Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2017.

ROCCO MORABITO. NO ES LO QUE PARECE

20170903200459-rocco-morabito.-1967.-florida.jpg

17 de Julio, 1967. Florida. El fotógrafo norteamericano Rocco Morabito se encuentra de servicio para el periódico local de Jacksonville cuando un fuerte estruendo le sorprende de camino a su automóvil. Un operario de las líneas eléctricas nacionales había sufrido una aparatosa descarga de más de 4.000 voltios y se encontraba inconsciente colgado a más de 12 metros de altura. Mientras su compañero intentaba reanimarle con ‘el beso de la vida’.

 

*Lo tomo de Pinterest.


03/09/2017 20:04 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

UN SIGLO DE ROBERT MITCHUM

20170903200729-robert-mitchum.-un-senor-interesante-con-calcetines.jpg

Robert Mitchum (Brigdeport, Conneticut, 1917-Santa Barbara, California, 1997) fue uno de los actores más escurridizos e impenetrables de la historia de Hollywood. Y también uno de los más grandes: hierático en apariencia, sobrio, lacónico e ingenioso. Tenía un sentido humor especial; solía decir, como si siempre quisiera quitarse importancia: “Nunca he cambiado, excepto de calcetines y de ropa interior”. Encarnó el buscavidas rebelde e inestable, capaz de recorrer el país en tren, barco o avión para encontrar un lugar en la tierra más que en el cine. En otra ocasión, se retrató así: “Soy capaz de cualquier cosa”. En las películas hizo de todo: se especializó en la películas del oeste, en las series de ‘Hopalong Cassidy’, y dio lo mejor de sí mismo en el cine negro, especialmente en películas como ‘Retorno al pasado’ de Jacques Tourneur y ‘La noche del cazador’ de Charles Laughton; ahí encarnaba a un hombre sombrío, trasunto del demonio, capaz de llevar escrito en los dedos de la manos las palabras ‘hate’ (odio) y ‘love’ (amor) y planear, sin escrúpulo alguno, una pesadilla, una venganza, la semilla del pánico.

Siempre fue rudo, dado a la gresca. Su padre, operario de trenes y astilleros, falleció cuando él tenía dos años. Su madre, de origen noruego, intentaba atemperar su violencia leyéndole poesía y enseñándole a dibujar. Pese a ello, él prefería la reyerta, cruzarse la cara con sus compañeros. Se quedó huérfano pronto y decidió probar suerte: se subió a un tren y realizó diversos trabajos aquí y allá. Fue minero, estibador, portero de viviendas, dependiente de ultramarinos, y boxeador. Intentó ser pugilista profesional. Se suele decir que su rostro inexpresivo y soñoliento, entre desdeñoso y displicente, se le quedó así tras recibir algunos golpes. A los 16 años, en uno de sus viajes a Savannah, Georgia, fue arrestado bajo la acusación de vagabundo. No sería la única vez: en 1948, cuando ya era famoso, le detuvo la policía con marihuana y le encerraron 43 días en prisión en Castaic, Califonia. Robert Mitchum encarnaría al actor más taciturno que soñador, enigmático y enfadado, de palabras justas, arisco, de esos que incomodan un tanto a su interlocutor porque están siempre envueltos en silencio.

Conoció a una joven, Dorothy Spence, con la cual acabaría casándose. Tendrían tres hijos y nunca se separaron, aunque Mitchum, el perfecto antihéroe en la vida y el cine, iba y venía. Mitchum cosechó numerosos elogios de actrices como Joan Collins, Jane Russell o Deborah Kerr, con quien trabajó varias veces, y se dice que vivió romances más o menos episódicos con Ava Gardner y Rita Hayworth, aunque su gran pasión fue Shirley McLaine: trabajaron juntos en ‘Cualquier día en cualquier esquina’ (1962), de Robert Wise, y en ‘Ella y sus maridos’ (1964), de J. Lee Thompson, el director de ‘Retorno al pasado’. La relación puso en peligro la estabilidad conyugal de ambos.

Aconsejado por su hermana, se matriculó en una escuela de teatro, y un cazador de talentos lo recomendó en Hollywood. Su carrera comenzó en 1942, como especialista para montar a caballo; en 1943 intervino en 19 piezas, sobre todo adaptaciones de western. En 1946, fue candidato al Oscar, como mejor actor de reparto, por ‘También éramos seres humanos’, de William Wellman, aunque no ganó. En realidad, Mitchum no venció nunca. Ni con las ya citadas ‘Retorno al pasado’ o ‘La noche del cazador’, ni con ‘Encrucijada de odios’ (1947) de Edward Dmytryk. Ni con algunas de sus grandes películas de los 50 como sus colaboraciones con el gran Otto Preminger, ‘Cara de ángel’ y ‘Río sin retorno’, donde coincidió con Marilyn Monroe, ‘Una aventura en Macao’, de Josef von Sternberg, el pigmalión de XX, o ‘Solo Dios lo sabe’, de John Huston, con quien se entendió a las mil maravillas en algunos de sus vicios: el alcohol y el juego. Howard Hawks lo dirigió en ‘El Dorado’, donde coincidió con John Wayne, y J. Lee Thompson lo dirigió en ‘El cabo del terror’, donde era el antagonista de Gregory Peck, un rencoroso espíritu del mal. E hizo, con David Lean, un papel en ‘La hija de Ryan’. Entre otros títulos importantes se despidió del cine con Jim Jarmusch en ‘Dead Man’. En 1992 recibió el premio Cecil B. de Mille por toda su carrera y al año siguiente el premio Donostia. Dijo: "(…) empiezas a trabajar a las nueve, acabas a las cinco y te pagan los viernes. Si tenemos en cuenta que una de las grandes estrellas de este oficio ha sido Rin-tin-tín, tampoco es para presumir de nada”. Fue entonces cuando, casi por sorpresa, recibió la llamada de Eduardo Vijil, Inés Monreal y Santiago Echandi, de la revista ‘El Híbrido’ de Zaragoza, y respondió. Fue de las pocas veces donde desmintió uno de sus asertos: “Sencillamente oponte”. Esa vez habló con su voz cavernosa. Poco después moriría de cáncer.

 

ECOS DE ‘EL HÍBRIDO’

El monográfico de ‘El Híbrido’, dedicado a Robert Mitchum, fue el segundo número de la revista y marcó una nueva línea de la publicación, que solía tener carácter anual: a partir de entonces publicó monográficos sobre la novela negra o los mares del sur, entre otros asuntos. Eduardo Vijil, uno de los directores de la publicación, contó y recontó muchas veces la entrevista con Mitchum. Encontraron el teléfono de una productora o de su propia casa en una revista y probaron suerte. Llamaron desde Zaragoza y aquel hombre levantisco, de carácter voluble e impredecible, respondió primero con sorpresa y luego con interés. Y se entregó al diálogo. Fue una de las integrantes de la publicación, Inés Monreal, quien dialogó con el protagonista de ‘Adiós, muñeca’ de Dick Richards. Estuvo amable, encantador, de una amabilidad insólita, recorrió su carrera, sus películas y las claves de la interpretación, y pidió que le enviasen la revista. Fue como un milagro.

03/09/2017 20:07 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ANTOLOGÍA DE FERNANDO SARRÍA

El poeta Fernando Sarría (Ejea de los Caballeros, Zaragoza, 1957) publica una antología de sus primeros doce poemarios: ‘A plena luz’ (2008-2015), con prólogo del poeta y Director General de Cultura del Gobierno de Aragón.

EPÍLOGO

 

Entonces Borges dormía con los ojos abiertos
y alimentaba su melancolía respirando la noche.
Era verano en el Hemisferio Sur,
él soñaba con el frío de Ginebra
o con la humedad implacable de Dakar.
Era verano en Buenos Aires
y el mundo le parecía un Atlas propio
donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.
Sus dedos pasaban
lentamente
sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,
una punzada,
un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,
hurgaba en su memoria el tiempo,
deshacía una a una las páginas escritas de su vida.

 

 

Poemario “Babel en las manos” Olifante Cuadernos de Trasmoz 2011 

 

JANIS JOPLIN

 

[Summertime]

 

 

Nunca tuve en las paredes pósters de Janis Joplin ni de Jimmy Hendrix,

 

seguramente eran del Che Guevara, de Inti Illimani, de Salvador Allende,

 

de un lobo estepario que me recordaba a Hermann Hesse

 

o de alguna idílica isla griega que me hacia viajar lejos.

 

Ahora sé que cometí un error,

 

que nunca debí dejar afuera tantas cosas

 

para que al fin el sol se llevara

 

el color de tantas ilusiones.

 

Puedo mirar mis manos,

 

en ellas hay demasiados surcos:

 

una gitana también a mí me dijo que tendría muchos hijos.

 

Quizás no fuera yo el que puso la mano,

 

a lo mejor no soy yo el de entonces

 

y mis hijos vagan en la oscuridad

 

como su padre lo hace en las noches.

 

Recuerdo que sí que me gustaban Janis y Jimmy,

 

aunque tal vez se murieran demasiado pronto,

 

héroes vencidos de un juego al que nunca supe jugar

 

y eso que en la ruleta he aprendido a perder hasta las esperanzas.

 

 

 

Poemario “ Bares” Ediciones 4 de Agosto (2012)

 

***

 

Abro la ventana y entra la brisa.

Sin nombre apenas que darte

poseo ahora el rescoldo de la lumbre nocturna

y esta hora ausente de nosotros,

cuando tú duermes y yo oteo el mar.

Las islas son como tu espalda,

se ven en la bruma del horizonte,

y sé que guardan siempre los pájaros y el frío de la mañana,

mientras que a ti, a centímetros de mis dedos,

respirando en silencio,

te cubren una lejanía de sábanas

y todos los pretéritos viajes

que hicimos en la noche.

Guardo este instante.

Lo grabo como he hecho otras veces.

Ya eres igual en mi memoria

que algunas cosas hermosas que me habitan:

el friso del Partenón en el Museo Británico,

el puente de Alejandro III en París sobre el Sena,

el jardín de Csepel rodeado por el Danubio,

el templo de Júpiter en Paestum…

Eubea en medio del Egeo.

 

 

Poemario “Las Horas” editorial Quadrivium 2012

 

***

 

A veces pronuncias la palabra agua y eres tú,
otras veces dices hielo y también eres tú.
Sostener una mirada
 
cuesta más que besar unos labios.
 
Encender el amanecer desde las sombras
 

solo se consigue

con el silencio habitado

por el canto de un pájaro.
Tener la vida sin respuestas es lo cotidiano,

también lo es estar solo,

en medio de una mirada y su respiración.
Nunca la vida nos reserva un tiempo de espera,

aunque es cierto que cuando el mundo se silencia,

un corazón, a veces, no puede soportar la soledad.





Poemario “Silencio (por favor)” Editorial Lastura 2014


***

 

puedes arrancar un corazón sobre este párrafo.

 

( de El Altar…Memorias de un mujeriego)

 

L.Cohen

 

 

Y dormirme en la bañera, bajo la espuma,

junto a un vaso de whisky de malta escocés,

mientras suena en la radio una vieja sonata romántica

a la luz de las velas. Sabes que me gustan esos instantes.

Sé que echaré de menos tus manos en mi espalda,

rebuscando en ella preguntas indoloras

o pensando cuánto tiempo nos quedaba por vivir juntos,

mientras yo canturreaba canciones de Dylan

o me ponía a decirte lo hermosa que estabas así:

medio desnuda, medio mojada, medio borracha.

 

Poemario “Poemas de la incertidumbre” Editorial La isla de Siltolá 2014

***

 

Me hablabas de nuevo del desierto. Yo estaba mirando el horizonte porque sé que detrás de aquellas montañas, azules por la distancia, está el mar, y como buen zahorí mis ojos cambian de color y se vuelven del tono gris de los inviernos cuando se acerca mi pensamiento hasta su orilla.

El viento era frío, nada que ver con los días de verano. Te dije, mientras escuchaba al bueno de John Coltrane tocando su saxo tenor, que esta unión de los dos, en medio de la oscuridad, nos regalaba un tiempo de silencio, nada que ver con el viaje de las aves. Solo quería eso, estar callados, respirándonos, con las caricias ácidas que nos debíamos y esa branza que nos ataba, sin saberlo, para siempre.

 

 

 

Poemario “La armonía en el vuelo de los pájaros” La Fragua del Trovador (2014)

 

***

 

Solo, sometido al desarraigo del relámpago.

 

Un hombre, un verbo, una sola imagen de la lluvia.

 

La verdad nunca tiene poros,

es una mezcla de nostalgia y melancolía.

 

Sin cruzar las estaciones caen los años,

mientras un ramal de silencio nos reserva su regazo.

 

He venido desde las azoteas hasta el suelo

como un pájaro desciende a la tierra.

No voy a romperme la camisa,

ni siquiera mis palabras van a tener significado.

 

Si queréis, miraos las manos,

preguntaos qué os deben.

 

 

 

Poemario “ Albada” Editorial Lastura 2015

04/09/2017 07:37 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VARGAS LLOSA Y ARON, EN 'LETRAS LIBRES'

VARGAS LLOSA HABLA DE RAYMOND ARON EN 'LETRAS LIBRES'

Mario Vargas Llosa dedica al filósofo y sociólogo francés Raymond Aron un largo perfil en el número de septiembre de 'Letras Libres'. Una frase de los años sesenta aseguraba que era “preferible equivocarse con Sartre que tener razón con Aron”. La comparación ilustra el entusiasmo que despiertan a menudo las posturas radicales, a diferencia de las posiciones moderadas. Para el Premio Nobel de Literatura 2010, hoy en día, cuando muchas de las advertencias del autor de 'El opio de los intelectuales' han sido confirmadas por la historia, resulta necesario estudiar su figura, su saludable escepticismo y su defensa de las libertades, la cultura y la democracia. Vargas Llosa explica la función de Aron como introductor de la filosofía alemana, su rechazo al nazismo, sus críticas al marxismo y sus polémicas con contemporáneos suyos como Sartre o Merleau-Ponty, su posición en torno a la descolonización de Argelia, sus críticas a mayo del 68 y su importancia, siempre perspicaz y lúcida, en los grandes debates de la Francia del siglo pasado.
Manuel Arias Maldonado se pregunta si internet es un peligro para la democracia: el autor de 'La democracia sentimental' señala que la transformación digital evidencia la distancia entre la teoría y la práctica y provoca alteraciones en la velocidad de formación y transmisión de la opinión pública, pero también apunta que la democracia es precisamente el sistema flexible que puede adaptarse a los cambios, y beneficiarse de ellos. Daniel Innerarity se pregunta cuál es la manera de afrontar la complejidad en un mundo cada vez más incierto. Innerarity también habla del ocaso de la voluntad política: señala la necesidad de encontrar un punto intermedio entre una visión, frecuente en la derecha, de una voluntad política reducida a la mera gestión tecnocrática, y otra, habitual en cierta izquierda, que la cree omnipotente y desprecia los hechos.

Sara Mesa escribe sobre el mundo poblado de locos y freaks de Carson McCullers, cuando se cumplen cien años del nacimiento de la autora de 'El corazón es un cazador solitario'. Miguel Aguilar escribe sobre problemas y soluciones en Cataluña. Fernando Vallespín describe la extraña anomalía alemana: en un momento de ascenso de populismos y políticas irracionales en buena parte de Occidente, el país germano -que celebra elecciones este mes- destaca por su normalidad política. Paula Corroto escribe sobre la nueva literatura alemana, en la que destaca la mirada de los nuevos alemanes, inmigrantes o hijos de inmigrantes. 
Pilar Mera Costas escribe sobre Fraude y violencia en las elecciones del Frente popular. Daniel Gascón escribe sobre 'Guerra: ¿para qué sirve?', de Ian Morris. Aloma Rodríguez reseña los 'Cuentos escogidos' de Joy Williams y Christopher Domínguez
Michael reseña los diarios de José Donoso. El número, que se presenta este miércoles a las 20 horas en La Forja de las Letras de Madrid (C/Cervantes, 10), incluye también reseñas de 'La uruguaya' de Pedro Mairal y de 'La vaga ambición
de Antonio Ortuño'. La portada es de Luis Grañena.
Vicente Molina Foix compara La seducción de Coppola con 'El seductor' de Don Siegel. Ricardo Dudda recuerda la obra y la vida de Emmanuel Bove. Gabriel Zaid escribe sobre la palabra “conejo”, que en México designa al bíceps. Lisa Tessman escribe sobre la crueldad de enfrentar a alguien con una elección cuando todas las opciones
son malas. Doménico Chiappe reseña una exposición de Daniel Canogar. Mariano Gistaín escribe sobre el pájaro, unas palabras enigmáticas, el paso del tiempo y la presencia de los muertos en nuestra vida.
Daniel Gascón
Editor LETRAS LIBRES España
dgascon@letraslibres.com
danielgascon@gmail.com

04/09/2017 08:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

FALLECE EL PERIODISTA JAVIER CARIDAD

20170906024455-zarag.jpg

Falleció ayer por la mañana el periodista de deportes y ex jefe de Cierre de ‘Heraldo de Aragón’, Javier Caridad, que acababa de dejar el diario hace algo de un mes. El periodismo ha sido su ocupación y su vocación durante casi 30 años. Era un navarro en Aragón, perfectamente adaptado e integrado. Lo conocí cuando ingresé en el periódico en mayo de 2001, en los tiempos en que dirigía la sección Alejandro Lucea y él ya era un cronista veterano, aunque joven, de poco más de 40 años. En aquel momento ya estaban en la sección Valeriano Jarné, Manuel Español, Miguel Gay, José Miguel Tafalla, Raúl Lahoz, Carlos Paño, Pedro Luis Ferrer, poco después entrarían Joan Losilla y Mario Ornat. En la temporada 2001-2002 firmé durante toda una temporada la contracrónica del Real Zaragoza y él siempre estaba allí en labores de edición y de redacción. Le gustaba el trabajo de mesa. Le apasionaba el fútbol y mezclaba bien sus amores por el Real Zaragoza y Osasuna, y a veces daba rienda suelta a su indisimulada pasión por algunas jugadas de Messi. Le encantaba discutir, o fingir que discutía, con Joan Losilla, más inclinado hacia Cristiano Ronaldo… Durante un período, especialmente intenso para él, ocupó la responsabilidad de jefe de Cierre.

Muchos sábados, me lo encontraba en el Stadium Venecia. Seguía a su hijo, que jugaba en uno de los equipos. Enamorado del deporte, se sentía muy cómodo allí, viendo partidos de tenis, pruebas de natación, reuniéndose con los amigos o viendo a los más jóvenes. Durante varios años he comido casi todos los días en el antiguo bar San Siro, y allí aparecía Javier para tomar su café antes de empezar la jornada vespertina y conversar con Jesús, el dueño, o con Antonio u otros camareros.

En la Eurocopa de 2016, en Francia, hablábamos a menudo. Yo andaba por Santander en un Congreso de Periodismo Cultural y todos los días le mandaba una crónica de un partido o un retrato de un futbolista. Hoy se han hecho más acuciantes y emotivos todos esos instantes, y recordé la emoción con que lo habían visitado hace menos de una semana Encarna Samitier (que lo recuerda riendo y contando algunas visitas de compañeros y amigos, entre ellos el jefe de comunicación Miguel Gay) o Raúl Lahoz. Ambos regresaron preocupados por su estado y su delgadez.

Era un hombre serio, concentrado, que le gustaba conversar con los compañeros de recepción. Tenía sentido del humor; en la redacción solía hacer más de una broma con algunos que tenían al Madrid, de segundo equipo, tras el Real Zaragoza. La vida no fue amable con él en los últimos tiempos. Su mujer murió de un cáncer y Javier Caridad, apenas tres años después, también se ha ido, a los 60 años. Esa pérdida y la consiguiente nostalgia, el dolor tan terrible, le hicieron más vulnerable.

 

Todo el cariño y el consuelo para sus familiares y sus hijos.

 

*El Real Zaragoza ha publicado la foto del escudo con crespón en homenaje a quien fue su cronista y comentarista muchas jornadas: Javier Caridad.

06/09/2017 02:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'LA PIEL DEL DISCURSO MÉDICO', EN HUESCA

20170907101852-pepe-espaliu-el-nido-1993.jpg

'LA PIEL DEL DISCURSO MÉDICO'. SEMINARIO Y MUESTRA
Directores: Javier Codesal y Montserrat Rodríguez Garzo
'Caerán las almas de las pieles'
Sala de exposiciones de la Diputación de Huesca. 8 de septiembre al 22 de octubre de 2017.

'La piel del discurso médico'
Seminario Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Sede Pirineos. Salón de actos de la Diputación de Huesca. 21 a 23 de septiembre de 2017.

El proyecto 'La piel del discurso médico' consta de una exposición, un seminario interdisciplinar y una publicación. La exposición se titula, a partir de un verso de Vladímir Maiakovski, 'Caerán las almas de las pieles' y se presentará el 8 de septiembre en la sala de exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca. El seminario conserva el título genérico del proyecto, La piel del discurso médico, forma parte del programa de la UIMP. Sede Pirineos
Lo más característico de 'La piel del discurso médico' es este dispositivo doble, discursivo y expositivo, que articula la producción teórica con la presentación de obras de arte para explorar la relación de los lenguajes artísticos con fenómenos y síntomas médicos o psicológicos.
La piel del discurso médico es, pues, una propuesta que atañe tanto al saber médico (dermatológico y psiquiátrico), al psicoanalítico y al que generan la historia del arte y la estética. La hipótesis de partida, pensada con la teoría psicoanalítica, es que el fenómeno psicosomático y la obra de arte comparten ciertos rasgos que, al explorarlos, arrojan luz sobre los dos ámbitos: el del arte y el de la medicina. Eso explica el interés en articular producciones discursivas (científicas, psicoanalíticas y estéticas) que no participan del mismo fundamento (difieren en su finalidad y procedimientos) pero trabajan sobre las mismas manifestaciones somáticas. [Nota y fotos por cortesía de Teresa Luesma.]

Dos obras:
1. 'Días de sida' de Javier Codesal.
2. 'El nido' de Pepe Espaliu. 1993.

07/09/2017 10:18 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON JORGE ASÍN, ACTOR

 

Soy muy feliz porque trabajo en lo que quiero y eso, en los tiempos que corren, es una bendición. Yo voy conquistando sueños, así que agacho la cabeza, sonrío y tiro hacia adelante”. Este es el estado de ánimo del actor, guionista y ex cantante de heavy metal Jorge Asín (Zaragoza, 1972), que se ha hecho popular gracias a ‘Oregón Televisión’, a su matrimonio en la ficción con Marisol Aznar y a una ya nada incipiente carrera en el cine. Acaba de participar en ‘Yucatán’ de Daniel Monzón, en ‘La tribu’ de Fernando Colomo y en ‘Los Futbolísimos’ de Miguel Ángel Lamata, y dentro de unos días empieza ‘Miau’, la segunda película de Estaregui.

-¿Recuerda desde cuándo le interesa este oficio?

-Yo he sido un niño del centro. Iba a todos los cines: Don Quijote, el Mola, el Teatro Fleta y los multicines Buñuel, donde me aficioné a los grandes cómicos: desde Woody Allen y Buster Keaton a los hermanos Marx, pero también Harold Lloyd, del que TVE emitió una serie que me interesó mucho.

-Era chico de cines. ¿Lo fue también de teatro?

-Menos. Pero mi padre, que empezó de botones y acabó de jefe de cartera del Banco Central, era muy aficionado al teatro y actuaba con una compañía amateur. Era primo del director de cine José María Forqué, y yo lo saludé de niño en la presentación de un libro sobre él. De mi padre heredé una colección de textos teatrales de Enrique Jardiel Poncela, Tono, Mihura, y los dos nos enganchábamos a ‘Estudio 1’. Recuerdo cuánto me impactó ‘Doce hombres sin piedad’. Desde niño, siempre he querido ser actor.

-Quería ser actor y empezó siendo fontanero. Y trabajó en el hotel Boston.

-Es cierto. He sido muy mal estudiante. Cuando estaba en el instituto, solo aprobé historia y literatura. Mis padres me llevaron a un psicólogo y les recomendó que me dedicase a trabajos manuales. A los 17 empecé a trabajar en el Boston. Trabajé un año. Tenía un compañero, que diseñaba los circuitos y tuberías, y dormía todos los días con aquellos planos. Me impresionaba.

-¿Qué pasó luego?

-Me fui a la mili y volví, primero a la Escuela-Taller de Veruela y luego a la Plaza de Toros, y después me incorporé a mi empresa. Siempre había alguien que te empujaba hacia la escena. Una novia, mientras ejercía de fontanero, me llevó a unos cursos en el Teatro de la Estación. Sería hacia 1996. Y un día, uno de nuestros profesores, el actor Miguel Pardo me dijo si quería trabajar en un grupo de teatro infantil La Carrucha. Dije que sí, claro. Y allí recibí mi primera nómina en el mundo del espectáculo.

-Había oído que también pasó por la Escuela Municipal de Teatro.

-Sí. Me apunté a los 28 años. Tenía dos años de paro, y con el subsidio pude sobrevivir en ese tiempo. Mariano Bartolomé me invitó a hacer monólogos en el Juan Sebastian Bar. Un día un señor mayor nos dijo: “Como no cobráis nada y nos hacéis reír tanto, os hemos comprado unos billetes de lotería”. Y nos tocó. A mí, 6.000 euros, y con aquel dinero pude acabar el tercer curso en la Escuela Municipal de Teatro. La lotería ha sido fundamental en mi vida. Ya lo irá viendo, ja, ja, ja. Poco después, justo cuando Javier Coronas dejó la tele, Marisol Aznar, a quien ya conocía, me dijo si quería probar en ‘Qué viene el lobo’.

-Y conoció a Félix Zapatero.

-Siempre digo que es mi padre artístico. Es un hombre que siempre va más allá: una figura fundamental de la televisión del cine y de la televisión en Aragón. Me hizo la prueba, le gustó y hasta ahora: primero en ‘Qué viene el lobo’, luego en ‘Vaya Comunidad’ y desde hace doce temporadas en ‘Oregón televisión’ con ese equipo extraordinario de actores y amigos con los que reivindico sin complejos el humor y el acento aragonés. Félix Zapatero fue el primero en darse cuenta de que todo Aragón es un plató de cine.

-De golpe dio el salto a la gran pantalla.

-Aragón ha vivido estos años un período importante de apoyo al mundo audiovisual y está dando sus frutos ahora. Empecé con Alejandro Cortés, en ‘Refugios’, donde hice un cameo. Y luego me llamó Ignacio Estaregui para ‘Justi&cia’, aunque la primera gran oportunidad me llegó con ‘Bendita calamidad’ de Gaizka Urresti. Allí era protagonista con Nacho Rubio y aprendí muchísimo del cine. Lo más complicado en el set es saber de dónde vienes y a dónde vas, o que hoy estás rodando una cosa que aún no le ha pasado al personaje… Aprendí muchísimo. Me impresionó Álex Angulo, educado, sabio, todo un caballero. Me dijo. “En esta profesión se empieza desde cero en cada proyecto”. Y lo tengo muy presente.

-¿Cómo dio el salto para trabajar con Daniel Monzón?

-Dos de las grandes directoras de castin de España, Eva Leira, hija de Manuel Carmena, y Yolanda Serrano, zaragozana, me vieron en la película de Gaizka Urresti y se fijaron en mí. Y me llamaron para ‘Villaviciosa de al lado’ de Nacho García Veilla, que giraba en torno a la lotería. Fue una experiencia muy bonita y coral. Me entendí muy bien con el equipo y con García Velilla. Y ellas, Eva Leira y Yolanda Serrano, también fueron claves para que me llamase Monzón. Me vio y le gusté.

-¿Como son la película y su papel?

-La lotería ha sido básica en mi carrera. Esta es la historia de un hombre al que le toca la lotería, el euromillón. Tiene tres hijas, y yo soy el marido de una de ellas. Ha leído que ocho de cada diez agraciados son infelices, y decide, para cambiar la suerte, invitarlas a un crucero. Viajamos en un transatlántico que recorre Francia, Italia, las cosas españolas, etc., y también estamos en Brasil y México… Casi he dado la vuelta al mundo.

-¿Cuál ha sido su relación con Monzón?

-Es una de las mejores personas que he conocido nunca. Es inteligente, lo lleva todo en la cabeza, pero trabajando es divertido, cariñoso, alegre. Yo creo que esta película, que se parece al cine de aventuras de Hollywood de los años 50, va a pegar fuerte. Tiene personajes, acción, viajes, e incluso hay muchos musicales. Lo que más me impresionó de él es que cuando leíamos el guión se reía y se divertía como un niño de ocho años, con gestos, voces, risas constantes. Todos nos partíamos, salvo Luis Tosar, que ya lo conocía. Con un director jasco, duro, esa película no se habría podido hacer.

-¿Y su trabajo en ‘La tribu’ de Fernando Colomo?

-Es más pequeño, de secundario, casi podríamos decir que de figurante con frase. En ‘Miau’, de Estaregui, mi papel será más importante. En ‘La tribu’, de Colomo, soy el marido de Marisol Aznar. La película cuenta la historia de un grupo de madres que llevan a sus hijos a clases de hip hop y deciden apuntarse. Llevo muchos años trabajando con Marisol Aznar, y estoy acostumbrado a todo, posee un talento natural desbordante, pero aquí ha hecho un trabajo impresionante y aquí, además, baila. Colomo es un tipo encantador, sabio y afectuoso.

-¿Alguna sugerencia de futuro?

-Soy un loco de los cómics y soy ‘marvelita’. Ellos suelen recordar la gente que hace posible cada cómic, cada película. Los cineastas deberían hacer lo mismo y poner: “en esta película han trabajado 100, 1000, 2500 personas”, para que nuestros políticos y gestores vean que en caso de que no les interese el arte, el cine es una gran industria.

*La foto es de 'Heraldo'.

10/09/2017 14:15 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

'LITORAL' ANALIZA LA LOCURA

20170910141945-122-silentium.png

‘LITORAL’ ANALIZA LA LOCURA

 

Goya, Antonio Saura, Dino Valls y Susana Blasco participan en un cuidado número sobre la dolencia y sus vínculos con el arte y la literatura

ZARAGOZA. La locura es uno de los grandes temas de la creación: el hombre que enloquece, como Don Quijote y que va por el mundo con su insondable lucidez, el artista loco, las descontroladas formas del caos y de la enfermedad que dan lugar a la transgresión, la rebeldía, el inconformismo, la posesión, la paranoia, la destrucción y su reverso, la melancolía, y por supuesto, el amor, que desemboca a menudo en locura de amor. A todo ello, la cuidadísima revista ‘Litoral’, que dirige Lorenzo Saval y que fundaron los poetas e impresores Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, publica uno de sus espectaculares monográficos sobre ‘La locura. Arte & literatura’, casi 300 páginas donde conviven la poesía, el ensayo, el relato y los aforismos con cuidadas ilustraciones: óleos, dibujos, grabados, fotografía, collages, etc.

Es precisamente en el terreno de las imágenes donde es importante la presencia de cuatro autores aragoneses. Francisco de Goya -que en cierto modo encarna al artista loco como el Bosco, Gericault, Van Gogh o Bacon, por citar a algunos que aparecen en ‘Litoral’-, ilustra con dos cuadros, ‘El patio de una casa de locos’ (1794) y ‘Casa de locos’ (1812), un fragmento de ‘El pabellón nº 6’ de Antón Chéjov, que aborda uno de los grandes epígrafes del número: los manicomios. Aquí aparecen varios textos de Leopoldo María Panero, uno se titula ‘Los manicomios o la fábrica de la locura’, y Jorge Alemán firma una ‘Evocación de Panero (Presencia de Panero)’.

Antonio Saura fue un maestro no solo en la pintura sino en ilustrar libros. Lo hizo a su modo y fue capaz de ponerle sus líneas ensortijadas a Baltasar Gracián, Camilo José Cela, Carlo Collodi o San Juan de la Cruz. También ilustró los dos volúmenes del Caballero de la Triste Figura. Se reproduce un dibujo de 1987 y se ve, a la perfección, la eficacia y el sentido de síntesis del artista oscense. El Quijote protagoniza en buena medida uno de los artículos más atractivos del conjunto: ‘Melancolía española’, que firma Andrés Trapiello.

El pintor zaragozano Dino Valls explora las psicopatías y los desvíos del alma. Ilustra con su retrato ‘Silentium’ (2014) un artículo de Amalia Rodríguez Monroy sobre ‘El silencio’, donde se habla de la poeta norteamericana Emily Dickinson, “que nos asoma a la intemperie y la soledad del afuera”, y del autor francés Michel Foucault, que escribió: “Todo ser que habla hace uso, al menos en secreto, de la absoluta libertad de estar loco”. En esa misma pieza se incorporan tres collages de la diseñadora y artista zaragozana Susana Blasco de la serie ‘Antihéroes’, que se pudieron ver en el Centro de Historias. Valls, con una de sus piezas más complejas, ‘Dies Irae’ (2012), acompaña el poema ‘Hipocondría’ de Virginia Aguilar, que empieza así: “Conozco muy bien mis males, y por eso / sin número, / sola, me diagnostico / enfermedades muy sofisticadas”.

Se analizan otros temas como el extravío de la razón –donde figuran algunos locos egregios como Robert Walser, Virginia Woolf, Nietzsche, Kafka o Pessoa–, la alteridad, la tempestad de las almas, los soñadores de la razón perdida, las pasiones más desgarradas, el suicidio y la muerte. La locura es tan antigua como el hombre, ya Platón o Aristóteles escribieron de ella. Isaac Newton ofrece una dimensión abierta de esta dolencia tan enigmática: “Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de la gente”.

 

 

*Este artículo apareció en Heraldo de Aragón. La ilustración es de Dino Valls, 'Silentium'.

10/09/2017 14:19 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON ÓSCAR SIPÁN

20170914082415--sipan-89810e86.jpg

El escritor y editor Óscar Sipán (Huesca, 1974) presenta esta tarde, a las 19.30, en compañía del escritor Sergio Royo su nuevo libro de relatos: ’La novia francesa de Ho Chi Minh’, que publica el sello Limbo errante. Será en la librería La Pantera Rossa.

 

¿Dices que la buena literatura sirve para “salvarte la vida”? ¿En qué sentido, de qué modo te la ha salvado a ti?

 En estos tiempos donde un sector numeroso de la población reconoce, y se vanagloria, de no haber leído un libro al año, en estos tiempos del todo gratis y sin esfuerzo, de pastillas para frenar la primera tristeza, la cultura funciona como un salvavidas. Como dice uno de los personajes del libro “Nadie te enseña qué hacer con los sentimientos. Sin las canciones o los libros o las películas nos volaríamos la cabeza”. La cultura es aliento, esperanza, luz. Como editor, viví situaciones muy duras: un sábado, a las dos de la mañana, un escritor al que admiro, premio nacional para más señas, me ofreció toda su obra por tres mil euros. Aquella noche fui consciente de la sociedad en la que vivimos y del valor material de una obra importante, de toda una vida.

 

-Dices: “Escribir hasta quedarte vacío”. ¿Escribir es una desposesión, entonces, la entrega absoluta?

 Escribes para entender y entenderte, para ser libre. Escribir es la perfecta máquina de vaciar. Y por eso, para llegar al lector, toca mancharse.

 

-¿Por qué te has especializado en el cuento? ¿Qué te da, de cuántas maneras puedes entender un cuento?

Fui un lector tardío. A los veinte años descubrí los cuentos de Gabriel García Márquez; veinte años después, me nominaron por mi libro “Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas” (Editorial Base) al Premio Hispanoamericano García Márquez, y pude compartir mis historias, en Bogotá, con la familia del gran escritor, el año de su muerte. El buen cuento se gana el efecto compulsivo de volver a leerlo, de tomarlo de la estantería y sumergirte en él, otra vez más, con ojos nuevos. Sin intensidad, la vida es un fotograma de días repetidos. Y eso lo tiene el cuento, al que John Cheever definió como “la literatura de los nómadas”.

 

-”Escribir es cuidar los detalles”. ¿Por eso hay tantos matices e imágenes y pequeños hechos en los tuyos?

 Creo en el dios de las pequeñas cosas.

 

-¿Cómo surge el volumen de ‘La novia francesa de Ho Chi Minh’ (Limbo Errante)?

Nace en medio de la tormenta: un embarazo con muchas complicaciones y, por fin, el nacimiento de mi hija Lara. A ella va dedicada el libro.

 

¿Es un libro acumulativo o tiene como elementos motores la imaginación y las mujeres?

Como tituló Gabriel Ferrater, ’Mujeres y días’; no encuentro mejor motor para contar historias. 

 

¿Te has dado cuenta de que tus personajes son un tanto periféricos y están obsesionados, son como enfermos de un sueño?

No importa que el cielo se desplome sobre mi cabeza si estoy escribiendo; me gusta habitar la historia y pelear con el lenguaje.  Me gusta obsesionarme con el cuento, sentir lo que sienten mis personajes, extrañarme de las cosas que les extrañan. Su piel es la mía.

 

-Vayamos con algunos. ¿Cómo equilibras la realidad y la fantasía? ¿Qué hay de cierto en ese aprendiz de fotógrafo que va a hacer fotos a Franco con el maestro fotógrafa y la deslumbrante jardinera Nora?

Por muy extraños o extravagantes que sean los personajes, me gusta partir de datos reales. Siempre me ha fascinado el papelón de fotógrafos como Jalón Ángel y otros, que asistían al Palacio del Pardo, una vez al año, para retratar al Caudillo en las fotos oficiales que presidían escuelas, embajadas o sellos de correos. Nora es una cara con rasgos árabes que encontré en una foto de la misma época. Haciéndole las preguntas adecuadas, el relato salió fácil.

 

-¿Estuvo alguna vez Drácula o Christopher Lee en Zaragoza?

 En 2006, tuve una sección semanal (Tornaviajes) en Aragón Radio. Allí buscaba historias y personajes curiosos aragoneses. Los oyentes me escribían contándome anécdotas y tuve la suerte de conocer a la protagonista del cuento, zaragozana, que me enseñó las fotos de su romance con Christopher Lee. Lee, el Drácula más famoso, rodó varias películas en España, entre ellas “Pánico en el transiberiano”, donde supuestamente lo conoció.

 

-Uno de los elementos constantes en tus cuentos es el factor sorpresa. ¿Buscas el brillo y el asombro del desenlace deliberadamente o te los encuentras?

Lo que me apasiona y me divierte es encontrar la frase inicial del cuento (las llamo frase de publicista, frase ganadora); sin ellas no soy capaz de construir. Si el conejo quiere salir de la chistera al final del cuento, perfecto. En caso contrario, dejo a los personajes que tomen las riendas y  decidan.

 

-¿Por qué todas las mujeres ocultan un secreto? Aquí son espías, seductoras, revolucionarias, jardineras…

No podría enamorarme de una mujer sin misterio, y menos escribir sobre ella. Todo lo demás es secundario.

 

-También te has especializado en el microcuento. ¿Qué pide este género, cómo son los tuyos?

 Los microcuentos son rayos sin trueno: lucen unos pocos segundos y luego explotan en la cabeza del lector.

 

“Descubro en las memorias póstumas de mi escritor favorito su fobia a abrir cartas: por eso no se tomó en serio mis repetidas amenazas de muerte”. Dices en un microcuento. ¿A qué escritor habrías querido matar de veras y a quién o quiénes amas o admiras con locura?

Amo encontrar un libro inesperado, por casualidad, como acaba de sucederme con ‘Las cosas que perdimos en el fuego’, de la argentina Mariana Enriquez.

 

*Foto de Antón Castro, tomada en la Feria de Huesca.

14/09/2017 08:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL PERIODISTA DEL SIGLO XXI

Tomo este artículo de aquí, tras leer la recomendación de Pedro Zapater, periodista de 'Heraldo de Aragón'. Muy recomendable. Para jóvenes, para gente en ejercicio, para aquellos a los que les da pereza asomarse al nuevo mundo tecnológico...
http://mip.umh.es/blog/2017/09/12/retos-formacion-periodista-siglo-xxi/
POR JOSE A. GARCÍA AVILÉS — 12 SEPTEMBER, 2017

La formación periodística del siglo XXI:

tecnohumanistas con herramientas… y buenas botas

El periodista de El Confidencial Daniele Grasso, en un seminario celebrado recientemente en Málaga, criticaba que algunos profesores de periodismo “se han quedado atascados en el pasado” y reivindicaba este lema: “Menos Kapuściński y más ProPublica”. La reflexión de Grasso me ha llevado a escribir estas líneas.

Por un lado, a Grasso no le falta razón: en buena parte de la universidad pervive un núcleo de profesores de periodismo, jóvenes y menos jóvenes, —no es cuestión de edad, me parece que se trata más bien de mentalidad— anclados en una visión utópica que poco o nada tiene que ver con la realidad de la profesión y lo que sucede en los medios. En este sentido, el lema “Menos Kapuściński y más ProPublica”, que me recuerda al de “Más Platón y menos Prozac” de la filosofía de andar por casa, reivindica la necesidad de que en las facultades orientemos a los futuros periodistas por los derroteros del periodismo del siglo XXI, inmerso en el tremendo tsunami que ha desencadenado la digitalización, las redes sociales, las cambiantes audiencias y la crisis de los modelos de negocio. Debemos trasladar a los estudiantes los lenguajes, formatos, procesos y tendencias en la profesión, con un estilo adaptado a la realidad en la que van a trabajar, en cualquier soporte e iniciativa periodística. Hemos de ilusionarles con las enormes posibilidades que ofrece el periodismo en este momento, a pesar de la crisis de las empresas informativas y de los vaivenes que experimenta el sector.

image alt textDaniele Grasso durante su intervención en Málaga. Foto: La chica imposible.

Entiendo que el lema acuñado por Grasso busca enfatizar la renovación de los contenidos que se imparten en las facultades de periodismo. Sin embargo, me parece un error “tirar a Kapuściński por la borda” y prescindir de aquello que el periodista polaco representa. Ryszard Kapuściński, considerado uno de los mejores reporteros internacionales, ha aportado una mirada humanista al periodismo, con sus reportajes en África, Latinoamérica y Europa, su independencia y su preocupación por “el otro”, como le gustaba referirse al interlocutor objeto de sus coberturas. Algunas de sus reflexiones sobre el periodismo han contribuido a fortalecer la ética y calidad de la profesión en estos tiempos de cinismo. Por ejemplo, su taller “Los cinco sentidos del periodista (pdf)” ofrece numerosas claves sobre el oficio de contar periodísticamente lo que sucede. Me parece que cualquiera que se dedique a esto debe conocer la obra del periodista polaco, al igual que la de otros profesionales que son modelos de referencia. Leamos pues a Kapuściński, García Márquez, Xavier Aldecoa, Martín Caparrós… y a tantos otros que aportan un sólido bagaje humanístico a la profesión.

La transformación de los perfiles profesionales

Hace tan solo una década, en las facultades formábamos esencialmente periodistas especializados en radio, televisión, prensa e internet. Hoy tratamos de formar una variedad de perfiles: editor de vídeo, diseñador, productor, periodista de datos, analista web, editor de redes sociales, podcaster, experto en SEO, fotorreportero, jefe de producto, portadista, desarrollador de audiencias, etc. Los perfiles han cambiado y seguirán cambiando conforme los medios hagan periodismo en distintos soportes y plataformas, pero el sustrato básico de la profesión continuará siendo el mismo.

Lo primero y fundamental es que el periodista sepa contar cosas y se exprese bien en cualquier lenguaje (texto, vídeo, audio…). Que identifique qué es noticiay sea capaz de jerarquizar e investigar un tema, que posea los rudimentos necesarios para analizar la actualidad y hacer buenas preguntas. Luego viene la segunda parte: tener conocimientos de internet, manejar programas de edición de vídeo y audio, dominar las redes sociales y saber de SEO y analítica web. Los conocimientos técnicos es algo que se aprende rápido, con la práctica y las herramientas disponibles. Sin embargo, lo imprescindible es que el periodista tenga bien amueblada la cabeza y sea capaz de buscar la verdad y contarla con criterio.

Los equipos han cambiado. Francesco Marconi, director de innovación de la agencia Associated Press, explica que sus reporteros antes viajaban con un bolígrafo, un cuaderno y una cámara de fotos. Ahora se desplazan con este equipo que aparece en la imagen, que incluye varios objetivos, cámaras de 360º y drones.

image alt text

El equipo que suele llevar un reportero de Associated Press. Fuente: Francesco Marconihttps://twitter.com/fpmarconi/status/890632242027913216

Las tecnologías son muy importantes, pero de nada sirven si no existe ese compromiso con la verdadMiguel Carvajal, director del Máster de Innovación en Periodismo, pone el dedo en la llaga en una reciente entrevista: “Unos medios han apostado decididamente por aportar valor con informaciones propias y verificadas para evitar la falsedad. Ofrecen reportajes y temas propios muy cuidados. Otros se dedican a buscar el clic fácil y hacer un refrito de todo lo que les llega sin aportar valor. El modelo que sobrevivirá será el primero”.

Lucy Küng, investigadora del Reuters Institute for the Study of Journalism(Universidad de Oxford), es experta en estrategia, innovación y gestión de medios. Entre sus libros figura “Innovators in Digital News”, donde identifica las claves del éxito en medios como Buzzfeed, Vice, Quartz, The New York Times y The Guardian. En la conferencia inaugural del XXIII Congreso de la Sociedad Española de Periodística, celebrado en la Universidad Miguel Hernández de Elche, Küng habló de las dificultades que afrontan los medios en la era digital y de la innovación en las organizaciones periodísticas. “El verdadero desafío para las empresas tradicionales es la complejidad de tener que operar en numerosas plataformas a la vez”. Küng incidió en la necesidad de ofrecer un periodismo de calidad, que cuesta mucho dinero y no centrarse en las bagatelas tecnológicas -shiny new things, como ella las llamó-, que difuminan la verdadera innovación.

Consejos para tu propia formación

Si ahora comienzas tus estudios de grado o máster en periodismo, me permito ofrecerte estos consejos, por si te resultan útiles:

  • Sé curioso. Ten iniciativa. Experimenta y aprende todo lo que puedas.

  • Dedica 30 minutos todos los días a estudiar cómo está cambiando la profesión: artículos, revistas especializadas, tutoriales, herramientas web, apps y un sinfín de recursos. Crea tu carpeta de recursos y fuentes propias.

  • Suscríbete a un par de newsletters que te aporten valor añadido sobre los cambios en el periodismo. Para empezar, te recomiendo estas:

    • Tendenci@s, el boletín semanal sobre las principales novedades en el sector de los medios digitales, que edita el periodista Ismael Nafría.

    • Los imperdibles de Nextmedia: cada semana recopilan los 10 mejores artículos sobre marketing, periodismo, televisión y tecnología.

  • Escribe a diario al menos unas 500 palabras. Este es uno de los mejores consejos que me dieron mientras estudiaba la carrera.

  • Lee mucho. Libros de historia, arte, economía, política… Y devora novelas que te permitan construirte tu propia biblioteca de autores indispensables.

  • Ve buen cine y series de calidad: te ayudarán a conocer mejor al ser humano, que siempre es el objeto de tus informaciones.

  • Haz buenas preguntas. El periodista es un profesional de la pregunta: nos pagan para averiguar lo que los demás ignoran.

  • Identifica a los farsantes, a los cenizos, a los vendedores de humo. Y no les hagas caso, por más que cacareen continuamente su perorata cansina, tratando de persuadirte de que te has equivocado de profesión.

  • Sal a andar por tu barrio, patea tu ciudad, conoce todos sus recovecos. Pisa la calle: el periodista es un infatigable trabajador que sigue un tema hasta donde le lleve, si es necesario, hasta los confines más remotos. Descubre esas historias que aguardan agazapadas donde menos te lo esperas. El reportero donostiarra Ander Izagirre lo llama “periodismo con botas”. Consiste en “documentarse, ir a los sitios, observar, tomar nota, hablar, regresar y contarlo bien textual y visualmente”. El profesor de periodismo de la Universidad de Navarra, Miguel Ángel Jimeno, ha creado en su Twitter la etiqueta #PeriodismoConBotas que alude precisamente a eso. Impresiona ver las fotos de decenas de reporteros que muestran sus propios zapatos, que les han llevado a la caza de historias singulares. Fíjate, por ejemplo, en las botas de Javier Bauluz, el primer fotoperiodista español con un premio Pulitzer, que recorrió a pie con los refugiados la ruta desde Grecia hasta Alemania. El resultado es este impresionante reportaje: “Buscando refugio para mis hijos”.

image alt textLa botas de Javier Bauluz. Fuente.

  • Aprende a mirar para fijarte en lo que sucede a tu alrededor. El fundador del @DNLaboratorioAlfredo Casares, recomienda cultivar la mirada y pararse a pensar en lo que ocurre, para evitar la vorágine de la cobertura instantánea las 24 horas. Como afirma en su artículo Periodismo lento para tiempos acelerados, “los ciudadanos se merecen medios que dediquen tiempo a mirar, entender y contar, para poder cambiar el mundo”.

  • Sigue a aquellos periodistas con iniciativa que están contribuyendo a cambiar la profesión y abrir vías innovadoras. Por ejemplo, conoce la historia de @politibot en @NiemanLab, la página de innovación periodística más influyente del mundo y lee este artículo de uno de sus creadoresEduardo Suárez. Este bot especializado en información política acaba de ser nominado a los Premios García Márquez en la categoría de innovación periodística.

image alt textEl chat de Politibot (Fuente: Nieman Lab).

En definitiva, se trata de fomentar un periodismo que abrace la innovación tecnológica y narrativa, tanto en los contenidos y formatos como en los lenguajes, fortaleciendo su esencia: seleccionar los hechos relevantes, jerarquizar, investigar, contextualizar y contarlos del mejor modo posible.

14/09/2017 08:35 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris