marilyn Monroe, ‘Una aventura en Macao’, de Josef von Sternberg, el pigmalión de XX, o ‘Solo Dios lo sabe’, de John Huston, con quien se entendió a las mil maravillas en algunos de sus vicios: el alcohol y el juego. Howard Hawks lo dirigió en ‘El Dorado’, donde coincidió con John Wayne, y J. Lee Thompson lo dirigió en ‘El cabo del terror’, donde era el antagonista de Gregory Peck, un rencoroso espíritu del mal. E hizo, con David Lean, un papel en ‘La hija de Ryan’. Entre otros títulos importantes se despidió del cine con Jim Jarmusch en ‘Dead Man’. En 1992 recibió el premio Cecil B. de Mille por toda su carrera y al año siguiente el premio Donostia. Dijo: "(…) empiezas a trabajar a las nueve, acabas a las cinco y te pagan los viernes. Si tenemos en cuenta que una de las grandes estrellas de este oficio ha sido Rin-tin-tín, tampoco es para presumir de nada”. Fue entonces cuando, casi por sorpresa, recibió la llamada de Eduardo Vijil, Inés Monreal y Santiago Echandi, de la revista ‘El Híbrido’ de Zaragoza, y respondió. Fue de las pocas veces donde desmintió uno de sus asertos: “Sencillamente oponte”. Esa vez habló con su voz cavernosa. Poco después moriría de cáncer.

 

ECOS DE ‘EL HÍBRIDO’

El monográfico de ‘El Híbrido’, dedicado a Robert Mitchum, fue el segundo número de la revista y marcó una nueva línea de la publicación, que solía tener carácter anual: a partir de entonces publicó monográficos sobre la novela negra o los mares del sur, entre otros asuntos. Eduardo Vijil, uno de los directores de la publicación, contó y recontó muchas veces la entrevista con Mitchum. Encontraron el teléfono de una productora o de su propia casa en una revista y probaron suerte. Llamaron desde Zaragoza y aquel hombre levantisco, de carácter voluble e impredecible, respondió primero con sorpresa y luego con interés. Y se entregó al diálogo. Fue una de las integrantes de la publicación, Inés Monreal, quien dialogó con el protagonista de ‘Adiós, muñeca’ de Dick Richards. Estuvo amable, encantador, de una amabilidad insólita, recorrió su carrera, sus películas y las claves de la interpretación, y pidió que le enviasen la revista. Fue como un milagro.

03/09/2017 20:07 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ANTOLOGÍA DE FERNANDO SARRÍA

El poeta Fernando Sarría (Ejea de los Caballeros, Zaragoza, 1957) publica una antología de sus primeros doce poemarios: ‘A plena luz’ (2008-2015), con prólogo del poeta y Director General de Cultura del Gobierno de Aragón.

EPÍLOGO

 

Entonces Borges dormía con los ojos abiertos
y alimentaba su melancolía respirando la noche.
Era verano en el Hemisferio Sur,
él soñaba con el frío de Ginebra
o con la humedad implacable de Dakar.
Era verano en Buenos Aires
y el mundo le parecía un Atlas propio
donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.
Sus dedos pasaban
lentamente
sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,
una punzada,
un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,
hurgaba en su memoria el tiempo,
deshacía una a una las páginas escritas de su vida.

 

 

Poemario “Babel en las manos” Olifante Cuadernos de Trasmoz 2011 

 

JANIS JOPLIN

 

[Summertime]

 

 

Nunca tuve en las paredes pósters de Janis Joplin ni de Jimmy Hendrix,

 

seguramente eran del Che Guevara, de Inti Illimani, de Salvador Allende,

 

de un lobo estepario que me recordaba a Hermann Hesse

 

o de alguna idílica isla griega que me hacia viajar lejos.

 

Ahora sé que cometí un error,

 

que nunca debí dejar afuera tantas cosas

 

para que al fin el sol se llevara

 

el color de tantas ilusiones.

 

Puedo mirar mis manos,

 

en ellas hay demasiados surcos:

 

una gitana también a mí me dijo que tendría muchos hijos.

 

Quizás no fuera yo el que puso la mano,

 

a lo mejor no soy yo el de entonces

 

y mis hijos vagan en la oscuridad

 

como su padre lo hace en las noches.

 

Recuerdo que sí que me gustaban Janis y Jimmy,

 

aunque tal vez se murieran demasiado pronto,

 

héroes vencidos de un juego al que nunca supe jugar

 

y eso que en la ruleta he aprendido a perder hasta las esperanzas.

 

 

 

Poemario “ Bares” Ediciones 4 de Agosto (2012)

 

***

 

Abro la ventana y entra la brisa.

Sin nombre apenas que darte

poseo ahora el rescoldo de la lumbre nocturna

y esta hora ausente de nosotros,

cuando tú duermes y yo oteo el mar.

Las islas son como tu espalda,

se ven en la bruma del horizonte,

y sé que guardan siempre los pájaros y el frío de la mañana,

mientras que a ti, a centímetros de mis dedos,

respirando en silencio,

te cubren una lejanía de sábanas

y todos los pretéritos viajes

que hicimos en la noche.

Guardo este instante.

Lo grabo como he hecho otras veces.

Ya eres igual en mi memoria

que algunas cosas hermosas que me habitan:

el friso del Partenón en el Museo Británico,

el puente de Alejandro III en París sobre el Sena,

el jardín de Csepel rodeado por el Danubio,

el templo de Júpiter en Paestum…

Eubea en medio del Egeo.

 

 

Poemario “Las Horas” editorial Quadrivium 2012

 

***

 

A veces pronuncias la palabra agua y eres tú,
otras veces dices hielo y también eres tú.
Sostener una mirada
 
cuesta más que besar unos labios.
 
Encender el amanecer desde las sombras
 

solo se consigue

con el silencio habitado

por el canto de un pájaro.
Tener la vida sin respuestas es lo cotidiano,

también lo es estar solo,

en medio de una mirada y su respiración.
Nunca la vida nos reserva un tiempo de espera,

aunque es cierto que cuando el mundo se silencia,

un corazón, a veces, no puede soportar la soledad.





Poemario “Silencio (por favor)” Editorial Lastura 2014


***

 

puedes arrancar un corazón sobre este párrafo.

 

( de El Altar…Memorias de un mujeriego)

 

L.Cohen

 

 

Y dormirme en la bañera, bajo la espuma,

junto a un vaso de whisky de malta escocés,

mientras suena en la radio una vieja sonata romántica

a la luz de las velas. Sabes que me gustan esos instantes.

Sé que echaré de menos tus manos en mi espalda,

rebuscando en ella preguntas indoloras

o pensando cuánto tiempo nos quedaba por vivir juntos,

mientras yo canturreaba canciones de Dylan

o me ponía a decirte lo hermosa que estabas así:

medio desnuda, medio mojada, medio borracha.

 

Poemario “Poemas de la incertidumbre” Editorial La isla de Siltolá 2014

***

 

Me hablabas de nuevo del desierto. Yo estaba mirando el horizonte porque sé que detrás de aquellas montañas, azules por la distancia, está el mar, y como buen zahorí mis ojos cambian de color y se vuelven del tono gris de los inviernos cuando se acerca mi pensamiento hasta su orilla.

El viento era frío, nada que ver con los días de verano. Te dije, mientras escuchaba al bueno de John Coltrane tocando su saxo tenor, que esta unión de los dos, en medio de la oscuridad, nos regalaba un tiempo de silencio, nada que ver con el viaje de las aves. Solo quería eso, estar callados, respirándonos, con las caricias ácidas que nos debíamos y esa branza que nos ataba, sin saberlo, para siempre.

 

 

 

Poemario “La armonía en el vuelo de los pájaros” La Fragua del Trovador (2014)

 

***

 

Solo, sometido al desarraigo del relámpago.

 

Un hombre, un verbo, una sola imagen de la lluvia.

 

La verdad nunca tiene poros,

es una mezcla de nostalgia y melancolía.

 

Sin cruzar las estaciones caen los años,

mientras un ramal de silencio nos reserva su regazo.

 

He venido desde las azoteas hasta el suelo

como un pájaro desciende a la tierra.

No voy a romperme la camisa,

ni siquiera mis palabras van a tener significado.

 

Si queréis, miraos las manos,

preguntaos qué os deben.

 

 

 

Poemario “ Albada” Editorial Lastura 2015

04/09/2017 07:37 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VARGAS LLOSA Y ARON, EN 'LETRAS LIBRES'

VARGAS LLOSA HABLA DE RAYMOND ARON EN 'LETRAS LIBRES'

Mario Vargas Llosa dedica al filósofo y sociólogo francés Raymond Aron un largo perfil en el número de septiembre de 'Letras Libres'. Una frase de los años sesenta aseguraba que era “preferible equivocarse con Sartre que tener razón con Aron”. La comparación ilustra el entusiasmo que despiertan a menudo las posturas radicales, a diferencia de las posiciones moderadas. Para el Premio Nobel de Literatura 2010, hoy en día, cuando muchas de las advertencias del autor de 'El opio de los intelectuales' han sido confirmadas por la historia, resulta necesario estudiar su figura, su saludable escepticismo y su defensa de las libertades, la cultura y la democracia. Vargas Llosa explica la función de Aron como introductor de la filosofía alemana, su rechazo al nazismo, sus críticas al marxismo y sus polémicas con contemporáneos suyos como Sartre o Merleau-Ponty, su posición en torno a la descolonización de Argelia, sus críticas a mayo del 68 y su importancia, siempre perspicaz y lúcida, en los grandes debates de la Francia del siglo pasado.
Manuel Arias Maldonado se pregunta si internet es un peligro para la democracia: el autor de 'La democracia sentimental' señala que la transformación digital evidencia la distancia entre la teoría y la práctica y provoca alteraciones en la velocidad de formación y transmisión de la opinión pública, pero también apunta que la democracia es precisamente el sistema flexible que puede adaptarse a los cambios, y beneficiarse de ellos. Daniel Innerarity se pregunta cuál es la manera de afrontar la complejidad en un mundo cada vez más incierto. Innerarity también habla del ocaso de la voluntad política: señala la necesidad de encontrar un punto intermedio entre una visión, frecuente en la derecha, de una voluntad política reducida a la mera gestión tecnocrática, y otra, habitual en cierta izquierda, que la cree omnipotente y desprecia los hechos.

Sara Mesa escribe sobre el mundo poblado de locos y freaks de Carson McCullers, cuando se cumplen cien años del nacimiento de la autora de 'El corazón es un cazador solitario'. Miguel Aguilar escribe sobre problemas y soluciones en Cataluña. Fernando Vallespín describe la extraña anomalía alemana: en un momento de ascenso de populismos y políticas irracionales en buena parte de Occidente, el país germano -que celebra elecciones este mes- destaca por su normalidad política. Paula Corroto escribe sobre la nueva literatura alemana, en la que destaca la mirada de los nuevos alemanes, inmigrantes o hijos de inmigrantes. 
Pilar Mera Costas escribe sobre Fraude y violencia en las elecciones del Frente popular. Daniel Gascón escribe sobre 'Guerra: ¿para qué sirve?', de Ian Morris. Aloma Rodríguez reseña los 'Cuentos escogidos' de Joy Williams y Christopher Domínguez
Michael reseña los diarios de José Donoso. El número, que se presenta este miércoles a las 20 horas en La Forja de las Letras de Madrid (C/Cervantes, 10), incluye también reseñas de 'La uruguaya' de Pedro Mairal y de 'La vaga ambición
de Antonio Ortuño'. La portada es de Luis Grañena.
Vicente Molina Foix compara La seducción de Coppola con 'El seductor' de Don Siegel. Ricardo Dudda recuerda la obra y la vida de Emmanuel Bove. Gabriel Zaid escribe sobre la palabra “conejo”, que en México designa al bíceps. Lisa Tessman escribe sobre la crueldad de enfrentar a alguien con una elección cuando todas las opciones
son malas. Doménico Chiappe reseña una exposición de Daniel Canogar. Mariano Gistaín escribe sobre el pájaro, unas palabras enigmáticas, el paso del tiempo y la presencia de los muertos en nuestra vida.
Daniel Gascón
Editor LETRAS LIBRES España
dgascon@letraslibres.com
danielgascon@gmail.com

04/09/2017 08:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

FALLECE EL PERIODISTA JAVIER CARIDAD

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Falleció ayer por la mañana el periodista de deportes y ex jefe de Cierre de ‘Heraldo de Aragón’, Javier Caridad, que acababa de dejar el diario hace algo de un mes. El periodismo ha sido su ocupación y su vocación durante casi 30 años. Era un navarro en Aragón, perfectamente adaptado e integrado. Lo conocí cuando ingresé en el periódico en mayo de 2001, en los tiempos en que dirigía la sección Alejandro Lucea y él ya era un cronista veterano, aunque joven, de poco más de 40 años. En aquel momento ya estaban en la sección Valeriano Jarné, Manuel Español, Miguel Gay, José Miguel Tafalla, Raúl Lahoz, Carlos Paño, Pedro Luis Ferrer, poco después entrarían Joan Losilla y Mario Ornat. En la temporada 2001-2002 firmé durante toda una temporada la contracrónica del Real Zaragoza y él siempre estaba allí en labores de edición y de redacción. Le gustaba el trabajo de mesa. Le apasionaba el fútbol y mezclaba bien sus amores por el Real Zaragoza y Osasuna, y a veces daba rienda suelta a su indisimulada pasión por algunas jugadas de Messi. Le encantaba discutir, o fingir que discutía, con Joan Losilla, más inclinado hacia Cristiano Ronaldo… Durante un período, especialmente intenso para él, ocupó la responsabilidad de jefe de Cierre.

Muchos sábados, me lo encontraba en el Stadium Venecia. Seguía a su hijo, que jugaba en uno de los equipos. Enamorado del deporte, se sentía muy cómodo allí, viendo partidos de tenis, pruebas de natación, reuniéndose con los amigos o viendo a los más jóvenes. Durante varios años he comido casi todos los días en el antiguo bar San Siro, y allí aparecía Javier para tomar su café antes de empezar la jornada vespertina y conversar con Jesús, el dueño, o con Antonio u otros camareros.

En la Eurocopa de 2016, en Francia, hablábamos a menudo. Yo andaba por Santander en un Congreso de Periodismo Cultural y todos los días le mandaba una crónica de un partido o un retrato de un futbolista. Hoy se han hecho más acuciantes y emotivos todos esos instantes, y recordé la emoción con que lo habían visitado hace menos de una semana Encarna Samitier (que lo recuerda riendo y contando algunas visitas de compañeros y amigos, entre ellos el jefe de comunicación Miguel Gay) o Raúl Lahoz. Ambos regresaron preocupados por su estado y su delgadez.

Era un hombre serio, concentrado, que le gustaba conversar con los compañeros de recepción. Tenía sentido del humor; en la redacción solía hacer más de una broma con algunos que tenían al Madrid, de segundo equipo, tras el Real Zaragoza. La vida no fue amable con él en los últimos tiempos. Su mujer murió de un cáncer y Javier Caridad, apenas tres años después, también se ha ido, a los 60 años. Esa pérdida y la consiguiente nostalgia, el dolor tan terrible, le hicieron más vulnerable.

 

Todo el cariño y el consuelo para sus familiares y sus hijos.

 

*El Real Zaragoza ha publicado la foto del escudo con crespón en homenaje a quien fue su cronista y comentarista muchas jornadas: Javier Caridad.

06/09/2017 02:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'LA PIEL DEL DISCURSO MÉDICO', EN HUESCA

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'LA PIEL DEL DISCURSO MÉDICO'. SEMINARIO Y MUESTRA
Directores: Javier Codesal y Montserrat Rodríguez Garzo
'Caerán las almas de las pieles'
Sala de exposiciones de la Diputación de Huesca. 8 de septiembre al 22 de octubre de 2017.

'La piel del discurso médico'
Seminario Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Sede Pirineos. Salón de actos de la Diputación de Huesca. 21 a 23 de septiembre de 2017.

El proyecto 'La piel del discurso médico' consta de una exposición, un seminario interdisciplinar y una publicación. La exposición se titula, a partir de un verso de Vladímir Maiakovski, 'Caerán las almas de las pieles' y se presentará el 8 de septiembre en la sala de exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca. El seminario conserva el título genérico del proyecto, La piel del discurso médico, forma parte del programa de la UIMP. Sede Pirineos
Lo más característico de 'La piel del discurso médico' es este dispositivo doble, discursivo y expositivo, que articula la producción teórica con la presentación de obras de arte para explorar la relación de los lenguajes artísticos con fenómenos y síntomas médicos o psicológicos.
La piel del discurso médico es, pues, una propuesta que atañe tanto al saber médico (dermatológico y psiquiátrico), al psicoanalítico y al que generan la historia del arte y la estética. La hipótesis de partida, pensada con la teoría psicoanalítica, es que el fenómeno psicosomático y la obra de arte comparten ciertos rasgos que, al explorarlos, arrojan luz sobre los dos ámbitos: el del arte y el de la medicina. Eso explica el interés en articular producciones discursivas (científicas, psicoanalíticas y estéticas) que no participan del mismo fundamento (difieren en su finalidad y procedimientos) pero trabajan sobre las mismas manifestaciones somáticas. [Nota y fotos por cortesía de Teresa Luesma.]

Dos obras:
1. 'Días de sida' de Javier Codesal.
2. 'El nido' de Pepe Espaliu. 1993.

07/09/2017 10:18 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON JORGE ASÍN, ACTOR

 

Soy muy feliz porque trabajo en lo que quiero y eso, en los tiempos que corren, es una bendición. Yo voy conquistando sueños, así que agacho la cabeza, sonrío y tiro hacia adelante”. Este es el estado de ánimo del actor, guionista y ex cantante de heavy metal Jorge Asín (Zaragoza, 1972), que se ha hecho popular gracias a ‘Oregón Televisión’, a su matrimonio en la ficción con Marisol Aznar y a una ya nada incipiente carrera en el cine. Acaba de participar en ‘Yucatán’ de Daniel Monzón, en ‘La tribu’ de Fernando Colomo y en ‘Los Futbolísimos’ de Miguel Ángel Lamata, y dentro de unos días empieza ‘Miau’, la segunda película de Estaregui.

-¿Recuerda desde cuándo le interesa este oficio?

-Yo he sido un niño del centro. Iba a todos los cines: Don Quijote, el Mola, el Teatro Fleta y los multicines Buñuel, donde me aficioné a los grandes cómicos: desde Woody Allen y Buster Keaton a los hermanos Marx, pero también Harold Lloyd, del que TVE emitió una serie que me interesó mucho.

-Era chico de cines. ¿Lo fue también de teatro?

-Menos. Pero mi padre, que empezó de botones y acabó de jefe de cartera del Banco Central, era muy aficionado al teatro y actuaba con una compañía amateur. Era primo del director de cine José María Forqué, y yo lo saludé de niño en la presentación de un libro sobre él. De mi padre heredé una colección de textos teatrales de Enrique Jardiel Poncela, Tono, Mihura, y los dos nos enganchábamos a ‘Estudio 1’. Recuerdo cuánto me impactó ‘Doce hombres sin piedad’. Desde niño, siempre he querido ser actor.

-Quería ser actor y empezó siendo fontanero. Y trabajó en el hotel Boston.

-Es cierto. He sido muy mal estudiante. Cuando estaba en el instituto, solo aprobé historia y literatura. Mis padres me llevaron a un psicólogo y les recomendó que me dedicase a trabajos manuales. A los 17 empecé a trabajar en el Boston. Trabajé un año. Tenía un compañero, que diseñaba los circuitos y tuberías, y dormía todos los días con aquellos planos. Me impresionaba.

-¿Qué pasó luego?

-Me fui a la mili y volví, primero a la Escuela-Taller de Veruela y luego a la Plaza de Toros, y después me incorporé a mi empresa. Siempre había alguien que te empujaba hacia la escena. Una novia, mientras ejercía de fontanero, me llevó a unos cursos en el Teatro de la Estación. Sería hacia 1996. Y un día, uno de nuestros profesores, el actor Miguel Pardo me dijo si quería trabajar en un grupo de teatro infantil La Carrucha. Dije que sí, claro. Y allí recibí mi primera nómina en el mundo del espectáculo.

-Había oído que también pasó por la Escuela Municipal de Teatro.

-Sí. Me apunté a los 28 años. Tenía dos años de paro, y con el subsidio pude sobrevivir en ese tiempo. Mariano Bartolomé me invitó a hacer monólogos en el Juan Sebastian Bar. Un día un señor mayor nos dijo: “Como no cobráis nada y nos hacéis reír tanto, os hemos comprado unos billetes de lotería”. Y nos tocó. A mí, 6.000 euros, y con aquel dinero pude acabar el tercer curso en la Escuela Municipal de Teatro. La lotería ha sido fundamental en mi vida. Ya lo irá viendo, ja, ja, ja. Poco después, justo cuando Javier Coronas dejó la tele, Marisol Aznar, a quien ya conocía, me dijo si quería probar en ‘Qué viene el lobo’.

-Y conoció a Félix Zapatero.

-Siempre digo que es mi padre artístico. Es un hombre que siempre va más allá: una figura fundamental de la televisión del cine y de la televisión en Aragón. Me hizo la prueba, le gustó y hasta ahora: primero en ‘Qué viene el lobo’, luego en ‘Vaya Comunidad’ y desde hace doce temporadas en ‘Oregón televisión’ con ese equipo extraordinario de actores y amigos con los que reivindico sin complejos el humor y el acento aragonés. Félix Zapatero fue el primero en darse cuenta de que todo Aragón es un plató de cine.

-De golpe dio el salto a la gran pantalla.

-Aragón ha vivido estos años un período importante de apoyo al mundo audiovisual y está dando sus frutos ahora. Empecé con Alejandro Cortés, en ‘Refugios’, donde hice un cameo. Y luego me llamó Ignacio Estaregui para ‘Justi&cia’, aunque la primera gran oportunidad me llegó con ‘Bendita calamidad’ de Gaizka Urresti. Allí era protagonista con Nacho Rubio y aprendí muchísimo del cine. Lo más complicado en el set es saber de dónde vienes y a dónde vas, o que hoy estás rodando una cosa que aún no le ha pasado al personaje… Aprendí muchísimo. Me impresionó Álex Angulo, educado, sabio, todo un caballero. Me dijo. “En esta profesión se empieza desde cero en cada proyecto”. Y lo tengo muy presente.

-¿Cómo dio el salto para trabajar con Daniel Monzón?

-Dos de las grandes directoras de castin de España, Eva Leira, hija de Manuel Carmena, y Yolanda Serrano, zaragozana, me vieron en la película de Gaizka Urresti y se fijaron en mí. Y me llamaron para ‘Villaviciosa de al lado’ de Nacho García Veilla, que giraba en torno a la lotería. Fue una experiencia muy bonita y coral. Me entendí muy bien con el equipo y con García Velilla. Y ellas, Eva Leira y Yolanda Serrano, también fueron claves para que me llamase Monzón. Me vio y le gusté.

-¿Como son la película y su papel?

-La lotería ha sido básica en mi carrera. Esta es la historia de un hombre al que le toca la lotería, el euromillón. Tiene tres hijas, y yo soy el marido de una de ellas. Ha leído que ocho de cada diez agraciados son infelices, y decide, para cambiar la suerte, invitarlas a un crucero. Viajamos en un transatlántico que recorre Francia, Italia, las cosas españolas, etc., y también estamos en Brasil y México… Casi he dado la vuelta al mundo.

-¿Cuál ha sido su relación con Monzón?

-Es una de las mejores personas que he conocido nunca. Es inteligente, lo lleva todo en la cabeza, pero trabajando es divertido, cariñoso, alegre. Yo creo que esta película, que se parece al cine de aventuras de Hollywood de los años 50, va a pegar fuerte. Tiene personajes, acción, viajes, e incluso hay muchos musicales. Lo que más me impresionó de él es que cuando leíamos el guión se reía y se divertía como un niño de ocho años, con gestos, voces, risas constantes. Todos nos partíamos, salvo Luis Tosar, que ya lo conocía. Con un director jasco, duro, esa película no se habría podido hacer.

-¿Y su trabajo en ‘La tribu’ de Fernando Colomo?

-Es más pequeño, de secundario, casi podríamos decir que de figurante con frase. En ‘Miau’, de Estaregui, mi papel será más importante. En ‘La tribu’, de Colomo, soy el marido de Marisol Aznar. La película cuenta la historia de un grupo de madres que llevan a sus hijos a clases de hip hop y deciden apuntarse. Llevo muchos años trabajando con Marisol Aznar, y estoy acostumbrado a todo, posee un talento natural desbordante, pero aquí ha hecho un trabajo impresionante y aquí, además, baila. Colomo es un tipo encantador, sabio y afectuoso.

-¿Alguna sugerencia de futuro?

-Soy un loco de los cómics y soy ‘marvelita’. Ellos suelen recordar la gente que hace posible cada cómic, cada película. Los cineastas deberían hacer lo mismo y poner: “en esta película han trabajado 100, 1000, 2500 personas”, para que nuestros políticos y gestores vean que en caso de que no les interese el arte, el cine es una gran industria.

*La foto es de 'Heraldo'.

10/09/2017 14:15 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'LITORAL' ANALIZA LA LOCURA

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‘LITORAL’ ANALIZA LA LOCURA

 

Goya, Antonio Saura, Dino Valls y Susana Blasco participan en un cuidado número sobre la dolencia y sus vínculos con el arte y la literatura

ZARAGOZA. La locura es uno de los grandes temas de la creación: el hombre que enloquece, como Don Quijote y que va por el mundo con su insondable lucidez, el artista loco, las descontroladas formas del caos y de la enfermedad que dan lugar a la transgresión, la rebeldía, el inconformismo, la posesión, la paranoia, la destrucción y su reverso, la melancolía, y por supuesto, el amor, que desemboca a menudo en locura de amor. A todo ello, la cuidadísima revista ‘Litoral’, que dirige Lorenzo Saval y que fundaron los poetas e impresores Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, publica uno de sus espectaculares monográficos sobre ‘La locura. Arte & literatura’, casi 300 páginas donde conviven la poesía, el ensayo, el relato y los aforismos con cuidadas ilustraciones: óleos, dibujos, grabados, fotografía, collages, etc.

Es precisamente en el terreno de las imágenes donde es importante la presencia de cuatro autores aragoneses. Francisco de Goya -que en cierto modo encarna al artista loco como el Bosco, Gericault, Van Gogh o Bacon, por citar a algunos que aparecen en ‘Litoral’-, ilustra con dos cuadros, ‘El patio de una casa de locos’ (1794) y ‘Casa de locos’ (1812), un fragmento de ‘El pabellón nº 6’ de Antón Chéjov, que aborda uno de los grandes epígrafes del número: los manicomios. Aquí aparecen varios textos de Leopoldo María Panero, uno se titula ‘Los manicomios o la fábrica de la locura’, y Jorge Alemán firma una ‘Evocación de Panero (Presencia de Panero)’.

Antonio Saura fue un maestro no solo en la pintura sino en ilustrar libros. Lo hizo a su modo y fue capaz de ponerle sus líneas ensortijadas a Baltasar Gracián, Camilo José Cela, Carlo Collodi o San Juan de la Cruz. También ilustró los dos volúmenes del Caballero de la Triste Figura. Se reproduce un dibujo de 1987 y se ve, a la perfección, la eficacia y el sentido de síntesis del artista oscense. El Quijote protagoniza en buena medida uno de los artículos más atractivos del conjunto: ‘Melancolía española’, que firma Andrés Trapiello.

El pintor zaragozano Dino Valls explora las psicopatías y los desvíos del alma. Ilustra con su retrato ‘Silentium’ (2014) un artículo de Amalia Rodríguez Monroy sobre ‘El silencio’, donde se habla de la poeta norteamericana Emily Dickinson, “que nos asoma a la intemperie y la soledad del afuera”, y del autor francés Michel Foucault, que escribió: “Todo ser que habla hace uso, al menos en secreto, de la absoluta libertad de estar loco”. En esa misma pieza se incorporan tres collages de la diseñadora y artista zaragozana Susana Blasco de la serie ‘Antihéroes’, que se pudieron ver en el Centro de Historias. Valls, con una de sus piezas más complejas, ‘Dies Irae’ (2012), acompaña el poema ‘Hipocondría’ de Virginia Aguilar, que empieza así: “Conozco muy bien mis males, y por eso / sin número, / sola, me diagnostico / enfermedades muy sofisticadas”.

Se analizan otros temas como el extravío de la razón –donde figuran algunos locos egregios como Robert Walser, Virginia Woolf, Nietzsche, Kafka o Pessoa–, la alteridad, la tempestad de las almas, los soñadores de la razón perdida, las pasiones más desgarradas, el suicidio y la muerte. La locura es tan antigua como el hombre, ya Platón o Aristóteles escribieron de ella. Isaac Newton ofrece una dimensión abierta de esta dolencia tan enigmática: “Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de la gente”.

 

 

*Este artículo apareció en Heraldo de Aragón. La ilustración es de Dino Valls, 'Silentium'.

10/09/2017 14:19 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON ÓSCAR SIPÁN

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El escritor y editor Óscar Sipán (Huesca, 1974) presenta esta tarde, a las 19.30, en compañía del escritor Sergio Royo su nuevo libro de relatos: ’La novia francesa de Ho Chi Minh’, que publica el sello Limbo errante. Será en la librería La Pantera Rossa.

 

¿Dices que la buena literatura sirve para “salvarte la vida”? ¿En qué sentido, de qué modo te la ha salvado a ti?

 En estos tiempos donde un sector numeroso de la población reconoce, y se vanagloria, de no haber leído un libro al año, en estos tiempos del todo gratis y sin esfuerzo, de pastillas para frenar la primera tristeza, la cultura funciona como un salvavidas. Como dice uno de los personajes del libro “Nadie te enseña qué hacer con los sentimientos. Sin las canciones o los libros o las películas nos volaríamos la cabeza”. La cultura es aliento, esperanza, luz. Como editor, viví situaciones muy duras: un sábado, a las dos de la mañana, un escritor al que admiro, premio nacional para más señas, me ofreció toda su obra por tres mil euros. Aquella noche fui consciente de la sociedad en la que vivimos y del valor material de una obra importante, de toda una vida.

 

-Dices: “Escribir hasta quedarte vacío”. ¿Escribir es una desposesión, entonces, la entrega absoluta?

 Escribes para entender y entenderte, para ser libre. Escribir es la perfecta máquina de vaciar. Y por eso, para llegar al lector, toca mancharse.

 

-¿Por qué te has especializado en el cuento? ¿Qué te da, de cuántas maneras puedes entender un cuento?

Fui un lector tardío. A los veinte años descubrí los cuentos de Gabriel García Márquez; veinte años después, me nominaron por mi libro “Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas” (Editorial Base) al Premio Hispanoamericano García Márquez, y pude compartir mis historias, en Bogotá, con la familia del gran escritor, el año de su muerte. El buen cuento se gana el efecto compulsivo de volver a leerlo, de tomarlo de la estantería y sumergirte en él, otra vez más, con ojos nuevos. Sin intensidad, la vida es un fotograma de días repetidos. Y eso lo tiene el cuento, al que John Cheever definió como “la literatura de los nómadas”.

 

-”Escribir es cuidar los detalles”. ¿Por eso hay tantos matices e imágenes y pequeños hechos en los tuyos?

 Creo en el dios de las pequeñas cosas.

 

-¿Cómo surge el volumen de ‘La novia francesa de Ho Chi Minh’ (Limbo Errante)?

Nace en medio de la tormenta: un embarazo con muchas complicaciones y, por fin, el nacimiento de mi hija Lara. A ella va dedicada el libro.

 

¿Es un libro acumulativo o tiene como elementos motores la imaginación y las mujeres?

Como tituló Gabriel Ferrater, ’Mujeres y días’; no encuentro mejor motor para contar historias. 

 

¿Te has dado cuenta de que tus personajes son un tanto periféricos y están obsesionados, son como enfermos de un sueño?

No importa que el cielo se desplome sobre mi cabeza si estoy escribiendo; me gusta habitar la historia y pelear con el lenguaje.  Me gusta obsesionarme con el cuento, sentir lo que sienten mis personajes, extrañarme de las cosas que les extrañan. Su piel es la mía.

 

-Vayamos con algunos. ¿Cómo equilibras la realidad y la fantasía? ¿Qué hay de cierto en ese aprendiz de fotógrafo que va a hacer fotos a Franco con el maestro fotógrafa y la deslumbrante jardinera Nora?

Por muy extraños o extravagantes que sean los personajes, me gusta partir de datos reales. Siempre me ha fascinado el papelón de fotógrafos como Jalón Ángel y otros, que asistían al Palacio del Pardo, una vez al año, para retratar al Caudillo en las fotos oficiales que presidían escuelas, embajadas o sellos de correos. Nora es una cara con rasgos árabes que encontré en una foto de la misma época. Haciéndole las preguntas adecuadas, el relato salió fácil.

 

-¿Estuvo alguna vez Drácula o Christopher Lee en Zaragoza?

 En 2006, tuve una sección semanal (Tornaviajes) en Aragón Radio. Allí buscaba historias y personajes curiosos aragoneses. Los oyentes me escribían contándome anécdotas y tuve la suerte de conocer a la protagonista del cuento, zaragozana, que me enseñó las fotos de su romance con Christopher Lee. Lee, el Drácula más famoso, rodó varias películas en España, entre ellas “Pánico en el transiberiano”, donde supuestamente lo conoció.

 

-Uno de los elementos constantes en tus cuentos es el factor sorpresa. ¿Buscas el brillo y el asombro del desenlace deliberadamente o te los encuentras?

Lo que me apasiona y me divierte es encontrar la frase inicial del cuento (las llamo frase de publicista, frase ganadora); sin ellas no soy capaz de construir. Si el conejo quiere salir de la chistera al final del cuento, perfecto. En caso contrario, dejo a los personajes que tomen las riendas y  decidan.

 

-¿Por qué todas las mujeres ocultan un secreto? Aquí son espías, seductoras, revolucionarias, jardineras…

No podría enamorarme de una mujer sin misterio, y menos escribir sobre ella. Todo lo demás es secundario.

 

-También te has especializado en el microcuento. ¿Qué pide este género, cómo son los tuyos?

 Los microcuentos son rayos sin trueno: lucen unos pocos segundos y luego explotan en la cabeza del lector.

 

“Descubro en las memorias póstumas de mi escritor favorito su fobia a abrir cartas: por eso no se tomó en serio mis repetidas amenazas de muerte”. Dices en un microcuento. ¿A qué escritor habrías querido matar de veras y a quién o quiénes amas o admiras con locura?

Amo encontrar un libro inesperado, por casualidad, como acaba de sucederme con ‘Las cosas que perdimos en el fuego’, de la argentina Mariana Enriquez.

 

*Foto de Antón Castro, tomada en la Feria de Huesca.

14/09/2017 08:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL PERIODISTA DEL SIGLO XXI

Tomo este artículo de aquí, tras leer la recomendación de Pedro Zapater, periodista de 'Heraldo de Aragón'. Muy recomendable. Para jóvenes, para gente en ejercicio, para aquellos a los que les da pereza asomarse al nuevo mundo tecnológico...
http://mip.umh.es/blog/2017/09/12/retos-formacion-periodista-siglo-xxi/
POR JOSE A. GARCÍA AVILÉS — 12 SEPTEMBER, 2017

La formación periodística del siglo XXI:

tecnohumanistas con herramientas… y buenas botas

El periodista de El Confidencial Daniele Grasso, en un seminario celebrado recientemente en Málaga, criticaba que algunos profesores de periodismo “se han quedado atascados en el pasado” y reivindicaba este lema: “Menos Kapuściński y más ProPublica”. La reflexión de Grasso me ha llevado a escribir estas líneas.

Por un lado, a Grasso no le falta razón: en buena parte de la universidad pervive un núcleo de profesores de periodismo, jóvenes y menos jóvenes, —no es cuestión de edad, me parece que se trata más bien de mentalidad— anclados en una visión utópica que poco o nada tiene que ver con la realidad de la profesión y lo que sucede en los medios. En este sentido, el lema “Menos Kapuściński y más ProPublica”, que me recuerda al de “Más Platón y menos Prozac” de la filosofía de andar por casa, reivindica la necesidad de que en las facultades orientemos a los futuros periodistas por los derroteros del periodismo del siglo XXI, inmerso en el tremendo tsunami que ha desencadenado la digitalización, las redes sociales, las cambiantes audiencias y la crisis de los modelos de negocio. Debemos trasladar a los estudiantes los lenguajes, formatos, procesos y tendencias en la profesión, con un estilo adaptado a la realidad en la que van a trabajar, en cualquier soporte e iniciativa periodística. Hemos de ilusionarles con las enormes posibilidades que ofrece el periodismo en este momento, a pesar de la crisis de las empresas informativas y de los vaivenes que experimenta el sector.

image alt textDaniele Grasso durante su intervención en Málaga. Foto: La chica imposible.

Entiendo que el lema acuñado por Grasso busca enfatizar la renovación de los contenidos que se imparten en las facultades de periodismo. Sin embargo, me parece un error “tirar a Kapuściński por la borda” y prescindir de aquello que el periodista polaco representa. Ryszard Kapuściński, considerado uno de los mejores reporteros internacionales, ha aportado una mirada humanista al periodismo, con sus reportajes en África, Latinoamérica y Europa, su independencia y su preocupación por “el otro”, como le gustaba referirse al interlocutor objeto de sus coberturas. Algunas de sus reflexiones sobre el periodismo han contribuido a fortalecer la ética y calidad de la profesión en estos tiempos de cinismo. Por ejemplo, su taller “Los cinco sentidos del periodista (pdf)” ofrece numerosas claves sobre el oficio de contar periodísticamente lo que sucede. Me parece que cualquiera que se dedique a esto debe conocer la obra del periodista polaco, al igual que la de otros profesionales que son modelos de referencia. Leamos pues a Kapuściński, García Márquez, Xavier Aldecoa, Martín Caparrós… y a tantos otros que aportan un sólido bagaje humanístico a la profesión.

La transformación de los perfiles profesionales

Hace tan solo una década, en las facultades formábamos esencialmente periodistas especializados en radio, televisión, prensa e internet. Hoy tratamos de formar una variedad de perfiles: editor de vídeo, diseñador, productor, periodista de datos, analista web, editor de redes sociales, podcaster, experto en SEO, fotorreportero, jefe de producto, portadista, desarrollador de audiencias, etc. Los perfiles han cambiado y seguirán cambiando conforme los medios hagan periodismo en distintos soportes y plataformas, pero el sustrato básico de la profesión continuará siendo el mismo.

Lo primero y fundamental es que el periodista sepa contar cosas y se exprese bien en cualquier lenguaje (texto, vídeo, audio…). Que identifique qué es noticiay sea capaz de jerarquizar e investigar un tema, que posea los rudimentos necesarios para analizar la actualidad y hacer buenas preguntas. Luego viene la segunda parte: tener conocimientos de internet, manejar programas de edición de vídeo y audio, dominar las redes sociales y saber de SEO y analítica web. Los conocimientos técnicos es algo que se aprende rápido, con la práctica y las herramientas disponibles. Sin embargo, lo imprescindible es que el periodista tenga bien amueblada la cabeza y sea capaz de buscar la verdad y contarla con criterio.

Los equipos han cambiado. Francesco Marconi, director de innovación de la agencia Associated Press, explica que sus reporteros antes viajaban con un bolígrafo, un cuaderno y una cámara de fotos. Ahora se desplazan con este equipo que aparece en la imagen, que incluye varios objetivos, cámaras de 360º y drones.

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El equipo que suele llevar un reportero de Associated Press. Fuente: Francesco Marconihttps://twitter.com/fpmarconi/status/890632242027913216

Las tecnologías son muy importantes, pero de nada sirven si no existe ese compromiso con la verdadMiguel Carvajal, director del Máster de Innovación en Periodismo, pone el dedo en la llaga en una reciente entrevista: “Unos medios han apostado decididamente por aportar valor con informaciones propias y verificadas para evitar la falsedad. Ofrecen reportajes y temas propios muy cuidados. Otros se dedican a buscar el clic fácil y hacer un refrito de todo lo que les llega sin aportar valor. El modelo que sobrevivirá será el primero”.

Lucy Küng, investigadora del Reuters Institute for the Study of Journalism(Universidad de Oxford), es experta en estrategia, innovación y gestión de medios. Entre sus libros figura “Innovators in Digital News”, donde identifica las claves del éxito en medios como Buzzfeed, Vice, Quartz, The New York Times y The Guardian. En la conferencia inaugural del XXIII Congreso de la Sociedad Española de Periodística, celebrado en la Universidad Miguel Hernández de Elche, Küng habló de las dificultades que afrontan los medios en la era digital y de la innovación en las organizaciones periodísticas. “El verdadero desafío para las empresas tradicionales es la complejidad de tener que operar en numerosas plataformas a la vez”. Küng incidió en la necesidad de ofrecer un periodismo de calidad, que cuesta mucho dinero y no centrarse en las bagatelas tecnológicas -shiny new things, como ella las llamó-, que difuminan la verdadera innovación.

Consejos para tu propia formación

Si ahora comienzas tus estudios de grado o máster en periodismo, me permito ofrecerte estos consejos, por si te resultan útiles:

  • Sé curioso. Ten iniciativa. Experimenta y aprende todo lo que puedas.

  • Dedica 30 minutos todos los días a estudiar cómo está cambiando la profesión: artículos, revistas especializadas, tutoriales, herramientas web, apps y un sinfín de recursos. Crea tu carpeta de recursos y fuentes propias.

  • Suscríbete a un par de newsletters que te aporten valor añadido sobre los cambios en el periodismo. Para empezar, te recomiendo estas:

    • Tendenci@s, el boletín semanal sobre las principales novedades en el sector de los medios digitales, que edita el periodista Ismael Nafría.

    • Los imperdibles de Nextmedia: cada semana recopilan los 10 mejores artículos sobre marketing, periodismo, televisión y tecnología.

  • Escribe a diario al menos unas 500 palabras. Este es uno de los mejores consejos que me dieron mientras estudiaba la carrera.

  • Lee mucho. Libros de historia, arte, economía, política… Y devora novelas que te permitan construirte tu propia biblioteca de autores indispensables.

  • Ve buen cine y series de calidad: te ayudarán a conocer mejor al ser humano, que siempre es el objeto de tus informaciones.

  • Haz buenas preguntas. El periodista es un profesional de la pregunta: nos pagan para averiguar lo que los demás ignoran.

  • Identifica a los farsantes, a los cenizos, a los vendedores de humo. Y no les hagas caso, por más que cacareen continuamente su perorata cansina, tratando de persuadirte de que te has equivocado de profesión.

  • Sal a andar por tu barrio, patea tu ciudad, conoce todos sus recovecos. Pisa la calle: el periodista es un infatigable trabajador que sigue un tema hasta donde le lleve, si es necesario, hasta los confines más remotos. Descubre esas historias que aguardan agazapadas donde menos te lo esperas. El reportero donostiarra Ander Izagirre lo llama “periodismo con botas”. Consiste en “documentarse, ir a los sitios, observar, tomar nota, hablar, regresar y contarlo bien textual y visualmente”. El profesor de periodismo de la Universidad de Navarra, Miguel Ángel Jimeno, ha creado en su Twitter la etiqueta #PeriodismoConBotas que alude precisamente a eso. Impresiona ver las fotos de decenas de reporteros que muestran sus propios zapatos, que les han llevado a la caza de historias singulares. Fíjate, por ejemplo, en las botas de Javier Bauluz, el primer fotoperiodista español con un premio Pulitzer, que recorrió a pie con los refugiados la ruta desde Grecia hasta Alemania. El resultado es este impresionante reportaje: “Buscando refugio para mis hijos”.

image alt textLa botas de Javier Bauluz. Fuente.

  • Aprende a mirar para fijarte en lo que sucede a tu alrededor. El fundador del @DNLaboratorioAlfredo Casares, recomienda cultivar la mirada y pararse a pensar en lo que ocurre, para evitar la vorágine de la cobertura instantánea las 24 horas. Como afirma en su artículo Periodismo lento para tiempos acelerados, “los ciudadanos se merecen medios que dediquen tiempo a mirar, entender y contar, para poder cambiar el mundo”.

  • Sigue a aquellos periodistas con iniciativa que están contribuyendo a cambiar la profesión y abrir vías innovadoras. Por ejemplo, conoce la historia de @politibot en @NiemanLab, la página de innovación periodística más influyente del mundo y lee este artículo de uno de sus creadoresEduardo Suárez. Este bot especializado en información política acaba de ser nominado a los Premios García Márquez en la categoría de innovación periodística.

image alt textEl chat de Politibot (Fuente: Nieman Lab).

En definitiva, se trata de fomentar un periodismo que abrace la innovación tecnológica y narrativa, tanto en los contenidos y formatos como en los lenguajes, fortaleciendo su esencia: seleccionar los hechos relevantes, jerarquizar, investigar, contextualizar y contarlos del mejor modo posible.

14/09/2017 08:35 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EDUARDO HALFON: UN DIÁLOGO EN TORNO A 'DUELO'

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El escritor guatemalteco Eduardo Halfon (1971) publica en Libros del Asteroide una nueva novela: ‘Duelo’, un texto preciso y transparente donde relata una historia familiar vinculada con un antepasado que se ahogó en un lago. La presentó el pasado martes en la librería Cálamo de Zaragoza, donde publicó el año pasado una nueva edición de otro libro espléndido: ‘Saturno’, su personal carta al padre. Aquí explica las claves de su nueva novela.

¿Existe el ‘efecto Halfon’?

Eso puede admitirlo o negarlo cualquiera, excepto Halfon. Aunque sí existe un efecto que ese otro Halfon, el Halfon narrador, provoca en mí. A veces ya no sé cuál de los dos fuma, ni cuál de los dos viaja tanto, ni cuál de los dos responde en las entrevistas.

¿De dónde procede esa mezcla de sencillez y de hondura a través de una mirada totalizadora sobre el mundo que parece domina en tus libros?

Se me ocurre que ésa, precisamente, podría ser una buena definición de la literatura. Así es el oficio literario, ¿no? Crear algo a la vez sencillo y profundo, tan individual como universal. En mi caso, ese oficio tiene mucho que ver con trabajar el lenguaje, lo cual significa no sólo limpiar y pulir y atornillarlo, sino principalmente eliminar todo aquello que sobra, que estorba. Creo que esa hondura que mencionas, en apariencia sencilla, se puede alcanzar únicamente a través de silencios. Es decir, se siente, no se dice. Algo que los poetas entienden mucho mejor que la mayoría de narradores.

 

¿Cuándo te diste cuenta de que la familia era como un arsenal de historias?

Nunca fue una decisión consciente, simplemente empecé a narrar así desde el inicio, desde mi primer libro, ‘Saturno’, publicado en Guatemala en 2003, que es una carta escrita por un narrador que se parece mucho a mí, a un padre que se parece mucho a mi padre. Y ahí sigo, narrando desde ese yo que necesita hablarle a su padre, a su madre, a su hermano, a su hermana, a sus abuelos. Ese yo no existe sin ellos.

 

Publicabas hace poco en Jekyll & Jill ese libro deslumbrante: tu homenaje particular a Kafka, ‘Saturno’, que también era un libro familiar y un diálogo con tus orígenes literarios. ¿Como se hilvana en ti lo que viviste, lo que sueñas e imaginas con lo que soñaron otros?

Creo que la ficción es el escenario ideal donde los sueños de uno se mezclan y confunden con los sueños de otros. En mi caso, lo vivido no es más que un telón de fondo, y esos sueños compartidos son la historia o la trama que sucede ante él.

 

¿Qué hay de cierto o de leyenda en la historia del fondo de ‘Duelo’?

Como en toda historia familiar —en especial las prohibidas—, uno ya no sabe qué es verdad y qué es leyenda. Y esa confusión, justamente, es el punto de partida del libro. El nudo inicial. Pero la historia de Salomón, para mí, sigue siendo un enigma. Y está bien que así sea. No escribí el libro para resolverla o descifrarla o para llegar a saber qué tanto de ella era cierto. Ésa nunca es la búsqueda literaria que mi interesa, sino una mucho más íntima y misteriosa.

 

¿Cómo y cuándo se te ocurrió esa frase tan precisa y que a la vez abre una puerta al misterio: “Se llamaba Salomón. Murió cuando tenía cinco años, ahogado en el lago Amatitlán”?

Fue la primera frase que escribí, tal cual. Es muy raro que eso suceda, que la primera frase escrita se mantenga y termine siendo la primera frase de un cuento o de un libro. Pero en este caso fue así. La escribí en agosto de 2015, mientras pasaba unos días en Guatemala, y tras una conversación con mi padre sobre la muerte de su hermano Salomón, en la cual él me pedía u ordenaba que no escribiera nada sobre ello. Pero yo sólo escribo lo prohibido. Hay que escribir con miedo.

 

¿Qué buscabas aquí: recomponer un puzle o crear un clima tan realista como onírico?

No sé qué buscaba. Nunca, cuando empiezo a escribir, sé qué busco o qué busca mi narrador. Hay un puzle que recomponer, sí, pero nunca es el que me espero, ni tampoco el que el lector espera. Dicho de otro modo, no es un puzle sobre la muerte de Salomón el que se aclara o recompone al final del libro, sino otro. Y quizás para hacerlo era necesario crear esa atmósfera tan real como onírica.

 

¿En qué medida la novela es una novela de investigación o la crónica de múltiples viajes de la familia?

 

Es que, para mí, una investigación literaria implica múltiples viajes de la familia. Para entender la muerte de un niño necesito viajar al lago en Guatemala donde se ahogó o donde quizás se ahogó, y al Estados Unidos de mi infancia, y al campo de concentración en Alemania donde estuvo preso mi abuelo polaco. El libro, entonces, es la suma de esos viajes, de esas crónicas.

 

¿Cómo se alían en tu obra los hechos y los símbolos; la existencia del lago y lo que significa el lago: espejo, abismo sin fondo, depósito de lo desconocido?

El lago en el libro es tóxico. No purifica. No salva. No es una fuente de vida sino de muerte, o de amenaza de muerte. El agua del lago está contaminada, podrida. Parece tragarse los pequeños cuerpos de tantos niños que en ella nadan. El lago, pues, como sarcófago. Pero el lago se convierte también en un espacio que separa dos mundos: niños y adultos, realidad y magia, memoria y ficción, el lado de los vivos y el lado de los muertos. Y aquel viejo muelle de tablones, entonces, donde empieza la narrativa con dos pequeños hermanos rezando antes de lanzarse al agua, es el puente que une esos mundos opuestos.

 

¿Cuál es la importancia en tus novelas del paisaje de fondo, de las historias secundarias, de tantas y tantas acciones como hay aquí, cómo las mezclas sin que el lector se despiste?

Más que historias como paisaje de fondo, yo las veo como partes de un mosaico. Todas integrales, ninguna secundaria. Es decir, el efecto que quiero provocar en el lector sólo se consigue viendo o sintiendo el mosaico completo, en el orden en que los fragmentos o segmentos se van presentando e intercalando. La línea que esos fragmentos trazan no es recta, pero es precisa.

 

Todo el mundo pondera tu lenguaje, tu exactitud cargada de matices. ¿Como te planteas el lenguaje?

El lenguaje es todo. Pero decir eso suena trillado. Entonces te lo diré de otra manera. El primer manuscrito del libro lo terminé muy rápido, en tres o cuatro meses, pero luego me quedé trabajando el lenguaje otro año y medio. La música de las palabras, principalmente. Su cadencia, su ritmo, sus tambores y címbalos. Todo esencial, al igual que en la música, para crear una reacción visceral y emotiva en el lector.

 

¿Pueden tener las familias historias tan poderosas como la tuya?

La historia de toda familia es igual de poderosa. Pero su poder no reside ahí, en la historia misma, sino en cómo se cuenta.

 

¿El enigma es consustancial a la literatura? ¿En qué medida la escritura es una forma de indagación?

La escritura es una indagación frustrada. Uno empieza a escribir sabiendo dos cosas: que está buscando algo, y que jamás lo encontrará. Lo sabe desde el inicio. Entiende perfectamente que jamás resolverá el enigma, que jamás llegará al puerto que se propone, pero igual zarpa de nuevo y se deja llevar y, con suerte, no se marea tanto.

 

*Tomo la foto de Eduardo Halfon de aquí.

 

15/09/2017 08:08 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MANGUEL, PREMIO FORMENTOR

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Por ITA FÁBREGAS

Pollença (Mallorca), 23 de septiembre 2017.- El escritor, traductor y editor argentino-canadiense, Alberto Manguel recibió anoche en los jardines del Hotel Formentor Royal Hideaway el Premio Formentor de las Letras 2017 de manos de Marta Buadas en representación de su familia y Simón Pedro Barceló, impulsores del prestigioso premio.

Manguel recibió el galardón, dotado con 50.000€, en reconocimiento al conjunto de su obra en una ceremonia a la que han asistido cerca de 400 invitados. Numerosos editores, escritores, críticos, especialistas literarios, amantes de la literatura, empresarios y representantes de la vida social y cultural de las Islas Baleares, entre ellos Ignacio Polanco, Presidente de la Fundación Santillana entidad que organiza las Conversaciones Literarias.

"Las Lágrimas de Isaac. De cómo la lectura inventa la realidad” es el título del discurso con el que Alberto Manguel agradeció la concesión del Premio Formentor de las Letras y recordó en rueda de prensa, que fue una enorme sorpresa conocer la noticia,  sobre todo porque “es un premio que tiene una reputación increíble” añadió.  

Manguel dedicó su discurso a hacer un recorrido a través de la historia de la lectura visto desde su punto de vista. Explicó que la lectura le ha influido desde la adolescencia sintiéndose protagonista  y viviéndola a través de sus personajes.

Para Manguel la invención de la escritura nos concedió una suerte de modesta inmortalidad. “Eso sentí yo allá lejos y hace tiempo, la tarde, por ejemplo, en que, acompañando al joven Axel de Hamburgo, descendí por el volcán Sneffells al centro de la Tierra, siguiendo las huellas de Arne Saknussemm. Yo estaba allí, con esos intrépidos aventure­ros, allí en uno de los confines del mundo, allí en un siglo que no era el mío. Con el libro de Verne en la mano, yo me despojaba de mi identidad convencional, del nombre que mis padres me habían dado, de mi edad y nacionalidad declaradas en mi par­tida de nacimiento, de todo límite salvo aquel que mis temores imponían a mi incipiente curiosidad. Entonces supe, intuitiva­mente, que aquello que me alentaba no era una necesidad como respirar o beber agua, sino algo que yo no supe entonces nom­brar y que ahora sé era deseo: el deseo de eso que aún no había ocurrido, que yacía más allá del horizonte y que se convertiría con el correr de los años en costumbre esencial. La lectura me ofrecía, y me ofrece aún, como espectador privilegiado, el reino de este mundo y de todo otro mundo imaginable, de manera más íntima y convincente que la realidad misma.”

En este sentido añadió “mis lecturas componen una monstruosa cosmología de espejos en la que está presente todo instan­te y todo lugar de mi biografía. En mi vida de lector, La República Madame Bovary, El Idiota El Capital, La noche oscura del alma El día de los trífidos son capítulos aislados en una inmensa saga cuya coherencia y sentido no puedo sino intuir. La Biblia, compuesta de relatos, crónicas histó­ricas, proverbios, poemas líricos, textos proféticos y códigos legales, ejemplo insigne de este género literario polimórfico, es otro capítulo más de mi voraz libro que contiene todas mis lecturas. A pesar de tales ambiciones, soy penosamente consciente que aun este vasto volumen no es, por cierto, el universo mismo.

La ceremonia de entrega del Premio da inicio a las Conversaciones Literarias en Formentor, que este año cumplen su décimo aniversario, y coinciden con la publicación en España del libro de Alberto Manguel, Mientras embalo mi biblioteca de Alianza Editorial. 

El jurado del Premio Formentor de las Letras 2017, presidido por Basilio Baltasar y formado por, Inger EnkvistLila Azam ZanganehDaniel Fernández y Jarauta, decidió por unanimidad conceder a Manguel el galardón porque “su obra constituye una de las más lúcidas indagaciones en la historia orgánica de la biblioteca universal” 

El jurado argumentó que “sus elocuentes ensayos nos han permitido seguir la pista del largo peregrinaje de los libros del orden prodigioso que los acoje en las instituciones vertebrales de la cultura. La minuciosa recreación del arte de leer, la pericia con que los lectores aprenden a comprender la inmensidad del mundo, pertenecen al enciclopédico saber con que Alberto Manguel ha retratado la vida de los libros”.

 

El Premio Formentor

El Premio Formentor de las Letras se convoca para reconocer la obra narrativa de aquellos escritores cuya trayectoria prolonga la alta tradición literaria europea. Es un reconocimiento a la calidad, integridad y prestigio de la gran literatura.

El galardón prolonga el impulso de la primera fase del Premio Formentor creado por Carlos Barral y un reputado grupo de editores europeos (Gallimard, Einaudi, Rowolt…).

En Formentor fueron premiados, entre otros, Jorge Luis Borges, Samuel Beckett, Saul Bellow y Jorge Semprún. Y en esta nueva fase del premio, recuperado en 2011, lo han recibido Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia y el escritor y editor italiano Roberto Calasso.

La familia Barceló, actuales propietarios del hotel, y la familia Buadas son los mecenas del Premio Formentor de las Letras, dotado con cincuenta mil euros.

 

 

 

23/09/2017 09:57 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JORGE USON Y SU BANDA, EN LAS ARMAS

“La música es una necesidad

y una liberación imprescindible”

Dice el polifacético Jorge Usón, líder del grupo De Carne y Hueso, que actúa el domingo en Las Armas, a las 20.00.

    
   
Jorge Usón, actor de cine, televisión y teatro, y también cantante de De Carne y Hueso.
Jorge Usón, actor de cine, televisión y teatro, y también cantante. Enrique Cidoncha

El grupo De Carne y Hueso ofrece este domingo, 24 de septiembre, a las 20.00, en el espacio Las Armas de Zaragoza, su espectáculo de café concierto ‘Esperando’. El polifacético Jorge Usón (Zaragoza, 1980), vocalista, es uno de los líderes de la banda y lo acompañan Adán Carreras (guitarra, bajo y voces), Jesús Garrido (guitarras, teclados, voces) y Nelson Dante (percusión y voces).

¿Desde cuándo canta Jorge Usón?

Canto desde que empecé a hablar me temo. Creo que lo primero fue ‘Amor de hombre’ de Mocedades y de ahí la jota de ‘La Segadora’ y ‘Cantinero de Cuba’. Se me ha ido de las manos.

¿Qué significa la música en su carrera?

La música en mi vida es una necesidad y una liberación imprescindible. Y luego está la voz que es un mundo en expansión y una salvación para el alma.

¿Es, también, un divertimento, una pasión, una vocación, una aspiración a hacerlo todo como showman?

Has dado en la tecla. Efectivamente para bien o para mal no me quiero perder nada de este mundo; lo sabe muy bien mi psicoanalista. Pudiendo cantar hay que cantar. Al fin y al cabo está hecho de la misma matriz con la que se actúa o se baila o se pinta... y para mí es ganarle ventaja a la muerte.

¿Cómo es su grupo, cuál es su papel?

Mi grupo es un cuarteto de folclore latinoamericano y mediterráneo que entremezcla poesía y encuentro. Hacemos café concierto (como un cabaret latino), versiones de otros y temas propios. Un tótum revolútum. Yo canto y estoy moviendo energías. Me he sabido juntar muy bien. Además este domingo nos acompañará Carmen París con el percusionista Fernando Favier. Yo estoy que no duermo.

¿De qué ritmos, autores y poetas hablamos?

Canciones como el son, el bolero, la zamba, la cueca, el landó peruano o ritmos afro cubanos de autores como Carnota, Atahualpa Yupanqui, Andrés Soto, Serrat, Peteco Carabajal, trío Matamoros.…, con textos y versos propios y de poetas universales: Gil de Biedma, Tonino Guerra, Anne Sexton, Saul Bellow o José Antonio Labordeta.

La banda De Carne y Hueso.

¿Cuál es el espíritu del concierto?

‘Esperando’ es un café concierto con aires de ‘cabaret ultramarino’ donde no faltan las raíces, el humor, el exilio, el calor que no abrasa, la parca, los amigos, la yerbabuena, el más allá, el más acá, una sombra impertinente, una negra mentirosa, un duende quechua que tira de mis venas, un remedio para las penas o un recuerdo al cantante chileno Víctor Jara...

A la vez, anda en el teatro, en el cine, en la televisión. ¿Cómo lleva tantos frentes abiertos, cómo se vence el estrés?

Con esfuerzo seguro pero también con mucho placer, el de sentir que con lo que hago estoy siendo congruente con mis pasiones. Por eso no hay nada de loable. Luego está el equipo que me rodea que me ayuda con todo.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Volvemos con el ‘Cabaré de caricia y puntapié’ al Teatro Principal el 8 de noviembre y con ‘Arte’ de Miguel del Arco ese mismo mes. Dos citas en un mismo mes en Zaragoza, ojalá el público responda. Y sigue en televisión ‘Grupo 2 Homicidios’ y ‘Amar es para siempre’.

 

*Esta entrevista apareció ayer en Herado.es.

 

 

24/09/2017 00:53 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

LOS VERANOS DE LUIS ALEGRE

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LOS VERANOS DE... LUIS ALEGRE

 

Luis Alegre (Lechago, Teruel, 1962) es profesor de economía, escritor y agitador cultural del universo del cine. Ha sido director de programas de televisión, en Tele 5 o Aragón Televisión, y de documentales como ‘La silla de Fernando’, y es responsable del Festival de Cine de Tudela. Dirige el ciclo ‘La Buena Estrella’.

 

 

“Lo peor es la melancolía de la gente que ya no está”

“¿El momentazo? Mis charlas sobre sexualidad en el bar El Chato”

 

ANTÓN CASTRO

 

-1. ¿Qué hace un artista en verano?

Un artista no lo sé. Yo, pensar hasta que me quedo dormido.

 

-2. ¿Dónde has veraneado a lo largo de los años?

En mi infancia y adolescencia, en Lechago y Calamocha, mis dos pueblos, con un paréntesis de dos años en los que vivimos en Fuentes de Jiloca. Luego, en Zaragoza y en los lugares a los que he viajado. En 2004 arreglamos la casa familiar de Lechago –en la que nos parió mi madre, que también nació en ella- y desde entonces ese es nuestro refugio.

 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Soy un chico de pueblo.

 

-4. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? 

He tenido suerte con mis viajes de verano. Uno de los más inolvidables lo hice con Mariano Gistaín y José Antonio Labordeta el 18 de julio de 1986. Fuimos a Toulouse, a la conmemoración del 50ª aniversario del comienzo de la Guerra Civil. Unos anarquistas de la CNT invitaron a Labordeta y él nos animó a acompañarle en su coche. Fue delirante el viaje y fue delirante nuestra estancia en Toulouse.

 El primero inolvidable fue uno del verano del 79. Tenía 17 años. Hice el viaje “a dedo” desde Calamocha para ir a las fiestas de Villanueva de la Jara (Cuenca), el pueblo de Emiliano Albarrilla, compañero de bachillerato. Era la primera vez que viajaba solo.

También recuerdo muchos otros que asocio a los amigos con los que los compartí: con David Trueba, los viajes a Lisboa, Praga o al impresionante Karlovi Vary; con Javier Gurruchaga a La Habana; con José María Gómez, ‘Cuchi’, al Festival de San Sebastián; con Maribel Verdú a Venecia; con Javier Tomeo y Blanca Carvajal a Segovia; con Concha García Campoy, Andrés Vicente Gómez y Verónica Forqué a París; con Concha a Marbella, a la casa de Antonio Banderas y Melanie; con David y Santiago Segura a Ibiza, durante muchos veranos, a la casa de Concha; con Penélope y su familia, a la Toscana y a las Bahamas. Un verano fui a ver a Penélope a Cefalonia, una isla griega, del archipiélago de las Jónicas, donde rodaba una película. Tal vez haya sido el lugar que más me ha impresionado. Qué belleza.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo ha sido esa época?

Me recuerdo de muchas maneras: en Lechago, con mi madre cantando jotas mientras ella fregaba; con mi padre enseñándome a jugar al ajedrez y corriendo detrás de mí cuando me quemé las manos al caerme en la hoguera de su huerto; la mañana en la que mi madre echó un bando porque creía que me había perdido con Merceditas, mi amiga y hermana de leche; con mis hermanos Salvador y Carmen en la cama en la que dormíamos los tres juntos; la muerte de Caracola, nuestra perra, el primer gran sofoco de mi vida; en el bar del Calamochilla y en el de mi tío Eduardo, con todo el pueblo jugando al guiñote y la tele en blanco y negro de fondo; en brazos de mi tío Paco, con dos años; con mi tía Amalia en casa de su amiga Juana viendo por la tele las corridas de El Cordobés y El Viti. Luego, en Calamocha, las tardes lentas, los ratos tontos que perdíamos mirando las matrículas de los coches que pasaban; las clases particulares que daba a chicos del pueblo; los cromos del fútbol; las carreras con la bici entre Lechago y Navarrete; las revistas ‘Lib’ e ‘Interviú’, grandes estrellas de los 70; los partidos de fútbol con los amigos; mis tíos y primos; las peñas; los bailes agarrados; las fiestas de Calamocha y Lechago; la piscina; los futbolines; el ping pong; el tenis; las discotecas, las primeras chicas que te volvían loco, los encuentros furtivos; los bares, la gramola, las canciones del verano. Y, como momentazos cumbre, las charlas sobre sexualidad que daba a mis amigos y amigas en el bar El Chato, después de leer el Consultorio sexológico que el doctor Luis Serrat llevaba en ‘Interviú’. Casi todas estas cosas las viví con Pascual Peiró, mi inseparable amigo de la infancia y adolescencia.

 

-7. Y entre tantos recuerdos, ¿cuál es el mejor?

La primera vez que una chica de Lechago, Conchita, me dijo que sí cuando la saqué a bailar en una peña del pueblo. Estaba muy oscuro y sonaba ‘Michelle’ de Los Beatles en el radiocassette. Fue muy emocionante. Tendría unos 13 años. También fue muy eufórica la tarde en la que en Calamocha recuperé una bicicleta azul que me habían robado.

 

-8. ¿Qué tipo de lecturas hace en estos días?

 Me han encargado el prólogo de la nueva edición de ‘El tiempo amarillo’, las memorias de Fernando Fernán-Gómez, de 720 páginas. Con ese pretexto, las releo. Menuda delicia.

 

-9. ¿Qué libro, qué cuadro, qué museo, qué película está asociados a un verano inolvidable?

En los veranos de finales de los 70 y primeros 80 iba mucho a Madrid. A cada rato iba al Museo del Prado. Un día fui a ver ‘El Guernica’ de Picasso con mi tía María, que no entendía por qué estábamos tanto tiempo delante del cuadro. También fueron más que inolvidables los veranos en los que devoré ‘El largo adiós’, ‘Cosecha roja’ y ‘El guardián entre el centeno’, tres de las lecturas de mi vida.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de tus veranos?

Las chicas de las que me enamoraba en la adolescencia.

 

11. ¿En qué han cambiado los veranos?

Ahora transcurren a una velocidad desesperante. Es para cabrearse.

 

-12. ¿Cómo resumiría en un tuit el espíritu veraniego?

Los veranos siempre pasan demasiado rápidos. Hasta cuando pasaban lentos.

-13.¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

En el verano de 1987 Mariano Gistaín y José Antonio Ciria escribieron un libro sobre Perico Fernández, ‘La vida en un puño’ (El Día-Ediciones del Valle). Me pegué a ellos con el pretexto de echarles una mano. Pasamos un verano formidable, al lado de Benito Escriche y de Perico, uno de los tipos más surrealistas y divertidos que he conocido. Al verano siguiente, 1988, volví a ayudar a Mariano en ‘No me esperes a comer’, un programa que Pepe Royo le encargó para el centro regional de TVE. Con nosotros estaba la fantástica Pilar Labadía. Por las noches no salíamos de dos bares, ‘La avenida de la Ópera’ y ‘La Marioneta’, en la calle del Olmo. Ese fue uno de los grandes veranos de mi vida. También fueron muy divertidos los veranos que, con mi amigo de la infancia José Luis Campos, presenté el programa especial que la tele de Calamocha dedicaba a las fiestas de agosto. Yo salía de madrugada a hacer reportajes por las calles y peñas, tratando de poner el micrófono a los que más mamados iban. Y, luego, también, recuerdo muy bien algunos cursos de verano. Por ejemplo, uno sobre cine español que, con la ayuda de Cristina Palacios, dirigí en El Escorial para la Universidad Complutense. Fue en el 2005. A ese curso asistieron, entre otros, Luis Berlanga, Rafael Azcona y Juan Luis Galiardo. Eso es lo peor. La melancolía de la gente que ya no está. 

27/09/2017 03:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DOS POEMAS DE EDUARDO CHICHARRO

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[Ese editor tan personal que es Raúl Herrero de Libros del Innombrable ha publicado ‘Radical libre’ la lírica del poeta postista Eduardo Chicharro, ese grupo que integraron Silvano Sernesi, Carlos Edmundo de Ory y él, pero también, en otros momentos, Gloria Fuertes y Ángel Crespo, entre otros. Raúl me envía dos textos. El libro se presentará el día 6 de octubre en el Museo Pablo Serrano, que está viviendo una intensa transformación. Hace lo que tiene que hacer: actividades. Atraer públicos, crear un nuevo imaginario cultural y social. Para eso está ahí.]

 

[La complejidad de la obra literaria de Eduardo Chicharro Briones 
(Madrid, 1905-1964), con una trayectoria que abarca poesía, novela y 
cuento, teatro o ensayo literario, solo es comparable al ostentoso 
silencio que la acompañó y la sigue acompañando. Pero Chicharro fue, 
en este sentido, insensible al desaliento. Ajeno a la pompa de la 
corte literaria, desde ese mismo silencio fue capaz de construir, 
siempre desde los márgenes del canon literario de su tiempo, una obra 
extraordinariamente iconoclasta, radical y libre.]
Jaume Pont. Prólogo a _Radical libre_ de Eduardo Chicharro.

 

Carta de noche a Carlos

 

Carlos yo te escribo trece trenes

trinos trece te estremece

y te envío mecedoras

a tu casa.

Que tu casa es una cosa

que no pasa.

En el filo sutilísimo te escribo

del estribo.

Puesto el pie en el mismo digo

como sigo por el hilo de tu higo

en el higo sutilísimo que sigo.

De mi casa a la tu casa sigo sigo

enviando mecedoras rutilantes.

Por la noche duermo, sueño, como, orino,

sueño papa manos pone tuyos hombros

cara tiene nívea cera transparente

gesto ambiguo de sus labios mucho temo

pasan cabras por sus ojos, dame leche

y en un coche pon la estrecha remolacha

por los siglos de los siglos que me orino.

Pasan ciervos por mis ojos

luchan truchas en mi lecho

por debajo pasa el grajo, por la orilla la abubilla.

Que mis huesos son de corcho sueño a veces

y las heces que vomito son como oro.

Un gigante se aparece cada noche

y me dice cada cosa cada cosa,

cada cosa que no entiendo va y me dice.

No me llama por mi nombre el gigante ese

ni me tira de la oreja.

Te pregunto Carlos ahora por qué escribo

y te envío mecedoras.

Si te cuento lo que sueño no entristezco

a ningún amigo bueno que me escucha

por lo menos así pienso entumecido

ya a las puertas de esta noche.

¿Qué me espera? ¿Quién se agita en la penumbra

que los párpados me cierra suavemente?

He aquí pues que vuelvo al sueño como un guante

del conejo que hay delante de mi fuente.

Guardo un trozo de casulla del gigante

pongo botas quito mantas cuelgo abrigos

traigo trapos y amontono las almohadas.

En un hoyo me cobijo, me hago el muerto

y en espera de que el sueño llegue aúllo.

Vuelve el viento, la casulla, la osamenta,

el gigante, el calcetín y la abubilla.

Mientras tanto, Carlos, rápido te envío mecedoras.

¿Las entiendes? ¿Tú las ves que te las mando?

Si entre tanto te lo cuento estáte atento

al bicho ese que se sube por las barbas

es un tanto alocadillo y come mucho.

Al abrigo de la noria está la liebre

el molino escupe hileras de cipreses

el anciano da patadas al pesebre

el obispo zurce el culo de la avispa

y en el mango de la escoba vive el piojo.

¿No ves Carlos por la noche tú también,

un portero con al hombro una escopeta?

¿Tiene una hija ese portero tú también?,

con la mano me hace señas y me enseña

una cosa mucilaginosa. ¿A ti no?

¿He de decir que me canso, que de cansar estoy vivo?

¿O he de decir que me vivo, que de vivir estoy canso?

Let me I write you, my dear.

Digo que me digas que digo

a estas cuatro paredes mi pena

mi congoja de hombre destartalado.

¿Soy yo cura, ámbito habito

o es el hábito del obispo

que hace al monje o no lo hace?

Sigo enviándote mecedoras,

cuídalas, límpialas, pómpalas,

góndolas, lámparas, ordéñalas,

albérgalas en tu pecho

que el sultán viejo lo dice:

si el refrán mata a la rata

pon tu casa enjalbegada

que a decir viene lo mismo.

 

Elementos fantasmagóricos del paisaje

 

Mira el buey redondo y alto

lo más romo de la encina

y el labriego sentencioso

corta el pan con sus dos manos.

 

Cosas vagan necesario

vive el astro en la campiña

sobre el suelo y el escombro

y el tritón invertebrado.

 

En el aire está exhalando

muerta serpiente de espina

aire muerto. Rinde el lobo

doble culto al fiel rebaño.

 

Ve el pastor quieto a su lado

un gran ángel de rodillas,

con el brazo forma un codo

al enseñarle los prados.

 

Pisa el buey con su pie plano

la seriedad de ceniza

del ángel, mientras el lobo

se ha convertido en milano.

 

1944

 

27/09/2017 10:10 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TONO MASOLIVER: TRES POEMAS

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[El poeta, narrador y profesor Juan Antonio Masoliver Ródenas (Barcelona, 1939), crítico de narrativa en el suplemento ‘Culturas’ de ‘La Vanguardia’, publica un nuevo libro: dos poemarios en un solo volumen: ‘La negación de la luz’, que da título al conjunto, y ‘El cementerio de los adioses’. Poesía de la memoria y la melancolía, poesía de los sueños, de la antesala de la despedida, de los amores perdidos o soñados, del amor que irrumpe en la madurez como un relámpago. Poesía del paso del tiempo, de homenajes, de la intimidad, y poesía narrativa a menudo, con personajes y homenajes (a Antonio Gamoneda, entre ellos). Copio aquí tres poemas suyos.]

 

1

 

Lo que escribo en este instante

que acaba de desvanecerse.

Lo que mi corazón y sus flores

efímeras. Y lo que vieron

mis ojos en la rubia playa

de las mujeres evanescentes

que hoy lloran el tiempo.

Y llora el tiempo

por todos nosotros.

 

2

 

Hay una sombra que me acongoja,

un vello ajeno a mí, a mis ojos

que sufren, ven pérdidas.

Tu desnudez me abruma,

nunca estuve en aquella playa,

en aquella arena del pubis.

Amor saciado como un vaso vacío.

Estériles luces de agua en la memoria.

 

3

 

Estoy en una calle tan larga

que no cabe en mi corazón.

Por ella ceo alejarse a mi padre

y no puedo gritar

porque si grito

despertaré del sueño

y desaparecerá la calle

para siempre.

 

De ‘La negación de la luz’. Juan Antonio Masoliver Ródenas. Acantilado. Barcelona, 2017. 205 páginas.

28/09/2017 02:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LUIS FELIPE ALEGRE: UN DIÁLOGO

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Luis Felipe Alegre (Zaragoza, 1957) es actor y rapsoda, fundador de la compañía El Silbo Vulnerado, que tiene más de 40 años de existencia. Hace unos días le rindieron un homenaje en el ciclo 'La Puerta de los Vientos'. Aquí da algunas claves sobre su visión de la poesía. (La foto es de Vicente Almazán).

 

¿Qué te sientes, en realidad, actor, juglar, rapsoda?

Actor especializado en verso.

-¿Quién y cómo se te contagió la pasión por la palabra, y especialmente por la poesía?

 Un disco de Manuel Dicenta recitando las 'Coplas' de Manrique. Una especie de oralidad moderna.

-¿Qué tiene de particular para ti la poesía, qué te da, qué nos da?

 El nombre exacto de las cosas, como le pedía Juan Ramón Jiménez.

-¿Recuerdas cuándo te embarcaste en este oficio y cómo convenciste a los colegas?

 En general todos participamos de la creencia en el arte como arma para mejorar el mundo y comprendernos a nosotros mismos.

-¿Qué ha querido ser El Silbo Vulnerado a lo largo de los tiempos?

 Una máquina de guerra artística.

-Si tuvieras que hacer una valoración sencilla y global de la lírica española de todos los tiempos, dado que has montado desde Jorge Manrique, Quevedo o Cervantes hasta Lorca, Blas de Otero o Cernuda, ¿qué dirías, cómo es, qué contiene, por qué debes leerla?

 A todos nos gustan las aventuras ¿no? Para Salinas era una aventura hacia lo absoluto; para Homero Aridjis lo era hacia lo desconocido.

-¿Sirve para algo la poesía, es justo que le tengamos miedo?

 Conozco psicólogos que recetan libros de poesía.

-Recuerdo que hace años llevabas en los bolsillos los borradores, o primeras versiones de poetas aragoneses: Ángel Guinda, Rosendo Tello. ¿Cuál ha sido tu vínculo, tu relación con los poetas aragoneses, qué lugar ha ocupado en tu repertorio?

 Un rapsoda debe asentar en su repertorio una buena selección de poemas de su tierra. ¿Sabe? Hicimos un disco con Rosendo Tello hablando y recitando. Aquí no pasó nada, pero en Argentina es muy valorado, lo consideran nuestro mejor trabajo.

-Se ha rendido un homenaje a Leopoldo María Panero… ¿En qué ha cambiado la Zaragoza de ‘Más margen malditos’, en 1988, que montasteis vosotros, a la de hoy?

 Zaragoza, Aragón, tiene un potencial impresionante. El problema es la brecha cultural abierta por la crisis. En nuestra capital puede verse.

-¿Por qué has mirado hacia Guinea y hacia Latinoamérica? ¿Qué buscabas?

 Busco compartir acentos y aprehender cadencias.

-¿Por qué parece que El Silbo Vulnerado esté desaparecido o moribundo? ¿Qué ha significado la crisis para ti?

 La crisis ha puesto en cuarentena todos los gremios artísticos. Y no salimos, eh!

-¿Qué está pasando con la poesía que vuelve a la calle, a las tabernas, a la noche?

 Está muy bien, es un movimiento un tanto endogámico, pero siempre ha sido así. Los del Niké -Miguel Labordeta, Luciano Gracia, Manuel Pinillos, Julio Antonio Gómez, Rey del Corral, Emilio Gastón, José Antonio Labordeta, Fernando Ferreró...- tampoco se salían de su círculo.

-¿A quiénes admiras en este oficio, quiénes son tus espejos, y por qué?

 No distingo entre oficios en este tema de los referentes. Cualquier ciudadano que haga su trabajo con placer es mi espejo. Da igual camarero, taxista o profesor.

-Parece que todo el mundo quiere reconocer tu trabajo: primero el Gobierno de Aragón y ahora Andorra. ¿Cuál es tu mirada sobre tu trabajo, tu propio balance?

 Ahora no tengo tiempo para balancearme.

-¿Te atreverías a quejarte de algo, a denunciar algo, podríamos mejorar la situación del oficio de cómico de algún modo?

 Me quejo de que la enseñanza gratuita no es gratuita. Eso puede suponer que miles de adolescentes acaben en el instituto sin haber pisado un teatro, por ejemplo.

-Recuérdanos tus tres poemas favoritos.

“Yo escucho los cantos de viejas cadencias…” de Antonio Machado, 'Poética' de Rosendo Tello, "Abrir el mar con llaves de ceniza / expresa simplemente lo que dice: / “Abrir el mar con llaves de ceniza ,  y 'La comunidad' de Gil Albert.

 

28/09/2017 08:41 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ÓSCAR SANMARTÍN EN MONTEMUZO

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Óscar Sanmartín Vargas -Zaragoza, 1972-, artista, ilustrador y diseñador gráfico con una amplia trayectoria, presenta esta retrospectiva donde, a través de más de 50 obras, entre óleos, ilustraciones y dioramas, nos acerca a su universo creativo, siempre sorprendente, fantástico y misterioso. Su obra, desde el punto de vista temático, conforma un peculiar imaginario en el que se advierten las influencias de la ilustración victoriana, el cine de ciencia ficción o la literatura de Lovecraft y Bradbury, y donde la metáfora visual constituye su epicentro. Como él mismo ha señalado en alguna ocasión "trabajo en el territorio de la metáfora visual y cualquier posibilidad de humanizar un objeto crea una metáfora que para mí es interesante. La asociación de objetos e imágenes me permite expresar ideas a las cuales, quizás, me resultaría más difícil llegar de otro modo". [Nora del catálogo.]

ÓSCAR SANMARTÍN VARGAS. Retrospectiva 1996-2017

Sala de Exposiciones Palacio de Montemuzo

C/ Santiago, 34
Teléfono: 976 721268

Del 4 de Octubre al 19 de Noviembre de 2017


28/09/2017 09:32 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A ANTONIO ISASI-ISASMENDI

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El director Antonio Isasi-Isasmendi (Madrid, 1927) ha fallecido a los 90 años en Ibiza. Responsable de títulos como 'Las Vegas, 500 millones', 'Estambul 65', 'Un verano para matar', 'Rapsodia de sangre' y 'Vamos a contar mentiras', 'El perro' y 'El aire de un crimen', el cineasta cosechó premios como tres medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos y un Goya de Honor. En su carrera, de más de seis décadas, también trabajó como guionista, editor y productor.

Isasi-Isasmendi comenzó en la industria del cine como actor de doblaje, poniendo voz a niños en los estudios Voz de España, en Barcelona. Más tarde comenzaría a trabajar como editor, encargándose del montaje de películas como El ángel gris, Canción mortal, Pacto de silencio y En un rincón de España.

Más adelante ocuparía ya la silla de director en títulos como Relato policiaco, La huida, Rapsodia de sangre, Pasión bajo el sol, Diego Corrientes, Sentencia contra una mujer, Vamos a contar mentiras, La mentira tiene cabellos rojos y Tierra de todos, esta última no muy bien recibida por el régimen franquista al humanizar y equiparar a dos combatientes de ambos bandos de la Guerra Civil.

Tras esa primera serie de títulos nacionales, Isasi-Isasmendi abrió sus miras al mercado internacional realizando películas coproducidas con otros países, como La máscara de Scaramouche, Estambul 65, Las Vegas, 500 millones, Un verano para matar y El perro, todas ellas distribuidas a lo largo del mundo con notable éxito de público, admiradas por cineastas como Orson Welles y Quentin Tarantino.

Su último trabajo como director tendría lugar en 1988 con El aire de un crimen, basada en la novela homónima de Juan Benet y candidata al Goya a mejor guion adaptado.

A lo largo de su larga trayectoria Isasi-Isasmendi trabajó con intérpretes de renombre como Lee J. Cobb, Elke Sommer, Karl Malden, Raf Vallone, Jack Palance, Olivia Hussey, Jason Miller, Lea Massari, Gérard Barray, Gary Lockwood, Horst Buchholz, Klaus Kinski, Christopher Mitchum, Fernando Rey, Francisco Rabal, Maribel Verdú, Germán Cobos y Marisa Paredes, entre otros.

Galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2007 y la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España en 2009, fue miembro de Honor de esta desde dicho año.

Además de su trabajo en la industria del cine, Isasi-Isasmendi escribió los libros Memorias tras la cámara y Los años grises. En el primero narraba su experiencia en el mundo del cine, y en el segundo describía su infancia en una Barcelona marcada por la Guerra Civil, además de su paso por Ibiza.

 

*Lo tomo de aquí.

29/09/2017 11:01 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

BENJAMIN, EL PENSADOR DE LA CULTURA

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Walter Benjamin, el pensador de la cultura

 

Pequeña historia del escritor, filósofo y crítico de arte que se suicidó en Portbou en 1940, acuciado por el miedo a la Gestapo

 

 

Quizá no sea el escritor más popular de su siglo ni el más fácil de leer, pero la historia de la cultura habría sido distinta sin Walter Benjamin (Berlín, 1892-Portbou, 1940). Ofrece un perfil complejo y a la vez subyugante: se trata de un hombre que piensa y debate, rodeado de “libros hasta las orejas”, al que se le unen el día y la noche: traduciendo, reflexionando sobre los cuentos populares ilustrados que tanto le gustaban, pensando en la obra de pintores como Paul Klee o Kandinsky, que eran sus favoritos, o repasando su formidable colección de fotos de Germaine Krull, una de sus debilidades. Y no solo eso: es un crítico de arte y de la cultura, un ensayista y un escritor que se mueve con mucha comodidad en el texto breve como el dietario o el microrrelato, como se ve en ‘Obra de los pasajes’, que publica Abada en dos volúmenes.

Hijo de buena familia, su padre había trabajado de banquero en París y regresó a su ciudad para dedicarse al comercio de antigüedades y de arte. Walter Benjamin, sensible y lúcido, era el mayor de tres hermanos. En la Universidad, una vez que había decidido apostar por el ala más radical de la juventud socialista y por el estudio de Marx, Engels, Bergsonb y Fichte, descubrió que era discriminado por ser judío. Contó con un amigo fundamental como Gershom Scholem, que le sugirió que analizase la vasta tradición histórica del pueblo judío; una de sus obsesiones fue vincular el judaísmo y el marxismo. Además optó por el estudio de la crítica de arte en el romanticismo.

Poco después estallaba la I Guerra Mundial. Iba a alistarse, pero se enteró de que dos de sus mejores amigos se habían suicidado en la contienda, y prefirió esperar. Algo que haría de nuevo más tarde: rechazó la llamada a filas, se vinculó a posturas antimilitaristas y eso le llevaría a vivir lejos de su país: en la neutral Suiza, en distintas ciudades. En 1917 se casaría con Dora Kellner, divorciada e hija de buena familia, y al año siguiente tendrían a su único hijo: Stefan Rafael. La convivencia estuvo salpicada de dificultades y de terceras personas a veces; vivieron en distintos lugares, Walter estudiaba hebreo, redactaba ensayos minuciosos, se entusiasmó con Charles Baudelaire al que traducirá y logró su doctorado. Algo más tarde apareció en su vida Asja Lacis, “una bolchevique letona, cristiana, actriz y directora de teatro, y con quien había conversado toda la noche”, según escribió en una carta. Fue otro de sus grandes amores, sin duda.

En 1925, viajó a España; interesado por el comunismo, en 1926, lo hizo a Rusia (Abada edita su ‘Diario de Moscú’). Siempre pendía del alambre; a principios de los años 30 consiguió un empleo como locutor de radio, y eso le permitió estudiar la cultura de masas. Escribía sobre Goethe, Kafka, Karl Kraus o Marcel Proust, al que también tradujo en compañía de Frank Hessel; se citaba con Brecht, con quien jugaba al ajedrez en Dinamarca. Le incomodaba el ascenso del nazismo. Intuía la barbarie que se avecinaba.

Se marchó de París, donde había vivido a menudo, poco a antes de la llegada de los nazis. A finales de septiembre, con un pequeño grupo, se dirigió a las montañas para cruzar España. El camino, de unos 25 kilómetros, era duro. Benjamin estaba débil (nunca le sobró la salud) y tenía miedo a la Gestapo. “Pasó la noche sin protección contra el frío o los animales de la mañana. Al día siguiente el resto del grupo re reunió de nuevo”, dice Esther Leslie en su biografía ‘Walter Benjamin: la vida posible’ (Universidad Diego Portales, 2015). El 26 de septiembre de 1940, tres policías del régimen franquista le negaron la entrada a España. Su permiso no estaba en regla, aunque sí tenía autorización para recorrer el país y para irse luego a Estados Unidos, donde le esperaba el filósofo Adorno.

Se retiró a una habitación del Hotel Francia y allí se suicidó con morfina. En una nota que dejó a su compañera de viaje Henny Gurland, fotógrafa y futura esposa de Erich Fromm, Walter Benjamin escribió: “En una situación sin salida, no tengo otra elección que la de terminar”. Lo enterraron en un ritual católico con el nombre Benjamin Walter. Era el extranjero de la maleta que cinco años después sería trasladado a la fosa común.

 

LA ANÉCDOTA

 

La muerte de Walter Benjamin sigue envuelta en el misterio: ¿se suicidó, murió de enfermedad y cansancio, o fue asesinado por los nazis y los comunistas, que entonces habían firmado un pacto de no agresión? La incertidumbre continúa y abarca también a su famosa maleta. ¿Había dentro algo especial, su último libro, apuntes, direcciones, algo comprometedor, aquellos cuadernos que cuidaba con tanto mimo? De todo ello se sigue hablando y sigue apareciendo libros y documentales. O revistas alusivas a su muerte como ‘La maleta de Portbou’. En la Universidad de Gerona, existe una cátedra dedicada a Walter Benjamin. El autor de ‘Infancia en Berlín hacia 1900’ es una figura que se agiganta día tras día, y que encarna el sentido crítico, el periodismo cultural y la pasión del conocimiento.

 

 

 

 

29/09/2017 12:37 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SÁBADO 30, JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS EN LA CASA DEL TRADUCTOR

JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS 

DE LA CASA DEL TRADUCTOR

Inicio: 30-09-2017

Fin: 30-09-2017

Hora: 11-18h.

Lugar: Casa del Traductor

Organiza: Comarca de Tarazona y el Moncayo

Jornada de puertas abiertas de la casa del traductor

11:00h. Origen, historia y misión de la Casa del Traductor por Enrique Alda coordinador y asesor técnico de la Casa.

11:15h. Intervención del director de la Casa del Traductor: Juan Antonio Fuentes.

11:30h. Intervención de Ahmed Abdullatif traductor de 'Tonto, muerto, bastardo e invisble' de Juan José Millás.

12:30h. Mesa redonda en torno a la traducción, la formación y la profesión con Enrique Alda, Maria Pilar Cardos, Kenneth Jordan, e Inés Ramia Latorre.

14:00h. Comida de fraternidad.

17:00h. Mesa redonda, editoriales y traducción con Trinidad Marcellán, editora de Olifante, y Julián Lacalle, responsable de Pepitas de Calabaza de Logroño.

18:00h. Mesa redonda, el escritor y el traductor literario. Intervienen Rada Panchovska, Antón Castro, Alfredo Saldaña, y Ricardo Diez. [La escritora y editora búlgara acaba de traducir a su lengua tuna antología poética de cada uno de los autores.]

Más información e inscripciones: ealda@ealda.com

*http://www.larioja.com/noticias/201412/20/media/cortadas/leyendas--575x323.jpg.

 

29/09/2017 14:15 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

IRVING PENN EN PARÍS

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El 16 de junio de 1917 nacía en Nueva Jersey quien se consagraría como uno de los fotógrafos más importantes e influyentes del siglo XX. Hablamos de Irving Penn, conocido mundialmente por sus glamurosos y elegantes retratos. Y con motivo del centenario de su nacimiento, el Grand Palais de París ha inaugura la primera gran retrospectiva internacional dedicada al artista, en colaboración con el Metropolitan de Nueva York y la Irving Penn Foundation. Esta muestra, comisariada por Jeff L. Rosenheim, Maria Morris Hambourg y Jérôme Neutres, expondrá hasta enero de 2018 el enorme legado fotográfico de Penn. Más de 235 impresiones fotográficas, todas producidas por el artistas, y una selección de sus dibujos y pinturas ocuparán las salas de la institución parisina, que ofrecerá una visión integral de la gama de géneros en los que trabajó: moda, naturaleza muerta, retratos, desnudos, belleza, cigarrillos y escombros, todos ellos bajo una gran simplicidad, un minimalismo y un rigor asombrosos. Aunque los primeros pasos de Irving Penn fueron en el dibujo, el grafismo y la pintura, pronto conoció al que sería su primer mentor, el diseñador y fotógrafo Alexey Brodovitch, por quien comenzó a trabajar para Harper’s Bazaar. Por esta publicación también han pasado nombres como Richard Avedon, Hiro o Garry Winogrand, entre muchos otros.

Asimismo, aunque la fotografía publicitaria, de moda y de alta costura fue una parte importante en la producción de Penn –ya que también le permitió colaborar con otras revistas como Vogue–, lo cierto es que Penn se interesó rápidamente por otro tipo de fotografía centrada en los despojos, los restos, colillas, objetos perdidos en las calles… para otorgarles a esos objetos una pulcritud y una técnica impecable. Esta también es la fotografía de Irving Penn. Como también lo son las imágenes que ha dejado de desnudos femeninos, un género muy frecuente entre sus coetáneos. Penn ha producido fotografías en las que el cuerpo femenino es contemplado desde una óptica geométrica, rozando la abstracción y lo escultórico.

También fueron muchas las grandes figuras a las que retrató el norteamericano, como Marlene Dietrich, Picasso, Marcel Duchamp, T. S. Eliot, Alfred Hitchcock, Salvador Dalí, Spencer Tracy o Igor Stravinsky, por nombrar unos cuantos. Estas obras pretendían ser relecturas o diálogos de piezas de Goya, Daumier o Toulouse-Lautrec. Todos estos retratos son modelos canónicos de la maestría técnica y artística del fotógrafo, que utilizaba recursos excepcionales en el estudio donde trabajaba, donde también capturaba esas colillas encontradas, esos restos de comida y esas trivialidades muy presentes en su obra. Precisamente, la exposición del Grand Palais propone conocer en profundidad a Irving Penn, ir más allá de las imágenes mundialmente conocidas y descubrir la otra mirada que habitaba en él.

(Irving Penn en el Grand Palais de París. Desde el 21 de septiembre hasta el 29 de enero de 2018)

 

 

 

29/09/2017 15:43 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

RATÓN DE ORO PARA VICENTE HERNÁNDEZ, SOBRE HÉROES DEL SILENCIO

Héroes del Silencio, protagonistas en la entrega 

del Ratón de Oro en el Teatro Principal 

 

 

[Nota de Carmen Serrano.] Juan Valdivia, Joaquín Cardiel y Pedro Andreu, de Héroes del Silencio, asistirán mañana sábado, 30 deseptiembre, a las 19.30 horas en el vestíbulo del Teatro Principalde Zaragoza a la entrega del Ratón de Oro, un premio que otorgan los organizadores de El día H (21 de octubre en homenaje a la míticabanda) y que este año recae en 'Tierras del Silencio', la mejor web temática sobre el grupo. El músico canario Vicente Hernández ha obtenido el galardón con la páginahttp://tierrasdelsilencio.blogspot.com.es/.

 

Tiene 34 años y una de las mayores colecciones de material de Héroes del Silencio, desde merchandising diverso hasta cintas de cassette, vinilos, fotos, grabaciones de todo tipo y hasta trescientos directos de Héroes con arreglos hechos por él mismo. “Es como un vício”, dice Vicente Hernández al referirse a su colección. Toca, cómo no, con un grupo tributo a la banda zaragozana; Hydrobius Band se llama y graba, en estos momentos, su primer disco con temas propios. 

 

La web ganadora del Ratón de Oro de El día H recoge contenido exclusivo y numerosas grabaciones de Héroes del Silencio. Hernández tiene también una página de Facebook (https://www.facebook.com/groups/tierrasdelsilencio/?fref=ts) dedicada a los músicos de Zaragoza y un canal de YouTube (https://www.youtube.com/channel/UCtO3E0K5XFrIPBO9GA_m9Jw) donde cuelga sus cover o versiones. El jurado que ha otorgado el premio a la mejor web ha valorado “la publicación de artículos,fotografías, vídeos originales, vídeos didácticos con tablaturas de las canciones interpretadas a guitarra y la continua actividad dela página durante el último año”.

 

Residente en Tenerife, Hernández se lamenta de no poder venir a la ciudad natal de Héroes del Silencio a recoger su premio. En el acto de entrega en el vestíbulo del Teatro Principal se leerá una carta que ha enviado para la ocasión. 

 

Los organizadores de El día H (https://www.facebook.com/eldiah.pagina/)en Aspe (Alicante), la localidad española con más tradición en esta fiesta homenaje a Héroes del Silencio, entregan este premio como celebración previa a los actos del 21 de octubre. Ese día, numerosas ciudades españolas, europeas y sudamericanas rinden tributo cada año al grupo de rock que cautivó al público de Europa y América entre 1984 y 1996 y en su puntual reaparición en 2007. El día H cumple este año su décimo aniversario y Zaragoza se suma ala ronda de celebraciones con un programa aún por comunicar.

 

En la pasada edición del Ratón de Oro fue premiada Mélanie Labajos, autora de la web 'Héroes del Silencio(France)' (http://heroesdelsilencio-france.simplesite.com).El galardón, que consiste en un ratón de oro y una placa acreditativa, le fue entregado en Zaragoza por Juan Valdivia y Pedro Andreu. 

 

29/09/2017 17:42 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

LIZ TAYLOR POR PHILIPPE HALSMAN

Retrato de Liz Taylor por Philippe Halsmann.

29/09/2017 19:13 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

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