Antón Castro |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.
“Borradores”, el programa cultural de Televisión Aragón que realiza Teresa Lázaro, se redifunde esta noche, después de las doce de la noche, con unas palabras de Carlos Saura. Recibimos en el plató a María José Hernández, que interpreta el bolero “La punta del iceberg” con Joaquín Pardinilla, y habla luego acerca de su álbum “Círculos concéntricos”. Además recibimos a Lorenzo Mediano que presenta su novela “Donde duermen las aguas”, una historia de amor y confrontación en los Pirineos. Después, Ángeles de Irisarri hablará de “Te lo digo por escrito” (Martínez Roca), una novela epistolar que transcurre en la dictadura de Primo de Rivera y que cuenta la historia de una cupletista que nació en Tarazona, y Carmen Ruiz Fleta de su debut poético en “Música para perros” (Chorrito de plata), un texto que le prologa Octavio Gómez Millán y le pone un cierre Ramón Acín. Y Javier Aguirre Felipe habla de su monografía sobre las itinerancias gitanas desde la lejana Persia hasta Aragón. Además, visitamos la muestra “Sense in place” en los Depósitos del Pignatelli. Ofrecemos una pieza sobre Ocuparte en Huesca y sobre “En la frontera”. Conversamos con Rafael Torres a propósito de su último libro sobre la II República, "Viva la República" (Los libros de la Esfera). Entre otras propuestas visitamos la librería Cálamo (hablarán Paco Goyanes, León y David Mayor, que saldrá en el programa leyendo uno de sus poemas en breve), sugerimos varios libros, discos y películas y nos despedimos con un poema recitado por Magdalena Lasala, una historia de amor en un taxi que se grabó en el Paraninfo. El libro de Carmen Ruiz consta de dos partes, "Lo que creí importante", más cotidiana, de indagación en la propia entidad y en el universo de los afectos, y otra más onírica, "extranjera", que tiene mucho de viaje a la infancia, a los sueños, a las películas... Copio de la primera parte este poema: 10 La memoria de los dedos que no leen *Magdalena Lasala cierra hoy "Borradores" (redifusión) con un poema deamor que transcurre en parte en el interior de un taxi cuando los amantes se besaban apasionadamente. 1. "LA MÚSICA ME PREPARÓ PARA LA POESÍA" 2. "ENTIENDO LA POESÍA COMO LEYENDA, COMO RELATO MÍTICO, COMO ÉPICA" [El poeta aragonés Rosendo Tello (Letux, Zaragoza, 1931) recibió en el Museo de Huesca el Premio de las Letras Aragonesas 200] El universo de los gitanos ha suscitado mucho interés en pintores y escultores, en escritores, músicos, realizadores. El libro de Javier Aguirre está plagado de nombres de eruditos, filólogos e historiadores que abordan un complejo fenómeno, que se parece al gran viaje de los celtas hacia los fines de la tierra. Desde Jerónimo Münzer a García Lorca, desde el erudito Dimitri Cantemir a Falla, podíamos evocar nombres tan conocidos como Cervantes, que tituló una pieza “La gitanilla” e incluyó gitanos en “El coloquio de los perros”, Caravaggio, Brueghel, Zuloaga o Benlliure. Una de las piezas más significativas, vinculadas con “la leyenda egipcia”, es la obra “Nacimiento de San Juan Bautista” (1574), de Jerónimo Cosida, que ha incluido en la escena del baño a una joven egipcia “que luce una típica capa de bello color rosa”. Está en el Museo de Zaragoza. *La fotografía es de Eugene W. Smith. Me interesan mucho las fotos de rodajes de cine. Tengo varios libros de eso, más de una docena tal vez, y alguna cosa rara como la historia de los espacios de cine de Castilla la Vieja. Pero hace dos noches adquirí en el Vip’s uno con rodajes de grandes realizadores de Hollywood (Nicholas Ray, Alfred Hitchcock, Robert Wise, John Ford, Joshua Logan o Martin Ritt, por poner algunos ejemplos). Hace un tiempo me llamó un señor que había tenido una idea. El señor trabajaba en el Corte Inglés y la idea que había tenido era la de que una serie de artistas plásticos pintasen unos leones de poliéster, copia fidedigna de los que Francisco Rallo había modelado para adornar el Puente de Piedra de nuestra ciudad. Se trataba de festejar los veinticinco años del primer comercio que el Corte Inglés había abierto en Zaragoza. Los leones una vez decorados se expondrían en el Paseo de la Independencia. Hasta aquí nada que objetar, cada uno es libre de tener las ideas que le dé la gana. El problema es que después de contarme la cosa, me dijo que yo había sido seleccionado para pintar uno de ellos. Empezamos mal, pensé para mí, quien le habrá contado a este señor que yo soy susceptible de ser “seleccionado” por el Corte Inglés. La cosa continuó peor, me dijo que era muy interesante para mí por la promoción de mi obra y porque iban a editar un catálogo muy chulo. Deduje que de dinero no iba a hablar, así que me adelanté: - No sabe Usted lo bien que me viene su llamada. Resulta que tengo que remodelar mi cocina. Así que usted me manda a alguien del departamento de decoración para que tome medidas y me haga la obra. Así ustedes se pueden beneficiar de la promoción que les supone haber hecho la cocina de un artista. - Me parece que no nos vamos a entender. Me dijo él. - Creo que no. Le replique. Y así quedo la cosa. Una semana más tarde me volvió a llamar para anunciarme que había conseguido seiscientos euros (en cheques del Corte Inglés, eso sí) para pagarme en caso de que aceptase pintar el dichoso león. Amablemente decliné la invitación que me hacía, le expliqué que el precio de mi trabajo lo pongo yo, y que quizás no pensaba gastarme seiscientos euros en el Corte Inglés en las próximas fechas. Toda esta historia me hizo recordar una frase oída una y mil veces a mi padre cuando pintábamos aparatos de feria. Cuando estábamos terminando, casi siempre el feriante tenía que rotular algo en el camión o en la taquilla. La conversación discurría más o menos así: -Oiga Cerdá, a usted que no le cuesta nada, póngame el nombre y el teléfono en la puerta del camión. Mi padre con su habano entre los labios y poniendo la cara y la voz de tener mucha paciencia, cuando en realidad no tenía ninguna, le replicaba. -Tiene usted razón. A mí no me cuesta nada. Pero a usted le va a costar cuatro mil duros. Estaba claro que no podía traicionar todas aquellas enseñanzas paternas para festejar los veinticinco años del Corte Inglés. Espero que me comprendan. *Hace tiempo que no veo a Pepe Cerdá. Ni contenta a mis llamadas ni frecuenta ya este blog, pero yo siempre espero un milagro de la primavera en su blog.Entro y encuentro esto:Pepe Cerdá vive, sigue escribiendo y es un sinvivr de lucidez. Rafael Artal -hijo de Maite y Ángel, pintora y bibliófilo de saberes locales-, apasionado del Zaragoza y de la montaña, caballero afortunado en la suerte de la pasión, realizador de vídeo más que aficionado y enamorado irremediable de Zaragoza y alanceado de ternura por una señorita de negro cabello como la noche, Rafael Artal, digo, tenía ayer una formidable noticia: acaba de incorporarse al Centro del Libro de Aragón para trabajar al lado de José Luis Acín, su director, y descargarlo de trabajo. El Centro del Libro de Aragón cuenta ahora con cinco profesionales: el director, dos administrativas de solvencia, afables y sonrientes, un especialista en catalogación, y Rafael. Estamos todos de enhorabuena, empezando por su padre, aquel señor de humor inglés que antes se extraviaba antes por estos pagos y con el que daba gusto fumar un chestefield… Rafael Artal, con la sonrisa siempre a flor de labio, oyó el espléndido y evocador pregón de Soledad Puértolas con esa indecible felicidad que se contagia. Lástima que hubiera tan poca gente en la sala de la CAI… *Víctor Juan Borroy, director del Museo Pedagógico de Aragón, sito en Huesca, acude en mi ayuda y me envía esta espléndida foto de Rafa Artal y Carmen, la mujer morena y simpática que le da ánimos cuando se encuentra fatigado en la alta montaña o de soportar la incertidumbre en que vive su Real Zaragoza del alma. La foto, bien se ve, tiene su romanticismo: Carmen y Rafa contemplan las cajas de música de Ramón Acín, proyecto del cual han hecho un vídeo estupendo. Gracias Víctor, de nuevo. Noticia que publica hoy la agencia Europa Press [Isidro Ferrer y Elena Odriozola fueron los galardonados con el primer y segundo premio 2006 a las 'Mejores Ilustraciones de Libros Infantiles y Juveniles' editados durante el pasado año y concedidos hoy por el Ministerio de Cultura. Los premios tendrán una dotación de 12.020 euros y 6.010 euros, respectivamente. Isidro Ferrer recibió el Primer Premio, dotado con 12.020 euros, por sus ilustraciones en el libro 'Una casa para el abuelo', de Grassa Toro, publicado por Ediciones Sinsentido. En segundo lugar, con una dotación de 6.010 euros, Elena Odriozola fue premiada por las ilustraciones de 'La Princesa que bostezaba a todas horas' de Carmen Gil y editado por OQO. El Jurado, presidido por la subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, Mónica Fernández, estuvo compuesto por los vocales Miguel ngel Teso Canales, Cristina Durán Costell y Lluis Farré Estrada, propuestos por las asociaciones profesionales de ilustradores de Madrid, Valencia y Cataluña. También participaron en el fallo del premio Lidia Ollero Jiménez, Javier ngel Zabala Herrero e Inma Pla Santamans, personalidades relacionadas con la creación, promoción o difusión del libro infantil y juvenil, así como, Isabel Ruiz de Elvira Serra, consejera técnica de la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, y Teresa Atienza Serna, de la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, como secretaria.] 1. LA LIBRERÍA LOS PORTADORES DE SUEÑOS CREAN UN BLOG PARA LA FERIA DEL LIBRO Nota del segundo día de Feria. Ayer fue el segundo día de la feria, y estuvo muy animado. Nos visitaron muchos lectores que salían al encuentro de los libros: algunos sabían lo que buscaban; otros, se dejaban sorprender. El recién concedido Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Paul Auster ha hecho que sean muchos los que quieran descubrirlo, y quienes ya lo han disfrutado antes buscaban su reencuentro. También hubo quien probó con Aquí nos vemos, de John Berger,y otros eligieron a Sergio Algora para leer A los hombres de buena voluntad, editado por la estupenda Xordica con la calidad a la que ya nos tiene acostumbrados. Otros libros buscados fueron Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, escrito por Roberto Bolaño y A.C. Porta (Acantilado), El Baile de Irene Nemirovsky (Salamandra), y El perfeccionista en la cocina de Julian Barnes (Anagrama). Félix y Eva me escriben esta nota: [¿Qué tal va todo? Te escribimos para contarte que con motivo de la Feria hemos estrenado un Blog donde vamos contando qué tal va la Feria, los libros que tienen más éxito, etc. Puedes acceder desde nuestra web, o bien directamente desde este enlace: http://www.losportadoresdesuenos.com/blog. En dos días que lleva funcionando llevamos 150 visitas, así que estamos muy contentos con él. Estoy en casa sacando papeles, busco acomodo para las 300 o 400 cajas de Mudanzas Martínez que aún me quedan e inundan los despachos. Encuentro cosas realmente bonitas: un extraordinario reportaje de Ignacio Ciordia que le hizo hace casi una década Rogelio Allepuz, instantáneas de la boda de Miguel Mena y Mercedes, sobres que me había regalado Antonio Calvo Pedrós, que fue como el ángel de las instantáneas… En uno de ellos, hay toda una colección de piezas sobre Ramón José Sender en su viaje de 1976. Y entre todo eso, y mis propios reportajes en blanco y negro, que son más de los que yo mismo recordaba, encuentro una colección de fotos de Jordi Socías, al que he seguido aquí y allá, pero especialmente en la revista “El Europeo”, que sería la revista que me gustaría poner en marcha en Zaragoza ahora mismo. Hay fotos de muchas gente: Penélope Cruz, una atractiva Ariadna Gil, juraría que corresponde a cuando rodaba “Antártica”, Vittorio Gassman, Pedro Almodóvar, Emma Suárez, Fernando Trueba (como si fuera Nicholas Ray o John Ford: tuerto y con parche), muchas y extraordinarias fotos. Creo que tengo la revista “El Europeo” al completo. De las pocas porque jamás he sabido completar nada. Una de las instantáneas que más me han gustado nunca es ésta de Juan Marsé, realizada por el maestro Jordi Socías, que hace muy poco publicó un estupendo libro llamado “Maremagnum”. Hubo una época de mi vida que Marsé era uno de mis autores preferidos. Entre los hallazgos sorprendentes de esta tarde, extravíos del tiempo, está un poema de siete folios, de mayo de 1990, que me escribió Julio Alejandro de Castro: Esclavo de tu oficio, viniste a mi encuentro Mas tú eras el viajero y todo fue distinto (...) ...Y es que mientras tú respires y dictes tu lección Javier Tomeo, Cristina Grande y Daniel Gascón firman hoy en la Feria de Huesca en el magnífico parque de la ciudad. Javier Tomeo acude todos los años y en esta ocasión lleva, entre otros títulos, su novela sobre Andersen: “Doce cuentos de Andersen contados por dos viejos verdes” (Caoba, 184 páginas), una reescritura a su modo de varios cuentos del escritor danés; Cristina Grande acaba de ver reeditados sus dos libros: “La novia parapente” (Xordica) y “Dirección noche” (Xordica), éste muy reciente y sin duda personalísimo: una mirada llena de transparencia y de acidez, de ternura seca y de lucidez, al universo de las relaciones cotidianas, en especial al amor. Y Daniel Gascón publicó a finales de año “El fumador pasivo” (Xordica), un libro de cinco piezas que revela una mirada madura sobre los comportamientos humanos, un libro para mi gusto de enorme fuerza que tiene una virtud paralela o semejante al de Cristina: lo importante no es sólo lo que se dice, sino la atmósfera que irrumpe como un géiser, como un lamento, como un retrato de grupo, de época, de ambiente. He vivido muy de cerca la evolución de esos textos, sé lo que autobiográfico que hay en ellos, conozco la reescritura constante a que se han visto sometidos, y hay dos que me conmueven: “Los extranjeros”, que cuenta la historia de un joven estudiante en Norwich y de sus amigos y narra la relación fugaz, que prometía tanto, con el escritor W. G. Sebald, que le dejó una carta manuscrita a Daniel poco antes de estrellarse en el coche de su hija y morir casi en el acto. Y el otro es el último, “El abuelo”, dedicado a mi suegro Leoncio Gascón que falleció recientemente, que además es su propio abuelo, el padre de su madre Carmen Gascón, de quien Daniel ha tomado el apellido. Creo que Daniel, Cristina y Javier van a tener un conductor muy especial y oscense: Ismael Grasa, que pronto, hacia el otoño, nos va a entregar un libro del que me han dicho varios lectores que es estupendo: “Trescientos días de sol”. 1. "VISLUMBRE", UNA PELÍCULA DE DOMINGO MORENO SOBRE IGNACIO FORTÚN 2. BEULAS Y EL CDAN, DAVID LOZANO, LUIS DEL VAL Y JUAN BOLEA, EN “BORRADORES” “Borradores”, el programa de Cultura de Televisión Aragón que presenta y dirige Antón Castro y realiza Teresa Lázaro, se abre esta semana con el realizador Domingo Moreno y con el pintor Ignacio Fortún. Moreno es autor de un documental de ensayo, “Vislumbre”, de 30 minutos de duración, sobre el artista, en el que intervienen los escritores Adolfo Ayuso, Fernando Sanmartín y Soledad Puértolas, que convivieron con un cuadro del artista en su propio domicilio. Además, se entrevista en el plató a David Lozano, ganador del premio Gran Angular, dotado con 100.000 euros, con el libro “Donde surgen las sombras” (SM), y a Juan Bolea, que acaba de publicar su novela policíaca “La mariposa de obsidiana” (Ediciones B) y participa en el volumen colectivo “Crímenes contados” (Menoscuarto). Además, “Borradores” visita el estudio José Beulas, y posteriormente el Centro de Arte y Naturaleza de Aragón de la mano de su directora Teresa Luesma. El programa también acude a Albarracín para entrevistar al artista holandés Mark Cohen, que participa en el ciclo “Estancias creativas” de la Fundación Santa María de Albarracín, y rinde un homenaje al fotógrafo recién fallecido Antonio Calvo Pedrós (1935-2006), la enciclopedia visual de la vida cotidiana de Aragón de los últimos 50 años. La librería Anónima de Huesca recomienda cuatro libros de la mano de Chema Aniés. También se emite un fragmento del nuevo disco de Bruce Springsteen. Y el programa se completa con un cuento de Pedro Saputo, recitado e interpretado por el actor Luis Felipe Alegre, una pieza que está inscrita dentro del Festival de la Oralidad que se organiza estos días en Huesca. *El programa se emite hoy a las 23.30 horas, tras la película. Miró por última vez el campo de césped artificial bajo un sol de justicia. Parecía más marrón, la yerba recortada de un desierto portátil en el arrabal. Algo hermoso culminaba: el campeonato mundial más íntimo, sostenido a lo largo del curso y excepcional sin duda: allá, en la pradera y al arrimo de la Azucarera, vio cómo se alimentaba día a día una cantera de campeones. ¡Cuántas sensaciones regala un sábado! La vida más hermosa e intensa es la que no se televisa: aquélla que no exige ser fanfarria o espectáculo por real decreto. ¿Con cuántos balones se habría jugado, cuántos jugadores había visto gambetear, cuántos entrenadores miraron a los zagales como hijos o enemigos repentinos? Recordó a los árbitros más bien indolentes, el berrido poco ejemplar de otros padres, la pasión constante por el juego, esos destellos que convierten el balompié en arte, en emoción, en camaradería, en fogonazo de ilusión a ras de suelo. En ese instante extraño en que muchas imágenes se agolpan en el cerebro a ritmo de vértigo, vio celajes imponentes sobre la cabeza de los jugadores, atisbó días de cierzo insoportable, rememoró esa fiesta de color que son 22 niños que se mueven con el ansia de un regate definitivo. Sus hijos dejarán el equipo: regresan a casa. Deben continuar en otros ámbitos su tarea en el mundo. Han sido felices allí. Y él también lo ha sido: jamás ha querido traspasarles sus frustraciones de atleta truncado. Al despedirse del campo, se dijo: “Que me quiten lo bailado. Ya lo ha dicho Juan Villoro en un libro: Dios es redondo”. Sabrá consolarse: el Mundial de las figuras echa a andar. Víctor Juan escribe este texto sobre su hermanico Pepe Melero, elegido consejero del Real Zaragoza [Abrígate, maño Su padre se hizo socio hace cincuenta años. Por eso dentro de unos meses será distinguido con la medalla de oro del Real Zaragoza. Hoy no habrá nadie más feliz que el señor Melero que ya sabe que su hijo es consejero de este equipo que nos hace sufrir y disfrutar como sólo se disfruta y se sufre con lo humilde, con lo pequeño, con lo incierto. Pepe Melero es consejero del Zaragoza. No podían haber elegido a nadie que ame más al club. Hace 31 años Pepe Melero estaba en La Romareda el día 30 de abril de 1975 cuando el Zaragoza de García Castany, Arrúa y Diarte, le metió seis goles al Madrid. Al mismo tiempo que Simarro, en el minuto 76, coló el definitivo 6-1 en la portería que aquella tarde no supo guardar Miguel Ángel, un señor que se sentaba junto a Pepe en el campo miró al cielo y dijo: “Dios existe”. También se han cumplido 30 años desde que Pepe Melero dio una vuelta de honor junto a los costaleros que llevaban en volandas a José Luis Violeta Lajusticia, el León de Torrero, el día del ascenso a Primera en 1972. Hace unas semanas, Pepe nos contaba a Ángel Artal y a mí que había preparado un pequeño informe para José Antonio Labordeta en que demostraba que el Zaragoza era el equipo, tras el Madrid y el Barcelona, que más títulos ha conseguido en los últimos 20 años. Los zaragocistas saben la importancia que este nombramiento tiene para el Zaragoza, por eso mi hijo Guillermo me ha abrazado cuando he terminado de hablar por teléfono con Yolanda. "¿Estará en el banquillo?" -me ha preguntado Guillermo-. No lo sé. Pero Pepe tiene el don de consejo. Nos espera mucha felicidad. La misma que sienten los amigos que comparten con Pepe tardes de zaragocismo en La Romareda: Antonio Pérez Lasheras, Ismael Grasa, Rodolfo Notivol, Félix Romeo y, cuando sus obligaciones parlamentarias se lo permiten, José Antonio Labordeta. El pasado 8 de febrero cuando el Zaragoza le metió seis goles al Madrid Ignacio Martínez de Pisón le escribió un mensaje a Pepe Melero en el que le decía "Esta noche, abrígate, maño". Fue un buen consejo. ] * Víctor Juan, que es como un protector de amigos, me escribe muy de mañana y me advierte que esta bellísima foto de Cristina Grande es la ideal para el nuevo y flamante consejero del Real Zaragoza. Ayer por la tarde, Pepe Melero se dio una vuelta por "Heraldo": dimos nuestro paseo de tres manzanas, recibió la cariñosa llamada de Agapito Iglesias y recordó de nuevo que el ídolo de sus días de la niñez era el arquero Yarza. Y José Luis Violeta, el "león de Torrero", con el que se encontraba en el ascensor. Pedro Avellaned (Zaragoza, 1936) es un artista en un sentido integral. En su biografía se rastrea una inmediata pasión por la creatividad indesmayable. Antes de abrazar la fotografía de manera definitiva, hizo casi de todo: vivió en el palacio encantado de Sástago, cuando resonaban las bombas y algunos disparos caprichosos; más tarde, frecuentó las salas de cine casi a cualquier hora y dirigió el Grupo 29 de teatro, con el cual montó piezas de Lorca o Valle-Inclán, entre otros. Pero además, también realizó numerosos cortos como “La gitana”, “Palabras a sangre y fuego” o “Tiempo de metal”, e hizo muchos pinitos de actor en numerosas películas, entre ellas “El aire de un crimen” de Antonio Isasi. Más tarde, a principios de los años 70, se trasladó a Barcelona y allí empezó a dedicarse de lleno a la fotografía. Combina el collage con el retrato, como se ha visto en series como “Memoria íntima” o en su colección de aragoneses contemporáneos que expuso con el Gobierno de Aragón. Pedro Avellaned y Rafael Navarro han sido seleccionados constantemente en los últimos tiempos en las exposiciones nacionales e internacionales; sin ir más lejosa Rafael Navarro lo exponían no hace muchos meses en el Instituto Cervantes de Milán y a Avellaned en Roma. Rafael Navarro inauguraba semanas atrás la colección Cuarto Oscuro de las Prensas Universitarias de Zaragoza (coeditada con las Cortes, la Diputación de Huesca y el Ayuntamiento de Zaragoza), que dirige el profesor y poeta Antonio Ansón, con el proyecto “En el taller de Miró”, y hoy, a las 18.00, en la carpa de la Feria del Libro, Avellaned presenta “Cinco Lunas”, un proyecto fotográfico que él ha definido como “una síntesis de mi mundo personal, un proyecto muy elaborado, en el que he puesto toda la intención y todo mi saber fotográfico y artístico. ‘Cinco Lunas’ nace como yo he querido que nazca”. El libro tiene toda una secuencia iconográfica: el propio Avellaned dice que tiene algo de viaje al infierno dividido en cinco partes: “Luna tierra”, “Luna sueño”, “Luna carne”, “Luna sangre” y “Luna negra”. Como si de García Lorca se tratase, Avellaned juega con el carácter simbólico de la luna: su sentido de fertilidad, su carácter nocturno, su misterio, la fría claridad sin lumbre, pálida, y las connotaciones dramáticas que hay en ella. El volumen se abre con una pregunta y una respuesta: “Qué es la razón?”, pregunta André Breton. “Una nuve comida por la luna”, responde Paul Éluard. “Cinco Lunas”, no debe olvidarse, es un libro de fotografía y cada página es un documento gráfico de una expedición íntima y desgarradora que el fotógrafo, o su alter ego, realiza en esta especie de novela visual. Por algún lugar, con evidente intención, hay una máscara. “Joaquín Ascaso ha sido una figura clave de la historia de Aragón. Pasó de ser un dirigente revolucionario, sindicalista, clásico, a un ser un político y un gobernador de nuevo tipo, con atribuciones y poderes de una situación de emergencia, y pasó a ser un preso gubernativo y finalmente un exiliado”. Así define, de partida, el historiador Alejandro Díez Torre al albañil y sindicalista anarquista Joaquín Ascaso (Zaragoza, 1906-Caracas, 1977), que nació tal hace ahora cien años y que asumió un momento especial de gloria: fue elegido presidente del Consejo de Aragón, con sede en Caspe, y “recibió el nombramiento oficial de delegado gubernamental el 19 de enero de 1937, presidiendo siempre la entidad, que abría una breve –pero concentrada y rica en experiencias de recuperación regional- época de autonomía para Aragón. Ascaso fue capaz de coordinar a representantes frentepopulistas y a consejeros cenetistas en un proyecto común de gobierno, que asumió el programa histórico costista en su región como un ‘turno del pueblo”, tal como dice Díez Torre, un historiador aragonés, nacido por azar en La Rioja, en concreto en Torrecilla de Cameros, y está vinculado a Benasque, afincado en Madrid. Díez Torre es el editor de las "Memorias, 1936-1938" de Ascaso en la colección Larumbe de las Prensas Universitarias de Zaragoza. Ascaso fue un obrero albañil, formado a principios de los años 30 y muy mediatizado, como otros compañeros, por el impacto de la Sublevación de Jaca. Habituado a vivir en la clandestinidad, Ascaso creyó que el régimen de monarquía había caducado y que era el instante de encarar un nuevo periodo de libertad, desahogo, bienestar y modernización. “Pensar que la Sublevación de Jaca fue una movilización militar es un error. Fue una movilización civil que se precipitó por la actuación militar. Los auxiliares civiles, incluido Ramón Acín, tuvieron que improvisar. Y ocurrió lo que ocurrió. No obstante, con la ejecución de Fermín Galán y García Hernández, Ascaso y sus compañeros entendieron que la vía revolucionaria era legítima, y trajeron una nueva clase política”. Ascaso, durante los cinco años de la II República, se convirtió en un líder de la CNT, con diversos grados de radicalización. Recuerda Díez Torre que ya en ese período, Ascaso estuvo varias veces en la cárcel, algo que se volvió a repetir en 1938, tras la presidencia del Consejo de Aragón: estuvo preso 38 días cerca de Valencia, y finalmente se marchó a Francia con Antonio Ortiz porque los estalinistas, que habían asesinado a Andreu Nin, también les perseguían. “Lo procesaron por causas ficticias, nunca justificadas, las autoridades gubernamentales. Su propia organización aragonesa le hizo el vacío. Y de ahí la salida. En Francia vivió muchas penalidades. Las autoridades francesas lo amenazaron con devolverlo a Franco o a sus propios compañeros. Antes que hubiese sucedido nada de eso, se habría suicidado con un disparo de pistola. Finalmente, consiguió embarcar hacia Uruguay, gracias un feliz contacto en Francia, y se estableció en Venezuela, estuvo también en Chile, pero vivió dos etapas de su existencia auténticamente miserables: trabajó de albañil, de conserje, en el transporte, conduciendo camiones. Nunca logró remontar el vuelo ni dejó de ser un transterrado. Finalmente sus amigos tuvieron que pagar su entierro”. Ascaso tuvo amores con una francesa, que perdió aquí el hijo de ambos con muy pocos días. Intentó redactar sus memorias, que no llegó a corregir y que se hallan en el Archivo de Amsterdam, porque fueron requisadas por los nazis y las llevaron, con otros documentos, en sus barcos. “Ése es otro de los milagros que afectan a este libro: fue un auténtico milagro que pudiera sacar sus memorias de España y fue un milagro que los nazis las requisaron con otros materiales y que las llevases de aquí para allá en sus navíos y que no se perdieran para siempre. Imagínese los navíos, repletos de documentos en las bodegas, navegando de puerto en puerto en las costas del Norte. Y eso no es literatura”. Las memorias tienen un fondo de verdad y emotividad que conmueve todavía. 1. "VISLUMBRE", UNA PELÍCULA DE DOMINGO MORENO SOBRE IGNACIO FORTÚN 2. BEULAS Y EL CDAN, DAVID LOZANO, LUIS DEL VAL Y JUAN BOLEA, EN “BORRADORES” “Borradores”, el programa de Cultura de Televisión Aragón que realiza Teresa Lázaro, se abre esta semana con el realizador Domingo Moreno y con el pintor Ignacio Fortún. Moreno es autor de un documental de ensayo, “Vislumbre”, de 30 minutos de duración, sobre el artista, en el que intervienen los escritores Adolfo Ayuso, Fernando Sanmartín y Soledad Puértolas, que convivieron con un cuadro del artista en su propio domicilio. Además, se entrevista en el plató a David Lozano, ganador del premio Gran Angular, dotado con 100.000 euros, con el libro “Donde surgen las sombras” (SM), y a Juan Bolea, que acaba de publicar su novela policíaca “La mariposa de obsidiana” (Ediciones B) y participa en el volumen colectivo “Crímenes contados” (Menoscuarto). Además, “Borradores” visita el estudio José Beulas, y posteriormente el Centro de Arte y Naturaleza de Aragón de la mano de su directora Teresa Luesma. El programa también acude a Albarracín para entrevistar al artista holandés Mark Cohen, que participa en el ciclo “Estancias creativas” de la Fundación Santa María de Albarracín, y rinde un homenaje al fotógrafo recién fallecido Antonio Calvo Pedrós (1935-2006), la enciclopedia visual de la vida cotidiana de Aragón de los últimos 50 años. La librería Anónima de Huesca recomienda cuatro libros de la mano de Chema Aniés. También se emite un fragmento del nuevo disco de Bruce Springsteen. Y el programa se completa con un cuento de Pedro Saputo, recitado e interpretado por el actor Luis Felipe Alegre, una pieza que está inscrita dentro del Festival de la Oralidad que se organiza estos días en Huesca. Nuestro equipo está formado por una estupenda ayudante de realización, Yolanda Liesa; una redactora cariñosa y dulce como Ana Catalá Roca; una productora y redactora como María Martínez, la Marti. Y contamos, de nuevo, con un magnífico técnico de sonido como Dani, y como Miguel en el plató; Jorge Armengod, el iluminador de "Viaje a la luna", se toma todo el cariño del mundo para poner las luces... En fin, un espléndido equipo con Roberto, Rodolfo, Armando, Cristina... *La foto de Teresa Luesma y Julio Álvarez es de Melitón Tapia. CHUSÉ RAÚL PRESENTA SU NUEVO LIBRO Chusé Raúl Usón es el responsable de la editorial Xordica. Borradores visita la librería Central de Zaragoza. También se emite un cuento animado de David Viñuales llamado “El cuento de Paco Yunque”, galardonado la pasada edición del festival de cortometrajes de Huesca con el premio “Los Olvidados 2005”. Para concluir, el programa se completa con un poema recitado por Carmen Ruiz, periodista y poeta. *La nota está elaborada por la jefa de prensa de CARTV, Ana Gil. La fotografía es de Ana Belén, que conversará el domingo con Luis Alegre, "el mejor promotor de amistades del mundo", según Rafael Azcona. Imagen primera de la eternidad En Galicia, un día, la orquesta Bellas Farto atacaba un tema melódico. Yo tenía diez años, era verano, había palmeras en el jardín contiguo a la pista hexagonal de baile y los niños soñábamos con un primer amor y poníamos adjetivos a tal o cual muchacha que iba vestida de novia. Pero casi todos teníamos en la cabeza otra cosa que estaba a punto de comenzar: en una hora, Brasil e Italia saltarían al campo para jugar la Final de la Copa del Mundo en México. Antes de haber visto ese torneo, yo ya tenía mis recuerdos inventados: un tal Manín, algo mayor que nosotros y que iba para figura del Deportivo, sobrino de Arsenio Iglesias, nos reunía a todos en una esquina del campo de fútbol y nos contaba historias de futbolistas de leyenda: Del Sol y Luis Suárez, “que jugó en este campo”, pero también Reija, Marcelino y Lapetra, que habían participado en los Mundiales de 1966. Manín nos llenaba la cabeza de sueños, de cabezas sangrientas anudadas con un trapo, de balones durísimos como pedernales y de partidos y jugadores: quizá fuera él, antes que nadie, quien me hizo reparar en Franz Beckenbauer, un volante de ataque, ligero y delicado, capaz de frenar a Bobby Charlton y de dirigir el ataque de Haller, Uwe Seeler y Emmerich hacia el arco de Gordon Banks. Pues bien, en aquel domingo en que el mundo esperaba el gran choque, yo aún tenía el corazón herido: iba con Alemania a muerte y había deseado que ganase en la épica semifinal contra Italia: Beckenbauer, aún de volante de dirección, había jugado con un brazo en cabestrillo si perder un ápice de elegancia y de vértigo. Sin embargo, la tosca Italia, que se permitía dejar en el banquillo al formidable y fino Gianni Rivera medio tiempo, había ganado 4-3. Sospechaba que dentro de unos minutos iba a recibir su merecido. Aún no teníamos televisor en casa, y vi el encuentro como tantos otros en Cafetería Sanchís. Brasil, que había deslumbrado en todos sus choques y sufrido ante Inglaterra, ganó con facilidad en una sesión inolvidable. Pelé realizó un partido primoroso y lo coronó con un pase final a Carlos Alberto -el lateral que prefiguró a Nelinho, Jorginho y Cafú-, que remató con fuerza y precisión lejos de las manos de Albertossi. Aquel cuarto gol quizá sea uno de los tantos más hermosos de la historia de los Mundiales: participó todo el equipo brasileño y Pelé, que había inaugurado los goles de la tarde con un limpio testarazo, aguantó la eternidad máxima que puede conceder el fútbol, y cedió bellamente al lateral. Aquel partido para mí tenía el sabor de una venganza y me parecía el desenlace justo que venía a reparar una injusticia. Alemania se había resarcido, también en la prórroga, de la derrota ante Inglaterra en la final de 1966, y había jugado con otra belleza y potencia que Italia en la semifinal. Al menos así lo percibía un fanático niño de 10 inclinado hacia los teutones. Brasil o los futbolistas del aire En Brasil el fútbol es una forma de respirar. El fútbol está en todas partes: en los sueños, en la calle, a la hora de comer, en la fiesta, en las conversaciones más íntimas, (“La pelota es tan gustosa como una mujer”, dijo Domingos da Guia), en el vuelo del colibrí del atardecer. Brasil ha jugado siete finales de la Copa del Mundo y ha ganado cinco. Perdió, con más pena que gloria, ante Francia en 1998 y perdió en Maracaná en 1950 el que debiera ser su primer título: en la gran tarde del “negro” Obdulio Varela, Schiaffino y Gigghia, el cancerbero Barbosa, el mejor de aquel campeonato, empezó a tejer su imparable leyenda negra: |